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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 377 - ver ahora
Transcripción completa

Antonio, ¿qué te pasa? No, nada, ¿por qué?

Está alicaído, está despistado, está triste,

es la palabra, "triste". Las pruebas han salido bien, ¿no?

Si le ves mal, ¿por qué no le insistes?

Es todo lo que puedo decir.

Mis palabras hacia él han sido que te cuente la verdad.

Pero ¿cuál es esa verdad, por Dios? Me estoy muriendo.

Ahora es el momento de demostrar nuestro amor.

Somos una pareja, estamos juntos en esto.

Tienes que apoyarte en mí.

No quiero que tengas un recuerdo mío triste.

-Nos ha llevado apenas 20 minutos.

Debió venir ayer, cuando vio que le habían robado la cartera.

¿Tenéis alguna pista del ladrón? Puede que sea ladrona.

Parece ser que se cubre con un chaleco con capucha,

pero Fermín sí ha podido reconocerla.

Encontradla y detenedla antes de que cambio de zona.

Eso en el caso de que actúe sola.

-No seas tonta, aprovecha que te damos la oportunidad.

Dinos quién te obliga a robar, quién te manipula

y nosotros te ayudamos. -No sé nada de ninguna banda.

-¿Te estás riendo de nosotros o qué coño pasa?

-Tranquilo, que yo no sé nada. -¿Cómo que no sabes nada?

Eh, disculpa que no te quería hacer nada.

-Déjala estar, Elías. Vámonos, que aquí no vamos a conseguir nada.

-¿A qué ha venido eso? ¿Se ha creído que le iba a pegar?

-Sí, ha tenido una reacción rara. No es normal.

-¿No me estás ocultando nada? -Me estás haciendo daño. Déjame.

-Más te vale, Ro, que ya sabes lo que me pasa cuando me enfado.

-Podría ser él quien le ha enseñado a robar o que robe para él.

Ya sabes cómo es esto, algunos pillan a estas niñas

para que delincan por ellos y cumplan las condenas y las multas.

No hay nada seguro. ¿Y ese frasco?

Eso iba a preguntarte.

Lo he encontrado entre las cosas de Rebeca,

pero no recuerdo que el pediatra nos lo haya recetado.

A mí tampoco me suena haberlo visto.

¿Y si Rebeca se lo ha dado a Leo? No lo he visto en mi vida.

¿Seguro? Porque ni Iker ni yo lo hemos comprado.

La verdad es que no sé lo que es, pero tiene fácil solución.

Tengo un amigo en el laboratorio.

Un cóctel de medicamentos, penicilina y un antihistamínico.

Los antibióticos le dan fiebre y el antihistamínico le produce malestar.

No quiero imaginar lo que ocurriría si no lo descubrimos.

¡Montse! ¡Eh, Montse! No está en su cuna. Leo no está.

"Pablo es mi hijo y un niño debe crecer junto a su madre".

"Por el bien del niño, os pido que nos dejéis ser felices".

¡Lo tengo! La última ubicación es de hace 20 minutos.

Alicia, la tenemos.

"Su posición es en el parque de la Alameda".

Este niño sí que es Pablo.

¿Por qué te ha dado mi madre esta foto?

Porque está preocupada por ti. Pablo solo estaba dormido.

Se ha despertado y ahora está conmigo.

No, Rebeca, no es Pablo, es mi hijo. Por favor, mira la foto.

Tienes que creerme.

¿Y qué va a pasar con ella? De momento está detenida.

Pasará la noche en el calabozo de comisaría.

Cuando sea la vista, el juez decretará que la internen

en una prisión con módulo psiquiátrico.

Eso espero.

(Música emocionante)

Buenos días.

¿Cómo has dormido? De maravilla.

Y Leo también. Temía que tuviera pesadillas,

pero como decía mi madre,

después de la tormenta siempre llega la calma.

Y en cuatro días habremos olvidado todo esto.

Ya. De todas formas, hoy voy a llevar a Leo al pediatra.

Quiero asegurarme de que no le queda ni rastro del medicamento

que le dio Rebeca.

Muy bien, pero ahora es hora de desayunar.

Menudo lujo de desayuno, ¿no?

Y el pomelo cortadito como a ti te gusta.

Muchas gracias.

Oye, Iker, ¿crees que Leo echará de menos a Rebeca?

Alicia, no le dediques ni un minuto a esa persona.

Ya, lo sé, pero veía que estaba muy a gusto con ella.

Te repito, no le des más vueltas, ¿no crees?

Debes sentirte orgullosa de haber salvado a Leo.

La pesadilla ya ha terminado.

Cuando la vi empuñar el cuchillo, no sabes lo que me entró.

Yo creo que no hubiese sido capaz de hacerle nada.

Para ella era como su Pablo.

A la que hubiera agredido es a ti, como lo hizo con Montse.

Era su manera de sortear a lo que le impedía estar con el niño.

Lo sé, pero también sé

que si hizo todo eso es por lo mucho que ha sufrido.

No sé, yo he estado a punto de perder a Leo

y es como si consiguiera empatizar con Rebeca de alguna manera.

Perder a un hijo es lo más horrible que te puede ocurrir

y es normal que una se pueda volver loca.

Para mí no es más que una manipuladora.

Intentó seducirme y enemistarnos, ¿qué tiene que ver con su niño?

Sí, en eso tienes razón.

Además, ¿qué hubiese pasado si Montse no la investiga?

¿Hasta dónde hubiese llegado?

¿Cuál hubiese sido su siguiente paso?

Se me pone la piel de gallina al pensarlo.

Si hubiese topado con otra mamá sin tu instinto policial y valentía,

yo creo que la historia hubiese sido diferente.

Una madre, por definición, tiene instinto maternal

y es mucho más fuerte que el policial.

Y resulta que tienes los dos, inspectora Ocaña.

Madre mía, el día que Leo crezca,

yo creo que va a flipar con tus historietas.

Le dará por pintar cómics: "Super-Alicia, la mamá heroína".

Mira que dices chorradas, pero me encantan.

¿Sí? Pues tengo un arsenal de chorradas.

¿Quieres otra o prefieres una sorpresa?

Una sorpresa está bien. Pues échale un vistazo a esto.

¿Una guardería? Ah, no, no.

Una guardería, no, la guardería. Es el centro ideal, sí.

Trabajan sobre la enseñanza de las emociones

y tienen un programa pedagógico muy avanzado

que estimula el cerebro... Iker, Leo es un bebé.

No puedo pensar ahora en proyectos educativos.

¿Leo es un bebé? Leo es como su madre, un superbebé

y este centro tiene todo lo que el bebé y nosotros necesitamos.

¿Nosotros?

Los horarios están pensados para papás currantes,

son amplios y flexibles.

Además, los educadores son profesionales excelentes.

Todos tienen el currículum colgado en la web.

¿A que mola? La he visto alguna vez.

Está cerca de casa, ¿no? Sí.

Abrieron hace un par de años y tiene unas instalaciones

que mira, hasta yo jugaría aquí.

No sé, no me atrevo a dejar a Leo en un entorno desconocido.

Alicia, nuestro superbebé se adapta en dos días.

Además, contarías con el arma secreta de las mamás modernas.

¿A qué te refieres? A una "webcam".

Si te descargas una aplicación en el móvil,

puedes estar en contacto con él. Tiene muchas cámaras.

Qué, es una pasada, ¿eh?

Si quieres luego vamos y lo ves. Te encantará.

Gracias.

(Timbre)

Claudia. Hola.

Elías me ha contado lo que pasó ayer con Rebeca.

¿Cómo estás? Bien, muy aliviada.

¿Qué tal, Iker? Bien, Claudia. Íbamos a desayunar.

¿Te preparo un café?

Bueno, igual uno rápido, pero me gustaría ver a Leo.

¿Podría ser? Sí, claro.

Además, le toca el biberón. Puedes dárselo tú.

Pues me encantaría. Venga, vamos.

Dejo esto aquí.

¡Eh! Espera un momento, de verdad.

-¿Qué quieres? -Van a ser solo dos segundos.

-El juez me ha dejado libre y no quiero problemas con la pasma.

No me atosigues. -No te quiero atosigar.

Me llamo Lola Ramos y estoy al frente de la UFAM, ¿sabes qué es?

-No.

-Es la unidad que investiga los delitos de género

que se cometen en las familias, sobre todo contra las mujeres.

-Te ha venido tu colega a hincharte la cabeza de tonterías, ¿no?

-El maltrato físico y psicológico no es ninguna tontería.

Es algo muy grave, un delito. Más grave de lo que se piensa.

-Tú flipas. Yo no estoy sufriendo un maltrato, ¿sabes?

Le dices a tu colega la panchita que me deje en paz.

-Te exijo respeto cuando te diriges a un representante de la ley.

En segundo lugar, te equivocas al rechazar nuestra ayuda.

-Ya, que te dan puntos, ¿no?

Te dan puntitos por llevar a las chicas a la UFAM.

Como a los guardias de carretera, que les pagan por multas.

-No me dan ningún punto. -Entonces, déjame en paz.

Tu colega te ha llenado la cabeza de mentiras.

Gonzo me quiere, es buena gente. -No he pronunciado su nombre.

-Pero estás hablando de él, ¿no? -¿Seguro que te trata bien?

-Ni bien ni mal, como todas las parejas, yo qué sé.

-Cuando tu chico te destroza la autoestima es difícil ver

que es él quien tiene el problema.

Es más fácil recuperar el dinero sustraído en una cartera

que tu dignidad machacada. -No tengo la dignidad machacada.

-Rocío, os vi en La Parra. -¿Y qué viste en La Parra, a ver?

-Vi cómo te hablaba, cómo te apretaba el brazo,

cómo te ninguneaba.

No hay que ser lumbreras para ver que te tiene sometida.

-Déjame, tengo prisa.

-Tienes la rifa con ese machito. -¿De qué rifa me hablas?

No tienes ni idea. Gonzo es bruto conmigo

porque yo lo soy con él. Así nos hablamos.

-Lo veo a menudo en casos que me llegan a la UFAM.

Empiezan con un trato bruto, siguen con un golpe

y muchas veces acaban en la tumba.

Seguro que hay cosas sutiles que no percibes

porque le quieres, pero estás a tiempo de cambiarlo.

-A ver, qué cosas, ilumíname. Qué cosas.

-Te voy a hacer unas preguntas que hacemos a las chicas

que vienen a la UFAM a declarar. Solo debes contestar mentalmente,

no lo contestes en alto. -Rapidito, que me quiero ir.

-¿Gonzo minimiza tus méritos como si no valiesen?

¿Te castiga a ti por sus problemas de autoestima?

¿Tratas de mentirle por miedo a que reaccione violentamente?

¿Usa el humor o el chantaje para que le perdones

porque se ha propasado? -Lola.

-Te estás colando, ¿eh, tía? Gonzo y yo no somos así para nada.

-La tenía a punto de caramelo. -Jo, ya lo siento.

-No pasa nada. No se iba a obrar el milagro

la primera vez que intentaba que recapacitase.

Pero al menos creo que se ha abierto una grieta

y a veces sirve para derribar un muro.

-Ojalá tengas razón.

Desde luego está hecho un tragón, ¿eh?

Sí, el mundo ya se puede estar viniendo abajo

que él no sigue adelante sin su biberón.

Es una suerte a veces poder no enterarte

de lo que ocurre alrededor. En fin. Oye, ¿no te tomas un café?

Sí, si había dicho que sí. Bueno, pues uno rápido, ¿eh?,

que tengo mucho trabajo pendiente.

Sí, me extrañó que ayer te cogieras la tarde libre.

¿Tenías algún asunto personal con Olga o con Antonio?

No, qué va, eran unas gestiones con Hacienda.

¿Con Hacienda así, de repente?

Esa mirada de preocupación no es por Hacienda.

Bueno, me has pillado.

Es que con todo lo de la marcha de Bremón

no hago más que pensar en lo que se me viene encima.

No me digas que te cuesta asumir oficialmente

una responsabilidad con la que has cargado tantas veces.

En comisaría sabemos que no hay nadie como tú para ese cargo.

Bueno, dejémoslo estar que yo he venido por Leo

y porque creo que te debo una disculpa.

¿A mí? ¿Por qué?

Pues porque cuando nació ese pequeñajo

yo te dije que iba a estar siempre ahí

y ayer ni siquiera estaba en...

No sé, no he sabido o no he podido protegeros, no sé.

Claudia, eso no es cierto. Iker y yo metimos a Rebeca en casa

y le confiamos el cuidado de la persona que más queremos.

La verdad es que, a veces, somos más vulnerables de lo que pensamos

y cuando alguien muy cercano está en peligro, nos venimos abajo.

Lo sé, pero yo me quedo con la parte positiva de todo esto

y es que me he dado cuenta de que no soy una mala madre,

aunque ahora me queda una asignatura pendiente,

tengo que aprender a dejar a Leo al cuidado de otra persona.

Iker me ha hablado de una guardería, pero no sé, tengo dudas.

Una guardería es una buenísima solución.

Sí, seguro que sí. Gracias por estar aquí.

Tener al lado a los que más queremos en los momentos más difíciles

es lo más importante.

Oye, a ti te pasa algo, ¿eh?

Mira, si no me lo quieres contar, lo respeto,

pero estoy aquí para todo lo que necesites.

Pues aquí está, café recién hecho. Muchas gracias, Iker.

(Móvil)

Dime, Castro. ¿Verme a solas?

Vale, sí. Venga, muchas gracias. Hasta ahora.

Rebeca ha pedido verme antes de pasar a disposición judicial.

¿Para qué?

No lo sé, no tengo ni idea. Alicia, no vayas. Pasa de esa tía.

No podré pasar página si sé que tenía algo que decirme.

Díselo tú, Claudia.

Yo no puedo aconsejarte porque la decisión es tuya,

pero solo te puedo decir que tengas mucho cuidado, puede ser peligroso.

Te acompaño. No, Iker. Ha pedido verme a solas.

Quédate con Leo y luego vamos juntos a la guardería.

Está bien. Gracias.

Hola, compañero. Toma. -Nacha, ¿y esa carita?

¿Te has dado una vuelta por las redes sociales

para ver qué hacía Teresa en Grecia? -Dame una tregua.

Lo de Teresa lo tengo superado, eso creo yo.

-Ya, y mi tía es bombera.

Ya te he avisado que las redes son muy peligrosas.

O te pones triste o de mala uva. -También tiene su lado positivo.

Me ha servido para mantener una comunicación a veces con Teresa

y estar pendiente del buen trabajo

que está haciendo en los campos de refugiados.

Además, hemos logrado entablar una bonita amistad.

-Genial. Si no te preocupa Teresa, ¿qué te pasa?

-Esta mala racha que estamos viviendo ahora en el barrio

con la gente que se está marchando me da pena.

-¿Tanto te preocupa que se marche Bremón?

-No, si me refiero a los Merino.

Es que antes me pasé, como de costumbre,

a El Color de la Huerta y, al verlo cerrado,

no sé, me vinieron algunos recuerdos de cuando conocí a Jesús,

empecé a hablar con David, mis uchuvas, las frutas tropicales...

Esa alegría que trajeron al barrio. -Ya, sí.

Pero también trajeron preocupación, pero es verdad que son un encanto.

Se les echa de menos, sí.

-Y eso que decías que Jesús era un capullo integral al principio.

-Mi intuición, que me dijo que no era trigo limpio.

-¿Perdona? ¿Tu intuición? No, tu testosterona,

que su primer gran delito fue haberse fijado en María.

Oye, yo sé lo que digo, que lo viví en primera persona

y me di cuenta que tú y Jesús estabais desplegando vuestras plumas

como un pavo real frente a María. -Venga, no me machaques.

Que yo allí no tenía nada que hacer

y una retirada a tiempo es una victoria.

-Discrepo. -¿De qué?

-Tus posibilidades con María siguen impolutas.

Yo diría que ahora se han fortalecido.

Piénsalo, Jesús ahora está a muchos kilómetros de distancia

de Distrito Sur y María sigue ahí, en La Parra.

Más bien espabila antes de que venga otro pavo real y te quite el trono.

-Agradezco tu interés, pero no echaré la caña

porque no hay peces en el río. -¿Por qué estás tan seguro?

-Está claro que María no quiere nada conmigo, ya está.

-Te equivocas.

María siempre ha tenido una debilidad enorme por ti.

¿Y sabes lo mejor? Que la sigue teniendo.

-No especules tanto. -Me remito a los hechos.

Si cuando comenzó a salir con Jesús se hubiera desmelenado a sus brazos,

otro gallo cantaría, pero te recuerdo que siempre estuvo confundida, ¿o no?

-Venga, Nacha, no seas lianta que no tengo el cuerpo para fiestas.

Además, prefiero salvar la amistad que tengo con ella.

-Sí, claro. No te lo crees ni tú. -Bueno, para ti la perra gorda.

Me voy a tomar otro café que este me lo has traído frío,

pero me lo voy a tomar en comisaría, no voy a ir a La Parra.

Más tonta y no nace, vamos.

Así que es definitivo.

Sí, me temo que sí. Ya es oficial, aunque me cueste asumirlo.

Mira, por suerte hacer limpieza y poner en orden estos expedientes

y documentos me ayudan a evitar cierta tristeza.

Si necesita que le ayude en algo... No, gracias, Alicia.

Prefiero enfrentarme solo

a todos estos años al frente de esta comisaría.

Había olvidado muchas cosas que ahora me hacen comprender

por qué era tan importante Distrito Sur en mi vida.

Sí, la verdad es que es un barrio muy especial.

¿Y le falta mucho para marcharse? No, me quedan unos días todavía.

¿Qué pasa? ¿Tienes ganas por verme desaparecer?

No, para nada. Al contrario, me alegra que le hayan promocionado.

Supongo que estará muy orgulloso. Sí, lo estoy.

La verdad es que siento una mezcla de sentimientos.

Todavía no me he marchado y ya tengo morriña.

Lo voy a echar de menos. Y nosotros a usted.

Para mí siempre será mi comisario. He aprendido mucho bajo su mando.

Me involucró en casos impresionantes,

hice pareja profesional con Rober

y tuve mis primeras broncas disciplinarias.

Has sido una gran policía. Bueno, y lo eres.

Yo diría que, junto a Miralles, quizás seas la mejor inspectora

con la que me he cruzado en toda mi carrera.

Miralles es incomparable

y creo que no hay nadie mejor que ella para asumir su cargo.

La verdad es que sí, se lo merece,

pero tú también eres una policía extraordinaria.

Y que conste que no solo lo digo por la cantidad de casos

que has resuelto de forma satisfactoria,

sino, Alicia, por tu gran capacidad

para recuperarte de las cornadas que da la vida.

Has sido tiroteada, apuñalada,

bueno, perdiste a una de las personas más importantes de tu vida

en un momento que tenía que haber sido feliz.

Y en todos estos casos has salido fortalecida.

Bueno, supongo que es la única forma de seguir adelante.

Ah, y sin olvidar tu último episodio con la canguro.

Me ha informado Fede.

Le aseguro que nunca antes me habían temblado tanto las piernas

como en el operativo de ayer. Tenía demasiado que perder.

Te entiendo perfectamente,

también tuve que recuperar a mi hija de las manos de un desalmado.

Mira, es en esas ocasiones cuando se demuestra la valía de verdad.

Esa mujer está completamente trastornada.

Perdió a su hijo cuando era muy joven

y pese a estar en un centro psiquiátrico, no superó la pérdida.

Creía que Leo era su hijo. Es una historia truculenta.

Suerte que no os hizo nada, especialmente a Leo.

Y bueno, ¿ha pasado a disposición judicial?

No, la están subiendo a la sala de interrogatorios.

Y eso, ¿por qué? Porque ha pedido hablar conmigo.

¿Estás segura de querer aceptar?

Para pasar página necesito entender por qué lo hizo.

¿Cómo que por qué lo hizo?

Porque no está en sus cabales, tú misma lo has dicho.

Ya, pero es más complicado que todo eso, comisario.

De alguna forma empatizo con ella.

Supongo que enfrentarte a un trauma así

hace que puedas perder la cabeza. No la justifiques tanto.

Piensa en lo que le pudo hacer a tu hijo.

Aunque lo que has dicho te honra. Eres generosa al querer escucharla.

Aplico el principio que usted me enseñó.

Nuestro trabajo consiste en perseguir el delito

sin juzgar al delincuente.

Bueno, cuando estés con ella, no bajes la guardia,

Bueno.

Me han dicho que querías verme. ¿Cómo está el niño?

Creo que no te mereces que te cuente nada de él.

Te recuerdo que ayer querías matarme.

Yo no quería matar a nadie.

Muy bien, si eso es todo, tengo mucho trabajo.

Espera. También quería pedirte disculpas.

He estado pensando mucho en lo que ha pasado estos días.

Sé que no he hecho las cosas bien.

¿A qué te refieres, exactamente? ¿A intentar seducir a mi chico,

a envenenar a mi hijo, a golpear a una policía

o a secuestrar a Leo con un cuchillo?

No quería hacer nada de eso. Le quiero muchísimo

y admite que he hecho cosas buenas por él.

¿Como qué?

Como respetar sus horarios de comida y de sueño,

pasarme noches enteras a su lado.

Le regalé una mantita de estimulación sensorial,

destruí otros juguetes que podían ser peligrosos para él.

Es increíble que ahora intentes apuntarte méritos.

Sabes que conmigo estaba muy a gusto. ¿Sabes por qué?

Porque le diste un cóctel de medicamentos que pudo matarlo.

Yo nunca mataría a un niño.

Rebeca, al tuyo te lo arrebató el destino,

pero al mío me lo robaste tú. Yo no quería,

no quería llegar tan lejos, Alicia.

Sé que no puedo pedirte que me perdones,

pero necesito pedirte algo.

¿Podría verle una última vez?

No.

Lo más seguro es que el juez te mande a un centro psiquiátrico

y tendrás que estar completamente curada

antes de acercarte a otro bebé.

Entonces, dime solo cómo sigue, cómo ha pasado la noche.

Bien, ha dormido del tirón

y se ha despertado con una sonrisa en la cara.

Conmigo también se reía mucho, eso lo sabes, ¿no?

¿Le darás un beso de mi parte?

A ese niño le quiero mucho, mucho.

Desde que he entrado te has referido a mi hijo

como ese niño o ese bebé

y te recuerdo que se llama Leo, Rebeca.

¿Así que puedes decir, por favor, su nombre en voz alta?

Leo. Se llama Leo, Rebeca.

¿Puedes decir su nombre, por favor, en voz alta?

¡Leo! ¡Se llama Pablo!

Leo es un niño maldito. Su padre está muerto

y su madre no sabe cuidar de él.

Es mi hijo y se llama Leo.

(SE QUEJA)

Leo. ¡Alicia!

Alicia. Espósala.

A ver qué tienes para mí.

-Anda, mira lo que te ha conseguido tu Rocío.

Para que luego digas que no soy buena.

-No está mal, pero yo espero más de ti.

-Te he conseguido el triple de lo que me has pedido.

Y ha sido superdifícil, la ricachona llevaba un bolso lleno de bolsillos.

-Venga, anda, no te cuelgues medallitas.

Si vieras lo que puedo conseguir yo, te quedas muerta.

Esto es cuestión de coco, Ro,

y tú coco no le pones mucho, que digamos.

-"¿Gonzo minimiza tus méritos como si no valiesen nada?".

-¿Qué pasa? ¿Ya te crees mejor que yo?

Si eres tan buena, vamos a aprovechar esa racha de suerte de hoy.

Tira y no aparezcas hasta que no consigas tres carteras más.

-Tú flipas. Me acaban de llevar delante de un juez.

Además, la policía me vigila.

-¿Cómo que te vigila? -Ha venido hoy una a hablar conmigo.

-¿Por qué no me has dicho nada? -No me ha dado tiempo, Gonzo.

Pero no te rayes, no me ha preguntado nada del otro día.

-Entonces, ¿qué quería contigo?

-No lo sé, no ha sido concreta, no lo sé.

-"¿Tratas de mentirle porque temes que reaccione con violencia?".

-Mira, estás paranoica, Ro.

Vamos a currar un poco y deja de decir tonterías, anda.

Tira.

-Perdón, que voy con el móvil como una tonta y no me doy cuenta.

Sí, Iker, lo están añadiendo a las diligencias

que tenemos contra ella. ¿Podemos hablar de otra cosa?

Vale. Oye, ¿cuándo vamos a ir a la guardería?

Ajá. Vale, en media hora voy para allá. Venga.

Vale, hasta ahora. Un beso. Chao.

¿Qué tal, Alicia? ¿Cómo te encuentras, más tranquila?

Sí, mejor. Gracias, Lola. No hay de qué.

¿Lo has añadido a las diligencias? Están en ello.

Yo alucino con que después de todo lo que te hizo pasar,

tuviera el valor de pedir entrevistarse contigo para agredirte.

No sé si su intención era agredirme, pero estoy mucho más tranquila

sabiendo que va camino de los juzgados.

¿Seguro que estás bien, Alicia? Déjame mirarte el cuello

a ver si tienes morados porque debería constar en las diligencias.

Pues no, no tienes nada.

-Quizá en los próximos días te aparezca alguna secuela psicológica.

A la mínima pide ayuda, ¿vale? Sí, no te preocupes.

En cualquier caso, ahora quiero pasar página.

Esa chica lo va a tener complicado ante el juez.

Allanamiento de morada, secuestro de bebé, lesiones...

-Y el envenenamiento de Leo, no se te olvide.

-No se me olvida para nada.

Además de atentado contra la autoridad, Alicia e Ibarra.

-Esa chica va a pasar una buena temporada en la cárcel.

Lo que necesita es atención psiquiátrica.

Está completamente trastornada. Confundía a Leo con su hijo.

¿Qué hacía, concretamente?

Lo llamaba Pablo y lo vestía con la ropa de su hijo.

Gracias a la confianza que le dimos, pasaba muchas noches con él.

¿Se sabe cómo murió el bebé?

De muerte súbita. No encontraron nada sospechoso en la autopsia.

Eso debería ser un atenuante.

¿Tú declararías a favor de ella? Pues no me lo he planteado.

Sé que no era dueña de sus actos, pero no sé, de alguna forma es

como si empatizara con ella. Eres admirable.

Cualquier madre que hubiera pasado por lo mismo

estaría deseando encerrarla y tirar la llave al mar.

Cualquier madre comprendería a otra madre que ha perdido a su hijo.

No hay dolor similar a esa pérdida.

Bueno, venga, ya no te atosigamos más.

Gracias, Espe.

Estoy agotada, como si hubiera corrido una maratón.

Es la adrenalina que ha generado tu cuerpo.

-Te queda poco para acabar hoy, ¿no? Sí. Quiero ir a casa y ver a Leo.

No me separaré hasta que tenga 30 años y esté fuera de peligro.

Bueno, nos lo traerás aquí antes de que pegue el estirón.

-No, mejor vamos a verlo nosotras.

Es una buena idea. Preparo una merienda y os aviso.

Antes de que chapurree, le enseñaré a decir Lola.

Se parece a Leo y es fácil.

-Con Espe lo va a tener más difícil, ¿no?

Me da igual. Cuando lo vea lo voy a coger así,

de los mofletes y me lo como entero.

-A ver si esto te pone contento. -¿Contento?

¿Cómo voy a estar contento si le has puesto las tetas encima?

-¿Qué dices? Lo he hecho para disimular.

¿Tienes la cartera o no? Pues ya está.

-Esta cartera no cuenta, por ponerte farruca.

Eh, ¿qué pasa, princesa? -¡Déjame!

-¿Te vas a enfadar por nada? Venga, anda.

No me pongas morritos, que te perdono a la tercera cartera.

Si tú eres una crack, ¿eh? Pero solo pispando,

que en otras cositas mi princesa me tiene bien contento.

Venga, anda, que luego vamos a celebrarlo tú y yo.

Y ahora, dame un beso.

Un besito para hacer las paces.

Hola, Paty. Hola, Iker.

Pídeme lo que quieras, si total tengo una concentración de mierda...

Tu problema no es la concentración, sino el espacio.

Prueba en una mesa más amplia, con más luz y menos ruido

y no atender a clientes ayudaría. Que no.

Ni en una isla desierta sería capaz de concentrarme.

Tengo cero fuerza de voluntad. Me cuesta mazo ponerme a estudiar

y, para colmo, Antonio no me quiere recetar ningún complejo vitamínico.

Escúchame, lo que necesitas es un método de estudio.

No, lo que necesito es olvidarme de la idea de ser empresaria.

Me voy a dedicar a ser camarera, ya está.

No puedes tirar la toalla.

Tienes un don para los negocios, salta a la vista.

Si te aplicas y te lo sacas, serás una empresaria de éxito.

(CARRASPEA)

Mira, ponme un par de zumos

e iré a entretener a ese cliente para que no te moleste.

Mira, te lo agradezco porque es un pesado.

Me tiene frita con sus chismes.

Gracias.

-¿Esto qué es, una broma? Malas bromas las tuyas, Gallardo.

¿Eh? ¿Qué, te echaste una panzada de reír a mi costa el otro día no?

A ver, ubícame un poquito.

Resulta que la información que me pasaste estaba podrida

porque ni el licenciado Hidalgo ni el licenciado Cruz,

que según tú se reunieron con Collantes para hablar, existen.

¿Cómo que no existen? Si los vi con mis propios ojos.

¿Qué pasa, no son los mexicanos que buscas?

Mira, te voy a contar cómo trabajamos en el CNI.

Cojonudo.

Por sistema, comprobamos toda la información que nos pasan.

Tenemos a personal cualificado que se deja los ojos

cruzando información con otras agencias de inteligencia.

¿Ves por dónde voy? No.

No. Pues resulta que ni Hidalgo ni Cruz aparecen

en ninguna de nuestras bases de datos,

en ninguna, ni aquí ni en América.

Ni aquí ni en América. Ajá.

Joder, qué despliegue de poderío hace el CNI cuando corresponde, ¿no?

¿Y para qué necesitáis a este pringado?

Es una gran pregunta visto la mierda de información que nos pasas.

Oye, vamos a ver, yo manejo los datos que manejo.

Si no te gustan, no me eches la culpa.

Gallardo, no me tomes por imbécil.

Sabes lo que esperábamos de ti y, en lugar de cumplir,

nos estás causando problemas y generando gasto.

¿Gasto yo? ¿Para un refresco al que me invitas?

Escúchame bien, Gallardo.

Cualquier información falsa o errónea

consume recursos y genera gastos que se descontará de tu paga.

¿Qué paga ni qué niño muerto? Si no he visto una gorda.

Aplícate y cobrarás. Mira que sois impacientes, ¿eh?

Que yo no soy ningún agente secreto de las películas.

Yo soy un simple presidiario que intenta tirar para adelante.

¿Qué pasa? ¿Pensabas que iba a llegar y a besar el santo?

Mucha confianza no tenía, pero esto es mucho peor

porque creo que estás mareando la perdiz.

¿Por qué dices eso? Hay informantes que aseguran

que los mexicanos que mencioné rondaron por Construcciones S.Z.

y tú niegas estas visitas. Yo te cuento lo que sé.

Te aplicas o prescindiré de ti, advertido quedas.

Y yo te advierto que como no me motives con algo más que con esto,

te puedes olvidar de mí.

Cuidado, Gallardo, tú no me adviertes de nada.

Como sigas causándome problemas, te meterás en un lío.

Averigua lo que puedas de la conexión de Sofía Collantes

con el cártel de Sinaloa. Grábate esas palabras a fuego.

Y ahora, vete.

Con discreción y una sonrisa, ¿eh?

Es una mierda, pero tenía sed. Venga, hasta luego.

(Móvil)

¿Sí? ¿Ahora mismo?

Sí, sin problema, general. En 15 minutos estoy ahí.

¿Qué estás cocinando? Estoy haciendo sopas mallorquinas

siguiendo una receta del libro que me trajiste.

A ver si le gustan a Olga.

Sí que te estás empleando bien en la cocina.

No lo hago solo por complacer a Olga, sino porque me relaja cocinar.

No sé cómo puedes estar tan tranquilo.

Mejor así, ¿no?

Tenemos que estar fuertes y con la moral alta.

(Timbre)

Hola, Claudia. Lo siento, perdona las horas.

¿Te pasa algo?

Sí, me pasa que estoy preocupado por ti.

Pasa, siéntate. Bueno, pero solo un rato, ¿eh?

Os dejo para que habléis de vuestras cosas.

Qué bien huele.

Sí, estoy haciendo unas sopas mallorquinas. ¡Increíbles!

Qué suerte tienes de que Antonio sepa cocinar.

Yo no sé hacer ni un huevo frito.

Bueno, ¿me vas a decir lo que ocurre?

Te pides la tarde libre, luego te encuentro en La Parra

y me llevas esquivando todo el día. Otro como Alicia.

¿Qué pinta aquí Alicia?

Que se sorprende de que me pida la tarde libre

y dice que me pasa algo por eso.

Sí, pasa os que os tengo mal acostumbrados,

como no falto nunca.

Te conozco muy bien.

Aunque disimules, sé que ocultas algo.

Emilio, haznos un favor, ¿por qué no te quedas a cenar?

Estoy haciendo mucha sopa. Lo siento, me espera Natalia.

Escucha, ¿le pasa algo a tu mujer que yo deba saber?

No, nada, que yo sepa.

La otra noche tuvo un dolor de muelas, como no sea eso...

¿Dolor de muelas? Sí.

¿Por qué no se lo has dicho al comisario?

No le di importancia, no me pareció que fuera para tanto.

Ahí tienes tu respuesta, a no ser que tu pregunta vaya por otro lado.

Igual estás inquieto porque el hecho de que Claudia falte un día

igual cuestiona su idoneidad cuando tú te hayas ido.

¿Qué dice Antonio?

¿Sabes la cantidad de veces que se ha hecho cargo de la comisaría?

Bueno, me tengo que ir, ¿eh?

Pero espero otro día probar esas sopas mallorquinas.

Hasta mañana, Emilio. Gracias.

Tranquila, Claudia, tranquila.

No puedo, Antonio, no puedo.

Se me hace un mundo disimular y sonreír

cuando estoy rota por dentro. Es como si fuera una impostora.

Si la gente supiera lo que me pasa, no nos dejarían vivir tranquilos.

Yo no sé si con Olga lo voy a conseguir.

Tengo la sensación de que me mirará a los ojos y sabrá la verdad.

Tendrás que aprender a sobrellevarlo.

Lo voy a intentar, pero no te garantizo

que mantenga durante mucho tiempo esta farsa de familia feliz.

La sopa se me quema.

-Por nuestra flamante alianza con el cartel de Sinaloa.

¡Joder!

No nos han regalado la versión europea de 38 grados,

es el original mejicano de 75. -Deben tener gargantas de acero,

aunque para negociar sean unos blandos.

-Están deseando desembarcar en Europa y nos han visto como el puente ideal.

-Vamos a celebrarlo de forma más divertida

y no con ese matarratas.

-¿Aquí? -¿Por qué no?

Estoy en mi casa. ¿Me haces los honores?

-Buenas.

Hombre, me alegra ver que alguien tiene algo que celebrar

mientras me juego el culo por la empresa.

-No te pongas chulo, Gallardo. -Bueno, haya paz.

Gallardo, ¿por qué no te sientas y nos explicas qué ha pasado?

(SUSPIRA) -Verás, jefa,

Lemos me citó para clavarme una bronca de campeonato.

Ha descubierto que la información que le di era humo

y que los licenciados Hidalgo y De la Cruz

no existen en sus archivos o que no existen, directamente.

-Peor para él.

-No, peor para mí, que estoy en la picota.

Me ha amenazado con prescindir de mí

y lo que menos quiero ahora es que Lemos esté enfadado conmigo.

-Es problema tuyo. Si no hubieras aceptado su propuesta,

no estarías como estás. -¿La culpa es mía? No.

De eso nada, me he metido en el follón por la empresa

y no quiero salir escaldado.

-Tú aceptaste participar en este juego.

-Me cago en mis muelas,

¿hubieras preferido que os espiara y que le diera información?

-Vamos a tranquilizarnos. Nosotros estamos contentos contigo.

-Yo estoy harto de ser el último mono y que me mangoneéis.

A partir de ahora, la información que le dé no puede ser chóped,

tiene que ser caviar, ¿entendido?

-Bueno, caviar aquí no servimos, ¿verdad, Sofía?

-Ah, y encima os cachondeáis de mí.

Estoy harto de Lemos, de vosotros y de vuestra ralea.

Me cago en mi puñetera rodilla. -¿Qué tiene que ver ahora tu rodilla?

-Por culpa de una lesión de rodilla no pude ser matador.

Me merecía ser una figura del toreo y no lo que soy ahora.

-No estás tan mal. Tienes un trabajo, tienes un buen sueldo

y tienes la suerte de contar con una preciosidad como jefa.

-Yo os voy a decir una cosa,

si me trincan, vosotros os caéis con todo el equipo.

-Aquí no van a trincar a nadie. Está la cosa controlada.

-Controlada, controlada... Además, que me tenéis a dos velas.

Por lo menos el madero ese me invita a un refresco,

pero vosotros ni agua. -Eso tiene solución.

Sergio, sírvele una copita de tequila.

-Aquí tienes una de las mejores bebidas de México,

importada directamente desde las destilerías de Sinaloa.

-¡De Sinaloa!

Ese nombre salió en la conversación con Lemos.

-Pero ¿esto qué es, virgen santa?

-¿No querías tomar un trago, como nosotros?

Que sepas que la reina de Cali se lo ha bebido de un trago.

-Ah. -¿Qué pasa?

¿Eres menos que ella? -Sí...

A ver si el segundo me entra mejor.

(CARRASPEA)

-Bueno, compañera, me voy que estoy reventada.

Estaba pensando antes en el tema de Rocío

y quería preguntarte

si averiguaste algo sobre su relación con Gonzo.

-Me la encontré e intenté hablarle, pero se cerró en banda.

-Ya, es normal que, si ve un uniforme, se cierre.

-Se creyó que me lo habías chivado tú.

Le dije que había visto signos de que Gonzo la maltrataba

y no me creyó, bueno, al principio no me creyó.

-Mientras siga currando para él

será imposible que vea que es un maltratador.

Debe tener mucho enganche como trabajadora y como pareja.

-El vínculo más fuerte es el emocional,

por eso quiere protegerla del enemigo, que somos la policía.

-No tengo dudas de que cumple con el perfil de mujer maltratada.

-Con lo fácil que sería verle alejarse de un desgraciado así.

-Pero Gonzo ha dominado tanto su autoestima

que ahora se mira al espejo y piensa que depende de él.

-Y seguro que la tiene contenta de otras maneras,

con pequeñas recompensas, como hacen estos tíos,

por eso las víctimas son difíciles de detectar y de ayudar.

-Y más cuando llevan mucho tiempo ligadas a sus maltratadores.

Antes, eso lo consentía más la sociedad,

pero con la de información que hay entre los jóvenes,

parece mentira que esto siga ocurriendo.

-Al final la edad da igual.

Cuando se manipulan los sentimientos de manera perversa,

cualquiera puede ser vulnerable.

Se piensa que las mujeres maltratadas son de un estatus bajo, pero no.

Las estadísticas demuestran

que cualquiera puede ser una mujer maltratada.

-Qué rabia me da que haya tantas chicas como Rocío

que crean que están enamoradas de tíos como el del perfil de Gonzo.

-Si te muestro su historial, flipas. -¿Tiene historial delictivo?

-Sí, he descubierto que una tal Cristina Romero le denunció

hace cuatro años en la comisaría de Distrito Cinco.

-Pero luego se arrepintió y retiró la denuncia.

-Lo pagó caro. Aunque ella retiró la denuncia,

el fiscal actuó de oficio. Esta es la sentencia.

Gonzo se ensañó con ella y lo juzgaron de oficio

y lo condenaron por un delito de lesiones y amenazas.

-Cristina pudo perder la vida por una paliza

que la llevó directa al hospital con un traumatismo craneal.

-Estas son las fotos que se usaron en la defensa.

-Es que la machacó, qué horror. Menudo hijo de perra.

-Es que ponen los pelos de punta. -Compañeras, hay que hacer algo

para evitar que Gonzo vuelva a pegar a Rocío.

-Lo vamos a intentar, antes de que sea demasiado tarde.

-Gracias por la información. Hasta mañana.

-Adiós.

(Puerta)

-Funciona perfectamente y los cuatro juegos van muy bien.

Gracias por supervisar el cambio de cerradura, papá.

Solo faltaría.

Y creo que deberías pensar lo de poner una puerta acorazada

con prestaciones antiasalto, que la pago yo.

Sé que si por ti fuera pondríamos una puerta de grado cinco

como las de las joyerías. Pues tú dirás.

Lo que hay en esta casa es lo más valioso que hay para mí:

tú y mi nieto.

Y como uno ya no se puede fiar de las niñeras, pues...

Papá, dejemos el tema.

Además, no sabemos si volverá a ocurrir algo así.

¿Tienes noticias de ella? Ha pasado a disposición judicial.

Confío en que un juez la interne en un centro psiquiátrico.

Ya.

(Timbre)

No se puede estar tranquilo. Será Iker, papá.

Perdona, se me ha estropeado el juego de llaves.

He cambiado la cerradura.

Toma, aquí tienes tu juego. ¿Eh?

Y estábamos considerando la posibilidad

de poner una puerta de grado cinco. Papá, por favor, vale ya.

Y deberías irte, Montse ha reservado en tu japonés favorito.

¿Ves? Es el pago que recibo por hacer mejoras en la casa,

ser expulsado. Que sí, que gracias, papá.

Bueno, hasta luego, Iker. Adiós, Marcelino.

Y gracias. A mandar.

¿Y ese cambio de cerraduras?

¿Le has contado lo que ha pasado en la sala de interrogatorios?

No. Si se lo hubiera contado, habría puesto una puerta acorazada.

Oye, por cierto, hay bacalao al horno para cenar.

Iker, ¿qué pasa?

Voy a darme una ducha, ¿vale? Oye.

¿Has tenido problemas con Fidalgo?

Vamos a sentarnos, Alicia. ¿Malas noticias del CNI?

Concretamente, de la Operación Valentina.

Pero ven, siéntate. Va.

Vengo de hablar con Fidalgo ahora mismo y

ya sabes que llevamos semanas tras la pista de Quintero en Cabo Verde.

Desapareció del radar, ¿hay noticias de él?

Verás,

todo apunta a que Quintero está muerto.

¿Cómo afecta su muerte a la Operación Valentina?

No cambia absolutamente nada.

Desde que Sofía Collantes se ha hecho con el control,

ha puesto patas arriba el imperio de Somoza

y Quintero nos podía ayudar.

Cariño, te lo dije anoche. Vieron cómo se lo tragaba el río.

Pero puede que esos agentes estuvieran a una distancia

y quizá se confundieron de persona. Están seguros de que era Quintero.

Supongo que estarás muy afectada por la noticia,

al fin y al cabo era tu padre. Pero también era un delincuente.

Me siento culpable por no sentir pena por él.

Queríamos hablar contigo. -Tengo prisa.

Serán solo dos minutos. -¿Qué quieres?

¿Hablar de mi novio? -¿Sabes quién es Cristina Romero?

-No ni me importa.

-Es una ex de Gonzo a la que maltrató.

Esta es mi tarjeta para lo que necesites.

-No la quiero para nada. -Cógela, por favor.

-La cojo para que me dejéis en paz.

Nunca me has dicho nada. -¿Para qué?

Forma parte de mis movidas del pasado.

No pongas esa cara de mosquita muerta, ¡me tienes gasta los cojones!

-Creo que estamos muy cerca de que Rocío se abra un poquito

y nos cuente que la maltrata.

-Ojala. Solo espero que no sea demasiado tarde.

-¿150? No está mal para empezar el día,

pero tienes que seguir currando. Con eso ya sabes qué hacer.

-A ver, un profe me ha dicho que podría irme a un "stage"

en un restaurante muy guay de Lisboa.

Pero eso significa que igual tienes que irte a vivir allí, ¿no?

Sí, bueno, pero está más cerca que París.

No dejo de darle vueltas a la conversación

que tuvimos sobre María.

-Lo de que solo eres amigo de María no te lo crees ni tú.

-Nacha, yo no sé, pero es que María me encanta.

-Si se entera de lo que me pasa, no se plantearía ir a Lisboa.

Y si se lo plantea es porque no piensa

que a la vuelta del viaje, igual su padre no está.

No quiero que viva condicionada,

quiero que tome las decisiones en su vida sin ataduras.

-Montón de años y aquí seguimos, al pie del cañón.

-Pero nunca salimos de aquí, nunca hacemos nada.

Podríamos hacer algún plan, ir al cine, por ejemplo.

La última vez que fui vi una de romanos.

-¿Me puedes explicar qué haces con la tarjeta de una poli?

-Esto no es nada, me lo dieron cuando fui...

-¿Qué cojones has hablado con la poli de la UFAM?

-De lo que le hiciste a Cris, lo saben, me lo han dicho ellos.

Déjame, ¡déjame! ¡No!

¿Y Gallardo? ¿Te está echando alguna mano?

Tratar con él es una auténtica tortura.

Ayer le dejé claro que como hoy no me pase información

que relacione a Sofía Collantes con el cártel, lo echo.

Sofía va a reunirse próximamente con un pez gordo.

¿Del cártel de Sinaloa? No. Es un abogado panameño.

¿Nombre? Ronaldo Cáceres.

¿Del despacho de Andrade y Cáceres?

Yo qué sé. No soy especialista en abogados.

Querrá que le cree un entramado de sociedades pantalla en Panamá.

Tú sabrás, yo de esas cosas no entiendo.

-Si no hubieras hablado con la poli esa de la UFAM,

ahora mismo estaríamos en el jacuzzi, de buen rollo

y bebiendo champán del caro, pero ni para eso vales.

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Servir y proteger - Capítulo 377

30 oct 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. Cristina

    Error de guión...cuando Iker le reclama a Gallardo que esos mejicanos/mexicanos no existen y éste le responde que como no, si los vio con sus propios ojos. No se suponía que había sido la secretaria quién le pasó esa info? No pudo verlos...en ningún momento!

    01 nov 2018