www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
4948498
No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 432 - ver ahora
Transcripción completa

Tengo la sensación de que esta relación será diferente.

Lo tengo muy claro.

-Tampoco te tienes que ilusionar.

Os acabáis de conocer, estáis yendo rápido.

-No busco a una mujer para una noche.

Yo quiero saber...

si tú... sientes lo mismo que yo.

-Ven.

Esta es mi respuesta.

(GRITA)

-Púdrete en el infierno.

-Es nuestra respuesta, Alicia.

(Golpes)

¡Alto! ¡Tiren las armas!

Konchalovsky ha huido.

Amplíen el perímetro, no estará lejos.

¿Cómo sabéis que no volverá a por mí o a por ti?

Eso no pasará, la casa está rodeada por agentes del CNI.

No tienes que preocuparte.

Oficialmente, Oleg no está muerto.

Simplemente ha desaparecido.

Si Konchalovsky investiga descubrirá

que el CNI capturó a Oleg

y él contó donde tenían escondida a Alicia.

No creo que Konchalovsky haya olvidado la muerte de su hijo.

Está lleno de ira, fui testigo de ello.

Pero no podemos tener miedo.

Ya hemos demostrado que somos más fuertes que él.

Encontramos el cadáver de una mujer.

Solo te puedo adelantar que ha sido estrangulada.

¡Igual que Rita Blanco!

Tenemos un asesino en serie en Distrito Sur.

No me quiero poner en lo peor,

pero con el violador empezamos así.

-Un tal Alberto Posada.

Estranguló a una mujer hace ocho años.

Decretaron su ingreso en un psiquiátrico.

¿Cuánto hace que salió?

Dos meses. Desde entonces vive en Distrito Sur.

-Esta mañana ha estado en la ferretería

la inspectora... ¿Silvia? -¿Orestes?

-Silvia Orestes.

-Ha venido preguntado por un hombre, por Alberto.

-Sí, estoy al tanto ya.

-No será por lo del estrangulador este, ¿no?

-No dejan de llamar pidiendo la confirmación

de la detención del estrangulador. Sí.

Ya me he enterado.

Un diario digital ha publicado que tenemos un sospechoso.

Jefatura me lo acaba de reprochar.

(PABLO) ¿Y esta caja?

Creía que habían traído todos los pedidos que esperábamos.

-Sí, esta la he pedido por Internet.

Es personal, es para casa.

Es Antonio.

Han suspendido el tratamiento por un paro cardíaco.

No pueden hacer eso.

Tienen que identificar dónde está el problema,

por qué le ha sucedido esto.

El corazón no bombea con fuerza porque está muy débil.

La alternativa es implantarte un dispositivo

que haría de corazón artificial.

No quiero seguir siendo un conejillo de Indias.

Además, esa operación tiene sus riesgos.

-Esa operación te da una oportunidad.

En vez de aprovecharla hablas como si ya estuvieses muerto.

Solo quiero que todo sea como antes.

Lo más parecido a lo que teníamos antes

es continuar con el tratamiento.

Puede que tengas razón.

Voy a seguir luchando.

-Ha coincidencias en las muertes de estas mujeres

y el asesinato que cometió hace ocho años.

No tiene coartada para ninguna noche.

-Es una acusación muy grave. -Estos delitos lo son.

-Basa sus acusaciones en una mera casualidad.

-Revisamos las cámaras de la panadería

y hemos identificado a Alberto Posada.

-Solo demuestran que discutí un momento con ella.

-¿Quiere que me crea eso?

-¿Qué hago para que me crea?

-Contarme toda la verdad.

Hay tiempo antes de pasar a disposición judicial.

No creo que el juez tenga tanta paciencia.

¿Qué pretendes presionándolo?

Si le hago creer que puede ser recluido se derrumbará

y nos cuente la verdad a tiempo.

No me gusta nada.

Pero es lo único que tenemos.

Adelante.

(Música emocionante)

¡Espe!

¿Qué vas a querer, cereales o galletas?

¡Vamos a llegar tarde, mujer!

(Se abre la puerta)

-Espe está en la ducha.

-Hombre... Pablo.

Sí, claro...

(TARTAMUDEA) La ducha... Vamos a llegar tarde...

-Soy yo el que llega tarde.

-¿Quieres un cafelito?

-No. Gracias por despertarme, que había quedado frito.

-¡Pablo!

¿Te vas a ir sin despedirte?

-No.

(A LA VEZ) -¡Buenos días!

-Buenos días, Fede.

-Muy buenos.

-¿Qué has hecho de desayunar? Fede hace magia con los desayunos.

-Lo siento, no me puedo quedar.

Llego tarde y ayer me dejaron salir antes.

En otro momento.

Buen día.

Hasta luego, Fede.

-Igual podrías haber avisado.

Casi lo veo en gayumbos.

¡No te rías! O sea...

Un mensaje diciendo: "Me subo a un ligue" y ya está.

Me acuerdo, bien que criticabas a Lola

cuando no avisaba.

-Una cosa es un ligue, Pablo es otra cosa.

-¿Y qué es Pablo? A ver.

-Pues Pablo es...

Bueno, a ti te voy a decir lo que es.

Lo único que tienes que saber es que a partir de ahora

lo vas a ver mucho por aquí. Avisado quedas.

-O sea, que sois ya como...

-Somos pareja.

-Pareja, ¿eh? Un revolcón de una noche y ¡pareja!

-No es un revolcón de una noche.

-¿Por qué no? No sé... No. A ver...

Que sí, que hemos pasado una noche juntos,

pero Pablo es muy especial.

-Bueno, y yo que me alegro.

La próxima vez avisa.

-Prometido.

-Por lo de los gayumbos.

(Música triste)

(Música rock)

(Llaman a la puerta)

-Sí, ¿quién?

-Soy Marcelino.

-¡Marcelino! ¿Qué tal? Pasa, no te esperaba.

-Buenos días. -Buenos días. Ponte cómodo.

Termino en un segundo.

-Venía a informarte sobre tu situación penal.

-Espero que no vengas a decir que tengo que ir ya a la cárcel,

porque con las cosas que han pasado

no he tenido tiempo de disfrutar de mi libertad.

-Te entiendo, pero ya tenemos fecha de juicio

y quiero que lo preparemos bien.

-¿Ya tenemos fecha para el juicio?

¡Vaya! ¿Y cuándo dices que será?

-En cuatro semanas.

Quiero que preparemos bien la estrategia.

De todos modos, te adelanto ya que hay razones para ser optimistas.

-¿Hablas en serio? -Sí.

Llevo días trabajando con Mendicutti,

un colaborador del bufete en temas penales.

Pensamos que podemos conseguir

una reducción sustancial de tu condena.

-Eso supongo que será porque he colaborado con ellos.

-Seamos francos, Fernando.

Has colaborado para salvar a Alicia.

-Pero lo cortés no quita lo valiente.

-Bien, prosigamos. Quiero darte la mejor defensa.

(RÍE)

¿He dicho algo gracioso?

-No, hombre, no.

Solo que...

De buenas a primeras me acabo de acordar de los viejos tiempos,

cuando venías a mi oficina o yo a tu despacho

para hablar como abogado y cliente

o cuando quedábamos para cenar y tomábamos copas

para charlas como amigos.

-Por desgracia, esa época quedará siempre empañada por tu traición.

(Música emotiva)

Mientras confiaba y me jugaba la vida por ti

tú me la pegabas con mi mujer

y te habías convertido en narcotraficante a gran escala.

-Marcelino, el tiempo nos ha puesto a cada uno en su lugar.

No lo digo precisamente a mi favor.

Mírate.

Has conseguido rehacer tu vida,

estás junto a una mujer estupenda y maravillosa,

tus negocios van viento en popa

y tienes el amor de tu hija. Yo no tengo anda de eso.

Todo lo contrario, tengo que pagar por lo que he hecho.

-No te hagas la víctima. -¡No, no!

Ni mucho menos, no te equivoques.

Soy plenamente consciente de la situación ahora mismo.

Pero sí te puedo decir que también me siento...

orgulloso por haber sido capaz de perdonarme.

Por conseguir hacer las paces conmigo mismo

y con la gente que me importa.

Entre ellos, tú.

-Como te dije en la cárcel, he hecho borrón y cuenta nueva.

Y reconozco que te veo transformado.

No eres el mismo Fernando.

O no del todo.

Además, reconozco tu valentía.

Sé que si no hubiera sido por ti y tus contactos

no hubiéramos podido salvar a... a nuestra hija.

-¿Te das cuenta?

Acabas de decir "nuestra hija".

Tú también estás cambiando y yo sé por qué.

-¿Por qué?

-Por Alicia.

Está consiguiendo que los dos seamos mejores personas.

-Te voy a decir algo que no sé si debiera confiarte.

Ella también está cambiando sus sentimientos por ti.

-¿Te ha dicho eso?

-Ya sabes lo orgullosa que es, pero yo se lo noto.

Sabe que te debe la vida.

-Tampoco tengo yo todo el mérito.

Allí también estaban Iker y Maica.

-Sí. Iker es un muchacho que la quiere de verdad.

-Yo también lo creo.

Y creo que lo mejor que les ha podido pasar

ha sido encontrarse el uno al otro.

Me voy a ir tranquilo a la cárcel sabiendo

que Alicia tiene a un hombre que la quiere.

También estoy seguro de que Leo, nuestro nieto,

va a tener siempre a su lado a su otro abuelo,

que se va a desvivir por él.

-Leo es lo mejor del mundo.

-Sí que lo es. Se nos cae la baba hablando de él.

Eso es lo más doloroso de todo esto,

no estar a su lado viéndolo crecer estos años.

-Podrías ir a verlo antes de... -No, no.

Lo he intentado varias veces, se lo he pedido a Alicia,

se lo he rogado y, si ella no lo ve conveniente como madre,

yo creo que debo dejar estar todo esto

y no seguir haciendo el ridículo.

-Fernando, estamos en tiempo de deshielo.

Y creo que le has demostrado con hechos

cuánto la quieres.

-Pero vamos a centrarnos, que tengo que ver a otro cliente.

-Venga, dime cuál es esa estrategia.

-Bueno, vamos a ver.

-Siento llegar tarde.

-No nada nada.

¿Qué tal ayer?

-Bueno, bien.

-¿Solo bien? -No, salió genial.

(RÍEN)

-¿Qué hicisteis después del cine? ¿La llevaste a cenar?

-Desde que llegamos al cine la cita fue sobre ruedas.

Cuando terminó la película fuimos a cenar a un mexicano

y terminamos la noche en su casa.

-Muy bien, campeón. Muy bien. Me alegro, hombre.

-A ver, me cuesta mucho esto de lanzarme,

pero ella me dio confianza y es que piensa como yo.

-¿En qué sentido?

-En que quiere una relación seria.

No eso de aquí te pillo, aquí te mato.

-Me alegro, y te digo una cosa:

desde que la vi la primera vez lo pensé.

Esta chica puede ser la pareja que buscas.

¿Esto lo has pedido tú?

Esto.

-Hola, chicos. ¿Qué tal, Pablo? -Hola, Silvia.

-Quería haceros unas preguntas.

-Lo que quieras. ¿Sobre el hombre que te llevaste ayer?

-Alberto Posada. Cliente vuestro.

-Sí, viene a veces, compra cosas. ¿Por qué?

¿Es el estrangulador?

Lo digo porque la gente va comentado cosas:

por la calle, los clientes...

En un periódico digital han publicado las iniciales A. P.

Coinciden.

-Alberto parece buena persona.

Con nosotros ha sido muy amable.

-Solo puedo decir que tenía trato con una de las víctimas.

Con Carolina Fuentes.

-¿Trato? ¿Qué trato?

-Compraba en la panadería.

-¿Qué deseas de nosotros?

-Estoy recabando información, cosas sobre su vida, costumbres...

-Pues no sé...

Hasta donde sabemos, es un hombre al que le gustaba el bricolaje,

hacía chapucillas, en su comunidad era el que arreglaba las cosas...

-Sí. A ver, quiero decir...

Era muy amable con nosotros y muy educado.

Habréis ido a su casa a hablar con la familia y vecinos.

-Vive solo y los vecinos no están aportando datos de interés.

Hemos hecho un registro con autorización.

Objetos personales, herramientas, material de bricolaje...

Por cierto, quiero que miréis esta foto.

Los de Científica creen que pueden ser el tipo de guantes

que usaron para estrangularlas.

-Son guantes de látex, polialgodón y Kevlar.

Creo que es un calibre 10, más o menos.

Mira.

No te puedo decir más cosas, esto se suele utilizar

para manipular cosas que cortan: chapa, cristal...

Sirve en realidad para protegerte de abrasiones, cortes, roces...

-O que no te claven las uñas en las manos.

¿Vendéis estos guantes aquí?

-Sí. No sé si se los hemos vendido a él.

-Yo sí.

Si no me falla la memoria,

se llevó hace unas semanas unos guantes como estos.

-¿Podrías encontrarme la factura de compra?

-Te la puedo buscar, sí.

-Avisadme cuando la tengáis.

O si se os ocurre otra cosa.

Por favor, máxima discreción. Todavía es un caso en curso.

-Sí, "Nueve meses".

Una comedia romántica con Hugh Grant superchula.

¿La has visto?

-Ah, sí. Hace mogollón de tiempo en la tele.

Es de un embarazo. -¡Esa!

Esa, sí.

Ella quiere, pero para él todo son pegas...

La había visto, pero Pablo no. -¿Le gustó?

-Sí, creo que sí.

Se lo pasó bien, estuvo toda la película cogiéndome la mano.

Pero no en plan baboso, en plan guay.

¿Sabes lo que me dijo cuando fuimos a mi casa?

-¿Os fuisteis a tu casa? O sea, hubo final feliz.

-Superfeliz. Fue genial, la verdad.

-¿Qué es eso tan genial?

-Nada, que hace un día estupendo.

-Está nublado.

-Que le han echado un buen polvo anoche.

-Pues mira, sí.

-¿Y has triunfado?

-Dicho así, parece que lo importante fuera el sexo

y no, fue mucho más.

-¿La primera cita?

-No, la segunda, pero hubo una conexión increíble.

Me dijo que le hacía sentir cosas especiales

y que quería algo serio, que no era un rollo de una noche.

-¿Y quién es?

-Es Pablo.

El empleado de la ferretería. El del DNI.

-¿En serio, Espe?

Bueno, me parece que a alguien le van a ajustar unos tornillitos.

(RÍE)

-¿Y tú, Nacha? ¿Estás con alguien?

-No. No, yo...

Desde hace unos meses lo dejé con mi ex

y ando a palo seco.

-No te costará nada encontrar a alguien.

Eres muy guapa y muy joven.

-Dicho así parece que hacerse mayor fuera una tragedia.

-No lo es. Es solo que a cierta edad

las mujeres nos volvemos invisibles para algunos.

-Para algunos, tú lo has dicho.

-A lo mejor a las lesbianas no os pasa lo mismo,

pero a las hetero la ley de la gravedad nos pasa factura.

Los hombres dejan de desearnos, sé lo que digo.

-¿Por qué dices eso?

-La vida me ha dado un palo...

-¿La vida o un hombre?

-Un hombre.

-Tu ex. (MERCHE ASIENTE)

-Carlos.

Tuvo una crisis a los 50

y sintió una necesidad imperiosa de rejuvenecer.

¿Y qué hizo?

Liarse con su secretaria.

Una chica estupenda de melena larga,

pechos operados y 25 años más joven que él.

La historia más vieja del mundo.

-¿Y cuánto hace que tu ex...?

-Seis meses.

Y todavía no me acostumbro a dormir sola.

Aún me doy la vuelta y creo que me lo voy a encontrar ahí.

Estuvimos juntos casi 30 años.

Así que yo tampoco estoy durmiendo

pero no por las mismas razones que tú.

-¿Sabes lo que te digo?

Que esa historia más antigua se está reescribiendo.

Ahora las de 50 estáis estupendas, ¡por favor!

Y tú, que estás llena de vitalidad y ese cuerpazo que tienes...

-Es verdad, estoy con Espe.

-Gracias.

-Es más, te voy a decir una cosa:

si fueras lesbiana te tiraría los trastos.

(RÍEN)

-No, creo que es verdad. Hoy en día estamos intentando

cambiar las cosas a marchas forzadas.

Al menos en este lado del charco.

Algunas personas estamos rompiendo los esquemas

de estas tonterías antiguas.

-A marchas forzadas tampoco, Nacha.

A la UFAM llegan casos en los que veo

que todavía hay muchos brutos

que tratan a las mujeres como un objeto de su propiedad.

-Otro ejemplo de ese machismo que nos cosifica.

Bueno, que no me quiero poner así, que me alegro muchísimo

de que disfrutes el momento y Pablo te haga tan feliz.

-Hale, venga. Vámonos.

-Estoy muy contenta

de que me destinasen a esta comisaría.

-A nosotras también nos alegra un montón.

-María, no había cazón en el mercado.

La pescadera me ha dado merluza.

-Mira lo que dice el periódico, nena.

Ha detenido ya al estrangulador.

Por lo visto, es un vecino del barrio

que responde a las iniciales A. P.

-Ya, en el mercado no se habla de otra cosa.

Dejo esto en la cocina, ¿vale?

-¡Calla! ¡Ya sé quién es?

¡A. P.!

Armando Pérez, el de la tienda de mascotas.

Te dije que no me daba buena espina.

-Que no, no puede ser.

Lo he visto donde la lotería comprando un décimo.

-Bueno, pues entonces no.

Pues a ver, A. P...

A. P...

-Buenas. -Buenos días.

Ponme un té.

-Ahora mismico te lo pone Paty. -¡Voy!

-¿Has visto lo que dice el periódico?

Que tenéis detenido al estrangulador.

¿Podemos estar tranquilos o qué?

La gente está con el alma en un puño.

-Si la prensa no sembrase el pánico

y crease falsas expectativas estarían más tranquilos.

-¿Qué pasa? ¿Mienten?

-No es que mientan, es que hacen afirmaciones...

Hay cosas que están por investigar.

-Quería preguntaros si me podéis dar información sobre un vecino.

Por lo visto, por aquí pasan todos. -Tú dirás.

Se llama Alberto. Mediana edad, ojos azules, pelo gris.

-Alberto...

-Vive al final de la calle con la ferretería.

-¡Ah, Alberto!

Sí, pero es una persona supertranquila.

Siempre va con sus líos de bricolajes y esas cosas.

-Sí, no sé. Parece buena persona.

Es calladito y siempre va como mirando al suelo,

pero no sé.

-Sí, parece que no es muy sociable.

¿No podéis contarme más?

-¿Nosotras?

No.

Ah, igual Coque sí.

-Hombre, claro. Coque seguro.

Coque, el mendigo.

Es el más cotilla del barrio.

Está en la esquina donde da la calle de Alberto.

-¿Dónde, exactamente?

-¿Eso es calle Álamo con Buenavista? -Justo.

-Coque es un mendigo. Muchas noches viene

para pedirnos si nos ha sobrado comida.

Se queja de que no le den una paga

porque se amputó un dedo con una fresadora.

-Perdonadme.

Dime, Ricardo.

(Música emocionante)

¿Habéis encontrado algo?

¡Ni una fibra!

Y en los guantes tampoco.

Vale, mándamelo todo.

Venga, hablamos.

-¡Silvia!

Te estaba buscando, me han dicho que estabas aquí.

Te he traído esto.

No sé si te vale.

Nosotros le vendimos un paquete de guantes

que lleva tres pares.

-¡No me lo puedo creer! -¿Qué pasa?

-La fecha de la compra.

Justo el día antes de la primera víctima, de Rita.

Puede que tengamos algo.

Me lo quedo.

Muchas gracias.

Ni una palabra.

Le aseguro que esa información no ha salido de aquí.

En esta comisaría no hay topos.

A Posada se lo trajo discretamente, créame.

Sigue en calabozos detenido

porque la inspectora Orestes ha encontrado indicios.

Desconfiamos de él.

Además, estamos esperando resultados de Científica.

Por supuesto, no se preocupe.

En cuanto tenga novedades lo mantendré informado.

Buenos días.

¿Jefatura?

Están nerviosos con lo que se publica.

Con lo que se publica

y por tener a Posada detenido y sin avanzar.

En fin, ¿qué?

¿Has hablado con Científica?

No me han dado anda significativo.

Empezando por el registro.

No hay nada para incriminarlo.

También era de esperar,

nuestro perfil criminológico del estrangulador dice

que es inteligente y precavido.

El tiempo límite de detención se está agotando.

Si al final hay que dejarlo libre

la prensa se va a llevar un buen festín con él.

De todas formas...

¿De todas formas qué?

Los guantes de Kevlar que había en su casa

son compatibles con el estrangulamiento.

Las marcas en el cuello de las víctimas

coinciden con ese tejido.

Eso puede estar bien.

El problema es que esos guantes están sin usar.

¿Sin usar?

Eso no ayuda.

Sí y no.

En la ferretería me comentaron que esos guantes

se venden en packs de tres.

Nos faltarían dos pares.

Quizás los usó con las dos víctimas y después se deshizo de ellos.

Tiene su lógica.

Además...

Compró los guantes el día antes del primer asesinato.

En la misma ferretería a la que solía ir Rita Blanco.

Pudo coincidir con ella.

Un par de guantes...

por cada crimen.

Rita y Carolina.

¿El tercer par?

Podría estar reservado para una nueva víctima.

Es una buena hipótesis,

pero ningún juez se conformará con eso.

Sabemos que sin pruebas irrefutables

o la confesión del sospechoso no podemos armar una acusación.

Lo sé, comisario.

Intento abrir una nueva vía de investigación.

¿Cuál?

Me comentan de una nueva fuente

que puede que me dé datos sobre Posada.

¿Quién es?

Un mendigo que lo conoce.

Está bien, adelante.

Estamos desesperados, nos agarramos a un clavo ardiendo.

Me pongo a ello, a ver si lo encuentro.

Suerte.

Me sorprende que os llevéis tan bien

después de todo lo que ha pasado.

Tampoco nos llevamos tan bien.

Pero reconozco lo que hizo por ti.

Estoy pensando en dejarle ver a Leo.

Se volvería loco de alegría si pasase un rato con él

antes de volver a la cárcel.

Yo también lo creo.

Esta misma mañana me lo ha dicho.

Adora a Leo.

Ya lo sé, papá.

Pero no sé si es buena idea dejarle entrar en nuestras vidas.

Me da miedo pensar en cómo puede influir su presencia

sobre mi familia o sobre mí.

Entiendo que seas precavida.

Pero, al mismo tiempo, si hay alguien inmune a malas influencias

esa eres tú.

No exageres.

Bueno, lo único que puede pasar es que bajo tu influencia

se convierta en mejor persona.

¡Hola!

Hola.

Toma el relevo de besos y abrazos, yo voy a por Leo.

¿Al final vas tú?

Sí, y si me das permiso,

me gustaría llevarlo a una feria que han puesto cerca.

Así os dejo más tiempo para vosotros.

Pues mira, permiso concedido.

Hasta luego.

(Música agradable)

-¡Loli! Hace mucho que note veía.

-Hola, Espe. -Hola.

-Siéntate aquí, enseguida te tomo declaración

¿De qué la conoces?

-Detuvimos a su chulo hace dos años.

¿Le ha puesto la mano encima?

-No, nada que ver.

(Música emocionante)

El sospechoso de ser el estrangulador que tenemos

era cliente suyo.

-¿Cómo te has enterado?

-Por un mendigo que viene en el cruce Álamo-Buenavista.

-Coque, ya sé quién es. Sí, sí.

Menuda memoria tiene. Conoce todas las idas y venidas.

-Estaba al tanto entre la relación de Loli y Posada.

Me ha dicho hasta dónde encontrarla.

-¿Crees que te puede contar algo? -Pues no lo sé.

De camino no ha soltado prenda.

Está un poco cerrada en banda.

-Yo la conozco y es buena chica,

pero es bastante hermética, le cuesta confiar.

-Ya que la conoces,

¿qué me ayudas y hablamos las dos con ella?

-Claro que sí.

Lo que sea para encontrar a ese... asesino de mujeres.

Bueno, te ha quedado claro lo que quería decir tu padre, ¿no?

¿De qué hablas?

¿De qué hablo?

Pues que era yo el que te tenía que dar...

(Música romántica)

más besos...

más abrazos...

Que nos dejaba más tiempo para nosotros...

Es evidente que quiere que el amor inunde esta casa

en este preciso momento.

No se refería a eso.

¡Claro que se refería a eso!

¡Ven aquí!

Es que era un mensaje subliminal y no te has enterado.

Da igual, también me muero de ganas por estar contigo.

Ah, ¿sí? (ASIENTE)

(Móvil)

No me gusta ese sonido.

Nosotros a lo nuestro.

(Móvil)

Deja que vea quién es.

(RESOPLA)

Es Fidalgo.

Te compenso en 30 segundos.

General.

Pues estoy en casa con Alicia.

¿Tiene que ser ahora? Estamos ocupados.

Sí...

A sus órdenes.

En seguida nos vemos.

(RESOPLA)

¿En serio?

Lo siento, cariño.

No te deja ni en un día como hoy.

Prometo poner el turbo.

No, "tranqui". Si total, se acabó la diversión.

De eso nada, el día es muy largo.

Pienso cumplir las órdenes de Marcelino,

que un padre es un padre.

Y un general es un general.

(RESOPLA)

Hecho, he cambiado todas las cartelas.

-Muy bien. Llevas todo el día con mucha energía.

-Damián, muchas gracias por haber dejado salir antes ayer.

Y lo del candando... vamos, le encantó.

-Me alegro, no me tienes por qué agradecer nada.

-¿Qué haces? -¿Qué voy a hacer, hijo?

Revisar albaranes,

como esté sin hacerlo esto crece como una montaña.

-Déjame a mí. -No, hombre.

-Que sí, así te marchas antes.

-¿Qué dices?

-Damián, ¿no dices que tengo mucha energía? ¡Venga!

-Pues te tomo la palabra.

Me voy a casa a descansar.

Terminas y cierras.

Hasta mañana.

-Pero esto...

Esto no es el archivo de proveedores.

Archivo de proveedores, archivo de proveedores...

(Música de misterio)

-Lo has hecho muy bien, Loli.

-Solo queda que firmes un documento, una cosita,

y si quieres te invito a un café en La Parra.

-La verdad es que me apetece.

-Muchas gracias.

A las dos.

Silvia...

¿Está relacionada con Posada?

Sí. Dolores Ibáñez.

Se la conoce como Loli, ejerce la prostitución.

Espe la conoce de haberla tratado a través de la UFAM.

Menos mal, se relajó y me ha contado cosas útiles para el caso.

¿El qué?

Me hubiese gustado ordenar los datos...

No te preocupes, di.

Coque, el mendigo, me contó la relación de Posada con Loli.

Él era un cliente habitual.

Ella no sabía de su enfermedad mental

y menos que estranguló a una mujer hace ocho años.

Cuando se lo he dicho, curioso, no se ha sorprendido.

¿Qué quieres decir?

Parece ser que hacían un simulacro de estrangulamiento.

Muchas veces ni siquiera mediaba el sexo.

Accedía porque pagaba bien y era educado.

Pobres chicas.

Lo que tienen que aguantar para sobrevivir.

Hay más: durante el acto, según Loli, Alberto

se trasformaba en un animal excitado e incontrolado.

En ocasiones tenía realmente miedo.

Además, es interesante que ella dice que Alberto tiene ciertos lapsus

en los que no recuerda su enajenación.

En las siguientes citas ella pide que no sea tan agresivo

y él no recuerda nada.

Volvemos a las amnesias selectivas.

Episodios disociativos.

Su psiquiatra dijo que le pasaría en situaciones de estrés.

Para colmo, no parece ser constante con la medicación.

Es lo que le pasó hace ocho años con Belén Sánchez.

Ya, pero eso de olvidar precisamente cuando estrangula

parece una excusa poco convincente.

La amnesia puede ser por situaciones de vergüenza y culpa extremas.

Pero como dijiste, el estrangulador es precavido y meticuloso

y Loli describe a Posada como visceral y descontrolado.

Cierto, pero mire las fechas.

Son las últimas citas que recuerda con Posada.

Mire. 30.

El 30 es el día que mataron a Carolina.

En una horquilla de tiempo como la del crimen

podemos situar a Loli y Posada en el parking del polígono

cerca de donde mataron a Carolina.

Esa noche Alberto se propasa, aprieta demasiado fuerte

y ella se enfada, lo insulta y se va.

Lo deja solo.

Solo y frustrado.

Él, enrabietado, sin satisfacer sus deseos,

se cruza con Carolina y con ella llega hasta el final.

Apretando más fuerte.

Además, discutieron en la panadería.

¿En conclusión?

Creo que no tuvo ni que planificarlo.

Tras el éxito del crimen de Rita se sentía inmune.

Se cruzó con Carolina, los guantes estarían en el coche...

Tenía motivos, medios y oportunidad.

Es una gran hipótesis. Pero, Silvia,

no deja de ser solo una hipótesis.

¡Vamos, comisario!

Deshago la coartada y lo sitúo en el lugar del crimen.

Necesitamos la confesión de Posada.

Mientras pídele a Mercedes un abogado de oficio si no tiene.

De acuerdo.

Déjeme que hable con él una última vez.

A ver qué dice de Loli.

Está bien, inténtalo.

Si consigues la confesión llamamos al abogado.

Perfecto.

-Qué cabeza tengo, se me olvidó...

(Música de tensión)

¿La has encontrado?

Necesitarás una explicación.

-Tendrás un permiso de armas.

-No.

No sé ni cómo funciona, no tengo ni balas.

-¿Entonces para qué la tienes?

-Por precaución.

-¿Precaución? (DAMIÁN ASIENTE)

-Reconozco que con todo esto que está pasando

se me ha metido el miedo. Vengo de Salamanca, allí...

-Ya, no es como todos los sitios.

-No, allí no hay tanta delincuencia ni tanto atracadores

ni hay un estrangulador suelto.

-No creo que necesites una pistola.

En serio.

La guardo.

-Te debo una.

-No me debes nada.

No quiero hablar más del tema.

-Gracias.

-Podrías sacarte la licencia.

-Sí, me la voy a sacar. Seguro.

En serio, lo voy a hacer.

La guardo en los archivadores y sabemos dónde está.

-Venga, descansa.

-Qué grande está ya, ¿verdad?

Menudo estirón ha dado desde la última vez.

Crece por momentos.

También aprende algo nuevo cada día.

Me acuerdo de cuando se sentó en el suelo sin apoyo.

Y cuando se rio por primera vez.

No deja de decir "mamá", parece su palabra favorita.

La repite mucho.

Aquí a nada llama "abuelo" a Marcelino, ya verás.

"Abuelo" es una palabra más complicada.

Tardará en decirla.

Lo decía porque Marcelino tiene mucha suerte.

De haber estado a tu lado viéndote crecer,

estar ahora con Leo...

Yo no he tenido esa suerte.

Con Julio porque fue hijo de un matrimonio fallido,

conmigo porque me enteré demasiado tarde de que eras mi hija.

Y estoy condenado a perderme la infancia de Leo.

Yo le hablaré de ti.

¿Qué le vas a decir? ¿Que tiene un abuelo en la cárcel?

Inventaré una algo para justificar que no estás con él.

¿Sabes?

A veces tengo la sensación

de que el destino se empeña en que no disfrute

de lo que más deseo: tener una familia.

Yo creo que no es el destino.

Son las decisiones que has tomado las que te alejaron de tu familia.

Tampoco hace falta que seas tan dura.

No soy dura, es que no creo en el destino.

Creo que uno recoge lo que siembra.

En ese caso, como dijo el otro, debo haber sembrado muchos vientos

para recoger tantas tempestades.

Estas aquí, ¿no?

Sí.

Eso es lo verdaderamente importante para mí.

Todo lo que ha pasado en los últimos días

me ha hecho reflexionar.

Si sigues así, no tengo inconveniente

en que veas a tu nieto.

Gracias.

¿Sabes?

No solo eres una mujer maravillosa, sino que eres una madre excelente.

Yo he cometido muchos errores en mi vida

y hay cosas de las que nos estoy orgulloso,

pero algo bueno debo tener.

Y espero al menos que en una de esas cosas buenas

Leo pueda parecerse a mí el día de mañana.

Mira, de momento muestra gran determinación.

¿Eso quiere decir que tiene mala uva?

Tira los peluches al suelo con muchas ganas.

Los Quintero somos muy testarudos. En esto tú te parece a mí.

Bueno, hija.

Creo que debería irme.

Quédatelo.

Igual te lo dejan tener en la cárcel.

(RÍE=

¡No, mujer!

El resto de los presos se descojonaría conmigo

si me viesen tener este juguetito.

¿Sabes qué?

Se lo guardaré para dáselo cuando sea mayor.

Gracias por dejarme compartir un momento como este contigo.

No hay de qué.

Ya te he dicho que cada uno recoge lo que siembra.

Ya he avisado a su abogado de oficio.

Está de camino.

(Música turbia)

Antes de que llegue puede contarme por qué tiene guantes de Kevlar.

-Sí, porque tuve que ver

por qué no funcionaban las antenas de unos vecinos.

-Compró tres pares.

¿Los otros dos los tiró, se estropearon...?

-Sí.

Sí. Hice otros arreglos... Los compré hace meses.

-Eso no es cierto.

Vuelve a mentir.

Los compró hace pocas semanas.

Casualmente el día antes de que asesinaran a Rita Blanco.

-Yo no conozco a Rita Blanco.

Le juro que no la he visto en mi vida.

Estaba en casa cuando la mataron.

-Al igual que con Carolina Fuentes.

-Sí, igual. Pero eso usted ya lo sabe.

-¿Seguro que no tiene nada más que contar?

-Voy a esperar al abogado.

Lo ha avisado, ¿no?

-Mire, le voy a dar un dato antes de que se presente el abogado,

así medita si le conviene seguir mintiendo:

La noche en la que mataron a Carolina

usted estaba en un parking cercano,

muy cercano al lugar donde la mataron.

-No lo recuerdo.

-Hemos hablado con Loli.

Se veía con ella y le pagaba por determinados servicios.

-¿Han hablado con ella?

(ASIENTE)

-Según su relato,

se demuestra que recae en ciertos comportamientos

de los cuales se había rehabilitado.

Le gusta estrangularla.

-¿De qué está hablando?

-Nos ha dado todos los detalles.

Le gusta agarrarla del cuello y apretar.

Eso lo excita, ¿verdad?

-Pero eso era solo un juego.

-Por lo menos lo reconoce.

-Repito, era solo un juego.

-Un juego cruel y peligroso. -¡No!

Yo nunca le hice daño.

Loli es mi amiga. -No.

Usted es su cliente.

Nos ha contado que le hacía daño. ¿Sabe que le tiene miedo?

-¿Loli le ha dicho eso?

¿Que le hacía daño?

-No recuerda haberle hecho daño.

(NERVIOSO) -¡No lo recuerdo, joder!

¡Pero no miento, se lo juro!

Yo nunca le haría daño a Loli.

Me importa mucho.

-Al igual que Carolina Fuentes.

Estoy dispuesta a creerme que hay dos Albertos.

Uno frío y calculador que estrangula

y otro débil y culpable que se niega a recordar lo ocurrido.

-No. Yo no... Yo no... -¿No qué?

Deje de mentirse.

Si olvidarte haber matado a Belén

y ni recuerdas haberle hecho daño a Loli,

¿seguro que no eres el estrangulador de Rita y Carolina?

-Yo no he hecho daño a nadie.

Ni a esas mujeres ni a Loli.

(LLORA) No he hecho daño a nadie.

-Pediré a tu psiquiatra que esté en la toma de declaración

y traiga medicación.

-¡Esas pastillas no sirven!

Lo único que hacen es anularme.

-Por no tomarlas quizás hayas hecho algo que te lleve a la cárcel.

-¡No quiero que me vuelvan a encerrar!

-Ni ellas morir estranguladas.

-¡Yo no he matado a nadie, se lo juro!

Pero es que...

Pero es que...

-¿Es que qué?

-¡Es que no lo recuerdo!

¡No puedo recordarlo!

-Está bien.

Cuando vengan tu abogado y tu psiquiatra

subiremos a sala de interrogatorios y seguiremos hablando.

Así que intenta calmarte.

(Llaman a la puerta)

-¿Sí?

Buenas noches.

Pasa, Iker. Siéntate, ponte cómodo.

¿Por qué querías verme aquí? ¿No preferirías otro lugar?

Ya sabes que dentro de nada tengo que volver a la cárcel,

aquí me siento a gusto.

Es el único sitio al que puedo llamar "mi casa", "mi hogar".

Es lo único que me queda.

En fin, hablando de otra cosa,

¿quieres tomarte un trago o algo?

Cualquier cosa. Tengo un vodka ruso carísimo

que me hizo comprar el gilipollas de Oleg.

No, gracias, Quintero.

Mejor te explico por qué te pedí verte.

No quiero llegar tarde.

Me parece estupendo.

Con tu permiso, yo sí tomaré ese trago.

Porque, si no me equivoco, habrás venido aquí

para hablarme de Konchalovsky.

Efectivamente.

El regreso de Konchalovsky a Rusia ¡

ha puesto nerviosos a los mandamases.

¿Y eso por qué?

Si ha salido de España no hay nada de qué preocuparse.

Me refiero a los del Servicio de Inteligencia de Europa.

Los que están por encima de Fidalgo.

Ya.

¿Y?

La Europol ha contactado con Fidalgo

para decir que el ruso es objetivo prioritario.

Quieren ir a por él.

Tiene su lógica, es muy peligroso.

Mi jefes temen que ahora que Konchalovsky está rabioso

convierta a su mafia en una organización más violenta.

Supongo que ya tendréis un plan previsto para evitarlo.

Así es.

Se preparará un dispositivo como el de Oleg, pero mayor.

Me está preocupando que me cuentes tantos detalles sobre este asunto.

Mira, Quintero, ahora que Oleg ha desaparecido

Konchalovsky necesitará nuevos socios

para hacer sus negocios en España. Podrías venderte como candidato.

Lo sabía. Ni de coña.

¿Se te olvida que fui yo el que mató a Oleg?

Eso Konchalovsky no lo sabe.

Pienso que Oleg lo traicionó y el CNI le buscó un retiro.

Lo que piensa y sabe es que yo estaba haciendo negocios con Oleg,

con su mano derecha, el hombre que lo traicionó.

Cuanto más lejos me mantenga de ese tipo, mejor.

Escúchame bien, Iker: olvidaos de mí.

Necesitamos que contactes con Konchalovsky.

Te he dicho que no, va a desconfiar en el primer momento en que me vea.

No tiene por qué.

Dirás que te largaste porque Oleg olía a rata.

Le puede reprochar que confiase en un tipo de esa calaña.

Te estoy diciendo que no.

Vamos a ver, Quintero.

Konchalovsky no tiene razones para sospechar de ti.

Estamos seguros de que apreciará tu carácter.

No lo subestimes, es más inteligente de lo que crees.

Y también codicioso.

Si quiso hacer negocios contigo le interesará mantener esa línea.

¡Ya está bien, Iker!

Para ya por favor.

Eres peor que mi abuela, tienes respuesta para todo.

A ver si te entra en la cabeza:

no voy a colaborar con el CNI en este asunto

porque no quiero tener nada que ver con los rusos

ni mezclarme con ellos, ¿entiendes?

No soy ningún suicida.

¿Sabes lo que se dice en la cárcel de esa gente?

Es menos peligroso jugar a la ruleta rusa

que hacer tratos con los rusos.

Sabía lo que me ibas a contestar.

Ah, ¿sí?

Y a pesar de eso has venido.

En el CNI estamos dispuestos a negociar contigo sin límites.

Pon un precio a tu colaboración.

En otro momento de mi vida yo te habría pedido mucho dinero,

poder, información...

¿Y ahora? Mi libertad absoluta y sin cargos.

Quiero seguir dirigiendo mi empresa, quiero mi casa.

Quiero ver crecer tranquilamente a mi nieto,

quiero ver a mi hija feliz.

Ambos están en peligro, igual que yo.

Y es posible que Konchalovsky quiera vengar la muerte de su hijo.

Sabes que su justicia es el ojo por ojo.

No si puedo impedirlo.

Sabes perfectamente que estoy dispuesto

a hacer lo que sea necesario.

Muy bien.

Hablaré con Fidalgo y le diré lo que quieres.

Dile a tu jefe que quiero una respuesta rápida.

Hasta pronto.

(SUSPIRA)

Es un hombre frágil mentalmente.

Creo que se ha derrumbado. ¿Derrumbado?

Silvia, si va a venir ahora su abogado

tiene que encontrarlo entero. Nos podríamos buscar problemas.

Ya lo sé.

Solo he conté lo que descubrimos y su situación y se ha roto.

¿Has llamado a su psiquiatra? Sí, está de camino.

¿Crees que es cierto lo de la amnesia?

Por primera vez creo que dice la verdad.

Está demostrado que en casos de dolor insoportable

el olvido es la forma más extrema de negación.

Estudiamos un caso similar en Ávila.

Alberto Posada tiene problemas mentales graves.

No le exime, pero es un atenuante.

No olvides que si no se medica es porque no quiere.

Dice que la medicación lo anula.

¿Sabes si toma drogas actualmente?

Él dice que no.

Pero insisto,

a la vista de su cuadro clínico y sin seguimiento médico

cualquier cosa es posible.

¿Has llamado al abogado?

Está de camino también.

Espero que lo resolvamos antes de que se nos agote el tiempo.

Estás haciendo un gran trabajo.

¡Comisario, rápido! En los calabozos.

¿Qué ocurre, Merinero?

No he podido evitarlo. Intenté reanimarlo...

(Música emocionante)

Dios...

Sí, están de camino.

Mire, lo ha hecho con su propia camisa.

-¿Sabes quién es Ramiro?

El marido de Gloria, celebraron aquí el cumple del chiquillo.

-Sí, claro. Ramiro. ¿Qué pasa con él?

-Lo saludé y me ha vuelto la cara.

-¿Y eso?

Qué raro, era supermajo.

-Por lo visto, Ramiro y su familia llevan una semana muy malos

con gastroenteritis.

Les ha dado por decir que se han intoxicado en La Parra.

-¿Perdona? ¿De qué van?

-Para que veas.

Me lo explicó el fruto como cualquier otro.

Estamos en boca de todos.

-Que no sea nada.

-¿Qué le pasa a Faustino?

-No lo sé.

Espero que no sea lo que a Ramiro.

-¡Qué me dices! Otro que se va patas abajo.

Por Dios, a ver si va a ser verdad

que es cosa nuestra la intoxicación.

-Ramiro y su mujer pidieron lo mimo.

Verduras al horno de primero,

el guiso de ternera después.

El hijo de Ramiro, el mayor, pidió también la carne

y de primero el arroz.

-Está claro que las verduras no pueden ser.

Y el guiso de ternera, yo qué sé... ¿Cómo lo hiciste?

-Descongelé la carne y tal cual la guisé.

-Vamos a ver, Paty.

¿No viste la nota que dejé al lado de la carne?

¡Había que hacerla, ya la había descongelado!

-He congelado la misma carne dos veces.

-¿Podemos hablar un momento?

-Por supuesto, siéntate.

-Es que...

Creo que necesito un abogado.

Vamos a llevar a cabo una operación muy parecida a la de Oleg

aprovechando los recursos que tenemos.

Espera, ¿qué recursos? ¿Te refieres a...?

Quintero seguirá en su papel para atraer a Konchalovsky,

simulando ser un narco que intenta reflotar su negocio

y necesita colaboración de los rusos.

Eso es una misión suicida.

No te pongas en lo peor.

Hablas del que intentó matarme hace unos días.

Es un sádico y quiere venganza.

Por favor, no me pidas que sea optimista.

Hay una vía mucho más rápida

que la judicial para recuperar mi libertad.

Colaboraré con el CNI para atrapar a Konchalovsky

a cambio de mi libertad.

Ese es el trato.

Pero era importante que te viera para decirte

que a partir de ahora no tengo otra que prescindir de tus servicios.

No tienes por qué hacerlo, no quiero que lo hagas por mí.

¿Te lo ha dicho Iker?

Lástima.

Me hubiese gustado decírtelo yo.

Estás a tiempo de volver atrás.

No es un enemigo cualquiera, viste de lo que es capaz.

Pensé que te alegrarías de ver que ahora

formo parte de los buenos.

¿Alegrarme?

Konchalovsky es capaz de cualquier cosa.

Deberías mantenerte alejado de él.

La autopsia dictamina muerte por asfixia.

No se rompió el cuello, se ahogó.

¿Sabes lo que eso significa?

Debió tardar de tres a cinco minutos en morir.

Merinero avisó en cuanto lo vio.

¿Cómo no se dio cuenta antes?

Porque se ausentó unos minutos para tomar un café.

Ah, así que desatendió sus funciones de vigilancia

para tomarse un cafecito.

¡Qué maravilla!

Verás, necesito que me ayudes a redactar un informe,

una nota de prensa sobre el suicidio de Posada.

¿Yo? Sí.

Sé que no va incluido en su sueldo,

pero te manejaste bien con la prensa.

Claro, le agradezco la confianza.

Lo mejor que podemos hacer

es adelantarnos en un comunicado de prensa.

-Quería disculparme.

¿Disculparte por qué?

No estabas presente cuando murió.

Me precipité al interrogar al detenido.

Debí esperar a que llegara su psiquiatra para evaluarlo.

Tus hipótesis contra Posada son sólidas.

Te pido que sigas investigando con la misma determinación.

¿Podrás?

¿O quieres que te releve?

Alberto Posada era un enfermo mental.

Anoche en el calabozo,

cuando lo vi tan atormentado, lo vi claro.

Si realmente lo hizo no lo recordaba.

Yo hice que pensara que era una asesino.

Creo que no soportó pensar que había vuelto a hacer daño.

Así que lo empujé.

Yo he matado a ese hombre.

Está siendo muy duro.

Bueno.

Pero tenemos que estar animadas. Cuando suba papá

tenemos que estar muy optimistas.

¿Vale?

Tiene que bajar al quirófano convencido

de que irá bien, porque va a ser así.

Ojalá estuviese tan convencida.

-Sé bien los riesgos de esta operación.

No tengo miedo.

Bueno, estoy aterrado.

Vamos a pensar en el futuro.

En un futuro los tres juntos, ¿de acuerdo?

Vale.

(SUSPIRA)

Si esto no puede ser,

quiero que sepáis...

que voy en paz.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 432

Servir y proteger - Capítulo 432

22 ene 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

ver más sobre "Servir y proteger - Capítulo 432" ver menos sobre "Servir y proteger - Capítulo 432"
Programas completos (604)
Clips

Los últimos 1.999 programas de Servir y proteger

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios