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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 383 - ver ahora
Transcripción completa

¿No me lo ibas a contar?

-Mi vida, no llores. Esto es lo que quería evitar.

-Me has dicho que es incurable.

-Existiría la posibilidad de un trasplante,

pero con mi grupo sanguíneo es difícil encontrar un donante.

Y están las lista de espera, mi edad...

Sería un milagro.

-Eres la persona más buena, honesta y cariñosa

que he conocido en mi vida.

-Sofía va a reunirse próximamente con un pez gordo.

¿Del cartel de Sinaloa? No.

Es un abogado para niños.

La reunión con el abogado Cáceres es mañana.

Da tiempo a enseñarte a poner los micros.

Va a ser un problema.

¿Por qué? ¡Hombre!

Creía que la reunión sería en T. Quintero,

pero va a ser en Construcciones SZ.

-¿Por qué le dices eso? Nos interesa que los coloque.

-Nos interesa que confíe en mí.

Cantaría que entrase en el despacho de la jefa

como si nada.

A la derecha hay un sofá con una mesa de centro

donde hay una escultura de un caballo.

El primero lo colocas ahí.

A mano izquierda tendrás un cuadro.

Colocas el segundo detrás, en la parte interior del marco.

El tercero debajo del teléfono fijo de la mesa de Sofía.

Está claro que les están espiando.

¿Tiene idea de quién puede ser?

La policía.

De verdad, tiene una imaginación desbordante.

¿Niega que esos micrófonos sean suyos?

Sí, rotundamente.

Claro, qué va a decir.

¿Conseguiste tranquilizarla?

Me temo que no.

Intenté convencerla de que era espionaje industrial,

pero no lo creyó.

A la casa no le va a gustar nada esto.

Tanto tiempo y esfuerzo invertido echados a perder.

Tienes dos días, ¡dos!, para traerme algo que valga.

Por la gloria de mi madre, no te vas a arrepentir.

Dame el móvil que te di.

¿Para qué?

Por seguridad tenemos que cambiarlos.

Vale.

Anoche detectaron a jóvenes vagando por el polígono.

Como ha habido bastantes robos de material,

se acercaron y salieron huyendo.

Todos menores, subsaharianos y sin papeles.

Detrás hay una mafia organizada.

Tienen un sistema y les ha salido bien una vez.

Si ganan dinero con estos viajes los volverán a repetir.

He encontrado algo.

Jerónimo Martos Morales, trabajó para T. Quintero.

¿Crees que T. Quintero puede estar metido en tráfico de menores?

La verdad es que no me cuadra.

Jerónimo Martos lleva tiempo sin trabajar allí

y lo que nos contó el gasolinero fue hace dos días.

Estuvo trabajando para nosotros hace unos meses.

Precisamente hacía la ruta del sur.

Me acuerdo de que se presentó en mi despacho a pedir un aumento.

Como no se lo concedí, se despidió y se fue.

No creo que encuentre nunca a nadie como tú.

Yo también te voy a echar mucho de menos cuando no estés

Se me hará insoportable no volverte a ver.

¿Me estás diciendo que Iker no ha sacado ningún tema más,

que te quería despedir y cambió de opinión?

-¡Que sí! Bueno...

Me ha cambiado el móvil de contacto que me dio

por una cosa de protocolo. -Enséñamelo.

-¿Por qué? -Que me lo enseñes.

Muy listo, capullo.

(Pitido)

¡Me cago en...!

¡Joder!

(Música emocionante)

Pues yo me quito el sombrero ante Antonio.

Es impresionante la entereza con la que lleva la situación.

Yo creo que no mostraría esa fortaleza de ánimo.

Supongo que es porque es médico

y está acostumbrado a esos diagnósticos.

Debe ser, porque va a pasar consulta como si tal cosa.

En cambio, Claudia lleva días sin aparecer por comisaría.

Debe ser imposible digerir una noticia así.

Y no sabes cuánto.

Me acerqué a su casa para arreglar unos asuntos pendientes

y hubo un momento en que Claudia se vino abajo.

La he visto desmoronarse en contadas ocasiones.

He de decirte que me impresionó verla así.

Siempre la había visto como la inspectora jefe Miralles,

una mujer fuerte que controla sus emociones.

Y es muy fuerte, papá.

Es de las personas más fuertes que he conocido.

Pero parte de esa fortaleza proviene de su familia.

No me imagino a Claudia sin Antonio.

Será demoledor para ella.

Bueno, la vida nos pone a todos en situaciones límite.

Mírate a ti, sin ir más lejos.

Ya.

Pero ellos han estado juntos toda la vida.

Seguro que pase lo que pase saldrá adelante,

es su carácter.

Luchará por su hija,

y querrá estar en primera línea en comisaría.

Su trabajo se convertirá en una tabla donde agarrarse.

Supongo.

(LEO LLORA)

¿Me dejas que vaya a levantarlo?

Yo voy a preparar su desayuno.

¡Buenas!

Esta prenda debe ser tuya, porque mía no es.

-Sí, es mía. Déjala ahí.

-¿Todavía estás así? Espe se fue a comisaría hace rato.

-Es que tengo turno de tarde.

¿Y tú? Sigues ahí, con la calma.

-Tengo unas horitas y he decidido ordenar el cuarto,

quitar las sábanas, hacer la colada, unas compras...

-No te va a dar tiempo a hacer todo eso.

-Se intentará.

-¿Tú vas a machacarte en el gimnasio

y a darte un "garbeíllo" por el centro?

-No, la verdad es que hoy me voy a tirar todo el día sin hacer nada.

Eso he decidido.

-¡Sin hacer nada!

¿Te ha dado un siroco o algo?

-No, que no tengo mi mejor día, Fede.

-Ya. Para eso estamos los amigos. Si quieres hablar...

-No quiero hacerte perder el tiempo con mis historias.

-No es perder el tiempo, en serio.

-Pero querías hacer cosas y esto es un tema largo.

-Ya. Tiene que ver con Bremón.

-¿Qué pasa, tan transparente soy?

¿Con verme la cara ya sabes qué me pasa?

-Soy muy buen policía.

No, pero había evidencias, vaya.

El otro día os escuché a Espe y a ti

discutir sobre el tema

y me imagino que con su marcha la cosa está calentita.

-Pues sí, lo reconozco.

Es por el comisario. Y sí, también

he de decir que el tema está calentito.

-Pues soy todo oídos.

-No pararás hasta que lo cuente.

-No tengo ninguna intención. Pero para qué están los amigos.

Para ir de copas valemos todos, pero para esto no.

-Ayer estábamos en su despacho y nos dejamos llevar

y nos dimos un beso.

Final de la historia.

-¡Joder!

-Y yo de repente reaccioné,

salí del despacho y no hemos vuelto a hablar.

-Ya. Y ahora estás un poco arrepentida...

-No, nada de eso.

No me arrepiento de nada.

(Se abre la puerta)

¿Qué tal?

Pues todavía muy espeso.

Hay café recién hecho.

Bien, creo que solo he dormido dos horas en toda la noche.

Sí, ya te he escuchado.

Oye, ¿y Leo?

Se lo ha llevado mi padre a la guardería.

Así que...

hay tiempo para que me cuentes qué te preocupa,

aunque será la operación Valentina.

No conté con la posibilidad de que Sergio Mayoral

descubriera mi jugada.

¿Quién pensaría que descubriría el micro en el móvil de Gallardo?

Es que lo ha arruinado todo, joder.

Solo tenía que hacerme el tonto y seguirle el juego,

que pensara que no sabía qué se traía entre manos.

A espabilado mucho en la cárcel. Por eso Sofía lo quiera a su lado.

Es ambicioso y muy inteligente.

Una pareja de conveniencia.

Sergio no baja la guardia en ningún momento.

En cuando Gallardo le contó como había ido la reunión

notó que había algo raro.

Entiendo tu impotencia.

Empiezo a notar el aliento de Fidalgo en la nuca.

Simplemente ha sido un revés.

Todavía queda mucho camino por delante.

Lo de Gallardo ha sido una pérdida de tiempo.

No, seguiste una corazonada.

El trabajo policial funciona así.

A veces abrimos muchas líneas de investigación

y de repente nos fallan.

Tenemos que abrir nuevas hasta resolverlo.

Ya no se me ocurre cómo sacar información

sobre la organización de Sofía Collantes.

Tendré unas palabras con Gallardo y después ya veremos.

Gallardo es un don nadie, no pierdas más tiempo con él.

No voy a permitir que un mindundi piense que me la ha colado.

Le enseñaré que esto no es un juego y que tiene consecuencias.

No se irá de rositas.

¿No vas a decir nada?

-Bueno, es que no sé.

Es que estoy un poquito perdido con este tema.

No le pillo el punto.

-No me extraña, Fede, no me extraña.

Si es que hasta yo misma ayer estaba hecha un lío.

Me he dado cuenta de que he pasado mucho

negando mis sentimientos hacia Emilio

y no tiene sentido luchar contra ellos.

-Míralo por el lado bueno, tienes claro lo que sientes.

-Me di cuenta al salir del despacho. He reprimido mucho mis sentimientos

y no me arrepiento de mostrar lo que siento.

-Ya, espera, estoy un poquito confundido

y no entiendo bien.

Si no te arrepientes, ¿por qué estás así?

-Tengo miedo de que no sienta lo mismo.

-Pero no habéis hablado, claro.

-No, pero me da pánico llegar a comisaría

y me cite en su despacho y diga que el beso fue un error

y no debe volver a suceder.

-Pero a ver, ¿el beso fue correspondido?

Quiero decir, ¿no te hizo una cobra? De eso sé mucho.

-Pero no tiene nada que ver.

Puede que fuera un impulso

y que al salir de comisaría se diera cuenta

de que no tiene sentido continuar esta historia,

que fue algo del pasado y no tiene que volver a ocurrir.

-Y con la situación familiar y todo eso.

-Eso aparte, no me lo recuerdes.

-Perdona.

Siento no poderte, no sé, dar un consejo.

Tampoco sé bien qué decir.

-No pasa nada, de verdad.

Ya escuchándome has hecho muchísimo.

Gracias, de verdad.

-Igual Espe te puede echar una mano.

-¡Ni de coña!

A Espe no le cuentes nada.

Me va a echar una bronca terrible.

-¿Que guarde yo un secreto, dices?

Yo no soy muy de guardar secretos.

-Fede, por favor.

-Vale. Yo lo guardo con una condición.

Promete que vas a salir a la calle,

te vas a airear y estarás estupendamente.

-Te lo prometo. -Bien.

-Gracias.

-Voy a seguir con la colada, que...

(Música melancólica)

-Aquí tienes el café.

Te voy echando el chorrico y me dices basta.

Qué silencio veo hoy por aquí.

¿Te pasa algo?

-¿Por qué iba a pasarme "na"?

-Como siempre me das conversación, me cuentas sobre Triana...

-Cada uno tiene sus días y hoy no estoy de humor.

-Bueno, usted perdone.

-¡Me cago en la...!

No tengas tanta prisa, te vas a escaldar la lengua.

¿Quién te ha dicho que tengo prisa? ¿De dónde lo sacas?

Estoy aquí como todos los días, tomando café antes de ir al trabajo.

La verdad, hay que tenerlos bien puestos,

seguir con la vida normal

después de haber estado jugándomela todo este tiempo.

Sí.

Lo normal hubiese sido esconderse como una maldita rata.

Conservo intacta el alma del torero.

Aunque no pude ejercer mi vocación,

aún tengo lo que hay que tener "pa" ponerse delante de un toro.

Ese es tu error:

confundir valor con inconsciencia

y al Servicio de Inteligencia con un animal de cuatro patas.

Es la única explicación que se me ocurre

para que hayas intentado jugársela

al CNI.

(SERGIO) "¿Qué pasa? ¿Sigues en activo en el CNI?

(TOTE) -¿Acaso lo dudabas?

-Cuenta, ¿cómo te ha ido con Lemos?

-El tío quería despacharme, pero yo me he lucido.

He conseguido que siga comiendo de mi mano como un cachorro.

-No jodas. ¿Tan imbécil es ese tío?".

-Comprendo que esté cabreado, pero todo tiene su explicación.

Ah, ¿sí? Venga, sorpréndeme.

Estoy deseando oírla.

Estaba interpretando un papel, le seguía la corriente.

Estaba vistiendo al personaje.

¿Crees que es un teatro?

Un poco de teatro sí que he hecho, ¿no?

¿Te crees que soy imbécil o qué pasa?

Estabas encantado de habérmela jugado.

No, le estaba siguiendo la corriente para darle confianza

y diera información. Es lo que haría un espía auténtico.

Cállate de una puñetera vez.

(Música de tensión)

Ya no estás en la cárcel rodeado de trileros.

Esto es el servicio del CNI

y poniéndote del lado de Mayoral la has cagado y mucho.

Vas a caer con todos ellos

y por delitos mayores de los que nunca has cometido.

Escúchame y mírame.

Te aseguro de que me encargaré

de que no vuelvas a ver la luz del día.

Adiós, María. Hasta luego.

¿Te pongo algo con el café?

-No, muchas gracias.

Me ha abrasado la lengua, está como un corcho.

¡Maldita la hora en la que vine a tomar café!

-¡Bueno! Tanta paz lleves como dejas.

La verdad, estoy sorprendido con la audacia de Gallardo.

No debí infravalorarlo solo por sus formas toscas.

Ni sobrevalorarlo.

No se hubiera dado cuenta de que el teléfono estaba pinchado

si no es por Mayoral.

Ese ha sido el verdadero obstáculo de tu estrategia.

Lo de colocar un micro en el teléfono de Gallardo

fue una buena manera de devolver la jugada a Sofía Collantes.

Muy astuto.

Para lo que me ha servido.

Fidalgo quería resultados y no hay.

En cualquier operativo surgen problemas.

Esto lo sabrá Fidalgo.

No apostaría mucho por ello.

Fidalgo tenía ganas de acabar con la operación Valentina

antes de que llegase el nuevo comisario.

Poner al día a un nuevo mando ralentiza las cosas.

También me da pena irme de Distrito Sur

dejando esto a medias.

Ya sé que no es un caso de la comisaría,

pero me siento ya parte. Por supuesto, Emilio.

Pero ya te lo he dicho varias veces:

tu colaboración siempre ha sido fundamental.

Iker, confío en ti, ya lo sabes.

Además, estoy convencido de que la operación Valentina

y todo el entramado de Sofía Collantes

tienen los días contados.

Así que espero que me tengas informado.

Eso lo dices ahora,

pero en cuanto llegues a Unidades Espaciales

esto te pillará muy lejos.

Entonces te ordeno que me llames para mantenerme informado.

El día que consigas tu objetivo vamos a celebrarlo pero bien.

Me parecerá un buen pretexto para traerte de vuelta a La Parra.

No se me ocurre sitio mejor para celebrar.

Pues así será.

(Música animada)

Fede, ¿te pillo bien?

Fresco y descansado, acabo de llegar.

No están encendidos los ordenadores.

Si quieres, vuelvo luego. Es personal.

Tranquila, dispara.

Necesito información sobre un mensaje de texto

desde un número oculto.

¿Qué quieres saber del mensaje?

La ubicación y el número de teléfono.

Es personal, no tiene que ver con ningún caso.

¿Sabes quién lo envía?

Sí, pero necesito saber dónde está.

Es por una vieja amiga que me ha contactado

y puede estar en problemas.

¿Qué tipo de problemas?

Te lo digo más que nada porque es que al ser personal

no le puedo pedir una orden al juez, será complicado acceder a los datos

de la compañía de teléfono.

Ya. No puedes hacer nada, ¿no?

Tampoco he dicho eso.

Cada uno tiene sus vías alternativas.

Gracias, prometo que no saldrá de aquí.

Déjame echarle un vistazo y ya está.

¿Tienes que ver el mensaje?

No, me basta con tu número de teléfono.

La hora en la que te lo enviaron sí la necesito.

Vale.

A ver... 23:03.

23:03...

Vale. En cuanto lo tenga te lo hago saber.

Gracias, Fede. Oye, quería pedirte otra cosa más.

Pues aprovéchate, estoy de oferta.

Ni una palabra de esto a Iker, ¿vale?

¿Es peligroso? ¡No, no! Para nada.

Pero tiene bastante con lo suyo y no quiero preocuparlo más.

Entonces nada, ni una palabra. Gracias.

Es el día de los secretitos aquí en Distrito Sur.

(Llaman a la puerta)

¿Se puede? ¡Claudia!

Iba a llamarte en cuanto terminara con este lío de papeles.

¿Qué tal están Antonio?

Bien, dentro de lo que cabe.

Está un poco fatigado, pero es lo normal.

¿Está yendo a la consulta?

Hoy por fin he conseguido que no fuera a trabajar.

¿Aún no ha pedido la baja?

No quiere pedirla.

Ya te dije que quiere hacer y que hagamos vida normal.

Pero ahora...

Ahora no puedo.

Ayer me tuve que quedar en casa porque no reuní fuerzas

para venir a comisaría. En realidad, ni para salir.

Claro, es lógico y comprensible.

Claudia, me imagino lo mal que lo tienes que estar pasando.

Así que, por favor, lo que quieras.

Puedes pedir todos los días y las horas que necesites.

Precisamente venía a pedirte el día de hoy.

¿Has venido de verdad solo para eso?

Tienes mi móvil, me puedes llamar para estos temas.

Me quedo mucho más tranquila si doy la cara.

Son demasiados días seguidos sin venir a trabajar

y con lo poco que te queda tenemos muchas cosas que revisar.

Déjalo, ni hablar.

De verdad, no quiero oír hablar de este tema.

Somos compañeros, estamos para apoyarnos.

No, Emilio.

Tú eres mi superior.

Ya, y tú la persona que más veces me ha apoyado y cubierto,

¿Qué sería de mí y la comisaría si no hubieses estado a mi lado?

Dímelo. Cuánto te voy a echar de menos.

No. Al comisario puede.

Pero, Claudia, al amigo

lo vas a tener siempre a tu lado.

Muchas gracias. Anda.

Vete con tu marido, rápido.

¡Inspectora!

¿Te vas? Quiero decir, ¿hoy trabajas?

No, ¿por qué lo dices?

Tengo la documentación de las estadísticas

de los casos resueltos.

Me lo pediste para preparar el informe para Jefatura.

¿Te importa prepararlo tú y lo envías hoy mismo?

¿Yo? No sé por qué te sorprende,

al final siempre lo envías tú.

Sí, pero siempre lo repasas antes de enviarlo arriba.

¿Y si cometo un error?

Espe, el informe siempre va impecable.

No hay nada que corregir, seguro que está igual.

¿Y si esperamos a mañana?

Es que mañana no sé si voy a poder venir a trabajar.

Todavía no lo tengo claro.

¿Cuándo lo vas a saber? ¡Espe!

No me parece tan importante que mandes tú el informe.

¡Caramba para unos días que me cojo libres!

Bueno, perdona.

Perdona, siento molestarte.

Disculpa tú, solo pretendes hacer bien tu trabajo.

Disculpa. ¿Pero estás bien?

Sí, sí.

¡Miralles! ¡Dichosos los ojos!

-No te lo vas a creer, veníamos hablando de ti.

-Pero bien, no te preocupes.

Ha surgido un caso que queríamos comentarte.

Comentádselo a Bremón, tengo el día libre.

¿Te pasa algo?

No, no me pasa nada.

Pero tenéis que aprender a funcionar por vosotros mismos.

No pasa nada por tomar un poco de iniciativa.

¿Alguien me puede explicar lo que ha pasado?

-No tengo ni idea.

Solo sé que también me ha soltado un bufido

y no viene a trabajar, solo a hablar con el comisario.

-¿Y sabes de qué?

Espe, mira, te dejo estar circular que me acaba de llegar.

Es sobre un timo de Internet que causa estragos.

Házselo llegar a todos.

¡Comisario! ¿Sabe qué le pasa a la inspectora Miralles?

¿Por qué lo preguntas?

Se ha alterado muchísimo con unas preguntas de rutina.

La Miralles que conozco no se altera así por una nimiedad.

¿Sabes por qué está faltando tanto?

Bueno, Elías, verás... solo te puedo decir

lo está pasando realmente mal.

Lo mejor que podemos hacer es darle apoyo.

Lo siento, no puedo contar más.

Gracias.

Hola, Fede.

Pensé que querrías un café y te traigo uno.

Gracias. Los de comisaría están repugnantes,

pero no tenías por qué.

Es lo menos, por la prisa que te das.

La verdad es que lo tengo un poco a medias.

He conseguido el número, pero aún no la ubicación.

Tranquilo, con esto me podré arreglar.

Sí, eso he pensado.

Puedes llamar y preguntar dónde está.

Sí, claro.

Lo que pasa es que, vamos a ver,

conseguir el teléfono es pan comido.

La ubicación lleva tiempo y tengo un poco de lío.

En cuanto tenga un poco de rato me pongo.

No te preocupes, te dejo currar.

Voy a intentar contactarla. Vale.

Gracias.

(RESOPLA)

Es increíble la cantidad de cosas inservibles

que se pueden llegar a guardar.

Ya veo.

Si puedes dejar eso un momentito...

Deberíamos hablar de lo que pasó ayer.

Sí, tienes toda la razón.

No he dejado de pensar en el beso que nos dimos.

No, espera. Déjame hablar primero.

Me ha costado muchísimo reunir el valor

para venir aquí y decirte lo que siento.

En primer lugar, quiero decirte

que el beso de ayer no fue algo buscado.

Surgió y yo me dejé llevar.

Lo mismo me pasó a mí.

Surgió, yo tampoco lo tenía pensado.

Y, aunque lo hiciéramos sin pensar,

eso no quita que no lo deseáramos.

Al menos yo lo deseaba con todas mis fuerzas.

Y lo que sentí fue tan agradable que a pesar de nuestra historia

y todas nuestras complicaciones, yo...

no me arrepiento de nada, Emilio.

Imagino lo que me vas a decir,

que ese beso no debió ocurrir nunca

y que ahora que te vas no volverá a suceder.

Y lo entiendo perfectamente, pero necesitaba decírtelo,

aunque ahora me rechaces.

Pues estás muy equivocada, Lola.

No tengo ninguna intención de rechazarte.

De hecho...

no me arrepiento de nada.

Estoy deseando que...

vuelva a suceder.

¿Lo dices en serio?

Tanto que...

Detendría el tiempo en este preciso instante solo...

para poder contemplar tu sonrisa el resto de mi vida.

(Llaman a la puerta)

Perdón, pensé que estaba solo en el despacho.

No pasa nada. ¿Algo urgente?

No, son las estadísticas de casos resueltos.

Miralles me pidió que las enviara

y las traía por si quiere revisarlas.

No, no hace falta.

Estarán bien, como siempre. Gracias.

¿Algo más?

No, eso es todo. Entonces...

las mando así, tal cual.

Gracias, Espe.

(RÍE)

Ha faltado poco.

Sí, será mejor que nos veamos en otro momento.

Sí, yo también lo creo.

Nos vemos pronto.

Sí, un caso de tráfico de menores.

Exacto, llamo para preguntar por un camionero, Jerónimo Martos.

Acompaña al convoy de la feria de su pueblo.

¿Han llegado y no tiene registro de su nombre?

Sí, sí hay cualquier novedad avíseme, por favor.

Muy bien, gracias.

Parece que te hayan zurrado.

Vengo de discutir con Fidalgo tras la cagada con Gallardo.

¿Se ha cabreado mucho?

Y no le faltaba razón.

No debí haber confiado en ese tío.

Cuando estamos desesperados nos agarramos a un clavo ardiendo.

El tuyo era Tote Gallardo.

¿Sabes lo más fuerte de todo?

Me lo he encontrado en La Parra tomando un carajillo como si nada

y me dice que no me ha traicionado,

que son malinterpretaciones mías.

¿En serio?

Y eso después de haberle puesto el audio de las escuchas.

¿Qué vais a hacer con él?

No podemos detenerlo por nada en concreto.

Las conversaciones grabadas no suponen delito.

Lo vamos a meter en el saco de Sofía Collantes

junto con Sergio.

Ojalá termine cayendo

con toda esa organización.

Pero no me apetece seguir hablando del tema.

Por hoy estoy saturado de operación Valentina.

¿Qué tal tu día?

Sigo con la mafia que hace negocio con el transporte de menores.

No hemos descubierto nada nuevo sobre Jerónimo Martos,

el camionero que los traslada de manera ilegal.

Dijiste que se dedica al transporte de atracciones de feria.

Sí, cuando lo despidieron de T. Quintero empezó

a trasladar atracciones de feria.

Lo sitúan en un pueblo de Badajoz,

pero el concejal de Fiestas dice que ahí no está.

¿Crees que puede estar en las fiestas de otro pueblo?

No sé, con las de fiestas y pueblos que hay

podemos estar un año así.

Tampoco seas tan pesimista.

Tarde o temprano alguna cámara o radar capta la matrícula

o lo detienen en un control.

Pero lleva niños escondidos en la mercancía.

No sé, puede que haya ido a recoger más,

no puedo parar de buscar.

Me parece que en el Barrio de María Auxiliadora montaban

una noria o algo parecido.

Igual alguien del gremio lo ha visto por allí.

No pierdo nada por intentarlo.

Sí, creo que en ese mundillo todos se conocen.

Pues a ver si hay suerte.

Chao.

Por cierto, Iker, ahora que te veo, ¿sabes algo de Kanu?

No, desde que salió de los calabozos

no he tenido noticias. ¿Por?

Me acuerdo mucho de él. Su historia me dio bastante pena.

Un chaval cuyo sueño era ser futbolista.

Tú lo conocías, ¿no?

Sí, un poco.

Lo conocí en un viaje que hice a Senegal,

pero no había vuelto a verlo.

Qué casualidad volveros a encontrar en la comisaría.

Sí, conocía a toda su familia.

Pero entonces era un chaval, aunque muy espabilado.

Ojalá siga así.

No me gustaría verlo por calabozos.

¡Kanu!

¿Qué tal estás? Soy Iker.

Te llamaba por si te apetecía salir a cenar esta noche.

Sí, papá, no te preocupes.

Es una irritación por el pañal.

Hay un bote con letras azules en la bolsa.

"Ah, vale. Le daré un poco".

Ya se lo doy yo cuando le dé el baño.

"¿Iker no viene?".

No, va a cenar con un amigo.

Creo que en media hora estaré allí.

"No te preocupes, no hay prisa".

Vamos tras un sospechoso, pero se está resistiendo.

Hago una llamada y salgo, ¿vale?

"Vale, un beso".

Venga, hasta ahora.

Buenas noches.

Me alegra ver que sigues al pie del cañón.

Justamente venía buscándote.

Estaba a punto de irme. No me hagas perder el tiempo.

Qué borde ha sonado eso.

Espero que no deis ese trato a todos.

No.

Lo reservo para quienes vienen a merodear

después un día largo e improductivo.

¿Quiere decir que no te alegras de verme?

De verdad, estoy muy cansada. ¿Qué quieres?

Vengo a ejercer de buen ciudadano

y traerte información sobre Jerónimo Martos.

¿De repente has recordado algo sobre él?

Dijiste que no sabías nada. Y era verdad,

pero esta mañana me tomé la molestia

de buscar en los archivos de recursos humanos.

Encontré una dirección diferente a la de su domicilio.

¿La casa de algún familiar?

La casa de su abuela.

Por lo visto la visitaba bastante cuando estaba en Madrid.

Era la única familia que le quedaba.

¿Y piensas dármela?

¿Qué se dice?

Te juro que nunca he conocido a alguien tan cínico como tú.

Se dice: "gracias".

Está visto que es imposible escuchar una palabra amable de tu boca.

En fin, ya he ejercido como ciudadano responsable.

Quién sabes, si lo encontráis gracias a mí puede

que podamos ser amigos.

Ni lo sueñes.

Había que intentarlo.

¡Mayoral!

¡Comisario!

¿Sucede algo? No lo sé.

Dígamelo usted, que siempre que aparece por aquí

usted, o Sofía Collantes, es porque hay problemas.

Esta vez no.

Venía a ver a la inspectora Ocaña

para darle información relevante para un caso.

Intenta localizar a un antiguo trabajador

de T. Quintero por un tema de narcotráfico

o tráfico de menores o no sé qué.

¿Eso lo sabe su jefa?

La última vez que nos visitó fue para hacer una serie de acusaciones

sobre unos micrófonos o unas escuchas.

Acusaciones bien fundadas que comparto completamente.

Me hace mucha gracia que vengan haciéndose los indignados

como si fueran empresarios honestos.

Es que lo somos.

Tanto usted como yo sabemos

que solo son unos simples criminales.

Comisario,

podría emprender acciones legales por ese comentario.

Le animo a que lo haga.

No, seguro que no ha pensado bien lo que ha dicho.

Es posible, no puede pensar con claridad como comisario.

¿A qué se refiere?

A que desde que lo conozco me parece que anda

más preocupado por temas personales que por el trabajo.

Cierra el pico, Mayoral.

Sí, será mejor que demos por finalizada la conversación.

Pero déjeme recordarle una cosa:

todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario.

En su caso ya lo demostramos en su día.

Aunque estoy convencido de que pronto volverá a presidio.

Esta vez con los cargos añadidos de narcotráfico

y pertenencia a organización criminal.

Pruebas, comisario.

Presente pruebas.

Pero, por favor, obténgalas de forma lícita,

no enviando a un aficionado a hacer su trabajo.

-Tu pinchico.

Gracias, María.

Tiene una pinta de muerte.

Está recién hecha.

¿Te quedas a cenar o haces tiempo hasta que salga Alicia?

Me quedo a cenar, pero espero a un amigo.

Ah, bueno.

¿Ese? (RÍE)

-¿Qué tal?

María, este es mi amigo Kanu.

-Kanu. -Encantada.

-Igualmente.

Chaval, que sepas que esta mujer es una institución en este barrio.

La fama de su tortilla y su pisto

traspasan fronteras.

¿Con esa fama y no llega a Senegal?

habrá que probarlo, ¿no?

-Esto está muy bien. Os traigo unos pinchicos.

¡Por favor!

Siento el retraso.

No pasa nada, Kanu.

Moverte con esto tiene que ser difícil.

¿Qué llevas ahí?

Mis cosas.

Me han echado a la calle.

¡No puede ser! ¿Eso por qué?

El vecino, el facha, el del otro día.

Es amigo de mi casero,

imagínate lo que le habrá dicho.

Pero el casero no te puede echar así porque sí.

Es un piso compartido.

Si yo no me iba echaba a todos a la calle.

Vaya papeleta.

No pasa nada, estoy acostumbrado.

¿Qué vas a hacer?

Miraré si hay sitio en un albergue.

Necesito dejar mis cosas en algún lugar mientras busco.

Pero en estos sitios suele haber colas.

Alguna vez hemos tenido que acudir por cubrir avisos de altercados

y siempre es por la vez en las filas.

La gente está muy desesperada.

No te conviene meterte en problemas,

acabas de salir del calabozo. Tranquilo, Iker.

Si no hay sitio no voy a buscar pelea.

¿Por qué no vienes esta noche a casa?

No me debes nada.

Lo sé, pero es lo mínimo que puedo hacer.

No me hace gracia que te vayas a un albergue.

Okey.

¿Vives por el centro o cerca?

En una zona residencial de las afueras.

No te pega nada, ¿eh?

Vivo en casa de... mi novia Alicia.

Te la presentaré luego.

¿Lleváis mucho tiempo?

Medio año, más o menos.

Es una chica muy especial.

Tiene un hijo de una relación anterior, Leo.

Me alegro por ti, Iker. Mereces que te vaya bien.

Pero...

¿qué va a pensar Alicia

de que metas a un negro en su casa por la noche?

Es inspectora de policía y ha visto muchas cosas.

No se va a asustar por ver a alguien tan feo como tú.

(RÍEN)

Okey.

Me quedo en vuestro sofá.

Le envío un mensaje para avisarla.

Que sepas te quedas en la habitación de invitados.

¿Habitación de invitados? Sí.

¿Tenéis también mayordomo?

(RÍE) ¡Te doy!

A ver, chicos.

Bueno, Kanu,

espero estar a la altura de las expectativas, ya me dirás.

-Por cómo huele ya te digo que sí.

"Bon apéttit".

(Música tensa)

(Timbre)

Buenas noches, Claudia.

¿Ha ocurrido algo?

Eh... no.

Quería hablar contigo un momento.

No sé si es buena ocasión.

Claro, pasa.

Estaba leyendo el periódico en Internet.

¿Estás sola?

(VACILA) Sí, bueno...

Olga se ha ido al cine con unas amigas

y Antonio se ha acostado pronto.

¿Quieres tomar algo?

No, no quiero molestarte.

Tú nunca molestas, Elías. Bueno...

Con lo que ha pasado esta mañana en comisaría, no sé.

Tienes razón, discúlpame.

Ni las formas ni el tono han sido los más adecuados.

De verdad... He tenido un mal día, discúlpame.

Pero si no estoy molesto contigo ni quiero que me pidas disculpas.

Lo que estoy es preocupado.

¿Qué te pasa?

(RÍE)

No, estoy bien. De verdad, no te preocupes.

Claudia, estás hablando conmigo, que te conozco.

Nunca te has pedido tres días para faltar

y esta mañana estabas muy rara

y te he encontrado muy rara con el ordenador.

¿Es algo de Olga?

Ya sabes que me puedes contar cualquier cosa.

Lo sé, lo sé.

Entonces, ¿a qué viene tanto misterio?

(SUSPIRA)

Es por Antonio.

Habéis discutido.

Ojalá fuera eso.

Antonio está muy enfermo.

Si lo he visto hace un par de días

y tenía muy buen aspecto...

Tiene una cardiopatía isquémica.

¿Eso qué es?

¿Es algo grave?

Mucho.

Su cardiólogo dice que tiene el corazón extremadamente débil.

Creía que se había recuperado totalmente de aquel infarto.

Y yo.

Cuando tuvo el infarto le estuvieron haciendo pruebas

y entonces lo descubrieron.

A él le dieron el diagnóstico,

pero ha guardado el secreto.

Yo me he enterado hace solo unos días.

Tengo mucho miedo, Elías.

Normal.

Tienes a tu hija Olga

y, por supuesto, me tienes a mí para lo que sea.

Lo voy a perder.

¡Pero qué dices, Claudia!

No lo vas a perder. Habrá una solución médica.

Ahora hay cardiólogos que son unos máquinas.

Hacen unos bordado, un punto pelota y ya está.

No, Elías.

Es un cardiólogo buenísimo. Además, es amigo de la familia.

Ha hecho lo posible por encontrar tratamiento y no lo hay.

¡No lo hay!

No hay tratamiento, solo le quedan unos meses, Elías.

No lo hay, no lo hay.

¿Qué estás diciendo? No puede ser.

(LLORA)

Voy a perderlo.

Cálmate. Cálmate, que no.

Ya habrá alguna solución, cálmate.

Hola, cariño. Ya estamos aquí.

Pasa.

Tú debes ser Kanu.

Ella es Alicia.

Encantado.

Deja las cosas, ahora te preparo la habitación.

¿Qué tal la cena? ¡Guau!

Es la mejor tortilla que he probado desde que estoy en España.

Me gusta mucho el sitio.

Si quieres cualquier cosa solo tienes que pedirlo.

Gracias por acogerme, sois muy amables.

No hay de qué.

Un buen amigo de Iker siempre es bienvenido.

Bueno, Iker más que amigo es familia.

Bueno, el padre de Kanu fue mi traductor

en la misión que tuve en Senegal.

Hace ya ¿cuánto? ¿Seis años? Sí.

Seis años.

Su padre fue mi guía dentro del país,

me adentró en auténtico Senegal y no solo eso,

me acogió en casa como uno más de la familia.

Este tiarrón era solo un crío que nada más verme entrar

me ponía a jugar a fútbol.

Todavía tengo la camiseta de Raúl que me regalaste.

¡Si te tiene que venir enana!

Debes parecer el increíble Hulk.

Pero bueno, mejor si dejamos de hablar del pasado.

Debes estar agotado.

Coge tus cosas, te enseño la habitación.

(Música tierna)

(RECUERDA) "¿Has dejado a tu mujer?

Me he ido de casa.

No ha sido fácil separarme de mis hijos.

Buenos días. Buenos días.

¿Qué hora es?

Temprano.

Qué sueño".

(RÍE)

(Llaman a la puerta)

-Vamos al bar de abajo, es noche de monólogos. ¿Vienes?

-Pues no, muchas gracias.

Me apetece quedarme leyendo tranquilamente.

-Con lo que te gustan los monólogos suena a excusa.

-¿Excusa de qué?

-Para seguir esquivándome como has hecho todo el día.

-No sé de qué hablas, no te he esquivado.

-En comisaría llevas todo el día evitándome

y a la salida, en lugar de esperarme para volver juntas

has salido pitando.

-He estado muy ocupada todo el día y me apetecía volver a casa.

-Te ha pasado algo con Bremón y no me lo quiere contar.

-Pues no, hoy no me ha pasado nada con Emilio.

-¿Hoy?

O sea, otro día sí ha pasado algo y no me lo has contado.

-De verdad, me tienes harta.

-Y tú también. ¡Desembucha!

-Pues sí, ¿vale?

Ayer nos besamos en su despacho.

¿Sabes de qué hablábamos cuando interrumpiste? De eso.

-Supongo que estaremos todos de acuerdo

en que habréis llegado a la conclusión de que fue un error.

-Pues no.

No nos arrepentimos de nada, todo lo contrario.

-Pero si en una semana se va.

Esto no tiene ningún futuro.

Me parece superinconsciente.

-Lo inconsciente es negar lo que verdaderamente sentimos.

-Salir con chicos para olvidar quién me gusta es absurdo.

Al menos ahora sé lo que siento.

-¿Pero me quieres explicar adónde lleva todo esto?

La situación sigue siendo la misma.

Bremón sigue casado y sigue teniendo familia.

Y tú solo eres su...

Mira, mejor me callo.

-Sí, mejor cállate.

¿Ves por qué no te lo cuento? Siempre estás con que me equivoco.

-Porque me preocupo por ti.

Te digo las verdades aunque duelan.

-No necesito una madre que me diga qué hacer.

Necesito una persona que me escuche, un amigo como Fede.

-¿Y Fede a qué viene aquí?

¿Por qué lo metes de repente en la conversación?

-Me notó agobiada e hizo lo que hacen los amigos:

preocuparse y escucharme.

Sin juicios ni sermones.

Me dejó desahogarme sin leerme la cartilla.

-O sea, que ahora tu nueva mejor amiga es Fede.

-Mira, de verdad, no quiero discutir.

Vamos a dejarlo.

-No, si a mí me parece estupendo.

No tengo el más mínimo interés en saber de tus líos con Bremón

porque este tema me tiene ya hasta el moño.

(Portazo)

-Voy a beber un poco de agua.

Espera, Kanu.

Supongo que te debo una explicación.

No, no tienes por qué.

Hace mucho que no sé de ti.

Has rehecho tu vida.

Pero quiero hacerlo.

Quizás a quien debas una explicación sea a tu novia.

No sé por qué tienes que mentirle.

Porque nunca le he contado nada de mi vida en Senegal.

¿Me estás diciendo que nunca le has hablado de mi hermana?

No.

¿Por qué reniegas de Khady?

No reniego de nada, Kanu.

Ni de Khady ni de lo que tuvimos.

Quería a tu hermana con toda mi alma.

Lo único que intento enterrar es el dolor de haberla perdido.

¿Y por qué no eres capaz de mirar su foto?

(Música dramática)

Quería a tu hermana muchísimo.

A mí también me duele, ¿sabes?

Me acuerdo mucho de ella.

Yo también la hecho mucho de menos.

Pero hoy por hoy...

todavía soy incapaz de hablar de lo que le pasó.

Duele demasiado.

Por eso no le he dicho nada a Alicia.

Quiero pedirte que tú tampoco lo hagas.

Está bien.

No soy quién para decir cómo tienes que llevar tu vida.

Gracias, Kanu.

Pero en algún momento tendrás que decirle

que estuviste casado.

-¿Otra vez con los cereales de chocolate?

¡Si te sientan fatal!

-Hay adicciones difíciles de dejar y tú bien lo sabes.

-"Touchée".

-Quedamos en que no te iba a dar más consejos sobre el comisario.

Por favor, ahórrate los tuyos sobre mis cereales.

Cariño.

Buenos días.

¿Pasa algo?

No, ¿por?

Has salido de la cama con mucho misterio

y te encuentro hablando por teléfono.

No eres más que un pobre borracho

que debería suplicar que le deje limpiar mis baños.

-Me haces daño.

-Te he dado más responsabilidad y sueldo de los que merecías.

Solo tenías que callarte la boca,

ser agradecido y no sacar nunca ese tema.

-En Senegal no hay muchos que hablen español.

Lo hablas muy bien.

Gracias, pero mi hermana Khady era la experta: ella me enseñó.

Aunque ha pasado mucho tiempo, la llevo en el corazón.

Murió hace seis años.

No es un tema muy agradable para empezar el día.

No quiere verte si no es para firmar tu carta de despido.

Llevamos días tras una camionero que trabajó para T. Quintero.

¿Cómo se llama? Jerónimo Martos.

¿Has podido hablar con él?

No lo hemos localizado.

Mayoral confirmó que trabajó en T. Quintero.

Ahora traslada atracciones de feria.

No entiendo por qué me traen detenido.

No lo está, solo viene para contestar unas preguntas.

Depende de usted volver a casa pronto.

Recuérdame qué tenemos contra Jerónimo Martos.

Salió desde Melilla en su camión, cruzó en ferry

y puso rumbo a Madrid.

Sería una casualidad salvo por el testimonio del gasolinero.

Declaró que había escuchado las voces de unos niños

del interior de un camión y apuntó la matrícula.

Confiese y el juez lo tendrá en cuenta.

No voy a confesar nada porque no sé nada.

Me dijo que no estaba detenido, ¿no?

Pues ya le he dicho todo lo que tenía que decir.

Por favor, deje que me vaya.

-He contactado con un colega que trabaja en Italia.

Es un médico español, se llama Pablo Salazar.

Una eminencia, lleva años a la vanguardia

de la investigación cardiopatías.

¿Le has podido comentar el caso de Antonio?

Sí, me han contado que están con un tratamiento novedoso.

Está empezando a dar resultados en casos de cardiopatía isquémica.

-¿Qué información puede interesarnos?

-¡No lo estás creyendo!

Está claro que es un farol.

-Te equivocas, Sergio.

Tengo contactos en los bajos fondos y me dicen cosas interesantes.

Hay una especialmente interesante.

-¿De qué se trata?

-El difunto Fernando Quintero ha resucitado.

Está vivito y coleando.

-Eso ya lo sabíamos. -Ah, ¿sí?

-Pero a lo mejor lo que no sabías

es que está en Madrid.

Te veo bastante rara. Es evidente que ocultas algo.

Quién fue a hablar.

¿Perdona? ¿Quién es esta mujer, Iker?

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Servir y proteger - Capítulo 383

08 nov 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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