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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 462 - ver ahora
Transcripción completa

Mi mujer está ingresada.

Lo siento mucho. ¿Qué ha pasado?

El otro día en la sierra cogió frío.

Empezó con faringitis y ha derivado en neumonía.

Natalia ha muerto. ¿Cómo ha sido?

Anoche la infección se complicó y no pudieron pararla.

La complicación fue debida a su inmunodiscapacidad.

Y te sientes responsable. Tiene que irse a casa.

Ahí va a asimilar el dolor. Aquí solo lo está evitando.

Tienes razón. Aquí ya no pinto nada.

La Guardia Civil nos ha pedido ayuda para interceptar

un cargamento de cangrejo chino.

Tenemos una pista sobre el posible distribuidor.

Hemos encontrado a alguien que se dirigía a él en abierto

y lo hacía como Kim.

-El trabajo es muy sencillo.

Se trata de guardar en el "pub" unas cajas frigoríficas,

devolverlas cuando nos lo pidan y cobrar.

-Fácil, ¿verdad? -Me gustaría hablar con mi hijo

antes de dar cualquier respuesta.

No quiero que nadie de esta familia tenga negocios con ese.

Ya se lo estás dejando bien claro. -Necesito más tiempo.

-"No tengo tiempo. Son animales vivos.

"¿Cuento con vosotros o no?".

-Mañana quedamos y lo hablamos.

-Si está repartiendo bollería en el barrio,

será fácil encontrarlo.

-No solo no me pagas lo que me debes,

sino que me pides más dinero.

-Saldrás ganando. Esta va a ser mi noche, lo sé.

-Espero que seas consciente de los riesgos que asumes.

¿Cuánto quieres?

-Me he encontrado esto en el sótano.

-¡Joder! ¿De dónde has sacado esto?

-Estaba detrás de la caldera.

-¿Y sabes cómo ha llegado allí?

-Eso es de Quintero, seguro.

-Deja que yo haga mis averiguaciones, ¿vale?

-Te juro que yo jamás he matado a nadie con esa pistola.

-No me vuelvas a mirar a la cara en tu vida.

¡Y no vuelvas a pasar por mi bar!

-Aceptaré tu relación con Silvia.

Además no volveré a involucrarte en los negocios de la familia.

-Está bien. Vuelvo a casa

hasta que me demuestres que dices la verdad.

Pero a la mínima que me sienta agobiado, me largo.

Si mi hermano me necesita tengo que estar.

Son lazos de sangre.

-Con eso no se puede competir. -No deberías.

-Me alegra que lo tengas claro. -No me gusta que estemos así.

-A lo mejor no es el mejor momento para arreglarlo.

-¡Parece que no acierto con nada!

-Tú no entiendes mi devoción policial

y yo no entiendo tu devoción familiar.

-Me ha quedado suficientemente claro. No te molesto más.

Si quieres algo, ya sabes dónde estoy.

Trafica con material militar.

Y una célula yihadista planea atentar en España.

Necesitamos detener a Konchalovsky

cuando esté vendiendo armas a esos terroristas.

Me pedís demasiado.

El plan es que Konchalovsky nos lleve al almacén de armas

antes de que se las venda a los yihadistas.

Escúchame: tengo un negocio que proponerte.

Dime palabra por palabra qué te ha pedido Konchalovsky.

Me ha pedido tu cabeza.

No me venderá esas armas hasta que no se la lleve en bandeja.

Yo no tengo por qué matar a nadie que a mí no me ha hecho nada.

-Mis condiciones son innegociables.

Si consigues ponerle el localizador podremos saber dónde está.

Nos llevará a las armas y, lo mejor,

podremos evitar que se acerque a Alicia, a ti o a mí.

Está bien, haré lo que pueda.

(Música emocionante)

-Hola, Silvia. ¿Qué tal estás?

-Dímelo tú. ¿Qué tal vamos?

-Seguimos vigilando la lista de locales,

pero, de momento, ni rastro de comercio de cangrejos.

Cuando sepan algo, me llamarán. -Vale.

¿Podemos ampliar la vigilancia a estas naves del polígono?

Trabajan con marisco vivo.

No consta nada ilegal, pero, como tienen la infraestructura...

-No se pierde nada por mirar.

Hablo con Miralles a ver si nos deja a un par de agentes.

¿Y tú qué tal lo llevas?

-Fede y yo tenemos un sospechoso. Se llama Kim.

Es español, de origen chino, y vive en Distrito Sur.

Trabaja de repartidor de bollería. Pero creemos que es una tapadera.

-¿Y vais a detenerle? -Ojalá. No tenemos evidencias.

A ver si lo encontramos y nos contesta a un par de preguntas.

Voy a por Fede. -Cualquier cosa, me dices algo.

-Sí. Avísame si hablas con Miralles. -Claro.

Buenos días, comisario.

-¡Comisario!

Dime, Mercedes. ¿Cómo es que viene a trabajar?

Es jueves, es día laborable.

Pero ayer no se encontraba bien.

Sí, estaba agotado. Y tampoco es que haya descansado mucho.

No hace falta que lo diga, se le nota: tiene ojeras.

Es lo que tiene pasar la noche en vela.

Bueno, eso y los años, que también pesan.

Pero me tomo un café doble y remonto.

¿Seguro? Completamente.

Y ahora me gustaría echar un vistazo

al caso de usurpación de identidad.

¡Comisario!

(CANSADO) Dime, Mercedes. Creo que debería irse a casa.

Es más, debería pedirse la baja. Usted no está bien.

Y la salud es lo primero.

Si necesito descansar, descansaré.

Y si necesito la baja, lo tendrá que decir un médico.

¿O es que eres médico? No.

Pues eso.

Tráeme las diligencias del caso de usurpación de identidad.

Están en su mesa desde ayer.

Ah, no me acordaba.

Gracias.

Buenas. ¿Venís a desayunar o por lo de Kim?

-Por lo segundo. -¿Sabes si ha pasado por aquí?

-De momento no.

¿Qué pasa? ¿Está metido en algún asunto turbio?

-Cuéntanos tú qué sabes y luego te contamos nosotros.

-Pues yo no sé mucho: que se llama Kim,

que habla español como tú y yo

y que lleva viniendo por aquí varios meses.

Espera, igual tengo...

Sí, aquí tengo un albarán suyo,

por si os ayuda en algo.

-Kim Wang.

-¿De qué lo conociste?

-Estaban hablando de él en el "mercao",

que llevaba un género muy bueno y con unos precios imbatibles.

Y, sí, el género no es malo... -¿Puedes ir al grano?

-Pues que los martes y los jueves

le pido magdalenas, "sobaos", cruasanes...

¿Queréis un "sobaíco"?

-No, gracias.

Entonces hoy debería pasarse.

-Sí. Lo estoy esperando.

No me estará vendiendo producto "adulterao",

porque solo me faltaba otra intoxicación.

-Tranquila, no va por ahí.

-Tenemos sospechas de que detrás del reparto de bollería

hay algún tipo de contrabando de producto ilegal.

Pero no te podemos contar más.

-Pero ¿es que trafica con droga o algo?

-No, con comida.

-¿Con comida?

-Es un producto que no está permitido en la UE.

-¡Ah!

-¿A qué hora debería pasarse?

-Normalmente se pasa a las 9:30 o 10:00. Depende del día.

-¿Nos llamarías cuando aparezca? -Por supuesto que sí.

-¿Te llamo a tu móvil, Fede?

-Sí. ¿Lo tienes? -Sí.

-Oye, ese tipo no será peligroso.

-No, no es peligroso.

-Si tardamos en aparecer, entretenlo con algo.

Invítale a un café o lo que haga falta.

-Vale. Pero seguro que ni es peligroso

ni me está dando nada "adulterao" ni nada.

-Ni es peligroso ni adultera ni nada.

No te hagas películas.

Tú nos avisas y estamos aquí en un periquete.

-Gracias. -Venga. Hasta luego.

(RICKY BOSTEZA)

-¿Hay café?

-¿Tú hueles a café?

-¿Qué pasa?

-Pasa que esto no es una cafetería y yo no soy una camarera...

Y que no estaría mal que te hicieras tu propio desayuno.

-Nos hemos levantado con el pie izquierdo, ¿eh?

-No. Lo que pasa es que empiezo a estar hasta las narices

de que os levantéis pensando que está el desayuno hecho.

-Buenos días.

¿Quieres que te prepare algo?

-No, no tengo hambre.

-¿Esto qué es?

-Nada, estaba haciendo... ¡pues números!

-¿Por qué? ¿Ha pasado algo? -No, nada.

-Perdona, que no me quiero meter en tus cosas.

Lo decía por si puedo echar una mano.

-Que no ha pasado nada, hijo.

Te pido disculpas si ayer estuve un poco dura.

Es que me da mala espina ese Kim.

-No te preocupes. Lo de buscar otro almacén lo decía

porque pensaba que no querías meter los cangrejos en el Moonlight.

-¿Sabes qué pasa, hijo? Que en los negocios, a veces,

hay que ser creativos y otras veces, conservadores.

-Ya.

¡Lo que nos faltaba!

Konchalovsky está metiendo armas en España.

Y, según el CNI, le dan incluso más beneficios que la droga.

¿Qué tipo de armas?

Armas cortas, fusiles, explosivos ligeros...

y, lo que más me preocupa, según ha comprobado el CNI:

armas químicas.

¿Sabemos quién se las compra?

El CNI ha interceptado una comunicación

con unos islamistas radicales.

¡Una célula yihadista! (ASIENTE)

Al parecer, preparan un atentado en suelo español

y lo llevarían a cabo con las armas de Konchalovsky.

El CNI ha reclutado a Quintero para hacer de cebo.

Sí, es una buena tapadera por su pasado como narcotraficante.

Quintero contactó con Konchalovsky y le ofreció droga.

Y después las armas.

Solo tengo una duda:

¿por qué pensaste que no era importante informarme de esto?

EL CNI se guarda la información hasta el último momento.

Este dosier se empezó a redactar hace tres días.

Si sabías que algo se estaba cociendo,

deberías haberme informado.

Te estoy informando ahora.

¿Te parece normal que sea el último en enterarme?

No, pero estabas viviendo unas circunstancias excepcionales.

Acababa de fallecer Natalia y no quise agobiarte.

Si me agobio es mi problema.

Tu obligación es informarme de todo.

Claudia, por favor, que no se vuelva a repetir.

Bueno, lo siento. Te pido disculpas.

A otra cosa.

El estrangulador. ¿Hemos avanzado en algo?

(DUDA) Bueno, no tenemos...

No tenemos sospechosos nuevos,

pero hemos avanzado en el perfil criminal.

Alicia y Silvia

han estudiado todos los datos que tenemos

de las víctimas para encontrar un patrón con Ibarra.

Eso ya lo habíamos hecho.

Pero habíamos buscado patrones más habituales:

rasgos físicos, lugares donde hubieran acudido las cuatro,

pero al final nos remitía siempre a Distrito Sur.

Hasta ahora.

"El autor de los crímenes está obsesionado

con el carácter sagrado de la maternidad.

Cree que la razón de ser de la mujer es procrear

y sus ataques son un castigo

a las que incumplen o menosprecian esa misión".

¿Qué pasa? ¿No te cuadra?

¿Estáis seguros de esto?

Seguros, no.

Pero Silvia se ha entrevistado con los familiares de las víctimas

y a mí me parece una teoría plausible.

Sí, sí, sí. ¡Es otra información que nadie me ha dado!

¿Cuándo te la iba a dar? ¿En el entierro de tu mujer?

¡Sí! Si hace falta se me da en el entierro de mi mujer.

¿Tú te estás oyendo?

Emilio, ¿has dormido algo esta noche?

No vayamos por ahí. Pues, sinceramente, creo...

¡Por favor! Si no tienes otra cosa de la que informarme,

hemos terminado. Gracias.

Esta vez no vas a ir al médico, ¿no?

No pienso discutir contigo mi estado de salud

para que lo uses de excusa para omitir tu obligación

de informarme de todas las cosas que se producen en mi distrito.

Hemos terminado. Muchas gracias. Muy bien.

Con permiso.

(SUSPIRA)

¿Dónde se habrá metido este tío?

-¿Qué tío? ¿Qué pasa?

-Pasa que hay que saber elegir a la gente para hacer negocios.

A la mínima te la intentan jugar.

Por eso no quería mezclarme con ese Kim.

En ciertos negocios hay que ir sobre seguro.

-¿Era a Kim a quien llamabas?

-A Carvajal.

-¿Quién es ese?

-Un ludópata al que le he prestado dinero.

¿Y habías quedado con él ayer, en el Moonlight?

-Sí. No fuimos porque se presentó aquí.

En vez de venir a pagarme, vino a pedirme más dinero.

¿Ves? Aquí fui creativa,

cuando debería haber sido conservadora.

-"Na", que no te pagó.

-No. -¿Y tú qué hiciste?

-Pues en vez de hacer lo que se debe hacer:

que es mandar que le saquen el dinero a golpes,

pensé: "Bueno, a lo mejor tiene suerte con las cartas

y yo puedo sacar el doble en intereses".

-Y ahora está intentando otra vez escaquearse.

(ASIENTE) -Me juró que esta mañana a primera hora

tendría todo el dinero, más los intereses.

Y ni siquiera me coge el teléfono.

-Eso no puede quedar así. -Por supuesto que no.

-¿Y qué vas a hacer?

-Yo nada. Pero tú sí que vas a hacer algo.

Te envío su contacto...

Ya está.

Tienes el teléfono y la dirección.

-Marcos Carvajal.

Lo tengo. ¿Qué quieres que haga?

-Primero, localizarlo.

Y después convencerlo para que me devuelva el dinero

y todos los intereses.

-¿Cómo de convincente puedo ser?

-Tienes buenas ideas, lo dejo a tu criterio.

-Vale, me toca ser creativo.

-Todo lo que quieras, mientras devuelva hasta el último céntimo

y no se vuelva a reír de los Soler.

-Estupendo, va a ser divertido. ¿De cuánta pasta hablamos?

-Le dejé 25.000. Al 20 % de interés, 30.000.

-¿30.000 "napos"? ¡Mamá, eso es mucha pasta!

-Sí.

Tendrás que ser muy creativo.

-Déjalo en mis manos.

-Buenos días, María.

-Hombre, Kim. ¿Qué tal? -Bien. Con mucho lío.

-Claro, siempre tendrás mucho lío con tus cosas.

-¿Con mis cosas?

-Con tu negocio, de tu repostería y eso, ¿no?

-Bueno, ¿qué te pongo? ¿Cruasanes, magdalenas, palmeras?

-Me vas a poner lo mismo de la semana pasada:

dos cajicas de magdalenas,

una de cruasanes...

Y palmeras no me dejes, que palmeras tengo.

-Ahora mismo te lo traigo. -Venga.

Venga, Fede, coño, coge.

(Señal)

La madre que me parió.

-¿Te lo dejo en la cocina?

-Sí, déjamela en la cocina, por favor.

(Señal)

-Ya está. ¿Me firmas?

-Es que no sé si tengo boli ahora mismo por aquí.

Vete tú a saber. -Toma.

-Estoy pensando...

¿Por qué no me dejas también una "cajica" de sobaos?

-¿Sí? -No me quedan.

-Venga, voy por ello.

-Fede, por tu madre, cógelo.

-"Dime, María". -Oye, que está aquí.

-"Vamos. Que no se vaya". -Venga, daos prisa.

¿Me la pasas dentro? Gracias, corazón.

Que no se vaya, dice.

-Pues ahora sí, ya está todo. -Ya está todo.

Oye, Kim, ¿cómo te gusta el café?

-¿El café? ¿Por?

-Porque me gusta a mí invitar a mis proveedores

a un cafetico. ¿Solo, con leche, "cortao"?

-Te lo agradezco, pero tengo la furgoneta mal aparcada.

Me marcho cuanto antes.

-Lo que pasa es que he mandado a Paty al banco

porque no tengo dinero. Y quiero pagarte.

Tómate un cafetico y ya te pago.

-Es que no puedo dejar la furgoneta así

y menos frente a la comisaría.

No pasa nada, me pagas el martes. -¡Buenos días!

¿Es usted Kim Wang?

-Sí. ¿Qué pasa?

-Queremos que nos acompañe a comisaría.

-Lo siento, estoy trabajando.

-Solo será un momentito.

Y no se preocupe, no le van a multar.

-No entiendo por qué tengo que ir a comisaría.

-Se lo explicaremos todo en dependencias policiales.

-Al final te tendré que cobrar el martes.

Estos señores tienen prisa.

-Bueno, no te preocupes. Y que no sea nada, ¿eh?

(SUSPIRA)

-Aquí tienes.

-Has sacado la botella buena. -¡Hombre!

En negocios no se brinda con cualquier cosa.

-Eso. Con whisky cutre solo se hacen negocios cutres.

-¿Qué? ¿Bien?

-Intenso. Con sabor a madera, como a mí me gusta.

-Estupendo.

-Oye, Ricky, el negocio ese del que me querías hablar...

Tú me has traído para hablar del pastizal que le debo a tu madre.

-Me has visto venir, ¿eh? -De lejos, chaval.

-Pues déjame preguntarte con las cartas sobre la mesa.

¿Por qué no le has devuelto todavía el dinero?

Le juraste que hoy a primera hora lo tendrías.

-Bueno, jurar, jurar...

Yo le dije que necesitaba el dinero para una timba.

He ido con la verdad por delante.

Pero las cartas son caprichosas.

-Ya. Y has perdido hasta la camisa.

-No fue mi mejor noche. -Y no nos piensas pagar.

-No sé cómo. No tengo un céntimo.

Pero tu madre sabía dónde se metía,

yo no he engañado a nadie.

Le dije que necesitaba dinero para jugar.

-Sí, pero también le dijiste que hoy tendrías el dinero.

Así que igual un poquito sí que la engañaste.

-Mira, Ricky, tu madre no es tonta.

-Mi madre no tiene ni un pelo de tonta.

-Sabe cómo funciona el póquer: a veces se gana y otras se pierde.

Hay que asumir los riesgos. -Sí...

Pero hay una diferencia: cuando juegas al póquer,

a veces ganas y otras pierdes;

cuando juegas con los Soler, pierdes siempre.

-Mira, le dices a tu madre que lo siento muchísimo.

Ahora mismo no tengo dinero.

En un par de semanas intento reunir lo que pueda.

-¿En un par de semanas? No...

Tú nos pagas hoy.

Ahora.

-Elvira, le estaba diciendo a tu hijo que no tengo dinero.

-¿Sabes? Está muy bien que te guste el sabor a madera.

-¿Por qué dices eso?

-¡De rodillas! -¿Estás loca?

-Sí. Tonta no, pero, loca, lo está un rato.

Yo que tú, haría lo que dice.

-¡De rodillas! -¡Vale, vale!

Discúlpate.

-¿Cómo? -Que te disculpes.

-Lo siento, os pido perdón.

-¿Por qué?

-Por no pagar a tiempo.

-Y por intentar engañar a los Soler.

-Sí, os pido perdón también por eso.

-Dilo.

-Os pido perdón por intentar engañar a los Soler.

-Mañana a primera hora nos pagas los 30.000 euros

que nos debías hoy.

Y nos vas a pagar 5.000 euros de intereses por pasarte de listo.

Y esta es la última vez que te lo pido amablemente.

¿Te enteras? -Vale. Mañana por la mañana.

-Sal de aquí, basura.

-Lo siento, no sé de qué me habla.

-¿No sabe qué es un cangrejo chino

o no sabe lo que es el negocio de la distribución?

-Sé lo que es un cangrejo y lo que es distribuir,

pero yo no me dedico a eso.

Mi furgoneta está fuera. Regístrenla, solo verán bollería.

Es lo que vendo. -Sí, es cierto que vendes bollería,

pero es una tapadera de un negocio infinitamente más lucrativo.

Tu nombre aparece en distintos foros de internet

en los que intentaba comerciar con esa especie.

¡Sorpresa!

En esa comisaría tan pequeña tenemos traductores del chino.

-Enhorabuena. Pero eso no tiene nada que ver conmigo.

Se han equivocado de persona.

-¿Que nos hemos equivocado de persona?

Mire, Sr. Kim Wang... ¿O igual debería decir Lang123?

Sabemos su nombre. Hemos rastreado su IP...

En fin, no trate de ocultarlo.

Por cierto, esto de la bollería fina

que vende me parece una idea muy bien traída,

una tapadera perfecta.

Ahora, en internet no tiene usted ni la menor idea

de cómo se oculta uno.

-Trafica con una especie invasora

que provoca daños medioambientales y puede ser tóxica.

Esos dos delitos pueden sumar varios años de cárcel.

-Entonces ¿por qué no estoy detenido?

-Queremos que colabore con nosotros.

Si no, tendremos que meter sus datos en nuestro sistema

y tendrá antecedentes de por vida.

-Hágase un favor y díganos cuáles son los proveedores

y la lista de los compradores.

Verá como el juez será más comprensivo.

-No sé de qué proveedores me habla, ni de qué clientes,

ni de qué cangrejos. Se equivocan de persona.

-No nos haga perder el tiempo.

Sabemos que vende esos cangrejos ilegalmente en restaurantes

y en tiendas de comida oriental.

-"Oriental", ya estamos con el racismo.

Yo no soy oriental, soy español. ¿Quieren ver mi DNI?

Me quiero ir de aquí.

No tienen derecho a acosarme de esta manera.

¿O es que estoy detenido? -Le detendremos si no colabora.

¿Dónde guarda sus cangrejos y cuáles son sus compradores?

-Mire, esta es la tarjeta de mi abogado.

Cuando él esté aquí, hablamos.

-Bueno, señor Kim Wang, muchísimas gracias.

Puede irse cuando quiera.

-Yo no soy ningún traficante de cosas raras.

Yo soy un empresario honrado

que comercia con productos perfectamente legales.

Deberían fijarse bien de a quién andan persiguiendo.

-Dos minutos más y le hubiera sacado algo.

-En 2 minutos más, esto habría sido abuso de autoridad.

Hay que seguir un protocolo de comportamiento.

-Fede, ¿a ti no te parece muy extraño

que un repartidor de bollería

tenga un abogado en uno de los mejores bufetes de Madrid?

-Claro que es extraño, pero no es ninguna prueba.

Si tuviera que apostar a que es nuestro hombre,

apostaría, pero no se trata de apostar.

Se trata de recabar pruebas.

Las pruebas nos llevarán a la detención.

Así funciona esto. ¡Bum!

-Pruebas.

Vale.

-Buenos días, María. -Tengo mucho trabajo.

-Espera, mujer. Solo quiero hablar un momento contigo...

nada más.

¿Vas a hacer como si no nos conociéramos?

-Yo conocí a un Fernando Quintero. Creía conocerlo,

pero resulta que lo que tengo delante

es un completo desconocido.

-María, entiendo que estés muy enfadada conmigo,

porque no he hecho las cosas bien.

Pero precisamente por eso quiero hablar un momento contigo,

porque me gustaría pedirte

que me dieses una última oportunidad.

-¿Una oportunidad?

Mira, Fernando, ¿sabes la de veces que te he defendido?

Cuando decían que si eras esto o lo otro. ¿Tú lo sabes?

Y yo diciendo: "No, Fernando Quintero es un señor.

La de cosas que ha hecho por el barrio".

-Sé que me has defendido muchas veces

y yo te lo he agradecido otras tantas.

María, sé que he traicionado tu confianza.

Pero si estoy aquí y quiero hablar contigo

es porque quiero pedirte perdón de corazón.

-No, si pico de oro siempre has "tenío".

Así me lo tragué, vaya imbécil. -María, yo...

me he pasado años engañándome a mí mismo

y sé que he engañado a todo el mundo. Pero he cambiado.

Ya no soy el mismo Fernando Quintero de antes de...

...de antes de que me mataran. La justicia me ha perdonado,

¿no lo vas a hacer tú?

-A saber por qué te han "perdonao".

Habrás untado a unos, amenazado a otros...

-No he hecho nada de eso, María.

-Lo único que sé es que a mí me utilizaste.

Viste cuando estaba necesitada de dinero

para venir a hacer de alma caritativa,

cuando lo que querías es tener tu zulo,

"pa" tus armas, tus drogas, tus cosas...

-María... De verdad, solo quería pedirte perdón,

pero está claro que hará falta que pase más tiempo.

Solo quiero decirte una última cosa.

El dinero que te di para el bar

no fue para tener las llaves del sótano.

Te lo di porque quería ayudarte, solo eso.

-A ver si ahora me voy a tener que sentir mal.

A ver si resulta que yo soy la mala y tú eres un santo,

y que tengo que aplaudir los delitos

en los que me has incriminado.

-Yo nunca he querido implicarte ni que te salpicase nada.

Hubiese dado la cara por ti y te hubiese defendido.

Porque para mí lo más importante es hacer todo lo posible

para conservar la amistad

que teníamos y que podemos seguir teniendo.

-Un poco tarde "pa" eso, ¿no, Fernando?

-María.

(Móvil)

Joder, lo que me faltaba ahora.

-Dime, Konchalovsky. -"Tenemos que vernos.

Esta noche, en tu despacho".

-Claro que sí. ¿A qué hora?

-"Llegaré cuando tenga que llegar".

(Señal de fin de llamada)

-Qué poco tiempo te queda para seguir siendo tan chulito.

A ver dónde está esto...

Aquí...

Fernando.

Alicia, ¿qué tal? ¿Cómo estás?

Bien. ¿Tú?

Bien, aquí, comprando el periódico.

Yo voy a tomarme un café y me gustaría que me acompañaras.

Aunque ya sé que no puede ser.

Antes de irte, ¿cómo está el pequeño Leo?

Muy espabilado.

En la guardería cada día hace una cosa nueva.

No sabes las ganas que tengo de pasar un rato con él.

Algún día puedes venir a casa, cuando acabe todo esto.

Sí, lo haré.

Me ha dicho Iker que vais a cazarlo muy pronto.

Eso parece sí.

Tened cuidado. Es muy peligroso.

Tranquila, todo saldrá bien.

Por lo que dice Iker, lo tiene todo bien planeado.

¿Qué te doy del periódico?

-¡Ahí va, mi vieja! Lo que pesa esto.

-Al final, me corto un dedo.

-No te preocupes, que todavía te quedan nueve.

-¿No te han enseñado a no vacilar a una chica que lleva un cuchillo?

-Vale, vale, me rindo.

¿Te traigo algo más del almacén? -No, gracias, está todo bien.

Oye, y... ¿Cuándo vuelve Luis?

-Imagino que en un par de días estará por aquí.

-A ver si es verdad, porque se le echa de menos.

¿Sabes si se ha ido por algo del Moonlight?

-No. A ver es que...

un amigo suyo va a abrir un bar en Valencia.

Y Luis está pensando entrar como socio capitalista,

y se ha ido unos días para respirar el ambiente.

-Vale, vale.

Pero no se irá y nos dejará tirados, ¿no?

-¿Qué pasa? ¿Tan mal estás conmigo?

Ya sé que he sido un capullo, pero he cambiado un poco, ¿no?

-Que no, no te rayes. No tengo ningún problema contigo.

Desde que has vuelto de la clínica, pareces otro.

-Me alegro de que digas eso, porque soy otro.

Bueno, en realidad era otro antes,

cuando me ponía hasta las cejas. Este es el auténtico Ricky.

Oye, Sara, se me ha olvidado comprar hierbabuena,

para los mojitos.

¿Te importaría acercarte a la frutería?

-No, claro. Si no te importa quedarte solo.

-Esto está casi vacío. Me apaño.

Bueno, pues vuelvo enseguida.

-Muchas gracias.

-¿Qué tal, Kim? ¿Cómo estás? -Bien. ¿Y tú?

¿Listo para ganar dinero fácil?

-Bueno, de eso te quería hablar.

No vamos a entrar en el negocio.

-¿Qué dices? ¿Y eso?

-Nos lo hemos pensado mejor.

-¿No te fías de mí?

-No, no es cuestión de que no nos fiemos,

es una cuestión de no conocer bien el negocio.

-Solo os iba a pagar por almacenar los cangrejos.

No hay mucho que conocer.

Es una oportunidad para conocer un dinero fácil.

-Es que los Soler no nos fiamos de un dinero tan fácil.

-Me habían hablado bien de vosotros,

pero, si esta es vuestra forma de regatear, es muy cutre.

-No estoy regateando. No vamos a entrar y punto.

-Puede que haya riesgos, no te digo que no,

pero yo lo tengo bien montado.

Y por la pasta que vais a ganar merece la pena el riesgo.

-Lo siento.

-Pensaba que erais gente seria, pero ya veo que no.

Estáis dejando pasar un chollo.

-Kim, no te pongas así, por favor.

Seguro que encuentras a alguien que lo haga.

-Hombre que si encontraré. ¡Yo flipo!

Vaya forma de hacerme perder el tiempo.

-Tu cafetico. ¿Qué te pongo de picar?

-Nada, cariño. No tengo hambre.

-Hoy venís todos sin hambre.

-Es que está allí la cosa muy tensa.

-Como todos los días.

-Pero el comisario está especialmente intratable.

-Con lo que está pasando y dos criaturas...

-Pero es que ha tenido un rifirrafe con todo el mundo.

Yo que no me callo nada siempre tengo alguna bronca...

-Tú todos los días.

-Ya, pero que Miralles discuta con él...

-Eso sí que es más raro.

-No veas el puro que le ha caído.

Le ha dicho que "le esconde información".

-¿Qué me dices? ¿Miralles?

-Miralles me ha dicho que, dadas las circunstancias,

no le está informando como lo hace habitualmente.

-Normal. Con la que tiene encima el hombre...

-Y le ha dicho que un funeral

no era un sitio para hablar de trabajo,

y se ha pillado un rebote que no veas.

-Bueno, no le tengáis en cuenta los malos modos,

porque está pasando un momento muy duro.

Y, además, se juntan unos sentimientos de culpa...

-La verdad es que está pasando un infierno el pobre.

-Ahora lo que toca es apoyarlo con lo que haga falta.

-Sí. Estar todos a una y que pase cuanto antes.

Y ayudarle en lo que podamos.

-Por supuesto.

-¿Qué tal? -Hola.

-María, un té verde, por favor. Ahora mismo.

-Oye, Merche, una cosa...

Oye, intenta no pasarle mucho trabajo al comisario.

Y si es algo grave,

díselo antes a Miralles y que ella hable con él.

Es por evitarte algún mal rollo.

-Te agradezco el consejo, pero llega tarde.

-¿A ti también te ha ladrado?

-Sí, hemos tenido un par de palabras.

Y estoy preocupada. Los malos modos los puedo entender,

pero le veo muy descentrado.

-A ver, concreta.

-Me ha pedido de malas maneras

unas diligencias que le entregué ayer.

-Ya. Bueno, ten paciencia ahora.

Y si le ves algo preocupante,

dínoslo a Miralles o a mí.

Una cosa es que esté alterado

y otra que le dejemos meter la pata por un despiste.

-Claro. -Bueno.

-¡María!

-"Apuntao" queda.

Hasta luego. Nos vemos, compañera. -Hasta mañana.

-Ricky, ¿llamas al de las tónicas?

-Sí. Déjame que termine esta partida.

Es que vamos justos. -¡Joder!

Ya me has hecho fallar. Mira que eres "pesaíto", ¿eh?

Por cierto, ¿fuiste tú quien le dijo a mi vieja

que me había reunido con un chino aquí?

Anda, escápate.

Hombre, Silvia. ¿Qué tal? ¿Cómo estás?

-Hola, Ricky. Quería hablar contigo. ¿Tienes un momento?

-¿Conmigo? ¿De qué?

-Estoy buscando a un hombre, Kim Wang.

Es un tipo con rasgos orientales. Es chino.

Tendrá unos 30 años. ¿Le conoces? -Qué fuerte.

¿Vienes a hacerme un interrogatorio a esta hora la tarde?

¿Necesito un abogado?

-No lo sé. ¿Has cometido algún delito?

-Relaja, inspectora, que solo estoy bromeando.

No, no conozco a ningún Kim.

Sí que ha estado un chino aquí hace un rato,

pero seguro que ya lo sabes y por eso me estás preguntando.

-Chico listo. Sí, le estamos siguiendo.

Entonces ¿a qué ha venido?

-¿A qué va a venir? A lo que viene todo el mundo.

Bueno, menos tú. A tomarse un trago.

-Entonces no tienes ningún negocio en marcha con él.

-Pues ahora que lo dices, sí que tengo un negocio con él,

con él y con todos los que vienen; consiste en poner copas.

-Tenemos motivos para sospechar

que ese hombre trafica con productos ilegales.

Si me dieses alguna información que ayudase a demostrarlo,

te estaría muy agradecida.

-Creo que me vas a agradecer poco, porque no sé nada de él.

Bueno, sé que le gusta el whisky solo,

con dos hielos y en vaso ancho.

-¿Le habías visto antes?

-No, no es un cliente habitual.

Bueno, sí ha venido más veces, yo no lo he visto.

-¿Puedo echar un vistazo al almacén?

-¿Qué pasa? ¿Piensas que le tengo ahí escondido?

¡Ahí va mi vieja! ¿De verdad piensas

que estamos escondiendo los productos del chino este?

-Solo te he pedido si puedo echarle un vistazo,

nada más.

-El almacén es un lugar de trabajo.

Solo pueden entrar los empleados.

-Buenas tardes, señora Soler.

-¿Puedes creerte que la novia de Álvaro sospecha de nosotros?

Piensa que guardamos movidas ilegales.

-No he dicho nada de sospechar. Solo estoy buscando información.

Y que no quieran colaborar sí que me hace sospechar.

-Y todo porque un chino se ha tomado una copa.

El notas ese está traficando con movidas ilegales

y estos piensan que las escondemos nosotros.

¡Cómo está la policía!

-Esto empieza a parecer una broma de mal gusto.

Primero acusan a Luis de estrangular a una mujer,

después acusan a mi hijo pequeño de robar a un prestamista

y ahora me acusan a mí de comerciar con no se sabe qué.

-Pero al hermano mediano no le acusan de nada.

Me pregunto por qué será.

-¿Tienes una orden de registro?

-No, pero ya le he dicho...

-Pues, si no tienes una orden y no estás tomando nada,

porque yo no veo que estés tomando nada,

creo que deberías irte.

O tendré que hablar con un superior

y decirle que esto se parece mucho a un acoso.

-Lamento que tenga esa impresión.

Buenas tardes.

(BURLÓN) -Buenas tardes.

-Aitana, cariño...

Ya sé que trabajas mucho,

yo también trabajo mucho, ¿eh?

Pero no me creo que no tengas dos horas para comer el domingo.

Anda, inténtalo, por favor, que te echo de menos.

(RÍE) Vale...

Venga, un beso fuerte. Adiós.

María ¿me pones un agua mineral con gas?

Y a mí me cobras, por favor.

-Dos euricos lo tuyo.

Aquí tiene.

Comisario, quería decirle que le acompaño en el sentimiento.

Gracias.

Y que le dé a sus hijos un besico de mi parte.

Qué bonicos son...

La última vez les saqué el ajedrez para que se entretuvieran

y ese pequeño suyo, que es un bicho,

quería comérselas todas con el caballo.

Me voy a sentar. Mucho ánimo.

Perdone que le interrumpa, comisario.

Quiero decirle una cosa. Espero que no le moleste.

Es mi rato de descanso.

Si no es muy urgente, lo hablamos luego.

No es de trabajo.

Quería recordarle que está rodeado de gente

que le aprecia y le admira.

Y que va a hacer lo posible para apoyarle.

Y creo que debería aceptar ese apoyo.

Todos necesitamos una mano amiga en los malos momentos.

Aislarse y enfadarse con quien solo quiere cuidarle

no le va a ayudar a encontrar consuelo.

Solo era eso.

Mercedes.

Gracias.

Magníficas diligencias, Nacha. Has mejorado mucho.

¿Tan mal las hacía? ¡No, mujer!

Lo que pasa es que parece que has adquirido estilo literario.

A veces me parece estar leyendo una novela de misterio.

No había tanto misterio en resolver quién era el ladrón del móvil.

(Llaman a la puerta)

Perdón, ¿interrumpo?

No, Emilio. Pasa, por favor.

Bueno, aprovecho para seguir con lo otro, y gracias. Permiso.

¿Todo bien?

La verdad es que no.

¿Qué ha pasado?

Bueno, primero que he mirado las diligencias

que me has dado antes y enhorabuena, buen trabajo.

Tengo el pálpito de que pronto

resolveremos el caso del estrangulador.

Yo me conformaría con encontrar un testigo de algo.

Es mejor un buen perfil que diez malos testigos.

En eso estoy de acuerdo. ¿Y la mala noticia?

La mala noticia es que no vas a contar con mi ayuda.

A ver, Claudia,

es que no estoy a lo que tengo que estar.

Se me olvidan las cosas y, lo habrás comprobado,

estoy hecho un capullo con todo el mundo.

Y lo peor es que no veo la luz al final del túnel.

Es normal, Emilio.

Si es que acabas de entrar en el túnel.

Ten paciencia, lo superarás.

Qué fácil es decirlo.

Ya.

Es que no me reconozco. Es como si no fuera yo.

Ayer les metí cuatro gritos a los niños por una tontería,

por no comer algo de la cena.

Y pensé: "¿Qué haces gritándoles después de lo que han pasado?".

Y lo peor es que no conseguía recordar

cómo había empezado a gritar ni por qué.

Es como...

Creo que me estoy volviendo loco.

No, no, no... Escucha.

Nadie está preparado para lo que estás pasando.

Creo que deberías concentrarte en lo que tienes,

más que en lo que has perdido.

Claudia, todo lo que ha pasado

ha sido por mi culpa.

¿Cómo va a ser culpa tuya?

Natalia tuvo el accidente por mi culpa y lo sabes.

Natalia te perdonó por lo que pasó con Lola.

¿Cuándo vas a perdonarte tú?

No tengo perdón.

(CARIÑOSAMENTE) ¡Emilio!

Más de una vez lo he deseado, Claudia.

He deseado que Natalia estuviera muerta, literalmente.

Literalmente: "Ojalá estuviera muerta".

Y ahora que he conseguido lo que quería soy un monstruo.

¡Emilio, no! Escúchame, no eres un monstruo.

Eres una buena persona, una bellísima persona,

pero estás pasando por una situación terrible.

Y esas cosas se dicen cuando uno está desesperado,

no se dicen de corazón.

¿Sabes una cosa?

Os voy a hacer caso y me voy a pedir unos días de baja.

Pues me alegro. Me parece lo mejor.

Quiero que sepas que si la pido es porque sé que esta comisaría

se va a quedar en las mejores manos.

Claudia, eres una amiga buenísima, de verdad.

¡Ay, Emilio, por favor! ¡Venga!

¡Socio! -Buenas noches.

-¿Qué tal? ¿Cómo estás?

Puntual, como siempre. ¿Un vodka? -Claro.

¿Qué? ¿Cómo va todo?

-Bien.

-Me quedé preocupado. Por teléfono parecías un poco serio.

-Antes estaba serio, ahora no.

Acabo de cerrar un trato con unos sirios...

Mucho dinero.

-¿Un asunto de armas?

Y... ¿qué tal? ¿Cómo va ese negocio?

Ya sabes que no conozco ese mercado.

Me produce curiosidad. Supongo que habrá mucho movimiento,

con el Estado Islámico

y tanto yihadista buscando armamento.

-¿Por qué lo preguntas?

-Simple curiosidad. No conozco mucho ese mercado,

y no dejo de escuchar cada dos por tres

en los medios de comunicación que han detenido a unos yihadistas

porque preparaban un atentado...

-Tú ocúpate de tu negocio y no hagas tantas preguntas.

-Está bien. No haré más preguntas.

¿Y bien? ¿Qué pasa con lo mío?

-Para eso quería verte.

Ya están en Madrid.

-Fantástico, eso es genial.

-Pero primero...

quiero la cabeza de Iker Lemos.

-Joder, no empecemos otra vez, Kiril.

Ya te he dicho que no soy ningún asesino.

-No lo hagas tú. Contrata a alguien, me da igual...

siempre que ese cerdo acabe muerto.

-En ese caso, haber empezado por ahí.

No tengo problema en pagar a un sicario para que lo haga.

-Yo jamás lo haría.

No hay ningún placer que se compare a ese.

Ver a un tío

a tus pies,

suplicando, mientras le apuntas a la cabeza.

-Bueno, supongo que eso es una cuestión de gustos.

-Quiero que Lemos sea un cadáver lo antes posible.

-No te preocupes, será lo antes posible.

-Será mañana.

-Imposible, eso no puede ser.

(RÍE A CARCAJADAS) Te has acojonado, ¿eh?

¡Ponme otra, anda!

Eres un blando.

-¿Que yo soy un blando? Sí, hombre, sí.

Blando, dice.

Lo que pasa es que a lo mejor no he terminado de pillar

ese sentido del humor ruso que tú tienes.

Pero se me está ocurriendo una cosa.

Si realmente piensas que soy un blando,

¿qué te parece si te reto a echar un pulso?

A ver quién de los dos es más blando.

-Me encanta la idea.

Cómo en "Over The Top". -¿En qué?

-Creo que aquí se llamó "Yo, el halcón".

Con Sylvester Stallone, ¿te acuerdas?

(MUSITA DESCONCERTADO)

-Una película magnífica que la crítica no supo valorar.

-No sé de qué gilipolleces hablas. Creí que era de Bruce Willis.

-No sabes dónde te has metido.

Te voy a romper el brazo.

-Ya lo veremos.

-A ver, arranca.

¿Lo vemos ahora? Los bajos están totalmente oxidados.

-Si pierde agua es posible que salga caliente.

-Buenas noches.

-Estamos cerrados, lo siento. -Es una consulta rápida.

-Tranqui, yo me encargo.

Vete a casa que se hace tarde. Dame un minuto.

Mañana por la mañana ponte a primera hora con el coche, ¿vale?

Si ves que han llegado las piezas, comienza con la caja de cambios

y, si no, con las cuatro cosas de chapa.

-Perfecto. Hasta mañana. -Descansa.

¿En qué puedo ayudarle?

-Verás, tengo un descapotable clásico

y me han rajado la capota. No sé si aquí arregláis esas cosas.

-Sí, en principio sí.

Vamos a la oficina y le cojo los datos

y vemos si tenemos repuestos.

-Cabrón, estás fuerte, ¿eh?

Pero no lo suficiente.

¿Estás listo para perder?

(CON ESFUERZO) -Ni lo sueñes.

(GIME)

(SE LAMENTA)

-No eres tan blando como creía.

-Te llevo más de quince años y, aun así,

he estado a punto de ganarte.

-Te ha faltado poco para quedarte manco.

Pero reconozco una cosa, que le has echado huevos.

Toma.

Y no te preocupes por ese agente del CNI,

que ya me encargo yo.

-A ver si es verdad.

Avísame cuando encuentres a Iker Lemos.

Y no tardes. Como tú dices,

hay mucho yihadista por ahí deseando comprarme armas.

No voy a esperarte toda la vida.

-No te preocupes.

(RESOPLA ALIVIADO)

Iker, soy yo. Ya está hecho.

Ok.

(Música de tensión)

-Ya le digo que el presupuesto es orientativo.

-No es nada barato.

-Es lo que tienen los coches clásicos.

-Muchas gracias por atenderme a estas horas. Si eso, ya le llamo.

-Perfecto. Buenas noches. -Gracias.

(Persiana subiendo y bajando)

(Gemidos y golpes)

(LE PEGAN DOS PATADAS)

(Música de tensión)

Hemos repasado la lista de locales que nos pasó el Seprona

y hemos encontrado una reseña

en uno de los restoranes que venden cangrejo chino.

-"Cangrejo de Shanghái al jengibre".

Es el plato estrella, pero, curiosamente, no aparece en carta.

-Y lo que es curioso es que el restorán

está en el polígono de Barlovento.

Pues tendríamos que seguir investigando,

pero sin que sospechen.

Voy a probar a ver si esto funciona.

¿Vale?

¡Bingo!

Hay una cámara de tráfico en la misma calle.

Así que podremos ver el restorán

y tendremos que ver a Kim manejando todo el género.

(SILVIA) -Ni rastro de Kim. (FEDE NIEGA)

-Vamos a tener más trabajo del que pensaba.

Igual nos tenemos que llevar curro a casa.

-Pobre Espe...

La tengo abandonada. Hace un montón que ni nos cruzamos.

¿Sabes si está mejor con Pablo?

Me dejaste preocupada el otro día.

-Yo creo que Pablo la está presionando demasiado.

-¡De verdad! ¿Tan difícil es acoplarse con alguien?

Si dos personas quieren estar juntas se lo ponen fácil.

-Por lo que estás diciendo,

las cosas con Álvaro tampoco van muy allá.

-Anoche entraron a robar en el taller.

-¿Quiénes? -No tengo ni idea.

Me pegaron una paliza y se llevaron toda la pasta que había.

Me pillaron por sorpresa.

-¿Por qué no me llamaste? Te habría ayudado.

-Y podrías haber dicho algo cuando llegaste.

-Era tarde, estabais dormidos.

Además, ya veis que es una tontería.

Intentaré solucionar el tema del dinero.

-¿Cómo vas a solucionarlo? -Llamaré al seguro.

-En el barrio saben que a los Soler no se nos toca.

Esto es un ataque contra la familia.

-¿Estás pensando en alguien? -Sí, en Carvajal.

Y voy a salir de dudas.

-"Espero que se te hayan quitado las ganas de pegarme,

humillarme, amenazarme...".

-Esto lo vas a pagar, te lo juro.

-Le saco el dinero a hostia limpia. -Pero no irás solo.

Esto se tiene que hacer entre dos. Y sé quién lo va a hacer.

-¿De verdad que estos van a ayudarte?

-Tú sabes de qué va todo esto, ¿no?

-¿A qué te refieres?

-Que has corrido a decirme

que se pueden arreglar las cosas de otra forma.

Seguro que sabes quién está detrás del robo.

(SUSURRA) -Ya te he dicho que los Soler no somos cualquiera.

Claro que tenemos enemigos,

pero la pasma no tiene por qué saberlo.

La amenaza yihadista es inminente.

Hemos interceptado mensajes sobre un atentado con armas químicas

en un estadio de fútbol. No sé en cuál.

Vaya.

Está claro que esa gente no va de farol.

¿Qué queréis que haga exactamente?

Nada.

Solo podemos confiar en que Konchalovsky

nos lleve a su almacén de armas antes de la entrega.

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Servir y proteger - Capítulo 462

05 mar 2019

Quintero consigue colocar un localizador en la chaqueta de Konchalovsky. Silvia y Fede encuentran a Kim, pero el caso se complica. Elvira y Ricky deciden dar un escarmiento a Manzanedo. Bremón decide cogerse la baja.

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  1. Marcia Rivas

    Increíble que el estrangulador diga tan tranquilo. Qué bárbaros. Dejan a la policía de España en lo más bajo.

    06 mar 2019