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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 524 - ver ahora
Transcripción completa

Sigo siendo el padre de tus hijos.

-Ellos no quieren saber nada de ti, Gabriel.

Y yo tampoco.

-Sé que tu madre te habrá contado cosas terribles de mí,

pero estoy totalmente arrepentido.

¿Entonces, vas a ayudarme?

-¿Qué es esto?

-Solo necesita algo de dinero hasta que se instale en Marsella.

Nos lo devolverá.

-Y tú te lo crees.

Como se nota que casi no lo conociste.

-¿Crees que si mamá le hubiera dado la pasta iría a hablar contigo?

Claro que no.

-¿Por qué fue a hablar contigo y no con Álvaro o conmigo?

-Porque eres mucho más vulnerable que nosotros.

-Siempre me tratáis como una mierda.

-Yo lo único que quiero

es que ese hombre se vaya lo antes posible.

Nos ha hecho mucho daño y no quiero que vuelva a hacerlo.

-Hay rivales que no soportan mis envites.

¿Piensas que fui demasiado agresiva contigo el otro día o...?

-Bueno, me lo tomé con mucha deportividad.

¿Y sabes qué? Que aprendo rápido.

Ya sé que en esto de la política el deporte nacional es

despellejarse vivos unos a otros.

-No entiendo cómo una persona puede poner verde a la otra

y luego irse de cañas.

-Conociéndola como la estoy conociendo,

créeme, me conviene más tenerla como amiga

antes de tenerla como enemiga.

-¿Usted es la antigua secretaria de Fernando Quintero?

-Sí, ¿para qué quería verme?

-Pues quería hacerle unas preguntas.

Y si las contesta,

podrá ganarse un buen dinero.

-Mira, Carlo, si quieres encontrar a Sara

ahora trabaja en Transportes Quintero.

Vete a buscarla allí. -Fantástico. Eso sí me vale.

-Ah, no. Este no es mi despacho. Es el de mi jefe.

El señor Fernando Quintero, ¿lo busca a él?

-No, no. A ti. -¿Por qué?

-Porque mi próxima película es un musical

y quiero darte un papel.

-Una oportunidad como esta no se te va a volver a presentar

tan fácilmente.

-Quizá tenga usted razón.

-Quizá no, te aseguro que tengo razón. Te lo digo yo.

Que me arrepiento y lo seguiré haciendo

toda mi vida de no hacer muchas cosas que debería haber hecho.

Así que créeme. No cometas tú el mismo error que yo.

-Te pasas ahí la vida calentando la cabeza

con que la sangre tira y la familia es lo primero

y ahora que viene el papá le tratáis como un perro.

-No. Si quieres le esperamos con los brazos abiertos

como si no hubiera hecho nada.

-Ricky, ese hombre es una sanguijuela.

-Ya decidiré yo si es una sanguijuela o no, ¿eh?

-Os ha criado a los tres. Os ha sacado adelante.

Y ha sabido mantener los negocios que yo puse en marcha.

-No solo ha sabido mantener los negocios que tú arrancaste,

sino que los ha hecho crecer

y ha arrancado los suyos propios.

(Música emocionante)

La verdad es que a Elías y a mí

no nos hacía mucha gracia hacer el paripé,

pero al final, por ayudar a la chica, terminamos accediendo a actuar.

Total, para nada. -¿Cómo que para nada?

-Porque resulta que el protagonista del reportaje

es Merinero.

Si, hija, va a quedar él como el héroe del barrio.

-¡Ostras! ¿Qué dices?

Elías tiene que estar que trina

porque con lo que se curró la entrevista,

el mérito se lo lleva otro.

-Qué va. Si a él todo eso de salir en la tele

y todo eso no le gusta nada.

Lo que sí que se quedó muy contento fue con lo que le dijo la chica,

la periodista, Paloma, cuando se fue.

-¿Sí? ¿Qué le dijo?

-Pues que las persecuciones para la tele están muy bien,

pero que se quedaba mucho más tranquila

sabiendo que los polis de verdad son como Elías.

-Eso es un piropazo, ¿no? -Pues sí, muy bonito.

Hombre, Toni, ¿qué tal?

-Bien. ¿Me pones un café para llevar, porfa?

-Claro. -¿Quieres algo de comer?

-No, he desayunado ya en casa. -Bueno.

-No, quédate tú aquí dándole palique que se nota que está de capa caída.

-¿Y ese libro? ¿Vas ahora de intelectual o qué?

A ver.

"Evolución y claves de la delincuencia organizada".

Eh, madre mía qué tochaco, ¿no?

Lo estás leyendo, ¿o qué?

-Qué va, me lo dejó Silvia. He venido a dárselo.

-Y se lo vas a devolver sin habértelo leído.

-Sí. Es que no tenía otra excusa para venir a comisaría.

Es que lo echo de menos. La comisaría, digo.

El ambientillo y eso, no sé.

-Toma, corazón.

-Gracias. -Con doble de azúcar, ¿vale?

A ver si se te sube la moral.

-A ver si es verdad

porque las vacaciones se me hacen eternas.

-No, hombre. Si dentro de dos días estás tú ahí en medio del cotarro.

Paty, ¿te quedas tú y acabas con esto?

¿Y yo me meto para dentro? -Claro.

-Hasta luego. -Chao.

-¿Me echas una mano? -Sí.

-A ver.

Yo, la verdad, que no entiendo tampoco el problema que ves

en cogerte vacaciones.

-Pues porque no son vacaciones, Paty.

Es un castigo que me puso mi jefe.

Y me ralla ahora que me quiera largar.

-Tú lo que eres es un exagerado.

Creo que te sienta fatal eso de tener tiempo libre

para pensar, ¿eh?

Lo que tienes que hacer es

otras cosas.

-¿Sí? ¿Y qué voy a hacer? ¿Leerme el tochaco este?

¿O veo una maratón de series policiacas?

-Pues no. Yo me estaba refiriendo a hacer otros planes

que no tuviesen nada que ver con el curro.

-Que no me apetece, Paty.

No me apetece salir e ir a tomar cañas. No me apetece.

-De verdad, eres un rallado.

Vamos a ver, Toni, lo que te va a venir bien

es dar una vuelta, despejarte... Ya verás cómo se te sube la moral.

-¿Tú crees?

-Pues claro que lo creo.

Te lo digo por experiencia, vamos. Eso funciona.

-¿Y tú me acompañarías a despejarme?

-Pues mira, no lo sé.

Porque cada vez que te propongo un plan, coges y me dejas tirada.

-No te dejo tirada. Solo estaba rallado, como ahora.

Estoy mal.

-Pues, nada hijo, muérete del asco en tu casa,

que seguro que la semana se te pasa supercorta.

-Va.

-¿Me recoges a las 21:00? -Sí.

-Hasta luego.

Ay, Dios.

-Buenos días, ¿eh?

-Buenos días.

Y adiós, que tengo prisa.

-¿Adónde vas?

-He quedado para desayunar. -¿Con quién?

-¿A ti qué te importa? No tengo por qué darte explicaciones.

-Has quedado con tu padre.

No me lo puedo creer.

-¿Qué quieres que haga, que le trate como un mendigo?

Me parece muy bien que vosotros no le queráis dar otra oportunidad,

pero yo tengo mi criterio y, por eso, le he alquilado una habitación.

-Es alucinante, Ricky,

que le vayas a pagar una habitación de hotel.

-¿No te das cuenta de que te metes tú mismo en la boca del lobo?

-Mira, dejadme en paz, ¿vale?

-Yo creo que lo mejor es que le denunciemos.

Así termina en la cárcel que es donde tiene que estar.

-No es mala idea. Y que se pudra allí dentro.

-¿De verdad seríais capaces de denunciar a vuestro padre?

-¿Él ha hecho alguna vez algo por nosotros?

No.

Pues a mí me da igual lo que le pase.

-Es un ser despreciable y violento, Ricky.

Nos ha hecho mucho daño a todos. -¿Qué pasa, no puede cambiar?

Han pasado muchos años y él está muy arrepentido.

Me lo ha dicho.

-Hay qué ver qué ingenuo eres cuando quieres, hijo.

No te preocupes.

Ni tus hermanos ni yo le vamos a denunciar.

-¿Y por qué no?

-Porque denunciándole solo atraeríamos

la atención de la policía sobre nosotros.

Además, vuestro hermano tiene parte de razón.

Es vuestro padre, queramos o no,

y los trapos sucios se lavan en casa.

-Mira, es la primera cosa coherente que escucho.

-No, no te equivoques. Tu padre es un malnacido violento.

Maltrató a tu hermano. ¿Es que no te acuerdas?

Y luego nos dejó tirados.

Y ahora ha vuelto porque no tiene donde caerse muerto.

Que te quede muy claro.

-Vale, tenéis todos los motivos que os dé la gana para odiarle,

pero a mí siempre me ha tratado bien.

Además, solo estoy haciendo lo que siempre nos has enseñado:

mantener la familia unida.

Ahora, si me disculpáis, me largo.

Parece que no vamos a llegar a ningún acuerdo.

(Portazo)

Ese malnacido le está comiendo la oreja a vuestro hermano

haciéndose la víctima.

-Seguramente.

Yo, solo quiero que Ricky se dé cuenta, en algún momento,

de que está siendo manipulado.

Solo eso.

-No lo sé. Ojalá.

Pero le puede meter en líos muy gordos.

Nunca ha tenido escrúpulos, ni por nada ni por nadie.

No los va a tener ahora.

Solo piensa en sí mismo.

-Por eso.

Cada vez hay más motivos para denunciarle.

Mamá, no podemos permitir que nos vuelva a meter en otro lío.

-No lo vamos a hacer.

Denunciándole, el único que sacaría algo ventajoso,

serías tú.

-¿Yo? ¿Y por qué yo?

-Pues porque no tendrías que mentir a tu novia

diciéndole que no sabes dónde se esconde un fugitivo.

-No le quiero denunciar solo por eso.

-Ya me imagino que no debe ser el único motivo,

pero no tener que mentirle también te debe influir, ¿no?

-Bueno, no veo tan raro no querer mentirle a mi pareja, ¿no?

-Bueno, a ver, no nos salgamos del tema.

Lo que tenemos es que pensar qué podemos hacer

para que Ricky no se deje manipular por el viejo.

-Denunciarle no es la solución.

Lo único que haríamos es apartar a Ricky más de nosotros.

-Entonces, ¿qué hacemos?

-No lo sé.

Pero claro que me hace ilusión.

Lo que pasa es que no me lo esperaba.

Era la mejor noticia que me podías dar.

Sí, que no me enrollo. Venga, hasta luego. Chao.

Buenas.

Chica, qué contenta se te ve. ¿Qué pasa?

¿Te ha tocado la lotería o qué? Pues casi o mejor.

Antonio viene ya la semana que viene.

¡Ay, hija, qué alegría! Me alegro mucho por ti.

Bueno y por mí también, ¿eh?

Ya echaba mucho de menos a mi médico favorito.

Pues no todos los pacientes opinan igual.

Ah, ¿no? ¿Y eso?

Parece ser que la sustituta de Antonio

lo hace muy bien y se está ganando el respeto del centro de salud.

No, a ver, si es muy buen médico la muchacha, pero es muy seca.

No tiene ni la mitad de chispa que tiene tu marido.

Es verdad que Antonio tiene mucha chispa,

pero, de todas maneras, lleva mucho tiempo fuera.

Se tendrá que ganar el puesto, en el centro de salud y en casa.

Sí, que se lo curre, y así la próxima vez

que se tenga que ir, se pensará estar fuera tanto tiempo.

Eso es, que no se vaya más.

Ahora te veo, cariño. Venga.

Buenos días.

-Muy buenas.

-Mira, ya veo que habéis hecho buenas migas.

¿Qué? ¿Le vas a dar trabajo a Dimas ahí en tu pub?

-Pues de momento no puedo, pero, bueno, ya veremos más adelante.

-Bueno. ¿Qué os pongo?

-Dos cafés, ¿no?

-Ahora mismo os los llevo. -Gracias.

-¿Ahí?

Este bar cada vez me gusta más.

El café siempre me sale gratis.

-¿Por qué? ¿Qué quieres decir?

-El otro día me tomé uno por la cara,

gracias a la propina que dejó un tipo

y creo que hoy voy por el mismo camino.

-¿Lo estás diciendo en serio, papá?

-Pues claro.

Esto son pequeñas recompensas del día a día.

-¿Recompensas del día a día? Me parece que es un poco cutre, ¿no?

-Cuando uno viene de tan abajo no hay que hacerle asco a nada.

Además,

practicando ese tipo de cosas se coge mucha experiencia.

-¿Qué quieres que te diga, papá?

A mí me parece que de aquí ni propina ni nada.

La cuenta es 1,90 y hay dos euros.

-Calla y observa.

María, esto es tuyo, ¿no? -Sí.

Muchas gracias. Mira, ponlo ahí.

Gracias. Espera, que os dejo los cafeticos y me llevo esto.

-Gracias.

-Gracias. Venga.

-Gracias.

-No te has enterado de nada, ¿no?

-¿Qué quieres que te diga?

Has cogido dos euros y dejado otros dos euros.

Ahí no te llevas nada.

-No, eso es lo que tú has visto, pero la realidad es bien diferente.

Tienes que ser más observador, Ricky.

Le he dado el cambiazo por monedas como estas.

Son bolívares venezolanos.

Iguales que el euro,

pero con menos valor.

-De todas maneras, yo me andaría con cuidado aquí, ¿eh?

En este bar siempre hay mucha policía.

-Pero ¿de verdad una frase tan cobarde ha salido

de la boca de mi hijo?

Escúchame bien, Ricky. Los Campos no le tenemos miedo a nadie.

-Bueno, padre,

yo no le tengo miedo a la policía.

Lo que pasa es que, si me van a meter en la cárcel

que sea por dar un palo como Dios manda.

No por robar calderilla.

-Cuánto te queda por aprender.

Este bar, lleno de polis,

es el sitio ideal para trabajar.

-Estás de broma, ¿no? -No, no estoy de broma.

El mejor escenario para sisar es el que parece más peligroso.

-Pues seré muy torpe, pero no lo entiendo.

-Un poli aquí está como en su casa.

Jamás se imaginaría que iban a robarle

delante de sus narices,

con lo cual están confiados y no se fijan en nada.

Su relajación para nuestro oficio es nuestro mejor aliado.

-Bueno, de todas maneras, me andaría con cuidado.

Me gustaría que me enseñases esos truquitos.

-Eso está hecho, los pondremos en práctica.

Mañana daremos un golpe de verdad.

Aquí.

-¿Aquí, en La Parra?

-Pero, Ricky, ¿qué te dije del miedo?

-Pues eso, el Latas se chocó con Merinero que salía cargado.

Pero si Merinero cuenta que se lanzó a aplacarlo.

Hombre, aplacarlo... que se escurrió un poco el chaval.

-Y bueno ahora es como el superhéroe de la comisaría.

Y, por lo que veo, aquí no se habla de otra cosa.

Bueno, jefa, es que es muy fuerte, ahora Merinero es como

el superpoli de la tele, ¿eh?

Yo no dudaría de sus capacidades.

Hombre, yo a Merinero lo veo un poquito anquilosado.

Pues el que tuvo retuvo, ¿eh?

¿Qué quieres decir con eso?

Porque hay muy poca gente que lo sabe, pero Merinero trabajó

en el cuerpo de Operaciones Especiales

y en misiones de alto riesgo.

¿Paco?

-¿En serio?

Y, y... ¿por qué acabó aquí en esta comisaría?

Bueno, el relevo a un destino más seguro se produjo

porque estaba amenazado por un grupo terrorista importante,

ya que él había evitado un atentado en la embajada española de Caracas.

¿Merinero fue de los geos?

¿Va en serio?

No.

Lo he dicho para que a Elías no le duela tanto este protagonismo

que cobró Merinero en los últimos momentos.

No sé para qué, si no me has colado lo de Paco.

Un poquito sí que te picas, ¿eh?

¡Que voy a estar picado! No quiero dar una imagen, yo qué sé...

pues falsa y sobreactuada de la policía.

-Buenas.

-Ey, figura.

-Toni.

¡Toni! Tu periodo de vacaciones no ha terminado todavía, ¿no?

Ya, ya, he venido a darle a Silvia un libro que me prestó.

¿Y tenía que ser precisamente hoy?

Bueno, no sé, pensé que igual lo echaba de menos o algo.

¿Seguro que lo leíste?

Sí, sí. De hecho, deseo poner en práctica todo lo aprendido.

Tiene las mismas marcas que cuando te lo dejé.

-Porque soy una persona cuidadosa, qué menos que te dejen un libro,

que respetar las...

Toni, ven un momento, por favor.

Sí, claro.

Por cierto, jefa, si están cortos de efectivos, vengo esta tarde.

Te agradezco el ofrecimiento, pero no.

De verdad, en serio. Estoy en casa muerto del asco.

Ya, ya. Pues precisamente por eso.

Porque no has entendido el concepto de la palabra castigo.

Se castiga a alguien cuando se le priva de algo que le gusta

para que aprenda una lección.

Ya, ya, ya. Ya entiendo.

No me lo parece.

Porque tu semana de vacaciones no se terminó y te presentas aquí

por si cuela, por si suena la flauta y te digo que te quedes.

Pues sí, no se lo niego. Ya veo que no da la cosa para más,

así que me voy. Gracias, ¿eh?

Espera un segundo.

¿Sí?

Reconozco que me gusta verte tan motivado,

así que cuando aprendas la lección, sobre todo la de la disciplina,

podrás jurar tu cargo y serás un policía preparado.

Muchas gracias, jefa.

No me las des. Reflexiona, tómate las cosas con calma

y ten claro que nunca más te puedes volver a saltar

las órdenes de tus superiores.

No la liaré, de verdad. Intentaré por todos los medios

que se sienta orgullosa de mí, gracias.

Chao.

-Disfruta de los pequeños placeres de la vida ahora que puedes.

-Joder, María, parece que estuvieras a punto de enterrarme.

-No, hombre. Si no lo digo por eso.

Lo digo porque cuando ganes las elecciones no vendrás a desayunar

ni a tomarte tu pincho de tortilla.

-Bueno. Ni siquiera voy entre los cinco primeros de la lista

y todavía no está claro que salga elegido.

-Ya te digo yo que sí.

Entonces, no podrás venir a por tu aperitivo, aquí a La Parra.

-De eso ni hablar. Me las apañaré para cuadrar mi agenda

y no perderme mis pinchos de tortilla aquí en La Parra

charlando con mis vecinos.

Aunque sabes

que si un político deja el contacto con la gente,

luego pasa lo que pasa, ¿o no?

-¿Qué pasa? Os metéis en la burbuja y si te veo no me acuerdo.

Cuando llegan las elecciones, todos poniéndose guapos

y yendo a los mercados

a darle abrazos a todo el mundo y a echarles la mano.

-Ya sabes que yo no soy así.

-Deberías contratar un asesor de campaña urgentemente.

-Vaya, la primera en la frente.

Buenos días, Isabel.

-Buenos días.

-¿Sabes? No creo que contrate a ningún asesor

porque tengo un buen equipo en mi partido.

Por otro lado, no necesito que nadie se presente aquí

para decirme lo que tengo o no que hacer. Soy bastante mayorcito.

-Te lo digo en serio, Fernando.

Deberías hacerle caso a alguien profesional.

-¿Qué? Te levantaste esta mañana con los colmillos bien afilados.

-Pero si solo te lo digo por tu bien.

Déjate ver siempre que puedas acompañado de tu familia

y, por supuesto, bebiendo algo más saludable.

-No sé qué tiene de malo tomarse una cervecita a medio día,

forma parte de la cultura española, ¿no?

Además, a mí me gusta mostrarme tal y como soy.

-A nadie le gusta ver a sus líderes tal y como son.

Y si dicen que sí, mienten.

Queremos ver a nuestros políticos con una imagen idealizada.

Otra cosa nos rompe los esquemas.

-¿Tienes algún otro brillante consejo que darme?

-Pues sí.

Déjame decirte que deberías mostrarte como alguien intachable.

Para estar en la primera línea de la política,

no solo hay que ser alguien ejemplar, sino aparentarlo.

-Menos mal que aquí en España no somos tan estrictos, ¿verdad?

Porque me da la sensación que describes más a esa...

flema británica que tienen de hacer política.

Ya sabes que allí, en Inglaterra, tienen una cultura más encorsetada.

-Te veo un poco despistado, Fernando. Hace tiempo que jugamos así.

-Serás tú. Porque yo creo que tengo un sentido más hedonista de la vida.

No sé... mucho más "disfrutón".

Me gusta la cultura mediterránea, ¿sabes?

No renunciaré a venir a mi barrio a tomarme un pincho de tortilla

con mis vecinos, escuchando sus problemas

o a visitar a María los jueves y probar esa paella tan rica.

-Muy bien, haz lo que quieras, Fernando. Yo solo te digo que verte

constantemente acodado en la barra de un bar de barrio,

te hará perder muchos votos

y estaré contenta si vienen a mí.

-Hola, encanto. ¿Vas a querer algo?

-No, gracias.

-Mira, Isabel, ¿sabes qué?

Está claro que vienes a por mí, ya lo sé.

Y sabes perfectamente que yo fui un delincuente, cometí delitos,

pero lo he reconocido públicamente.

Así que por más que quieras encontrar algo que me perjudique,

no lo encontrarás.

-¿Estás seguro de que no hay

ningún secreto que salga a última hora?

-Completamente seguro.

Los periodistas publicaron todo, por eso me conoce tanta gente aquí.

-Muy bien.

Te veo muy seguro. Veo que

mi consejo de abandonarlo te entró por un oído y te salió por el otro.

-Pues sí. Ya te he dicho antes que

no suelo dejar que la gente me diga lo que tengo o no que hacer.

Ya soy bastante mayorcito.

Y si estoy aquí en esto de la política,

es para ayudar a mis vecinos, así que mientras me sigan votando,

te queda Fernando Quintero para rato, amiga.

-Eso ya lo veremos.

-Bueno, ya lo veremos.

Mientras tanto, seguiré mostrándome tal y como soy.

No seré como otros que llevan unas cuantas caretas en el bolso

que se quitan y ponen a su antojo para seguir engañando al personal.

-Tú lo has querido, Fernando.

No te pierdas la rueda de prensa que daré esta noche.

A lo mejor así aprendes algo de la política de verdad.

-Estaré pendiente, te veré.

-La he oído.

¿No pensarás hacerle caso?

-¿Hacerle caso sobre qué? ¿Sobre eso de dejar la política?

-Sí, sí, sobre eso.

Porque detrás de tu candidatura hay gente muy ilusionada contigo.

-No te preocupes, mujer. Ya sabes que yo no me asusto tan fácilmente.

-Bueno, me alegro. ¿Otra cervecica?

-Sí.

¡No! Espera, María. (DUDA)

Ponme un zumo de naranja mejor.

Hola.

¿Qué tal?

¿Miraste los mails con las propuestas de escapada

que te mandé?

No, Silvia. Lo siento.

Con todo el curro que entró, estuve muy agobiado.

¿Y estás tan despistado solo por el curro o...?

Sí. ¿Por qué lo dices?

Porque llevamos unos cuantos días casi sin vernos.

Apenas mandamos cuatro mensajes.

A ti te pasa algo con tu familia.

Vaya. Parece que lo del instinto policial es verdad.

Dime que no es que tu madre te eche la chapa por tener una novia poli.

Que no, no tiene nada que ver con eso.

Tenemos problemas en casa, pero no es por ti.

Es por Ricky.

¿Está bien? ¿Qué pasa?

Sí, nada. Es insoportable vivir con él.

Es un desastre y caos con la comida, la limpieza, los horarios...

Ya.

Pero... bueno, supongo que se me pasará el enfado.

¿Por qué no me enseñas el mail con las opciones de la escapada?

A ver.

A mí el hotelito que me gusta...

Está al lado de la sierra, tiene vistas, un spa.

Eh, un momento.

¿Estás intentando

hacer promoción de una de las opciones?

Claro, tú no me mandaste ninguna.

¿Se nota que esta es mi favorita?

Pues sí, un poco, la verdad.

Pero que sepas que me da igual.

Con tal de pasar 48 horas contigo, tranquilo,

sin que nadie nos moleste.

Como si pasamos la noche debajo de un puente.

-¿Se puede?

Soy Dimas, busco trabajo por el barrio,

hablamos esta mañana por teléfono, no sé si te acuerdas.

-Sí, claro que me acuerdo.

Pues, eh... estás liado, te dejo.

Piénsatelo lo del fin de semana y lo cerramos.

Hecho.

-Hacéis muy buena pareja, pero hay un detalle que no me gusta:

que sea inspectora de policía.

-No me importa tu opinión.

-¿A tu madre qué le parece que metas a una madero en la familia?

Porque mucho ha cambiado para no darse cuenta

de lo que significa tener el peligro en casa.

-Cállate la boca.

Y no me provoques.

-¿O qué?

¿Qué harás? ¿Pegar a tu padre?

-Te aseguro que no es por falta de ganas.

Además,

es lo único que nos inculcaste desde niños, ¿no?

La violencia.

-Violencia...

Cuando eras un renacuajo, apuntabas maneras,

dabas lecciones a tus hermanos.

Pero no entiendo de quién aprendiste a portarte tan bien.

Desde luego, de tu madre no.

-Si no fuera por ella,

ni mis hermanos ni yo estaríamos aquí.

-Ya sé que no hice las cosas bien al marcharme,

pero en aquel momento, no tenía otra opción.

Si no lo hacía me mataban.

Sobre todo, para que no os hicieran daño a vosotros.

-Claro.

Ahora te marchaste porque nos querías mucho, ¿no?

-Sí. Por eso volví, estoy aquí

para recuperar el tiempo con mis hijos.

-Cuéntale la milonga a otro. Viniste a por pasta como siempre.

Para quitarnos lo que tenemos y marcharte a Marsella.

-No digas eso.

-¡Yo no soy Ricky!

Sé perfectamente cómo eres.

Y no te vale el victimismo.

-¿No me darás una oportunidad como tu hermano pequeño?

-Por supuesto que no.

-Álvaro,

te guste o no,

yo soy tu padre.

-Y no hiciste ningún mérito para serlo.

No me das ninguna pena.

Así que, lárgate de aquí.

Que te vayas.

-¿A que ahora te escuchas mucho mejor?

-La verdad es que sí. Las dos horas con la coach cundieron bastante.

Aprendí muchas cosas.

-Nuria es la mejor maestra de canto de España.

Gracias a ella, muchas cantantes se convirtieron en estrellas.

-No me extraña. Estoy impresionada con las cosas que me enseñó.

Sobre todo, a colocar la voz de una manera que no sabía hacer.

-Sí.

Sus clases cuestan una millonada, pero los resultados son increíbles.

-No sabía que era tan cara, te lo puedo pagar más adelante.

-De eso no te preocupes.

Tú pones algo mucho más valioso:

tu talento.

Yo me encargo de todo lo demás.

De hecho, antes de hacer la prueba, tendrás dos sesiones más con Nuria.

-No quiero que te gastes tanto dinero en mí.

-Pero ¿por qué no, mujer?

Ya me los devolverás.

Además, tengo que pagar para hacerte un buen "book" de fotos.

-¿Es necesario? -Claro que sí.

Y cuando tenga tiempo, te pillo unas clases

con una profesora de interpretación, una coreógrafa

y una directora de escena.

Así, entre todas, te ayudarán

a sentirte más segura en el escenario y delante de las cámaras.

-En serio, Carlos, empiezo a sentirme un poco incómoda

con que te gastes tanto en mí. -Esos no son gastos.

Yo los veo más como una inversión, ¿sabes?

Además, si ya te lo he dicho.

Cuando llegue el momento me los devolverás.

-¿Cuando llegue el momento?

-Cuando seas famosa,

tendrás el dinero por castigo.

(RÍE)

Además, tus ingresos serán por partida doble.

Como cantante y como actriz.

Te vas a hacer de oro, ya lo verás.

-A ver, pero todavía no es seguro

que pase la prueba y además hay aspirantes

que tienen más posibilidades que yo.

Y al fin y al cabo, soy una novata.

-El papel será tuyo, no lo dudes.

Las otras aspirantes no podrán hacerte sombra.

-Si tú lo dices. -Sara.

Tienes que empezar a creer en ti.

Vas a llegar muy lejos.

También porque cuando yo decido

que alguien tiene que llegar al estrellato,

no paro hasta conseguirlo.

-Intentaré no defraudarte.

Voy a trabajar mucho para hacer la prueba lo mejor que pueda.

-Esa es la actitud que esperaba de ti, muy bien.

-Gracias por todo, Carlo.

Pero bueno, ahora tengo que irme a trabajar.

-Claro, claro.

Esto hacen las profesionales.

Nos vemos pronto.

-Adiós, Carlo. -Adiós.

-¿Y entonces ya los has revisado todos?

-Por suerte, no tuve que hacer muchos arreglos.

Simplemente sustituí algunos recambios

dependiendo del kilometraje de cada vehículo.

-Me parece estupendo.

Muy eficiente, la verdad.

En cuanto nos presentes la factura, te haré el ingreso.

-Verá, antes de emitir la factura,

me gustaría revisar los albaranes del trabajo por si hay errores.

-Eso no va a poder ser.

Vas a tener que hacerlo con Sara porque tengo bajar

al muelle inmediatamente para darle la bienvenida a un conductor nuevo

que se incorpora hoy a la plantilla, así que si no te importa esperarla,

Sara estará a punto de llegar. -Por supuesto.

-Por cierto, Álvaro.

Oye, muchas gracias por la rapidez,

la eficacia, un trabajo muy profesional

por tu parte. Gracias.

-Perdón, llego más tarde... -No te preocupes, no pasa nada.

Ayer ya terminaste bastante tarde.

Eso sí, antes que nada, ponte con Álvaro a revisar

los partes de mantenimiento de todos los vehículos

de la flota pequeña para que prepare la factura.

-Adiós. -Hasta luego.

Toma.

Ya los revisé yo,

pero antes de emitir la factura me gusta que alguien le eche un ojo.

-Bueno, parece que está todo bien,

pero cuando esté más tranquila lo reviso y si veo algo raro te digo.

-Gracias.

-¿Pasa algo?

-Nada. Estaba viendo lo feliz que estás aquí.

Se te ve muy integrada en Transportes Quintero.

-Estoy muy contenta con este trabajo. -Se nota.

Tienes un brillo especial en los ojos.

-Las cosas me van muy bien.

Y no solo es por este trabajo.

Hay algo más. -Ah.

¿Se puede contar?

-Pues me ha surgido la oportunidad de ser cantante.

-¿En serio?

-¿Tanto te extraña?

-No, qué va, para nada.

De hecho, siempre dije que tenías madera de artista.

-La verdad es que no solo tengo que cantar, tengo que actuar.

La prueba es para una película musical.

-Suena muy bien, ¿y cuándo tienes la prueba?

-Pues en un par de días, la productora es Creative Island.

-Es la productora de Carlo D'Agostino, ¿no?

-Sí.

Ya sé que ni a ti ni a tu familia os cae bien ese hombre.

De verdad, me está ayudando mucho.

-Sara, en serio.

Ese tío no es de fiar.

-Bueno, deja que eso lo decida yo.

De verdad, me está ayudando mucho a preparar la prueba

y no me pide nada a cambio. -No te pide nada a cambio todavía.

Pero lo hará.

-Me parece increíble que alguien que pertenece

a un clan mafioso

me dé este tipo de advertencias. -Un clan mafioso.

Eso ha sido un golpe muy bajo, ¿sabes?

Si te estoy advirtiendo sobre Carlo D'Agostino

es porque no me gustaría que te llevaras un chasco, nada más.

-El chasco me lo llevé yo contigo y con tu familia.

Así que deja de hacer como si te importara.

-Me importas y me importas mucho.

No quiero que te meta en un lío porque no tiene buena fama.

-Pues muchas gracias por tus consejos,

pero sé cuidar de mí misma.

-Perfecto.

-Y sé muy bien que hay mucha gente que piensa

que la única solución es confiar

en nuevos políticos que han aparecido

enarbolando la bandera de la honestidad

y de la regeneración democrática.

-Vamos a ver cuánto tardas en soltar la bomba.

-Esto solo esconde la peor cara del populismo.

Estos políticos son lobos con piel de cordero.

Y hoy estoy aquí por respeto a los ciudadanos

para desenmascarar a uno de ellos.

Estoy hablando, nada más y nada menos,

que de Fernando Quintero.

-Bien, se acerca la hora de la verdad.

-El PMA nos ha vendido que Fernando Quintero

es un delincuente arrepentido

que quiere limpiar sus delitos dedicándose a la vida pública.

Pero es más fácil cambiar el curso de un río

que el carácter de una persona.

Y aquí tengo las pruebas

que demuestran que Fernando Quintero

sigue siendo el mismo delincuente de siempre.

Para empezar, posee una cuenta opaca a su nombre

en una entidad bancaria en Suiza

con unas cantidades millonarias de más que dudosa procedencia.

Por si eso fuera poco,

también tengo pruebas por su afición por los clubs de alterne.

El pasado 3 de abril a las 23:45,

Fernando Quintero visitó el club Diamond

donde pagó una suma desorbitada por los servicios recibidos.

Aquí tienen el extracto donde podrán comprobar el cargo.

-El secretario general del PMA quiere hablar con usted.

-Dile que le devolveré la llamada cuando pase la tormenta.

-Ha insistido.

-Al parecer, Azcárate ha dado una rueda de prensa

y ha hablado de usted.

Dice que tiene una cuenta en Suiza...

-Y que también estuve en clubs de alternes

y todas esas cosas, no te preocupes, Sara, está todo controlado.

-¿Seguro? -Sí, seguro.

¿De acuerdo? Venga, vete a casa a descansar que ya es muy tarde.

-Y ahora te voy a enseñar todo lo que robé

desde que estoy en Madrid.

-Pero si solo tienes un petate.

-No te dejes llevar por las apariencias.

Esta mochila es lo mejor que hay para un cazatesoros callejero.

Apertura de libro, superficie plana y candado.

-¿También la has robado?

-Esto es lo único que tiene que comprarse un profesional,

pero todo esto que hay aquí,

esto me ha salido gratis.

-Madre mía, sí que te ha cundido el tiempo que llevas en Madrid.

-Bueno, los libros y los CD,

es fácil, tienen una pegatina cuadrada de color azul.

-¿Y cómo la quitas?

-Pues recortas un trocito de la pegatina

y rompes el circuito de alarma.

Sencillo, en cambio, con la ropa es más complicado.

-Será lo mismo, ¿no? Quitar la alarma y fuera.

-No, porque hay algunas tiendas que tienen

un sistema de radiofrecuencia que es mejor evitar.

Y para las demás se utiliza un gancho quita alarmas.

Como este, haces así, "clic clac"

y listo, como un sacacorchos.

-Y todo esto lo has robado en el cuerpo a cuerpo, imagino.

-Claro, esta es la verdadera prueba de fuego para un profesional.

-Qué quieres que te diga, para mí los que se dejan robar son "panojas".

¿Quién no se da cuenta de que le meten la mano en el bolsillo?

-No, Ricky, no es una cuestión de inteligencia.

Es una cuestión de capacidad de atención.

Yo trabajo como los magos, distraigo a la víctima

para que el truco funcione.

Ya te dije que si estás muy relajado eres muy vulnerable.

-Vamos a ver.

Demuéstramelo.

-Mírala.

La que iba a darse un arreglillo para salir a dar una vuelta.

-Me he pasado, ¿verdad?

-Que no mujer, estás guapísima.

-¿Seguro? ¿Esto me queda bien? ¿Cómo me ves?

-Pues te veo muy bien y veo que la cita con Toni esta noche

es una cita en toda regla.

-¿Cita? No, tampoco lo veo como una cita,

yo voy a ir a ver qué pasa, y si pasa algo bien

y si no pasa también muy bien.

-Ya, me choca porque me dijiste que con el muchacho no querías nada.

-Ya, pero eso era antes porque el rollito de chulo no me molaba.

Pero ahora, no sé, creo que ha cambiado.

Está más maduro.

-O sea, que los fantasmas de que te la vuelva a pegar se disiparon.

-¿Me recuerdas lo que pasó con Olga justo hoy, de verdad?

-Si ya sabes lo que opino, que hacéis buena pareja.

-Vamos a ver, quiero estar tranquila y relajada

y que las cosas fluyan solas poco a poco.

-Claro, que fluyan solas poco a poco, sí.

Nada más que te digo que si te la vuelve a liar,

me tienes para defenderte, a mí y a mi sartén.

-Qué bruta eres, ¿eh? Vamos a darle un voto de confianza.

-Que sí, ¿y lo que dices tú que lo notas más maduro? ¿En qué?

-¿No has visto cómo se toma su trabajo en serio?

Cualquier persona daría saltos de alegría por tener vacaciones

y él sabe que lo ha hecho mal

y quiere volver cuanto antes para demostrarle a todos que vale

para ser policía. -Eso es verdad.

El chaval es muy responsable en eso y se ve que tiene mucha vocación.

-Hola. -Hombre, Toni.

Anda, que te has bañado en colonia.

(RÍE) -Ya veo que te encanta, ¿no?

-Sí, que no pasa nada si te has pasado un poquito

porque aquí Mari Flor cómo se ha puesto.

-Si yo siempre me pongo lo primero que pillo,

lo que pasa es que como tenía tiempo libre y eso,

me lo he currado un poco más, pero vamos.

-Pues estás muy guapo.

Te queda muy bien esa americana.

-Muchas gracias, tú también estás muy guapa.

-Gracias.

-Pues nada.

Ya os podéis ir yendo que me quedo pasando la fregona

de las babas que me tirasteis al suelo.

-Venga, pues vamos.

Gracias.

-Perdón.

Chao. -Hasta luego.

-Primero es tantear al pardillo de turno

para saber qué lleva encima por si merece la pena o no.

Bien.

Tú llevas el móvil

en el bolsillo interior de la chaqueta.

La cartera en el bolsillo de atrás, en el bolsillo izquierdo

unos 15 euros más o menos.

-¿Correcto? -Menudo ojo tienes.

-Bien, perfecto.

Ahora viene lo difícil:

captar su atención.

Si controlas su mirada periférica,

te aseguras de que te mire a los ojos.

Una vez que te están mirando a los ojos

es necesario un simple contacto.

Una palmadita, ¿eh? Un toque en el hombro, en el brazo.

Un apretón de manos o un simple choque.

-Eso es todo. -¿Ya está?

¿La víctima no se entera de nada?

-Si eres habilidoso, solo un par de segundos te bastan

para robar una cartera con total suavidad y desaparecer.

-Pues qué quieres que te diga, no me has robado nada.

-¿Estás seguro?

-La cartera sigue en su sitio.

-Estabas tan pendiente de ella que te olvidaste de objetos

de mucho más valor.

Como un reloj.

-¡Oh! -O el móvil.

-Ahí va, mi vieja.

-Distraer, actuar, disimular.

-Distraer, actuar, disimular.

-Necesitaré varios días para enseñarte con solvencia

todos los trucos. Así que ahora vamos a centrarnos

en el golpe que daremos mañana en el bar.

-¿En La Parra?

¿Estás seguro de que es una buena idea?

-Por supuesto.

-No sé yo.

-Es por tus hermanos, ¿no?

-¿Qué pasa con ellos?

-Ricky, lo entiendo, por un lado sé que quieres estar conmigo

y acompañarme, pero por otro, tienes presente todo lo malo

que te han dicho de mí.

-Es que no lo puedo evitar.

-Yo quiero mucho a la mamá y a los hermanos.

-Y yo también.

-Pero todos tenemos derecho a cambiar.

Yo no quiero forzarte a nada,

quiero que seas libre de tomar tu propia decisión.

Decidas lo que decidas lo entenderé.

-Cuenta conmigo.

-¿En serio? -Sí.

-Bien, pues ensayaremos un poco y ya verás lo bien que irá mañana.

El primer golpe como padre e hijo.

-"Tormenta política en la Plataforma por Madrid".

(RÍE) "Quintero en entredicho".

"Quintero desenmascarado por su rival política". Vaya.

Elías, qué sorpresa, ¿qué haces por aquí, amigo?

¿Qué pasa, hombre? Siéntate, ¿qué te trae por aquí?

-Supongo que estarás al tanto del revuelo que se ha montado

con los trapos sucios que ha levantado

la Azcárate sobre ti.

¿Es verdad lo que dicen? -Cálmate un poco, hombre. Siéntate.

Déjame que te explique.

-Déjate de rollos, solo dime si es verdad o mentira.

-¿Qué pasa? ¿También te vas a creer todas esas tonterías

de que tengo una cuenta en Suiza y lo del club?

-¿Por qué no me lo iba a creer? Son un par de chorradas

comparado con lo que has llevado.

Además, si eres inocente, ¿por qué no has salido a desmentirlo?

-Porque cada cosa tiene su momento.

-Una persona inocente no tarda ni un segundo en salir a dar la cara.

-Mira, Elías, todo lo que dijo Isabel en esa rueda de prensa

no son más que tonterías, ¿sabes?

No tiene pruebas, lo único que hizo fue zarandear un papel

delante de una cámara diciendo que es un justificante de un pago

hecho con una tarjeta, que, supuestamente está a mi nombre.

-¿Y los periodistas que había? ¿Son tontos?

-A los periodistas la verdad les importa una mierda

y tú lo sabes, lo único que quieren es rellenar portadas

y vender periódicos y luego se presenta alguien diciendo

que todo es falso y presenta pruebas, mejor para ellos,

más portadas rellenan y más periódicos venden, ¿no lo ves?

-Pero a nosotros nos importa, así que la policía va a investigar.

Y te digo una cosa, como una de esas cosas sea verdad,

como que me llamo Elías Guevara

que a ti no te salva ni el CNI ni el Papa de Roma, ¿vale?

-A ver, Elías, estás dando por buena una información

que ni siquiera has contrastado todavía.

¿Quieres sentarte y dejarme que te explique?

-Que no me enredes, ¿vale?

Hace un par de meses te di una oportunidad

porque estabas haciendo méritos

y creía que estaba rescatando a un amigo.

Como vea que me has fallado, prepárate.

-Pero mira que eres cabezota, por Dios.

Pues sí, cariño.

A ver si cuando vuelvas podemos acabar con la costumbre

de trabajar hasta tan tarde, pero ya ves.

No, no, de eso no te hagas ilusiones, ¿eh?

Para recuperar tu sitio en el armario vas a tener

que hacer méritos.

Te tengo que dejar.

Venga, hasta mañana.

Que descanses, yo también.

¿Qué pasa, Merche? ¿Por qué tienes esa cara?

Una señora se ha presentado en comisaría muy alterada

y con una historia increíble. ¿Qué le ha pasado?

Al parecer un policía de esta comisaría se presentó

esta tarde en su casa,

le dijo que su hijo Carlos había atropellado a dos personas

y que fue puesto a disposición judicial.

Pero esa información normalmente la damos por teléfono.

Según la mujer, el policía le explicó que había estado

durante horas intentando localizarla por teléfono y fue imposible.

Y que por eso se acercó a su casa de manera excepcional.

Ya, pero ¿entonces qué le pasó? Continúa.

El agente de policía le dijo que si no pagaba

la fianza ya, su hijo iría a la cárcel sin posibilidad de salir

hasta el día del juicio, que sería dentro de unos meses.

Es más que evidente que aquí hay gato encerrado. No es el protocolo.

Desde luego. La mujer se puso nerviosa

y pidió al policía que la acompañara al banco a sacar el dinero

de la fianza, los 2000 euros que le pidió.

Y se los dio. Ajá.

Pobre mujer, ha sido víctima de una estafa, claramente.

Pero de eso se ha dado cuenta cuando ha venido a comisaría

preguntando por su hijo y le dije que no estaba.

¿Qué hay de su hijo? ¿Le intentasteis localizar?

Estaba en una casa rural con unos amigos.

¿Esa mujer no sospechó ni le extrañó que un policía se presentara

en su casa y le pidiera dinero?

La señora tiene casi 80 años y está un poco sorda.

Dice que solo quería sacar a su hijo de la cárcel.

Pobre.

Además, el falso policía llevaba un informe, arma reglamentaria,

esposas y hasta un impreso con el atestado policial.

Un documento falso.

Pero sirvió su propósito: dar credibilidad

al falso atropello cometido por su hijo.

Y lo más grave, Claudia, también le enseñó un carné policial.

Falso también.

No sabemos.

La señora sí tiene memoria y se acordaba del número.

Lo he comprobado

y, efectivamente pertenece a un policía de esta comisaría.

¿A quién?

Antonio Ríos.

Merche, no comentes nada con nadie de esto, ¿eh?

Desde luego.

¿Necesitas algo más? No, ve a descansar que ya es tarde.

Descansa tú también.

Eso ahora ya va a ser más difícil.

¡Ay!

Toni, Toni, Toni.

-Perdón. -(SISEA)

-Perdón. -Tío.

¿Las vas a despertar?

(RÍEN)

Vas a despertar a estas.

Son tus jefas, ¿sabes?

-Para que me muero de la vergüenza.

-Pues haberlo pensado antes, ¿no?

(RÍE)

-¡Oh!

No sabes las ganas que tenía de esto.

-Ya.

Por eso te has quedado hasta la última canción del DJ.

-No me gusta dejar las cosas a medias.

-Ya, ya.

(Ruido)

Dios, qué torpe.

Para, estate quieto.

¿Tú no querías agua?

-Es que ya no tengo sed.

-El sofá, por Dios. -Perdón.

Qué bruto.

(Se abre una puerta)

-Hazte la dormida. -¿Quién es?

-Chicos,

ya vale de tantos ruiditos, ¿eh? Acababa de pillar el sueño.

-Espe, lo sentimos, de verdad, perdón.

-Perdón. -Perdón.

-Que te queda superbién el pijama.

-Menos cachondeos que sigo siendo tu jefa en la UFAM

y te abro un expediente, a la voz de ya.

-Que es coña, no te pongas así.

-Espe, de verdad, lo sentimos muchísimo,

perdón por el ruido, si además Toni ya se iba,

solamente quería un vaso de agua y ya está, ¿verdad?

-Sí, tomo un vaso de agua y me voy. -Claro, claro.

Y la Espe es tonta.

Bueno, me voy a la cama, ¿eh?

Pero dejad de hacer ruidos que mañana tengo que madrugar.

-Sí, sí, perdón, de verdad. Paramos ya.

¿Qué pasa?

-Que...

Esto que estamos haciendo, ¿tú cómo lo ves?

-Pues bien, ¿no?

Lo estamos pasando bien.

-Sí, solo que...

Yo mañana no quiero... -(SISEA)

Vamos a la cama.

-Por favor, no te fíes de ese productor, no es trigo limpio.

-¿Por qué será que nadie lo es?

Porque cuando fichó a Mónica no vi que pusierais ninguna pega.

Al contrario, hicisteis una fiesta en el Moonlight, ¿o no te acuerdas?

-Entonces no sabía las cosas que sé ahora.

-¿Qué cosas?

-Llevo la identificación, mírela.

Pues entonces solo cabe otra explicación.

Y es que Adela Peña,

cuando te chantajeó para devolverte tu identificación policial

aprovechara para falsificarla.

Pero lleva en la cárcel desde que la metimos.

No tiene nada que ver. Se lo pudo encargar a otro.

Me gusta muchísimo.

Me importa de verdad.

Pero tampoco puedo olvidar lo que me hizo con Olga.

-¿No le has perdonado?

-Entonces, ¿tienes claro el plan?

-Como el agua. Estoy deseando dar el primer golpe contigo.

La teoría ya la tengo clarísima.

Pero todavía estoy flipando de cómo me birlaste ayer

el reloj, ni me enteré.

-Y lo del miedo, ¿lo has superado?

-Te voy a demostrar que puedes estar orgulloso de mí.

Además de la cuenta en Suiza, Azcárate presentó pruebas

de que el candidato alternó en un club de carretera,

Diamond, donde pagó una factura cuantiosa

por pasar la noche con varias prostitutas.

Tu jefe está de actualidad

y, por lo que pone aquí, no sale muy bien parado.

-Debe estar pasándolo muy mal el pobre, ¿no?

-Qué va, teníais que verle,

he alucinado con la entereza con la que ha llevado todo esto.

-Pues es porque tiene la conciencia bien tranquila.

-O que tiene mucha sangre fría y es un cínico de narices.

Quiero que vayas a ver a Adela Peña a la cárcel.

Te he conseguido una entrevista con ella

y quiero que le saques toda la información posible.

Sí, también le digo: "Ojalá no tuviera que ver con el tema".

Bueno, trae la información.

No sé cómo voy a agradecerte todo lo que has hecho por mí.

-Pues, a partir de mañana, dando el callo en la ferretería.

-Tengo que contarte una cosa que no te he contado.

Y creo que te lo debo.

-Te pedí que no te acercases a mis hijos.

-Eres una mala influencia. -Eh...

¿Podrías dejar de hablar como si no estuviera delante?

Quiero estar con él. -Nunca sabes lo que quieres.

-¿Me podrías dejar vivir tranquilo? -No le hables así a tu madre, Ricky.

Ella lo ha hecho todo por ti, es una mujer valiente,

os ha sacado adelante a los tres.

-Me confesó que escaneó mi DNI y se lo pasó a un falsificador.

¿Un falsificador conocido? ¿Lo tenemos fichado?

Un tal Eric, un pavo que está montado en el dólar por vender DNI.

Miralles me readmite en la comisaría para que solucione el caso

y no doy con la persona que tima a la peña con mi nombre.

-Bueno, a ver, que llevas menos de 12 horas investigando,

tampoco te agobies de más.

¿No quieres tomar nada? -No, gracias.

-¿Te apetece dar una vuelta por el centro?

Así te despejas un poco.

-Acaban de llamar de la comisaría de Distrito 3.

Se ha presentado un hombre exigiendo que lo sacaran del calabozo.

Ya le pagó la fianza al policía que se presentó en su casa.

Y ha dado el nombre del policía.

Sí, sí, no me digas más. Antonio Ríos.

Exacto.

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Servir y proteger - Capítulo 524

03 jun 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. Lilia M Osuna Soto

    Podría alguien decirme porqué no puedo ver esta serie en USA. Hace dos semanas la veía desde mi teléfono. Gracias.

    06 jun 2019