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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 476 - ver ahora
Transcripción completa

Creo que lo mejor es

que tú y yo nos vayamos a vivir juntos.

-Deberíamos esperar un poco más.

-Este tío esconde algo.

Típico novio ultraceloso que le controla el móvil,

para saber con quién está, cuándo, todo.

-¿Un piso? -El piso.

-Vamos a hacer una cosa: me lo voy a pensar.

Pero prométeme que no me vas a presionar.

-No te voy a presionar.

-Creo que te precipitas con Pablo en todos los sentidos.

-Hablas como si ya hubiera tomado la decisión.

Solamente me ha enseñado un chollo que encontró en una mobiliaria.

-Dicen que eres actriz. -Bueno...

Intento hacerme un huequecillo en el mundo de la interpretación.

-Creo que lo que te falta es un poco de visibilidad.

Voy a llamar a mi amigo Peter, uno de los fundadores de Play Trend.

He pensado que a vuestro medio le vendría bien

entrevistarla ahora que es una promesa.

-Tengo proyectos interesantes a la vista.

-En lo personal, ¿tienes planes de ser madre?

-No contemplo ser madre, al menos en la vida real.

En la ficción estoy abierta a lo que sea.

Gracias por todo lo que haces por mí.

Me estáis tratando genial.

-Te tratamos como a de la familia.

Eso eres para nosotros.

La familia la defendemos a muerte.

-Damián, ¿está todo bien? -No.

Tengo que ir a Guadalajara, te quedas a cargo de la tienda.

-Claro, no te preocupes.

-¿Pero le ha pasado algo a tu hija?

-¿Por qué no me cuentas por qué te has despertado

gritando y golpeando el suelo?

No te reprocho nada.

Lo que sea, puedes confiar en mí. Me lo puedes contar todo.

-Solo quiero borrarme esta pesadilla de la cabeza.

-No está allí por trabajo.

Está ingresada en un sanatorio. ¿Te acuerdas?

Te la regalamos cuando tenías tres años

y empezaste ballet, te encantaba la música clásica.

¡Páralo! ¡Páralo, papá! ¡Páralo, páralo!

¡Esa música suena!

¡No me la puedo quitar de encima!

La caja se ha caído al suelo

y me han tirado sobre la cama.

(LLORA)

¡Papá, luché!

¡Te juro que luché, pero no pude!

-Mi colega Samu ha tenido un accidente de moto en El Escorial.

Dice mi colega que fue muy rápido todo y que no sufrió.

-¿Y qué ha dicho la Guardia Civil?

-Se considera un accidente.

-A veces no hay explicación o no llegas a saberla.

-No pararé hasta saber por qué se salió.

Prueba toxicológica: negativo. Alcoholismo en sangre: 0,0.

Te lo dije. -¿Qué piensas hacer?

-Investigar.

Lo vas a hacer por tu cuenta.

Y si no encuentras nada

lo asumes y te resignas.

La única explicación es un fallo mecánico.

Resulta que ha traído aquí la moto a repararse.

Qué casualidad que el mecánico no me enseña el parte.

-Tranquilízate, ¿vale? Ahora te lo imprimo.

Solo son unas pequeñas rojeces en la piel.

El médico no le ha dado más importancia.

Desaparecerá enseguida.

Parece una señal de que Leo es alérgico.

Nunca lo había visto así.

Lo que nos dieron ayer no es ninguna solución.

Cuando me duche lo llevo al pediatra.

"El yodo y la sal marina despejan las vías respiratorias,

protegen de posibles infecciones y mejoran el asma".

Parece que nos vamos a la costa.

¿Qué piensas?

Me da mucha pena.

Cuando empezaba compartí destino con el que ahora es

comisario provincial de Valencia.

Podría llamarlo para ver si tiene alguna vacante.

Eso sería genial, Claudia.

Por mí no te preocupes.

En tu lugar haría lo mismo.

¡Alicia, que la está moviendo!

¡Papá!

¿Estás bien? Hay que avisar al médico.

¿Quién eres tú? Si de verdad sois mis hijos

solo os pido una cosa: decidme siempre la verdad

por muy oscuro que pueda ser mi pasado.

No puedo irme así, sin más. ¿Puedo darte un abrazo?

¡Lo estoy recordando todo, hija!

¿Cómo? ¡Hija!

¡Me estoy acordando de todo!

(Música emocionante)

(Música animada)

Aquí lo tienes.

Revísalo con detalle. Te lo puedes quedar.

-No, no. Dime el motivo por el que no me lo dabas.

-Que no hay ningún motivo.

Debería echarte a patadas solo por cómo me hablas.

-Fuiste el último en tocar la moto, normal que desconfíe.

-Desconfía lo que quieras, pero habla con educación.

¿A los novatos no os hablan de la presunción de inocencia?

-Si estás tan rayado, ponme una queja.

¿Me dejas leer en paz?

-Sí, claro.

No tengo otra cosa que hacer que ir a poner una queja.

Como si sirviera de algo.

Os protegéis entre vosotros siempre.

-¿Ya está? ¿No hay más?

-¿Qué más quieres que haya?

-¿No revisaste el motor, los frenos?

-No. Revisé lo que ves ahí.

-Quería que le arreglara unos rasguños

y un bollón en la chapa.

-¿Por qué no lo has dicho antes?

-Si me hubieras dejado hablar

en vez de estar acusándome sin motivo...

-O sea, que a nivel técnico estaba perfectamente.

-No te lo puedo asegurar, no me pidió que la revisara.

Sí puedo decir que el nivel el aceite era correcto.

-Tío, me estás liando.

¿Cómo lo sabes si no lo has revisado?

-Porque no la revisé a fondo.

Pero cualquier vehículo que entra, aunque sea para cambiar faros,

le hago una revisión por encima para ver si encuentro algo mal.

-¿En esa revisión no viste nada raro?

-No. De hecho, todo lo contrario.

Me sorprendió, la moto estaba muy bien.

Estaba hasta limpia, eso es que el cliente la cuida mucho.

-Pues sí.

Samu siempre decía que la moto tenía que estar más limpia que las almas.

Y que quería que le metieran mano a él antes que a la moto.

-¿El mantenimiento lo hacía él mismo?

-Creo que sí.

Movidas sencilla, rollo el aceite, creo que sí.

-Ya. Pues estaba muy bien hecho.

Estaba como nueva, no sé qué más decirte.

-Siento haberte hablado así, no tienes culpa de nada.

-Menos mal que lo reconoces.

-Si quieres presentarme una queja estás en tu derecho.

-No, no voy a presentar ninguna queja.

Entiendo lo que estás pasando.

Eso sí,

la próxima vez piénsatelo antes de acusar a nadie sin motivo.

-Es que no lo entiendo.

No entiendo que se saliese en una curva sin más.

La moto perfecta, sin beber... Tiene que haber una explicación.

-A veces las cosas que pasan no tienen una explicación lógica.

-En este caso no. Tiene que haber otra razón.

-No sé. Si estás tan seguro de que le pudieron manipular la moto

se me ocurre que... -¿Qué?

-Que me la puedes traer y la miro.

Aunque estará en el desguace. -¿En serio harías eso?

-Sí, no tendría ningún problema.

-Llamo al depósito. Si me autorizan te la traigo hoy.

-Perfecto.

Prometo que lo intento, pero no aseguro nada.

-Te pago lo que sea.

-No, no es por la pasta.

-Muchas gracias.

Llamo al depósito y si me dicen que sí te la mando.

-No te aseguro nada, pero lo intentaré.

-Llamo y te digo algo.

-Perfecto.

Adiós.

-¡Anda, mira!

¡Si es el poli fiestero!

¿Qué pasa?

¿Vienes a encalomar un caso que no podéis cerrar?

-No. Por un tema personal, "atontao".

¡Chist! ¡"Atontao", dice!

-¡Hombre! -¡Eh! ¿Se puede?

No es buena noticia, la verdad.

Es de las mejores inspectoras.

Que se vaya con tantos casos abiertos...

Efectivamente, pero es lo que hay, Emilio.

Mira qué casualidad.

Justo después de que Mercedes amagara con irse.

Pero Mercedes al final no se va

y lo de Alicia es una cuestión familiar, no sé.

Hay un diagnóstico médico.

Si ya lo sé, pero me preocupa

la situación en la que nos quedamos en Distrito Sur.

Ya funcionaba razonablemente bien antes de que llegara Alicia.

Seguirá funcionando razonablemente bien cuando se vaya.

Pues también tienes razón.

Espe hace un gran trabajo en la UFAM,

Mercedes controla la ODAC

y la inspectora Orestes se aclimata bien.

No hay que preocuparse, saldremos adelante.

Lo importante es buscarle un buen destino.

¿Tiene que ser en Valencia?

Claro, es donde está el hospital de referencia

donde atenderán a Leo.

¿Cuándo se resuelve el próximo concurso general de médicos?

El próximo CGM creo que será dentro de dos meses o tres.

Por eso hay que encontrarle algo antes.

En Valencia hay mucho movimiento. Si mandamos una recomendación

la pueden reclamar en comisión de servicios.

No es definitivo, pero... Bueno.

Necesitan irse cuanto antes, Alicia aceptará lo que le den.

Si te parece, podríamos probar en Ángel Guimerá.

Es la comisaría más grande de la zona

y para el verano necesitarán refuerzos.

Haré unas llamadas.

Buena idea, yo también.

¿Pero por qué siempre estás de parte de los maderos?

-No estoy de parte de nadie. A ese se le mató un colega en moto.

Y es moto la arreglé yo.

Quiero dejar claro que no tuve nada que ver.

-Eso queda perfectamente reflejado en la factura.

Me parece que les haces un favor.

-Pues sí, le hago un favor a un madero. ¿Qué pasa?

-Que no me hace gracia que haya un policía rondando por el taller.

¿Y si encuentra pistas de lo de Carvajal?

(Música de tensión)

-Dijiste que eliminaste las pistas.

-Sí, limpié todo lo que pude.

Pero la policía tiene juguetes para encontrar

rastros de sangre aunque limpies con lejía.

Lo vi en la tele.

-A ver, no seas paranoico.

Es un poli en prácticas, no un enviado del Pentágono.

Y te recuerdo que salvó a Luis de una movida.

-Y te recuerdo que hace no mucho ese tío me llevó detenido.

-Porque te lo merecías.

-En cualquier caso, no me hace gracia que ronde por aquí.

-Le voy a hacer un favor a un madero

no tienes nada que decir. ¿Te queda claro?

-Bueno.

Pero lo menos pagará bien.

-No. Me lo ha ofrecido, pero no hace falta.

-¡Ahí va mi vieja! ¡Que encima no te paga!

¿Qué sacas tú de todo esto?

-No sé. Igual tener la conciencia tranquila.

-Álvaro, si la policía encuentra una sola pista

de lo que le pasó a Carvajal aquí

no se portarán contigo como tú con ellos.

-Déjame tranquilo, no me comas la cabeza.

¿A qué has venido?

-El coche hace ruido cuando arranco en frío, si lo puedes mirar.

-No sé, depende. ¿Me vas a pagar?

¿Si no qué saco en todo esto?

-Mira, déjalo, ya me voy a otro taller.

-¡Que no! Venga.

Le echamos un ojo, no te enfades.

(Música tranquila)

(ALTAVOZ) -"Doctor Aranda, acuda a cirugía".

-Media hora ya.

Han dicho que tardaría, tienen que hacer muchas pruebas.

Pero podrían decirnos algo.

¿Quieres ir a preguntar?

No sé.

Igual sí o no.

Creo que deberíamos esperar.

Ha sido muy fuerte, necesitan ver qué daños hay

y por qué recuperó la memoria de repente.

¿Y si ha sido solo un espejismo? ¿Y si otra vez no recuerda nada?

No sirve de nada montarnos películas.

Tenemos que esperar a ver qué pasa.

De todas formas, eso no tiene ningún sentido.

Ya, ya lo sé, Alicia. Es que...

Ya no sé ni qué pensar.

Es que ha sido todo tan... Sí.

Ha sido muy especial.

¡Cariño!

¿Qué ha pasado? No entendía bien el mensaje.

Pues eso, que ha recuperado la memoria de repente.

Es alucinante.

¿Pero cómo? ¿Así, de golpe?

Yo entré a despedirme y le di un abrazo.

Cuando me iba a soltar me dijo

que esperase, que se estaba acordando de todo.

Luego explicó que había tenido un montón de flashes,

que recordó otros momentos en los que estuvo conmigo.

Y después dijo algo así como...

Sí, que se había abierto una puerta que estaba atrancada

y de pronto la había cruzado

y detrás estaban todos los recuerdos.

Y luego empezó a agobiarse

porque se acordó de lo relacionado con Somoza y Konchalovsky.

Eso habrá sido muy grande para todos.

Hasta los médicos están sorprendidos.

Se lo han llevado a hacerle pruebas y aún siguen.

¿Cómo estás? ¿Necesitáis algo? ¿Os traigo un café?

Yo estoy bien, gracias.

Yo acabo de tomar un café, lo que tengo ahora es hambre.

¿Te traigo algo de la cafetería?

No, tranquilo, Iker.

Gracias, pero prefiero ir yo y así estiro un poco las piernas

y no miro el reloj cada dos minutos.

¿Me avisas con lo que sea? Claro.

Vuelvo enseguida.

No sabes cuánto me alegro, cariño. Gracias.

¿Leo está con mi padre? (ASIENTE)

Y con Montse.

¿Qué tal la reunión con Fidalgo?

Bien, mucho mejor de lo que me pensaba, la verdad.

Entiende que después de dos operaciones de riesgo

decida tomarme unos días de descanso

y que le parece bien que sea en Valencia.

¿Te darán una excedencia?

Bueno...

Me asignan un trabajo de análisis que puedo hacer desde casa.

Perfecto. Sí. Tengo que analizar

el tráfico de mercancías de los puerto.

Fidalgo quiere identificar patrones de comportamiento

en el tráfico de drogas para agilizar las incautaciones.

Suena a que no te vas a aburrir nada.

No.

Entre Valencia y Sagunto deben moverse miles de contenedores.

Sí. El rompecabezas tiene muchas piezas.

Y fidalgo quiere resultados pronto.

Oye, ¿has podido hablar con el hospital de Valencia?

Sí, me han puesto en contacto con un alergólogo.

Tenemos cita con el otorrino, el encargado de la unidad.

Harán un seguimiento del caso desde el principio.

Eso está muy bien.

¿Te das cuenta que de repente todo cuadra?

Todo va a salir bien.

Nos lo merecemos.

(Música de intriga)

"Prefieres el alago de un desconocido

al amor de un hijo.

¿Acaso esos niños que puedes concebir no tienen derecho a nacer?

Entonces no tienes derecho a seguir viviendo.

Eres como la mala hierba.

Mientras tú vivas el campo no será fértil".

-¿Hola?

-¡Hola!

Damián, estoy aquí, en la trastienda.

-Menos mal, creí que dejaste la tienda sola.

-No, no te preocupes.

Estaba atento.

Es que he venido a preparar las cosas para mañana.

-¿Qué tal? ¿Cómo ha ido todo? -Bien.

-Oye, ¿no has venido un poco pronto?

Pensaba que estarías más tiempo en Guadalajara con tu hija.

-Sí, pero no ha salido como esperaba.

-¿No? ¿Qué ha pasado?

-No...

Estaba todo bien. Quiero decir...

la medicación está funcionando, está más animada...

Hemos paseado y todo. -Es una buena señal, ¿no?

-Sí.

Incluso ha hablado conmigo.

Ha hablado conmigo.

No se ha quedado callada con ese silencio incómodo.

-Ah, ¿entonces?

-Pues que...

he metido la pata hasta el fondo.

No sé cómo, le he provocado una crisis.

-¿Cómo? ¿Le has provocado una crisis?

-Es un poco complicado de explicar.

-No sé. Si necesitas algo cuenta conmigo.

-Gracias, pero lo tengo que hacer solo, y lo haré.

Lo voy a hacer y lo voy a conseguir. Se lo merece.

Marga es un ángel.

-Tú también te lo mereces. Eres un padrazo.

-Pablo...

me gustaría que no se lo comentaras a nadie.

-No, no te preocupes. Yo te guardo el secreto.

-Es importante para mí.

-Mira, hace un rato ha venido Espe y me preguntó dónde estabas.

-¿Qué le has dicho?

-Pues nada, lo que tú dirías.

Que la reparación al final era más complicada

y que había que ocuparse del perito,

que tu hija trabajaba mucho... Bueno, total,

que te has marchado otra vez.

-Pues... pues muchas gracias.

Siento que le mientas a tu novia por mi culpa.

-No, si tampoco estoy... Vamos, tampoco es mentir, mentir.

Estoy cubriendo a un amigo.

A ver, que es una cosa tuya

y que a ella ni le va ni le viene.

Entiendo que quieras que sea secreto

y sé guardar bien los secretos.

-He tenido suerte contigo.

¿Sabes una cosa? -¿Qué?

-Me alegra haberte contado esto.

Pesa demasiado guardar un secreto tan grande.

-Imagino que debe ser una gran carga.

Oye, ¿qué le pasó a tu hija para que la internaran?

-No.

No, no te lo voy a contar.

Es algo muy personal.

-Claro, claro.

Perdona si he sido demasiado indiscreto.

-Me voy a ir a casa. Vengo del viaje cansado. En fin.

¿No te importa quedarte y cerrar?

-Para nada, vete a descansar.

-Gracias.

-Hasta mañana.

(Música de misterio)

-Vale, pues muchas gracias. Salgo para allí.

Dele las gracias a su comandante de mi parte.

Venga, chao.

-¡Toni!

-Diego, ¿qué pasa, tío? ¿Qué haces aquí?

-Me han dicho los padre de Samu que curras aquí.

Vine para saludar. Te fuiste sin decir nada a nadie.

-¿Estabas en el entierro?

-Qué fuerte, ¿eh? -Ya.

Me he ido así porque me ha dejado muy mal cuerpo.

He saludado a los padres y no me apetecía cruzarme con nadie.

Con un nudo en la garganta...

-Ya, no te preocupes.

¿Nos tomamos un café? Hace tiempo que no hablamos.

-Me tengo que pirar, tengo movidas que hacer.

-Quedamos otro día, ¿vale?

Nos comemos un minutejo en el bar que le molaba al Samu.

¿Te acuerdas del sitio? -¡Sí, claro!

Siempre desayunaba ahí después de fiesta.

No sabía que salieras de fiesta con él.

-Cuando fuiste a la academia de Ávila quedamos más.

-Ya quedaremos, ¿vale?

-Oye, una cosa...

Me dijeron que estuviste preguntando a familia y colegas.

-Sí, ¿por?

-Perdona que te pregunte, me dijeron que...

Rollo policía, ¿sabes?

¿Crees que Samu se metía algo?

-Es raro que se saliera de una carretera así, sin más.

Le estoy dando vueltas para ver si hay algo

que le pudo escapar a la Guardia Civil.

-Claro, por probar...

-¿Sabes si estaba en algún rollo turbio o algo?

-No, que yo sepa no.

-Nada, ya quedaremos.

-Hablamos. Pégame un toque, ¿vale? -Vale.

-Chao.

-Buenas. -Hola. ¿Qué tal?

-Bien. Quería café para llevar, ¿está María dentro?

-Ahora te lo pongo yo.

El chaval con el que hablabas no es del barrio, ¿no?

-No, es un conocido de Carabanchel, estuvo en el entierro.

Quería comentarlo, pero no tengo el cuerpo para eso.

-Ya.

¿Sigues pensando que no fue un accidente?

-Pienso que le pudieron sabotear la moto.

Voy a pedir un permiso para sacarla del depósito.

-Vamos para adentro y te preparo el café.

Te queda un rato en el coche.

-Gracias.

-Lo han bajado hace nada.

Papá, mira quién viene a verte.

-¡Hola, hija! ¡Iker!

¡Qué sorpresa!

¿Cómo estás, hombre?

Pues muy bien.

Contento de verte recuperado y que recuerdes mi nombre.

(RÍEN)

No olvidaré lo que hiciste por mí. Me salvaste la vida.

Me parece muy bien que no lo olvides,

pero no me lo repitas continuamente, cada vez que me veas.

La última vez tampoco te acordabas mucho.

En serio, te comportaste como un héroe.

Dijimos cosas muy feas cuando íbamos tras de ti.

Deja que ahora digamos alguna bonita.

Yo solo cumplí con mi palabra.

Prometí a mi hija que cuidaría de ti y eso es lo que hice.

Le he fallado muchas veces a lo largo de su vida,

no podría mirarme al espejo y le fallase otra vez.

Nunca te lo agradeceré lo suficiente.

Pues no me lo agradezcas tanto y tráeme a mi nieto,

a ver si por fin me lo puedo comer a besos.

Espero que no os vayáis sin que me despida de él.

No te preocupes.

También espero que me dejéis ir a visitaros de vez en cuando.

Cuando quieras.

Bien.

Oye, ¿en qué parte de Valencia vais a...

(GIME)

¡Dios!

-Papá, ¿estás bien?

-Sí, estoy bien. Es solo un pequeño pinchazo

en la cabeza.

¿De qué estábamos hablando?

Aún no tenemos piso, pero será por El Cabanyal, cerca del mar.

El mar, sí...

El mar...

Pero tendré que comprarme

un abono de esos para el tren Madrid-Valencia

para poder ir a veros.

Te estaremos esperando.

Iré siempre que pueda.

Aunque también tengo que ser un empresario responsable.

Deseo salir para emplearme a fondo y hacer lo posible

para reflotar T. Quintero.

-A ver, no empieces otra vez

a pensar en lo que vas a hacer. Los médicos piden calma,

no te estreses pensando en el futuro.

Bueno, voy a sustituir a Marcelino y Montse con Leo.

Así dejo que la familia habléis tranquilamente.

Tú ya formas parte de esta familia, amigo.

¿Gracias?

Iker, una cosa más.

Cuida mucho de mi nieto.

Y de mi hija también.

Y dale un beso muy grande a Leo cuando lo veas.

Lo haré de tu parte...

suegro.

Sí, jefe.

(Música emotiva)

No sabes la alegría que nos has dado.

No sabéis vosotros lo feliz que soy yo ahora mismo

de veros juntos aquí conmigo

y de saber que Leo también va a estar bien.

Haz caso a los médicos, descansa. Sí, lo haré.

No te preocupes, quédate tranquila.

Si no estás tú está el otro policía vigilándome.

-No te voy a quitar ojo.

-¡Lo sé, hijo, lo sé!

Maldita sea, no os preocupéis tanto por mí.

¡Estoy bien!

Creo que hoy he vuelto a nacer, soy una persona nueva.

Desde luego, no pienso cometer los mismos errores del pasado.

-Hola, ¿se puede?

-¡Hum! ¡Café!

-Sí. Te he traído uno de los tuyos

y pastitas de las que te gustan.

-¿Por qué tengo yo tanta suerte?

-Con las comilonas que preparas todos los días,

qué menos que traerte café y pastas.

Y llevas toda la mañana sin salir. ¿En qué andas?

¿Puedo ayudar?

-Estoy rastreando a un acosador.

-¿De violencia de género?

-No, de "cyberbullying".

El denunciante es el padre de un crío de 12 años

al que han amenazado por Internet.

Estos son los pantallazos de su móvil.

-A ver...

"Haz lo que te digo o te vamos a arruinar la vida".

"Todo el mundo te va a ver en pelotas".

¿Esto le llegó a la víctima?

-Sí. Lo convencieron para desnudase en un videochat.

-¿Con 12 años?

-Sí, muy fuerte.

-Y es que, además, el chaval

pensaba que estaba ligando con una chica mayor que él.

Pensó que había tomate y, ¡hala!, cayó como un imbécil.

-¡Con 12 años, madre mía! Cada vez empiezan antes.

-Sí, muy fuerte.

Lo más "heavy" es que los acosadores también son menores, tienen 14.

¿Tú qué tal? ¿Cómo llevas el día?

-Pues yo, bueno, demasiado tranquilo, la verdad.

-¡Demasiado tranquilo!

¡Qué envidia! ¡Demasiado tranquilo!

-Buah, es que hoy me apetecería tener la mente ocupada

para no pensar ciertas cosas.

-Ya... En Pablo, igual.

-Lo he pensado y le voy a decir que no.

-¿A lo iros a vivir juntos?

-Sí. He estado toda la noche dándole vueltas.

Hice una lista y pros y contras.

-Lo de hacer una lista de pros y contras es bastante objetivo.

Pero te puede reventar la cabeza. -Ya te digo.

-Ahora has dormido superpoco.

-Es que... No sé...

Sé que me va a preguntar por qué,

me va a argumentar

y no quiero decirle simplemente que no lo veo claro.

-Ya. Igual es un poquito insistente de vez en cuando.

-Tiene una labia que me deja sin argumentos.

-Hombre, pues para dejarte a ti callada...

-No me voy a vivir con él

solo porque no se me ocurre una manera inteligente de decir no.

-Además, si te has pasado toda la noche

pensando si quieres o no quieres, eso es bastante significativo.

Igual no estás preparada para dar ese paso.

-¡Exacto!

Estas cosas hay que hacerlas porque uno lo esté deseando.

-Yo no sé, no soy muy experto en la materia, pero vamos,

creo que la convivencia es la sublimación de la pareja.

¿No? Pues por eso, igual, no sé...

Hay que hacerlo por comarcas, igual es un poco precipitado.

-Eso mismo pienso yo, sí.

-Oye, yo no os puedo hablar mal de Pablo, ¿eh?

Pero me mosquea un poco que sea tan insistente.

-Sí, sí.

A mí también me mosquea un poco, sí.

-Y tampoco quiero ponerme ni estupendo ni feminista

ni nada de esto, pero igual podría ser un poco de acoso.

-Pero Fede, tío...

¿Cómo que acoso?

-Perdona. Ha sido lo primero que se me ha venido a la boca.

No me hagas caso.

-Pablo no es ningún acosador.

Llevas tanto tiempo metido en tu cueva

buscando acosadores que los ves en todas partes.

-Perdón, de verdad.

Es lo primero que se me ha venido, no me hagas caso.

-No sé, está un poco chapado a la antigua,

tiene el concepto de familia idealizado,

la parejita feliz, los hijos, todo eso, pero...

Pero, hombre, él lo defiende con respeto,

con tranquilidad, nada que ver con un acosador.

-Perdona. Vamos, olvídalo.

Que se me ha ido la fresa.

(Móvil)

-Espera, perdón.

¿Sí?

Dime, bonita.

(Música de tensión)

¿Que has visto a tu marido?

¿Dónde?

¿En la casa de acogida?

¿Dónde estás ahora?

Quédate ahí y no te separes del móvil.

Yo voy para allá.

Sí, sí.

-¿Qué ha pasado?

-Un acosador, pero de los de verdad.

Ha localizado a su mujer y ha ido a la casa de acogida.

-¿Pero se ha puesto violenta la cosa?

-Creo que no, pero más vale prevenir.

(Música moderna)

-¿Hoy no sales con Mónica?

-He estado con ella antes de venir aquí.

Está con mi madre, comprando regalos.

La madre está ilusionada con tener un mantón de Manila.

-Ah, ¿sí? -Cree que es lo típico de Madrid.

¡No veas cómo es esa señora!

Es superfán de las cosas así, típicas.

Tenía el patio de su casa todas las paredes llenas

de platos de cerámicas de Portugal.

-¿De los que tienen un gallo? -¡Esos!

No veas cómo se ponía la señora cuando jugábamos a la pelota.

Se ponía de los nervios:

"¡Mis platos, mis platos!".

-No me digas que tenía enanos en el jardín.

-Tres. -¡No!

-Sí, sí. Y muñecas rusas,

y una torre Eiffel hecha con palillos.

-¡Qué dices! -Barquitos en una botella,

el pack completo.

-Ya veo, ya.

Así que conocéis desde pequeños.

-Sí.

-Y... entre Mónica y tú...

-¿Qué?

-Ya sabes. -¿Que si éramos novios?

Siento defraudarte, pero no.

No éramos novios ni lo somos.

-No quiero ser cotilla, pero hacéis tan buena pareja...

-Si tú lo dices... -¡Hola!

-¡Hombre! -Hola, ¿qué tal?

-Bien. ¿Habéis encontrado el mantón de Manila?

-¡Sí! Enorme y lleno de flores rojas.

A mi madre le va a encantar.

Vamos, que hace daño a la vista.

-¡Qué exagerada es! ¡Que no!

Hombre, está un poco pasado de moda, pero es precioso.

-¿Queréis tomar algo?

-No, yo no.

Yo me voy a casa a cenar.

¿Y vosotros qué hacéis? ¿Vais a algún sitio, un restaurante?

-No habíamos planeado nada.

-La podría llevar a aquella taberna griega tan bonita.

-Sí, pero es que hoy tengo que trabajar aquí.

-¡Ay, hijo mío! ¡Siempre estás trabajando!

Además, Sara lo tiene controlado y está Juan.

-Yo no tengo problema.

-Además, si hay algún problema que venga Ricky a echar una mano.

-Si quieres, te guardo el regalo en casa.

-Por mí, sin compromiso.

-Me encantaría que lo conocieses.

Es un sitio estupendo, como dice mi madre.

Pero hoy no es un buen día, tengo que estar aquí.

-Como quieras.

Hombre, la verdad es que me apetece fiestas antes de ir a dormir.

La idea de ir al hotel sola a cenar no me seduce mucho.

-¿El hotel?

-¿Te lo puedes creer?

No daba crédito cuando me lo ha dicho.

A ver, ¿qué le pasa a mi casa?

-Nada, yo estoy genial, pero no quiero abusar.

-¡Abusar dice! Anda, dile algo.

-Luis, mejor llévame a cenar o me dará la turra toda la noche

con lo del hotel.

-Bueno, pues que todo sea por la paz.

¿Te importa? -Para nada.

Si tengo cualquier problema te llamo sea la hora que sea.

-Bueno, pues vamos a cenar.

-Genial.

¿Seguro que no te importa guardarme el mantón?

-No, claro que no.

Venga, iros ya.

-Hasta luego. -Adiós.

-Hasta luego. -Gracias, chao.

-Chao.

Gracias por echarme un cable. -¿Yo?

No he hecho nada.

-Claro que sí que has hecho.

Sé que dentro de una hora o dos tendrás esto lleno.

Si hay algún problema me llamas.

Ricky o yo vendremos a echarte una mano.

-¡Faltaría más!

No te preocupes, lo tengo todo controlado.

-Eres un cielo, Sara.

Venga, hasta luego. -Chao.

-Sí, tu primo y yo éramos muy amigos, sí.

Pues muchas gracias.

No.

Solo quiero que no se inventen movidas

de por qué se salió.

Ya sabes cómo es la gente.

Vale.

Venga, tío. Chao.

Chao.

-¿Qué? ¿Todavía sigues con el accidente de tu amigo?

-Pues sí. Estoy avanzando mucho en la investigación.

-¿Qué investigación?

-La que estoy haciendo. -¡Vamos a ver, Toni!

No hay ningún caso abierto,

no puedes ir a tus anchas investigando,

no tienes permiso.

-Dame un día.

Igual sí te demuestro que hay un caso penal aquí.

-A ver, ¿qué has descubierto?

-Me ha autorizado para sacar la moto del depósito.

La llevaré al taller de Álvaro Soler.

-¿Álvaro Soler?

Ya puestos, se la puedes llevar a unos chavales

que fuman canutos y te la arreglan.

-Álvaro no tiene cuentas pendientes con la justicia.

-Tiempo al tiempo, las tendrá.

¿No has podido encontrar otro?

-No, Elías.

Es el último al que Samu llevó la moto.

He estado hablando con él

y lo único que hizo fue revisar el aceite y la chapa.

Que se la lleve, la va a mirar.

-¿Pero mirar el qué?

Toni, no va a encontrar nada.

Es una pérdida de tiempo y hay cosas pendientes.

-Miralles me ha dado permiso.

Y el tiempo que invierta no cuenta como trabajo.

Tranquilo, no me escaqueo de ningún caso.

La moto fue saboteada.

-Esa es tu opinión.

-Que espero que me confirme el mecánico.

-Y si no encuentras nada, ¿qué?

-Si no encuentro nada...

no sé.

-"No sé, no sé". "No sé" no.

Llegará un momento en que verás que no hay indicios de delito

y entonces es que no hay crimen.

-Si mañana no descubro que hay algún indicio

te juro que dejo el caso.

-¡Que no hay ningún caso!

-Vale, no hay ningún caso.

¿Qué vas a hacer tú si demuestro que hay indicios?

-Pues si al final tienes razón recularé, te pediré perdón

y a tu disposición para lo que necesites.

-Te tomo la palabra.

-Solo tengo una.

(Móvil)

-¿Serafín?

¿Qué tal?

Sí, sí. Ahora soy madero.

Todos pensaban que acabaría en el bar de mi abuelo, pero no.

Sí.

Sí, estaba en el barrio.

Bueno, porque...

me parece todo un poco raro lo de Samu.

Y te quería preguntar una cosa. Ya sé que...

Bueno, me sabe muy mal, pero...

¿Sabes si Samu estaba metido en algún rollo turbio?

(Música triste)

No sé.

En plan drogas o...

-Y mi madre:

"¡Te dije que cuidado con los platos!

Ahora me traer uno igual".

¿Cuántos años teníamos ahí? -Yo qué sé.

Tendríamos... bueno, yo 10 o 12.

Algo menos a lo mejor.

-¿Sabes que tengo fotos de la época?

-¿Sí? ¿Del colegio y así?

-Bueno, del colegio, de las excursiones que hacíamos,

de la casa antigua de la huerta... -Qué bueno.

-Están en la tablet. ¿Quieres verlas?

Porque te quedas a tomar una copa, ¿no?

-Hum... Igual es un poco tarde ya. Casi me iba ya.

-Pero quédate. Además, te tengo que dar una cosita.

-¿Qué me vas a dar?

-¡Ah! ¡Sorpresa!

(Mensaje)

(Música de misterio)

(Puerta)

Ay, perdona. -Nada.

-¿Qué me ibas a dar?

-Ah, nada.

-Jo, estoy un poco nerviosa.

-¿Nerviosa por qué?

-¿cómo que nerviosa por qué?

Anda, ven aquí.

-¿Y esto?

-¿Qué pasa?

-Nada.

No me lo esperaba.

-¿Me estás vacilando? -¡No, no!

Es solo que...

que no entendí bien.

-¿Pero no te lo has pasado bien? -Sí.

Si me lo he pasado muy bien...

Joder. Mónica, perdona.

La culpa es mía.

Supongo que... -¿Pero culpa de qué?

-No tenía que haber subido. Mejor me voy.

-No. El problema no es que hayas subido,

sino largarte ahora y dejarme así.

No sé. ¿He hecho o dicho algo que te haya molestado?

-Que no, que no.

Que me lo he pasado genial.

Pero es que...

-Que no te gusto. -¡No, no!

No digas eso.

Claro que me gustas, me gustas mucho.

Pero es que...

Mónica...

Tú y yo nos conocemos desde críos.

-Ya, ¿y qué?

Me encantabas antes, me encantas ahora

y no veo cuál es el problema.

-Soy gay.

-Hola, ¿se puede?

-¡Hola, cariño!

Claro, adelante.

Oye, ¡qué pronto has terminado hoy el turno!

-Sí, terminé hace un momento.

¿Tú qué? ¿Estás solo?

¿Damián no ha vuelto?

-Ha vuelto hace un rato,

pero se ha ido a casa. Estaba muy cansado.

-¿Solucionó lo de su hija?

-No me ha dicho nada.

Pero imagínatelo.

O sea, un montón de papeleo,

un perito por ahí tirando fotos...

-El típico vecino dando la murga,

porque quiere que el seguro le pinte la casa...

¿Te va a tocar pringar más días?

-Pues no lo sé.

No hemos hablado de ello.

Pero, vamos, a mí no me importan

cubrirlo aquí no es mucho trabajo.

a ver, es cierto

que lo del cierre y hacer la caja es que un poquito más...

lioso, pero me lo pide una vez cada mucho tiempo.

-Tenemos que hablar.

-Sí.

¿Pero aquí o quieres que nos vayamos a otros sitio?

-No hace falta. Además, tengo prisa.

Pero quería venir a hablar contigo

para no tenerte esperando.

Para que no esperaras mi respuesta.

Del alquiler, digo. De irnos a vivir juntos.

-Según has empezado

me da que vas a decirme que no.

-A ver, el piso está muy bien y el precio es genial.

Eh...

(AMBOS) -Pero.

-Pues...

creo que no es el momento, Pablo.

-Ya.

Así que no es por el piso.

Es por el inquilino.

-Jo. Yo siento ser la cortarrollos.

Pero no estoy preparada todavía.

-No, si... A ver si me entiendes.

A mí lo que me sorprende no es que seas gay,

me sorprende... -Que no haya salido del armario, ya.

-¿Desde cuándo lo sabes?

-A ver, esa pregunta... desde siempre.

¿Qué me ibas a decir?

-Nada, que me está sentando genial esta copa.

¡Y no va con segundas!

¿Te puedo preguntar una cosa?

-Claro, lo que quieras.

-No es por ser cotilla, cuidado.

¿Tu madre y tus hermanos lo saben?

-Pues no.

Y no quiero que lo sepan, por favor.

-Por mí no se va a enterar nadie, eso que quede claro.

-Ya sé que debería decírselo

y estar en el armario a estas alturas es una locura, pero...

-Aparte, tu familiar es superabierta.

No creo que fuera ningún drama. -Ya, lo sé.

No veas la de veces que he pensado: "De hoy no pasa".

Pero nunca encuentro el momento. Será la fuerza de la costumbre.

Ya me he acostumbrado

a mentir, a fingir...

A verme con tíos a escondidas...

Ahora con las aplicaciones de contactos, vamos,

es facilísimo todo eso.

-O sea, que soy la única persona que lo sabe.

-Bueno, tú

y los tíos con los que me he enrollado.

-Bueno, yo no te juzgo.

Cada uno tiene su vida

y desde fuera es muy fácil decir: "Sal del armario".

Pero cada uno tiene sus razones para hacer lo que hace.

(Música dramática)

-Hay otra persona que también lo sabe.

Mi padre.

-¿En serio?

¿Se lo contaste antes de que se marchara?

-No hizo falta.

Lo descubrió él solo.

Me hizo la vida imposible el muy cabrón.

Se reía de mis amigos.

Me decía: "¿Ese qué, también es mariquita?".

Cuando volvía de casa de un amigo de estudiar o hacer cosas

me pegaba.

Me decía: "Esto

por si ha hecho algo que no debías.

Y si no lo has hecho, para cuando lo hagas".

Y si me quejaba era todavía peor.

"Que no llores, maricona", me decía.

Quería hacerme un hombre a base de golpes.

La de veces que me ha pegado con el cinto...

Y cosas peores.

Mi padre...

llegó a apagarme cigarrillos en la espalda.

-¡Uf, Dios mío!

-Mi madre nunca supo nada de esto.

Se habría llevado un disgusto de muerte.

Vaya escenita que te estoy montando, ¿no?

-Qué va.

-Bueno...

Estoy bien, ¿eh?

Me imagino que él lo ha conseguido.

Ha hecho de mí un tipo duro,

ha hecho de mí el cabeza de familia.

Ya ves.

Alguien que ni siente ni padece.

Casi mejor así.

Gracias por la copa.

-Oye, siento mucho si te he hecho hablar de cosas dolorosas.

-No te preocupes.

-Si es... una cosa que va conmigo.

Oye...

No me arrepiento de habértelo contado.

Siempre he tenido mucha confianza contigo.

No se lo cuentes a nadie, ¿vale?

-No, claro que no.

¿Pero no crees que sería...? -Déjalo.

Buenas noches.

-Buenas noches.

-Me lo pasado muy bien contigo.

-Yo también.

(Televisión)

Hola. ¡Hola!

Hola, cariño. -¡Buenas noches!

¿Qué tal ha ido en el hospital?

Estamos agotados, la verdad. ¿Qué tal Leo?

Está durmiendo como un lirón.

Aunque nos ha costado, eso sí.

-Ha cenado muy bien

y no se ha rascado mucho los eccemas.

-Entre otras cosas porque su abuelo lo tenía tan entretenido

que no se acordó del picor.

Leo está durmiendo como un angelito.

Está mucho mejor, de verdad.

No ha llorado en toda la tarde, ¿verdad?

Marcelino, cariño, no empieces. -¿Es verdad o no es verdad?

Oye...

¿no os estaréis precipitando?

Mira que si a ver esto al chiquillo se le quita solo...

A veces los médicos son muy alarmistas.

Papá, no son solo las rojeces.

¿No ves cómo respira?

Claro que si llueve se irá un poco la contaminación y estará mejor,

pero no podemos estar a expensas de eso.

Además, el hospital de Valencia es estupendo.

Tienen una unidad exclusiva para estos casos.

Bueno, yo lo he intentado.

-¿Quintero qué tal?

¿Se ha acordado de todo?

Sí, ha sido como pasar de la noche al día.

Ha pasado de mirarnos como si fuéramos extraños

a no querer soltarnos.

Oye, ¿y qué tal lo está llevando con los recuerdo?

Porque algunos no serán muy buenos, supongo.

En eso están los médicos.

Que se lo tome con calma, que no le dé demasiadas vueltas

y se centre en pensamientos positivos.

Cosa que es más fácil decir que hacer.

Lo bueno es que su hijo está con él.

Y lo está ayudando mucho.

Julio ha pasado lo suyo y es una buena compañía.

Bueno, hablando de compañía,

creo que es lo que menos necesitáis vosotros.

¿No te parece?

-Sí, vámonos.

Creo que necesitáis descansar.

-Os he dejado la cena hecha.

¡Gracias!

Descansa.

-Vale.

Buenas noches. -Adiós.

Adiós.

Hola, mamá. Buenas noches. -Hola, hijo.

-Tenemos que hablar.

-¡Oye!

Aquí dice que las mafias del reciclaje

ganan una pasta

vendiendo lo que roban de los puntos limpios.

-Vale, luego hablamos.

-No, que dice que es una pasta, pero una pasta.

-Los puntos limpios están "vigilaos".

-Será en la ciudad.

Pero en los pueblos no.

Tenemos que echar un vistazo. Y no hace falta robar.

Podemos camelarnos a los encargados invitándoles a copas, no sé.

-Vale, lo vemos.

Pero tenemos que hablar de Álvaro.

-¿De Álvaro? ¿Qué pasa?

-Hoy me he pasado por su taller

y estaba hablando con un policía.

El que me detuvo, ¿te acuerdas? -Sí.

-Le va a echar una mano en un caso.

-¿Eso por qué?

-Un amigo del policía se ha matado en un accidente de moto

y va a revisarla, a ver si encuentra algo.

-¿Tiene algo que ver con la familia?

-No. Lo que pasa es que...

no me hace gracia encontrar a un policía por el taller.

¿Y si encuentra alguna pista de Carvajal?

A mí me parece

que es mentira y lo hacen para infiltrarse.

-Si supieran que nos cargamos a Carvajal

hubieran tirado la puerta abajo hace mucho tiempo.

De todos modos, gracias por contármelo.

-¿No le vas a decir nada a Álvaro?

-No...

Él también ha hecho bien.

No está de más tener amigos en la policía.

-Buenas noches.

-Hola, hijo. ¿Tan pronto?

¿Qué haces aquí a estas horas?

-Tampoco es tan pronto.

-Bueno, cuando se ha quedado con una chica sí.

Ha quedado con Mónica.

Pensé que no te vería hasta mañana.

¿Por qué no te quedaste a dormir con ella?

-Qué obsesión con liarme con Mónica.

No quiero nada con ella.

-Madre mía, qué mal repartido está el mundo.

Anda que si saliese con una chica así

me ibais a ver el pelo.

No me ibais a ver en una semana.

-¿Ha pasado algo con ella o qué?

-Nada, ¿qué va a pasar?

Hemos ido a cenar, nos lo hemos pasado bien,

la he acompañado al hotel y ya está.

-Ah. -Nano, tío,

no sé si estás ciego o te lo haces, está loca por ti.

-Lo que tú digas.

Me voy a la cama.

-¡Vamos!

A mí se me pone una tía así a tiro

¡y vamos! ¡Vamos!

-Calla. Luis, no te enfades, hombre.

-No me enfado.

Solo que tengo sueño, nada más.

-Venga, buenas noches.

-Sí se enfada.

¿Sabes lo que creo?

Que ha ido muy chulito a ligarse a Mónica

y le ha dado calabazas.

Y claro, ha venido "enfadao".

-De lo que haya pasado ya me enteraré.

Ahora, te digo una cosa:

estos dos acaban juntos.

¡Vamos!

Ahora solo me quedas tú.

-¡Uy! A mí déjame tranquilo, que estoy bien como estoy.

-¿Sí? ¿Cómo estás tú? ¡A ver!

-Picando de flor en flor tan ancho.

-Ah, el malote.

-Bueno, mira, me voy a la cama, que es tarde.

No quiero que me busques novia.

Pero mira, si te da por buscarme una,

ya sabes cómo me gustan.

-¡Anda!

(RÍE)

Sí que han dejado la cena. ¡Pollo con verduras!

Qué bien. Eso que nos ahorramos.

(Teléfono)

Es Miralles.

¿A estas horas?

Sí.

Claudia, dime. ¿Ha pasado algo? "Hola, Alicia".

Disculpa las horas, no sabía si estabas dormida.

Tranquila, acabamos de llegar a casa.

Cuéntame.

Tengo noticias de Valencia.

Espera, está Iker aquí. Pongo el manos libres.

Ya.

La comisaría de Valencia

te reclamará en comisión de servicios

en Homicidios, confirmado.

Pero eso es genial, Claudia, muchas gracias.

Pues de nada, pero ahora viene la mala noticia.

Tienes que incorporarte rápido.

"Tienen un asunto entre manos y te necesitan ya".

Un momento, Claudia, ¿qué significa ya?

"72 horas máximo.

Y tienes que darme una respuesta inmediata

porque si no ya tienen a otro".

Creo que si coges este puesto

es probable que en el próximo CGM consigas la plaza.

A lo mejor podrías incluso conseguir la capital.

Hablamos mañana a primera hora, ¿vale?

Por favor, me han pedido una respuesta muy temprano.

Gracias, buenas noches.

Hay que tomar una decisión ya.

Era la secretaria de Carlo D'Agustino.

-¿De quién?

-El productor de la película para el que hice la prueba.

No me han dado el papel.

-Pero les había gustado mucho.

-Sí, se ve que he hecho muy buena prueba.

-¿Entonces?

-Nada, tienen otra actriz para el papel que les encaja mejor.

-Qué difícil es lo de los castings.

-¿Habéis hablado después de que le dieras calabazas?

-No le di calabazas.

Solo le dije que no quería ir a vivir con él, ya está.

No, ni me ha llamado ni yo a él.

-¿No lo has llamado porque no te apetecía hablar

o porque va a seguir dándole a la matraca?

-Yo qué sé, ya sabes lo pesado que se pone

cuando se obsesiona con algo.

-Me juego una copa a que sigue con la idea en la cabeza.

-No, me prometió que no me iba a agobiar.

-A ver si lo cumple también.

-¡Ya está bien!

-Entiendo que te dé miedo su reacción,

pero Elvira no es como tu padre.

No tiene por qué tomárselo mal.

-Creo que es por eso.

Por lo que te conté de mi padre, que no...

Es algo ahí que no...

-Ella no quiere que estés solo.

-No sé.

-Mira, Luis, Elvira no te va a rechazar por ser gay.

Todo lo contrario.

Es más tolerante de lo que imaginas.

-¿Leo se ha despedido de sus amigos de la guardería?

No. Igual lo puedes llevar a media mañana.

A las cuidadoras les da pena, lo quieren mucho.

Si a ellas les da pena,

imagínate a mí.

Ya lo sé, papá.

A ver cómo reacción en comisaría.

Me tengo que despedir de personas importantes para mí.

Muy a nuestro pesar, la inspectora Alicia Ocaña

deja Distrito Sur.

(CUCHICHEAN)

¿Qué?

-¡No puede ser!

A partir de pasado mañana

se incorpora a una comisaría de Valencia.

Va en comisión de servicios

a una unidad de Homicidios.

Los motivos son personales, dejo que os cuente los detalles.

Es normal que te quieran tener en observación,

no sea que tengas una recaída.

Personalmente, prefiero que estés controlado hasta estar al 100%.

-¡No empieces! ¡Me lo ponéis muy difícil!

-Te molesta que Alicia se vaya a Valencia.

-Pues sí, ¿qué quieres que te diga? Me molesta.

Después de todo lo que ha pasado y he hecho

para estar con mi nieto y verlo crecer

no es justo que se lo lleven a Valencia.

-¿No estás siendo un poco egoísta?

-¿Crees en el instinto policial? -Claro que sí.

-Pero vigila, no confundas instinto con paranoias

y vemos casos donde no los hay

cuando estamos involucrados especialmente.

-No es ninguna paranoia.

-Si estás apelando a tu instinto policial

es porque no tienes pruebas ni indicios ni nada sólido, ¿no?

-Gracias por tu apoyo, tía. ¡Sí, señor!

¿Has conseguido saber algo?

-No sé qué tipo de información buscas.

-No sé, cualquier cosa.

Cualquier cosa. No sé, una conversación,

alguien que te haya contado que estaba con peña rara,

una piba con la que estuviera... Algo de lo que tirar.

-Ya, pero cuando dices tirar, ¿a qué te refieres?

-Me refiero a que creo que no fue un accidente.

-La Guardia Civil da el caso por cerrado.

-Pero yo no.

Creen que fue un accidente y no lo fue.

-A lo mejor tienen razón.

-No. Con lo que controlaba no se pudo matar

en un accidente tan absurdo.

-Hay moteros excelentes que se matan de la misma manera.

-No te digo esto porque sea un capricho.

Lo digo porque lo pienso

y se lo debo a la familia.

En el funeral su madre me dio un abrazo.

Le prometí que llegaría al fondo de esto y lo haré.

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  • Capítulo 476

Servir y proteger - Capítulo 476

25 mar 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. Santi

    Hola Nestor, seguro que si escribes Servir y proteger Capítulo ### en una famosa plataforma de video que empieza por you y acaba por tube, los encuentras

    28 mar 2019
  2. Néstor Portillo

    Hola después de más de 470 capítulos han decidido Geo localizar y no puedo seguir viendo más servir y proteger desde los estados unidos. podrían reconsiderar esta decisión?

    27 mar 2019