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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 46 - ver ahora
Transcripción completa

¡Veta a la mierda, pijo!

Hay un parte de lesiones.

Batista le abrió una brecha al abogado.

Me enteraré de lo que ha pasado y te mantendré informada.

Vengo a poner una denuncia contra Roberto Batista.

Aquí tienes el parte de lesiones.

Sergio se cayó y se golpeó.

A Rober esto le puede costar caro.

Podría frustrar sus intenciones de ser inspector algún día.

Me gustaría saber si tu interés en este tema

se debe a que sientes algo más que compañerismo por él.

Tengo muy claros mis sentimientos.

Y eres la persona con la que quiero estar.

Me alegra oírte hablar así de claro.

Espe dice que Sergio no me denunciará.

Deberías estarle agradecido.

¿Conoces de algo a un tal Fiti?

Fue el chorizo que me robó los televisores hace unos meses.

Te voy a dar una última oportunidad.

Como se te ocurra hacerme cualquier otro lío,

lo vas a pagar muy caro.

He venido a darte las gracias y disculparme.

Disculpas aceptadas. Por mí está todo olvidado.

-¿Tienes un hermano poli?

-Un hermano tonto del culo. Porque solo hace que cagarla.

-Venga, no hables así de un hermano.

-Tengo ganas de matarlo,

pero siempre ha estado ahí para mí.

No te puedo echar nada en cara, no has hecho nada a mis espaldas.

Si le gustas a la Paty, qué le vamos a hacer.

(TOSE)

¡Comisario!

Tiene a Lola.

Sabíamos que tanta provocación traería consecuencias.

¡Ya está bien!

(LLORA) Emilio... ¡Lola!

¡Lola! ¡Lola!

(LLORA DESESPERADA)

Tranquila, Lola. Ya pasó, estás a salvo.

Me resistí todo lo que pude, pero estaba atada

y no podía hacer nada. Era muy corpulento.

Fue ahí donde...

me violó.

-¿Te suena el nombre de Francisco Gutiérrez?

Hace diez años. (ASIENTE)

Le tomamos declaración por el caso del agresor,

pero fue un testigo.

En Nimes hay un caso confirmado y dos intentos de agresión

con el mismo "modus operandi".

En esa época, Francisco Gutiérrez salió de España.

¿Y a qué no adivinan dónde se instaló?

¿En Nimes?

¿Por qué no quiere que saquemos nada?

-Él juega a comunicarse con nosotros.

Si ve que no le hacemos caso,

se pondrá nervioso y querrá llamar nuestra atención.

Creo que no atacó a Olga por casualidad

y ahora ha agredido a una de mis agentes.

Este tipo tiene algo personal contra mí.

(Música emocionante)

Espero que Lola haya descansado.

Me he acercado a la puerta y no se oía nada. Estará durmiendo.

No sería fuerte lo que le diste anoche.

No, un ansiolítico muy suave, solo para que se relajara.

Pues le ha hecho efecto.

Es lo que hay que conseguir, que descanse.

Está agotada física y psíquicamente.

Buenos días. -¡Buenos días!

¿Qué tal, Lola? ¿Has podido descansar?

Sí, me he descansado bastante. Lo necesitaba.

Siéntate. El café está recién hecho.

¿Te preparo una tostada?

¿O quieres que te haga una tortilla?

No, gracias, Claudia. Con el café tengo bastante.

Oye, muchas gracias por dejarme dormir aquí.

Bueno, no hay por qué darlas, estamos encantados.

La verdad, he dormido del tirón.

-Es lo que necesitabas, Lola.

-Creo que estoy preparada para ir a la comisaría.

De eso nada, Lola.

Lo siento, pero tienes que descansar.

Olvídate de la comisaría.

Prescripción facultativa.

Haz caso a tu médico.

Han pasado ocho horas desde la última, tómate una más.

Y haz caso a la jefa. Nada de pensar en trabajar hoy.

-Lo único es que tampoco sé si quedarme aquí en casa,

supongo que tendréis mil cosas que hacer.

-Yo hoy no tengo instituto, te puedes quedar conmigo.

¿Qué te parece, mamá?

Me parece muy buena idea.

Quería perfeccionar una receta de "muffins" que me he inventado.

-Ah. ¿Se te da bien la repostería? -Claro, si soy una "crack".

No me irás a decir que no te gustan los "muffins".

-Me encantan.

Pues esa actividad te vendrá muy bien para desconectar.

Es lo que te habrá dicho el psicólogo.

Está bien, me quedo.

Y acuérdate de guardarme uno. -Vale.

Son buenas falsificaciones, pero no perfectas. Fíjate.

¿Ves esta barrita del medio? Los dos tienen hilo de seguridad.

Pero en el auténtico está grabada la palabra "euro".

¿Y la marca de agua?

No está muy conseguida. Compáralo con el bueno.

No se lo han currado mucho, que digamos.

Tú te das cuenta ahora porque te fijas,

pero si te lo dan te lo comes con patatas.

No sabía que fueras experta en falsificaciones.

En la academia un inspector nos explicó

falsificación documental y de moneda.

¿Qué contaba? Cosas generales.

Valor facial, elementos de seguridad, cosas básicas.

Pero lo importante

es que todas las falsificaciones son iguales.

Y solo quiere decir una cosa. ¿Que solo hay un falsificador?

Sí. Y que intenta inundar el barrio con sus billetes falsos.

Enviemos la información al juzgado. Espera.

El tío que está haciendo esto no es un maestro de la copia, ¿no?

¿Y?

Que no se lo entreguemos al juez, podemos llegar más lejos.

Termina.

Podríamos entregarle el nombre del falsificador.

¿Crees que firma en sus billetes?

No, pero conozco a un tipo.

El Lupas. Es un "crack" de la falsificación.

Nunca ha dado clases en la academia

porque no le gustan los maderos. Pero es colega mío.

¿Y qué quieres hacer con el tal Lupas?

Nos puede dar alguna explicación.

¿Y a qué esperamos?

Tengo que ir yo solo. Luego te lo traigo a La Parra.

¿Por qué debes ir solo?

No confía en la policía. Además, es un maniático.

Si me ve contigo, se va a cerrar y no nos va a contar nada.

Espero que no esto no sea un asunto personal.

Entre tú y yo no quedan asuntos personales.

¿No te ha dicho tu novio que me he disculpado?

Sí.

Pues borrón y cuenta nueva. A otra cosa, mariposa.

Ah, y una cosa:

no le he pedido perdón a Sergio por nada que tú me hayas dicho,

sino porque no quiero ensuciar mi carrera con una tontería.

Ya sabes que quiero ser inspector. ¿Te ha quedado claro?

Como el agua.

Pues eso. Bueno, que tengo mucho curro.

Toma, Alicia. Ha llegado hace un rato,

pero no doy abasto con las denuncias por los billetes falsos.

¿Personal o profesional?

Anda, no me lo digas.

-De verdad, qué cosas tienes. Pero ¿dónde voy a estar?

Que sí, cariño, que te espero.

Venga, un besito.

Este Eugenio, qué cosas tiene.

Qué pesado está.

No para de llamarme cada cinco minutos.

Creo que lo hace para recordarme que fue él el que me lo regaló.

-Ya. Si me he dado cuenta.

Yo y todos los clientes que tienes desatendidos.

-Perdona, María, si solo ha sido un momento.

Además, el señor ya está servido. -Sí, no sé por qué te lo he dicho.

Bueno, sí que lo sé. Porque estoy celosa.

Y tengo una envidia que me muero.

-¿Envidia de mí? -Sí, de ti.

De ti, de Eugenio, de lo felices que estáis,

de ver que él siempre está entregadico a ti.

Pero me da por pensar que por qué no me puede pasar a mí.

-Entiendo que lo tuyo con Osorio no acaba...

-No acaba de empezar y ya lo veo terminar.

Él es muy suyo, yo también tengo mis cosas...

Luego está el tema de la edad, que también.

-Pero ¿qué tendrá que ver la edad?

-¿Cómo que qué tendrá que ver? Claro que tiene que ver.

Cuanto más mayor eres, más manías.

Más hecha tienes tú tu vida, más difícil es "to".

-A ver, María, ya sabes que puedes contarme lo que sea.

-Que tengo la sensación de que con Miguel

estoy caminando por un suelo recién encerado.

-Nunca había escuchado esa expresión.

-Lo dice mucho una amiga mía, Tere.

Que voy a fallar en cualquier momento y, zas, patinazo.

-A ver, ¿te has olvidado de cómo empezó mi relación con Eugenio?

Pero hay que ir paso a paso.

-Pero es que parece que todos los pasos los doy yo.

No quiero parecer una buscona.

-Anda qué antiguo suena eso.

-Tú ya me entiendes, mujer.

-Cuando uno lo tiene claro, tanto si eres chica como chico,

hay que echarle valor.

-Ya. Pero se te quita cuando te dan con la puerta en las narices.

-¿Literalmente?

-A ver, literalmente, no.

Vamos, no, pero casi.

Fui a verlo a su hotel

a llevarle un libro de Paulo Coelho que a mí me gusta,

"El Alquimista". ¿Lo has leído? -No.

-Pues deberías leerlo, es precioso el libro.

En fin, que no le hizo ni caso al libro.

Me echó de allí con la excusa de que tenía un asunto urgente.

Ya ves tú, a las tantas de la noche.

-A ver si... -¿Qué?

¿Que había quedado con otra mujer? No, mujer.

Pongo la mano en el fuego de que fue una cosa de trabajo.

Pero no era para echarme así. -Pues no.

-Me lo podría haber dicho de otras formas.

-A lo mejor estaba agobiado. Ya sabes, por el caso.

-Tampoco es excusa. Hacía "na" que habíamos estado juntos.

Vamos, que nos habíamos acostado juntos,

ya te conté que por la mañana estaba muy rancio.

Yo no sé...

No sé si me merece la pena estar tirando del carro

"pa" que luego me venga con estos jarros de agua fría.

-Lo que tienes que hacer es no darle más vueltas.

Estaría liado con el caso del violador

y no tendrá muchos ánimos para relaciones.

-Salima, ¿y si lo único que quería era un revolcón

y luego si te he visto no me acuerdo?

¿Y si es un puercoespín? -¿Cómo, un puercoespín?

-Otra cosa de amiga Tere.

Ella divide a los hombres en dos grupos:

el puercoespín y el mimosín.

El puercoespín es el que saca las púas cuando se siente acosado

y el mimosín es... Mira.

Ahí tienes al mimosín.

-¿Qué mimosín?

-Cosas nuestras.

-¿Y esto? -A ver si te gusta.

(RÍE)

Me encanta. Qué rápido ha llegado.

-Es que me moría de ganas de verte.

-¿Solo eso?

-Por eso y porque he quedado con Sergio

para decirle que el refugiado sirio ya tiene alojamiento.

-Ay, de verdad... Te mereces un café especial.

No puedes ser más bueno. -Bueno...

Solo hacemos nuestro trabajo.

-Bueno, no hables en plural.

Sergio gana una pasta como abogado

y esto lo hará en su tiempo libre.

-Pues más mérito todavía.

Cualquier ayuda es bienvenida.

-Si es que eres todo un mimosín. Y gracias.

¿Cómo la has visto esta mañana? Parece que está mejor.

Pero, por experiencia, le puede dar el bajón en cualquier momento.

Al menos me ha hecho caso en lo de no venir a comisaría.

Sí, ha hecho muy bien, tiene que calmarse y relajarse.

En casa con Olga estará bien.

Es esencial que siga las indicaciones del especialista.

Insiste en que tome la medicación y esté unos días sin trabajar.

Eso es más difícil. Está deseando volver al trabajo.

Pues, por su bien y el de todos, intenta mantenerla al margen.

Sí, tranquilo. Yo haré lo que pueda.

Vale. Y ahora dame buenas noticias. Lo necesito.

Pues aparte de lo de los ojos azules...

No sé, tengo que hablar con mi gente y con Osorio

a ver si podemos organizarnos...

Sé dónde vive. Está en el barrio.

Solo hay que ir a detenerle. ¿A qué te refieres?

A Francisco Gutiérrez, el testigo que se mudó a Nimes.

Os confirmo que, tal y como sospechábamos,

ha vuelto a España y vive en el barrio.

Buena noticia. ¿Cómo has dado con él?

Tardé más de lo previsto.

Lo busqué en el último domicilio

en el que residió antes de irse a Francia

y no lo localizaba.

Luego busqué en propiedades de familiares

y está viviendo en casa de su madre.

Aquí cerca, en la calle Montevideo.

Lo hemos tenido delante de nuestras narices.

Su madre murió hace seis meses.

Según los vecinos, Gutiérrez decidió dejar Francia

para instalarse en casa de su madre.

A tiro de piedra de esta comisaría.

Suena bien.

Y va a sonar aún mejor.

Ha entrado a trabajar a una fábrica de productos químicos.

Los productos químicos explicarían su fuerte olor.

Disculpadme los dos. ¿No es todo demasiado fácil?

Vamos a organizar ahora mismo el operativo.

No hace falta correr tanto.

He hecho labor de campo: he hablado con los vecinos

y dicen que no llega hasta por la tarde.

He pedido que el domicilio quede permanentemente vigilado.

Y vigilaremos la fábrica de productos químicos.

Voy a decírselo a Elías y a Nacha.

Si por cualquier cosa no fuera a trabajar,

hablad con sus compañeros y con sus jefes.

Los compañeros de Nimes me la han mandado.

Es la foto del último año.

Tiene los ojos azules.

Bien.

Que se envíe al teléfono de todos los agentes.

Y organizaremos patrullas para peinar el barrio.

Buen trabajo, Osorio.

Te van a encantar. Son mi especialidad.

-Yo no soy habilidosa en la cocina.

-Pues a mí me encanta. Y, la verdad, no sé de dónde me viene.

-Pues será de tu madre.

-¿De mi madre?

Qué va, si mi madre es horrible en la cocina.

Pero tú no digas nada, ¿eh?

Y mi padre no es para tirar cohetes,

pero como él se cree un gran chef, yo...

Lo mismo me viene de mis genes rusos.

-Anda, es verdad, no me acordaba que tus padres no...

Vamos, que eres adoptada. -Sí.

La verdad es que lo tengo superasumido.

Pero yo creo que me viene más de ver la tele que de familia.

¿Y a ti de dónde te viene la vocación de poli?

-De mi abuela.

-¿Entonces había mujeres policía?

-Qué va. Ella pasó todo tipo de penurias.

Se tiró su vida trabajando en una casa, sirviendo.

Nunca lo comentó abiertamente,

pero yo sé que sufrió abusos sexuales del hijo,

del señor de la casa.

-¿Y nunca lo denunció?

-No, entonces las mujeres se tenían que callar.

Tenían que vivir todo en silencio.

Recuerdo que siempre me decía

que si hubiera mujeres con autoridad, otro gallo cantaría.

Me decía: "Dolores,

tú de Dolores solo el nombre, que nadie te obligue a nada".

-Se sentiría muy orgullosa cuando te graduaste.

-Tengo una foto con ella con una gorra de policía.

(SOLLOZA)

¡Menos mal que no está viva para ver lo que me ha pasado!

-Lola...

A veces es bueno hablar las cosas

y sacar lo que llevas dentro.

Porque, si no, se te hace un agujero aquí

y un día explotas.

-Hablas como tu padre.

-Es que mi padre cuando me pasó lo del ataque

se puso muy pesado con la ayuda psicológica.

Y la verdad es que se lo agradezco mucho.

-Yo ya estoy en tratamiento

y me está ayudando, la verdad.

Pero lo único que necesito es tiempo,

Tiempo para asumir todo esto...

(LLORA) ...y ver al agresor entre rejas.

-Mira, yo...

Yo me sentía muy mal.

Me sentía sucia,

me tiré dos horas bajo la ducha y no me podía mirar al espejo.

No sé si te ha pasado a ti.

-Sí.

Es de manual.

-Pues los manuales aciertan.

-Mira, a veces ayuda tener a alguien cerca.

A Paty a veces no sabes por dónde pillarla,

pero es un gran apoyo saber que tienes a alguien.

Así que, lo que necesites, ya sabes donde estoy.

-Muchas gracias.

-¡Que se queman las magdalenas!

(Llaman a la puerta)

Abre tú, "porfa", que las voy a sacar del horno.

-Hola.

-Hola, venía a buscar a Olga.

-Tú eres Paty, ¿no? Yo soy Lola. -Hola.

Tu cara me suena del gimnasio. ¿Trabajas con su madre?

-Sí, sí. Pasa, está en la cocina.

-Lola, en cuanto se enfríen, pruebas una.

(PATY) -Oh, qué rico.

(OLGA) -Ni se te ocurra, ¿eh?

-Habrá que probarlo, ¿no?

-Están calientes todavía. ¡Te vas a quemar!

-Por favor, que tengo hambre, no he desayunado.

-¡Luego!

Venga, cuéntame. ¡Quieta!

Cuéntame qué quieres.

-Venía a contarte la última de Jairo.

No te puedes creer la que me ha liado.

Está para que lo encierren.

Es que me lo he encontrado antes, tía,

y coge y me empieza a gritar

en mitad de todo el mundo que él pasa de mí.

Que me puedo tirar a su hermano vestido de uniforme,

y que él tías como yo las tiene a patadas.

Y gritándomelo en mitad de la calle,

la peña debería de flipar.

Es un imbécil. Obviamente, a mí así no me va a hablar.

Ni de coña, ya se lo dije.

Olga, ¿se puede saber qué haces?

Te cuento mis problemas y tú ahí con los "muffins".

-Tus problemas. -Sí.

-Paty, baja ya de la nube,

que en el mundo real sí que hay tías que sufren.

Y no tú con tus tonterías.

-No te preocupes, Lola está en buenas manos.

-Mejor que con Miralles no puede estar,

pero me preocupa lo que le espera.

¿Sabes las secuelas que deja una violación?

-Claro que lo sé.

Y la culpa es de Osorio.

-No. No voy a permitir que culpes al inspector.

Hace su trabajo de la mejor forma posible.

-¿Y para qué ha servido? ¿Dónde nos ha ayudado?

-Pues de momento para encontrar la pista de Francisco Gutiérrez,

que debía estar apresado hace diez años.

-¿Y Miralles y yo no supimos hacer nuestro trabajo?

-No. No estoy diciendo eso.

-Vamos a tranquilizarnos,

que todo esto nos está irritando mucho.

-Sí. Centrémonos en el operativo.

(ELÍAS) ¿Francisco Gutiérrez?

¿Eres Francisco Gutiérrez?

¡Hijo de puta! -Elías, no. No.

Vamos a interrogarlo en comisaría.

-Date la vuelta.

-Queda detenido por los delitos de agresión sexual y asesinato.

Tienes derecho a guardar silencio y a no declarar,

a no contestar alguna pregunta

y a decir que solo declararás ante un juez.

Derecho a no confesarte culpable

y a designar un abogado y la presencia de este.

-Vamos, listo.

-Venga, "pa" dentro, coño.

-Te vas a cagar.

(LEE) "Muchas noches, Alicia y yo cenamos sin Marcelino.

Cuando estamos juntos, él está con la cabeza en otra parte.

No creo que me engañe, es que está casado con su trabajo.

Me duele que ignore a nuestra hija

porque tiene cosas más importantes que hacer.

¿Te imaginas, Álvaro, lo que es pasar de ser invisible

a sentir que un hombre te mira con deseo?

Él me ha devuelto la ilusión y las ganas de reír.

Solo me arreglo cuando quedo con él,

solo sonrío cuando él me llama.

Es generoso, amable y tan guapo...

Nos reímos por cualquier tontería como dos enamorados.

He comprado un reloj precioso para regalárselo.

Un reloj de plata con nuestras iniciales grabadas.

Así contará las horas que faltan

para que seamos libres de vivir nuestro amor".

No te había visto. Siéntate, Lupas.

Ella es mi compañera Alicia. Encantado.

¿Tienes los billetes?

Déjamelos, que los vea mi compañero.

Aquí el amigo es el mejor falsificador de España.

Era, ya estoy retirado.

Tranquilo, que no te voy a enchironar,

pero tienes que echarnos un mano.

¿Qué opinas?

Ver...

tocar, voltear...

oler y oír.

Es más falso que Judas.

Ya lo sabemos, pero ¿no puedes decirnos algo más?

Queremos saber quién está detrás.

Es que no tiene el hilillo y le falta brillantina.

¿Brillantina? Sí, brillantina.

Déjame uno bueno.

Pero no le des el cambio, que nos conocemos.

Toma.

Míralo.

¿Ves el número 50,

el brillo distinto que tiene?

Eres un crack, Lupas. Y ahora dime quién los hace.

Pues yo creo que lo hace un chino.

Xiang Mei.

Xiang Mei, el Porcelanas.

Es por las uñas, parecen de porcelana.

Tiene sus locales en un polígono a las afueras.

Es como Chinatown, pero a las afueras de Madrid.

Habrá que hacer una visita a Chinatown.

Lupas, tío, te has portado.

Para eso estamos.

María, ponle un café a mi colega, que se lo ha ganado.

Claro que sí.

¿Cómo se lo pongo? -Pues un carajillo.

-Muy bien.

-Perdona, guapa. No tendrías cambio de 50.

-Joder, qué fuerte vienes.

Trae "pa'cá" que es mío el billete.

Lupas, tío, que nos conocemos.

María, ni caso. Ponle un cortado y me lo apuntas.

Me alegro de verte, cuídate. Nos vemos.

Encantado, señorita. Gracias.

Fíjate en su actitud.

Está completamente hundido.

Y, por lo que habéis contado, apenas opuso resistencia.

Es un lobo con piel de cordero.

Pero es él, Guevara, y por fin le tenemos.

Huele a productos químicos, tiene los ojos azules.

Mira.

Es zurdo.

¿Sabe por qué está usted detenido?

Se le acusa de seis delitos sexuales en España

y, al parecer, en Francia también ha hecho de las suyas.

¿No dice nada?

Bien.

Vamos a ver si puedo refrescarle la memoria.

Hace 10 años vivía usted aquí, en Distrito Sur.

Trabajaba de fumigador, ¿no?

De aquel entonces tenemos registros de seis violaciones.

Seis mujeres jóvenes e indefensas

a las que atacó usted cubierto con una máscara blanca.

Después, de golpe, nada.

Desapareció y le perdimos la pista.

Felicidades.

Es usted un chico listo. Engañó a estos polis.

-Está hablando de nosotros.

Es igual, lo importante es que lo hemos pillado.

Mire por dónde, volvimos a saber de sus andanzas,

esta vez en el sur de Francia.

En Nimes se le computa

otra violación y dos intentos más.

Según los datos de la policía francesa,

entre abril y noviembre de 2015.

¿Por qué se mudó usted a Francia?

¿Por qué volvió?

Fue por la muerte de su madre, ¿verdad?

Hace unos meses volvió usted a Madrid...y...

qué casualidad,

vuelven a aparecer mujeres agredidas en el barrio.

¿Está bien?

Igual quiere beber más agua. -No, gracias.

Solo quiero dar los cuatro pasos.

-¿De qué está hablando?

-Necesito recibir el gran abrazo de Dios

y debo dar los cuatro pasos.

-¿De qué coño habla ahora?

Le queda poco tiempo de discursitos.

Mira,

puedes dar todos los pasos que te dé la gana,

pero tarde o temprano acabaremos con esto

y te pudrirás en la cárcel.

Los cuatro pasos son: examen de conciencia,

arrepentimiento, confesión y penitencia.

-Entiendo que quiere confesar. -Eso es.

Pero se equivoca en una cosa, inspector.

En Francia violé a una chica más.

Pero ella no me denunció.

Te aconsejo que esperes a que llegue tu abogado.

No tengo.

Todo el mundo tiene derecho a defensa legal.

Designaremos uno de oficio. No te preocupes.

Ya no estoy preocupado.

Por fin siento que empiezo a ser libre.

Los falsificadores usan pasadores para hacer circular los billetes.

Estos son camellos que se dedican al menudo de chocolate y perico.

El Lupas trabajaba con uno de ellos.

¡Quieto ahí parado! ¡Quieto!

Quietecito. ¡Que pares, coño!

Calma, solo queremos hacerte unas preguntas.

¿Entiendes mi idioma?

Entiende.

¿Eres el encargado de esta nave?

Estamos buscando a Xiang Mei, el Porcelanas.

Igual ni lo conoce.

Si niega con tanto interés es que sí le conoce.

Te lo voy a explicar de otra manera:

o nos dices dónde está

o mañana te hacemos una inspección del local entero.

¿O prefieres que entre yo mismo?

Xiang Mei a estas horas está en Flor de Jade.

Así me gusta. Anda, tira.

¿Ves como entendía español?

¿Qué es eso de flor de Jade?

Un restaurante a la entrada del polígono.

Ha sido más fácil de lo que esperabas.

Has cometido varias faltas.

¿Y qué faltas, señorita inspectora?

Aceptar un testimonio de un tipo que solo quería perdernos de vista.

Dos: si aquí hay trabajadores ilegales,

deberíamos haber intervenido o dado parte.

Y 3: obtener información con amenazas

es cuanto menos poco correcto.

¿Qué amenazas?

Está claro que ante tus ojos todo lo hago mal.

No he dicho eso. Sí lo has dicho.

¿Y sabes qué? Puede que no sepa tanto de teoría

y que no haya leído tanto, pero he pateado las calles

y sé cómo funciona la vida real.

(Teléfono)

Ahora, a aguantar la llamadita del novio.

¿Estáis preparando vuestro fin de semana

de escapadita romántica?

Hola, Sergio.

Contestar llamadas en un operativo no es lo más correcto.

Que lo sepas.

Dime, estoy en medio de un operativo.

Enhorabuena, Miguel. El mérito es tuyo.

Somos un equipo, el mérito es de todos.

Nos estamos viniendo arriba demasiado pronto.

No te entiendo. Ese tipo está entre rejas.

Pues ¿qué más nos da esperar un poco para celebrarlo?

Parece que no te alegras de que tengamos

al agresor de tu hija encerrado.

Seré la primera en alegrarme

cuando estemos 100% seguros de que es él.

Acaba de confesarse culpable. ¿Qué más quieres?

No sería el primer desequilibrado que confiesa algo que no ha hecho.

Admítelo, Miralles, ya está, punto final.

De acuerdo. Sin embargo, tengo que decir...

No quieres admitir que hemos resuelto el caso.

Algo que vosotros no aclarasteis en años.

Solo digo que me parece demasiado fácil.

Algo no me encaja en este puzle.

A Miralles le duele no haberlo detenido ella. Es natural.

Voy a decirle a Jefatura que Francisco Gutiérrez

ha confesado y que estamos esperando a su abogado.

¿Y esas supuestas piezas del puzle que faltan, comisario?

Si falta alguna pieza, ya nos la dará él.

Le ha faltado tiempo para atribuirse una víctima más

de las que teníamos computadas en Francia.

Está entregado, es un libro abierto.

Demasiado abierto, Emilio.

Claudia, no sigas por ahí.

Está bien, llame a Jefatura.

Para una buena noticia que podemos dar...

¿Qué te ocurre, Miralles?

Que estamos cantando victoria antes de tiempo.

Eso me ocurre.

(LEE) "Álvaro, me siento una mujer horrible por engañar a Marcelino.

Si no fuera por Alicia, ya lo habría dejado.

Tal vez me equivoqué al casarme con él,

pero entonces me ofrecía la estabilidad que necesitaba.

Si hubiera sido más valiente, ahora no estaría lamentándome".

Ha llegado el abogado de oficio del desgraciado del agresor.

¿Tú también te quedas?

¿No deberías haber acabado tu turno?

No, estoy haciendo tiempo.

He quedado con Sergio para tomar algo por aquí.

Escribir cartas personales en el trabajo no es lo adecuado.

No estaba escribiendo, estaba leyendo.

Son cartas de mi madre.

Ah, no sabía.

Y...

he descubierto cosas...

Vale, pero céntrate en el caso de los falsificadores.

Mañana hay que echarle el guante al Porcelanas.

Claro.

Es mala suerte que se haya ido 5 minutos antes de que llegáramos.

Me las piro, que ya me tenía que haber ido. Hasta luego.

(SUSPIRA)

"Si hubiera sido más valiente, ahora no estaría lamentándome,

pero la vida da segundas oportunidades

y, por suerte, gracias al bufete de Marcelino

hemos podido volver a encontrarnos".

Perdona por llamarte con esta urgencia.

-Tranquilo, he podido arreglarlo.

-Es un asunto importante, así que empecemos.

Quiero que mañana mismo hagas un...

(Móvil)

Cógelo, pero una vez que empecemos no quiero interrupciones.

-Puede esperar. Lo silencio.

Soy todo suyo. -Muy bien.

Pues, como te decía,

mañana quiero hacer el primer envío de capitales.

-¿Mañana? ¿Tan pronto?

-Sí, mañana. ¿Qué pasa? ¿Ocurre algo?

Eras tú el que me decías hace nada

que la vida avanzaba muy deprisa.

Y que había que adaptarse, que tú lo tenías todo listo.

Eso fue lo que yo entendí.

-Y así es.

El plan que tengo puede activarse en cualquier momento.

No hay ningún inconveniente.

-Muy bien.

-Pero di por hecho que sería en unas semanas,

de ahí mi sorpresa.

-Eso quería oír, que está todo listo.

-¿Cuánto dinero quiere mover?

-Es una cifra importante.

-Por eso mismo quiero ocultársela al fisco.

-Me refiero a que Transportes Quintero

es solvente, pero no tiene unos beneficios tan abultados

como para que su contabilidad genere este dinero.

-¿Qué sabrás tú de lo que gana o deja de ganar mi empresa?

-He tenido acceso a sus cifras de negocio.

Ocaña Abogados lleva su contabilidad y tuve acceso a sus archivos.

-Te pago una importante cantidad

para que pongas mi dinero a buen recaudo. ¡Nada más!

Y ese "nada más" incluye no hacer preguntas y, sobre todo,

no hacer ninguna insinuación. ¿Te queda claro?

-Clarísimo.

No volveré a inmiscuirme

en asuntos ajenos a mis competencias.

-Pues no te inmiscuyas.

Y no metas las narices en cosas que te superan.

-No volverá a suceder.

-Pon en marcha lo que te he pedido.

-Mañana se hará el envío con totales garantías de seguridad.

-Muy bien. Sergio, ahora me tengo que ir

a resolver otro asunto.

Pídete un calvados o llévate la botella.

Tienes nécoras y gambas para ti.

-Alicia, acabo de ver tu llamada,

estaba en una reunión.

"Habíamos quedado, ¿no?"

Sí. Es que estoy en la ONG.

"¿Hoy te toca ir?"

No, pero me han llamado por un asunto urgente.

Pero he terminado, en diez minutos estoy allí.

"Vale. Nos vemos en la cervecería de la Alameda".

Perfecto, ahora te veo.

Y siento el retraso.

-Carmelo, ciérrame la puertecica al salir.

Gracias.

¿Estás loca? ¿Cómo se te ocurre hablar con Miguel?

Si tenía una mínima posibilidad, ya la has estropeado.

-María, no estoy de acuerdo.

-¿En qué?

-En esa tontería de que no tienes posibilidades.

Ni que fuera George Clooney.

-¿Qué soy yo, Julia Roberts?

-María, eres una mujer estupenda.

Y, si te calmas, podré contarte lo que hablé con él.

-Cuéntamelo, que me calmo.

-Pero antes te vas a tomar esta tila.

-Ya. ¿Contenta? Venga, desembucha.

Y reza para no haberlo estropeado.

-No, al contrario, te he hecho un favor.

-Miedo me dan tus favores.

-Simplemente estuvimos charlando un rato sobre ti.

Dijo que eres una gran empresaria y que tienes unas manos divinas,

no solo para la cocina, sino para todo lo demás.

-¿Eso te dijo?

-No con esas palabras exactas,

pero lo de "buena cocinera" sí recuerdo que lo dijo.

¿Y ya está? -Yo creo que es suficiente.

Pero es que al hablar de ti le brillaban los ojos.

Yo creo que no es tan puercoespín como tú piensas.

Al contrario, que lleva un mimosín.

Y María, que le gustas, le gustas de verdad.

-Ay, a mí todo esto me tiene de los nervios.

Tendré la tensión por las nubes. -¿Estás más tranquila?

-Pues no sé qué decirte.

Me voy a hacer unas albóndigas, que eso me relaja mucho.

Y así mañana tenemos algo que darle a los clientes.

-Perdón, pero estamos cerrando.

-Hola, Salima.

¿No me vas a poner un pinchito?

-Óscar, ¿qué quieres?

-¿Esperabas librarte de mí por cambiar de móvil? Venga.

-No opuso la más mínima resistencia. Muy raro.

-¿Por qué? Se vería acorralado.

-Debería de haber hecho el amago de escapar.

Estábamos solo Elías y yo y no lo intentó.

-¿Adónde quieres llegar?

-Hay algo que me mosquea y mucho, pero no sé qué es.

-Has dicho que había pedido un abogado y estaba confesando.

(ASIENTE) -Eso me dijo Elías.

Pero, no sé... Todo ha sido tan... fácil.

-A lo mejor no eran tan listo como pensaba.

-¿Cómo que no? Nos ha tenido en jaque,

se ha adelantado a nosotros, nos ha humillado.

¿Y ahora, va y se deja detener así como así nomás?

-¿Entonces crees que Gutiérrez no es el culpable?

-Solo digo que no lo veo claro.

-¿Y Lola? ¿Habéis podido hablar con ella?

-Yo un poquito esta mañana, estaba con Miralles.

-Yo la he llamado, pero el móvil salía apagado.

-Yo le mandé un mensaje, pero no me ha dicho nada.

-Perdonad.

-Lola, ¿qué haces aquí?

-He salido de casa de Miralles porque allí me ahogaba.

He estado caminando durante horas, solo por andar.

-Necesitas no pensar.

-Necesitaba pensar qué es lo que necesito para curarme...

y me he dado cuenta de que os necesito muchísimo.

Y lo siento si ayer fui una desagradecida y una borde.

Lo siento mucho, de verdad. Os necesito.

(ESPE GIME CARIÑOSA)

-¿Sabes lo que vamos a hacer? Te vienes a dormir a casa.

(RÍE)

-Gracias.

Gracias, chicas.

(SOLLOZA)

-La confesión es un sacramento sagrado,

por esa razón, no pienso ocultar nada.

Llevo mucho esperando este momento.

-¿Qué momento?

-El de enfrentarme a la verdad.

No quiero huir más.

Pregúnteme lo que quiera.

No pienso guardarme nada.

Francisco, ¿le importa que le tutee?

¿Por qué dejó usted Francia?

Algo tuvo que pasar para que te marcharas.

-Mi madre descubrió lo que estaba haciendo

y me amenazó con denunciarme si no me marchaba.

Por eso me fui,

porque hubiera sido capaz de hacerlo.

-¿Solo por eso?

-Y para que estuviera contenta.

A mi madre siempre había que tenerla contenta.

-¿Siempre?

-Nunca vio bien que fuera con chicas.

Me decía que yo era como mi padre,

un gusano, un infeliz.

Que nunca...

Que nunca encontraría una mujer que me quisiera.

(SOLLOZA)

¿Se imagina lo que es para un chaval

escuchar eso noche tras noche?

Eso no justifica lo que hiciste para satisfacer tus deseos.

¡Mi madre tuvo la culpa!

Era mala.

Por eso mi padre nos abandonó y se fue con otra.

Si ella no le hubiera tratado así, no se hubiera ido

y yo no habría hecho las barbaridades que hice.

-A mí me la trae al pairo los motivos que pueda dar,

a mí este pájaro no me la pega.

Este disfruta haciéndole daño a las chicas.

Y te digo yo que es el culpable.

-Me fui por mi madre...

y por la inspectora Miralles.

Ella no lo sabe, pero estuvo a punto de atraparme.

Cuando me interrogó como testigo

pensé que mis opciones eran muy escasas.

Por eso decidí parar y viajar al extranjero.

-Ya hemos informado a la policía francesa

sobre la víctima que reconociste esta mañana.

-Es lo justo.

¿Cómo te atreves a hablar de justicia?

A ver, Francisco,

ya nos ha quedado claro lo que hiciste, tanto aquí

como en Nimes.

Me gustaría que nos centrásemos en las víctimas del presente.

En total han sido cinco víctimas.

Pilar González.

Olga Torres.

Lida Velasco.

Ileana Dimitru.

Y Lola Ramos.

-Eso no es correcto.

-¿Hay más? -No.

Quiero decir que a esas chicas no las ataqué yo.

A esas no.

-Es mejor que colabores, como has estado haciendo.

-No tengo ninguna intención de guardarme nada.

Mi confesión ha sido pura y sincera.

Yo no ataqué a esas chicas.

-Coincide el perfil del agresor con el tuyo:

"modus operandi", las chicas en minifalda,

la máscara, el olor a productos químicos...

Es cierto que nunca habías matado a nadie,

pero el resto cuadra.

-No he atacado a ninguna mujer desde que volví de Francia.

Yo no soy el violador de ahora. -¡Sí lo eres!

-Exijo que no se presione a mi cliente.

Él ha confesado sus crímenes.

Pero afirma no tener nada que ver con las recientes agresiones.

Muy bien, Francisco.

Reconocemos

que nos ganaste la partida hace diez años,

que fuiste más listo que nosotros.

Pero confiesa de una vez.

¡Acabemos de una vez con esto!

Repito que no tengo nada que ver con esos crímenes.

¿Puedes probar que no lo hiciste tú?

Sí.

Puedo hacerlo.

Después de la última chica de Nimes...

quería parar, no podía más.

Era algo que me atormentaba día y noche.

Pensé incluso en quitarme la vida.

-Qué lástima que no lo hicieras.

-Necesitaba una solución

y la encontré.

Me sometí a un proceso de castración química

y conseguí acabar con los impulsos que me llevaban a violar.

¡No puede ser!

Yo no las violé.

A esas no las violé

porque no puedo hacerlo.

-No entiendo por qué eres tan antipática.

Antes te morías de ganas de verme.

Vamos que si te morías de ganas. -Óscar, no quiero recordar eso.

-Yo sí, porque hemos tenido momentos muy bonitos juntos.

-¡Salima! ¿Has terminado...? ¡Uy!

-Salima y yo recordábamos viejos tiempos.

-¿Os conocéis? -Sí, es un antiguo novio

que ha entrado a saludarme.

-Desde que me sometí a la castración química soy otro,

en todos los sentidos.

Por fin puedo dormir por las noches.

No os habréis creído esa historia.

Solo sé que hemos descubierto al agresor sexual de hace diez años.

Contactaré con la clínica Marfan De Arlés.

No esperaba volver a encontrarme con él.

-¿Quieres que me quede y cerramos juntas?

-No, vete tranquila. Además, sé que tienes tus planes.

-Pero me da cosa, si estás nerviosa, dejarte con él.

-No pasa nada, de verdad. -¿Seguro?

-Ya me han interrogado, he confesado,

por favor, déjeme en paz.

-Pues fíjate, hoy no es tu día de suerte. ¿Sabes por qué?

Porque la has "cagao", porque entre las víctimas hay una policía,

una compañera y eso, para mí, es "sagrao".

-¡No sé! ¡No sé de qué me hablan!

-Tienes que irte.

-¿Ese panoli es tu novio?

-No es ningún panoli. -No me puedo creer que sea tu novio.

-Pues sí, lo es.

-¿Sientes algo por mí?

-Sí.

Pero eso no importa.

-¿Cómo que no?

-Lo mejor será dejar esta relación en una bonita amistad.

El amante de mi madre era cliente del bufete de mi padre.

¿Tu padre era su abogado? Eso parece.

Se conocían de antes y se reencontraron gracias al bufete.

¿Y tienes algún dato más sobre su identidad?

No.

Me he dado cuenta de que mi madre quería a ese hombre

más de lo que quiso a mi padre.

Menudo reloj.

Es una preciosidad.

-Sí que lo es, sí.

Enseguida estoy ahí.

¿Qué ocurre?

Al parecer, Gutiérrez

quiere contarnos algo importante.

Pero solo me lo quiere decir a mí.

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Servir y proteger - Capítulo 46

30 jun 2017

Osorio encuentra el paradero del presunto agresor. Pero Miralles cree que algo no encaja. Alicia descubre que el amante de su madre es cliente del bufete Ocaña. Rober y Alicia investigan un caso de falsificación de billetes. Salima recibe la desagradable visita de un antiguo cliente.

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