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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 406 - ver ahora
Transcripción completa

Esta tarde he conocido al inspector Almazán.

Es más frío, el tío. Es un témpano.

-No fastidies.

-Una amiga de Distrito Cuatro me ha dicho que es un estirado,

sin ningún tipo de empatía, ¡empatía!

Pero si eso fundamental para tratar con mujeres maltratadas.

Esa mujer ha sido agredida por su marido en repetidas ocasiones.

-Si esa mujer no puede señalar con el dedo a su novio

y decir: "Me ha agredido", entonces no hay delito y punto.

-Quizá no puede ante un inspector hombre

que le hace sentir insegura y del que no se fía.

-Hola.

-¿Qué tal? ¿Vienes por la fiesta?

-Venía por dos fluorescentes y dos cebadores, pero...

-No. -No.

-No, llévate LED. -Ah, trabajas aquí tú también.

-No.

-¿Quieres un pincho de tortilla?

Toni, que si quieres algo. -No, gracias.

-Había quedado con Germán para ir a comer y no ha aparecido.

(Móvil)

Vaya, es Germán. Sí, soy yo.

Pero ¿qué ha pasado? No me creo que se haya suicidado.

¿Estás diciendo que alguien lo tiró por el balcón?

No le vi el más mínimo indicio de una depresión.

Yo solo te pido que me digas que has mirado de cerca

y que no has visto nada.

-Te tienes que quedar aquí, en el bar, como todas las noches.

Ya has pensado el palo y buscado un comprador.

Ahora me toca a mí hacer lo mío. -Nos ofrece 300 a cada uno.

-Si habíamos dicho 600.

Mándalo a tomar por culo. -Y nos comemos los televisores.

-Dentro de dos horas te quiero con 7000 euros en la mano.

Es que el precio ha subido a 700 por hacerte el chulito.

A los Soler no los torea ni Dios bendito.

A partir de ahora, yo llevo los negocios

y yo tomo las decisiones, ¿está claro?

-¿Me estás diciendo que estoy dejando de ser tu invitado

para ser tu prisionero? ¿Es eso?

-Si me das lo que te pido, volverás a ser libre.

-Esos dos son dos franceses que viven en Marrakech

y ellos solos son los responsables de más de a mitad del hachís

que pasa por la península entrando por el Estrecho.

-Si estos franceses responden y están dispuestos a hacer un trato,

tendrás tu móvil prepago. -"Alicia, hija, ¿qué tal?".

"Soy yo, Fernando".

Las cosas no están saliendo como las tenía planeadas

"y se han complicado. Estoy teniendo que improvisar".

No sé si podremos hablar en otro momento. Adiós.

-He desarrollado un programa capaz de rastrear el origen del ataque.

-Hay una dirección en Alcobendas, Leon Babic.

Hace dos años fue detenido por crear un virus informático,

pero fue puesto en libertado por falta de pruebas.

El tipo que tenemos en calabozos es una víctima, no el culpable.

-Intentas decirme algo, pero no me entero.

-Conozco a la persona que ha hecho esto, Teo Pallín.

-A veces eres tan tonto que me das pena, Fede.

He hecho algo más que desbloquear el ordenador.

-Inspectora. "¿Dónde estás?".

Te necesitamos en comisaría, nos han "hackeado" la red.

¿Cómo has entrado ahí?

-He roto tu código y he liberado a la comisaría.

(Música emocionante)

(Timbre)

Buenos días, hija. Hola, papá.

¿Estabas acostada? No.

Llevo levantada un rato. Estaba terminando de desayunar.

Ah, porque he llamado varias veces. Igual estaría en el baño.

Pero vas bien de tiempo, ¿no? Sí, voy con tiempo de sobra,

pero quería tener un rato para hablar contigo,

si no te viene mal. No, claro. Dime.

Me vas a decir que soy un pesado,

pero quería hablar contigo de mi amigo Germán.

Papá, ayer te dije que miraría a ver qué encuentro,

pero tienes que darme tiempo.

Lo sé, lo sé, cariño, no te quiero meter prisa,

pero anoche, después de cenar,

me metí en internet a ver si encontraba algo sobre Germán.

Ya, y te has tirado toda la noche ante el ordenador, como si lo viera.

Pues sí, la verdad, pero me ha merecido la pena.

¿Qué es esto?

Resulta que, hace años, Germán invirtió en energías renovables.

¿Cómo que invirtió? ¿Comprando acciones?

No, se metió hasta el fondo. Se asoció con una empresa panameña

que monta granjas de energía por medio mundo,

España y Latinoamérica sobre todo.

Pero la cosa salió mal, el negocio quebró.

Vale, pero ¿qué tiene que ver esto con su muerte?

Que todos los socios acabaron bastante cabreados.

Mira las declaraciones que hace aquí uno de ellos.

Dice que fue un error que entrasen inversores españoles

y también señala que fueron timados.

En resumidas cuentas, ¿crees que lo mataron sus socios panameños?

Perdieron muchísimo dinero, Alicia. Hablamos de millones.

No sé, papá, no lo veo claro.

Sí, probablemente me estoy haciendo una película en mi cabeza.

Tranquilo, papá, tendré en cuenta todo esto, ¿vale?

Pero antes de elaborar una hipótesis,

hay que mirar las pruebas de las que se dispone

o al final se termina...

Al final terminas dejándote llevar por los prejuicios

y la investigación queda sesgada. Exacto.

Si lo sé, hija, si no tiene sentido. Si esto pasó hace muchos años,

¿quién iba a querer vengarse después de tanto tiempo?

Y no solo eso, papá. Hay empresas que quiebran a diario

y socios que discuten cada día,

pero de ahí a relacionar esto con su muerte, no sé.

Ya, tal vez le doy muchas vueltas a la cabeza.

Pues sí y no quiero que mires más esas cosas por internet

y mucho menos a la hora de acostarse.

Las noches son para descansar.

Hija, es que no me creo que se haya suicidado.

No me cuadra para nada. Ya lo sé, papá,

y ayer me lo dejaste claro, pero quiero que estés tranquilo.

Yo voy a mirar estos datos con calma.

¿Sí? Está bien.

Prometido, no más noches en internet. Venga, pues vamos a ver a Leo.

Que sí, que sí que me ha hecho gracia, hombre.

Ay, qué bobo eres.

Venga, vas a llegar tarde, ¿eh?

Bueno. Sí, yo se lo digo de tu parte.

Ella también te quiere y yo, todos te queremos.

Venga, un besito, cariño.

Tu padre, que te dé muchos besos, que te quiere, que te quiere.

¿Y qué era eso tan gracioso que te estaba contando?

No me estaba haciendo gracia, pero ya conoces a tu padre.

Si te cuenta un chiste y no te ríes, te cuenta otro.

Qué exagerada.

En el fondo me alegro de que haya recuperado el buen humor

y que, con lo que está pasando, tenga ganas de contar chistes malos,

que me lo quería contar en italiano. Sigue empeñado en el italiano.

Sí, dice que no quiere perder el tiempo, que ya que está allí...

Pues hace muy bien.

Bueno, y tú, ¿qué? ¿Eh? Ayer llegas contenta,

hoy te levantas para prepararme el desayuno...

¿Qué está pasando? Nada importante.

Pues hija, estoy saturada de cosas importantes,

así que cuéntame lo que sea.

Es que he conocido a un chico. ¿Sí? ¿Dónde?

En la escuela. No, en la ferretería.

¿El ayudante de Damián?

Pero si no me pega nada, ¡mamá, por Dios!

Yo qué sé. Entonces, a ver, cuéntame.

¿Quién es el príncipe azul?

Si es que no lo sé, no me quedé con su nombre.

Ah, qué bien, no te quedaste con su nombre.

Vaya. Ya.

Si es que, mira, nuestra conversación fue mínima

y fue decidiendo entre si era mejor comprar LED o fluorescentes.

Ah, qué interesante. Yo no recuerdo haber ligado nunca hablando de LED,

pero no había LED. Si es que no sé nada de él,

solo que se ha venido al barrio a vivir por trabajo,

ah, bueno, y que es alto, moreno, guapo, con pinta de deportista...

Y no te has quedado con su nombre ni sabes dónde para.

No. Debería de haberle preguntado el nombre.

Hombre, hubiera estado bien, sí.

A ver si voy a tener que organizar un operativo de investigación

para averiguar su nombre y su teléfono.

Bueno, mamá, qué exagerada eres.

Porque eso no lo puedes hacer de verdad, ¿no?

Vale, no pasa nada porque estoy segura de que va a volver a aparecer.

"Estoy segura de que va a volver a aparecer".

¿Por qué estás tan segura? Porque creo que le gusté a él.

Hombre, eso seguro, vamos.

Desde luego, si no estaría ciego o tonto.

¡Ay!

¿Eso no lo habías ordenado ya antes?

-Sí, pero no me gustaba cómo quedaba.

Por cierto, ¿qué hora es? -Y media pasadas.

Déjalo, Pablo, por favor, que eso está ya más que ordenado.

-Pero si no me cuesta nada. -El problema no es el orden.

Estamos en la ferretería más ordenada de Madrid.

Pero llevamos dos horas abiertos y no ha entrado nadie.

-Bueno, Damián, poco a poco. -¿Poco a poco?

Quizá me equivoqué viniendo a Madrid y debí quedarme en Salamanca.

-¿Allí iba a mejor el negocio?

-Hombre, peor que aquí es complicado, ¿no?

Pero en Salamanca no me podía quedar, demasiados recuerdos.

-¿Por qué te viniste?

-Mi mujer, que falleció

y claro, a mí se me vino la casa encima.

Total, que la vendí y me vine. -Vaya, lo siento, ¿eh? De verdad,

-Gracias.

-Bueno, a veces hay que tomar decisiones así en la vida.

-A veces.

El problema es que en Madrid casi todos compran por internet,

no sé si va a ser mi ruina.

-Bueno, internet no tiene por qué ser un problema,

también puede ser una solución.

-Si me vas a proponer un negocio por internet, ahórratelo

que aún tengo facturas que pagar. -No te estoy proponiendo eso.

Además, internet tiene mucha competencia.

Lo que sí te quiero decir es que, quizá, esta tienda

tiene algo que no existe en internet. -¿Ah, sí? ¿Por ejemplo?

-Arréglalo tú mismo. -¿El qué?

-Verás, que te voy a explicar.

Todo el mundo sabe que, actualmente, los aparatos eléctricos

se fabrican con obsolescencia programada,

que quiere decir que no van a durar para toda la vida,

que los compras y, pasados cuatro o cinco años,

acaban estropeándose.

-Y siempre coincide con el final de la garantía.

-También.

El caso es que, la mayoría de los aparatos,

se rompen por una tontería, a ver, un motor que se ha marchado,

un servo, cosas que son fáciles de reparar si sabes cómo.

El problema es que la gente no sabe cómo

y los que lo saben, o no tienen herramientas

o no se las compran porque sería más caro el collar que el perro.

-Me estás proponiendo montar como una especie de taller

en que los vecinos vengan a arreglar sus cacharros.

-Esa es la idea, ¿qué te parece?

O sea, por un poco de dinero,

nosotros ponemos el espacio, las herramientas,

asesoramos a nuestros clientes, pero ellos los reparan.

Y es verdad que es un poco de dinero, pero creo que eso...

-Al final conseguimos que entren en la tienda.

-Eso es. -Y, una vez dentro,

pues algo comprará, funciona el boca, oído,

la gente se entera...

No es mala idea, otra cosa es que funcione.

-¿Por qué no va a funcionar? -Porque no, Pablo.

Lo mismo que no funcionó la fiesta de ayer.

Puede que tengamos aquí el oro y el moro,

bueno, bonito y barato, pero si la gente no se entera, no entra.

-Déjamelo a mí.

-No tengo dinero para gastarme más en fotocopias, imprentas...

-No gastarás un euro más.

-¿Qué vas a hacer? -Ahora no hay gente en la ferretería.

Si no te importa, si te parece bien, voy a salir a prepararlo.

-Tú mismo.

-Arréglalo tú mismo.

-Arréglalo tú mismo.

-Hola. -Hola.

¿Ves como olía a café?

-Mamá, ¿qué haces despierta a estas horas?

-Despierta a estas horas, dice. Hace horas que amaneció.

-Por la hora a la que cerramos el bar,

no nos vamos a levantar a las ocho.

-Yo bien que me he despertado a preparar el desayuno a Álvaro.

-Mamá, no tienes que prepararnos el desayuno.

-Eso, que ya somos mayorcitos.

(RECHISTA) -Unos desagradecidos es lo que sois.

Anda, siéntate.

-Bueno, ¿y Álvaro qué se cuenta?

¿Sigue lloriqueando porque no puede montar su propio taller?

-No te burles, que para uno que tiene un trabajo estable en la familia.

Deberías estar orgulloso de tu hermano,

hace lo que le gusta y pone empeño.

-Yo anoche también hice lo que más me gusta,

dar el palo en una tienda. -Que no te burles.

-En una noche hicimos más dinero que Álvaro en tres meses.

-Ya, pero eso no tiene nada que ver.

Álvaro quiere ser mecánico. Tiene talento, es su vocación.

Puede que no gane una fortuna,

pero aporta lo que puede, que no es poco

y ya sabéis lo que opino de mezclarlo en según qué cosas.

-Bueno, pero si él quiere... -No hay más que hablar.

Dejé claro que soy yo quien toma las decisiones.

¿O no te quedó clarito? -Sí, mamá.

¿Hay café?

Bueno, pues habrá que repartir el dinero de anoche, ¿no?

-Ya está repartido, tocáis a 300 cada uno.

-¿Cómo?

-300 euros, el resto para la caja. -¿Qué caja?

-La caja con la que se paga esta casa, esta comida,

los recibos, los proveedores del pub y todo lo demás

y, por supuesto, esa caja la manejo yo.

-A ver, a mí me parece muy bien. -Sí.

-Pero ¿solo 300 euros? ¿Te parece que nos estás dando la paga?

-Bueno, con eso viven familias un mes.

-Yo me lo fundo en una noche y no de las más locas.

-Qué gran argumento para convencerme.

A partir de ahora, vamos a funcionar con cabeza.

Quien trabaje, tendrá dinero en el bolsillo,

quien no, no.

Lo importante es tener un remanente por si pasa algo.

-Algo, ¿como qué?

-Algo como que la policía detenga a tu hermano

con una pistola en el bolsillo y debamos buscar un abogado caro.

Algo como que nos surja un negocio y podamos invertir sin tener deudas.

No tengo nada en contra de que salgas de juerga,

eres joven y debes divertirte,

pero si quieres dinero, debes trabajar, como todo el mundo.

Ah, y guárdalo en un sitio seguro,

no en una caja de galletas, como la pistola.

-Menos mal, un minuto de descanso.

Aunque claro, como lo he dicho, seguro que me entra un grupo.

Maldita Ley de Murphy.

¿Y tú con quién has quedado?

-¿Yo? -Sí.

-Con nadie, ¿por?

-No sé, como estás mirando la puerta como si esperaras a alguien.

-Ah, vale, es que conocí a un chico ayer muy guapo en la ferretería

y me dijo que es del barrio y estaba viendo si aparecía por aquí.

-Fíjate tú. ¿Y cómo se llama? -No lo sé.

Es que no me sé su nombre ni me quedé con su teléfono

ni nada, estoy supertonta.

No sé, el caso es que fue como un flechazo.

-¿En serio? -Sí.

A lo mejor es una tontería mía y mañana ni me acuerdo del chico,

pero hoy no puedo dejar de pensar en él.

-Tía, pues no te lo vas a creer,

pero es que estoy igual que tú. Te lo juro.

O sea, ayer vino Nacha con un compañero

que acaba de entrar en la comisaría,

tía, que me he quedado superpillada también.

-¿Ah, sí?

Debe ser que se está llenando el barrio de chicos guapos.

-Debe ser, pero ¿sabes lo que te digo?

Que estoy pensando en cometer un delito,

a ver si viene a detenerme. Te juro que no me voy a oponer.

-Vaya tela.

Bueno, me voy a la escuela. -Vale. Y estate atenta,

no vaya a ser que te cruces a como se llame por el camino.

Hasta luego.

-Hola. -Hola.

¿Qué tal? ¿Qué vas a tomar? -Eh, un zumo de tomate.

-Muy bien.

¿Qué? ¿Mucho lío por la ferretería? -Gracias.

Ah, sí. No, todavía no ha entrado nadie.

-Ya, ya me dijo Olga que no fue muy bien la fiesta, ¿no?

-No, la verdad es que fue un desastre.

Espero no volver al paro antes de lo previsto.

-No, hombre, no digas eso. Verás como dentro de poco arranca.

-Más nos vale.

Oye, estoy pensando en una idea para hacer en la ferretería.

Igual me podrías ayudar, si te la cuento.

-Claro, dime.

-A ver, ¿conoces el concepto "arréglalo tú mismo"?

-"Arréglalo...". Ah, esto es lo de que te dejen herramientas

para que tú puedas cambiar la pantalla del móvil

o arreglar lo que sea, ¿no? -Eso es.

-¿Vais a poner de eso en la ferretería?

-Bueno, esa sería la idea.

Pero Damián no lo tiene muy claro y yo creo que podría funcionar.

-Yo creo que sí. Vamos, a mí me vendría genial.

Mira, además se me ha roto el altavoz que va por Bluetooth.

He intentado llevarlo al seguro, a ver si lo arreglan,

pero como ha sido por un golpe, pues nada.

-Bueno, eso tiene pinta de ser la membrana del altavoz,

en cinco o diez minutos lo tendrías arreglado.

Pero volviendo a lo que te digo,

¿crees que esta idea podría funcionar en el barrio?

-Yo creo que sí. No sé, todo lo que sean eventos, está guay.

Fíjate, en La Parra hemos montado conciertos,

"speed dating", un concurso de hamburguesas gigantes

y esto se peta, te lo digo en serio, ¿eh?

Hay más gente joven en el barrio de lo que parece.

-Es lo que yo pienso, que moviéndolo por redes sociales,

podría funcionar. -Sí.

-Pero bueno, igual tendría que hacer algún cartel.

¿Podría ponerlo aquí? -Hombre, claro que sí.

Pero me tienes que arreglar el altavoz.

-Claro, eso sí, dalo por hecho.

Bueno, ¿qué te debo? -1,50. Gracias.

-Pues nada, ahora te traigo el cartel.

Y, por cierto, me llamo Pablo. -Yo soy Paty.

-Venga, encantado. -Igualmente. Eh, tu zumo.

-Gracias. -Adiós.

-¿Qué tal?

-Muy bien, aquí, a por mi dosis de media mañana.

-¿Sigue tu amigo Teo en calabozos? -Qué va.

Se lo llevaron en el furgón y ya estará en prisión.

-No me digas. Bueno, normal porque estafó a empresas muy grandes.

Seguro que los abogados se le echaron encima como presas.

-Tampoco te creas que ha hecho falta.

Entre que podía destruir pruebas y los años que le iban a caer,

el juez lo ha metido dentro y sin fianza.

-Qué fuerte. No entiendo cómo una persona

con un talento así, tan grande para algo,

no sé, que podría trabajar en cualquier empresa ganando mucho,

y mira, tirando su vida por la borda. -Pues sí.

Dijo Peter Parker:

"Un gran poder conlleva una gran responsabilidad".

Y Teo está claro que de responsabilidad no sabía nada.

¿Sabes quién es Peter Parker, no?

-¿Un comisario de Europol?

-Eh... -Échame a mí otro poco, anda.

-Bueno, ¿y tú qué tal?

-¿Yo? Pues nada, lidiando con el gran inspector Almazán.

No sé si te suena, uno que tiene muchas medallas, ¿sabes?

Un gran policía. Ese mismo.

Y que no le importa lo más mínimo su trabajo en la UFAM.

-O sea que habéis tenido bronca de flipar.

-No, yo le estoy evitando porque no quiero líos.

Es que el tío es muy fuerte, he pasado por su mesa

y tenía una pila de expedientes sin abrir así.

-¿Por qué no le dices que te pase uno?

Así podrías hablar con las víctimas.

-Se lo he dicho, ¿te ha contestado a ti?

Pues a mí, tampoco.

Sin que me dé el visto bueno, no puedo hacer nada.

-¿Y Bremón qué opina de todo esto? -Pues es que no le he dicho nada.

-Si un tipo está haciendo dejación de su trabajo, no sé...

-Que no, que no es un vago,

pero es que no entiende lo delicados que son estos casos.

Los tratan como si fueran denuncias de hurtos

y a una mujer maltratada no le puedes decir

que se exprese de manera clara y articulada

como lo hace un tío al que le roban un móvil en un bar.

-Creo que deberías hablar con Bremón.

Entiendo que no quieras puentear a Almazán,

que es un gesto que te honra, pero hay límites.

-Ya, si algo tendré que hacer, sí.

Bueno, me voy a trabajar, que mucho hablar de Almazán,

pero tengo la ODAC desatendida.

-Bueno, hasta luego. Hola, Espe.

¿Qué tal, Fede? Bien.

Oye, necesito pedirte un favor.

Tiene que ver con la UIT, pero también es personal.

Claro, lo que quieras.

-¡Ya estoy aquí! -¿Qué tal?

Pensé que eras el primer cliente. -¿Cómo que el primer cliente?

¿No ha venido nadie aún? -Nadie.

-Bueno, yo creo que esto puede funcionar.

(LEE) -"Arréglalo tú mismo. No necesitas herramientas

ni experiencia, lo ponemos nosotros. Solo necesitas voluntad".

-¿Qué te parece?

-No está mal. No es muy vistoso, pero bueno.

-No lo necesitamos. He hecho muy pocas copias,

una que voy a dejar en el bar, otra en el centro médico

y un par que dejaré, por si acaso, en el supermercado.

El resto lo vamos a hacer por internet.

-Y dale con internet.

-Pues claro. Es que ahora, a través de las redes sociales

y de las aplicaciones del barrio, lo tenemos hecho.

-No sé, si tú lo ves claro...

-Pon este aquí y yo voy a colocar los demás.

-Venga, como quieras. -Venga, hasta ahora.

Mi padre está convencido de que no fue un suicidio,

así que le he prometido que miraría a ver qué encuentro.

Ya, te entiendo.

Esto no lo he comentado ni con Miralles ni con su familia.

O sea, que no es oficial. Ajá.

¿Qué quieres que haga?

Que rastrees en internet hasta donde te permita la ley.

Hecho.

He revisado las diligencias del caso,

pero son superficiales.

Se dio por hecho que fue un suicido y no se miró más.

La familia se conformó con la versión oficial.

Totalmente.

¿Tú lo de los socios panameños cómo lo...?

De entrada, no me parece un ajuste de cuentas,

pero no lo podemos descartar.

A lo mejor no fue un asesinato premeditado.

Ya, o sea que, de repente, se encontraron dos viejos amigos,

tenían una deuda, empezaron a discutir tranquilamente,

pero todo se fue calentando y... Uno tiró por el balcón al otro.

Perdona que sea bestia, pero necesitamos todas las opciones.

Vale. ¿Hay algo más que debería saber de Germán?

Mi padre me dijo que era muy alegre y vital

y que ligaba bastante.

Ya sabes, la crisis de la mediana edad.

Tal cual, o sea que este tío se acostó con una mujer casada

y el marido llegó y la venganza. En fin, perdona que sea tan brusco,

pero hay que contemplar las posibilidades.

Una cosa, ¿tenemos el móvil de este hombre?

No, ¿te hace falta? Hombre, no estaría mal.

Ya sabes que, en los móviles, todos guardan sus secretos.

Mi padre se lleva con sus hijos. Igual les convence de que se lo den.

Ayudaría mucho, sí.

Además, estaría muy bien que firmen un permiso

por el cual podamos disponer de los datos protegidos.

Si quieres te paso un modelo por mail.

Perfecto.

Mientras, yo tiro un poco del hilo en redes sociales

y no te preocupes, que algo sacaremos.

Gracias. Nada.

Oye, una cosa, ¿sabes quién es Peter Parker?

¿Uno de los socios panameños?

Eh, no, no. ¿Por?

No, nada, nada.

¡Hombre, Damián! Hombre, inspectora.

¿Qué tal el primer día? ¿Mucha gente?

Si te digo la verdad, mal, nadie, no ha entrado nadie por la mañana.

Caramba, cuánto lo siento.

Tenía pensado no cerrar a mediodía, pero, visto lo visto,

¿qué hago solo? Me he venido a comer.

Pero no te desanimes, ¿eh? Seguro que la cosa mejora.

Además, en este barrio hay mucha vida

y a la gente le gusta más comprar en tiendas pequeñas.

A ver si es verdad y se enteran de que hay una ferretería

porque, de momento, no ha entrado nadie.

Ya. ¿Os habéis anunciado en la prensa del barrio?

Sí y tengo a mi ayudante colocando carteles

y haciendo esto de internet, eso sí, eso está hecho.

Seguro que se corre la voz.

Ahora me ha propuesto una cosa que no sé yo,

me ha propuesto algo raro. ¿El qué?

Es una cosa que llama "arréglalo tú mismo".

Nosotros ponemos un banco de trabajo, las herramientas

y el cliente, por un módico precio, puede entrar

y arreglar, él mismo, sus cacharros rotos.

Eso no suena nada mal. ¿Tú crees?

Sí, porque mira, tengo una minicadena que no funciona.

A Olga le da igual, escucha música por el teléfono,

pero me gustan los CD.

He llevado el aparato a una tienda

y me quieren cobrar 100 euros por arreglarla.

¿No se enciende?

Sí, se enciende, de hecho escucho la radio ahí,

pero es que no sale la bandeja de los CD, no sale.

Bueno, eso es de la correa,

la correa de arrastre de la bandeja de entrada.

Se cambia en diez minutos, muy fácil y los repuestos son muy baratos.

Podemos cogerlo de otra minicadena o de un DVD estropeado. Es muy fácil.

Mira que vas a tener la primera clienta de esa sección.

Al final, mi ayudante va a tener razón

y va a ser eso lo que solucione el problema.

Te dejo que tengo poco tiempo para comer,

pero avísame cuando hagas ese servicio, que soy la primera.

Hecho. Qué aproveche.

-Pues sí. Puede esperar ahí un momento.

¿Iriarte?

Hay en la sala de espera un ciudadano para denunciar un robo en su hogar.

Pues, según me ha contado,

entraron en la casa mientras él y su familia dormían.

Sí, dice que él y su mujer se han levantado con dolor de cabeza,

así que suponen que fueron drogados.

Claro, claro, si por eso te lo digo.

Vale, gracias. ¿Cómo va todo?

Bueno...

Espe, si se te acumula el trabajo, dímelo y te pongo a alguien.

La ODAC debe ir como un reloj,

es fundamental para las otras unidades.

Ahora que lo dice, yo estoy bien,

pero puede que el inspector Almazán sí necesite ayuda.

No me ha comentado nada.

Ya, pues mire la pila de expedientes

que tiene sin abrir encima de su mesa.

Bueno, no tiene experiencia en este tipo de unidades,

es normal que le cueste coger el ritmo, ¿verdad?

Sí, por supuesto, no pretendía ser una crítica,

solo digo que, si le comenta algo,

puede contar conmigo para echarle una mano.

Por supuesto.

En la UFAM, el tiempo de respuesta es un factor clave.

Muchos agresores pasan de las amenazas a los hechos

cuando se produce la denuncia. Pues por eso lo digo.

Lola siempre decía que tu trabajo en la UFAM era fundamental.

Si tu trabajo aquí te deja tiempo libre,

tienes mi permiso para prestar tu ayuda

y si él pide ayuda, claro que te recomendaré, ¿de acuerdo?

Muchas gracias, comisario.

Nacha, ¿alguna novedad? Eh, sí, Miralles.

Hemos encontrado información nueva sobre Charlie Zaldívar.

Es su domicilio. Lo tienes tú. -Ah, sí.

Perdón, ¿eh? Calle Leonor Góngora 1...

-128. ¿Habéis estado allí ya?

No, nos dirigíamos hacia allá ahora. Si no lo ves claro, os volvéis.

Claro. Vamos a ir a tantear el terreno.

Y si la cosa se pone fea, no se te ocurra hacerte el héroe.

Siempre detrás de Nacha, que estás en prácticas.

No se preocupe. Cuando tengo agentes en prácticas,

me gusta que pasen por mi despacho a contarme qué tal les va.

Espero que lo hagas.

Cuando quiera, inspectora, pero me va genial.

No tengo queja de nada y me paso el día en la calle, que me encanta.

Pensaba que lo de las prácticas era otra cosa,

rollo estar en comisaría haciendo recados

o pasar a limpio diligencias, pero qué va.

Fíjese, en un día con la oficial aprendo más que en la academia.

Ya, comprendo, pero querría que estos comentarios

me los hicieras sin que estuviera tu binomio delante.

Espero vuestra llamada en media hora.

A la orden, jefa. -Chao.

-Eh, Toni, ven.

Tampoco hace falta que me hagas la pelota, no cuela.

-Que lo decía en serio. -Ya, claro.

Lo que pasa es que quieres que te deje conducir.

-¿En serio? -Obviamente, no.

Estando en prácticas no te dejaré conducir

a no ser que te lo curres mucho. Es para hoy, date prisa.

-Inspector Almazán, ¿tiene un momento?

-Sí.

-Este es el teléfono de Ainhoa Molina,

me lo dio cuando vino a denunciar. -Estupendo.

-Ainhoa trabaja de limpiadora en un bingo junto a la M-40

y sale a las 16, o sea que, si la llama antes de esa hora,

puede estar seguro de que el marido no sabrá nada.

-Está bien saberlo.

-Pero no me importa llamarla yo y preguntarle lo que necesite.

-Eh, pues ahora que lo dice, me vendría bien,

pero si está tan ocupada...

-Eh, no, pero tengo tiempo y si, por lo que sea,

ve que alguna mujer es reacia a hablar con usted

o que, si llama a casa,

algún marido va a reaccionar mal por oír la voz de un hombre,

pues no dude en contar conmigo.

-Ahora que lo dice, hay un par de ellas, sí.

-Pues páseme sus expedientes y yo le ayudo,

si le parece bien, claro. -Por supuesto. Gracias.

-Tú el dinero ya lo tienes en la cuenta,

pero esas pastillas no han llegado a mi almacén.

No, ni mañana ni pasado, las necesito esta noche,

que tengo muchos clientes esperando.

Escucha, laboratorios farmacéuticos tengo dónde elegir.

¿Cuántos clientes tienes tú como yo en tu cartera,

capaces de poner 200 000 euros sobre la mesa de un día a otro?

Ahora ya nos vamos entendiendo. Muchas gracias.

¡Guapa!

-Dime. -¿Qué es esto?

-Whisky de malta, lo que me has pedido.

-Yo te he pedido lo de siempre y esto no es lo que yo tomo siempre.

Esto es, ¿qué? Whisky escocés.

-Muy buenas, soy el encargado, ¿hay algún problema?

-He venido aquí varias veces y me pido un whisky de Shields.

Hoy he pedido lo de siempre y me han traído esto.

Es un buen whisky de malta, pero no es el que yo tomo.

-¿Por qué no le has puesto lo que ha pedido?

-Se nos acabó el whisky de Shield. No pensé que hubiera diferencia.

Este es más caro.

-Como te digo, no tengo problema con el whisky,

pero no es el que yo tomo.

-Sara, haz el favor de llamar al proveedor de whisky

y le pides que nos traiga una botella de Shield.

-Agradezco el gesto, pero no es necesario.

Me tomaré este,

pero otro día, si se ha acabado el mío, me lo dices y ya está.

-Como estabas al teléfono, no te he querido interrumpir.

-Todo aclarado.

-A esta estás invitado,

pero no me querría quedar con la curiosidad.

¿Qué hace tan especial a ese whisky de Shield?

-Lo dejan envejecer en barricas que tienen en un barco.

Con el vaivén de las mareas y las olas,

adquiere un regusto especial.

Me sorprendió ver que tenían una botella en este bar,

por eso seguí viniendo.

Igual te parece absurda

tanta exquisitez por un simple whisky.

-Para nada, me parece distinguido.

Y no me extraña que tengas un paladar tan fino,

se ve de lejos la clase. -¿Ah, sí? ¿En qué lo notas?

-En el reloj, por ejemplo. No he podido evitar fijarme.

Es bueno. -Sí. ¿Te gustan los relojes?

-Solo los buenos, ¿suizo?

-Sí, lo compré en Zúrich. Es una auténtica maravilla.

-¿Y a qué te dedicas, si no es mucha indiscreción?

-Tengo mi propia empresa, casi todo lo hago "online",

por eso vengo aquí a trabajar.

No soporto estar encerrado en una oficina

debajo de un fluorescente.

Prefiero un ambiente más relajado, con una copa de buen whisky.

Hombre, has encontrado una botella.

-Había una botella en el almacén. No la había visto, lo siento.

-Nada, mujer. Gracias por traerla.

Si quieres acompañarme...

Así lo pruebas y me dices qué te parece.

-Perfecto. Sara, ponme una de lo mismo.

¿Te importaría enseñarme tu reloj?

-Esta para ti, esta para ti, esta para ti

y para ti dos, que eres mi prefe. ¿Se puede?

Sí, pasa. ¿Cómo vas?

Muy bien. Lo que nos dijo tu padre, tenía razón.

Este Germán era un poquito salsas,

le gustaba mucho los saraos, viajar mucho...

En todas las fotos sale sonriente

y por eso a la gente le sorprendió que se suicidara.

¿Y no hay nada sospechoso en lo de Panamá?

De ahí tampoco podemos rascar mucho. No terminó tan mal con sus exsocios.

¿Ah, no? Pues no.

La quiebra de la empresa no tuvo que ver con la gestión de Germán.

Les pilló con el pie cambiado la ley de energías renovables.

Le dieron una indemnización. ¿Le dieron dinero?

Sí porque, por lo visto, se retrasó la gestión de la quiebra

y, al final, consiguieron vender la empresa.

Parece que el mérito o casi todo el mérito de la venta fue de Germán.

Solucionaron sus diferencias, vamos. No me lo esperaba.

Ya, bueno, he rastreado a sus exsocios y no hay nada raro.

Son todos empresarios de éxito, respetados

y no han dejado cuentas pendientes con él.

Así que no hay ni el menor indicio de conducta criminal.

Nada de nada.

Me parece que nos hemos quedado sin sospechosos.

Siento no haberte podido ayudar más.

Me imagino que trasteando el teléfono...

¿Lo ha conseguido tu padre?

Sí, le han firmado el permiso y está de camino.

Estupendo. Voy a terminar unas cosas que tengo de Miralles

y, cuando lo tengas, me pongo.

La cosa, Fede, es que no sé si podrás ver algo.

Por lo visto, el teléfono está protegido.

¿Protegido, cómo? No tiene los códigos de acceso.

No creo que sea un problema.

Al final, ¿cómo me ganaría el sueldo metido en la Batcueva?

No sé si me pillas. Cuando venga mi padre, te lo traigo.

Vale.

-Encantado de escuchar todo lo que me cuentas.

Un placer haberte conocido.

-Igualmente, Ricky. Gracias a ti por haberme invitado a las copas.

Nos vamos viendo por aquí. -Sí.

-¿Quién es este figurín? -¿Qué pasa, que no te suena?

-Se llama Rubén Gimeno. -Hola.

-Hola. -Es cliente habitual.

-Sí que me suena de haberlo visto por aquí.

Es el del whisky raro, uno que siempre está pegado al teléfono.

-Correcto. Maneja pasta por un tubo.

¿Has visto el peluco que tiene? Suizo. "Qualité".

-"Qualité". Será de los chinos.

-¿Y tú qué sabes? Si no te enteras de nada.

Tienes un cliente millonario y no te das cuenta.

Así está esto. -Oye, relaja un poco, ¿eh?

-Ha sido verle y oler la pasta.

Le he invitado a un par de whiskys para que me cuente su negocio.

Para mí que está buscando con quien asociarse.

-Espera, ¿qué negocio es ese? -Hace movidas por internet.

Te aseguro que maneja mucha pasta.

Le he escuchado algo de pagar 200 000 a tocateja.

-Lo has escuchado. -Sí.

-A ver, Ricky, ¿y cómo sabes que ese tipo no es un cantamañanas

y que él intenta camelarte a ti?

-Vamos a ver, si viene todos los días a gastarse 15 pavos en un whisky

será que maneja pasta.

-Si tanto maneja, cóbrale los whiskys.

-Hay que gastar dinero para ganar dinero.

-¿Sí? -Sí.

-Pues venga, págame los whiskys que se ha bebido.

-Luego dirás que somos socios.

De verdad, vaya birria de socio que eres tú.

No me dejas tomar ninguna iniciativa.

¿Sabes lo que te digo? -¿Qué?

-Cuando me salga el "business", te quedarás fuera.

-Quién te ha dicho que quiero entrar en un "business" con él.

-Mira, quédate con el cambio, "flipao".

Fede, lo tengo. ¿Y el permiso?

Firmado. Estupendo.

¿Cuánto crees que tardarás en tener algo?

No creo que tarde mucho en romper el código de desbloqueo.

En cuanto lo tenga, te llamo. Vale, gracias. Sea la hora que sea.

Muy bien. Chao, Espe.

Hasta luego.

¿Tienes un minuto? -Dos si son pequeños.

-Solo quería darte las gracias. -¿Las gracias a mí? ¿Por qué?

-Por tus consejos. He hablado con el inspector Almazán

y le estoy ayudando en alguno de sus casos,

siempre con el consentimiento de Bremón y sin malos rollos.

-A mí no me tienes que agradecer nada,

te lo tienes que agradecer a ti misma.

Tienes una mano izquierda que la querría para mí.

¿Sabes quién lo va a agradecer?

Las mujeres que van a acudir a la UFAM.

Van a estar en buenas manos. -Eres un sol.

Oye, ¿cuánto te queda para salir? -Me queda faena todavía.

-Ya, pues quería invitarte a cenar, a una caña o algo de eso.

-Bueno, te agradezco la invitación.

Si quieres lo dejamos para otro día y te tomo la palabra.

-Hecho. Nada, que te sea leve, yo me voy a casa.

-Descansa. -Chao.

-¡Ah, oye! Que ya sé quién es Peter Parker.

-¿En serio? -Que estaba yo tonta.

-Es Superman cuando va de periodista, ahí, con las gafas de culo de vaso

que hace así, ¿no?

-La gente puede vivir en la ignorancia.

Nacemos solos y morimos solos, es así.

-Hola, Paty. -Hola.

-¿Cómo estás? -Hola.

-¿Nos puedes poner algo de cenar? -Acabo de apagar la plancha.

-¡Oh! Que venimos muertos de hambre, tía.

-Bueno, no sé, igual os puedo poner unas tapas frías.

-A mí me vale cualquier cosa, de verdad.

-Genial, ¿qué os parecen unos boquerones,

un poco de queso, embutido...? -Perfecto.

-De lujo. Muchas gracias. -Nada, hombre, no hay de qué.

-Bueno, menos mal, esta noche vamos a cenar gracias a ti.

-¿Por qué dices eso?

-Vamos, Toni, que yo no me chupo el dedo.

(Móvil)

Mira, es la jefa.

Hola, Miralles, ¿cómo estás? "¿Qué tal os ha ido?".

Mira, desde que te confirmamos la llegada,

nos hemos comido los mocos.

Vigilamos el portal durante horas y nadie se pasó por allí.

Los vecinos nos dijeron que, desde hace meses, nadie se ha pasado,

excepto unos ocupas que reventaron la cerradura

hace unos 15 días. "Vaya".

Sí, habrá que seguir investigando.

Vale, mañana hablamos. "Venga, descansad. Buenas noches".

Gracias.

-¿La inspectora siempre llama a estas horas?

-No vayas de relojero tan pronto. Acabas de empezar.

Gracias, Paty. -Nada, chicos.

-Eh, no dejas de ser policía cuando acaba el turno

y en esta comisaría se echan horas.

Lo dijo mi compañero: "El crimen nunca descansa".

-Bueno, pero nosotros sí, ¿no? ¿O tampoco?

-Para reponer fuerzas y luego hay que seguir peleando.

-Bueno, vale. Gracias, ¿eh?

Que sí, pero lo de esta tarde ha sido una pérdida de tiempo.

-Bueno, en eso consiste este trabajo, en seguir pistas.

Lo de que un confite te dé un dato

que no sirve para nada es el pan de cada día.

De hecho, en eso consiste el trabajo,

en seguir muchas pistas que no sirven para nada,

pero, eso sí, cuando hay una que sirve... ¡Toni!

Si quieres ser un buen policía, menos tonteos y menos miraditas

y hazle caso a tu binomio. -Que sí.

-A ver, ¿qué te estaba diciendo? -Que no hay que descansar.

O sea, hay que estar todo el rato. -Que el crimen nunca descansa.

-He tenido un roce con tu hermano, pero no es nada.

-¿Qué ha pasado?

-Me ha regañado delante de un cliente,

uno que siempre pide un whisky raro, pero no tiene importancia.

No te preocupes, quizá no es una bronca, es impresión mía.

Olvídalo. -No.

A Ricky hay que atarlo en corto o se viene arriba.

No es tu jefe, no debe decirte cómo trabajar.

Ricky no es nada aquí.

-A ese cliente le dijo que era el encargado.

-Hola, mamá. -Hola, cariño.

-Hola. -Hola.

-Te presento. Sara, te he hablado de ella.

-¡Ah! -Sara, mi madre, Elvira.

-Por fin la conozco. Sus hijos hablan tanto de usted...

-No, de tú, por favor, de tú.

Luis dice que eres la mejor camarera que ha tenido.

-Estoy muy contenta aquí y procuro hacerlo lo mejor que puedo.

-Y lo consigues. -Gracias, Luis.

Puedes marcharte a casa, ya acabo de cerrar yo.

-Vale. Encantada de conocerte. -Igualmente.

-Hasta mañana. -Hasta mañana.

-Adiós.

Es simpática. -Sí.

-Y muy guapa, ¿no? -Bueno.

-Debe traer locos a los hombres que vienen por aquí.

-No lo sé y no la he contratado para eso.

-¿Dónde está Ricky, hijo?

-Le he mandado dos mensajes y no ha contestado.

¿Para qué querías vernos? -Esperamos a que llegue.

Ponme una tónica, anda.

No hay nada en los negocios de Germán

que nos haga pensar en una "vendetta".

Sí, puede ser,

pero sigue sin haber una explicación razonable para el supuesto suicidio.

Sí, eso es cierto.

Germán era una persona feliz, activa y llena de proyectos.

Pero eso no quiere decir nada.

Podría ser una fachada y detrás esconderse una persona deprimida.

-Sí, podría, y también podría haber un homicidio.

-Pero ¿de quién? No hay nadie en su entorno inmediato

que haya tenido medio motivo ni oportunidad.

(Móvil)

Es Fede. Igual tiene novedades.

Dime, Fede.

"Estoy en comisaría con el móvil de Germán".

"He encontrado un vídeo que debes ver. ¿Te lo envío?".

¿Qué es?

"El último vídeo que grabó segundos antes de su muerte".

"No es agradable, Alicia, te lo advierto".

Vale. "En dos segundos lo tienes".

"Hablamos mañana. Me voy a acostar".

Gracias, Fede. Descansa. Un beso.

Buenas. -Llegas tarde.

-Diez minutos. -Media hora larga.

-Me he liado, joder, lo siento.

Además, ¿a qué viene una reunión ahora?

-A que lo digo yo

y, la próxima vez, haz el favor de ser puntual.

Se ha acabado lo de comportarse como aficionados,

es la mejor manera de terminar en la cárcel.

-Terminar en la cárcel, ¿por qué?

-A partir de ahora, se acabó lo de improvisar,

lo de jugarse el tipo por cuatro televisores.

Vamos a hacer cosas grandes y hay que tener mucho cuidado.

-Genial, tengo ganas de dar un palo bien.

-Las ganas no bastan, hijo, tienes que espabilar.

La pistola que llevabas está fichada.

¿Sabes qué te hubiera pasado si te detiene la policía con ella?

Son fiables, están limpias. El número de serie está limado.

-¡Qué guapo, nano! -Yo no quiero llevar una de estas.

-No te he preguntado si quieres, es lo que hay.

-¿Y qué voy a hacer con una pistola? -Pues espero que nada,

pero, llegado el momento, puede ser necesaria.

Mejor tenerla que echarla de menos.

Y, por supuesto, quiero que practiquéis con ellas.

-¿Dónde? -Ya os diré dónde, cómo y cuándo.

De momento, guardadlas en un sitio seguro,

más seguro que una caja de galletas, digo.

Bueno, ya es tarde. Cerrad y para casa.

Yo me voy dando un paseo.

Fede me ha dicho que no es agradable.

Ábrelo, hija, por favor.

-Tenemos que verlo, Alicia, es importante.

-"Hijos, os pido que me perdonéis por lo que estoy a punto de hacer,

pero no puedo más".

"No puedo vivir más así".

"Estoy muy solo".

"No es culpa vuestra, soy yo el que se ha alejado".

"Soy un amargado".

"No quiero amargaros la vida a vosotros".

"Adiós".

(Freno de un coche)

-Es que parece una persona distinta.

Nunca lo había visto así.

No lo entiendo.

-Pues está claro, esto es un suicidio.

Ya no hay duda, Marcelino. Lo siento, papá.

Cómo me gustaría que todo ese talento lo invirtieras en tu taller.

-Y a mí también me gustaría.

-Te aseguro que pronto lo harás. -No te preocupes, ¿vale?

Llevo un tiempo ahorrando para ello y no tengo prisa.

-En lo de ahorrar has salido a mí, pero no rechaces mi ayuda.

-Oye, ¿ha pasado algún cliente más por aquí esta mañana?

-No, desgraciadamente, no.

-El otro día, cuando vine, vino un chico para comprar dos LED,

¿te acuerdas de él? -Cómo olvidarlo.

-¿Y no ha vuelto a venir por aquí? -No, que yo sepa, no.

-He oído que estás investigando a Carlos Zaldívar, a Charly.

-Perdón, por curiosidad, pero ¿no está al cargo de la UFAM?

-Sí, pero hasta hace poco era un inspector

que investigaba casos como vosotros. Tenía mis confites

y miraba cara a cara a los delincuentes

como te estoy mirando a ti.

Mañana se incorpora una nueva inspectora,

Silvia Orestes, échale un vistazo a su expediente.

Quiero que la ayudes a integrarse. ¿Me quieres decir qué te pasa?

Alicia, siempre hemos confiado la una en la otra.

Lo que sea, cuéntamelo. Es por Quintero.

Cuando esté todo ok, Zeus te llevará a Portugal en coche

y desde allí podrás pillar un avión a Miami con tu nueva identidad.

-Antes tendrás que darme el pasaporte.

¿Y tu compañero? ¿Qué tal con él?

De momento, me ha aportado pruebas para solicitar al juez

pinchar el teléfono de Charly Zaldívar.

-Pruebas, ¿que te parece bien? Repites.

¿Que no es lo esperado? Pues lo dejas.

Eso sí, te recomiendo hacer el ciclo completo.

-Tómate otra, que me gustaría saber a qué te dedicas, exactamente.

-¿A qué viene tanta curiosidad? -Creo que tenemos mucho en común.

-Ricky se me ha escapado de las manos.

No sé qué hacer para enderezarlo. -Ese niño me quita el sueño.

-No es por justificarlo,

pero los años sin ti se le han hecho duros.

Te ha echado de menos. -Tú y Álvaro, también

y no sois como él ni como vuestro padre.

-Cuando acabe aquí estaré para el arrastre

porque Juan ha fallado y debo doblar. -Da igual, sales a tu hora.

Quiero enseñarte una coctelería que han abierto en el centro.

-A ver si te enteras, contigo no voy ni a la vuelta de la esquina.

-Tu camarero ha fallado.

Debemos cerrar cuando Sara acabe el turno.

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Servir y proteger - Capítulo 406

12 dic 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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