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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 511 - ver ahora
Transcripción completa

Este tío me debe pasta.

Necesito que tú le rompas las piernas

antes de que se vaya de España.

(Puñetazos y gemidos)

Sara, ¿qué haces aquí?

Lo siento, la he cagado.

-Tus disculpas no sirven de nada.

-Yo sé lo que vi y eso era un ajuste de cuentas.

-No. Tengo mucha confianza en ti y no tengo por qué mentirte.

-¿Entonces por qué estaba ese tipo amordazado y atado?

-Tú eliges: o nos denuncias a la policía,

o un trabajo para tu padre.

¡En la vida es mejor hacer las cosas por las buenas!

-"¿Quintero?" -Sí, soy yo.

-"Si quieres seguir vivo, deja la política".

-Informaré a la cúpula del partido.

Tendrás que darnos toda la información

sobre tus trapos sucios. -¿Pueden hacer algo?

No hay indicios suficientes para abrir diligencias.

-¿Qué tal, Ratón? ¿Cómo estás?

No, no te preocupes. Es algo mucho más sencillo.

Quiero que le robes el móvil a una persona

y que me pases la información.

-He visto una habitación que se alquila por 150 euros.

-¿En este barrio? Ostras, qué precio, ¿no?

-Ya, pero las condiciones...

-¿Qué condiciones?

-Dos veces por semana tendría que acostarme con el que alquila.

-Cuando el tío capta a una mujer que está desesperada...

A partir de ahí, puede abusar de ella como quiera.

-Lo que dice Paty tiene sentido, Nacha.

Yo no he autorizado que se investigue este asunto.

Pero lo harás, ¿verdad?

Ese tío no es trigo limpio. Le podemos pillar por otra cosa.

-¿Habéis detenido a Jorge Peña?

-Sí, venía hablando de eso con Merche.

Está en los calabozos, le hemos tomado declaración

y pasará a disposición judicial.

-No he estado en Salamanca en mi vida. Te lo juro.

-Estuviste la noche del 12 de junio de 2017.

Esa noche en que tú... ¡en que tú...!

violaste a mi hija.

(Disparo)

Mi conciencia me dice que está implicado

en la desaparición de López y que debería denunciarle.

Pero hay otra vocecilla.

-¿Qué sabe sobre el Boli?

-Se llama Adrián Boraños. Ya no vive en Vallecas,

pero se dónde está y bastantes más cosas.

-Veo que puede ser muy eficaz.

-Querrá quitarlo de en medio como hizo con López.

-No saque conclusiones precipitadas.

-Si estas son sus intenciones,

esta vez le va a ser difícil. -¿Ah, sí? ¿Por qué?

-Porque el Boli está en la cárcel.

(Música emocionante)

-Ricky, que no se te quemen las tostadas, anda.

-¡Ay!

No sé dónde tengo la cabeza, no he dormido nada

pensando en lo que pasaría si Sara se iba de la lengua.

-La mamá dijo que solucionaría tu cagada.

Habrá que confiar en ella.

-Gracias, Kity.

Sí, esto no lo olvidaré.

Por los viejos tiempos, sí.

(SUSPIRA) ¡Bueno!

Estaba llamando para solucionar el tema de Sara.

-¿La has convencido de no ir a la policía?

-Eso parece.

-Mamá, es que eres una genia.

-Tú, calladito, que me tienes contenta.

-Espero que lo hayas conseguido por las buenas.

-Pues claro, ¿qué te crees,

que la amenacé con una vara de hierro?

-¿Cómo lo has hecho? -He tirado de mis contactos

para saber cosas de Sara

y parece que sus padres llevan tiempo en el paro.

Por eso su padre tiene una depresión.

-Es pintor el padre, ¿no? -Sí.

Cincuenta y seis años, pintor de brocha gorda

y con un futuro profesional bastante duro.

Pero, afortunadamente para él,

tengo tratos con una aseguradora que contrata a pintores

para hacer sus arreglos.

-¿Y a quién conoces ahí?

-A Kity. Trabaja en el departamento de personal.

La conocí en la cárcel.

Es una tipa muy enclenque y todos se metían con ella

hasta que decidí protegerla.

-¿Y vas a pedirle que meta en plantilla al padre de Sara?

-Exacto.

Kity le hará una llamada para una entrevista,

pero os aseguro que ese hombre está dentro.

-¿Y a Sara qué le parece el trato?

-Bueno, la verdad es que...

me costó.

Tuve que tensar bastante la cuerda.

Pero, afortunadamente para todos, al final cedió.

-Estupendo. Al final ha salido todo bien.

-¿Qué te pasa, Álvaro?

-Nada. No estamos así solo porque Ricky la haya cagado,

sino por todos vuestros chanchullos,

que encima os parecen de los más normal, ¿eh?

Lo que acabas de hacer se llama extorsión.

-Si la mamá no llega a hacerlo, lo que nos espera se llama cárcel.

-¿Se te hubiera ocurrido algo mejor?

-Pues no. Sabes perfectamente lo que pienso,

y no quiero seguir escuchando la forma que tenéis de funcionar.

Cuanto menos sepa, mejor. -¡Álvaro!

-Me piro.

-Déjale. Mejor, mira. Casi que mejor.

Os voy a proponer un palo que seguramente os va a interesar.

"Buongiorno".

¡Claudia! ¡Qué alegría verte por aquí!

Un beso.

Yo también me alegro de verte.

Tienes un aspecto estupendo.

La estancia en Verona te ha sentado bien.

Sí. Necesitaba descansar y Verona es una ciudad encantadora

y el apartamento de Julio y Olga es estupendo.

¿Cómo les va?

Muy bien. Tienen a diez minutos La stazione di Verona,

que es donde trabaja Olga, el restaurante.

Y Julio también está contento con su trabajo.

Y haber visto a Antonio tendrá que ver

con ese aspecto tan resplandeciente.

Sí, nos hacía mucha falta.

Me alegra que hayas desconectado. Y no sabes cómo te envidio.

¿Y cómo respira la comisaría?

Han sido dos sucesos muy gordos, la muerte de Fede y de Ochoa.

Sí, ha sido bastante duro, especialmente para Espe.

Pero Silvia te habrá dicho que hoy se reincorpora

y que ella recibió un disparo en el hombro.

Sí, me asusté, pero me dijo que no tenía importancia,

que había sido un rasguño. Ya, pues tuvo suerte.

La que me preocupa es Espe. ¿La ves como para reincorporarse?

El informe psicológico es favorable

y ayer estuvo aquí y la vi bien y con las ideas muy claras.

Ya.

No he visto a ninguna de las dos, he querido venir a hablar contigo.

Luego las saludo. Están deseando verte.

Ponme al día: ¿qué tenemos entre manos?

Hay tres casos relevantes:

reyertas callejeras en la zona de la calle Madrigal,

un alunizaje en la joyería de la calle Castro

y unas denuncias por amenaza.

Céntrate en esto porque son amenazas a Fernando Quintero.

¿Amenazas a Fernando Quintero?

Adelante.

¡Claudia! ¡Qué sorpresa!

¿Cuándo has llegado? Hace un rato.

Te he visto enfrascada con algo y no te he querido molestar.

Te hemos echado muchísimo de menos.

Y no te asustes cuando vayas a tu despacho,

tienes un montón de papeles en los que zambullirte.

Sí. Y seguro que tú con la UDAC estarás desbordada.

Con la UDAC y con lo que no es la UDAC.

Ha trabajado con Nacha para detener a un tipo

que alquilaba una habitación a cambio de sexo.

Y por el camino han descubierto que se dedicaba a cobrar

la pensión de su difunto padre. Un tema rocambolesco,

pero con final positivo.

He hecho lo que habría hecho cualquiera.

Estoy segura de que has hecho bastante más.

Me pongo con esto. Si tengo dudas, te lo digo.

El palo tiene que ser hoy. Os necesito bien concentrados.

-Tranquila, mamá, lo estaremos.

-¿Seguro?

¿O vais a hacer otra chapuza como la de los jamones?

-No me mires, que quien la cagó fue este.

-A ver, esos días ya sabíais que yo estaba bastante descentrado.

Pero no volverá a pasar. ¿Qué tenemos que hacer?

-Bien. Hay una banda que roba teléfonos

a las tiendas de telefonía del centro.

Y me he enterado de que hoy se los van a pasar a un tipo

que los vende en locutorios. Ahí entraríais vosotros.

-Tenemos que robar a los ladrones.

-Exacto.

(RÍE)

-Veréis. Os voy a explicar el plan.

-No tenías que contarle a Miralles lo de Jorge Peña de esa forma.

Hiciste un gran trabajo, ¿por qué no se lo voy a contar?

A ver qué me traes.

Nada. Es una excusa para hacerte una propuesta.

¿Una propuesta?

Bueno, quiero ser yo quien organice la próxima cita.

Sé de un restaurante especial y quiero invitarte.

Pues suena estupendamente.

Pero para este mes ya no hay mesa, hay que hacer la reserva con tiempo.

Pero se come muy bien y es un sitio muy discreto.

Allí nadie nos verá.

A mí que me vean no me importa en absoluto.

Lo que más me gusta es que vamos a estar juntos.

¿Entonces reservo para el mes que viene?

Ya estás tardando.

Sí, hice una videollamada con Olga y me enseñó la casa.

Es un piso muy pequeño, pero muy acogedor. Es precioso.

El suelo de tarima flotante, los muebles nuevos...

Tienen un balcón y se asomó y me enseñó el paisaje:

está lleno de árboles, supercalmado, una pasada.

-Me alegro mucho por ellos.

-Sí. Ya era hora de que les fuera bien.

Le conté lo que pasó con Candela, porque ella también la conoce

y es que flipó con el tío este

que le ofrecía sexo a cambio de una habitación barata.

-De verdad, espero que este señor aprenda la lección

después de pasar por el juzgado.

-O no, mira José Manuel López:

tiene una denuncia por malos tratos y no aprendió.

-Menos mal que no ha vuelto a aparecer.

Por cierto, ¿sabéis algo de él?

-Nada. Lo que te dije, creo que se ha bajado al moro,

así que a saber cuándo vuelve.

Tenía unas ganas de ponerle las esposas...

-"Bonjour", como dicen en Francia.

-¡Ay, María!

-¿Qué tal?

-¡Muy bien! ¿Qué tal tú? ¿Qué tal con Elías, qué tal la boda?

¿Fue chulo?

-Que acabo de llegar, parece un interrogatorio.

Déjame respirar.

-Guapa, qué alegría que estés de vuelta.

En parte porque Paty no acaba de pillarle el punto a la tortilla.

-¿Perdona?

¿Llevas dos maletas? Si solo te fuiste con una.

-Una es de Elías. Tenía prisa en volver a comisaría.

¿Tú qué tal? ¿Cómo te has apañado?

-Yo creo que bien: no he intoxicado a nadie,

no he puesto café cuando pedían ensaladilla...

-Me tengo que pirar. Me alegra que estés de vuelta.

Chao. -Buen día.

Siento lo que te dije de Candela cuando me pediste trabajo para ella,

pero sabes que en el bar sacamos lo justico.

-Ni te preocupes. Además, ha conseguido trabajo.

-¿Qué me dices?

-En un puesto en el mercado. En La Mar Salada.

-El de Pancho. -Ese es. Está feliz.

Pero eso no importa. Quiero que me cuentes todo.

-Ya te dije,

que el hotelico que había encontrado Elías, precioso.

Y de París, qué te voy a contar, es que no tengo palabras.

-Qué romántico y qué bonito.

Vuestro primer viaje y os vais a la ciudad del amor.

No está tan mal. ¿Y la boda? ¿Iba Isra guapo?

-Guapísimo.

Iba con un esmoquin color burdeos,

su chico igual, con otro esmoquin, pero gris.

Muy guapos los dos.

-Qué bien. ¿Y el banquete?

-También muy bien.

-¿Te tengo que sacar la información con sacacorchos?

¿No tienes alguna fotillo que enseñarme?

-Sí, en el móvil llevo alguna. Luego te las enseño.

-¿Tú estás bien? Te noto así como de bajón.

-Sí. Bueno, un poco "cansá", por el rollo de las maletas,

el aeropuerto y eso, pero bien.

-¿Seguro que solo por eso?

-Que sí. Voy a subir todo esto, me cambio y bajo.

(LLAMA A LA PUERTA)

¡Adelante!

Me he enterado de que la jefa ha vuelto

y me he pillado el primer billete de París para venir a visitarla.

Qué alegría que estés de vuelta. ¡Ay, madre!

¿Cómo te ha ido por la ciudad del amor?

Vengo con las pilas cargadas, dispuesto a cualquier cosa.

No sabes la ilusión que me hizo recibir tu mensaje

y enterarme de que se casaba Isra.

En fin, ¿cómo ha ido todo?

Pues la verdad es que genial. Isra está fenomenal con Armand.

Y, mira, la familia de Armand no era tan estirada como pensaba.

Si es que los prejuicios son muy malos.

Tienes razón. Y el tío de Armand sabía algo de español

y nos hizo de traductor a María y a mí.

Entonces deduzco que María se lo habrá pasado bien.

Sí, la verdad es que hemos sido muy felices.

Ha sido una pequeña luna de miel. ¿Tú qué tal por Verona?

Bien, pero ya te contaré tomando un café tranquilos en La Parra,

porque ahora mira todo lo que tengo en la mesa.

Tienes mucho lío. ¿Hay algo nuevo, algo gordo?

Lo más urgente es un caso de amenazas a Fernando Quintero.

¡No fastidies! ¿Y quién le amenaza?

Eso es lo que tenemos que averiguar.

He pensado en dártelo a ti, ya que os lleváis tan bien ahora.

Fíjate las vueltas que da la vida.

Amenazas de muerte.

Está relacionado con su actividad política,

porque le piden que lo deje.

"Ha recibido diferentes llamadas con amenazas

y una pintada en la puerta lateral de la nave".

En una de las llamadas le decían

que, si quería seguir vivo, dejara la política.

Fernando Quintero siempre va a estar en el punto de mira:

un exnarco rehabilitado que se pasa a la política...

Por ahí hay alguien que no cree en las segundas oportunidades.

No te preocupes, que enseguida me pongo con ello.

Echaba de menos la comisaría. ¡Genio y figura, Elías!

-Hola, Sara. -Perdona, tengo prisa.

-Espera, por favor.

¿Tanto tiempo trabajando juntos para que ahora me niegues el saludo?

-Buenos días, Luis. ¿Puedo irme?

-¿Estabas entregando currículos?

-Sí, me ha dado por buscar trabajo con gente honrada.

-Eres una excelente camarera. ¿Te ves trabajando en un quiosco?

-Sé tratar con la gente, soy responsable y honrada.

Algo que no todos pueden decir.

-Deja que te ayude.

Puedo hablar con otros "pubs" para recomendarte.

-Déjalo, Luis. Le dije a tu madre que no hablaría con la policía.

No intentes agasajarme para que no me vaya de la lengua.

-No entiendo cómo me puedes hablar así. Tú y yo éramos amigos.

-Yo tampoco entiendo que me usaras de tapadera.

Parece ser que no te puedes fiar de nadie.

-Yo te aprecio mucho. Quiero que las cosas te vayan bien.

-Solo te importa tu familia y tus negocios.

-Eso no es verdad.

-¿Y por qué no dejas esa vida para ganarte el pan honradamente?

¿Eh?

Creía que eras un tío diferente, Luis.

Estaba orgullosa de trabajar contigo y de ser tu amiga.

Qué decepción.

-No es fácil ser hijo de Elvira Soler.

-Si intentas darme pena con eso, estás equivocado.

Tu madre tiene mucho carácter, pero tú ya eres mayorcito

y no eres un pelele de nadie.

-Esto es como el cuento del escorpión y la rana.

Mi familia no sabe actuar de otra manera.

Va en nuestra naturaleza.

-Al final, el escorpión pica a la rana y se ahogan los dos.

Así que ahógate tú si quieres,

pero no intentes arrastrarme contigo.

Siéntate, Espe, por favor.

Aún no me has contado qué tal te ha ido por Verona.

Bueno, eso ya te lo contaré luego.

Ahora lo que quería decirte

es que este tiempo he estado informada de todo.

Silvia me ha tenido al corriente.

¿Qué quieres decir con eso?

Que lo sé todo,

que me duele mucho no haber estado durante los hechos.

Pero ya estoy aquí para lo que haga falta

y que te daré todo el apoyo necesario.

Te lo agradezco, pero te voy a pedir que me trates como siempre.

No me preguntes cómo estoy. Lo hacen todos y no lo soporto.

Me hace recordar lo que he pasado.

No te preocupes, no lo haré.

Gracias.

Estoy muy contenta con tu reincorporación.

Sé que lo has pasado fatal durante tu baja

y que has sopesado mucho tu vuelta.

No puedo dejar que esto me hunda.

Hay mujeres a las que puedo ayudar desde mi experiencia con Pablo.

Tienes toda la razón. Y además, mira,

ahora ya no hay nada que te ate a ese miserable.

Tienes por delante un futuro maravilloso.

Veo que...

ni el comisario ni Silvia han hablado contigo.

Eso dice mucho de ellos.

¿Qué es lo que me tenían que decir?

¿Qué es exactamente lo que sabes de lo que pasó con Pablo?

Que le mataste en legítima defensa

después de que huyera del hospital y matara a Ochoa.

¿Nada más?

¿Qué más tendría que saber?

(CONTIENE LA EMOCIÓN) Claudia,

estoy embarazada de Pablo.

Manipuló mis anticonceptivos cuando estábamos saliendo.

Fui a la cárcel a decirle que no iba a tenerlo

y por eso huyó...

e intentó matarme.

Y ahora...

ahora no sé si seguir con el embarazo o no.

No sé qué hacer.

¡Ay!

Tranquila, Espe.

No encuentro esos albaranes.

¡No tengo ni repajolera idea de dónde pueden estar!

Desde que Marisa se ha ido tengo la oficina manga por hombro.

Mira, déjame que busque los archivos

y, cuando los encuentre, te vuelvo a llamar.

Venga, gracias. Adiós, adiós.

¡Elías! -Muy buenas.

¿Qué tal? ¿Ya has vuelto de París? ¿Qué tal fue todo?

-Muy bien. ¿Tu secretaria dónde está?

-No me nombres el tema.

Hace unos días me dijo que necesitaba una excedencia

por asuntos personales y no sé si va a volver.

Estoy agobiado, porque tengo esto manga por hombro.

-Lo mismo se ha cansado de la política

y se ha largado.

-Sí, bueno, yo qué sé.

Hay gente que se asusta de la política.

El caso es que ahora mismo estoy bastante agobiado.

Pero siéntate y dime qué se te ofrece.

-Pues venía a darte las gracias por eso del discurso.

Se lo dije a Isra ahí mirándole a los ojos y...

-Me alegra que te sirvieran mis palabras y que fuera bien.

-Isra casi llora de emoción.

-No sabes cuánto me alegra que mis palabras o mis consejos

te hayan servido de ayuda. Para cualquier cosa que necesites,

dispuesto a ayudarte en lo que sea.

-Pues justo nada más llegar de París

me han asignado el caso tuyo de las amenazas.

-Sí, bueno...

Te habrás dado cuenta de lo delicado que es el tema,

con la campaña electoral por medio.

-Sé lo de las pintadas y las llamadas,

¿has recibido alguna amenaza más?

-No. Hasta ahora, ninguna, afortunadamente.

¿Y vosotros habéis averiguado algo? Ayer Bremón me dijo

que iba a enviar una patrulla a dar unas vueltas por aquí.

-Pero no hay testigos

y las cámaras no grabaron nada relevante.

-¿Y en mi móvil habéis visto algo cuando lo habéis revisado?

-Tampoco. Vengo de hablar con Abarca,

el que está ahora en la UIT, y no ha encontrado nada.

-Sea quien sea el que esté haciendo esto,

sabe lo que se trae entre manos.

-Oye, si recibieras alguna llamada

o sobre todo alguna amenaza más, llámame, ¿eh?

-Sí, no te preocupes. Así lo haré.

-No actúes por tu cuenta.

-Que no, hombre, que no.

Al que menos le interesa que este asunto haga ruido

soy yo.

Soy un empresario honrado

y candidato a las próximas elecciones,

así que, tranquilo, que me estaré bastante quietecito.

-Pues por eso.

Oye, y a ver si arreglas lo de tu secretaria.

-En eso estoy,

porque esta oficina sin secretaria es un maldito caos.

-Venga, machote. -Cuídate, amigo. Gracias.

-A ver.

-¿Cuándo piensas enseñarme las fotos de la boda?

-Ahora estoy liada, ya te las enseñaré luego.

-De verdad, estás más rara últimamente...

-¡Espe! Qué alegría verte por aquí.

-¿Cómo estás? ¿Has vuelto al trabajo?

-Sí, me he incorporado hoy.

-¿Y qué te ponemos? ¿Un café, una tila, una infusión?

-Tenemos tortilla recién hecha.

¿Quieres un poquito?

-No, no hace falta. Una infusión, una menta poleo.

-De todas maneras, la tortillica te la deberías tomar.

Estás muy flaca y en tu estado no es bueno.

-¿Por qué dices eso?

-Porque has pasado mucho.

El cuerpo se tiene que recuperar. Tienes que comer.

-Si no te apetece tortilla, acabo de hacer una ensaladilla.

¿Quieres un platito

-No, no hace falta, de verdad.

¿Cuánto es?

-Nada, mujer. Estás "invitá".

-Ah, gracias.

-Espe,

escucha,

ya sabes que nos tienes aquí para lo que haga falta.

-Lo que necesites, solo tienes que pedirlo.

-Gracias, pero no necesito nada.

-Pero a veces la procesión va por dentro.

Y con todo lo que has pasado...

-Sí hay algo que podéis hacer: ¡dejarme en paz!

Quiero estar tranquila.

-Perdona si hemos dicho algo que te haya podido molestar.

Es que todo el mundo preguntándome cómo estoy,

aquí, en comisaría, en todos sitios.

-Si nos preocupamos por ti es porque te queremos.

-Ya, ya lo sé.

Pero tratadme con naturalidad, como siempre.

-Tienes razón. Solo queríamos que te sintieras cómoda.

-Perdona. No nos hemos dado cuenta de que te estábamos atosigando.

-No, "joe", perdonadme vosotras,

que no tendría que haberos tratado así.

Que no puedo más. Perdonadme, de verdad.

-Hola, chicas. -Buenas.

Siento interrumpir, tengo que hablar a solas con Espe.

-Sí, sí. -Claro.

-Tú no vendrás a preguntar también como estoy, ¿no?

A ti también te agredió Pablo y sabes lo mal que sienta

que todo el mundo esté encima de ti preguntándote cómo estás.

-Lo sé perfectamente, pero no venía a eso.

-¿En qué puedo ayudarte?

-En la comisaría me han dicho que estarías aquí.

Quería informarte de que se ya ha cerrado

la investigación sobre Pablo Baeza.

Ha quedado acreditado sobradamente que actuaste en legítima defensa.

No tienes que preocuparte ya de nada.

(ESPE GIME CONTENIDA)

-Pues es un alivio, muchas gracias.

Ahora, si me perdonas, tengo que volver al trabajo.

-¿No te tomas ni la infusión?

-No, no. Ya no tengo ganas.

(RESPIRA AGITADAMENTE)

-¡Maldita sea, Ratón! ¿Dónde cojones te has metido?

¡Es el tercer mensaje que te dejo!

Necesito saber si has hecho ya el encarguito que te hice o no,

y necesito saberlo ya.

Llámame, por favor.

-Buenos días, Fernando.

-Adelante.

¡Hombre! Jesús, qué sorpresa.

Precisamente estaba a punto de escanear todo esto

para enviártelo por "mail". Pero ya que estás aquí, te lo doy.

Se trata de un listado de gente, todos menores de 30 años.

Son "influencers" de esos de ahora,

gente famosa, gente importante...

En fin, creo que es gente adecuada

para el encuentro con jóvenes en el Moonlight.

-Muy bien, lo miraré. Pero realmente vengo

porque parece que he perdido el móvil o me lo han robado.

-Oh, vaya.

-Puede que me lo dejara ayer en tu hotel. No lo habrás visto.

-No. Sinceramente, no lo he visto por allí.

-Bueno, entonces preguntaré en el bar donde he desayunado

por si me lo he dejado allí.

Lo malo es que tiene desactivada la geolocalización.

-No te preocupes. Supongo que tendrás activado en el teléfono

esas cosas de las copias de seguridad

que se guardan en las nubes esas que hay ahora.

-Sí.

-Ya está. Podrás recuperar toda la información y los contactos.

No pasa nada.

-Si no está en ese bar, llamaré a la compañía para que lo bloquee.

-No te preocupes. Si necesitas algo, aquí estamos.

(Música de tensión)

¡Claudia! ¿Qué tal? ¿Qué tal, Montse?

¿Cuándo has venido? Esta mañana.

Ya tenemos aquí a la italiana. ¿Qué tal por Verona?

Pues muy bien. Bueno, tan bien como tú por París.

Ya me ha dicho Elías que la boda ha sido un éxito.

Pues sí. ¿Qué te pongo?

Un café bien cargadito.

No sabéis lo que tengo encima de mi mesa.

Va a ser un día largo.

Sírvelo en la mesa, por favor, que tenemos que hablar.

¿Sí?

¿Ha pasado algo?

Que acabo de hablar aquí mismo con Espe

y la he informado de que ya se ha cerrado

la investigación sobre la muerte de Pablo Baeza.

Régimen Disciplinario ha determinado que Espe queda fuera de sospecha

y que actuó en legítima defensa.

Muy bien. ¿Por qué tienes esa cara de preocupación?

Porque se lo acabo de contar y se ha ido enseguida.

Yo creo que todavía no está preparada para volver.

Y pienso que el calvario que ha pasado con Pablo Baeza

no ha hecho más que empezar. Ya...

Y además todo el mundo está preocupado

y no hace más que preguntarle que cómo está.

Y eso hace que lo recuerde una y otra vez.

Si solo fuera eso...

¿A qué te refieres?

¿No te ha enseñado Bremón el informe forense?

No, no se lo he pedido.

¡Ah! Pero ya sé lo que me iba a encontrar.

Espe me lo ha contado.

Así que sabes que ella está...

Sí, está embarazada de ese asesino.

Y no sabe si va a seguir adelante con el embarazo o no.

¿En serio?

La última noticia que tenía es que iba a interrumpir el embarazo.

Para Espe va a ser muy difícil gestionar todas estas emociones.

Y, con todo el mundo preocupado por ella,

no le queda otra que revivirlo, y eso es duro.

Pero es normal. Son muestras de cariño, de afecto...

Sí, lo sé. Todo el mundo lo hace con buena intención.

Pero en fin, tranquila, que estaré muy pendiente de ella.

(NACHA) Ya estamos.

El Luce es nuestro confite más espabilado.

Si él no sabe nada, será difícil trincar al tío ese de las pintadas.

-Aunque déjame hablar con Abarca.

Quizá se le ha pasado algún detalle revisando el móvil de Quintero.

Él hace lo que puede, pero está a años luz de Fede.

-Algo podrías hacer,

porque estoy empeñado en trincar al culpable.

-Es que tú eres muy cabezota.

-Y menos mal que lo soy.

Mi consuegra no me dejaba decir el discurso y para cabezota yo.

-Pues, mira, al final el discurso te salió de maravilla,

y te has cascado unas vacaciones con María, una luna de miel.

Estarás feliz, ¿no? -No te creas que tanto.

-¿Hay algo que me haya perdido entre tú y María?

-Es que no te quiero dar la plasta, que ya te la di con lo del discurso.

-¡Ay, Elías! Sabes que puedes contarme lo que quieras.

Anda que no te doy yo cada chapa con mis asuntos...

Estamos para eso.

-Verás, es que...

Es que desde ayer notó a María muy rara.

Sé que esconde algo y que no me lo quiere contar.

-Pero ¿habéis discutido en París?

-¿Qué dices? Si fuimos superfelices.

Fíjate, decidíamos ir a los sitios juntos, ya ves tú.

-Pues eso ya es una maravilla.

-Igual yo estaba un poco sensible.

Me sentía como en una prueba de fuego.

Pero, de verdad, se vino abajo. Le dio un bajón y se puso triste.

-Oye, ¿y no será que,

al ver a Raquel que era la madre protagonista,

ella se sintió insegura?

-¿Qué dices? Para María lo de Raquel es agua pasada.

Además, la presentaba como mi pareja en todas partes.

-Ya, claro. ¿Y cuándo empezaste a notarla así?

-Creo que fue después de la ceremonia.

Ella estaba fenomenal, pero después de la ceremonia

se puso así triste. Le dio un bajón.

Y, no sé... después se le pasó,

pero desde ayer vuelve a estar igual.

-Y tú estás comiéndote el tarro, ya te veo.

-A lo mejor ha visto en este viaje

que no soy la pareja indicada para ella.

-¿Por qué? ¿Está tensa contigo?

-No, tensa no. Está abstraída, ensimismada.

Sé que esconde algo y no me lo quiere contar.

-Estás asustado, ¿no?

-No soy perro "apaleao". Estoy "acojonao".

-Pues habla con ella, porque, si no, vas a seguir con esta paranoia.

-Ya, pero...

Es que hay cosas a las que me cuesta enfrentarme, joven.

-¿Qué prefieres? ¿Seguir sufriendo sin saber por qué sufre María,

y que te quedes ahí comiéndote el tarro?

Además de pronto lo que siente ni siquiera tiene que ver contigo.

Habla con ella con cariño y acláralo.

Verás que va a ser mucho mejor.

-Puede que lo mejor sea coger el toro por los cuernos.

Y que sea lo que Dios quiera. -Claro.

-Gracias, compañera. -¿Ves cómo no era tan difícil?

A mí también me hubiera gustado quedarme más,

pero con todo lo que ha pasado últimamente es imposible.

No, soy yo la que está deseando que vuelvas a Madrid.

Sí, pasa. Antonio, te tengo que dejar, cariño.

Sí, yo también. Venga, hasta luego.

Un dosier con las noticias que se han publicado

sobre los casos que llevamos.

¿Es el mismo que le has dejado a Bremón?

No exactamente.

Te has puesto colorada.

No, ¡qué va! Sí.

A ver, ¿cómo van las cosas con él?

Porque yo me quedé en que ibais a quedar a comer.

Pues la comida se complicó,

pero al final quedamos a cenar.

¡Vaya! ¿Y cómo fue?

Estamos progresando adecuadamente en la relación.

Eso suena bien.

Pero, oye, Claudia, no comentes nada por ahí.

Es demasiado pronto. No te preocupes. Seré discreta.

Pero me alegro mucho por los dos.

(RÍE)

A ver.

Lo siento, Héctor.

¿No podríamos aplazar esa reunión

para cuando vuelvas de ese viaje?

(AGOBIADO) Sí, si ya te he dicho que lo siento.

Y te he comentado que estoy sin secretaria

y ahora mismo no doy abasto.

Lo sé, hombre, lo sé...

Precisamente lo tenía apuntado en la agenda.

Lo que pasa es que ni la he mirado esta mañana.

Ya. Discúlpame, Héctor, de verdad.

¿Te parece si te llamo cuando vuelvas del viaje

y cuadramos esa reunión para el mes que viene?

Gracias. Pásatelo bien en Brasil, chao.

(SUSPIRA LAMENTÁNDOSE)

¡Vaya, hombre, ya era hora...!

Discúlpame, pensaba que era otra persona.

-Puedo venir más tarde.

-No, no te preocupes, está bien. Siéntate, por favor.

Sara, ¿verdad? -Sí.

Tú dirás. ¿Qué puedo hacer por ti?

Supongo que vendrás a comentar algún asunto

sobre el encuentro ese de los jóvenes en el Moonlight.

-No, no tiene nada que ver. Si quiere hablar de ese asunto,

tendrá que ser con Luis Soler o con Ricky.

Yo ya no trabajo en el "pub". -Vaya. ¿Y eso?

-Es que llevo muchos años trabajando de camarera,

siempre de noche, y al final te cansas.

-Es una pena, porque creo que se te da bastante bien

eso de relacionarte con la clientela.

-Muchas gracias, pero no todos son tan amables y atentos como usted.

Me las he visto con algún borracho y con mucho plasta.

-Sí. Supongo que la noche es así.

No sé. ¿Qué puedo hacer por ti?

-Pues mire, necesito un cambio en mi vida

y le he traído un currículum por si necesita a alguien.

Espero que no le importe. -No, no.

No me importa nada,

porque precisamente ahora mismo estoy sin...

Pero veo aquí

que no tienes ninguna experiencia como secretaria.

Y que tu nivel de conocimientos sobre informática o programación

es de usuario.

-Pero puedo hacer algún tutorial en casa.

(RÍE) -Sí, claro, algún tutorial.

Llevo trabajando desde los 17 detrás de una barra

y no he hecho otra cosa.

Pero aprendo rápido.

-Vaya, bueno,

por lo que veo, estás decidida a cambiar de vida.

-Lo estoy.

Y creo que aquí puedo encontrar ese cambio que necesito.

Ya ha visto que se me da bien tratar a la gente

y en el "pub" me encargaba de organizar los eventos

y de hacer el pedido. -Pero, como tú comprenderás,

ser la encargada de un "pub"

no es lo mismo que ser secretaria de una empresa de transportes.

-Ya imagino. Pero si pudiera intentarlo...

-A veces no basta con intentarlo.

-Vale. O sea, que no le intereso.

-No. Espera, por favor, Sara.

Tampoco es que yo haya dicho eso,

lo que pasa es que...

Bueno, es evidente que necesito cubrir el puesto de secretaria.

Ahora mismo esta oficina es un caos.

Pero también es cierto que no tienes ninguna experiencia.

Déjame pensarlo un par de días y ya te digo algo.

-Vale. Decida lo que decida, le agradezco que me haya atendido.

He ido a otras empresas del polígono

y me han cogido el currículum sin mirarme.

-Fernando Quintero siempre llama,

tanto para decir que sí como para decir que no.

-Gracias.

-Hasta luego.

¡Ya era hora, Ratón, maldita sea! ¡Ven aquí!

¿Dónde narices te has metido y por qué no contestas mis llamadas?

-Tranquilo, jefe. Te traigo el móvil.

-Trae. ¿Sabes cómo desbloquearlo?

-Sí.

Este es el PIN.

-Muy bien, Ratón.

Tengo que reconocer que eres el mejor en lo tuyo.

Espera, hombre.

Toma.

Aquí tienes lo que habíamos hablado y cien euros más de propina.

Y ahora, lárgate.

Espera un momento. Ven aquí.

Si alguien te pregunta por mí, tú a mí no me conoces.

¿Estamos?

Venga, hala, adiós.

Muy bien, Olaizola, muy bien.

Vamos a ver qué secretitos guardas en este teléfono.

-Este tío no viene.

Como la información de la mamá esté mal,

aquí estamos haciendo el tonto.

-¿No vas a decir nada?

-Me he cruzado con Sara y me he sentido fatal.

-¿Por qué? ¿Qué te ha dicho esa?

-No hables así, tío. Sara es nuestra amiga.

Bueno, lo era. Todo se ha ido a la mierda por una cagada tuya.

-No, no se ha ido a la mierda. Primero: no nos va a denunciar,

y segundo: su viejo ha conseguido trabajo.

Total, "pa" dos tonterías que ha visto...

Hay gente con la piel muy fina.

-Cállate. Ojalá tuvieras un 10 % de la dignidad que tiene ella.

-Pero ¿de qué hablas?

A pesar de los problemas de su familia,

Sara dejó el curro en el "pub" por principios.

Hay que tener mucho valor.

-Si hubiera mirado para otro lado, ahora tendría curro.

Eso de los principios está muy bien,

pero ella tiene los suyos y nosotros, los nuestros.

-Ella no es como nosotros.

Es una persona honrada y eso me gusta.

Si fuéramos así, tendríamos menos problemas.

-Déjate de tonterías, ¿quieres?

A ti te gusta la pasta tanto como a mí o como a cualquiera.

Si te da pena que se haya ido del "pub", no te preocupes,

que camareras hay a patadas.

-Así no se solucionan las cosas. -¿Que no?

Voy a organizar un castin de camareras, que te caerás de culo.

(Motor acelerando)

¿Eso que se oye es un coche?

Tiene que ser él.

(Música electrónica de acción)

(Disparo)

(LUIS) ¡Date la vuelta!

(RICKY) ¡De rodillas!

Y ahora te vas a estar tranquilito.

-Ayudaría que me quitases eso de la cabeza.

-Pero no vas a hacer ninguna tontería.

-Tranquilo.

(RICKY) ¡No me mires!

(RICKY) ¡Dame el móvil!

(Música de tensión)

(CHICO) ¡Joder, joder!

(RESPIRA AGOBIADO) ¡Joder, joder!

-María, ¡esto ha sido un bodorrio!

Jo, estáis guapísimos, ¿eh?

Menos mal que me has enseñado las fotos,

porque parece que has ido a un funeral en vez de a una boda.

-Mujer, porque estoy "reventá", y tú también debes estar "cansá".

Vete ya para casa.

-Pues sí que estoy cansada, me voy a ir.

Y tú, a ver si mañana estás de mejor humor.

No sé qué te pasa, hija.

Bueno, hasta luego. (SECA) -Hasta luego.

Hola.

Elías, a ver si tú descubres lo que le pasa.

Porque no suelta prenda y está muy rara.

(SUSURRA) -Vale. -Hasta luego.

-¡Buenas!

-Buenas. ¿Qué, cerrando ya?

-Sí, ya terminando el día. ¿Has venido a por la maleta?

-Pues la verdad es que no me apetece mucho ir para casa.

Me apetecía más dormir contigo, si no te importa.

-Pues la verdad es que hoy estoy un poco cansadica,

con lo del viaje y eso...

Preferiría dormir sola. Si no te importa, nos vemos mañana.

-Oye, ¿por qué no me cuentas qué te pasa?

-¿Qué me va a pasar? No me pasa nada.

-Cariño, llevas evitándome desde ayer y estás muy rara.

-A ver, porque han sido muchas emociones en poco tiempo

y estoy encajándolas.

-Pero venimos de un viaje, se supone que deberíamos estar felices

y te noto un poco triste.

-Elías, no me atosigues, que no me pasa nada.

-¿Es por mí? ¿Has descubierto algo que no te gusta?

Quizá piensas que esta relación no va a ningún lado.

-Elías, no te comas la cabeza, de verdad.

No tiene nada que ver contigo, te lo prometo.

-Por lo menos reconoces que te pasa algo.

¿Me lo vas a contar?

(MARÍA SUSPIRA) -Cariño, hicimos un acuerdo

de tener confianza y contarnos las cosas.

Y ayudarnos en los momentos difíciles.

¿Me lo cuentas?

-Siéntate.

Bueno, tú sabes...

que yo, antes de venirme a Madrid,

estuve casada con un chico de Barinas, Tomás.

-Sí, Tomas.

Recuerdo que no me quisiste contar mucho por...

-Porque es muy doloroso recordarlo, Elías.

Yo tenía 19 años...

y pensaba que Tomás era el hombre de mi vida.

Y al principio fue bien,

pero enseguida me di cuenta de que era un celoso enfermizo.

Y, bueno, empezó...

a ningunearme y a humillarme en público.

-¿Te maltrataba?

-Psicológicamente.

Y luego me quedé embarazada y las discusiones fueron a más.

Me dijo que, si iba a ser madre,

dejara mi trabajo en la conservera y yo me negué.

Y cada vez se hacían más fuertes las discusiones y un día...

-¿Te puso la mano encima?

-Me pegó un empujón y me tiró por la escalera.

-¿Y perdiste el bebé?

(SUSPIRA)

Y entonces ya...

me separé y me vine a Madrid a empezar de nuevo.

-¿Y sabes por dónde anda el tal Tomás?

-No, no.

Me dijeron en mi pueblo que se fue a vivir al extranjero.

-¿Y no has vuelto a saber de él?

-No, ni ganas.

Pero en quien sí pienso mucho es en mi hijo.

Yo tenía mucha ilusión con ser madre

y el otro día, cuando vi a Isra allí

a punto de casarse y con su madre enfrente,

me di por pensar que...

cómo habría sido mi vida si mi hijo siguiera vivo.

Y no sé, me revolvió un montón, ¿sabes?

No sé si me entiendes.

-Sí, sí.

Oye, eh, gracias...

Gracias por sincerarte y contármelo, María.

-Quería contártelo, pero no sabía cómo.

Aunque ya con los años,

el dolor se ha ido apaciguando, pero la herida sigue ahí.

-Y... No tienes por qué tirar la toalla.

Sabes que yo haría cualquier cosa por que fueras feliz.

Si tu deseo es ser madre, todavía estás a tiempo.

Hay maneras... -Qué va, Elías. Yo ya no...

Ni tengo edad ni tú tampoco de ponernos a criar un hijo.

Yo ya lo tengo asumido. -¿Estás segura?

-Y estoy contenta con mi vida.

Estoy muy feliz de estar contigo

y del futuro que nos espera juntos.

-Yo también soy muy feliz contigo, María.

Oye, ¿todavía quieres que me vaya a casa a dormir solito?

-No. Mejor mal acompañado que solo, ¿no?

(ELÍAS SUSURRA)

-Mira, mamá: con esto nos vamos a pagar unas buenas vacaciones.

-Entonces ha ido muy bien, ¿no?

-Sí, ha ido perfecto. Nadie nos ha visto.

-Yo no las tenía todas conmigo.

Antes de que viniera el de los móviles,

este estaba de un raro que no veas. -¿Por qué?

-Ni caso. Estaba como siempre.

-¿Y entonces todo eso que estabas diciendo

de que teníamos que ser tan honrados como Sara?

-Déjate de rollos. Lo importante es que somos buen equipo,

como en los buenos tiempos. -Ya. Bien, ¿dónde te lo dejamos?

-Pues dejadlos por aquí. Hoy mismo los colocamos.

Verás...

Ya tengo los móviles.

Sí, claro, el precio es el que quedamos.

¿Te siguen interesando, sí o no?

Son tuyos.

¡Bueno! Pues ya los tenemos colocados.

A ver...

Esto es para vosotros. Os lo habéis ganado.

(GIME CONTENTO)

-Pues yo me voy a dar una ducha, que me voy de fiesta.

Que me lo he "currao". -Cuidadín, ¿eh?

(LA BESA)

-¿Qué te pasa, hijo?

No pareces contento, y ha ido todo muy bien.

-Es por lo de Sara.

Me ha dejado un poquito tocado.

-¿Y eso tiene que ver con lo que le decías a Ricky?

-Sí, sí que tiene que ver.

Hoy me la he encontrado por la calle y sigue muy enfadada conmigo.

Me ha soltado unas cuantas verdades y me ha hecho pensar.

-¿A qué llamas tú "unas cuantas verdades"?

-Pues que ella confiaba en mí, mamá,

y yo la utilicé como tapadera.

Tiene razón. Solo nos interesan nuestros negocios.

-Bueno...

Es cierto que la engañamos,

pero también la protegimos.

No la metimos en nuestros negocios. Eso sí habría sido deshonesto.

Ella tenía un contrato, una nómina...

-¿Y qué pretendes, que encima nos dé las gracias?

-No. Solo quiero que no te sientas mal.

Tú le diste una oportunidad, la contrataste.

Tiene mucho que agradecerte también.

-¿Cómo sería nuestra vida si, en vez de dedicarnos a dar palos,

nos dedicásemos a algo honrado?

-Seríamos unos pringados

y unos muertos de hambre. Como la mayoría.

¿A qué viene todo esto, hijo?

-A ver, tú sabes que nunca he querido fallarte;

ni a ti ni a Ricky ni a Álvaro.

Soy el mayor y tengo que cuidar de ellos.

Pero esta vida a veces me cansa mucho.

-Pues es el sustento de tu familia.

-Pero me obliga a mentir y a esconderme,

y yo he pasado muchos años escondido por mi condición sexual.

Me gustaría llevar una vida más transparente. Sería liberador.

-Ya...

Entiendo que estés cansado, porque esta vida es muy dura.

Pero es lo que hay, hijo.

Tu padre nos dejó deudas y gente que quería hundirnos.

-Pero eso es cosa del pasado.

-Un pasado que está marcando este presente.

-Pero podríamos cambiar algo.

-Cariño, hay cosas que ni pueden ni deben cambiar,

pero eso no es ni bueno ni malo.

Tú y yo somos los fuertes de esta familia, Luis,

y tenemos que apechugar para sacarla adelante.

¡Como hacen todas las familias!

Incluso las honradas.

(LE DA UNA PALMADITA)

Venga, cariño.

Me voy a la cama.

Que descanses.

(Música melancólica)

Oye, ¿no te venías conmigo a comisaría?

No, me voy a quedar en casa.

¿Y eso?

Porque no puedo, es superior a mis fuerzas.

Ayer fue horrible.

-Por aquí hay un policía de Carabanchel

todo el día rondando como una abeja encima de la flor.

-Sí. Y te recuerdo que esa abejica

una vez se confundió de flor.

-Bueno, no le eches sal al asunto.

Eso pasó hace un siglo.

Además, el crío es majísimo.

-Mira, deja de liarme, María, por favor.

-Es que igual que tú me conoces a mí, yo te conozco a ti.

Sé que sigues coladica por él.

-Pues sí.

-No quiero tener nada que ver con los Soler.

-Pues bien que aceptaste el trabajo para tu padre.

Hola chicos, ¿qué tal?

Hola, inspectora. Y adiós.

Cada día te llevas mejor con los Soler, ¿no?

El otro día Álvaro, hoy Ricky...

Si lo denuncio, ¿qué le pasaría?

-Tendríamos que investigarle y, si conseguimos pruebas,

pasaría a disposición judicial.

-Lo detendríais. -Eso es.

Y el juez tomaría medidas cautelares.

-No quiero que vaya a la cárcel. Es el padre de mis hijos.

-Según lo que me cuentas, no creo que vaya a la cárcel,

pero sí que dictarían una orden de alejamiento.

-Sara, ¿cómo estás? ¿Cómo va esa búsqueda de trabajo?

-Ahí voy, pateándome el barrio.

-Ayer cuando te fuiste le estuve dando unas vueltas

y pensando en tu currículum, ¿sabes?

-Pero no doy el perfil.

-Bueno...

Yo diría que sí.

-Begoña, ¿qué te ha pasado? -¿La conoces?

-Sí. ¿Ha sido Aitor? -No.

Un ladrón entró en mi casa y me atacó.

-¿La policía ha encontrado algo sobre las amenazas?

-No. Ni creo que vayan a encontrar nada.

Necesitan algo más sustancioso para movilizarse.

-Imagino que lo dices por experiencia.

Perdón, este comentario no ha sido afortunado.

-¿No recuerdas que te preguntara por las cosas de valor?

-No, no me preguntó nada.

Si no llego a mencionar la caja fuerte,

lo mismo ni lo cuento.

(Golpe)

¡Bego!

-Esto parece obra de un chapuzas que actúa solo.

Hay muchas bandas del este,

pero, según su mujer, el tipo no tenía ningún acento extranjero.

-Estamos hablando de un varón de origen español

que no es profesional

y que probablemente pertenezca a su entorno.

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Servir y proteger - Capítulo 511

15 may 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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