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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 395 - ver ahora
Transcripción completa

Hasta mañana.

Me gustaría ofrecerle el puesto de jefe de seguridad en mi empresa,

pero el obstáculo es, que ese puesto ya está ocupado.

-Quiero lo que tú tienes. -Para eso tendrás que matarme.

-¿Estás bien? ¿Te pasa algo? Estás temblando,

parece que hayas visto un fantasma.

-Se llama Cholo Trejo y es el asesino de mis padres.

Vigílala con discreción, tenemos que impedir

que cometa una tontería.

Va a pagar por todo el daño que ha hecho,

yo misma me voy a encargar de que así sea,

aunque sea lo último que haga en mi vida.

Funciona.

-Ibas para figura del toreo y acabarás muerto

en las afueras de un polígono.

(Bocina)

-Nacha, ¿qué coño ha pasado aquí? -¡Nada!

Cuando llegué ya estaba agonizando.

-Tienes la ropa y las manos manchadas de sangre.

Quedas detenida por asesinato.

¿Por qué tiene la policía tanto interés en Cholo Trejo?

Ha aparecido muerto.

Lo encontramos hace dos horas en un descampado, a la afueras.

Cholo me dijo que Sofía Collantes conocía sus intenciones

de acabar conmigo.

¿Tú no sabías nada de eso? -¿Cómo iba a saber yo eso, hombre?

Somos amigos.

-Solo venía...

a devolverle mi placa. Cuando se solucione todo

la recuperarás y volverás a tu puesto de trabajo.

Comisario, no voy a volver.

¿Ves esto? Es su carta de dimisión.

Todavía la tengo aquí, aún no la he tramitado.

Tiene pinta de haber sido un crimen impulsivo,

una pelea quizá.

Yo creo que no tenía intención de matarle,

simplemente se le fue de las manos.

Todo esto no hace más que señalar hacia Nacha.

Los mejicanos ya tienen listo el primer envío.

-¿De qué cantidad estamos hablando?

-Una tonelada de cocaína. -¿Una tonelada?

El cártel de Sinaloa está preparando un envío importante de cocaína,

no sabemos el destino, pero sí quién será su distribuidor:

Sofía Collantes.

Pero, ¿eso está confirmado?

Sí, te lo ha dicho la secretaria judicial, pero ¿ella lo sabe seguro?

Toda España se queja de la lentitud de la Justicia,

y a mí me adelantan el juicio. -Yo no vuelvo a la cárcel ni de coña.

-Estoy muy feliz de guiar a alguien con tu potencial.

Si sigues por esta senda, seguro que llegarás muy lejos.

-Este tiempo que paso cediendo para que tú estés bien,

se ha acabado, me voy a centrar en mí, en mi bienestar, me toca.

-Igual estoy exagerando,

pero creo que se está metiendo en una secta.

-Debes estar preparada para el rechazo de quienes te rodean.

Estás creciendo, fortaleciéndote,

y eso impone a la gente que te conoce.

-¿Y me ponen la zancadilla antes de acompañarme?

-Exacto.

-"Fede, te he mandado un mail con una dirección de internet,

a ver si le puedes echar un vistazo".

-O sea, Iago Narbona está limpio.

-Lo siento, María, ¿qué puedo hacer yo?

-Mi madre es todo lo contrario a mi padre,

le va mucho mejor, la verdad.

-¿En qué sentido, es rica? -Digamos que trabaja por placer.

-Tú y yo nos tenemos el uno al otro.

-¿Qué coño haces?

¿A ti qué se te pasa por la cabeza?

-¿No te has dado cuenta de lo que siento por ti?

-Lárgate de aquí. -Vamos a hablar.

-No vamos a hablar nada, te largas ahora mismo.

¡Fuera!

Lo que me faltaba.

(Música emocionante)

Hasta luego.

-Paty, ¿qué tal el día libre? ¿Conseguiste recargar las pilas?

-Sí, me vino genial la sesión de seguimiento con Iago.

Y la próxima vez te avisaré antes.

-Yo te lo agradezco, sobre todo para organizarme.

Oye, una cosa que tengo curiosidad,

¿allí qué hacéis? ¿Meditáis solo?

-Meditamos y también hicimos una sesión de orientación.

-¿Y eso qué es?

-Cada alumno cuenta los problemas que tiene en el día a día

en los que sufren bloqueos.

Yo, por ejemplo: los estudios.

Iago nos aconseja sobre cómo enfocar todos estos asuntos

para poder superar nuestras limitaciones,

y progresar como persona.

-Ya. ¿Y os contáis vuestras cosas personales en público?

-En público tampoco.

Somos un grupo muy reducido y tenemos muy buen rollo entre nosotros.

-¿Y los demás que tipos de problemas tienen?

-De todo tipo, cada uno tiene su caso.

Hay problemas familiares, amorosos, laborales...

-¿Tú me quieres explicar todo eso para qué te sirve

a la hora de ponerte a estudiar?

Yo veo que pierdes muchísimo tiempo que no tienes.

-Pues me ayuda muchísimo.

Nosotros no podemos compartimentar nuestras vidas.

Ahora, el estudio forma parte de mi progreso como persona.

Y las sesiones de Iago van en la misma dirección.

Él nos ayuda a crecer como personas, más libres, más plenas.

-¿Más libres?

Pero si lo que te dice Iago va a misa y vuelve.

No entiendo dónde está la libertad. -María, tú no entiendes nada.

Iago es solo un guía.

-Será eso, hija, que no entiendo nada.

Y no entiendo cómo te estás comportando últimamente con Olga.

-¿Qué pasa con Olga? -¿Cómo que qué pasa?

Que ayer la dejaste con la palabra en la boca,

cuando vino a hacer las paces contigo.

-Tampoco exageres.

-No estoy exagerando, me estoy quedando corta.

Últimamente pasas mucho de la que es tu mejor amiga.

¿Es eso lo que te recomienda Iago?

-Pues no, Iago me recomienda absolutamente lo contrario.

-Pues hazle caso,

porque da mucha pena veros cómo estáis últimamente.

-Bueno, luego la llamo.

-No hace falta, ahí la tienes.

-Hola, Olga.

-¿Vas a pasar de mí o tienes ganas de hablar?

-Tía, no te enfades.

-No, me enfado, pero si vas a pasar de mí...

-Es que llegaba tarde a un sitio...

a la sesión de meditación. -Con Iago.

-Sí, con Iago. Pero no vayas a pensar que estoy pasando de ti.

De hecho, quería proponerte algo que es muy importante para mí.

-¿El qué?

-Que si te apetece podrías venir a una sesión.

Iago organiza algunas para los posibles nuevos alumnos.

-No sé, eso no me lo esperaba.

Esto de la meditación no sé si va mucho conmigo.

-Yo te propongo esto porque creo que te vendría superbién.

Así podrías entender la experiencia que estoy viviendo.

-¿Y cuándo sería?

-Esta misma tarde si te apetece.

-Genial. -¿En serio?

No sabes la ilusión que me hace que compartas esto conmigo.

-¿Se puede?

-Cierra la puerta.

-Antes de que digas nada, quiero pedirte perdón.

Sé que ayer te violenté mucho, me envalentoné y...

Y lo siento en el alma.

Estuvo totalmente fuera de lugar. -Lo sé. La cagué.

Bebí demasiado. -Ayer dijiste que no ibas borracho.

-¿Qué más da? El caso es que metí la pata y...

lo siento de verdad.

¿No podemos hacer como si esto no hubiera pasado?

-Por supuesto que no.

Yo quiero saber qué es lo que se te pasa por la cabeza.

-¿A qué te refieres?

-¿Te he dado muestras de querer ese tipo de relación contigo?

-Supongo que no. -¿Supongo?

-No sé, tus palabras de anoche, de que solo confiabas en mí...

No sé, me hice ilusiones.

-Pero ¿de qué cojones me estás hablando?

-De que te daba asco acostarte con la señora,

y yo era tu único amigo, pues...

Por un momento pensé que tú también...

-Cállate.

-Ya me callo. Toda la culpa es mía.

-Hablaba en serio cuando dije que eras mi mejor amigo.

Pero está claro que me equivocaba,

solo quieres aprovecharte de mí, igual que Sofía.

-Sergio, yo te aprecio de verdad, me importas mucho,

yo solo quiero lo mejor para ti,

y no quiero forzarte a hacer algo que no quieras.

Sé lo mal que lo pasaste en la cárcel.

-Dijimos que nunca mencionarías ese tema.

-Ya me callo.

Es que no sé cómo pedirte perdón. -¡Gallardo!

Mira, ahora mismo me da asco escucharte.

Y no te confundas, no tengo nada en contra de los gays,

pero hay algo que no soporto: la traición.

-Yo no te he traicionado. -¡Claro que lo has hecho!

Y todo por querer meterte en mi cama.

¿Tú te crees que si a mí me gustaran los tíos

iba a elegir un viejo alcohólico y chiflado como tú?

-Yo seré un borracho, viejo y maricón,

pero a mí no me falta ni mi madre.

Querubín. -¿Qué vas a hacer, me vas a pegar?

Resultará que no eres tan diferente que esos cerdos de la cárcel.

-Vamos a dejarlo aquí.

Que estamos un poquito nerviosos.

Me voy a trabajar. -De eso nada.

Tú lo has dicho. Vamos a dejarlo aquí.

Ahí tienes tu finiquito.

-¿Me estás despidiendo? -Lo acabo de hacer.

Ahora mismo, lo que más quiero es perderte de vista para siempre.

Así que largo.

¿Llamo a los de seguridad para que te acompañen a la calle?

Soy yo.

Mis planes se han precipitado, necesitaré antes los papeles.

No, escúchame tú a mí, lo vamos a hacer así.

-Sí, sí, eso es.

Me ha dicho Olga que se quiere apuntar a la sesión de esta tarde.

Si te parece bien.

¿Sí?

Qué guay. Nos vemos esta tarde.

Muchísimas gracias, Iago.

Adiós.

Hemos tenido suerte, hay una plaza libre.

-No sabes la ilusión que me hace que vengas.

-Genial. Paso después de la escuela a recogerte.

¿Qué me pongo? ¿Llevo una toalla?

-Nada. Ropa cómoda y la mente abierta, eso sí.

-Paty, sal un momento a la terraza,

a ver si se nos va alguien haciendo un "simpa".

-Vale, pero te voy a decir una cosa, María,

no deberías preocuparte tanto por el dinero.

Cinco euros no te van a hacer más rica,

solo más pobre de espíritu.

-¿Se puede saber por qué te apuntas a una charla de ese tío?

Me estás diciendo que Paty está peor desde que está con él.

-Precisamente. Quiero ir para entender por qué ha cambiado tanto.

-Ah, me dejas más tranquila.

Pensaba que te ibas a enrollar en la movida del charlatán ese.

-Eso no va a pasar.

Y va a venir bien que vaya para saber más del Iago ese.

-Sí, me parece una buena idea.

-Toma, María, cóbrate.

Y toma esto, que los de fuera no solo han pagado,

también nos han dejado propina.

-Válgame Dios, para aumentar mi pobreza de espíritu.

-Yo me voy yendo.

Vendré a recogerte después de la escuela.

-Vale. Jo, tía, qué ilusión.

Adiós.

-¿Cuándo tendrás listo el pasaporte?

-En 48 horas. -Que sean 24.

Aquí tienes el doble de lo que pedías,

más cien por la botella.

-¿Desde cuándo recibes tú personalmente a los mensajeros?

-Desde que me mandan botellas de coñac francés de 20 años.

Es el regalo de un cliente satisfecho.

-¿Y qué has hecho para tenerlo tan contento?

-Organizar un envío de un día para otro, Almería-París.

Era un cargamento de fresas. Le salvé el culo básicamente.

-Me alegro de que esta parte del negocio

funcione tan bien como la otra. -Hay que mantener la fachada intacta.

-¿La abrimos esta noche?

-Te propongo un plan mejor para esta botella.

Preservarla hasta vender el último gramo de cocaína de los mejicanos.

Ni ron ni tequila, brindaremos con coñac francés.

-Me encanta.

¿Resolviste los problemas de contabilidad?

-Sí, al final no fue tan engorroso como parecía.

Si te soy sincero, acabé antes de tiempo y fui a cenar con Gallardo.

-¿Me dejaste colgada para irte a cenar con ese?

-No lo veas así, simplemente surgió. -¿Cómo que surgió?

-Gallardo vino a comunicarme que nos deja.

Y me pareció que una cena de despedida era lo mínimo.

-¿Ahora nos deja sin más? -Ese tío no sabe ni lo que quiere.

Está alcoholizado, es imprevisible.

Cuanto más lejos esté de nosotros y nuestros negocios, mucho mejor.

-¿Te ha hecho algo que yo no sepa?

-No, simplemente he comprendido

que sus intenciones van por otro lado.

Le han ofrecido dar un palo en su tierra, me parece.

Tampoco quería que me diera detalles. -Está bien.

Sabes que no lo voy a echar de menos. -Yo tampoco.

-No tendrás planes para esta noche, ¿verdad?

-Sí, compensarte por lo de ayer.

Reserva en el restaurante que más te apetezca, y después...

podemos ir a tu casa si quieres.

-Ya sabes cuál es la respuesta.

-¡María!

María, tráeme otra.

-No me grites que no estoy sorda. Y ya está bien de beber,

que no es mediodía y ya has tomado una botella.

-Me da igual la hora, yo quiero seguir bebiendo.

-Aquí solo te vas a beber un café cargado, si es que lo quieres.

-¿Esto qué es un bar o un convento de monjas?

¡Que me pongas otra, leche! -Te he dicho que bajes la voz.

Y no te voy a poner otra botella, tú verás.

-Verás cómo cambias de opinión

cuando veas esto.

A ver, ¿cuánto quieres por esa mierda de tintorro que sirves?

Pídeme lo que quieras que hoy me siento generoso.

-Yo que tú no haría alarde de llevar encima tanto billete.

Todavía no ha nacido el desgraciado que me dé un palo a mí.

-Que cojas tu dinero y te vayas por la puerta.

-¿Me estás echando? -Pues parece que sí.

Tenemos reservado el derecho de admisión.

-A mí no me echa nadie de ningún sitio.

Hasta del útero de mi madre me tuvieron que sacar con fórceps.

¡Que me ponga otra, coño! -Ay que tener paciencia contigo, ¿eh?

¿Tengo que llamar a la policía? -Suelta ese teléfono.

¡Eh, Gallardo! ¿Qué pasa aquí?

El señor se ha pimplado una botella

y no entiende que no le voy a poner otra.

Yo me encargo, María.

Te voy a hacer una pregunta:

¿o te vas por las buenas o tengo que detenerte?

Tú qué me vas a detener, pamplinas,

si tú no eres policía, tú eres un espía.

Tira, que estás borracho y no sabes lo que dices.

O les aviso a mis compañeros

y les digo que estás deseando volver a los calabozos.

Seguro que el comisario se alegra de verte. Me consta que te tiene ganas.

¿Por qué no vas a darte una ducha fría y a dormir la mona?

Ya me voy ya.

Pero no pienso volver ni por este bar ni por este puñetero barrio.

¡Me cago en la madre que os parió a todos!

Que sois todos unos desagradecidos. ¡Largo!

Muchas gracias por quitármelo de encima.

Menudo cabestro que no me hacía caso.

No te preocupes, ya lo has oído, no volverá por aquí.

No caerá esa breva. Dios te oiga.

-¡Joder!

¿Qué pasa? ¿Qué horas son estas?

A mí que me importa que sean las doce.

¿Para qué mierda me llamas?

¡No, no, espera, no cuelgues!

Sí, sí, claro que me interesa.

Pero ¿qué sabes exactamente?

No te preocupes por la pasta,

si la información es buena te voy a dar un buen dinero.

¿No me puedes adelantar nada?

Vale, de acuerdo. Voy para allá y me cuentas.

-Me sorprendido lo rápido que ha largado

los nombres de sus compinches.

Es normal en delitos menores como el robo de cobre.

Si no hay agravantes los dejan en la calle,

y simplemente tienen que pagar una multa,

por eso en los interrogatorios es bueno apretarles las tuercas

hablándoles de penas de prisión por obstrucción a la justicia,

así acaban cantando. Entiendo.

Temen más la cárcel que las represalias por chivarse.

Depende del caso, pero lo importante en la sala de interrogatorios

es tener mucha psicología.

¿Qué tal se te da? ¿La psicología?

Mucho mejor que el atletismo. Miguel, deja de fustigarte con eso,

le podría haber ocurrido a cualquiera.

Ya, pero me pasó a mí en mi primer día.

Y menos mal que no me hice un esguince.

Solo me faltaba cogerme la baja recién incorporado al servicio.

Son gajes del oficio.

Ahora debemos centrarnos en la misión que tenemos entre manos,

y es acabar con la banda del cobre.

¿Tienes la dirección? Sí.

Calle Ingeniero Gordóniz 15, bajo derecha.

Esa es la casa del Rubio. ¿De memoria?

También la llevo apuntada.

Siempre es mejor, no sabes qué te puede ocurrir por el camino.

Quizá te entra un aviso urgente de H50,

o tenemos que asistir a la comisión de un delito.

¿Y eso pasa muy a menudo? En Distrito Sur todo es posible.

¿Te duele? No, pero me pica la tobillera.

La tengo que llevar una semana. Dame, hoy conduzco yo.

Así que, aquí es donde os reunís.

-Sí.

¿Ya sientes la paz que transmite este lugar?

-Es acogedor.

-A Iago le gustaría ampliar esto, tener un local más grande

para que vinieran más alumnos.

Pero de momento se tiene que conformar con esto.

-Olga, bienvenida.

Me alegro que hayas podido venir. -Gracias por invitarme.

-Paty estaba deseando de compartir esto contigo.

Es una alumna aventajada. -Sí, ella ha sido muy persuasiva,

y yo tenía curiosidad por saber que hacéis exactamente aquí.

-Eso habla bien de ti, significa que tienes la mente abierta.

Sentaos, por favor. Noto mucha energía dispersa.

Vamos a comenzar.

-Hola, te traigo trabajo. -Qué novedad. ¿Qué me traes?

-Un caso de estafa, vía SMS.

Un vecino recibió un mensaje, supuestamente del banco,

donde le pedía sus datos.

-Me imagino que le habrán dejado la cuenta tiritando,

es un claro caso de suplantación de identidad.

-Sí, pero por suerte, el hombre, que ya es bastante mayor,

se lo comentó a la señora de la limpieza,

y esta le aconsejó alertar al banco,

así que, solo le han quitado 3000 euros.

Está todo aquí. Échale un vistazo.

-Pues lo pongo a la cola, porque tengo más frentes que en Vietnam.

Me están entrando casos...

Y también está lo de Nacha, que me tiene preocupado.

Me gustaría ayudar a encontrar al verdadero asesino del sicario.

Yo no sé qué pasa en Distrito Sur,

pero los índices de criminalidad están subiendo como la espuma.

-Va a ser verdad que el sol está entrando en la casa de sagitario.

-No me digas que crees en esas chorradas.

Creer a pies juntillas, no.

Lo vi de pasada en el horóscopo de una revista.

Pero es verdad que atravesamos una época convulsa llena de cambios:

Lola se va, el comisario se queda,

Nacha dimite...

-Lo de Bremón y Lola son dos caras de una misma moneda.

Lo de Nacha sí es de verdad.

Hay un asesino en la calle y se puede ir de rositas.

Si le echas la culpa a los astros, es cosa tuya.

-Ya sé que es una tontería,

pero me hacía ilusión pensar que los astros también tenían

un cambio preparado para mí. -¿Un cambio...?

Un cambio laboral.

Tienes a huevo postularte para el puesto de Lola.

-Que no, Fede,

yo ahora mismo estoy muy bien donde estoy.

-Vamos a ver, Espe, que nos conocemos.

Además, Lola está de acuerdo conmigo en que tú eres la mujer perfecta

para ocupar su puesto en la UFAM.

-¿Has hablado con ella? -Sí, ayer chateé un rato.

-Parece que está contenta en Valladolid, ¿no?

Yo creo que al final ha elegido la opción correcta.

-No me cambies de tema, de verdad.

¿Quieres o no quieres el puesto de Lola?

-Pues claro que quiero, Fede. -Pues entonces...

-Ya, pero yo creo que no tengo opción,

por eso no quiero ni planteármelo, porque me ilusiono

y me pego el batacazo, que ya me pasó una vez.

-Ahora tienes muchísima más experiencia.

Has estado trabajando con ella día a día.

Yo creo que eres la transición absolutamente perfecta.

-Es una manera de verlo, pero creo que pondrán alguien de mayor rango,

no una simple oficial.

-"Una simple oficial", siempre haciéndote de menos.

Pongamos que tienes razón.

Igual ha llegado el momento de pensar en ascender a subinspectora.

-¿Qué dices? Eso es un montón de tiempo, un montón de trabajo,

yo ni me lo planteo.

-¿Y a qué estás esperando?

¿A que el horóscopo de una revista le dé el empujón a tu carrera?

-Que no lo sé, Fede, no me presiones.

-Espe, tampoco... Espe... ¡Espe!

(Teléfono)

Elías.

Te he llamado porque tengo algo que te puede interesar.

No es sobre Cholo, es sobre Iago Narbona.

Sí, sabía que te iba a gustar.

-Contamos hasta cinco,

y muy poco a poco vamos tomando conciencia

del lugar en el que estamos.

Quiero que volváis a contar hasta cinco.

Abrid los ojos.

Muy bien, ya hemos terminado.

En vuestro sitio, disfrutad de esta sensación de paz y bienestar.

Quiero presentaros a Olga, que ha querido hoy unirse a nosotros.

No seas tímida, ¿quieres compartir algo sobre ti al grupo?

-No sabía que tendría que hablar.

-Sé tú misma. Preséntate para que te conozcan mejor.

-Bueno, me llamo Olga, pero eso ya lo sabéis,

estudio cocina, que es lo que más me gusta,

y es la primera vez que vengo a una de estas sesiones,

yo soy más de machacarme en el gimnasio.

De hecho, allí conocí a Paty, que es mi mejor amiga.

Y vengo porque sé que esto es muy importante para ella.

Y ya está.

-Espero que no sea la última vez que te vemos por aquí.

Quiero que sepas, que cuando estés preparada,

podrás compartir con nosotros tus problemas.

-¿Mis problemas? -Todos tenemos problemas, ¿o no?

Las sesiones de orientación sirven para gestionarlos.

Ahora que nos conoces, las puertas de nuestra casa están abiertas para ti.

Hemos terminado por hoy.

Quiero que salgáis renovados y llenos de energía.

Gracias.

-¿Qué? ¿Qué tal la relajación?

-Bien, me ha costado al principio, pero luego bien.

-Yo creo que Iago ha utilizado ejercicios un poco básicos,

pero es porque has venido tú.

Si te apuntas a más sesiones, verás cómo progresas muy rápido.

-¿Qué tal, chicas?

-En paz, como siempre que vengo.

Le decía a Olga que se puede apuntar a más sesiones.

-Claro, también imparto otros cursos.

La semana que viene doy un seminario de reiki.

-Ah, ¿sí?

-Yo quiero apuntarme a eso. -Paty,

a lo mejor no vas a tener tiempo para todo.

-La noción del tiempo es subjetiva, Olga.

-Claro. Yo me apaño, tú apúntame.

-¿Nos vamos o qué? -Ve adelantándote que yo ahora voy.

-Vale, te espero fuera.

-Hasta luego, Olga.

¿Cómo ha ido? -Muy bien.

Ha sido increíble, me hace sentir tantas cosas...

-Estoy muy orgulloso de ti. -Gracias.

Miguel, te estaba buscando. ¿He tardado mucho?

Café recién hecho, qué bien. Ya, pero sabe un poco raro.

¿Me buscabas por las diligencias?

Pensaba ponerme con ellas ahora mismo.

Tranquilo. Te buscaba para darte la enhorabuena

por tu comportamiento en las detenciones de hoy.

Vaya.

Gracias.

No ha sido muy complicado porque los dos sospechosos

estaban en casa del "Rubio", así que...

No te quites méritos.

Era evidente que habían consumido estupefacientes

y el joven se puso muy agresivo.

Y tú supiste pararle los pies sin necesidad de usar la fuerza.

Intenté usar la psicología como me dijiste tú.

Y lo hiciste muy bien. Gracias.

No estaba nervioso porque sabía que tú me cubrías las espaldas.

Es lo que tiene que pasar siempre con tu binomio,

independientemente de quién te asignan.

Gracias por los ánimos y los consejos, Alicia.

No hay de qué.

La verdad es que hace nada estaba yo en tu lugar,

recién salida de la academia. ¿Y a quién te pusieron de binomio?

A un oficial que conocía muy bien el barrio.

Se había criado aquí y él me enseñó

lo que es ser un policía de calle.

Parece que han pasado siglos de aquello.

¿Y dónde está? ¿Sigue por aquí?

Ya no. ¿Sabías que con doble de azúcar se mata el sabor?

Hay muchas rotaciones por lo que veo.

También hay gente que hace toda su carrera aquí.

Y que siempre está al pie del cañón, como la inspectora jefe Miralles.

Ella siempre ha sido mi mentora.

Y siempre tiene abierto su despacho para cualquier duda que tengas.

Estoy deseando conocerla. No te decepcionará.

Buenas. ¿Queda café? Sí, Miguel ha hecho una cafetera.

Pero ¿siempre queda así de aguachirri o he hecho algo mal?

No eres tú es ella. Te acostumbrarás.

Bueno, me voy a poner con las diligencias.

Recuerda: pulcras, concisas y veraces.

Deben servir para la instrucción.

Las tendrás en tu mesa antes de que te vayas a casa.

Me gusta tu tono de instructora,

y al nuevo también. ¿Tengo que ponerme celoso?

No digas tonterías.

Alicia, es verdad, lo tienes comiendo de tu mano.

Ha tenido mucha suerte de que Miralles te nombrara su mentora,

y lo digo por experiencia. Para ya.

Está bien. Bueno, ¿qué tal? ¿Tiene madera?

Creo que sí. Está un poco verde, pero es normal.

Ya le meterás tú caña. Lo digo en el buen sentido de la palabra.

Es joven, ingenuo e idealista,

como toca en alguien que empieza.

¿Me lo parece a mí o este chaval despierta tu instinto de protección?

No me había parado a pensarlo, pero creo que sí.

No sé si es porque soy madre

o porque realmente creo que necesita protección.

Pero pienso dársela, me parece que es un buen chaval.

¿Sabes?

A mí me encantaba cuando me hablabas en tono serio.

Vamos, me encantaba...

incluso me ponía. Vale ya,

no sé para qué te cuento nada.

Gracias, Fran. Hasta luego.

Hola, chicas, ¿qué tal ha ido?

-Bueno, sin más.

-Sin más, ¿ya está? Chica, qué entusiasmo.

-Digo lo que pienso.

-Pensé que te habían venido bien las clases de relajación.

-Sí, está bien dejar de hacer cosas como una loca,

relajarse y pararse a pensar...

Pero lo podemos hacer en casa. -Anda ya.

-Eso es como comprometerse

a hacer abdominales y sentadillas viendo la tele.

Duras tres días.

Para esto se necesita el espacio adecuado,

y sobre todo alguien que te guíe. -Yo no necesito un guía, Paty.

-¿No te gusta Iago? -No, no va conmigo.

-Ella le ha dado una oportunidad que era lo que tú querías, ¿no?

-¿Por qué no vienes conmigo al curso de reiki?

-Ni loca. Y si tú supieses de qué va, tampoco irías.

No perderías tu tiempo en esa tontería.

-¿Estás insinuando que yo soy tonta? -No.

-No, Paty, lo que te estoy diciendo es que tú no te informas.

Todo lo que dice Iago vas de cabeza, sin pensarlo.

¿Cómo vas a curar a una persona poniéndole las manos encima?

-El reiki es muchísimo más que eso, ¿sabes?

Se sana a través de la energía... -¿En serio te crees estas tonterías?

-Al menos voy a darle una oportunidad.

No soy como tú, una estrecha de miras.

-Pues si ser amplia de miras significa que te engañen...

-Eso tú no lo sabes.

-Mira, Paty, mi padre es médico,

y yo estoy muy informada sobre todas estas terapias alternativas.

-Claro, como tu padre es médico, tú eres doctora en medicina, ¿no?

-Mi padre está muy enfermo, pero si tú crees tanto en esto,

le llevamos a Iago para que le ponga su música y así se cura.

-Chicas, parad ya las dos.

-No pienso discutir contigo, no me apetece.

Solo te quiero hacer una pregunta.

Si tantas tonterías te piensas que es esto,

¿por qué me has acompañado a la sesión?

-Necesitaba entender por qué mi amiga que es una persona tan inteligente,

se deja embaucar por este tío.

-Yo no me estoy dejando embaucar por nadie.

-Paty, no te ves. Cuando el tío habla tú no sabes cómo le miras.

No sé qué tipo de relación tienes con él, pero no es sana.

-¿Sabes lo que pienso?

Que la única relación tóxica que hay es la que tengo contigo.

-Pero ¿qué dices? Soy tu mejor amiga. -Las amistades también se rompen.

-Si te digo todo esto es porque estoy preocupada por ti.

-Si tan buena amiga fueras, te alegrarías de que estuviera feliz.

En vez de amargarme todo el rato. -Solo te quiero abrir los ojos.

-Porque tú los tienes muy abiertos, ¿no?

Porque tú tienes todo el conocimiento del mundo

en la cabecita.

Tú tienes envidia de que yo sea capaz de ver más allá.

-Paty, no digas nada de lo que te puedas arrepentir.

-Tranquila, María, no me voy a quedar aquí para ver cómo me insulta.

-Muy bien.

-¿Te has despachado a gusto?

Que sepas que te has pasado con tu amiga.

-¿Yo? -Sí, tú.

-Bueno. ¡Vamos!

-Hola, Fede, ¿qué te pongo? -No quiero nada. ¿Está Paty?

-Hace un rato que se ha ido. ¿Querías hablar con ella?

-Tengo información sobre Iago Narbona

-¿No se encargaba Elías del caso?

-Sí, se encarga del caso, pero está liado con lo de Nacha,

y como la UIT también intervenimos,

ha preferido que sea yo quien te traiga nuestros avances.

-Ya.

¿Habéis encontrado algo? Me dijo Elías que no tenéis nada contra él.

-Ya sabes que en internet es muy difícil mantener un secreto.

-Siéntate y cuéntamelo, que estoy muy preocupada con este tema.

-Iago Narbona se llama en realidad Andrés Gascón.

-¿Qué me dices? ¿Está usando un nombre falso?

-Efectivamente. No firma documentos, ni contratos,

no es ilegal, pero es sospechoso.

-Si usa un nombre falso será porque algo tiene que ocultar.

-He encontrado dos denuncias a su nombre.

-¿Denuncias de engañar a chavales? -Efectivamente.

Los padres de unos chicos jóvenes

le denunciaron por captar a sus hijos para una secta.

-Yo sabía que esto me olía a secta.

¿Y cómo lo dejan libre, si ha vuelto a las andadas?

-Porque las denuncias se desestimaron,

son adultos y hacen lo que quieren.

Dijeron que seguían a este vende motos porque les apetecía.

-¿No se pudo demostrar que a estos chavales los estaba engañando?

-Difícilmente. Todo este tipo de líderes

se mueven en una especie de limbo legal.

Ellos dicen que todo lo que hacen es positivo,

incluso curativo para la gente.

-Ya, sí. La autoconfianza, la superación de bloqueos,

la libertad y la paz interior...

La Paty no hace más que repetirlo, como si fuera un robot.

-Ellos se aprovechan de la buena fe de la gente.

Les lavan el cerebro y los delitos no son palpables.

-¿Y esos chicos no han dicho si les robó dinero o algo?

-El objetivo es económico.

Los seguidores hacen donativos voluntariamente,

con lo cual no hay delito.

¿Paty le ha dado dinero a este señor? -No lo sé, cada vez me cuenta menos.

Esta mañana me ha recriminado

por estar pendiente de las cuentas del local.

Me ha dicho que el dinero me empobrece el espíritu.

-Tócate los pies, Ginés.

Me parece que Iago Narbona está preparando el terreno.

-Yo no sé cómo Paty se ha podido meter en una cosa así

con lo espabilada que ella es.

-No es cuestión de ser espabilado o no, esto pasa.

Comienza siendo por algo positivo...

-Sí, al principio Paty con todo lo de la meditación,

y las ondas binaurales parecía que le iba bien.

-Ese es el punto de enganche.

Y ellos se aprovechan de la gente que está mal,

que necesitan un lugar al que agarrarse.

He buscado en internet y hay más de 50 sectas de este tipo en España.

-Fíjate tú.

Yo pensaba que los de las sectas eran cuatro colgados con túnicas

que estaban todo el día fumados.

-Las tenemos mucho más cerca de lo que pensamos.

Te diré que me preocupa mucho lo de las pastillas.

-Cada día tiene comportamientos más extraños,

tenemos que hacer algo.

-Yo creo que tú eres la única que puede abrirle los ojos.

-¿Yo? Pero si hasta Olga lo ha intentado.

Estuvo hablando con ella y no veas la bronca que tuvieron.

-Es una suerte que nuestros caminos se hayan cruzado.

Pocas veces encuentro personas como tú,

con la mente tan abierta.

Eres una alumna excepcional.

Para mí, mi favorita.

Pero no se lo digas al resto,

no quiero que afecte negativamente a la dinámica del grupo.

¿Verdad?

-Perdón, no quería interrumpir.

-Tranquila, aquí todos sois bienvenidos.

Estoy contigo en un segundo, ¿vale?

-Yo quería darte esto, Iago.

Para el nuevo centro.

-Gracias, Miriam, de corazón.

Esto es muy importante para el grupo.

No me digas nada.

Percibo la energía negativa con la que vienes cargada.

-Ni que lo digas. -¿Qué ha pasado?

-He discutido con Olga, ha sido horrible.

-Déjame adivinar. ¿Tiene que ver con la sesión que hemos tenido aquí?

-Pues sí. ¿Cómo lo sabes?

-Salta a la vista que esto no es para ella.

Seguro que opina que todo esto es una tontería.

-Me ha hecho creer que de verdad le importaba, pero no.

Lo que quería es entender cómo lo haces para engañarme.

-Engañarte. -Sí.

Eso dice ella que haces conmigo.

Debe creer que soy estúpida.

-No tienes que enfadarte, la ira no nos trae nada bueno.

Puedes aprender a desprenderte de ella.

-¿En serio no estás enfadado?

¿No te molesta que haya venido a hacer el numerito?

-No, en todo caso, siento lástima por su espíritu tan pobre.

De cada experiencia se puede sacar algo bueno.

-Esto te ha servido para darte cuenta

de que Olga es una persona nociva para ti,

y no la amiga que parecía ser.

-Eso es lo que pensaba yo, pero estaba en caliente.

Olga y yo hemos vivido muchas cosas juntas,

y hasta ahora siempre he podido contar con ella.

-Tú misma lo has dicho, hasta ahora.

Pero una amiga de verdad apoya, y no juzga.

Recuerda que cabía la posibilidad de que reaccionara así.

-No me puedo creer que nuestra relación vaya a acabar así.

-¿Crees que ha sido una decisión tuya o de Olga?

Tú solo le has pedido apoyo en el camino que has emprendido a mi lado.

¿Y ella qué ha hecho? Darte la espalda.

¿Eso es una amiga de verdad?

Sé que es doloroso, pero no huyas del dolor,

es parte de tu proceso de curación.

Poco a poco irás sanando y te olvidarás.

-Gracias, Iago.

Ahora me siento más liberada de toda esa carga negativa que tenía.

-Yo siempre estaré para ayudarte,

para guiarte en el camino.

-Gracias.

Te quería preguntar una cosa. -Claro.

Entre mis alumnos no tengo secretos,

solo enseñanzas que no hemos compartido.

-¿Qué es eso que te ha dado Miriam?

¿Es para el nuevo centro?

-Miriam ha hecho una aportación.

Aspiro a alquilar una sala más grande

para atender a más alumnas como vosotras.

Y Miriam ha sido muy generosa.

-Lo siento muchísimo, no sabía que estabas pidiendo donaciones

entre los alumnos... -Paty, no te sientas violenta.

Sé que con tu sueldo de camarera

no puedes hacer grandes alardes de generosidad.

Por eso no te he dicho nada, al contrario,

siéntete libre de esta carga.

-Te agradezco mucho tu comprensión, pero de verdad

que querría contribuir.

-Cada uno contribuye lo que puede.

-Ya, pero me da rabia.

-¿Qué hemos dicho de los sentimientos negativos?

Fuera. -Fuera, lo dejo fluir.

Pero no entiendo una cosa,

porque Miriam me dijo que era teleoperadora.

No debe de cobrar mucho más que yo.

-Creo que sus padres le han dado el dinero, pero no es asunto mío.

-Claro, se lo puedo pedir a mi madre. -No.

No te metas en líos con tu madre y menos por mí.

Me basta tenerte como alumna. -Ella no va a poner pegas.

Hace un montón de tiempo que no le pido nada,

y le encanta ayudarme en todo lo económico.

-Ya.

Fomenta la ilusión de dependencia, ¿no?

-Sí, debe ser. Pero, mira,

vale la pena darle el gusto, todo sea por el nuevo centro.

-Eres muy generosa, Paty, de verdad.

Estoy muy orgulloso de ti.

Eres mi alumna favorita. Lo sabes, ¿no?

¡Hola! ¡Ay, papá!

-Bueno, así da gusto volver a casa, qué recibimiento.

¿Qué tal, Olga? ¿Cómo estás, cariño?

Bien, pero no os esperaba tan pronto.

Hemos querido adelantar el vuelo,

porque te queríamos contar las novedades en persona.

(ANTONIO SUSPIRA)

Estoy dentro, ya soy oficialmente paciente del doctor Salazar,

me ha aceptado en el ensayo clínico.

-Cuánto me alegro, papá. ¿Estás contento?

-Sí, estoy contento, un poco asustado también.

Pero contento porque el doctor Salazar

me ha causado una impresión envidiable.

Van a acabar siendo íntimos, les tenías que oír hablar,

parecía que se conocían de toda la vida.

Es un hombre muy cabal, con los pies en la tierra.

Está muy esperanzado en el proyecto, pero también conoce sus riesgos,

y lo más importante, no los oculta.

-¿Y tu miedo a los efectos secundarios?

-Bueno, él conoce muy bien las complicaciones,

las tiene previstas, pero hay un amplio margen para los imprevistos.

Pero de eso no vamos a hablar ahora. No, todo lo contrario.

Si me hubiera prometido alguna cura milagrosa,

hubiera sospechado.

-No hay que fiarse de esos charlatanes

que dicen que curan por arte de magia.

Yo, después de conocer al doctor Salazar,

creo que puede obrar el milagro.

Sí, me ha causado muy buena impresión.

Y fíjate si será bueno,

que tu padre con lo quisquilloso que es no le ha puesto un pero.

¿Quisquilloso yo? ¿Es que no oíste a Pablo?

Los médicos somos los pacientes que más sufrimos.

-¿Quién es Pablo? El doctor Salazar, hija.

Te digo yo que acaban siendo grandes amigos.

Eso si sobrevivo. -Papá, no hagas bromas con eso.

-Es una realidad que tenemos que tener en cuenta,

si no, el golpe puede ser más duro.

-Vale, pero por ahora, déjame hacerme ilusiones.

¿Cuál es el siguiente paso, cómo va a ir el proceso?

Hazte a la idea de que va a ser largo.

No consiste solo en aplicar un tratamiento

a las personas que nos hemos ofrecido,

se trata sobre todo de recopilar datos sobre el proceso.

Esa es la función de un ensayo clínico,

hacer que la ciencia avance para curar otros enfermos en el futuro.

-Entonces, ¿va a ser mucho tiempo?

-Mínimo tres meses.

Y no se puede interrumpir el tratamiento.

-Tú no te preocupes, que no te vamos a dejar solo.

Nos mudamos todos y ya está. No hay tiempo para eso, cariño.

¿Por qué, cuándo te vas?

-La semana que viene.

He venido el tiempo justo para hacer las maletas.

Y como en mi estado no puedo coger vuelos así como así,

o vuelvo curado... -O nada.

-¿Qué haces aquí?

Te hacía de camino a Sevilla, Sergio me dijo que volvías a tu tierra.

-Vaya, vaya, ¿eso le ha dicho?

Pues ganas no me faltan.

No me gusta dejar cabos sueltos,

por eso he venido.

-¿Para despedirte de mí? No era necesario.

-Me he enterado de algo que le puede interesar,

y no quiero privarle de esa información.

-Ya, y a cambio me pedirás una generosa cantidad de dinero,

como siempre. -Pues mire usted por donde, no.

De momento, el titular se lo voy a dar gratis.

Sergio Mayoral planea fugarse de España en cuestión de horas.

-¿Y te lo ha dicho a ti? -No, claro que no.

Sergio se las da de gran amigo,

pero nunca me confiaría una información tan arriesgada para él.

-Entonces, ¿de dónde sacas eso? -Tengo mis fuentes.

-No te creo.

-Pues hace mal.

Ya le demostré con lo de Quintero que tengo soplones por todas partes,

especialmente en los bajos fondos,

esos fondos que transitan al margen de la ley.

Y por eso sé,

que Sergio ha contratado los servicios de un falsificador,

y le ha pedido un pasaporte para mañana mismo.

Lo de que se va del país es cosecha propia,

pero no hace falta ser un lince para deducirlo.

Conociendo a Sergio, no se irá con las manos vacías.

No me extrañaría que esté desviando fondos

para irse con el riñón bien cubierto.

Es lo que yo haría si supiese tanto de bancos y de números.

-No es posible, Sergio no se atrevería a traicionarme así.

-¿Por qué?

¿Por miedo a que le den una paliza

como la última vez que intentó marcharse?

-¿Cómo sabes eso? -Ya se lo he dicho, señora,

manejo información. -Eso fue hace mucho tiempo,

eran otras circunstancias.

Sergio es feliz conmigo ahora, somos una pareja.

-¿Y también me va a decir que la quiere? Por favor.

Yo la hacía a usted más inteligente. Hay que ver lo engañada que la tiene.

-¿Qué más sabes? -Anoche cené con Sergio,

y después, con unas copas de más,

me contó lo que realmente siente por usted:

asco.

También me dijo que no soporta hacerle el amor,

y que tiene que pensar en otra para mantener el tipo.

-¡Cállate!

Si no quieres que te pegue un tiro aquí mismo.

-Señora, comprendo que esté cabreada, no es para menos,

pero no vaya a matar al mensajero.

Aquí el traidor es Sergio, no yo.

-¿Por qué haces todo esto, eh?

¿Qué ganas tú metiendo cizaña? ¿Quieres dividirnos?

-No se equivoque, señora, ustedes ya están divididos.

Sergio y usted no están juntos, es solo un espejismo.

Para que vea que no le miento:

el anillo que lleva Sergio se lo regaló usted, ¿verdad?

-¿Y qué?

Dice que le hace sentir como una res

marcada por el hierro de la ganadería.

Veo que ya empieza a creerme.

-Quiero pruebas. -Las tendrá.

A cambio quiero el puesto de Sergio.

-¿Crees que puedes sustituirlo? -Solo en lo profesional.

No tengo interés en meterme en su cama, si es le preocupa.

-No tienes lo que hay que tener para ser mi mano derecha.

-Ah, ¿no?

Que se lo pregunten a Cholo Trejo.

-¿Tú lo mataste?

-¿Sorprendida?

Pues Sergio estaba al corriente.

Ah, veo que también se lo ocultó.

Para que vea que es un traidor

y que la ha tenido engañada todo este tiempo,

también sé esos secretillos, señora,

que estaba usted conchabada con Cholo Trejo para acabar conmigo.

Pero eso no lo tendré en cuenta,

comprendo que son solo negocios.

Para que vea que manejo información y que conmigo no se juega así como así.

Bueno, pues yo me voy.

Mañana le traeré las pruebas que le he prometido.

Y no se preocupe, señora, que conmigo le irá bien.

Verá cómo al final acabaremos entendiéndonos.

(Teléfono)

(LLAMADA DE SERGIO)

-¿Sí? -"Hola, preciosa.

Quieres que pase por la oficina y vamos juntos al restaurante?

-No, mejor lo dejamos para mañana,

se me ha cogido un tremendo dolor de cabeza. ¿No te importa?

Claro que no. Tranquila.

Tómate algo y descansa. ¿Qué le vamos a hacer?

Te veo mañana. Un beso".

¿Tú qué crees, mamá?

¿Crees que podríais intervenir? ¿La policía? No.

La policía no puede intervenir.

Paty es mayor de edad y es libre

de gastarse su dinero en cursos de reiki o en las pastillas esas

que son perfectamente legales.

Pues a ver cómo lo hago, porque está ciega.

-Sí. lo he consultado con Iago,

y me ha reconfortado mucho, porque me ha hecho ver el lado bueno

de toda esta discusión.

-¿Y pelearte con tu amiga tiene un lado bueno?

(PATY ASIENTE)

-Darme cuenta de que Olga no es tan buena amiga como pretende ser.

Si de verdad lo fuera, se alegraría

de que por fin he encontrado algo que realmente me llena.

En cambio, no para de atacar a Iago, parece que le da rabia verme feliz.

Tengo que hablar con el comisario de mi excedencia.

¿Crees que se apañarán sin ti durante tanto tiempo?

Por supuesto. Además, que más les vale,

porque yo voy a estar los tres meses a tu lado.

Te lo voy a decir, a ver si de una vez abres los ojos,

ese Iago no es la persona que tú crees que es.

Para empezar, no se llama Iago Narbona,

se llama Andrés Gascón.

-Nacha, ¿qué haces aquí?

-Estoy recogiendo sus cosas, yo no pinto nada acá.

-No digas eso que esta es tu casa. -Bueno, ya no.

-¿Sigues con esa absurda idea de dimitir?

Piénsalo bien.

Cuando se aclare quién mató al indeseable ese,

volverás al servicio, eres muy necesaria aquí.

-Ya le dije todo lo que sabía sobre ese hombre.

Vino a solicitar el puesto de jefe de seguridad,

y yo lo rechacé. Fin de la historia.

Dicho de esa manera, parece que Cholo solo viniera

a visitarle en una ocasión.

¿Adónde quiere ir a parar, comisario?

Hemos mirado imágenes de cámaras de seguridad

aledañas a su empresa,

y hemos comprobado que Cholo

la visitó, al menos, en tres ocasiones.

¿Qué tiene que decir respecto a esto?

¿Que su mujer es compañera?

-La inspectora jefe Claudia Miralles. -Precisamente la he conocido hoy.

Tal y como hablan de su mujer, parece que la comisaría

no podría funcionar sin ella. -Y recíprocamente.

-Por fin.

Déjese de excusas y explíqueme de una vez

a qué se debe ese movimiento sin autorización

de una de mis cuentas.

-María dice que, en realidad, tu nombre es Andrés Gascón.

Que los padres de unos alumnos tuyos te denunciaron

por haberles metido en una secta,

y que por eso te has cambiado el nombre.

-¿De dónde ha sacado esta historia tu jefa?

-Le fue con el cuento a un policía amigo suyo y lo han investigado.

-La policía podrá intervenir. -Ya, pero no hay indicio de delito,

estamos atados de pies y manos. Todo lo que hace es legal.

-Yo creo que ahora mismo la única manera de ayudar a Paty

es que alguien le pueda abrir los ojos,

y esa persona yo creo que eres tú.

(Teléfono)

-Es Paty.

-Parece que estuvieras deseando librarte de mí.

¿Tienes algún otro plan para esta noche?

-¿Qué plan?

-Es que cuando me rechazas se me dispara la imaginación.

Fíjate que me ha dado por pensar

que pensabas largarte al extranjero

con el dinero que has desviado de mi cuenta en Panamá a otra en Suiza.

¿Creías que no me iba a enterar?

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Servir y proteger - Capítulo 395

26 nov 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio

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