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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 386 - ver ahora
Transcripción completa

Yo no he hecho nada ilegal,

no entiendo por qué me traen detenido.

No está detenido, va a contestar unas preguntas.

Depende de usted volver a su casa pronto.

Salió desde Melilla en su camión,

cruzó el Estrecho en ferri y puso rumbo a Madrid.

Todo sería una casualidad,

si no fuera por el testimonio del gasolinero.

Sí, dijo que oyó las voces de unos niños

procedentes de un camión y apuntó la matrícula.

No soy un monstruo,

yo pensaba que les hacía un favor a los chavales.

Yo solo he hablado con un chico de Senegal.

¿Cómo se llama? Se llama Kanu.

Un buen amigo de Iker siempre es bienvenido.

Iker, más que amigo, es familia.

De verdad,

si necesitas cualquier cosa, ya sabes mi teléfono y dónde vivo.

¿Te puedes creer que el chico estuvo esta semana en los calabozos

por una pelea vecinal?

Su nombre es Kanu Mbaye.

Quiero que lo traigas a comisaría para interrogarlo.

No se lo va a creer, pero este chico pasó la noche en mi casa.

¿Te ha dado su nueva dirección?

Podemos geolocalizarlo y detenerlo antes que salga de Madrid.

No será necesario.

Puedo llamarlo y quedar con él.

Kanu, ¿estás metido en esa mierda? ¿Traer chicos a España es mierda?

Huyen de la guerra, del hambre, merecen una oportunidad.

¡Kanu!

¡Kanu! ¡Alto, policía!

-¡Estate quieto!

No hagas tonterías. -No voy armado.

No creo que encuentre nunca nadie como tú.

Yo también te echaré de menos cuando no estés aquí.

Me di cuenta en cuanto salí del despacho.

He reprimido mis sentimientos y me he dado cuenta

de que no me arrepiento de mostrar lo que siento.

En cuanto a Natalia, hay que buscar una solución.

No hablemos de eso, no quiero que hablemos del futuro.

Las promesas se las lleva el viento.

Tendremos que pensar en el futuro. No.

Ahora solo tenemos un presente maravilloso.

-El difunto Fernando Quintero ha resucitado.

-Eso ya lo sabíamos. -Pero, a lo mejor, no sabían

es que está en Madrid.

"Alicia, soy tu padre. Sigo vivo, pronto nos veremos.

Si te importo, por favor, no se lo cuentes a nadie".

Necesito información sobre un mensaje de texto

que me ha llegado al móvil de un número oculto.

¿Y qué quieres saber?

La ubicación y el número de teléfono.

Cariño. Buenos días.

Quiero saber dónde está, y si está custodiado o está solo,

y si sigue asociado con el CNI o han llegado a algún acuerdo.

-Se aloja en un hotel, tengo la dirección y el número de habitación.

-"Verás, si crees que te puedes entrometer en mis asuntos

sin tener consecuencias, es que me estás subestimando, y mucho.

Será mejor que salgas de mi habitación ahora mismo,

si no quieres que empiece a correr la sangre".

¿Cómo estás? ¿Qué haces aquí?

Solo quiero ver un momento a Leo.

Necesito guardar en mi memoria

su imagen, su cara, sus ojos, su sonrisa...

para cuando esté en la cárcel.

Soy tu abuelo.

(Música emocionante)

Menudo despliegue.

No quería que te fueras sin desayunar como ayer,

y he recurrido a la artillería pesada.

Alicia, no soporto que estemos distanciados.

Dame tiempo, ¿vale?

(IKER ASIENTE)

Tiempo y macedonia de frutas.

¿Entendido?

No sé cómo lo haces, pero siempre consigues que sonría.

¿Podemos tener una conversación amistosa de trabajo?

Ya sé que estás preocupado por Kanu.

Te mantendré informado del caso.

Hoy volverás a interrogarlo.

Primero iré a la obra en la que trabajaba

a ver qué me pueden contar sobre él.

Todavía me cuesta creer que trabaje para esa mafia.

Anoche me lo imaginé solo en el calabozo

y me sentí como una mierda.

Pero no bajaste a verlo. No, no, te di mi palabra.

Pero por más alejado que lo haya mantenido de mi vida,

para mí sigue siendo como de mi familia.

Fue muy duro detenerlo.

Ya.

Entiendo perfectamente lo que dices.

(Teléfono)

Es Fidalgo, tengo que cogerlo. ¿No te reuniste ayer con él?

Sí, ¿qué ocurre?

¿Cómo?

Perdone. ¿Está seguro de lo que me está contando?

Sí, sí, claro.

Entendido.

¿Qué ocurre?

Quintero está vivo.

Hemos recibido un soplo, alguien lo vio en Canarias hace unos días,

y es posible que ahora esté rumbo a Madrid.

No pareces muy sorprendida.

Es lo que quería contarte justo cuando te ha llamado Fidalgo.

¿Contarme qué?

No es que Quintero esté rumbo a Madrid,

es que...

ya está aquí.

De hecho,

ayer estuvo en esta casa, pude verlo y hablar con él.

¿Cómo?

Sí, fue anoche, quería ver a Leo.

Joder, Alicia...

¿Tú sabes en qué situación me pone esto?

Claro, lo sé perfectamente,

pero no fui capaz de hacer otra cosa.

Déjame que te explique. Sí, explícamelo bien,

porque ahora mismo estoy flipando.

Lo último que supe de tu padre

es que un río se lo llevó en Cabo Verde.

¿Y ahora me dices que ha estado aquí tomando el té?

Hace días recibí este mensaje.

"Alicia, soy tu padre,

sigo vivo.

Pronto nos veremos, si te importo, por favor,

no se lo cuentes a nadie".

Falta el aceite. Eh, no te muevas de esa silla.

Ya voy yo.

¿Cuántas veces tengo que decir que poner la mesa

no es un sobreesfuerzo para mi corazón?

Todas las que quieras, pero te va a dar igual.

Mientras yo esté en casa no te dejaré hacer absolutamente nada,

¿me oyes? Nada.

Ni poner la mesa, ni fregar ni hacer la cama.

¿Lo has oído? Vale.

Ya te pusiste en modo ordeno y mando.

Pues acostúmbrate, porque de momento no pienso ir a comisaría.

Pero te acabas de reincorporar,

y todo el mundo ha dicho que es lo mejor para ti,

y para los demás, porque tenerte en casa todos los días

puede resultar estresante. Lo que tú quieras.

Pero no pienso volver a trabajar

hasta que no recapacites y hables con Cifuentes.

¿Me estás chantajeando? No creo que puedas llegar tan lejos.

Créetelo, porque soy capaz de quedarme aquí encerrada

todo el tiempo que sea necesario con tal de que escuches a tu colega.

En lugar de salir hecho un basilisco y poniendo el grito en el cielo.

Tú sabes lo que me ha costado asumir mi enfermedad.

Y lo he hecho, estoy conforme con mi destino.

Ese es el problema, que te has conformado,

y tú nunca has sido un conformista, Antonio.

Haz el favor de respetar mi decisión, que es mi vida.

¿Y cuál es tu decisión?

¿Quedarte de brazos cruzados hasta que llegue la muerte?

Además, estás muy equivocado, porque no es solo tu vida,

también es la nuestra, la de Olga y la mía,

que te queremos y te necesitamos a nuestro lado.

Lo dices como si quisiera morirme, es mi corazón el que no da más de sí.

Te están ofreciendo una posibilidad de cura y tu ni la contemplas.

Así que yo no voy a contemplar la posibilidad de alejarme de ti,

¿me oyes? Que no. Esto es demencial.

Estás siendo muy injusta.

-Papá, hay un esperanza,

tienes que participar en ese ensayo como sea.

-¿Quién es el médico en esta casa?

Por eso deberías tener más confianza en los avances científicos, ¿no?

Vosotras creéis que todo es tan bonito como lo pintan.

Y no es así, es un ensayo clínico.

Los enfermos son conejillos de indias.

Corren muchos riesgos.

Se pueden tener efectos secundarios terribles,

que empeoren la calidad de vida. Es un proceso duro, lento.

Y no exento de peligros.

Y puede ser inútil, puede que no cure.

Pero puede que sí, y si no lo intentas, nunca lo vas a saber.

Yo entiendo que te dé miedo aferrarte a una esperanza remota,

pero, de verdad, que vale la pena intentarlo.

Para estar juntos, de verdad. Yo te voy a apoyar en todo.

Y yo también.

Siempre has dicho que hay que luchar y no perder la esperanza.

¿Te vas a desdecir de todo lo que me has inculcado?

Yo no pienso tirar la toalla,

esta familia es lo mejor que tengo en la vida.

Y si...

el ensayo no funciona,

me quedará la tranquilidad de haberlo intentado todo.

Vamos a estar juntos hasta el final, pase lo que pase.

La decisión es tuya.

Sois imposibles.

¿Adónde vas? A pensar a solas.

Me has estado ocultando información crucial durante días,

y yo sintiéndome mal por no hablarte de Khady.

No estaba segura de que fuera él. Ya, claro.

Y no se te pasó por la cabeza que fuera una pista relevante.

Lo siento, Iker, estaba cabreada contigo.

Pensé que había muerto en Cabo Verde y recibí esto.

Y preferiste hacerle caso

antes de cumplir con tu obligación de denunciarle.

Te juro que cuando lo tuve delante

estuve a punto de avisar a los compañeros.

¿Y por qué no lo hiciste? ¿Eh?

Te juro que no consigo entenderlo.

Porque me rogó que no lo hiciera.

Me dijo que había perdido todo lo que tenía,

y que necesitaba sostener a Leo en brazos

para llevarse el recuerdo a la cárcel

porque sabe que allí es donde irá. ¿Y por qué no está detenido?

Puedo entender que le dejaras detener a Leo,

pero luego avisas a la policía.

Me dijo que quería ir a Miami a despedirse de Julio.

Y...

que después se entregaría él mismo.

Y tú le creíste.

Está dispuesto a pagar por todos sus delitos.

(IKER RÍE)

Pero ¿tú te oyes, Alicia?

¿Dónde está tu sentido común?

Si estuviese dispuesto a pagar por una mierda,

no habría huido de mis compañeros en Cabo Verde.

Me dijo que tus compañeros no le decían nada de nosotros,

ni siquiera sabía si sus hijos y su nieto estaban bien.

Pues para estar desinformado, ya sabe que tu hermano está en Miami.

¡Te mintió, Alicia!

Sé...

que lo que he hecho es muy grave, pero...

Pero ¿qué? Has dejado escapar a un prófugo.

¿Qué le digo yo ahora a Fidalgo?

(Puerta)

Aquí están los abuelos.

¿Dónde está el pequeño?

Voy a prepararlo para que os lo llevéis a la guardería.

Hola. Si tenéis hambre, la mesa está puesta con el desayuno.

Yo tengo que ir a trabajar.

Que tengas un buen día.

-Para mí que estos dos han discutido.

-¿Tú crees?

-Él se ha ido sin despedirse de Alicia.

Mira este desayuno,

parece que alguien quiere pedir disculpas.

-¿Tú vienes como abuela o como inspectora?

-Tonto.

-Me sentí un auténtico imbécil.

Quería sorprender a Quintero en su habitación,

y la sorpresa me la dio él a mí.

-Solo ha sido una llamada de teléfono,

podría haberos recibido a tiros y no lo hizo.

¿Te ha amenazado a ti directamente, o a nuestros negocios?

-No, eso no, pero se mofó de mí todo lo que quiso.

-Cariño, eso lo puedo arreglar yo rápidamente.

Lo preocupante sería que quiera recuperar su empresa,

o el modo en que Alejandro se la quitó a su hijo.

Si solo se ha reído de ti, es señal de que no viene a por nosotros.

-Está claro que no le interesa meterse en líos

con nuestra organización.

Si está huyendo del CNI y de la policía, no querrá hacer ruido.

-Eso mismo creo yo.

Está condenado a vivir de incógnito de por vida.

Tienen cargos serios contra él.

No le interesa atacarnos.

Aunque lo llevaran preso, no tendría nada de lo que acusarnos.

-Corre un gran riesgo viniendo a Madrid.

Debería fugarse a un país sin acuerdo de extradición con España.

-Deberíamos investigarle.

Si no ha venido por negocios, igual quiere despedirse de alguien.

Los hombres más poderosos tienen pies de barro.

¿Sabes si estaba con alguien? Igual está enamorado.

-¿Te vale el amor de padre?

-¿Qué quieres decir? ¿No está su hijo ingresado en Miami?

-Además de Julio, Quintero tenía una hija,

más o menos secreta, la inspectora Alicia Ocaña.

Él es su padre biológico.

-No me digas...

-Y lo más interesante es que Alicia dio a luz

cuando Quintero estaba escondido en Cabo Verde.

-Ahí lo tienes, ha venido a conocer a su nietecito.

-Podríamos pasarle esta información a la policía de forma anónima.

Nos lo podríamos quitar de encima para siempre.

-No, no nos conviene, Sergio.

Volverían a poner vigilancia en Transportes Quintero,

y nos interrogarían otra vez.

Si lo meten en la cárcel

perderíamos todos los buenos contactos que heredamos de él,

y tendríamos que reestructurar las rutas.

Déjalo estar, Sergio.

Lo mejor es que pase desapercibido y que se largue por donde ha venido.

-Me cuesta dejarlo pasar, Sofía,

sería tan fácil. -Seamos prácticos.

Seguro que puedo hacer algo para quitarte el enfado.

-Si te pones así...

(Puerta)

-Tienes visita, señora, Cholo Trejo. -¿Cholo qué?

-Trejo.

-¿Qué clase de nombre es ese? -¿Es mejicano?

Hazle pasar.

-Muy buenas.

Doña Sofía, y compañía.

Gracias por recibirme.

-Sergio Mayoral.

¿Y usted es?

-Mi nombre es Cholo Trejo.

-¿Le apetece un café? Es de Colombia.

-Con gusto, señora.

-Cafecito para ti. -Gracias.

-¿Qué pasa?

Hoy te veo con mejor cara. -Sí.

Tengo un rayo de esperanza con lo de mi padre.

-¿Sí?

Tía, qué bien, qué buenas noticias.

-Tampoco te embales, es una posibilidad remota,

pero es más de lo que teníamos.

-Pero ¿podría curarse? -Sí.

Mi madre, gracias a un amigo suyo, ha encontrado un plaza

para un ensayo con células madre. Pero parece que funciona.

-Mejor eso que nada.

-Ahora solo nos queda convencer a mi padre.

-¿Qué pasa, que él no quiere? -De entrada no.

Se hace el duro, pero mi madre y yo lo estamos ablandando.

No puede perder la esperanza. -Claro.

Además, seguro que vosotras dos le vais a convencer.

-Yo no me quiero hacer ilusiones, así que, cambiamos de tema.

-Vale. ¿Te apetece tomar algo?

-No, no tengo mucho tiempo.

¿Para qué me has llamado, qué me querías dar?

-Ah. Espera.

El libro de técnicas de estudio que me dejaste.

-Quédatelo el tiempo que necesites, en mi casa estaba cogiendo polvo.

-Ya, pero no lo voy a necesitar más.

-Vas a tirar la toalla. -No, no voy a dejar de estudiar.

Pero ese libro ya no me ayuda.

Yo te lo agradezco y de hecho, he pillado un montón de cosas.

Pero yo necesito una ayuda más especializada,

más personalizada en mí. Alguien a quien preguntarle mis dudas.

-Un tutor, ¿no? Como David con las mates.

-No estoy hablando de clases particulares,

te hablo de técnicas de relajación.

Tengo claro que si quiero estudiar bien

necesito concentrarme un montón y liberar mi mente.

-¿Y qué vas a hacer? ¿Pilates, yoga, "mindfulness"?

Eso te quitará tiempo y también terminarás estresada.

-Ya lo sé, y por eso he buscado en internet

y he encontrado una página que está superchula.

Te cuenta cómo liberar las tensiones y el estrés

que produce vivir pegado a un reloj, por ejemplo.

-Hablando de reloj, yo me tengo que ir. Ya me contarás eso.

-Te voy a pasar la página, tú también necesitas gestionar tu estrés.

-Lo que tú digas. -Hasta luego.

-Cóbrate. Es eso, ¿no? -Sí.

Por cierto, Espe, te quería dar las gracias

por los consejos de ayer, me has hecho reaccionar.

-Me alegro muchísimo, de verdad, pero es que los estudios

hay que preocuparse por ellos, pero no tanto.

Si suspendes un examen no pasa nada. Hay que pensar a largo plazo.

-Ya, ayer estuve mirando en internet,

buscando consejos de gente que le había pasado lo que a mí.

-Cómo sois las nuevas generaciones con la tecnología

y con buscar en internet, todo lo buscáis online.

¿Has encontrado algo útil?

-Encontré un página que describe paso a paso mi situación de bloqueo.

Y propone técnicas para mejorar la autoconfianza y la concentración.

Ayer probé con las ondas binaurales. -¿El qué?

-Las ondas binaurales son unos sonidos

capaces de alterar las ondas cerebrales de nuestro organismo.

Tú escuchas las ondas y mejora la concentración,

aumenta la visión y otro montón de cosas ocultas en la mente.

¿Lo quieres probar? -Sí, sí, a ver.

¿Y tú crees que esto funciona?

-A mí me ha funcionado. Yo tengo muchas más confianza en mí misma.

Y no voy a dejar los estudios.

-Eso es porque yo soy muy buena consejera,

no por el sonsonete este que en cinco minutos me deja traspuesta.

Pero me alegro de que te sirva, que tú vales mucho.

-Muchas gracias, Espe.

-Chao. -Hasta luego, guapa.

-Don Alejandro, probablemente sea el mejor jefe que haya tenido.

Saber apretar cuando era preciso,

y aflojar lo suficiente

para apretar más fuerte.

Aún no me creo que haya muerto.

Por muerte natural, figúrese.

Es casi un insulto.

-Comprenderá que no me apetece hablar de las circunstancias de su muerte.

Todo es muy reciente. -Cómo no.

Discúlpeme, señora.

Solo pretendía hacer una alabanza del difunto.

Me consta que era un hombre de acción,

hacía ejercicio, se cuidaba.

Solía hacer running conmigo en Cali.

-Creo recordar haberme cruzado con usted en la casa, ¿puede ser?

-Correcto.

La mansión de ustedes daba para perderse un mes.

Y por aquella época, don Alejandro y usted

hacían todo lo posible por no cruzarse.

Pero alguna vez sucedió. -¿Cuánto tiempo trabajó para Somoza?

-Cinco años completos.

-¿Puede saberse por qué dejó de hacerlo?

-Tenía mis propias aspiraciones.

Quería viajar por Europa,

explorar nuevas oportunidades de negocios... Qué sé yo.

Pero me cansé.

-¿Regresa a Cali entonces? -Todo lo contrario.

Pienso instalarme acá en Madrid.

-¿Piensa emprender algo por su cuenta?

-No valgo para ello.

Recién regresé de unas semanas en la Costa del Sol,

decidiendo qué rumbo tomar.

Desde una terraza vi uno de sus camiones:

Transportes Quintero.

Había oído que Somoza absorbió la empresa.

Fue como una revelación, y pensé:

"Aunque falte el patrón,

voy a ofrecerme a la señora para lo que sea menester".

-Perdone, no me ha quedado claro qué tipo de servicios

nos proporcionaría usted.

-Soy especialista en resolver problemas de cualquier índole.

Puede encontrarme el día y a la hora que quiera.

Soy rápido, no hago preguntas.

No encontrará nadie más eficaz que yo.

Somoza estaba muy contento con mi trabajo.

Espero su llamada.

Gracias por su tiempo.

Hola, buenos días.

Hoy seré el encargado de llevar el "briefing".

Si estamos todos podemos empezar. ¿Y Miralles?

Ha pedido el día por asuntos propios.

¿Otra vez?

Sí, os tendréis que conformar conmigo.

Como sabéis, la inspectora Ocaña

se está haciendo cargo del caso del tráfico de menas.

Por ahora tenemos un detenido, Kanu Mbaye.

Fede, ¿cómo va el registro de su teléfono?

Bien, pero no hay nada sospechoso.

Salvo que es un tipo que usa muy poco el móvil para su edad.

No hay ninguna relación con Gerónimo Martos u otro transportista.

Lo hablaremos con Alicia cuando regrese de hacer sus pesquisas.

En otro orden de cosas,

hemos recibido el aviso de que se están produciendo robos nocturnos

de piezas de coches aparcados por la zona del mercado.

Aguirre y Guevara.

Todo vuestro. Muy bien, nos ocuparemos de ello.

-Si me mandáis un listado de las piezas,

seguramente estén ya por internet, podré poner una alerta y rastrearlas.

Pero primero encárgate del registro del teléfono de Kanu,

necesitamos que le saques algo para apretarle las tuercas.

Pues como no tenga otro terminal... Bueno.

Os presento a Sultán.

Es un perro violento muy agresivo, se ha escapado y no lleva bozal.

¿De eso no se ocupan los municipales?

Sí, hay una patrulla buscándolo y también los de la perrera.

Pero quiero que estemos prevenidos por si hay que intervenir.

Quería compartir con todos vosotros un nuevo éxito de la UFAM.

El turno de noche recibió ayer la denuncia de una joven

que fue agredida por un desconocido en mitad de la calle.

El agresor la ofendió con palabras obscenas,

ella le paró los pies, y él le tiró un cenicero

que había en el bar de al lado. Entonces ella se le encaró

y él respondió con un bofetón. -¿Y nadie hizo nada?

-Varios testigos trataron de intervenir,

pero el agresor salió huyendo.

Las cámaras de seguridad grabaron algunas imágenes,

y Fede ha conseguido detectar al agresor

y lo han detenido a primera hora.

Ha sido un trabajo en equipo, comisario.

Un equipo muy bien capitaneado. Enhorabuena, de verdad.

Esto nos demuestra que una rápida actuación policial es imprescindible

para dejar claro nuestro mensaje

de que ese tipo de comportamientos no lo vamos a tolerar.

Pues eso es todo. A trabajar.

¿Vienes, Lola? -Sí, luego te veo.

Te has pasado un poco con las alabanzas, ¿no?

Creo que no.

El trabajo bien hecho debe tener su recompensa.

Qué bien hueles. Igual que tú,

a champú de hotel. (RÍE) ¿Sabes?

Me supo a muy poquito nuestro encuentro de ayer.

Lola, hacía tiempo que no estaba tan bien.

Ojalá pudiéramos vivir el presente y no pensar en lo que viene después.

Sí.

-Perdón, comisario,

me olvidé la carpeta del caso que me entregó.

Aguirre, hay que ser más cuidadosa.

Te veo luego.

-No me gusta, las cárceles están llenas de tipos como ese.

Cuanto más lejos mejor.

-No hay muchos como Cholo, ese tipo es de los buenos.

-¿También hay clases entre los sicarios?

-Por supuesto.

Alejandro me contó que una vez le pidió

que se encargara de dos hermanos que le habían mentido,

y él les cortó la lengua.

Es frío, calculador, y no tiene conciencia.

Alejandro lo tenía en buena estima. -Bueno, ya he oído suficiente.

-Pero ¿qué estás haciendo, Sergio?

Precisamente necesitamos profesionales así,

que resuelvan problemas sin escrúpulos,

de forma rápida y contundente.

Alejandro sabía rodearse de su gente.

No deberíamos descartarlo tan rápido, es de lo mejorcito.

Tal vez sea el jefe de seguridad que andamos buscando.

-Eso son palabras mayores, ¿no te parece?

¿Tú le confiarías un cargo tan importante a ese tipo?

A mí me ha parecido un presuntuoso y un arrogante,

y no me han gustado sus insinuaciones sobre la muerte de Somoza.

-Eso solo demuestra que tiene instinto.

Necesitamos un jefe de seguridad

que resuelva los problemas de Quintero.

-Deberíamos confiar ese puesto a quien ya lo está ejerciendo:

Gallardo.

La información que nos dio sobre Fernando Quintero era cierta.

Tiene ojos y oídos en todas partes.

Y cuando Iker le propuso trabajar para el CNI,

nos lo contó de inmediato.

-Sí, claro, a cambio de un dineral.

-Sí, Gallardo no va a dejar pasar la oportunidad

de conseguir un dinero extra, pero nos lo contó,

podía habernos traicionado sin más.

Hubiera sido más fácil para él, pero no lo hizo.

Nos guarda lealtad, Sofía, y esos es lo más importante.

-En todo caso, te la guarda a ti.

-Es igual, yo siempre voy a estar en tu equipo.

-No sé...

No entiendo por qué lo defiendes ahora

cuando hace dos días querías despedirlo.

No llego a comprender esa relación de amor odio que tienes con él.

-Tú verás de quiénes te quieres rodear.

No puedo hablar más del tema, me esperan en el despacho.

-Va y me dice que tengo que ser más cuidadosa.

Lo mismo le digo yo, que está en la sala de "briefing"

haciendo manitas con la oficial a vista de todos.

-¿Tú estás segura de haber interrumpido algo entre ellos?

-Pues claro, cuando entré se soltaron asustados,

y pusieron cara de que había sido una inoportuna.

-He oído "inoportuna", ¿no estaríais hablando de mí?

-No, pero igual tú nos puedes sacar de dudas.

¿Tú sabes si Bremón y Lola están liados otra vez?

-¿Y de dónde sacáis eso?

-Yo solo digo lo que he visto con estos ojos.

Estaban en la sala de "briefing" flirteando,

y como ya han tenido su historia no sería raro que reincidan.

Yo qué sé.

-Bremón, con esto de que se va, se ha puesto sentimental.

Me ha dicho que echará de menos mi sentido del humor y mis gruñidos.

-Eso sí que sería sospechoso.

-Yo entiendo que Lola y él estén tocados porque él se va,

pero liarse con la papeleta que tiene en casa... Por favor.

-Yo creo que Lola le estaba agradeciendo las buenas palabras

que ha tenido en el "briefing" por su trabajo.

-No, me apuesto lo que sea que de trabajo no estaban hablando.

-Pero ¿qué más da? Dejemos el tema, que solo era un comentario

entre mi compañero y yo.

-Es que hay comentarios que pueden hacer daño.

-Espe, no te pongas así.

Dejemos esto, que a mí ni me va ni me viene.

Vamos a ver si encontramos los testigos del robo.

-Cuando tengas las imágenes de las cámaras del mercado, mándamelas,

que nos vamos a pasar por allí, a ver si nos enteramos de algo.

-Sí ya he ordenado unas diligencias. -Gracias, máquina.

-¿Queda café? Porque necesito tres...

¿Me he perdido algo?

Hola, Paty. Hola.

¿Me pones una manzanilla, por favor? Enseguida.

¿Cómo vais? Olga me ha dicho que hay una pequeña esperanza,

algún tratamiento experimental.

Sí, es un ensayo clínico.

Lo importante es convencer a Antonio que vale la pena intentarlo.

Claro que sí, estoy segura de que lo vais a conseguir.

Gracias, Paty, eres un sol.

Mira, aquí viene la persona que me va a ayudar a convencerlo.

¿Qué tal, Eduardo?

¿Quieres tomar algo? -Una tónica, por favor.

-Ahora mismo.

Nos sentamos en una mesa. Sí, donde queráis.

Gracias por hacerme un hueco. Faltaría más.

Esta tarde no paso consulta, me tienes a tu entera disposición.

¿Cómo está Antonio, has conseguido que cambie de opinión?

Bueno, yo no diría tanto.

Pero ¿estará dispuesto a escucharme?

Por lo pronto le he amenazado con quedarme en casa

y no dejarle mover ni un dedo. No seas exagerada, Claudia.

El ejercicio moderado es bueno para un corazón enfermo.

Ya lo sé, lo he hecho para forzarle un poco.

Antonio lleva fatal estar mano sobre mano,

bastante tiene con no salir de casa.

¿Crees que así conseguirás que cambie de idea?

Sé que suena a castigo de colegio, pero no se me ha ocurrido otra cosa.

Además, Olga ha puesto su granito de arena.

Entre las dos lo hemos bombardeado,

y ha dicho que se iba a su habitación a pensar.

Y desde entonces no ha dicho nada.

¿Y crees que eso es buena señal?

Yo diría que sí.

A veces lo conozco más que a mí misma, y sé que está recapacitando.

Si no te llama, seguro que es por orgullo.

¿Seguro? A ver si cuando me ve me echa a patadas.

No, hombre, no.

Sois amigos hace un montón de años, te tiene mucho aprecio.

Merece la pena que lo intentemos, ¿no crees?

Sabes que sí.

Paty, ponme un hielo, por favor. Ahora mismo.

-¿A que Nacha no es ninguna cotilla?

-Que yo sé cómo funcionan estas cosas, Fede.

Es el principio del fin para Lola, un comentario por aquí y por allá,

y en dos días está en boca de todos y su trabajo se cuestiona.

-Bremón se va de la comisaría,

con lo cual el trabajo de Lola no depende de él.

Si se enrollan o no, es cosa suya.

-Sí, pero yo conozco a Lola,

en cuanto oiga un comentario se va a sentir fatal.

Lola parece muy fuerte, pero es insegura.

-Yo la veo bastante feliz, a quien veo insegura es a ti.

Déjales, que ya son mayores,

que vivan, que pase lo que tenga que pasar.

-Yo creo que esto va a acabar fatal. -Pero tampoco hay que propiciarlo.

-¿A qué te refieres?

-Que igual no es necesario

irle con el cuento de que la gente está cuchicheando en comisaría.

Ella cuando se lio con Bremón, sabía que se metía en el ojo del huracán.

Y ha seguido haciéndolo, con lo cual...

-Entonces, ¿se lo digo o no se lo digo?

-¿Va a cambiar algo?

Pues ya está.

-Buenas. -Hola.

¿Traes los calamares? Pues los meto en la cámara.

-No, que primero quiero limpiarla. -Ya lo he hecho yo.

-¿Me has dejado sitio para los embutidos?

-Sí. Y he preparado la lista de bebidas para el proveedor.

-Por Dios, qué eficacia.

Parece que aprendes a compaginar el trabajo y los estudios.

-Es que he conocido a un tío en internet muy guay,

es "coach" personal.

Y te enseña métodos para relajarte,

para mejorar la concentración en los estudios.

Tiene unos vídeos alucinantes.

-¿No sería mejor estudiar que perder el tiempo viendo vídeos?

-Como pierdo el tiempo es poniéndome a estudiar

sin sentirme capaz de ello.

Primero tengo que superar los bloqueos mentales.

-¿Y eso te enseña este hombre? (PATY ASIENTE)

-Se llama Iago Narbona e imparte cursos también.

-Lo que te faltaba a ti para la agenda, más cosas.

-Lo importante no es el tiempo del que dispones,

sino focalizar la energía en el aquí y el ahora.

Aunque solo sea cinco minutos. -Ya, ¿y eso cómo se hace?

-Para eso están los cursos.

Él te enseña a ganar confianza en ti misma a través de la meditación

y el autoconocimiento.

Simplemente con los enlaces que sube, ya sabes que funciona.

Mira, escucha esto.

-Esto parecen psicofonías.

-Son ondas binaurales, y de verdad que funcionan.

Ayer estuve toda la tarde estudiando y superbién.

Y sigo muy concentrada en el bar.

-Si eso te ayuda, por mí encantada.

¿Y te vas a apuntar a algún curso de esos?

-De momento, sigo a Iago en redes, luego ya se verá.

No te preocupes, Claudia, lo tengo todo bajo control.

Hasta me ha venido bien dar el "briefing"

como en los viejos tiempos.

Por eso me notas tan animado.

Tú no te preocupes, ya me encargo yo de todo.

Preocúpate de tu marido, que bastante tienes.

No te preocupes.

(Puerta)

Te dejo que me reclaman. ¡Adelante!

Adiós.

¿No ha habido suerte?

Nada, en la obra no han notado nada sospecho.

Al contrario, hablan de que Kanu era muy buen compañero.

¿Y del rastreo de su móvil no hemos sacado nada nuevo?

Ya nos advirtió de que no encontraríamos nada.

Quizá usa una línea segura para contactar con la mafia

y con los camioneros.

¿Crees que puede tener un segundo terminal?

O lo hace desde un locutorio.

Uno de sus compañeros que le ofreció alojamiento

me ha llevado a su casa y he registrado la mochila de Kanu.

Ahí tampoco hay nada.

Tenemos que sacar algo antes de interrogarlo,

o no va a soltar prenda.

¿Ha bajado a verlo esta mañana? Sí, y de ablandarse nada.

Y sigue defendiendo que esos chavales merecen una oportunidad.

No hay forma de sacarlo de ahí.

Y en parte le entiendo, este mundo es tan injusto...

Si mis hijos no tuvieran ninguna posibilidad de futuro

yo haría lo que fuera para dársela.

Y ese es el problema.

Las mafias les sacan hasta el último céntimo a familias desesperadas,

y después dejan tirados a los chavales.

Y acaban siendo vulnerables a las mafias y a todo tipo de peligro,

y malviviendo en la calle, ya lo sé,

pero quien tiene que verlo es Kanu para que colabore.

Tenemos que hacerle entender que nuestra lucha no es contra los mena,

sino contra los que los explotan.

Comisario, ha llegado esto de una agencia de noticias.

No puede ser.

Tenemos que parar esto cuanto antes.

Joder...

Ya es tarde para ellos.

(Puerta)

Pasa, Tote. Tengo un encargo para ti. -Ya era hora, jefe.

¿Quieres que le siga la pista a Quintero?

Eso ya está hecho, tengo mis fuentes.

-Vas a tener que utilizarlas, pero no para buscar a Quintero.

-¿Vamos a dejar escapara a ese pájaro después de burlarse de nosotros?

-Si alguien tiene que gastar dinero y recursos para buscar a Quintero,

que sean el CNI y la policía.

Bastante tiene con esconderse de ellos.

De momento no es una amenaza para nosotros.

-¿Seguro?

Ayer cuando te llamo tenías cara de querer retorcerle el pescuezo.

-Lo he pensado fríamente y creo que sus motivaciones

para volver a Madrid son personales.

Nada que ver con la empresa ni con la venganza.

De momento prefiero dejarlo correr. -¿Tú o la señora?

No he dicho nada.

-Veo que vas entendiendo cuál es tu lugar en esta empresa.

-Ya te dije que no iba a desaprovechar esta nueva oportunidad.

-Siéntate.

Estoy pensando en hacerte responsable de la seguridad de la empresa.

Por supuesto, de vez en cuando tendrías que hacer de chófer,

por mantener las apariencias.

¿Qué te parece? -¿Qué me parece?

Que dónde hay que firmar.

La seguridad es lo mío,

yo le parto el alma al que tú me digas.

-Muy bien. Pero hay un pequeño problema.

-¿Qué problema? -Sofía está pensado en otro tipo

como jefe de seguridad. -Vaya con la señora,

esa mujer me la tiene jurada.

Pero ¿no se da cuenta que yo soy vuestra mejor opción?

Si ya estoy metido hasta el cuello.

¿Quién va a hacer este trabajo mejor que yo?

Este tío no tiene nombre, ¿es un fantasma?

-Como si lo fuera. Se llama Cholo Trejo.

Quiero que lo averigües todo sobre él.

La última temporada la ha pasado en la Costa del Sol,

o eso nos ha dicho.

-¿Este es el encargo que querías? -Tómalo como una prueba.

Averigua los trapos sucios de ese tipo.

Y demuéstrale a Sofía que serías mejor jefe de seguridad que él.

-Eso ya te lo digo yo sin haberlo visto siquiera.

-Tómatelo en serio, porque si Sofía llega a contratarlo,

tú te quedarás como chófer para la eternidad.

-De eso nada.

Yo voy a demostrar que soy el mejor, como Curro Romero, pero en lo mío.

A este desgraciado le voy a averiguar hasta la caries.

-Eso espero.

-Sergio, muchas gracias por la confianza.

De verdad que no te voy a defraudar.

-Ay, qué sonrisa. ¿Te estás mensajeando con David?

-No, qué va.

Con David ya sé que tengo que pasar página.

Estoy leyendo un mensaje de Iago Narbona.

-Te ha dado fuerte con el consejero ese.

-Dice unas cosas superprofundas, de verdad.

Al principio parecen simples, pero te pones a pensarlo...

Tengo que poner todo esto en práctica.

Le he escrito un mensaje privado y ya me ha contestado.

El tío es más majo, más atento...

-Ya. ¿Y él de todo esto qué saca?

Yo no quiero ser desconfiada, pero...

-Él ofrece cursos de pago, lógicamente,

y me ha recomendado uno que está superbién.

-No me digas más, te has apuntado.

-Pues sí, pero por ser el primero me hace precio y me sale tirado.

-Si no te sale por mucho dinero y a ti te ayuda...

-Claro que me ayuda, parece escrito para mí.

Habla como la inseguridad y los nervios

bloquean nuestra capacidad de aprendizaje.

Todo esto lo voy a intentar poner en práctica en el examen.

Con suerte apruebo y todo.

-Chica, qué maravilla, qué cambio. Ayer no pensabas ni presentarte,

y hoy tienes esa ilusión

y ese brillo en los ojos que para mí lo quisiera.

-Si quieres yo te enseño a focalizar la energía,

a través de la atención sostenida en la respiración.

-A mí todo eso me suena a chino.

-Pues búscate algo que te dé un poco de vidilla.

O alguien. -Como si eso fuera tan fácil.

-Claro que es fácil, vamos, lo tienes a huevo.

Viene al bar dos veces al día, te pide un café solo, sin azúcar...

¿Necesitas más pistas?

-Te refieres a Elías, ¿no? -No, a mi padre.

Pues claro que a Elías, por favor. Si solo hace falta mirarle.

Está coladito por ti. Ese sí que tiene brillo en la mirada.

-El otro día me propuso ir al cine un día de estos,

pero ya hemos dado muchos bandazos.

Yo no tengo más ganas de sufrir por él.

-María, más vale arriesgarse a sufrir,

que quedarte viviendo en una rutina que te aburre tanto.

-Hola, chicas. ¿Me ponéis un café solo sin azúcar

para llevar, por favor? -Yo se lo pongo, Paty.

-Oye, Elías, hablando de pelis y de cine,

¿a ti qué te gusta más, el drama, la comedia, terror, acción?

-Con que no sea policiaca, me conformo.

Porque no me creo nada,

me paso la película viendo los defectos en el procedimiento,

y me pongo malo.

Y las de terror, que no las soporto. -¿En serio? María tampoco.

-Porque no le encuentro la gracia a pagar por ir a sufrir.

Yo voy al cine a pasarlo bien.

-Pues me han dicho que hay una comedia que está superbién

ahora mismo en el cine, sí.

Va de un jefe un poco capullo al que sus empleados se le revelan.

-Me han hablado muy bien de ella, sí.

-María está deseando de verla, me lo acaba de decir.

¿Por qué no vais juntos?

-Por mí encantado, no sé... Si te apetece, claro.

-A mí me apetece, pero que... el bar...

-El bar lo cierro yo esta noche. No pasa nada.

-Pues estupendo.

Si quieres vamos a la última sesión, así nos da tiempo a picar algo antes.

-Bueno, vale.

-Pues te recojo luego sobre las nueve.

-Vale. -Te dejo lo del café.

-Anda que tú también, qué poco disimulas.

-¿A estas alturas vas a ponerte a disimular delante de Elías?

Te conoce desde hace mil años. Se nota a la legua que os gustáis.

La vida hay que vivirla aquí y ahora.

-A ti las ondas neuronales te están sentando estupendamente.

-Binaurales.

La verdad es que me siento capaz de todo.

-Pues yo te agradezco el empujón. Me has alegrado el día.

Antonio.

Alguien ha venido a verte.

Hombre, Eduardo. No sé si sorprenderme.

-Espero que no te moleste mi visita. -No te preocupes.

Siéntate, anda.

Me gustaría ofrecerte algo,

pero Claudia me tiene prohibido levantarme, no me vaya a herniar.

-Algo me ha contado.

Pero no te preocupes, venimos de tomar algo de La Parra.

Es lo que hacemos los conspiradores.

Siento muchísimo lo del otro día.

Mi reacción fue excesiva.

-No hace falta que te disculpes,

me alegra saber que hoy no me vas a echar a patadas.

-No tendría que haberme puesto hecho una furia,

tenía que haberte preguntado

con más detalle sobre el tratamiento, la verdad.

En fin, aunque no lo parezca sigo dándole vueltas.

-Pregunta lo que quieras, a eso he venido.

-Doy por hecho que tendría que trasladarme a Milán,

pero que podría venir a mi casa de tanto en tanto, ¿no?

-Me temo que no.

Los viajes están desaconsejados tal y como está tu corazón.

-Vaya por Dios.

¿Qué tiempo hay de margen para interrumpir el ensayo

si este fracasa? Si no hay cambios aparentes, quiero decir.

-Cada paciente es un mundo.

El doctor Salazar valora caso por caso.

Pero te aseguro que es una eminencia en el campo de la embriología.

-Yo también he hecho mis averiguaciones, sí.

Te agradezco que hayas contactado con él para buscarme un hueco.

-Pero...

-Intento convencerme que puestos a morirme,

mejor hacerlo sacrificándome por otros enfermos.

Ayudando a buscar una curación a esta patología.

Cariño, vamos a ser positivos,

¿por qué no vas a ser tú uno de los primeros en curarte

con este tratamiento? Me cuesta creérmelo.

Hay otra cosa que me preocupa mucho, son los efectos secundarios.

-Para ser sincero, aún no se han detectado.

Aunque no quiere decir que no existan.

Los ensayos clínicos están comenzando,

están en una fase embrionaria,

pero podrían aparecer en cualquier momento.

-O sea, que no sabemos a qué nos enfrentamos.

Mi situación podía empeorar, incluso...

adelantar mi muerte. Antonio...

Claro.

Me has pedido que escuche a Eduardo, y es lo que estoy haciendo.

-Si quieres, le puedo pedir al doctor Salazar

que te dé unos días más para que lo pienses.

-No hace falta, gracias. No te molestes más.

Hay un asunto insalvable,

que no sé italiano.

Tendría que aprenderlo a marchas forzadas,

con lo que me gusta a mí hablar.

¿Eso quiere decir que accedes a ir a Italia?

Si no, cualquiera os aguanta,

lo pesados que os ibais a poner. Tú no lo haces por eso.

Claro que no, también lo hago por lo que dijo el otro día Olga.

Siempre le hemos inculcado que luche hasta el final,

solo faltaba que me muriera faltando a mis máximas.

-Voy a llamar inmediatamente a Milán

para confirmar tu participación en el ensayo clínico.

Antonio, no sabes lo que me alegra que vayas a dar ese paso.

-Gracias por no tirar la toalla.

Gracias, Eduardo, gracias.

¿Cuándo vais a soltarme?

Yo no sé nada de viajes ilegales ni mafias,

ni conozco a ese camionero.

Dos chicos nigerianos han muerto mientras viajaban a Madrid

entre la carga de un camión.

El camionero ha confesado que los transportaba por orden de una mafia.

Se llamaban Dris y Mauli.

De 12 y 14 años.

Murieron asfixiados

por el calor y la deshidratación.

Como a lo mejor, los nombres no te sonaban,

les he pedido unas fotografías a los guardias civiles

que se encontraron con el pastel.

Quizá así te ayude a refrescar la memoria.

Mi cliente se acoge a su derecho a no declarar.

¿Y a quién pueden reclamar los padres de esos chicos?

¿Quién les va a responder por todo el dolo ocasionado?

Sabemos que no eres ningún terrorista.

Pero estás colaborando con esa mafia.

Dinos para quién trabajas,

y quizá salvemos la vida de otros chicos como estos.

Mira esas fotos.

Kano, ¡míralas!

Si en sus países tenían pocas posibilidades,

ahora no tienen ninguna.

Morir asfixiado es terrible, ¿sabes?

Se empieza a calentar el camión, sube la temperatura,

la respiración se acelera, aunque los pulmones reciben menos oxígeno.

Empiezan las náuseas, a veces vómitos, fiebre...

Y créeme, una angustia inimaginable.

¡No tenía que haber pasado eso!

Esos chicos no tenían que haber muerto, ¡joder!

Hablo con los camioneros,

les digo que comprueben a los menas cada poco.

Los camioneros cobran cuando entregan la carga,

y esta vez tú no estabas.

Temían que si los dejaban escapar no cobrasen ni un duro.

¡Joder!

Han muerto por mi culpa. Muy bien,

pues habla y salvará más vidas.

Necesito hablar.

-Adelante.

Entonces, lo que nos dijo Gerónimo el feriante es cierto,

tú contactaste con él para que trajera los chicos desde Melilla,

y después le pagaste, ¿no?

Ese es mi trabajo.

Contacto con los camioneros que hacen normalmente la ruta,

y les pago para que dejen a los chicos subirse a la carga.

Lo van a hacer igualmente,

se suben en los bajos o en la parte de atrás.

Es muy peligroso.

Incluso, algunos se suben en marcha, lo sabemos.

Por eso se llama hacer un "riski", porque es muy arriesgado.

De esta forma, con los camioneros, es mucho más seguro.

Kanu,

¿por qué lo haces, por dinero?

No habéis entendido nada, ¿verdad?

Es la forma de que puedan llegar a Europa y tener una vida mejor,

salir de aquel infierno.

Boko Haram se está haciendo cada vez más fuerte,

mientras el mundo mira hacia otro lado.

De esta forma, pueden tener alguna oportunidad.

¿Y crees que aquí van a encontrar esa oportunidad?

Cuando llegan aquí les ayudo,

les indico los centros donde pueden ir.

Y una vez que los dejas no vuelves a tener trato con ellos, ¿verdad?

Sería muy peligroso, lo tenemos prohibido.

Cuando llegan a la mayoría de edad,

y si no han conseguido regularizar su situación

deben abandonar los centros de acogida.

Se quedan abandonados a su suerte.

La mayoría en manos de explotadores. Drogas, prostitución.

Y en el peor de los casos son captados por grupos terroristas

como los que mataron a tu hermana.

Les ofrecen salir de un infierno para entrar en otro mucho peor,

jugando con sus vidas y endeudando a sus familias.

A las mafias no les importa si esos chicos mueren por el camino,

solo les interesa cobrar el dinero.

Kanu,

ayúdanos a desarticular esa organización,

y el juez tendrá en cuenta que lo hacías de buena fe.

Si os ayudo me van a cortar el cuello.

Yo no puedo.

Tu madre y Eduardo me han convencido.

-¡Qué bien, papá, cómo me alegro!

Estoy convencida de que saldrá bien. ¿Cuándo empiezas?

-Eso no se sabe.

Cifuentes tiene que hablar con el doctor Salazar

para contarle que voy a seguir el tratamiento

y ver si soy el candidato idóneo para ese tratamiento.

-Voy al cine con Elías.

-¿Sí? Qué calladito se lo tenía, a mí no me ha dicho nada.

-Por tu reacción parece que te hace más ilusión a ti que a él.

-María, te dejo aquí lo mío, que el curro me reclama.

-Muchas gracias. -Pásalo bien. Ya me contarás.

-Vale, buen día.

-Su último trabajo fue en Marbella,

lo contrataron para zanjar diferencias entre mafias rusas.

El encargo era cargarse al jefe de uno de la panda.

-¿Y lo hizo? -Vaya que sí lo hizo.

-Me suena haberlo leído en los periódicos.

-Lo hizo a plena luz del día.

Y todavía anda por ahí, nadie se atreve a denunciarle.

-Parece que el Cholo ha decidido poner tierra de por medio,

supongo que en busca de nuevas oportunidades de trabajo.

-Escúchame, por tu bien no lo metas n tu empresa.

Iker, necesitamos que Kanu colabore.

Tú puedes hacer que nos ponga tras la pista de esa mafia.

No sabía que iban a morir así.

Créeme, Iker, no tenía ni idea.

Si pudiera volvería atrás, pero no puedo.

Ya no hay solución.

Pero puedes ayudarnos a que otros no cometan el mismo error.

Iago Narbona. No está mal el chico, ¿no?

-Es muy guapo, sí. Da una paz escucharle...

-Paty, te veo un poco enganchada de esto, ¿no?

-Oye, no pienses cosas raras, esto está basado en la neurociencia.

Esto te ayuda a desarrollar herramientas

para desbloquear tu mente y conocerte mejor.

-Desde que he quedado esta mañana para ir al cine

estoy deseando que llegue la hora de salir del trabajo.

-Me alegro un montón porque hacéis una pareja superbonita.

-Dejémonos llevar.

Estoy cansada de esta batalla interior

entre lo que siento y lo que está bien.

Ayer, cuando vino aquí, tuvo que rogarme que no lo delatara.

¿Y sabes qué? Sentí pena

por ver que vino a conocer a Leo y a despedirse de él.

He quedado con Emilio para cenar. -¿No pensabas decírmelo?

-¿Tengo que avisarte como lo hacía con mis padres?

-Encima con cachondeo. Por mí como si no vuelves, a mí me da igual.

-Los guardaespaldas que tiene fuera son unos incompetentes

que no saben hacer su trabajo. Ni siquiera me han cacheado.

Ahora mismo podría pegarles dos tiros y acabar con sus vidas.

-¿Y por qué iba a hacer usted eso?

-Para agregar dos cuentas más a mi collar.

Estas son mis credenciales. -¿Nos está amenazando?

-No, pero doña Sofía comienza a tener enemigos.

Pagarían un buen precio por su cabeza.

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Servir y proteger - Capítulo 386

13 nov 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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