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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 38 - ver ahora
Transcripción completa

Con que visión masculina, ¿no?

No vas a usar a mis agentes como cebo.

Búscate otras alternativas que para eso te hemos llamado.

Lo he estado pensando muchísimo

y estoy dispuesta a asumir los riesgos necesarios

para pillar al desgraciado.

-Si no eres consciente del peligro que corres,

que sepas que actúas a espaldas de Bremón.

Estás acostumbrado a acampar a tus anchas,

pero aquí has pinchado en hueso.

Ya que se empeñan en despreciar una y otra vez mis métodos,

a partir de ahora, mejor se las apañan sin mí.

Misma zona, mismo tipo de víctima. El análisis preliminar

determina que hubo abusos.

Esta vez ha llegado muy lejos.

El artículo de Martín sirvió para alimentar al monstruo.

Acabo de hablar con jefatura, quieren que vuelvas.

Antes de hacer nada quiero garantías de que ni usted

ni Miralles van a torpedear mis métodos.

Quiero hacer las cosas a mi manera

sin que se me cuestione. Tiene mi palabra.

El agresor ha matado conscientemente

para hacernos su demostración de poder.

Ahora, lo importante es definir la estrategia

y, por supuesto, vamos a seguir adelante con mi operativo.

-Si me has llamado para convencerme de que no sea cebo,

ahórrate las palabras.

Espero que el plan de Osorio funcione.

Por el bien de todos y en especial por el tuyo propio.

Que te vengas a cenar conmigo. -Gracias, pero no.

-Y te doy el paseo en moto que hay pendiente.

-Bueno, ya veremos, pero no te hagas ilusiones

ni con la cena, ni con el paseo en moto ni nada.

Yo estoy enamorada de otro chico, no te enteras.

-¿Desde cuándo te gusta a ti otro chico?

-Desde hace unas semanas,

pero prefería no decir nada a nadie. -Ya, ni siquiera a mí.

-Es tan guapo.

-Publicará un artículo sobre la buena labor policial

y sobre que estamos estrechando el cerco al criminal.

Ni se te ocurra revelar la identidad de la última víctima.

Tranquilo, comisario.

-Creo que si Nacha puede hacerlo, yo también. Soy un agente más.

No me perdonaría que te ocurriera algo.

Estabas con tu hermano, ¿verdad? El que es policía.

No quiero volver a verte por las oficinas, ¿entendido?

-Con un hermano madero, me va a llegar cierta información.

Dicen que la información es poder. -Sí, eso dicen.

-No dudaría en compartir esa información con usted.

-No es un mal enfoque. -Si usted me da la oportunidad,

le aseguro que no se arrepentirá.

-Esta noche vamos a jugar al póquer sencillo.

Bien, señores, que tengan buena noche.

-Muchas gracias.

-Me siento más tranquila de verte por aquí.

-Yo tampoco tenía ganas de irme.

-Lo siento, perdona.

(Música emocionante)

Hemos visto que en las últimas semanas

se han multiplicado los robos a viviendas.

Por eso, hemos aumentado las patrullas.

Pues no parece, no parece que haya servido de nada.

Es la tercera vez que roban en casa.

Sagrario, el andamio en su ventana no ayuda.

¿Sabe cuánto durarán las obras? No.

No se preocupe, haremos todo lo posible

para evitar que vuelvan a entrar.

Le prometo que aumentaré la vigilancia en su calle.

Buenos días.

La pobre Sagrario se ha comprado

tres teles en estos dos meses. ¿Sabes que haré?

Reforzaré la vigilancia en el barrio,

pero claro a ti eso te da exactamente igual, ¿no?

¿Qué tal, Alicia?

¿Qué haces por aquí? No vengo a pedirte una cita.

Ya, me imagino. Me dijiste que salías con una chica.

Sí, Silvia, de momento no se ha cansado de mí.

Bueno, el caso es que vengo a pedirte un favor.

Vengo a proponerte que des una charla en la ONG.

El ponente que teníamos previsto nos ha fallado

y había pensado en ti.

Me harías, bueno, nos harías un favor.

La charla es esta noche.

¿Yo? ¿Una charla? A inmigrantes recién llegados.

Les asesoramos sobre temas legales.

Les engañan con los trámites. Sí, estoy al corriente

de que les timan. Ves.

Eres perfecta. Estudiaste Derecho

y controlas perfectamente... No sé hablar en público.

En oratoria eras la mejor, ¿qué me cuentas?

Lo harías genial.

Si la charla la imparte un policía,

los inmigrantes os verán como personas cercanas para acudir.

Dices que la charla es esta noche. Eso es.

No me dará tiempo a prepararla. Mejor,

porque no hace falta, solo tienes que contar lo que sabes del tema

y hacerlo con esa frescura y simpatía tuyas.

Bueno, pues... (RÍE) Eso es un sí.

Muchas gracias, Alicia, de verdad. Me salvas la vida.

En la ONG estarán encantados contigo. De nada.

Oye, tú estarás, ¿no?

Me dará tiempo a la presentación, pero no a la charla.

Es que había quedado con Silvia.

Hay un concierto que le hace ilusión y había pillado las entradas.

A ti te hará ilusión, ¿no?

No quería que sonara mal. No te preocupes.

Me las apañaré sin ti. Disfruta del concierto

y diles que cuenten conmigo. Espera, espera.

¿Qué pasa? Al concierto vamos con más gente.

Quizás pueda arreglarlo, un momento.

Silvia, ¿puedes hablar?

Me ha surgido un imprevisto en la ONG,

una charla importante a la que tengo que ir

y no creo que me dé tiempo del concierto.

Gracias.

Oye, perdona, ¿te llamo esta tarde? Es que estoy con lío ahora.

Vale, un besito, guapa.

Solucionado.

¿Seguro? Seguro.

Me siento mal de que hayas cancelado tus planes por mí.

Por ti y por tu charla.

¿Te recojo y vamos juntos?

A las 20:30, ¿te va bien? Perfecto.

Luego nos vemos.

María, ¿se puede saber qué te pasa? -A mí nada, ¿qué me va a pasar?

-A ver si te lo tengo que sacar.

-Me he levantado con el pie torcido. ¿No puedo tener el día tonto?

-Sí, pero me da que estás disgustada.

Y tienes razones para estar feliz. -¿Sí?

Según tú, ¿cuáles son esas razones?

-Ahora eres toda una señora propietaria.

-Oye, menos cachondeíto con el tema. Ya está bien.

-No, ahora en serio. María,

reconociste que Osorio te hacía tilín

y se va a quedar más tiempo. Eso es bueno.

-Mira, igual hubiera sido mejor que se fuera.

-¿Por qué? ¿Te ha pasado algo con el inspector?

-(SUSPIRA) -María,

si no quieres contarlo, no pasa nada. No quiero ser pesada,

pero sabes que estoy aquí para lo que necesites.

-Ya.

Tienes razón, si no te lo cuento a ti, ¿a quién?

Pues nada,

que anoche me vine arriba y le planté un beso en los morros.

-(GRITA) ¿Os habéis besado?

-Muchacha, baja la voz que te va a oír todo el barrio.

-Perdón. Bueno, y ¿qué pasó?

No me digas que no te lo devolvió.

-De verdad, qué hombre más frío.

Parecía que besaba a un atún congelado.

-¿Te dijo algo después? -Ni mu.

Claro que tampoco le di tiempo, desaparecí enseguida.

-Madre mía, qué situación más incómoda.

-Incómoda, desagradable, embarazosa.

(SUSPIRA) No sé con qué cara lo voy a mirar.

Si viene lo atiendes tú, por favor. -Sí, sí.

Hola, cari. -Hola, mi vida.

-¿Qué tal? -Muy bien.

-Y el piso, ¿qué tal? -Es una ratonera.

-Ya, pero es barato. -Eso sí.

-¿Quieres tomar algo?

-Una doble ración de besos para afrontar el día.

-Te aviso que es la elección más cara del menú.

-Ya lo sé, por eso lo pido.

-No te preocupes, enseguida te la devuelvo.

-María, ¿por qué no le cuentas lo tuyo con Osorio?

Nos irá bien una visión masculina. -¿Nos?

-¿Qué ha pasado?

-María se lanzó y le dio un beso. -¿En la boca?

-No, en el dedo, claro, en la boca.

A veces, pareces sacado del siglo pasado,

pero no del XX, del XIX. -Yo qué sé.

-Y Osorio no le devolvió el beso. -A ver, Salima,

te lo he contado en confianza, no para que lo pregones.

-En confianza estamos, María. ¿Tú qué piensas, Eugenio?

-Yo no le daría demasiada importancia.

Seguro que el hombre se bloqueó y no supo reaccionar.

Es que, María, tú eres una mujer que impone un rato.

-¿Impongo? ¿Yo? -A ver,

Osorio es muy particular,

pero por muy policía que sea, también es humano.

Es normal que se bloqueara.

Deja que el tiempo haga su trabajo.

Ya verás como ese beso

es una semilla que antes o después dará sus frutos.

-Menuda labia, es que tiene un pico de oro.

-¿Qué pasa, guapa?

Vaya tute que te ha dado mi padre con los guantes.

-Sí, me ha machacado mogollón.

Estoy que no puedo ni con mi alma.

-Ya, es que le encanta el boxeo y se flipa un montón.

-A mí me lo vas a decir. Se emociona, se viene arriba y cualquiera sigue.

A mí todavía me queda la jornada entera en comisaría.

-Y mañana dar clase de defensa personal.

-Bueno, pero eso no te preocupes.

-Justo venía pensando

e igual no hace falta que vengas mañana.

-Pero si no vengo, ¿quién imparte las clases?

-No sé, podías turnarte con alguien de la comisaría.

Así te quedas tú más liberada y no te machacas tanto.

-Sí, no es mala idea,

pero ahora mismo no se me ocurre nadie.

¿Se te viene alguien a la mente?

-No sé, este chico,

¿Rober Batista?

-Roberto Batista. -Roberto Batista.

-Me han dicho que es muy bueno. -Sí.

Roberto es muy crack, pero claro

va muy liado y no sé si podrá y si querrá.

-Ya, tú díselo que no se pierde nada por intentarlo.

-En todo caso, ¿no crees que es mejor que sea una mujer?

-No te creas, Rober es supercercano.

-Esto no vendrá porque alguna alumna se ha quejado de mí, ¿no?

-¿Qué dices, Nacha? No, no,

pero si eres una crack, si estamos flipando contigo.

Es por ofrecer un poco de variedad.

A lo mejor, Rober podría aportarnos

una visión masculina que nunca viene mal.

-Sí, supongo.

Bueno. -¿Se lo vas a decir?

-Déjame hablar con él y cualquier cosa te doy un toque.

Me voy a duchar que no llego.

Hola, guapa. -Hola.

Con que visión masculina, ¿no?

(GRITA) No me puede creer que te guste Rober.

-Tronca, dilo más alto que aquel no te ha escuchado.

-Si me dejas voy y se lo cuento.

Era broma, Paty.

Además, se enterará todo el mundo. -¿Por qué?

-Lo dices a los cuatro vientos. -¿Qué dices? ¿Qué he hecho?

-En el gimnasio te faltaba un cartel que pusiese:

"Soy Paty y me muero por Rober".

-¿Me puedes ahorrar el cachondeíto? ¿Ves por lo que no quería contarlo?

-Salima, me pones un zumo de piña, porfa.

-Dos. -Muy bien, chicas.

-Gracias.

-No sé si no te has enterado

de que Jairo y Rober son hermanos. -Que sí.

Es una movida, pero el amor es así.

Pasan sin avisar. -Amor.

Me parece un poco fuerte.

-Mira, yo sé que cada vez que le veo

se me corta la respiración, ¿sabes?

Me pongo nerviosa, se me hace un nudo en la garganta

y empiezan a entrarme unos sudores fríos.

-Joder, es peor que un virus. Muchas gracias.

A ver, sé que te ha dado muy fuerte con Rober,

pero Jairo me da pena porque es muy mono.

-Sí, tía, muy mono, lo que quieras,

bueno, a veces un poco plasta cuando se lo propone,

pero sí, es un tío legal, pero no me gusta nada.

En cambio, veo a Rober y me empieza a temblar todo, no sé.

Hola, Salima.

¿Me pones un bocadillo de lomo con pimientos, queso y mahonesa?

Claro, y más si lo pides así.

Claro, ¿has visto como no siempre soy brusco?

Mira cómo sonríe, dime que no es mono.

Qué guapo. ¿Voy a hablar con él?

Debería ir, sí, voy a ir.

Bueno, mejor no.

Tía, si me trabo y me pongo nerviosa

y no puedo decir más de dos palabras y cree que soy idiota.

No sé qué hacer, Olga, dime algo.

-Paty, suéltame la mano que me vas a cortar la circulación, tía.

-Perdona.

Voy a ir.

Voy a ir, te parece bien, ¿no?

Hola, Rober. Hola.

¿Te has cruzado con Nacha? No, ¿por?

Porque te va a proponer dar clases de defensa personal en el gimnasio.

Pero ¿no lo hacía ella?

Sí, pero busca turnarse con alguien

y como tú sabes del tema y estas así de bueno,

de buena forma, que estás en buena forma.

Igual te apetece. No me parece mala idea,

pero en frío no sé qué decirte. Damos una vuelta y lo piensas.

¿Cómo? Que digo

que te pases por el gimnasio y lo hablamos tranquilamente

o nos tomamos algo o no, no nos tomamos nada.

Ya me entiendes. -¡Paty! Hola, Rober.

Hola. Tú y yo habíamos quedado

y me vas a dejar tirada, así que mejor nos vamos.

Hasta luego. Adiós, Rober.

Tronca, ¿qué haces? Me has cortado el rollo.

-Hacías el ridículo y te salvé. -¿Qué dices?

Estábamos a punto de quedar. -Anda, tira, tira.

-Inspector.

-Dígame, Ramos.

Supongo que sabe hablar.

-Me gustaría presentarme voluntaria como cebo para el violador.

-Tiene valor y eso le honra.

¿Sabe a lo que se expone? -Por supuesto.

Conozco los riesgos. -Imagino que sabe

que la agente Aguirre es la elegida.

-Sí, pero creo que cuántos más cebos más posibilidades hay.

Por eso me presento.

-Mi respuesta es no. -¿Por qué?

-Agradezco su disposición a colaborar,

pero confío en Nacha.

Mi decisión es inamovible.

Además, no me gustaría que se convirtiera

en una especie de competición de agentes voluntarias.

Nacha es mi plan, nadie más.

¿Alguna otra consideración?

-Nada, inspector. -Muy bien.

¿Le pasa algo a la oficial Ramos? Me ha parecido verla tensa.

Esa chica tiene la piel muy fina,

no creo que sea policía por vocación.

Quizás debería estar desfilando en una pasarela.

Lola es buena policía, no deberías criticar a un compañero.

No es una crítica, es una constatación de los hechos.

Le auguro un buen futuro como policía o cualquier cosa.

¿Qué quieres decir? Vamos, comisario.

Usted y yo sabemos

que una mujer que sepa aprovechar su belleza puede llegar alto.

Ese comentario es tremendamente machista, inspector.

¿Machista? Yo diría más bien realista.

¿En qué clase de sociedad cree que vivimos?

Dejemos los rodeos y vayamos al grano.

¿Me has a decir qué le pasaba a Ramos

para salir con ese mosqueo?

Lola se ha ofrecido para ser el cebo.

Tranquilo, comisario, le he dicho que no.

Creo que tomaste la decisión correcta.

Yo también lo creo.

-Buenos días, "Milady". -Hola.

-No hay ningún café cerca para tirar,

no voy a causar ninguna catástrofe. -Menos mal, estoy a salvo.

-¿No me dices nada de mi look? Vengo hecho un pincel.

-¿Qué pasa? ¿Vas de boda? -Sí, a la nuestra, a Las Vegas.

-No, gracias, puedes buscar otra. -Eso, en la vida.

Fuera de bromas, me han ascendido.

-¿Te estás tirando el pisto? -No.

Mi jefe ha visto que soy listo y con potencial.

-Mira qué bien. -Mira si soy listo

que sé el motivo por el que me rechazabas.

-¿Sí?

-Crees que no tengo dónde caerme muerto.

-Jairo, no he dicho eso. -Sé que lo piensas.

Eso ha cambiado, ahora tengo un futuro.

-Me alegro por ti, de verdad. -Si te alegras,

celébralo conmigo y te invito a cenar.

-Qué pesado, ¿no te cansas nunca? -Si me interesa, no.

No te llevaré a una hamburguesería cutre

ni a la pizzería del tren de cercanías, no.

Te llevaré a un restaurante de mantel de tela y velas.

Si quieres a los que salen por la tele.

Elige el que quieras y te llevo.

-Esta noche tengo un montón de lío.

-No tiene que ser hoy, será por días.

-Ya. -Elige el que quieras.

-Siempre salgo cansada del gimnasio.

-Por eso, te recojo con la moto y te dejo ahí como una princesa.

-Ya, cuando salgo no me apetece ir a ninguna parte.

-Vale, pues en mi casa que conozco un restaurante gourmet que sirve

a domicilio. -Jairo, a ver

que podemos salir a tomar algo,

pero en plan amigos, ya te lo dije.

-¿Por qué no quieres salir conmigo?

¿Por qué? ¿Es por la diferencia de altura?

Si es eso, me pongo alzas.

-¿Qué dices? Eso me da igual.

-¿Me dejo barba hípster? -No.

-¿Me quito las trenzas? -No, te quedan bien.

-Si es mi estilo, me acompañas a comprar ropa.

-No salgo contigo porque estoy enamorada de otro.

Lo siento.

Ofrécete porque quizá necesiten que les ayudes con los papeles.

¿Qué? No imaginas cómo están en jefatura.

Me lo imagino. Hace diez años fue un error, con que ahora peor.

La presión sería muy grande también. Pero, oye.

¿Osorio te ha puesto al tanto de sus planes?

Solo sabemos que sigue empeñado en usar a Nacha como cebo.

Bueno. He intentado hablar con ella

y es como darse golpes contra la pared. Está abducida.

Es innegable el poder de persuasión de Osorio.

Me acabo de enterar de que Lola se ha presentado de voluntaria.

¿Lola?

Bueno, deberíamos estar orgullosos de que las agentes

sean capaces de jugarse la vida con tal de cazar a ese criminal.

Pero creo que todo tiene un límite, Miralles.

Ya sabes que Osorio no es santo de mi devoción, pero...

tal vez sí sea la única solución.

No me puedo creer lo que estoy escuchando.

¿Te estás poniendo de su parte? ¿Tú qué crees?

Yo lo único que quiero es acabar con esta pesadilla.

Nada, te dejo que tengo mucho lío.

Vaya, Laura, ¿sabes que estoy pensando que a partir de ahora

ya no me vas a tener que "hackear"? Porque si me lo pides con educación,

te cedo mi ordenador. Lo puedes mirar de arriba a abajo.

-Martín, ¿podemos tomarnos un punto muerto?

Lo que hice fue imperdonable, pero no te hubiera rastreado

si no hubiera encontrado tu nombre.

-Mira, ¿sabes lo que verdaderamente me fastidia?

Que se te pasase por la cabeza que yo estuviera involucrado

en una cosa tan asquerosa... -Ya lo sé, lo siento.

Te pedí disculpas y lo vuelvo a hacer. Perdóname.

-Claro, mujer. ¿Cómo no te voy a perdonar?

Vale, ya está. ¿Algo más? -Sí.

Quería darte las gracias por no haberme denunciado.

¿Crees que podemos empezar de cero?

-¿Tú qué crees?

Acepto tus disculpas.

¿Algo más?

-No me fío de la gente. Lo he intentado, pero no me fío.

Llevo años así y... no sé, quería contártelo.

-Pues, vaya. Cuéntamelo. ¿Qué es lo que te ha pasado?

-¿Me lo preguntas como periodista?

Pues no, por supuesto que no, te lo pregunto no sé, ¿como amigo?

Cuando estudié Informática en la facultad

viví muchas cosas.

-Era cuando andabas en Barcelona por edificios okupas.

-Sí, me junté con un grupo anarquista y fue una época muy loca.

Y muy apasionante también porque me enamoré.

-¿De un anarquista? -No, de un profesor.

-Vaya, debía de ser brillante. -Sí, lo era.

Pero no fue por eso.

Yo era muy tímida y a veces me daba la sensación

como de que era invisible para el resto del mundo.

-Un momento. ¿Tímida tú? -Sí, sí.

Por eso voy de dura y de combativa.

Además en aquella época iba vestida de una forma muy...

no sé, mucho más agresiva.

Sí, mucho más, mucho más. (RÍE)

Era como una fachada

para parecer mucho más fuerte de lo que realmente era.

Ese profesor se dio cuenta de mi forma de ser

y se interesó por mí cuando nadie lo hacía.

Me comprendía. Siempre tenía la palabra justa o pregunta adecuada.

Comenzamos una relación y...

y al principio fue fantástico.

Hasta que...

-Hasta que despertaste. -Sí.

Un día una chica de mi clase me advirtió de que me engañaba.

-Claro, pero tú no la creíste. -No.

Pensé que estaba celosa. Decidí no hacerle caso.

Poco a poco iban encajando las piezas.

Volví a contactar con ella y entre las dos pirateamos su correo.

Y ahí estaba todo. -Ah, o sea que no te mentía.

-No, era un auténtico mujeriego. Tenía varias relaciones a la vez.

Pero todas con el mismo patrón. Todas eran chicas jóvenes

e idealistas que caían rendidas a sus pies.

-Tuvo que ser un shock para ti.

-En ese momento, dejé de creer en los hombres.

Y ahora, si alguien se acerca a mí, si me interesa le investigo.

Y ya sé que no está bien,

pero no soportaría que volvieran a hacerme daño.

-¿Quieres que te sea sincero?

Creo que yo no me fiaría de alguien como yo mismo.

O sea que te comprendo perfectamente.

Este carácter que tengo, ¿verdad?

Que yo creo que espanta a las personas interesantes.

-Bueno, gracias por escucharme.

-Déjame que te diga una cosa.

Yo nunca, pero nunca te haría daño.

-Un café americano para llevar. -Vale, Salima.

Lola, te vi entrar. Sí.

Últimamente el café de la máquina está muy mal, prefiero este.

A mí me pasa igual. He estado hablando con Osorio

y me ha contado que te has ofrecido. Sí, es verdad.

Esta noche no he podido dormir nada pensando en eso.

¿En qué?

No podemos quedarnos de brazos cruzados

viendo como Nacha se mete en la boca del lobo.

Mira, Nacha está en un operativo diseñado por Osorio

y tiene el apoyo de jefatura.

A mí me parece que es muy arriesgado pero es lo que hay.

Además, no vamos a estar de brazos cruzados, ¿entiendes?

¿Por qué tengo la sensación de que me estás regañando?

Lo siento, Lola, pero...

Osario me ha contado que te has ofrecido de cebo.

Me pareció que quedó muy claro que no lo ibas a hacer.

Mira, solo te voy a decir una cosa.

Prefiero que no me trates de manera diferente al resto.

Tengo claro que no seré el cebo. Ya lo sé. Así lo ha dispuesto

quien está al mando y lo asumo,

pero no me trates como si fuera tu protegida.

Lo siento, no lo pretendía.

Gracias. -El café, Lola.

-Gracias.

Un café, Salima, por favor.

(Llaman a la puerta)

Hola, Laura. -Hola.

¿Qué pasa?

-Pues eso pasa. Vengo del bar y ahí estaba Martín Díez.

-¿Y qué?

-Lo he estado pensando y vale que Martín sea inocente,

pero creo que deberíamos hablar con Bremón las dos.

-No sé si es el momento. -Pero ¿cómo que no?

La agencia con la que contactó sigue ofreciendo turismo sexual.

Tenemos que cerrar ese chiringuito cuanto antes.

¿Qué pasa? ¿No quieres detener a esa gente?

-Si lo hacemos, joderemos la investigación a Martín.

Y son muchos meses de trabajo. -¿Y qué importa?

Somos policías.

-Sí, pero sería traicionarle. -Pero ¿tú te estás oyendo?

Parece que te ha comido los sesos. -No digas tonterías.

-No, las tonterías son las que estás diciendo tú.

Había venido para que fuéramos las dos juntas,

pero veo que voy a tener que ir sola.

-Contémosle antes que queremos dar parte a Bremón.

-No sé por qué tenemos que tener un detalle con este tío.

-Esta vez no ha hecho nada malo y ha demostrado tener valores.

Estoy de acuerdo contigo de que debemos informar a Bremón,

pero creo que Martín debería saberlo por nosotras.

Además fue él el que descubrió lo del turismo sexual. Se lo debemos.

-Ya, está bien. Tienes razón.

Pero no pienso dejar que nos engatuse con sus artimañas.

-Hola, María.

-Estoy ocupada. Si quieres algo, pídeselo a Salima.

Está en la cocina, pero sale ya.

-¿Me estás evitando? -¿Yo? En absoluto.

-Entonces me gustaría que me atendieses tú.

-Pues nada. El cliente manda. ¿Qué te pongo?

Qué tontería. Un agua con gas. Espera un momento.

-Espera, María.

Me gustaría que te sentases conmigo un momento.

-No puedo. ¿No ves que estoy muy ocupada?

-Puede esperar. Ahora no tienes clientes.

Por favor. Será solo un momento.

No estás bien y no me perdonaría que fuese por mi culpa.

-No te preocupes por eso, porque estoy divinamente.

-Tienes unos ojos de haber llorado.

Ojeras de no haber pegado ojo en toda la noche.

Te tiembla la mano derecha. Aprietas los puños.

Parpadeas más de lo normal.

Cuando estás tensa mueves el pie izquierdo como haces ahora.

Apunta a que tu lenguaje corporal me dice que no estás bien.

-Joder, pues como para mentirte a ti.

-Mi trabajo es analizar psicológicamente a las personas.

-Estoy muy avergonzada por lo de anoche.

Por eso quería darte una explicación.

Pues yo no te la he pedido. -Pues yo quiero dártela.

Que no te devolviera el beso anoche no significa que no me gustase.

Al contrario, me pareció agradable.

-¿Agradable?

No sé cómo tomármelo, la verdad.

-Yo no sé cómo expresarlo mejor.

Soy bueno analizando a los demás, pero no soy bueno

analizando mis sentimientos. ¿Lo entiendes?

Imagino que ya te habrás dado cuenta de que en cosas soy un bicho raro.

-Bueno.

Cada uno tenemos nuestras rarezas.

-Y la mía es que pienso en el trabajo 24 horas al día.

No puedo tener una relación seria con nadie.

De mi eficacia depende la vida de muchas personas.

¿Lo comprendes? -Claro que lo comprendo.

Te dedicas a salvar vidas.

Y eso es lo que más me gusta de ti.

Si me disculpas, voy a seguir con mi trabajo

como tú tienes que seguir con el tuyo.

¿Has hecho algo de papeo?

Mejor, no me entra nada.

¿Qué te pasa? Tienes mala cara. Sigue tocando, hermano.

Me recuerda a las noches en las que nuestro viejo estaba de humor,

sacaba la guitarra, mi madre cantaba y nosotros bailábamos

y hacíamos el payaso.

Hasta que padre se ponía a beber y lo jodía todo.

En la vida te has quedado sin cenar. Algo muy gordo te ha pasado.

Paty está colada por otro.

Pero, tío, si lo tenías a huevo. Eso también pensaba yo.

Pues estamos apañados. Vaya dos nos hemos juntado.

¿Por qué es todo tan complicado con las mujeres?

No tengo ni idea, pero a veces me siento como un extraterrestre.

No sabes cómo te entiendo. Con Alicia la cosa está chunga.

Casi ni nos hablamos y encima Sergio ha ido hoy a buscarla a comisaría.

Qué figura. Sigue ahí haciendo méritos, ¿no?

Sí, no sabes cómo. Ahora se ha inventado no sé qué

de una ONG que quiere que vaya Alicia.

Una ONG.

Y te ha sentado como a cuerno quemado porque sigues pillado por ella.

Bueno, no está tan feo el panorama. A ti la inspectora pija

no te ha dicho que está enamorada de otro.

Visto de esa manera soy un afortunado.

Sí lo eres. Pero está la cosa muy tensa.

Hoy apenas nos hemos dirigido la palabra en el curro.

Déjate de tonterías y llámala. ¿Llamarla?

Sí. ¿No sabes que hay unos cacharritos

que si le pulsas el botón puedes hablar con el otro?

Son la bomba.

He estado a punto de mandarle un mensaje,

pero me he echado para atrás.

Déjate de mensajes y chuminadas que ya no sois dos críos.

Y habla directamente con ella. ¿Tú crees?

Ya estás tardando.

-Dirás lo que quieras, pero lo has hecho genial.

Y a mitad me he quedado en blanco. ¿En serio?

Pues no lo he notado.

Pero si has tenido que salir en mi rescate.

Tranquila, que solo yo me he dado cuenta.

Gracias por echarme un cable.

Si me necesitas, solo tienes que silbar.

Pues me parece que tenemos un inconveniente, no sé silbar.

Anda ya, a ver.

(RÍE) ¿Ves? No hay forma.

(Suena un móvil)

Sí.

"Hola, Alicia."

Rober, eres tú. "Hola, ¿qué tal?"

Bien.

"Mira, Alicia, es que creo que el otro día me equivoqué contigo."

Salva me calentó la cabeza y al final me pudo el orgullo.

Quería pedirte disculpas.

"Te cojo dos cervezas." "(ASIENTE)

Sí."

Oye, ¿sigues en la conferencia? "No, ya estoy en casa."

"Con Sergio." ¿Y eso qué más te da?

No, porque pensaba que estabais haciendo algo de una ONG,

pero ya veo que no.

No pienso darte explicaciones de mi vida privada.

Si no te importa, podemos volver a lo que estábamos hablando.

Lo de que me estabas pidiendo disculpas.

Sí, pues mira, creo que no tengo nada por lo que disculparme.

Muy bien, pues todo claro entonces. "Todo claro, sí."

¿Qué ha pasado?

No, nada importante. Diferencias con Rober.

Siento si le ha molestado que esté contigo.

Pues yo no lo siento.

Estoy muy a gusto contigo.

Haces que las cosas sean más fáciles.

Y eso es lo que necesito en mi vida ahora. Calma.

No puedo soportar más discusiones.

A mí me pasa lo mismo. Contigo me resulta todo más fácil.

-Hombre, Sergio. Qué sorpresa. -¿Qué tal, Marcelino?

Le pedí a Alicia que impartiera una charla en la ONG

y estábamos celebrándolo lo bien que lo ha hecho.

-Por mí no os cortéis. Vengo de cenar con un cliente. Me voy a la cama.

-En realidad yo ya me iba también. Le veo mañana, Marcelino.

Bueno.

Que descanses.

-Buenas noches. -Buenas noches.

-Siento haber sido tan inoportuno. Tranquilo, no has interrumpido nada.

¿Seguro?

Os veía tan juntitos. No sé. Parece que el amor estaba surgiendo ya.

Papá, por favor. No seas tan vergonzosa.

Me hace feliz verte bien y si además estás enamorada...

mejor.

Te lo digo por última vez. Sergio y yo no estamos juntos.

Qué pena. A mí ese chico me gusta.

Pero me quedaré con las ganas de veros como pareja.

Me voy a la cama.

Buenas noches, papá. Buenas noches.

(Suena un móvil)

Paco, sí. Sí, hombre, sí. ¿Qué?

No, a ver, no te ha llegado nada porque no te he enviado nada.

Ya lo sé, pero espérate. Estoy trabajando en un bombazo.

Claro, claro, pero necesito tiempo.

Una semana. Una semana nada más, hombre.

Venga, anda, no te quejes tanto, que sabes rellenar con mierdecilla

de esa que usas habitualmente.

Claro.

Oye, yo te garantizo que este tema va a traer cola

durante mucho tiempo.

Bueno.

Te dejo, ¿eh? Un abrazo. Hasta luego.

Pero mira quién está aquí. Las chicas guerreras.

Agentes, no tengo nada que declarar.

-Voy a ser clara. Tú a mí no me gustas un pelo.

No creo que debamos tener ningún detalle contigo,

pero Laura ha insistido en que te lo contemos.

-¿Y qué es lo que pasa ahora?

-Vamos a dar parte al comisario de las actividades de la agencia

para que detengan al director y los responsables.

-No, por favor, no me podéis hacer eso.

No, vamos a ver.

Yo reconozco que lo que escribo habitualmente es basura,

¿ya estáis contentas? Pero de este trabajo,

me siento especialmente orgulloso. Llevo implicado en él durante meses.

Tenéis que dejarme que lo remate como es debido. Estoy en un momento clave.

Si detenéis al director de la agencia me dais con todo al traste.

-No digas tonterías. Mientras estamos ahora de cháchara,

esa agencia sigue explotando a niñas y abusando de ellas.

¿Qué es más importante que eso? Nuestra labor es actuar.

-No, pero es que no es tan sencillo.

-Necesitamos que nos cuentes ya la información de la que dispones.

-Creemos que la agencia de turismo está relacionado

con el caso de pederastia que estaba investigando.

Y quizá una cosa nos lleva a la otra.

Necesitamos tu ayuda.

Entre todos podemos descubrir la verdad.

-Espera un momento.

¿La policía necesita mi ayuda?

No, es que esto sí que no me lo esperaba.

O sea, que necesitáis un poco de mis oscuros métodos.

-Por favor, Martín, no pongas las cosas más difíciles.

-Vamos a ver.

Lo que he averiguado es que uno de los posibles clientes

es en realidad el cabecilla de la red.

Es el que ha diseñado el entramado y el que atrae a otros empresarios

a la agencia.

¿Y conoces la identidad de ese cliente?

-Vaya que si la conozco.

Es un empresario... muy conocido.

Ramón Carreño.

-¿Ramón Carreño? ¿El constructor? -El mismo.

-Qué asco.

-Así que el director de la agencia en realidad es un mandado.

El verdadero dueño de la agencia en la sombra es Carreño.

-Es una especie de mecenas de la red. -Ya.

-El director es como una pantalla. Actúa como un testaferro.

-Es que eso no es lo más gordo.

Creo que invita a sus amigotes empresarios

a estos... viajecitos asquerosos de placer

para luego amenazarles con sacar esa información a la luz.

O sea que les está extorsionando. Ese es su verdadero objetivo.

-Y así consigue las licencias. Menudo cabrón.

-Él y todos sus amigos explotadores que acceden a abusar de esas niñas.

-Vale, entonces. Yo os voy a ayudar, pero, por favor,

tenéis que darme una semana para cerrar la investigación.

-No, eso es muchísimo tiempo.

48 horas. Y dale las gracias a Laura.

-Lo siento. He hecho todo lo que he podido.

-Lo sé, lo sé.

Y te lo agradezco. -Chao.

Adiós. -Hasta luego, Laura.

-Paco. Sí, soy yo otra vez. Escucha.

Te acabo de decir una semana, ¿verdad?

Ya, no, pues olvídalo. En dos días tienes el bombazo.

(Llaman a la puerta)

Buenas tardes. Perdone las horas, sé que es tarde,

pero sus guardias me dijeron que se encontraba en el despacho

y me han permitido pasar. -¿Qué haces aquí?

-Soy Sergio Mayoral. -Sé perfectamente quién eres.

Pero no te he preguntado eso. Te he preguntado qué haces aquí.

-Valoro su tiempo y no voy a andarme con rodeos.

-Muy bien. Dispara.

-Sé los negocios que se trae entre manos con Marcelino.

-Perdona, pero no tengo ni idea de lo que me estás hablando.

-Seré más concreto.

Estoy al tanto de su necesidad de lavar dinero.

-"El dinero ya ha llegado a su destino final.

Toma un extracto de la cuenta.

El resto son los movimientos y el recorrido completo del dinero.

Toma. También lo tienes en digital.

-Qué bien. -También te he incluido un informe

de Henry Wilkinson, tu testaferro."

-Sergio, te recomiendo que salgas de mi despacho ahora mismo.

-Aún no he terminado.

-Vamos a ver.

¿Tú quieres que yo llame a la policía

o que te parta la cara aquí ahora mismo?

-Creo que le estoy tratando con respeto.

Le pido lo mismo de vuelta. No soy un idiota.

-¡Pues lo parece, niñato! ¿Entiendes? ¡Lo parece!

-Debería escucharme. -¿Por qué tendría que hacerlo?

Gracias a mis consejos no le pillaron en el desvío de dinero.

Fui yo y no Marcelino el que detectó el error.

"Hay un error grave en el sistema de blanqueo de capitales.

Y le va a estallar en la cara.

Después de los papeles de Panamá, han cambiado algunas cosas.

En Panamá, en Honduras, en las islas Caimán.

El entramado empresas pantallas que tiene diseñado ya no es seguro.

Hay cambios legislativos que le dejarían al descubierto

frente a la Agencia Tributaria.

Ya no se hacen las cosas como hace unos años.

Hágase un favor y repase la legislación.

Debe modificar el entramado de empresas fantasma de Quintero."

-¿Qué quieres, Sergio? -Ofrecerle mis servicios.

Yo puedo mover su dinero y lo puedo mover mejor.

Eso sí, nadie debe saberlo.

El acuerdo debe quedar entre nosotros.

No me interesa dejar de trabajar en Ocaña Abogados,

pero tampoco quiero perder esta oportunidad.

-Fuera de mi despacho.

-Está bien. No le molesto más. -Me marcho.

Esta es mi tarjeta.

-Largo.

-Buenas noches.

Te digo una cosa, estoy hecha un lío.

Me parece un disparate que se utilice a una compañera de cebo,

pero por otro lado, pienso que quizá estoy equivocada.

¿A qué te refieres?

A mí Osorio me sigue cayendo fatal,

pero yo creo que han hecho bien en jefatura en readmitirle.

Ya verás lo que tardas en cambiar de opinión.

Es un tío muy inteligente y que está preparado,

y conoce muchísimo a los humanos, ¿y yo qué soy?

Pues eso... una inspectora de barrio.

No te infravalores. No, no me infravaloro.

Pero él está mucho más preparado para afrontar un casi así.

Claro, y tú estarás preparada para otras cosas, ¿no?

Seguro que no habrá hecho tanto campo.

Eso desde luego. También te digo una cosa.

Lo empiezo a apreciar. Empieza a contar conmigo mucho más.

Eso sería una gran noticia, que aprendierais el uno del otro.

No sé, Antonio.

Creo que soy yo la que tiene que dejar el caso.

No te creo.

Es que el secuestro me ha dejado muy tocada.

Ese loco os podía haber matado a Olga y a ti.

Era un enfermo mental. Bueno.

Me da igual. El caso es que tenía una pistola y la disparó.

No pasó nada. Tú entraste a tiempo y nos salvasteis.

No sé. A veces creo que necesitamos un cambio de aires.

Igual si hubieras aceptado el trabajo de Valencia

a lo mejor estábamos los tres tan tranquilos.

¿Los tres? ¿Lo dices en serio? ¿Dejarías el puesto de inspectora?

¿Sabes qué he pensado?

Pues que igual dejo la policía.

¿Qué estás diciendo?

Tú vas a ser policía el resto de tu vida.

Has dejado tu vida por esta profesión.

Te conozco muy bien.

A lo mejor no me conoces tan bien. Y la gente cambia.

Venga ya, por favor.

¿A quién quieres engañar, hombre?

¡Que no cuela! (RÍE) Que no cuela.

A mí no me vas a engañar. ¿Y dónde está mi beso de buenas noches?

Aquí. Ah.

Buenas noches. ¿Estás más contento? Sí.

Me voy a dormir. Buenas noches, amor.

(Mensaje)

Mensaje a estas horas. A ver.

¿Qué pasa ahora? Es un número oculto.

Dios.

-Tenemos que empezar desde atrás. Volver al principio.

¿Cómo desde el principio?

Ya no hablamos de un delito sexual, sino de un asesinato.

Tenemos que revisar con otros ojos toda la documentación.

Más que nunca hay que poner especial atención

en posibles agresiones violentas que se nos hayan podido escapar.

Incluso en asesinatos no resueltos.

No me creo que estemos peor que antes.

El mensaje fue enviado desde un móvil con tarjeta prepago.

He rastreado la línea y pertenece a...

una mujer paquistaní.

-El hombre al que perseguimos ha evolucionado.

Nos está enviando un mensaje.

¿Y por qué escribe a Miralles? Ese artículo dejaba bien claro

que el responsable de la investigación eras tú.

Es muy fuerte que te digan en la cara que no le interesas

porque está enamorada de otro.

Por lo menos fue clara contigo. Sí, un detallazo. Estoy agradecido.

Pero fue al grano. Por lo menos ya sé qué debo hacer.

Olvidarte de ella tienes que hacer. No, olvidarme de ella no,

averiguar quién es el desgraciado ese.

-Tenemos nuevo profe de defensa personal.

Vale, te doy una pista: es simpático, está como un tren

y cuando sonríe se le ponen así los ojos chinitos.

-Solo necesito que me digas un nombre.

-¿Un nombre?

-El nombre del que te gusta.

-¿Y a ti qué más te da? Pareces un crío, vale ya.

Te he dicho que estoy supercansada y que tengo mucho curro.

-No será una excusa.

-O te apartas o no respondo.

-Necesito un hombre de mi confianza. Alguien que me ayude

a tender un puente entre el violador de pasado y el asesino de ahora.

Alguien que me ayude cuando Bremón mira y cuando no mira.

Alguien con valentía y determinación. -¿Y qué pasa con Miralles?

Ella tiene todos esos datos y más. Ella dirigió esa investigación.

-Hizo un gran trabajo, pero está demasiado implicada.

-Levantas un dedo y te salen hombres como Osorio por doquier.

-Hay muchas cosas de mí que no sabes, como, por ejemplo,

que solo he estado enamorada de un hombre.

-¿Solo uno? ¿Y qué pasó?

-Que me casé con él. -Tengo su teléfono.

-Dime que puedes sacar tu varita mágica

y hacer algo de tu magia

y grabar todas las conversaciones de este cerdo.

-Llegados a este punto, debo comunicárselo a mis jefes.

-He recibido la visita de un representante de la asociación

pidiéndome que me implique en la autodefensa del barrio.

¿Qué quiere decir? Que se están organizando.

Hablan incluso de formar patrullas ciudadanas.

Que sepa que lo voy a impedir rotundamente.

¿No le parece bien? Me parece el caos.

El juez ha aceptado pinchar el teléfono de Ramón Carreño.

Ahora sabemos que está esperando la llamada

de alguien a quien no conoce personalmente, a Armando.

-¿Y ahora qué se supone que hay que hacer?

¿Esperamos a que él llame?

Vamos a adelantarnos y tú serás Armando.

  • Capítulo 38

Servir y proteger - Capítulo 38

20 jun 2017

Osorio sigue con su plan. Lola se ofrece a actuar también como cebo. Además quiere proceder contra la trama de turismo sexual. Laura cree que hay que contar con Martín. Osorio y María se sienten incómodos. Miralles recibe una mensaje perturbador.

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