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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 42 - ver ahora
Transcripción completa

Solo necesito comprender a mi madre, saber qué fue lo que pasó.

Yo estoy enamorada de otro chico. Prefería no decir nada a nadie.

-Ayúdame a encontrar al tío ese.

No me entero. Al que me quiere quitar a Paty.

Entre tú y yo no puede haber nada.

Yo pienso lo contrario. Pues hay una diferencia de edad...

Ya, pero la edad no importa. Tú y yo hacemos muy buena pareja.

No me gustas, y punto.

¿Tienes ganas de estar con ella? -Ni te cuento las que tengo.

Pero sin hacer el ridículo.

-Le dices: "Salima, ven aquí. Tengo que hablar contigo.

Mi problema es que soy virgen y tengo miedo de cagarla la primera vez".

-Yo lo único que quiero decirte es... -Eugenio, creo que me voy a casa.

Además, no estamos de humor para seguir tomando nada más.

-Lo siento.

-Guárdalo en el sitio más seguro que sepas.

No te conviene saber quién lo busca.

Y, por supuesto, no puedes abrirlo para ver qué hay dentro.

¿Lo has abierto?

-No. -Vamos a ver si dices la verdad.

Muy bien.

Está claro que a partir de ahora puedo confiar plenamente en ti.

Según mi madre, las gerberas eran las flores del amor.

¿Por qué todo me lleva a pensar en ese misterioso hombre?

Pese a la distancia, tu madre aún era mi paño de lágrimas.

Fue de las pocas personas que me aceptó.

En aquella época, ser gay todavía era muy difícil.

Misma zona, mismo tipo de víctima.

El análisis preliminar determina que ha habido abusos.

-Quiero hacer las cosas a mi manera, sin que se me cuestione siempre.

Estarás comunicada en todo momento con la base de operaciones.

Correcto. Estaré con dos agentes más en un vehículo Apolo.

El vehículo Apolo se desplazará para tenerte siempre a la vista.

No hace falta que me tengan siempre a la vista.

Te quiero a la vista en todo momento.

Nos descubrirá. -Comisario.

¡Ni una palabra más! Osorio, si quieres montar un operativo

con agentes de mi comisaría, tendrás que hacerlo bajo mis condiciones.

Me pareces la persona más adecuada del distrito para este trabajo.

-Ya, por eso le fuiste con el cuento a Bremón y Miralles, ¿no?

-No, porque Osorio

quería hacer el operativo a espaldas del comisario.

Y eso, además de irregular, es peligroso.

(Música tensa)

(SUSPIRA)

"No pasa nada, solo era un borracho.

-Está bien, volvemos a la ruta.

-Ojalá me hubieran dejado a mí estar en su lugar.

-Hija, no sé por qué tienes esa fijación.

Si me hubieran dejado estar en el operativo, quedaría claro

que no soy la... protegida de nadie, ¿entiendes?

-¿Tú crees que nos ha visto? -¿Quién?

-Coño, el violador. -No lo sé.

-Pues si no lo sabes tú, vamos listos.

Chico, nos vamos.

(Música emocionante)

"Es una tontería, pero no sé, una serie de detalles,

como las flores, o...

las cosas que dice sobre ella me hicieron pensar que quizá...

erais algo más que amigos. Perdona. No, no pasa nada.

Debes de pensar que soy una bruja.

Tú diciendo cosas preciosas sobre ella y...

Y yo pensando en si tenía un amante.

Nada de eso.

Pero preferiría cambiar de tema.

Claro".

(Pasos y silbido alegre)

¿Todavía estás aquí, hija? Sí, papá. Hoy tengo turno de tarde.

Te lo dije ayer. ¿No te acuerdas?

Qué mareo, con esto de los turnos, la verdad.

No sé cómo podéis vivir así. Yo reconozco que no podría.

Yo soy más de mis horarios, de mis rutinas...

Bueno, tampoco es para tanto, papá.

Además, mira quién fue a hablar de horarios.

Hasta hace nada te pasabas el día en el despacho.

No sabes cuánto me arrepiento ahora que lo veo con la distancia.

Pero tu manía con las rutinas me ayudó mucho a graduarme.

Me levantaba siempre a la misma hora, como un reloj,

y por las tardes estudiaba mis tres horitas de rigor.

¿Lo ves? Me estás dando la razón.

Es verdad, pero también es cierto que todo eso tiene su lado bueno.

Hoy me viene bien ir por la tarde para recuperarme del vino de anoche.

No estás acostumbrada.

Yo, como cada dos por tres tengo que cenar con clientes...

Admite que lo de anoche no tuvo nada que ver con tus cenas laborales.

Pues claro que no.

Oye, fue muy bonito reencontrarme con Álvaro.

Estuvimos muy a gusto los tres, ¿eh?

La verdad es que es un hombre muy interesante.

Cuando conozco a alguien así, no puedo más que admirarlo.

No sé, me encanta la gente que no tiene frenos.

Es como si no les diera miedo arriesgar.

Y Álvaro fue un adelantado a su tiempo.

En muchos sentidos.

(SUSPIRA) ¡Este país le quedaba pequeño!

La familia, los prejuicios... Tu madre fue su paño de lágrimas.

Me imagino que en aquella época tuvo que ser muy difícil encontrar

su sitio, pero mamá sabía escuchar.

Estoy segura de que le ayudó a encontrar su camino.

Siempre quiso vivir en Nueva York.

Él decía: "Es la ciudad más libre del planeta".

(RÍE)

Cuando tomó la decisión de dar el salto, tu madre lo pasó muy mal.

Eran uña y carne. Se nota.

Me encantó escucharle hablar con tanto cariño de mamá.

Pues te confieso que algunas veces... tuve celos.

Tenías que verlos juntos. Había una química entre ellos...

A veces, con personas surge una afinidad y no sabes por qué.

Pero supongo que será por eso mismo que dices.

La química. Pero la cena estuvo muy bien, ¿verdad?

(ASIENTE)

Fue una cena muy agradable.

No sabes cuánto me alegro, papá.

Tenía mis dudas sobre cómo te iba a sentar remover tantos recuerdos.

Me encantó escucharos hablar de vuestra juventud.

Los buenos recuerdos nunca hacen daño, cariño.

¡Hay tantas anécdotas que no sabía de mamá!

Me cuesta imaginaros en un concierto de David Bowie.

Mira, cuando te organices con esos turnos tuyos,

vamos a subir al desván y te voy a enseñar mi carpeta

con todas las entradas de los conciertos.

Los hijos soléis olvidar que los padres hemos tenido una vida

al margen de la vuestra. Sí.

Ya sé que los padres fuisteis jóvenes.

Me lo decías cuando llegaba tarde de noche.

Pero no sabía que erais tan aventureros.

Aventurera era tu madre. Ella era un torbellino.

Con esa curiosidad natural por todo lo que la rodeaba.

A mí siempre me ha costado más sacarme de las rutinas.

Pero ¿sabes qué?

Estoy convencida de que a mamá le daban seguridad tus rutinas.

Os complementabais muy bien.

Sí, ella necesitaba de vez en cuando cambiar de aires,

hacer algo inesperado, y... bueno.

Cuando llamaba Álvaro, siempre tenía la maleta lista para marcharse.

Es que claro, Álvaro era muy liante.

Con su pico de oro y la cartera llena para pagar cualquier ocurrencia...

¿De verdad te molestaba que se fuera con él?

Ya ves que no.

Evidentemente, no eran más que amigos.

Ella siempre venía llena de energía de aquellas aventuras

y a mí me encantaba verla así.

Mamá tuvo muchísima suerte de casarse contigo.

Aunque de otra manera, tú también eres un adelantado a su tiempo.

Seguro que muchísimas mujeres no podían disfrutar de su libertad.

Yo solo quería hacerla feliz.

Lo sé, papá.

Y sé que ella también.

(CHASQUEA LA LENGUA)

(FASTIDIADO) Sí, González. González. Escúchame, en 15 minutos estoy ahí.

Ya se me ha hecho tarde. Me voy para el bufete.

(TEATRAL) ¡La rutina me llama! Que tengas un buen día, papá.

Y tú, cariño, y tú.

Que tengas un turno de tarde, o de noche, o lo que sea que tengas.

Álvaro. Sí, hola, soy Alicia.

Fue genial, la verdad. Sí, me quedé con ganas de más.

Sé que vuelas hoy, pero querría saber si tienes un hueco.

Quiero hablarte de algo importante

y no me gustaría hacerlo delante de mi padre.

Estupendo. Sí, dime a qué hora te viene bien.

Muchas gracias. Un beso. Hasta luego.

Sí, Osorio, alabo la rapidez para redactar las diligencias,

y además, en los términos que habíamos solicitado.

Pero lamento que nuestros esfuerzos no hayan servido para nada.

De momento. Tú nos aseguraste resultados.

Aseguraste que el plan funcionaría. Solo por eso te di mi autorización.

Y funcionará. Esperemos tener más suerte esta noche.

¿Suerte? Pues mal vamos si tenemos que confiar en ese factor.

No tienes de qué preocuparte. El plan es adecuado.

Ha funcionado otras veces y funcionará ahora.

Pero el agresor se toma su tiempo. Es una cuestión de paciencia.

Yo puedo tener paciencia, pero los vecinos no la tienen.

Me preocupa que se anticipen y tengamos una tragedia.

Ya veis cómo están los ánimos, con esas ideas absurdas

de montar patrullas vecinales. Por cierto, ¿cómo va ese tema?

Creo que fui bastante contundente con Quintero.

Confío en que ese tema esté bastante controlado de momento.

Yo no estoy segura al cien por cien.

Como tardemos mucho en dar con el agresor...

se pueden crispar los ánimos otra vez.

Eso es precisamente lo que tenemos que evitar.

Siento que estanos sobre un polvorín y que esto

puede saltar por los aires. Estamos haciendo cuanto podemos.

Quiero rebajar el número de patrullas de apoyo en el dispositivo.

Lo peor que podría ocurrirnos sería alertarlo.

Lo peor que podría ocurrirnos es perder a un agente.

(Tono de mensaje)

Perdón.

Es él.

(LEE) "Actuaré cuando yo quiera, no cuando queráis vosotros".

Sabe lo que hacemos. Nos tiene vigilados.

Lo que yo decía: ha descubierto la trampa.

Pero, si fuimos especialmente cuidadosos, tiene que haber algo más.

Es alguien del barrio, que nos conoce,

que sabe nuestros movimientos. O los espía.

Por lo tanto, no va a actuar esta noche ni las siguientes.

Cancelamos el operativo.

(RESOPLA)

Hola, querida. ¿Quieres tomar algo?

No me puedo entretener. Le he dicho al taxista que espere.

Gracias por venir hasta aquí. ¿Qué me tenías que contar?

Lo que no podías delante de tu padre.

Creo que lo sabes. No, dímelo tú.

Anoche te incomodaste cuando te lo dejé caer.

Alicia, el taxímetro está corriendo.

Sabes que mi madre tenía un amante, ¿verdad?

No me siento muy cómodo hablando de esto contigo.

Como si traicionara su amistad.

Entiendo que eso es un sí.

Solo necesito comprender a mi madre, saber qué fue lo que pasó.

Supongo que no puedo mentirle a toda una inspectora de policía.

Sí, tenía un amante.

Pero no vayas a pensar que era un "affaire".

Carmen estaba realmente enamorada de ese hombre.

¿Y sabes quién es? No, nunca lo mencionó en sus cartas.

¿Qué cartas?

Tu madre y yo nos carteábamos, como en los viejos tiempos.

Cuando me mudé, las comunicaciones por Internet no funcionaban tan bien

y nos acostumbramos a contarnos nuestras cosas por carta.

Pienso en ella cada vez que encuentro mi buzón vacío.

¿Y os seguisteis escribiendo...? Hasta poco antes de que muriese.

Pero no cread que estábamos todo el día escribiéndonos.

Nos enviaríamos dos o tres al año.

¿Aún las guardas? Por supuesto.

Necesito verlas, por favor. Tengo que saber quién era él.

No tengo problema en enviártelas.

Le diré hoy mismo a Mike que lo haga. Gracias.

Pero te aseguro que tu madre era muy cuidadosa en no dar detalles

sobre la identidad de ese hombre.

Te prometo que nunca me lo dijo.

¿Y tú no se lo preguntaste? Si tanta confianza tenía en ti...

ella... ¡Claro que se lo pregunté!

Me mataba la curiosidad, pero me quedé con las ganas.

Dijo que era mejor que no lo supiera.

¿Por qué no?

Había algo turbio.

Obviamente, era una relación clandestina, pero no era eso.

Carmen me confesó que tenía miedo, ya no porque tu padre lo descubriese,

sino por la vida de su amante.

¿Temía por su vida? ¿Por qué? No lo sé, no me lo quiso contar.

Dijo que no quería implicarme.

Tengo que saber quién era su amante. Llevo mucho tiempo detrás de él.

Cualquier detalle que recuerdes puede ser una pista.

Me dijo que...

era alguien del pasado que había reaparecido.

Un capricho del destino, creo que lo llamó.

¿Cómo que alguien de su pasado? Te juro que no recuerdo nada más.

¿Por qué te empeñas en descubrirlo? ¿Qué importa eso ya?

Porque... la vida de mi madre está llena de incógnitas para mí.

Desde que murió tengo la sensación de no conocerla.

Se ha convertido en una extraña.

Por las cartas que me enviaba podrás conocerla mejor.

Al menos, eso sí.

Gracias por prestármelas. Te las devolveré.

¿Dónde te las mando? Tu padre no debe leer estas cartas.

No, sería demasiado doloroso para él.

Mira.

Aquí tienes mi tarjeta. Me las puedes enviar a comisaría.

(LEE) "Inspectora Ocaña".

Tu madre estaba orgullosa

de que hubieras sido capaz de romper con lo que se esperaba de ti.

¿De verdad?

Lo podrás leer en una de sus cartas.

Alicia, cariño, pase lo que pase, descubras lo que descubras,

lo importante es que mamá te quería muchísimo.

Me tengo que ir. Cuídate.

(SUSPIRA)

(SUSPIRA)

¿Se puede? -Hola, Espe.

¿Vienes con cita o de urgencias otra vez?

-Solo quería hablarte un momentito, Antonio.

-No tienes por qué disculparte por lo de ayer.

-¿Disculparme yo?

-Mi diagnóstico de hipocondría creo que es el correcto.

Pero tienes derecho a contar con una segunda opinión.

-No hace falta.

He venido para decirte que no te voy a hacer perder más el tiempo

ni voy a saturar el sistema de salud público con mis tonterías.

-No son tonterías.

Cuando uno somatiza una enfermedad, el dolor es real.

Lo entiendo perfectamente.

Discúlpame si fui un poco brusco ayer.

Siéntate. ¿Qué tal tu dolor de espalda?

-Pues de maravilla. Como nueva. -¿Sí?

Un lumbago exprés. Esas cosas tardan en desaparecer.

-Me he puesto en manos de alguien que sí sabe tratarme.

-¿Un fisio? -No.

Un médico cuántico, que sabe escuchar el cuerpo y el alma del paciente.

-"Médico cuántico".

-No me mires con esa cara, que me he documentado en Internet.

-Deberías de dejar de leer cosas en Internet. Hay mucha mentira.

-Y mucha verdad, Antonio.

He visto foros muy interesantes donde aparecen las propiedades

de este tipo de medicina alternativa. Pero bueno...

como ya veo que no te interesa nada de nada, no te doy la lata más.

-No me das la lata, pero es que...

no me gustaría que te engañaran.

-Engañarme a mí, ¿no? O sea, que me estás llamando tonta y todo.

Menudo doctor. -De eso nada.

Es solo que no quiero que ningún curandero

aproveche tu ingenuidad y te haga daño.

-Muy bonito. O sea, que tú no quieres tratarme

ni que me trate otra persona. Eres como el perro del hortelano.

-No me importa que te trate otro. Pero que sea un médico de verdad.

-Deberías mirarte esos celos profesionales.

-Gracias, Eugenio, eres un sol.

-¿Necesitas que te eche una mano con esto?

-Puedo sola.

-Si te paso las botellas, terminas antes.

-No hace falta. -No me cuesta nada, mujer.

-¡No insistas! Si María ve que pongo a trabajar a los clientes, me avía.

-Bueno, espero ser algo más que un cliente para ti.

-Claro, tonto. ¿Por qué dices eso?

-Parece que estás enfadada conmigo. -¿Porque no te pongo a trabajar?

-No lo sé, te noto irascible. No sé si es por algo que he hecho

o por algo que no he hecho.

-Según tú, estoy enfadada contigo por algo que no has hecho.

-Verás. Ayer, cuando intenté explicarte

mi experiencia en la montaña rusa...

(SUSPIRA)

Bueno, no quería revolverte el estómago, pero...

siento que estropeé la noche, con lo bien que iba,

pero solo quería ser sincero. -Fue un poco desagradable.

Pero yo no estoy enfadada por eso. -Es bueno que nos lo contemos todo.

Para mí, esto nuestro es muy bonito. -Y para mí también.

-Por eso creo que si hay cosas de nuestro pasado

que pueden afectar a nuestro futuro en común,

deberíamos ser capaces de compartirlas en confianza.

-¿De qué estás hablando?

(Teléfono)

(EUGENIO SUSPIRA)

Atiende, tranquila.

(PARA SÍ) Si total, lo mío puede seguir esperando.

(SALIMA CHASQUEA LA LENGUA)

-¿Todo bien?

(DISIMULA) -Sí, son asuntos de familia.

Cada uno tiene que cargar con la que le toca.

-Puedes contármelo si puedes. Yo soy bueno escuchando.

-Ya, pero no quiero. -Salima, ábrete. Te vendrá bien.

(MOLESTA) -¡Qué manía con contarlo todo!

-Bueno, solo quería ayudar. (SUSPIRA) -Ya.

Pero no soy de las que van a tu ONG para que las escuches o las ayudes.

-Lo siento, solo pretendía ser amable.

-Pues no te metas en mis asuntos. Si necesito tu ayuda, te la pediré.

-Perdón por haberme extralimitado.

Ya nos veremos por aquí. Supongo.

¿Qué le pasa a Espe? Está que muerde.

Nada grave. Se le pasará. Cosas entre médico y paciente.

Ya sabes que me encanta verte, pero tengo un lío...

Sí, cariño, lo sé. Lo siento. Pero solo va a ser un minuto.

Necesitaba salir, respirar un poco y estar relajada sin que me vieran.

¿Qué ha pasado?

(AFECTADA) Ese maníaco me ha vuelto a enviar un mensaje.

¡Dios!

(MUY NERVIOSA) He aguantado el tipo en la comisaría, pero no...

¿A quién voy a engañar? Tengo miedo, Antonio.

Lo raro sería no tenerlo. Todo esto es muy macabro.

¿Qué más sabe de mí? ¿De nosotros? ¿De nuestra familia?

¿Y si ataca a Olga otra vez? No lo digas ni en broma.

Trata de tranquilizarte. Tranquilízate.

Solo estaré tranquila cuando lo tenga entre rejas.

(RESPIRA AGITADAMENTE)

(JAIRO CARRASPEA)

¿Has "terminao"?

-No, hay otra máquina ahí. -Ya, la veo, pero yo quiero esta.

-Pues mala suerte. Algunas veces no se tiene lo que uno quiere.

¿No te lo han enseñado en casa nunca? -Qué creída eres.

-Jairo, si soy tan creída, ¿por qué siempre vienes a buscarme?

O sea, este sitio es gigante. Ponte en cualquier otra máquina.

Tienes que venir a la que estoy limpiando.

-¿Tú le hablas así a todos los clientes?

Seguro que no, porque si tu padre se entera de que eres así de borde...

-¿Qué pasa, que te vas a chivar a mi padre?

-A lo mejor sí, porque es tu jefe y puedo usar la máquina que quiera.

-Vale, avísame cuando lo hagas. Quiero ver cómo te echa a patadas.

-Seguro que te encantaría si estuviera más "mazao", ¿no?

Mira. -Pero ¿qué haces, hijo?

Anda, para, que te vas a hacer daño. Deja eso.

Para, que te vas a hacer daño, en serio.

-¿A ti qué te importa, si pasas de mí?

-Pues sí me importa, sí.

No quiero hacerte daño ni que te lo hagas por mi culpa.

¡Deja eso ya! -Pues dame una oportunidad, Paty.

Una. Solo una.

Déjame que te lleve a cenar y si te aburres me olvido de ti.

-Tú eres muy pesado, ¿eh, tío? Mucho.

A ver si te enteras de que a mí me gusta otro, Jairo.

Asúmelo. Así es la vida. Supéralo de una vez. Pasa página.

-Seguro que es uno de los mazaos esos que están por aquí pavoneándose.

-¿Los que no paran de mirarse en el espejo?

(ASIENTE)

-De verdad, hijo, qué poquito me conoces.

No tienes ni idea de lo que me gusta. Esos son unos "pringaos".

-Entonces, el imbécil que te gusta, ¿cómo es?

-Eh. Aquí el único imbécil que hay eres tú, ¿eh?

Él, en cambio, es maduro, interesante, inteligente,

con mucho carácter...

Es especial. -No tienes nada que hacer con él.

-¿Y tú qué sabes si le gusto a tu hermano o no?

-¿Cómo que mi hermano?

(SUSPIRA)

-¿Rober? -Pues mira, sí.

Rober. ¿Qué pasa? No te tengo que pedir permiso.

(JAIRO RESOPLA)

-¿Qué le pasa a ese? -Que le he dicho que me deje en paz.

Estoy hasta las narices de tenerlo todo el día detrás.

-Muy bien. Esa es mi chica.

-Que el chico me cae bien, y eso, pero qué no.

A mí me gusta otra persona y no lo entiende.

-¿Otra persona? ¿Y se puede saber quién es?

-Pues no, papá, no se puede saber quién es.

¿Qué os pasa a todos hoy, que estáis de un cotilla que no veas?

Luego la fama nos la llevamos nosotras. Tiene mucha tela.

¡Flipo! -Pero bueno, ¿qué he dicho?

Vale, Pedro.

Tú no quites ojos del almacén, a ver si encontramos por dónde tirar.

Estamos en contacto.

¡Aquí está el gran hombre! ¡Mi hermano!

¿Qué pasa, Jairo? Que te andaba buscando.

¿Por qué no me has llamado? ¿No tienes saldo?

Te lo tenía que decir a la cara.

Tienes una cara tan larga que no lo podía soltar por teléfono.

¿Qué te pasa, tío? ¿Qué te he hecho? Deja de hacerte el inocente.

El hermano mayor Siempre llega el primero

y siempre se queda con todo, ¿no? Baja el tono, que estamos en un bar.

Ahora nos sentamos y hablamos. No me da la gana de sentarme.

No tienes cinco años. ¿También piensas que soy un crío?

¿Lo has pensado tu solito o habéis sido vosotros dos?

¿Qué "vosotros dos"? Deja de hacerte el huevón conmigo.

Vosotros dos. Paty y tú. (RESOPLA)

Ya te has divertido suficiente a mi costa, ¿no?

Yo contándote mis penas y tú intentando ligártela.

¿Cómo se puede ser tan traicionero con tu propio hermano?

¿Te quieres callar? Ni yo me he ligado a la Paty

ni he hecho nada para gustarle. Pero sabías que le gustabas, ¿no?

¡Lo sabía!

¿Por qué no me dijiste "na"? Porque sabía que te ibas a enfadar.

¡Qué inteligente! ¡Claro que me iba a enfadar!

Jairo, te pido perdón, pero yo no tengo la culpa de gustarle.

Claro, tú no tienes la culpa, porque tú eres el Rober Batista.

Haces así y las pibas se te caen a los pies.

Mientras que el "pringao" de Jairo, pico pala, para nada.

Me has hecho hacer el ridículo. Olvídate de esa niñata.

Que no te merece la pena, tronco. Porque tú lo digas.

¿Sabes cuál es tu problema, tío? Que te crees mejor que los demás.

Ya no sabes ni quién eres ni de dónde vienes.

Te estás pasando de la raya. ¿Te duele que te diga la verdad?

¿Que te gustan las mujeres inaccesibles para ti,

como la inspectora esa? No te pases. No nombres a Alicia.

Te voy a decir una cosa para que se te quede aquí:

esa nunca va a estar contigo. Nunca va a estar con alguien como tú.

Cuando se canse de juntarse con la chusma,

se irá con uno de su clase, como el abogado ese, con coche,

alto, guapo... Ellos sí acabarán juntos. Es ley de vida.

No digas gilipolleces. Gilipollas eres tú,

que pasas de un cañón como la Paty. Te crees superior.

Te vas a meter una leche. La leche te la voy a meter yo.

Jairo, cállate y vete a casa. Me estás dando mucha vergüenza.

Vete, por favor. Vete.

Vete, Jairo. Vas a acabar solo.

Y te lo mereces, por renegar de tu gente.

Gilipollas. Vete a vender cromos al parque.

¿Qué pasa?

Nada, tía, no te preocupes. No pasa nada.

(RESOPLA)

-¿Quieres algo de comer, aunque sea? A ver si te animas.

No, tía, no es comida lo que necesito, muchas gracias.

Me voy. Hasta luego.

Esto es un atropello. Escúcheme, agente.

Le están utilizando. Ese médico "alopético" lo que quiere...

es quitarme de en medio, porque yo le hago sombra

y no quiere competencia, y además utiliza las fuerzas de seguridad.

Como yo sé curar, a él le fastidia. -¿Puede usted guardar silencio?

Me estás poniendo la cabeza como un bombo.

-El dolor de cabeza es una cuestión molecular normal.

Es un desajuste proteico. Yo, si quiere,

le puedo curar con un... -¡Que te calles ya!

Hemos cazado a este pájaro estafando a una viejecita.

-No, yo no he estafado a nadie.

Le he recomendado una curación a base de hierbas, pero sus hijos

son unos buitres y quieren que se vaya al otro barrio.

-Eso se lo cuentas al juez.

Intenta que no te ponga la cabeza como un bombo.

Que haga su llamada al abogado. Hasta luego, listo.

-Abraham, te pedí que no te metieras en líos.

-Yo no soy, es mi don. Yo no quiero dejarlo.

Cuando hay gente sufriendo, yo quiero que sea feliz.

Además, esta pobre señora, porque tenga 80 años...

Tiene derecho a ser sanada, pero este mundo está lleno...

...de gente que son unos desagradecidos.

-A mí no me mires así, que yo te estoy muy agradecida,

pero tengo que hacer mi trabajo.

Venga, dame el teléfono de tu abogado y le llamas.

¿Por qué me das esta bolsa de abalorios?

-¿Abalorios? ¡Por favor, Esperanza! Pensaba que eras más cultivada.

Son piedras magnéticas. Son mi brújula.

-Tú tranquilo, que aquí estará muy bien custodiado.

-La pena es que cojan energía negativa.

Justamente esas me ayudan a desactivar las moléculas malas.

Bueno, tú sabes cómo funciona. Lo has visto tú.

¿Qué tal está tu espalda? -Divinamente. Ya no me duele nada.

-Oye, espera.

¿No has notado nada?

Abre la bolsa.

No me lo puedo creer. Vuelve a cerrarla.

Los chakras han hablado.

Se han rozado con tu cercanía.

¿A ver? Déjame ver.

-¿Qué estás mirando? -El color de tus pupilas.

¿Bebes mucha agua?

(DUDA) -Pues no sé, nunca sé si es suficiente.

-Por algo las piedras magnéticas se movían.

Han detectado un mal hepático. -Virgen Santa, no me digas eso.

-Podría hacer un examen más exhaustivo, pero la verdad,

este sitio no es muy propicio para...

Si nos vamos ahora, no te cobro la sesión.

-No me lo puedo creer. El famoso Abraham. ¿Otra vez por aquí?

-Las enfermedades no descansan. -Lo ha traído Elías hace un momento.

-Espe, tómate un café y me encargo yo del papeleo.

-No hace falta, ya estábamos terminando.

-No te conviene tomar mucha cafeína. (LOLA) -Pues tómate lo que sea.

Ya me encargo yo de que este pájaro no salga volando otra vez.

(OSORIO) Como lo oye. El operativo de esta noche ha sido cancelado.

(NACHA) "¿Qué ha pasado?"

-El agresor ha enviado un mensaje a Miralles.

Ha descubierto el plan y, obviamente, no va a caer en él.

-"¿Entonces qué vamos a hacer ahora?"

-Estoy pensando en alternativas. Ya le diré.

Adiós. -"Hasta luego".

-Aquí tienes tu agua con gas.

Miguel, ¿estás bien?

-¿Qué quieres?

-¿Te pongo alguna otra cosita más? ¿Algo de picar?

-No, está bien. Gracias, María.

-Perdona la interrupción. Te dejo seguir pensando en tu trabajo.

Si te molesto, me voy, pero si no te lo pregunto, reviento.

¿De verdad que estás bien?

-Tienes razón, María. No, no estoy bien.

Siento que estoy perdiendo. -¿Perdiendo, cómo?

-Cuando persigo a un depredador es como si jugara al ajedrez.

Establezco una partida imaginaria y conduzco a mi rival al jaque mate.

Es solo una cuestión de paciencia y de tiempo, pero...

esta vez, siento que el control de la partida la lleva él.

-¿Y eso por qué?

-Me está obligando a mover piezas que yo no quiero mover.

¿Tú sabes jugar al ajedrez? -Hombre, sé mover las fichas.

-Es como cuando haces un movimiento con la reina.

Te crees que estás liderando, y de pronto,

en una jugada, tienes que volver atrás para defender al rey.

Entonces te das cuenta de que estás a su merced.

-Ya.

Como cuando envidas creyendo que te la llevas

y de repente te contestan con un órdago.

Yo es que soy más del mus que del ajedrez.

-No importa. Gracias por interesarte.

-Me estás preocupando. ¿De verdad ves el asunto tan negro?

-Pensaba que estaba liderando la partida, pero estoy fracasando.

-Yo lo que creo es que estás bloqueado.

Sal a que te dé el aire. Vete al cine, necesitas desconectar.

-Imposible. Además, no tengo ganas de ir a ningún sitio.

-Qué cenizo estás hoy.

A ver si te animo con un guiso de mi pueblo.

Mi madre lo hacía los días de tormenta de verano,

para aliviarnos un poco el disgusto de quedarnos en casa metidos.

-No te molestes por mí. No tengo apetito.

-No es molestia.

El cerebro, para pensar bien, tiene que alimentarse.

Y si consigo levantarte el ánimo, pues mira, me doy por satisfecha.

-Está bien, pero con una condición.

-Tú me dirás cuál. -Que cenes conmigo esta noche.

-Bueno, pues no se hable más. Además, voy a sacar una "botellica" de vino

que tenía "guardá" para una ocasión especial.

¿Te parece?

(SUSURRA) Venga.

(PARA SÍ) -¡Un órdago!

Gracias por recogerme,

pero no es bueno que me acostumbre a tantas atenciones.

Si quedamos en el teatro, eres capaz de no llegar.

Siempre hay algo que te retiene en comisaría.

Hoy no. No me perdería a la compañía Bolshói por nada.

¿Cómo has conseguido las entradas?

¡Buf! Ha sido complicadísimo. Una locura, la verdad.

Ya me imagino, y además siendo a última hora.

¿Qué va? En realidad, ha sido fácil.

La empresa de unos amigos tiene palcos en el Bernabéu y en el Real.

Para hacer negocios. El del fútbol está siempre lleno, pero el teatro...

No hay mal que por bien no venga.

Oye, ¿y a Silvia no le gusta el ballet?

¿No le molesta que hayas venido conmigo?

No creo que le importe. Tenéis una relación abierta.

¿Qué va? Más bien, nuestra relación está cerrada.

De eso quería hablarte. Silvia y yo ya no...

Lo hemos dejado.

La última vez que hablamos me dijiste que os compenetrabais.

Sí, pero me di cuenta de que estaba con ella, pero...

tenía la cabeza en otra parte. Ya. El trabajo y eso, ¿no?

(RÍE)

¿Es un interrogatorio, inspectora Ocaña?

Sí, me declaro culpable de no haber sido del todo sincero con Silvia.

Pero en mi defensa, he de decir que intenté estar con ella

porque pensé que podría dejar atrás el pasado.

Pero el pasado nunca se olvida. O eso dicen, ¿no?

Por favor. Anda, mira, si es la pareja de moda.

Pasa de él. No puedo, es mi compañero

¿Dónde te habías metido? Hablando con un confite.

Te dejé una nota, pero ya veo que estabas... muy ocupada.

Debías haberme informado. No vale con una nota. Soy tu superior.

¿Sabes lo que pasa? Que empiezo a tener conflicto con lo que somos.

Unas veces eres mi compañera. Otras, eres mi amiga.

Ahora vienes de jefa. Aclárate, tía. ¿Qué somos?

Te estoy hablando en serio, Rober. Tus actos tienen consecuencias.

Me he comido yo sola todo el papeleo

y he dado la cara por ti frente a Bremón.

Lo siento mucho, señora inspectora. No se preocupe. No volverá a pasar.

De todas formas, ya nos hemos quitado las caretas.

Pero bueno, aquí, algunos todavía la llevan puesta.

Estás mezclando asuntos personales con temas profesionales.

Pues tú eres mi superior. Estás capacitada

para separar lo profesional de lo personal.

Mira: ahí, lo personal. Aquí, lo profesional.

No te atrevas a vacilarme. Yo ya no me atrevo a nada contigo.

Pero, de verdad, deberías valorar.

No puedes hacer compartimentos de tu vida.

Mira a tu alrededor. Es lo que hay. Pero ¿qué estás diciendo?

¿Se puede saber qué te pasa? Vete con tu novio y sigue tu vida.

Deja de fingir que te importa lo que me pase.

Por supuesto que me importa. Eres mi compañero.

Sí, pero cuando acaba la jornada, te vas con tu gente,

en tu "carraco", a tu "chalezaco", a tomar tu vino de 200 euros

y a fingir lo dura que es la vida en los bajos fondos, ¿verdad?

¿Cómo voy a pensar que te importo?

Rober, me parece que has tenido un mal día y de verdad, lo siento.

Pero te estás pasando de la raya y no quiero escuchar más tonterías.

Para ti serán tonterías, pero para mí no.

Claro, es tu forma de vida.

Trabajar conmigo aquí, en Kabul, solo será para fardar con tu gente.

Como aquí, el del voluntariado de la ONG.

No te consiento que me hables así. A mí me importa mucho mi trabajo.

Y a mí, pero así no puedo concentrarme en nada, ¿no lo ves?

¿Cómo eres tan lista para unas cosas y tan tonta para otras?

Rober, hablamos mañana con más calma. Ahora llego tarde.

Sí, vete con tu Príncipe Azul, que no se te escape.

Tranquilo, abogado, Alicia se basta y se sobra para defenderse solita.

No tienes que venir a marcar el territorio.

A mí me parece que la estás molestando.

¿Por qué no te vas a casa y nos dejas tranquilos?

¡Vete a la mierda, pijo!

Pero ¿qué estás haciendo? Sergio, ¿estás bien?

Joder. Habrá que ir al médico.

No es para tanto.

No sé cómo puedes trabajar con ese animal.

¿Tú estás bien? Sí.

Venga, conduzco yo.

(Teléfono)

Es el tuyo. Seguro.

¿Quieres que lo coja? No, ni se te ocurra.

Lo he dejado en la cocina para olvidarme un rato del teléfono.

Parece que no puedo estar ni 5 minutos en el sofá de mi casa

sin pensar en maníacos de ningún tipo.

¿Pongo la tele?

Vale, pero que no sea una serie ni de médicos ni de policías.

Bastante tenemos con el día a día.

Una comedia. Vale. A ver si hay alguna divertida.

Mamá, ¿esto qué es? ¿Qué haces con mi teléfono, hija?

Ha sonado y he ido a la cocina, a ver si era importante.

(NERVIOSA) ¿Y estas caras de payaso? Es el violador. Te está escribiendo.

¿Cómo tiene tu número? Tranquila. Sé que es aterrador.

¿Y si te encuentra él a ti? Podría estar vigilándonos.

¡O podría estar abajo! (AMBOS LA TRANQUILIZAN)

Ahí no hay nadie. Tranquila.

Te va a entrar un ataque de ansiedad. Respira, mi vida. Venga.

Quiere asustarnos, pero no le vamos a dar esa satisfacción.

Está abajo porque me quiere atacar otra vez.

Respira tranquila. Eso no va a pasar.

¿Me oyes? No va a pasar. Vamos a ir a por él.

Nos vamos a ocupar de que pague todo el daño que te ha hecho.

¿Vale? Venga, tranquila.

Tranquila, mi amor.

No quiero a volver a sentir ese olor.

-Si entras en mi guarida, igual se rompe la magia

y descubres que soy un hombre normal y corriente.

-¿Normal y corriente tú? ¿Qué va? Tú eres un hombre muy misterioso.

-¿Misterioso? ¿No querrás decir más bien "raro"?

-Si no te importa, me voy a quitar los zapatos.

Estoy reventada. Bueno, un poquito raro sí que eres.

¿Te puedo decir un secreto?

Nunca le he encontrado la gracia al agua con gas.

-Pues en ese caso déjame que mire, a ver qué puedo ofrecerte.

-Por mí tranquilo, yo ya he bebido suficiente por hoy.

A no ser que tengas alguna razón oculta para querer emborracharme.

-Va a ser que no. Aquí no hay alcohol.

Así que esta es tu guarida.

No sé, me la imaginaba distinta. -¿Sí?

Es una habitación de lo más normalita.

No hay ningún misterio. -Las apariencias engañan, inspector.

Quiero descubrir por mí misma qué ocultas.

-No sé qué es lo que buscas, pero creo que te equivocas.

Aquí no hay nada que ocultar. -¿Seguro?

¿Me dejarías registrar tu habitación? ¿No sería incómodo para ti?

Un investigador que va a ser investigado.

Tu primera vez.

-Puede ser que sí.

Pero adelante, puedes investigar todo lo que quieras.

¿Qué? Decepcionada, ¿verdad?

-La verdad es que sí. Me lo imaginaba todo un poco más peliculero.

Fotos de las víctimas por las paredes,

todo lleno de pósits con anotaciones...

-Ya nadie trabaja así. Migramos a lo digital.

Pero la verdad es que he escondido todo para que no te asustaras.

-¿Lo has escondido todo por mí?

O sea, ¿que yo preparo una cena inocentemente

y tú ya estabas pensando en traerme a tu habitación?

-Para nada. Lo que pasa es que te estoy haciendo caso

y estoy dejando de pensar en el trabajo.

Que mi tiempo libre sea mi tiempo libre.

-¿Sabes una cosa? En eso puedo ayudarte. Siéntate aquí.

Lo primero es quitar esto.

No se puede relajar uno así.

-A veces hay que relajar la mente

para llegar a conclusiones importantes.

-¿Sabes que Arquímedes gritó "eureka" mientras se daba un baño?

-¿Sí? (OSORIO ASIENTE)

Newton hizo su descubrimiento más importante

mientras descansaba debajo de un manzano.

-¿Sabes, Miguel? En la vida no todo puede ser trabajo.

Te lo digo por experiencia.

Desde que me quedé como encargada en el bar

tenía la excusa perfecta para no pensar en nada más.

Y de repente un día, entra un cliente

un poco estirado... -Yo no soy un estirado.

-¿No? -No, soy metódico.

Discreto. Profesional. (JUGUETONA) - Ah, ¿profesional?

-Pero tú estás haciendo que deje de pensar en el trabajo.

-¿Sí?

¿Y ahora en qué piensas?

Miguel, no deberíamos haber abierto esa segunda botella.

-Puede que tengas razón.

Pero ya no hay marcha atrás.

-Qué rabia, que hayan suspendido el operativo. Estaba mentalizada.

-La verdad, lo tuyo es de admirar, Nacha.

-Bueno, me he enterado de que tú también te ofreciste.

-De una forma u otra, atraparemos a ese cerdo.

-Supongo. -¿Nos tomamos algo para despejarnos?

-Imposible. Hoy es noche de fuego en el agua, mi día favorito.

-¿Eso es una serie de televisión? -¡Qué dices!

No, es un juego "online". Muy "gore", por cierto.

Voy a seguir con la partida con unos ciberamigos.

-Ya, "ciberamigos". Cada uno desde su casita y con el ordenador.

-Eso quiere decir que puedes jugar otro día y venirte hoy con nosotras.

-Claro. -Negativo.

Me ha costado dos meses llevar a mi hechicera hasta el nivel 30.

Hoy toca asaltar el castillo del gran nigromante

y robar la espada de fuego. Los piltrafillas de mis compañeros

me necesitan. No irán muy lejos sin mí.

(RÍEN)

-Es muy difícil competir con una espada de fuego, desde luego.

-¿Verdad? Tú me entiendes. -Ni de coña.

(RÍEN)

-Tenemos una ventana de 24 horas para conseguirlo, y si no,

adiós a la espada, y la necesitamos para vencer a los no muertos.

-Ya veo, es superimportante. -Lo pillo: estás fatal de lo tuyo.

En el día estás cazando pederastas desde el ordenador de la comisaría,

y como no te basta, en la noche... ¿nigromantes, dijiste?

Y "remuertos" desde el ordenador de tu casa.

-Más o menos. -¿Y por qué no te vienes tú?

-No, yo estoy muerta. Me voy de cabeza a la cama.

-Pues yo pienso salir como Dios manda. Sois unas aburridas.

-Claro, tú libras mañana. Te puedes ir a dormir a las tantas.

-Pues es verdad. Voy a ir al irlandés de mi barrio

a por una cerveza grande y fría.

-Disfrútala. -A tu salud.

(AMBAS) Chao.

-Si quieres nos tomamos algo mañana. -Perfecto.

Mañana te voy a enseñar a salir a divertirte en el mundo real.

-¡Anda ya!

(RÍEN)

-Yo creo que ya está bien.

¿Quieres que te salga un chichón? Ya has escuchado al médico.

Hay que ponerte frío. Gracias.

Esto me pasa por dármelas de caballero andante.

La verdad es que no sé qué le pasa. Le pasa que tiene muy malas pulgas.

Lo que ha hecho no tiene nombre. En realidad, se llama agresión.

No le perdono que nos haya hecho perdernos el ballet.

Me apetecía mucho ir contigo.

Llama a tu amigo, y en cuanto vuelva a tener otro palco nos resarcimos.

No será el Bolshói, pero... A mí, si es contigo, me basta.

¿Qué pasa?

Creo que no es el momento.

Mi padre está hoy en Barcelona. Lo sé, pero no es esa la cuestión.

¿Qué quieres de mí, Alicia?

Pensaba que había quedado claro. Hablo en serio.

Si solo quieres una noche de diversión, como la última vez,

lo siento, pero no cuentes conmigo.

¿De verdad tenemos que hablar de esto ahora?

¿No podemos dejarnos llevar y ya se verá?

Me encantaría dejarme llevar. Contigo, al fin del mundo.

Pero no me conformo con ser un amigo con derecho a roce.

(RÍE)

Quiero una relación de verdad.

Si no sabes qué decir, de momento será mejor que me vaya.

Pero piénsatelo, ¿vale?

Espera, Sergio.

Yo también quiero lo mismo.

¡Ay!

Perdona, ¿te he hecho daño? No, ¿qué va?

Si quieres lo dejamos para otro día. Ni pensarlo.

Necesito a mi enfermera personal.

¿Quién me hará las curas mañana por la mañana?

Me podré aprovechar de un pobre hombre malherido toda la noche.

Toda la noche.

(Música inquietante)

(SUSPIRA SOBRESALTADA)

(TOSE)

¿Sabes lo que estuve pensando toda la noche?

No fue casualidad que me atacara.

Si te está vigilando, sabrá que yo soy tu hija.

Ese tío está en la calle y mi hija está aterrorizada.

Como todas. Deberíamos protegerlas, pero no podemos

porque se nos adelanta. ¿Qué está pasando?

Buenos días. No quería despertarte.

-Buenos días.

Estuvimos muy a gusto. Yo creo que tenemos química.

-Entonces, ¿esa cara a qué viene?

¿Qué tal ese golpe? ¿Cuál de ellos?

¿El de la calle o el del cabecero de tu cama?

-La has cagado.

Si antes no tenías ninguna posibilidad, ahora muchas menos.

-Algo ha cambiado entre Sergio y tú. Se me ha hecho tardísimo.

Me voy o mi compañero llegará al lugar del delito antes que yo.

No hace falta que me contestes. Lo he visto con estos ojos.

-Rober, sé que para ti la familia es lo primero.

No quiero provocar ningún conflicto entre vosotros.

Hablaré con Jairo.

No quiero que discutáis más por mi culpa.

Tú sabrás lo que haces. Ya sois mayorcitos los dos.

Ahora tengo que volver al trabajo.

Puedo, ¿no? Sigo pensando

que no puedes decir que algo no te gusta si no lo has probado.

-¿Cómo está mi princesa? -¿Qué quieres, matarme a sustos?

-Perdona, ¿cómo puedo ser tan torpe? ¿Estás bien?

-Sí, perdona.

Te debo una disculpa. ¿A mí? ¿Por qué?

Estoy acostumbrada a tus salidas de tono.

Se me fue de las manos. No volverá a suceder. En serio.

Más te vale.

Pero tus disculpas no me sirven de nada si no me lo cuentas todo.

(ESPE) Madre mía, ¿quién te ha hecho eso?

Hola, Sergio. Hola, Alicia.

He venido a poner una denuncia contra Roberto Batista.

Aquí tienes el escrito y el parte de lesiones.

Alicia, perdona, pero no he tenido más remedio que citarte como testigo.

-Tienes que tener paciencia, Nacha. (SUSPIRA) -Ya.

Seguro que parte de su juego consiste en deleitarse un poco

antes... de atacar.

Mirar mucho, fantasear...

-¿Viene de la ONG? -Sí, pero la cosa estaba tranquila

y me he acercado a tomar algo. -No habrá visto a Lola por allí.

-Hoy no ha venido. Precisamente iba a llamarla

para consultarle un caso de una familia.

-Paty, lo mejor es resignarse y ver que el objetivo no es realista.

-No, está claro que me lo voy a tener que currar un montón.

Pero yo no pienso resignarme ni tirar la toalla.

Yo por Rober voy a hacer lo que haga falta.

-¡Chist! (ASUSTADA) -¿Qué, qué, qué?

(Golpes en la puerta)

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Servir y proteger - Capítulo 42

26 jun 2017

Álvaro Idiákez habla con Alicia sobre el amante de su madre. Jairo descubre que Paty está enamorada de Rober. Rober discute con Alicia y termina por empujar a Sergio. Miralles recibe un nuevo mensaje del violador y el plan para atraparle se cancela. Eugenio nota que Salima le oculta algo.

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  1. Domingo

    Lo podéis descargar en descargavideos.tv

    03 jul 2017
  2. Janet

    No se escucha nada

    02 jul 2017
  3. María

    Es un poco lenta ¿No?

    01 jul 2017
  4. Avatar de Jandro28 Jandro28

    No entiendo por qué han quitado la opción descargar ahora no la puedo ver ¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿

    30 jun 2017
  5. Sonia

    Yo tampoco puedo ver ningún capítulo desde hace dos días.

    28 jun 2017
  6. Fernando

    Que flipado Juan veremos si es verdad tú intuicion

    27 jun 2017
  7. Yaiza

    No ve deja ver el.capitulo a alguien.más.le.pasa.

    27 jun 2017
  8. Juan

    Esta buena me gusta el violador está claro quien es. Su lavado de dinero el querer hacer patrullas además estuvo recluido y reaparece sabe todo lo que la policía hace más claro ni el agua

    27 jun 2017