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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 380 - ver ahora
Transcripción completa

Anoche detectaron a jóvenes vagando por el polígono.

Como ha habido bastantes robos de material últimamente,

se acercaron y salieron huyendo.

Eran todos menores, subsaharianos y sin papeles.

Detrás de todo hay una mafia,

tienen un sistema y les ha salido bien una vez.

Si ganan dinero con estos viajes los volverán a repetir.

¿Seguro que no me ocultas nada?

-Me estás haciendo daño, déjame.

-Más te vale, Ro.

Sabes qué pasa si me enfado.

(NACHA) -"Podría ser él quien le enseñó a robar

o que robe para él".

-Mira, coge mi tarjeta, ¿vale?

-No, no la quiero "pa'na'".

-Cógela, por favor. -La cojo para que me dejéis en paz.

-Tú sola te buscaste los problemas, tú sola te los arreglas.

-¿Robas carteras y se las tienes que dar a él?

-Sí, me enseñó el oficio.

-¿Desde cuándo te obliga a hacerlo?

-Desde el principio.

-¿Sabes si Gonzo colabora con alguien más?

-Sí, pero no los conozco. Hacía para que no coincidiéramos.

-Han recopilado más datos de Gonzo.

Está a la espera de juicio por otro caso de malos tratos.

Fue tal paliza que perdió la visión de un ojo.

Rocío, estás siendo muy valiente en ayudarnos.

Tenemos que evitar que haga daño a otra.

-Os digo todo lo que sé.

¿Me meteré en un lío por no saber quiénes son ellos?

-No te preocupes, tenemos claro que eres la víctima.

-Maticemos un poquito.

Ser víctima de violencia de género no quita que robase las carteras.

No sé si el juez lo pasará por alto.

-¿Cómo que un juez? ¿Me van a juzgar?

Hemos quedado en el parque de Barlovento.

¿Lo estoy haciendo bien?

-Lo estás haciendo de cine.

-Estará lleno de policías.

-He dicho que no.

-Espera, Lola, yo...

creo que tu compañero tiene razón.

Voy a ir allí como si nada

y no pasará nada, está de buenas ahora.

No correré ningún riesgo.

-Además, te pondríamos un micrófono

para que cantara cómo se organizan, y cuáles son sus compinches.

¿Tienes algo? (GALLARDO) "Puede ser.

Espero darte motivos para que me invites a un chuletón".

"Te advierto que no me gusta perder el tiempo.

Gallardo es la última persona en la que confiaría.

Sofía va a reunirse próximamente con un pez gordo.

¿Del cartel de Sinaloa? No.

Es un abogado para niños.

¿Nombre? Ronaldo Cáceres.

-¿Qué era exactamente lo que quería saber?

-Cuándo iba a ser la reunión, quién iba a asistir

y, sobre todo, dónde iba a ser,

porque quiere que coloque un micro.

-¿Micros?

La cosa se pone peligrosa.

-Un profe me ha dicho que podría irme

a un restaurante muy guay de Lisboa.

Pero eso significa que...

que igual tendrías que irte a vivir allí.

Sí, pero está más cerca que París.

-Si puedes trabajar con los mejores

y tienes buenas vibraciones, no hay que pensarlo.

Olga tiene derecho a saberlo.

Y si tú no se lo dices esta noche, mañana por la mañana se lo digo yo.

¡Claudia, por favor!

También es mi hija.

Esto no es solo entre tú y ella.

Esta mañana me estabas diciendo que me fuese a Lisboa.

¿No me lo ibas a contar?

-No llores. Por favor, mi vida, no llores.

Esto es lo que quería evitar.

Por eso no he contado nada. Perdóname.

-No te la juegues.

Lo primero es... -Mi seguridad, lo sé.

-Haré lo que me has dicho y si hay problemas, voy a la fuente.

-¿Qué dices de la fuente? ¡Ven aquí!

¿Qué coño es esto?

¿Eso qué cojones es?

-¡Alto, policía!

-¡Te mato!

-¡Objetivo a la fuga!

¡Tengo una herida por arma blanca!

¡Necesito soporte vital avanzado! ¡Herida por arma blanca!

(Música emocionante)

-¡Venga , chaval! ¡Tira delante de mí!

-Sin empujar, ¿eh?

-Muévete cuando te lo diga y no habrá que empujar.

-Soy un ciudadano, tengo mis derechos.

-Los únicos derechos que tienes ya te los hemos leído.

¡Ni uno más!

-A ver esa manita, no la bajes mucho.

-¡Esa manita! Venga, hombre, por favor.

Siéntate.

-¿Sentarme por qué? No he hecho nada.

-¡Nada, dice!

Darle una paliza a tu novia, un navajazo,

resistirte a la autoridad y atacarme a mí con una navaja.

¿Eso no es hacer nada?

-Fuiste tú la que me atacó a mí.

A la zorra que llamas "mi novia" solo le he dado su merecido.

-Eso, eso. Sigue soltando bellezas por esa boquita,

verás lo que le interesan al juez.

-¿Llamas a Merinero, que tenemos a uno para tocar el piano?

-¿En serio? ¿Me vais a fichar por la guarra esa?

-Sigue largando, que te estás cubriendo de mierda.

-No le he pegado, se lo ha inventado todo.

-Ah, ¿sí?

¿Y meterle una puñalada qué te parece?

¿Me lo estoy inventando?

Tú vas al trullo como que me llamo Guevara.

Puedes rezar porque sobreviva ella o te caen 20 años.

-Le pusisteis un micro, era una trampa.

Lo que he hecho ha sido defenderme.

-Defenderte de la policía con una puñalada a una inocente.

Me parece una buena línea de defensa.

Tú sigue así, crack.

-Merinero ya viene.

-¿Dónde está mi abogado? Tengo derecho a uno.

-Llamamos a todo el Colegio cuando te tomemos declaración.

-¿Qué dices del Colegio, alelado? Tengo uno particular, de pago.

Vais a flipar cuando le cuente cómo me estáis tratando.

-¿Sabes lo que te digo? No lo aguanto más, al calabozo.

Abriremos diligencias cuando le tomemos declaración.

-Tienes razón.

-¿Qué tal el operativo? Veo que habéis pillado a Gonzo.

-No salió como esperábamos.

Este cabrón iba armado y le metió una puñalada a la chiquilla.

-¡Qué dices! ¿Y cómo está?

-Pues no tengo mucha idea.

Cuando la acompañó Lola a la ambulancia no pintaba bien.

Había perdido el conocimiento.

-Madre mía, pobre chica.

Y Lola estará fatal, ¿no?

-Imagínate.

Y yo, después de lo de David.

Lola la instruyó bien en lo del micrófono,

pero empezó a hacer demasiadas preguntas.

-Supo que lo grababan. -Tiró de la aguja.

-A ver si encuentro un rato y le hago compañía a Lola,

con lo que se involucra con las víctimas estará fatal.

-Sí, cuando acompañó a la chica a la ambulancia

no hacía más que pedirle perdón.

Le vendrá bien hablar contigo.

Bueno, yo voy a empezar las diligencias, que me tiene frito.

-Venga, te dejo. Chao.

-No puede ser, papá. Habrá algo que podamos hacer.

-Lamentablemente no.

-¡No eres uno de esos viejitos que están tan mal y enfermos!

-Tampoco tengo 20 años.

Hay gente joven que se muere.

Hay enfermedades incurables,

el corazón es delicado.

-Ya, pero...

-"Pero". Es complicado, pero es así.

-¿Seguro que habéis mirado todas las opciones?

-Eduardo Cifuentes es de los mejores cardiólogos del país.

Si hubiera alguna opción la conocería.

-Es que no entiendo por qué te tiene que pasar a ti.

Tú eres muy buena persona, papá.

-Esto también es verdad, soy un tío muy majo.

Debería vivir eternamente por el bien de la humanidad.

-Papá...

-Bueno, ya que no me puedo curar

por lo menos deja que me ría.

Ya sabes cómo soy.

Siempre positivo, siempre para adelante.

Pero la vida es así.

A veces no hay opciones.

-No quiero perderte. -Yo tampoco, hija.

No quiero perderte, de verdad.

(Se abre la puerta)

(Música emotiva)

-¡Mamá!

Cariño...

Gracias, Antonio.

No me las des.

Lo ha descubierto ella sola, vio los informes de Cifuentes.

-¿Qué vamos a hacer?

Pues nada.

Estar juntos.

Ayudarnos los unos a los otros como hemos hecho siempre.

¿Desde cuándo lo sabes?

Desde hace muy poco.

Las pruebas las hicieron cuando estuvo en el hospital.

Y si han mirado todas las opciones lo sabéis desde hace bastante.

-Lo sé desde entonces, pero no se lo dije a tu madre.

Papá no quería preocuparnos a ninguna de las dos.

¿Sabéis lo que quería?

Que todos los días fueran iguales a los que vivimos ahora.

Poder seguir viviendo la felicidad que estoy viviendo,

solo preocupándonos de lo cotidiano, de lo más normal:

qué vamos a cenar,

qué haremos el fin de semana, qué película vamos a ver...

y no estar todo el rato hablando de mi enfermedad y de la muerte.

-Si me llego ir a Lisboa y te pasa algo...

Ya, venga, cariño.

Ahora ya lo sabemos todos y vamos a estar juntos.

Si papá quiere vernos felices, estaremos felices.

Vamos a hacer lo que él quiera.

Si quiere que hagamos bromas

y que hablemos de alguna película

o de lo que hay que hacer para cenar, así lo haremos.

Sí, haremos lo que papá quiera.

-Me vais a hacer llorar a mí también.

Eso sí que no.

Tú tampoco puedes llorar.

Saca esa batería de chistes malos que te sabes.

Empieza a hacer el payaso, que lo hace muy bien.

(Móvil)

Hola, Emilio. "Hola, Lola".

Acabo de hablar con Nacha y Elías. ¿Cómo está Rocío?

La están operando, no me dicen nada.

¿Y tú cómo estás?

"Pues te puedes imaginar".

Como responsable de la UFAM, no debería haber permitido esto.

No tendría que haberla dejado participar así.

Lola, Rocío fue voluntariamente.

En el operativo mejor organizado ocurren estas cosas.

Le prometí que no le pasaría nada y ahora se está desangrando.

Lola, estoy convencido de que saldrá adelante.

Mantenme informado.

De acuerdo, Emilio. Gracias.

-¿Cómo estás?

-Gracias por venir.

-¿Qué te han dicho?

-Nada, entró en quirófano hace bastante y no han dicho nada.

-Saldrá todo bien, Elías dijo que la ambulancia no tardó.

-Sí, fue muy rápido.

Pero iba fatal.

Esta casi inconsciente, no tenía casi pulso,

y había perdido mucha sangre.

-¿La herida afectó a órganos vitales?

-Dijeron que parecía que no por el color de la sangre,

pero nunca se sabe.

Una herida que no parece nada toca un órgano vital o una arteria...

-Al revés también pasa.

-Ojalá, Esperanza.

Tendría que haber parado esto a tiempo.

Todo esto ha sido culpa mía.

-¿Cómo lo ibas a parar?

-Soy una profesional, sé el riesgo de las víctimas con su maltratador.

Es difícil mantener la calma, no se puede confiar.

-Como profesional, tu obligación es luchar contra el crimen.

Y, en este caso, detener a un delincuente peligroso.

-Pero no a costa de la vida de una inocente.

-Ella se prestó voluntariamente.

Llevar ese micro era una oportunidad para ella de cara a su futuro.

-Pero mi prioridad es proteger a las víctimas

y le dije que no iba a pasar nada.

-Lola, escúchame:

hemos hecho todo lo posible.

-A veces no es suficiente.

-Ven aquí.

Ven aquí. Rocío se va a poner bien, ya verás.

-Muchas gracias por recibirme sin cita ni nada.

-No faltaba más, Antonio.

Puedes venir con hora o sin ella.

-No sabía si ibas a estar esta tarde.

-Te confieso que soy un poco adicto al trabajo.

Aunque haya un poco de lío, me cuesta salir con la luz del día.

¿Quieres café, agua...?

-No, muchas gracias.

¿Qué tal tu nieto?

-Pues mira, cada día más grande y más simpático.

-Se te ve feliz y orgulloso del pequeño Leo.

-Ser abuelo es estupendo.

Puedes jugar con él sin la responsabilidad de educarlo.

Si se mancha el pañal o llora, se lo das a la madre y listo.

Yo estoy aquí para disfrutar

y que el renacuajo se lo pase pipa con su abuelo.

-Parece buen plan.

-Por ahora no tanto, porque no interactúa mucho.

Cuando crezca voy a pasar todas las tardes jugando con él.

-Se te ve muy ilusionado.

-Ya te tocará a ti.

-Lo dudo mucho.

Marcelino, por eso estoy aquí.

Me gustaría quedar contigo para un café y hablar de nietos,

pero me queda poco tiempo.

Y lo digo en sentido literal.

He venido a hacer testamento.

-¿Por prevención o...?

A ver, no me contestes si no quieres.

No lo pregunto como abogado, sino como amigo.

-Me cuesta hablar porque lo he llevado en secreto,

pero Claudia, y creo que Alicia también, se han enterado.

Tengo una cardiopatía incurable.

Me queda poco tiempo de vida.

-¡Pero qué me dices, Antonio!

Lo siento muchísimo.

¿No hay ninguna esperanza?

-No.

No hay nada que hacer, no.

Lo peor es que es como una bomba de relojería.

Puede fallar en cualquier momento.

No sabemos cuándo, pero más pronto que tarde.

-Cuánto lo siento, de verdad.

No sé qué decirte.

-No hay nada que decir.

Me gustaría avanzar esto para tenerlo todo atado.

-Por supuesto.

Déjame que abra un documento nuevo.

Voy a necesitar

establecer la relación de tus bienes y los beneficiarios de la herencia.

-No va a ser difícil, no tengo tierras ni nada así.

Mi únicos herederos son Claudia y Olga.

-Aun así, es lo correcto.

Hacer testamento es lo más responsable.

Ayudarás a tu familia cuando lo último

en lo que querrán pensar es en repartir dinero y propiedades.

-Así lo veo yo.

Te he traído una lista con las cosas principales:

saldos de las cuentas y cosas así.

-Muy bien, esto nos ayudará mucho.

Lo siento mucho, Antonio.

-Gracias.

-¿Dónde estoy?

-Estás en el hospital.

-¿Qué ha pasado?

-Quedaste con Gonzo en un banco del parque de Barlovento.

Descubrió que tenías el micrófono

y se puso muy agresivo, te dio un navajazo.

Te acaban de operar.

-Lola, no puedo mover las piernas.

-Tranquila, es por la anestesia.

El médico ha dicho que todo está bien.

-Me han operado, ¿me han quitado algo?

-La herida no tocó ningún órgano vital.

Has tenido suerte.

-Suerte, sí.

-En dos días te darán el alta, en dos semanas harás vida normal.

-Muchas gracias, Lola.

-¿Gracias por qué?

-Eres la única que se preocupa por mí.

No tengo a nadie más.

-Tendrías que estar enfada por dejarte quedar con Gonzo.

Ha sido todo culpa mía, lo siento.

-¿Lo habéis detenido? -Por supuesto.

Y habiendo policías de testigos,

no saldrá de la cárcel en mucho tiempo.

-Entonces ha valido la pena.

-No, no tendríamos que haber dejado que acabases en el hospital.

-Pero me voy a poner bien.

He ganado.

Hemos ganado.

-Me puedo mirar al espejo orgullosa,

sabiendo que no me he dejado pisar por un cabrón.

-Eres una mujer muy valiente.

¿Te duele?

¿Llamo a una enfermera?

-Es que no sé qué voy a hacer a partir de ahora.

-No te preocupes, ya estamos con ello.

-¿Crees que las asociaciones esas me van a ayudar?

-Por supuesto, ya te están buscando un sitio.

Puedo hacer que vengan y te asesoren mientras estás ingresada.

Creo que también te vendría muy bien entrar en terapia,

no tienes que pasar por estos sola.

-Sí.

-También.... espero que no te moleste,

he avisado a tu familia.

No sabíamos qué iba a pasar en quirófano.

Los he tenido que llamar.

-¿A mis padres?

-Sí. Al principio llamé a tu tía porque os llevabais bien,

pero ella insistió mucho en llamarlos.

-¿Para qué? No van a querer saber nada de mí.

Después de la que lie con las pastillas y todo...

-Tus padres te quieren mucho, Rocío.

Tu padre está muy arrepentido de haberte echado de casa.

Me dijo que tenías las puertas abiertas

y podías quedarte allí lo necesario. -¿Quieren que vuelva?

-Te quieren mucho, te quieren ayudar.

-Lola, no sabes lo que significa esto para mía.

Que me he portado muy mal con mi madre, Lola.

(SOLLOZA)

Gracias.

Gracias, gracias de verdad.

Me estás cambiando la vida, te lo juro.

-Gracias a ti.

¿De verdad te la estoy cambiando?

¿De verdad que no volverás a robar carteras

y verte con chulos que no te valoran lo que te mereces?

-Te lo juro, Lola.

-Entonces sí.

Entonces sí que ha merecido la pena.

-Creo que con esto tengo suficiente.

-¿Tan rápido?

-Queda redactarlo como Dios manda y que firmes la versión definitiva.

-Estupendo, no te molesto más.

-Antonio, antes de que te vayas...

no quiero parecer impertinente, pero necesito preguntarte,

si no te molesta...

-No te preocupes, pregunta lo que quieras.

-Me has dicho que esa cardiopatía... ¿cómo era?

-Isquémica.

-Eso. Me has dicho que es totalmente incurable.

-Sí, eso es así.

Existe la posibilidad de un trasplante,

pero con mi grupo sanguíneo es muy difícil encontrar un donante.

Luego las listas de espera, mi edad...

Y bueno, en fin.

Sería un milagro.

-A veces los milagros ocurren.

Lo digo por experiencia.

Lo de Montse también parecía incurable y mira.

-Mi cardiólogo es una eminencia.

Ya ha visto todas las posibilidades y las ha descartado todas.

Es duro cuando le toca a un amigo,

pero la medicina no puede con todo.

-Sí...

Es duro aceptar, tienes razón.

No sé, te miro y no me entra en la cabeza.

-En una situación así, lo mejor es aceptarlo cuanto antes.

Entre otras cosas

porque hay que encargarse del testamento, del entierro...

-Sí, por supuesto. Del testamento no te preocupes.

Mañana lo tienes listo para su firma.

-Muchas gracias.

-Me vas perdonar, pero no pierdo la esperanza de verte así de bien

durante muchos años.

-Está bien tener esperanza,

pero soy un hombre de ciencia.

Tengo que ceñirme a los hechos, y son claros.

Cuídate, Marcelino.

-Dale un abrazo a Claudia y Olga. -De tu parte.

-"En dos días le dan el alta". -¿Dos días en observación y alta?

¿Nada más? -"Si la herida no se infecta".

-Menos mal, con lo pálida que estaba pensé que no llegaba al hospital.

-Había perdido muchísima sangre.

De no ser por la transfusión estaría muerta.

-"¿Qué tal por ahí? ¿Cómo vais con Gonzo?

-De momento no suelta prenda

y no hemos encontrado más carteristas,

así que lo de organización criminal será difícil de demostrar.

-"Pero habrá algo".

En el ordenador, en su móvil...

"Tiene que haber pruebas".

-De momento no te preocupes de eso. Descansa, te lo has ganado.

-Vale. Gracias, Elías, por todo.

-¡A sus órdenes!

-¿Era Lola?

-A Rocío le dan el alta en dos días, está bien.

-Menos mal. Qué buena noticia.

-Sí, menos mal. Oye, ¿cómo va el interrogatorio?

-Gonzo no contesta a ninguna pregunta.

Su abogado lo tiene bien entrenado.

¿Con Fede habéis encontrado algo?

-Nada.

-¿Cómo que nada? ¿Cuánto le queda para terminar?

-No, ya ha terminado. No tenemos nada.

-¿Ni en el ordenador ni en el móvil? -Nada.

Ni un SMS ni un chat ni un e-mail, nada.

Hemos revisado la agenda y nadie corresponde con un fichado.

-Joder, no puede ser. ¿Y si usa otro teléfono?

-O puede que no exista tal organización criminal.

-¡Cómo no va a existir!

No puede ser Rocío la única ladrona.

Además, coincide el perfil con el de líder de organización.

Recuerda que Rocío mencionó que enseñó a robar a más gente.

-Pues si dirige a una organización lo hace que te cagas,

porque hemos mirado todo y no hay nada.

Nos tendremos que conformar con lo que hay.

-Hombre...

homicidio en grado de tentativa, violencia de género

y atentado contra la autoridad son buenas papeletas

para ingresar en prisión.

-El juez puede tirar el homicidio, fue un barullo.

Con un defecto de forma nos lo tiran

y lo dejan libre esperando a juicio.

-Y desaparece.

-Por eso es muy importante mete la organización criminal.

Con eso lo trincamos, pero hay que darse prisa.

-Chicos, os traigo a dos personas que os van a interesar.

-¿Quiénes son?

-Trabajan para Gonzo, los obligaba a robar carteras.

-Yo soy Vane, él es Richard.

-Oímos lo que la chica esa y queremos ayudar.

(Música emocionante)

-¿Qué pasa, jefe?

¿Qué tienes para mí?

¡Hala! Directo al grano.

Ni un: "hola, qué tal", "parece que refresca"...

Cuanto más pasemos aquí más posible es nos vean.

A mí me da igual, ¿eh?

Pero podrías acabar en un pantano, piedra al cuello,

si la descubren que eres informante del CNI.

Cómo estamos, ¿no? ¡Gallardo!

Vale, la reunión con el abogado Cáceres es mañana.

¿Mañana?

Me deja tiempo para enseñarte a colocar los micros.

Eso es lo otro que quería comentarte.

Los micros serán un problema.

¿Por qué? ¡Hombre!

Creía que la reunión sería en T. Quintero,

que por ahí me muevo bien.

Pero va a ser en Construcciones SZ.

¿Allí no te puedes colar?

Claro, entrar puedo, pero no me bandeo igual.

Además, la jefa me tiene enfilado.

No le gustan los hombres de verdad.

No me cuentes tus movidas con tu jefa.

¿No te camelaste a la secretaria?

Hombre, camelado, camelado...

De vez en cuando comemos juntos, compartimos un cigarrito....

pero dejar entrar en el despacho cuando la jefa no está...

La próxima vez no des nada por hecho.

Vale, jefe.

Tengo que hablar con mi gente.

Hay que buscar otra forma de hacerlo.

Anda, vete. ¿Adónde?

Yo qué sé, a seguir con tu vida. ¿Tienes más que contar?

No, ¿verdad? Pues tira.

No sé qué has tomado, pero se ha sentado fatal.

¡Joder!

¡Alicia!

¡Alicia!

Hola.

¿Qué pasa? ¿No me oías?

No, perdona. Iba pensando en mis cosas.

¿Todo bien?

Sí, va todo bien.

Quería pedirte un favor, ¿esta tarde tienes algo?

Tengo que reunirme con Fidalgo, pero puedo hacerlo por teléfono.

¿Podrías hacerlo desde casa y quedarte con Leo?

Me gustaría cenar con mi padre.

Si cada dos por tres están en casa cenando con nosotros.

No sé, quiero cenar con él a solas.

Últimamente solo hablamos de Leo y quiero saber cómo le va la vida.

Está bien, no te preocupes.

Igual no lo entiendes, pero... ¡Cariño!

De verdad, tranquila.

Ve a cenar, yo recojo a Leo y lo llevo a casa.

¿No te importa? Ya lo llevaste a la guardería.

Sí, lo he llevado y recogido de la guardería.

Que me den la medalla al mérito civil.

Eres un amor.

¡Eh, Merinero!

Te llamas Merinero, ¿no?

¿Puedes venir un momento, por favor?

-A ver...

-Que me aburro mogollón, tronco. ¿Cuándo me vais a sacar?

¿Tanto os gusta mi compañía?

Sé que soy muy guapo y lo que tú quieras,

pero me tendréis que llevar ante el juez.

¡Merinero! ¡No me jodas, hombre!

¡Cuéntate algo, coño!

¿No tienes por ahí...

yo qué sé, unas cartas o algo?

-Hola, Gonzo.

-¡Hombre! Mira quién está aquí.

-Tenía ganas yo de verte en esta situación.

-Ah, ¿sí?

¿Qué pasa, te pone el rollo calabozo, barrotes y tal?

(RÍE)

Pues yo a tope con las fantasías.

Soy de mente abierta, me encanta probar cosas nuevas...

Contigo probaría unas cuantas.

-Descuida, en la cárcel probarás movidas de todo tipo.

Algunas que ni te imaginas.

-La cárcel, dice. Tú flipas.

No tenéis nada.

Le habéis puesto un micro a la gilipollas esa,

¿y qué habéis sacado? Nada.

Sí, se me fue la mano con el pincho, pero ya está.

¿Me van a encerrar por eso?

-La verdad es que no, si la hubieras matado...

Lo cierto es que fue una herida muy leve.

En dos días le dan el alta.

-Mira, más o menos como a mí.

Me dirán que vaya al Juzgado cada 15 días y pista.

¿Crees que no sé cómo van las leyes?

-Igual hay algo que se te escapa.

-Mira,

ya cuando llegue el juicio,

cuando sea, ya se inventará algo mi abogado

para que no me caigan ni dos años y no tener que pisar el talego.

¡A la calle!

A seguir disfrutando.

-Excepto por las carteras robadas.

Librarte de la cárcel por condenas de menos de dos años

solo se aplica a la primera condena.

A partir de la segunda...

sumas las dos juntas.

-¿Pero qué carteras?

Eso díselo a Rocío, que la habéis pillado robando.

Contra mí no tenéis nada.

-Tenemos el testimonio de otros carteristas.

-¿De qué hablas?

¿Quién?

A ver, ¿quién?

-Los que han venido a declarar.

(Música tensa)

-Se te va la fuerza por la boca, morenita.

Os pasa a todas, ¿eh?

Mucho palique, pero a la hora de la verdad nada.

Te ponía en unas posturas que no iba ni a poder hablar.

-¡Mucho palique! Todavía no te he contado nada.

Tenemos a dos testigos declarando que eras líder de una mafia

y que los obligabas a robar carteras bajo amenazas.

-¡Que te peines!

¿Qué vas a tener tú?

Quieres es tirarme de la lengua.

-No. Están hablando ellos por ti.

De momento solo hay dos, pero habrá más.

Yo solamente he venido a informarte.

Además, como todos tus delitos suman muchos años de prisión,

el juez apreciará riesgo de fuga

y te mandará a prisión provisional.

-No te lo crees ni tú.

-Vas a ir del juzgado directamente a la cárcel.

Mientras tanto, Rocío rehará su vida.

El juez le perdonará sus delitos por colaborar con la policía

y nos ha ayudado a detenerte.

Han ganado los buenos.

-¿Dónde está mi abogado?

¡Quiero saber qué han dicho esos dos!

-Merinero, cuando quieras.

-¡No!

-¡No, no me podéis llevar todavía!

¡Merinero! ¡Tengo que hablar con mi abogado!

-¿No querías ir ante un juez?

Pues andando. Ahí verás a tu abogado.

-Vais a flipar cuando salga de aquí.

Esto no se va a quedar así.

Me quedo con tu cara, morenita.

-Eso no te va a servir.

Para cuando salgas de Soto del Real ya tendré canas.

Hola, papá. ¡Hola, hija!

No me digas que has venido con el crío.

Vengo sola. Quería hablar contigo.

¿Qué pasa, hija?

¿Está bien Leo?

Sí, simplemente quería hablar contigo.

Me habías preocupado.

De hecho, por eso vengo.

¿Tiene que pasar algo malo para que venga?

¡Qué cosas tienes, hija!

Me he asustado por llegas de noche, sin avisar,

sin Leo...

¿Hace cuánto no hablamos tú y yo?

En plan padre e hija.

Pues bastante.

Últimamente estamos que si Leo esto, Leo aquello...

Antes salíamos a cenar y hablábamos de la vida.

¿Qué te parece si cenamos juntos? ¿Y Leo?

Estará con Iker.

Lo tienes todo arreglado, ¿eh?

Si tienes algo no pasa nada.

La verdad es que no.

Y me apetece mucho salir contigo.

Solo tengo que terminar de redactar este documento,

pero acabo enseguida, es corregir unas cosas.

Si me esperas... Claro.

Además, me encanta verte trabajar.

Me acuerdo de que cuando era una niña

me encantaba verte trabajar en el despacho de casa.

Me gustaba mucho verte escribir y firmar papeles.

Eras un trasto.

Me pedías permiso para estar allí quietecita, pero vamos,

durabas un minuto.

Enseguida decías: "Voy a ayudar"

y venga a revolverme los papeles y a darme sellos.

Me gustaba mucho verte estampar los sellos en el papel.

Lo mojabas en tinta y ¡zas!

Me impresionaba mucho ese golpe.

¿Es por Antonio, verdad?

(Música triste)

Te has sentido nostálgica y quieres estar con tu padre.

¿Cómo lo sabes?

(SUSPIRA) Este es su testamento.

Hace un rato ha venido a pedirme que lo redactara

y me lo ha contado todo.

Pobre Claudia.

Estaba destrozada.

No me extraña. A su edad,

estando tan bien, tan lleno de vida...

Es terrible que la vida cambie así de un momento a otro.

A ti te lo ha contado Claudia, claro.

En el trabajo.

La verdad es que estaba hecha polvo.

Y me ha hecho pensar.

No sé...

Vamos por la vida como si fuéramos a vivir eternamente.

Cuando menos te lo esperas...

Como le pasó a mamá.

Tienes toda la razón, hija.

Hay que aprovechar la vida, sacarle todo su jugo.

¿Y sabes qué?

Que mañana termino de hacer esto.

Nos vamos a cenar.

Invito yo con una condición.

A ver...

Que hablemos de otra cosa que no sea de Leo.

Hay más cosas en la vida aparte del niño.

No sé, antes hablábamos de historias, noticias o política.

Pues creo que mejor pago yo.

Ya te vale.

Habla de lo que quieras: viajes, planes...

pero soy un abuelo reciente y quiero hablar de mi nieto.

(LA BESA)

(Llaman a la puerta)

-¿Se puede?

Claro que sí. Pasa, Lola.

Siéntate, por favor.

Qué bien, me acaban de decir que Rocío está fuera de peligro.

Me alegro mucho. Sí. Venía a contártelo.

Me ha manado un mensaje, está con su familia.

Parece que se han reconciliado y va a encarrilar su vida.

Lo mismito que el novio, ¿verdad?

He hablado con el juez:

prisión preventiva.

Te veo bien informado.

No sé cómo lo habéis solucionado tan rápido.

Lo último que me dijeron Elías y Nacha

es que el tipo tenía todas las papeletas

para librarse del cargo de organización criminal.

Al parecer, se corrió la voz por el barrio

y ha aparecido gente que trabajaba para él.

Han declarado voluntariamente.

Están muy afectados por lo de Rocío en el parque

y esta es su manera de ayudar.

Ojalá todos los casos se solucionaran de esta forma.

En fin.

Enhorabuena, Lola.

Muchas gracias.

¿Lo demás todo bien?

Bueno...

Ahora estoy en un caso de inmigración ilegal.

Al parecer, hay una mafia operando en el barrio,

trayendo a menores desde el otro lado del estrecho.

No quiero irme sin dejarlo bien cerrado.

Si necesitas cualquier ayuda...

No, se encarga Alicia.

Pero gracias por preguntar.

Le quiero dar máxima prioridad.

Es el típico caso por el que me metí a ser policía.

Desde luego que no ingresé en el cuerpo

para hacer política en un despacho.

No te veo ilusionado con el nuevo puesto.

Seguro que encuentras otras oportunidades

de ayudar a la gente de otra manera.

Seguro que sí,

pero no va a ser lo mismo.

Voy a echar mucho de menos el trabajo de calle

y compartir el día a día con gente tan eficaz como tú.

(Música emotiva)

Te voy a echar mucho de menos, Lola.

Ya sabes dónde estamos para cualquier cosa.

(Abren la puerta)

¿Se puede? Hola...

Pasa, claro.

Disculpad, si interrumpo...

No, yo ya me iba.

Adiós, Lola. Hasta luego.

Hasta luego.

Pues tú dirás.

Solo venía a decirte que me voy ya.

¿Y los informes de Jefatura?

Me los darías a última hora. ¡Dios!

Se me han olvidado, ahora mismo... Espera, Claudia.

¿Qué pasa, eh? ¿Ocurre algo?

Llevas unos días muy rara.

(Cierra la puerta)

(Música triste)

Creo que no voy a ser capaz de decir esto de forma suave.

Antonio tiene muy mal el corazón.

Se está muriendo.

¿Cómo que se está muriendo?

Con el infarto le descubrieron una patología cardíaca muy grave.

Le dijeron que tenía muy poco tiempo de vida

y no sabemos cuánto, pero en cualquier caso es muy poco.

¿Desde cuándo lo sabes?

Él desde que estuvo ingresado.

Yo desde hace nada, por eso estoy así.

Lo siento, no sé qué decir.

No, disculpa tú.

Tenía que habértelo dicho,

pero Antonio no quería que nadie supiera nada

y he intentado venir a trabajar y hacer vida normal,

pero no lo he conseguido.

Te conozco y sé lo que dirás, pero las circunstancias...

No...

Si me vas a decir que me tome unos días libres,

no te molestes.

Te lo agradezco, pero no lo voy a hacer.

Antonio quiere que sigamos haciendo vida normal

en la medida de los posible, que sigamos trabajando.

Y yo sé que es importante para él.

Así que...

que tiempo que quede voy a hacer lo que él diga o decida.

Lo entiendo, Claudia. Pero una cosa es querer

y otra es poder, así que te pido dos cosas.

La primera, que te olvides de los informes

y te vayas con Antonio a casa. Y la segunda,

si en cualquier momento necesitas algo, lo que sea,

cuenta conmigo, por favor.

Gracias, Emilio.

Ahora, si me disculpas...

Malta, 12 años.

Para que digas que soy un "agarrao". Tendréis hielo, ¿no?

-No que yo sepa.

-Pues la bebemos a pelo.

Los entendidos dicen que echar agua al buen whisky es sacrilegio.

Escúchame, este es el plan:

nos hincamos la botella entre los dos

y nos vamos a cenar un buen chuletón y a quemar Madrid.

-Me encantaría, pero tengo trabajo.

-Hijo, eres más estirado que el traje de un torero.

¿No descansas nunca?

-¿No habías quedado con Iker Lemus? -Sí.

-¿Qué te ha contado?

-No, le he contado yo que la reunión con Cáceres es mañana

en Construcciones SZ y no tengo claro lo de los micro.

-¿Por qué le dices eso? Interesa que coloque los micros.

-Nos interesa que confíe en mí.

Cantaría que entrara en el despacho de la jefa

como Pedro por su casa.

¡Encima que me lo curro para darle credibilidad al asunto!

Pero no te preocupes, me llamará para darme novedades.

-En cuanto te llame me avisas.

¿Algo más?

-¿Qué pasa? ¿No descansas nunca, hijo?

Whisky del caro, chuletón de buey...

¿Qué pasa, te has olvidado?

-¿De qué?

-De lo que decíamos en la celda. ¡Si no hablábamos de otra cosa!

¿Ya no te acuerdas?

Dijimos mil veces que cuando saliéramos de la cárcel

nos pegaríamos una juerga de campeonato.

-Es verdad. Pero las circunstancias...

-¿Qué circunstancias, leche? Estamos los dos solos,

somos libres y manejamos pasta, eso hay que celebrarlo.

Apaga el puñetero ordenador

y vamos a hincarnos la botella.

Te voy a decir una cosa:

puede salir tu juicio y volver a la trena.

No quiero ser agorero, pero es así.

-Venga, va. Coge dos copas.

-¡Así se habla!

-Voy a llamar a un buen argentino y reservo mesa.

(Móvil)

¿Sofía? -"Hola, ¿dónde estás?".

-En el despacho, a punto de salir.

-Ven, he encargado una cena especial para los dos solos.

-Verás, es que estoy muy cansado.

Llevo todo el día preparando la reunión con Cáceres

y me gustaría irme a casa.

-He contratado a un chef especialmente para esta noche.

-"Qué detalle".

Pero estoy agotado, no lo voy a disfrutar.

-Te haré un masaje, ya sabes lo buena que soy.

"¿Estarás aquí en 20 minutos?".

-Está bien.

"En 20 minutos estoy ahí".

-¿En serio?

¡No me lo puedo creer!

Eres el perrito faldero de esa tía.

-Esa tía no es cualquier tía. Por algo es la reina de Cali.

-Y a mí me llaman Tote Gallardo, ¡no te jode!

-Saldremos otra noche, Tote.

-¿Qué pasa? ¿Es por la pasta?

Eres muy válido, tendrás curro donde quieras.

¡Es que no entiendo cómo te dejas mangonear por esa bruja!

-Yo me tengo que ir. ¿Te vienes, te quedas?

-¡Que te den!

Me la hinco yo como que me llamo Tote Gallardo.

¡Quién te ha visto y quién te ve, querubín!

(Abren la puerta)

(A LA VEZ) -¡Sorpresa!

-¡Pero bueno! ¿Y esto?

¿Qué celebramos?

-Lo buena policía que es nuestra compañera de piso.

-Es que te he visto muy de bajón con lo de Rocío

y no queríamos que te costases con mal sabor de boca.

-No hemos preparado nada: unos aperitivitos,

una ensalada tropical.... y aquí, en el micro,

una pizza cuatro quesos, que te encanta,

y tiene la masa fina como papel de fumar.

(RÍE) -Sois geniales, de verdad.

No hacía falta tanto despliegue. Qué majos.

-Por nuestra mejor amiga lo que sea.

-Pongo un minuto la pizza con el grill

y estamos cenando ya.

-Tengo un hambre que me muero.

-Hala, en dos minutos está.

-Qué buena pinta.

-¿Qué tal Rocío?

-Pues mucho mejor.

La operación ha sido un éxito

y lo mejor es que sus padres vienen y parece que habrá reconciliación.

-Pues eso merece un brindis.

Es un crianza. Yo quería un reserva,

pero Fede dice no sé qué de la oxigenación del vino...

-No, yo lo único que digo es que hay que decantarlo

una hora por cada año que esté en barrica.

-Lo que tú digas, pero vamos a brindar.

Venga, por Lola. -¡Por Lola!

-Por lo mejores compañeros del mundo.

(SABOREA)

Delicioso, ¿eh?

Lo mejor de todo ha sido bajar a calabozos a ver a Gonzo.

No sabéis la cara que ha puesto cuando le hablé de Rocío

y de los testigos que han declarado contra él.

Tenía un cabreo yendo al Juzgado...

-Fíjate, todo lo contrario que Bremón.

Tiene que estar contento, al haber desarticulado la banda

mogollón de casos abiertos se van a cerrar.

Las estadísticas de casos cerrados estarán por las nubes

y de flipar todos.

-Creo que las estadísticas le dan igual.

Tiene un pie dentro y otro fuera del distrito.

En cuanto resuelva el último caso se larga.

-Es verdad, las estadísticas serán para el mes que viene,

así que el que venga a sustituirlo

se va a colgar la medalla en cuando dé un paso en el Distrito.

(Móvil)

-Es Rocío, perdonadme.

Rocío, ¿qué tal, cómo estás?

-"Me han venido a ver mis padres". -¿En serio?

-Sí, dicen que me perdonan.

-Qué bien, te lo mereces.

-Me han pedido que vuelva a casa y me van a ayudar a buscar curro.

Todo apunta a que voy a tener una vida normal.

-Me alegro muchísimo.

De verdad, Rocío, eres una luchadora.

-Bueno, todo es gracias a ti, ya lo sabes.

-"Te debo mucho, Lola". -No.

Ha sido gracias a ti y tu valentía, no lo olvides nunca.

"Nunca". -Espero verte pronto, Lola.

-Eso no lo dudes. Llámame cuando quieras.

"Un besito, bonita".

-¿Buenas noticias?

-Sí.

Parece que se han ido sus padres

y le han preparado una habitación.

Y encima le están buscando curro.

-¡Eso es tener suerte total!

Falta que le toque la Lotería para ser perfecto.

-¿Sabéis lo que es perfecto?

Tener unos compañeros tan grandes como vosotros,

que no sabéis lo que os quiero. ¡Venid aquí!

¡Ay!

-Oye, espera...

¿Eso que huelo es la pizza?

-¡La madre que me...!

(RÍEN)

¿Hola? Ya estoy en casa. (CHISTA)

¡Se acaba de dormir!

Vale, perdón. ¡No!

Mucho besito y lo que quieras,

pero como se despierte me desentiendo.

¿Ha tardado mucho en dormirse? (SE QUEJA)

Mucho, mucho no.

Pero se me acababa el repertorio de nanas.

Se ha dormido más por aburrimiento que nada.

¿Ha cenado bien?

¿Que si ha cenado bien? No ha dejado ni gota.

¿Y tú qué? ¿Qué tal la cena?

Muy bien.

Gracias, tenía muchas ganas de estar con mi padre.

(ASIENTE)

Me encanta que lo agradezcas como si fuera algo extraordinario.

Para mí ha sido importante.

Yo me lo he pasado pipa con Leo.

Por nosotros no te preocupes, déjanos solos cuando quieras.

Muchas gracias.

Hemos ido a un sitio muy chulo.

Un "bufet" de esos donde te cocinas tú solo la comida.

Tenemos que ir.

Sí, me encanta pagar para tener que cocinarme yo mismo.

¡Mira que eres bobo! Te va a encantar.

Ay, está bien.

¿Era por lo de Quintero?

¿Cómo?

No sé, es que me ha sorprendido la forma en que me has dicho

que necesitabas cenar con tu padre

y pensé que a lo mejor tenía que ver

con la muerte de Quintero.

Sí.

Bueno, la verdad es que...

me he quedado revuelta con esto.

Ya...

Siempre nos acercamos a lo que más nos duele perder.

¿Verdad?

Anda que menudo coco tienes. ¡Bueno!

Siempre elaborando teorías y haciendo deducciones.

Es lo que tiene vivir con un espía en casa, señorito Ocaña.

Así que ándate con ojo, me doy cuenta de todo.

Estoy molido.

Ya te veo, te caes de sueño.

Es muy difícil dormir a un niño sin dormirse en el intento.

Además, ha sido un día muy largo.

Anda, vete a la cama. Me tomo una infusión y voy.

Vale, buenas noches...

amor. (RÍE)

(RECUERDA) "Has ganado, Alicia.

Ya puedes escupir sobre mí todo el odio que te queda dentro.

Eso es lo que más me gustaría.

Odiarte con todas mis fuerzas.

Tengo motivos para hacerlo, me has hecho mucho daño.

Pero has venido.

Sí.

He venido porque...

...si no lo hubiera hecho...

...no me lo perdonaría nunca.

Eres mi padre.

Y quizás esta sea la última vez que nos veamos.

Quiero...

...despedirme de ti.

También quiero darte ese abrazo.

Porque...

...lo deseo y lo necesito".

(Música emotiva)

(Móvil)

(LEE) "Alicia, soy tu padre.

Sigo vivo, pronto nos veremos.

Si te importo, por favor, no se lo cuentes a nadie".

(Música de misterio)

¿Todo bien por aquí?

-Perdona, María. No quería montar el numerito.

Está bien, llamo esta tarde y cuento las novedades.

Gracias, general.

¿Qué la pesaba hoy a Fidalgo?

La DEA amenaza con cancelar la operación.

El Ministerio responsabiliza a Fidalgo.

Si no localizo algo pronto no sé qué pasará.

No puedo con este estrés.

No tienes ni idea de lo que estoy sufriendo.

Lo juro, me va a dar un ataque al corazón.

-Mira, si el tiempo que te quejas te dedicases a estudiar

sacarías sobresalientes. ¡Tanto sufrir!

No tienes ni idea de lo que es sufrir.

-¿Por qué me hablas así?

-¡Porque ya está bien!

¿No te das cuenta de que eres afortunada?

-Me atacan y no me puedo defender. ¡Racistas! ¡Racistas!

-Llévatelo a calabozos, a ver si se tranquiliza.

Yo hago el papeleo. -¡Sí, claro!

¡El negro al calabozo! ¡Vaya mierda!

¿Y tú? ¡Tú eres inmigrante!

¿No ves que son unos racistas?

Vine a buscarme la vida.

¿Por qué no me buscaste? Te podría haber echado una mano.

Después de lo que pasó

pensé que no querrías ver a nadie de mi familia.

Eso fue una desgracia, ninguno fue culpable.

Elías y yo somos amigos, nada más.

-Pero él querría ser algo más.

Lo lleva tanto tiempo guardado que no sabe cómo sacarlo.

-Paty, que no te canses. Ese tren ya pasó.

-Mírala, la de consejos vendo que para mí no tengo.

Al abrir la puerta tienes un sofá con una mesa de centro

con la escultura de un caballo.

El primer micro lo colocas ahí.

A mano izquierda tendrás un cuadro.

Colocas el segundo detrás, en la parte interior del marco.

El tercero debajo del teléfono fijo de la mesa de Sofía.

¿Ya está?

Me llamas, los activamos y te largas cagando leches.

¿No se podría hacer nada en absoluto?

Si tuviera 30 años podríamos intentar un trasplante,

pero con la lista de espera que hay y con su edad...

Si fuera alguien de tu familia, tu mujer, tu hermano,

¿qué harías?

No lo sé, Claudia.

Lo sigo buscando.

Lo mejor es... ¿Cómo que buscando?

¿No había posibilidad de nada? ¿Hay tratamiento o no?

¿Existe o no existe?

Iker, en Jefatura empiezan a estar hartos de la operación Valentina

y del secretismo del CNI.

Lo entiendo muy bien.

Si este gañán cumple la misión,

quizá mañana realicemos detenciones.

Sí, ya están colocados.

-¿Crees que servirá?

Más me vale.

Antonio, ¿qué te pasa?

No, no, no.

Tengo mareo porque me he levantado de repente.

¿Seguro? ¿Llamo a Cifuentes?

Una bajada de tensión. No lo llames, no pasa nada.

¡Antonio!

Llámalo, llámalo.

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Servir y proteger - Capítulo 380

05 nov 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. diostax

    no puedo ver video ninguno.bye

    05 nov 2018
  2. rafael

    no puedo ver los capitulos.porque ?

    05 nov 2018