www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5054853
No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 467 - ver ahora
Transcripción completa

Alicia y yo hemos encontrado claves importantes

sobre las motivaciones del estrangulador.

Es un fanático de la maternidad.

Un hombre que considera que las mujeres

tienen un único fin sagrado: la procreación.

-Para tu tranquilidad, no somos víctimas potenciales

de ese desgraciado. -¿Y eso cómo lo sabes?

-Ya lo conocemos mejor.

Los de análisis de conducta han ayudado a elaborar un perfil

y sabemos cómo funciona su mente

y qué cosas le motivan.

-¿Qué habéis descubierto? -Sabes que no puedo contar nada.

-Como te vea por mi barrio, no me acercaré a hablar.

Y de los Soler, el malo soy yo.

-Ahora me toca a mí.

Quiero ver cómo un Soler se humilla ante mí.

(Disparo)

-No quiero usar este coche ni llenar el maletero de plásticos.

Llamemos a la policía.

Estamos a tiempo.

Diré que actué en defensa propia y asumiré la culpa.

-Escúchame.

No tenemos tiempo para tonterías.

Es lo mejor para todos.

Alicia, tu padre está conmigo.

¿Por qué no dejas lo que estás haciendo

y vienes con una pizza familiar cargada de anchoas?

Iker es alérgico a las anchoas.

Si ha dicho eso es porque lo estaban escuchando.

Llevaré un arma oculta y lo despistaré en un instante.

Necesitamos una ambulancia. Hay un civil herido.

Dile a mi nieto cuando sea mayor que su abuelo le quería mucho.

Se lo dirás tú.

Su corazón sigue latiendo, pero ha entrado en coma.

Dime de una vez qué significa eso.

Que sus posibilidades de recuperación son nulas.

Tengo que llamar a Julio.

Va a ser duro porque llevamos tiempo sin hablar, pero...

debe enterarse por mí.

Va a coger el primer vuelo para acá.

-¿Crees que debería mandarle un mensaje o algo?

-La verdad es que él y yo tenemos mucho en común.

-Tampoco te compares con él,

que no es cuestión de compararte con un narco.

-No es cuestión de compararse, pero sí de reconocer las cosas.

A la hora de la verdad le echó huevos.

En esas situaciones es donde se ve la gente.

Al final se ganó tu respeto.

Sí, podríamos llamarlo así.

-Yo solo veo un cobarde incapaz de enfrentar una verdad.

-¿A qué verdad no me enfrento?

-A que esto no debería haber empezado.

-Ya han cortado, no te preocupes.

-No cantaría victoria tan pronto.

-¿Qué quieres decir?

-Que tenemos que evitar que vuelva con ella.

Yo remataré el trabajo.

Sara, en la vida hay que luchar

y arriesgar por quien merece la pena.

-Siempre consigues que estemos de buen rollo.

-¿Has quedado con Álvaro?

-Sí, y todo es gracias a ti.

-Ver a Álvaro o no verlo es asunto mío,

a ver si os entra en la cabeza a los Soler.

-Sí, lo que pasa es que ver cómo Sara le come la boca,

a lo mejor no es lo que más te apetece ver.

-¿Para preguntarle si está saliendo con Sara?

-Para comprobarlo debes ir ahí.

Y mirarlo cara a cara y preguntárselo.

(SILVIA) -"¿Álvaro?" -Mierda, está fuera.

-Abre y compórtate con naturalidad.

-No es buen momento. Estamos terminando la contabilidad.

-Serán cinco minutos.

-Prefiero que nos veamos en otro momento.

¿Le digo a Sara que quedamos otro día?

-¡No! Ella es tu coartada.

Ha estado la policía y no ha visto nada.

Y ahora, ella. ¡Es perfecto!

(Música emocionante)

¿Qué tal en el hospital?

¿Cómo has pasado la noche?

No he dormido nada.

Toma.

Es una infusión, te sentará bien.

Gracias.

He llamado a Miralles para decirle que no iré a trabajar.

Normal.

Todo esto me supera. Necesito el día libre.

Si hubiese sabido que pasarías la noche en el hospital,

habría dejado a Leo con Marcelino y Montse

y hubiese ido a acompañarte.

Estar allí sola debe haber sido muy duro.

Lo necesitaba.

Puede que sean las últimas horas con él.

Lo entiendo perfectamente.

Luego me gustaría pasar a verle.

Cuando lo vi conectado a todas esas máquinas

no pude evitar quedarme.

Necesitaba decirle muchas cosas, aunque...

ni siquiera sé si me escuchaba.

Ha habido tantas veces que he creído que estaba muerto...

Tenía tanta facilidad para desaparecer

que en algún momento llegué a pensar que era inmortal.

Como cuando eres pequeño y crees que tus padres nunca morirán,

que la muerte le pasa a otros, no a ti ni a los tuyos.

Es normal que te sientas así.

A todos nos pasa cuando se nos va alguien querido.

Ya, pero esto es distinto.

He pasado por la muerte de muchas personas queridas:

mi madre, Rober, Jairo...

Pero esto no tiene nada que ver.

¿Por qué? Porque Quintero está vivo.

Respira, aunque sea de forma artificial.

Todavía tiene ese gesto altivo como si fuera a decir algo,

como si quiera demostrar que nada puede con él.

Cariño, cuanto antes lo asumas, mejor.

Quintero no va a despertar.

Igual me estoy agarrando a algo absurdo, pero...

¿cómo...

te despides de alguien que aún no se ha ido?

He intentado hacerlo y no he podido.

(Timbre)

Hola, Iker. Hola, Marcelino. Pasa.

Perdón por venir tan temprano, pero he estado muy intranquilo.

Hija, ¿cómo estás?, ¿cómo lo llevas?

Hago lo que puedo.

Voy a preparar el desayuno a Leo. Os dejo solos.

¿Has estado llorando?

He pasado la noche con él.

Claro.

Ahora entiendo que tengas esta carita de cansada.

Ha tenido que ser muy desagradable pasar tantas horas allí sola.

No he estado todo el tiempo sola, vino Elías.

¿Elías Guevara, tu compañero?

Sí, a mí también me sorprendió.

Pensaba que odiaba a Quintero.

Y lo odiaba.

Pero, igual que nosotros, vio el esfuerzo que hizo por cambiar.

Es curioso cómo la desgracia puede unir a las personas.

He llamado a Julio y le he contado lo que ha pasado.

Ha dicho que cogería el primer avión,

así que probablemente esté de camino.

Ven aquí, hija.

(Música triste)

-Salud.

-Gracias.

-Igual no es buen momento y no tienes ganas de escucharme.

-Sí, me interesa mucho, y como ayer no querías hablar...

Entonces, ¿fuiste al taller para nada?

-No puede hablar con Álvaro.

Solo le faltó echarme directamente delante de su madre y su hermano.

-¡Venga ya!

Qué borde, el tío.

Yo qué sé, a lo mejor creía que ibas a pedirle explicaciones

y así escurrió el bulto.

-Ayer lo pasé mal,

pero hoy casi que mejor,

porque, si no somos nada, ¿para qué perder el tiempo?

Las cartas bocarriba.

-Ya, pero da mucha pena que acabéis así.

Se ha portado como un...

que se ha portado...

-Salud.

-¿Qué me pasa, por favor? ¿Tengo alergia o qué?

-Lo que tienes es un gripazo de campeonato.

-Tengo que ir al médico

porque las gripes últimamente están fatal.

Los virus y las bacterias son cada vez más resistentes

a los antibióticos y medicamentos.

-Mira que eres exagerada. -¿Exagerada de qué?

La gripe aviar, la gripe A y la porcina empezaron así.

-¿Sabes cómo empezó esto?

Empezó ayer cuando Soriano no paraba de toserte en la cara

y te pasó la gripe.

Y tú insistiendo en darle caramelos.

-Es que Soriano daba una pena, el pobre...

-Tendrías que llamar a Miralles y decirle que no vas.

No estás en condiciones.

-No, no, ni de coña. Tengo un montón de trabajo atrasado.

Deja, me voy a vestir.

-Hola, Silvia. -¿Tú no habías pasado aquí la noche?

-Sí, ¿pero has visto cómo se ha levantado Espe?

Menudo trancazo.

He ido a la farmacia a por unos analgésicos.

-¿Sabes qué tienes que hacer? Convencerla de que se quede en casa

para que se ponga bien y no contagie al resto.

-Lo voy a intentar.

Aunque supongo que no tenéis tiempo ni para poneros enfermos.

-¿Por qué lo dices?

-Por lo del estrangulador ese.

Estaréis volcadas en el caso, ¿no?

-Es un tema muy serio,

pero también tenemos que atender otros asuntos.

-Ya, supongo.

Aunque menos mal que le estáis estrechando el cerco.

-Claro. -Si necesitáis algo, no sé...

Puedo ayudar en lo que queráis.

-¿Sabes qué puedes hacer? -No.

-Convencer a Espe de que se quede en casa.

-Hecho.

-Chao.

(Música de tensión)

(Puerta)

-¿Qué haces con mi ordenador? -Estaba preparándote la oficina.

Silvia y yo hemos pensado que no deberías ir a trabajar.

Si tienes cosas que hacer, las haces desde aquí.

¿Quieres contagiar a toda la comisaría?

-Tengo que terminar un montón de informes de la UFAM.

-Pero lo haces desde aquí.

Yo vengo al mediodía, te traigo la comida, te cuido...

Por favor, cariño.

No me quiero ir preocupado a trabajar.

-Qué mono eres.

Vale.

De acuerdo.

Toda la razón.

-Mira, te he traído medicamentos.

(Música de tensión)

Cari, ¿me puedes preparar una limonada caliente con miel?

-Claro.

(Música de tensión)

-Muy bien, Coco. Pásate sobre las siete.

Perfecto. Venga. (RÍE)

Sí, te invitaré a un brownie de los que tanto te gustan.

(RÍE) Venga, vale. Hasta luego, guapa.

Chao.

Hola, hijo, buenos días. -Hola.

-Va a venir Coco esta tarde.

-¿Qué pasa? ¿Por qué nos miras así?

-Os prometo que intento hacer un esfuerzo por comprenderos,

pero no me cabe en la cabeza que estéis tan tranquilos

después de lo de Carvajal.

-¿Qué quieres que hagamos? -No sé, mamá. Algo.

No he pegado ojo en toda la noche.

Y cuando lo he hecho, he tenido pesadillas.

-Pues yo he dormido del tirón, a pierna suelta.

-No lo entiendo, pensaba que estarías peor que yo.

Tiraste el cadáver al pozo.

-Alguien tenía que hacerlo.

-Siéntate a desayunar.

-Tengo el estómago revuelto, voy a hacerme una manzanilla.

-Pues sí que nos ha salido delicadito el niño.

-Déjale, cada uno es como es. -No me vengas con esas, ¿vale?

Soy como cualquier persona normal.

Tengo remordimientos.

-¿Qué remordimientos? Si tú no apretaste el gatillo

y yo me deshice del cadáver.

-A ver, ese tipo nos quería muertos.

Es un cerdo.

¿Qué crees que hacen los tíos que matan en el matadero a los cerdos?

¿Se van a dormir con remordimientos?

-¿En serio es así como os sentís?

¿Como si hubiéramos matado a un cerdo para hacer chuletones?

-¡Álvaro, fue mamá quien le pegó el tiro!

Y yo le ayudé de buena gana.

Ella siempre nos ha cubierto las espaldas.

-Ah, claro, como estás acostumbrado a que vayamos dejando cadáveres

por el camino, lo de Carvajal te ha resultado fácil.

-¡Basta, Álvaro!

-Lo de ayer fue de vida o muerte. Era él o tú.

-¿Qué crees que hubiera hecho

tras abrirte el cráneo con aquel martillo?

¿Irse a la policía porque sentía remordimientos y entregarse?

-¿Te enteras de una vez o qué?

Podrías ser tú quien estuviese ahora en ese pozo.

-¿Crees que no lo he pensado? Sí, no paro de darle vueltas.

Pero dime una cosa,

¿cómo os sentiríais mamá y tú ahora si hubiera sido así?

-No te sigo.

-Carvajal tiene familia y gente que le aprecia.

¿Cómo se sentirán sin saber dónde está?

-Seguro que mucha gente lo está buscando,

pero no porque le aprecie, sino porque les debe pasta.

Carvajal no tenía a nadie.

Solo pensaba en sí mismo. -Sí.

Muchos jugadores de póker y encargados de locales de apuestas

le echarán de menos, pero por el dinero que se gastaba.

-No tiene ninguna gracia.

Puede que fuera un miserable, pero ahora está muerto.

Ni siquiera tendrá un entierro digno.

-¡Yo flipo contigo!

¡Si le amenazaste con reventarle la cabeza,

no me lo invento, que yo lo vi!

-Precisamente para que no pasara esto

y no te metieras en un lío, como haces siempre.

Solo quería asustarle.

No que acusaran a mi madre de asesinato

y a mi hermano de ser su cómplice.

-Quizá solo querías asustarle, pero al final le cabreaste

y por eso volvió para vengarse. -Ya lo sé.

Lo pienso constantemente.

-Mamá le dio la oportunidad de marcharse del barrio.

Él se lo pasó por el forro y la cagó.

-Métetelo en la cabeza, Álvaro.

El único responsable de la muerte de Carvajal

fue él mismo.

Jugó con fuego y se quemó.

(INDIGNADO) -Es alucinante.

Pero si esto os consuela, me parece muy bien.

Prefiero seguir siendo una persona con remordimientos,

no como vosotros, que habláis de los muertos como de la basura,

porque me hace sentir que sigo siendo humano.

En primer lugar, me gustaría aclarar algunos aspectos

de la detención de Konchalovsky que no pude contar el otro día.

Sé que ha habido rumores.

Creo que hablo en nombre de todos.

¿Qué hacía un mafioso ruso en casa de Alicia?

-Oímos por la radio que ella estaba bien,

pero que se montó un operativo bastante grande en su casa

y tuvo que ir incluso el GEO.

En efecto, Konchalovsky fue detenido en el domicilio de Alicia.

Al parecer, el mafioso está obsesionado con la familia

porque en un operativo del CNI en Chechenia falleció su hijo

y el agente Lemos tuvo un papel destacado.

¿Quién fue el herido en la operación?

En la radio no decían su identidad. ¿Era familiar de Alicia?

-Era Fernando Quintero.

En efecto, Quintero fue el cebo que el CNI le puso a Konchalovsky

para tenerlo localizado.

Cuando irrumpimos en el domicilio de Alicia, él estaba allí.

Recibió un disparo de Konchalovsky al intentar salvar la vida

a Iker Lemos.

En estos momentos, se debate entre la vida y la muerte.

La cosa pinta bastante fea.

Si no se ha contado todo esto antes,

ha sido por criterios de seguridad.

Las órdenes venían de arriba.

Os pido que seáis discretos porque esta información

no trascenderá a los medios.

Menudo susto para Alicia.

La mafia rusa en tu casa y amenazando a tu familia.

(NACHA) -Tremenda faena para ti, Miralles.

Estar al tanto y tenerte que callar no debió ser fácil.

Pues sí, fácil no ha sido, pero cuando se trabaja

codo con codo con el CNI, hay ciertas exigencias

que hay que asumir.

En cualquier caso, tenemos que alegrarnos

porque Konchalovsky ya está a disposición judicial.

Me parece superfuerte que Quintero se debata entre la vida y la muerte

por salvarle la vida a un agente del CNI.

Me han llamado de Jefatura para felicitarme

y me han pedido que lo haga extensivo,

así que sentíos orgullosos.

Es una pena que no estén ni Alicia, ni Bremón ni Espe para celebrarlo.

Pero, por suerte, tenemos recuperado para el servicio activo

al agente Ríos.

Te hemos echado de menos. Muchas gracias, yo también.

Se me hacía raro tantos días sin que me dieran la chapa.

Siento mucho no poder darte un respiro,

pero necesito que hagas equipo inmediatamente con Silvia.

El servicio de control de juegos de azar

nos ha avisado de un repunte de partidas ilegales de póker

en el barrio y quiero que investiguéis.

¿Todavía hay gente de esa? Creía que esa peña

se había pasado al rollo "online".

Bueno, las apuestas "online" son una buena cantera para jugadores.

Los organizadores de este tipo de actividades

los captan en las redes sociales o chats privados

para organizar timbas clandestinas.

Ya nos lo imaginamos: dinero negro y sin licencia.

Pues sí, y es muy probable

que detrás de las partidas haya otro tipo de actividades ilegales.

Exprimid bien a vuestros confites y, por supuesto, estad bien al loro

de los foros. En eso Fede os puede ayudar.

Sí, ya tengo una lista con los foros más activos.

Os la paso.

Por cierto, ha llegado a mis oídos que el agente Ríos

es un experto jugador de póker.

¿Sí o no? ¿Yo?

Experto, experto tampoco.

Igual sí un amateur prometedor, diría yo.

Pues espero que ese amateur prometedor

y sus habilidades nos sean útiles

en este caso en algún momento.

Si no hay ninguna pregunta, todos a trabajar.

(Música triste)

Alicia.

Comisario, no esperaba verle.

Siento mucho lo que ha ocurrido.

Cuando me lo han contado, no me lo creía.

Quintero parecía un hombre incombustible.

Sí, no es el único que lo creía.

¿Qué han dicho los médicos? ¿Hay esperanza?

Está en estado de coma profundo por falta de oxígeno en el cerebro.

Lo tienen con respiración mecánica.

El internista y el neurólogo no creen que sobreviva.

Quintero siempre ha sido capaz de sorprender a todo el mundo.

A lo mejor sale de esta.

Ha tenido suerte tantas veces

que tampoco me parece extraño que haya ocurrido algo así.

Prefieres pensar que va a morir. No, para nada.

Estoy deseando que se recupere,

pero quiero estar preparada para lo peor.

Por mucho que nos esforcemos nunca estamos preparados para esto.

¿Cómo está usted?

Bien, recomponiéndome.

Pero no he venido a hablar de mí, sino a estar contigo y a apoyarte.

Gracias.

La verdad es que lo necesito.

Resulta curioso que un hombre como Quintero

que se ha pasado la vida esquivando las balas,

esta última la haya recibido de forma voluntaria

para salvar a Iker.

Si hay algo que he aprendido de él es que nunca es tarde para cambiar.

La pena es no poder disfrutarlo juntos.

Si te sirve de consuelo, nunca pensé que estaría en un hospital

hablando de Quintero como si fuera un héroe,

pero se lo ha ganado con creces.

Puedes estar orgullosa.

Lo estoy.

Pero no se lo he podido decir a él.

Cuando le dispararon, me dijo que se arrepentía de lo mal

que había hecho las cosas y que me quería mucho.

Yo no fui capaz de decirle nada.

Si necesitas cualquier cosa, me lo pides.

Con venir es suficiente, comisario.

Vaya a casa y descanse.

A casa no, me voy directo a comisaría.

¿No estaba de baja? Ya no.

He presionado al médico para que me firme el alta.

Mañana me incorporo de forma oficial,

solo voy a ponerme al día.

¿Y se siente con fuerzas? No lo sé, pero bueno.

Tengo responsabilidades.

No puedo dejar la comisaría manga por hombro.

Y menos ahora con un estrangulador suelto

y tantos casos abiertos.

Quizá yo también deba reincorporarme.

No, de eso nada. Y es una orden.

Has participado en un operativo muy complicado

en muchos sentidos, además.

Comisarios hay uno, pero inspectores hay varios.

Ya, pero yo no estoy herida.

Hay heridas que no son físicas, son invisibles.

Iker y tú tenéis que digerir lo ocurrido con Konchalovsky.

Llevará su tiempo.

Eso si conseguimos digerirlo del todo.

A veces es muy complicado recibir las sacudidas de la vida

y seguir siendo el mismo.

Te entiendo perfectamente.

¿Seguro que está bien?

Sí, de verdad. No te preocupes por mí.

Tú céntrate en la familia y en ponerte bien.

¿Le acompaño a ver a Quintero? No, no.

No te lo tomes a mal, pero prefiero recordarle

con ese carácter siempre desafiante y no en una cama entubado.

Como quiera.

Me voy, Alicia.

De todo se sale. Gracias.

(Música emotiva)

(Música de suspense)

(Pasos)

¿Qué estás haciendo?

-Nada.

-¿Cómo que nada? ¿Estás colocando una cámara espía?

-Sí, bueno, estaba mirando los distintos modelos que hay

para conocer cuántas cámaras hay en el mercado.

-¿A quién quieres espiar?

-Es por seguridad, para evitar que nos roben.

-Si aquí no nos ha robado nunca nadie.

-Damián, no quería decírtelo así, pero sí, nos están robando.

Es poca cosa, pero lo hacen frecuentemente.

-¿En serio? -Sí.

-Me di cuenta hace poco, cuando estaba reponiendo el género.

-¿Y por qué no me lo has dicho antes?

-Porque no lo tenía claro.

Al principio pensaba que era paranoia mía,

pero me di cuenta de que estaba reponiendo siempre

los mismos productos, los que se agotaban todo el tiempo.

-¿Tienes idea de quién puede ser?

-Creo que son una banda de chavales que aprovechan cuando estoy solo

para pedirme cosas que están en el almacén

y cuando vuelvo, curiosamente, ya no lo quieren y se van.

-La madre que los parió.

-Creo que lo venden todo en webs de segunda mano.

Pero, Damián, no tengo muy claro que sean ellos.

Po eso lo de la cámara.

-¿Y de dónde la has sacado? ¿La has comprado de tu bolsillo?

-Sí.

-Eres la leche, macho.

¿Por qué no colocamos cámaras de seguridad de circuito cerrado?

-Esa sería la idea, pero para eso tienes que hacer una inversión.

Creo que lo importante es saber si los chavales son los ladrones.

-En principio me parece buena idea, pero déjame que lo consulte.

Hacemos una cosa: haces un presupuesto

y cuando vuelva, lo veo. -¿Te vas?

-Sí, a Guadalajara, a ver a mi hija, que toca visita.

-¿Que toca visita? Lo dices como si estuviera en la cárcel.

-Es una forma de hablar, es decir, que voy a verla.

Está haciendo unos planos nuevos de un edificio

y me ha pedido consejo, fíjate. Como si yo supiera de planos...

-Es muy bonito que te pida consejo tu hija,

que valore tu opinión...

Ojalá me pase alguna vez.

-Ya verás que te pasa.

Se ve a la legua que serás un gran padre.

-Aquí el padrazo eres tú. Y se nota que estáis muy unidos.

-Gracias. Y gracias por quedarte en la tienda.

-Claro.

-Oye, si aparecen otra vez por aquí estos chavales, me avisas.

Adiós. -Hasta luego.

(RESOPLA ALIVIADO)

Flipan si creen que vamos a ir a todos estos garitos.

Es tochísima la lista.

-No lo vamos a hacer. Levantaríamos la liebre.

Tenemos que ir directamente a los que organizan las timbas.

Preguntaremos al Choto a ver qué sabe.

-Mira, me acaba de llegar la lista de foros de Fede.

Pero luego la miro.

-Así que "promesa 'amateur' del póquer".

(RÍE)

-Sí. Lo que pasa es que fue una época bastante turbia.

Yo era un bala perdida... ¡Madre mía!

Empecé a jugar porque me molaba, ganaba pasta,

pero lo dejé por una movida muy chunga que tuvo un colega.

-¿Cómo de chunga?

-A ver, Miki y yo empezamos a jugar porque nos molaba

y porque ganábamos mucha pasta.

Y empezamos en el casino

y luego nos pasamos al póquer "online".

-La historia de libro: chavales que apuestan siendo menores,

y acaban siendo ludópatas.

-Pues sí. Miki era un "crack", ¿eh?

Miki jugó en la EPT, la European Poker Tour.

Quedó el segundo de Europa. -¡Ostras!

-Entonces empezaron a interesarse por él los patrocinadores,

empezó a ganar mazo de pasta,

pero... -Pero...

-Pero al final la suerte se acaba.

La peña que sabe de esto dice que es "fifty-fifty":

50 % conocimientos y 50 % suerte.

Y, o controlas, o te hundes. Esto es así, ¿sabes?

-Y Miki no controlaba nada. -No controlaba nada.

Tuvo una mala racha, empezó a palmar pasta,

empezó a beber...

Empezó a hacer trampas, lo echaron de los casinos,

y los patrocinadores lo mandaron al carajo.

-¿Qué fue de él?

-Ahora está de reponedor en un súper.

Y va a seguir ahí tiempo porque tiene unas deudas que flipas.

-No me extraña que te salieras de todo aquello. Vaya panorama.

-Ya, tía. Es que me da pena.

A veces me lo cruzo todavía por Carabanchel.

Y siempre que me ve me pide pasta. Mira cómo tiene que estar.

-Por eso me dan rabia las casas de apuestas.

Hacen la vista gorda con los chavales

y pasa lo que le pasó a tu colega.

-Ya.

-¡Silvia!

¿Podemos hablar un momento?

-Yo me voy a mirar lo de los foros, ¿vale?

-No puedo entretenerme. ¿Qué quieres?

-Disculparme por lo de ayer.

-¿Cuando me dijiste que me fuera

porque no tenías ni cinco minutos para dedicarme?

-Por favor, déjame arreglarlo.

-¿Por qué pierdes el tiempo conmigo?

¿No estarías mejor con tu querida camarera?

Esa con la que te has liado al minuto de que rompiéramos.

-Fuiste tú la que rompiste. Yo no quería.

-Pues lo disimulas muy mal, ¿sabes?

-Si te molesta tanto lo de Sara, ¿por qué me dejaste?

-Porque no reaccionabas.

-¿En serio? ¿Solo por eso?

-Me alegra que hayas pasado página tan rápido.

-Me importas. Y mucho más de lo que tú crees.

-Eso es mentira.

Cuando alguien te importa, respetas sus sentimientos,

y a ti te la sopla cualquiera que no sea tu familia.

-No te vayas. -Suéltame.

-Ni siquiera me has dejado explicarme.

-Ayer fui a oír tus explicaciones. Hoy ya no me interesan.

Cuéntaselo a tu familia, que son los únicos que te escuchan.

-Que... aquí no hay nada que valga.

Hay que llamar al Choto.

-Pues vamos.

-Venga, cariño, haz un esfuerzo, anda...

La última cucharadita de puré y ya está.

-Estaba buenísimo, pero es que así como estoy...

me cuesta hasta...

(ESTORNUDA)

-Y ahora el analgésico.

(ESPE SE QUEJA)

-Qué asco, ¿no?

-¿Te quieres poner buena? Pues te lo tienes que tomar.

Muy bien.

Y, como te has portado bien,

y te has quedado en casa...

esto es para ti.

-¿Esto qué es? -Míralo, a ver si te gusta.

-A ver...

Un peluche, qué mono.

-Para que te haga compañía cuando estés aquí sola.

-Muchas gracias, cariño.

-¿No le pones nombre? -¿Tengo que ponerle nombre?

-Todas las mascotas tienen un nombre, ¿no?

-Pues... no sé, le voy a llamar...

Le voy a llamar Monchu.

-Perfecto, pues nada: Monchu, Espe. Espe, Monchu.

Cuídala, que te voy a estar vigilando.

-Qué tonto eres. Lo voy a llevar a la habitación.

-¡No, no, no! A la habitación no.

-¿Por qué?

-Bueno... Porque allí solo te hará compañía cuando te acuestes

y para eso ya estoy.

¿Por qué no lo dejas aquí?

Así cuando lo veas te acuerdas de mí.

Mira, tú ponte a trabajar, ¿vale?

Pones a Monchu aquí, ¿vale?

Y ya tienes al perfecto compañero de trabajo.

No va a discutirte nada

y todo lo que digas le parecerá bien.

-Bueno, vale, me has convencido.

No te doy un beso porque te puedo contagiar,

pero al que llevaba a la habitación ahora mismo es a ti.

-Bueno, tú sigue con lo tuyo.

Yo voy a recoger y a limpiar todo esto.

-Muy bien, porque tengo que terminar un programa de charlas

sobre violencia de género en los institutos.

He leído la nota de prensa que has redactado para los medios

sobre la detención de Konchalovsky.

Aquí están mis correcciones.

No hay ninguna corrección. No puede haberlas,

es perfecta.

Clara, concisa... Y dices lo que tienes que decir.

¿De verdad te lo parece? Claro que sí.

Describes a Konchalovsky,

analizas el alcance de sus delitos,

y detallas perfectamente cómo ha sido la detención.

Muchas gracias, Claudia.

Gracias a ti. Es un trabajo de 10.

¿Y te extraña?

Mercedes tiene habilidades poco frecuentes.

Es capaz de darle a la prensa lo que quiere

y al mismo tiempo la mantiene alejada

de las informaciones más sensibles.

¿Por qué estás aquí? ¿Has venido de visita?

No vendrá a incorporarse ya.

No. Oficialmente mañana. Es demasiado pronto.

¿No deberías quedarte en casa reposando más?

¿Para estar ahí sin hacer nada, con lo que me necesitáis?

Y más ahora, que está Alicia de baja

y Espe está en casa con gripe.

No te preocupes. Con los efectivos que tenemos, nos apañamos.

Con todo lo que tenemos encima en Distrito Sur...

Tenemos a Konchalovsky,

pero nos queda el caso del estrangulador,

los robos de joyerías,

y el caso de tráfico ilegal de cangrejos chinos.

Has acertado una de tres.

El tráfico de cangrejos chinos

y el robo en las joyerías están resueltos.

Y están pendientes de juicio. ¿En serio?

Sí... Me dijiste que te mantuviera informado,

¿no has leído los informes? Se me ha olvidado por completo.

He estado en el hospital viendo a Alicia,

está con Quintero. Y se me ha ido el santo al cielo.

¿Cómo la has visto? Mal. Pero es fuerte.

Y está rodeada de gente que la apoya.

Saldrá adelante, como yo.

¿A Quintero le ha visto? No, no le he visto.

Me voy a organizar la agenda

y a ver cuáles son los casos prioritarios.

¿Te echo una mano?

No. Vengo con las pilas cargadas. Y mañana mucho mejor.

¿Tú sabías algo de esto?

No. Esto ha sido una decisión impulsiva.

Es que no me creo que esté tan bien como aparenta.

Le conozco y está fatal.

Pero ¿cómo va a estar bien?, si acaba de morir su esposa.

Es imposible que lo haya digerido.

Con lo que me costó que cogiera la baja...

Espero que recapacite y vea que no se puede reincorporar así.

¿Qué hago? Mira, por lo pronto,

manda la nota sobre la detención de Konchalovsky al CNI

para que te den su aprobación.

Y mañana, cuando se reincorpore, estate pendiente de él.

Tranquila, estaré pendiente.

Y, si ves algo raro,

o lo que sea, me avisas.

¡Uy!

No sé si será por el analgésico, me estoy quedando frita.

¿Me haces un favor? Me voy a dormir un ratito,

¿me despiertas antes de irte a la ferretería?

-Claro, tranquila. Descansa, que te va a venir bien.

(Puerta cerrándose)

Buen trabajo, Monchu.

-Está buenísimo. Como si llevaras toda la vida haciéndolo.

(ELVIRA RÍE) -Hice el curso de repostería en la cárcel

para ver si me rebajaban condena.

Y me acabé aficionando, ¿quién me lo iba a decir?

-Como la Paqui. -No.

-Entró en Picassent sin saber hacer la o con un canuto

y acabó escribiendo la obra de teatro esa,

que hicimos todas por Navidad. -¡Calla, calla! ¡La Menchu!

¡La Menchu, que no se lo sabía!

Que yo hablaba detrás de ella... Lo mal que lo pasé. ¡Ay, Dios!

-Fatal, fatal.

Es que una nunca acaba de conocer a la que tiene al lado.

Una puede ser una mula y de pronto ser una pianista cojonuda.

Por ejemplo. -O una "hacker" cojonuda,

por ejemplo. -Ya.

Bueno, ahora me arrepiento. -¿De qué?

-De haber sido demasiado "hacker".

-¡Anda, anda! Nunca se es demasiado "hacker".

-Tú ya me entiendes. -¡Que no!

La Mamen era demasiado ambiciosa, por eso acabasteis en el talego.

-Si ya lo sé.

-Bueno, ahora estás fuera y puedes comenzar de nuevo.

-¿Comenzar dónde?

Llevo más de un mes fuera de la cárcel

y no encuentro trabajo. Nadie quiere contratarme.

-Con lo buena que eres. -Eso digo yo.

He llamado a todas las puertas que conozco,

hasta a mis antiguos jefes, que me caen como el culo,

y ni por esas. Haber estado en la cárcel pesa.

-Para que digan que ya hemos cumplido con la sociedad.

Y una mierda, hombre.

Queramos o no queramos, estamos marcadas "pa" toda la vida.

-¿Cómo quieren que no aceptemos curros ilegales

si nadie nos ofrece uno legal?

Es que está "to" mal "montao". -Sí, así es.

Y por eso has venido a verme, ¿no?,

por ver si tenía algún trabajo.

-Bueno, por eso y porque entramos juntas en Picassent

y cinco años dan para mucho.

-No te sientas mal, estoy encantada de que lo hayas hecho. De verdad.

Además, tú y yo somos como dos hermanas.

Y las hermanas se ayudan, ¿no?

-Tía, muchas gracias. -Que no.

-Elvira, eres muy grande.

Por eso pensé en ti: eras el cerebro del módulo.

-Tampoco había que ser Einstein, ¿eh?

-No había que ser Einstein,

pero había que saber tratar a los funcionarios,

saber a quién pedir favores, a quién hacérselos...

Por eso me alegra que te vaya tan bien.

-La verdad es que no me puedo quejar.

Tengo dos negocios, un "pub" y un taller que funcionan.

-Y en ninguno necesitarás soporte informático, ¿verdad?

-No... No, Coco, no.

Mira, en el "pub" se lo hacen ellos mismos

y el del taller lo hace mi hijo. Es muy básico.

Pero puedo hablar con ellos y preguntarles

si necesitan a alguien o...

-No. No quiero que les pongas en un compromiso.

Porque yo, de neumáticos y de bujías no tengo ni idea

y para trabajar en un bar hasta las 4:00 ya tengo mi edad.

-Ya. Pues entonces no puedo ayudarte.

-Tampoco esperaba que me salvaras la vida a la primera de cambio.

Pero, si te enteras de algo, sé que me vas a llamar.

-¡Hombre, por supuesto!

Aunque estoy pensando en algo que acabas de decir.

Si los trabajos legales no te dan bola...

-Pues tendremos que recurrir a uno ilegal.

¿Estás pensando en algo en concreto?

-Quizá sí.

Siempre va bien tener a una "hacker" cerca.

-Se agradece.

-Si necesitara un trabajo discreto,

¿estarías dispuesta o prefieres algo legal?

-La duda ofende.

Ya ves lo que puedo esperar yendo por lo legal... Nada.

Cariño, cena algo, que al final vas a caer enferma.

No tengo hambre, Iker. Luego me comeré un yogur.

(Mensaje de móvil)

Es Fidalgo.

Me manda una noticia que se publicará mañana en la prensa

sobre la detención de Konchalovsky.

¿Te la leo?

"El traficante fue detenido en una operación conjunta

del CNI y el Cuerpo Nacional de Policía.

Un exitoso operativo que ha acarreado

importantes sacrificios para los agentes implicados,

así como la baja de un colaborador de...".

No leas más, por favor.

No mencionan a Quintero.

Pero siendo colaborador del CNI, mejor proteger su identidad.

Da igual lo que otros digan de nuestros actos.

Lo que importa es lo que hacemos.

Y salvamos vidas, aunque a veces cometamos fallos.

¿Por qué dices eso?

No te sentirás culpable por lo que ha pasado.

Cariño, no seas tan dura contigo misma.

Te jugaste la vida para entrar a salvarnos.

Tenía que haber disparado antes a Konchalovsky.

Escúchame.

Es casi un milagro que estemos aquí hablando de esto.

Podría haber sido mucho peor.

Tienes razón. Pero la realidad es que me siento culpable.

Quizá por eso intente compensarlo pasando más tiempo con él.

¿Vas a pasar la noche en el hospital?

Lo entiendes, ¿verdad?

(Timbre)

¡Julio! ¡Hermanita!

¡Qué alegría verte!

Te dije que iba a coger el primer vuelo que encontrara.

Julio. ¿Qué tal, Iker?

Me alegro de verte. Igualmente.

Si me hubieras avisado, habría ido a buscarte.

He cogido un taxi y he dejado las cosas en el hotel.

Bueno, os dejo para que habléis tranquilamente.

Voy a la cocina.

¿Dónde está Leo? ¿Cómo está? Muy grande.

Pero justo ahora se ha quedado dormido.

¿Y tú qué tal? Te veo igual de guapa que siempre.

Anda, ya. Estoy horrible. Llevo dos días sin dormir.

Tú sí que estás igual de guapo que siempre.

He mejorado mucho desde la última vez que nos vimos.

Cuando me fui a Miami estaba muy descompensado.

Necesité meses de terapia y reajustar la medicación,

pero ahora soy yo quien controla mi bipolaridad

y no al revés. No sabes cuánto me alegro.

Bueno, cuéntame. ¿Es verdad lo que me dijiste ayer?

¿Los médicos no ven esperanza?

Creen que es difícil que pueda salir de esta.

Tarde o temprano tenía que pasar, ¿no?

Fernando Quintero no podía pasar mucho tiempo lejos de su mundo.

¿Fue un ajuste de cuentas?

¿Le disparó algún mafioso? No fue nada de eso.

Ya no era la misma persona que conocías.

De hecho...

si le dispararon fue para salvar a Iker.

¿Estamos hablando de la misma persona?

Iba a salir para el hospital.

Puedes venir conmigo y de camino te pongo al día.

Te vas a llevar una gran sorpresa.

Entonces ¿qué te parece el "pub"? -Está genial.

Tiene su reservado y todo.

Seguro que el negocio te va estupendamente.

-Vamos tirando, ¿eh?

-¿Y tú querías darme trabajo aquí?

¿Tú te crees que yo puedo competir

con la preciosidad que tienes detrás de la barra?

-Te podría enseñar el oficio.

Seguro que llegarías a ser tan buena como ella.

-Pero no me podría concentrar.

A mí me dejas con ella detrás de la barra

y no respondo de mis actos.

-Contrólate un poquito, ¿no?

Es la novia de mi hijo Álvaro. -Vaya por Dios.

-Venga, que te invito a un "whisky", anda.

Sara, te presento a mi amiga Coco.

Bueno, más que amiga, casi es mi hermana.

-Encantada. -Igualmente.

-¿Y de qué os conocéis?

-Bueno, pues de aquí y de allá.

-Ponnos unos "whiskies", por favor.

Sin hielo. -Claro.

-Oye, ¿por qué no te sientas con nosotras

y charlamos un poco y nos conocemos?

-Me encantaría, pero no puedo desatender a los clientes.

-Exacto.

Bueno, nos vamos a una mesa y así estamos más cómodas.

-Yo voy a pasar un momento al cuarto de baño.

Está... -Al fondo, derecha.

-Genial.

-Ponme una cerveza.

Oye, tú no habrás visto por aquí

a un tipo de unos cuarenta y pico años,

pelo rizado, bigote, camisa floreada...

-Pues no sabría decirte.

-Que se llama Marcos Carvajal.

Tiene pinta de vividor. Suele llamar la atención.

-Me suena, pero no puedo asegurárselo.

Por aquí pasa mucha gente.

-Claro.

Mira, vamos a hacer una cosa.

Esta es mi tarjeta.

Si viniera por aquí, me llamas, a la hora que sea.

¿Me harías ese favor?

Ah...

Y esto...

por las molestias.

-Guarde eso. Le cobro la cerveza y ya está.

-Insisto.

Tómatelo como una propina.

-Y... ¿por qué lo busca?

-Es un tipo peligroso.

Así que, si viene por aquí, ten mucho cuidado con él.

-¿Quién era ese tipo? -Pues no tengo ni idea.

Nunca lo había visto por aquí. Me ha dado esto.

-¿Isaías Montero?

Un prestamista, seguro. -¿El qué?

-¿Qué? No, nada.

-Venía preguntando por un tal Marcos Carvajal.

Y me ha dicho que era un tipo peligroso.

(Música de suspense)

Joder.

(Respirador artificial)

Impresiona, ¿verdad?

Pensaba que venía preparado para esto, pero...

Dile algo.

Hola, papá.

Siento no haber venido antes.

Alicia, no puedo.

Ni siquiera sé si está escuchando lo que le digo.

Yo creo que sí. O al menos eso es lo que quiero pensar.

Es que me cuesta creer que haya hecho lo que me has contado.

Lo del CNI, lo de salvarle la vida a Iker...

Sé que son muchas cosas para gestionar de golpe, Julio.

Ponte en mi lugar:

cada vez que pensaba que conocía a mi padre

pasaba algo que me demostraba que no tenía ni idea de nada.

Crecí en Miami pensando que mi padre era un empresario honrado

y que todo el mundo en el barrio le quería.

Después vino el primer mazazo, descubrir que era un criminal.

Y luego el segundo:

darlo por muerto pensando que Somoza lo había asesinado.

Así que, irónicamente, ya he pasado por todo esto.

Siento no haberte contado antes lo de Cabo Verde.

Ya sabes que el CNI...

Olvídalo. Ya te perdoné por todo aquello.

Entendí que no podías hacer otra cosa.

Pero ahora me sales con todo esto...

que es un héroe, que ha colaborado con los buenos y ha salvado vidas.

Ya sé que es difícil de creer.

¿Con cuál de esas dos caras me tengo que quedar, papá?

Con las dos, Julio.

Quintero es un delincuente, pero quiso a tu madre y a la mía.

Te apoyó cuando estuviste enfermo

y se convirtió en una familia para Jairo.

Ha sido importante para la vida de muchas personas.

Al final me daba igual quién fuese.

Era mi padre, y lo quería y lo admiraba a pesar de todo.

Solo quería que él estuviera orgulloso de mí.

Y lo está.

No creo.

Dentro de ese cuerpo no hay nadie, ni bueno ni malo.

Ahí ya no hay nada. Es solo una cáscara vacía.

Mientras nosotros le sigamos recordando,

Quintero siempre será alguien. Nunca desaparecerá del todo.

Y...

Quién sabe, igual sale de esta. Alicia, ¿es que lo ves?

Es prácticamente un cadáver.

Tú misma me has dicho que los médicos no ven esperanza.

Me gustaría quedarme con él esta noche.

¿Quieres que me quede contigo?

No. Te lo agradezco, pero no.

Tengo muchas cosas que hablar con él.

Además, tú ya has pasado aquí la noche. Ve a casa y descansa.

¿Estás seguro?

Sé que no podrá oír nada de lo que le diga,

pero para mí será una forma de desahogarme.

Te parecerá una estupidez. No...

Ayer también me quedé aquí,

y estuve hablándole como si me escuchara.

Y, quién sabe, a lo mejor lo hace.

(Música emotiva)

Tú estás rayada porque ha vuelto Julio.

-Bueno, un poco sí.

-¿Y por qué te agobias?

-¿Y si vuelve a surgir algo entre nosotros?

-¿Qué tendría de malo?

-Que yo lo pasé muy mal y Julio también.

Queríamos estar juntos, pero sabíamos que no podía ser.

-Bueno, pero eso es cosa del pasado.

Tú ahora ve a verle, tranquilamente y sin agobios.

Y deja de comerte la cabeza.

-Hace dos semanas que me dieron el alta.

De hecho, pensaba venir a Madrid.

-¿En serio? -Sí.

Me hacía mucha ilusión que tú, Alicia, mi padre...,

todos vierais que controlo mejor mi enfermedad.

Ya no tengo nada que ver con el caos que era.

-No digas eso. Tú nunca has sido un caos.

-Bueno, tú ya me entiendes.

La pena es que no sé si mi padre vivirá para verme ahora.

-Quería decirle que estoy contenta de tenerle de vuelta

y que, si necesita cualquier cosa, aquí estoy para ayudarle.

Te lo agradezco, pero de momento me apaño yo solo.

Eso sí, tengo que ponerme recordatorios por todas partes.

Si quiere, le puedo ayudar con el papeleo

y hacerle un resumen de los asuntos pendientes.

No te preocupes, que lo puedo hacer solo,

como he hecho siempre que he estado unos días fuera.

Por hoy has hecho suficiente. Mañana será otro día.

¿Todo el mundo tiene que decirme que me vaya a casa?

¿Cómo me voy a ir con el trabajo que tengo atrasado?

Lo sé, pero más importante es la salud.

Hoy, por querer abarcar mucho,

te has olvidado de todas las reuniones.

¿Ya te ha ido Mercedes con el cuento?

¿Le has dicho a mi hija lo del diagnóstico de Leo?

No, no le he dicho nada

y tampoco tengo pensado hacerlo de momento.

¿Y eso por qué?

Pues porque tu hija ya tiene bastante agobio

con la situación de Quintero como para añadir otra preocupación.

Pero Leo es su hijo. Debe saber lo que le está pasando.

Marcos Carvajal, separado y sin hijos.

Un familiar ha denunciado su desaparición

porque al parecer no asistió al bautizo de su ahijado.

¿Y qué tiene que ver con las timbas ilegales?

Es un jugador empedernido de póquer.

Es que juraría que me crucé con él en La Parra.

¿Cuándo?

Cuando fui a preguntar

si habían visto a alguien con la descripción de Konchalovsky.

-Estuvo hablando con otro cliente.

-¿Con quién? ¿Sabes?

-El chaval del Moonlight.

-Ricky Soler. (PATY) -¡Ricky!

-Venimos a hacerte unas preguntas.

-¿Sobre qué?

-Es una investigación rutinaria. No te robaremos mucho tiempo.

¿Te suena de algo?

No es un cliente habitual.

Puede que se haya pasado por aquí a tomar una copa.

Es Marcos Carvajal, ¿verdad?

-Es curioso que no sepas si le has visto y sepas su nombre.

-A ver qué dice el médico.

Le toca pasarse dentro de una hora, ¿no?

Sí, pero no va a venir.

Pero si es cuando le toca. Él mismo lo dijo anoche.

Acabo de cruzármelo en el pasillo.

¿Cómo?

¿Y has hablado con él?

¿Qué te ha dicho?

Que desgraciadamente no hay ninguna novedad.

Papá, ¿qué haces aquí a estas horas?

Que tengo algo muy importante que deciros.

Y es bueno que estéis los dos juntos.

-¿Qué pasa?

-Entre los papeles de Quintero he descubierto una carta

que es como unas últimas voluntades.

Y dice que, llegado el caso,

no quiere que se le mantenga con vida de manera artificial.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 467

Servir y proteger - Capítulo 467

12 mar 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

ver más sobre "Servir y proteger - Capítulo 467" ver menos sobre "Servir y proteger - Capítulo 467"
Programas completos (623)
Clips

Los últimos 2.084 programas de Servir y proteger

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

Añadir comentario ↓

  1. Cáncer

    Hola, el capítulo interesante como siempre, pero perdón me acabo de enterar de la situación que se encuentra Juanjo Artero(nuestro Bremon)le deseo de corazón se reponga lo antes posible, para seguir disfrutando de su presencia pues es un magnífico actor.

    13 mar 2019