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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 452 - ver ahora
Transcripción completa

"En tu salsa. Ven a bailar con nosotros".

¿Por qué me das eso?

-Para que vayamos tú y yo esta noche a bailar.

Esta noche es que tengo guardia con Nacha, imposible.

¿Tú me podrías enseñar lo básico?

-Pues sí, ¿no? ¡Qué remedio!

-Este fenómeno deberían estudiarlo.

La frecuencia con la que los ferreteros

se sienten atraídos por las policías de Distrito Sur.

-Un poco sí me gusta, la verdad.

Sigo sin buscar a nadie ni voy a buscar,

quiero estar solo, pero guapa es.

-Le encargué una copia de llaves y como no podía esperar

me las acercó a comisaría.

-Pues una de dos:

o es muy majo o tiene cierto interés por ti.

-La última vez que fui al cine fue con mi mujer.

No estoy preparado para salir con otra, lo siento.

-Aquellas mujeres...

que reniegan de dar vida

se condenan ellas mismas a la oscuridad.

Gracias por darme esta mujer.

Ella me va a dar muchos hijos.

¿Quién hablaba con tu jefa?

-Es la inspectora Ibarra.

Le han quitado su arma reglamentaria.

Estaba en un bar con su marido tomando algo,

la tenía en el bolso, llegó un ratero y se lo levantó.

La han expedientado, le han caído tres meses de suspensión.

-Son tres meses para aprovechar y estar con su marido e hijos.

-No, si no tiene hijos.

Se casó hace poco, relativamente. -¿No tiene hijos?

-La mamá me encargó un trabajo para que Jeremías decidiera vender.

-Somos una familia te guste o no.

-No cuentes conmigo.

Esta noche agarro el petate y me piro.

Me quedo en un hotel barato. -Ven al piso.

-Solo quiero que sepas una cosa:

el deseo que pedí cuando soplamos las velas.

-Ricky necesitará atención 24 horas al día

y yo solo no voy a poder.

En cambio, puedo confiar en ti.

Siempre y cuando estés allí cuando le pase.

-¿Álvaro?

Traigo el cargador.

Te lo has dejado, por si lo necesitas.

-Así que eres con quien mi hijo pasó la noche...

-¿Hola?

-¡Sara!

-Entiendo por qué papá se largó y no quiso verte.

-Ricky la ha montado buena.

Se ha pegado con un celador y destrozado el mobiliario.

-Pide perdón, habla con los médicos y cumple las normas.

En una semana convenceré a mamá para que te saque de aquí.

-Dile a Konchalovsky que a partir de ahora

quiero hablar con él cara a cara.

Ofrezco el 40%.

-Es poco.

Quiero la mitad.

-Soy yo quien pone el producto.

-Pero no conoces el terreno.

Vamos a medias o no hay trato.

-Está bien.

50-50.

-¿No piensas en el beso? Yo no paro.

-Yo también pienso mucho en ti.

¡Mamá!

Paty es tu mejor amiga.

Sí, lo es.

Pues curiosa manera de demostrarlo.

Lo último que quiero es hacerle daño a Olga.

Pues queriendo o sin querer le estás haciendo daño.

Temo contárselo porque no quiero perderla.

Si no la quieres perder, cuéntaselo tú.

Si se entera por otro sí la vas a perder.

Seguro que intenta dejarlo conmigo y no sabe cómo.

O eso o ha conocido a alguien.

-Los de la destilería clandestina encontraron a otros distribuidores.

-Julio y Nano.

Su padre falleció hace relativamente poco de un derrame

y heredaron la empresa.

-Los imagino desbordado intentando renegociar precios y condiciones.

-Sería buen momento para abordarlos.

-No hay negocios con toláis.

-Una moto es fácil que tenga un accidente.

Con cruzarla un coche sale de la carretera.

Son cosas que pasan continuamente.

-No controlo tanto el negocio como creen.

Tras morir mi padre, mi hermano y yo intentamos ponernos al día.

-Vaya, qué raro.

Hace dos segundos estabas segurísimo

de que lo que distribuíais era legal y de primera calidad.

Habrá que seguir tirando y seguirle la pista de cerca.

(Música emocionante)

(Música tranquila)

-Date prisa, tienes que ir a buscar a Ricky.

-¿Que vaya a buscar a Ricky? ¿Cuándo?

-¡Pues cuando termines de desayunar!

¿Tienes algo mejor que hacer que traerlo a casa?

-No, claro que no.

¿Pero no es demasiado pronto?

-A ver, hijo, tú mismo me dijiste

que debíamos darle una oportunidad si cambiaba de actitud

¡y lo ha hecho!

Nos toca cumplir con la palabra que tú le diste.

-¿Y si por precipitarnos recae? ¿Crees que está curado del todo?

-He hablado con el director de la clínica.

Lo peor ya ha pasado.

Evidentemente, Ricky necesita una terapia,

pero que puede vivir con nosotros.

-Yo no lo veo.

-Esa no es la actitud, Luis.

Tu hermano necesita sentir que confiamos en él.

Además, no hay mejor terapia que un buen ambiente familiar

en el que sentirse bien.

-¿Un buen ambiente familiar ahora que Álvaro se ha largado?

-Volverá pronto.

-¿Tú crees, mamá?

-Entenderá que tiene un hermano menor que lo necesita.

Tenemos que hacer piña en torno a Ricky.

Tiene que sentirse querido y protegido.

-Oye, mamá, una cosita...

¿no habrás acelerado el alta de Ricky

para forzar la vuelta de Álvaro?

-No estoy poniendo en peligro la curación de Ricky.

Ya te he dicho que he hablado con el directo de la clínica

y dice que le parece bien.

-Entonces me parecerá bien, digo yo.

Pero te digo una cosa:

no creo que Álvaro vuelva por esto.

-Yo creo que sí, fíjate.

Álvaro puede renegar de los negocios familiares,

pero los lazos de sangre son los que más tiran.

No te olvides de eso.

-¡Venga, va! ¡Que no es tan complicado!

¡Te lo prometo!

-¿Que no? Anoche estuve intentando recordar los pasos

y no doy pie con bola, me hago un lío.

-La cuestión es dejarse llevar.

-¿Qué haces?

-Demostrarte que no es tan complicado bailar

-Para mí sí.

(Música salsa)

-Pero fíjate. Venga, va.

-A ver... -A ver... Mira.

(AMBOS) -Un, dos, tres,

cuatro cinco... -¡Ay!

Lo siento muchísimo, de verdad. ¡No está hecho para mí!

Nunca voy a aprender a bailar, Nacha.

-Elías, por favor, deja tanta negatividad.

Lo básico ya lo tienes.

El un, dos, tres, cuatro, cinco, eso ya.

Es cuestión de ponerlo en práctica.

Y que dejes de estar agarrotado, tienes que soltarte un poco.

Si te vuelvo a pisar no te quejes.

-No, venga. -A ver...

-Acuérdate. -Sí.

-Del uno al siete. -Sí.

(AMBOS) -Un, dos...

-A ver, otra vez.

-Uno, dos, tres...

-¡No! -Uno, dos, tres.

Cuatro. -Atrás. Cinco. ¡Muy bien!

-Seis, siete...

-¡Elías! -Lo siento mucho, de verdad.

Esto no está hecho para mí, apaga eso ya.

-Con la ilusión que le haría a María bailar.

Y lo bien que te lo pasaría si no pensases que te están mirando.

-Me van a estar mirando.

A ese sitio iba con Jesús y van a comparar, ¡no me fastidies!

-¿En el Rumba Latina?

Allí todo el mundo es de buen rollo.

Yo he ido con Teresa, que parecía un pato mareado.

Se lo acabó pasando superbién porque nadie se fija en ti.

-Eso no lo sabremos, no pienso ir.

Ya me inventaré una excusa.

-Claro, entonces va a poder más tu sentido del ridículo

que tu amor por María.

-¿Qué tiene que ver? -Todo, Elías, todo.

No se trata de hacerlo fenomenal ni de bailar superbién,

sino de que hagas una pequeña cosita que a tu pareja la haga feliz.

-Mira que eres plasta.

-Pues sí.

(Música salsa)

Por mi madre que aunque acabe con los pies con moratones

te enseño a bailar. ¡Vamos!

A mover el esqueleto. A ver, otra vez.

(AMBOS) -¡Un, dos,

tres, cuatro! -¡Atrás!

-Cinco, seis, siete y vuelta.

-Ya sabe, tiene 15 días para la devolución

y muchas gracias.

Que tenga un buen día.

(Campanilla)

-¿Sabes una cosa? Al final llevabas razón.

-¿En qué?

-En lo de esta mujer, con Merche.

-Se pasó a proponerme ir al cine o al teatro.

-¡Ah! ¡Lo sabía!

Mira que te lo dije: ¡a esa mujer le interesas!

Encima le llevas las llaves a la comisaría.

-Bueno, pero es una cuestión de educación.

-Pero quizás ella lo entendió de otra manera.

Bueno, da igual.

¿Qué le respondiste?

-¿Qué le voy a decir? La verdad.

Que no he superado lo de mi mujer ni creo que lo supere.

Salir con otra es como serle infiel a Ana.

-O sea, se lo dejaste claro.

-Demasiado claro, diría yo. Se llevó un corte...

-Es mejor no dar ilusiones donde no las haya.

-Pero hay formas y formas de decir las cosas.

-¿Te estás arrepintiendo?

-¡No, no! ¡Para nada!

Pero Merche se ve que es una buena mujer

y lo está pasando mal.

Que se sienta mal por mi culpa no me agrada.

Al fin y al cabo...

-Buenos días. -Buenos días.

-Ya me ocupo yo.

¿¿Por qué no sigues con el pedido de esta tarde?

Buenos días.

¿No se acuerda de mí?

Nos vimos ayer en La Parra.

-Ah, sí. Tú sales con Espe, ¿no? -Sí, soy Pablo.

-Tutéame, que no estamos en la comisaría.

-Claro, por supuesto.

-Me ha dicho Espe que vas a tardar en volver.

-¿Perdona?

-A ver...

Ella y yo estuvimos hablando de ti, pero no en plan cotilla.

-¿Cómo fue entonces?

-Bueno, es que...

a Espe también le quitaron la pistola hace un tiempo

y una compañera de la comisaría resultó herida por su culpa.

Así que...

-Sí, recuerdo perfectamente aquel incidente.

La inspectora que resultó herida es la hija de mi marido.

Encima yo llevaba la investigación.

Qué ironía, ¿no?

-Ya, cosas que pasan.

Lo siento, de verdad, si te he importunado...

-Tranquilo, no pasa nada.

Tengo que asumir lo que ha ocurrido.

-Tú dirás.

Venía porque necesito un mando nuevo para el garaje.

Pensaba que era cuestión de cambiarle la pila, pero no.

-¿Me has traído el antiguo? -Sí, claro.

Toma.

-Sí, creo que este modelo lo tengo.

Le copio la frecuencia y en un minuto lo tienes arreglado.

-Qué bien.

Ojalá todos los problemas se solucionasen así de rápido.

¿Qué te debo? Te voy pagando.

-Son 25 euros.

Pero bueno...

a ti te lo dejo en 20, no se lo digas a mi jefe.

-No, no. Gracias.

(AMBOS) -Un, dos, tres, y...

¡vuelta! -¡Epa! Ahora otra vez.

Un, dos, tres, y...

¿Llego a tiempo para la fiesta?

No es lo que parece, comisario.

No. ¿Puedo saber qué significa esto?

Esto tiene una explicación, ¿verdad, Nacha?

-Sí, claro que la tiene.

¿Se cuentas tú?

Así yo tengo que seguir con lo de...

la investigación... -¡Haz eso ya!

-Permiso, comisario.

¿Y bien, Elías?

Verá, comisario, es que estamos con una investigación

de una falsificación de botellas de alcohol

en barrios nocturnos de esos

y estábamos ensayando para pasar desapercibidos.

Inverosímil del todo, ¿no?

Pues sí, va a ser que no me lo creo.

Comisario, es una tontería, pero me da mucho apuro.

Elías, ¿sabes que te podría abrir un expediente

por hacer esto de servicio?

(VOZ BAJA) Es una fuerza de causa mayor.

¿Es por María?

Lo sabe, ¿no? Pues sí.

Voy todos los días a La Parra y sé que le fascina el baile.

Y sé que estáis juntos.

(Música alegre)

Ahora sabrá que no tengo ni idea de bailar

y por eso me ayuda Nacha.

Elías, ¿por qué no me lo has dicho antes?

Si me alegra verte contento, para variar.

¿Cómo que para variar? ¿Qué quiere decir?

A veces nos obsesionamos con el trabajo

y hay recordar que hay vida más allá.

Si lo dice por Quintero, ya sé que soy muy pesado

y no paro de repetirlo, puede parecer obsesión,

pero no pararé hasta trincarlo por muchos amigos que tenga ahora.

Elías, ten mucho cuidado con lo que dices

y dónde lo dices, ¿eh?

Que no se te caliente la boca con Quintero.

Hay mucho en juego.

¿Está claro?

Clarísimo.

-Ah, no, no, no.

No, estas son mis condiciones y no las voy a cambiar.

Claro que me acuerdo de ti, de cuando vivías en Valencia.

Eso no va a hacer que te baje los intereses.

¡Pues muy bien!

Si no quieres que te preste dinero vete a un banco, ya verás.

Ah, muy bien.

Muy bien, ya sabes cómo localizarme.

Piénsatelo. Venga, hasta luego.

¡Será cretino!

-Hola.

-¡Cariño, ya estás de vuelta!

¡Dame un abrazo!

¡Ay!

(Música emotiva)

¡Qué ganas tenía de tenerte de vuelta!

-Antes que nada...

quería pedirte perdón por las burradas que te dije.

-Nada. Esto olvídalo ya.

Lo que importa es que estás aquí y vuelves a ser tú.

-Dicen que puedo intentar hacer vida normal.

-¡Pues claro!

Pero tienes que procurar no recaer.

-No, de verdad. Estoy totalmente mentalizado.

Bastantes tonterías he hecho por la cocaína.

-Muy bien, hermano.

Tienes que ser fuerte y tener las ideas claras.

-Si flaqueas apóyate en nosotros, ¡para eso estamos!

-¿Y Álvaro?

-En el taller. -¡Sí!

-Ya podría dejar encargado al mecánico

para venir a darme un abrazo.

Te toma muy en serio lo de ser jefe.

¿Qué pasa?

-Mira, hijo,

si Álvaro no está aquí es porque se ha ido de casa.

-¿Qué? -No te preocupes, pronto volverá.

-Se ha enfadado por mi culpa, ¿no? Por contarle lo de Jeremías.

-Que no, no te preocupes, no tienes la culpa.

Además, tiene que entender que fue por su bien.

-Tendría que estar agradecido.

-Soy un bocazas.

-No, además de que en su decisión han pesado más cosas.

-¿Qué cosas?

-Pues la chica policía esa.

-¿Ha vuelto con ella?

-Pues eso parece.

(SUSPIRA)

-Esa chica no puede hacer que nos separemos de Álvaro.

Tiene que entender que este es su sitio.

Esta es su familia, tiene que estar aquí, con nosotros.

¿Vais a ayudarme a convencerlo?

-Claro, claro.

-Sí.

-Bien. Pues lo primero es tratar que vuelva a casa.

Después ya nos ocuparemos de ella.

Ven aquí, hombre.

¡Ay, mi niño!

-Te agradezco que me llames para contármelo.

Bah, yo solo hacía mi trabajo.

A lo mejor la próxima vez te llamo yo

para que me acompañes a dar una charla de la UFAM.

Claro, yo te aviso.

(RÍE) Sí, sí.

Me alegro mucho de que estés tan bien, Ángeles.

Chao.

-¿Quién es Ángeles?

-Una mujer a la que ayudé a romper su relación de maltrato psicológico.

¡Si la hubieras visto!

Se sentía menos que nada, estaba echa un trapo.

-¿Ahora está mejor? -Sí.

De hecho, ha abierto su propia perfumería.

Y estaba pletórica.

Me ha alegrado el día porque estoy acostumbrada

a temer lo peor con las llamadas de las víctimas.

-¿Tienes que estar disponible 24 horas?

-Sí, la eficacia de mi trabajo consiste en gran medida

en conseguir que las víctimas confíen en mí.

Así que sí, tengo que estar 24 horas.

Pero lo hago con gusto, ¿eh?

-Qué bien suena sentirse importante para alguien.

-Dicho así suena un poco...

-Es que es lo que hay.

En la ODAC soy perfectamente sustituible.

-Eso no es verdad.

Llevar la ODAC y los medios es difícil, por experiencia.

-Ya, pero no compares.

Y si a eso añadimos que cuando salgo nadie me espera en casa...

-¿Qué te pasa, Merche?

¿Has recibido noticias de tu ex? -No, no.

Ni quiero, no es eso.

Es una tontería, no...

-¡Pues cuéntamelo! Así te desahogas un rato.

(Música emotiva)

(SUSURRA) -Es por Damián, el de la ferretería.

-¿El jefe de Pablo?

¿Te ha pasado algo con él?

-No, ese es el problema, que no ha pasado nada.

-¿Y tú querías que te pasara algo?

-No te rías.

-O sea, que te gusta.

-He ido un par de veces a la ferretería

y siempre ha sido muy simpático conmigo.

Nos hemos reído mucho.

No sé, yo pensaba a él tenía cierto interés por mí también.

-O sea, te has lanzado a la piscina...

-Y no había ni gota de agua.

-Bueno, no te quedas con la pena de no habérselo dicho.

-Solo lo invité a ir al cine o al teatro alguna vez,

pero su no fue rotundo.

-Lo siento, chica.

-Dijo que todavía tiene muy presente la muerte de su esposa

y no quiere hacer planes de ningún tipo.

Por otro lado, es bonito y habla bien de él, pero...

-Sí, por lo menos ha sido sincero.

-Mira, no me atrevo a pedir una cita a un hombre en mi vida

y no pienso pasar por la ferretería en una gran temporada.

-Qué exagerada eres.

-Hola. Hola, Espe.

Hola, Merche. -Hola, Damián.

-Eh... yo es que me tengo que ir, tengo que hacer una llamada.

Perdonadme.

-¿Podemos hablar un momento? -Sí, claro.

-¿Nos sentamos? -Ah, sí, sí.

-Hola. -Hola.

-¿Qué tal estás?

-Bien, he venido un poco antes para abrir y colocar unas cosas.

-Es que vine a anoche y no estabas.

-Luis dijo que te fuiste porque te encontrabas mal.

-Solo era dolor de cabeza, ya estoy mejor.

-¿Seguro?

No lo parece.

No te preocupes, en cuanto empiecen a llegar los clientes

pondré mi mejor sonrisa.

-Sí, ya sé que eres muy profesional.

Por eso algo fuerte tuvo que pasar para que te fueras antes.

(SUSPIRA) -Pues nada nuevo.

Que soy tonta, supongo.

-¿Estamos hablando de Álvaro?

-Todavía tenía esperanzas.

Pero...

ayer fui a su taller y se estaba besando con Silvia.

-Bueno, ya sabes que Álvaro es un ligón.

Eso seguro que era pura diversión.

Esos besos no tienen ninguna importancia.

-A ver, Elvira, sé que intentas animarme,

pero los que tuvieron importancia fueron los míos.

Ya me lo dejó él bien clarito, así que...

lo mejor será que lo olvide.

-No sé por qué, me hice la idea de que eras una luchadora.

-Lo soy, pero el amor es así,

se siente o no se siente.

Eso no se puede forzar. -No.

Pero se puede estar en el lugar y momento adecuados.

Te digo que eso de esa chica con mi hijo no tiene recorrido.

-Eso no puedes saberlo.

-¡Claro que sí!

Lo conozco de sobra.

¿Por qué con lo guapa y lista que eres no te valoras más?

-De verdad, te agradezco que intentes subirme la moral,

pero con gustarte a ti no es suficiente.

Al final es Álvaro quien decide con quién estar

y es con Silvia, con conmigo.

-Hombre, con esa actitud...

-A ver, y según tú ¿qué tengo que hacer?

-Utilizar tus armas.

Que las tienes.

(Pasos acercándose)

-Hola.

-Hola, hijo.

-Mamá, ¿puedo hablar contigo un momento?

-Claro.

¿Nos dejas un momento, por favor? -Claro.

(Música de misterio)

-Ya tengo localizado a Nano Morales.

Quería comentarlo antes de actuar.

-¿Dónde está ese tipo?

-Tiene la moto en un polígono de Distrito Sur.

Ha debido reunirse con un cliente.

-Muy bien.

Ha llegado el momento de darle un susto.

Que sepa que somos nosotros los que mandamos aquí ahora.

Ah, llévate a tu hermano.

-¿Estás segura?

Acuérdate de la que montó cuando dimo el palo al prestamista.

Perdió los nervios. -Ese ya no es Ricky.

Necesita saber que confiamos en él.

Tiene que sentirse importante.

-Está bien.

Se ha ganado otra oportunidad.

-No tienes que disculparte. Lo entiendo perfectamente.

-Sí, pero...

estuve yo poco fino.

Podría haber sido más diplomático. -¡No!

Las calabazas duelen siempre.

Pero te agradezco que te hayas acercado a hablar.

No pensaba volver a la ferretería en mucho tiempo.

-¿ Y perder un cliente? ¡No lo hubiese perdonado!

-¿Ves por qué quería salir contigo?

Porque me haces sonreír hasta en los momentos difíciles.

No te preocupes, no insistiré.

Me ha quedado clara tu postura.

Ojalá todos los hombres fueran tan sinceros como tú.

-¿Lo dices por tu ex?

(ASIENTE)

-Mira...

Estoy convencido de que encontrarás un hombre genial.

Después del palo que te has llevado te lo mereces.

-¿Sabes lo peor de la traición de mi exmarido?

Me he vuelto desconfiada.

-Pero es normal.

-Ya, pero es horrible.

Veo ahora a mi hija feliz, enamorada,

empezando una vida en pareja

y solo puedo pensar que le va a tocar sufrir sí o sí.

-Se sufre más

por lo que pueda pasar a un hijo que por lo que te pase a ti.

-Dijiste que tenías una hija arquitecta.

-Sí, Marga. Lo que más quiero en mi vida.

-¿Cuántos años tiene?

A lo mejor es de la quinta de Aitana.

-¿Cuántos tiene Aitana?

-21.

-¿21? -Sí.

(Llaman a la puerta)

-Ah, vaya. Eres tú.

Y vienes con visita. Muy bien.

Pasad y poneos cómodos. Estáis en vuestra casa.

¿Queréis que os sirva algo?

-Aún es pronto para el vodka.

-Eh...

(GRITA) ¿Se puede saber qué haces?

¡Para! ¡Vas a destrozar la habitación!

¡Eh!

¿Se puede saber qué te pasa a ti también?

(Música de misterio)

-Tranquilo. -¿Tranquilo? ¡No, tranquilo tú!

¿Qué pasa? ¿No te fías de mí o qué?

¿Crees que soy tan imbécil como para que me pongan micrófonos?

¿Se puede saber qué te ocurre?

¡Ya te he demostrado que puedes confiar en mí!

Si Oleg, que era como un hermano, fue capaz de traicionarme

cualquier puede intentarlo.

-Ni soy Oleg ni tengo nada que ver con él.

¿Te enteras?

¡Y también soy una persona precavida!

De vez en cuando registro para comprobar que no hay micros,

pero no hace falta ponerlo patas arriba.

-Cada uno tiene sus métodos.

Boris no sabe hacer las cosas con delicadeza...

Por más que lo intento domesticar

Pero es útil en otras tareas.

-Me hago una idea de lo útil que puede llegar a ser.

-Además, me gusta su nombre: Boris.

Como el mejor Frankenstein que ha habido nunca en la pantalla:

Boris Karloff.

¿Sabías que era inglés?

-¡No, no sabía que era inglés y me importa un carajo, la verdad!

¿Has parado ya? ¿Ya estás a gusto? -Cálmate. Ahora desnúdate.

-¿Qué? ¿Estás loco? No me pienso desnudar.

-Tengo que comprobar que no llevas micros.

-¡Que no llevo micros!

¿No ves qué ropa llevo?

Acabas de entrar y hacía deporte, ¡no hay ningún micro!

-¿Te quitas tú la ropa o prefieres que lo haga él?

-Tranquilo, hombre.

Ya me la quito yo.

No le voy a dar el gustazo a esa nenaza que tienes de gorila.

No sabía que era así como os gusta a los rusos tratar a los socios.

¿Algo más?

-Toda la ropa.

(SUSPIRA)

-Dios santo.

¿Te parece bien así?

-Muy bien.

No tienes micros.

Pero eso no significa que me fíe de ti.

-Ya puedes empezar a fiarte. ¿Sabes por qué?

Porque no te voy a aguantar ni una humillación más.

-Tú me pediste que viniera desde Rusia.

Me juego la vida estando aquí. Solo te he pedido que te desnudes.

¿Seguro que quieres romper el trato?

-Te voy a decir una cosa, a ver si te queda claro:

este trato a mí me interesa tanto como a ti.

Entiendo que mires por su seguridad y seas precavido,

¡pero tampoco hay que pasarse!

-¿Entonces el trato sigue en pie?

-Sí, hombre, sí. El trato sigue en pie, maldita sea.

Dime cuándo y dónde será la entrega

y estará la furgoneta con la mercancía.

-En esa dirección.

Mañana a las 17:00.

"Bye-bye".

-Cierra la puerta al salir.

Ni siquiera eso.

¿Iker? Soy yo, la entrega será mañana.

A las 17:00, te envío en un mensaje la dirección.

¡No, escúchame tú a mí!

Ese tío está loco, ¿me oyes? Haced lo que tengáis que hacer,

pero quiero acabar cuanto antes.

¿Te queda claro?

Maldito ruso de mierda.

(Música tranquila)

-¿Podrías abrir la ventanilla? Me estoy agobiando aquí encerrado.

-Eso es nuevo.

-Gracias.

Si te hubieran metido en un centro de esos...

-¿Tan chungo fue?

-Llegué a pensar que no saldría nunca.

-Bueno, ahora ya pasó.

Estás aquí.

-Pero es que cada vez que me acuerdo...

Lo peor eran los cristales de seguridad.

-¿Por eso tiraste la silla contra la ventana?

-Sí.

Por eso y por joder a la mamá.

También tenía un mono que no me aguantaba ni yo.

-¿Y ahora?

-La terapia ha debido funcionar estupendamente, no me apetece nada.

Me vino muy bien hablar con los psicólogos.

-Necesitabas abrirte un poco.

A veces es bueno sacar los miedos fuera.

-Me gustaría darte las gracias

por hablar con mamá para que me sacara.

-Si soy sincero, tenía dudas en sacarte tan pronto.

No pensaba que te encontraría tan cambiado.

La mamá decidió sacarte hoy mismo.

-¿En serio?

O sea, ¿de verdad me ha perdonado todo lo que le dije?

-Ya la has escuchado.

Está todo olvidado. -Bueno...

Ya sabes cómo es mamá.

Dice que se olvida y cuando menos te lo esperas, puñalada trapera.

-Aprovecha para empezar desde cero.

-¡Y tanto que aprovecharé!

Ya verás.

Me siento un hombre nuevo.

-Estoy muy orgulloso de ti, hermano. ¡Mucho!

-Más lo va a estar cuando veas de qué soy capaz estando limpio.

Venga, cuéntame de qué va este negocio.

-Es un negocio fácil, está arrancado.

Nos vamos a forrar con el alcohol adulterado.

-¿Tenemos que hacer que los hermanos se aparten?

(ASIENTE) -Los hermanos Morales.

Su padre montó todo este tinglado.

Ellos no parecen de acuerdos en cedernos parte del pastel.

Para eso estamos aquí.

-Entiendo que venimos a darle un susto.

-Exactamente.

Si no funciona, ya pensaremos algo, ¿estamos?

-Estamos.

-Ya te vale, me has dejado tirado como una colilla.

-Perdona, Elías.

Me dio mucha risa ver la cara del comisario cuando nos vio.

¿Tú lo viste?

-Por lo menos se lo tomó a bien,

no me he llevado una de sus broncas.

-La música amansa a las fieras.

-Eso me ha dicho, sí,

que si llevaba bien mis temas personales

no me obsesionaría con el trabajo.

Es decir, con Quintero.

-¿Te ha dicho eso? -Más o menos.

-Pero lo lleva claro.

Por muchos amigos que haga ese donde tú yo sabemos

en cuanto asome la patita, ¡zas!, a pagar.

-Me temo que eso no va a ocurrir a corto plazo,

mejor centrarnos en la destilería antes de que envenenen a alguien.

-De momento, interrogar a los distribuidores no ha servido.

-Otro gallo cantaría con una orden judicial

que nos permitiera hacer varios registros,

requisar bebidas y analizarlas para ver si están adulteradas.

-Con nuestro indicios ningún juez va a permitir ningún registro.

-Pues otra vía tendremos que buscar.

-Yo es que creo que la clave está en los Morales.

Esos chavales no son trigo limpio.

-Sí, Nano se ha salido con la suya,

se defendió bien en el interrogatorio.

-Deberíamos insistir.

Igual el pequeño no toma tantas precauciones

como el tal Nano.

-Chicos, perdonadme una cosita...

Elías, ¿esta noche no tendrás guardia otra vez?

-¿Por qué?

-Por haber ido a bailar, que tengo muchas ganas.

-Fíjate, es una lástima,

estamos en un caso que salpica a muchos bares nocturnos

y nos los íbamos a patear esta noche, ¿verdad?

-Bueno... -¿Nacha?

-Qué corte de rollo. Con la ilusión que me hacía.

-No te preocupes, ve a bailar con María,

que yo hago la primera ronda.

-¿En serio? -Claro.

-¿Tú sola? -Me apañaré.

-Entonces fenomenal,

¡esta noche en el Rumba Latina rompemos la pista!

-¡Epa!

-¿Sí?

Dime.

Sí, ¿del Moon Light?

Claro.

Tres tortillas y unos pinchos, vale.

¿Para qué hora lo necesitan?

Venga, vale. Esta tarde lo tienes allí.

-¡Eh! ¡Es la segunda vez que me dejas tirado!

-Me lo agradecerás.

¿No ves lo ilusionada que está? No puedes darle largas.

-¡Voy a hacer el ridículo!

-Me apuesto lo que sea a que no.

Con lo que nos queda de día

podemos aprovechar y ensayar otro ratico.

-Tú te lo estás pasando bomba.

-Un poco.

-Mira cómo estoy.

-Ay, qué exagerado.

(Música emocionante)

-Ahí está.

¿Ves a alguien por ahí?

-No. Vía libre.

-Vamos.

(Motor)

-Paty, creo que me voy,

tengo mucho lío en la escuela.

-¿Tan pronto? No nos ha dado tiempo a hablar de nada.

-¿De qué quieres hablar?

(SUSPIRA)

-Estoy superrayada, te lo juro.

-¿Con qué?

-¿Con qué va a ser? Con Toni.

No sé, está mazo de raro conmigo.

Antes no paraba de escribir mensajes, y ahora...

si me contesta tengo hasta que darle las gracias.

-Bueno, mujer. Estará en el trabajo.

No puede estar todo el día con el móvil.

-Ya, ya.

Pero cuando sale tampoco le apetece hacer nada conmigo.

-¿Le has preguntado si le pasa algo?

-Sí, y me dice que nada, que está normal, pero no es así.

Creo que se puso nervioso cuando le pregunté.

-Bueno, tú no te agobies.

Estoy convencidísima de que Toni te quiere.

Sí, se le va a pasar. ¡Si es que le ocurre algo!

-¿Piensas que me rayo la cabeza por chorradas?

-Yo tampoco he dicho eso.

-Ya, pero lo piensas.

-Menos mal que te tengo para quitarme las rayadas.

-Huy, por ahí viene Toni.

-Os dejo. -No, quédate.

-Hola, chicas.

-Hola, pichón.

Siéntate con Olga y te saco tu café. ¿Cortado?

-Sí, "profa". -Muy bien.

-Se lo tenemos que contar ya.

No puedo seguir así.

-¿Estás segura? -¡Claro que lo estoy!

Me estoy comportando como una cerda. -Vale, vale.

También creo que debemos decírselo. Pero le va a doler tela.

-¡Pero se tiene que enterar por nosotros!

-¿Se lo decimos ahora?

-¿Ahora que está trabajando y con María fuera? ¡No!

Se lo vamos a decir esta noche, quedamos y se lo decimos con tacto.

-Vale, con tacto.

¿Qué te vamos a decir exactamente?

-Que nos dimos un beso, fue un error y ya está.

-Un error no, en todo caso dos porque lo repetimos.

O sea...

Y lo siento, pero cuando te veo me entran ganas de comerte a besos.

-Ya, ¿no? -¡Es verdad!

-Mira, ese beso no se va a volver a repetir, ¿vale?

Vamos a evitar quedarnos a solas porque no nos controlamos.

-O sea, también te pasa.

Y si es así

¿por qué no le decimos que nos molamos mucho, muchísimo

y que a lo mejor...? -¡Que no!

Toni, que no, que no le podemos hacer eso.

¿Sabes cómo les se llama los que hacen eso?

Se les llama rastrera y...

-¿De qué gente tan chunga habláis?

-Pues de un caso que lleva Toni de...

gente que entra a robar a casa de los ancianos.

Está preocupadísimo.

-Sí, estoy muy preocupado. -Sí.

Bueno, me voy a ir. -Vale. Hasta luego, guapa.

-Chao.

-¡Paty, corazón!

Ve metiendo estas cositas en la nevera.

Vuelvo al mercado, estaba la carnicería llena.

No me congeles el calamar, es para el Moon Light,

para el encargo. -Todo controlado.

-¿Si me viera muy liada llevas el encargo?

-No te preocupes, claro. -¡Qué guapa eres!

(Música emotiva)

-Ahora salgo otro ratito a verte. -Vale.

(Música de misterio)

-¿Ha llamado al 112?

Estábamos muy cerca.

Tiene pulso.

No se mueva, por favor.

¿Puede oírme?

Mi moto...

Somos policías, nos encargamos de todo.

Quédese como está hasta que lleguen los sanitarios.

No se preocupe, se pondrá bien.

Parece que ha tenido un accidente de moto, ¿lo recuerda?

No. De moto no.

Estaba parado, me embistieron.

-¿Quién? ¿Lo vio?

-Un coche rojo.

-El golpe concuerda.

Hay transferencias de pintura.

Eso ayudará a cazar a los responsables.

¿Recuerda otro detalle?

No sé...

Venía a coger a la moto,

iba a ponerme el caso cuando oí un motor.

Casi no me di cuenta y ya lo tenía encima.

-¡Alicia!

El coche frenó muy tarde.

Mira las huellas.

Puede que el conductor se distrajera,

se salió de la calzada e impactó con él.

Quizá iba mirando el móvil.

Se asustó y dio a la fuga, puede ser.

No se mueva, escúcheme.

Escúcheme, podría tener lesiones internas,

la ambulancia no tardará en venir, ¿vale?

Tranquilícese.

Gracias, Marisa.

¡Comisario! ¡Pase, por favor, pase!

¡Qué sorpresa! No lo esperaba.

¿Qué puedo hacer por usted?

Vengo a hablar de un tema que me preocupa

y nos afecta a los dos:

Elías Guevara.

En ese caso, le pido que sea lo más breve que pueda

porque tengo asuntos más importantes de los que ocuparme.

¿Se piensa que yo no?

Pero sabemos que si Elías se lo propone

puede ser un auténtico dolor de cabeza.

Lo sé, ¿pero qué quiere que yo le haga?

Elías está al tanto de que colaboro con el CNI,

usted se lo dijo, ¿pero sabe qué hizo?

Se presentó aquí a echármelo en cara.

A eso me refiero precisamente.

A Elías le ha sabido a cuerno quemado

saber su colaboración con los servicios secretos.

Lo sé, lo sé. Siéntese, por favor.

Se despachó bien a gusto insultándome, como de costumbre,

y me amenazó con hacerme pagar por mis delitos otra vez.

¿Le extraña su reacción?

No, pero empiezo a estar un poco cansado, comisario.

Verá, a los policías a veces nos es muy duro

aceptar las decisiones de nuestros superiores.

Es muy difícil aceptar que usted vaya a quedar en libertad

con su historial delictivo.

Para mis hombres y para mí.

¿A qué ha venido usted realmente?

Porque si ha venido a...

soltar su discurso ejemplarizante le puedo garantizar

que hoy no tengo un buen día.

Le puedo asegurar que vengo en son de paz.

Pero tengo que pedirle algo por el bien de todos.

Está bien.

Dispare.

Cuando coincida con Elías

no entre al trapo.

No le provoque, no quiero líos.

Es todo lo que le pido.

Tranquilo, hombre, comisario.

Seré un chico bueno y no le provocaré.

La próxima vez que me encuentre con Elías Guevara

contaré hasta tres antes de responderle.

Estupendo. Pues eso es todo.

También podría decírselo a él, ¿no?

Es usted su superior.

Ordénele que deje de tocarme las narices

cada vez que me ve.

¿Se piensa que no lo he hecho?

Pero a veces, ya sabe, le cuesta obedecer.

Cuento con usted para no ponérselo más difícil, ¿verdad?

(Música moderna)

Olga... ¿te falta mucho?

Estoy esperando y no vienes, entonces...

Nada eso. Chao.

-¿Te pongo otra o estás de servicio?

-No. Estoy esperando a una amiga, pero creo que me ha plantado.

-En ese caso está claro: necesitas otra cerveza.

Aquí tienes.

A esta invita la casa.

-¿Y eso?

-Porque después de la pelea que tuviste con Ricky

no pensé que fueras a volver.

-Muchas gracias.

La verdad es que tu jefe... tu jefe o lo que sea

iba pasado de vueltas.

-Sí, un poco.

En serio, me alegro de que hayas vuelto.

(Llaman a la puerta)

-¿Sí?

¡Iker! Pasa.

Buenas. Buenas lo serán para ti.

¿Pasó algo con Konchalovsky?

Que si pasó algo, dice.

Se ha presentado con uno de sus gorilas en mi habitación

y lo ha revuelto todo buscando micrófonos,

estoy esperando que me llamen del hotel

para quejarse por los desperfectos.

Es normal que tome precauciones. Ah, ¿sí?

¿Y es normal que me obligue a desnudarme delante de él?

¿Cómo dices? Lo que estás escuchando.

Ese tío me ha obligado a quedarme en pelotas

para comprobar que estaba limpio.

Por eso mismo no usamos micros. Sería demasiado arriesgado.

Y menos mal.

Si llega a encontrar alguno

te aseguro que ahora soy hombre muerto.

No termina ahí la cosa.

Se ha presentado Bremón hace un momento

para soltar uno de sus discursos moralizantes

y pedirme muy amablemente, lo reconozco,

que no siga provocando a Elías Guevara.

Eso no hacía falta que te lo pidiese, ¿no?

Después del susto de cuando te llevó detenido

habrás aprendido la lección.

Ese es el problema, Iker.

Que ya estoy hasta las narices de que se presente todo el mundo

para ponerse delante de mí

a soltar lecciones y decirme lo que tengo que hacer.

Eso lo hacía yo antes, ¿sabes?

¡Yo le daba lecciones a los demás!

Yo decía lo que se hacía y me hacía respetar, no como ahora.

Ahora también, Quintero, pero no por la vía rápida.

Escucha...

cuando Konchalovsky caiga será gracias a ti

y ese mérito no te lo quitará nadie.

Bueno, supongo que también me daréis una medallita.

Toma, ya te lo envié en un mensaje,

pero aquí tienes el mapa con la dirección que me dio.

Por si lo queréis analizar y encontráis pruebas de otra cosa.

La entrega tiene un horario muy taurino, 17:00, no falléis.

Me marcho con Fidalgo para concretar los detalles.

Y anímate, mañana todo habrá terminado.

Sí. Ya sabes lo peligroso que es.

Me animaré cuando lo atrapéis y esté entre rejas.

Por eso tu colaboración es valiosa.

Te mantendré informado.

¿Entonces qué?

¿Vas en serio con la poli?

-No sé, estamos empezando. Pero creo que sí

-¡Ah, tú estás "colao"!

(Motor)

-¡Ricky!

Vete, por favor.

-¿Qué pasa?

-¿Cómo estás, macho?

-Anda que si no vengo a darte un abrazo...

-No sabía que salías hoy.

-Cosas de la mamá. -Sí, precisamente de la mamá.

Comentó que ibas muy bien, pero nada más.

-Será que está mosqueada contigo.

-¿Ya te lo han contado?

-¿Que te has marchado de casa?

Pues claro, es lo primero que me han "contao".

Si no llego a ser bocazas...

-El problema no fue que lo contaras, sino lo que hicisteis.

Que mamá no te haga sentir culpable, es una especialista.

-Álvaro, tengamos la fiesta en paz. -Es verdad, Luis.

Te agradezco que me lo contaras.

Me alegro de verte fuera y que estés tan bien.

¿Estás más "delgao"?

-Tiene que ganar un poco de peso y reflejos, mira lo que ha hecho.

-¡Joder!

¿Qué ha pasado?

-Pues mira, aparcando.

Me he metido muy rápido y no vi la columna, me la comí.

Me podrías haber avisado.

-Sí que habéis entrado rápido.

-¿Lo puedes arreglar? Paso de dar parte.

-Claro, en un par de días.

-¿No puede ser ahora? No me gusta ir con el coche así.

-Solo van a ser un par de días.

-Venga, tírate el pisto.

No quiero que mamá lo vea, creerá que voy haciendo el cabra.

-Que no puedo, tengo mucho curro ahora.

-Joder, te vas de casa y ya pasas de nosotros.

¿Qué te pasa, tío?

-Luis, relájate, que no es para tanto.

Es un negocio y tengo otros encargos.

Y no es ninguna urgencia.

-Para mí sí corre prisa.

No te preocupes, si no puedes hacerlo

nos vamos a otro mecánico y listo.

-Venga, va.

Yo encargo.

Me pondré ahora mismo, lo acabo esta noche.

-Muchas gracias, hermanito.

Espero no haberte fastidiado la cita.

-¿Te han dicho que volví con Silvia? -¡A ver!

Otra cosa te voy a pedir,

a ver si puedes mañana no quedar

y cenamos todos para celebrar que he vuelto limpio.

-Sí, podemos cenar todos juntos en casa.

-No me apetece mucho.

Mejor cenamos fuera.

-¡Venga, nano!

¡No seas rancio!

La casa sin ti no es lo mismo.

-Y lo hablaremos.

Ahora largaos, me tengo que poner.

(Música romántica)

-¡Por fin! Pensé que no venías.

-No sabía si venir, la verdad.

¿Qué me querías preguntar? ¿Qué pasa?

¿Se ha enterado Paty? -No, tranquila.

Se lo vamos a decir juntos, ¿no? Quedamos en eso.

-Sí, pero quedamos en no volver a vernos a solas y aquí estamos.

-Bueno, a lo mejor es inevitable.

-Mejor me voy. -¡No, por favor!

Quiero hablar aquí, no en La Parra.

Necesito aclararme antes de hablar con Paty.

-Pensé que estaba todo aclarado.

-Sí, está claro que me molas y no lo negaré ante Paty.

No voy a decir que besarme contigo fue un error

ni una ida de olla porque no lo fue.

No me arrepiento de nada.

-¿Cómo que no? -¡Como que no!

Y no quiero hacerle daño, por eso...

voy a dejarlo con Paty.

-La vas a destrozar.

-¿Qué quieres que haga?

¿Que siga con ella para no hacerle daño?

Pues no.

No quiero engañarla, ni a ella ni a mí ni a nadie.

Porque...

me gustas demasiado.

Para mí enrollarme contigo no ha sido un juego.

Por ti siento algo de verdad.

-Toni... No me puedes estar haciendo esto.

-Ya...

Igual para ti ha sido una aventurilla, pero para mí no.

Yo lo he visto claro, me molas mucho, Olga.

Por eso voy a dejar a Paty.

-¿Estás seguro?

-Estoy segurísimo de lo que siento.

Pero tranquila, no quiero agobiarte.

Si quieres pasar de mí lo entiendo.

-En el fondo siento lo mismo que tú.

Pero no le podemos hacer esto.

-Lo sé.

Le haremos daño. Podemos esperar un tiempo, ¿no?

-No me puede estar pasando esto.

-Igual está pasando porque...

tenía que pasar.

-Hola, traigo el pedido de La Parra.

-Sí, estaba esperándolo. ¿Cuánto es?

No sé si Luis me ha dejado el dinero preparado.

-La notita va a dentro, creo que María y tu jefe quedaron

en que luego se pasaba a pagar.

-Perfecto. Pues muchas gracias. -De nada, a ti.

-Hasta luego. -Chao.

Olga...

-¡Joder!

-Elías, que no pasa nada.

-Lo siento mucho, no sé qué me ha pasado.

-Una mala noche la tiene cualquiera, no pasa nada.

-Me quedé ahí y no me podía mover en mitad de la pista.

Creo que ha sido un bloqueo, estaba rodeado de profesionales.

-¿Qué profesionales?

Ahí va gente como nosotros, aficionados a bailar.

-¿Aficionados?

Parecía una gala de "Bailando con la Estrellas".

Todos con sus zapatitos, ¡unos figurines!

-Nadie estaba pendiente de ti,

la gente estaba a su rollo, bailando.

-Ah, ¿no? Estabas tú. ¿Te parece poco?

Sé cuál es tu misión y tu objetivo.

Sabrás que es muy peligroso que nos vena juntos en la calle.

Sobre todo mientras ese tío ande suelto.

Lo que más me preocupa es lo impredecible que es.

Eso me tiene mosqueado.

Nunca lo subestimes. Tranquila, no lo haré.

Ni olvidaré lo que te hizo. Te juro que ese tío va a pagar

por ello y no pararé hasta meterlo en la cárcel.

A falta de tomar declaración el informe definitivo,

creemos que fue intencionado. Pues...

Todo huele a que ha sido un ajuste de cuentas.

O que quisieran darle un susto.

Podrían haber acabado con su vida, estaba totalmente indefenso.

No tenemos pistas de quién fue ni por qué lo hizo.

-Es imposible que nos relacionen.

-Muy bien, hijo.

Pero hay una persona que sí debe saber que estamos detrás.

-Ya, ya.

Pensé dejar una firma, pero era difícil sin dejar pruebas.

-Somos un equipo.

Vamos todos a una, ahora me toca entrar en acción.

-Hay que ser cobarde para mandar a una madre rematar algo.

-No te alteres, no te conviene.

No vengo a hacerte daño, sino a ver qué tal estabas.

-La policía está a punto de llegar.

Me interrogarán y contaré toda la verdad.

Ahora podéis hablar con él.

Vais y le interrogáis, a ver qué le podéis sacar.

A ver si recuerda algo más del ataque.

¿Cómo han sido capaces de hacerme algo así?

Con Toni flipo, estoy flipando, lo juro. ¿Pero Olga?

¿Olga?

Es lo que más me duele de todo.

-Te entiendo, cariño.

-Esto no se le hace a una amiga.

Me has dado una puñalada, tía...

¿Es una venganza porque Toni me eligió a mí?

¿Te jode verme feliz o qué? ¿No?

-Estás siendo muy injusta.

-¿Injusta, yo? ¿Injusta?

Sal antes de que haga algo de lo que me arrepienta.

-Tenemos más datos sobre el atropello.

Científica me ha mandado una descripción genérica

del vehículo implicado.

Con el análisis de las partículas de pintura

hay una relación de marcas y modelos.

Lo busqué en la base de datos y hay demasiadas coincidencias.

Tendré que peinarme talleres, aparcamientos y parkings.

Verás, ha sido un atropello con fuga.

No tenemos foto del vehículo y él no recuerda nada.

Los de Científica han hecho un trabajo fantástico.

Busco algo que coincida con esto.

Debería tener daños en la parte delantera,

un faro roto...

Podría coincidir con este modelo.

-Estamos hechos para ser socios.

Solo falta...

sellar el pacto.

Lo vamos a hacer riéndonos de la muerte juntos, amigo.

Tu turno.

No me estropees la diversión.

-Está bien.... Está bien.

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  • Capítulo 452

Servir y proteger - Capítulo 452

19 feb 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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