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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 521 - ver ahora
Transcripción completa

Consígame una cita con el Boli y otra con su abogado,

quiero que me diga qué posibilidades tiene de salir y cuándo.

-Dios no quiere que salga todavía de la cárcel,

tengo que cumplir una misión.

-De saber que le ha dado por las bienaventuranzas,

hubiese preparado la entrevista de otra forma.

-No sé qué más podemos hacer para convencer a ese tío.

-Tráigame un plan y le pagaré.

Los fines de semana son complicados, los niños tienen fútbol

y los cumpleaños de amigos y compañeros.

Mejor te digo el momento, ¿vale?

Yo que tú no sacaría conclusiones precipitadas.

-Tenías que haber visto su cara, lo he notado incómodo.

-¿Qué es incómodo?

-Presentar la pareja a los hijos.

Te prometo que en cuanto vea que están preparados,

quedamos los cuatro.

"¿Ya has pensado en la oferta que te hice?

-Sí, sí, vale, yo no te denuncio

y tú me devuelves la identificación.

-No corras tanto, esto tiene un precio.

-¿Precio de qué? Si me has robado 3200 pavos.

¿Precio de qué? -Quiero 2000 más,

y te hago precio de amiga".

Quedas relevado del caso.

Esperemos que esa mujer cometa un error para poder atraparla.

Ella tiene que pensar que es un tío con pasta,

y que lo vea como una presa fácil.

-Has creado un perfil falso para atraer a Rosa, ¿no?

Miralles te dijo que te mantengas apartado de todo esto.

-La he encontrado, Nacha.

Es esta, se ha cambiado el pelo y el nombre,

ahora se llama Carol. -Ah, sí. A ver...

¿Ahora le ha dado por engañar a mujeres?

-Yo ayer pensaba: "Si no está picando con el perfil masculino,

igual se ha cambiado de acera para no dar el cante".

Hoy me vendría bien tomarme una cerveza contigo.

Me haría ilusión.

Me apetecería.

-Me has utilizado, me has embaucado para venir aquí

diciendo que íbamos a celebrar no sé qué carajos.

-Yo sé que está mal,

pero yo necesito detener a esta pava.

Demostrar a la gente que puedo ser un buen policía,

que no me dejo estafar por la primera ladrona de mierda que pasa.

-¿Entiendes? -Si tú crees que así

vas a recuperar la confianza de tus compañeros,

estás muy equivocado, porque la mía hasta aquí ha llegado.

-Os estáis confundiendo de persona.

-Vale, eso nos lo cuentas en la comisaría.

Ya actuaste por tu cuenta en el caso de las timbas ilegales,

y aquí no consiste en colgarse medallas,

¡si quieres medallas, te vas a las olimpiadas,

pero no en mi comisaría! ¿Me oyes?

-¿Y qué va a pasar conmigo ahora?

No sé qué sanción te van a imponer. ¿Cómo que sanción, inspectora?

Me puedo quedar sin jurar el cargo.

A dos meses de conseguirlo, es muy probable.

Yo quiero ser mejor persona, tía.

Alguien de quien la peña se pueda fiar.

-Toni, eres una buena persona.

lo eres de verdad.

(Música emocionante)

¿Se puede saber qué quiere ahora?

-Por favor, Damián, tuteémonos.

Estoy harto de recoger tu basura y encima hablarte de usted.

-Lo que quieras, pero no me gustan este tipo de visitas,

me incomoda, me pone nervioso.

-Encima de que me preocupo por tomar precauciones...

Lo que voy a contarte no conviene hablarlo por teléfono,

y menos ponerlo por escrito. -¿Qué pasa?

-El encargo está en marcha, será hoy y será rápido,

como pediste.

-Exactamente, ¿qué es lo que va a hacer el Tornillo?

-Cuanto menos sepas mejor, ¿no crees?

Tornillo es un profesional y no va a irse de la lengua.

-El apodo no es muy tranquilizador.

-¿Y cómo preferirías que se llamara?

El único beneficio que le interesa a Tornillo es el económico.

Necesita pasta para sus vicios, y por ahí lo tenemos pillado.

-¿Cuánta pasta? -500 para él y otro tanto para mí.

Vamos, un hombre trabajador como tú,

seguro que ha conseguido buenos ahorros en su vida.

Y esto merece la pena, ¿no?

-¿Qué pasa?

¿Estamos hoy de rebajas y se limpian todas las mesas menos una?

-Qué prisas tienes, ¿no?

-Prisa no, pero parece que te ha dado un aire.

-Pues no me ha dado ningún aire.

Me estaba acordando de algo muy bonito que pasó aquí anoche...

con Toni. -Pájara...

Yo pensaba que tú y Toni ya no...

-Yo también pensaba que ya no, pero sí, sí.

-¿Estáis juntos otra vez?

-Nos dimos unos besos.

Fue tan tierno, tan bonito...

No el típico Toni que vemos aquí, chulo de barrio.

Era como de verdad.

-¿Era como de verdad? Pues mira qué bien.

-Me refiero a que no tenía ninguna pose,

que era él. No sé...

Estaba fastidiado porque... La ha liado parda en el curro

y puede que no le dejen jurar el cargo.

-¿Qué me dices?

Pero si ese chico es muy responsable con su trabajo.

-Es que ha desobedecido a Miralles,

y ha liado a Nacha para intentar atrapar

a la estafadora de la aplicación de ligues.

-¿Y la han atrapado? -Sí.

-Entonces no llegará la sangre al río.

-Pues no lo sé, pero le ha caído un puro bien gordo.

Puede que incluso le abran un expediente.

No sé muy bien cómo va esto.

Pero estaba supertriste. -Ya.

Y ahí estabas tú para consolarle.

-Para consolarle y para preocuparme por él.

-Una cosa es preocuparse y otra es enrollarse.

-Que fueron unos besos.

De repente nos dio vergüenza y él...

me abrazó y se fue.

-¿Sin darte explicaciones?

-Me muero de ganas por escribirle o llamarle,

pero no me atrevo. -Llámalo y salimos de dudas.

Vamos, que te quedas tú más tranquila también.

-Bueno, también me puede llamar él, ¿no?

-Pues sí.

Hola, guapo.

Voy a poner la terraza, ahora entro.

-Confórmate con que las cosas no pueden salir pero que ayer.

-De verdad, tengo todavía la rabia encima

de pensar que Toni me utilizó de esa manera.

-Paty,

ponnos dos cafelitos solos.

Escaquearte de una troncha para acabar en una detención,

eso te pasa por irte con Toni y dejarme a mí con Salgado.

-Elías, no seas malo y no me lo digas dos veces,

ojalá me hubiera ido contigo

en vez de dejarme engatusar por el niñato ese.

-Perdona, Nacha,

lo de niñato lo dices por Toni, ¿verdad?

(NACHA ASIENTE)

Me ha contado que metió la pata hasta el fondo.

-Pues se ha quedado corto con eso que te ha dicho.

Pero no quiero hablar del tema porque me pone de mal humor,

toma, anda. -Tranquila, no pasa nada.

Lo único es que...

Estoy un poco preocupada por lo de la sanción.

¿Sabéis algo?

-Todavía nada, pero pinta mal, la verdad.

¿Quieres que lo mande para acá si lo veo por comisaría?

-No, no, no. Quiero decir que...

Que venga cuando quiera venir.

-Paty, los cafés.

-Aquí está lo del Tornillo.

En cuanto a ti, ya has cobrado bastante, ¿no te parece?

-Tú no eres consciente de la situación en que estás.

¿Te crees en disposición de jugar conmigo?

-Hasta que el Boli no esté aquí trabajando

o a mí me quede claro que va a venir a trabajar,

no volverás a ver ni un céntimo más.

Hombre, comisario.

¿En qué puedo atenderle?

No tengo prisa, acabad con lo vuestro, no os preocupéis.

Ah, ya, qué deferencia.

El comisario deja que sean atendidos los clientes que había antes que él.

-¿Se conocen ya?

-En otra vida.

Ha llovido mucho desde entonces,

pero con la frecuencia que te veo por el barrio

veo que le has cogido el gusto a Distrito Sur.

Piensa lo que te dé la gana, no voy a darte ninguna explicación.

Ojalá no tengas que dármela. ¿Qué insinúas?

Conociéndote no me extrañaría nada

que esto terminara en una denuncia en tu contra.

¿Por qué va a denunciarme?

¿Por no besar el suelo por donde pisas?

Los dos sabemos cuál es tu especialidad,

no me hagas repetirla delante de terceros.

Aquí está lo que me había pedido. Serían 8,50.

-Apúntamelo en mi cuenta.

Como tengo que volver para recoger más cosas no hay problema.

-Claro que no, se lo apunto en su cuenta, señor.

-Ahórrate los comentarios.

Mejor aún, la próxima vez que nos veamos

ahórrate hasta el saludo.

Tendrás suerte si vuelve a pagarte la cuenta.

Espero que no sea muy abultada.

De momento, siempre ha pagado religiosamente,

y entenderá que sea flexible con los clientes habituales.

¿Cómo de habitual es Iriarte?

Habrá venido tres o cuatro veces.

Creo que está restaurando el piso de la madre o algo así.

Ahora va a resultar que es el hijo perfecto.

Comisario, yo sé que a usted no le cae bien,

pero entenderá que yo no me puedo permitir

perder un cliente.

Claro, claro, será cliente mientras vuelva a pagarte.

Yo te advertí de que no te fiaras de él hace tiempo,

si te descuidas, te despluma.

Lo sé, y tomo nota, tendré cuidado.

¿Ha venido usted como cliente o como comisario?

He venido para que me hagas una copia de las llaves de casa.

Mi hijo mayor es hora de que tenga un juego.

Sí, hombre. ¿Qué edad tiene su hijo? 13 añitos.

Sí, yo creo que ya va siendo hora.

La copia la tengo que hacer en la trastienda.

Aquí están los llaveros por si quiere ver algún modelo.

Vale. A mí el de la bola me gusta mucho.

-Hola. -Enseguida salgo.

-Tranquilo, no tengo prisa.

-Usted es... -Soy Fernando Quintero.

-Encantado, yo soy Álvaro.

-Igualmente. He venido

porque me han hablado muy bien de Motor Soler,

y quería comprobar por mí mismo cómo funciona el negocio,

pero ya veo que estupendamente.

Está todo muy ordenado, cada cosa tiene su sitio...

Fantástico. -Bueno,

creo que el orden facilita el trabajo.

Quiero pensar que cualquiera que entra está a gusto,

aunque solo sea para darme el coche cinco minutos.

-Esa es muy buena filosofía de empresa.

He dado una vuelta por los talleres de esta zona,

y hay cada uno que... En fin.

-¿Y qué puedo hacer por usted?

Por lo que veo no ha traído ningún coche,

a no ser que lo tenga fuera. -He venido para hablar de negocios.

-¿Quiere hacer negocios conmigo?

-¿Te parece mal? -Depende lo que tenga que ofrecerme.

Tengo entendido que tiene una gran flota,

aunque me extrañaría que ponga los camiones en mis manos.

Por mí estaría encantado, claro.

-No te preocupes, de esas bestias se encarga el propio fabricante.

Es por cuestiones del seguro,

así la relación entre los peritos y el servicio oficial

es mucho más directa. -Entiendo.

-Lo que sí me gustaría proponerte,

u ofrecerte es la flota pequeña que tengo.

Te estoy hablando de seis furgonetas con caja de carga,

dos de ellas frigoríficas y tres coches. ¿Qué te parece?

-No pinta nada mal.

-Si a ti te parece bien, me gustaría que fueses tú

que vayas haciendo las revisiones, puesta a punto,

y todo lo que pudiera surgir. -Perfecto, no se preocupe.

Solo necesitaría un poco de información:

kilometraje, año de fabricación

y todo lo que tenga que ver con las reparaciones.

-No te preocupes. Dame una tarjeta con tu correo y teléfono,

mi secretaria se pone en contacto contigo

y te pasa toda la información. Vas a tener bastante faena

porque no paran de hacer kilómetros.

-No se preocupe, estarán en buenas manos.

Aquí la tiene. -Muy bien.

-¿Puedo preguntarle por qué ha elegido Motor Soler?

-Por nada en especial,

si tengo que gastar dinero, prefiero invertirlo en el barrio.

Y si de paso puedo estar apoyando

a los jóvenes emprendedores, mejor que mejor.

-Ya.

¿Digamos que está intentado hacer campaña en mi taller?

-No, hombre, no.

Tú y yo sabemos lo peligrosas que son las calles, las drogas,

la delincuencia, ¿verdad?

Si no lo sabes, te lo digo yo, que sé de lo que hablo, créeme.

-Lo sé, y le creo.

Aprovecho también para darle las gracias

por ayudar a mis hermanos

con lo del camello que pasaba droga en el Moonlight.

-No fue nada. Solo tuve que hacer un par de llamadas

para echar un cable a unos buenos vecinos,

y por el bien de la convivencia. No hay nada que agradecer.

-Silvia, enseguida estoy contigo, ¿vale?

Lo dicho, me pasa la información y hoy mismo le hago el presupuesto.

-Claro que sí. Estamos en contacto, Álvaro.

Vamos hablando. -Un placer.

-Inspectora. Buenos días.

¿Te ha pedido un presupuesto?

Quiere que me encargue de la flota pequeña:

tres coches y seis furgonetas. ¡Enhorabuena!

¿Qué, no me vas a advertir sobre él?

No. ¿Por qué? Se supone que ahora está limpio,

y alguien tiene que hacer ese trabajo,

me alegro que haya pensado en ti.

Gracias.

Yo también vengo a hacerte una propuesta,

pero no sé si es tan tentadora como la de Quintero.

No, yo creo que no.

Qué pena. Venía a proponerte un fin de semana los dos,

una escapada, coger el coche, irnos dos días.

¿Tú y yo solos un fin de semana?

Por favor... No puedo esperar.

Pues vete pensando algún sitio. Me da igual.

Con tener dos días para estar tranquilos,

sin que nadie nos moleste,

como si tengo que estar todo el día encerrado en el hotel.

Vale, pero que esa habitación tenga vistas.

Tengo reunión.

Hablamos.

Adiós.

Buenos días.

Con permiso, inspectora.

A mí me gustaría decirle que...

que estuve dándole vueltas toda la noche a este tema,

no he pegado ojo en toda la noche y yo sé que he hecho mal.

Fatal, y...

Aunque parezca que no he aprendido nada en estos meses, no es verdad,

he aprendido un montón de cosas y ha sido un honor tremendo

estar al lado de policía excepcionales

como Elías, Nacha...

como Silvia, Espe...

Y ojalá, el día en que yo...

Pueda ser tan buen policía como ellos, y tan profesional.

Y... que lo siento de verdad.

Lo siento mucho, siento haberles fallado a todos.

Y que...

que voy a asumir la sanción que me venga.

Porque, ¿esto cómo va?

¿Vienen a hablar conmigo de Régimen Disciplinario

o voy yo allí?

No va a venir nadie.

Y no porque no te lo merezcas,

sino porque le he dado muchas vueltas

y creo que mi obligación

es hacer todo lo que está en mi mano

para que aprendas de una vez la lección.

Imponerte una sanción cuando estás en prácticas,

podría truncar tu carrera policial.

Eso es lo último que yo querría, porque...

Se lo voy a decir de corazón,

yo he aprendido en estos meses que esta es mi vocación,

yo quiero ser policía y esto es lo más importante en el mundo.

Ya.

Parece que lo tienes más claro

que la primera vez que te lo pregunté.

¿Te acuerdas de nuestra conversación en este despacho?

Sí, la verdad que...

no empecé con muy buen pie.

¿Por qué te hiciste policía?

Para trincar delincuentes, supongo.

Esperaba una respuesta honesta, no para quedar bien.

Era esto o ponerme a servir cañas, ese era mi plan B.

Explícate.

Yo acabé la ESO y decidí buscar curro,

y lo intenté, lo que pasa que no había mucho donde elegir,

las cosas estaban muy mal.

Mi madre tiene un bar que era de mi abuelo,

e insistió en que currara con ella, lo que pasa que a mí el bar...

A ti no te apetecía.

Si algo tengo claro es que la hostelería no es lo mío.

Hay que madrugar todos los días del año,

y es un curro muy esclavo.

Yo he visto a mi madre currar y ojito.

Puestos a elegir, preferí seguir los pasos de mi padre,

que no le veo mal en esto a él.

O sea, te has hecho policía para no servir cañas.

Yo soy más de tomarlas que de servirlas.

Ya lo he podido deducir. Perdóneme, inspectora.

Ya sé que no es una respuesta muy inspiradora,

pero yo le juro que voy a dar el callo como el que más.

"Yo soy más de tomar cañas que de servirlas".

Eso es lo que le dijiste a tu inspectora jefe

tu primer día de trabajo.

Yo sé que soy muy impulsivo, y eso lo tengo que corregir.

Pues sí, lo tienes que corregir, pero eso no se corrige en dos días.

Así que he tomado una decisión,

te vas a volver al bar de tu madre a poner cañas.

¿Cómo, cómo, cómo? No.

Una semana.

Vacaciones forzosas.

Vacaciones, o sea, que vuelvo.

¿Y el expediente?

He llamado a Régimen Disciplinario y no lo habían tramitado,

así que he conseguido frenarlo.

Esas vacaciones forzosas son para que reflexiones.

Para que le des muchas vueltas a la cabeza,

si de verdad quieres ser policía, porque esto, Ríos, no es un juego,

esto es una forma de vida.

Lo sé, y le aseguro que lo he aprendido en estos meses.

Pues también tendrías que haber aprendido

que tu vida, muchas veces, estará en las manos de tu compañero,

así que no te puedes permitir perder su confianza.

Yo le aseguro que voy a cambiar, inspectora,

y esta semana voy a pensar en todos los errores que he cometido.

Yo puedo cambiar, quiero cambiar. Eso espero.

Pero te digo una cosa,

la confianza de tus compañeros te la tendrás que ganar tu solo.

Que sí, de verdad, pienso trabajar a tope

para no defraudar a nadie más. Muy bien. Pues que te quede claro

que quiero hechos, no quiero promesas.

De aquí a que jures tu cargo te voy a mirar con lupa,

no, con microscopio, ¿entendido? (TONI ASIENTE)

Ya está.

Muchas gracias, jefa.

Una semana. Para reflexionar.

Hasta luego.

Adela Peña,

también conocida por los alias de Rosa, Inma y Carol.

Si tiene algún otro lo desconocemos.

Nacha ya se ha puesto en contacto con algunas de las víctimas

gracias a la documentación encontrada en su bolso.

También hemos hecho circular su imagen

para que alguna víctima que haya por ahí

se anime a denunciar. ¿No es así, Merche?

Sí, el caso ha despertado la curiosidad

de varios canales de televisión nacionales.

La chica saldrá en todos los informativos.

Así que después de salir en los informativos,

imaginaos que nos van a llegar denuncias

de cualquier parte de España.

Al parecer, su "modus operandi" consistía en cambiar de caladero

frecuentemente para no cruzarse con sus víctimas dos veces.

Hablando de las víctimas de esta tipa, ¿dónde está Toni?

A Toni le he mandado a su casa una semana.

El agente en prácticas Ríos apunta maneras,

pero en lo que se refiere a procedimiento,

está un poquito verde.

Me podías haber mandado a mí, que soy un veterano

y tengo mucha meditación pendiente.

-Pero qué poca vergüenza tienes, si acaba de volver de París.

Venga, que no tenemos todo el día.

También sabréis que nos abandona Abarca,

el compañero de la UIT.

Como sabéis, era un refuerzo momentáneo.

Me imagino que mandarán a alguien. Sí, supongo que de inmediato,

pero mientras, si necesitáis ayuda,

podéis acudir a la UIT central.

Ha corrido el rumor de un programa de televisión

que viene a grabar a comisaría, ¿es cierto?

Ese era el último punto del día, nos informa Merche.

Sí.

Han solicitado permiso para hacer un reportaje

sobre el trabajo policial, y Jefatura ha decidido

que sea en nuestra comisaría.

El formato va a ser tipo "docushow",

es decir, que van a rodar escenas realistas y naturales.

Cuando os encontréis las cámaras, actuad como si no estuvieran.

-Pero ¿van a hacernos entrevistas?

-La periodista se infiltra en el día a día de un profesional interesante,

en nuestro caso,

el programa se va a centrar en un policía en concreto.

-¿Y quién va a ser el pringado?

Pues tú,

tú vas a ser el protagonista de ese programa de televisión.

Estás de coña. No lo digo de broma.

Bremón ha decidido que gracias a tu profesionalidad

eres la persona más idónea

para representar a nuestra comisaría.

Yo no salgo en la televisión yo no soy mono de feria.

Donde hay patrón no manda marinero, lo que tengas que decir

se lo dices directamente al comisario

Claro que se lo digo.

Y dicho esto se acaba el tema.

Todo el mundo a trabajar.

Adelante. Comisario, tenemos que hablar.

Hombre, Elías, qué bien me vienes. Escucha...

¿Te dice algo el nombre de Pedro Iriarte?

¿Tendría que decirme algo?

Esta es su foto, pero ahora tiene 20 años más.

A lo mejor que has cruzado con él en el barrio últimamente.

"Inspector Iriarte, Zona 2". Veo que estuvo a su cargo".

Por lo que leo tiene una hoja de servicios excelente.

Hasta que se torció.

Si continúas leyendo verás las primeas investigaciones

de Régimen Disciplinario.

Está expedientado por extorsión y amenazas.

Ya veo, sí.

De esos tipos que no se conforman con el sueldo de policía, ¿no?

No, se llevaba un buen pico avisando a los malos

antes de que fuéramos a por ellos. Qué majete, ¿no?

Y lo peor es que era un buen investigador,

siempre estaba por delante de sus compañeros.

También es cierto que montaba escuchas ilegales.

Pero cuando encontraba pruebas contra alguien

en lugar de detenerlo lo extorsionaba.

Un corrupto de libro, ¿no?

Por lo que he visto, le expulsaron del cuerpo hace muchos años,

¿por qué estamos hablando de él?

Porque lo he visto últimamente por el barrio,

es detective privado, pero no me fío de él ni un pelo.

Si se comportaba así siendo policía, no me quiero imaginar

cómo lo hará en el sector privado.

Por eso mismo quiero que estemos muy atentos,

y averigües en qué está metido ahora.

Por lo que sé, tenía tratos con Damián el de la ferretería.

Yo no sé qué le pasa a Damián, parece un imán para los conflictos.

Conociendo a Iriarte, que es un mal bicho,

me preocupa que lo esté desplumando.

Los encontré esta mañana en la ferretería,

me pareció que estaban discutiendo.

No es la primera vez que los veo juntos.

Damián me dijo que hace tiempo lo contrató para localizar un moroso

que le debía dinero.

Pero al entrar ha actuado como si fuera un cliente habitual,

y me ha contado una milonga

de unas reformas en casa de su madre.

No cuela. No cuela porque la madre de Iriarte

murió cuando estaba trabajando hace años a mi servicio.

Por eso me gustaría que investigaras,

a ver si está metido en algo raro que pueda saltar a la prensa

y nos pueda salpicar.

Usted sabe que yo por el cuerpo haría cualquier cosa,

qué remedio me queda, si voy a estar en la televisión.

Ya estabas tardando en quejarte. Anda, siéntate.

Si sabía que me iba a quejar, ¿por qué me ha encargado esto a mí?

Le aseguro que ahí hay gente que se presentaría voluntaria.

No, porque quiero evitar una lucha de egos,

y por eso he prescindido de esa idea.

Además, tengo muy claro el perfil que quiero en ese programa.

¿El perfil de un oficial gruñón y malhumorado, quiere?

No, el de un policía de calle experimentado y profesional

que se las ha visto de todos los colores,

y que aun así, sigue al pie del cañón.

Venga, comisario, nos conocemos no me venga con esas.

¿He hecho algo mal, me quiere castigar por algo?

Elías, deberías valorarte más.

Para mí representas el espíritu luchador que hay que tener

para estar tanto tiempo en esta comisaría,

y este Iriarte es un desprestigio para el cuerpo, al contrario que tú.

Y precisamente por eso, creo que es muy importante

que tú estés en ese programa, no le des más vueltas.

Podré dar mi opinión, ¿no? Tu opinión ya la sé,

y he tomado una decisión. ¿Alguna cosa más?

Pues sí, si quiere que mi cara sea la imagen del cuerpo,

esta es la cara que tengo, yo no sé sonreír.

Eso no me preocupa, el maquillaje hace milagros.

¿Maquillaje? ¿Qué maquillaje?

Elías,

si eres capaz de arriesgar tu vida por el cuerpo,

¿no vas a serlo de salir en televisión?

Hola, Paty.

-Hola.

Qué bien verte, ¿has leído mi mensaje?

-Sí, por eso he venido, para contártelo en persona,

y para tomarme un café también. -Te veo de muy buen humor.

Debe ser que la sanción no es tan grave como esperabas.

-Pues sí.

Oye, que...

quería pedirte perdón por si ayer me pasé.

-¿Que te pasaste con qué?

-De rayado digo.

No sé, Miralles me empezó a decir

que iba a hablar con Régimen Disciplinario,

me empecé a rayar y ya me veía fuera del cuerpo antes de entrar.

-Es normal que te preocuparas.

¿Cómo se ha resuelto todo? -Se ha portado que flipas,

y no habrá sanción.

Me ha mandado una semana a casa para que reflexione,

y piense si quiero ser policía. -Pero no tienes duda de eso, ¿no?

-Ninguna. Cuando entré aquí fue de rebote.

Pero en estos meses me he dado cuenta de que quiero ser policía.

Pero tengo que cambiar de actitud, Paty,

tengo que empezar a tomarme en serio si quiero que me respeten.

-¿Que significa eso de tomarte en serio?

-Quiere decir que tengo que responsabilizarme de mis actos.

Dentro de nada seré policía como el resto,

y no puedo seguir poniéndome excusas constantemente, estoy cansado ya.

Tengo que aprender a responder por lo que hago y no ser un niñato.

-Hoy te veo bastante seguro de ti mismo,

no como ayer.

Oye, y...

¿te apetece ir al cine esta noche?

Así te olvidas de toda esta movida. -Sí, claro.

Le he dicho a mi madre que esta semana le ayudaré en el bar.

-Pero hay tiempo para todo, ¿no? -Sí.

-Ve mirando la cartelera que yo voy a la terraza.

-Vale.

-Hola, Paty, me pones un café para llevar, ¿por favor?

-Dame un momentito, ¿vale? (NACHA ASIENTE)

-Miralles ya ha hecho oficial lo de tus vacaciones.

-Qué vergüenza.

Lo tengo merecido, bastante poco es la sanción.

-Yo me alegro que no te hayan abierto un expediente.

-Nacha, esto significa mucho para mí, yo...

Después de la que te he liado no sé cómo tienes estómago para hablarme.

-Una cosa no quita la otra, las cosas claras.

Yo me alegro de que tú puedas jurar tu cargo

y seguir en el cuerpo, pero eso no quita

que tu metedura de pata yo no la perdono así como así.

-¿Y si te pido perdón otra vez no arregla nada?

-Pues no.

-Pues lo siento, o sea, perdón.

Te quiero decir que yo sé que te he fallado,

como amigo y como compañero, pero quiero cambiar, de verdad,

y quiero demostrarte que puedo hacer las cosas de otra manera.

-Ahora no me hables de esto que no estoy de humor.

-Pero ¿no puedo decirte nada que suavice las cosas?

-Tiempo al tiempo, ¿vale?

-Aquí tienes, Nacha. -Gracias, Paty. A ver...

Toma.

-Gracias. -Gracias.

-¿Qué tal?

-Regular. Eeeeeh...

Creo que no tengo ánimo para el plan de esta noche.

¿Lo podemos dejar para otro día? Es que...

Mira, para mí, salir contigo es como un premio,

y hoy tengo la sensación de que no merezco nada.

Si no te importa prefiero dejarlo para otro momento.

-Vale, sí.

¿Te vas ya? -Sí.

Tengo que hacer unos recados y pasarme por el bar de mi madre

que tiene mucho follón hoy.

Hablamos. (PATY ASIENTE) -Adiós.

-Buenas.

-Hola, Toni, dime.

-Quería un regulador de luz para interruptores.

-¿Para tu casa para crear ambiente?

-Para el bar de mi madre, que tiene una luz feísima,

que la ha comprado mi padre

y no la quiere quitar por no discutir,

parece un hospital aquello.

Igual con el regulador lo puedo compensar.

-Muy bien pensado. Esto lo colocas dentro del interruptor,

y desde ahí lo regulas.

Tengo dos modelos.

Uno que es manual y este por control remoto.

-El manual, que se van a entender mejor.

Me llevo este. ¿Cuánto es?

-Este 19,50. ¿Y lo vas a instalar tú?

-Sí, esta semana estoy echándoles un cable en el bar.

-¿Y eso? ¿Te han dado vacaciones en comisaría?

-Me han dado vacaciones un poco forzosas.

-¿Forzosas? ¿Y eso?

-Porque la he liado y me han mandado a casa a reflexionar por listo.

-Tranquilo, para eso son las prácticas, para equivocarse.

-Yo creo que mi problema es ese,

que pienso que no estoy en prácticas, que soy un policía experimentado

y me vengo arriba. -No pasa nada, no le des más vueltas.

Muchas veces, hasta que no te equivocas no aprendes.

-Ya, pero yo sabía que estaba haciendo mal

desde el principio, y al final

me he llevado el guantazo que merecía.

Así que nada, de todo se aprende,

y esta vez he aprendido una cosa muy clara,

el fin no justifica los medios.

Aunque a veces me fastidie porque me hierve la sangre, pero es así.

No me des bolsa, lo llevo así.

Me voy, que te estoy dando una chapa...

-Que no, hombre. Mucho ánimo. -Gracias, Damián. Hasta luego.

-Señor Molina, qué sorpresa verlo por aquí.

-Mi cliente que quiere que vaya a verlo.

-¿Ha cambiado su forma de parecer?

Antes rechazó mi oferta, no sé qué habrá ocurrido.

Se lo digo porque el proceso de selección sigue abierto.

-¿Mañana por la mañana?

-Mañana por la mañana, de acuerdo, allí estaré.

-Sara.

Perdona, es que no he visto a nadie en recepción.

-Podrías haber esperado fuera. ¿Qué estás haciendo aquí?

-He venido a traerle el presupuesto a Quintero.

-Podrías haberlo enviado por mail.

-Yo pensaba que quizá

le habías recomendado mi taller a Quintero.

Ya veo que no te hace ninguna ilusión verme por aquí.

-No te ofendas, pero te dije

que no quería tratos con ningún Soler.

-Sin embargo, yo me alegro mucho de que estés aquí a gusto.

Se te ve muy cambiada para mejo.

-La verdad, estoy aprendiendo más en una semana,

que en los últimos años.

-Me alegro.

-Álvaro, qué sorpresa, ¿qué haces aquí?

-Vengo a traer el presupuesto por si tenía alguna duda.

-Me parece estupendo. Siéntate y ahora le doy un vistazo.

-Si no necesita nada más, yo me voy a casa.

-Me parece estupendo, ya está bien por hoy.

Vete a descansar. Gracias.

Muy bien. ¿Me das eso que le eche un vistazo?

Gracias.

-Como puede ver, he tenido en cuenta el año de matriculación,

kilometraje y modelo, para hacer una previsión

de los cuidados y averías más frecuentes de esos vehículos.

-Me parece estupendo, pero esto que veo aquí

es la partida de mantenimiento, ¿correcto?

-Efectivamente, le incluirían cuatro revisiones al año

por vehículo y la puesta a punto para las inspecciones técnicas.

-¿Y las averías imprevistas? -Le haría un 30% de descuento

en todas las averías fuera del presupuesto.

En el anexo tiene la lista de precios para que pueda compararlos.

-No creo que sea necesario comparar nada más

porque me pareces un tío serio, responsable,

y cumplidor con su palabra, así que no voy a seguir buscando.

Voy a poner mi flota pequeña en tus manos.

-Gracias, no le defraudaré. -Eso espero, confío en ti.

-Todavía no me explico por qué. -Ya te lo comenté,

Me gusta apostar por los jóvenes emprendedores,

y si son del barrio, mejor.

Yo empecé con dos viejas furgonetas destartaladas,

y ahora no sé cuántos camiones tengo recorriendo Europa de punta a punta.

-Se ve que está muy orgulloso,

no esperaba ver fotos de los camiones en las paredes, francamente.

-¿Por qué no? Para mí son como de la familia.

Ese grande de ahí era Moby Dick,

el primero de los camiones bestias que yo he tenido,

y el mejor camión que he tenido hasta ahora.

-Longitud máxima autorizada, ¿no?

-Eso es, 25 metros de camión. -Y hasta 60 toneladas de peso.

No se ven muchos por ahí. -Pues tengo cinco como ese

y espero seguir creciendo. -Es usted muy ambicioso.

-¿Tú no?

-Yo me conformo con tener mi taller a punto,

y poder contratar a alguien que me ayude.

-Vaya, pensaba que Elvira Soler

tenía aspiraciones mayores para sus hijos.

-Espero que su decisión no tenga nada que ver con mi madre.

Mi negocio y yo estamos

completamente al margen de mi familia.

-Puedes quedarte tranquilo, tu madre no tiene nada que ver en todo esto,

es más, creo que si lo supiera, no le sentaría nada bien,

haría todo lo posible para que no aceptes este trabajo,

estoy seguro. -Bueno, en mi taller mando yo,

y yo tomo las decisiones. -Entonces, ¿qué me dices?

¿Aceptas el trabajo?

-Tan pronto como firme usted ese presupuesto.

-Aquí lo tienes, Álvaro.

Bienvenido al barco. -Gracias.

Hasta luego. -Hasta luego.

-¿Dónde vas, exagerado? Con eso tenemos para tres noches.

-Espero que no, a ver si empezamos a remontar.

-Esto está "mortimer", ¿no lo ves?

-Hasta que corra la voz de que estamos abiertos de nuevo.

-Pues a mí me parece que los clientes echan de menos a Sara,

y se tienen que conformar con el sieso de Juan.

-O pero aún: contigo. -Ja, ja, ja...

Este tío se escaquea noche sí y noche también.

-Ayer nos dijo que hoy se va a sacar una muela.

No querrás que esté con la cara así.

-Yo insisto en que hace falta un poco de mano femenina.

-Pues yo insisto en que no contrataremos a nadie de momento.

-Es mejor que pongas buena cara y des buen rollo a este sitio.

-Hola, chicos, ¿cómo va?

-El que faltaba... -¿Mi camarera favorita dónde está?

-Está noche no está, tendrás que conformarte conmigo,

no soy tan guapa, pero doy buena conversación.

-Adoro a este tío.

-No voy a dejar que nos vuelvas a liar.

Siempre nos metes en problemas, si quieres tomarte una copa...

-Te la servimos encantados. ¿Qué quieres tomar?

-¿Vodka negro tienes? -"Of course, my friend".

No me mires así, no estamos para perder clientes.

-Que no te líe. -"Alright!"

-No me has dicho dónde está Sara, he venido para hablar con ella.

¿Tiene el día libre? -Ya no trabaja aquí, por desgracia.

-Pero ¿cómo dejáis escapar una belleza así?

-Discutió con el otro camarero y decidió marcharse.

-¿Me estáis diciendo que tuvisteis que elegir entre los dos,

y os quedasteis con él?

-No me sorprende que este garito no levante cabeza.

-Para tu información, nosotros no hemos decidido nada.

Sara piensa por sí misma, estaba cansada de la noche.

-Bueno es saberlo. ¿Me puedes dar su número, por favor?

-Ni de coña. -¿Para qué lo quieres?

-Es un asunto importante,

y estoy seguro de que le va a encantar que la llame.

-Carlo, déjate de cuentos,

no te daré el teléfono de uno de mis trabajadores

al primero que lo pida. -¿Y para mí no tienes ninguna oferta?

Profesional digo. -¿De qué me hablas ahora?

-¿De qué va a ser? De mi carrera como actor.

Seguro que tienes algún papel facilito para ir empezando.

-¿Todavía tienes esa idea en la cabeza?

-¿Pensaba que era un ventolera? Estaba hablando en serio.

-En ese caso,

te recomendaría hacerte unas buenas fotos para empezar.

-¿Fotos? -Sí, para enviarlas

a agencias de casting y todo lo demás.

-Ya entiendo.

Ya verás, me voy a hacer unas fotos que te vas a caer de culo.

-Seguro. -Carlo, si quieres encontrar a Sara,

ahora trabaja en Transportes Quintero,

vete a buscarla allí. -Fantástico.

Eso sí me vale. Muchas gracias, chicos.

Nos vemos. -Hasta luego.

-Se te ha pasado la hora del cierre, deberías de estar más atento.

-Últimamente no sé ni en qué hora vivo.

-Te traigo la mierda que intentaste colocarme esta mañana.

-Lo siento, no sabía cómo disimular delante del comisario Bremón.

Par mí que se huele algo. -Qué se va a oler.

Es un incompetente, nunca sale del despacho,

no olería un delito ni aunque pasara delante de sus narices.

-Ya es casualidad que se presente cuando estás tú,

¿no te estará siguiendo? -¿Quieres tranquilizarte?

Soy un profesional, si alguien me siguiera me daría cuenta.

No me habrás llamado por esta paranoia.

-Por eso no, ha estado el abogado del Boli,

quiere verme mañana. -Ya me interesa más. ¿Qué quería?

-No lo sé, no me ha dicho nada más, y eso no me deja muy tranquilo.

-¿Por qué?

-¿Y si al tornillo se le ha ido la mano

y le ha pegado más de la cuenta, o se ha ido de la lengua

y le ha dicho que nosotros estamos detrás de esto?

-Tranquilízate.

-Yo creo que el Boli ha recibido el recado del Tornillo,

y lo que quiere es salir de allí cagando leches.

Por eso la urgencia y te ha mandado a su abogado.

-¿Y por qué no me ha contado nada más?

Me ha dado la mano, se ha ido...

-Ese tío tiene otros diez más como el Boli a su cargo.

Les dedica el tiempo mínimo necesario.

Le suda un pie lo que tenga que decirte su cliente, ¿entiendes?

-Siendo así, solo nos queda esperar a mañana a ver qué pasa.

-Relájate, ¿vale? Es imposible que sospechen de ti.

Deja de montarte películas y concéntrate en tus próximos pasos.

Damián, tú sabrás lo que vas a hacer.

-Ricky, podías haber recogido lo tuyo, ¿no?

Ahora estará dos horas en la ducha, como hace siempre.

-Esto no puede ser, se me cae el arroz.

(RÍEN)

Después voy a preparar algo en condiciones,

un hervido para que comamos mañana. -No seas exagerada.

Me hacía ilusión pedir chino para celebrar lo de Quintero.

-Bueno, no sé si hay mucho que celebrar.

-Eso es porque no has visto los números.

Solo con la pasta que voy a ganar revisando la flota menor,

tengo suficiente para contratar alguien que me eche un cable.

¿Sabes la tranquilidad que me da eso? -¿Tranquilidad? A mí ninguna.

Por mucho que se disfrace de corderito,

ya sabemos cómo se las gasta.

-Mamá, no corro ningún riesgo aceptando este curro.

Lo único que me importa es que Quintero paga pasta.

-Por mucho que te pague y restriegue sus camiones por tu cara,

no dejes que tu negocio dependa de él.

A nosotros nos ha ido muy bien hasta ahora.

No necesitamos a Quintero ni a nadie para salir adelante.

-Relájate, solo es un encargo, no tenemos nada que temer.

-Me gustaría que me lo hubieras consultado antes de aceptar.

-Vale, pero no empecemos, yo sé gestionar mi negocio.

-Perdona, hijo, tienes razón.

Ojalá me equivoque con Quintero.

-Gracias. Hasta luego. -Hasta luego. Buenas noches.

Elías, déjalo, voy a tener que barrer yo otra vez,

que no estás en lo que estás.

-Ha sido decirme lo de la tele y me he agobiado,

es que no doy pie con bola.

-Yo no entiendo por qué te lo tomas todo a la tremenda.

Si es un honor que te hayan elegido a ti.

Anda que voy a fardar yo poco de novio con mis primas de Barinas.

-Pero ¿cómo voy a salir yo en la televisión?

De verdad que es contraproducente para mi trabajo.

-Pues no entiendo qué tiene de malo

que la gente vea cómo te esfuerzas por ayudar a los demás.

Por resolver casos, por meter delincuentes en la cárcel.

Yo creo que el comisario te lo ha dado a ti

para agradecértelo. Tu hijo está supe orgulloso.

-¿Se lo has contado a Isla? -Pues claro,

¿no te ha llamado todavía?

-Pues no sé por qué se lo has contado,

porque no pienso hacerlo.

-La otra vez te pusiste igual con el discurso de la boda,

y al final fue un éxito, todo el mundo allí lloró,

y eso que la mitad no entendían español.

-¿Qué tendrá que ver? Eso es una cosa familiar.

-Sí, que tiene que ver, porque a ti te da miedo el ridículo.

No quieres hablar en público, no quieres bailar,

no quieres salir en la tele...

-Pues claro que tengo miedo al ridículo,

yo soy un señor con fama de formal y serio.

Me pongo delante de una cámara, hago el idiota,

y todo a tomar por saco. -Te comes mucho la cabeza, hijo.

-Buenas noches.

-Lo siento, estamos cerrando. -Ah, no venía a tomar nada,

me envía el comisario Bremón.

Es usted Elías Guevara, ¿verdad? -Depende de quién lo pregunte.

-Me encanta. ¿Es siempre así de contundente?

Va a quedar genial para el programa. Soy Paloma Villanueva.

Encantada. -¿Es usted de la tele?

Si quiere le pongo algo. -Pues una cola estaría bien.

Así charlo un poco con mi protagonista.

-Pues sentaos en una mesa.

-Entonces... oficial Elías Guevara.

Lleva 30 años de servicio.

Tengo entendido que es usted un apasionado del trabajo callejero,

ha participado en todo tipo de investigaciones:

trata de personas, narcotráfico, estafas, violaciones,

homicidios... Todo. -Sí, un jolgorio.

¿Eso qué interés tiene para la gente? ¿Por el morbo?

-No, morbo no. ¿Puedo tutearte?

Porque nos vamos a pasar todo el día juntos.

Te prometo que va a quedar un programa espectacular,

con su dosis de emoción, con sus dosis de acción...

Las luces y sombras de un hombre de a pie.

-¿Cómo luces y sombras?

-Claro, vamos a mencionar todas tus condecoraciones,

porque tengo apuntado que tienes... Estaría genial que pudieras mencionar

algo sobre tus problemas, comentar tus altibajos... Todo esto.

-¿Altibajos? -Sí, espera. Una cosita...

-¿Esto qué es?

-El contrato de cesión de tus derechos.

Necesito que lo firmes antes de empezar la grabación.

-¿Para cuándo sería? -Empezamos a grabar mañana mismo.

-Que no, que todo eso es un error, que yo no firmo nada,

tendrás que buscarte otro. Lo siento. -¿Perdón?

-Yo no quiero salir en la tele contando mi vida, chica, de verdad.

-Pero a mí el comisario me dijo que sí, que todo estaba cerrado.

-No te preocupes que ya hablo yo con el comisario,

buscamos a otro más joven, con más salero,

que lo haga bien. -Elías, que esto no va así,

mi jefe ya me ha dado el OK para tu perfil,

yo no puedo cambiarte así como así.

Esto es un desastre, a mí me va a dar algo.

-Tranquilízate, mujer, te pondría una tila.

-¡Ay, por favor! -Pero tengo la máquina desenchufada.

-Es que me sale todo mal, y encima estoy advertida.

Esto es un desastre, me voy directa a la calle,

era mi última oportunidad.

-¿Cómo tu última oportunidad? -Pues eso,

que tendré que ir a hacer cola en el paro.

Os juro que yo me dejo la piel en cada reportaje,

pero este medio es implacable, y mi jefe ni te cuento.

-Elías, vamos a ver si le echamos una mano a la muchacha, ¿no?

Si no lo haces por ella, hazlo por mí,

a La Parra le vendría bien un poco de publicidad.

Porque el bar saldrá, ¿no? -Claro, por supuesto.

Esto es un "docushow" en primera persona,

donde vaya nuestro hombre notros iremos.

Y si el protagonista viene por aquí, pues claro.

-Viene por aquí todos los días, y algunos varias veces.

-Pues lo que os dé la gana.

Pero nada de luces y sombras.

-No te preocupes que lo vamos a pasar muy bien,

yo estaré contigo las 24 horas del día,

y si lo veo oportuno te doy unas indicaciones y ya está.

-Para, para, tú en mi trabajo no puedes intervenir.

-Claro, por supuesto que no.

Tú haz tu trabajo, y yo con eso hago un programa espectacular.

Grabamos alguna persecución, alguna detención en directo,

y todos contentos.

-Al final te echan del curro, verás.

-Qué sentido del humor tiene, me encanta.

Por favor, firma aquí.

Gracias.

(Puerta)

No me lo puedo creer.

-Me alegro mucho de verte, Elvira.

Han pasado unos cuantos años.

¿Me invitas a pasar?

-No.

-Tengo muchas cosas que contaros.

-No me interesan. -Ya.

Es... es algo difícil de explicar,

pero... -No tengo nada que escuchar.

-Sigo siendo el padre de tus hijos.

¿Están en casa?

-Ellos no quieren saber nada de ti, Gabriel, y yo tampoco.

-Sigues teniendo el corazón de piedra.

-Llevo más de 15 años sola con mis hijos,

no voy a permitir que nos vengas a destrozar la vida otra vez.

-¿Y de verdad piensas que he venido a eso?

Porque también son mis hijos. -No...

tú ya has perdido todos los derechos.

Te voy a decir una cosa.

Como se te ocurra acercarte a mis hijos,

te juro...

-¿Por qué no se lo preguntamos a ellos?

-Lárgate de una vez. -De acuerdo.

Ya hablaremos cuando estés más tranquila.

-Ni se te ocurra volver a mi casa.

Ni se te ocurra.

¿Has dormido mal?

-La culpa es de la visita que recibió anoche.

-¿Qué visita? -Yo qué sé,

estaba saliendo de la ducha,

oí que llamaron a la puerta y tú te liaste a gritos con alguien.

¿Has averiguado algo del detective privado, de Iriarte?

He estado mirando los libros pero no hemos encontrado nada.

Deberías centrarte en la relación que tiene con el ferretero.

Es un poco raro que venga a Distrito Sur

para comprar unas herramientas para su madre.

-Puede que sea un poco raro, sí.

-Qué sorpresa, la mismísima señora Isabel Azcárate.

-Buenos días, Fernando. -Buenos días,

¿a qué debo el honor de esta visita en territorio enemigo?

-Aunque seamos rivales políticos podemos charlar amistosamente.

-Claro, por supuesto.

-No entiendo cómo una persona puede poner verde a otra,

y luego irse juntos de cañas. -Así es la política, María.

-Pura hipocresía.

-Lo que pasa es que conociéndola como la estoy conociendo,

me conviene tenerla como amiga antes que de enemiga.

-¿Qué te ha pasado?

-Estaban unos presos peleando en la lavandería,

me metí para separarlos y me dieron un puñetazo.

-Lo siento.

-Lo importante es que hicieron las paces.

-Tenía la cara como un mapa.

-Te dije que el Tornillo era eficiente, rápido y discreto.

-Ha quedado genial, sois unos cracks. -¿Ya habéis acabado?

-Este plano sí, vamos a por el siguiente.

-¿Has visto que no era para tanto, Steven Seagal?

-Buenas. -Hola, María.

-¿Qué le pasa a Elías?

Le contaba que está haciendo de actor par un "docushow".

¿Y lo está haciendo muy mal?

-Según Silvia lo está haciendo fatal. Yo no he dicho eso, Álvaro.

Elías está dando el do de pecho, pero la presentadora es puntillosa.

No, este no es mi despacho,

es el de mi jefe, el señor Fernando Quintero. ¿Le busca a él?

-No, no, a ti. -¿A mí? ¿Por qué?

-Porque mi próxima película es un musical

y quiero darte un papel.

-No te conviene volver a aparecer por aquí.

-¿Por qué, Damián?

-Bremón tiene la mosca detrás de la oreja.

Hoy ha mandado un policía

para hacerme un tercer grado sobre ti.

-¿Y qué te preguntó?

-Básicamente, qué tipo de relación tenemos.

Me volvió a decir que no eres de fiar.

y me pidió que lo llamara por teléfono

si volvías a aparecer por la ferretería.

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Servir y proteger - Capítulo 521

29 may 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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