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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 515 - ver ahora
Transcripción completa

Begoña, ¿qué te ha pasado?

-¿La conoces? -Sí.

¿Ha sido Aitor? -No, no.

Fue un ladrón, entró en mi casa y me atacó.

-He venido porque me dejaste muy preocupada

por la forma en que te trata tu marido.

-Olvídalo, en serio, fui una exagerada.

-¿Una exagerada? -Aitor...

tiene mal genio y a veces se enfada por tonterías,

pero yo sé que me quiere.

-Su comportamiento no lo demuestra.

Yo estoy empezando a pensar que hay cierta relación

entre los malos tratos y el asalto a su domicilio.

-He estado en el paseo junto a la urbanización de casa de Begoña.

He hablado con deportistas habituales de la zona,

y uno ha visto algo raro.

-Hoy te has ganado el sueldo, chaval.

Debe ser un aficionado si se paró en la gasolinera después del robo.

Es que no paró voluntariamente.

-El tipo iba volado

y no se dio cuenta de que salía otro coche

de la gasolinera y freno en seco y las cámaras pudieron captarlo.

Tenemos su matrícula y Tráfico nos ha dado todos sus datos.

-Perdóneme, pero no me ha quedado muy claro

a qué viene tanto interés por ella.

-Tengo buena mano con las víctimas de agresiones,

forma parte de mi trabajo. -Gracias.

-Ahora mismo no hay nada que desee más que divorciarme de ti.

-Eso nunca, ¿me oyes? ¡Eso nunca!

¡Te enteras, nunca!

Y no voy a parar hasta que te entre en esa...

¡maldita cabeza que tienes!

-¿Es posible que este hombre haya trabajado alguna vez para usted?

-Ah, el vigilante, ¿cómo se llamaba?

Amancio Soto. -¿Lo ve cómo recuerda?

-Recoge tus cosas ahora mismo y lárgate.

La policía sabe que has sido tú.

-¿Le puedes decir a Ricky que me deje en paz?

Estoy harta de sus amenazas.

-¿Que mi hermano Ricky te ha amenazado?

-Y no fue ni sutil ni agradable, ya te puedes imaginar.

-Estoy harto de que tus cagadas me terminen salpicando, ¿te enteras?

Así que cierra esa bocaza de una vez.

-Ayer cuando te fuiste le estuve dando unas vueltas

y pensando en tu currículum, ¿sabes? -Pero yo no doy el perfil.

-Yo diría que sí.

-¿Dejaste tu trabajo con nosotros

porque no querías saber nada de delincuentes

y te vas a trabajar con Fernando Quintero?

¿Sabes que hoy es la fiesta de la Asociación Benéfica de la Policía?

¿Y qué pasa, que te da una pereza tremenda?

Me gustaría mucho que vinieras conmigo como mi pareja.

Pues creo que no estoy preparada.

Si él te ha invitado es porque está muy seguro

de vuestra relación, y a lo mejor,

eres tú la que no está en el mismo punto.

Te iba a presentar como mi pareja. Está bien, iré contigo a esa fiesta.

¿Todo bien?

Ah, pues estoy... con Rosa.

Venga, un beso.

(Música emocionante)

(Teléfono)

¿Sí?

-"Hola, Begoña, soy Espe".

-Hola. ¿Qué tal, Espe?

Perdona, que no había visto que me llamabas, estoy dormida.

-¿Cómo te encuentras? -Mejor, he podido descansar algo.

-¿Está Aitor contigo? -No, estoy sola.

Mejor, así me voy acostumbrando.

-¿Acostumbrándote a qué?

-A no vivir con él.

Me voy a separar, lo tengo decidido.

No puedo más,

"en cuanto me den el alta voy a los abogados a pedir el divorcio".

-Creo que es la mejor decisión que has tomado nunca.

-Ayer se lo dije a Aitor y a él no le parece tan buena decisión.

Se tendrá que hacer a la idea.

-Begoña, tengo buenas noticias para ti,

hemos detenido al tipo que te atacó en tu casa.

Estaba fichado, tenía antecedentes. -Ay, Espe, no sabes cómo me alegro.

Pero no quiero seguir hablando de este tío.

Yo estoy tranquila con que lo hayáis cogido

y lo que quiero es despertarme de esta pesadilla

-"Ya te entiendo, ya".

-Hablamos luego, ahora no puedo.

-Vale, luego te llamo.

Y si tú me necesitas, ya sabes dónde estoy.

-¿Qué tal, cariño, cómo te encuentras?

-Mejor. ¿Y eso?

-He pasado por una pastelería y he traído de todo?

-Gracias, pero no tengo hambre.

-¿Me vas a despreciar?

-¿Me lo tengo que comer sin hambre,

para que pienses que no te estoy despreciando?

-No, tranquila, no te lo comas si no quieres, no pasa nada.

-¿Cómo puedes tener las narices

de venir como si no hubieras pasado nada,

después del enfrentamiento que tuvimos ayer?

-Bueno, ayer es ayer y hoy no vamos a discutir, ¿verdad?

-Pues no sé, eso depende de ti, como siempre depende de ti.

-Te prometo que no te voy a alzar la voz nunca más.

Créeme.

Pero dime con quién hablabas por el móvil.

-¿Por qué lo quieres saber?

Cariño, sí que estás hoy susceptible, ¿no?

Seguro que era con la poli esa, ¿a que sí?

¿Cómo se llama? Esperanza... -Esperanza Beltrán.

-Eso, ya lo sabía.

Y ya puestos a adivinar,

te intenta convencer para que me denuncies, ¿a que sí?

-Pues no, me ha llamado para ver qué tal estoy.

-Claro,

como si yo no supiera cuando me mientes.

¿Te ha convencido ya?

Venga, dímelo a la cara, ¿Me vas a denunciar por malos tratos?

-Si vas a seguir con estos humos, vete a casa,

y te metes los cruasanes por donde te quepan.

-Ya, tú serías capaz de cualquier cosa con tal de verme humillado,

¿verdad? Con todo lo que yo he hecho por ti.

¿Cómo se puede ser tan desagradecida, Begoña?

-Claro, claro, con todo lo que has hecho por mí.

Te refieres a cuando me encerraste en el baño, ¿es eso?

-¿Vas a sacar eso otra vez?

Tú también hiciste tu parte. -¿Yo?

-Siempre encuentras la manera para sacarme de mis casillas.

-Aitor, ¿sabes qué?

En el fondo, creo que debería estarte agradecida.

Por un momento pensé que habías cambiado,

pensé que realmente me querías. -Y te quiero, claro.

-No, tú no me quieres,

tú eres un maltratador en toda regla, ¿entiendes?

Y todas estas muestras de cariño y de perdón que haces

justo después de humillarme son solamente mentiras,

que haces para tenerme engatusada, así que se acabó,

¿me oyes? Se acabó.

-O sea, que lo tienes decidido, ¿te vas a divorciar?

Me vas a dejar tirado.

Vas a dejar a tus hijos. -No, a mis hijos no,

¿quién ha hablado de niños? Te voy a dejar a ti, Aitor.

A mis hijos no los abandonaré en la vida.

-Ah, vale, vale, ya sé, ya sé de qué va esto.

Ya sé lo que te traes con esa policía,

esto es una artimaña para separarme de los niños, ¿verdad?

-Yo no te quiero separar de tus hijos,

tendrás la custodia compartida si quieres.

-Ya, eso lo dices ahora,

pero en cuanto tengas opción intentarás separarme de ellos.

Quitarme la casa, quitarme mi dinero.

-¿Cómo tienes el cuajo de hablar de dinero?

Del dinero que te dejó mi padre

para tu estudio de arquitectura, ¿de ese dinero?

-Ya estamos con el dinero de papá... -¡A mí el dinero me da igual!

Si yo hubiera querido, te denuncio y tú aún sigues detenido,

y no lo he hecho por nuestros hijos, para protegerles.

¿Y sabes por qué? Porque me da pena

que vean a su padre salir de casa esposado, por eso.

-Ah, qué compasiva eres, ¿verdad?

O sea, tú te conformas con destrozarme la vida

y dejarme arruinado,

te tendré que dar las gracias por eso además, ¿no?

Pues entérate bien, lista,

no voy a dejar que tú y esa poli de mierda,

me jodáis la vida, ¡te enteras!

(Puerta)

Hola, Claudia, ¿puedo pasar? Claro, por supuesto.

Es que me pilla de camino y quería comentártelo cuanto antes.

¿Ha pasado algo? Elías ha detenido al Chopo,

van para comisaría. Ah, muy bien.

Claudia, sabes que yo estoy convencida de que el marido

tiene algo que ver con el supuesto robo.

Lo sé, pero ¿tienes indicios nuevos? Como teoría está muy bien, pero...

No tenemos nada que la apoye. ¿Quieres un café?

Sí, vale, vale. Venga.

Ya lo sé, pero ¿no te parece demasiada casualidad

que el Chopo hubiera trabajado para Aitor Escalante?

Ya pero en el Código Penal

las casualidades no están tipificadas como delito.

Con eso no vas a convencer a ningún juez.

Ahora que hemos detenido al Chopo, a ver si le podemos sacar algo.

No sé, un poco complicado, ¿no? Porque tiene muchos antecedentes

y seguro que mantiene la boca cerrada.

Aunque digas que es una casualidad, ¿no te parece muy raro

que Aitor no reconociera al Chopo de primeras?

De primeras no lo reconoció, pero lo reconoció inmediatamente.

Porque vio que lo habíamos pillado en un renuncio.

De todas maneras,

es verdad que Aitor Escalante después dijo

que precisamente el Chopo habría ido a su casa

porque le conocía y sabía que tenía dinero, eso tiene sentido.

Tendría todo el sentido del mundo si no tuviéramos en cuenta

que A: los vecinos habían dicho

que Aitor Escalante tenía un carácter bastante violento,

y B: Begoña ya tenía intención de denunciarle

y de divorciarse de él.

Según tú el motivo sería evitar una demanda de divorcio

y una denuncia por malos tratos.

El medio sería contratar un sicario para amedrentar a su mujer

y la oportunidad está clara, porque era su casa.

Exacto.

Ya. Pero sin tener una evidencia

de que Aitor Escalante contrató al Chopo,

no tenemos nada.

Por eso venía, ¿no podemos conseguir

un registro de las llamadas de Escalante,

o sus movimientos por geolocalización?

¿Sabes lo que te va a decir el juez? Que no se va a saltar

los derechos fundamentales de un ciudadano

cuando no consten denuncias previas,

y el patrón de conducta de Aitor Escalante

no corresponde con el de un agresor machista.

Es verdad que los agresores machistas suelen actuar más por arrebato,

no son tan fríos y calculadores, pero...

Aitor Escalante ya había actuado de manera impulsiva

y no le sirvió de nada.

Yo creo que tiene sentido que tramara todo esto.

Es verdad, como teoría está bien, pero sin pruebas...

Pues eso mismo.

(Teléfono)

Dime, Elías.

"Acabamos de llegar a comisaría con el Chopo,

¿qué hacemos con él lo filiamos, lo interrogamos primero?

¿Os ha dicho algo por el camino?

Qué va, venía callado como un muerto.

Vale, lo filiáis, lo metéis en una sala de interrogatorios,

y lo dejáis ahí solo.

Espe y yo vamos ahora mismo para allá.

Y si os dice algo no le contestéis.

Vamos a ver quién aguanta más con la boca cerrada.

A la orden, jefa". Venga, hasta ahora.

No te preocupes, Espe, si el marido está detrás,

lo averiguaremos de una manera u otra.

No recojas, mujer, así tengo yo algo que hacer luego.

Ya está.

Ay...

Buenos días. Buenos días.

Ahí lo tenemos, se ha dejado barba.

Pues sí, Amancio Soto, alias el Chopo.

Aquí tiene su informe, es de lo más variadito.

¿Se ha resistido en el arresto? Qué va, manso como un corderito.

Solo abrió la boca para pedirme una botella de agua.

Ah, y para justificar que esto

lo utiliza para cortar naranjas. -Sí, naranjas.

-Dijo que iba camino de la vendimia. ¿La vendimia? Ya le vale.

Muy bien.

Coge esa botella de agua, la pones encima de la mesa,

y cuando vaya a beber... La cojo, la abro y la bebo yo.

Exactamente.

¿Puedo entrar con Nacha, inspectora?

¿Nacha? Yo no tengo ningún problema. Sí.

Pero no intervengas,

a todos los efectos esto es un robo con violencia y lesiones.

No le digas absolutamente nada

de que si lo ha contratado Escalante ni cosa parecida.

No diré nada. Muy bien, adelante las dos.

Entonces, es usted Amancio Soto, ¿no?

Natural de Cuenca.

Responde a alias el Chopo.

¿Verdad?

¿Qué pasa, le comieron la lengua los ratones y no va a decir nada?

-Zorra.

-Si la única que va a hablar soy yo, el agua me la bebo yo.

-Aquí tienes. -Gracias.

-Me ha dicho Candela que te dé las gracias de su parte.

-¿Otra ve? Qué barbaridad.

Yo lo único que hice fue llevarle el currículum a Pancho.

-Pues ella está feliz de la vida, me he pasado por el mercado,

tendrías que verla cómo se desenvuelve en su puesto.

Parece que ha nacido para vender salazones.

-¿Qué bien?

Pancho también está contento, dice que es un gran fichaje.

-¿Sí? Por cierto,

¿tú no tendrás cajas de cartón grandes como para mudanzas?

-Sí, seguro que sí. -Me voy a mudar al piso de Espe,

y he estado cogiendo cajas de La Parra y del estanco,

pero no me llegan.

-Después te pasas por la ferretería y te llevas las cajas,

y cinta de embalar, si te hace falta, plástico de burbujas,

una precintadora, carretillas... -¿Una precintadora para qué?

-Te parecerá una tontería,

pero cuando tienes que precintar un montón de cajas,

se ahorra mucho tiempo. -Ya ves,

yo no sabía que tenía tantas cosas hasta que empecé a meterlas en cajas.

Flipas. -Qué me vas a contar.

El día que le ayudé a mi hija con la mudanza a la universidad,

solo con los libros llenamos un coche.

No sabía que tenías una hija.

-Sí, Marga.

Es arquitecta. -Arquitecta, toma ya.

Entonces merece la pena tantos libros.

-Sí, se ve que les sacó partido.

-Pues a ver si nos la presentas un día, ¿no?

-A ver.

Ella tiene mucho trabajo en Guadalajara,

y normalmente voy yo a verla, sale muy poco de allí.

¿Que te mudas a casa de Espe? -Sí,

se me ha acabado el contrato de alquiler en mi piso.

El casero se ha flipado un poquito con el alquiler,

y me he tenido que buscar otra cosa.

-Ya verás cómo allí estás muy bien, Espe es una chica muy buena.

-Yo la quiero un montón, me cae superbién,

y Silvia también.

Pero no sé cómo voy a llevar eso de convivir.

Estoy acostumbrada a vivir sola.

Pero creo que con ella dos va a ir bien la convivencia.

-Que sí, mujer, ya verás.

Es gente conocida, y estás al lado del trabajo.

-Eso sí, aunque yo no voy a dejar de buscar piso.

Un piso pequeño, un estudio, algo.

Yo valoro mucho mi independencia quiero que esto sea algo temporal.

-Pues a mí me pasa al contrario, fíjate.

Eso de estar solo...

Supongo que será la edad,

porque estoy acostumbrado a vivir en familia,

y al llegar a casa y verla vacía, se me hace muy cuesta arriba.

-Buenos días. -Buenas, ¿qué te pongo?

-Un café con leche largo de café y una gotita de coñac, por favor.

Tengo noticias.

-Aquí no, en la ferretería esta tarde.

Paty, aquí te dejo esto.

Y después te pasas por la ferretería y vemos eso.

-Sí, y me cuentas lo de la precintadora

que no me ha quedado muy claro todavía.

-Adiós. -Adiós.

El coñac. -Gracias.

-Allanamiento de morada, intimidación con violencia, lesiones,

si no nos dices dónde estabas la noche del robo

lo tienes bastante crudo, Chopo.

Insisto, ¿dónde estabas la noche del robo en casa de los Escalante?

-¿Por qué no bailas hasta que llegue mi abogado?

Déjate de insinuaciones absurdas y de hacerte el sordo

y responde, ¿fuiste tú?

-¿A quién te crees que estás engañando

con esa cara de mosca muerta?

Sabemos que Aitor Escalante te contrató para matar a su mujer.

Eso no te lo esperabas, ¿verdad, imbécil?

Oficial Beltrán, salga un momento conmigo, por favor.

¿Vamos a estar toda la mañana bailándole el agua a este tío?

Oficial Beltrán, salga conmigo un momento, por favor.

Miralles, Esperanza tiene razón, tenemos que zanjar esto cuanto antes.

La mujer está sola en el hospital,

y yo no me voy a quedar tranquila sabiendo que su marido anda suelto.

Y cuanto antes consigamos pruebas para detenerlo será mucho mejor.

-Vamos a ver.

Te lo voy a explicar despacito para que me entiendas:

allanamiento de morada, robo con violencia e intimidación

son delitos graves.

Pero todo eso nos importa una mierda,

porque te vamos a acusar de conspiración

para cometer asesinato y te pudrirás en la cárcel.

-A no ser que nos entregues a Aitor Escalante.

-Si confiesas que él te contrató,

y nos ayudas a detenerlo, se lo diremos al juez,

y a lo mejor lo tiene en cuenta.

Te lo están poniendo en bandeja, Chopo,

yo no desaprovecharía esta situación.

(Teléfono)

Número desconocido.

Es Aitor Escalante, ¿verdad?

Utiliza un teléfono prepago para comunicarse contigo,

no es eso.

(Teléfono)

Cójalo, inspectora, por favor.

No puedo, Espe, mal que nos pese, este individuo tiene derechos.

No puedo interceptar sus comunicaciones

sin una orden judicial.

Pero si es Aitor Escalante quien te está llamando y no lo coges,

espero que reces para que a su mujer no le pase nada.

(Teléfono)

Ahora,

si coges el teléfono y lo pones en altavoz,

para que oigamos lo que él te dice...

El juez será muy comprensivo.

(Teléfono)

Contesta, me cago en tu sangre.

(Teléfono)

-Dígame. -"Soy Aitor, ¿dónde estás?

En el aeropuerto, a punto de irme.

Te llegarán noticias mías para que me mandes más pasta.

-No te va a faltar de nada,

si tienes la boca cerrada yo cuidaré de ti, ¿me oyes?"

-Más te vale.

Espe, ve ahora mismo para el hospital.

Si ves a Aitor, lo detienes directamente.

Le dices a Olano que te acompañe,

y que haga guardia en la puerta de la habitación.

Ahora mismo.

Espe, gracias por insistir, tenías razón.

Nacha, bájate a este pájaro al calabozo.

Y llama al colegio de abogados para que manden a alguien.

Yo voy a hablar con Abarca

para que localice el móvil de Escalante.

Muy bien, inspectora. Y cuando termines,

te coges un K y te vas al colegio de los niños.

Quiero a Escalante detenido en esta sala

cuanto antes. Así será. Venga, vamos.

-¿Qué haces otra vez aquí, Aitor?

-Tengo que hablar contigo. -¿Hablar de qué?

Para ti hablar es insultarme y amenazarme.

-Te he traído flores.

-Pero ¿cuándo lo vas a entender, Aitor?

Traer flores y bombones después de humillar a alguien

no es una relación.

Una relación es mucho más, es cariño, es respeto,

es tolerancia...

Es un montón de cosas que han brillado por su ausencia

en nuestro matrimonio en los últimos años.

-¿Qué quieres de mí, Begoña?

-Ya no quiero nada de ti, Aitor.

Lo único que quiero es tranquilidad y paz.

¿Entiendes? -Justo lo que yo quiero.

Por eso he decido aceptar tu propuesta.

-¿Qué propuesta? -El divorcio.

Te doy mi palabra que no te voy a dar más problemas con eso.

Si quieres irte no...

no puedo hacer nada para impedirlo.

-Ya.

Te conozco muy bien, Aitor, y esas flores no me saldrán gratis.

¿Qué quieres a cambio de un divorcio sin problemas?

-El estudio de arquitectura.

Quiero que me cedas tu parte.

A ti ese negocio ni te va ni te viene.

-Estás de broma, ¿no?

El estudio es el sustento de mis hijos, Aitor.

-De nuestros hijos.

-Sí, pero el dinero te lo dio mi padres.

-De eso hace 15 años. -Me da igual,

el dinero te lo dio mi padre, la mitad del estudio es mío

y no te lo pienso regalar.

(AITOR RESOPLA)

-O sea, ¿que te quieres ir?

Pero te lo quieres llevar todo, ¿no?

No te intereso como marido, pero para tenerte mantenida,

para eso bien que me has utilizado, ¿eh?

-Mantenida... vaya.

¿Tú sabes que yo tenía una exitosa carrera como publicista?

Que dejé por ti, porque tú me lo pediste.

"Yo no quiero que a mis hijos los críe una filipina",

esas fueron tus palabras.

-Nadie te obligó a nada. -A ti tampoco, Aitor,

¿entiendes? A ti tampoco.

Tú podía haber trabajado en cualquier otro estudio,

en vez de coger el dinero de mi padre,

recibir órdenes en vez de darlas y cobrar la cuarta parte.

-Todo lo que tengo lo he conseguido trabajando.

Tú sabes las horas que le he echado al estudio.

-Sí, lo sé, has trabajado mucho, Aitor.

En casa no tanto, ¿verdad?

-Si quieres el divorcio, es a cambio del estudio de arquitectura.

Esa es mi condición.

-No creo que estés en posición de poner ninguna condición.

-Ojalá no te hubiera conocido nunca,

¡ni a ti ni a tu padre!

Cada euro que os he aceptado me va a costar la vida.

-Creo que es hora de que te vayas.

-¿Qué piensas hacer, vivir a mi costa?

¿Todas las noches de juerga

con tus amigos de la agencia de publicidad?

¿Esa panda de horteras? -¿Tú te estás oyendo, Aitor?

Seguro que te está tirando a alguno, ¿a qué sí?

-Vete, es hora de que te vayas. -Escucha, si quieres el divorcio,

es a cambio del estudio y de la custodia de los niños,

y no es negociable.

-Vamos a ver, Aitor, creo que no lo estás entendiendo.

¿Tú sabes que si yo llamo a Esperanza Beltrán

y le cuento cómo me tratas,

te quita la custodia de los niños pero así, ¿me entiendes?

-Ah, ¿sí? -Sí.

-Venga, llámala, llámala.

¡Llámala! Venga, llámala.

-¡Llámala! ¡Llámala, pedazo de zorra!

¡Llámala, venga! -¡Fuera!

¡Fuera de aquí! -Eso es lo que quieres, ¿no?

Joderme la vida, ¿verdad? Eso es lo que quieres.

A mí tú no me jodes la vida, ¿sabes? Antes te mato.

Antes te mato, ¿me oyes? ¡Antes te mato!

(BEGOÑA GRITA)

-¡Qué está pasando aquí!

¡O sale ahora mismo de aquí, o llamo a seguridad!

¿Se encuentra bien? (LLORANDO) -Sí.

-Tranquila, tranquila...

Hola, María. Buenas, comisario.

Me pones un café, ¿por favor? Ya mismico.

Anda...

(LEE) "Por el cambio. PMA".

Todos los políticos prometen el cambio.

Pues sí, pero estos suenan bien, ¿no?

Dicen cosas lógicas, y por lo menos tienen gente válida.

Una cosa es lo que se dice y lo que se quiere,

y otra es la cruda realidad, María. Bueno, Quintero por lo menos

ha demostrado que sabe llevar un negocio.

Eso es discutible. A ver,

si no fuera por él no tendríamos en el barrio

ni centro social ni equipo de fútbol.

La piscina municipal seguiría cerrada...

Eso sí que es verdad.

Saliera el dinero de donde saliera, él no se compró un Rolls,

ni se fue a vivir a un barrio pijo,

se quedó aquí con la gente de su barrio,

ayudando en lo que puede.

Parece que te ha nombrado jefa de prensa de su campaña.

Yo no le pienso votar, pero digo lo que veo.

Pero no olvides que tu querido Quintero

todavía está a la espera de juicio.

Ya, pero hasta que salga

habrá que darle un voto de confianza, digo yo.

Eso sí es verdad.

Hola, guapa. -Hola.

¿Qué te pongo? -Un mixto.

-Venga.

-¿Qué pasa, Fred Astaire? Anda... ¿Qué pasa, Montse?

¿No te duelen los pies de bailar tanto anoche?

Tú también bailaste con Marcelino. Diez minutos lo más,

pero Merche y tú no parasteis en toda la noche.

Yo pensaba que ibas a estos saraos

a estrechar manos y a hacer politiqueo.

Bastante politiqueo he hecho en mi vida,

yo no aspiro a más de lo que tengo, la verdad.

Cuéntame, ¿cuánto tiempo lleváis saliendo Merche y tú?

Acabamos de empezar, pero estamos muy a gusto,

y no tengo ninguna intención de ocultarlo.

Pues haces muy bien,

que a nuestra edad ya es difícil encontrar alguien que te encaje.

Ya te digo, estamos de vuelta de todo, ¿verdad?

Yo misma, pensaba que me iba a quedar para cuidar gatos,

y apareció Marcelino.

Y aquí me ves, casada y ejerciendo de abuelita.

Y con un carácter más dulce que hace tiempo.

Perdona, que todavía algunos me llaman "la sargento de hierro".

En serio, Emilio, me alegro mucho por ti.

Pero tienes que hacerme un favor. Dime.

Me tienes que sacar a bailar en el próximo sarao de policías.

Como quieras. Que bailas muy bien.

Anda, anda...

Begoña, ¿qué ha pasado?

Me ha dicho la enfermera que Aitor ha estado aquí.

-Ha intentado matarme, Espe. -Pero ¿cómo estás?

¿Qué te han dicho los médicos? -Bien, bien, bien,

querían darme un ansiolítico,

y les he dicho que quería contarte a ti todo primero.

Ahora sí que lo denunciamos. -Siento mucho haberte dejado sola,

pero he hecho lo imposible por atraparlo.

-Lo sé, tranquila. -A partir de ahora,

habrá un policía siempre en la puerta, hasta que lo detengamos.

Ya han dictado la orden.

Begoña, el hombre que entró en tu casa a robar

ha confesado que fue contratado por Aitor.

-¿Qué dices? -Sí, lo hemos confirmado.

Es un vigilante de seguridad

que trabajaba para el estudio de arquitectura

de tu marido.

Tiene muchos antecedentes, ha estado en prisión,

y Aitor incluso le ha ofrecido dinero para que se escape de España.

Somos testigos de ello.

-Pero ¿con quién he estado casada? No me lo creo.

-Escúchame, tú no tienes la culpa de nada, ¿me oyes?

¿Eh?

-¡Mis hijos! -Tranquila, tranquila,

que hemos mandado una patrulla a la puerta del colegio,

y no se va a acercar a ellos, te lo aseguro.

En cuanto lo vean lo detendrán.

(Teléfono)

Es de comisaría.

Lo tengo que coger.

¿Sí?

Miralles, dime.

Sí, estoy en la habitación con Olano.

¿Habéis localizado al marido? Sí, lo estoy viendo.

Está dando vueltas al redor del hospital,

pero todavía no lo tenemos.

Inspectora. Espera un momento, Espe.

He pasado aviso a todas las unidades,

les he dado foto, matrícula y descripción del sospechoso.

Espe, te tengo que dejar.

Oye, que no se quede sola Begoña. Hasta luego.

Escalante se acaba de poner en contacto con un tal Sergio,

para que le saque dinero de una caja fuerte

y se lo entregue en algún sitio.

Quiere irse del país y busca efectivo.

Pero no sabemos el punto de encuentro,

han hablado en clave, como...

En el sitio del crack del 2008.

¿Alguna idea?

Pues igual sí.

Abarca, ¿puedo usar este ordenador? -Vale, está bloqueado.

-Gracias.

¿Qué estás buscando?

Aitor Escalante tenía un proyecto de un complejo tochísimo,

detrás del parque de la Dehesa, un edificio con muchos pisos.

El proyecto se cayó con la crisis económica,

y lo que hay son unas naves derruidas.

¿La crisis en 2008? Sí, creo que el punto de encuentro

del que hablan son estas naves. Muy bien, Toni.

Hay que mandar orden a los Zetas que haya por la zona,

y que busquen a Escalante en el Parque de la Dehesa.

Perfecto.

(Teléfono)

Perdona.

Dime.

Acabamos de establecer un posible punto de encuentro

con un tipo que le va a llevar dinero.

¿Quién es? Detrás del Parque de la Dehesa.

Cuelga. Espe, te tengo que dejar. ¿Qué pasa?

¿Por qué le cuentas nada a Espe? Porque me ha preguntado.

Que sea la última vez que compartes información de un caso abierto.

Perdón, no pensé que... Ya he visto que no has pensado.

Espe está muy involucrada y si va sola allí, ¿qué?

Sergio, tío, ¿dónde estás?

Yo en la nave, ¿dónde voy a estar? Donde hemos quedado.

¿Y qué haces ahí todavía?

Ya sé que hay mucho dinero.

¿Para qué te crees que tengo una caja fuerte,

para guardar cartones?

Cógelo todo y vente para acá cagando leches, ¿vale?

¿A ti qué te importa para qué quiero yo mi dinero?

Perdóname, Sergio, no te quería gritar, perdona.

Es que estoy metido en un lío.

No te lo puedo explicar ahora mismo, y es mejor que no sepas nada de esto.

Necesito el dinero en efectivo cuanto antes.

¿Vale?

Gracias, pero date prisa, por favor.

-Entonces, ¿me llevo dos rollos? ¿No crees que con uno basta?

-Está a 1,80, llévate los dos

y si uno no lo abres, me lo traes y te devuelvo el dinero.

-Vale, gracias.

¿Y la precintadora cuánto cuesta? -Está a 19,90,

pero vamos a hacer una cosa, te la llevas,

si me la traes mañana, no te la cobro.

-¿En serio? ¿Y eso? -Para lo que la vas a usar...

-Tú cuídamela. Métela ahí. -Muchísimas gracias, Damián.

Pues cóbrate.

A ver...

-¿Y carretilla no te hace falta?

-No, muchísimas gracias,

he liado a unos colegas y a unos clientes de La Parra,

y uno de ellos lleva carretilla. -¿A los clientes también?

Hay que ver cómo te lo montas. -Hombre,

con todo lo que les he aguantado yo...

-También es verdad.

-Muchísimas gracias. -A ti.

-Hasta luego. -Adiós.

Ya era hora.

-He visto que estaba aquí la cría del bar,

y he preferido no entrar.

-¿Dónde está el Boli?

-Estaba la semana pasada en la cárcel.

-Pero habrá noticias nuevas, sino ¿para qué ha venido?

-He venido porque soy un hombre de palabra y tengo ética.

Por lo que paga, otro le hubiera dejado tirado.

-No le pienso pagar ni un euro más.

Le pagué para que me diera el contacto del Boli y una dirección,

que de momento no me sirve para nada. -¿Quiere escucharme?

Que esté en la cárcel no significa que no pueda contactar con él.

-A mí una entrevista en la cárcel no me sirve.

-¿Me quiere dejar acabar?

Estoy trabajando al abogado del Boli,

investigué a ver quién era, y me estoy haciendo colega suyo.

-¿Y? -Al Boli le dan el tercer grado

dentro de nada, se pasará el día en la calle

y volverá a la cárcel solo para dormir los fines de semana.

-¿Y eso cuando será exactamente? -No está claro del todo,

tiene una vista la semana que viene, pero la decisión se puede demorar.

-Pues cuando esté claro del todo, viene y me lo cuenta.

Hasta entonces no lo quiero volver a ver

ni le voy a pagar ni un euro más. -Antes era mucho más amable, Damián.

Se ve que ir por ahí matando gente le ha agriado el carácter.

-No vuelva a insinuar algo así. -Descuide.

No volveré a molestarle hasta que el Boli ande suelto.

Eso sí, para entonces ya pude tener el dinero listo.

Hasta pronto. -Adiós.

-Sergio, joder...

-¡Alto, policía!

¡Pare el motor!

¡Baje del coche!

¡Las manos donde yo pueda verlas!

-Qué agente, hemos visto muchas películas, ¿no?

-Aitor Escalante, queda detenido por homicidio en grado de tentativa.

Dese la vuelta, las manos contra el coche.

¡Las manos contra el coche!

Separe las piernas.

-¿Me va a cachear?

¿Qué se cree que soy un pistolero?

-No, ya sé que a los pistoleros los contrata usted.

Usted no se mancha las manos, ¿verdad?

-Mire, no sé qué le habrá contado Begoña,

pero le aseguro que es mentira, está trastornada.

Se le ha metido en la cabeza que se quiere quedar con el estudio,

con la custodia de los niños... Está loca.

-Tiene derecho a guardar silencio,

y a no contestar a las preguntas que se le formulen.

(Policía)

¡Ay!

-¡Alto, policía!

(Disparo)

(ESPE SE QUEJA)

-¡Levante las manos!

-¡Alto ahí!

Queda detenido. -¡Hijo de perra!

¡Espósale!

Espe...

¿Estás bien?

¡Nacha, llama a una ambulancia!

No te muevas, todo irá bien.

Tranquila, Espe.

¡Siéntate! -Quiero hablar con mi abogado.

-Primero hablarás con la inspectora Miralles,

después hablas con tu abogado. Siéntate.

-Estoy mejor de pie, gracias.

Siéntese, por favor.

Verá, señor Escalante,

le voy a explicar cómo están las cosas.

Lo tenemos tan pillado,

que no me voy a molestar siquiera en interrogarle.

Le voy a dar la oportunidad de que confiese aquí y ahora.

¿Confesar qué? yo no he hecho nada.

-¿A ti te parece poco patear a una policía?

-No se ha identificado.

Llega una tía loca pistola en mano, y me defiendo, ¿qué voy a hacer?

Una tía loca. ¿Todas las mujeres estamos locas?

Su mujer también, ¿no? No, mi mujer no.

Mi mujer sabe muy bien lo que hace.

Mi mujer ha puesto una denuncia falsa,

y con la Ley de Violencia de Género,

lo que pretende es sacarme más dinero en el divorcio.

Pues ¿sabe qué le digo? Que no ha dado ni una.

Porque su mujer no ha interpuesto ninguna denuncia.

Toma.

Y usted no está aquí por violencia de género,

usted está aquí por encargar un asesinato.

Cuando os coja mi abogado por banda,

vais a acabar dirigiendo el tráfico los dos.

-Cuando tu abogado lea la declaración del Chopo,

lo mismo te tienes que buscar otro abogado.

Sí, señor Escalante,

ha cantado, lo tenemos en el calabozo,

lugar donde va a ir usted inmediatamente,

para que puedan comentar. No intente ninguna movidita,

porque da la casualidad de que tenemos la grabación

donde le encargas el asesinato de tu mujer.

Qué previsor el Chopo, ¿verdad?

Es que se aprende mucho en la cárcel, se espabila uno mucho.

Todo esto es una conspiración, todo esto lo ha montado mi mujer.

¿Es que no lo ven? Quiero oír esa grabación, a ver.

Y yo quiero oír cómo confiesa. No lo digo por mí,

lo digo por el juez, que tiene mucho trabajo.

Yo mañana lo suelto en los juzgados de Plaza de Castilla,

y me quedo tan tranquila, pero los juzgados están colapsados.

Que no voy a confesar nada,

porque no he hecho nada.

Merinero... Sí, inspectora.

-Ha sido esa poli que habéis mandado a lavarle el cerebro a mi mujer,

¡esa es la que lo ha montado todo! Merinero,

llévatelo a tocar el piano y luego lo bajas a calabozos.

Y mañana lo metes en el primer furgón que vaya a los juzgados.

Muy bien. -¿Y mi abogado?

¿Dónde está mi abogado? Si quiere le llamamos,

pero ya le digo que estará en su declaración

en Plaza de Castilla.

Vamos, andando.

¿Qué sabemos de Espe?

Nada, he llamado a Nacha, pero no contesta.

Pero, tranquila, Espe tiene mucho aguante.

Sí, seguro.

Vete a casa ya, ¿vale?

Yo pasaré luego por el hospital. Bien.

A tus órdenes inspectora.

Buenas noches.

¿Estás cerrando ya?

-Sí, como no entraba nadie

María me ha dicho que empiece a cerrar.

-Pues me piro entonces.

-No, quédate, pero la cafetera y la plancha están apagadas.

Si quieres algo frío.

-Pues perfecto, porque quería una cervecita.

-¿Ya has acabado el turno? -Sí, tía, menos mal,

ha sido un día intenso. -¿Y eso?

-Porque hemos detenido a un señor, por llamarlo de alguna manera,

un rico pijo, padre de familia,

que además de maltratar a su mujer,

había contratado un sicario para cargársela.

-¿En serio? -Te lo juro.

Estoy deseando tomarme la cerveza y olvidarme del tema.

-No me extraña.

Si te sirve de algo, yo también tengo buenas noticias.

-¿Sí, el qué?

-No me voy a vivir a Barcelona? -¿En serio?

¿Por qué? ¿Has encontrado piso?

-Piso no, he encontrado una habitación,

lo único que me puedo permitir ahora. Pero lo mejor de todo,

son mis compañeras de piso: Espe y Silvia.

-¡Qué va! (PATY ASIENTE)

Ya ves, qué guapo.

Habrá que montar un fiestón de inauguración.

A ver si así nos tomamos algo tú y yo.

-No hace falta un fiestón para tomarnos algo tú y yo.

De hecho te voy a acompañar con esa cerveza.

-Estoy diciendo de tomar algo fuera de La Parra y del curro.

-Bueno... Vamos a dejar el tema. -¿Por qué vamos a dejarlo?

Anda que no lo hemos pasado bien tú y yo tomando algo por ahí.

-Sí, lo hemos pasado superbién.

Hasta que decidiste enrollarte con mi mejor amiga,

y entonces no lo hemos pasado tan bien.

-Mira que eres rencorosa, tía,

¿me lo vas a recordar cada día de mi vida?

¿No podemos olvidarnos del tema y empezar de cero?

-¿Empezar de cero? ¿Y cómo es eso? -Pues muy fácil.

Hola, ¿estáis cerrando ya? (TONI RÍE)

Tienes que colaborar,

tú estás aquí fregando, pensando en su piso,

llega un chaval guapete y majete... -Modesto también.

-Tú sigue viviendo en el pasado que te va a ir muy bien.

-Tampoco estoy viviendo en el pasado, pero tengo mucha memoria.

Y puedo te puedo perdonar, pero olvidar es más difícil.

Y por muy guapete y simpático que seas,

ya sé de qué palo vas, así que tú y yo amigos, ¿no?

-Ya.

Cóbrate, porfa. -No hace falta que te vayas.

-Lo hago porque es tarde y tienes que cerrar.

-¿Te has enfadado? -No, qué va.

Te dejo ahí la pasta. Hasta luego.

-Adiós.

(Puerta)

Buenas noches, ¿se puede?

Soy la inspectora jefe Miralles de Distrito Sur.

Sí, claro, pase. Gracias.

Me gustaría disculparme.

Deberíamos haber estado más atentos

para intentar evitar lo que ha sucedido esta mañana aquí.

Bueno, si no lo vi venir yo que llevo 15 años casada...

¿Cómo se encuentra?

Los médicos dicen que estoy bien, pero yo me siento como un trapo.

No sé qué le voy a decir a mis hijos.

Hemos detenido a su marido.

¿En serio?

La oficial Beltrán le puso las esposas.

¿Espe en persona? Sí.

Se fue sola a por él y consiguió reducirlo.

¿Y Aitor no ha hecho nada?

Algo hizo,

no fue fácil, pero lo consiguió. ¿Y Espe qué tal está?

La oficial Beltrán estará bien.

Ya. ¿Y dónde ha sido. En una nave de una antigua obra.

Estaba reuniendo dinero en efectivo, suponemos, para salir de España.

¿Y ahora qué le va a pasar?

Pues irá del calabozo directamente a prisión preventiva.

Y de ahí solo saldrá para el juicio.

Tenemos pruebas de que...

de que ordenó su asesinato

y tenemos una enfermera que atestigua

que intentó matarla aquí mismo en el día de hoy.

Eso, sumado a la agresión a la autoridad...

Mucho se tiene que torcer la cosa

para que no le caigan por lo menos diez años.

Madre mía...

Yo le diría que si habla con sus hijos,

les vaya mentalizando de que van a pasar un larga temporada

sin ver a su padre.

Sé que no debería estar triste, pero es que...

No se preocupe,

es comprensible.

Venga.

Es que... Yo les estoy superagradecida, de verdad.

Yo esto no me lo podía imaginar, no sé cómo...

¿Qué le digo a mis hijos, que su padre es un asesino?

Aitor era el amor de mi vida.

Yo pensé que íbamos a envejecer juntos,

pero ahora...

Ahora ha despertado usted de una pesadilla,

y toca vivir.

Sí.

¿Sabe? Si me pongo a recordar es como que...

Ha habido muchas señales.

Yo siempre pensé que él cambiaría o que yo le haría cambiar,

que era cuestión de paciencia, cuestión de amor.

He sido tan tonta...

Él solamente quería mi dinero. Begoña...

créame, no merece la pena revisar el pasado.

No.

Usted tiene un futuro por delante,

un futuro maravilloso, así que no se venga abajo,

¿me oye? No se venga abajo, ni por usted ni por sus hijos.

Vale.

Venga.

¿Puedes?

Qué sí, estoy bien, de verdad.

Voy a hacer algo de cena. Haz para ti, yo no tengo hambre.

Algo habrá que cenar.

Silvia...

Perdona, no quería ser pesada.

Y yo no quería ser borde.

Pero serán las hormonas, voy a estar así no sé cuántos días.

Debería estar contenta, y mira,

llorando como una idiota.

Pero ¿cómo vas a estar contenta?

(ESPE SUSPIRA)

Pues porque en el fondo,

el cerdo ese me ha hecho un favor, así no tengo que decidir.

¿Te duele?

No, nada que no se solucione con un par de calmantes.

Has sido muy valiente enfrentándote a ese hombre.

Bueno...

No tenía que haber ido sola,

no tenía que haberme despistado

sabiendo lo violento que puede llegar a ser,

tenía que haber esperado a los compañeros...

Me pudo la rabia.

Te entiendo.

Es que quería ser yo quien le pusiera las esposas y...

le dijera: "No vas a volver a ponerle las manos encima a Begoña".

Lo que me hubiera gustado hacer con Pablo.

¿Tú te das cuenta que ya no estás embarazada de Pablo?

Te has librado de él para siempre.

Sí, de él sí, de su recuerdo, no sé yo.

¿Cómo está Begoña?

Miralles ha estado con ella.

Está muy deprimida.

Pero físicamente está bien. (ESPE ASIENTE)

Pues la voy a llamar. Claro.

¿Necesitas algo? No, gracias, de verdad.

(Teléfono)

-Hola, Espe. -"Hola, Begoña.

-Hola. Me ha dicho tu jefa que has atrapado a Aitor,

¿qué tal estás?

-Yo contenta"

de saber que ese cerdo no te volverá a poner la mano encima.

¿Y tú cómo estás? -Pues... bueno,

mi vida ha sido una absoluta mentira 15 años, así que...

Imagínate, intentando hacerme a la idea.

-"Begoña, quiero contarte algo".

Yo también estuve enamorada de un maltratador",

y todavía no lo he superado.

Así que...

Quiero que sepas que...

tú no tienes la culpa,

tú no te tienes que avergonzar de nada

eres una buena persona,

y has tenido la mala suerte de caer en las redes de...

de un desalmado, simplemente.

El único culpable es él.

-Lo sé, gracias por contármelo.

-"Y también quiero que sepas que no estás sola",

que puedes contar conmigo para lo que necesites,

me puedes llamar en cualquier momento

y contarme lo que sientes.

-Muchísimas gracias, Espe,

pero tú ya has hecho bastante, ya no te quiero molestar más.

Gracias.

-Qué va, no molestas, al contrario,

ayudarte me ayuda a superar lo mío también.

¿Y sabes una cosa?

Que no vamos a ser víctimas toda la vida,

"me oyes, vamos a superar esto,

vamos a salir adelante. -Ojalá.

-¿Y sabes por qué, Begoña?"

Porque nos lo merecemos, porque...

nos merecemos ser felices,

y vivir.

Nos merecemos un futuro mejor.

-"No sabes cómo me alegra oírte decir esto".

-Me vas a llamar, ¿verdad?

-Te lo prometo, Espe.

Muchísimas gracias por todo.

-Vale, pues ya sabes, cuando te venga un bajón,

coges el teléfono y aquí estaré. -Gracias.

(ESPE PIENSA) -"No estamos solas y no podrán con nosotras".

Anda, vamos a dormir, que ha sido un día muy largo.

¿Qué te dijo?

-Que no quería salir conmigo a ningún lado solos.

-Pues fue clara.

-Sí, muy clara fue.

-Yo prefiero la gente que va de frente y se deja de rodeos

y tonterías. -No le estaba diciendo de casarnos,

sino de hacer borrón y cuenta nueva,

ir a tomar algo empezando de cero, sin saber qué va a pasar.

Te recuperarás pronto, ya lo verás.

Ahora mismo, mi prioridad es volver al trabajo

y recuperar el tiempo perdido.

Pero volver al trabajo, Espe, acabas de sufrir un aborto,

yo creo que es demasiado pronto.

Que no, tengo fuerzas de sobra.

¿Mañana? Se quiere reincorporar cuanto antes.

Pero si acaba de salir del hospital. Sí, yo opino lo mismo,

pero el médico le ha dado el alta, yo no puedo decir nada.

A menos que tú opines lo contrario.

Lo que tengo que hacer es pasar páginas de estas chorradas.

En realidad ya he pasado página esta semana.

-Ah, ¿sí? ¿Con quién? Cuenta, cuenta...

-He abierto un perfil en una aplicación de conocer gente,

de contactos.

-Estoy muy contenta de que estés aquí.

-Jo, yo también estoy supercontenta,

creo que va a ir genial. -Nos lo vamos a pasar superbién.

Silvia es muy guay y vamos a hacer piña.

-A ver, cuenta, ¿ya has ligado con alguna?

-Sí, he quedado con una chavala muy simpática, a ver qué tal.

-Ya te digo yo que fatal.

-Muchas gracias por los ánimos, Elías.

-¿Sabes que Sara ya está trabajando? -No, no lo sabía.

-Ha ido muy rápida. -¿Y de qué está currando?

-Ahí está lo gracioso,

se fue del Moonlight porque no quería nada con delincuentes,

y resulta que está trabajando, nada más y nada menos,

que para Fernando Quintero.

-Me acaba de llamar el director de los informativos de Infosur,

quiere invitarme a participar en uno de esos debates televisivos.

-¿Y qué es lo inquietante? -Pues que ese debate

es un cara a cara con Isabel Azcarate.

-Esa es la candidata rival, ¿no? -Eso es, es la candidata rival,

y un hueso bien duro de roer, ¿sabes?

Lleva muchos años en el ayuntamiento

y tiene muchas tablas en estos asuntos.

Sabía que tarde o temprano me tendría que enfrentar a ella,

pero no me imaginaba que tan pronto.

-¿Cómo? ¿De pureza máxima?

Eso tiene que valer una pasta.

¿Tanto?

Claro, cuenta conmigo, estoy dentro.

Mira, esta noche nos vemos y lo hablamos, ¿vale?

Que por teléfono estas cosas mal.

-No te puedes fiar de las aplicaciones estas,

la mita de las veces no se presentan y la otra mitad

ponen fotos de pibones y luego son un callo malayo.

Déjame ver las fotos. -Qué dices, tú estás flipando.

-No seas rancio, enséñamelas.

-Si quiere estar seguro de que el Boli sale de la cárcel,

no sería mala idea ofrecerle trabajo.

-¿Un trabajo conmigo en la ferretería?

-Por lo visto se ha sacado un módulo de fontanería

y otro de carpintería, y en la cárcel le puede venir bien,

hasta que lo mate, quiero decir. (RÍE IRÓNICO)

-Luis, hay un hombre muerto en el baño.

-¿Qué? -Parece que ha sido sobredosis.

-No toquéis nada, llama al 112.

-Llamo del pub Moonlight en Distrito Sur.

Creo que hay un hombre muerto en nuestro baño.

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Servir y proteger - Capítulo 515

21 may 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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