www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5188864
No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 506 - ver ahora
Transcripción completa

Anoche robaron en transformadores y puntos estratégicos

del tendido eléctrico del polígono. Parece un nuevo grupo criminal.

¿Qué tiene de malo querer averiguar si J. M. López es su hijo?

A no ser que me mintiera.

López se ha instalado en Getafe. Ahí tiene la dirección

y también el nuevo teléfono.

-José Manuel López, no sé si te suena.

-Así por el nombre no...

-Un chaval alto, rubio...

-¿Qué ha hecho?

-Acosar a Paty, la camarera de La Parra.

-¿Sabes cómo me llaman las titis? El Insaciable.

¿Te imaginas por qué? -Me das mucho asco, tío.

-¿Nos damos un revolcón? -¡Mira, se acabó!

Te voy a denunciar ahora mismo.

-¡Venga, que me tienes loquito!

(TONI) -Si te ha acosado, estás en tu derecho de denunciarlo

y es la manera de pararle los pies.

-¿Qué pasa? -Que se casa mi hijo.

-Como María no vaya a la boda, se va a pillar un rebote,

que conociéndola...

-Llamaré a Isra y le pondré al día. Tú no metas la pata con María.

-Elías no gana para disgustos. Intento alegrarlo y no hay manera.

-Hoy tiene motivo de alegría.

No todos los días se casa un hijo. Te dejo aquí.

-¿Cómo dices?

-Sí que voy a la boda.

Te quería decir que viene una invitada nueva.

Es mi novia.

Es una mujer maravillosa que conociste la última vez.

Sí, la dueña de La Parra.

-Esta tarde sale una furgoneta de Distrito Sur hacia Ávila.

-¿Qué lleva? -Jamones.

-Mamá, Transportes Quintero.

-Te voy a pedir un café para llevar. -Ahora mismo.

-Estabas en la Venta de las Flores, en la carretera de Ávila.

Estuvimos charlando de fútbol. (RÍE INCÓMODO)

-Es verdad. Qué cabeza tengo.

-Se ha puesto nervioso.

Primero me ha dicho que no me conocía

y luego ha fingido. -Sí que es sospechoso.

-Esta cantidad es la suma

del coste de esos jamones más el sueldo de mi conductor

y otros 3000 euros que he añadido yo por las molestias.

Quiero todo ese dinero mañana en mi oficina y en efectivo.

¿Ha quedado claro?

-¡Que nos ha amenazado! No podemos agachar la cabeza.

-Quintero no es un delincuente cualquiera.

-De verdad, es lo que me faltaba por oír.

-Me dicen que vayamos con pies de plomo.

-Opino igual.

-Me pasaré por Transportes Quintero y solucionaré el tema.

-Porque, si no estamos hechos para estar juntos,

¿siempre buscamos excusas para coincidir?

Ven aquí.

Silvia y yo estamos juntos. Estoy muy feliz.

Voy a luchar por ella pase lo que pase.

-No olvides todo lo que nos estamos jugando.

-Yo no soy ninguno de esos jóvenes.

Yo no he estado en Salamanca en mi vida. Te lo puedo jurar.

-Estuviste allí la noche del 12 de junio de 2017.

Esa noche en que tú...

violaste a mi hija.

(Disparo)

(Música emocionante)

-Buenas, Paty. ¿Está la cafetera encendida?

-Sí.

-Voy a poner unos cafés bien cargados.

-¿Qué pasa? ¿No habéis descansado bien?

-Pregúntale a Elías, que está... -¿Cómo estoy?

Estaré nervioso con el discurso, pero tú histérica con el vestido.

-Lo mío tiene fácil solución:

en cuanto abran las tiendas me voy y algo encontraré.

Pero tú, toda la noche sin pegar ojo.

-¿Y eso?

-Ha entrado en pánico con lo del discurso.

-Te voy a poner un cruasán, que seguro que te sienta genial.

-No tengo hambre, tengo el estómago cerrado. Quita.

-¿Y has probado a escribirlo? Igual eso te ayuda.

-Pero si llevo toda la noche escribiendo.

Pero lo que escribo no vale "pa'na".

-Tampoco es eso. No está tan mal.

Además son franceses, no se van a enterar.

-¿Y has probado a mirar en internet?

-¿Para qué?

-Estoy segura de que hay algún tipo de plantilla

o fórmula para escribir discursos de bodas.

-Es que yo no soy muy de plantilla de esas.

-¿Quieres que lo haga yo? ¿Sabes qué puedo hacer?

Buscar en las redes sociales de Isra.

A lo mejor hay algo que te pueda inspirar.

-Eso le digo yo:

que cuente detalles de cuando era pequeño.

La nostalgia funciona.

-Igual no le hace gracia que cuente su vida privada.

-Pero algo sobre él tendrás que contar, digo yo.

-No se me ocurre nada brillante.

-Mira, ya estoy del discurso hasta aquí.

Yo tengo que ir a la peluquería a que me corten las puntas,

tengo un vestido por comprar, y también un bar que llevar.

-Se me ocurre otra solución.

-¿Ah, sí? ¿Cuál?

-Decirle a Isra que esto del discurso te supone una tortura.

Seguro que lo entiende.

-¿Decepcionar yo a Isra?

Ni de coña. Si mi hijo me pide un discurso, lo escribo.

Cueste lo que cueste.

Bueno, me tengo que ir, que tengo mucho tajo.

Y además es que tengo que ir a hablar con Bremón una cosa.

-Muy bien.

-¿Has visto cómo está con el discurso?

Al final el viaje romántico va a ser una pesadilla.

-Que no, hombre. Tú tranquila. No te agobies tampoco.

Eso sí, ponte las pilas con lo del vestido.

-Sí ahora iré al centro comercial a ver lo que encuentro.

(CLIENTE) ¡Buenos días!

-Hola, buenos días. -Buenas.

¿Qué os pongo?

(Teléfonos sonando)

-O sea, que uste propone que empiece con algo de impacto

y luego un broche de cierre.

¿Y en medio?

La típica estructura de tres pasos.

¿Típica?

A conduce a B, B conduce a C y C regresa.

Vamos, el A-B-C.

Y no olvides salpicarlo con alguna anécdota personal.

Y la emoción. No te olvides de la emoción,

tanto para hacer reír como para hacer llorar. O ambos.

La emoción siempre es el camino.

Algo de anécdotas y emoción.

Lo tienes chupado, Elías. Chupadísimo.

Muchas gracias, comisario. No hay de qué.

¿Qué le pasa a Elías?

¿Sabes que su hijo se casa?

Sí, se va a París.

Está de los nervios porque tiene que dar un discurso

y todos son ricachones franceses.

A lo mejor me toca algo parecido en unos meses.

¿Se casa tu hija?

La última vez me dijo que no descarta hacerlo pronto.

Eso de las bodas es contagioso.

Pero, en el caso de mi hija, creo que se precipita:

es demasiado joven.

No pienso decirle nada. Basta que le diga algo

para que me lleve la contraria.

A mí me pasa exactamente lo mismo con Marquitos.

Te he hecho venir para que revises este informe de la UFAM.

Ya sé que Ramírez lo está haciendo bien en ausencia de Espe,

pero me quedo mucho más tranquilo si lo miras tú.

Sin problema, Emilio.

¡Eh! ¿Qué tal has dormido?

Pues, por primera vez en muchos días,

no me he levantado a mitad de noche sobresaltada.

¿Ves? Poco a poco.

¿Es macedonia de frutas? Ayer no había nada en la nevera.

Me he levantado pronto, he ido a la compra,

ahí tienes crema de calabacín y la macedonia lista.

¿Te he dicho ya que eres un sol?

Siéntate. Vamos a desayunar.

¿Y qué hace ahí Filomena?

Ah, bueno.

Regalo de tus compañeros.

Coge. Qué morro tenéis.

Han pensado que te puede hacer compañía...

y así la revives mientras estás de baja.

Sí. Tenéis un morro...

¿Por?

Porque lleva la planta en la sala de descanso mucho tiempo

y nadie le hace caso, nadie le dice unas palabritas.

Y ahora queréis que la reviva yo. Me la encasquetáis. Gracias.

Mira el lado bueno: creen que puedes obrar el milagro.

Sí, resulta que soy una santa.

No, pero eres tan humana con las víctimas que vienen

que Filomena es una víctima más.

Diles que le voy a dar más mimos y cariño a esta planta

de los que ha recibido en su vida.

¿Por qué no vas a comisaría y se lo dices en persona?

No, es que estoy un poco agobiada.

Tengo que tomar una decisión difícil y prefiero no ver gente.

A veces pienso que lo mejor sería pasar página

y olvidarme de esta tragedia, y para eso

la interrupción del embarazo es la opción más adecuada,

pero otras veces pienso que debería seguir. Estoy confusa.

Decidas lo que decidas, yo te apoyo.

Y aún te quedan unos días antes de la cita con el ginecólogo.

Si decides interrumpirlo, me avisas y me pido unas horas libres.

Muchas gracias, pero mejor cambiamos de tema.

(Móvil)

Perdona.

Espero que esa sonrisita sea por Álvaro.

Estamos viendo a ver...

Por enésima vez.

(RÍE)

¿Por qué no me has contado nada?

Porque, con todo lo que ha pasado, esto es lo de menos.

Qué dices, si es un notición. Basta de catástrofes,

yo quiero noticias alegres.

Es que es un poco raro,

pero, en contraste con todo lo que ha pasado,

de repente yo con él ahora estoy feliz.

Como en una nube.

Disfruta de ella, porque allá arriba se respira un aire puro.

¡Me voy! En 20 minutos ficho.

Venga, hasta luego.

Te veo luego.

Ay, madre mía, mira cómo te tienen.

Esto se va a acabar.

-¿Qué? ¿Qué opinas?

-¿La verdad o una mentirijilla piadosa?

-Nacha, me estás asustando.

-Es que esto está fatal. Es un poco ñoño.

-¿De verdad?

-Sí, además es muy caótico. Es difícil seguir el hilo.

-Pero Bremón me dijo que fuera con algo directo

con anécdotas y emociones. Por eso empieza así.

A Israel le costó dar sus primeros pasos,

pero, cuando cumplió un año y echó a andar,

dio pasos firmes hasta llegar a los brazos de Armand.

(RÍE)

-¿Lo ves? Es que es una cursilada, Elías.

Pero ¿a quién se le ocurre pedirle consejos al comisario?

-Bremón es el que mejor habla

y el que mejores discursos da de la comisaría.

-Pero eso para los discursos de prensa,

esto es algo muy personal.

-Yo necesitaba algunas pautas. Yo no sé de esto.

-Yo creo que te estás ahogando en un vaso de agua.

Tú lo que tienes que hacer

es hablarle a Isra como tú sabes, desde el corazón,

y dejarte de metáforas chorra de estas...

"Cuando Israel dio sus primeros pasos

y se fue a los brazos de Armand". Parece una novela de Corín Tellado.

-Deja de machacarme ya, compañera.

-Está bien. Es que se nota que no eres ni tú.

-Parece Bremón.

-Tú jamás le dirías una cosa de estas a Israel.

Lo que has de hacer es hablarle desde la naturalidad, la frescura.

-Pero el tema era la emoción.

(Móvil)

-Tengo que cogerlo. Hazme caso: naturalidad.

Soy Nacha Aguirre, dígame.

Sí, del cuerpo.

(Música cómica)

-Aquí tienes. -Gracias.

-Paty. -¿Ya estás aquí? ¡Qué rápida!

-Es que me han cogido muy rápido. Mira qué pelo más brillante.

-Qué bonito. ¿Y eso que llevas ahí?

-Un vestido precioso. Me ha costado un pastizal,

pero es que me he enamorado nada más verlo. Mira, de pantalón.

-María, vas a estar impresionante, ¿eh?

-Es precioso.

-Ahora lo que hace falta es que Elías se relaje un poco.

-Ya sabes cómo es Elías.

Y su hijo, ¿cómo le pide eso a su padre?

Lo peor que le puede pedir es que hable en público.

Él, con los malos, en seguida un "arrojao",

pero para dar un discursito de "na" se caga vivo.

-Bueno, un discursito tampoco es. Yo estaría cagada también.

-Pero si tú eres una "echá" "p'alante",

no hay más que verte aquí.

-Una cosa es la clientela de La Parra

y otra muy distinta es enfrentarte a un público desconocido.

-Bueno, sí. Supongo que para eso hay que nacer.

En mi pueblo hay uno que vende melones

que, como te cruces con él, te vende dos, así sin inmutarse.

Pero era así de crío. Iba a mi clase y hacía lo mismo.

-¿Vender melones? -Mujer, vender melones no.

Pero en el recreo juntaba a todos los chiquillos

y rifaba su bocadillo. Un bocadillo casero normal,

como el del resto de los críos.

Pero te lo vendía con un arte, con una labia el tío,

que se sacaba sus pesetas.

-Ese chico era un poco "espabilao", ¿no?

-¿"Espabilao"? Lo que tenía y tiene es un morro que se lo pisa.

-¿Quién, yo? ¿Ya me estáis dando cera?

-Vamos a ver, chaval,

que el mundo no está constantemente ocupado de tus cosas.

Me voy "p'arriba". -Hasta luego.

-Oye, ¿José Manuel López ha vuelto a dar señales de vida?

(RESOPLA) -No, pero tengo miedo

de que aparezca en cualquier momento.

-En cuanto asome la patita, le echo el lazo.

-¿Qué quieres tomar? -Un zumo de melocotón.

¿De quién hablabais María y tú?

-De nada, de un amigo suyo del pueblo, de Marinas,

que tenía mucha labia.

Estábamos hablando de Elías,

que el pobre está "cagao" con el discurso de la boda de Isra.

-Esta mañana lo he visto en la taquilla delante del espejo

ensayando "to" "rayao".

Y preguntándome a mí

que qué me molaría que me dijeran el día de mi boda.

-¿Y qué le contestaste? -¿Yo?

Que dijera lo que dijera mi padre, yo estaría pensando en otras cosas.

-¿En qué cosas?

-En el banquete, en el ciegazo de después,

en la noche de bodas.

-De verdad que no tienes remedio.

Aunque yo a ti no te veo casándote.

-¿Por qué no? A mí me fliparía casarme.

En serio. O sea, en un futuro.

¿Tú no te quieres casar?

-Dime qué quieres. -Una sin.

-Ahora mismo.

-Pues no sé si me gustaría casarme. No lo he pensado.

-Igual porque aún no has conocido al chico de tus sueños.

-O igual sí lo conocido, lo que pasa es que no soy de casarme.

-También es verdad.

(RÍE) -"Flipao".

-Que... me han dicho que eres una "crack"

con los comunicados de prensa.

-Buen comunicado de prensa, ¿eh?

Pero un comunicado es lo contrario del discurso de boda de un hijo.

El comunicado de prensa es pura información,

y el discurso de la boda debe ser pura emoción.

-Pero, bueno, no sé... De algo tendré que informar, ¿no?

-¿Y qué les importa a los invitados nuestros éxitos policiales?

-No sé, intentaba arreglar lo otro

y quitarle cursilería y me lo he llevado a mi terreno.

-Pero llévatelo a tu terreno como padre, no como policía.

-Yo quiero que Israel se sienta orgulloso de mí.

No tengo nada de que sentirme orgulloso

más que de un par de hazañas de barrio.

-Bueno, yo no conozco mucho a Israel,

pero de lo que debe estar orgulloso es de que seas buen padre.

-Es lo que intento.

-¿Crees que no has sido buen padre?

-Bueno, más o menos. No siempre.

Es que creo que no conoces todo mi historial.

-No será para tanto, si te pide que des el discurso en su boda.

-Eso es porque nos hemos reconciliado.

Pero verás... es que durante algunos años

estuvimos muy distanciados.

Yo no aceptaba su homosexualidad

y además me di a la botella.

-No sabía.

-Fui un desgraciado, sí. Pero aprendí la lección

y ahora acepto las cosas como son.

Y, además, Merche,

cuando recuperé a mi hijo Israel fue el momento más feliz de mi vida.

(ASIENTE)

-Eso es lo que tienes que contar.

-Ya, pero ¿cómo?

-Desde el corazón. Te va a quedar bien seguro.

Es un reto. Inténtalo.

Y gracias por el café.

(Música cómica)

Mientras esté la investigación abierta,

quizá necesitemos volver a hablar con usted.

De acuerdo.

¡Compañera!

¿Todas las llamadas son para ti o qué?

Pues estoy tirando de confites por los robos del cobre,

en el polígono.

Y les gusta marear la perdiz hasta que te dan algo jugoso

para hacerse los importantes.

-Por cierto, hace poco hubo un caso de robo

en líneas telefónicas del polígono.

Sí, Bremón quiere que investigue si hay alguna relación.

Igual podrías echar un vistazo.

Sí, esa es la idea, ir al polígono. Cuando me den tregua las llamadas.

Si quieres, te echo un cable.

Suena a coña, pero lo digo en serio.

¿No estás de prácticas en la UFAM?

Sí, pero está tranquila la cosa.

Vale.

¿Me marcho y le digo a Merche que te rebote mis llamadas?

"Ok".

Por cierto, cuando puedas, ¿le puedes echar un vistazo

a una evaluación que debo presentar?

Vale, favor por favor.

¿Sabéis si Abarca está en la UIT?

-Se acaba de pirar a comer, ¿por?

-El gerente del centro comercial El Guijarro

ha enviado imágenes de las cámaras de una de las tiendas.

Han robado un montón de móviles.

-¿No puedes mirarlas sin Abarca?

-Sí, de hecho tengo el "frame" del ladrón,

pero el tipo tiene un perfil normal. A ver si nos suena.

Mirad.

Esto es en la tienda.

No, a mí no.

Espérate.

Este es José Manuel López. ¿Quién?

Lo busco por acoso sexual. -¿Seguro?

-Sí, tengo la ficha en mi escritorio.

Bueno, me voy al polígono. Te derivan las llamadas.

"Ok". Mira, ven.

-¿Tú sabes si Paty ha denunciado esto?

-Sí, pero te voy a enseñar la ficha.

Una de las veces estaba yo.

La última vez la esperó a la salida del supermercado,

y estuvo diciéndole burradas.

-Qué asco de tío. -Sí, qué asco. Mírale.

Cuando vino Paty, no podía ni contármelo del susto.

-A ver, acoso sexual, robo,

trapicheo con costo... Hay que trincarlo cuanto antes.

-Hemos peinado el barrio,

pero creo que se ha quitado de en medio. No hay ni rastro.

-Cuando Abarca me confirme que es él, reviso otras comisarías.

-Espera, hay alguien que nos puede ayudar.

-¿Quién? -Damián, de la ferretería.

Me dijo que estuvo pidiéndole curro. Igual le dejó un número de tfno.

-Pues ya estás tardando en ir. Míralo y vamos hablando.

-"Ok".

(Música de intriga)

-Hemos terminado entonces.

Espero que haya quedado bien la entrevista.

¡Marisa! ¿Puedes acompañar a estos señores a la salida?

-Por aquí, por favor.

-Estaré pendiente cuando salga publicada.

¡Gracias por todo, adiós!

¡Elías! Pasa, hombre, pasa.

-Vaya jaleo que tienes. ¿Quiénes son, periodistas?

-Sí, han venido a hacer una especie de reportaje

para el suplemento del periódico del barrio.

Cosas de la campaña. -Qué bien te lo pasas.

-No es tan divertido. Más bien se siente uno un poco ridículo.

-¿Y eso?

-Me han sacado fotos en la cabina de un camión,

encima de unos palés, conduciendo una carretilla...

-Como un currante más, ¿no? -Como lo que soy: un currante nato.

A esta gente de la política le gusta mucho el paripé

y basarlo todo en la imagen.

Con tal de que me den la oportunidad de mejorar la vida de mis vecinos,

me doy por contento. Bueno, ¿qué se te ofrece?

-Pasaba por el polígono porque tengo un operativo en marcha

y he venido a visitarte.

-Claro, tú siempre eres bienvenido. Siéntate, por favor.

Lejos han quedado aquellos días en los que te pasabas por aquí

con una orden de registro.

-Tranquilo, que esto es una cosa personal.

-Imagino. Tú dirás, ¿qué puedo hacer por ti?

-Es que tú tienes algo que yo no tengo y que puedes ofrecerme.

-Pues así, a bote pronto, no sé qué. ¿Camiones?

-Tu labia, macho. Por eso eres tan buen político.

-¡Anda, anda! Para estar en política no solo hace falta labia,

hay que tener ideas y un proyecto que ofrecer.

-He visto discursos tuyos y tienes mucho tirón.

-Gracias. Hago todo lo posible por mostrarme tal y como soy.

-Es que tengo que pedirte un favor.

Tengo que presentar un discurso con cierta urgencia

y quiero que suene natural y real.

-Yo te ayudo sin ningún problema.

Lo que pasa es que me tendrás que decir qué quieres decir

y lo más importante, a quién lo vas a dirigir.

-No tengo ni idea de a quién va dirigido.

Es para la boda de mi hijo.

-¿Cómo? ¿Que tu hijo se casa? ¡Es una noticia estupenda!

¿Y con quién se casa?

-Se casa con Armand, un francés, ortodoncista, muy majo.

La boda es en París.

Y esto del discurso es un marrón. Le he dicho que sí porque es él...

-Ya, siendo en París es una papeleta.

-Por eso tengo tanta presión. Toda la mañana haciendo discursos

y cada vez me salen peor. -Te voy a contar una cosa

que es un secreto. Solo lo sabemos Alicia y yo.

Verás, aquel día de la boda,

cuando se casó con Rober aquel día tan desgraciado,

unas horas antes me las apañé para verla a solas,

más que nada porque... quería darle una foto de su madre.

"Tu madre me dijo que si alguna vez teníamos una hija ella y yo,

quería ponerle de nombre Alicia,

como "Alicia en el país de las maravillas".

Ella quería que fuese una niña alegre, divertida,

que no le tuviese miedo a nada.

Mañana no estaremos en tu boda ni tu madre ni yo,

pero estoy seguro de que, si ella estuviese allí,

se sentiría la mujer más feliz del mundo

al ver que eres la hija que siempre quiso tener.

Hacía mucho que nadie

me contaba la historia de mi nombre".

(ALICIA SOLLOZA)

Por eso creo

que no tienes que darle tantas vueltas al asunto.

No seas tonto, no desaproveches esta oportunidad.

Ve a París, ponte delante de tu hijo y dile lo orgulloso que estás de él.

Si no, te arrepentirás el resto de tu vida.

-Por eso siento tanta presión.

-¡Pues no la sientas, hombre! Déjate de tonterías.

Cuando estéis allí, estáis tu hijo y tú. Olvídate de lo demás.

Olvídate del banquete, los invitados y de tus consuegros,

y hasta del tal Armand con el que se va a casar tu hijo.

Solos tú e Israel.

Míralo a los ojos y háblale desde el alma,

desde el corazón, desde el amor tan profundo que sientes por él

y dile que te sientes orgulloso como padre. Ya está.

-Joder, menudo poder de convicción que tienes, macho.

"Quintero for president". -Anda, déjate de tonterías

y coge ese capote y torea a ese toro. Irá estupendamente.

-Gracias, amigo. -A ti.

Ya me contarás.

(Música lúgubre)

(Música melancólica)

(Llaman a la puerta de la tienda)

Perdón. Pensaba que estabas abierto.

-Sí, no... Estamos abiertos. El cartel no...

-¿Estás bien?

Tienes mala cara.

-Es que he pasado muy mala noche.

-¿Estás mal o qué?

-No, algo que tomaría en mal estado

y me ha sentado mal.

Aparte, no se me va de la cabeza lo de la clientela.

-¿No remonta la cosa?

-No hay manera. Hoy he estado a punto de quedarme en casa.

Lo que pasa es que, cuando el negocio es tuyo,

llueva, ventee o truene, has de estar al pie del cañón.

-Qué me vas a contar. Mi madre, ya se esté muriendo, abre el bar.

-¿En qué puedo ayudarte? ¿Algún problema con los grifos?

-No. El grifo grande va genial. El otro lo guardo para reformas.

-Bueno, tú me dirás. -De la tienda no quería nada,

es que busco a José Manuel López, el tío del que te hablé.

-Sí, me acuerdo. Pero, como me contaste su historial,

no lo voy a contratar ni loco.

-El historial sigue creciendo. -¿Qué ha hecho ahora?

-Acosó a Paty, la camarera de La Parra

y sospechamos que ha robado en una tienda de electrónica.

-Caray. Menudo pieza. ¿Y por qué me cuentas a mí esto?

-Es por si ha venido por aquí. -No, no. No ha venido.

-Otra cosa: cuando estuvo aquí, ¿te dejó un número de teléfono?

-No.

-¿No? Qué raro, ¿no?

-¿Por qué?

-Viene a ofrecerse a trabajar, ¿y no te deja un teléfono?

-Pues sí que es raro, pero yo tampoco le vi ganas de trabajar.

-Es que igual es una excusa para acercarse a ti.

-¿A mí?

-Por la tienda, Damián.

Igual estaba planeando dar el palo aquí también.

-Ahora que lo dices sí. Es una teoría, pero sí...

-No te preocupes, nosotros seguimos investigando.

-A ver si hay suerte y dais con él pronto.

-Muchas gracias por todo. Hasta luego.

(Campanilla de entrada)

(Música de tensión)

Qué va, tía, nada. Se lo ha tragado la tierra.

No, Damián no sabe nada. Su teléfono tampoco.

No. Yo no descartaría nada, porque igual se ha bajado al moro,

que es lo que yo pienso. Vale. Vale.

Vale. Con lo que sea, me dices, ¿vale, Nacha?

Venga, chao.

¿Qué pasa, Silvia?

Entrando en calor. ¡Hacía un frío en el polígono!

¿Qué tal con los móviles robados?

De momento, ninguna novedad.

Hemos dado parte, pero lo lleva Nacha.

¿Qué tal con lo del cobre? Pues no he avanzado mucho.

Y me temo que tienen a un especialista:

para robar el bobinado y el cable de los transformadores

hace falta un experto. Es muy peligroso.

Seguro. Esas bobinas pegan un pepinazo de la leche.

¿Y sabes?, después de robar,

dejan los centros de transformación abiertos.

¡Qué va!

Hay chavales que juegan ahí, es peligrosísimo.

Lo raro es que ninguno se haya electrocutado.

Hemos dado órdenes de que los sellen cuanto antes.

¿Y el botín que se llevaron es gordo?

Ayer se levantaron 600 kg de cobre.

Los dueños de las empresas están muy preocupados.

No saben nada de las aseguradoras, pero hay muchos daños.

¿Y dónde guardan la mercancía?

O se lo funden rápido, o se lo llevan para China.

Debe de ser chungo camuflar toda esa mercancía.

Son profesionales. A veces usan vehículos grandes.

(Móvil)

Eh, Miki.

Dime.

No... Para, para.

Dime... Vuelve a decírmelo.

Calle de los cerezos.

Pero...

Vale, tío. Sí. Nada, gracias.

¿Qué dice el confite?

Que a un colega lo tantearon

para conseguir locales para guardar material.

Después se lo llevaban a China.

O sea, un local en la calle de los Cerezos, ¿no?

Sí, y que...

el colega había encontrado un taller mecánico

para guardar el material una noche.

Un taller mecánico, en la calle de los Cerezos.

Sí.

Motor Soler.

Álvaro. Necesito hablar contigo. Nos vemos en La Parra, ¿vale?

Luego te cuento.

Hasta luego.

Ponme un agua, Paty.

-¿No quieres nada más? Tengo una tortillita recién hecha...

-No, solo he venido a hablar con alguien.

-Hola.

¿A qué viene tanta prisa?

-¿Quieres que te ponga algo? -Nada, Paty, gracias.

¿Qué pasa?

¿Recuerdas el caso del cobre robado?

Sí. ¿Hay avances?

No tenemos a nadie, son una banda bien organizada.

Pero en su infraestructura hay locales en Distrito Sur

y usan esos locales para esconder material hasta darle salida.

Y hay sospechas de que uno de los locales es Motor Soler.

Sí, venga y qué más.

Va en serio.

¿Qué te hace llegar a esa conclusión?

Ah, vale. Que el local tiene el apellido maldito, Soler.

No tiene nada que ver con eso.

¿Y por qué no te creo?

Si me señalas con el dedo es porque soy un Soler.

No te señalo a ti ni a nadie.

Me han dicho que usan tu taller para esconder material.

Y el dueño del taller soy yo.

Bajemos la voz, por favor.

Ni por favor ni nada.

Me parece alucinante que sospeches de mí.

Creí que estábamos en otro punto. ¡Eh, eh, chist!

¿Me dejas que te explique?

Un confite dice que esta noche una furgoneta con cobre robado

va a dormir en tu taller. Y yo te digo que no.

¿O crees antes al confite que a mí?

Yo confío en ti, pero mi trabajo es investigar.

O sea que ahora hacer tu trabajo es sospechar de mí.

Ah, no, calla,

seguramente estás sospechando de mis hermanos.

En mi taller no se hacen chanchullos, Silvia.

Mis hermanos serían incapaces.

Álvaro.

En mi taller no.

Paty, ponme un poco de esa tortilla, anda.

¿Sí? Vas a flipar. Me ha quedado riquísima.

27, 28, 29, 30, 31 y 32.

32 en total, tío. El aumento es espectacular.

-Me he camelado hasta a los del Yippi Yay y el Plutarco,

los nuevos locales de la zona este.

Como ves, hay mucho potencial para nuestro alcohol.

-Estoy impresionado, nano.

-Estoy "on fire".

-Y sé de una que se va a alegrar mucho.

-La sensación de tener contenta a la mamá es genial.

Pero el que está en horas bajas es el guapito de cara.

-La verdad es que a ella le ha sentado mal lo de Silvia,

aunque quisiese disimular.

-Pero algo hará para que Álvaro vuelva al redil.

-No sé. De los tres es al que más consentido tiene.

-¿Qué? ¿Celebrando que habéis dado un gran golpe?

-¿De qué hablas? -No te hagas el tonto.

Aunque no me contéis lo que hacéis, me entero de todo, por desgracia.

Y ya sé que todo os da igual y la gente no os importa,

pero me habéis fastidiado pero bien.

-Echa el freno. ¿De qué hablas?

-¿Cómo que de qué hablo?

Han robado cobre en el polígono.

-Pues eso tiene que levantar buena pasta.

Qué pena no estar en ese ajo. -Olvídate, Ricky.

Hay que saber de electricidad o te puedes quedar frito.

-Vale ya y decidme la verdad. -¿Qué verdad?

-¿Habéis robado cobre y lo vais a guardar en el taller?

-Pero ¿qué dices?

-¿Silvia tiene algo que ver con esta bulla?

-Eso. Ha sido ella la que te ha dicho algo.

-Sí, le ha llegado un chivatazo que apunta a Motor Soler.

Es donde van a guardar el cobre esta noche.

-¡Ahí va con tu novia, que va dando información confidencial!

Seguro que es ella la que nos señala.

-No, os lo pregunto yo.

-Pues yo te voy a responder:

esa tía está empezando a malmeter entre nosotros.

-Solo hace su trabajo.

-¿Y no te sirve de nada que te digamos que no hemos sido?

-Ni siquiera tenemos llaves para entrar.

-Como si os hicieran falta llaves para entrar donde queráis.

-Mira, tontolín, vete a malmeter a otro sitio y déjanos tranquilos.

-Álvaro, ¿no has pensado que quizá la culpa pueda ser tuya?

Igual vas dejando las llaves al alcance de cualquiera.

-Eso ha sido un puntazo, hermanito.

(INCRÉDULO) -¡Este chico...!

-Tomás, deja eso para mañana. Es hora de chapar.

-Solo quedan las bujías. -Ya me encargo yo,

tú pírate, que estás fuera de tu horario de trabajo.

-No, si quieres cierro yo.

-Pues ponte con ello, yo voy a revisar unas facturas atrasadas.

¿Qué? No me mires así.

Si lo hago por hacerte compañía.

Ya sabes que somos un equipo.

Esto no es como el taller de Ramón, donde yo curraba.

Aquí vamos los dos a una:

nos apoyamos.

Donde no llegas tú, llego yo.

Aunque no me mola que me llames jefe.

Y rápido, que te quiero invitar a una birra

para celebrar que eres el empleado del mes.

¿O es que tienes otro plan?

(Música de tensión)

-Bueno, el caso es que me está esperando mi novia.

Y creo que lo voy a dejar por hoy, ¿vale?

(ELÍAS) "Hola, me llamo Elías y soy el padre de Israel".

(MARÍA) -Eso no; todos sabrán que eres el padre del novio.

(PATY) -Bueno, de uno de los novios.

-No me interrumpáis.

"Muchos de los presentes conocéis a Israel.

Sabéis lo inteligente, buena persona,

divertido y talentoso que es.

Pero ninguno lo conocéis como yo lo conozco,

o como lo conoce su madre, Raquel,

a quien le agradezco que me diera un hijo tan maravilloso.

Es cierto que Israel y yo

hemos tenido momentos complicados,

pero eso solo ha servido para

afianzar el amor que nos tenemos.

Israel, yo te he querido siempre,

con la misma fuerza que cuando eras solo un niño

y ya eras, como ahora,

un gran dibujante y mejor persona.

(SE ACLARA LA VOZ, NERVIOSO)

Hijo, todavía guardo

uno de los primeros dibujos que hiciste de nosotros,

de nosotros, de ti y de mí.

Y mira: te lo he traído como regalo".

-Qué bonito. ¿Todavía guardas su dibujo?

-Sí, he ido a cogerlo cuando he ido a hacer el equipaje.

-Es precioso, Elías.

(PATY, RÍE) -¿Este eres tú?

Pareces un gigante, ¿eh?

Y él está sonriendo muchísimo.

-Pues, mira, te voy a robar esa idea, fíjate.

-¿Y ya está el discurso?

-No. El discurso lo voy a terminar así:

"Isra, en este dibujo

yo parezco un gigante y tú estás sonriente.

Y ahora para mí tú eres un gigante

y yo sonrío y soy feliz,

porque vas a empezar una nueva vida junto a Armand".

¿Está bien? ¿Es muy tonto esto del dibujo?

-¿Qué dices, tonto?

¡Si tengo erizados todos los pelos!

(EMOCIONADA) Es precioso, Elías.

-Y no he titubeado, no me ha temblado la voz ni nada.

-No, lo has hecho supernatural.

-Me ha encantado, Elías.

Creo que vas a emocionar un montón a Israel.

-¿Entonces me dais el visto bueno? -Hombre, claro.

-Sí, yo lo veo fenomenal.

¿Le dijiste a Raquel que lo traduzca a los franceses?

-Si no lo traduce, allá película.

Este discurso lo he escrito para mi hijo Israel

y se lo pienso decir a los ojitos. -Muy bien dicho.

-Y pensar que esta mañana estabas acojonadito perdido.

-¿Sabéis quién me ha ayudado mucho con esto?

-Me dijiste que Bremón.

-Sí, claro. Y María, y Paty...

y Merche y tú también, Nacha. -Hemos aportado lo que hemos podido.

-Pero fíjate que Quintero también ha aportado lo suyo.

Lo del dibujo se me ocurrió estando con él.

-¿Quintero? ¿Has estado con Quintero?

-Sí, he ido a charlar con él, ha salido el tema

y hemos hablado cosas de papis...

-Alucino contigo. ¿Qué será lo próximo?

¿Iros al cine a tomar palomitas con Quintero?

(Móvil)

(SUSURRA) -Es Israel.

¡Hijo, Isra! Dime, ¿qué?

Sí, tenemos el equipaje hecho. Bueno, casi hecho.

No, no hace falta que vengáis, cogemos "le métro".

(MARÍA) -Se lo ha currado mucho.

-Pero ¿a qué viene esto ahora?

Hijo, pero ¿tú sabes...?

No, no pasa...

No, no digas nada. Déjalo así.

Que no, no pasa nada, hijo. Venga, un beso. Chao.

-¿Qué? ¿Problemas con la boda?

-No, con el discurso. No quieren que lo hagamos.

-¿Qué?

-Mi futura consuegra, la madre de Armand,

que lo quiere hacer ella.

-¿Y Raquel no? -Ni Raquel ni nadie.

La madre de Armand.

-Qué palo. Después de lo que te lo has currado...

-Con lo bonico que te había quedado.

Qué pena que Isra no vaya a oírlo. -La verdad es que sí.

-Perdona, ¿quién ha dicho que mi hijo no lo va a oír?

Me van a decir los gabachos lo que tengo que hacer.

Como que me llamo Elías Guevara que cojo el micro y lo leo.

-Por supuesto que sí. Y con dibujo y todo.

-Tú di que sí.

Y si no lo entienden, "rien de rien".

-Eso, "rien de rien".

¡Ay, madre! -No me hagáis cositas.

-Déjalo que está tierno. -Está sensible el oficial Guevara.

-Qué bonico.

-Quedamos a las 7:00 para que la saques.

-¿Qué es esto, Tomás?

¿Qué guardas ahí, eh?

¿Un sobresueldo? -No, Álvaro, yo...

Te lo puedo explicar. -¿Qué me puedes explicar?

-Quítate de aquí.

Abre. -Tú no tocas nada.

-Abre o te arranco la cabeza.

-¿Quieres que te raje?

¡Alto, policía!

Tira la navaja. Manos arriba.

Abre. Cacheamos.

¿Qué pensabas?, ¿que no me iba a enterar?

Esta vez la has cagado pero bien.

Álvaro no se merecía esto.

Vamos.

(Timbre)

Hola. Te he mandado un mensaje para ver si estabas despierta.

Tengo el móvil cargándose.

Cuando me he ido de la comisaría no te he visto.

Estabas en los calabozos. Si es muy tarde, me voy.

Bueno, es un poquito tarde...

Pensé que te habrías ido a casa.

Pasé por el taller para comprobar que estaba cerrado

después de que tus compañeros acabaran de confiscar la furgoneta.

¿Quieres una infu?

No, no te quiero molestar.

Que no molestas. Al contrario.

Anda, vente.

Imagino que te has quedado tocado con lo de Tomás.

Un poco, la verdad.

¿Qué tal ha ido con él?

Mañana le tomamos declaración.

No me lo puedo creer, Silvia. Tomás es un buen tío

y hubiera puesto la mano en el fuego por él.

Pues a ver qué nos cuenta mañana.

Lo que está claro es que él es solo un peón,

pero puede que nos sirva la información que nos dé.

¿Crees que hablará?

De eso va a depender su futuro. Ya.

Igual nos ayuda a llegar a los cabecillas y entonces el juez

quizá podría imponerle una pena menor.

Ya.

Oye...

Perdóname, ¿vale?

Perdonarte, ¿por qué?

Por cómo te he hablado esta mañana.

Sabes que no me gusta que desconfíes de mi familia.

Vamos a dejarlo. No, en serio.

Siempre quise que Ricky fuera mi segundo en el taller,

pero no lo conseguí.

Por eso le tenía tanto cariño a Tomás,

y porque hacíamos muy buen equipo.

Entiendo que te duela que te haya traicionado.

Pues un poco.

¿Sabes qué?

Te admiro mucho.

Sí, es verdad.

Porque eres muy valiente y muy íntegra

y aprendo mucho cuando estoy a tu lado.

¿Me estás haciendo la pelota?

Yo no soy modelo de nada.

De hecho, pierdo mucho en la intimidad.

No es lo que me han contado.

Venga ya: soy cabezota,

tengo problemas para controlar esos prontos que me dan

y lo peor de todo es que quemo las "pizzas".

Y que nunca me hago la cama.

Eso es verdad.

Pero como poli eres un diez.

Y no me importa en absoluto que no hagas la cama.

¿No? No.

Pues, de hecho, creo que la he dejado sin hacer.

¿Qué te parece si lo comprobamos?

(Música "rock" animada)

(SILVIA RÍE Y CHISTA)

Perdón, perdón.

¿Cómo vas? ¿Has encontrado al baboso este?

-Ni rastro de él.

Y con ese nombre, a cada persona que le pregunto,

me dice que tiene un cuñado con ese nombre.

-Pues yo no lo he vuelto a ver. Y menos mal, qué mal rollo de tío.

¿Tú madre te ha echado la peta por estar con la poli?

Nada fuera de lo normal.

En las familias hay temas que es mejor no tocar

para poder convivir. Y yo soy un tema tabú.

¿Te molesta? Es un poco incómodo,

sentir que estás entre dos bandos y que yo tiro de uno.

¿Qué tal?

-Estoy pasando por una racha bastante chunga.

Venía a dejaros el currículum por si necesitabais un refuerzo.

Si María no está, vuelvo otro día. -No te preocupes.

En cuanto vuelva, se lo doy.

Tenemos una dirección, información sobre la banda

y el nombre del cabecilla.

El nombre no te lo ha dado, ¿no? Te dio el apodo, el Chato.

Es mucho más de lo que esperaba obtener de Tomás.

Y sin ti hubiese sido más difícil sonsacárselo.

Si Tomás iba a parar el desahucio de su madre,

quiere decir que esto da mucho dinero.

Yo pensaba que era una cosa marginal.

-Si tienes contactos en China te puedes forrar.

-Pues ponte a ello, ¿eh?

Si Álvaro tiene razón y esa banda va a caer,

pronto habrá un hueco en el mercado.

¿Cuál sería el siguiente paso?

Ir a por la cabeza.

El Chato se deja ver cuando paga a sus colaboradores.

¿Les paga personalmente?

Sí. Le gusta marcar su territorio

y tener a esos autónomos controlados.

Y ese es su punto débil.

Hoy es día de pago y sabemos dónde.

No vengo a enfrentarme a vosotros. Lo contrario.

Vengo a ofreceros un negocio.

-¿Se lo ofreces a la gente que te pegó una paliza?

-¡Hola!

¿Y tú quién eres, preciosidad?

-Pues soy Sara y trabajo aquí.

-Hoy hemos hablado suficiente.

-Está bien, ya me voy. Pero considera mi oferta.

-¿Habéis pillado a la banda del cobre?

Estamos en ello.

Prométeme que tendrás cuidado.

Son ellos.

¿Mantenemos la guardia o intervenimos?

No podemos perder al Chato. Vamos a detenerlos.

A por ellos. Nos acercamos con discreción.

Quiero darle a Bremón una detención limpia.

Espera.

A ver qué quieren esas dos.

Buenos días.

¿Puedo preguntarles qué están haciendo aquí?

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 506

Servir y proteger - Capítulo 506

08 may 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

ver más sobre "Servir y proteger - Capítulo 506" ver menos sobre "Servir y proteger - Capítulo 506"
Programas completos (516)
Clips

Los últimos 1.649 programas de Servir y proteger

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

Añadir comentario ↓

  1. Rosa

    Subtítulos por favor!!

    12 may 2019
  2. Jesús Enrique

    Mi serie preferida en horabuena a todos los protagonistas de está gran serie un fuerte abrazo.!!!!

    10 may 2019
  3. Joaquin Sanchez Puga

    La mejor Pepa. El papel de Maria y su manera de desempeñar lo. Guapisima los demás también muy buen rollo

    09 may 2019