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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 522 - ver ahora
Transcripción completa

Dios no quiere que salga de la cárcel.

Tengo que cumplir una misión.

-La verdad es que no sé qué más hacer para convencerlo.

-Tráigame un plan y le pago.

-El encargo está en marcha. Será hoy y será rápido, como pediste.

-Sí, sí, que vale, que yo te...

no te denuncio y me... devuelves la identificación.

-"Espera, no corras, esto tiene un precio".

-Pero ¿precio de qué? Si me has robado 3200 pavos.

-"Pues quiero 2000 más.

Y es un precio de amiga".

Quedas relevado del caso.

Verás, esperemos ahora que esa mujer cometa un error para atraparla.

Has creado un perfil falso, ¿no?

Para atraer a Rosa.

¿Qué no entendiste de lo que te dijo Miralles? Que te apartaras.

Me has utilizado.

Me has embaucado para venir,

diciendo que íbamos a celebrar no sé qué.

-Vale, sé que está mal, pero es que...

De verdad, Nacha, necesito detener a esta pava.

Necesito demostrar que soy buen policía,

que no me dejo estafar por la primera ladrona que pasa.

-Si crees que así recuperarás la confianza de tus compañeros,

estás equivocado,

porque la mía hasta aquí ha llegado.

-Os confundís de persona.

-Vale, pues todo eso nos lo cuentas en comisaría.

Te vas a volver al bar de tu madre a poner cañas.

¿Cómo, cómo? No.

Una semana.

Vacaciones forzosas.

Hombre, comisario.

¿En qué puedo atenderle?

Damián me dijo que hace tiempo le había contratado

para localizar a un moroso que le debía dinero.

Pero cuando entré, actuó como un cliente habitual

y luego me contó una milonga

de unas reformas en casa de su madre.

Ya, no cuela.

Pues no cuela, porque la madre de Iriarte murió

cuando trabajaba a mis servicios.

Y por eso me gustaría que investigaras.

Soy Fernando Quintero.

-Encantado, yo soy Álvaro.

¿Qué puedo hacer por usted?

Porque veo que no trae coche. O lo tiene fuera.

-Pues he venido para... hablar de negocios.

Me parece que eres un tío serio, responsable

y cumplidor con su palabra.

Así que no voy a seguir buscando,

voy a poner mi flota pequeña en tus manos.

-Si quieres encontrar a Sara, trabaja en Transportes Quintero.

Vete a buscarla allí. -Fantástico.

Eso sí me vale.

Muchas gracias, chicos.

Nos vemos, ¿eh?

-Soy el padre de tus hijos.

-Ellos no quieren saber nada de ti, Gabriel.

Y yo tampoco.

(Música emocionante)

Ricky, no lo vuelvas a hacer, ¿vale?

Marcharte a las bravas y total por nada.

-No, por nada no.

Cuando llegó Carlo le hablaste fatal y a mí peor.

-Solo te dije que eras un iluso.

-¿Por qué, por querer ser actor?

-Por ejemplo.

-Carlo es un gran productor y puede ayudarme.

-Seguro.

-Lo que me tiene un poco mosca es

que buscara a Sara.

-Busca a Sara para aprovecharse de ella.

Lo que pasa es que Sara es lista y no caerá en su trampa.

-A ver, Carlo es un productor con mucho éxito en Asia.

-Tú eres un pardillo.

Carlo es un vende humo.

Solo mira por su interés.

Mucho brillo y glamur, pero si rascas un poco no hay nada.

-Estás equivocado.

Carlo es un crac.

Y muy cazatalentos.

-Muy cazatalentos, muy bien.

-Si busca a Sara es porque le encantó cuando la vio actuar en el Moonlight,

que me lo dijo a mí.

-Tú ves a Carlo como un cazatalentos,

yo como un vampiro que se aprovecha de la gente joven e inocente.

Lo intentó con Mónica y ahora con Sara.

-Eres un exagerado.

Carlo solo está defendiendo su negocio, como haría cualquiera.

-Yo no te voy a cortar el rollo.

Pero me gustaría que fueses un poco más realista.

-¿Con qué? -Con lo de ser actor.

-Carlo no te meterá ni para hacer de bulto en sus películas.

Cuanto antes lo asumas, mejor.

-No sé por qué siempre me tratas así de mal.

-Yo no te trato mal. Pero no quiero que se te vaya la olla.

-Podría ser muy buen actor.

-Ah, ¿sí? -Pues sí.

(BUFA) -Mira.

Para ser actor tienes que tener una carrera y buena memoria.

Y tú ni una ni otra.

-Para que lo sepas, hay películas que me sé enteras.

-Ah, ¿sí? -Sí.

-A ver, ¿cuáles? -Por ejemplo... Yo qué sé...

"Piratas del Caribe".

-Todo un referente. -Sí, ¿qué pasa?

Mira.

Ar, grumetillo.

Vigila tu fortuna, porque depende de ti mismo.

El peor de los infiernos está reservado

para los traidores y amotinados.

-Uf.

Qué fuerte, ¿eh? Es bueno.

-¿Qué, sirvo para ser actor o no?

(BALBUCEA)

-Hola, buenos días.

-Ay. -¿Qué pasaba?

-Este, que quiere ser actor.

-Ah, ¿sí?

Que haga lo que quiera.

-¿Has dormido mal?

-La culpa es de la visita de anoche.

-¿Qué visita?

-Yo qué sé.

Salí de la ducha

y oí cómo llamaban y te liabas a gritos con alguien.

-Ah.

Ah, bueno, eso.

Claro, sí, sí, no ese era el vecino del tercero,

que me quejé porque su perro no para de ladrar.

-Bueno, pues yo me voy

que tengo que ir al banco.

Y tú, Jack Sparrow, en una hora nos vemos en el pub.

-Vale. -A recoger el almacén.

-Adiós, cariño. -Chao.

-Bueno, pues yo me voy a ir vistiendo.

Elías, te está esperando Paloma.

Paloma.

-Justo le decía al comisario que estoy encantada

de que hayas aceptado protagonizar el "docushow".

-Bueno, estamos a tiempo de buscar...

No, Elías, eres la elección perfecta.

Sí, estoy convencida

de que tienes magnetismo, mucha telegenia.

Y, sobre todo, es el que mejor conoce el cuerpo, el barrio

y nuestra comisaría.

De verdad, no te agobies, el secreto es que seas tú,

olvídate de la cámara y de mí.

-¿Tienes algún plan, algo pensado?

-Estoy preparando un guion, sí.

-¿Tengo que estudiármelo?

Seguro que es algo sencillo.

Muy sencillo, de verdad, no te agobies, estaré a tu lado

e iré narrando todo lo que vayas haciendo, ¿vale?

-No sé qué interés puede tener lo que yo haga.

Es un rollo, no tiene interés.

-Eso te crees tú, es muy interesante mostrar el universo policial.

No solo el trabajo de comisaría y las calles,

sino también el lado humano de los agentes.

Eh, a ver, especifícame bien eso del lado humano, ¿qué quieres decir?

Por ejemplo, Elías Guevara.

Como ser humano, debe tener sus relaciones,

sus sentimientos, sus... sus miedos, sus sueños, ¿verdad?

-Pues como todo el mundo, claro.

-Exacto. -Como todos, sí.

Pero les puede resultar patético.

-No, no, eso nunca, confiad en mí, de verdad.

Mi intención es que todos los espectadores

de cadena Telesur

valoren lo sacrificado de vuestro trabajo.

Me alegro de que tengas tan claro tu trabajo.

Y vas a contar con el apoyo de toda la comisaría y el de Elías.

El de Elías desde luego.

-Os lo agradezco de corazón, de verdad, que me juego mucho.

Mi futuro profesional

pende de un hilo y depende de este "docushow".

-No, es que su jefe es un mala sombra y la ha amenazado con echarla.

-Bueno, tampoco dije mala sombra, pero me aprieta un poco las tuercas.

Ya puedes esmerarte, aunque solo sea por la chica.

Con que sea tú mismo me vale.

¿Cuándo viene el resto de tu equipo?

¿Mi equipo?

Ah, Pepe es mi equipo, Pepe, el cámara.

-¿Pepe? -Pepe, sí.

-Viene en un ratito.

Ah, te quería preguntar una cosa, ¿podrás ponerte el uniforme?

-No, yo siempre trabajo de paisano.

Si me tengo que poner... Vale, vale.

Mejor lo del uniforme lo descartamos, que salga como sea.

Vale, pues me conformo.

Muchas gracias, nos vemos en un rato.

-Comisario, no me haga esto.

Por favor, elija a cualquier otro. Alguien más joven, más ágil. Mire,

elija a una mujer.

Las mujeres policía quedan de lujo

en la tele. Elías, no seas testarudo.

A ver, eres nuestra mejor baza.

Eres un gran policía, un buen compañero, leal.

Además, te conoces todos los entresijos

de esta comisaría.

No me falles.

Voy a prepararme. Espera, espera,

que te quiero hacer una pregunta.

¿Has averiguado algo del detective privado?

De Iriarte.

Parece que no. He estado mirando los libros,

pero no hay nada. No hemos encontrado nada.

Yo creo que deberías centrarte

en la relación que tiene con el ferretero.

¿Le importa si lo hago antes de salir en la tele?

Que me da miedo luego estar sobreactuado con Damián.

Claro, claro.

Pues venga, al lío.

(Suena un móvil)

-Dime, Sara. -"Don Fernando,

la señora Isabel Azcárate pregunta por usted."

-Está bien. Dile que pase, por favor. Gracias.

Vaya, qué sorpresa.

La mismísima señora doña Isabel Azcárate.

-Buenos días, Fernando. -Buenos días.

¿A qué debo el honor de esta visita en territorio enemigo? No sé.

-Aunque seamos rivales políticos,

creo que podemos charlar amistosamente.

-Sí, claro. Por supuesto.

-Pase, pase. Siéntese. -Gracias.

-Póngase cómoda.

¿Le apetece tomar algo?

-Cualquier cosa. -No, gracias.

Pero sí quiero pedirte algo.

¿Podemos tutearnos?

-Claro que sí. Sin ningún problema. Claro que sí.

¿Qué puedo hacer por ti, Isabel?

-Creo que podemos tratarnos con cordialidad.

Ya hay demasiados malos modales en la política.

-Totalmente de acuerdo.

-Últimamente veo políticos a los que solo les interesa

destruir al enemigo para crecer en las encuestas.

-La política de ahora no tiene nada que ver

con la de antes, ¿no? Y aunque soy alguien

a la vieja usanza, todavía no soy tan viejo.

-A mí me gusta tender puentes,

intercambiar opiniones,

siempre que el adversario sea inteligente y respetuoso.

-Supongo que tengo que darme por aludido, ¿verdad?

-Bueno, estoy aquí. -Ya veo, ya.

-El otro día, en el debate televisivo,

demostraste ser una persona preparada,

comprometida

y muy inteligente.

Estuviste sensacional.

-Vaya, muchísimas gracias.

Tú también estuviste muy bien, la verdad.

Esto es algo que jamás reconoceré en público.

-En cualquier caso, para ser la primera vez

que participabas en un debate de ese tipo,

cumpliste con creces. -Muchísimas gracias.

Creo que es todo un halago,

sobre todo, viniendo de alguien

que tiene la fama que tienes de...

-¿Qué fama tengo?

-Maldita sea.

Voy a tener que ser yo, que soy el novato,

quien te lo tenga que decir, ¿no?

Pues verás.

Isabel, te llaman la Triburona.

¿Sabes por qué? Te pusieron ese mote

porque dicen que te gusta despedazar a tus rivales políticos

desde la tribuna, cuando tienes un cara a cara con ellos.

-No te lo voy a negar.

Y no me disgusta eso de la Triburona.

Hay rivales que no soportan mis envites.

Dime, ¿piensas que fui demasiado agresiva contigo

el otro día o...?

-Está claro que me soltaste unos cuantos golpes bajos, pero...

Bueno, me lo tomé con mucha deportividad.

Y ¿sabes qué? Aprendo rápido.

Ya sé que en esto de la política

el deporte nacional es despellejarse vivos unos a otros.

-Bueno, eso es solo de cara a la galería,

cuando hacemos nuestro papel de políticos.

-De cara a la galería.

¿De verdad no te apetece tomar nada? No sé, un café, algo al menos.

-Un cortado.

-Pero bueno.

¿Ya estás cerrando?

¿A media mañana?

-Sí, me ha salido una urgencia.

-Ya veo. ¿De trabajo?

-No, personal. Mi hija, Marga, que se ha puesto mala.

-No fastidies. ¿Es algo grave?

-No, no, creo que no.

Creo que es el típico virus estomacal,

y como vive sola, pues digo: "Me acerco, te lleno la nevera,

te preparo un caldito" y le doy un abrazo

como un buen padre, ¿verdad? -Por eso lo decía.

Igual podías ir a la hora de cerrar.

-Hombre, podría, pero mira,

a ti no te voy a mentir, Elías.

Desde lo del estrangulador, la tienda va como va,

así que no creo que a mis escasos clientes

les importe mucho que cierre ahora.

-La verdad es que te entiendo, amigo.

Llegada una edad, que estamos ya de vuelta,

ponemos todo el interés en nuestros hijos.

-Claro. -Yo acabo de vivir

un momento maravilloso.

He asistido a la boda de mi hijo en París,

de mi hijo Isra.

-¿No me digas? Enhorabuena.

Felicidades. -Muchas gracias.

Y tu hija, no sé, ¿tiene pareja?

-¿Tiene novio? -¿Marga? No, no, no.

Ella, de momento, está sola.

¿Qué querías?

-Pues mira, la verdad es que de la ferretería nada.

Quería información sobre Pedro Iriarte.

Sabes de quién te hablo, ¿no?

-Sí, perfectamente.

Ayer mismo, tu comisario estuvo preguntando por él

y le conté lo mismo que te voy a contar,

que en un principio me hizo un trabajo, eso ya se acabó,

y ahora se ha convertido

en un cliente de la ferretería. -Y ¿qué ha venido a comprar?

-Una pistola

de silicona. -Claro.

Porque según creo, está arreglando

el piso de su madre, ¿no? -Sí, eso creo. Sí.

-¿Aquí en el barrio?

-Pues no lo sé, pero no creo. Creo que no.

-¿No crees? No sé, parece un poco raro que se venga

hasta Distrito Sur para comprar unas herramientas

en una ferretería, para su madre, ¿no?

-Pues sí, puede que sea un poco raro.

-Sí es raro, sí. Un tipo como Pedro Iriarte

pierde toda una mañana ¿para qué? ¿Para ahorrarse unos euros?

-Tampoco lo conozco tanto.

-Ya.

No sé, a mí es que me huele raro, ¿sabes?

Yo creo que hay gato encerrado.

-¿Qué quieres decir? -No sé, dímelo tú.

-Oye, no me gusta nada

lo que estás insinuando, Elías. -Ni a mí que mientas a la policía.

Ya lo hiciste con Pablo

cuando sospechábamos que era el estrangulador.

-Eso fue una cagada

de la que me arrepiento cada día,

pero una cosa no tiene nada que ver con la otra.

Iriarte es un cliente. Ya está. Te digo la verdad.

-Fue expulsado por corrupto de la policía.

Es un mal bicho, Damián.

-Muy bien.

Captado, tendré cuidado, ¿de acuerdo?

Y ahora, si me permites. -Me voy, me voy.

Aléjate de él, ¿vale?

Cualquier cosa que veas, lo más mínimo, me avisas.

-¿También si viene

a comprar a la ferretería? -Damián, hazme caso.

Es muy mala gente.

Te dejo mi tarjeta.

¿Me llamas? -Que te llamo.

-Y Fernando, ¿por qué el PMA y no otro partido?

-Bueno, porque han sido los únicos que me lo han propuesto.

-Gracias. -¿Sabes?

Cuando tuve una reunión con ellos y conocí al equipo,

me inspiraron mucha confianza, y su programa electoral

también me parece muy realista.

No sé, pone el foco en los problemas que de verdad preocupan a la gente

en Distrito Sur,

y sus propuestas son también muy posibilistas.

-El nuestro también.

-Bueno, no creo que sea el momento

de entrar en polémicas ahora mismo, ¿no?

Bastante tuvimos ya con el debate y si no, podemos dejarlo

para la próxima. -Fernando. No, no me refiero a eso.

Quiero decir que, en fin, todos queremos el bien del ciudadano.

-Sí, supongo que sí, o al menos debería ser así,

pero hay grandes diferencias, ¿sabes?

A nosotros, en Plataforma por Madrid, tenemos una visión más sostenible

de Distrito Sur, más humana.

Por eso lanzamos esas propuestas de asistencia a la tercera edad,

de conciliación con las guarderías...

-Creo que nosotros también tenemos esa visión sostenible.

-Ah, ¿sí?

Y ¿por qué, entonces,

en todos estos años no habéis hecho nada

por cerrar esa maldita incineradora ilegal?

-He de reconocer que lo de la incineradora

fue un as que te sacaste de la manga.

-Ni mucho menos. Esa incineradora lleva ahí mucho tiempo

a la vista de todo el mundo, pero hasta ahora,

nadie se ha preocupado por ella, ¿sabes por qué yo sí lo he hecho?

Porque yo he nacido aquí, en este barrio.

Me he criado aquí. Conozco cada rincón,

cada una de las calles. Conozco a todo el mundo

en Distrito Sur.

¿Qué sabes tú de toda esta gente?

¿Qué sabes tú de este barrio? Por ejemplo.

-Yo también lo conozco, claro que sí. -Ah, ¿sí?

¿Crees que conoces este barrio?

¿Cuándo fue la última vez que te diste un paseo por aquí?

-Ahí me pillas.

-¿Ves?

-Pues bueno.

-Entonces, ¿Podríamos definir esta sala

como el corazón de la comisaría?

-Bueno, más que el corazón, como el estómago.

Porque aquí venimos a tomar café, a comer algún bocata,

y lo llamamos zona de descanso o sala de descanso.

-Claro. Sala de descanso porque después de tanta tensión,

pues necesitan relajarse, ¿no?

Y una pregunta, ¿entre los compañeros hay mucho colegueo?

-Bueno, con algunos te llevas mejor que con otros.

-Y ¿relaciones sentimentales hay?

-Pues de eso, poco. -Poco.

Pero ¿hay algún caso? ¿Puedes contarme algún caso

de pareja formada en esta comisaría? Así les puedo entrevistar y eso.

-Yo creo que ahora no hay, no sé,

los últimos es que ya no trabajan aquí.

Y, además, ¿esto qué es? ¿Un programa de cotilleo?

-No, Elías, no, pero el factor humano es muy importante.

Y, además, en esta profesión como la vuestra

porque vivís al límite, ¿no? Por ejemplo, tú mismo.

¿Te has enrollado alguna vez con una compañera o compañero?

-¿Ese qué tipo de pregunta es?

-Perdona, pero tengo que preguntarlo todo.

O no sé, un mejor amigo o una mejor amiga.

-Eso sí, mi binomio. -¿Mi binomio?

-Sí, mi compañera, con la que hago... No sé, con la que patrullo

y con la que hago las "tronchas".

-¿"Tronchas"?

-Guardias.

-"Tronchas". ¿Has participado en muchos tiroteos?

-Pues, hombre... A ver si te crees que esto es el Oeste.

-Bueno, llevando armas, cualquier desencuentro

puede acabar en un duelo, ¿no? -Ya, bueno.

Las armas solo las utilizamos cuando es estrictamente necesario.

Siempre en el cumplimiento de nuestras funciones,

es que el reglamento es muy exigente a este respecto.

-Y ¿la llamáis pipa?

-No, no. Eso se lo llaman los delincuentes.

-Y ¿conoces más palabras del argot de los delincuentes?

-Pues... Es que son muchas, no sé. -Ya.

Alguna que se te ocurra. -Perdón.

-Mira, esta es Nacha, mi binomio.

-Hola, mucho gusto. -Encantada.

-Ella es Paloma, es la periodista del programa de televisión.

-Es que justo le decía lo importante que es el factor humano.

Y me gustaría poder entrevistarte porque así, pues...

-No. -Sí, puedes contarme

un poco cómo es tu relación con Elías y todo eso.

-¿Mi relación con Elías?

-Si sois amigos, además de compañeros de trabajo

o si habéis vivido, no sé, algún momento.

¿Algún momento especial o de gran tensión?

O cuál es vuestra dinámica de poder, ¿qué dinámicas hay entre vosotros?

-Eso ya te lo cuento yo.

Ella manda y yo obedezco.

-No, no. Tampoco seas tan mentiroso. Eso no es verdad.

Bueno, a ver.

Pues ¿qué te puedo decir? Que al principio

no empezamos con muy buen pie.

-Ah, ¿no? ¿Y eso por qué?

-Bueno, porque aquí donde lo ves, no me quería dejar conducir.

-Vaya. Quizás podemos decir, entonces, un principio

de machismo, ¿verdad? -¿Qué machismo ni qué machismo?

A mí me gusta conducir.

-Entonces lo dejamos en individualismo.

Bueno, pues...

Os cuento que, ahora cuando llegue mi binomio,

lo que vamos a hacer va a ser...

Vosotros vais a recrear ciertas situaciones

de vuestro trabajo en acción, y así, nosotros las iremos grabando.

-A ver, ¿vamos? -Sí.

-O sea, ¿esto quiere decir que yo también...?

Quiero decir, ¿que vamos a actuar?

-Sí, pero no te preocupes porque lo tenemos todo preparado

para que no notes ni que la cámara está allí.

-Sí, están aquí. Gracias. Hola, Paloma.

-Hola, Pepe. Mira, te presento.

Elías y Nacha. -Encantado, agentes.

-Oficiales.

-Oficiales. Bueno, empezaremos por aquí,

que es la sala de descanso.

Entonces, vosotros podéis poneros por ahí, por ejemplo.

Tomando algo o hablando de vuestras intimidades

y todo eso.

Nos vamos preparando, así. Haremos pues...

Abriremos con una cortinilla, así les tenemos a ellos de fondo,

y después, pues tú, sobre todo, no te olvides

de hacer uno cuantos planitos recursos

por si después tengo que montar todo.

¿Estáis relajados? Relajaos, tranquilos,

disfrutad del momento y del directo. -Oye, oye.

¿Te parece si cojo unos cafés? -Claro, por supuesto.

Jolín, Elías, de verdad, qué pena no llevar el uniforme.

Vamos a ello pues.

-Cuando quieras.

-Estamos en la sala de descanso,

el corazón de la comisaría,

el lugar donde policías de todo rango,

agentes, oficiales, inspectores, se relajan

después de duras horas de trabajo persiguiendo a los malvados.

Policías cuya única misión es servir y proteger

a los ciudadanos de Distrito Sur.

Corta, Pepe.

-¿Ves? ¿A que no era tan peligroso darse una vuelta por el barrio?

-Bueno, peligroso no,

pero me siento más cómoda en este bar.

-Vaya, ¿ya conocías La Parra? -No, es la primera vez,

pero tiene muy buena pinta. -Para mí es uno de los sitios

más auténticos de Distrito Sur, pero espera un momento.

Te voy a presentar a la dueña, que es amiga. María, ¿puedes venir?

-Hola, Fernando. ¿Qué tal? -Mira, te quería presentar a...

-¿Es la que se merienda a todos los políticos en los debates?

-Me lo tomaré como un cumplido.

-Isabel Azcárate, María López, la propietaria.

-Encantada. -Igualmente, María.

Fernando solo habla maravillas de tu bar.

-Bueno, pues yo le tengo que decir que está mucho más guapa al natural

que en los carteles y la tele. -Muchas gracias.

Dime, ¿qué podemos tomar? -Yo te recomendaría

que probases el pincho de tortilla que hace María.

Te puedo asegurar que es el mejor

y el más rico de todo Madrid. -Bueno, eso lo dice él.

Os pongo dos pinchos, entonces. ¿Y de beber?

¿Un par de cervecicas? -Bueno, yo un agua mineral.

-A mí sí. Ponme una cañita porque acabamos de dar una vuelta

por el barrio, contándole los problemas que hay por aquí,

y vengo sediento. -¿Problemas aquí? Por un tubo.

Cuando tengas un ratito, te pasas que yo te haré un resumen.

Voy a poneros los pinchos.

-¿Vienes y nos sentamos?

-Muchos amigos tienes tú en el barrio.

-Bueno. No sé.

Me gusta hablar con mis vecinos y escuchar sus problemas,

ayudarlos siempre que puedo. Es más, incluso he financiado

muchos proyectos sociales por aquí.

-Vamos, que eres una caja de sorpresas.

-Digamos que si me quieres ganar, vas a tener que emplearte a fondo

porque yo soy de los que peleo cada voto a pie de calle.

-¿A pie de calle?

Eso ya no se lleva, Fernando. -Ah, ¿no?

Vaya. ¿Y qué se lleva, según tú?

-Bueno, ahora se llevan mucho las campañas virales

a través de las redes sociales.

-Yo creo más bien que esa,

¿cómo te digo? Esa clase de políticos

que no están en contacto con la gente, lo único que hacen

es engañarles a base

de manipularlos con mensajes populistas

y noticias falsas, solo eso. -No subestimes el poder

de las redes sociales, Fernando.

¿Acaso estás diciendo que no has pensado utilizarlas

en tu campaña? -Pues no lo sé, la verdad.

Todavía no lo tengo claro, ¿y tú? -Todo suma.

(Suena un móvil)

-Perdona. -Sí, claro,

-Me voy a tener que ir. -¿Ya? Pero si acabamos de pedir.

-Sí, lo siento, pero el deber me llama.

Dile a María que me paso cualquier otro día

para hablar con ella de los problemas de Distrito Sur

y, por supuesto, para probar su pincho de tortilla.

-Bueno, pero que sepas que igual se disgusta

y, a lo mejor,

hasta llegas a perder un voto. -No me digas eso, Fernando.

-No, mujer. No te preocupes. Lo que sí me gustaría,

sería, pues no sé, a ver si nos pudiésemos ver

algún otro día para charlar tranquilamente

de estas cuestiones que te estoy diciendo,

de la incineradora. Yo, por mi parte,

no sé, estaría dispuesto a... -¿Dispuesto a qué?

-Dispuesto a quedar contigo cuando quieras.

-Pensé que ibas a decir

que estabas dispuesto a dejarme ganar.

-Me lo imaginaba, pero no, mujer, eso te lo tendrás que ganar a pulso.

-Gracias por el paseo.

-Cuídate. -Igualmente. Hasta luego. Chao.

-Oye.

Esta se ha ido sin ni siquiera probar mi pincho.

-Bueno, parece que es una mujer muy ocupada, ya ves.

Pero tú no te preocupes que sabes que a mí me encanta,

que me comeré yo solo

los dos pinchos de tortilla. -Mira lo que te digo,

mi voto ya lo ha perdido. Nada más que por el feo

que me ha hecho. -¿Cómo?

No sabía que ya pensabas en traicionarme.

-¿Y quién te ha dicho a ti

que te voy a votar? -¿A no? Pensaba que sí, María.

-Pues no. ¿Qué hacías con esa? -A ver, tampoco hay que ser

tan cuadriculados.

-Pues yo no lo entiendo. No entiendo cómo una persona puede poner verde

a la otra y luego irse con ella de cañas.

-Pues así es la política, María.

-Pura hipocresía. -A ver, María,

tampoco hay que verlo así. Está claro que los políticos

parece que están todo el día como peleándose, ¿no?

Y esa crispación, al final se termina trasladando a la calle,

y son los vecinos los que se terminan enfrentando entre ellos,

pero ¿sabes qué? Incluso dentro del mismo partido

hay gente que se odia a muerte.

E incluso en partidos distintos hay gente que, aunque tenga

ideas diferentes, se terminan enamorando entre ellos

y tienen una relación. -¿Estás enamorado de esta?

-No, mujer. No digas tonterías, hombre.

Lo único que pasa es que conociéndola así, créeme, me conviene mucho más

tenerla como amiga antes de tenerla como enemiga.

-El oficial Elías Guevara se dirige a su próxima misión.

Un operativo policial en el que su vida

corre serio peligro.

Su rostro transmite la tensión del momento.

Corta, corta, por favor.

-Pero ¿por qué? -¿No has visto la expresión de Elías?

-¿Qué le pasa a la expresión? -Le falta tensión, Elías.

Esto es televisión. -Bueno que...

-Acabo de decir "la tensión de su rostro",

de ese momento ¿Entiendes?

-Ya, hija. Yo es que hace mucho que no voy en un Z. Suelo ir en un K.

-Pero desde dentro no se distingue si es Z, K o J.

Tú hazte a la idea de que es el mismo coche de siempre.

-Pero yo cuando voy al coche no tengo ninguna tensión.

-Ya, pero esto es televisión, hay que darle intensidad, ¿vale?

Tú hazme caso, por favor. Respira hondo.

Bien. Ahora pon cara de enfrentarte a una banda de narcos.

-Yo que sé que cara pongo al enfrentarme a una banda de narcos.

-Pues improvísala y haz que parezca auténtica.

-Si la improviso, parece falsa.

¿Hacéis así la televisión solamente?

-Bueno, es un pequeño truquito para enganchar a la audiencia.

A veces, para llegar a la verdad, hay que falsear un poquito.

-Bueno. -Vamos a ello.

Una segunda toma. ¿Preparado, Pepe?

Por favor, pon tu cara más tensa.

Perfecto. Vamos a eso. ¿Vamos?

El oficial Elías Guevara se dirige a su próxima misión.

Un operativo policial en el que su vida

corre serio peligro.

Su rostro transmite la tensión del momento.

¿Qué piensa un policía en un momento de alta peligrosidad?

Sus nervios son de acero. Su mirada no pierde detalle.

Ahora mismo parece un felino a punto de rugir.

-(RÍE) -Corta, corta.

Pero ¿qué pasa, Elías?

-Perdóname. Te oído eso de felino... Yo no soy ningún felino.

-Esa. Esa es la cara justo que necesito.

Por favor, ¿puedes repetirla ahora cuando grabe?

-Que no. Que yo no sé hacer esto, mujer.

-Por favor. Escúchame,

es que, si no, mi jefe me va a echar.

Necesito entregarle algo con mucho gancho, ¿entiendes?

-Bueno, venga, lo repetimos otra vez. Te pongo la cara que tú quieras.

-Gracias. -¿Y si llamamos a mi compañera Nacha?

Un binomio funciona genial, ¿sí?

-Oye, pues perfecto. Vamos a por el binomio, ¿de acuerdo?

Escúchame, tú practica esa cara. A ver, que yo la vea.

Perfecto. Ahí.

-Es que... Macho.

(Timbre)

(Se abre la puerta)

Buenas tardes, Damián.

-¿Qué te ha pasado?

-Estaban unos presos pelándose en la lavandería,

me metí en medio para separarlos y me llevé un puñetazo.

-Lo siento, ¿eh? -Todo se cura.

Lo importante es que hicieron las paces.

-A ver si ahora te van a llamar "el Pacificador".

-El Señor me ha llamado

y no para de darme señales como las de ayer.

-¿Qué pasó ayer?

-Estaba en mi celda leyendo la Biblia

y, de repente, se me cayó al suelo y cuando la recogí estaba abierta

justamente por un pasaje de los hechos de los apóstoles.

El versículo 13:47. No sé si te importa que te lo lea.

-No, no. Léelo, sí.

-"Así nos lo ha mandado el Señor.

Te he puesto por luz para las naciones,

a fin de que lleves mi salvación hasta los confines de la Tierra".

-¿Y ese pasaje es una señal?

-Para mí, sí.

Creo que Dios me está diciendo

que salga a la calle a evangelizar a todos esos hombres,

a todas esas almas que están perdidas

y convertirme yo en su motor de luz.

-Pero ayer me dijiste

que tu misión estaba aquí en la cárcel, ¿no?

-Sí, pero eso ha cambiado.

Hay muchos corrompidos que

han de saber que...

Dios les perdonará si salen del camino de las sombras.

-En la calle hay mucho más trabajo por hacer, ¿verdad?

-Damián, cuando me ofreciste el trabajo, yo no estaba preparado.

Ahora me he dado cuenta de que he acabado una etapa y...

es el momento de salir ahí fuera

y reparar todo el mal que he hecho.

Hay mucha gente a la que le tengo que pedir perdón.

¿Sigue en pie lo de trabajar contigo en la ferretería?

-Claro.

Si quieres el trabajo en la ferretería, el puesto es tuyo.

-Gracias.

Háblalo con mi abogado y que solucione lo del tercer grado.

-En cuanto salga, lo llamo.

-Gracias, Damián.

Que Dios te bendiga.

-A ti también.

(Se abre la puerta)

El oficial Elías Guevara y su binomio,

la agente Nacha Aguirre, salen de comisaría.

En sus rostros podemos apreciar la tensión del momento.

¿Qué pasa por las mentes de Aguirre y Guevara

antes de enfrentarse a una situación tan peligrosa?

Corta, corta. ¿Lo tienes todo?

¿Cómo ha quedado? -Brutal.

-¿En serio? Genial. Vamos, chicos, que la tenemos.

Este plano ya lo tenemos. Ha quedado genial.

Sois unos cracs. -¿Hemos acabado?

-Este plano sí. Vamos a por el siguiente, ¿de acuerdo?

-¿Has visto? Que tampoco era para tanto.

-Salvador, tu menú de hamburguesa con postre, 6,80.

-Muy bien. -Venga.

Ahí tienes. -Gracias.

-Buenas. -Buenas.

¿Qué tal? ¿Qué le pongo?

-Pues un pincho de tortilla y una cerveza, por favor.

-Muy bien.

Aquí tiene el pinchito. -Gracias.

-Y su cerveza.

Hay hambre, ¿eh? -Muy buena.

Es de lo mejor que he probado últimamente.

-Usted no es de por aquí, ¿verdad?

He viajado por tantos lugares que me gusta decir

que soy de todas partes, pero puedes tutearme.

-Ah, ¿y dónde has estado?

-Pues en varios países de Europa, en América.

-No me digas que eres marinero. -No, no.

Soy... Bueno, trabajo en hostelería. Soy camarero, pinche de cocina...

-Y ¿qué? ¿Cómo va eso de viajar de aquí para allá? ¿No te hartas?

-Pues sí.

Pero echaba de menos España.

Y la verdad que como aquí, en ninguna parte.

-Ya te digo. Mira, hace poco estuve en París.

La ciudad preciosa, la gente muy fina, pero, yo qué sé,

no me gustaría vivir fuera de España.

-Sí. Por cierto, ¿cómo te llamas? -María, perdón.

Encantada. -Encantado. Yo soy Dimas.

¿Y no sabrás tú, no sé, de algún trabajo por el barrio?

Me iría bien para ir tirando hasta que decida qué hago,

si quedarme por aquí o seguir moviéndome.

-Yo es que aquí no necesito más gente. Ya tengo una camarera.

No sé...

-¿Y qué me dices de unos pubs que hay por aquí cerca?

Me han hablado muy bien de uno que se llama Moonlight.

-Oye, pues en el Moonlight lo podrías intentar.

Hace poco se les fue una camarera y aún no la sustituyeron.

-Pues me pasaré por ahí.

Tienen mucha clientela, ¿no?

-Parte de la gente que viene aquí por las mañanas,

por la noche van allí a tomarse las copas y me dijeron

que siempre hay muy buen ambiente.

-Lo llevan dos chicos jóvenes, ¿no?

-¡María, por favor! -Sí, los Soler. Perdóname.

-Los Soler.

Y Elías está sufriendo horrores con lo del "docushow".

Hasta le ha pedido a Nacha que participe también.

¿En serio?

-Buenas. -Hola, María.

-¿Qué le pasa a Elías?

Le contaba que está haciendo de actor

para un "docushow".

¿Y qué es, que lo está haciendo muy mal?

-Según Silvia, lo está haciendo fatal.

Yo no he dicho eso, Álvaro.

Elías está dando el do de pecho, lo que pasa es que la presentadora

es puntillosa.

A ver, yo entiendo perfectamente a Elías.

A mí ponme todos los motores que quieras para arreglarlos,

pero ponerme delante de una cámara me daría un palo que flipas.

-Ya.

¿Qué os pongo?

-Un par de zumos está bien. Sí.

-María, ¿qué te debo? -Pues tres euricos lo tuyo.

-Tres euros y el bote.

-Que te vaya muy bien con lo del trabajo.

-Gracias.

-"Buona sera", Sara. -Hombre, señor D'Agostino.

¿Qué desea?

-He estado en el Moonlight y te he echado en falta.

-Ya no trabajo ahí. Se lo dirían. -Sí.

El cambio te sentó de maravilla. Ascendiste de forma fulgurante.

De servir tras la barra a tener despacho propio.

-Este no es mi despacho, es el de mi jefe,

el señor Fernando Quintero.

Lo busca a él. -No, no. A ti.

-¿A mí? ¿Por qué?

-Porque mi próxima película es un musical

y quiero darte un papel.

-¿Cómo dice? -Lo que has oído.

-Está de broma, ¿no?

-No me habría molestado en venir hasta aquí

para gastarte una broma.

-¿Y qué clase de papel es?

-Pues es un musical y es una producción importante.

Así que hay diferentes papeles.

De momento estamos haciendo unas pruebas a cantantes y actrices.

Me gustaría hacerte una a ti. -¿A mí?

Ya, bueno, es que yo no soy actriz. -Pero cantas de cine.

Y la otra noche en el Moonlight, me dejaste impresionado.

Ya te lo dije.

-A ver, una cosa es cantar en el pub con los amigos

y otra muy distinta es frente a una cámara.

Y más, actuando.

-Sara, yo voy a sacar la actriz que llevas dentro.

-Bueno, si es un papel pequeño...

-Eso ya lo veremos.

De momento estoy negociando con una actriz famosa

para el papel protagonista,

pero los secundarios también son importantes.

-Y ¿de qué va la peli?

-Es un "Romeo y Julieta" en versión moderna.

Una historia de amor imposible entre un chico y una chica

de dos bandas rivales.

Debes conocer "West Side Story" o "Grease".

-Sí, me encantan.

-En mi proyecto es al revés que en "Grease".

Un joven de buena familia se enamora de una rapera "destroyer"

que cuelga sus vídeos en Internet.

-¡Qué chulo! -Sí.

-¿Y yo en qué bando estaría?

-He pensado que podrías ser la mejor amiga del novio.

Y tiene bastante protagonismo, ¿eh?

-Estoy flipando. -Obviamente,

tendrías que hacer unas cuantas pruebas.

No solo para mí. También para la discográfica

que sacará el disco con las canciones de la película.

-Pues seguro que son superexigentes

y van a querer una profesional. Lo estoy viendo.

-No te pongas negativa.

Sara, lo importante es que tú tienes un don

y que yo quiero ayudarte para aprovechar ese don

y hacerte brillar.

-Vale. ¿Me da unas horas para que lo piense?

-Vale, pero no tardes mucho, ¿eh?, porque tengo que cerrar el castin.

-Si quiere le puedo avisar cuando termine de trabajar.

-Genial. Aquí tienes mi número de teléfono,

por si lo has perdido.

Envíame un mensaje a la hora a la que te conviene.

-Perfecto, señor D'Agostino. -Para ti, Carlo.

Y tutéame, por favor.

Chao, Sara. -Chao.

-Buenas.

-Hola. -¿Qué tal?

¿Ha sido muy duro o qué, Elías?

-No te lo puedes ni imaginar.

-Pero bueno, no ha sido para tanto. -Esto de la tele es un rollo.

Que es muy pesado, María.

-Tú eres un exagerado. Que no lo ha hecho nada mal.

Lo hemos pasado bastante bien.

Además, hemos tenido mucha suerte con la señora Jacinta, ¿o no?

-¿Jacinta también ha salido? ¿Qué le ha pasado?

-Pues nada, que un tipo la timó haciéndose pasar por butanero

y estaba yo atendiendo a la pobre señora

y está Paloma venga a preguntas, y me he puesto nervioso,

me ha dado un ataque de ansiedad.

-Bueno, pero cuando te ha preguntado:

"¿Joven, quiere que le ponga una tila?", ¿qué?

Fue precioso, muy maternal. Sí, yo lo tengo todo grabadito.

-Fue precioso, pero esas imágenes están censuradas,

así que no las vas a emitir, ¿vale?

-Elías, por favor, ¿de qué me estás hablando ahora?

-No quiero hacer el payaso delante de todo el cuerpo.

(SUSPIRA) -Bueno, vale.

Pues nada, revisaré todo mi material

y nada, ya te salvaré con algún plano del día.

-"Ya me salvará" dice aquí la joven.

-A ver, Elías, déjala,

que ella mire el material que tiene y a ver lo que hace.

Y tú prométeme que no sacarás ningún plano de la señora Jacinta.

-Vale, de acuerdo. Te prometo que no lo voy a usar.

Pues nada, me voy porque ha sido... un día largo,

así que, mañana te quiero a tope.

-¡A tope!

-No seas cenizo, que seguro que no ha ido tan mal.

-Tantos años trabajando para tirarlo todo por la borda por un programa.

-¿Te pongo un zumico?

-Hazme el favor, sí.

-¡Ay!

¡Y qué neuras!

(Llaman a la puerta)

Pasa.

-¿Cómo ha ido con el Boli?

-Bien.

Ha ido bien.

Quiere trabajar en mi ferretería.

(RÍE)

-Ya sabía que el plan funcionaría.

No hay como una buena tunda para abrir las molleras más cerradas.

¿El Tornillo no machacó mucho?

-Bueno...

la verdad es que tenía la cara como un mapa.

No reconoce que fuera el Tornillo, dice que separó dos presos

que se peleaban. En fin, las historias de él.

-Te dije que el Tornillo era eficiente, rápido

y discreto.

-Sí, porque barato no es.

(RÍE)

-Todo tiene un precio.

¿Cuáles son los siguientes pasos?

-Hablé con su abogado para presentar a instituciones penitenciarias

todos los papeles para que le concedan el tercer grado.

-Al final tendrás a ese pobre diablo en tus manos.

En parte gracias a mí.

¿Has quedado satisfecho de mi trabajo?

-Cuéntalo.

No quiero volver a saber nada más de ti.

Estamos en paz.

No vuelvas más por aquí.

-No seas tan arisco, Damián.

Una relación tan fructífera.

-Hazme caso.

No te conviene volver a aparecer por aquí.

-¿Por qué, Damián?

-Bremón.

Bremón tiene la mosca detrás de la oreja.

Me ha mandado a un policía

para hacerme un tercer grado sobre ti.

-¿Qué te preguntó?

-Básicamente, qué tipo de relación tenemos.

Me volvió a decir que no eres de fiar.

Me pidió que lo llamara si volvías a aparecer por la ferretería.

-Maldito Bremón.

Como me hinche, sabrá lo que vale un peine.

-Si no te importa, me gustaría mantenerme al margen

de tus asuntillos con Bremón.

Y te pediré otro favor:

no quiero que sepa los tratos que tú y yo hemos tenido.

-Entendido.

No volverás a saber de mí, ferretero.

Sobre todo porque tienes en mente cometer otro asesinato.

Y no quiero verme salpicado por él.

¿Qué pasa, Damián? ¿Por qué me miras así?

¿Eh? Lo sé.

Bien.

Desde el luego, por el bien del Boli,

no pienso desearte suerte.

-Cierra al salir.

-Sara, si no estuviese convencido de tu potencial,

no estaría dispuesto a invertir en ti.

-¿A invertir en mí?

-A ver, para empezar, mi tiempo vale oro.

Ahora, por ejemplo,

debería estar preparándome para ir a una gala,

pero estoy aquí contigo en este bar

para convencerte de que puedes llegar a ser una estrella.

-Es que te escucho, pero...

me cuesta creerlo....

No sé, parece que mi sueño se hace realidad.

-Pero eso no es un sueño,

sino la realidad.

Solo tienes que tirarte a la piscina.

-Ya, pero ¿y si no hay agua?

-Si te esfuerzas y haces todo lo que esté en tus manos...

no te estrellarás,

sino que serás una estrella.

(RÍE)

-A ver, Carlo, es que...

seguramente tú estás acostumbrado a este tipo de situaciones, ¿no?

Ves a alguien con talento y decides apoyarlo,

pero, no sé para mí todo esto... es increíble e incierto.

-¿Incierto?

A ver, Sara no quiero pecar de presunción, pero...

Todas mis películas son éxitos de taquilla.

La última, por ejemplo, arrasó en el mercado asiático.

¿No lo sabías?

A ver...

aquí tienes. Mira.

Taquillazos.

-¿Todas son tuyas?

-Pues sí.

La mayoría de sus protagonistas no eran nada antes de conocerme a mí.

Pero, gracias a mí, ahora han hecho realidad sus sueños.

Y ganan en un año...

lo que puedes imaginar y más.

-Ya, pero... ellos tenían talento cuando les conociste.

-Y tú también lo tienes.

Eres un diamante en bruto.

-Sí y a los diamantes en bruto hay que pulirlos.

-Con buenos profesores.

-Yo no puedo pagarlos.

Pero ¿te he dicho que tengas que pagarlos tú?

-No.

-Tú solo tienes que cantar

y brillar coma la noche del Moonlight.

La noche del Moonlight...

Bonito título para una película, ¿no?

-No sé, todo esto...

la verdad es que me sobrepasa un poco

y no quiero precipitarme, así que...

¿Me das un poco más de tiempo para pensarlo bien?

-Un poquito más.

Pero no te demores mucho.

-Vale. -¿Estamos?

Ay, tengo que marcharme.

Tengo que ir a la gala.

Tú, madura la idea,

pero no te demores demasiado, ¿de acuerdo?

-Vale.

-Aquí está.

"Ci vediamo presto".

-¡Chao!

-¿Qué tal, Elvira?

-Te dije que no volvieras. Vete de aquí.

-Es que hay algo que tengo que decirte.

-Gabriel, vete.

Salgamos al descansillo, no quiero que mis hijos te vean aquí.

-Te recuerdo que son mis hijos.

Por cierto,

¿les has dicho ya que quiero verlos?

-No.

Viven mucho mejor sin ti.

-Sí. Sí que viven bien, sí. Lo he visto con mis propios ojos.

He visto a Álvaro en el bar de la plaza con una chica joven,

muy guapa... ¿Es su novia?

Tiene buen gusto, como yo.

Al salir del bar se ha metido en un taller de coches:

Motor Soler.

-Prefieren mi apellido.

-Ya. Hasta en eso te has salido con la tuya.

También he visto a Enrique y a Luis entrando en su pub.

Me dieron unas ganas de ir a tomar una copa, pero al final...

-Desaparece. Te lo digo por las buenas.

-No puedes impedirme hablar con ellos.

Ahora puedo ir al pub y se acabó.

-¡Que no quieren verte!

-Son mis hijos y mal que te pese, tú eres mi mujer.

-No, no.

Estás muerto para ellos y también para mí.

-No puedes tratarme así, Elvira.

-Hace más de 15 años hubiera dado...

lo que fuera por una explicación.

Te largaste con nuestros ahorros.

Dejaste tirados a nuestros hijos con una mano delante y otra detrás.

¡Hasta arriba de deudas!

Me convertí en una delincuente.

-No tuve más remedio, la policía me pisaba los talones

y mis enemigos querían quitarme de en medio.

-Si te largaste es porque siempre fuiste un cobarde.

¡Solo querías vivir a cuerpo de rey! ¡Sin preocupaciones!

-Eso es mentira.

-Tus hijos te pesaban, yo te pesaba.

¡Te importaba un pito,

si nos quedábamos en la miseria, rodeados de tus enemigos

que te la tenían jurada!

-Bueno, tampoco te fue tan mal, ¿no?

Tenéis este piso,

dos negocios.

-¿Qué quieres? ¿Qué has venido a buscar?

-Sabes mi situación.

-Sí. En busca y captura. Puedo llamar a la policía para buscarte.

-No lo harás.

-No me tientes.

-Mira...

Estate tranquila, muy pronto me perderás de vista.

Tengo pensado irme a Marsella en breve.

-¿A Marsella?

-Sí, a Marsella. Tengo un negocio entre manos.

-¿A eso has venido?

¿A pedirme dinero después de 15 años?

-Necesito un préstamo.

Estoy más pelado que una rata.

-Eres una rata.

Siempre abandonas el barco antes que todos.

-Te recuerdo que me lo debes

porque una parte de tus negocios me pertenece.

-Pensé que no podías caer más bajo.

Estaba equivocada.

Largo de mi casa.

¡Largo de mi casa!

¡Fuera!

¿Llamo a la policía?

-Ah, ¿sí?

¿Convertirte en la chivata de tu marido? ¿En algo tan miserable?

¿Es que acaso no te queda un mínimo de decencia?

-¿Tú me hablas a mí de decencia? ¿Tú a mí me hablas de eso?

Lárgate, desgraciado.

Que eres un desgraciado y un mal nacido. ¡Lárgate! ¡Fuera!

¡Fuera!

(GRITA FURIOSA)

-Le he dado muchas vueltas. Toda la noche pensé en ello

y creo que ya sé cómo podemos salvar el "docushow".

-Os dejo hablando y voy para fuera, que tengo un cliente en la terraza.

-No, no. Tú no te puedes ir, porque tú vas a intervenir también.

-Eh... ¿No ha visto que la mesa está ocupada?

-¿No te acuerdas de mí?

¿Tu madre no te ha dejado ni siquiera una mísera fotografía mía?

Pues sí que está resentida conmigo, sí.

-Cariño, necesito que tengas mucho cuidado ahí fuera.

Quiero que vuelvas sano y salvo.

-Sé que tu madre te habrá contado cosas terribles de mí.

Y me gustaría que supieses mi versión.

Sé que hice cosas...

cosas malas en el pasado, pero estoy totalmente arrepentido.

-Perdona, ¿de verdad esto es un reportaje?

-Si quieres hacer una película, mejor no sé... llamáis a actores.

-A ver, solo quiero que el espectador empatice y valore vuestro trabajo.

Y para eso hay que darle... más emoción, Pepe, ¿verdad?

Entonces...

eso es lo único, más emoción, nos guste o no, eso engancha.

-¿Correr 100 metros y atraparlo? Pero es una insensatez.

Si la gente quiere acción, que vaya al cine.

-Claro, no, de verdad...

Estoy segura de que Pepe ya tiene buen material.

Tú revísalo... -Es soso y es aburrido, mirad.

Lo veréis con vuestros propios ojos.

(GRITAN)

-¡Graba, Pepe! ¡Corre!

-Tengo más experiencia que tú.

Y deberías... escuchar mi consejo.

Olvídate de todo esto

y dedícate a tu negocio de transportes.

-Perdona, perdona, perdona,

¿me estás amenazando?

-Nuestro padre ha vuelto a Madrid.

-¿Cuándo ha sido esto?

-Por lo que sabemos, ha ido un par de veces a hablar con la mama.

-Ella le ha echado a patadas y tratarle a voces.

Ayer les escuché discutir.

-Me ha salido una oferta para actuar en una película musical.

-¿En serio?

-Carlo D'Agostino es un productor que me vio cantando en el Moonlight

y le gustó mucho la actuación.

Y quiere que tenga un papel muy importante en esa película.

-¿Qué pasa aquí?

-Una emergencia.

-Hola, Luis.

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Servir y proteger - Capítulo 522

30 may 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. Adriana Fernandez

    No puedo acceder mas a la serie desde Uruguay, hay algun motivo? gracias

    01 jun 2019
  2. Patricia Membreno

    Porque quitaron de Internet ver la serie servir y proteger? Vivo en Puerto Rico.. Qué mal

    31 may 2019