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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 485 - ver ahora
Transcripción completa

He sido paciente, pero también soy médico,

y he vivido en propia carne la terapia.

Creo que puedo emprender un proyecto académico

con el doctor Salazar en Milán. Has dicho en Milán.

Siendo egoísta, me gustaría que te quedaras.

Pero me parece bien lo que quieres hacer.

Seguro que Antonio también lo está pasando mal,

él necesita que le apoyes.

No me gusta, pero quiero que sepas que te apoyo.

A mí también me duele, pero tengo que hacerlo.

Tenéis que convencerlo para que no entre en la banda,

y sacarle información sobre los Corona y su líder,

o su supremo como dicen ellos.

Tenía que robar en la ferretería, pero eso salió mal.

El dueño sacó una pipa y tuvimos que salir volando.

-¿Y no será que no denunciaste porque tienes un arma de verdad

sin licencia y sabes que es ilegal? -Yo los amenacé con esto, de verdad.

-Espero que sea verdad, porque de no ser así

no sé si eres consciente que te puede caer un buen puro

por posesión ilegal de armas. Y a ti por encubrirlo.

-El jefe de los Corona se llama Keylor,

el supremo se llama el Keylor. -Estoy muy orgullosa de ti.

Ahora necesito que me digas todo lo que sepas de ese Keylor.

Necesito una lista de la gente que vino esa noche,

los clientes, es posible que el estrangulador estuviese aquí.

Silvia os está entregando una lista

que se os ha asignado a cada uno de los equipos, ¿de acuerdo?

Tienen que decirnos por qué estaban en el pub esa noche.

Tienen que decirnos si recuerdan algún movimiento extraño,

qué es lo que vieron.

Pablo está en la lista.

-Estuvo aquí, pidió un par de cervezas

y... no sé, se le veía serio y un poco preocupado.

-También estuvo

el día que le hicieron la entrevista a Mónica.

-Es que ese tío era fan de Mónica. -¿Cómo que era fan de Mónica?

-Yo los vi hablando un día en la plaza.

-Creo que sé quién es el estrangulador.

-¿En serio? ¿Quién? -Pablo.

Puede ser duro, pero con esos indicios

no me parece descabellado empezar a sospechar de Pablo.

(Música emocionante)

Buenos días.

-Hola.

-¿Has podido descansar?

-Sí, he dormido como un bebé,

después de que acusaras a mi novio con el que llevo meses saliendo

de ser el estrangulador.

-Parece que lo dices

como si yo ganara algo acusando a Pablo.

-Lo parece.

-Mira, yo lo último que querría es hacerte daño,

pero mi deber como amigo y como policía...

es contarte los indicios que tengo contra él.

-¿Seguro que no es nada personal?

-Espe, tú...

tú me importas mucho.

-Pues eso sí te parece algo personal. -Pues llámalo como quieras,

pero prefiero que te enfades conmigo mil veces,

antes de asumir el riesgo de no decírtelo.

No me lo podía callar.

-Lo que me molesta no es que me lo hayas dicho,

sino que lo hayas pensado porque ahora

yo también lo estoy pensando y me siento una traidora,

solo por eso. -Entonces, te cuadra.

-Es que no he parado de darle vueltas,

y de repente todo parece sospechoso.

-Es que los indicios están ahí.

-Pero me parece sospechoso porque tú me has sugestionado.

-O porque es real,

y lo hemos tenido delante de nuestras narices

y no nos hemos dado cuenta. -Pablo...

El estrangulador, es una locura.

-Igual es una locura,

pero nuestra obligación es poner todas las posibilidades

encima de la mesa.

Eso ya lo dije yo anoche.

¿Queda café? Sí,

he puesto la cafetera grande.

¿Cómo lo llevas, Espe?

¿Estás más tranquila que anoche?

Más tranquila no sé, más cansada seguro que sí.

No he pegado ojo en toda la noche

repasando cada vez que hablábamos de la maternidad...

Las explicaciones que me dio sobre la herida, la pierna,

lo que me dijo sobre la actriz...

-Entonces tú también piensas que es el principal sospechoso.

Espero sacaros de dudas hoy mismo.

¿Vas a interrogarlo?

Primero hablaré con Miralles, pero esa es la idea.

Es lo que hay que hacer,

además va a servir para que tú te sientas mucho mejor.

No podemos descartar ninguna línea de investigación.

Déjame hacerlo a mí.

De verdad, sabes que nunca te pediría esto,

pero necesito confrontar a Pablo personalmente.

No creo que sea buena idea, Espe, estás demasiado implicada.

Silvia tiene razón,

que te enfrentes cara a cara con Pablo hará que te sientas peor.

-¿Peor de lo que me he sentido esta noche?

Imposible, la duda me está matando, por favor.

Pensaba que creías totalmente en su inocencia.

Pero ante todo soy policía.

Por muy enamorada que haya estado de él,

y es innegable que los indicios que ha visto Fede,

tienen cierto sentido,

y me mata pensarlo. Es que solo imaginar...

que he estado meses acostada, abrazada a un...

tío, a un psicópata que odia a las mujeres,

precisamente yo, que creía defenderlas...

-Primero tendremos que confirmar que las sospechas son ciertas.

-Por eso necesito hacerlo yo,

necesito mirarlo a los ojos, verlo cara a cara.

Lo siento, no estás al cargo de la investigación.

Ya. Es tu caso, ¿no?

Pero te lo estoy pidiendo como amiga, déjame ir a mí primero.

-Yo no sé si es buena idea, Silvia.

-Silvia, conmigo, conmigo...

Lo necesito, Silvia, por favor.

Primero debo informar a Miralles de los indicios que señalan a Pablo.

Pero yo iré a la ferretería. Por favor.

Y le preguntaré por la noche del asesinato a Mónica Llorens.

Te juro...

que si le miro a los ojos sabré si es él.

-¿Y si huye? -Lo detendré, por favor,

Silvia, por favor.

Lo siento, estás demasiado implicada.

Seguiremos el protocolo establecido.

Yo me voy a comisaría que ya he hablado bastante del caso.

Me voy a dar una ducha y voy para allá también.

"Pablo, me gustaría verte para hablar".

-Me dice que no me puede servir el pedido hasta esta tarde.

Hay que ser huevón, ¿eh? -No es para tanto, Damián,

podemos sobrevivir un día sin regletas, ¿no?

-Pues no. ¿Cuál es nuestro lema?

"Si no lo tenemos lo conseguimos". -Eso es.

A ver qué imagen vamos a dar si no tenemos lo más básico.

Si me haces un favor,

vete al distribuidor y te traes el pedido.

-¿Quieres que vaya ahora? -Sí, ¿cuándo si no? Ahora.

-Damián, ¿no te importa ir tú y me quedo yo en la tienda?

-No me importa, pero si me dices por qué.

-Es que... Espe viene para acá, quiere hablar conmigo.

Me ha mandado un mensajito hace un rato.

-Ah, es por eso, "jodío"...

-Sí, no quería hacerme ilusiones... -Pero te las estás haciendo.

Por eso hueles a colonia.

-¿Huelo tanto? -No, hombre, es broma. Pero hueles.

-Es que si ella me ha citado así, sin más,

es porque quiere hablar de nosotros, ¿no?

Porque estamos separados y...

Yo creo que viene a decirme que se lo ha pensado mejor.

-¿Tú crees que viene a pedirte que volváis?

-Me encantaría. -Y a mí,

tú ya sabes que Espe me parece una chica perfecta,

y que hacéis muy buena pareja, ojalá.

-Sí, tú siempre me dices que tenga paciencia,

y que no pierda la esperanza, y al final vas a tener razón.

-¿Y a qué hora viene?

-Pues no me ha dicho hora, pero debe estar al caer.

Me voy a cambiar, ¿vale?

-Vale.

-Qué suerte tienes de que te ha tocado la jueza Oliva.

-Y con libertad provisional, no me lo creía.

-Es porque ha tenido en cuenta las consideraciones favorables.

Eso sí, acuérdate que estás a la espera de juicio,

y cualquier desliz o error que cometas,

vas derecho a la prisión. Esto es muy serio, Jota.

-Usted tranquila,

le juro que no me vuelvo a meter en esos líos.

Es más, no voy a pasar ni un semáforo en rojo, para que vea.

-Tampoco es para tanto,

yo solo te pido que te mantengas alejado de los Corona,

¿vale? Apártate de ellos.

-Más me vale que sí.

Está claro que yo no sirvo para esa vaina.

-Pero no lo digas con esa cabeza agachada.

Al contrario, qué bueno que no tienes madera de delincuente,

estuviste a punto de arruinar tu vida entera.

-Ya lo sé, pero entrar en esa banda me daba como...

como un objetivo, ¿me entiende? Equivocado, está claro, pero...

Pero ahora mismo no sé para dónde tirar.

-No te preocupes, eso es muy normal

a tu edad y después de todo lo que has pasado.

No pasa nada, buscas un nuevo objetivo.

-Ahora mismo no sé qué voy a hacer con mi vida.

-¿Qué tal si empiezas por buscar un trabajo?

Eso te puede favorecer mucho de cara al juicio,

puedes conocer nuevos compañeros, hacer amigos...

Conocer un persona especial, de pronto enamorarte,

¿no te apetecen esas cosas? -Sí. Bueno, no sé, supongo.

Es que hasta ahora eso no se me dio nada bien, ¿sabe?

-El amor no es fácil de encontrar,

pero cuando llega es muy chévere y vale la pena.

-Será más divertido que buscar curro, eso sí.

Es que a los idiotas como yo

que ni siquiera terminamos los estudios,

nos ofrecen puros contratos de mierda.

El curro más largo que tuve duró...

una semana nada más, imagínese.

-Aquí tiene sus pertenencias...

y me firma aquí cuando pueda.

-Gracias, Merche. -De nada.

-Aquí tienes otra de tus pertenencias.

Y hazme un favor, no te vuelvas a llamar idiota,

por mucho que estuvieras a punto de cometer

la peor estupidez de tu vida, no lo eres.

De hecho, tu profesora de literatura me dijo

que eras un muchacho muy capaz,

y que tenías un gran talento para la escritura.

-Chusa Luque, qué tía más chévere.

Ojalá hubiera tenido más profes como ella.

-¿Por qué no la llamas

y le preguntas si te puede ayudar a buscar un trabajo?

-No sé, estaba yo pensando

que tengo un primo que se fue hace un año a Galicia

para eso de la tala, y parece que le está yendo muy bien,

y yo creo que le voy a dar un toque, a ver.

-Esa puede ser una excelente opción.

Piénsatelo, lo importante es no desesperar.

Respecto a Keylor, tú tranquilo,

serás el primero en saber cuando lo detengamos.

-¿Y si se escapa?

-De momento parece que anda escondido, pero...

tranquilo que lo vamos a trincar pronto.

-Vale.

Gracias por todo, ¿oyó?

-Oye, Jota,

yo me quedaría mucho más tranquila

si te propiciáramos escolta policial por unos días.

-No, eso sería muy peligroso para mí.

Si uno de la banda me llegara a ver con un madero,

van a saber que fui yo el sapo.

-Pero yo no quiero que corras ningún riesgo.

-Usted tranquila,

que yo no sirvo para entrar en ninguna de esas bandas,

pero sé cuidarme, en serio.

Muchas gracias por todo, Nacha, de verdad.

-Mucho cuidado, y pilas con todo ahí fuera.

-Chao pues. -Chao.

-Parece que te has hecho muy amiga de este chico.

-Bueno, he intentado echarle un cable en lo que he podido.

-¿Siempre eres tan amiga de todos los detenidos?

-No, depende.

Con el tiempo me he dado cuenta que encerrar a un malo de poca monta

no marca ninguna diferencia.

Pero cuando les haces reflexionar

y caen en cuanta del error que han cometido,

como es el caso de Jota, ahí sí que se nota la diferencia.

-Ojalá no te equivoques, Nacha.

-¿Por qué dices eso? -Bueno, según mi experiencia,

todos los pandilleros terminan reincidiendo.

Al final, la banda es lo único que tienen,

es lo único a lo que aspiran.

-Es verdad, pero no creo que es el caso de Jota,

él es buen muchacho y no creo que vuelva a recaer.

-Ojalá no te equivoques. -Ojalá.

-Mario, supongo que andas enfaenado,

pero te llamaba para saber cómo te está yendo por Galicia

con eso de la tala.

Es que estaba pensando una vaina, pero...

Igual hice una tontería, mire...

Avíseme cuando tenga un chancecito y hablamos, ¿sí?

Chao, primo.

-Ves qué, hermano...

Por fin lo soltaron, no.

-Supremo, ¿usted que está haciendo acá?

-Darle la bienvenida a mi hijo. Eso es tener mucha suerte, marica.

-Sí, es que me tocó una jueza bien blandita,

le dije dos o tres cosas y me dejó ir.

-Ya sos uno de nosotros. Bienvenido a la nación, "mijo".

-Estás de joda, ¿no? Al final no logré nada,

solamente que me metieran allí.

-Pero mostraste lo más importante: es que tenés pelotas.

¿Qué pasa, no te alegras?

-Sí, me alegro muchísimo, pero es que...

Luego lo celebramos. Ahora estoy muy cansado

y quiero ir a casa a pegarme un agua y dormir un poco,

porque en ese calabozo no dormí nada.

Hablamos luego, ¿sí? -¿Adónde vas, hombre?

No te puedes ir.

Aquí te tengo tu collar verde.

Después de todo lo que hiciste para ser uno de nosotros,

ya te lo puedes poner para que todo el mundo sepa

que sos uno de nosotros.

-Yo pensé que había una ceremonia.

-Sí, sí, nosotros solemos hacer una ceremonia,

pero sabes que a las ratas como vos,

huevón, esta es todas la ceremonia que merecen.

-¿Pero qué hace? -¿Decime la verdad, huevón,

vos te vendiste, ¿sí o qué? -No, ¿está loco?

-¿Loco? No, "mijo", yo estoy muy relajado,

loco vos, si crees que me vas a vender

y vas a seguir vivo.

-Yo no he hecho nada, de verdad, se lo juro.

De verdad, no.

-Entonces, ¿qué hacía la policía preguntando por mí y por mi gente?

-Yo qué sé, a mí me preguntaron un montón de cosas,

y yo les dije que no sabía nada,

que no había logrado entrar en la nación.

-Pues qué casualidad, marica,

que se dan cuenta que yo soy el supremo de los Coronas

cuando vos estás encerrado allá.

-Yo no he hablado, se lo juro, no he hablado nada.

Yo no estoy tan loco para eso, Keylor.

-Voy a cortarte la lengua por sapo, huevón.

Es que yo a las ratas como vos las calo no más con verlas.

Te vas al infierno, marica.

Esto te pasa por sapo, huevón.

-Entonces, no va a ir a la cárcel. -Yo espero que no.

De aquí a que se celebre el juicio,

si no está en contacto con las bandas,

ni se meten en líos...

-Me ha puesto la navaja en el cuello,

pero se va de rositas, ¿no? Yo flipo.

Te lo juro, flipo.

-Míralo de otra manera, ese chico en la cárcel

acabaría de torcerse.

Ahora tiene la oportunidad de rehacer su vida.

Total, ni ha robado, ni ha llegado a matar

ni hacerle daño a nadie, ¿no? -Porque no ha podido.

-También es verdad.

Pero eso quien lo decide será la jueza.

Además, aunque no lo creáis, ese chico está muy arrepentido,

y nos ha colaborado un montón

para ver si logramos desarmar a la banda esa.

-¿En serio? -Que sí, que sí.

Gracias a él tal vez podemos acabar con los Corona.

-A ver si es verdad.

El otro día tuve que dar un vueltón

porque estaban en el parque haciendo botellón.

-Alguien que me ayude...

-Pero Jota...

Tranquilo, ponte en esta silla.

Jota, tranquilo.

-Me han herido. -¡Paty, llama a una ambulancia!

-Jota, ¿qué ha pasado?

-Fue allá en las escaleras.

-Parece un navajazo. -Voy a por el botiquín.

-¿Quién te ha hecho esto?

-El Keylor.

-Lo sabía, perdóname,

tenía que haberte puesto custodia policial, lo siento.

-Sabe que lo están buscando y sabe que fui yo el sapo.

Creo que me estará esperando, me quiere cortar la lengua y todo.

-A ver, Jota, ahora tranquilízate, guarda fuerzas, respira.

No te preocupes.

Paty, ¿llega esa ambulancia? -¡Sí, sí, está de camino!

-Tenemos que taponar esta hemorragia, con esto no llega, ¿no hay más?

-¡Paty, trae un paño limpio, que tenemos que taponar,

está sangrando mucho! -Nacha...

Nacha, tengo mucho frío. -Jota, tranquilo, ¿vale?

Respira profundo que todo va a estar bien.

Está bien...

La ambulancia ya está de camino.

Jota, respira.

María, dale un golpecito en la cara, que no se duerma.

-¡Oye, oye! -Jota...

Jota, Jota...

Jota.

-Hola, cariño.

No sabes las ganas que tenía de verte.

-Buenos días.

-Buenos días.

Me he puesto nervioso cuando he recibido tu mensaje.

No sé, cuéntame, ¿qué quieres hablar conmigo?

-Me gustaría hacerte unas preguntas.

-Claro. ¿Qué quieres saber?

-Hace cuatro noches estuviste en el Moonlight

tú solo, ¿es cierto?

-¿Cómo?

¿Por qué me preguntas eso?

No me digas que estás celosa. -Responde a lo que te pregunto.

Sé que estuviste, hay gente que te vio.

-Sí, estuve allí.

Fue el día que tú me pediste que nos diéramos un tiempo.

Yo estaba hecho polvo, ¿vale?

No podía estar en mi casa, se me caía encima,

y decidí salir a la calle

y buscar el primer sitio donde hubiera gente.

Pero no sé...

qué está buscando la persona que te ha contado todo esto.

-¿A qué hora saliste del pub?

-No sé, no me fijé.

Me tomé unas cuantas cervezas y me fui.

-¿Y qué hiciste después?

-Espe, ¿qué pasa, qué preguntas son estas?

¿Tengo que llamar a mi abogado?

-No vengo en calidad de novia ni de ex,

sino como policía.

-¿Me estás investigando?

¿Esto es un interrogatorio?

-Lo será si no respondes a mis preguntas.

¿Qué hiciste esa noche al salir del pub?

-No voy a responder a nada

hasta que tú me digas por qué quieres saberlo.

-Porque esa noche en el Moonlight

también estaba Mónica Llorens.

De hecho, ese fue el último lugar donde la vieron con vida.

-Mónica Llorens, ¿la actriz?

No sé, imagínate cómo iba que ni siquiera la vi.

Pero...

¿Piensas que yo soy el asesino?

No me lo puedo creer.

-Yo no pienso nada, solo estoy haciendo mi trabajo.

-¿Tú te has vuelto loca o qué?

¿Tú crees que yo puedo hacer algo así?

Mírame a la cara.

¿Quién soy, Pablo, no?

Tu Pablo, el Pablo de siempre.

¿Y tú me crees capaz de eso?

-No, lo que yo crea no importa,

necesito saber qué hiciste esa noche cuando saliste del pub.

-¡Me fui a mi casa, a mi casa!

Y me fui solo, hecho polvo porque tú me has roto el corazón,

y has venido aquí

a limpiarte tus botas te policía con él.

¿Verdad? Has venido a eso, ¿a que sí?

Un segundo, señora, ahora mismo estoy con usted.

-Ven aquí, ¿te cruzaste con alguien?

¿Te vio algún vecino? Piénsalo, Pablo,

que es muy importante, piénsalo.

-No te voy a responder.

No lo voy a hacer.

Si quieres, la próxima vez que vengas me pides disculpas,

o me llevas detenido a la comisaría.

No te voy a contestar.

Si no te importa, tengo mucho trabajo que hacer.

Vete de aquí, por favor.

Señora, ¿qué desea? Perdone.

-Nacha, ya está, has hecho lo que has podido.

-Ojalá lo hubiera hecho bien, María.

Ha sido por mi culpa que lo han acuchillado,

yo lo convencí para que delatara al cabecilla de la banda,

he sido tan imprudente, debí ponerle escolta policial,

¿cómo he podido ser tan tonta? -Deja ya de fustigarte,

tú estabas haciendo tu trabajo. -Además, el tonto es él,

por haberse mezclado con esa gente, sabía perfectamente dónde se metía.

-Paty, Jota buscaba una familia, no sé si puedes entenderlo.

Necesitaba pertenecer a algo tiene una vida terrible,

si tú supieras, no tiene raíces, no tiene nada.

Tampoco se merecía que lo dejaran desangrándose en la calle.

-Venga, Nacha, tranquila.

Ya has oído a los del SUMA, parece que han llegado a tiempo.

-Eso espero.

-Venga.

Nosotras vamos a limpiar todo esto, Paty.

Tráete el cubo con agua y bastante lejía.

-Vale.

-¿Y esto?

-Eso es de Jota, seguro se le cayó mientras que lo estábamos atendiendo.

-Guárdaselo, que le hará ilusión recuperarlo.

-Sí.

Gracias, chicas, y perdonad.

Voy a ver si encontramos a Keylor.

No podemos permitir que siga haciendo daño en el barrio

ni en ninguna parte. Hasta luego.

-Bueno, señora, muchas gracias.

-Bueno, ya tenemos regletas para un tiempo.

Al final me alegro de haber ido personalmente.

Se lo he dicho muy seriamente:

"La última vez que me fallas con un pedido,

como me vuelvas a fallar, cambio de proveedores, se acabó".

¿Qué tal con Espe, ¿o no ha venido todavía?

-Sí que ha venido... un desastre.

Damián, necesito que me ayudes, no quiero perderla para siempre.

-Tranquilízate, ¿tan mal ha ido?

-¿Mal? Ha ido fatal.

Qué imbécil he sido, ¿cómo he podido ser tan ingenuo?

Pensar que ella venía a reconciliarse conmigo.

-¿Y qué quería? -Interrogarme.

-¿Cómo? -Esa misma cara he puesto yo.

Espe ha venido en plan policía, ¿lo puedes creer?

-No entiendo nada, ¿por qué te va a interrogar?

-Espe quería saber qué hice cuando ella rompió conmigo,

por lo de la mujer que apareció muerta hace unos días,

la actriz esta.

-¿Qué narices tienes tú que ver con la actriz esa ni dada?

-Pues nada.

Según parece estuvimos en el mismo pub la misma noche.

-La noche que estrangularon a la actriz, ¿tú la viste?

-No, yo qué la voy a ver, igual ni siquiera coincidimos.

Espe quiere saber a qué hora me fui yo de allí,

y la policía está interrogando

a todos los que pasamos por el Moonlight esa noche,

por si acaso. -Tiene algo de sentido, ¿no?

No entiendo por qué dices que vas a perder a Espe para siempre.

-Porque yo le mentí.

Ella quiere saber adónde me fui,

y yo le he dicho que me fui a casa solo.

-Y no fue así.

-Si ella se entera alguna vez de lo que hice,

no volverá a mirarme a la cara.

-¿Adónde fuiste, Pablo?

Pablo... -A un club.

-¿Cómo?

-Con una prostituta. -No te pega nada.

-No sé por qué lo hice, es la primera vez que lo hago,

no lo he hecho en mi vida, y no sé por qué lo he hecho.

-Bueno, sí, sí que lo sé,

porque estaba jodido y triste,

me sentía fatal porque Espe me había dejado.

-La has cagado.

-Ella me había pedido un poco de tiempo

y yo me emborracho, se me calienta la cabeza,

y empiezo a pensar que la he perdido para siempre,

que no tendré a alguien como ella jamás,

y veo la calle Jardines al final donde están los...

-Que sí, que sí, y ahora me dirás: "Me sentía solo,

y al final terminé entrando..."

-Me sentía tan poca cosa,

tan infeliz que no quería dormir solo,

y cogí el camino más fácil.

Pero no quiero que ella se entere, porque si se entera,

se acabó para siempre.

-¿Y qué vas a hacer? ¿Vas a seguir mintiendo?

-¿Y qué puedo hacer?

No le puedo decir la verdad,

porque no valdría para nada, solo le haría más daño.

-Al principio me has dicho que te ayudara,

ya me dirás cómo.

-Necesito que alguien me cubra.

Espe solo quiere saber con quién estuve

después de estar en el Moonlight.

-Joder, Pablo... -Por favor...

por favor, eres mi única esperanza,

de verdad, yo lo haría por ti.

De hecho, el otro día lo hice con lo de la pistola.

-Pero volver a mentir, vivir mintiendo siempre,

es que no... -Pero es una mentira pequeña,

es solo para esconder que le he sido infiel a mi chica.

Ni siquiera le he sido infiel, porque no estábamos juntos.

-Está bien, te voy a ayudar.

Hoy por mí y mañana por ti, ¿verdad?

-Muchas gracias, me has salvado la vida.

-Pues ya me dirás qué quieres que le contemos.

-No sé, pero lo importante está en los detalles.

-¡Marisa!

¿Qué tal estás? Qué alegría volver a verte.

No sabes las ganas que tenía de volver por aquí.

-Bienvenido a su casa. -Gracias, gracias.

Muchas gracias por las flores y por los bombones,

tuviste un bonito detalle.

Bueno, ¿qué tal va todo por aquí? -¿No debería estar descansando?

-Vaya, ¿tan mal va la cosa?

-Papá, no empieces a ver fantasmas donde no los hay.

Yo le pedí a Marisa que no te agobiara con tanto papel.

-¿Y eso por qué, hijo?

Sabes que ya estoy estupendamente.

-Aunque te hayas empeñado en salir del hospital,

tienes que tomarte las cosas con calma, ¿vale?

-Marisa, no hagas caso a mi hijo,

tráeme el papeleo más urgente que tengamos

para ponerme al día, ¿vale?

Ay, por fin aquí de vuelta.

Marisa tiene razón, ¿sabes?

Por fin estoy en casa, porque este es el único sitio

que puedo llamar "hogar" ahora mismo.

-Pensaba que te hacía ilusión buscar un apartamento conmigo.

-Claro que me hace ilusión, estoy deseando que lo encontremos.

-Pero... -Pero no será lo mismo.

Será un sitio impersonal

al que llevaremos nuestras cosas, pero nada más.

-Ya lo iremos haciendo nuestro poco a poco.

-Eso es, tú mismo lo has dicho, poco a poco.

Pero de entrada no será un sitio que nosotros hayamos vivido,

ni sus paredes estarán impregnadas de recuerdos como este sitio,

y ahora mismo, los recuerdos es lo que más valoro en mi vida.

-Eso tiene arreglo, aunque va a llevar un poco de tiempo.

(QUINTERO ASIENTE) -Seguramente sí,

llevará un poquito de tiempo.

¿Sabes? Desde que perdí mi casa,

esto es lo único a lo que puedo llamar "hogar",

lo único que tengo lleno de recuerdos, buenos y malos.

-Yo preferiría olvidar

algunas de las cosas que hice aquí, la verdad.

-¿Y eso por qué?

-Toqué fondo, papá, se me fue la cabeza por completo.

-Pues yo creo que no deberías olvidar todo eso.

La memoria es lo que nos hace ser quienes somos.

¿Sabes lo que decía mi abuelo?

"Nunca reniegues de los malos recuerdos, al contrario,

aprende de ellos".

Pero no te voy a comer la cabeza dándote sermoncitos de familia.

¿Sabes lo que más me gusta de este sitio?

Que está igual que siempre.

-Bueno, en realidad sí que ha cambiado en algo esencial.

-¿En qué?

-No hablo de la decoración, papá,

te estoy hablando de lo que de verdad importa,

esta empresa ya no es una tapadera, ni de tráfico de drogas,

ni de ninguna operación secreta del CNI.

-En eso tienes razón. Por primera vez en su historia

Transportes Quintero será una empresa

que se dedique exclusivamente a negocios legales,

cuesta creerlo, ¿verdad?

-¿Y crees que seguirá siendo rentable sin ningún ingreso extra?

-No lo sé, hijo, no tengo ni idea,

porque todo esto va a ser nuevo para mí,

y me preocupa bastante, la verdad.

(Teléfono)

Disculpa, no sé quién es.

¿Sí?

Qué sorpresa, no esperaba su llamada.

Sí, gracias por preguntar, estoy estupendamente.

Me acaban de dar el alta definitiva y esta mañana he salido del hospital.

¿Ahora?

¿Dónde?

De acuerdo, en media hora estoy allí. -¿Con quién has quedado?

-Con el general Fidalgo, quiere hablar conmigo urgentemente.

-¿Fidalgo, para qué? -Pues...

No te preocupes, tranquilízate,

por lo que me ha dejado entrever, creo que se trata

de alguna información que quiere darme

sobre mi futuro procesal. -Tu futuro procesal,

¿y dices que no me preocupe? -Sí, tranquilo, Julio,

seguramente será un tecnicismo legal lo que me quiere comentar,

algo así. -Yo pensaba que tu acuerdo con ellos

consistía en que tú quedabas limpio si ayudabas a atrapar a Konchalovsky.

No pueden renegociar tu libertad con lo que has arriesgado.

-Y no lo van a hacer, no va a pasar nada de eso.

-Te acompaño. -No, no, no.

A Fidalgo no le gustan las sorpresas, será mejor que vaya solo.

-¿Y yo me quedo aquí? -Sí, quédate aquí,

Marisa te traerá el papeleo más urgente,

así lo vas revisando y luego me pones al día.

-Si no te importa que te hunda otra vez la empresa...

Es broma. Venga, vete. -Lo sé.

-Te espero aquí. -Hasta ahora.

-Espe, precisamente quería hablar contigo.

-¿Y eso?

-Es sobre Pablo.

Se ha quedado hecho polvo después de lo de esta mañana.

-¿Te ha contado por qué he ido a verlo?

-Sí, me lo ha contado,

y lo último que esperaba es que fueras a hacerle preguntas

en plan poli.

-Solo estaba haciendo mi trabajo.

Si me hubiera contestado a las preguntas...

-De eso quería hablarte.

Que la noche en la que mataron a esa pobre chica

yo sé dónde estuvo Pablo,

vamos, que estuvo conmigo en la tienda.

-Mira, Damián, yo no sé por qué me quieres engañar,

pero Pablo no estuvo contigo en la tienda, estuvo en el Moonlight.

-No, no, no, no... Sí, quiero decir. Déjame que te explique.

Yo estaba en la tienda arreglando un robot de cocina

que me había traído Matilde, tú la conoces creo, la de los gatos.

-No sé ahora mismo, no caigo. -Bueno, es igual.

Yo intenté explicarle que lo de "Arréglalo tú mismo"

no va así, que lo tiene que hacer ella,

total que no se enteraba.

Al final me dio pena y me quedé a arreglar el cacharro.

-¿Y eso qué tiene que ver con Pablo?

-Estaba arreglándolo y oí que llamaron a la puerta.

Supongo que vio la luz encendida,

y al abrir me di cuenta que estaba hecho polvo.

Bueno...

entre nosotros, estaba bebido.

Necesitaba hablar,

hablar de vosotros.

-¿De nosotros? -Bueno, de vosotros...

De sus planes de futuro en general, estuvimos filosofando.

Cuando me pongo a hacer trabajos manuales

me sirve para explicarme, para hablar...

-¿Recuerdas hasta qué hora estuvisteis en la tienda?

-No sé, pero mínimo las cuatro de la mañana.

Eso sí, el robot nos quedó...

-¿Y por qué Pablo no me lo dijo, por qué se enfadó conmigo?

-Es comprensible, ¿no? -No, no es comprensible,

porque lo único que consiguió fue parecer más sospechoso.

-Hija, es que él pensaba que tú querías hablar con él

para pedirle que volvierais.

-Y yo interrogándolo como si fuera un asesino.

-Anda, no le des más vueltas.

¿Sabes qué es lo importante? Que hacéis muy buena pareja.

Me voy. Buen día.

-Hola, Espe.

(ESPE SUSPIRA) ¿Qué tal, cómo estás?

-Fatal, me siento como una imbécil.

-¿De qué me estás hablando?

-He ido a hablar con Pablo.

-Silvia te dijo que no lo hicieras. -Ya lo sé.

Lo sé, pero tenía que hacerlo, tenía que resolver esto por mí misma.

-¿Y qué ha pasado?

-Que se ha enfadado conmigo y todo por tu culpa.

-O sea, por... No empieces, de verdad...

Porque los indicios están ahí. -No, porque Pablo tiene coartada

para la noche en que mataron a Mónica Llorens.

-¿Coartada tiene? ¿Y tú la has corroborado?

-Me lo acaba de contar Damián que estuvo con él

hasta las cuatro de la mañana en la tienda.

-Qué casualidad.

-¿También vas a sospechar de Damián?

¿Por qué iba a mentirme él?

-Para ti la perra gorda, lo hablas con Silvia, y ya está.

Si ella lo tiene a bien, se le quita de la lista de sospechosos,

y se acabó, pero no te enfades conmigo

porque yo no tengo la culpa. -Vale, lo siento,

tenías razón, no debí interrogarle yo misma.

Con esto lo que he conseguido es joder aún más la relación.

Venga, voy a contarle las novedades Silvia.

-Silvia no está, si quieres mándale un SMS,

está hablando con la camarera del Moonlight.

-A ver si con un poquitico de suerte

esa gonorrea ya está en el otro mundo, "mijo".

Eso le pasa a los sapos,

es para que todo el mundo sepa lo que yo hago con los sapos,

con los Corona no se meten, "mijo".

Qué va, si por un poquitico casi me agarran en la caza.

A ver si me tengo que desaparecer, parcero.

Qué va, no tengo un peso, pana, pero ¿sabe qué?

Yo me lo levanto como sea, no se preocupe.

Hágame un favor, consígame un carro,

me vas a esperar en la fábrica antigua.

-Vale pues. Hablamos.

¿Qué hubo pues, rubia? -¿Te pongo algo más?

-Sí, mi amor, usted me va a hacer el favor

y me va a poner toda la plata que tiene en esa caja,

¿sí me entendés?

¡Muévete pues, mueve el culo, hombre! -Tranquilo, ya voy.

-No vayas a hacer ninguna estupidez que te tengo el ojo puesto.

¡No te movás!

¡No te movás que le corto el cuello a esta!

Si me dejas marchar te juro que no le digo nada a nadie.

Como pongas un pie en la calle, le corto la cabeza y esta se muere.

¡Muévete pues con la plata, a qué estás esperando!

Pásame tu celular también, mételo ahí.

No te voy a dejar que llames a nadie, pásame tu celular también

Muévete pues.

Ya lo tienes todo, déjala y márchate.

Lárgate pues. ¿Vos a mí me estás dando órdenes?

¿A vos qué te pasa?

A lo mejor me apetece hacerte otra cosita, mi amor.

Lo siento.

Lástima que no tengo tiempo.

Pásame tu cartera también.

Claro.

¡Soy policía, imbécil!

¡Aaaaaa! ¡Suelta la navaja.

¡Aaaaa, malparida!

¡Aaaaa!

Estás detenido, tienes derecho a guardar silencio,

cualquier cosa que digas podrá usarse en tu contra,

y con la boquita que tienes, te lo recomiendo.

Cara de chimba, parce.

Sara, ¿estás bien? Sí, gracias.

Menos mal que has venido.

Coge el móvil y llama al 091. Vale.

-Mira lo que te dejabas en el baño. -El neceser.

Con razón me sobraba sitio en la maleta.

-¿Lo llevas todo, quieres que repasemos?

-No hay tiempo, tenemos que irnos ya. Tu madre sin venir.

-Todavía podemos esperar cinco minutos.

-Apuesto a que ni se ha fijado en la hora.

-¿Cómo va a dejar que te vayas sin despedirse de ti?

-Con el caso del estrangulador entre manos no te extrañe nada.

Aunque yo no se lo echaría en cara. -Pues yo sí.

La voy a llamar para ver qué hace.

-Vamos a coger un taxi, la llamamos desde allí.

Que vaya al aeropuerto si puede.

-Con la de vuelos que coges últimamente

te estás poniendo muy nervioso. Mira, por los pelos, ¿eh?

¿Os ibais a ir sin mí o qué? Si quedan cinco minutos.

Pensamos que tenías algo importante en el trabajo.

No hay nada más importante que irte a despedir al aeropuerto,

parece mentira que no me conozcas. Precisamente por eso.

Que no, hombre, que no, me quiero despedir de ti

como se debe.

Porque tú te vas a explicarle al mundo

lo bien que te han reparado el corazón,

pero este el mío se queda maltrecho.

Anda, ven aquí.

Oye, ¿has metido la camisa que te regalé, la nueva?

Como no estaba con las otras...

Como no estaba yo aquí para recordártelo...

Otra vez a abrir la maletita. Venga, que tienes tiempo.

Ayuda a tu padre que se pone de los nervios.

Señor...

(Teléfono)

Dime, Silvia, ¿hay novedades? Sí, tenemos a Keylor,

el autor del apuñalamiento de esta mañana.

Lo he pillado intentando atracar el Moonlight.

¿Tú estás bien? ¿Ha habido heridos?

"Sí, tranquila, no ha habido heridos".

Lo he detenido de casualidad, pero por suerte estaba solo.

Ahora hay que intentar que confiese que es el líder de los Corona,

y que nos dé el máximo de información sobre la banda.

Pero deja que sea Nacha quien lo interrogue.

Perfecto.

¿Y ya tenemos confirmación si tiene coartada

Pablo el de la ferretería?

Sí, la tiene, Espe ha hablado con Damián

y parece ser que estuvo con él toda la noche en la ferretería.

Tendremos que seguir interrogando

a todos los que estuvieron en el Moonlight esa noche.

De todas maneras, me alegro por Espe.

Te tengo que dejar. Sigue informándome, ¿vale?

Luego hablamos. Vamos, que llegamos tarde.

¡Que sí, gruñón que sí! Ay, madre...

No me conviene el estrés, entiéndelo.

(CLAUDIA RÍE)

-¿Así que tú eres el tal Keylor?

Me esperaba alguien más impresionante, la verdad.

-Yo me esperaba un policía de verdad.

-Supongo que no has superado

que te haya detenido una mujer policía.

-¿Qué querés?

-Mira, informarte

de que además del cargo por robo con violencia,

intimidación con arma blanca,

se te imputa el delito de dirección y organización criminal,

pero aún más grave, homicidio en grado de tentativa.

-¿Tentativa?

¿Jota sigue ahí vivo?

-Sí, acabo de hablar con el hospital y está sano y salvo.

-Pues yo no creo que le vaya a durar mucho, la verdad,

porque cuando salga de ahí, alguien más se lo hará pagar.

Lo que él hizo no se le hace a los Corona, mi amor.

-Cuidadito con lo que dices,

estás haciendo amenazas delante de una policía.

Ya tienes unos cargos bastante graves,

vas a pasar muchísimo tiempo en la prisión,

no sé si eres consciente de eso. -¿Y qué?

-Yo no le tengo miedo a la cárcel.

-Eso es porque no la has probado.

-¿Sabes qué deberías probar vos, mi amor?

Esta.

-Deberías ser más inteligente y empezar a contribuir

diciéndome lo nombres del resto de miembros de la banda.

-Mi amor, eso está fumando está muy bueno,

¿por qué no me da un poquito?

-También quiero la dirección donde tienen el cuartel,

Sé que hay un almacén donde guardan todas las armas blancas, droga,

documentación falsa, dinero...

Vos no sabes con quién estás hablando, ¿o qué?

Yo no soy el vendido de Jota,

yo me callo lo que me tenga que callar.

-Pues no deberías. ¿De verdad estás dispuesto

a perder lo mejor de tu vida ahí dentro?

Jota ha recapacitado y ha decidido rehacer su vida.

-Pues vamos a ver cuánto le dura la vida.

-Ya que para ti ese niño es indiferente,

haz el favor y déjalo en paz y ocúpate de ti.

Te estoy dando una oportunidad para rebajar tu pena, una, Keylor.

-¿Mejor por qué no cerrás esa boquita?

Vos no lo has entendido, ¿verdad?

Yo a vos no te voy a decir una mierda.

Yo a la cárcel no le tengo miedo, ¿lo entendés?

-Pues sí, lo entiendo y punto.

Claro...

no sé por qué no lo había pensado, tú estás haciendo todo esto

para volver a reunirte con tus coleguitas,

con esa gente que es tan importante para ti.

-¿Tú de qué estás hablando? A mí no me conoces.

-Un poquito sí.

¿Cómo se llama...?

Dylan,

Dylan Reyes, ¿verdad?

Es tu amigo, ¿no?

-No sé de quién estás hablando? -Qué raro,

porque él no se ha olvidado de ti.

Es el líder de los Guerreros, ¿te acuerdas?

Comentan por ahí que había muchos altercados

entre los Corona y los Guerreros, y en una de esas peleas

alguien, al parecer tú,

le dejó una cicatriz muy grande en la espalda a Dylan,

una cruz así, enorme.

Unos 80 o 100 puntos dicen que le tuvieron que hacer de sutura,

pueden ser habladurías, tú sabrás.

Hazme un favor, dale recuerdos de mi parte

cuando llegues a Soto del Real.

Voy a ser un poquito generosa contigo,

voy a decirle al juez que sea amable

y te mande al mismo pabellón derechito,

donde están Dylan y sus colegas.

Eso va a ser muy divertido, porque allí está el resto del grupo.

-Vos no me podés hacer eso, ¿qué pasa?

-¿Perdona? -Que no me podés mandar allá,

esa gente me la tiene cazada, si me mandase allá me van a matar.

-A mí qué me importa, eso no es culpa mía.

¿Yo tendría que tener eso en cuenta?

Sí, sí, yo podría hablar con el juez

y decirle que tuviera en cuenta estas consideraciones a tu favor.

Pero ¿por qué tendría yo que hacerlo si tú no tienes nada para mí?

Nada.

-Vení, vení, no te vayas.

Vení y sentate.

-¿Qué tal, hijo? -Al fin, ya era hora.

Tampoco he tardado tanto, ¿no? -Se me ha hecho eterno.

¿Qué tal, cómo ha ido? -Bien, todo bien.

-Estaba empezando a pensar que el CNI te había vuelto a liar

para otra misión suicida.

(QUINTERO RÍE) -No, hombre, no,

no pienso volver a colaborar con el CNI jamás,

nunca más en la vida, bastante he tenido con ese ruso.

Por cierto, no sé si quiero seguir teniendo por aquí

nada que me recuerde a ese tío.

-¿Y cómo era eso que me decías de no renegar de los malos recuerdos?

-Bueno, siempre hay una excepción que confirma la regla, ¿no?

-Cuéntame, ¿qué te ha dicho Fidalgo, en qué habéis quedado al final?

-Todo bien, hijo, no hay nada de lo que preocuparse,

quería decirme que mi juicio se celebrará en unos meses.

-¿Te van a juzgar?

Papá, ¿con todo lo que has arriesgado?

-Tranquilo, hijo, que no van a romper el acuerdo que tienen conmigo.

-Pero ¿cómo que no? Si te llevan a juicio

es imposible que salgas libre.

-Depende de los cargos que haya contra mí.

Fidalgo me dice que ayer mismo el fiscal

aceptó retirar las acusaciones más graves

en agradecimiento por los servicios prestados.

-Pero aun así te sentarás en el banquillo de los acusados.

-Sí, pero eso es inevitable, mi juicio ya se había iniciado

antes de que yo decidiese colaborar con el CNI.

La maquinaria judicial es así, una vez que empieza...

Mi juicio se tiene que celebrar por narices, hijo.

-Ya, entonces, ¿qué cargos te quedan?

-Un par de delitos fiscales contra la Hacienda Pública,

así que alegra esa cara, que tu padre no entrará en la cárcel.

-Pues no sabes el peso que me quitas de encima.

-¿Y sabes lo que vamos a hacer tú y yo?

Juntos vamos a conseguir mantener a flote esta empresa

y que vuelva a ser líder en el sector.

-¿Se lo has contado a Alicia?

-No, pero la voy a llamar ahora mismo.

(Puerta)

¿Qué hubo, Jota, muchacho? -Hola, qué sorpresa.

-¿Cómo estás? -Pues vivo que eso ya es mucho.

-Ay, vaya susto que me diste, si te llega a pasar algo...

-Yo hoy volví a nacer.

Me va a quedar esta cicatriz para recordármelo toda la vida.

-En cuanto te den el alta vas a empezar a vivir esa nueva vida.

Y estoy segura que podrás enmendar tus errores,

lo harás muy bien.

-Y todo gracias a la señora del bar.

Y después de lo que le hice, aun así, mire.

-Cualquiera hubiera hecho lo mismo,

pero es verdad que María tiene un gran corazón.

-Yo no estoy acostumbrado a encontrarme gente así.

-Razón de más para que te des cuenta con quién te juntas.

Aunque tú no lo creas, hay mucha gente buena en el mundo

como María y como Paty que llamó a la ambulancia.

-Si no hubiese sido por ustedes, yo estaría muerto.

-Mira, eso es una buena señal,

que te des cuenta de tus errores y recapacites, que te arrepientas.

Estoy segura que no harás nada así. -Eso se lo juro, pero juradito.

-Bueno, a ver...

¿No me vas a preguntar por qué he venido a verte?

Aparte de para confirmar que estás bien.

-¿Han detenido al Keylor? -Pues sí.

-Eso es un alivio...

-Y no sabes lo mejor de todo, está colaborando

y parece que podremos desmantelar toda la banda.

Los Corona serán historia. -Eso es imposible.

-¿Por qué? ¿Acaso no conseguí que tú colaboraras?

-Ese no le tiene miedo a nada, ni a la cárcel ni a nada.

-Eso es pura fachada,

todo el mundo tiene sus miedos, que no te engañen.

-O sea, que él está delatando a todos los súbditos.

(NACHA ASIENTE)

Y pensar que me hizo sentir a mí como un traidor.

-Para que veas, pero también quería comentarte

que después de todo lo que ha pasado

sería bueno que te alejaras un temporada de Madrid.

Es cierto que iremos deteniendo a todos los miembros de la banda,

pero muchos son menores de edad,

y no tendremos cargos suficientes para poder encarcelarlos a todos.

-Sí, pero la jueza no dijo que...

-Sí, la jueza dijo que tú tienes que estar localizable,

tienes que dejar un domicilio para mandarte la citación del juicio.

Por lo demás, tú puedes irte adonde quieras y te dé la gana.

-Pues eso está buenísimo, porque...

yo me voy para Galicia con mi primo.

Él lleva una vida muy sencilla,

pero yo creo que eso es lo que me hace falta a mí ahora,

lo que yo necesito.

-A mí eso me parece una excelente idea, Jota.

Además, toda buena aventura comienza con un buen viaje.

Y mira...

creo que tengo algo para que puedas escribir tu aventura.

Se te cayó en el bar.

-Muchas gracias, yo pensé que la había perdido.

¿Sabe qué? Le voy a hacer caso.

No sé, igual escribo un diario o algo así,

contando todo lo que me pase de aquí en adelante.

-Quién sabe, quizá ese diario un día se convierte en un gran libro.

-No, tampoco para tanto. -Ay, Jota...

tienes que aprender a tener sueños, de verdad.

Cuídate, ¿sí?

Ya nos veremos en el juicio.

Yo te prometo que hablaré con el fiscal

para hacer todo lo que esté a mi alcance

y que tenga en cuenta tu colaboración.

-Pues gracias otra vez.

-Nos vemos en breve, Jota. -Chao pues.

-¡Un beso, Alicia! -Adiós, hija.

Tu hermana también se ha puesto muy contenta con la noticia.

¿Sabes qué, hijo?

Tengo muy buenas sensaciones para el futuro.

-Espero que cuentes conmigo

en esta nueva etapa de Transportes Quintero.

(Puerta)

Tranquilo, no te alarmes, es Olga,

le he dicho al guardia que la dejara pasar.

-¿Se puede?

-Claro, te estamos esperando.

-¿Qué tal, Olga? Me alegra mucho verte.

-Te veo muy bien.

Ya me ha dicho Julio que estás totalmente recuperado

y me alegro mucho por los dos.

-Nosotros habíamos quedado para salir,

pero si quieres te acompaño primero al hotel.

-¿Qué dices? Yo estoy estupendamente.

Vosotros salid a cenar y a divertiros un poco.

Yo prefiero quedarme aquí un rato a solas.

Por lo que me ha comentado mi hijo,

lo que va a hacer tu padre es admirable,

y deberías sentirte muy orgullosa de él.

-Sí, pero lo voy a echar mucho de menos.

-Normal, es tu padre,

pero verás como dentro de nada lo tienes de vuelta.

Ahora tenéis que salir a despejaros un poco

y dejar de preocuparos tanto por vuestros padres

que bastantes quebraderos de cabeza os hemos dado ya, ¿no?

-Vale, como quieras.

Te dejamos solo, que tienes ganas. -Venga.

Hasta luego, disfrutad y pasadlo bien.

-Chao. -Julio...

cuídala.

He vuelto.

Cuando lo vi entrar en La Parra malherido,

me sentí fatal por no haber tomado precauciones

y no tener en cuenta que algo así podía pasarle.

No fue muy prudente dejarle ir sin medidas de protección.

Lo sé, por eso mismo quiero ir a buscarlo y asegurarme

de que se sube sano y salvo en el autobús. ¿Estamos?

¿Tenéis sospechas de que algún miembro de la banda

haya podido salir huyendo?

¿Y a qué viene tanto misterio? ¿Me lo vas a contar o...?

-Sí, claro que te lo voy a contar, por eso te he dicho que me acompañes.

Lo que pasa es que...

todavía me tiene muy sorprendido

la oferta que me acaban de hacer.

-Mientras sea una proposición legal...

Julio, me han propuesto entrar en política.

-La gestión del caso está siendo un absoluto desastre.

No comparto su opinión.

Cuatro víctimas mortales, una inspectora agredida,

y cero sospechosos.

No me parece opinable. El caso es muy complicado,

estamos poniendo todos los medios para detener a ese psicópata,

pero... Pero se está riendo en sus narices.

Está desbordado por sus circunstancias.

No lo veo así. Pero en Jefatura sí.

Empieza a haber voces que opinan

que no está capacitado para tener una comisaría a su cargo.

-Este tío está completamente integrado en el barrio,

y por eso es peligroso. Sí.

Hoy tengo mucha faena por delante. ¿Os venís?

Yo voy contigo.

-Esperad. Un momento.

Silvia, ¿te importa adelantarte tú a comisaría?

Es que me gustaría hablar con Fede a solas.

Quizá quieras ver a Pablo como culpable porque en el fondo

sientes algo por mí.

-A mí me gustaría que...

que no dieses por muerta nuestra relación.

Y también que te pienses

darnos una segunda oportunidad.

-Lo pensaré.

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  • Capítulo 485

Servir y proteger - Capítulo 485

05 abr 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. Yo

    Sacar a Espe también de su puesto, es que hasta un crío estaría más avispado.

    08 abr 2019
  2. M Angeles

    Uff muy pesado lo del estrangulador!!

    07 abr 2019
  3. María

    Espe es una gran profesional jajajajajajajajajaja. Ya es hora de que finiquiten el tema del estrangulador. Qué cansinos, por favor. Es que ni en un país tercermundista pasa esto.

    07 abr 2019
  4. Maria Pilar Lafarga Sancho

    Aburre el tema del estrangulador hasta el extremo de coger mania al actor. El papel de Espe.duro pero poco profesional a ir contando todo lo q ocurre en comisaria. Si muere Quintero muere la serie no? Algunos dias resulta aburrida y la repeticiob los anuncios...

    06 abr 2019
  5. Clemente

    Ya no encuentran qué más inventar.

    06 abr 2019
  6. Pepa

    Ya está bien de alargar tanto tiempo descubrir que Pablo es el estrangulador. Que pesadez¡¡¡¡¡¡¡ Tambien ya es tiempo de hacer algo con los Soler

    06 abr 2019
  7. Emi

    Me parece increíble, una coartada para Pablo? Que no ae alargue más por favor, que aburre. Esta dejando a Espe como una policía muy tonta. Espero que abandone el cuerpo cuando se entere de todo, no es digna de su puesto

    06 abr 2019
  8. franz

    Hola, ya aburre un poquito el tema del estrangulador, feder tenía que avisar a su jefa y no a esper , ya es hora de su detención

    06 abr 2019
  9. Isabel

    Lo de Pablo ya huele un poco por favor yo creo que va siendo hora de detenerlo ,a Espe la está poniendo un poco en ridículo como policía ,y si sigue le pondría también a Fede y a Orestes

    06 abr 2019
  10. ROCIO MARTIN

    En serio??? Por fin se acababa el cuento de que nadie se daba cuenta que Pablo es el estrangulador, y como tiene coartada va a seguir!!! Noooooo

    06 abr 2019