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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 389 - ver ahora
Transcripción completa

Encontré una página que describe paso a paso mi situación de bloqueo.

Y lo mejor es que propone técnicas para mejorar la autoconfianza

y la concentración.

María, es él. -¿Quién?

-No me puedo creer que esté aquí. -¿Es alguien famoso?

-Es mi coach personal, es Iago Narbona.

-Es mono, pero tampoco le veo como para cambiarle la vida a nadie.

-Voy a impartir un seminario

para un grupo de alumnos de gran potencial.

-¿Un retiro en la sierra?

Eso suena muy bien, ¿no? -Pero casi no le conozco.

Llevo dos días viendo sus vídeos, ¿y me voy a su casa a dormir?

-Está bien ser precavida,

pero no creo que sea un asesino en serie.

¿No dices que todo el mundo habla maravillas de él?

Dime, Natalia.

38 tampoco es tanta fiebre, ¿no?

Vale, voy en un rato. ¿De acuerdo?

El comisario se va en unos días, y los dos tenemos muy claro

que si estamos juntos nos hacemos daño.

Que nuestra relación no va a ningún lado.

-¿Entonces? -Sabemos que una vez se marche,

se acabó todo, ya está.

Vamos a disfrutarlo como una aventura, sin más.

Estoy organizando turnos, horarios, reuniones...

Necesito saber cuándo te marchas.

No lo sé seguro, porque todavía me estoy pensando si me voy a ir.

Creo que te estás equivocando. ¿Qué pasa?

Creo que deberías pensarlo mejor.

-He preguntado por ti en comisaria y me han dicho que estarías aquí.

-Os presento. María, ella es Raquel, mi exmujer.

-Esa mañana se irá mañana a París, y hasta luego, Lucas.

Yo no le daría más importancia.

-Madre mía, qué inocente. Cómo se nota los años que tienes.

Esa mujer ha venido a recuperar a Elías.

Me gustaría ofrecerle el puesto de jefe de seguridad de mi empresa,

pero el obstáculo que mencionaba, es que el puesto ya está ocupado.

-Si ese puesto estuviese vacante,

¿me daría el empleo a mí? -Sin dudarlo.

-Quiero lo que tú tienes. -Para eso tendrás que matarme.

-Mejor enterrarte vivo.

-Yo sé que ese infunde respeto,

pero no mucho más que algunos que me encontré en la trena.

Si no me arrugué dentro tampoco me voy a arrugar fuera.

-Jamás pensé que rechazarías un buen fajo de billetes.

Si necesitas cualquier cosa,

ya sabes cuál es mi teléfono y dónde vivo.

¿Te puedes creer que el chico estuvo esta semana en los calabozos

por una pelea vecinal? Su nombre es Kanu Mbaye

Quiero que lo traigas a comisaría para interrogarlo.

Kanu, ¿estás metido en esa mierda?

¡Kanu!

¡Kanu! ¡Kanu! ¡Alto, policía!

-¡Estate quieto! -No voy armado.

-Comisario, ha llegado esto de una agencia de noticias.

Tenemos que parar esto cuanto antes.

No tenía que haber pasado eso.

Esos chicos no tendrían que haber muerto.

Hoy vamos a llevar a cabo un operativo de gran envergadura.

Si todo sale según tenemos previsto,

es posible que hagamos caer a la mafia que traía a los mena

del otro lado de Gibraltar.

A todas las unidades, los sospechosos van armados,

repito, los sospechosos van armados.

A ver, esas fotos que tienes, sácalas.

¡Policía Nacional, tirad las armas, los tres!

¡Quietecito!

¡Tirad las armas!

¡Quietecito, ni te muevas!

(Música emocionante)

(Puerta)

Perdona, Antonio, sé que es pronto.

No te preocupes, pasa. ¿Qué tal? Bien, bien.

Verás, voy a tener un día complicado

y hay un tema que quiero hablar con tu mujer.

¿Se ha marchado ya?

No, todavía tiene que desayunar antes de ir a trabajar.

-¿Quieres un café? Pues he desayunado,

pero un cafecito te agradezco. Bueno.

Voy a avisarle que estás aquí.

Me han dicho que vas a someterte a un tratamiento experimental.

Sí, me he resistido un poco, pero voy a probarlo.

Es lo mejor que podías hacer.

¿Ese tratamiento es la mejor alternativa?

No tengo muchas esperanzas, pero las chicas me han convencido.

Claudia y Olga son muy convincentes.

¿Tú qué tal con el traslado?

Bien, bien. Por eso vengo a hablar con tu mujer,

he tomado una decisión ya.

Emilio, qué madrugador. Sí, siento la intromisión,

pero voy a tener una mañana tremenda de trabajo,

y hay un tema que quiero hablar contigo cara a cara.

Tú dirás.

Ya he tomado una decisión, y me quedo.

Me costará hacerles entender

por qué renuncio a un puesto tan solicitado.

Lo importante es que tú estés convencido. ¿Estás seguro?

Completamente.

Emilio es como tú, Antonio, un vocacional nato.

Ya veo, ya.

Intentaré ayudarles a encontrar alguien

con un perfil parecido al mío,

pero tengo clarísimo que mi puesto está en Distrito Sur.

Como tú no hay otro.

Les va a costar encontrar otro candidato.

Ni que fuera tan excepcional.

Lo que tengo claro es que para este puesto

necesitan alguien que se sienta más político que policía.

Las apariencias engañan.

No es mi caso. Que lo sepas.

¿Y Natalia qué te ha dicho?

En realidad, no hemos tenido tiempo de hablarlo con tranquilidad.

Ayer lo insinué y se puso de los nervios,

así que, esta mañana he preferido no recordárselo.

Ya se lo diré luego. Cuando se despierte la llamo.

Sentaos, que os pongo un café.

Lo que tiene que comprender es que con el ascenso

lo único que va a conseguir es frustrarme, nada más.

Yo te dije que tomaras la decisión que tomaras te iba a apoyar.

Lo que siento es que últimamente he estado bastante ausente.

Pero ¿qué dices? Si eso ha sido lo genial.

He conseguido volver a coger el pulso a la comisaría.

Y lo de los mena ha sido como un chute de adrenalina,

me ha recordado el motivo por el que me hice policía.

¿Eso qué es?

¿El operativo para desmantelar

la red de tráfico de menores subsaharianos?

Ha salido en la prensa, ha sido un gran éxito.

Gracias, pero ha sido un trabajo en equipo.

Pero me ha hecho sentir emociones que tenía olvidadas.

Eso vale más que cualquier ascenso,

cualquier puesto, mucho sueldo, o mucha cercanía a mi casa.

Lo que está claro es que eres el comisario que necesita Distrito Sur.

Que sepas que tú también serías una comisaria estupenda.

Pero para eso hay que aprobar unas oposiciones.

Espero que sigas estudiando.

Últimamente no he tenido tiempo ni de pensar en abrir un libro.

Bueno, en el futuro,

pero te aseguro que serías un comisaria excelente.

Te lo agradezco, pero ahora tengo otras prioridades.

La prioridad soy yo.

Sí, cariño, tú estás por encima de cualquier oposición,

de cualquier ascenso, lo que sea.

Pero no lo aparques del todo.

En cualquier momento te pueden ofrecer el puesto,

y es mejor que estés preparada. Lo que quieras, pero estoy pensando,

ahora que le has tomado el pulso a la comisaría,

¿por qué no te pongo a patrullar con Elías?

Tampoco te pases.

Te digo, que cuando vayas a comprar el champú,

cómprame el mío que es el de la psoriasis.

-Me acordaría si lo apuntaras aquí

en la lista de la compra, que está en la nevera.

-¿Y a esta qué le pasa?

"Tierra llamando a Lola. Lola, por favor acuda a las cajas".

-¿Cuánto tiempo llevas así, en plan esfinge?

-No he podido pegar ojo y me he levantado.

-No tienes muy buena cara.

¿Te pasa algo?

-Algo se ha roto dentro de mí, Espe.

-¿Qué?

-Es muy complicado, no lo vais a entender.

-Bueno, yo creo que sí. Déjame intentarlo.

Tu relación con el comisario llega a su fin y te duele mucho.

Que lo del "carpe diem", al final ni fu ni fa.

-No tenéis ni idea.

Emilio ha decidido que no se va de Distrito Sur.

(AMBOS) ¿Qué? -Que ha rechazado el traslado.

Por lo visto, prefiere estar en una comisaría de barrio

que en las altas esferas.

-Pero eso debería alegrarte, ¿no?

-Pues no me alegra.

-¿Cómo no te vas a alegrar? Así podréis seguir haciendo

la vida que lleváis, viéndoos en plan amantes.

Es el rollo.

-Eso es lo que aborrezco, no quiero ser la amante de nadie.

-Pero es lo que eres. -Sí, desgraciadamente, sí.

Pero no quiero seguir más con esto, no quiero ser la amante de nadie,

no quiero estar en la cuerda floja,

no quiero oír los cuchicheos de la gente...

No quiero ser "la otra".

-Lola, nos tienes un poquito confundidos.

Dices que no quieres seguir siendo la amante de nadie,

y sin embargo te sigues enrollando con el comisario a diario.

-Lo que hemos vivido estos días no tiene nada que ver

con el rollo que vivimos el año pasado,

esto es diferente. La pantalla de ser amantes quedó atrás.

-Perdón, yo estoy completamente perdido.

-Bremón y yo estuvimos a punto de construir

un proyecto de pareja en común,

pero luego ocurrió el maldito accidente de Natalia,

y Bremón no fue capaz de separarse.

-Pero sigue siendo el amor de tu vida, ¿no?

-Sí, pero un amor imposible.

Porque los dos sabemos que no tenemos ningún futuro juntos,

y que estamos condenados a estar separados.

Pero como aventura tenía sentido, porque él se iba de Distrito Sur,

tenía fecha de caducidad y decidimos cerrar el ciclo

con fuegos artificiales, por todo lo alto,

sin ataduras ni presiones.

-Ahora lo voy pillando, sí.

-Pero si se queda, no tiene ningún sentido,

porque vuelven las presiones, los problemas y el agobio.

El hecho de que no acepte el traslado lo cambia todo, ¿no os dais cuenta?

-¿Por qué no cortas por lo sano como la otra vez,

y cada uno por su lado?

-Me siento como el protagonista de la película

que se levanta una y otra vez en el mismo día a las seis de la mañana,

y tiene que revivir lo mismo. -Sí, sí, la peli...

es "El día de la marmota",

que en España se tradujo como "Atrapado en el tiempo",

y está Bill Murray y Andi... -Ya, ya.

-La otra noche, después de vivir un momento maravilloso,

lo llamó su mujer para decirle que su hijo tenía fiebre.

-Ya me lo contaste. -A mí no.

-Yo le dije que se fuera,

para que su familia no se preocupara,

pero después me sentí sola en una habitación de hotel,

y empecé a revivir sensaciones muy desagradables,

que no quiero revivir una y otra vez.

Yo merezco algo mejor, ¿no?

-Pues claro que sí, cariño mío, claro que te mereces algo mejor.

Lola, escúchame, tu eres dueña de tu destino,

y si quieres cambiar algo, mueve ficha.

-Me siento tan poca cosa... -¿Qué dices de poca cosa?

Tú eres de las mujeres más fuertes que he conocido, ¿sabes?

-Con Emilio no me siento así.

-Vamos a ver si nos serenamos un poquito todos,

voy a preparar un cafelito. ¿Os parece?

-Necesito una buena ducha para despejarme.

Gracias, chicos.

-Qué fuerte lo del comisario.

-Pobre Lola.

Disculpa, Emilio, pero tratándose del primo de otro comisario

me ha parecido más oportuno que te enteraras por mí

y no por otro cauce.

Ya te digo.

¿Y cómo van las cosas por ahí, cómo se lo han tomado?

Me lo imagino. Bueno, ya me cuentas luego.

(Puerta)

Te dejo que están llamando. Hasta luego.

¡Adelante!

Inspectora, está aquí el doctor Cifuentes.

Gracias, Víctor.

Eduardo, ¿qué tal? Hola, Claudia.

Pasa, por favor.

¿Qué me cuentas?

Traigo noticias buenas y malas. Las buenas siempre primero.

Me ha dicho el doctor Salazar que hay un hueco para Antonio

en un grupo de ensayo de tratamientos con células madre.

Bravo. Eso sí que es una estupenda noticia.

¿Y las malas?

Que debemos comenzar antes de lo previsto.

Hay todo un protocolo de pruebas antes de la intervención.

¿Y antes de lo previsto cuándo sería?

Las primeras pruebas están programadas dentro de una semana.

Eso sí que es precipitado, ¿no?

Lo es, pero es una oportunidad única.

¿No se podría retrasar un poco? El tiempo juega en nuestra contra,

día que pasa, día que perdemos.

Me temo que a Antonio no le va a gustar nada esto.

¿Por qué crees que te lo he contado a ti antes que a él?

Solo tú sabes llevarlo bien. Pues no es fácil.

Haz lo que puedas para convencerlo, puede que sea la única oportunidad.

Piensa que hay pacientes en lista de espera

y que se darían con un canto en los dientes para ser los elegidos.

Lo sé, Eduardo.

Muchísimas gracias por lo que estás haciendo.

Estás demostrando ser un grandísimo amigo.

No me des las tracias, tú convence a Antonio y ya está.

Debo contestar a Salazar mañana a más tardar.

Mañana.

Muchas gracias, Mercedes, por confiar en mí.

Estaría bien que hablases tú con él, sí.

De acuerdo, Mercedes.

¿Estamos en contacto? Gracias.

-¿Quién es Mercedes?

-Una colega con la que hace mucho que no hablaba.

-¿Y has cortado porque he llegado yo o me parece a mí?

-La conversación ya estaba terminada.

-¿Y de qué hablabais? -Te estás pasando un poquito, ¿no?

-Soy tu amiga, quiero saber qué te pasa, sobre todo si es importante.

-¿Quién te dice que eso era importante?

-Por tu nerviosismo, por tu mirada de preocupación,

por, por...

Porque te estás escaqueando de darme una explicación.

-Espe, cuando te pones así, no hay quien te soporte.

-Me preocupa que estés tramando algo a mis espaldas.

Yo he vivido todos tus berrinches, todos.

Es normal que quiera saber qué te pasa.

-Cómo me conoces...

-Pues sí, me pasa algo, es importante.

Y estoy haciendo lo que me recomendaste,

estoy moviendo ficha.

-¿Respecto a Bremón? -Sí.

Pero esta vez, sin que sirva de precedente,

no vas a enterarte tú de la primicia.

-¿Cómo que no? -Como que no, Espe,

la decisión que he tomado afecta a Emilio,

y quiero contárselo a él primero.

-Perdón que interrumpa. Hay una persona que os necesita.

Es Trini, la señora que trabaja en el estanco,

y necesita ayuda de la UFAM.

-¿Qué ha pasado? -Os pongo en situación.

El otro día presencié una trifulca entre ella y su marido,

él le estaba echando una bronca bastante gorda,

y hoy me la he encontrado indecisa para entrar en comisaría.

Luego veréis que presenta hematomas.

-¿Has conseguido convencerla para que denuncie?

-Eso sería lo ideal.

Solo la he convencido para que entre y hable con vosotras.

-Ahora mismo la atendemos. -Os la presento, ¿vale?

-Nada.

Cuando se lo cuente a Bremón te lo diré todo a ti.

Ahora vamos a centrarnos en Trini que es lo importante.

-Trini, estas son mis compañera.

Quedas en las mejores manos, puedes estar tranquila.

-Hola, Trini, yo soy la oficial Esperanza Beltrán,

y ella es la oficial Lola Ramos, responsable de UFAM.

-¿Te apetece una infusión?

Acompáñanos.

¿Cómo estás?

-Es lo mejor que he comido en días. -Me alegro mucho.

No son chicharrones ni zancocho, pero están ricas, ¿no?

-¿Ya fue al restaurante colombiano como me dijo?

-No, es muy raro que vaya a otro restaurante,

tienen que ser ocasiones muy especiales.

-Espero que pronto tenga una ocasión especial,

a ver se aficiona e incluye un plato colombiano en su carta.

-No sería mala idea,

tengo muchos clientes colombianos que lo agradecerían.

-A mí igual me gana como cliente. -¿Se piensa quedar por el barrio?

-Esto pendiente de un trabajo que saldrá en breve.

-Muy bien.

-Tome, y quédese con el cambio. -Pues muchas gracias.

-De verdad, me parece muy fuerte lo del comisario.

-Buenas.

-Hasta otra, María. -Hasta otra.

-Oye, Nacha, ¿estás bien? ¿Te pasa algo?

Nacha, estás temblando, parece que hayas visto un fantasma.

Nacha.

-Decenas de fantasmas, Elías.

Decenas de fantasmas de familiares y amigos

acompañan a ese tipo que se acaba de largar.

-¿Ese hombre? ¿Lo conoces?

-Sí, desgraciadamente, sí.

Se llama Cholo Trejo, y es el asesino de mis padres.

-¿Quieres un café? -No, que me pongo taquicárdico.

Sí me tomo más de tres al día, fatal.

-Taquicárdico te vas a poner cuando Lola nos haga una revelación.

-¿Qué revelación nos va a hacer? ¿Una revelación Mariana?

-Yo no sé si va a ser mariana, pero gorda es.

-Aclárate, o es una revelación o no sabes de qué se trata.

-Se trata de algo trascendente acerca de Bremón.

Y lo peor es que ha preferido compartirlo con él antes que conmigo.

-Igual es una cosa de trabajo, de la UFAM o algo así.

-¿Qué dices? Ahora nada de lo que le pasa a Lola con Bremón es de trabajo.

Me ha dicho en plan misterioso que va a mover ficha.

-Eso se lo dijiste tú esta mañana. -Por eso mismo, le doy consejos,

¿y cómo me lo paga, sin contarme sus planes?

-Yo qué sé, chica, dale un poco de libertad,

que es bastante mayorcita. -¿La estás defendiendo?

Que yo he gastado muchos pañuelos con Lola con esto de Bremón,

además, hay otra persona que se llama Mercedes.

-¿Mercedes?

-Sí, será una colega suya, la he oído cuchicheando por teléfono.

A mí me da en la nariz que sabe de qué va la vaina.

-Que el asunto es escabroso, pues puede ser,

pero igual han preferido mantenerte al margen.

-¿A mí? ¿Y por qué?

¿Si me cuenta se va a fastidiar? ¿Que yo no sé dar consejos?

-Yo no estoy diciendo eso.

-Últimamente tiene más confianza contigo que conmigo,

yo creo que sabes muchas cosas que no me cuentas.

-¿Igual estás un poco paranoica, por ejemplo?

Solo le estoy dando un voto de confianza y mi amistad,

y es lo que deberías hacer tú. -¿Me estás dando consejos

sobre mi amistad con Lola?

Mira, mira, bonito, yo me voy

porque tengo cosas más importantes que hacer que discutir contigo.

Toma, para que te dé la taquicardia.

-Eres de una simpatía arrolladora, vamos.

El café no lo quiero.

-No te puedo decir mucho más, Elías.

Ha venido un par de veces solo.

Que le llaman Cholo, que es de Méjico,

pero que ha vivido en Cali y le gusta la comida colombiana...

No sé... -¿Y sabes qué hace por el barrio?

¿Te ha contado algo?

-Está esperando a ver si le dan un trabajo por aquí.

Yo tengo mucho trabajo dentro y no está Paty,

si os puedo ayudar en algo más... -No. Gracias, María.

Tranquila.

Vamos a tranquilizarnos porque María se está asustando.

-Ese tipo es un asesino, es un sicario,

y te recuerdo que mató a mis padres.

-Nacha, ¿estás segura? Hace muchísimo tiempo de eso.

-¡Elías, no me jodas! Una cara de esas jamás se olvida.

Llevo teniendo muchas pesadillas con ese tipo.

Y María lo acaba de confirmar, se llama Cholo Trejo.

Ahora mismo voy a por él. -Por favor, ni se te ocurra.

Si el tipo anda por el barrio volverás a encontrártelo.

-Es que ni siquiera me ha reconocido. -Mejor para ti,

así tienes tiempo para investigarlo.

Si ese tipo es un sicario tan sanguinario,

tenemos que hacer las cosas bien.

Lo más sensato es investigar si tenemos datos sobre él.

Puede que nos enteremos qué hace en España,

cuáles son sus intenciones, pero sin dar pasos en falso, ¿vale?

-Vale. Pero vamos ya.

-Muchísimas gracias por acercarme.

¿Esto lo haces con todos tus alumnos? -No, no.

Hacemos un seguimiento cuidadoso con las nuevas incorporaciones.

Sobre todo, si detecto que tienen un gran potencia, como el tuyo.

-¿De verdad crees que tengo un gran potencial?

-Lo has demostrado.

Ayer te incorporaste a un grupo de desconocidos

y fue increíble observar cómo te fuiste abriendo suavemente,

pero con entrega, como lo hace la flor de loto.

-No tengo ni idea de cómo se abre la flor de loto.

-Con elegancia.

La flor de loto simboliza la pureza del cuerpo y el alma.

Crece en el lodo,

que se asocia con el apego y los instintos carnales.

Mientras la flor se eleva,

como una promesa de pureza y de elevación espiritual.

Esta flor es pura, inmaculada. Simboliza a Buda.

-Nunca me habían dicho nada tan bonito.

-Porque la gente no mira con los ojos del alma.

Durante la meditación grupal ayer,

noté cómo tu mente se expandía.

¿Tú lo notaste?

-Sí, sí... Bueno, creo que sí.

-Y solo estás a los márgenes de la elevación espiritual.

Tú imagina lo que lograrás cuando profundicemos.

Mira, tras vencer los mecanismos de bloqueo

irá aumentando la elasticidad en tu capacidad cognitiva,

y dominarás por completo tu concentración.

Hasta, ¿quién sabe? A lo mejor alcanzas el nirvana.

-Guau... -Pero sin correr.

Los atajos no son buenos.

Debes dominar los tres principios que te he enseñado.

-Relajación, método y confianza.

-Y recuerda que todas las herramientas están en tu interior.

Solo tienes que atreverte a usarlas.

-Contigo como guía es muy fácil todo. -Gracias.

Te voy a dejar trabajar, está tu jefa mirándonos.

-Vale. Avísame cuando sea el próximo seminario.

-Paty, has logrado muchísimo en una sola sesión,

pero falta mucho para que pases al siguiente nivel.

-Yo no te estoy pidiendo ningún trato de favor...

-Tu disposición es tu mejor baza.

No la pierdas.

Vamos hablando. -Vale.

Muchísimas gracias por todo. -Cuídate, Paty.

-Adiós.

-Chica, ni que fuera una estrella del rock.

-Iago Narbona es mucho mejor que una estrella del rock.

Porque él no está vacío y no es superficial.

María, tendrías que haberle visto dar las clases,

es alucinante la manera en que te habla,

cómo te enseña, lo que te hace ver, sentir. Es...

-Vamos, que te pone. -María...

No me refiero a eso, te estoy hablando de algo más espiritual.

No sé, esta experiencia me ha transformado por completo.

-¿Tú estás segura de que no te ha echado un pastilla en la bebida,

y habéis terminado haciendo una orgía?

-No, María, no ha habido ni sexo, ni drogas, ni nada.

Ha sido algo mucho mejor.

-A ver, ilumíname.

-Nos ha llevado a un grupo de seis a una casa que tiene en la sierra.

Allí hemos hecho de todo, hemos hecho actividades vivenciales.

Hemos meditado,

hemos hecho juegos de "role playing", hemos gritado, hemos llorado,

hemos reído con el plexo solar...

Y al final de todo,

nos hemos cogido las manos en círculo

y hemos llegado a una catarsis colectiva...

-A mí esas cosas me dan mucho yuyu.

Yo creo que ahí hay gato encerrado.

-María, ¿en serio? Vamos a ver.

¿Qué gato encerrado va a haber en que yo consiga desbloquear mis emociones?

Por fin he podido hablar con libertad del divorcio de mis padres.

Del vídeo sexual que me grabó mi exnovio,

de la muerte de Jairo.

Eran cosas que yo necesitaba sacar fuera de mí.

-¿Se lo has contado a un montón de extraños?

-Al cabo de seis horas éramos todos una piña.

-Sí, la piña colada, no te jode, Paty.

¿Eso qué tiene que ver con aprender a estudiar?

-Tiene que ver todo.

He aprendido a concentrarme, he aprendido a superar mis miedos

y mis inseguridades.

A eliminar mecanismos de procrastinación.

-¿De pro qué? -Procrastinación.

Básicamente es lo de dejar todo para después.

-Vamos, la pereza de toda la vida.

-No sé. Sí.

He descubierto que mis problemas con el estudio

son manifestaciones de nudos que tengo yo dentro,

que impiden que fluyan las energías.

Y creo que tú también deberías de probarlo.

Porque tienes algún que otro nudo que te impide fluir la energía.

-Mira, cariño, lo que impide que fluya mi energía

es que estoy aquí desde las siete de la mañana yo solica,

con toda la faena y, encima, se me ha roto el lavavajillas.

Así que déjate de "procrastinar", y a ver si tú lo puedes arreglar.

-Si intentas picarme, que sepas que no lo vas a conseguir.

Porque yo ahora tengo las energías superequilibradas.

-Pues estupendo. Mira a ver si le encuentras punta al lavavajillas.

-Ay, cuánta chorrada, madre mía...

-Nacha, ¿cómo va la búsqueda?

-En la base de datos española no hay nada.

Me he pasado a la SIRENE, a ver qué encuentro.

-¿Has rastreado en la zona Schengen?

-Donde haga falta, y si en la SIRENE no hay orden de busca y captura

a nombre de Cholo Trejo, llamaré a la oficina de Interpol en España.

-Nacha, por favor, para un poco el carro.

Sin tener unos fundamentos no puedes iniciar esta investigación.

-Elías, los tengo.

Yo sé que fueron Cholo Trejo y sus hombres

quienes pusieron la bomba que mató a mis padres.

-Refréscame la memoria, ¿qué pasó?

-Ya te lo he contado más de una vez.

-Ya sé que estabas en la fiesta de puesta de largo

en un restaurante de Cali. -Vale, vale. Y...

En el mismo salón, en otra mesa estaba celebrando la puesta de largo

la hija de un importante narco mejicano

que pertenecía a un importante cártel de Cali.

-Y la mala suerte se cruzó en vuestras vidas.

Ubícame en ese escenario al Cholo Trejo.

-Mis hermanas me acompañaban para agradecer a los invitados

la asistencia a mi fiesta.

Y ese tipo estaba ahí.

Yo lo vi con sus hombres, no pasaba desapercibido, Elías.

Por eso al verlo hoy, yo sé que es él.

-Tú eras muy joven, era tu puesta de largo,

¿cómo te fijaste en él? -Su leyenda lo precedía.

Todo el mundo hablaba historias de terror en Cali sobre él.

Y se caracterizaba por llevar ese collar de cuentas,

con una bala y una calavera.

Cada cuenta...

por cada una de sus víctimas.

-¿Y su capo rival no se enteró?

-Sí, claro, pero no le dio tiempo a reaccionar.

Fue cuestión de segundos, cholo tenía todo preparado.

Llegó ahí, puso la bomba,

miró a los ojos de sus víctimas, se esfumó, y...

Dejó ahí un montón de cadáveres.

-¿Y no lo volviste a ver?

-Por desgracia sí.

Una semana después del entierro de mis padres

apareció en casa de mi abuela para ofrecernos dinero.

Para que dejáramos correr el asunto,

o para compensarnos por las molestias.

Para acallar su conciencia tal vez.

-¿Y tu abuela qué hizo? -Los echó de la casa.

Casi los saca a palos.

Obviamente, no había dinero que pudiera compensar...

la vida de mis padres.

-Y estos tipos, ¿se fueron así, sin más?

(NACHA ASIENTE) -Pero yo nunca me he olvidado de su cara.

Me perseguirá toda la vida con su siniestro collar.

Te prometo que es él el asesino de mis padres.

-No hace falta que lo prometas, te creo.

-En algún lado tiene que estar la cara de ese asesino.

En algún registro policial tiene que aparecer.

No puede ser. -Déjalo para mañana. Descansa.

-Hola, chicos. -Hola, Raquel.

-Hola, Raquel.

-¿Has olvidado que habíamos quedado para cenar?

-Es que estamos hasta arriba y se me ha olvidado...

llamarte para anular. -¿Cómo anular?

-Es que estamos hasta arriba.

-Elías, yo puedo ocuparme de esto sola, tranquilo.

-Yo no quiero dejarte sola después de lo que me has contado,

y con este tipo rondando, Nacha.

-Ya.

Si te parece aparcamos esto por hoy,

y te vas a la cena con Raquel. Qué guapa estás.

-Vamos a divertirnos un poco, gracias.

-Haces muy bien en hacer que se divierta.

Porque, la verdad, mi compañero lleva una vida de momia.

-Ay, de momia... -Oye, guapa, momia tú.

Además momia azteca.

-Gracias, Nacha. -Pasadlo bien.

-¿Dónde te escondes, malnacido?

Te voy a encontrar así sea debajo de las piedras,

en cualquier parte.

Hola, María. Buenas, comisario.

¿Tienes apagada la plancha?

Sí, pero si es por su tortilla francesa, se la hago en una sartén.

No te preocupes. Quiero subirme un bocado a comisaría.

Ponme un pincho de estos. Que no, hombre.

Para lo que le queda en Distrito Sur se la hago a su gusto.

Que me pongas un pincho.

Vas a tener mucho tiempo para preparármela.

Hombre, espero que venga usted a vernos de vez en cuando.

Cada día. Cada día tampoco creo.

Tendrá mucho trabajo en su nuevo destino.

María, he renunciado al puesto, y no veas lo feliz que estoy.

Pero ¿qué me dice? Si era un puestazo de categoría.

Sí, lo era, pero he tomado una decisión y no hay marcha atrás.

La verdad que se le ve a usted decidido y contento.

Es que lo estoy, créeme.

Si no es indiscreción y me lo puede usted contar...

¿Por qué ha renunciado? Por Distrito Sur.

Hombre, el barrio engancha, pero ¿para tanto?

Sí, la gente que vivís aquí valéis mucho.

Desde los policías a los comerciantes,

a todos los vecinos.

Y por ellos, y por esa sensación de sentirme un policía de verdad,

y no un funcionario de categoría he decidido quedarme.

La verdad, yo llevo muchos años en el barrio.

Recuerdo cuando se le conocía con el nombre de Kabul.

Y usted ha hecho mucho por dignificar el nombre de Distrito Sur.

Estoy muy orgulloso de todo lo que hemos hecho junto con mis hombres.

Además de crear la UFAM y la UIT,

hemos tumbado redes de tráfico de armas, yihadismo,

y narcotráfico. No está mal, ¿verdad?

Es que es usted un hacha, por eso se lo rifan.

No hay despacho ni sueldazo

que se pueda comparar con lo que tengo aquí.

¿Pues sabe lo que le digo?

Que esta semana cualquier tapa que quiera tomarse

corre de cuenta de la casa.

Pues ponle un pinchito a mi cargo a este hombre.

Comisario, ¿a qué se debe el honor?

Ya ves, iba a cambiar de destino y al final me quedo aquí,

en Distrito Sur, y lo estamos celebrando.

¿Y los demás también tenemos que celebrarlo?

Depende en qué lado de la ley te sitúes.

A los que están en el lado equivocado

les voy a perseguir hasta mi último aliento.

Habrá que echarse a temblar.

Si estás entre los que delinquen, desde luego que sí.

No, yo ya pagué mis delitos.

Tu problema no está en el pasado, Gallardo,

sino en lo que hagas en el futuro. Ay, el futuro...

El futuro puede dar muchas sorpresas.

Entonces, ten cuidado,

alguna puede ser desagradable.

¿Sabe lo que le digo?

Que si tiene que invitar a todos los delincuentes

a los exdelincuentes y a los futuros delincuentes,

María se va a quedar sin huevos y sin patatas.

-Oye...

¿El fino quién me lo paga? -¿Quién lo va a pagar? Yo.

Apúntamelo.

Comisario.

-Menudo personaje. No le haga usted caso,

que no le amargue la fiesta. No te preocupes,

estoy acostumbrado a lidiar con tipos como este.

(Teléfono)

Hasta mañana. Hasta mañana, comisario.

Natalia, si no cuelgas te lo explico, ¿de acuerdo?

Natalia, Natalia...

¿Qué pasa?

Hombre, papá, si se llama "amandine" es porque lleva "amande",

almendras en francés.

-Estamos de suerte, tenemos almendras.

-Perfecto. Machaca dos puñados mientras yo mezclo la harina

con el azúcar y la mantequilla. -Muy bien.

Qué ricas.

-Papá, un cocinero no se puede comer lo que está cocinando,

y menos en repostería, que es una ciencia exacta.

-Ni que fuera matemáticas. -Pues un poco sí.

Hay que echar la cantidad adecuada de cada ingrediente,

si no, no se produce la alquimia.

¿Por qué me besas? Te estoy regañando.

-Es que me encanta lo exigente que eres y lo redicha.

En el mejor sentido de la palabra.

¿Qué pasa? Solo te he dado un beso.

-Ya, pero me he acordado de Julio.

Este fue el primer postre que hicimos juntos y él también me dio un beso.

Estaba pensando en todas las personas que voy dejando atrás.

Y él también se comía las almendras en lugar de machacarlas.

(ANTONIO RÍE)

-¿Y él también te abrazaba así?

-¡Ay, Dios, qué tonta soy!

Tengo que animarte yo a ti,

y me animas tú por una tontería de postre.

-A mí me encantan los abrazos por chorradas.

Para abrazos dramáticos ya tendremos tiempo.

-¿Ves? Siempre encuentras las palabras para subirme la moral.

-¿Por qué no dejamos la "amadine" para mañana? Esto está buenísimo.

-Ahora que he hecho la masa, no.

¡Hola, mamá!

¡Hola!

¿Qué hacéis?

"Amandine" de cerezas.

-Si papá no se come todas las almendras antes.

Vale, cariño. Deja las almendras un momento

que tengo que hablar contigo.

Y tú también, Olga.

Ha venido Cifuentes a verme para darme una noticia.

¿A la comisaría? No te pongas a la defensiva.

Es mi médico, si tiene alguna noticia que me la dé a mí primero.

Es normal, él no quiere que te alteres,

por eso me lo ha dicho a mí, pero no es nada grave.

Al parecer, hay un hueco en el grupo del tratamiento experimental

del doctor Salazar, y tendrías que agilizar tu incorporación.

Pues a mi corazón ese verbo no le sienta nada bien.

Tendrías que estar en Milán la semana que viene.

¿La semana que viene? Sí.

Parece que hay un protocolo muy extenso de pruebas.

A mí me parece bien que empieces el tratamiento cuanto antes, papá,

así nos quitamos la angustia de la espera.

Yo estoy de acuerdo con Olga, cuanto antes lo hagas, mejor,

así no vas a replanteártelo.

Si sugieres que me voy a echar atrás, estás totalmente equivocada.

-Así me gusta.

-Siempre me han gustado más los abrazos por chorradas.

¿A qué os referís?

Al "amandine" de cerezas, que por cierto,

voy a montarlo porque si no, se me pasa la masa.

Ven aquí, cariño, ven aquí.

Tranquilo, ya verás que todo va a ir bien.

Y no te enfades con Eduardo, con todo lo que está haciendo.

No estoy enfadado con Eduardo.

-Yo creo que si me doy prisa

podemos comer un trocito antes de cenar.

Lo siento mucho, pero la decisión está tomada,

y no hay marcha atrás.

Por eso les envié los perfiles alternativos.

(Puerta)

Sí, muy pensada.

Disculpe, tengo que dejarle porque me están esperando

para una reunión urgente.

Sí, en esta comisaría tenemos reuniones urgentes todo el tiempo.

Muy amable. Gracias.

Menos mal que has venido, Lola, llevo un día de muerte.

¿Ha sido muy duro?

Como esta, llevo un montón de llamadas,

y no he contestado a todas.

Me imagino que te están presionando para que te lo replantees,

empezando por tu familia. Pues sí.

Se lo han tomado todos a mal, en especial mi suegro.

¿Qué te ha dicho Contreras?

Estaba tan cabreado que a penas he entendido los insultos.

¿Y Natalia?

También le ha costado aceptarlo.

Pero sabe que es una decisión vocacional.

En fin, conseguiré tranquilizarla.

Ya.

Lola, estás muy rara.

Desde que te dije que me quedo en Distrito Sur no has sonreído.

Sinceramente, no lo entiendo.

Hace rato que buscaba hablar contigo.

Lo siento, he tenido un día de locos.

Pero te prometo que mi decisión de quedarme en Distrito Sur

no es solo por nosotros.

El caso de los menas te ha marcado mucho.

En la comisaría todos te aprecian y valoran que te quedes.

Escucha, Lola,

¿por qué me hablas en ese tono? Me estoy preocupando, de verdad.

Unas puertas se cierran y otras se abren.

¿A qué te refieres?

Me han hecho una oferta en Valladolid, Emilio.

En la Comisaría 3 de allí han sufrido una baja en la UFAN,

y necesitan reorientar la unidad.

La comisaria es amiga mía y...

me ha pedido un favor.

Van a llamarte para explicártelo,

porque necesitan que la incorporación sea inmediata.

Di algo, por favor.

No lo entiendo muy bien, ¿cómo que incorporación inmediata?

Me voy a Valladolid, Emilio.

Voy a estar al frente de la UFAM allí.

No estarás pensado en irte y dejarnos, ¿verdad?

La decisión ya está tomada,

solo necesito la aprobación del comisario de Distrito Sur.

Lola, ¿me lo dices con esa frialdad?

Me estás castigando por algo, ¿verdad?

¿Qué motivos iba a tener? Alguno que se me escapa, la verdad.

Porque estos días hemos estado muy bien.

Lola, no lo entiendo, no lo entiendo.

En realidad, solo hago lo mismo que tú, Emilio,

tomar una decisión vocacional pensando en mi futuro profesional.

En Valladolid voy a estar cerca de mi hermano,

voy a crecer profesionalmente, y voy a empezar una nueva vida.

Son tres razones suficientes para irme.

Hay una cuarta...

te alejarás de mí.

Si me quieres, te pido por favor que me ayudes,

que me apoyes.

¿Si te quiero, me estás diciendo? ¿Si te quiero?

(Teléfono)

Es de la Comisaría 3 de Valladolid.

La comisaria se llama Mercedes Sánchez.

Sé muy bien cómo se llama.

Te pido por favor que lleguéis a un acuerdo, será más fácil para todos.

Lola,

no me hagas esto, por favor. Por favor.

(Teléfono)

Volverá a llamar.

Te pido que lo pienses bien y que tomes una decisión,

y mañana me la comuniques.

(Teléfono)

Dígame.

Hola, Mercedes.

Sí, conozco el motivo de la llamada.

Aún no me creo que hayamos acabado aquí.

-No ha sido culpa mía. -¿Cómo que no?

Si me besaste al salir del restaurante.

-Tú te estabas riendo y me acerqué para decirte algo al oído,

lo malinterpretaste y me plantaste un morreo.

-¡Qué morro tienes! No me rechazaste.

-Cierto, no lo hice. -Bueno, menos mal.

Empezaba a pensar que todo era cosa mía.

-Lo que ha pasado aquí no es culpa de nadie.

-Claro que no, tarde o temprano iba a ocurrir.

-¿En serio? -Claro.

Siempre nos hemos entendido muy bien.

Pero de pronto fuimos tres en la relación:

tú, el alcohol y yo.

Te convertiste en otro hombre y ahí se rompió todo.

Pero siempre nos hemos entendido muy bien, ¿te acuerdas?

-Lo recuerdo muy bien.

-Había mucha química, mucha complicidad.

Lo pasábamos genial en la cama. Lo de hoy ha sido un "revival".

-Estoy un poco desentrenado, pero he cumplido, ¿no?

-Bueno...

Matrícula de honor.

-Tú tampoco has estado nada mal. (RAQUEL ASIENTE)

En serio, igual que cuando éramos chavales.

-¿De verdad llevas una vida de momia?

-De verdad, como el mismísimo Tutankamón.

Ríete, pero es verdad.

-Cuesta creer que no haya nadie en tu vida.

La dueña del bar,

esa con la que tienes tan buen rollito, María, ¿qué?

-Somos buenos amigos, pero no hay relación sentimental entre nosotros.

-Pues entonces...

-Oye, ¿por qué no lo dejamos para luego?

A Tutankamón le ha entrado hambre. ¿Te apetece algo de picar?

-Ya sabes que a mí siempre se me abre el gusanillo después de...

-Y te apetece un chino.

-¿Te acuerdas? Eres la mejor versión de ti mismo, por favor.

Ay, sí. -Los tropiezos te enseñan a mejorar.

-No todo el mundo aprende con los tropiezos, tú sí.

Si me dijeran hace años que estarías orgulloso de tu hijo gay,

y que vas a hacer equipo con una oficial mujer, colombiana y lesbiana,

me habría caído de culo.

-Al final va a resultar que soy una maravilla.

-Es que es usted una maravilla. -¿Por qué no lo dejamos para luego?

A ver si nos cierran el chino. -Ah, vale.

-Voy pidiendo la comida y vamos a tiro hecho.

-Yo quiero cerdo agropicante... -Agridulce,

y fideos cantoneses. -Sí.

Encontrarme contigo es lo mejor que me ha pasado últimamente,

estoy encantada. -¿Sí?

Huan, soy Guevara.

Te quería pedir comida para llevar.

No, estoy en un hotel. Ya te cuento.

-¿Cómo que "te cuento" al chino?

-Fideos cantoneses y cerdo agridulce. Por dos.

María, ¿por qué no te subes a descansar, que estás muerta?

Trae. -No, prefiero estar aquí recogiendo.

Si subo voy a empezar a darle a la cabeza sobre el mismo tema.

-¿Elías otra vez?

-De verdad, estamos gafados,

cada vez que parece que algo va a cuajar se fastidia otra vez.

-La lista de desencuentros es larga.

-Y el colmo es que aparezca su exmujer.

-Eso es la gota que ha colmado el vaso.

Trae.

Pero también tienes que reconocer

que tú le has mareado un poco con tus idas y venidas con Jesús.

-¿No será que esta es una relación imposible

de esas de las películas?

-María, ¿qué tonterías dices?

Vuestro único problema son vuestros miedos.

-¿Nuestros miedos? -Sí y vuestras inseguridades,

que son un freno y siempre lo han sido.

Os habéis convertido en vuestro peor enemigo,

y saboteáis cada oportunidad de que fluya algo bonito entre vosotros.

Es lo que me ha pasado a mí con los estudios.

Hay que aprender a detectar los mecanismos

que erosionan nuestra toma de decisiones

y anulan nuestra voluntad.

Tienes que escuchar la voz de tu conciencia,

porque es la herramienta más poderosa que tienes.

-¿Todo eso lo has aprendido en la convivencia en la sierra?

Pues sí que te ha cundido -Sí le ha cundido, sí.

Es una gran alumna.

-Pero ¿tú qué haces aquí? -Quería hablar contigo,

si tienes un rato.

-Si queréis hablar, voy a subir, que estoy reventada.

¿Te importa cerrar luego? -Yo recojo, no te preocupes.

-Muy bien. -Buenas noches.

-Sí, muy buenas, me espera una apasionante velada en soledad.

No te digo más.

-Salta a la vista que sobrelleva el dolor con mecanismos de negación.

-Sí.

María es buena gente, pero tiene un bloqueo bestial.

-No sabe utilizar la voluntad y mecanismos de anticipación positiva.

-No sabe que querer es poder.

-Espero que esto que aprendes lo utilices para ayudar al prójimo.

Empezando por tu jefa. -Por supuesto.

Desde que eres mi guía veo a la gente de otra manera.

-Comprender el problema es el primer paso para alcanzar la solución,

como has hecho tú. Sin embargo no es tan fácil.

-Yo todavía estoy empezando, me queda mucho que aprender.

-Y tendrás tu oportunidad de hacerlo.

-He hablado con mi gente sobre ti.

Les he contado cómo has adquirido mecanismos sanadores

y los has incorporado de manera excepcional.

-Ah, ¿sí?

-Y han aceptado que pases del nivel de iniciación al de seguimiento.

-No sé qué es eso, pero que guay. -Es un módulo más avanzado.

En el módulo se hacen reuniones de meditación diarias,

para participar de manera más activa en la comunidad.

-¿Diarias? Es que yo...

No voy a poder compatibilizarlo con esto.

-Por eso no te preocupes, son sesiones adaptativas.

Además, la sala la tengo aquí al lado,

pero tu compromiso tiene que ser férreo.

Si no puedes, mejor que lo dejes.

-Yo estoy comprometida al cien por cien,

quiero hacer las sesiones de seguimiento.

Después de lo que has hecho por mí, no pienso dejarlo ahora.

-Sabía que no me fallarías.

Un pequeño detalle,

estamos cerrando el presupuesto de las actividades del mes que viene,

tú tienes prioridad frente al resto de candidatos.

En cuanto abones tu cuota, la plaza es tuya.

-¿Y cuánto es?

-Son 300 euros.

Yo te los pongo y tú me los das cuando vayas al banco.

Es un puro trámite. -No te preocupes,

ni hablar de eso, yo ahora mismo te lo doy.

-Eso es del bar.

-Sí, pero no pasa nada, María y yo tenemos mucha confianza.

300 toma.

-Estoy orgulloso de ti.

Tu transformación ha comenzado,

y cuando acabe, serás una nueva Paty.

-Muchísimas gracias por esta oportunidad, de verdad.

-Sabía que estabas tramando algo, y te pregunté y te insistí

para que me lo contaras, pero tú has pasado de mí.

Y te has pasado por el forro nuestra amistad.

-Pensé que entenderías los motivos para hablar antes con Bremón.

-Pues no lo entiendo. ¿Y qué pasa con la UFAM de Distrito Sur?

¿Has pensado en las mujeres que dejas tiradas de la noche a la mañana?

-Esto me parece que es chantaje emocional.

-No sé si es el comienzo de algo.

No se puede poner, está en el baño.

Tengo que dejarte. Te llamo cuando llegue a París.

-¿Le has contado a Israel que nos hemos acostado?

-¿Qué tiene de malo?

-No sé si lo de anoche fue muy buena idea.

-No parecías muy preocupado por el tema anoche.

-Pero ahora sí.

-¿Te acostaste con ella? -Sí.

Y no sabes cómo me arrepiento. -Si tú lo tienes tan claro,

es porque en el fondo tienes tu corazón ocupado por otra mujer.

-¿Qué tal anoche con tu ex? -Bien.

-Estáis teniendo un reencuentro bonito, ¿no?

-Es la madre de mi hijo, mejor llevarme bien con ella.

-Por lo visto te llevas muy bien,

porque vienes con la misma ropa de ayer.

Nos costará encontrar alguien como Lola para el puesto de la UFAM.

La vamos a echar de menos.

Dímelo a mí.

¿Esta decisión tiene algo que ver contigo?

¿Con lo vuestro?

Lo mejor es poner tierra de por medio.

¿Es una decisión que está tomada, no hay marcha atrás?

Te vas a Valladolid.

Y me gustaría que no pongas obstáculos para mi traslado.

-Estuve investigando, pero no encontré nada.

No entiendo cómo no hay nada contra este tipo, es un criminal.

Lleva muchas muertes en sus espaldas. -Por eso tienes que tener cuidado,

al parecer es un tipo muy peligroso.

-Ya me inventaré algo para meterlo entre rejas.

-Ten cuidado porque te la estás jugando.

Tenemos que hacer las cosas por los cauces normales, ¿vale?

-¡Oiga! -A ver si mira por donde va, reina.

-Perdone, no lo había visto. -Pero, bueno...

Si es la colombiana más linda del barrio.

-¿Me conoce?

-Hemos coincidido en ese bar.

Yo nunca olvido una cara bonita.

-Yo estaba pensando que también lo conozco a usted.

-Ah, ¿sí?

refrésqueme la memoria, por favor.

-Me he enterado que está detenido en el calabozo de la comisaría.

-¿Y eso por qué?

-No lo sé, pero no tardaré en averiguarlo.

-A ver si es verdad. -Gracias. Cualquier cosa nos avisas.

Tenías que haber acudido a mí desde el principio.

¿Para qué? ¿Me hubieras creído? Por supuesto que te hubiera creído.

Y hubiéramos actuado bien.

Nos hubiéramos ajustado al protocolo escrupulosamente.

Lo único que has conseguido actuando por tu cuenta,

es ponerlo sobre aviso.

Ahora sabe quién eres, y sabe que vas a por él.

Lo has puesto sobre aviso, y eso es muy peligroso.

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Servir y proteger - Capítulo 389

16 nov 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. Mar

    Si el comisario Bremon se va, no hay serie, yo no veo la humillación por ninguna parte y mucho menos acoso. Me parece una historia bonita, el hombre lo ha pasado bastante mal. Por cierto, tu si q eres cursi y tonta. No se va presumiendo de conocimientos, pecas de soberbia.

    19 nov 2018
  2. Carla

    Que se vaya Bremon, esta historieta con Lola es humillante. Es legal en España el acoso en el trabajo? La otra historia es Patty que la presentan como tonta. Y que pasa con el uso de inglés? Como que los guionistas no tienen dominio del Castellano. Yo soy multilingüe en 5 idiomas y 2 indígenas, pero jamás mezclo los idiomas. Es cursi.

    16 nov 2018