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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 529 - ver ahora
Transcripción completa

¿Estarías dispuesto a participar en mi próximo golpe?

-¿En qué estás?

-Necesito la pasta para ir a Marsella.

Si mi familia no me la presta, haré lo que mejor se me da.

-¿Es inminente?

-Sí, mucho dinero. En Madrid.

¿Cuento contigo?

-Cuenta conmigo.

-Papá ofrece robar un cajero.

Recién cargado y sin vigilar.

-Es un negocio redondo.

Solo tenemos que agenciarnos un todoterreno y prepararlo.

-Ya nos has hecho daño, así que lárgate de una vez

y deja de poner a Ricky en nuestra contra.

-Tú estás en deuda conmigo

y ahora yo

me lo voy a cobrar.

-¿Se puede saber qué está pasando?

Por lo que me ha contado, parece que él es un depredador sexual.

Alguien que utiliza su profesión o posición

para aprovecharse de las jóvenes con tal impunidad

que si nadie lo para, seguirá haciéndolo.

-No sé cómo reaccionará Carlo cuando sepa

que lo denuncié.

-Si trata de contactarte o se acerca a ti, llámame.

A cualquier hora.

-Se lo acusa por los siguientes hechos:

citó a una chica en su hotel

y le ofreció sexo a cambio de su progreso profesional.

-Eso es mentira.

-¿Conoce usted a Nati Valdivia, Tatiana Fernández, Elena Novoa?

-Por supuesto que sí.

-Las tres lo han denunciado por acoso sexual en redes sociales.

Va a tener que estar un ratito más con nosotras.

-Tienes muy poca vergüenza

para vivir a costa de un hijo abandonado.

-Estoy solo, Elvira.

Y desesperado.

Pero si hay algo que sé hacer

es robar. -Eso te lo reconozco.

-¿Por qué no les das esta oportunidad?

Es un trabajo rápido y fácil.

El riesgo es mínimo.

Después, yo desaparezco.

Y nunca jamás contactaré con vosotros.

-Se lo ha tragado.

-Claro que sí, no seas agonías, hombre.

-¿Venimos por el billar, con lo poco que te gusta?

¿No será una de tus averiguaciones? ¿Qué dices, hombre?

Quiero que nos lo pasemos bien,

así te disuado por si se te ocurre irte a Milán.

¿Quién te ha dicho que no me gusta el billar?

No me gusta perder.

(Música emocionante)

¡Cómo huele! ¿Qué cocinas?

-Un revuelto.

Es la comida más importante.

¿Quieres un poco?

-Venga, sí.

-¡Buenos días! -Hola.

¿Quieres un poco?

-Uy, no, hijo, gracias. A estas horas no puedo.

Además, antes de desayunar quiero contaros algo importante.

-¿Sobre qué?

-Ayer hablé con vuestro padre sobre el asunto del cajero.

-¿Y?

-Y...

acordé con él que los dos le vais a echar una mano.

-Estás de broma. -Sabía que al final dirías que sí.

-Luis,

no me mires así, no estoy loca.

-Claro que no. Me parece una decisión muy normal.

Vamos a ganar una pasta.

-No saldrá bien y menos después de lo que pasó ayer.

-¿Qué me he perdido?

-Miralles está detrás de nosotros.

-Bueno, menuda novedad. Ha sido así desde que llegamos al barrio.

-Ahora es por culpa de Gabriel.

Anda con la mosca detrás de la oreja porque lo vio discutir con Álvaro

y después lo vio irse tan tranquilo con Ricky.

-Te dije que no le dieras vueltas,

pero tú erre que erre y dale y venga y toma.

-Bueno, oye,

¿por qué no lo dejáis y me contáis qué pasó?

-Miralles vino al "pub" y preguntó que relación hay con Gabriel.

Bueno, con Dimas.

-¿Qué le dijiste?

-¿Qué le voy a decir? Una trola.

Que vino a pedir trabajo y lo rechazamos.

Que después fue a Álvaro y le dijo que no.

En fin, que es un pesado, mamá.

-¿Y se lo creyó?

-No. -Sí.

-¿En qué quedamos?

-Miralles no sospecha de nada.

Solo hizo las típicas preguntas

cuando alguien parece nuevo en el barrio, nada más.

-No seas ingenuo, claro que sospecha.

-Aclaradme una cosa.

¿Fue al "pub" solo para preguntaros sobre vuestro padre?

-No.

Fue con su marido a jugar al billar.

Cuando vino a la barra, aprovechó y nos preguntó.

-Parece que no los conoces.

Lo de ir allí con su marido fue una excusa.

-Pues eso puede ser, porque no da puntada sin hilo.

-Ella solo jugó al billar y, cuando terminó,

se fue con su marido.

-Pongamos que fue así. Vale.

Aún así, ¿qué sentido tiene hacer negocios con Gabriel?

-¿Puedes dejar de comerle la olla? Gracias.

Y ahora no te eches atrás.

-Daréis el golpe.

-Gracias, me haces el hombre más feliz del mundo.

-Pásame el café.

(Alarma)

¿Algo interesante?

Estoy flipando. Las redes están que arden.

-Joder, me he dormido.

Se nota que Toni tenía guardia

y aprovechaste para dormir.

Ya ves, no he oído ni la alarma del móvil.

-¿No te tomas ni un café? -Qué va, me va a caer una bronca.

Si María es un trozo de pan.

Sí, pero lo de llegar tarde no lo lleva bien.

Estaré todo el día picando cebollas.

¿Viste anoche a Espe?

No la he visto ni la he oído esta mañana.

Chicos, me voy.

Chao.

-Hasta luego.

¿Qué arde en redes?

La denuncia de Sara a Carlo.

Ya han empezado los trols: desacreditarla, ponerla verde...

Le están dando cera.

A ella y a todas las chicas que lo han denunciado.

Que si son unas exageradas,

que si se lo inventan porque no les han dado el papel.

Al final son gente amargada con un montón de tiempo libre.

Sara ha sido muy valiente siendo la primera.

Ya, pero no lo pasará bien.

No es fácil leer esas barbaridades.

Está expuesta.

Gracias a su decisión,

muchas mujeres han dado el paso.

Eso es lo que me extraña, que no saliese antes a la luz.

Para las víctimas es muy difícil denunciar

si no se sienten arropadas y que pueden.

Si no, es complicado. Normal.

Encima que aguantas el abuso, cómete lo que dicen en Internet.

De eso se aprovechan ellos, es difícil romper el silencio.

Parece que después del #MeToo, todo está cambiando.

Ya.

No sé, le daré "like" al "post" de Sara.

Lo voy a mover lo que pueda, a ver si le puedo echar un cable.

(Música tranquila)

-Piénsalo bien.

Podemos comernos un marrón y acabar en la trena.

Como los que hicieron tratos con él:

todos en el trullo menos él.

Huyó como una rata.

-Que no, hijo, no.

No somos esos pardillos que se dejan estafar por él.

Nosotros lo conocemos perfectamente

y sabemos cómo tratarle para que no nos la juegue.

Además, con este palo,

nos lo quitaremos de encima para siempre.

-O no.

¿Qué pasa si nos propone más palos? -Negativo.

Acepté su trato porque me juró que, después de este palo,

se iba de España y nos dejaba tranquilos.

-Ya, y tú te lo crees.

-No es creerlo,

es que él aquí sabe que está en peligro.

Aunque se haga llamar Dimas,

sabe que la policía y sus enemigos lo pueden localizar.

-Tienes razón.

Le conviene desaparecer.

Claro, y necesita el dinero.

Hablando de dinero, acordé tres reparticiones. Es lo justo.

-¿Y aceptó?

Me extraña que diga sí a todo.

-Pues a mí, no. ¿No ves que no tiene a quien recurrir?

Necesita ese dinero para irse de España.

-Ojalá fuese tan fácil.

-Lo será.

No solamente porque se quiera ir a Marsella,

sino porque le importamos un pito.

Incluido Ricky.

Verás, cuando tenga el dinero,

se largará, como ha hecho siempre.

-Aun así, el plan es arriesgado.

Lo digo por Ricky.

Le tiene la cabeza comida, le seguiría donde fuera.

(Música triste)

-Tú también has pensado que quiere irse con él.

Bueno,

si pasa, lo impediremos.

-Es mayor de edad

y, si quiere hacerlo, no vamos a poder impedirlo.

-Estemos atentos.

-Si llegas tarde, ve a La Mar Salada y me traes la compra.

No te quedes de palique, necesito el bacalao para remojarlo,

que me sala el guiso.

Pues ahora nos vemos, Paty.

Un besico, hasta ahora.

Toma, un pinchico por cuenta de la casa.

-¿Y eso?

-Porque sí, me caes bien

y has tenido un par denunciando al acosador ese.

El productor de pacotilla.

No veas la repercusión.

-Me lo imagino.

Desconecté el móvil anoche, no quería seguir leyendo más.

-No tendrías qué esconderte.

Que se escondan los que lo jalean en las redes.

-Si tienes razón,

pero no quiero seguir leyendo barbaridades sobre mí.

Ayer ya tuve suficiente.

-Mira lo que te digo, la mayoría de mensajes que leo son de apoyo.

-Pero...

no puedo evitar sentir vergüenza.

-¿Vergüenza, tú? ¿Y eso por qué?

-Me siento tan expuesta a insultos de gente que no conozco de nada.

No sé, no valgo para esto.

-Ya, pero no les hagas caso.

Tienes motivos para ir con la cabeza bien alta

y para estar orgullosa.

-No sé, María.

Es más duro de lo esperado.

-Ya.

Si yo te entiendo, yo también lo he sufrido.

De otra manera, pero lo he sufrido.

-¿Tú? ¿Cuándo?

-Hace mucho tiempo, también fui víctima de malos tratos,

pero no era como ahora.

La sociedad ha cambiado mucho y hay más apoyo

para denunciar; entonces, no.

-Hola, chicas. -Hola, Espe. ¿Qué te pongo?

-Nada, venía a ver a Sara, me han soplado que estaba aquí.

-Pues venga, os dejo hablando solas, chao.

-¿Qué tal? ¿Cómo estás? ¿Me hiciste caso?

-¿Con qué?

-Lo de no entrar en las redes sociales.

-No enciendo el móvil desde ayer.

-Muy bien.

Tampoco te aísles.

Si tienes bajón, sabes dónde estoy.

-Gracias, Espe.

¿Hay alguna novedad sobe Carlo?

-Ha pasado a disposición judicial.

-¿Pero está en la cárcel? -No.

Entre las medidas cautelares estaba la prisión preventiva,

pero podía evitarla con una fianza y como dinero no le falta...

-Entonces, está en la calle.

-Sí, pero tendrá muy complicado seguir produciendo cine.

-¿Y eso?

-Los compañeros le dan la espalda.

La producción de su próxima película se ha paralizado.

Todos los implicados en el proyecto lo han abandonado.

-Seguirá acosando a mujeres.

-No creas, con su situación judicial lo va a tener complicado.

Además, si ya no ejerce de productor,

no tendrá la posición de poder de la que se aprovechaba.

Te doy una buena noticia.

Siguen saliendo a la luz denuncias.

La última ha sido la de Yulia Olivier,

la que iba a protagonizar su última película.

Así que...

Nada, estate tranquila.

A cada rato que pasa, lo que has hecho tiene más valor.

-Gracias por todo.

Bueno, a lo mejor

es hora de encender el móvil.

-Prueba a ver.

(Mensajes de móvil)

(Puerta)

-¿Sí?

-"Papá, soy yo, Ricky. ¿Me abres?"

-Abre como te enseñé.

-"Vale, voy a probar".

(RÍE) -¡Madre mía!

He metido la tarjeta y se ha abierto a la primera.

-¿Y qué te pensabas? Soy un genio.

-Claro. Solo tú podrías convencer a la mamá

de dar un golpe en familia.

¿Cómo lo has hecho?

-Los magos no revelamos nuestros trucos.

El mérito es más tuyo que mío.

-¿Y eso?

-Le dije que tienes madera y talento desaprovechado.

-¿De verdad? -Por supuesto.

-Hay algo que me preocupa.

La reacción de Luis.

¿Cómo se lo ha tomado? -Regular.

Ya sabes cómo es. Lo que diga la mamá va a misa.

Si la mamá dice que damos el palo, lo cumple.

-Eso está bien. Bien.

Ojalá sea el primero de muchos más en la familia.

-Yo también lo espero.

-¿Sabes? Tu madre

es una fuente de inspiración para mí, siempre lo ha sido.

-¿Cómo os conocisteis? Cuéntamelo, que mamá nunca quiere hablar de eso.

-Pues fue en un polideportivo.

Yo tendría 17 años y mi padre quería dar un golpe allí.

Entramos haciéndonos pasar por personal de mantenimiento.

Me quedé embobado viendo la gente nadar.

De pronto, vi a tu madre en el borde de la piscina,

discutiendo con el monitor porque el agua le daba miedo.

-Conociéndola, no se metió.

-Ella no quería.

De golpe, el monitor la empujó y la tiró al agua.

Lo pasó fatal,

pero llegó hasta el borde.

Salió hecha una furia para comerse al monitor.

El tipo acabó de rodillas pidiéndole perdón.

-Desde luego que es mamá.

¿Y luego? ¿Te acercaste a ella para felicitarla?

-Ese día no me atreví a decirle nada.

Al dar el golpe,

reventamos todas las taquillas. Mi padre buscaba joyas y dinero.

Mi obsesión era encontrar su cartera.

No paré hasta conseguirlo. -¿Le robaste a ella?

-Claro.

Para que no sospecharan de ella, le habría caído un marrón.

Imagínate las taquillas abiertas, excepto la suya.

Habría sido sospechoso.

-¿Luego qué hiciste?

No me digas que tuviste el morro de quedar con ella para devolvérsela.

-Así tuvimos la primera cita.

-¿Y qué te dijo?

-Imagínate, me dijo de todo, de todo, pero yo

nunca intenté justificarme.

Eso la desarmó.

Fuimos a la Malvarrosa a por helado.

-Menuda historia.

-Nunca lo olvidaré.

Y por eso estaba pensando

en dar otro golpe

antes del asalto al cajero

en homenaje a ella.

-¿Qué es lo que estás pensando?

-Lo que viene a ser mi especialidad desde que era un chaval como tú.

(Puerta)

-Adelante.

-Buenos días, doctor Torres.

-¡Qué alegría, Espe! Cuánto tiempo sin verte.

-Te has hecho de rogar para venir.

-No pude venir antes.

-Ya lo sé. Hablemos de cosas importantes: ¿cómo estás?

-Muy bien, como un roble. ¿No me ves?

Creo que me voy a hacer un tatuaje aquí.

En la cicatriz del pecho.

-Seguro que sí.

-¿Cómo estás? Claudia me lo ha contado todo.

-Ha sido horrible, pero me voy recuperando.

-Me alegro. -Aunque tengo momentos durísimos.

-Es normal con todo lo sucedido.

-Hago lo que puedo por seguir.

-Actitud positiva. Eso tienes que hacer.

Si quieres hablar, aquí me tienes, con confianza.

-Lo sé, te lo agradezco. -Bueno,

la casa se te caerá encima pensando en Fede.

-Pues sí, me acuerdo mucho de él, si no fuera por Silvia y Paty,

que me cuidan muchísimo. -¿Paty vive con vosotras?

-¿No lo sabías?

-No sé, igual me lo contó Claudia, pero se me habrá olvidado.

¿Y por lo demás?

-Bien, con mucho curro, para variar.

En la UFAM veo a diario cosas horribles.

-Ya, te recuerdan a lo de Pablo.

-Bueno, por eso

quería hablar contigo sobe la medicación de la psiquiatra,

y quería pedirte unas recetas.

-Uy, eso háblalo con ella.

(SUSPIRA)

-Venga, anda, siéntate, cuéntame un poco.

-Que no, si ya me iba, no quiero molestar.

-No molestas, eres mi paciente. Venga, cuéntame más detalles.

-Es que...

No sé por dónde empezar.

-No importa, aunque no lo sepas.

Te hago unas preguntas para ver el duelo.

-¿Eso qué es?

-Esto es vestimenta

para hacernos pasar por los de mantenimiento

y entrar en el polideportivo.

-Las cosas han cambiado, ahora no es tan fácil.

Hay cámaras y seguratas.

Los que trabajan allí llevan su identificación.

-Me he actualizado. ¿No lo has visto con la tarjeta?

-Bueno, imagina que podemos llegar a entrar,

pero no servirá para abrir las taquillas.

Te digo que no son endebles.

-Las taquillas se abren

con tarjetas por proximidad.

-¿Eso las abre? -Es un duplicador de tarjetas.

Basta con acercarlo unos segundos a una tarjeta

para que copie la información del chip.

-Bueno, vale, pero con eso podemos abrir una taquilla.

No vamos a montar todo este pitote para abrir una taquilla.

A no ser

que consigas la tarjeta maestra que abre todas las taquillas.

-Que tienen los de seguridad

y que clonaremos cuando nos den acceso al recinto.

-De verdad, eres un genio.

-Y tú vas camino.

Buenos, vamos a cambiarnos. -Vale.

-La ansiedad está en lo normal. Has vivido momentos duros:

el asesinato de Fede, lo de Pablo.

-A veces pienso que ha sido todo una pesadilla

y me voy a despertar en mitad de la noche.

-Son experiencias muy traumáticas en un corto espacio de tiempo.

-Por eso quería hablarte de la medicación.

Deberíamos aumentar la dosis.

-Aquí el informe dice que tu tratamiento es el adecuado.

Tienes que hablar con tu psiquiatra para ver si te lo tiene que cambiar.

-Deberíamos aumentarla porque no duermo

y por el día, si me paso de cafés, me pongo como una moto.

-Los ansiolíticos son muy peligrosos.

-Ya.

Yo creo que deberías hacerme una receta.

-Mejor que te la haga tu psiquiatra.

-La psiquiatra tarda mucho en darme cita,

me la dará en unos días y no puedo estar

ni un solo día sin tomarme nada, Antonio.

-Ya.

Te la voy a hacer, pero prométeme que no aumentarás la dosis.

-Vale. - Y ya estás pidiéndole cita

para que te diga si el tratamiento es el adecuado.

-Muchas gracias.

-Anda, toma. -Me alegro de que hayas vuelto.

-Y tómate esto.

-¿Esto qué es?

-Un regalo de bienvenida de los pacientes.

-Pero no puedo aceptarlo, es para ti.

-No me lo puedo comer. Quítame la tentación.

El chocolate sube las endorfinas.

-Gracias. Me lo llevaré, pero solo

porque es tu receta.

-Cuídate, por favor.

-Lo importante es construir un bajo mesa,

así las patas se quedan fijas y la mesa no se tambalea.

Me quedo más tranquilo sabiendo que estará más fuerte.

Los libros de mis hijos pesan mucho.

¿Me recomiendas algo más para reforzarla?

Te recomendaría

unas abrazaderas.

Van muy bien para todo y luego te pueden ayudar a la hora

de colocar la pieza con la cola.

Estupendo, me las llevo también.

Muy bien. ¿Damián está por ahí?

Está en el banco, no tardará.

Vaya, se fía de ti para dejarte ya solo en la tienda.

Lo dice por la cárcel.

De verdad no lo decía por eso.

No me siento orgulloso de mi pasado,

pero no voy a desaprovechar la oportunidad de Damián.

Haces bien. Además, Damián se porta muy bien contigo al darte trabajo.

Tener un sueldo es importante para ganar autonomía y autoestima

y el mejor antídoto para no reincidir ni delinquir más.

Se nota que sabe de lo que habla.

Por suerte o por desgracia, sí. Dime qué te debo.

Pues la lijadora, las abrazaderas y el resto de piezas son

72,50.

Ahí tienes.

Muy bien. ¿Querrá copia?

No, muchas gracias.

El mueble no se romperá ni aunque los niños salten encima.

(Campanilla de la puerta)

¿Todo bien, comisario? Muy bien.

Y enhorabuena.

El dependiente aprende rápido.

Me alegro.

(Campanilla de la puerta)

Qué casualidad que la primera vez que te dejo solo venga Bremón.

No te lo he mandado yo. -Me lo imagino.

-¿Qué se ha llevado?

-Pues bueno, quería arreglar una mesa para sus hijos

y se ha llevado una lijadora, varias piezas, abrazaderas

y le he aconsejado y ha obedecido.

-Te has apuntado un tanto.

Aparte de eso, ¿habéis hablado de algo más? ¿Te ha preguntado algo?

-Bueno, hemos hablado de la cárcel, me ha sacado el tema,

pero no sé, muy buen rollo, me hablaba con mucho cariño

y parece un buen tipo, ¿no?

(Móvil)

-Perdona.

Sí, dígame.

¿Ahora mismo?

¿No puede decírmelo por teléfono?

De acuerdo. No, voy para allá, hasta ahora.

-¿Todo bien, jefe?

-Me tengo que ir a Guadalajara, vamos a tener que cerrar.

-Yo me puedo quedar, como cuando ha ido al banco.

-No, mejor no, recoge tus cosas y vete.

-Yo no me puedo ir tan temprano a la cárcel.

Pensarán que he hecho algo malo y tendré que dar explicaciones.

-Pues das una vuelta por el barrio y te vas.

-¿Cómo me voy a dar una vuelta?

Van a pensar que voy a dar un palo, déjame quedarme.

-No, no puede ser, de verdad, son muchas horas para que estés tu solo.

-¿No te fías de mí?

-No, hombre, no es eso.

De hecho, no me conviene tener cerrada la tienda

ahora que estamos levantando el vuelo,

cerrar en horario comercial no me viene bien.

-Por eso mismo, déjame, por favor.

Hacemos una cosa: llama cuando quieras,

para que te quedes tranquilo.

Te lo juro, Damián, no te voy a fallar.

(Música de intriga)

Te lo juro.

-Venga, está bien.

Alguna vez tenía que pasar que te quedases tú solo.

-Gracias.

-Te llamo, eh.

-Suerte.

(Campanilla de la puerta)

(SUSPIRA)

(Persiana de la entrada)

-Luis, ¿qué haces aquí?

-¿No necesitas un descanso, tú?

-No me vendría nada mal.

Estoy muy rayado y no me puedo concentrar.

-¿Qué te pasa?

-No paro de darle vueltas a la movida

de Sara y Carlo D'Agostino en Internet.

¿Debería llamarla?

-Yo pensaba lo mismo, pero al final no lo he hecho.

Eso sí, he compartido su "post" todo lo que he podido.

-Ya, y yo. Pero no me parece un gesto de apoyo suficiente

para la relación que he tenido con ella.

-Pues entonces llámala.

-Pero no sé qué hacer.

Las últimas veces que la he visto no parecía receptiva.

No sé cómo se va a tomar que la llame.

-Qué me vas a contar.

Conmigo está igual.

Por eso me he limitado a mostrarle mi apoyo en redes

y a discutir con un montón de capullos que le echaban mierda.

-¿Sabes qué pasa?

Me siento culpable por no haber hecho un poco más

para que Carlo no la acosara. -¿A qué te refieres?

-No lo sé, Luis.

Tendría que haber insistido

para que no se relacionara con ese tipo.

-No te equivoques.

Aquí el único culpable es el miserable de Carlo D'Agostino.

-No te imaginas las ganas que tengo de darle una paliza a él

y a la gente que le apoya.

-Estaría bien darle otra paliza a ese tío.

Pero con todos los demás no daríamos abasto.

Hay que ver la de cerdos y acosadores

que hay en Internet. -Ni te lo imaginas.

Uno le decía que sabe dónde vive y que la esperaría en casa.

-Pobre Sara.

-Ya veo que estáis hablando del tema de moda.

-Estamos muy preocupados.

Y... que sepas que estamos contigo.

-Nos pone de mala leche que ese cerdo se vaya de rositas.

-No se irá.

Está en la calle, pero con cargos

por varias denuncias de agresión sexual.

No solo la mía.

-Eso hemos escuchado, que gracias a que diste el primer paso,

muchas mujeres se han animado a denunciar.

(Música melancólica)

-Sí, pero bueno, no quiero hablar de eso.

He venido a traerte unos papeles de las revisiones de las "furgos".

Me ha dicho mi jefe que las necesitabas.

-Gracias.

-Bueno, pues...

ya nos vemos.

(ÁLVARO) -Sara, espera.

Quiero que sepas que estoy aquí para todo lo que necesites.

-Lo mismo te digo. Cuenta conmigo para lo que sea.

-Podríais empezar por dejar de tratarme

como si tuviera diez años.

-¿Por qué dices eso? -Por vuestra actitud.

Hacéis que me sienta aún más vulnerable.

-Eh, lo siento.

No es mi intención, para nada. Te lo aseguro.

-Ni la mía. Sentimos muchísimo lo que te ha pasado con ese cerdo.

-Perdonad si he estado un poco borde,

estoy un poco nerviosa con todo esto.

-Normal.

-Me consuela que muchas mujeres se han animado a denunciar

después de haberlo hecho yo.

-Tiene mucho mérito lo que has hecho.

Eres una valiente.

Yo me siento muy orgulloso de ti.

-Gracias, Luis.

-Y que sepas que se te echa mucho de menos en el bar.

-Bueno, tengo que irme.

Cuidaos.

-Y tú.

(Persiana de la entrada)

-Como Verona es tan caro,

están haciendo los muebles con materiales reciclables.

-Ya me lo ha contado Olga: la cama con palés

y las estanterías con cajas de fruta.

-Espero que más adelante, cuando hayan ahorrado algo,

puedan comprarse unos muebles más decentes.

-Yo también lo espero, aunque no les importará mucho.

Olga está superconcentrada en su trabajo

y desde que pusieron el plato en la carta

está feliz de la vida.

-Sí, para eso se lo están currando.

Bueno, y tú, ¿qué tal?

Me han dicho que compartes piso con Silvia y Espe.

-Pues sí, y estoy supercontenta. Va muy bien.

Hola, Paty. ¿Qué tal?

¡Hola! Ahora le saco su tortilla.

Y un vaso de agua. Perfecto.

¡Antonio, qué sorpresa! (RÍE)

Qué alegría verte bien. Igualmente. ¿Qué tal?

Muy bien. Tienes muy buen aspecto.

Es el efecto de la albahaca y el tomate,

que ya sabes que en Italia se lo ponen a todo.

¿Qué tal la vuelta a casa? Bien, contento.

Echo de menos a Olga, pero por otro lado estoy contento

porque está labrándose un futuro ahí en Verona.

Claudia me ha dicho que en Milán te ha ido bien.

Sí, no me puedo quejar.

Ya te has reincorporado en el centro de salud, ¿no?

Sí, allí tengo un problemón, pero vamos...

¿Qué te pasa?

Los pacientes, que me hacen regalos de bienvenida:

quesos, cecina, bombones...

Esta mañana el centro de salud parecía una tienda de ultramarinos.

Ojalá todos los problemas fueran esos.

Ojalá, es verdad.

Creo que tengo la solución para que no me acusen de cohecho.

¿Qué vas a hacer?

Dar los regalos a quien pueda disfrutarlos, entre tú y yo.

Yo me quitaba de todo.

Pero bueno, la vuelta está siendo muy buena. Tú, ¿qué tal?

Ya te lo imaginarás, en comisaría siempre hay los mismos líos.

Te lo habrá contado Claudia. Me refiero a tus asuntos personales;

tu pareja, tus hijos, ¿cómo están?

Bien, todo bien.

Veo que Claudia también te mantiene puntualmente informado

de los temas personales.

Bueno, no me ha contado cómo se llevan tus hijos con Merche.

¿Se han caído bien?

En realidad aún no se la he presentado

como mi pareja.

Solo la han visto una vez.

Ah, vaya. Lo daba por hecho, disculpa.

A veces dudo en hacer un encuentro en toda regla,

pero luego, no sé...

Mis hijos podrían pensar que quiero imponerles una madre sustituta.

Pero, Emilio, eso...

es lo que piensa uno en este tipo de casos al principio.

No hay que ponerse en el peor de los escenarios,

sino afrontar el tema con positividad.

Y tú, ¿qué harías?

Darle la importancia justa y buscar la ocasión

para que las tres personas que más quieres

empiecen a conocerse,

a compartir momentos, lazos.

Ya. Dicho así, suena muy fácil.

Es que lo es.

Te lo dice un experto en temas del corazón. (RÍE)

(RICKY RÍE DE EMOCIÓN)

Madre mía, no se me baja el subidón, y eso que ha salido a pedir de boca.

-Nadie ha sospechado.

¿Has visto que un mono azul es como un pasaporte

que te permite el acceso a casi todas partes

y sin llamar la atención?

-¡Uf! Y la tarjeta clonada también ayuda lo suyo.

En un momento dado se han abierto a la vez cuatro taquillas.

¡Cuatro! Parecía magia.

-Lo has pasado bien, ¿eh?

-¿Que si lo he pasado bien? Hacía mucho que no lo pasaba así.

-Nos hemos vuelto a compenetrar muy bien.

Como el día que le quitamos el pedrusco a la señora del bar.

(RÍE) -Aquello no fue nada comparado con esto.

Estoy deseando dar el palo al cajero, papá.

(Puerta)

-¿Sí?

-"Soy yo, Luis".

(Música de tensión)

(MURMURA) -Esconde esto.

Va.

¡Mira qué bien, reunión familiar!

-Hola, hermanito.

-¿Por qué no me coges el teléfono?

-Ah, es que no me he enterado.

-¿No? ¿De ninguna de las diez llamadas?

No me lo creo. -Oye, te estoy diciendo la verdad.

-Si siempre lo llevas encima.

-Si te digo que no he visto las llamadas, no las he visto.

-No discutáis por tonterías.

-¿Qué haces con este?

-Hago lo que me da la gana.

-¿A qué has venido?

-Tenemos que concretar unos detalles del tema del cajero.

Tenemos cosas de las que hablar.

-Perfecto. ¿Nos ponemos manos a la obra?

-Nos pondremos manos a la obra cuando me digáis qué escondéis

debajo de la manta.

-Pero ¿qué vamos a tener escondido? Hay ropa sucia que tenía el papá...

-¿Qué es esta mierda?

-Hemos arrasado en el polideportivo.

Que te cuente Ricky lo bien que lo hemos pasado.

-¿Vosotros sois imbéciles o qué?

¿Dais un palo de mierda justo antes del gran golpe?

-No te pongas así. Porque vayas de hermano mayor

no puedes decir lo que te dé la gana.

-No os pongáis nerviosos. -No estoy nervioso,

pero igual tenemos que abortar lo del cajero por esta mierda.

-¿Qué dices? ¿Por qué? -¿Cómo que por qué?

La policía puede iniciar una investigación

que les lleve hasta vosotros.

Si os han seguido, ¿qué? -¡Anda, anda! No seas exagerado.

Si papá es una máquina. Deberías habernos visto en acción.

(RÍE)

Ha salido todo redondo.

-No nos han visto.

Nos hemos cubierto las espaldas. -Sois un par de capullos.

Tira para casa. -Tú no me mandas.

-Que vayas para casa. -Porque tú lo digas.

-Ya está bien, ¿eh?

Ricky, tu hermano tiene razón. Por hoy ya hemos hecho bastante.

Todos tenemos que descansar.

-Hasta luego, papá.

-Hasta luego.

(Música de intriga)

-Sí, menos mal que suelo llevar el móvil encima,

si no también me lo hubieran birlado.

Pero es una faena que te roben la cartera.

-En mi caso no tanto. Por si las moscas,

siempre llevo encima la placa y la documentación.

-¿Te han robado, Nacha?

¿Dónde? -Ahí, en el polideportivo.

Algún espabilado que ha arramblado con todo en las taquillas.

-Qué faena. ¿A qué hora ha sido?

-Calculo que entre las seis y las siete,

cuando estaba entrenando.

-O sea que empezará a llegar mucha gente para denunciar.

-Sí, estate atenta porque les he recomendado

que lo dijeran por megafonía.

-Si quieres, te ayudo con las denuncias.

-No, déjate. Perdona, ¿eh? Es que tenemos sesión de cine.

He pedido las imágenes de las cámaras

de la entrada y del vestíbulo principal.

-¿Y te las dan tan rápido?

-Claro, hablé con el técnico municipal.

Son los primeros interesados en saber qué ha pasado.

-¿No tienen ni idea de quién ha podido ser?

-Ni idea.

Ahí el acceso está restringido al personal y a los clientes.

A los que van un día suelto también se les registra,

se les identifica.

-Pues por ahí a lo mejor podemos rascar algo.

Si cruzamos esos datos con las imágenes,

igual damos con el ladrón.

-O ladrones, porque con lo rápido que vaciaron las taquillas

creo que fueron más de uno. -Vamos a buscarlo.

Merche. -Hasta luego, chicos.

-¿Qué veo en aquel huerto sangrado de espinas?

Veo a Jesús, mi Salvador, postrado en la tierra,

tan triste y angustiado que suda sangre y agua.

Aquí hace oración y acepta la muerte más ignominiosa

en expiación de mis pecados.

¡Qué contradicción!

(Campanilla de la puerta)

Un Dios... -Perdona el retraso,

pero había un atasco en la entrada que no veas.

-¿Me puedo ir ya? Voy muy tarde. -Sí, claro. Recoge y vete.

¿Qué tal las ventas?

-Bien. Ha venido un fontanero y ha comprado una tubería de PVC

y luego un goteo de vecinos comprando pequeñas cosas.

Lo de siempre.

-Pero el comisario no ha vuelto. -No.

(RÍE)

-Me voy. -Sí, sí.

Una cosa, perdona.

¿Qué hacías cuando he entrado, que estabas dando vueltas?

(Música melancólica)

-Rezar...

para que te fuera todo bien en Guadalajara.

-Pues muchas gracias.

Puede que te haya escuchado, porque ha ido todo bien.

Menos lo del atasco en la entrada de Madrid,

que eso no hay Dios que lo arregle. -No te puede ayudar en todo.

Era un tema importante, ¿verdad?

-Sí.

Mi hija.

Vive allí.

-¿Está bien? ¿Le pasa algo?

Hace algún tiempo sufrió un golpe muy duro

del que todavía está reponiéndose.

Está en un psiquiátrico.

-Vaya.

Seguro que se acaba recuperando

porque Dios sana a los afligidos y les cura las heridas.

No lo olvides.

-Puede que lleves razón.

Me han llamado para decirme

que mi hija está en su última fase de recuperación

y que, si todo va bien, dentro de poco vuelve a casa.

-Dios siempre ayuda a los necesitados.

Cuánto me alegro.

-Anda, vete, que no quiero que llegues tarde por mi culpa

después de hacerme un favor.

-Bah.

Si lo entienden, bien, y si no...

-Si no, te llevo y ya les doy yo las explicaciones.

Venga, te acerco. -Muy bien, gracias.

-Vamos.

(Campanilla de la puerta)

Me parece muy bien,

pero con el presupuesto que me dais no puedo hacer más.

Pues tienes razón, mejor lo hablamos mañana.

No son horas de discutir estos asuntos. Hasta luego.

(Puerta)

¡Adelante!

Lo que me pediste que te sacara del archivo con urgencia.

Toma.

Los informes sobre delincuencia juvenil

de la última década, ¿no?

No sabes lo que me ha costado encontrarlos.

Lo siento, Jefatura me los pidió a última hora.

Oye, ¿qué pasa ahí fuera, que hay tanto follón?

Han robado en las taquillas del polideportivo

y se han puesto todos de acuerdo para denunciar a la vez.

¿Has sacado algo en claro de las denuncias?

Sí. Entre todos me han convencido de que me apunte a GAP, "step"

y "spinning".

(RÍE) No tengo ni idea de qué es, pero suena

a que es bueno para la salud. Para la mía no.

Una chica ha hecho una demostración y me he cansado al verla.

Si no necesitas hacer esas cosas. (RÍE)

¿Has terminado con las denuncias? No.

Acaban de llegar tres más con botellas energéticas de 1,5 l.

A ver de qué intentan convencerme.

Ánimo. Ya te queda poco para terminar tu turno.

Sí, menos mal.

Por cierto, anoche no me mandaste ninguna foto.

¿Cómo te quedó la mesa? ¿La terminaste?

¡Qué dices! Se me olvidó la cola.

Esta mañana me he acercado a la ferretería y mira,

el dependiente me ha vendido todo esto para reforzarla.

Vas a tardar en terminar la mesa lo que se tardó

en construir la catedral de Burgos.

Mira qué graciosa. (RÍE)

Por cierto, ¿sabes que Jaime está convencido

de que la idea de reforzar la mesa ha sido tuya?

De mi jefa.

Todavía piensan que eres mi jefa y se acuerdan mucho de ti.

¿Sí? ¿Y qué les dices?

Ayer les dije que además de trabajar juntos,

nos llevamos muy bien.

(Música dulce)

¿De verdad les dices eso? Sí.

Mañana los he invitado a cenar a su pizzería favorita.

Jaime ha sacado un 10 en matemáticas

y quiero recompensarle con esto.

Había pensado que podrías venir con nosotros.

¿A la pizzería con vosotros? Sí.

Creo que va siendo hora de que te conozcan como mi pareja,

¿no te parece?

¿Lo estás haciendo por mí?

Por ti, por los niños y por mí.

Y no me tienes que contestar ahora, te lo piensas y ya me dices.

Si sabes que me encantaría conocer a tus hijos, pero...

me pilla de sorpresa el cambio de opinión.

Deja que lo piense, ¿vale?

(Música melancólica)

(RESOPLA)

¿Tú qué haces aquí?

¿Te hemos despertado?

No, no.

No habéis sido vosotros. Es que...

la medicación ya no me hace efecto.

No estarás pensando en aumentarte la dosis.

No. Me la ha aumentado el médico.

¿En serio te ha aumentado más la dosis?

¿Por qué te iba a mentir?

No, claro.

Es solo que me da miedo que te automediques.

Que no, que no.

Me ha dicho que me tome una pastilla más al día

durante unas semanas hasta que se pase el bache este.

Vale.

Pero ten cuidado, ¿eh?

Sé por experiencia propia que es muy fácil engancharse

y querer seguir subiendo la dosis.

Pero ¿tú...

también has tomado ansiolíticos alguna vez?

Imagínate...

De adolescente,

con lo del novio de mi madre y todo aquello.

(SUSPIRA)

¿Qué médico te está viendo?

Antonio, el marido de Miralles.

¿No has pensado en complementarlo con algún tratamiento alternativo?

¿Como qué? Valeriana, pasiflora...

Funcionan muy bien para la ansiedad.

No, yo creo que...

las infusiones no me van a ayudar nada.

No, hombre, en cápsulas.

El extracto de la planta está mucho más concentrado.

Se usa mucho.

Que no, de verdad.

Las hierbas esas no me van a hacer nada, lo sé.

Pero no te preocupes por mí, estoy bien.

Podríamos volver a hacer planes juntas.

Este fin de semana nos podemos ir a la sierra o hacer un mexicano.

O lo del karaoke, que lo decimos mucho

y nunca lo hacemos.

Cantamos como si no hubiese un mañana.

Si hombre, yo paso.

Paso de hacer el ridículo delante de niñatos

que ni siquiera conocerán las canciones que pidamos.

Que no, que no.

Me quedo aquí viendo series.

Venga, vamos a elegir a cuál nos enganchamos.

Silvia.

Que no, que te vayas al cuarto con tu chico.

Yo estoy bien.

He salido porque quería estar aquí un rato

acurrucada con la manta y ya está.

Que no me importa, estoy desvelada.

¡Ya está bien! Te he dicho que no quiero ver la tele y punto.

(Música melancólica)

Pues te dejo sola.

Lo siento, a veces me agobia no saber cómo ayudarte.

(LLORA)

(MURMURA) Perdóname.

(MURMURA) Perdóname.

(SOLLOZA)

(LLORA)

Sé que se está sintiendo sola

y me da la impresión de que no sé ayudarla.

A lo mejor no necesita ese tipo de ayuda,

sino ayuda profesional.

-El plan del cajero está perfectamente organizado

y no tardaremos más de tres minutos en hacerlo.

-Más te vale. -Pero me vendría bien algo de ayuda,

necesito un taller donde preparar el coche.

-No hablaré con Álvaro.

Búscate la vida. -Por supuesto que me la buscaré.

Nunca te he necesitado y no te necesito ahora.

Estás dando un paso importante invitándome a conocer a tus hijos.

Me hace mucha ilusión.

¿Eso significa que quedaremos los cuatro?

(RÍE) Sí.

-¿Tu hija es religiosa? -¿Qué?

-Que si tu hija es religiosa.

-No creo que tenga muchos motivos para serlo.

-Hay veces que a través del camino de la fe

puedes encontrar mucho consuelo.

De todas maneras, cuando le den el alta,

me gustaría mucho hablar con ella.

-No me quito de la cabeza lo del robo en el polideportivo.

(ELÍAS) -Sí. Es una lástima lo de las cámaras.

-Entre las viseras y que van mirando todo el rato al suelo...

-Sí. Está claro que sabían dónde estaban colocadas.

(NACHA) -Se pasarían antes

para ver bien el sistema de seguridad.

-Lo han hecho con cuidado, parecen profesionales.

Año 2002,

robo en el polideportivo El Carmen, en Madrid.

Una avería, al día siguiente entran los técnicos

y se produce un robo.

En menos de media hora roban todas las taquillas.

Detenido, ninguno;

sospechoso, uno: Gabriel Campos. ¿Te suena?

Robaron veintitantas taquillas.

¿A usted no le suena de nada este robo?

No. Tampoco entiendo por qué me lo pregunta.

Porque entre los delitos que se le imputan a Gabriel Campos,

su exmarido, está el de robo en polideportivos

con ese mismo sistema.

¿Recuerdas a un tal Dimas?

50 años, calvo, vino por aquí pidiendo trabajo.

Sí, claro que me acuerdo de él. ¿Por?

No te enfades, pero...

¿Dimas es tu padre?

Tenemos que hacer unos apaños en el coche.

El taller de Álvaro nos vendría de perlas.

-Pues lo has visto.

Álvaro no se mete en esto ni de coña.

-No lo necesito a él, necesito su taller.

No tiene por qué enterarse.

-Quieres poner a Álvaro en contra nuestra.

-Eso sería un mal menor comparado con lo que os puede pasar

si falla el coche al reventar el cajero.

-No nos deberíamos haber metido en lo del cajero.

-¿Quieres que tu padre desaparezca de nuestra vida?

Pues ayúdale a dar el golpe.

-¿De dónde ha salido este coche y cómo habéis entrado?

-El coche lo he robado yo. Ellos no tienen nada que ver.

-Muy bien, cógelo ahora mismo

y lárgate cagando leches de mi taller.

-No.

-He pedido perdón a Dios,

pero a las víctimas...

-¿Y por qué no lo haces?

-Hay ciertos delitos...

que no descubrieron.

-Buenas. Perdona, no te había visto.

¿Qué te pongo?

-Ponme un vaso de agua.

(Música de intriga)

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Servir y proteger - Capítulo 529

10 jun 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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Añadir comentario ↓

  1. José

    Debe ser cosa de mirar a la cámara y no darle la espalda al espectador, porque Riki está cocinando, su hermano a su derecha, pero le habla mirando a su izquierda.

    pasado martes