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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 528 - ver ahora
Transcripción completa

Creo que tenemos que quedar para... aclarar algunas cosas".

Tú estás en deuda conmigo

y ahora yo me lo voy a cobrar.

-¿Se puede saber qué está pasando aquí?

-No... Es que ha venido a comentarme una cosa,

pero ya se iba, ¿verdad? -Sí.

-Parece que este tipo es una especie de depredador sexual.

Alguien que utiliza su profesión y su posición social

para aprovecharse de las jóvenes.

Y mientras nadie le pare los pies

seguirá haciendo lo que le dé la gana.

-Si no haces nada, se sentirá intocable

y seguirá haciendo lo mismo.

Pensará que no tiene consecuencias.

Pero si denuncias no solo te estás ayudando a ti,

también ayudarás a salvar a futuras víctimas.

-Ya he tomado una decisión.

-¿De tu doble se sabe algo? ¿Alguna descripción o algo?

-Sabemos que es un chico joven de estatura media

y que siempre lleva visera

para taparse por si los cajeros le sacan alguna foto.

Silvia, colaborarás con Toni en este caso. Es prioritario.

No quiero que haya una tercera estafa.

-Perdón, ¿eres Diego?

-Sí.

¿Tú eres Eric? Te ha mandado Álex.

-Encantado. -Encantado.

¿Qué tal? Soy Mar. Tengo la documentación.

Inspectora de policía. Quedas detenido.

Las falsificaciones eran de una calidad altísima.

¿Y sabemos quién compró tu identificación policial?

Carlos Luengo.

Le encontraréis en Billares Cartago. Debería ser suficiente.

¿Es quién me imagino?

Sí, el estafador que se hacía pasar por mí.

Bájalo a los calabozos. Le tomaremos declaración luego.

¡Vamos!

Hay que pensar qué podemos hacer para que Ricky no se deje manipular.

-¿Estarías dispuesto a participar en mi próximo golpe?

-¿En qué estás metido?

-Necesito la pasta para ir a Marsella

y, si mi familia no me la presta,

tendré que hacer lo que mejor se me da.

-¿Es algo inminente?

-Sí. Mucho dinero. En Madrid.

¿Puedo contar contigo?

-Puedes contar conmigo.

El papá ha pensado en un palo de los gordos

con el que podríamos ganar mucho dinero.

-Un asalto al cajero automático.

Me gustaría que te unieras. Es muy sencillo...

-Cállate. Cállate la boca.

Cállate y pírate, tú y ese plano.

Te está utilizando, Ricky.

Cuanto antes abras los ojos, mejor.

-Si hablas, nadie te va a creer.

Y me encargaré personalmente de destrozarte la vida.

No vas a trabajar ni en estos garitos de mierda.

-No te tengo miedo

y no pienso esconderme ni de ti ni de nadie.

-Te prometo que, si sigues adelante con esto,

tu denuncia no caerá en saco roto.

-Antes me has dicho que el mundo se cambia mediante gestos.

Pues este es el mío. Voy a denunciar a ese miserable.

(Música emocionante)

(Música animada)

-He dormido superbién. -Yo he dormido increíble también.

Aunque... me habría quedado un ratito más en la cama.

-¡Anda y yo!

-Buenos días, pareja. -Hola.

-Hola, Espe. ¿Desayunas con nosotros?

-No, no me da tiempo. Me marcho ya.

-¿No te quieres tomar ni un cafecito ni nada?

-Solo un poco de agua.

-Igual debería irme yo también. -¿Tú no entrabas más tarde?

-Sí...

-Pues nada, aprovecha. Hasta luego.

-Chao.

-Igual debería hacerle caso a la oficial Beltrán y aprovechar.

-¿Qué quieres, empezar otra vez una guerra?

-A ver, es que... ayer, después de lo del hamán...

(LA BESA) el baño, el vapor...

-Fue una noche muy guay.

No sabía yo que me podías salir con ese plan, fíjate.

-¿Ah, no? (NIEGA)

-No sé, un plan así tan romántico.

-Ya, pensabas que solo podía llevarte de fiesta, ¿no?

Pues yo puedo ser superromántico si quiero.

-Ya veo, ya.

-¿Qué pasa?

-Nada, es que en verdad es una chorrada.

-¿Qué?

-Pues que estaba pensando...

en si habías estado antes ahí.

(TONI RÍE)

¿Qué? -No, no había estado ahí.

El sitio lo conozco por un cliente del bar de mi madre.

Dijo que había ido con su mujer en su aniversario

y como que se habían vuelto a enamorar.

Y pensé en ti.

-¿Pensaste en mí?

-Paty,

yo ahora mismo no quiero estar con otra chica.

Ni en mi casa ni en el hamán ni en ningún sitio.

-Para, para, para. -¿Qué pasa?

-Que no me quiero rayar, Toni. -Y yo tampoco me quiero rayar, ¿y?

(PATY RESOPLA)

-¿Cómo que "y"? ¿Qué significa eso?,

¿que esto no te importa?, ¿que no te importo?

¿Me ves como me estoy rayando? -A ver, para...

-No, no, ya está. -Eh, Paty.

(RESOPLA AGOBIADA)

-Tú no me das igual. Me importas, y mucho.

Y ojalá todas las noches fueran como la de ayer,

en todos los sentidos.

Yo...

solo quiero...

estar contigo.

-Y yo solo quiero estar contigo.

(LOS DOS RÍEN)

Buenos días.

(CORTADO) ¡Hola! ¿Quieres café?

Sí, que esta noche me he desvelado.

¿Ah, sí? ¿Tuvisteis curro cuando me fui yo o qué?

Porque en este piso las paredes son de papel y...

Bueno, que habrá que hacer un fondo para los tapones para los oídos.

¡Ostras! Perdón.

-Lo sentimos muchísimo, Silvia.

Igual sí que participo en ese fondo,

porque esto va para largo.

No me extraña, se os oía muy compenetrados.

¡Joder, qué vergüenza, tía!

Os estoy vacilando. Anda, me voy a comisaría.

¿No me esperas?

Pues la verdad es que voy justita de tiempo.

Tengo unas diligencias por hacer antes del "briefing".

Quédate aquí y así repones fuerzas, "champion".

(PATY RÍE)

Chao.

Pues no sé qué me pasa, pero se me ha quitado el hambre.

-¿Ah, sí?

Pues yo tengo 20 minutos.

-¿Sí? -Sí.

-Ayer fui a hablar con él. -¿Con papá?

¿Y qué? ¿Le pediste perdón por echarle del "pub"?

-¿Perdón, yo? ¡Bueno, lo que me faltaba!

Fue él quien me pidió perdón, así, por todo en general:

por los golpes, las palizas, los insultos...

Dice que eran otros tiempos.

-A ver...

Es que un poco de razón tiene.

Porque ahora por ser gay no pasa nada, pero antes...

-No me jodas, Ricky,

que vas a salir con sus mismos argumentos:

que era por mi bien, por hacerme más fuerte.

-No, lo que quiero decir es que los tiempos han cambiado

y papá también.

Te pidió perdón, ¿no?

-Ricky,

de crío también me pidió perdón, después de cada paliza.

Cuando yo disimulaba el dolor de las quemaduras delante de mamá,

me cogía en un aparte y me decía:

"Perdona por tener que pegarte. Me duele más a mí que a ti".

-Vale.

Pero lo importante es que ahora se arrepiente.

-Ese tío es un mentiroso y no se arrepiente de nada.

Solo quiere salirse con la suya.

-Luis, lo único que quiere es que le perdones,

que le perdonemos todos.

-Me pidió perdón para convencerme de dar el palo al cajero.

-Pues es una pena que no quieras entrar.

Podrías llevarte mucha pasta. -Ya.

Tu problema es que crees que te lo ha contado todo,

pero es capaz de dejarnos con el culo al aire.

¿Por qué crees que en Valencia se lo quieren cargar?

-No creo que nos vaya a dejar tirados.

-Otra vez, querrás decir.

-¿Podrías dejar lo personal a un lado

y tomarte esto como lo que es, un negocio?

Nos podemos levantar mucha pasta.

-¿De qué habláis?

-¡De nada!

-De mucha pasta, ¿no?

-Mamá, que es una tontería.

He estado mirando coches para comprar

y he visto que están muy caros. Mucha pasta.

-Ay que ver, qué bien mientes.

Se nota que estás viendo a tu padre, se te está pegando.

-Lo mejor es que se lo contemos.

(RICKY) -Sí, porque nos va a terminar pillando igual

y al final la bronca me la comeré yo.

-¿Por qué una bronca?

-Papá nos ha ofrecido robar un cajero,

de una zona de oficinas, recién cargado y sin vigilancia.

Es un negocio redondo. Solo necesitamos un todoterreno

y prepararlo para la ocasión.

-Y pretende arrancar el cajero con la fuerza del todoterreno.

(LUIS) -Eso es.

-Ahora es cuando te enfadas conmigo por meterme en líos una y otra vez.

-No, no puedo decir nada hasta tener todos los detalles.

Sentaos.

¡Sentaos!

No puedo opinar si no tengo toda la información.

Sabéis que no me fío de nadie y menos de vuestro padre,

pero... bueno...

contadme de qué va.

-Has sido muy valiente, Sara.

-Sé que he hecho lo correcto, pero...

-Pero tienes miedo. Es normal, lo entiendo.

Por eso muchos casos de acoso sexual no se denuncian

y esos cerdos siguen sus vidas como si nada.

-No sé cómo reaccionará Carlo cuando sepa que lo he denunciado.

-Si se pone en contacto contigo o se acerca a ti, llámame,

sea la hora que sea.

-Lo haré.

-Y quédate tranquila. El caso está en manos de la policía.

Nosotros nos encargamos de todo.

No le des vueltas a la cabeza. Sé que es difícil, pero lo lograrás.

-Sí, intentaré tener la mente ocupada.

Me voy a trabajar, se hace tarde.

-No te quito más tiempo. Cuídate.

-Gracias.

(Música de suspense)

¡Eh!

He visto a Sara, la excamarera del Moonlight.

¿A qué ha venido a comisaría? Ven, acompáñame.

Va a ser un caso bastante sonado. Se lo iba a contar a Merche.

-¿Qué necesitáis?

-Tenemos un caso que podría tener repercusión mediática.

¿Os suena Carlo D'Agostino, el productor de cine?

-Sí, claro.

-Una chica lo ha denunciado por acoso sexual.

Sara. ¡No fastidies!

La oyó cantar una noche,

que organizaron un karaoke en el Moonlight,

y le prometió convertirla en una estrella.

Le pagó unas clases de canto para preparar unas audiciones

y la embaucó para que fuera a su habitación de hotel.

¿Llegó a abusar de ella? Lo intentó en un par de ocasiones.

La manoseó a la fuerza, la acorraló...

y la amenazó con truncar su carrera.

-¿Cómo consiguió librarse de él?

-Se fue porque llegó Quintero,

que fue el que animó a Sara a poner la denuncia.

-Tienes razón, esto va a traer cola.

No debe de ser la primera vez que lo hace.

Es el "modus operandi" de un acosador habitual.

Sí, es justo lo que le dijo a Sara

para que cediera a sus pretensiones:

es el peaje que pagan las actrices que trabajan para él.

¡Cuántos años llevará haciendo lo mismo con total impunidad!

Si es así, a lo mejor la denuncia de Sara prende la mecha

y apareen otras víctimas. -Y, si no, habrá que buscarlas.

Vamos a hacer que ese cerdo caiga con todo el equipo.

¿En qué te puedo ayudar? ¿Estás libre?

Sí. Iba a preguntarle a Miralles qué me asigna.

Vamos a hablar con ella y me acompañas a buscar a Carlo.

Quiero traerlo y hacerle unas preguntas.

-Me ocupo del papeleo y de buscar en fuentes abiertas.

-Te lo agradezco.

Todo lo que encuentres nos servirá para apretarle las tuercas.

Alguna noticia sobre un cambio inesperado en el reparto,

o críticas más o menos veladas.

-Entendido. Puede que haya rumores que hayan pasado desapercibidos.

-Todo lo que sirva para dar credibilidad a Sara.

Teme que la tachen de mentirosa o de oportunista.

Tengo ganas de hablar con ese productor.

Vamos.

Gracias, Merche. -De nada.

(Llaman a la puerta)

(EXCLAMA)

Qué sorpresa, no esperaba verte por aquí.

-No te hagas ilusiones, no me apetecía nada venir.

-Entonces ¿qué haces en mi habitación?

-Para defender a mis hijos iría a tu habitación

o al mismísimo infierno. Que te quede claro.

-No tienes que defenderlos de mí.

¿Por qué no te pones cómoda? ¿Quieres tomar algo?

-He venido a aclararte unas cosas y me largo.

-Qué lástima.

Hubo un tiempo en que lo pasábamos muy bien en habitaciones como esta.

(RÍE DÉBILMENTE) -No te lo crees ni tú.

Tú solo me llevabas a pensiones llenas de cucarachas

y con baño compartido.

Ricky se pasa de generoso contigo.

-En aquel tiempo eso no te importaba.

¿Te acuerdas de aquellas fallas en Ruzafa,

cuando nos bebimos una botella de mistela esperando la Cremà?

Menuda noche, ¿eh?

Que luego conseguí una habitación para seguir la fiesta...

¡y qué fiesta!

¿No te acuerdas de nada de eso?

Espera, mira:

no es mistela, pero nos puede servir.

-No pienso beber nada contigo.

Y tú tampoco deberías.

Te estás haciendo mayor y te afecta a la cabeza.

Aquella noche estuvieron a punto de pillarnos.

Cuando llegaron los de la habitación,

te largaste por patas.

-Pensé que venías detrás de mí.

Además, al final te libraste. -Pero no gracias a ti.

Les dije que me habías engañado y me dejaron ir.

-¿Ves como hacemos un buen equipo?

-Me asombra tu capacidad para tergiversar las cosas.

Te crees tus propias mentiras, ¿no?

Por eso resultas más convincente.

-Así que es el dueño del famoso radiocasete.

-Sí, fue una sorpresa verlo arreglado. Muchas gracias.

-A mí no, a su mujer. Lo hizo ella.

Por cierto, estaba preocupada por su salud.

Pero tiene un aspecto estupendo.

-Gracias. Estuve con un pie al otro lado, sí.

Pero, gracias a la ciencia, se obró el milagro.

-Solo Dios hace milagros.

-Dígame, ¿qué necesita?

-Un termostato. Se ha vuelto loco y nos ha vuelto locos,

no podemos regular la temperatura.

-¿Y no prefiere uno electrónico?

Van genial, lo controla desde el móvil.

-No, nada de conectar la casa, no me gusta.

Prefiero uno de ruedecilla, que lo conozco.

-Un clásico. -Eso es.

-Aquí.

Doce euritos. -Muy bien.

La próxima vez, nos tuteamos.

-¡Por favor!

Esto por aquí...

Y su cambio. ¿Quiere una bolsa? -No, gracias. Encantado.

-Hasta luego.

(Campanilla)

-Boli, mira, en la medida de lo posible,

no te lo tomes a mal...

Cuando estén los clientes no saques el tema de la religión.

Es un tema sensible. -Lo siento mucho.

Pero es que no estoy acostumbrado a tratar con gente tan...

-...tan normal.

-Pues sí.

De donde yo vengo, la gente no es tan educada.

Vamos, no estoy acostumbrado a esto.

-¿Te refieres a la cárcel?

-También.

Pero pensaba más en el nido de donde vengo.

Allí la droga arrasó mi barrio.

Lo único que había era delincuencia, robos...

El que no era un hijo de perra tenía que fingirlo,

si no, no lo dejaban en paz.

-Debe de ser duro salir de un entorno así...

(SERIO) aunque cada uno toma sus propias decisiones.

-En realidad, tampoco me daba cuenta.

Hasta que no habló conmigo un educador

y me mostró

que podía cambiar, podía tener otra oportunidad,

que podía elegir.

-No, ahí, ahí.

-Ese hombre, por primera vez,

me habló como una persona y no como un criminal.

Yo pensaba que no tenía más opciones, Damián.

-¿Y ese hombre fue el que te enseñó el camino hacia el Señor?

-¿El Sebas? No, no.

Él no cree en Dios.

Él cree en Rousseau, un filósofo.

-Sí, lo conozco: el ser humano es bueno por naturaleza.

-Es la sociedad la que lo corrompe.

El creía de verdad en la reinserción.

-¿Y tú te has reinsertado?

-Bueno, lo intento.

He recaído alguna vez. No es fácil dejar las viejas costumbres.

Pero luego conocí al padre Máximo

y me enseñó el camino del perdón.

-¿Y has perdonado a las personas que te metieron en el mal camino?

-Ni ganas.

-A lo mejor alguno de ellos se ha reinsertado.

¿Sigues en contacto con ellos, te acuerdas de sus nombres?

-Preferiría no volver a cruzármelos.

No me gusta hablar de esa época.

(Música de intriga)

-¿No eres capaz de recordar nada bueno

del tiempo que pasamos juntos?

-Lo único bueno que he sacado

de esa relación han sido mis tres hijos.

Y no permitiré que les engañes como hiciste conmigo.

-Muy bien, los chicos.

No me negarás que pasamos buenos ratos.

Íbamos juntos a la Malvarrosa a comer helado

y nos quedábamos hasta el anochecer.

-Sí, esos momentos puedo contarlos con los dedos de una mano.

Algunos días estabas contento por el palo que habías dado

y te dignabas a pasarlo con nosotros en vez de con tus amigotes.

-Pues Ricky sí se acuerda. -Ya, ya.

Seguramente también se acuerda tu gran amigo, Ximo se llamaba.

Le llamabas "hermano", ¿verdad?

Podrías ir a verle a Picasent, sigue allí por tu culpa.

-Ojalá pudiera compensárselo.

A él, a ti y a nuestros hijos. -¿Compensar? ¡Vete a la mierda!

Cuando te fuiste, la familia de Ximo nos amenazó de muerte

¡y tuve que buscar el dinero

para que no tocasen a nuestros hijos!

Y ahora vienes a engatusar a Ricky, ¿dándotelas de qué?

-No me las doy de nada, soy su padre.

-Y te escucha porque no recuerda la clase de padre que eras.

Siempre has tenido la mano larga y no solo para robar.

-Escucha, Elvira, ya está. Se acabó.

Fui un monstruo, no merezco vuestro perdón,

lo entiendo.

Precisamente por eso os lo quiero compensar

y estoy preparando un golpe.

-Sí, ya lo sé...

No, no te extrañe. Mis hijos confían en mí.

-¿Y qué te parece? Podemos sacar un dineral.

-Ni por todo el oro del mundo dejaría que mis hijos

hicieran un trabajo contigo.

Ya sé cómo te las gastas con tus socios.

-Elvira, escúchame. -No, escúchame tú a mí.

Ya nos has hecho mucho daño, así que lárgate de una puñetera vez

y deja de poner a Ricky en nuestra contra.

-Que conste una cosa:

eres tú la que le hace elegir bando y no debería ser así.

-Mira...

nosotros siempre vamos a estar con Ricky,

y tú te vas a largar tarde o temprano.

Así que esfúmate.

"A fer la mà".

(Música de suspense)

-Ya estoy aquí. Perdone el retraso.

-No te preocupes, ayer terminaste demasiado tarde.

¿Todo bien?

-Sí, he tenido que ocuparme de un asunto importante

y se ha alargado un poco. Me pongo ya a trabajar.

-Espera. Antes de que empieces, hay algo que me gustaría...

hablar contigo.

Creo que te debo una disculpa.

-No es necesario, de verdad. -Sí, sí que lo es.

Igual me pasé de frenada con esto de ser tan proteccionista

y paternalista... y quería pedirte disculpas. Lo siento.

-Espe puede ser muy convincente, ¿verdad?

-¿Has vuelto a hablar con ella?

-Vengo de comisaría.

-Espera, ¿lo has denunciado?

¡Bien, Sara!

¡Bien hecho! No sabes cuánto me alegra esa noticia.

-Tenía que haberlo hecho mucho antes.

Por mí y por todas las mujeres que puedan ir detrás.

Me ha costado mucho, pero... En fin, espero no arrepentirme.

-Seguro que no, porque has hecho lo correcto.

-Ahora hay que ver cómo acaba todo esto,

porque es mi palabra contra la suya.

-Si hace falta que testifique, no tengo ningún inconveniente.

Lo digo delante de un juez o de quien sea.

Cuando abrí la puerta, entré y os vi,

tú no tenías precisamente cara de estar pasándolo muy bien.

-Ojalá nunca me hubiera encontrado con ese hombre.

Yo estaba... tranquila con mi vida.

-Y lo seguirás estando, en cuanto todo esto pase.

-No, ahora todo va a ser un follón.

Para empezar, necesito un abogado.

-Puedo llamar a Marcelino Ocaña,

somos amigos y es uno de los mejores abogados de Madrid.

-No hace falta. Espe me ha hablado de unas asociaciones de mujeres

que pueden ayudarme con eso.

Pero Carlo también tendrá una buena defensa.

-Pero tú tienes la verdad.

Y esa es la mejor defensa ante un juez, créeme.

-Ya, pero tendré que contestar a un montón de preguntas.

Por ejemplo por qué subí a la habitación

y por qué he dejado que me pagara todo.

No sé... Me da miedo sentirme juzgada.

-No tienes por qué sentirte así porque tú no has hecho nada malo.

-Me da miedo ser la mala de la película.

De momento, ya tengo cerrado el mundo del espectáculo.

Carlo tiene muchos amigos y no me van a dar una oportunidad.

-Yo... no sé, creo que eso no debería ser así.

Todavía puedes darle incluso la vuelta a la tortilla.

-¿Ah, sí? ¿Cómo? -Muy fácil.

¿Para qué están esas redes sociales?

Dicen que están para denunciar este tipo de cosas.

Cuéntale a todo el mundo lo que te ha hecho ese impresentable

y verás cómo empiezan a darle la espalda.

-No sé, no...

No estoy preparada para que empiecen a hablar de mí.

-Verás, Sara...

si ese tal Carlo D'Agostino es un productor tan famoso

y tan importante como tú dices,

todo esto va a saltar a los medios de comunicación.

Lo sabes, ¿no?

El que golpea primero, golpea dos veces.

No lo olvides.

-Sería muy gratificante verle caer.

Pero no, no estoy preparada para que me caiga esa tormenta.

-Bueno, no lo sé,

está claro que se trata de una decisión muy personal

y que solo puedes tomar tú.

Pero, si yo estuviese en tu lugar, machacaría a ese tío.

-Imagínate el calentón que se me ha quedado.

-¡Buf! ¡Lo siento!

La verdad es que me pilló de lleno hablando del palo.

Intenté disimular, pero ya sabes cómo es la mamá.

-Tranquilo, sé que no eres un chivato.

-¿Qué te dijo?

-Básicamente, reprocharme lo malo que fui en el pasado,

que quiere que rompa con vosotros...

Ah, y no soporta que nos llevemos bien.

-¿Y le vas a hacer caso?

-¿No me ves aquí contigo?

-Pero de Luis te puedes ir olvidando,

porque cumple lo que dice la mamá a rajatabla.

Así que ya puedes ir buscando a otro para dar el palo.

-Por eso siempre digo que hay que tener un plan B.

-¿Ya has pensado quién lo hará? -De ninguna manera,

este trabajo ha de quedar en familia. Convenceré a tu madre.

-Pues ya te puedes ir buscando un plan C.

Cuando se le mete algo en la cabeza no hay quien se lo saque.

-Pero yo sé qué teclas tocar. Confía en mí.

-Pues si la convences, ya me dirás cómo,

yo cada vez que discuto con ella, termino "escaldao".

-La lección de cómo tratar a las mujeres la dejo para otro día.

(RÍE)

Eso es más difícil que estafar.

-Pues algún consejo no me vendría mal,

porque estoy a dos velas.

-¿Cómo puede ser? Con lo "salao" que tú eres.

-Pues yo seré el "salao",

pero este que viene es el guaperas de la familia.

-¿Tú no tenías que estar en Marsella?

-¿Qué tal estás? -Con ganas de perderte de vista.

-Álvaro, vale ya.

-Tranquilo, no me defiendas.

-No, si a ti todo te da igual.

Con tal de que te pague el hotel, todo está bien.

Qué poca vergüenza, vivir de un hijo al que dejaste abandonado.

(GABRIEL) -No sabes cómo vas a reaccionar

hasta que no estás entre la espada y la pared.

-Yo nunca dejaría tirado a un hijo.

-Si tienes hijos, espero que no sean tan desagradecidos.

-No te equivoques: yo soy agradecido con quien tengo que serlo,

que es la mamá.

¡Y tú, no te olvides de quien dio todo por nosotros!

Que parece mentira.

(Diálogo ininteligible)

-A lo mejor esa novia policía le ha comido el coco.

-Qué va, ya era así antes de conocerla.

-De todos modos, mejor que no se entere de lo del golpe.

No quiero que dé el soplo. -No te preocupes.

Ya nos ha encubierto más de una vez delante de su novia.

-Con el odio que me tiene, mejor no arriesgarse.

-Por eso no te preocupes.

Cuando Álvaro está en casa no hablamos de esas cosas.

-Mejor.

-Bueno, ¿qué?

¿Me explicas cómo convencer a la mamá o qué?

-Tu madre no es como Álvaro.

A ella le gusta más el dinero que la honestidad.

(RESOPLA)

-Señorita, me va a perdonar, pero soy un hombre muy ocupado.

¿Qué estamos haciendo aquí?

-Oficial Beltrán, si no le importa.

Está aquí por una causa justificada.

-Muy bien, oficial.

Pero, a ver, yo soy un ciudadano honrado,

y puedo hablar con la policía de lo que sea,

pero me están esperando. Así que ¿cuál es el problema?

-Hay una denuncia contra usted por acoso sexual

y quiero conocer su versión de los hechos.

-¿Cómo ha dicho? ¿Acoso sexual?

Yo no he hecho nada.

Además, soy un hombre casado.

¿Quién me está denunciando?

-Me temo que su estado civil no sea un eximente.

Los hechos por los que se le acusa son los siguientes:

Ud. citó a una chica en la habitación de su hotel

y le ofreció tener sexo a cambio de su progreso profesional.

-Eso es mentira.

Esa "starlette" de pacotilla, es ella, ¿verdad?

Sara... no sé qué.

-No sé... ¿A cuántas aspirantes a actriz ha citado usted

en su habitación?

-¡Eso me pasa por...!

Por trabajar con gente que no es profesional.

Quieren entrar al mundo del espectáculo por la puerta grande

así de fácil.

Cuando se dan cuenta de que no es fácil,

que no tienen talento ni preparación,

entonces buscan culpables.

-Entiendo que niega usted los hechos.

-Por supuesto.

Una loca quiere hundir mi carrera, ¿y yo tengo que defenderme?

-No, no. Yo solo le estoy tomando declaración.

¿Y niega que fue a verla en su puesto de trabajo?

-No, eso no. Fui allí, como un idiota.

Es que ella me llamó y me rogó otra oportunidad.

-¿Por qué iba a hacerlo si la había rechazado?

-¿Que qué? No, eso es otra mentira.

A ver, yo conocí a esa chica en un "pub",

le ofrecí hacer una prueba para una producción importante,

pero ella se rajó.

-¿Perdón? -Que no se presentó.

Se asustó y... Me dejó tirado, vamos.

Pensé que tenía lo que hay que tener,

pero me equivoqué.

Es evidente que esa chica no sabe aceptar un no por respuesta,

y ahora querrá hacerse famosa

y aprovechar que estos casos están tan de moda

para hacerlo a mi costa.

-"Estos casos están de moda", ¿qué significa eso?

¿Que ahora el acoso sexual es más habitual en el mundo del cine

o que se habla más de estos casos o...?

Me interesa mucho saber su opinión.

-Mire, oficial,

no me haga perder más tiempo.

Si quiere tener un debate feminista conmigo,

que sea en un plató de tele.

Así ganamos algo de dinero.

Pero yo no he hecho nada malo.

Este asunto puede resolverlo mi abogado.

-¿Lo ha hecho otras veces? -¿Cómo dice?

-Su abogado, resolver este tipo de asuntillos,

¿mediante acuerdos privados, tal vez?

-No voy a seguir aguantando esta farsa.

(Llaman a la puerta)

-Un momento, Sr. D'Agostino. Siéntese.

-No, ya he perdido bastante tiempo.

Hable con mi abogado. -Espero que sea bueno.

-¿Qué está pasando aquí?

(Sirenas de ambulancia)

-Qué alegría verle. -Me alegra que esté hecho un toro.

Muchas gracias por el regalo. Salude a su hijo.

Y recuerde: la medicación, a rajatabla.

¿Se puede?

No quedaba nadie esperando.

No, era mi último paciente. Mira lo que me ha traído.

¡Ah! ¿Qué es eso? ¡Qué pinta tiene!

Salchichón y chorizo, de León.

Todavía hay pacientes que hacen regalos a su médico.

Es especial, le descubrí un soplo al corazón a tiempo.

Pensaba que se moriría.

Cuando va al pueblo, se acuerda de mí.

Y seguro que no es el único.

No, la verdad es que reencontrarme con mis pacientes ha sido bonito.

Con el tiempo que estuve pensando que no iba a volver...

Me he emocionado.

Si es que te haces querer.

Oye, ya sé que te encanta pasar consulta,

pero ahora tú también te tienes que cuidar.

Para, que ya sé por dónde vas.

Tú te preocupas por el corazón de Pedro y yo por el tuyo.

¿Crees que puedes con los dos trabajos,

con la investigación y pasando consulta?

He pedido reducción de jornada. Haber empezado por ahí.

Claro, alternaré jornadas de mañana y tarde

para compaginarlo con el procedimiento del hospital.

La investigación llevará tiempo y no quiero sobrecargarme.

Muy buena decisión, cariño.

Pero prométeme que si te notas más cansado o más estresado

vas a dejar uno de los dos trabajos.

Espero no verme en esa tesitura, pero algo te prometo:

que me lo voy a tomar con calma.

¡Además, estoy hecho un roble!

Pues me alegro de que estés tan bien.

Oye, aprovechando esa energía,

podríamos irnos a tomar algo. Podríamos ir al Moonlight,

y así echamos un billar.

Pero si hace años que no quieres jugar conmigo.

¡Como gano siempre...!

Pero sé que te gusta, porque ganas siempre.

Bueno. Pensaba ir a casa a cambiar el termostato, pero vale.

Ah, ya me ocupo yo de que esta noche no pases frío.

Lo que tengo que hacer es irme más veces fuera,

porque el regreso es glorioso.

Suerte que tengo el corazón de un adolescente.

Y la cabeza también.

(ESPE) ¿Conoce usted a Nati Valdivia,

Tatiana Fernández, Elena Novoa...?

-Por supuesto que las conozco.

Es más, puede nombrarme a cualquiera

que se haya dado a conocer en los últimos 20 años

y, si es buena,

seguro que ha trabajado en mis películas.

-Debe de ser una lista larga.

-Estas tres chicas le han denunciado por acoso sexual en las redes.

-¿En redes sociales?

¡Menuda chorrada!

-Lo que cuentan no parece una chorrada.

-¡Es una infamia!

Cualquiera puede ser dilapidado a través de internet.

Es todo una farsa.

-Pues suena todo bastante verosímil.

Cuentan situaciones parecidas a la que relata nuestra denunciante.

Y no paran de llegar historias semejantes.

Me parece que tendrá que estar un ratito con nosotras.

-Quiero hablar con mi abogado.

-Llámelo. Le va a hacer falta.

-¿Estás lista? Luego no te gusta perderte los "tráilers".

-Pero no sé si dejar a una camarera

que lleva toda la tarde con el mismo cliente.

-Eres un poquito exagerada, María.

Venga, iros tranquilos, que me quedo yo.

-Como trates a toda la clientela como a este pollo...

-A ver, no es así, lo que pasa es que hay clientes especiales.

¿O María no te trata mejor que al resto?

-Pero por lo menos nosotros dejamos que corra el aire,

que no se sabe si sois pareja o siameses.

¡Buenas! Hombre, comisario.

¿No tendrá algún encargo para el agente en prácticas?

No deja en paz a la chavala y yo tengo plan con la jefa.

Eso excede mis competencias, pero si me trae la cena tarde,

te vas a comer unas cuantas guardias.

Tranquilo, que ahora mismo le llevo su tortilla.

¡Y vosotros, iros ya!

-Portaos bien, ¿vale?

-Paty... -¿Qué?

-Paty... -¿Qué?

-Que...

-¡Ay, señor!

-Que ya voy. -Chist, chist.

(Ladridos)

En cuanto contaste tu caso, la noticia corrió como la pólvora.

-Lo que me parece increíble

es que nadie dijera nada antes.

Si era su forma de actuar, sus trabajadores tenían que saberlo.

-Tienen miedo a perder el trabajo, truncar sus carreras...

Prefieren mirar a otro lado. Hay que ser valiente para denunciar,

sobre todo, para ser la primera.

-No sé si he sido valiente o una inconsciente.

(Notificación)

Lleva así todo el rato. Me han dicho de todo....

que si soy una calientabraguetas,

una mentirosa, una trepa...

Como si ganara algo con todo esto.

-También habrás recibido mensajes de apoyo.

-Sí, pero solo me fijo en los que me machacan.

-Esto acabará pasando, ya verás.

Terminaremos demostrando que tú dices la verdad.

-Pero a los que me insultan no les importa mucho la verdad.

-Bueno, si quieres que te dé un consejo:

deja de entrar unos días en las redes sociales.

Por lo menos hasta que pase el chaparrón.

Y si alguno de esos trols se pasa de la raya, cuéntamelo.

Estás en tu derecho de denunciar.

-Lo único que quiero es que acabe pronto.

-Ojalá te pudiera decir que es cuestión de días.

Será un proceso largo.

Pero debes ser valiente, has hecho algo muy grande.

Ese tío se creía intocable hasta que se ha topado contigo.

(QUINTERO) -¡Oficial!

Qué sorpresa, no te esperaba. Supongo que habrás venido

a comentar algún aspecto pendiente con el caso con el cabronazo este.

-Sus días de impunidad se han acabado.

Puede estar orgulloso de su empleada.

Ha demostrado tener mucho coraje.

-En realidad todo se lo debo a él.

-Le agradezco que haya apoyado a Sara en esta historia tan fea.

-¡Faltaría más! ¡Pero si yo no he hecho nada!

La única que ha sido valiente ha sido ella,

que ha terminado denunciando a ese maldito impresentable.

-Sí, has sido muy valiente.

Ahora debes mantenerte firme hasta que todo pase.

Porque tu causa es muy justa y es la de miles de mujeres.

-Estoy con ella. Yo me tengo que ir, llego tarde a una reunión.

Sara, hoy no te quedes hasta tarde.

¿Vale? Paso por en medio. Hasta luego.

(SARA SUSPIRA)

-¿Seguro que estás bien? ¿Qué pasa?

-Que tengo miedo, Espe.

¿Y si, al volver a casa,

me encuentro con algún energúmeno de estos por la calle?

-¿Quieres que te acompañe?

-¿Harías eso por mí?

-Claro.

-Gracias. -Recoge tus cosas y vamos,

que tienes que descansar. Ah...

¿Por qué no apagas el móvil durante unas horas

y te olvidas de todo?

-Hecho.

Gracias por todo, Espe.

-¿Estaba rica? Buenísima.

Se nota el extra de cariño. Muchas gracias.

Oye, ¿te apetece mucho ver la película esa esta noche?

-No te apetece nada.

-Es que la he visto trescientas veces con mi padre.

Estaba pensando en otra cosa.

(TONI GIME SEDUCTOR)

-Buenas noches.

Venía a cenar algo. -Claro.

No, no cojas la carta. ¿Te queda pisto?

-Me queda pisto. -Pues venga.

-Ahora mismo te lo pongo.

¿Qué tal por la tienda? ¿Cómo va el chico nuevo?

Hola, comisario. Pues bien, va muy bien.

Aparte, se le da muy bien la carpintería.

Me alegro, porque leyendo su ficha,

el tal Boli parece un tipo peligroso.

Hombre, para conocer a la gente

hay que ir más allá de la ficha policial.

Por supuesto. Espero no haberte molestado.

No, hombre. Que aproveche.

Gracias. ¡Paty, aquí te dejo lo tuyo!

(PATY) Gracias, comisario. Buenas noches.

(Música de intriga)

(Timbre de la puerta)

Entiendo que has venido a despedirte definitivamente, ¿no?

-Antes de echarme, escucha mi propuesta.

-Pero ¿no has entendido nada de lo que te he dicho esta mañana?

Que no te creo ni una palabra

y nada de lo que digas hará que cambie de opinión.

-Quieres que te deje en paz, a ti y a tus hijos, ¿no?

-Quiero que desaparezcas de nuestras vidas para siempre.

Me da exactamente igual si te largas a Marsella

o al mismísimo puñetero infierno. ¿Te queda claro?

-No te pongas tan dura, porque tenemos intereses comunes.

-¿Ah, sí? -Quieres que desaparezca

y yo necesito salir de España. -Ya estás tardando.

-Pero necesito la pasta, ya lo sabes.

Solo quiero que Ricky y Luis me ayuden

y después me esfumaré.

-Pues te buscas a otros.

No me arriesgo a que los metan en el talego por salvarte el culo.

-No, quiero que sean mis hijos, quiero hacerlo con ellos.

-Quieres hacerlo con ellos porque no te van a delatar.

-Sí, pero necesito gente de confianza como comprenderás.

-Claro, no empieces a buscar socios porque quemaste tus contactos

y además se sabría que has vuelto.

Siempre son otros los que pagan tus deudas.

-Estoy solo, Elvira, y desesperado.

Pero si hay algo que sé hacer en esta vida es robar.

-Eso te lo reconozco.

-Pues dale esta oportunidad a los chicos.

Pueden aprender algo, se van a sacar una pasta gansa.

Es un trabajo rápido y fácil. El riesgo es mínimo.

Ese cajero es un caramelo esperando que lo revienten.

Después yo desaparezco

y nunca jamás contactaré con vosotros.

Es eso lo que quieres, ¿no?

-¡Mira, pensaba que estaba más desentrenado!

No tienes corazón, ¿eh? ¿Cómo que no? Uno supernuevo.

Son muchos años practicando.

Milagro que aprobaste la carrera, porque esto lleva tiempo.

¿Y tú cómo tienes tan mala puntería? ¿No haces prácticas de tiro?

¡Que me voy a picar de verdad!

No es lo mismo un taco de billar que una pistola.

Pues demuéstramelo.

Juguemos otra ronda, que te concedo la revancha.

Yo sí que voy a pedir otra ronda. ¿Otra cervecita?

¿Qué va a tomar?

Dos de lo mismo.

¿Puedo hacerte una pregunta?

Si es por el tipo al que buscaban tus compañeros,

les dije todo lo que sabía.

Y fue muy útil,

hemos sacado a un falsificador de la circulación.

Pero es otra cosa.

¿Y de qué se trata ahora?

Quería saber quién es el hombre con el que hablabas

antes en la plaza.

¿Qué hombre?

El hombre con el que discutía tu hermano Álvaro.

Sí...

Dimas, creo que se llama.

Es un muerto de hambre, no hay que preocuparse por él.

Es inofensivo.

Ya. ¿Y por qué discutía con él?

Verás, es que...

ha venido un par de veces a pedirnos trabajo.

Es un tío muy pesado.

-Sí, yo alucino...

gente con esa pinta y pretende trabajar frente al público.

Sí, ¿verdad?

El caso es que después

ha ido a pedirle trabajo a mi hermano Álvaro,

en el taller, quiero decir.

Y se ha inventado que tiene mucha experiencia.

Cuando Álvaro ha sabido que era mentira,

le ha montado un pollo por hacerle perder el tiempo.

Ya. Fíjate, que hay una cosa que me ha llamado la atención.

¿El qué?

Que te hayas ido con él en vez de quedarte con tu hermano.

No sé... Para ser un parado muy pesado,

me parecía que teníais mucha confianza.

Es que ya le digo que es muy pesado.

No sabía cómo quitármelo de encima.

¿Le puedo denunciar por esto?

Bueno, si llega a ser amenazante, por supuesto.

Estamos para ayudar. No creo que haga falta.

No creo que vuelva.

Ricky le ha dado una lista de garitos

para ir a dar la murga.

-A ver si le contrata la competencia y los hunde.

Bien, os dejo. No sea que me mandéis a la competencia.

(RÍCKY RÍE SIN GANAS)

Toma. ¿Qué hablabas con esos camareros?

Que las cervezas sin alcohol nunca las tienen frías.

¿Crees que se lo ha tragado?

-Claro que sí, no seas agonías, hombre.

-Es raro eso de venir a jugar al billar, que no te gusta.

¿Me has traído aquí para hacer averiguaciones?

¿Qué dices, hombre? Quiero que nos lo pasmos bien.

Así te disuado por si se te ocurre irte otra vez a Milán.

¿Y quién dice que no me gusta el billar?

Lo que no me gusta es perder. ¿Ah, sí?

Demuéstralo. Te voy a enseñar a romper como una profesional.

Tu palo.

A ver, el maestro.

Solo quiero que nuestro padre se largue pronto de Madrid.

No me gusta que se haya fijado en él.

-Tranquilo, que papá se lo sabe montar.

La tipa esta no tiene ni idea de con quién se ha encontrado.

¡Qué asco!

-¿Por qué tendría que creerte?

-Porque necesito salir de aquí, salir de España.

Aquí me pueden meter en la cárcel.

O algo peor, tengo muchos enemigos.

Con el dinero que saquemos, me lo puedo montar bien en Marsella.

Porque si no... -¿Si no, qué?

No me quedará más remedio que seguir trabajándome a Ricky.

Tiene un gran potencial y un corazón de oro.

Que me pague el hotel es un acto de generosidad,

pero no quiero depender de él.

-Tú eres un mierda.

(RÍE)

-Mira, Elvira, seamos prácticos.

Los dos necesitamos este golpe.

-Está bien.

Todo sea por perderte de vista.

-Bien.

-¡No! No tan rápido.

¿Qué sacamos nosotros de todo esto?

-La mitad.

Me parece lo justo.

-No, eso no es lo justo. Sois tres.

Lo justo es repartirlo entre tres.

-¿Qué pasa, que la planificación no se paga?

-Yo creo que con tu parte podrás buscarte una nueva vida

muy lejos de nosotros.

-Tú ganas, no voy a regatearle a mis hijos.

-Qué razonable. Antes no eras así.

-He cambiado, pero no me has dado oportunidad de demostrártelo.

-Dais este último golpe y desapareces de nuestra vida.

-Hecho.

¿Quieres beber algo conmigo?

Si es una despedida, sería buen motivo para brindar.

-Adiós, Gabriel.

(Música de suspense)

(Puerta cerrándose)

Miralles no sospecha de nada.

Hizo las típicas preguntas cuando alguien es nuevo en el barrio.

-No seas ingenuo, claro que sospecha.

-Aclaradme una cosa:

¿fue al "pub" solo para preguntaros por vuestro padre?

-¡No! Fue con su marido a jugar al billar.

-Parece que no conoces a la pasma.

Ir con su marido fue una excusa para preguntar.

-Estaba pensando...

en dar otro golpe antes del asalto al cajero.

-¿Y qué es lo que estás pensando?

-Lo que es mi especialidad desde que era un chaval como tú.

-Cuando tenga el dinero,

se irá sin mirar atrás, como ha hecho siempre.

-En todo caso, es arriesgado. Lo digo por Ricky.

Le tiene la cabeza tan comida que creo que le seguiría.

-¿También has pensado que quiere irse con él a Marsella?

-¿Alguna novedad sobre Carlo?

-Ha pasado a disposición judicial.

-Pero ¿está en la cárcel?

-No. Entre las medidas cautelares estaba la prisión preventiva,

pero Carlo podía evitarla pagando una fianza,

y como dinero no le falta...

-Entonces está en la calle.

-No sé, Luis, igual debí haber insistido más

para que Sara no tuviera relación con este tipo.

-El único culpable es ese miserable de Carlo D'Agostino.

-No sabes las ganas que tengo de pegarle una paliza

a él y a los que le apoyan.

-Pues sí que estaría bien.

-En la UFAM veo a diario cosas horribles que...

-Ya. Te recuerda todo lo de Pablo.

(ASIENTE EMOCIONADA)

-Bueno, por eso quería venir a hablar contigo

sobre la medicación que me dio la psiquiatra.

Quería pedirte unas recetas. -Tendrás que hablarlo con ella.

(SUSPIRA)

-¿Ahora? ¿No me puedes dar la noticia por teléfono?

-De acuerdo. No, voy para allá. Hasta ahora.

-¿Todo bien, jefe?

-Me tengo que ir a Guadalajara. Tenemos que cerrar la tienda.

-Me puedo quedar aquí, como antes cuando ha ido al banco.

-No, mejor no. Recoge y vete.

A veces dudo si hacer un encuentro en toda regla,

pero no sé...

No quiero que piensen que quiero imponerles una madre sustituta.

¿A la pizzería, con vosotros?

Sí. Va siendo hora

de que te conozcan como mi pareja, ¿no crees?

¿Lo estás haciendo por mí?

-Era un tema importante, ¿verdad? -Sí.

Mi hija. Vive allí.

-¿Está bien? ¿Le pasa algo?

-Hay que concretar detalles del tema del cajero.

-¿Nos ponemos manos a la obra?

-Cuando me digáis qué tenéis escondido debajo de la manta.

-Pero ¿qué vamos a esconder?

Un poco de ropa sucia...

(MERCHE) -¿Te han robado, Nacha? ¿Dónde?

-En el polideportivo.

Algún espabilado ha arramblado con todas las taquillas.

-¿Y a qué hora ha sido?

-Calculo que entre las 18:00 y las 19:00,

cuando estaba entrenando.

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Servir y proteger - Capítulo 528

07 jun 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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