www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
4812585
No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 375 - ver ahora
Transcripción completa

Oye, ¿y esto que lleva? Es un mono de un niño que cuidaba.

¿Cómo se llamaba el niño? Pablo.

Se llamaba y se llama, que sigue vivo.

Es por tu bien, Pablo. Nadie te quiere más que yo.

Es como si Rebeca escuchara nuestras conversaciones.

¿Sabéis que Rebeca tuvo un hijo?

El niño murió cuando tenía seis meses.

Ella estuvo muy deprimida y la internaron en un psiquiátrico

durante varios meses. ¿Cómo se llamaba el niño?

Pablo. -No podéis separarme de él.

Deberías irte. Oye, ¿y ese frasco?

Eso mismo iba a preguntarte. Estaba entre las cosas de Rebeca.

No recuerdo que el pediatra nos lo haya recetado.

No me suena haberlo visto antes. ¿Y si se lo ha dado a Leo?

No lo he visto en mi vida.

¿Seguro? Ni Iker ni yo lo hemos comprado.

Yo de ti no me fiaría tanto de lo que te diga Iker.

¿De qué estás hablando?

De que tu Iker intentó acostarse conmigo y yo le rechacé.

Creo que enfrentarnos formaba parte de la estrategia de Rebeca.

Paty, cuando las etapas se cierran, hay que ponerles un punto y final

y te vas a sentir más cómoda si ese punto y final se lo pones tú.

Hazme caso, mujer. El no cerrar bien las cosas da dolores de cabeza.

-Yo sé que ella no lo necesita, pero cuida de María.

Es lo mejor que me ha pasado desde que tuve a David.

-Ya me conoces, lo haré.

-Por vosotras, las dos mujeres más increíbles de Distrito Sur.

-Gracias por todo, de verdad.

-Soy tu médico y debo respetar tu decisión,

pero soy tu amigo y me incomoda tener que mentir a Claudia.

-Se lo diré cuando llegue el momento oportuno.

-¿En tu funeral? ¿Es eso lo que quieres?

¿Acabar muerto de un infarto y sin decir nada?

Espera, ¿te han ofrecido la Jefatura de Unidades Especiales?

Exactamente y, al parecer, soy el número uno de la lista.

Quiero que sepas que eres muy importante para mí.

Hoy lo he visto claro cuando me ha dicho que se iba.

He sentido una punzada en el pecho que te juro

que me iba a lanzar a sus brazos directamente.

-Anda, ven acá, ven acá.

Necesito a alguien dentro de la organización.

Mayoral confía en ti, debes ganarte a la jefa.

¿Qué saco de todo esto?

No pretendíamos que lo hicieras de gratis.

¿Y estos pollos quiénes son?

José Carlos Molina y Francisco de Jesús,

narcos mexicanos del cártel de Sinaloa.

Yo puedo ser la llave que mantenga alejados a los del CNI

para que no se metan en vuestros asuntos.

-A ojos de Iker y del CNI, serás su topo en estas empresas.

Le dirás la información que decidamos.

-Sofía Collantes se reunió con dos hombres de negocios de México.

¿Eran los de la foto? Yo qué sé.

No voy enseñando fotos. ¿Quieres que sospeche Mari Carmen?

¿Te dijo algo más?

Se presentaron como los licenciados Hidalgo y De La Cruz.

-La verdad es que no sé lo que es,

pero tiene fácil solución. Tengo un amigo en el laboratorio.

Voy a llevárselo para que lo analice. Ni corre ni correrá peligro.

¿Qué contiene?

Un cóctel de medicamentos, penicilina y un antihistamínico.

Los antibióticos le dan fiebre

y el antihistamínico le produce malestar.

No quiero imaginar lo que ocurriría si no le llegamos a descubrir.

(Música emocionante)

Es tremendo.

Con lo contenta que estaba Alicia con la niñera al principio

y era la que le provocaba fiebre y malestar a Leo.

Es una barbaridad. Ya ves.

Llevo muchos años de profesión, pero cuando la víctima

es alguien tan vulnerable como un bebé,

es que me llevan los demonios. No puedo con ello.

Antonio, ¿qué te pasa? No, nada. ¿Por qué?

No sé, estás en tu mundo, parece que no me escucharas.

No, estoy adormilado, nada más.

No, adormilado no estás porque ayer ya estabas así.

De hecho, llevas unos días distraído.

Estás exagerando.

Anoche estaba preocupado por lo de Alicia.

Es tremendo lo que le ha hecho esa niñera.

Oye, ¿crees que hubiera podido llegar a matarlo?

No. Con la dosis que le daba de antibióticos

y antihistamínicos, no hubiera llegado a una cosa así.

Otra cosa es que hubiera sido alérgico a la penicilina,

pero por suerte, no.

Tú lo has dicho, por suerte. Alicia tras lo que le pasó con Róber,

si le ocurre algo a Leo, la pobre es que no se recupera.

Esa niñera no quería hacerle daño, simplemente provocarle malestar,

fiebre, incomodidad. Ya, "solo", dice. ¡Madre mía!

Provocarle fiebre, incomodidad, malestar, vómitos al niño

para sentirse ella imprescindible. Es demencial.

Está claro que esa muchacha está trastornada,

pero es lo que quería, hacerse la imprescindible, nada más.

No quería envenenar a Leo.

Yo creo que le daba las gotas antes de irse.

De esa manera, ni Alicia ni Iker podían consolarlo.

Claro, y así solo se calmaba con ella.

Seguro que le daba analgésicos para bajarle la fiebre.

El problema es cuando se iba, pero con ella estaba bien.

De esa forma, Alicia cada vez acudía más a ella.

De hecho, llegó a insinuarle que por qué no le hacían interna.

Y así podría estar con el niño todo el día como si fuera su hijo.

Desde luego, es un disparate.

Es la fantasía de una mujer trastornada por la pérdida.

Tiene que ser terrible perder a tu bebé y más con esa edad.

¿Qué años tendría cuando perdió al niño? ¿20?

Es que a esa edad no te has enfrentado con una muerte cercana.

Muy fácil empatizar con una persona así.

Lo que le ha pasado es terrible,

por eso Alicia pensó en no denunciarla, pero debe hacerlo.

No, desde luego, lo que ha hecho es muy grave. Es un delito, ¿eh?

Pero es que lo puede repetir. No.

Espero que Alicia haya recapacitado o hablaré yo con ella.

De todas formas, Alicia tiene que estar muy afectada

porque que te engañe así la persona en la has confiado

lo que más te importa, que es tu propio hijo.

Es que es terrible. Le puede afectar profesionalmente.

¿A qué te refieres? Hombre, que no me sorprendería

que empezara a dudar de su instinto, ¿sabes?

A ver, si alguien te engaña en tu casa,

alguien de tu confianza,

¿por qué vas a pensar que luego no te equivocas

cuando estás interrogando, yo qué sé, a un acusado? Es así.

(Bebe gime)

Cariño. Creo que se ha quejado.

Espérate un momento, ¿quieres?

No hace ni cinco minutos que fuiste a verlo.

Oye, Leo está bien y, por suerte, todo quedó en un susto, ¿eh?

¿Ves? Sigue durmiendo.

Tienes que intentar tranquilizarte. No puedo, Iker.

No puedo dejar de pensar en lo que le pudo pasar a Leo.

Tampoco te fustigues. La culpa es de los dos, nos confiamos en exceso,

pero es que Rebeca parecía la niñera perfecta.

¿Quién podía adivinar lo que iba a hacer?

Debí haber revisado sus referencias. Leo es lo que más quiero.

¿Cómo he podido ser tan ingenua? ¿Metimos la pata? Sí.

Pero gracias a este susto, no nos volverá a pasar.

Desde la guardería a la universidad, lo miraremos todo con lupa.

Me va a costar dejar a Leo al cuidado de otra persona.

Si Montse no llega a investigar a Rebeca,

seguiría dándole esas gotas y a saber con qué consecuencias.

Ya escuchaste a Antonio.

La medicación, una vez expulsada del organismo, no dejará secuelas.

Lo dijo para tranquilizarme.

Los médicos son muy estrictos con el antibiótico

y Leo ha estado tomando penicilina ni sé cuántos días.

Cuando encontremos a Rebeca, nos lo explicará.

(Timbre)

Ya voy yo.

Hola, Montse. Hola.

¿Tienes noticias de Rebeca? Por su apartamento no ha ido.

Pedí que lo comprobaran anoche y he ido esta mañana

y nada, ni rastro. Los vecinos tampoco la han visto.

Se habrá escondido por miedo a que la estemos buscando.

Cuando llegue a comisaría, cursaré la denuncia

y le diré a Miralles que ordene una búsqueda.

Quizá podamos geolocalizar su móvil. ¿Un juez lo autorizará?

Está completamente trastornada, Montse.

Además, ha intentado envenenar a Leo y podría hacerlo otra vez.

Técnicamente, no le administraba ningún veneno,

sino medicamentos y ninguno de ellos era mortal.

Un juez puede considerarlo como algo menor.

Igualmente, hay que intentarlo.

No podemos pasar por alto lo que ha hecho.

Podría coger a otro niño y las consecuencias serían peores.

Son bebés.

Que Claudia me llame cuando curse la solicitud.

Yo voy a meter presión

para que nos concedan la orden de búsqueda,

aunque puede tardar un poco.

Yo seguiré investigándola a ver si descubro dónde está.

No puedo quedarme quieta con lo que ha hecho.

Tengo una reunión, pero luego me uno.

Muy bien, marchaos tranquilos y mantenedme informada.

¿No te importa quedarte con Leo?

Lo hago encantada y tengo la mañana libre, de verdad.

En la cocina tienes todo preparado para los biberones.

Están las dosis separadas, pero no le fuerces a comer.

Que sí, no es la primera vez que lo hago.

Y si notas cualquier síntoma, avísame.

Que sí. Cariño, Leo va a estar bien.

¿Sabes qué voy a hacer? Sentarme al lado de su cuna

para vigilarlo de cerca, ¿te parece bien?

Muchas gracias, Montse.

Buenos días. -Hola, hija.

Estás muy contenta, ¿no? Sí, es que Julio me mandó una carta.

¿Cómo? ¿Una carta manuscrita? ¡Pero bueno!

Los jóvenes ni sabéis coger un bolígrafo,

solo os comunicáis con emoticonos y selfis y cosas de esas.

Ya, es porque en el centro no le dejan hacerlo de otra forma,

solo con cartas normales y corrientes.

-Sí, les aíslan para evitar

que tengan una exposición a estímulos externos indeseados.

Ya, pues no tenía ni idea. ¿Y qué te cuenta? ¿Qué tal está?

Yo creo que bien. Están probando con otra medicación.

-¿Ya no toma litio? -No, creo que no.

Pero no me preguntes qué toma porque no ha entrado en detalles.

-Hay muchas opciones, deben dar con lo que le venga bien.

Sí, es muy importante que den con el tratamiento

porque el pobre está pasando un infierno.

Yo le he notado contento. ¿Sí?

Sí, me dice que tiene mucho tiempo para leer

y para pensar, que su madre va mucho...

Y me ha mandado recuerdos para vosotros.

Nada, pues muy bien. Se lo agradeces.

¿Y ya sabe que has cerrado la empresa?

No sabía bien cómo darle la noticia,

así que se lo dije a su madre para que se lo transmitiera.

¿Y? Julio lo ha entendido perfectamente.

Eso sí que es buena señal, ¿verdad, Antonio?

¿Eh? Sí que lo es, sí.

-Así que nada, hoy termino de recoger todo

que le ha firmado unos poderes a una abogada para finiquitar la empresa.

Hoy, fin de etapa. Fin de una etapa, pero se abre otra.

Ya verás como el futuro te depara grandes sorpresas,

muchos proyectos y yo espero que mucha felicidad

porque te lo mereces todo.

Es que no era normal que un ciudadano como Jesús

se enfrentara a Petrovic y consiguiera reducirle así.

-No una, sino dos veces.

Mi amigo Jesús estaba familiarizado con esos temas, ¿eh?

-Fíjate que lo que más me extrañó fue el empeño que tenía

en quitarse méritos, ¿eh? -Es verdad.

Todo el barrio alabando su valentía y a él parecía que le molestaba

cada vez que se lo decían. -Y con razón.

Si no hubiera tenido tanta publicidad su historia con Petrovic,

sus compinches no lo habrían encontrado.

-Hay que ver cómo es la vida.

Ahora seguiría viviendo tranquilamente,

con su tapadera intacta y su hijo no sabría nada de su pasado.

-Fíjate, al final ha salido ganando.

-No sé qué decirte, las ha pasado canutas.

-A toro pasado, la historia le ha salido bien.

Por fin puede disfrutar de ser feliz con su hijo

sin la sombra del Chispas acechándole.

-El mejor butronero del país.

-Lo que me da pena es que el chaval ya no quiera ser policía.

Parecía algo vocacional.

-Fíjate que no descarto que vuelva a recuperar esa idea

y necesitamos gente como él en el Cuerpo.

-Sea como sea, yo los voy a echar mucho de menos.

-¿A ellos o a sus uchuvas?

-Oye, para tu información, David me ha dado la tarjeta

de una tienda "online" donde podré seguir comprando.

El Color de la Huerta tenía un encanto especial.

A mí me gustaba. ¿Quiénes serán los nuevos propietarios?

-¿Se sabe algo de ellos? -No, poco.

Que tenían mucha prisa por entrar en el local,

así que si queréis algo de fruta,

ya os podéis dar prisa que están en liquidación.

-Espero que no tengan ningún secreto pasado ni nada.

-Si seguimos en la línea, igual llega el segundo mejor butronero de España,

después de Jesús, claro.

-Hola, buenos días, ¿en qué podemos ayudarle?

-Me acaban de robar la cartera.

-Acompáñenos y nos cuenta todos los detalles.

-Vamos por aquí y cursaremos su denuncia.

-Hasta luego.

Menos mal que delante de David sí que pude mantener el tipo.

Cuando llegué a casa, me puse a llorar que no podía ni parar.

Le voy a echar tanto de menos...

-Bueno, por lo menos os despedisteis bien.

-Sí. Muchas gracias por convencerme de que fuera.

La verdad es que estuvo genial el picnic en la tienda.

-A ellos les hizo ilusión y nos lo pasamos bien.

-Nos reímos mucho, aunque a ti alguna lágrima sí que se te escapó.

-No pude remediarlo, Paty, yo qué sé.

Es que Jesús ha sido tan importante en mi vida

y de repente saber que no va a estar aquí ni como amigo...

-Ya, yo tampoco me hago a la idea.

No sé, David siempre ha estado ahí. Incluso cuando rompimos por Jairo

me perdonó enseguida y siempre ha sido tan bueno conmigo...

Si es que fui tonta, he sido tonta al dejarlo escapar.

-El amor es caprichoso. No siempre basta solo con quererse,

hace falta mucha compenetración...

-Ya, pero es que, no sé, él me ha apoyado siempre,

ha estado ahí, cuando estaba de bajón me ha animado.

No voy a encontrar a nadie como él.

-Mujer, no sabes lo que te depara la vida.

Si no tienes ilusión por el futuro tú, que eres joven, yo, ¿qué?

-Ilusión sí tengo. -Es lo que debes tener, ilusión.

-Además, he pensado que, al menos,

una vez en la vida a las Fallas hay que ir, ¿no?

Igual para entonces David se lo ha pensado mejor.

-Qué perra te ha entrado con él.

Quizá de aquí a las Fallas tú te lo has pensado mejor.

-No creo. Y a ti Jesús también te ha insistido mucho

para que fueras a verle cuando estuvieran instalados.

-Que sí, iremos a ver a los Merino, no te preocupes.

Pero céntrate en el presente, así se te va la morriña.

Mira la terraza, está sin recoger. -De verdad, María, cómo eres, ¿eh?

Hola, chicos. -Buenas, pareja. ¿Lo de siempre?

-Sí, ponnos un café solo que llevamos algo de prisa.

-Pues eso, lo de siempre, que el crimen no descansa, ¿no?

-En este caso se trata de un carterista, pero bueno.

-O una carterista. Ha sido tan rápido que no ha podido ver nada.

-¿No será uno que está actuando por la zona de Barlovento, no?

-Pues sí, ¿por qué lo dices?

Ayer estuvo aquí Fermín, el que tiene el taller en la calle Molinillo,

que en esa zona le habían robado la cartera ayer mismo.

-¿Seguro que fue ayer? No hemos recibido ninguna denuncia, ¿no?

-No. Estuve revisando todas las denuncias de robo de carteras

de la zona y no hay ninguna en la zona de Barlovento.

-¿No conoces a Fermín? Es más vago que la chaqueta de un guardia,

con perdón.

Quiero decir, que no se iba a molestar en poner la denuncia.

Mucho despotricar, pero...

-Vaya panorama. Si la víctima no denuncia los delitos...

-Sí, dijo que no quería perder el tiempo en comisaría.

Daba la cartera por perdida.

-¿Cómo pretende encontrarla si no pone la denuncia?

Luego dicen que trabajamos mal.

La obligación del ciudadano es poner una denuncia.

-No me eches la chapa, es lo que oí. -Perdona, María.

Me pongo negro con estas cosas. -Ya lo veo.

-Y este Fermín, ¿te dijo si vio al ladrón

o qué aspecto tenía o algo?

-No, se lo estaba comentando a otro cliente.

Tenía mucho lío, solo reparé en esa parte de la conversación.

No puedo contar más.

-Vamos a ir a ese taller a ver si nos cuenta algo.

-Sí. Gracias por la información, María.

-Venga. Que haya suerte. Hasta luego.

Muchas gracias por haber venido

y no hace falta que se disculpe más por lo que ha hecho su hija.

No tiene la culpa, pero debemos encontrarla.

Le avisaré si me llama o viene por casa.

Gracias. Aquí tiene mi tarjeta.

Si la encontramos, será la primera en saberlo.

Me parece que su hija la va a necesitar.

Hasta luego.

Alicia, perdona, no pude escaparme antes.

La reunión con Fidalgo se alargó. No pasa nada.

¿Has averiguado algo?

He localizado a su madre, esa mujer que acaba de salir.

Llevaba un buen disgusto encima.

Se ha quedado helada al contarle lo que ha hecho Rebeca.

No lo esperaba, no sabía que estaba tan mal. Tenían poco contacto.

¿No sabe dónde puede estar? No.

Desde que perdió a su hijo, se ha distanciado de ella.

¿No intentaron ayudarla?

La madre y los hermanos se ponen en contacto para animarla,

pero apenas se deja ver.

¿Te ha confirmado la historia de cómo murió su hijo?

La mujer apenas podía hablar. Nunca te recuperas de esa pérdida.

Ya. Y su versión encaja con lo que descubrió Montse.

Sí, Rebeca se quedó embarazada joven.

El padre pasó de ella y desapareció. Y ella siguió con el embarazo sola.

Al principio la familia no apoyó su decisión,

pero al final terminaron respaldándola.

Es normal que la familia estuviese reticente.

Para una chica tan joven es muy difícil ser madre soltera:

el dinero, dejar los estudios y soportar el juicio de la gente.

Ella jamás se quejó de las cosas a las que renunció por ser madre.

Adoraba a Pablo y su madre me ha dicho

que nunca la vio tan feliz como cuando lo tuvo.

Y de la noche a la mañana se encuentra con su hijo muerto.

Imagínate. La autopsia no reveló ninguna causa del fallecimiento

y no encontraron nada sospechoso en las circunstancias.

Por exclusión dictaminaron muerte súbita de lactantes,

algo poco frecuente, pero puede ocurrir.

No me extraña su trastorno.

Que te pase algo así sin motivo aparente es...

Rebeca no superó la pérdida del bebé.

Se encerró en la habitación y seguía hablando con él,

cantándole nanas y lavando su ropa como si la siguiera usando.

Qué mal rollo, ¿no?

Dejó de comer y de dormir y cayó enferma. Fue hospitalizada.

Después la ingresaron en un centro psiquiátrico casi un año.

Si la dejaron salir sería porque estaba bien.

Eso parecía, al menos al principio. ¿Qué quieres decir?

¿Crees que fingió el haberse recuperado?

Está claro que, al salir, no era la misma de antes.

Se distanció de su familia

y esa mujer perdió a su hija y a su nieto de golpe.

Antes has mencionado a sus hermanos.

¿Sabes si era verdad lo de la historia de hermano pequeño

que nos contó, que se hizo cargo de él?

Sí, durante la depresión posparto.

Rebeca se hizo cargo de él unos meses.

Al menos no nos mintió en eso. Parecía auténtica la historia.

Rebeca nunca se lo echó en cara a su madre,

pero al salir del psiquiátrico, discutieron por ello.

¿Qué culpa tiene la pobre mujer?

Cuando vives un trauma así, necesitas buscar culpables.

Rebeca le dijo que no se merecía lo que le había pasado,

que había cuidado de su hijo, no como su madre.

Y en vez de rehacer su vida, busca sustitutos para su hijo.

Y lo encontró en Leo.

Va a intentarlo con otros bebés. Debemos encontrarla rápido.

Podríamos ir a su apartamento y preguntar por el barrio.

Si está buscando nuevas víctimas, habrá colgado carteles en parques,

guarderías o ludotecas. Quizá use un nombre falso,

pero tendrá el mismo teléfono. Quizá, pero alguien pudo verla.

Tengo su foto en el mail. Vamos.

Sí, es verdad que se les va a echar de menos a los fruteros.

A ver, dímelo a mí.

A ver dónde encuentro un proveedor de fruta y verdura

que me ofrezcan esa confianza. A ver, María,

Jesús para ti ha sido algo más que tu frutero de confianza.

Ya, si no te lo niego.

Ha sido muy importante en mi vida y como amigo...

Pero como pareja me duele que me haya tenido engañada tanto tiempo.

Hay que entender que quisiera ocultar su pasado delictivo contigo

como el Chispas. Si yo lo entiendo.

Lo entiendo y lo perdono, pero que dolerme, me duele.

Me duele porque no se puede tener a tu pareja engañada con algo así.

Consuélate pensando que ha pagado su deuda con la sociedad

y que podrá rehacer su vida. Pues sí.

Si me alegro mucho por los dos, por él y por el chiquillo.

Han sido muy valiente enfrentándose

a una banda de criminales tan peligroso.

Ya lo creo. Eso demuestra que todos se pueden rehabilitar.

Hay que tener esperanza y confianza en la gente.

¡Eduardo! Perdona, Claudia, no te había visto.

¿Entras o sales?

Venía a por un café, pero no me da tiempo.

Tengo un paciente esperándome.

Cinco minutos sí que tendrás. No te voy a entretener más.

Está bien. -¿Qué le pongo?

-Uno solo, por favor. Pues sácaselo a la terraza.

Así hablamos más tranquilos. Bueno, salid que os lo llevo.

Gracias.

Lo quiero a primera hora de la tarde.

De acuerdo, comisario. Castro, ¿tienes un momento?

Bueno, ahora ya solo le queda firmar, caballero.

-Nos ha llevado apenas 20 minutos.

Debió venir ayer, cuando se dio cuenta de que le habían robado.

Si el tiempo que gastó en ir al bar a contarlo

lo hubiera investido en venir aquí, nos pondríamos manos a la obra.

-Solo llevaba 15 euros.

-No tiene que ver. Si no conocemos los delitos, ¿cómo los frenamos?

Si hubiera denunciado ayer, nos ahorraríamos el robo de hoy.

-Si nos quedamos callados, encubrimos al ladrón,

fomentando la delincuencia, ¿no se da cuenta?

-Bueno, Nacha, seguro que nuestro amigo ya lo ha entendido, ¿no?

Y si le vuelve a ocurrir, que espero que no, vendrá a contárnoslo.

-No olvide su copia. Esta es para usted

y esta para nosotros. Gracias.

¿Se puede saber qué ha hecho para merecer tal rapapolvo?

Nada grave, pero la gente no espabila.

Tenemos a una carterista actuando en Barlovento

y le explicaba que si hubiera denunciado ayer,

nos ahorrábamos el robo de hoy. ¿Por qué no lo hizo?

Para ahorrarnos trabajo.

-No llevaba documentación importante en la cartera

y no tenía mucho dinero.

Supuso que no íbamos a movernos para buscar al ladrón.

-El mantra de siempre,

que no íbamos a hacer nada, que el dinero no se recupera

y que en dos días el ladrón está en la calle.

¿No ven que eso es lo que quieren los ladrones?

Que no les denuncien. Así son invisibles a nosotros.

No sabéis la de veces que he dicho en Jefatura

que hay que hacer campañas sobre la importancia de denunciar.

Tranquilo, comisario, que a este tipo le hemos concienciado, pero bien.

-El mecánico estuvo comentándolo en La Parra

y gracias a María supimos que había otro caso.

¿Tenéis alguna pista del ladrón? Bueno, puede que sea ladrona.

Parece ser que se cubre con un chaleco con capucha,

pero este Fermín ha podido reconocerla.

Es una chica que iba mirando el móvil,

se chocó con él, rápidamente le pidió disculpas

y, cuando llegó a la esquina, le faltaba la cartera.

¿No puedo ver nada más?

Si se dio cuenta tan rápido, correría tras ella, ¿no?

Fue corriendo tras ella, pero al llegar a la esquina, se había ido.

Parece claro que no es la primera ni la segunda vez que lo hace.

Parece que tiene una técnica depurada, sí.

Es el mismo método de esta mañana.

-En este caso fue tan rápido que la víctima no pudo reconocerla.

-No, pero dos robos en dos días con el mismo "modus operandi",

yo diría que es la misma chica.

-Yo también diría lo mismo porque las dos víctimas

coincidieron en la descripción de su vestuario.

Encontradla y detenedla antes de que cambie de zona.

Eso en el caso de que actúe sola. ¿Por qué dices eso?

Por su juventud, podría tener detrás un clan enriqueciéndose con ella.

No es la primera vez que lo vemos, incluso en menores.

-No sería la primera ni la última vez que este tipo de criminales

capten a jovencitos, los adiestran para que delincan por ellos

y luego ni se manchan las manos. Hala, ya está.

Eso lo averiguaremos cuando la hayáis detenido.

Pues venga. Vamos, Nacha. -Vamos.

¿Sabes si le está pasando algo en el trabajo?

¿Yo? Ni idea. No me ha llegado ningún rumor.

Bueno, no me refería a ningún rumor,

más bien pensaba que te hubiera contado algo.

¿A mí? ¿Por qué? Porque, últimamente, os veis más.

Y con las pruebas que ha tenido que hacerse tras el infarto...

Ah, ya. No sé lo que tiene Antonio en la cabeza. Pregúntaselo a él.

¿Crees que no lo he hecho? Pero me dice que no le pasa nada.

Igual no le pasa nada. No. Algo le pasa, le conozco bien.

Está alicaído, está despistado, está triste.

Esa es la palabra, triste y no debería porque todo ha salido bien.

No sé qué decirte. ¿No estará anémico?

Qué tontería estoy diciendo.

Seguro que le encargaste una analítica completa.

Sí, claro. Y salió bien.

Claudia, si le ves mal, insístele. Es todo lo que te puedo decir.

La persona que le puede ayudar eres tú.

¿Y cómo le voy a ayudar si no me deja ni me dice qué le pasa?

Me tengo que ir, Claudia. Tengo pacientes esperándome.

Chao.

-Yo no he hecho nada, ya os lo he dicho.

-Claro, eres una santa y te subirán a los altares.

Por eso apareció la cartera en tu chaqueta.

-Iba a devolverla. -Sí, una santa.

-¿Por qué no me creéis?

-Porque te hemos visto robándola. Deja el numerito.

-Habréis visto mal porque iba andando por la calle

mirando el móvil y un tío se me ha echado encima.

-O te has metido en su camino, según se mire.

-Y la cartera ha cambiado de chaqueta por arte de magia.

-Se ha caído cuando nos chocamos

y, cuando iba a dársela, habéis aparecido como dos locos.

-Ahora los malos de la película somos nosotros,

pero tú coincides con la descripción. -¿Qué descripción?

-La de una carterista que va vestida como tú.

-Irá vestida como yo, pero no tiene que ver eso.

No soy la persona que estáis buscando.

-Tranquila, si no eres la ladrona que ha robado a otras víctimas,

los testigos se encargarán de sacarnos del error

y aclararemos dudas si estamos equivocados.

-Llévatela a la sala de interrogatorios que voy en un rato.

Te vas a enterar, guapa. -Tranquilo.

-Vamos, vamos.

¿Ya la tenéis? ¿Es la carterista que estabais buscando?

Afirmativo. Hemos estado siguiéndola

a ver si la pillábamos con las manos en la masa,

pero no veas la técnica que tiene la muchacha.

Enhorabuena. Qué velocidad.

Ojalá fuera tan rápida para admitir los hechos

porque niega la mayor.

Mejor no te entretengo. Al contrario, tengo un rato.

En concreto, diez minutos, los que necesita Nacha

para ablandar a esa chica. Luego entro yo a hacer de poli malo.

Hacéis un buen equipo, ¿eh?

Miralles no se equivocó emparejándoos.

No suele equivocarse. El tiempo le ha dado la razón.

¿Sabes lo importante que es tener un buen binomio en los servicios?

Y sé que Nacha ha aprendido mucho de ti.

La has apoyado en los momentos duros.

si hace carrera dentro del Cuerpo, tendrá mucho que agradecerte.

Y si se queda en oficial no pasa nada, ¿no, comisario?

Alguien tendrá que perseguir a los carteristas de esta ciudad.

Estaba intentando hacerte un cumplido.

Ya. Será la falta de costumbre, comisario.

Hemos tenido nuestras diferencias, Elías,

y, a veces, importantes.

¿Se refiere a cuando intentó mandarme a la reserva o qué?

Por ejemplo. Y que a veces eres un poco tocapelotas.

Eso no voy a negárselo, comisario.

Pero eres un policía de raza, uno de los mayores activos de la comisaría.

Se agradece el halago.

A veces una inyección de moral viene bien, sobre todo del comisario.

Te voy a echar de menos.

Mira, uno acaba acostumbrándose a tu tono insolente.

Entonces es verdad lo que cuentan por ahí,

que nos deja usted. Sí, Elías, sí.

Me han ofrecido un puesto en la Jefatura de Unidades Especiales.

Es un buen cargo, estará contento. Sí. Bueno, supongo.

Ahora lo que prima en mi cabeza es la gente que dejo atrás.

El equipo de esta comisaría es como una segunda familia para mí.

Y yo soy el cuñado tocapelotas.

Seguido de cerca por Merinero, eso sí.

No se preocupe que en un par de días en ese despacho,

nos ha olvidado a todos.

Eso va a ser difícil, Elías. Ah, otra cosa.

Tú que eres tan amigo de Miralles,

a ver si le das el empujón que le hace falta

para que se presente a las oposiciones y pueda ser comisaria.

He hablado con ella y no está convencida.

Lo intentaré.

Además, no se me ocurre a nadie mejor para ocupar ese cargo,

mejorando lo presente. A mí tampoco. Gracias.

Lo mismo me da, ¿eh? Pero te aconsejaría que colaboraras.

Será mucho mejor para ti. -¿Y tú qué sabrás?

-Nada, yo no sé nada. No te conozco, pero estoy dispuesta a escucharte

y eso es más de lo que hace la mayoría de la gente.

Mi compañero no tiene tanta paciencia como yo,

te lo dejo caer por si acaso.

¿Por qué no me cuentas quién te ha metido en esto

y ya vemos cómo podemos arreglarlo?

¿Qué haces robando carteras? Vales para más que para eso.

-Mira, pasa de mí.

Me fui de casa de mis viejos para no escuchar estas chapas

de porvenir y todo ese rollo, así que ahórratelo.

-Con ese rollo, ¿a qué te refieres, a tu vida?

Si es así te aconsejaría que tomaras un momento

para reflexionar y pensar hacia dónde quieres ir, qué quieres hacer.

-Viene el sermón de que coja el buen camino, que no me desvíe... Paso.

-Rocío, eres joven, estás a tiempo de no echar tu vida a perder.

¿Sabes? La malas compañías nos hacen alejarnos

de quien realmente somos. -¿De qué malas compañías hablas?

-No creo que seas una ladrona de ese calibre así porque sí.

A ti alguien te ha tenido que enseñar a Robar

y por nuestra conversación, tus padres no han sido.

-A mis viejos los dejas en paz.

Son unos pringaos, pero buena gente. No los metas en esto.

-Me gusta que reconozcas que tus padres son buenas personas.

-Es que lo son, pero ¿por qué te empeñas en hablar de ellos?

-No te digo que vayamos a hablar de tus padres,

pero en el fondo te gustaría ser como ellos.

-¿Qué dices? Tú flipas.

-Rocío, reconócelo, te gustaría ser buena persona, ¿sí o no?

-Mira, esta charlita que me estás dando

que sepas que está siendo inútil.

-Eso es verdad, tienes razón. Acabemos con esto ya.

Dime quién es la persona que te ha metido en estos problemas

y asunto finiquitado.

Rocío, ¿a quién le rindes cuentas? -A nadie.

No he hecho nada, soy inocente, te lo he dicho.

-No serás la primera ni la última.

Si hay alguien que te está extorsionando y manipulando,

es el momento para que hables. Dilo.

Somos conscientes de que fuera hay mafias

que captan a jóvenes como tú, los manipulan

y les enseñan a hacer el trabajo sucio

y me puedo dar cuenta que tú eres una posible víctima.

-¿Qué? No sé de qué me estás hablando.

-¿En serio? Rocío, te estamos ofreciendo ayuda.

si estás metida en una banda... -No quiero seguir hablando.

Quiero un abogado.

(Puerta)

Adelante.

Gracias, Fernández. Eduardo, te estaba esperando.

Siéntate, por favor.

Qué casualidad que el día que nos vemos en La Parra

te llegue un caso de compra venta de órganos.

Agradezco que hayas hecho un hueco en tu agenta para venir a verme

y espero que no te molestes conmigo. Por supuesto que no.

Voy a ayudarte en todo lo que pueda.

Los trasplantes ilegales son una lacra que combatir.

Pero en este caso es una excusa para que vinieras aquí.

Por favor, discúlpame. ¿Me has mentido?

Exactamente igual que tú hoy cuando dijiste que te esperaba un paciente.

No te esperaba nadie, ¿no? Me parece fatal que dudes de mí.

Eduardo, llevo años interrogando a personas

y sé detectar cuando alguien me habla con evasivas.

Tú esta mañana no me has dicho toda la verdad.

Ya veo. Y me haces venir aquí, ¿para qué? ¿Para interrogarme?

Por favor, no te lo tomes a mal, estoy angustiada.

Los tres somos amigos desde hace años,

yo sé que aprecias mucho a Antonio y sé que le pasa algo.

Por favor, ayúdame a entender lo que le pasa.

¿Y por qué crees que debo yo saberlo?

Porque el otro día me mentisteis los dos.

¿Cuándo?

Cuando fui a buscar a Antonio a la consulta.

Me dijisteis que te había pedido una segunda opinión de un paciente.

Es normal entre colegas. Eduardo, lo he comprobado.

Antonio estuvo fuera de la consulta toda la mañana.

Me dijo que iba a graduarse la vista,

pero viendo tu actitud de hoy,

he llamado a la óptica y me han dicho que hace meses que no va.

¿Adónde quieres ir a parar? Estuvisteis juntos toda la mañana.

¿Por qué debía estar él conmigo?

Porque eres su amigo, su cardiólogo. ¿Hicisteis pruebas nuevas?

Eduardo, ¡dímelo, necesito saberlo! ¡Soy su mujer! ¡Tengo derecho!

No puedo hablar de la enfermedad de mis pacientes sin su consentimiento.

Me debo a mi Código Deontológico. ¿Tan grave es?

Dímelo, por favor, dímelo. Por favor, no me obligues a rogarte.

Ni aunque lo hicieras.

Con quien debes hablar es con tu marido y no conmigo.

Mis palabras hacia él siempre han sido que te cuente la verdad.

¿Cuál es esa verdad, por Dios?

Habla con Antonio.

-¿Qué? ¿Cómo va la cosa, compañera? -No muy bien, la verdad.

Rocío no quiere que la ayudemos.

-No merecía la pena perder el tiempo con ella.

-¿Por qué no llamáis al abogado? -Si están de camino, sí.

Ahora, cuando entren aquí, ya no podrás contar con nuestra ayuda.

Quedarás fichada e irás directa a hablar con el juez.

-Mira qué bien. Es lo que quiero, irme.

-No, si te vas a ir, te vas a ir a la calle

y, cuando salgas, volverás a robar una cartera.

Si eres un poco lista, cambiarás de distrito

y te volverán a pillar y acabarás en la cárcel,

que es donde acaban las ladronas... -No soy una ladrona.

-Aunque lo repitas, no cambiarás lo que hemos visto.

¿Por qué no eres lista y nos dices quién te obliga a robar?

-No pienso hablar sin un abogado.

-Mírala. Está muy bien enseñada, has tenido buen maestro.

Si no nos quieres decir quién es, te lo quieres comer sola,

tú misma. Vámonos que no quiero perder el tiempo con esta tonta.

-No seas tonta, aprovecha esta oportunidad.

Dinos quién te obliga a robar, quién te manipula

y nosotros te ayudamos. -Que no sé nada de ninguna banda.

-¿Qué pasa? ¿Te estás riendo de nosotros o qué coño pasa?

-Tranquilo, ¿eh? Que no sé nada. -¿Cómo que no sabes nada? Oye...

Eh, disculpa que no te quería hacer nada.

-Déjala estar. Vámonos que aquí no vamos a conseguir nada.

-Está bien. Sánchez, ¿la puedes acompañar abajo?

-¿Adónde me lleváis ahora? -Al calabozo.

Cuando llegue tu abogado, te volveremos a subir.

-No me apriete, que me hace daño. -Tranquila.

-No, tranquilo, él.

-Pero bueno, ¿qué ha sido eso? ¿Se creía que le iba a pegar?

-Sí, ha tenido una reacción rara, no es normal.

-Esta chica está muy tocada, ¿no? -Sí. Aquí pasa algo.

Tampoco encaja con el perfil de las carteristas que solemos pillar.

Creo que aquí hay algo más, Elías. -Sí, yo pienso lo mismo.

Pero bueno, lo más probable es que el juez la deje libre

y nos quedemos con la curiosidad. -Y vuelta a empezar.

-Venga, vamos.

-Muy bien, hemos terminado. Tus pulmones están perfectamente.

-¿Y por qué siento que no se me llenan de todo? ¿Sabes?

Cuando me acuesto no puedo respirar bien, como si me raspara aquí.

-¿Por qué no te compras un humidificador?

Vivimos en ambientes secos rodeados de aparatos electrónicos.

Igual por eso tienes una irritación de la garganta.

-Ya, y la fatiga, ¿qué? -Lo normal es que sea del trabajo.

-¿Y las piernas hinchadas? -¿Haces ejercicio a diario?

¿Bebes un par de litros de agua? Vamos a hacer una cosa.

¿Por qué no me dices qué dice internet que tienes y acabamos?

-¿Enfisema pulmonar? -Enfisema.

Tienes una pequeña irritación de garganta, nada más, Espe.

-¿Por qué no hacemos una radiografía de tórax

y nos quedamos más tranquilos?

-Claro, te exponemos a radiaciones sin motivo.

Tienes una salud envidiable.

Llévate un jarabe, anda, para que no piense que te vas de vacío.

-Lo siento, Antonio. Debes estar harto de mí y de mi hipocondría.

-Si no te conociera ya... -No te puedes agobiar

por cada molestia que tengas. Siempre te pones en lo peor.

Acude al médico antes que a la red. -Es por no molestar.

-Ya. Pero si vas a acabar viniendo igual.

-Gracias, Antonio, de verdad, ¿eh?

Eres el mejor médico del mundo, mejor que los expertos "online"

que hay por ahí en las redes. Me quedo más tranquila cuando vengo...

-Anda, cuídate.

¿Se puede?

Hola. Qué bien que hayas venido a verme.

¿Qué pasa? ¿Por qué estás tan seria? No sé, dímelo tú.

¿Qué vas a hacer con todo esto? -Llevarlo a casa de mis padres.

Menos mal que me deshice de lo más grande en la web de segunda mano.

-Espero que tengáis un trastero grande, porque vamos...

-No seas exagerada, me he quedado con lo necesario,

con lo que voy a usar día a día. -¿Ah, sí?

¿Y esto? -Es que me da pena tirarlas.

-No es tirar, es reciclar.

De lo viejo e inservible sale algo nuevo y útil.

-¿Y tú por qué hablas tan raro?

-Porque también me estoy mentalizando.

He tenido una charla con María sobre la marcha de David

y sobre cómo debo enfrentar mi futuro

y tiene que ser con positivismo, con optimismo, y con ilusión.

Y en esas estoy.

-Yo que pensé que ibas a venir a llorar conmigo,

pero veo que estás en otro punto y me alegro por ti.

-Mira, María me dijo algo que me gustó mucho. Igual te sirve.

Los recuerdos siempre van a estar ahí,

pero los sentimientos a veces es mejor dejarlos marchar

o algo así. Era el concepto general. -Así de fácil, ¿no?

¿Me quieres decir que ya no sientes nada por David?

-¿En serio me estás preguntando eso? Claro, lo estoy pasando muy mal.

Ayer estuve todo el día llorando, pero debo aceptar lo que ha decidido.

Ha decidido pasar página por lo que le ha pasado

y eso me incluye a mí.

-Lo dices por auto convencerte, ¿no? -No, lo pienso de verdad.

-Pues no lo entiendo, Paty.

Creo que él está enamorado de ti y tú de él.

No sé por qué no lo intentáis una última vez.

-Porque piensa que va a salir mal y no lo sé, igual sí.

No lo sé, pero no quiero ser la culpable de que siga sufriendo.

-Si estás tan segura...

-Bueno, a ver, segura, segura... Poco a poco.

Pero al menos nos tenemos la una a la otra, ¿no?

-Eso siempre.

Oye, ¿por qué no salimos esta noche de fiesta como en los viejos tiempos?

-Venga, vale, pero no nos liamos mucho que mañana quiero estudiar.

-Tú estás de un responsable... -Pienso en mi futuro.

Quiero sacar notazas en el módulo y montar mi propio negocio.

No sé de qué va a ser, pero triunfará seguro.

-A ver, Paty, no quiero quitarte la ilusión,

pero a veces tanta euforia no es buena, hay que ser realista.

-Estás un poco negativa, ¿no? -¿Y qué quieres? Mira a tu alrededor.

Paty, hay que tener los pies en la tierra o te la puedes pegar,

te lo digo por experiencia. -Venga, va, no te pongas triste.

Te tienes que quedar con todo el aprendizaje que has hecho,

con los buenos momentos que has pasado con Julio.

Empieza una nueva etapa y va a ser genial.

De verdad te lo digo, ya lo verás.

-Ya, eso me ha dicho mi madre hoy y venía muy positiva, pero no sé.

Yo pensaba que este proyecto con Julio iba a funcionar.

-Oye, ojo, que igual la empresa del futuro la podemos montar juntas.

-¿En serio? -Es una posibilidad.

Hay que pensar a lo grande, pero ahora vamos,

que te acompaño al contenedor azul, tiramos las cosas

y nos vamos de fiesta.

Esta mañana me he encontrado con Eduardo y hemos estado hablando.

¿De qué habéis estado hablando? De ti.

Principalmente, de tu estado de ánimo,

de que estás alicaído, triste, ausente...

¿Ah, sí, tengo todas esas cosas? Qué barbaridad.

No estoy para bromas, Antonio.

Lo que no entiendo es por qué hablas con Cifuentes

y no conmigo. Te he dicho que no me pasa nada.

¡Estoy preocupada por ti!

Sé que me has mentido, que no estuviste en la óptica.

Y no me digas que sí, lo he comprobado.

Ahora me estás espiando. Estoy muy preocupada.

Creo que esa mañana estuviste con Eduardo

y creo que le estás obligando a mentir a él.

Y dado que es tu cardiólogo... Lo has sometido a un tercer grado.

Sí y le he hecho venir a mi despacho con una excusa,

fíjate si me mosquea tu actitud.

¿Y qué te ha dicho? Que me digas tú lo que pasa.

El resultado de los análisis y las pruebas que te hicieron no,

no fue tan bueno como me dijiste, ¿no?

Bueno, tengo el corazón un poco delicado.

Es verdad, no estoy para muchos trotes, pero nada alarmante,

nada que no se solucione si me cuido. Si no hay nada alarmante,

¿por qué todos los indicios señalan que sí?

¿Por qué no te dejas de preocupar? No sirve de nada.

Va a ir todo bien, no te preocupes.

Antonio, dime la verdad. Soy tu mujer.

Creo que me lo merezco, ¿no? Hemos pasado por mucho juntos.

Para eso están las parejas, para lo bueno y para lo malo.

Por favor, dime la verdad. ¿Qué pasa?

Muy bien. Dame los análisis,

a ver si compruebo que no hay nada grave.

Los análisis no fueron nada positivos, es verdad,

por eso Cifuentes decidió hacer una exploración más completa,

para ver esa gravedad.

¿Ahora qué hay que hacer? ¿Cuál es el tratamiento?

¿Qué pasa? No hay tratamiento, Claudia.

Me estoy muriendo.

Está visto que se ha escondido a conciencia.

Se habrá dado cuenta de lo que ha hecho y está arrepentida.

Pues ojalá, pero no podemos arriesgarnos a que lo repita.

Hay que seguir buscando.

Mira, si ella aceptase ingresar en un centro psiquiátrico,

yo retiraría la denuncia. Tampoco le debemos nada.

Solo nos tiene que preocupar la seguridad de Leo.

Rebeca lo ha pasado mal. No quiero hacerle más daño.

La forma de ayudarla es encontrarla y que se ponga en manos de expertos.

Si algún día le ocurriera a Leo algo así,

yo creo que también perdería la cabeza.

Pues mejor ni pensarlo. Oye, Montse no está, ¿no?

No sé, igual ha ido con Leo al parque.

Llámala.

(Móvil)

¿Y se ha dejado el móvil aquí? Eso sí que es raro.

Sí.

¡Montse! ¡Eh, Montse, Montse!

¿Qué ha pasado? ¿Estás bien?

Ven, arriba. ¿Estás bien?

¿Puedes caminar? Sí.

Siéntate.

Montse, ¿estás bien? ¿Y Leo?

No está en su cuna. Leo no está.

Ha sido Rebeca, lo sé. ¿Sería capaz de hacerlo?

Esa mujer está trastornada

y haría cualquier cosa para estar con mi hijo.

¿Darle medicinas no es prueba de que fue ella?

Ni mis compañeros ni mis pacientes tienen la culpa.

Ni yo tampoco, Antonio, yo tampoco tengo la culpa.

No entiendo que no me des margen y que me despaches por un paciente

que, con todos respetos, seguro que no se muere.

El que se muere eres tú.

¿Estás deseando salir para volver a las andadas?

Para reunirte con el chaval que estaba en la sala durante la vista.

¿No me vas a decir quién era? -No sé de qué hablas.

-Buenas, Claudia, ¿qué te pongo?

Ponme... un gin-tonic.

¿Un gin-tonic, tú? Con mucho hielo y mucho limón.

¿Qué te voy a poner un gin-tonic? -¿Quién es esa tía?

-Da igual, déjalo. Vámonos. -¿Algún problema?

-Que no. Es una de las policías que me detuvo.

-¿Y qué le has contado? -Nada, te lo juro.

-¿Seguro? -Que no.

Además, creo que es bollera y le gusto o algo. Vámonos.

-¿Seguro que no me ocultas nada?

-He visto a la chica que habéis soltado hoy.

Estaba en La Parra con el que se supone que es su novio.

-Me estaba comentando Nacha

que lleva la palabra "cárcel" aquí, tatuada en la frente.

-Más bien debería ser él quien llevase esa palabra en la frente.

Parece un chico agresivo y controlador.

La tiene un poco sometida. -Y tú, mamá, ¿cómo estás?

Bien, bueno, yo es que he tenido un día un poco así en comisaría.

¿Segura? Porque tienes los ojos como si hubieses llorado.

-¿Hago salsa de limón? -Sí.

Venga, ayuda a tu padre mientras yo me ducho, ¿vale?

¿Qué pasa?

-Solo conseguiremos una ubicación, que lo sepas.

Además, no sé por qué tenemos tanta prisa por encontrarla.

Porque Rebeca era la niñera de Leo. Pensábamos que era seria,

pero está desequilibrada mentalmente

y ha entrado en casa y se ha llevado al niño.

No voy a volver a llevarme el susto de la otra vez,

aunque no fue culpa tuya, cariño,

fue la de esos médicos que se inventaron

que ya no ibas a volver a despertar. Tú solo estabas dormidito.

Pero no te preocupes que mamá está aquí y cuidaré muy bien de ti.

No dejaré que nadie vuelva a separarnos.

-Debí insistirle a Alicia para que cambiase la cerradura

en el momento en que puso a Rebeca de patitas en la calle.

He localizado a Rebeca.

Está sentada en el estanque y tiene a Leo en una mochila.

Vale, me voy a acercar para saber que el niño está bien.

Nos lo vamos a pasar muy bien juntos, Pablo. Precioso.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 375

Servir y proteger - Capítulo 375

26 oct 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

ver más sobre "Servir y proteger - Capítulo 375" ver menos sobre "Servir y proteger - Capítulo 375"
Programas completos (389)
Clips

Los últimos 1.519 programas de Servir y proteger

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

Añadir comentario ↓

  1. Bel

    No se q pasa q no se oye

    29 oct 2018
  2. Patricia

    No sé qué pasa q no puedo verlo por internet, l

    28 oct 2018