www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
4963358
No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 440 - ver ahora
Transcripción completa

Para olvidar, no hace falta que te machaques cargando cajas

ni currando a tope en el taller.

Hay maneras mejores.

-No quieres a una policía cerca con tu madre salida de la cárcel.

Tu hermano tiene antecedentes,

el último un delito de lesiones a un policía.

-¿Qué tal el día? -No me puedo quejar.

¡Espera, espera!

-¿Qué pasa? ¿Te da corte?

-No, no es eso. -¿Entonces cuál es el problema?

-Sigo colado por Silvia.

-Si no hubieras sido tan sincero, seguiría detrás de ti.

-¿No estás enfadada?

-Claro que no.

-Hasta luego.

-Adiós.

Espera, Sara, te ayudo.

-No sé por qué quieres que tu familia piense que tienes novia.

Espero que encuentres a alguien que te haga feliz.

-¿Recuerdas a Andrea, la exnovia de Luis?

Trabaja de prostituta, mamá,

haciendo la calle.

-Nunca te reprocharía que cometieses errores

en temas de corazón. -Ya.

Eso es fácil de decir, mamá.

-Sé lo que digo, no soy quien para dar consejos.

El error que tú has tenido con Andrea

no es comparable al que tuve con tu padre.

-¿Quieres tomar algo? -No...

(SUGERENTE) Mejor lo dejamos para luego.

(SILVIA) ¿Quién es? Un exsocio de Quintero.

Tendremos que estar atentas.

Sé cómo hacerme con el control de la droga dentro de la cárcel.

Solo tienes que darme el material.

Tú le venderás la droga, pero no llegará a su destino.

Un confite dará el soplo a la policía.

La policía pillará a Lolo, que habrá violado el tercer grado

y se acabó el problema.

Averigua dónde guardará la droga.

Avisaré al confite para que llame a la policía

y a ojos de todos seguirás estando limpio.

Tengo que subir unas plantas a los viveros.

Meteré la droga en una maceta y luego la iré sacando en papelinas.

-Está limpio. -Claro, ¿qué esperabais?

Ahí no hay más que plantas y arbustos.

-Estamos haciendo nuestro trabajo.

Lamentamos las molestias.

-Eres una rata.

¿Trabajas "pa" la pasma?

(GRITA)

-Nadie dice que Fernando Quintero está en tratos con la policía

y sigue con vida.

-Por favor, ¡déjame vivir!

¡No te molestaré más, lo prometo!

-No quiero volver a verte ni por Madrid ni por Algeciras.

Será mejor que te vayas lejos.

-Es el hombre perfecto. -Mujer, perfecto no será.

La criatura es humana, tendrá sus cosas.

-Tendré que invitarte a un café, por toda tu ayuda.

-Es que tengo novia y esas cosas. Estaría mal.

-Esa chica está colada por ti.

-Sabe que tengo novia. Ayer le presenté a Espe.

-No creo que eso haya cambiado sus intenciones.

-Espe es muy amiga mía.

Y no me gustaría ni verla triste ni ver que sufre una decepción.

-Me estás ofendiendo con lo que estás diciendo.

-Que yo abandonara a mi hijo,

que a ti te abandonara tu madre,

que nos hayamos conocido precisamente ahora...

Es que no puede ser casualidad.

Yo creo que entre tú y yo

hay algo muy especial.

-¿Hay algo que quieras contarme,

que necesites decirme...?

Es que desde que te vi aquí esta mañana estás un poco raro.

-No, no pasa nada. Solo estoy cansado.

-Susana es algo más que una clienta.

-Qué va, es muy simpática y... Yo qué sé...

A ver, hemos hecho buenas migas,

pero para mí lo más importante es Espe, por algo es mi novia.

-Quiero una prueba de que estás limpio o te echo de esta casa.

-Ayúdame a dar el cambiazo con los análisis.

-¿Estoy limpio o no? Lo que te decía.

-Los resultados del análisis eran míos.

-Vas a ir a una clínica de desintoxicación.

-No me puedes ingresar sin mi permiso.

Ya soy mayor de edad. -Sí, ya lo sé.

Pero tarde o temprano comprenderás que es lo mejor para todos.

(Música emocionante)

(RESUELLA CON EL ESFUERZO)

(Llaman a la puerta)

Eres tú, pasa. Buenos días.

¿Qué, haciendo ejercicio? Sí, un poco.

Haciendo flexiones y estiramientos para no perder la costumbre.

Cogí el hábito en Cabo Verde.

Ya. Hasta que cogiste el hábito de fugarte.

Será porque Cabo Verde era como una cárcel

y tienes que matar el tiempo para que el tiempo no te mate a ti.

Pero no habrás venido a hablar de eso.

Supones bien.

¿Por qué querías que nos viésemos aquí?

Es mejor que vernos en Transportes Quintero.

Lolo no será el único narco con los ojos puestos en ti.

Y tanto para tus socios como para tus enemigos,

debes ser el mismo Fernando Quintero de antes.

No te preocupes, sigo siendo el mismo de siempre,

y eso me asusta.

Anoche con Lolo volví a sentir ese chute de adrenalina

de los viejos tiempos.

Y además de ese chute de adrenalina,

contéstame a una cosa:

¿por qué piensas que ese tipo no causará problemas?

Porque conozco a ese desgraciado. Después de apretarle las tuercas,

ayer terminó meándose en los pantalones.

No sé, yo no me fiaría de un tío con ese historial.

La casa es partidaria de hacer un arreglo en la cárcel

para no poner en peligro la operación.

¿Qué tipo de arreglo? No puedo dar detalles.

La operación es delicada, no podemos cometer errores.

El que no puede dar ni un paso en falso soy yo,

me estoy jugando mi libertad.

Que sepas que Fidalgo quiere garantías

de que ese tipo no será un problema.

Te lo pido por favor, dile a Fidalgo

que se quede tranquilo de una vez.

Lolo Jiménez no será un problema.

Anoche le quedaron las cosas bien claras

y sabe que con Fernando Quintero no se juega.

Está bien.

Supongo que lo que ha pasado con Lolo nos va a ayudar.

Seguro que se ha corrido el rumor de que Fernando Quintero

ha sido su proveedor.

Y apuesto a que Konchalovsky tenía puesto su radar.

Así que no me extrañaría que se pusiera en contacto contigo.

No lo sé.

Es probable que Konchalovsky se pase por mi oficina o no.

¿Y si se pasa cualquier otro narco

que quiere rendir cuentas conmigo u ofrecerme otro negocio?

¿Qué hago? ¿Lo mismo que con Lolo?

Tú tranquilo, si aparecen otros,

los batearemos hasta que aparezca el ruso.

No sé, Iker, supongo que me viene demasiado grande todo esto.

Esto de estar llevando una doble vida...

No sé si voy a ser capaz.

Pero si es la vida que has llevado hasta ahora.

Y no sabes cuánto me arrepiento. Porque por culpa de eso

me he perdido las cosas más importantes.

¿Seguro?

¿Y cuándo has visto la mercancía en tus muelles no te ha tentado?

Que no, hombre. Yo ya estoy demasiado viejo

para ese tipo de cosas.

Me fastidia tener que fingir delante de la gente que me importa.

Alicia. Sí, sí.

Demasiadas veces he tenido que mentirle.

Lo sé, pero es por su bien. Alicia debe mantenerse al margen.

Bueno, si me tengo que ir a trabajar,

tendré que ducharme. Si no te importa...

Llámame si hay alguna novedad. Lo haré.

(SOMNOLIENTA) -¡Hola!

-Hola.

-Pero ¿no llenamos ayer la nevera? ¿Nos faltó algo?

-No, no es la lista de la compra. Son planes vitales.

-¿Planes vitales?

-Sí, creo que estoy como muy centrada en el curro.

Necesito airearme, hacer otras cosas.

(ASIENTE)

-Idiomas, como italiano o ruso, y retomar las artes marciales.

-¿Practicabas artes marciales? -Sí, en la universidad.

No sé por qué lo dejé.

-Buenos días. ¿Qué desayunáis?

-Café.

-¿Cuántas veces os tengo que decir que hay que desayunar algo sólido?

-¡Ay, es muy temprano

y no nos ha dado tiempo a preparar nada!

-A mí sí. He pasado la noche en vela.

-¿Qué es eso?

-Se llama chocotorta, es un dulce argentino

que lleva galletas de chocolate, crema de queso y dulce de leche.

-Menuda bomba de azúcar.

-Como si te asustaran las bombas de azúcar.

-No quiero que Pablo me vea echa una foca.

(FEDE) -Eso es un error.

Uno debe cuidarse por uno mismo, no por el noviete de turno.

-Tienes razón. Pero no, paso de tu chocobomba.

-Dame a mí su chocobomba, que a mí me sienta bien.

Curso de cocina.

-Sus planes vitales.

-¿Planes vitales?

(SE RELAME) -¡Está buenísima!

-Oye, ¿y el "flyer" que hay colgado en la nevera?

-Lo he colgado yo. Me lo dieron anoche.

Por lo visto el Moonlight celebra su primer aniversario.

Podríamos ir a tomar una copa esta noche.

-¿Al Moonlight, estás de broma?

-Pero si estás haciendo planes vitales.

-¡Planazo vital!

(INSINUANTE) -Tengo motivos para no ir al Moonlight.

-¿Álvaro?

-¿El mecánico?

-Sí, es un Soler, como los dueños del Moonlight,

y ella no quiere encontrárselo.

-¿Vas a renunciar a divertirte con tus amigos

solo por un tío que no te hace caso?

-¿Tenías que explicarlo así?

-A ver, que Fede es un poco bruto,

pero tiene razón. Hacer planes vitales está bien,

pero no hagas planes que te alejen de tu mundo.

-No sé. -¡Venga, sin ti no es lo mismo!

Y al Álvaro que le den. -¡Que le den!

-Es que me lo imagino con la camarera y me pongo mala.

-¡No va a tontear con ella delante de ti! No es tan insensible.

-Además, el que va a tontear con la camarera voy a ser yo.

(RÍEN) -Es verdad.

-Té para la inspectora

y cortado con una nube de leche para el comisario.

Muchas gracias, Paty. De nada.

Claudia, ¿Olga sabes cuándo viene?

Mañana.

¿Mañana ya? No me ha dicho nada.

Bueno, hace días que no hablamos, porque no contesta a mis mensajes.

Es que ha desconectado muchísimo.

Y entre cuidar a su padre, hacer turismo

y ponerse al día de la comida italiana,

no tiene tiempo para nada. A mí tampoco me llama mucho.

Ya. Es que la echo muchísimo de menos,

y estoy deseando que las cosas vuelvan a su cauce.

Que Antonio se recupere pronto y que venga a Madrid ya.

Pues sí, ya va siendo hora de que la cosa mejore.

Bueno, voy a seguir currando.

¿Has visto algo?

Nada, ni una mención a Posada.

Pensaba que le sacarían más punta a lo del suicidio.

Ya te dije que había dejado de interesar.

¿Y en Régimen Disciplinario qué tal?

¿Se han aplacado un poco?

Tras la sanción a Merinero, caso cerrado.

Me alegro por la gente del barrio.

Cada vez que hay algo como lo del estrangulador

o lo del psicópata de la máscara,

se instala un medio colectivo que es asfixiante.

Sí que es verdad, sí.

Yo no sé si lo habrás notado porque estás aquí,

pero yo que he venido de Milán

he notado una especie de descompresión

aquí en el barrio.

Sí, en este caso además ha sido importante

frenar las especulaciones de la prensa.

¿Y sabes quién ha sido la responsable?

Mercedes Zamora. ¡Vaya!

Se ha convertido en toda una domadora de periodistas.

La verdad es que borda los comunicados de prensa.

El que redactó para informar del suicidio de Posada

abortó los intentos de la prensa de sacarle punta

a un incidente tan desagradable.

Bueno, me alegro de que hayáis sintonizado por fin.

Hola, ¿vas a tomar algo?

-Cortado con una nube de leche, por favor.

(RÍE) -Como el comisario.

-¿Me permite?

Sí, yo he terminado.

Merche, veo que también te gusta analizar exhaustivamente la prensa.

Solo chequeo si ha salido algo sobre Alberto Posada.

Ya lo he mirado yo.

No sale nada.

A ver, un cortado con una...

nube de leche. -Gracias.

Le contaba a la inspectora el gran trabajo que has hecho

frenando a la prensa en el tema del estrangulador.

Excelente comunicado.

Gracias, comisario, pero lo hicimos juntos.

Había que evitar las especulaciones.

Ya.

Lo que está claro es que contigo hemos hecho un buen fichaje.

Entonces ¿con cinco mudas hay bastante?

Bien.

Y la ropa imagino que cómoda, de deporte y así, ¿no?

Sí, sí, claro.

Sí, acabaremos de concretar después de la cita con el médico.

No, ya lo sé.

Ah, ¿teléfono tampoco?

Bien. Muy bien.

Entonces hasta mañana. Adiós.

-Buenos días.

-Hola.

-Voy a hacer café.

¿Quieres un poco? ¿O un té?

-No, ya he tomado.

-¿Qué tal has dormido?

-Ricky, en tu vida me has preguntado cómo he dormido.

¿Qué pasa?

-No he pegado ojo en toda la noche.

Quiero pedirte perdón.

Estos días me he portado como un capullo.

No estoy nada orgulloso.

Pero te prometo que las cosas van a cambiar.

-Eso espero. -Haré todo lo que tú me digas.

Y se acabaron las broncas con Luis y con Álvaro.

¿Me crees o no?

-Quiero creerte, sí.

-Y te prometo que voy a trabajar como el que más en el "pub".

Tú me hiciste socio y demostraré que me lo merezco.

Vas a estar orgullosa.

A partir de ahora, la familia va a ser lo primero.

Prometido.

-Lo que pasa es que nunca cumples tus promesas.

(GIME) -Esta vez es diferente.

He tocado fondo.

-Y por eso van a ayudarte unos profesionales.

-¿Sigues con la idea de meterme en un centro de desintoxicación?

¿Qué es eso?

-Deja eso.

-"Cinco mudas, ropa cómoda, nada de medicinas".

¡Esto es una lista para hacerme una mochila!

¿Qué pasa, que mi opinión no cuenta?

-Cuando te dije lo de ingresar en el centro iba en serio.

He encontrado uno con garantías: está en plena naturaleza,

aislado de todo. Cariño, es lo mejor para ti.

-¡No! ¡Si me quieren tener sin móvil es para tenerme aislado!

¡Joder! ¡Para que no hable contigo ni con nadie!

-¡Forma parte de la terapia!

El centro está especializado en problemas como el tuyo.

-¡No tengo ningún problema!

-¡Eres un cocainómano!

-¡No, yo controlo lo que me meto! ¡Sé hasta dónde puedo llegar!

-No me quedaré de brazos cruzados.

Voy a conseguir que te desenganches.

(Música animada)

-¿María, me pones uno para llevar? -Ahora mismo.

-Aquí tienes, rey.

-Venga, buen día. -Igual.

¿Susana?

-¡Eh, Pablo! ¿Qué tal?

-Bien. ¿Y tú qué tal?

-Aquí haciendo un cafecillo. Vengo del súper.

-¿Te importa que me siente? -No, siéntate.

Además así hablo una cosa contigo.

-Yo también quería hablar contigo.

La conversación que tuvimos ayer

me llegó al alma. Gracias.

-Te iba a decir que te había puesto en un aprieto.

-¿Por?

-A tu novia no le debió gustar tanto.

-¿Qué tiene que ver ella con esto?

-Hombre, Pablo... Nos vio muy juntos.

-Bueno, pero, a ver, estábamos sincerándonos...

No hay nada malo en ello.

-De todas formas, debería disculparme con ella.

-¡No, no te preocupes!

-Que a las mujeres nos afecta... -No hace falta, Susana.

Está todo bien. -Bueno, como quieras.

Pero a partir de ahora te voy a mirar con otros ojos.

-¿Cómo? -No me malinterpretes.

Verás, yo creo que...

entre tú y yo ha nacido un vínculo especial.

A partir de ahora,

cuando me entristezca al recordar aquello que estuve obligada a hacer

o cuando fantasee con cómo sería mi hijo ahora,

pensaré que se ha podido convertir en un hombre tan genial como tú.

-Me alegra mucho oír eso.

A mí lo que me contaste me ha hecho bien.

-¿Ves?

Ya sabía yo que entre tú y yo había buena energía.

Es como si se hubiera cerrado una herida gracias a ti.

Bueno... -Susana, espera.

Yo... quería decirte algo.

-¿Qué?

-Esto que estamos construyendo tú y yo

es algo que no puede entenderlo nadie más.

-Es verdad.

Hay como una química, ¿a que sí?

-Cada vez empiezo a tenerlo más claro.

Quiero volver a verte. Lejos de todo esto.

Esta noche.

-Bueno, yo encantada, Pablo,

pero... tu novia.

-No te preocupes, Espe está de guardia.

La invité a un concierto y dice que trabaja toda la noche.

-Bueno, pues si a ti te parece bien,

yo encantada. ¿A qué hora sería?

-Trabajo hasta tarde en la ferretería,

me quedo al cierre.

¿A las 21:30? ¿Pasas a recogerme y nos vamos al concierto?

-Estupendo. A las 21:30 estaré como un clavo.

-Pues hasta esta noche, Susana. Me voy a la ferretería.

-Vale.

(Música romántica)

Aquí tienes, María.

-Venga, cariño, buen día. -Hasta luego.

-Imaginemos que tengo un problema.

¿Vale? -Bien.

-¿Por qué tiene que solucionarlo alguien que no conocemos de nada?

¿No podemos hacerlo nosotros? ¿Los Soler? ¿Cómo siempre?

Ricky,

si la familia no puede encargarse es porque la estás destruyendo.

La droga acaba con todo, ¿no te das cuenta?

Y si yo no pongo punto y final vamos a acabar muy mal.

-De acuerdo.

Lo reconozco, yo tengo el problema.

Pero ayúdame.

Por favor, mamá, dime lo que tengo que hacer.

-No, hijo, no puedo.

Yo no puedo. Deben ser otros.

-No, mamá, joder. ¡Dime qué quieres que haga!

-Quiero que ingreses.

(RICKY RESPIRA AGITADO)

-¿Eso es lo que quieres?

¡Ese sitio va a estar lleno de tarados!

¡Es que no es justo, joder, mamá!

-¿Qué está pasando aquí?

-Nada que te interese.

-Sí que me interesa, porque eres mi hermano.

¿Vas a ingresar en ese centro?

-¡Ricky!

Acabas de decirme que harás lo que digamos tus hermanos y yo.

-No te fíes de él, mamá. Es un manipulador.

Anda que no me la montó a mí para falsificar el test de drogas.

Tienes que ingresarlo en ese centro.

-¡Yo no soy yonqui! -¡Eres un cocainómano de mierda!

-Cálmate. -¡Es que me enerva!

¡Que estemos todos partiéndonos el pecho trabajando

y que tengamos que estar pendientes de un niñato!

-Yo también me parto el culo trabajando.

-¿Y qué has hecho para la fiesta del Moonlight?

-¡Nada!

¡Porque no me habéis dejado! -Pues pregúntate por qué.

-Porque os estorbo.

-No, Ricky,

porque nos das miedo.

Porque nos da miedo que se te vaya la olla.

-Y una mierda.

¡Os podéis ir todos a la mierda!

(Portazo)

-Bueno, ¿qué?

¿Qué tal ha ido? -Al principio ibas un poco brusca.

-Pero quitando esos momentos no ha estado tan mal.

-¿Qué no ha estado mal? Ha estado peor.

-¿De verdad? ¿Estoy suspendida?

-No, tonta. Para el tiempo que llevas, te defiendes superbién.

Llevas ventaja por saber conducir motos.

-No creas, es un problema.

Tengo vicios que con el coche no debería tener.

-Ya verás como vas cogiendo soltura.

Lo primero que debes hacer es apuntarte a una autoescuela

porque legalmente no puedo darte clases prácticas.

Nos podemos meter en un lío. -No hay que ponerse escrupulosos.

Solo son unas vueltas en un polígono

y mucha gente lo hace por ahorrarse la autoescuela.

-Ya, pero es un riesgo.

-¿Y qué sería la vida sin riesgo?

-Oye, ¿me dejas invitarte a algo para compensarte?

¿Qué haces esta noche?

-Esta noche voy a un "pub" que se llama el Moonlight.

No sé si lo conoces.

Pues me han dicho que tiene una camarera muy simpática.

-Sí, sí, sí.

Una camarera que te dará un trato de cliente VIP.

(SE RELAME) -¿Sabes, María?

Sé que te lo he dicho mil veces.

El pincho de tortilla que haces es el más rico que he probado

en mi vida y en todos los sitios donde he estado.

-¿Y en la cárcel cómo has comido?

-Mujer, en la cárcel hay muchas cosas malas.

Pero, mira, ahí sí que tengo que romper una lanza:

el pincho de tortilla no está tan mal.

-Bueno, yo me alegro.

-¡Vaya!

Con lo grande que es el bar y las mesas que hay,

¿no tienes otro sitio donde plantarte?

-No me gusta perder de vista a mis objetivos.

-No sabes lo feliz que me hace ser un objetivo tuyo.

-Bueno, si no me dieras motivos,

no te dedicaría ni uno de mis pensamientos.

-¡Vaya! Te has levantado inspirado hoy.

Esa frase te ha sonado a bolero.

-Ya sabes que soy un poeta y me he venido arriba

al llegar de vacaciones y verte en libertad.

-Ve y se lo cuentas al juez que ha firmado la orden de libertad.

-No, le contaría que has vuelto a las andadas.

-Sí, me acabas de pillar "in fraganti".

Aquí estoy dándole al pincho de tortilla.

-Ahí el pincho de tortilla y allí Transportes Quintero,

la tapadera para tu negocio de narcotráfico.

-No te equivoques, Elías.

Estoy completamente limpio y mi empresa está saneada.

-Tú ni estabas limpio antes ni ahora. Me juego un riñón.

-Ten mucho cuidado, no sea que pierdas ese riñón.

-¿Me estás amenazando?

¡No te pases de listo!

Estamos a punto de pillar al Lolo Jiménez ese.

Te vas a caer con todo el equipo. ¡Voy a ser tu sombra!

-Ten más cuidado, Elías, me has pegado, me has hecho daño.

No solo te puedo denunciar por acoso policial,

también por abuso. Y si te fijas, tengo unos cuantos testigos.

¿No?

Ten cuidado, no montes el espectáculo en el bar de María.

María, por cierto,

Te dejo esto aquí. Cóbrate de lo mío

y si mi amigo Elías quiere tomarse algo

también puedes invitarlo. ¿Vale?

¡Ah!, qué curioso, estoy teniendo una llamada de mi empresa.

Me están esperando en el muelle 2

para supervisar un cargamento de televisores que sale para Europa.

Si me quieres acompañar, y así destrozas unos cuantos,

jugando un poco a policías...

Cuidado, Elías. ¿Me permites salir?

Gracias.

-Elías.

Ya podrías cortarte un poquito.

Porque tiene razón, cada vez que lo ves, la lías.

-Demasiado moderado estoy siendo.

-Bueno, tengo que irme ya.

-Sí, porque a mí todavía me queda faena.

-Seguro que te he quitado un montón de tiempo.

-No te preocupes, me lo he pasado muy bien.

-Pero "vete ya". -No, tonta.

-Oye, una cosa, ¿con Ricky qué va a pasar?

Me ha dicho Luis que queríais meterlo en rehabilitación.

-Sí, es verdad.

-¿Entonces va en serio lo de internarlo?

-Mi madre no bromea cuando se trata de drogas.

Pero será difícil, porque él no admite que está enganchado.

-Pues aunque no quiera admitirlo, tiene un problema.

-Lo sabemos todos menos él.

Me duele mucho verlo así,

es como si no reconociera al hermano con el que me crie.

-Sé cómo puedes sentirte.

Te duele que una persona a la que quieres

se haya convertido en un monstruo por una adicción.

Ay, perdona, me he pasado.

-No, no te has pasado.

Ricky es un monstruo cuando se coloca.

Te miraba así por lo que has dicho.

Me ha parecido que te pasó algo por el estilo.

-Mi primo, con el que pasaba los findes en casa de mi abuela

también cayó en la coca.

Y, por suerte, ingresó en un centro

y se rehabilitó. Ahora es otra persona.

-O sea, que hay esperanzas para Ricky.

-Por supuesto. Ricky ahora mismo no es Ricky,

ha sido abducido por una sustancia química

que saca lo peor de él.

Si te contara las cosas que hizo mi primo, fliparías.

Pero lo importante es que ha vuelto a ser lo que era,

la mejor persona del mundo.

-¡Guau! Sara, me dejas de piedra.

No pensé que te tocara tan de cerca.

-Todos tenemos muchas cosas en la mochila. Y no todas chungas.

Me voy, que tengo muchas cosas que preparar para esta noche.

-Vale, pero quiero que sigamos hablando.

Y conduciendo, si te atreves.

-Eso habrá que negociarlo.

Elías, por fin te encuentro.

Tampoco me ando escondiendo.

Parece que has venido en forma de París.

Ese comentario lleva munición escondida.

De escondida nada.

Ha llegado a mis oídos que le has montado un número

a Quintero en la Parra. Sí, lo siento.

La próxima vez montaré un numerito más discreto.

No habrá próxima vez.

Si Quintero está en la calle es porque un juez lo decidió

así que no le toques las narices cada vez que le veas.

Es un criminal que anda a sus anchas

sin que hagamos nada.

Olvídalo, Elías, ya no es asunto tuyo.

¿No? Se supone que estamos para atrapar a los malos.

En este caso, nosotros ya hemos cumplido.

Lo único que nos queda es esperar a que lo juzguen.

La cabra tira al monte, comisario.

Seguro que ha vuelto a las andadas.

Es uno de los mayores narcos del país.

La próxima vez que lo veas, miras para otro lado

y lo dejas pasar. ¿Queda claro?

¿Por qué será que noto cierta permisividad con él?

¿De verdad usted cree que es un empresario honrado?

Ya le respondo yo. No lo cree.

Ya te lo he advertido.

No me gustaría tener que repetírtelo.

Nos estamos volviendo de un blandito...

(RESOPLA CON FUERZA)

¿Se siente mal, comisario?

Ni mal ni bien. La verdad es que no me siento.

La moral la tiene por los suelos.

Hay días en los que me arrepiento muchísimo

de no haber aceptado el ascenso en el Ministerio de Interior.

Soporta mucha presión, comisario.

La que aguantó con el caso del estrangulador fue enorme,

por eso tiene tanto mérito que decidiera quedarse.

Usted es un referente para muchas personas.

¿Un referente, yo?

No todo el mundo renuncia a una carrera brillante

por una comisaría de un barrio humilde.

Te agradezco tus palabras.

Bueno, me voy al despacho,

me espera una pila de diligencias por firmar.

Yo me alegro de que se quedara.

Así le he podido conocer.

Gracias.

¡Hola! ¿Eres María, la dueña?

-Sí, yo misma, ¿y tú?

-Luis Soler, el dueño del Moonlight.

-Ah, es la primera vez que vienes por aquí.

-No, pero tenía ganas de conocerte.

Eres una institución en Distrito Sur.

-¿Quién te lo ha dicho? ¿Tu hermano? Él sí que se ha pasado por aquí.

-Ya. ¿Y te la ha liado?

-Bueno, digamos que no le gustó mi carta de ginebras.

-Lo siento mucho.

-Una mala noche la tiene cualquiera. ¿Qué te pongo?

-Me han dicho que el pincho de tortilla es espectacular

y que ha ganado premios.

-El mejor es tener a la clientela contenta.

Te pongo un pincho. -Venga.

-No nos habíamos visto por el barrio.

-No. Supongo que estamos centrados en nuestros negocios.

-Ahí llevas toda la razón.

Bueno, pruébala, a ver qué te parece.

-A ver, a ver.

(SE RELAME)

¡Espectacular!

¿Podrías hacerme tres para esta tarde?

-¿Tres pinchos? -No, tres tortillas.

Y unos canapés.

Es que tenemos la fiesta de aniversario del Moonlight

y el cáterin nos ha dejado tirados.

-Qué poco formal es la gente.

-Bueno, no sé si vamos pillados de tiempo.

-No, yo encantada si te puedo echar una mano.

¿Para cuándo sería?

-Hoy a las 20:00. -¿Y cuánta gente?

-Entre invitados y clientela fija unos 30.

-Pues casi te voy a hacer 4 tortillas, no nos quedemos cortos.

Un par de docenas de croquetas y unos canapés variados, ¿te va?

-Perfecto, me arreglas la vida.

¿Me puedes pasar un presupuesto?

-Sí, no te preocupes, que te lo voy a hacer "arregladico".

-Oye, ¿te puedo dejar unos "flyers"? -Claro.

Y, cuando quieras, estás invitada a un par de copas.

-Muy bien. Pero gracias a ti, por confiarme el cáterin.

-¿Quieres que vengamos nosotras a por las cosas?

Acuérdate de mandarme el presupuesto.

Mi número viene aquí. -De acuerdo.

-¿Cuánto es? -Nada, al pincho estás "invitao".

-No va a ser la última vez que trabajemos juntos.

-Seguro que no. Hasta luego.

-Hola. -Hola, corazón.

¿Esto qué es? ¿Una fiesta?

-Sí, en un "pub" de aquí cerca. -No conozco este "pub".

-Ahí está la dirección.

Pásate hoy y te tomas una copa. Tienen una fiesta de aniversario

y el cáterin lo pongo yo.

¿Qué te pongo? -Un "rooibos".

-No, hija, ¡ojalá!

Ya sabes lo que pienso de que sigas ahí.

No te pongas así, habla conmigo.

¿Has salido al patio?

Pues mal. Tienes que salir, que te dé la luz,

tienes que hacer caso a los médicos.

No me cuelgues. Oye... ¡Oye!

-¡Lo que me ha costado que me soltara Evaristo!

Nos pide que arreglemos la persiana

y cuando termino me dice que le cambie un grifo.

Cuando termino y me estoy marchando...

Damián, ¿estás bien? -Sí, estoy bien.

-¿Con quién hablabas?

-Con mi hija.

-Ya... ¿Y está enferma o...?

-No, no es de salud. Es por el trabajo.

-Si quieres, me puedes contar.

-Es lo de siempre.

Está volcada con su trabajo, tiene muchos proyectos...

-Sí, me parecía raro que no viniera a verte.

-Pero no porque ella no quiera.

Los fines de semana tiene que hacer nuevos planos.

-¿Tienes alguna foto?

-¿Hay algún padre que no tenga una foto de su hija?

-¡Ah, es muy guapa!

-Como su madre.

-Hola. -Hola, Espe.

¿Qué llevas ahí?

-Una tarta de chocolate que ha hecho Fede.

Pensé que te gustaría para merendar.

-Me voy ahí dentro, pareja.

¿Quieres tomártela? He traído una cuchara.

-No, gracias, tengo mucho trabajo.

-Bueno, pues te la dejo aquí.

Y me voy, que no te quiero molestar.

-No me molestas, pero supongo que tú... ¿No tienes trabajo?

-Poco, y ojalá que no venga ningún caso de última hora,

porque no quiero perderme la fiesta del Moonlight.

¿No has visto mi mensaje?

-No, la verdad.

-Pues ahí te daba la información.

Creo que va a estar muy bien.

Me encantaría que fuéramos juntos.

-Pues esta vez no va a poder ser.

Supongo que podrás ir con algún compañero de comisaría.

-Hombre, sí, claro.

Pero con quien quiero ir es contigo.

¿No te puedes pasar cuando cierres?

-Que no, Espe, que no. Perdona.

Perdona, es que tengo muchísimo trabajo atrasado

y estoy cansado, me quiero ir a casa.

-¿Qué te pasa, Pablo?

No sé, es que...

desde hace dos días te noto un poco distante.

-¿Distante yo?

No, qué va, cariño. Solo que...

¿Qué te parece si te llamo y hablamos de lo de la fiesta?

-Pues te llamo, ¿vale? -Claro.

(Música animada)

-Picoteo del bueno. -Es de La Parra.

-¿Quieres? -No, yo paso.

-Tanto insistir en venir y ahora estás con una cara...

-Sí, parece como que no estás.

¿Es por Pablo?

-Me habría gustado que viniera.

Igual me estoy emparanoyando.

-¿Habéis discutido?

-No, antes le llevé un trozo de tarta

y estuvimos hablando, pero le noté distante.

Bah, igual son cosas mías. -Seguro.

-¿Tú le dijiste que viniera? -Sí, pero me ha dicho que no.

Y ya me ha plantado dos veces. ¿No es para mosquearse?

-Tampoco hay que exagerar.

-No sé, le veo distinto a los primeros días.

-No sé, igual, si le pegas un toque por teléfono,

y le pones esa voz melosa, igual viene.

-No te rías de mí. Además, no quiero hacerme la pesada.

-¡Eh, qué ambientazo, hermanito! -Pues sí, no decae.

-Ahí va, mira quién está ahí.

-¿Quién?

-No, que han puesto muchos globos...

Mogollón de globos. -Qué bonito ha quedado.

(FEDE TITUBEA)

-¿Una birra? -Venga.

-Y esos pinchos, qué pinta. -Cómete uno. Antes de que se acaben.

-No, déjalo para los invitados.

Por el Moonlight.

-Por el Moonlight.

-Un añito. Se dice pronto.

(SUSPIRA) -Pues sí.

Lo importante es que el negocio empieza a ir bien.

Tenemos una clientela fiel, que es la base.

-Te lo mereces, puedes estar orgulloso.

-Pero no estoy muy contento.

-Por Ricky, ¿no? (LUIS ASIENTE)

-Me gustaría que estuviese aquí.

Él ha ayudado a que esto tire para adelante.

-Sí, pero mamá ha tomado la mejor decisión.

Se tiene que rehabilitar.

-Pero esas terapias no funcionan

si el drogadicto no las hace por su voluntad.

-A lo mejor, una vez que está allí se lo toma más en serio.

-Ojalá.

-Me voy a tomar un pincho. Tienen una pinta que flipas.

-¿Está esperando?

-Qué guapa. -Tú también.

Guapo, quiero decir.

-Hoy no te vas sin echar conmigo un billar.

-Para eso tendrás que pedirle permiso a Luis.

-¿Las camareras no tienen derecho a ratos libres o qué?

-Bueno, lo intentaré.

(Puerta)

(Música melancólica)

-Te he lavado la ropa sucia y la estoy planchando.

-Mamá, habíamos quedado en que no iba a ir.

-Mira si te parece bien toda esta ropa.

-¡Pues no! No me parece bien.

No pienso ir,

te pongas como te pongas. No voy. ¿Te enteras?

Así que déjate de maletitas,

porque soy mayor de edad y haré lo que me dé la gana.

(Portazo)

-Tengo que ir terminando ya.

-No, que por un día sea Juan el que se coma el marrón.

-Pero es que Luis ha tenido que salir y no quiero dejarle solo.

-Están monopolizando el billar.

-¿Por qué no haces cola?

-No tengo que ir a hacer cola. Sara es la camarera,

no debería jugar al billar, debería ponerme un "gin-tonic".

-Lo que está haciendo es tontear con Álvaro.

-Que no. Además, están terminando.

-Pues voy a pedir turno.

(CARRASPEA)

-¡Silvia!

No sabía que estuvieras aquí. -Ya ves, estoy.

Los demás queremos jugar. ¿Estáis acabando?

-No. Te toca, Álvaro.

-Vale, cuando acabéis, avisáis a los demás.

(SILVIA RESOPLA)

Esos dos están liados.

-Venga, ya. No te hagas mala sangre.

-¡No sé qué coño hago aquí!

Perdonadme. Nos vemos en casa, ¿vale?

(FEDE TITUBEA)

-¿Y mi ordenador y mi "tablet"?

-Los he guardado.

-¿Cómo que los has guardado? ¿Esto qué es?

-No volverás a tener tus aparatos si no colaboras.

-¿Tú te estás escuchando? ¡Me estás hablando como la policía!

-Estoy muy cansada, hijo.

-Yo sí que estoy cansado de ti. Déjame vivir mi vida.

-Ingresa en el centro, si no...

-Si no, ¿qué? -Te atendrás a las consecuencias.

No solo voy a tirar a la basura todos tus aparatitos,

sino que retiraré el dinero de la cuenta,

te quedarás sin trabajo y te irás de casa.

-¿Me estás echando de casa?

-Si no ingresas, sí.

-¿A qué viene esto?

-Tú te lo has buscado.

¿Crees que he olvidado que me amenazaste con un martillo?

-¡No me vengas con eso ahora!

-Ojalá pudiera olvidarlo, pero no puedo.

-Mamá, yo no quería hacerte daño.

-Ya sé que actuaste movido por la droga,

pero no puedo consentir que se repita algo así aquí.

Toma.

La bolsa.

-No puedes echarme de casa.

-Tienes otra opción.

Tú eliges.

-Mamá, no me puedes dejar sin nada.

Yo te necesito, y te quiero.

-Pues no se nota, hijo mío.

Me estás jodiendo la vida. A mí y a tus hermanos.

-Dame otra oportunidad, por favor.

-No, hijo, no.

Vas a acabar conmigo.

O te ingresas o te vas de casa.

(RICKY SOLLOZA)

-Mamá, por favor, haré lo que tú me digas.

Lo que tú quieras,

pero no me envíes al centro, por favor.

Lo siento, ¿vale?

Lo siento.

(RICKY LLORA)

-Anda, mi amor, vete a dormir.

Mañana va a ser el primer día de tu nueva vida.

(RICKY SOLLOZA) -Verás cómo todo saldrá bien.

-No me sueltes, mamá.

No me sueltes.

(AMBOS LLORAN)

(Música misteriosa)

(LLAMA A LA PUERTA)

-Hola, Pablo. Perdona, llego 5 minutos tarde.

-Adelante. No pasa nada.

(PABLO DA LA LLAVE) -¿Has acabado de trabajar?

-Sí. Pero dame cinco minutos. -Claro.

-Qué oscuro está esto, ¿no?

-Sí, es que si dejo la luz encendida,

le gente piensa que está abierto y si entra, tengo que atender.

-Claro, tú siempre tan servicial.

¿Damián ya se ha ido?

-¿Qué te parece si nos vamos a la trastienda?

Así estamos más cómodos.

-Vale.

(SUSANA SUSPIRA)

-¿Qué pasa?

¿No te gusta mi vestido?

-Me encanta tu vestido.

-¿Ah, sí? (PABLO ASIENTE)

(SUSANA ASIENTE)

-Perdona, Pablo.

Me he dejado llevar. No quería...

¿En qué estás pensando, Pablo?

-Estoy pensando en cómo quitarte ese vestido.

-Pues hazlo.

-Siéntate.

Así.

No te muevas.

(RÍE) -Te gusta mandar, ¿eh?

(Móvil de Pablo)

-Dime.

(ESPE) "¿Estás en la ferretería?". -Sí, sigo aquí.

-"Es que estoy por irme del Moonlight.

¿Me avisas cuando acabes y paso a recogerte?".

(INSINUANTE) -Bueno, aún tengo mucho que hacer.

Y me voy a ir luego a casa a dormir. Estoy muy cansado.

¿Qué te parece si nos vemos mañana?

No te importa, ¿verdad?

-"¿Estás bien, Pablo?"

-Sí, sí, claro.

Te dejo que tengo mucho aquí.

Disfruta. Hasta mañana.

-¿Por qué no vamos a mi casa y te enseño cómo queda la pintura?

-Siéntate.

-Bueno.

¿Por qué te estás poniendo guantes?

-¿Sabes que tenemos un vínculo muy especial?

(SUSANA FORCEJEA) -¡Por favor!

-¡Chist!

¿Te acuerdas de Rita y de Carolina?

Las dos estranguladas. (SUSANA SE ECHA A LLORAR)

No, te has portado muy mal. Muy mal.

No has tenido compasión y abandonaste a tu hijo.

Y yo te voy a castigar.

(SUSANA GIME)

(Música de tensión)

-No volváis a decirme de ir al Moonlight.

-Yo tampoco voy a volver a la ferretería.

Mantendré las distancias con Pablo.

-En el fondo me alegra haber visto a Álvaro con la camarera explosiva.

-No es tan explosiva, es una chica mona y ya está.

-Lo que tú digas. Pero así se me quita la venda de los ojos.

-Yo no he parado de darle vueltas a la cabeza.

Lo que pasó anoche con Pablo no me da buena espina.

-¡Espe!

-Quizá no es el hombre maravilloso que yo pensaba.

-Buenos días, Espe. Para ti.

-¿Por qué no avisas? Mírame. -Guapísima, como siempre.

¿Puedo pasar?

-¿Qué pasa? ¿Qué tal?

-Bien, ¿y tú? -Bien. ¿Has vuelto hoy?

-Sí. ¿Quién te lo ha dicho? -Paty.

-Ah, vengo de verla. Pero estaba haciendo algo.

Ya la veré otro día. -Espera. ¿Qué tal tu padre?

Dice Paty que la operación fue un éxito.

-Se está recuperando. Por eso he podido dejarlo solo.

Bueno, tengo que irme a la escuela.

-Oye, estoy muy contento de que estés de vuelta.

-¿Quién es Yol? -¿No sabes quién es?

-¿Por qué debería saberlo?

-Yesica Online.

Era de Distrito Sur, pero ahora ya no.

-¿Quieres ver su cuenta?

-No, tranquila. Vivo perfectamente sin seguir a la Yol...

-Yesica Online.

-¡Ay, la Yesi! ¿Eres tú? -Hola, María.

¿Qué tal?

(PATY) -¿Te puedo hacer una pregunta?

¿Por qué ya no publicas nada?

Alguien tan activo es raro que no suba nada.

-Me llegan mensajes muy insistentes

de una cuenta llamada Serpiente_azul.

-¿Qué tipo de mensajes? -Al principio, piropos.

Pero, cuando cogimos confianza,

me pidió mi dirección de casa.

-Tú no se la darías. -No, Fede.

-¿Y cómo reaccionó Serpiente_azul?

-Imagínate. Empezó a criticarme todos los "stories"

y a poner comentarios superchungos.

-El propietario oculta su identidad

mandando los mensajes desde redes wifi públicas,

de establecimientos comerciales

que no tienen cámaras de seguridad.

-Con todo lo que ha pasado,

él y yo hemos perdido la chispa.

Cuando Olga se fue a vivir a París,

nos dimos cuenta de lo poco que habíamos hecho

para mantener esa chispa.

¿Y qué hicisteis? Si no es mucho preguntar.

¡Qué va! Algo muy sencillo: reservar una noche para los dos.

Muy sencillo, pero funcionó.

Te voy a hacer caso. De esta noche no pasa.

Mi bolso, Marcelino. No está. -¿No está?

-Lo he dejado aquí. -¿Has mirado bien?

-Sí, sí.

Me lo han robado. -Lo que hay que hacer

es primero anular las tarjetas y poner una denuncia.

¿Qué llevabas?

-¿Por qué nunca os habéis preguntado cuáles fueron las razones

por las que caí en la droga?

En lugar de humillarme, habría estado bien que alguno

se hubiese interesado un poquito en por qué me encontraba tan mal

y me sentía tan solo.

Para dar leccioncitas, bien que os subís al carro,

pero deberíais preguntaros si sois ejemplo de algo,

porque, desde luego, para mí no.

(DAMIÁN) -Pablo, ¿estás ahí?

-¡Sí, sí!

-¿Qué pasa? Estás pálido.

-No lo sé, me siento mal. Habré comido algo...

Estaba "concentrao" y... Qué rápido has vuelto, ¿no?

-Sí, así adelanto cosas. Después salgo a tomar un cafelito.

¿Y esa libreta?

Han estrangulado a otra mujer.

Cerca del Parque de la Dehesa.

Susana Huertas Venegas,

de 35 años, vecina de Distrito Sur.

El estrangulador.

Me temo que sí.

Nos equivocamos, Claudia.

Se nos viene una buena encima.

(SILVIA) Cometí un grave error.

Centré la investigación en Alberto Posada.

Se suicidó... Y...

Silvia, escúchame bien.

Necesitamos toda la energía para partir de cero.

Tenemos que desmontar todas y cada una de las piezas

que no funcionaron en la investigación.

Y, para eso, tú eres vital.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 440

Servir y proteger - Capítulo 440

01 feb 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

ver más sobre "Servir y proteger - Capítulo 440" ver menos sobre "Servir y proteger - Capítulo 440"
Programas completos (516)
Clips

Los últimos 1.649 programas de Servir y proteger

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

Añadir comentario ↓

  1. Sergio

    Poned los subtitulos en todos los capitulos por favor soy sordo

    04 feb 2019
  2. José

    A ver ese "punto Y final" del minuto 22:22...

    02 feb 2019