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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 489 - ver ahora
Transcripción completa

¿Es por lo de anoche?

No tienes que darle más importancia.

-¿Has tenido un gatillazo?

-No veo dónde está el cachondeíto.

Es una cosa muy grave.

-Lo deberías haber hablado primero con María.

Tiene que haber confianza y comunicación.

Si tienes un problema, ¿qué hay que hacer? Hablarlo.

-Lo que te pasa es que estás "estresao".

Pues te vas a tu casa, te pegas una duchica,

te pones guapo y en una hora te quiero aquí.

-Has tenido muy buena idea. Es una maravilla darte un "spa"

y después cenar y estar contigo.

-Sí, parece que te ha sentado de maravilla.

-Cuando llegue un nuevo comisario, las cosas serán diferentes.

-Conozco a Alfonso y sospecho que tiene una implicación personal.

Antúnez es hermano de la mujer de Gustavo Pedralbes.

-¿Qué tiene que ver Pedralbes?

-Está loco por venirse a Madrid.

-¿No habrás oído algún rumor,

o si ha tenido algún lío de faldas?

-¿Por qué me preguntas esto?

-Para poner el parche antes que la herida.

-El pavo este, dice que era colega de mi padre.

-¿Y no lo es o qué?

-Sí se conocen.

Me ha dicho que me aleje de él lo máximo que pueda.

-Espero que Pedralbes no pise esta comisaría nunca.

-Lo hará, y te arrepentirás de estar en el lado equivocado.

Me acaban de comunicar extraoficialmente

que, si en una semana no detenemos al estrangulador,

me cambian de puesto.

Nuestras investigaciones están dando frutos

y en menos de una semana

habré atrapado a ese asesino.

Entonces tendré tiempo para ajustarle las cuentas

a usted y a su cuñado.

¿Cómo te has hecho esto? -En el desguace,

saltando entre neumáticos.

-¿Y cómo te has caído para hacerte este moratón?

-Puse el brazo como pude para frenar la caída.

-¿Por qué iba a mentirte? -Creo que le hacen "bullying".

-No tengo ningún problema ni dentro ni fuera del instituto.

-Daniel, hijo, que llevo un rato esperando en la furgoneta.

-Da gusto, es un currante.

-Es buen trabajador, eso es cierto.

Habrá salido a su padre. (RÍE)

-Creo que a tu hijo le están haciendo "bullying".

-¿De dónde has sacado eso?

-El otro día tenía un moratón en el brazo,

el típico de cuando te agarran,

y dice que se lo hizo en el desguace.

-No sé, le pondré más atención a ver.

Les puedo asegurar que el cerco se estrecha

y estamos más cerca de atraparlo.

"Y en nombre de aquellas mujeres a las que ha asesinado,

puedo decir que mucho antes de lo que piensan

yo misma le pondré las esposas".

(MERCHE) Ha llegado este sobre, jefa.

Tu provocación ha funcionado.

A partir de ahora quiero que tengas escolta.

Voy a iniciar los trámites. No, no lo hagas.

Tenemos un asesino muy listo y si me pones escolta

se dará cuenta.

Un testigo vio a Mónica Llorens hablando con un tipo

la noche del asesinato.

Id a hablar con él. Le tomáis declaración,

pero aseguraros de que vio a Mónica Llorens

y al hombre que habló con ella.

No vio que la atacara ni que discutieran,

ni que la siguiera; los vio hablar.

No le podemos dejar escapar, porque, en cualquier caso,

podría ser el último que vio a Mónica Llorens con vida.

Le he visto pedir en la iglesia de San José.

¿Seguro que era él?

Sí, además me llamó mucho la atención,

porque ese día hacía calor y no se quitó el abrigo.

(Música emocionante)

(Timbre)

Buenos días. Buenas.

¿Por qué hay un sospechoso en busca y captura y no me avisáis?

Te iba a ofrecer café, pero veo que llevas unos cuantos.

A que no habéis detenido a nadie. No que yo sepa.

Si me lo hubierais dicho, habría patrullado toda la noche

y tendríamos al estrangulador detenido.

Tendríamos un oficial agotado y a una inspectora jefe

que tiene que prescindir de él cuando más lo necesita

porque se ha pasado de horas. ¿A quién le importan las horas?

A mí, a Jefatura, a la Seguridad Social,

¡al sindicato!

Todos tenemos ganas de atraparlo, pero no cedamos a los nervios.

Además, cuando nos llegó ese dato, ya habías acabado tu turno.

Y le dijiste a Nacha que no me lo contara.

Efectivamente.

Como inspectora jefe puedes hacer lo que quieras,

pero como amiga me molesta que no me digas

que hay un sospechoso y que has recibido una amenaza.

Bueno, pues, como inspectora jefe, hago lo que considero

y, como amiga, te iba a invitar a un bizcocho buenísimo

que ha hecho Olga y quiero que lo pruebes.

¡Aquí no hay quien esté de mal humor!

¿Café?

Gracias.

A ver,

¿qué quieres saber?

¿Tú no tomas nada?

Yo ya he desayunado, si no te importa. ¡Qué humor!

Está buenísimo.

Pues te pongo un táper, que Olga estará encantada.

¿Es verdad que has recibido una foto con una amenaza?

"Pagarás por lo que has hecho, Miralles".

¡Joder!

No permitiré que ese malnacido me meta el miedo en el cuerpo.

Tampoco vamos a hacer como si no pasara nada.

No, pero yo sé cuidarme y voy a andar con mucho ojo.

Mira, te voy a decir lo que vamos a hacer:

esta noche te recojo y me vengo contigo a casa.

¿A qué? A cuidarte, a protegerte.

(RÍE) Voy a pasar unos días en ese sofá.

El bizcocho está bueno,

pero de ahí a que te mudes aquí, hay un trecho.

Venga, Elías, no exageremos. Y vámonos para comisaría.

Buenos días. -¡Hola, Olga!

Oye, qué riquísimo está el bizcocho que has hecho.

-¿Qué pasa? ¿Algo sobre el estrangulador?

(IMPROVISA) Una cosa,

¿podrías quedarte unos días en casa de Paty?

¿Por qué?

Porque hemos recibido una amenaza en comisaría

y, bueno, no es para alarmarse, pero...

Pero tampoco está mal tomar precauciones.

-Pero ¿te ha amenazado a ti?

Me lo tienes que contar todo.

(Móvil)

Es de comisaría. Dime, Silvia.

Oye, Olga, estamos a punto de pillarle.

No tienes que preocuparte.

-¿Entonces por qué me tengo que ir?

-Tranquila, que no tienes el perfil de las mujeres que ataca.

Pero tu madre estará más tranquila, que son días de mucho estrés.

Tranquila, que enseguida estoy en comisaría con Elías.

Voy para allá. Sí.

Han encontrado al sospechoso. Vamos.

Hablamos luego. Pero tened cuidado.

Claro que sí, siempre. Venga.

No te preocupes, mi vida.

Tranquila, ¿eh?

(SUSURRA) Te quiero.

Toma, cariño, calentico.

-¡Qué contenta de buena mañana!

-Será que he dormido bien.

-O será que te va estupendamente con Elías.

-Eso también. Buen servicio.

-Gracias, hasta luego.

-Mira qué suerte tengo.

-¿Suerte por qué?

-Porque te estaba buscando y...

Quería pedirte disculpas por cómo me puse el otro día,

pero es que...

Bueno, ¿tienes mucho lío?

-Pues tengo solo cinco minutos de descanso

y me he dejado el móvil. Tengo que volver.

-Bueno, voy al grano. Dame un minuto.

-Cuéntame.

-He estado pensando un poco

en eso que me dijiste cuando cortaste conmigo.

-No creo que sea buena idea que hablemos de este tema,

porque está muy reciente.

-Si estoy de acuerdo contigo.

Además, no entiendo muy bien tu decisión,

pero yo la respeto;

no he venido a pedirte una segunda oportunidad.

-¿Entonces?

-Que yo contigo he tenido una conexión muy especial,

no solo como pareja, sino también como amiga.

Y me daría mucha pena perder eso, porque...

Bueno, quiero pedirte que aceptes mi amistad.

En fin, que yo no quiero que nos esquivemos.

Y no quiero tampoco que perdamos esta conexión,

si es que alguna vez la has tenido.

-Pues no sé qué decirte,

porque te repito que está todo muy reciente

y me da miedo que confundamos esa amistad con otra cosa.

-Si yo no voy a venir a invitarte a un café mañana por la mañana.

A ver, no sé... Simplemente me gustaría saber

si tú das esta amistad por... zanjada,

o la vas a dejar que siga viviendo.

Sin forzar, de verdad.

-Parece todo muy sensato,

pero ahora mismo no sé qué decirte.

-Espe, por favor, que yo no voy a forzar nada.

-Te estaba llamando, que te están buscando.

-¿Qué pasa? -Que lo hemos detenido.

-Pues vamos para adentro. Que me tengo que ir.

-¿Al estrangulador?

-No te lo puedo contar.

-Ya, perdona.

Es que desde que apareció la foto en el periódico,

no se habla de otra cosa. -Yo voy entrando. Chao.

-Pablo, es confidencial.

-Ya, ya, vale, vale.

Ya entiendo. Entiendo perfectamente.

O sea, que tú sigues pensando que yo tengo algo que ver

con el caso del estrangulador.

¡Eso es lo que piensas!

Por eso ni amistad ni nada.

-Pero ¿qué estás diciendo?

Si no te cuento nada es por puro protocolo.

Tampoco te contaba nada antes, cuando estábamos saliendo.

-Ya, perdona. Perdóname, lo siento...

-Y ahora, en serio, me tengo que ir.

-Vale, vale. Hasta luego.

-¿Te pongo algo, Pablo?

Pablo.

¿Quieres que te ponga algo?

(CON FALSA SIMPATÍA) Sí, sí, no sé... Ponme...

un café con leche y un pincho de tortilla.

-Vale.

Gracias, Paco. De nada.

(LEE) Lucio Guzmán Torres, 47 años, nacido en Pontevedra.

Tiene antecedentes por hurto y por cuatro cosas sin importancia.

¿Dónde lo encontraron?

En un cajero. Pide limosna en la iglesia de San José

y suele dormir en la escalinata,

salvo cuando llueve o hace frío, que se mete en un cajero.

Rara vez en un albergue.

¿Su última profesión conocida?

Minero en Bembibre.

Diez años sin trabajar. Desde que cerró la mina

no ha levantado cabeza.

¿Lo encontraron Silvia y Nacha?

Sí. Silvia intentó hacer un interrogatorio preliminar

para preguntarle por Mónica, pero ha sido imposible.

Con la cogorza que lleva, no podrá ni articular palabra.

Y en la prueba grafológica no podía ni sujetar el boli.

Vamos a tener que esperar

a que su cuerpo expulse todo el alcohol

para poder hablar con él con coherencia.

¿Te has fijado? ¿Le duele? Sí, la pierna.

Ibarra hirió al atacante en la pierna izquierda.

Sí, es uno de los motivos por los que ha sido detenido.

Nacha y Silvia han comprobado que cojea de la pierna izquierda

y también que tiene un carácter algo violento.

Cuando no está en este estado, claro.

Por eso, junto con la Plataforma por Madrid,

les aseguro que voy a trabajar sin descanso

para conseguir mejorar la vida de mis conciudadanos

y que esta ciudad sea un lugar más seguro

y más decente en el que vivir.

Prometo que no les defraudaré.

-¡Bravo! Muy bien, papá.

-¿Qué tal? ¿Ha ido todo bien?

-Perfecto. -¿Sí?

-Qué bien. Si me ayudas a quitarme esto, por favor...

-Muy bien, ¿eh? -¿Sí, seguro?

-Has estado impecable: sincero, directo,

humilde pero confiado... Está perfecto.

-Bien, bien, hijo. Todo esto ha sido gracias a ti.

-¿Gracias por qué? Si yo no he hecho nada.

-Has sido el que me ha convencido de que era capaz

de decir y hacer todo esto. -El mérito es todo tuyo.

Y con este vídeo y esta entrevista tienes mucho futuro por delante.

-Bueno, no te vengas arriba. Hay que subir el vídeo a internet

y hay que esperar las primeras reacciones.

-Voy a acompañar al periodista para que me pase el archivo.

-Está bien. -Y enhorabuena.

-Gracias por todo. -Un placer.

-Hasta luego.

¡Guau!

-¡Uf!

(Móvil)

¿Sí, quién es?

Sí, soy yo.

(SERIO) Sí, claro que sé quién eres.

¿Por qué me llamas? ¿Qué puedo hacer por ti?

¿Por qué no has empezado por ahí? Es nuestro hombre.

No irás a contárselo a Jefatura.

¿Por qué no? Ni siquiera le hemos interrogado.

No vas a decirles que tienes al estrangulador detenido

cuando no has hablado con él.

No lo estoy condenando, solo quiero informar a Jefatura.

Bueno, y a la prensa. ¿No lo ves bien?

¿Qué consigues diciéndole al barrio que tienes al culpable?

¿Se te monta un piquete y qué hacemos?

Anda, no seas tremendista.

¿Crees que van a venir a lincharlo?

Ya se organizaron patrullas ciudadanas

y Luis Soler acabó agredido.

Aparte, no hay nada concluyente. ¿Cómo que no?

La descripción coincide, estuvo en el Moonlight esa noche

y es el último que vio a Mónica con vida.

Vale, sí, pero tú míralo bien. Míralo bien, Emilio.

¿Tú le ves matando a cuatro mujeres?

¿Le ves arrastrando un cadáver?

Si ni puede arrastrarse a sí mismo hasta el cajero.

Le pudo ayudar alguien a deshacerse del cadáver.

No da el perfil psicológico.

No me hables de perfiles. Los perfiles nunca no coinciden

al 100 % con el culpable. Lo que quieras.

Pero ese hombre ataca a Ibarra y no acaba con una herida,

acaba con los dos brazos rotos.

Aparte, que buscamos a un asesino meticuloso,

alguien calculador que no deja huella.

¿Te encaja con un mendigo que duerme en un cajero?

Las enfermedades mentales son comunes en los sin techo.

Hemos visto mendigos capaces de asesinar a sangre fría.

Pero ninguno era un asesino en serie tan definido.

Lo que no lo hace imposible. Yo creo que no.

Yo creo que, después de la rueda de prensa,

y después del mensaje amenazador en la foto,

este hombre tendría que estar alerta, no emborrachándose.

O a lo mejor ve que estamos estrechando el cerco,

se pone nervioso y se le va la mano con el alcohol.

Que no, Emilio, no insistas. Yo no lo veo.

Hablando de la foto, ¿dónde está la cámara?

En el cajero no estaba.

Y yo qué sé. Una cosa: si tenías tan claro que no es él,

¿para qué lo detenemos? Para interrogarlo.

Porque tenemos que hablar con él.

Tenemos que hacerlo marcando nosotros los tiempos.

Puede que sea él o puede que no

y puede que haya visto algo interesante

en el callejón adyacente al Moonlight.

Si se lo dices a la prensa, eso es irreversible.

Vale, nada de Jefatura ni de prensa,

pero no lo des por inocente.

Tiene mucho que explicar y vamos muy mal de tiempo.

No podemos descartarlo.

No, si no lo descarto. Estaba pensando en proponerte

que hagamos una rueda de reconocimiento.

¿Cómo? Tenemos a Ibarra como testigo

y tenemos a un sospechoso.

Lo juntamos con dos quinquis y un par de voluntarios y ya está.

No perdemos nada.

Entonces ¿lo hacemos? Sí.

Me viene bien para tener algo que vender a Jefatura

y ganar un poco de tiempo.

Prepárala para mañana. ¿Para mañana?

Tengo que darle algo a Jefatura.

Bueno, como quieras.

Vamos.

Gracias.

Gracias, Paco.

¡Buenas!

-Hola, Dani.

¿Qué nos traes? -Una pieza que pidió Álvaro.

-Pero ¿esto no me lo habías traído ya?

-¡Hola, Dani!

Sí, pero la necesito.

Se me rompió cuando la intenté colocar.

-Vale. -Voy a abrir la puerta de atrás

que debe de estar al llegar el del aceite.

-¿Cuánto te debo?

-Nada. Si la pieza estaba mal, esta no te la cobro.

-Estaba bien, pero la apreté demasiado y la rompí.

Cóbramela. -No, dice mi padre que no te cobre.

-Pues déjame invitarte a un café.

-Yo no tomo café.

-Pues lo que tomes.

-Es que me tengo que ir ya. Si tardo, mi padre me echa la bulla.

-Espera, antes de irte quiero darte una cosa.

-¿El qué?

-Toma, una sudadera con el logotipo del taller.

Nos la acaban de traer. Pruébatela, a ver si es tu talla.

-¡Genial, muchas gracias! Yo creo que me vale.

-Pruébatela. Tengo más tallas.

Dani, ¿qué es eso que tienes ahí?

Déjame verlo.

¿Quién es el animal que te quema la espalda?

-No es nada. -¿Cómo que no es nada?

Son quemaduras de cigarrillos,

eso no te lo has hecho en el desguace.

¿Es algún profesor?

-No te metas en mi vida, ¿vale? Me vas a buscar otro problema.

-¿Qué problema te he buscado yo?

¡Espera! -Déjame salir.

¿Es tu padre?

Le conté lo de tu moratón en el brazo.

Lo pagó contigo, ¿verdad? Por eso, porque es tu padre.

-¡Mi padre no tiene la culpa!

Se mata a currar para que yo tenga un plato de comida y un techo.

¡Déjale en paz! -Tranquilo.

-Álvaro, me tengo que ir. -¡Espera, Dani!

Quédate y lo hablamos tranquilamente, ¿eh?

No tienes que pasar este marrón solo.

(MONTSE) "Hola, Claudia".

Hola, Montse, ¿cómo estás? ¿Puedes hablar?

"Sí, cuéntame".

Quería saber cómo lo tienes mañana por la tarde

para venirte sobre las 16:00.

"En principio, sin problema. ¿Me puedes contar de qué va?".

Sí, verás. Tenemos un sospechoso

y vamos a hacer una rueda de reconocimiento.

(CONFIDENCIAL) "¿Un sospechoso de...?".

Podría ser el estrangulador. Y si estuvieras dispuesta...

¿Montse?

"Mejor no hablarlo por teléfono.

Me paso por la comisaría esta tarde, ¿vale?".

Vale, venga. Pues luego te veo. Gracias.

Inspectora, ¿tiene un segundo? No, Fede.

No es buen momento. Solo va a ser un minuto.

Es que estoy hasta arriba con el caso del estrangulador.

Es que he tenido una idea para ese caso.

Bien, pero cuéntamelo luego en la reunión.

Tengo 24 horas para hacer una rueda de reconocimiento.

Quiero que incluya un nombre.

¿Qué nombre?

Pablo Baeza.

¿El ayudante de la ferretería? Efectivamente.

¿Por qué vuelves con eso?

Si le pregunta Espe, tranquila, porque ya no están juntos.

Vamos a ver. ¿Se ha presentado voluntario o qué?

No, para nada. Entonces ¿por qué insistes?

Porque es un tipo alto, moreno, fuerte...

Coincide perfectamente con la descripción.

Con esa descripción coincide medio barrio.

Pero estuvo en la fiesta del Moonlight.

Pero Damián le proporcionó una coartada.

¿También sospechas de Damián? ¿Y la herida en la pierna?

Sé perfectamente que no es una herida de arma blanca,

que se la hizo con el ácido,

pero se la pudo autoinfligir para disimular la herida real.

Parece un poco rebuscado.

Rebuscada también es su coartada:

un tío que después de tomarse unas copas, se va a trabajar.

Se supone que salió del Moonlight

y de camino vio que había luz en la ferretería

y entró a preguntarle a Damián si necesitaba ayuda.

¿Y eso no le resulta muy raro?

Es un poco raro, pero es lo que aseguró Damián,

¿o también vamos a sospechar de él?

Póngase por un momento en la mente del estrangulador.

Él ataca a Ibarra, ella se defiende y le pincha con un punzón.

¿Cómo disimularía este tío la herida,

siendo novio de una de las mejores policías de la comisaría?

Aprovechando que trabaja en una ferretería,

se quema con ácido la herida. ¿Es eso?

¡Bingo! Además, el perfil psicológico coincide:

un tío frío, meticuloso, manipulador...

Haría cualquier cosa para cumplir sus objetivos.

Pero seguimos teniendo la coartada de Damián.

Inspectora, le estoy pidiendo por favor

que meta ese nombre en la rueda de reconocimiento.

Pero sabes que en una rueda de reconocimiento

los voluntarios y la víctima no pueden conocerse,

y Pablo conoce a Ibarra

e Ibarra conoce a Pablo de la tienda.

Pero irá con un pasamontañas como el resto.

Le podemos dar a Pablo cualquier excusa,

que coincide con la complexión del sospechoso...

No sé, cualquier cosa, pero que esté.

Pero no le tratamos como sospechoso.

Se lo prometo. Bien, así lo haremos.

Y no le digas nada a Espe, hablo yo con ella.

Muy bien.

Inspectora, muchas gracias.

A ti.

(Música de tensión)

Aquí tienes, corazón.

-Gracias, María.

Toma. -Gracias.

¿Sabes?, cuando era niño pasé mucho tiempo en un desguace.

Era un buen sitio para aprender de mecánica.

Mi padre tenía un chanchullo para robar las piezas

y revenderlas.

-¿Tu viejo robaba piezas de coches?

-No, las robaba el dueño de un taller que estaba en el ajo.

Ya sabes, venía un cochazo, le quitaba las piezas de lujo,

las sustituían por chatarra y las revendían.

-¿No le pillaron?

-Sí, pero escapó justo a tiempo.

Nos abandonó cuando yo era un crío.

Y no le he vuelto a ver.

Pero ahora soy mecánico gracias a él.

Y en un desguace se aprenden muchas cosas.

-¿Por qué me cuentas esto?

Mi padre no me ha dejado tirado. Mi padre cuida de mí.

-¿Apagar cigarrillos en tu espalda es cuidarte?

-Está muy agobiado, ¿vale? Tiene que hacerlo todo él.

En mi casa fue mi madre la que se largó.

Conoció a un tío y se marchó con él a Francia, así sin más.

Ya ves lo que yo le importaba.

-Lo siento mucho, tío.

-Mi padre me podría haber mandado con mis tíos,

se podría haber borrado, como el tuyo.

Pero no, él se quedó.

¿Sabes lo que ha currado para sacar la casa adelante?

A mí nunca me ha faltado nada, gracias a él.

-No le quito mérito, pero si tanto le importa cuidar de ti

debería empezar por tratarte bien.

-Lo de los cigarrillos ha sido una vez o dos.

Se le fue la olla.

Vino una inspección y nos puso una multa que te cagas.

Se puso muy nervioso y lo pagó conmigo.

-¿Y la culpa la tienes tú? ¿Eh?

Te matas trabajando en ese desguace.

Debería estar agradecido.

Lo que hace tu padre no está bien,

no intentes justificarlo.

-Al principio eran solo los días malos,

pero es que ya no sé cuándo me van a caer las hostias.

Si echo horas en el desguace, me zurra porque no estudio,

si echo horas estudiando, me zurra porque no le ayudo.

Y yo ya no sé qué hacer.

-Deberías empezar por pedir ayuda.

Esto no puede seguir así.

Tienes que denunciarle.

-¿Cómo voy a denunciarle? -Es a él a quien se le va la olla.

No tienes por qué cargar con sus problemas.

-Es mi padre. -Es un maltratador.

-No le voy a denunciar.

-Es peligroso,

hay que pararle los pies.

-En el fondo me quiere.

Te lo juro, antes era supercariñoso,

pero con lo de mi madre y eso...

Además, ¿que dónde voy a ir?

Solo le tengo a él.

-Eso es lo que te dice él. -Es verdad, Álvaro.

-Para nada.

Mírate, eres un tío con cabeza. Vales un montón.

No le necesitas.

Además, me tienes a mí.

Se acabó, te vienes a mi casa.

No vas a recibir más palizas.

-¿Y qué le digo a mi padre? -Ya nos inventaremos algo.

Quiero que te quede clara una cosa:

no te voy a dejar solo.

Dani, ¿me estás escuchando?

Estamos juntos en esto.

-¡Hombre, mira el tío ahí sentado tranquilamente! Tú sin prisa.

¿No te dije que volvieras inmediatamente?

-Paco, lárgate de aquí. -¿Cómo que me largue?

-Tu hijo se queda conmigo. -Pero ¿qué dices?

-Venga, niño, para casa. -Digo que se queda conmigo.

Vete o te mando al hospital. -¿Estás borracho o qué?

-No le vas a volver a poner la mano encima.

-¿Quién te crees que eres para hablarme así?

-¿Y tú quién eres para apagarle cigarrillos en la espalda?

-Pero ¿qué dices? ¿Tú qué le has dicho?

-Nada. Lo he visto con mis propios ojos.

-Lárgate o llamo a la policía.

Fuera. -Ya hablaremos tú y yo luego.

-¡Eh, eh!

Tranquilo, Dani, ya pasó.

No pasa nada.

-¡Estarás contento!

-¿Cómo? -¡Es muy fuerte lo tuyo!

¡Si no lo consigues de frente, vas por la espalda!

-¿Has hablado con Miralles ya?

-Pero ¿cómo se te ocurre echar mierda encima de Pablo?

¡Estás "obsesionao"!

-A ver, vamos a ver.

Lo único que voy a hacer es pedirle que venga como un favor,

en ningún caso en calidad de sospechoso.

-¡No es culpable y lo sabes! Ya me malmetisteis sobre él

y nos dio una coartada razonable.

-¿Razonable de qué?

¿Cuándo ha trabajado Damián hasta altas horas de la madrugada?

-¡Tenían trabajo, no sé, cosas que arreglar!

-Claro, mejor me lo pones.

O sea, está Damián con el puñetero robot de cocina

y Pablo le dice: "Disculpa, me voy a tomar unas copas

y cuando vuelva medio 'jati', si eso te ayudo".

-Me parece muy fuerte, ¿eh?

O sea, es que siempre lo has considerado como culpable.

-Culpable no, sospechoso, sí.

Además, te digo una cosa: de frente no va.

-Igual que tú.

-Eh, yo estoy trabajando.

A mí me viene un tío con un perfil de asesino

y una coartada de chisgarabís y yo lo investigo.

-No es un tío, se llama Pablo y es mi amigo.

-¡Pues va a tener que explicar muchas cosas!

-Igual que tú,

porque le voy a decir a Miralles que esto es algo personal.

-¿Qué me estás contando?

-¿Vas a negar que esto no es por lo que pasó entre nosotros?

-Muy bien, vale. Estás ciega.

Pero "pa" ti la perra gorda:

sí, yo estoy loco de celos con Pablo y por eso voy a por él.

¿Y tú? -¿Yo qué?

-Le defiendes a ultranza, ¿eso no es algo personal?

-¡Pero que ya no estamos juntos! -¡Me da igual si estáis juntos!

Lo que pasa es que a ti te raya

porque piensas que te has acostado con el puñetero estrangulador.

Por eso estás ciega, porque no ves las banderas rojas que lo señalan.

Porque Miralles no creo que sea sospechosa de tener

nada personal contra él y ha dado su beneplácito.

Se os oye desde la fotocopiadora. (AMBOS) ¿Y tú qué?

-¿Sabes lo que ha hecho este? Sí.

Precisamente voy a hablar con Pablo.

¿Y te parece bien todo esto?

Son órdenes de Miralles,

y, sinceramente, para mí también tiene sentido.

Necesitamos gente para la rueda

y él tiene la complexión del asesino.

Pero hay un sospechoso detenido. Ni que hubiese dos.

Necesitamos cinco personas para la rueda de reconocimiento

y es para mañana, hay urgencia.

Así conseguimos gente y Fede deja de sospechar.

Hablamos luego.

Si vas a ver al tío ese, voy contigo.

Como quieras.

Sois la hostia.

-Aquí tiene, Santos. Muchas gracias por venir.

(Campanilla)

-Buenas tardes. Hola, Pablo.

¿Qué, ya ha terminado el revuelo?

¿Qué revuelo?

Estaba en La Parra con Espe, hablando,

y ha venido vuestro compañero Toni.

Que habíais detenido a alguien, no sé,

como Espe no me cuenta nada...

-No podemos ni confirmar ni desmentir nada en este momento.

-Eso es que aún no le habéis cogido.

Como os veo tan serios...

Venimos a preguntarte algo que tiene que ver con el caso.

Pues, nada, pregunta.

Mañana vamos a hacer una rueda de reconocimiento

y nos gustaría que formases parte.

¿Una rueda de reconocimiento?

¿Yo? ¿Y para qué?

-Pues, ¿para qué va a ser?

Se pone a los testigos frente a los sospechosos,

y así la víctima reconoce al culpable.

-¡Pero qué cara más dura tenéis!

O sea, que venís aquí a decirme

que yo soy sospechoso. ¿Otra vez?

-A ver, cálmate que no va por ahí. -No, no me voy a calmar.

Yo estaba con Damián, él os lo ha contado.

¿Qué más necesitáis para ver que no tengo nada que ver con esto?

Lo que necesitamos ahora todos es calmarnos y bajar el tono.

Ya, bajar el tono de voz.

O sea, que venís a hacer insinuaciones

y me queréis llevar a comisaría como si fuera sospechoso.

-Deja que acabe de explicarte: no vienes en calidad de sospechoso,

vienes en calidad de voluntario.

Pablo, ya tenemos un sospechoso. Igual no nos hemos explicado.

Solo necesitamos tres o cuatro personas

de una complexión similar.

Normalmente son compañeros, voluntarios, confidentes...

Sí, lo que queremos es darle legitimidad

a la rueda de reconocimiento.

Ponemos al sospechoso, rodeado de otra gente,

y así la víctima lo reconoce.

-¿Qué víctima? ¡Pero si está muerta!

Víctima, testigo... Lo que sea. Es una manera de hablar.

Sería de gran ayuda.

A ver, que yo lo entienda.

Todo esto lo estáis montando para vuestra compañera, Ibarra.

-Bueno, eso da igual. Es mañana a las 16:00.

¿Vas a venir?

Nos sería de gran ayuda.

Ya. Vale.

Voy a ir. Pero no para ayudaros a vosotros,

sino para demostrar que no tengo nada que ver con todo esto.

Yo no oculto nada. Porque este discursito de legitimidad

no te lo crees ni tú.

Tú sospechas de mí. -Pablo, no quiero discutir.

-No, claro.

O sea, que tú no sales de tu cueva

pero para intimidarme bien que pierdes el culo.

-Te estoy diciendo que controles un poquitín el tono.

Lo que estamos diciendo es que te lo agradecemos.

¿Verdad, Fede? Te lo agradecemos muchísimo.

Te veo mañana, 15:30 o 15:40.

Preguntas por mí y lo preparamos.

Claro, 15:30 o 15:40.

Allí estaré.

Gracias. A vosotros. Siempre.

(Campanilla)

Yo lo que no quiero es que sea contraproducente.

Ya sabéis que no le vi la cara.

Sí, llevaba pasamontañas.

Pero los sospechosos van a llevar pasamontañas.

Quizá puedas reconocer una mirada

o recordar algo nuevo.

Bueno, yo haré lo que pueda, pero claro...

Montse, no sientas ningún tipo de presión.

Si no ves nada, no pasa nada. Sirve para mover la investigación.

Muy bien. Entonces mañana a las 16:00.

Efectivamente. Muchas gracias.

Lo que sea para acabar ya con esta pesadilla.

Hasta mañana. Hasta mañana.

Sinceramente, Claudia,

no creo que sirva de nada.

¿Qué va a reconocer si van con la cara tapada?

No sé, unas manos, una forma de moverse,

una forma de actuar...

Unos ojos.

Dime la verdad.

¿Crees que podemos solucionar esto en una semana?

No tengo una bola de cristal, no lo sé.

Lo que sé es que tenemos fichas por jugar.

El partido no se ha acabado. Pero estamos en la prórroga.

Pero no lo hemos perdido.

A otra cosa: he estado mirando la rueda de reconocimiento

y en la lista está...

Pablo Baeza. ¿Es voluntario?

No exactamente.

Le hemos llamado a sugerencia de Fede.

Pero estaba descartado, tenía coartada.

Sí, hay un testimonio que le da la coartada,

pero es que hay unos datos extraños que podrían inculparle.

¿Qué datos?

A ver: coincide con la descripción del estrangulador,

estuvo en el Moonlight la noche de autos

y tiene una herida en una pierna. ¿La izquierda?

Efectivamente. Pero podría ser una coincidencia.

Porque tiene coartada y en el pub ha estado otras veces.

Ha estado otras veces incluso con Espe,

que no sé si sabes que han sido novietes.

No, no sabía. Bueno.

No tenemos nada en contra de él,

pero Fede ha insistido

y yo creo que a Fede hay que darle cierto crédito.

Y además, a lo mejor así se libera de las sospechas sobre él.

Está bien, como veas. Vale.

Pues venga.

Oye, y tú cuídate, ¿eh?

Lo intentaré. Buenas noches.

Pues ya estamos.

Pasa, no te cortes.

-¿Estás seguro de que esto es buena idea?

-Tienes que dormir en algún lado y a tu casa no vas a volver.

-Te lo agradezco, pero tampoco quiero molestar.

-No molestas, Dani.

Mi hermano mayor llega tarde para cerrar el pub

y mi hermano solo viene a dormir y a comer.

-¿Tu madre qué va a decir?

-A mi madre le encantan las visitas.

-Pero estoy con lo puesto,

¿me podrías dejar ropa para mañana?

-Claro. Aquí somos tres tíos.

Te podemos dejar ropa y lo que necesites.

-Gracias, me salvas la vida.

-No, quien te la va a salvar es mi amiga Silvia.

-¿La policía que me comentaste? -Sí.

La llamo y te pondrá en contacto con la Unidad de Familia.

Y que te asesoren.

-Pero ¿la vas a llamar ahora?

-Sí. Pero no tenemos que ir a comisaría ahora.

Mañana por la mañana con la calma.

(ÁLVARO SUSPIRA)

Silvia, ¿qué tal? -Espera, no, cuelga. No puedo.

-Espera un momento. ¿Qué pasa?

-No puedo. Por favor, cuelga. -Dani, tranquilo.

Estamos juntos en esto. Pongo el manos libres.

-Álvaro, no puedo. Por favor.

-Silvia, me he confundido, no te quería llamar a ti.

Venga. Un beso, hablamos.

-Lo siento. Mañana llamamos, pero hoy no.

No quiero que mi padre se meta en un lío.

-No te preocupes, sin agobios.

Vamos a olvidarnos de todo.

-¡De verdad, es que... menuda mierda!

¡El Grass este... Es que me tiene!

-¡Ricky! ¡Ricky!

Este es Dani, va a estar con nosotros unos días.

-Tú no jugarás al Grass Fallen. -Sí.

-¿En serio? Maravilla. ¿Sabes subir de nivel?

-¿En qué nivel estás? -En el 14.

-Sí, creo que hay un truco.

Ponte en modo oculto y acércate al de las barbas.

¿Qué armas tienes?

-Tengo una daga, un martillo

y tengo que tener alguna cosa más por aquí.

(Vibrador de móvil)

Vale. ¿Ahora qué hago?

-Usa la daga y atízale por la espalda.

Pero ponte en oculto, que, si no, la cagas.

¡Ahí va, mi vieja! ¡Te pone en oculto desde el principio!

-Es ir dándole a este y a todos. Que no se vayan al patio.

-¡Madre mía! Pero ¿dónde habías guardado a tu colega?

¡Es un "crack" este chaval!

(RÍE)

(Efectos del videojuego)

-Me voy a casa. ¿Necesitas algo?

Sí, necesito quitarme el miedo de encima.

Miedo a tener que dejar este despacho.

Me acaban de dar un ultimátum en Jefatura:

si en una semana no hemos detenido al estrangulador,

me sacan de Distrito Sur.

Lo lamento mucho, comisario,

pero no voy a opinar sobre las decisiones de Jefatura.

¿No me vas a decir nada?

Te estoy diciendo que... me van a sacar de esta comisaría.

A lo mejor a la otra punta de la ciudad.

Prefiero no involucrarme en tus asuntos personales.

Esperaba mayor apoyo por tu parte.

Y yo que comprendas que lo último que necesito

es que mi jefe me dé un beso

y al día siguiente diga que fue un error.

Mercedes, espera.

¿Para qué?

Buenas noches.

-Papá, ¿se puede? -Sí, pasa, hijo.

Estaba tomando algo. ¿Quieres un café?

-No, gracias. Vengo a enseñarte esto.

Ya han colgado la entrevista. -¿Ah, sí? ¿Y qué tal?

-Apenas lleva un cuarto de hora colgada

y ya tiene mil visualizaciones y cuarenta y algo comentarios.

Y la mayoría, positivos.

¿Quieres que te lo lea yo? -Sí, léelos tú, por favor.

A ver: "Por fin alguien que piensa en la gente de la calle.

Ya está bien de políticos que solo se reparten sillones".

Otro: "Gente como este tío es lo que necesita el barrio,

con una vida real, con experiencia real.

Más gente auténtica y menos políticos profesionales".

Otro: "Tendrá sus defectos, pero me fío más de un pavo así

que no de los don perfectos que traen los otros partidos".

¿Qué te parece?

-No sé qué pensar,

porque no sé si son comentarios a mi entrevista

o comentarios a los primeros vídeos de Donald Trump.

-Lo importante es que has creado mucha ilusión en la gente.

Esto es el principio de algo muy grande.

-Ya veremos. Seguro que aparece alguien

dispuesto a echarlo todo abajo antes de empezar.

-¿Y quién lo va a echar abajo?

-Anxo Nogueira,

un empresario que se dedica a unos negocios un poco turbios.

-Quieres decir que es un narco.

(ASIENTE)

Me ha llamado cuando he salido a acompañar al periodista.

Dice que quiere reunirse conmigo.

-Reunirse contigo, ¿para qué? -Pues no lo sé, hijo,

pero no será para comentar la última gala de "Masterchef".

-¿Y qué le vas a decir?

-Que sí. No puedo decirle otra cosa.

-Papá, tú ahora no te puedes reunir con gente así.

-No puedo hacer otra cosa, ya te lo he dicho.

Es uno de los capos más peligrosos de las Rías Bajas

y no se le puede decir que no porque está acostumbrado a mandar.

-¿Y qué? -¿Como que "y qué"?

Si quiere hablar contigo lo hará por las buenas o por las malas

y más vale que sea por las buenas y discretamente

a por las malas y delante de cualquiera.

-Si se llega a saber que te reúnes con gente así,

puede ser muy malo para tu imagen política.

-Lo sé, precisamente es lo que estoy intentando decirte.

Me parece estupendo que el mensaje cale, que la gente se ilusione,

y que el vídeo quedara bien,

pero no puedo olvidarme de cuál ha sido mi pasado.

En cualquier momento habrá alguien dispuesto a llamar,

siempre tendré algún peligro acechándome.

Por eso debo tener los pies en el suelo y asumir

que quizá mi carrera política no llegue a despegar.

-¡Claro que sí!

Tú céntrate en la ilusión que has creado en esa gente.

¿Que habrá problemas? Claro,

la política es así: te dan una de cal y otra de arena.

Pero, cuando lleguen los problemas,

los capearemos juntos. Como hemos hecho siempre.

Ya lo verás.

-Claro que sí, hijo, claro que sí.

(SUSPIRA)

-Pilla eso. -¿Y esto para qué vale?

-Luego te digo. Corre a la salida.

¡No, aquella! -¡Ay, ay, ay!

¡Vale! ¡Por los pelos!

-Escóndete y espera que pase el tío. -¿Me escondo aquí?

"Ok".

-Hala, aquí los tenéis.

Os los coméis cuando os vayáis al mundo real.

(Golpean la puerta)

(PADRE) ¡Daniel, hijo! ¡Abre la puerta, soy tu padre!

-¿Es tu padre?

-Tranquilo, yo hablo con él.

-¿Qué pasa? ¿Tienes movida con tu viejo?

(Gritos del videojuego)

¡Estás aquí, hijo! ¡Menudo susto!

Llevo una hora llamándote. ¿Estás bien?

-Sí, ahora está bien...

Ahora que no estás apagándole cigarrillos en la espalda.

-¿Cómo?

Venga, vámonos a casa.

-Has visto que está aquí y que está bien.

-Podré hablar con él, ¿no? -Que te largues.

-¡Podré hablar con mi hijo! -¿Qué quieres?

-Quiero que vuelvas a casa, hijo.

(LLORA) No sé cómo he sido capaz de hacerte eso.

Sabes que soy un bruto y que...

me matan los problemas y no puedo arreglarlo...

y lo pago contigo. ¡Perdóname, de verdad!

Pero si vuelves a casa, todo cambiará. Yo he cambiado.

De verdad, no soy igual. Vuelve a casa conmigo.

Vuelve a casa, por favor. Te lo suplico.

(SOLLOZA)

-Venga, papá, vámonos.

(ÁLVARO) -Dani.

-Vamos. -Dani, por favor.

-¡Álvaro!

-Acuérdate de lo que hemos hablado. Necesitas ayuda, déjame ayudarte.

-Me has ayudado mucho, y te lo agradezco,

pero no voy a dejar tirado a mi padre.

Vámonos, anda.

-Dani, por favor. (RICKY, AUTORITARIO) -¡Álvaro!

Es su movida, no la nuestra.

(Batir rítmico contra un plato)

¡Fede! ¡Eh!

¿Te queda mucho en la cocina?

Estoy haciendo mucho ruido, ¿no?

Pues un poco, sí. ¿Qué haces?

Estaba batiendo unas claras de huevo a punto de nieve...

Tengo hecho un bizcocho,

galletas de almendras, compota... Cualquier cosa.

Sí, llevo dos horas oyéndote batir esas claras.

¿No te duele el brazo?

Sí, un poquito, la verdad que no sé...

Es que cuando necesito pensar...

Eres de esos que necesitan hacer cosas para concentrarse.

Sí. Cuando estoy preocupado, me da por cocinar.

Por eso cocino tanto y tan bien.

¿Es por la rueda de reconocimiento?

Pues sí, la verdad que sí.

Nos jugamos mucho ahí, Silvia.

Por eso intentaba dormir, a pesar del jaleo.

Ah, bueno, perdona...

Que acabo en un momento... Gracias.

Eh... ¡Silvia! Una cosa.

¿Te ha comentado algo Espe de lo de antes?

(NIEGA)

Pero mañana despejaremos muchas dudas.

Tranquilo, que se va a arreglar todo.

No sé, porque si Ibarra no reconoce a Pablo, quedaré como un gilipollas.

Y, si lo reconoce, no me quiero imaginar el calvario.

¿De verdad que soy el único que piensa que Pablo esconde algo?

O sea, que es más raro que un perro verde.

A ver, esta tarde se ha puesto chulito, sí.

Como que se nos ha enfrentado, ¿no?

A ver, Pablo es un poco rarito,

pero no tenemos ninguna prueba en su contra.

Porque no me dejáis a mí,

que en un plis le saco hasta los higadillos.

Ni te van a dejar, porque tiene coartada.

Ya sé que mis cuatro conjeturas, el juez me las tira a la cara.

Pero, mira, te juro que estoy convencido,

de verdad, convencido, de que es culpable.

Fede, no son horas de estar convencido de nada.

Vete a la cama, descansa.

Así mañana estaremos frescos para la rueda de reconocimiento.

Vale. Perdona por el ruido. Ahora recojo el berenjenal este.

Buenas noches.

(Música de tensión)

"El imperio oculto del empresario

podría dar impulso financiero al nuevo partido".

Qué cabrones.

-Esta vez no me han dado ni 24 horas de tregua.

-No lo entiendo. -Es muy fácil, hijo.

Con tal de vender,

huelen algo de carnaza y se lanzan a la yugular.

-¿Qué vas a hacer? ¿Les vas a entrar al trapo?

-No, no, no.

Esta batalla ya la tengo perdida.

Por mucho que les fastidie a mi hijo y al secretario general,

creo que voy a tirar la toalla. Me rindo.

-Turbo, soy yo.

Ya sé que es cruzar la línea roja. Si tuviera una orden judicial,

no estaría hablando contigo.

Solo te he pedido la wifi de Ferreterías Damián.

(FEDE, PARA SÍ) Ya eres mío. Te voy a pillar, "desgraciao".

-Si un padre maltrata a su hijo tiene que terminar en la cárcel.

-¡Yo no lo maltrato! A ver si te enteras y nos dejas en paz.

-Tu hijo y yo somos amigos y no me pienso separar de él.

No le puedes vigilar las 24 horas.

-¿Creéis que un tipo que usa a su hijo como cenicero

va a cambiar por consejo de un desconocido?

-Pero ¿qué te pasa? ¿Por qué dices eso?

-Me pasa que conozco bien a ese tipo de gente.

Son psicópatas. Están podridos por dentro.

-No sé, Luis. Me pareció muy arrepentido.

-No me extrañaría que a Dani le haya salido caro esto.

-¿Por qué no hablas con tu amiga policía?

-Perdone, ¿podría hablar con la inspectora Orestes?

-¿De qué se trata?

-Es un poco delicado, me gustaría hablarlo con ella.

-A veces es muy difícil elegir entre seguir recibiendo golpes

y denunciar a la persona que más quieres.

-¿Es lo que te pasaba con papá?

(ESPE) -¿Esos moratones del brazo son de alguna caída?

-Sí, me caí. Pero llevaré casco de ahora en adelante.

Con casco o sin casco, esos moratones...

Eso no es de caerse de una bici.

Dani, solo queremos velar por tu seguridad.

-Yo no sufro malos tratos. ¿Quién os ha dicho eso?

He pensado que tal vez

estaría bien que repasáramos el procedimiento.

Te refieres a comparar lo que recuerdo ahora

con lo que declaré entonces. Exacto.

Ya te he dicho que llevaba un pasamontañas,

vestía de negro... y llevaba guantes.

Y los ojos...

Los ojos...

Eso sería importante.

Sí, eran azules.

Si los tuviera en frente con un pasamontañas, los recordaría.

Eso sería definitivo. Sí, es esta tarde.

Acabo de estar con Claudia para prepararlo.

Bueno, estoy un poquito nerviosa.

Voy a irme al centro comercial para relajarme un poco.

Bueno, pues luego te llamo, ¿eh, mi amor?

Venga, un beso, cuídate. Chao.

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Servir y proteger - Capítulo 489

11 abr 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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