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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 371 - ver ahora
Transcripción completa

Voy a llevar la logística de la empresa

y las relaciones con los clientes. -Muy bien. Suena importante.

No sé de qué va, pero... -Ya tendré tiempo de explicártelo.

He decidido quedarme por el barrio. Escucha una cosa.

Este tipo que acaba de salir me suena y no sé de qué.

¿Es habitual de aquí?

No, acaba de llegar al barrio. Ha aterrizado con suerte

porque ya tiene trabajo en Transportes Quintero.

¿Hace cuánto ha llegado al barrio?

Al salir de la cárcel, un par de días.

¿Y entra a trabajar en Transportes Quintero?

No le contrató Sofía. Entonces, ¿quién?

Sergio Mayoral.

Siguen presionando para que consiga información de Sofía Collantes.

Ahora será más complicado. Antes tenías un pie dentro.

Necesito infiltrar a alguien de su círculo.

Le he explicado que llego en cinco minutos.

La culpa es tuya por darme el trabajo de chófer.

Necesito a alguien dentro de la organización.

Mayoral confía en ti, pero debes ganarte a la jefa.

¿Qué saco de todo esto?

No pretendíamos que lo hicieras gratis.

Debo volver a comisaría. Han pasado a un detenido

a disposición judicial y debo terminar las diligencias.

¿No queréis que me quede hasta que vuelva?

Sí, seguro, ya estoy yo para cuidar a Leo. Gracias.

No te lo tomes a mal, pero si Leo vuelve a ponerse malo,

Rebeca podrá compararlo con los síntomas de esta mañana.

Está bien.

Es por tu bien, Pablo, es todo por tu bien.

Mami te ha traído tu medicina, amor mío.

"Vamos a tener todo el día para nosotros dos solos".

-Estoy haciendo un reportaje sobre el autoempleo

y estoy entrevistando a varios emprendedores del barrio.

Aunque le eches vocación, si tu socio tiene un trastorno

y no puede trabajar, normal que te cueste sacar el negocio.

-He dicho que tenía problemas de salud, no un trastorno.

Ya sabías quién era mi socio, ¿no?

-Olga, eso es privado. -Fernando Quintero.

Sabe que hay rumores que vinculan su muerte

con un ajuste de cuentas del narcotráfico.

Tiene mucho olfato y solo pilla de aquí y de allá.

Bueno, intenta prosperar a su manera.

Vale, disculpas aceptadas. -Por ir de frente.

-Hay un cártel mejicano que quiere expandirse por Europa,

el cártel de Sinaloa.

Quieren una puerta de entrada por España

y me han ofrecido hacer negocios.

-Para la semana que viene prepararemos un plan de negocios

y evaluaremos posibles alternativas a cualquier oferta que nos hagan.

Espera, ¿te han ofrecido la jefatura de Unidades Especiales?

Exactamente. Al parecer, soy el número uno de la lista.

Pero bueno, Emilio, ¡eso es un notición!

Es un pasaporte directo a un despacho en la Castellana.

Sí, y al doble de sueldo y a coche oficial.

Mi amor, te voy a dejar aquí el regalo de tus abuelos,

por si te apetece jugar con él. Descansa, cariño.

Pablo, no se tiran las cosas al suelo.

Mira cómo lo has dejado. Ahora va a haber que tirarlo a la basura.

(Música emocionante)

Buenos días. No sabía que había nadie despierto.

Me he despertado hace un rato.

Tengo muchos documentos que revisar antes de ir a comisaría.

¿Cómo está Leo? Bien. Iba a calentarle el biberón.

¿Es un criminal peligroso? Eso es privado, Rebeca.

Claro, no quería entrometerme. Se te ve cansado.

¿No has dormido bien? Sí, he dormido bien.

Y Alicia también. Gracias por quedarte.

Yo encantada, ya lo sabes.

No tienes más que decírmelo y vengo a pasar la noche cuando quieras.

Está bien saberlo. Se lo diré a Alicia.

¿Quieres que te traiga algo? ¿Unas tostadas, algo dulce?

No, gracias, estoy bien. Debo ir a la cocina de todas formas.

Pídeme lo que te apetezca.

Lo que necesito es concentrarme en este dosier, gracias.

Perdona si te he desconcentrado. Voy para la cocina.

Pero antes necesito esto.

Buenos días, ¿se ha despertado ya Leo?

No, pero debe estar a punto. Iba a calentarle el biberón ya.

¿Qué tal ha dormido? No me he enterado de nada.

Estaba más tranquilo. Se despertó a la toma de las tres

y vuelta a dormir. ¿Quieres que te haga un café?

No es necesario, gracias.

Estás para cuidar de Leo, no para hacer de asistenta, ¿verdad?

Ya preparo yo el desayuno.

Bueno, como queráis. Voy a calentárselo.

Es una pasada, ¿verdad?

¿Has visto cómo tiene a Leo? Lo lleva como un reloj.

Sí, se le da bastante bien. Bueno, ¿qué quieres desayunar?

Igual podríamos contratarla como interna, le podría interesar.

Podemos hablarlo, pero sería conveniente esperar unos días.

Meter a alguien en casa es una decisión bastante delicada

y hasta que Leo se puso enfermo no te lo habías planteado.

Sí, tienes razón.

Y no quiero ser de esas madres que ven media hora a su hijo.

De hecho, me voy a pasar todo el día con Leo.

Le voy a llevar al parque y a ver a los abuelos.

Muy bien, pero primero a desayunar, ¿eh? Venga, ¿qué te preparo?

Unas tostadas con tomate y un yogurt con frutos secos.

Marchando.

(Móvil)

Buenos días, general.

Sí, puedo estar ahí en media hora. No, sin problema.

Sí, el dosier lo tengo preparado.

Está bien. Ahora nos vemos.

Lo siento, cariño, es Fidalgo.

Quiere que le dé el dosier en mano y no puede esperar.

No te preocupes. Ya desayunamos juntos otro día.

Me marcho pitando. Que lo pases bien con Leo en el parque, ¿eh?,

y me mandes una foto desde allí. Claro.

Te quiero. Y yo.

Que sí, Eduardo, ya lo sé. Es importante afinar con el diagnóstico.

-"Quiero estar seguro de que no te echarás atrás".

-Te doy mi palabra de que me haré las pruebas.

Si no me crees, llama al centro de salud.

Te dirán que no iré en toda la mañana.

He reservado la agenda para ir a la clínica contigo.

-"Entiendo que soy agobiante, pero entiéndeme tú a mí".

"Darte el alta sabiendo que tienes una afección cardíaca tan grave...".

-Ya lo sé, anda. Pero, por favor, afloja un poco, ¿eh?

Con tanta llamada y tanta visita

pareces más un policía que un cardiólogo.

-"Lo siento, Antonio".

-Tranquilo, no te preocupes. Me voy a hacer las pruebas, venga.

Tienes mi palabra, ¿vale? Hasta luego.

¿Qué pruebas te tienes que hacer? Nada, una revisión de la vista.

Anda, ¿y eso? ¿Te pasa algo en la vista?

No, Ildefonso, el de la óptica,

que me quiere endosar unas gafas antirreflectantes

y anti luz azul y anti todo que no necesito, la verdad.

Estará buscando a ver si me encuentra un cuarto de dioptría más

y me coloca unas gafas. Me parece fatal que te llame ahora

para forzarte a hacer una revisión por colocarte unas gafas.

Me da pena el hombre. Le irá mal el negocio

y debe hacer estas cosas. ¿Quieres un café?

Vale, pero me lo hago yo. Entiendo que te guste aguado,

pero yo necesito petróleo por la mañana.

Como te suba la tensión, te quito la sal.

Inténtalo.

Vale. Venga, Claudia, muchas gracias. Hasta mañana.

Chao. Un beso. Entonces, ¿qué? ¿Te han dado el día?

Sí, sin problema, así te podrás ir a descansar,

que al final voy a pensar que te tenemos explotada.

Qué dices, mujer. Si yo me quedo encantada.

¿Por qué no duermes un poco o vas a la peluquería o algo?

¿A la peluquería? No, ¿por? Por nada.

¿Me ves muy mal? Que no.

Lo decía porque otras madres con las que he trabajado

siempre decían que no tenían tiempo de pintarse las uñas

ni para ponerse el tinte... Pero vamos, que si quieres, me voy.

Pues sí, mejor, así descansas. En un par de días

igual te pido que te quedes una noche más.

¿Tienes basura? Ya que salgo, me la llevo.

La verdad es que el plástico lo tengo lleno.

¿No te importa? Claro que no.

Ahora vengo.

Tómatelo todo, mi amor, que así estarás más con mami.

Rebeca,

¿me explicas por qué estaba el regalo de mi padre en la basura

y completamente destrozado? Fui yo, lo siento.

Me imagino que esto Leo no ha podido hacerlo.

Es que es por la marca.

¿Qué marca? El fabricante del juguete.

¿Qué pasa con el fabricante?

Me sonaba de haberlo visto en las noticias

y lo miré en internet y efectivamente.

Habían recibido muchas denuncias

por fabricar juguetes con pinturas tóxicas.

¿Qué?

Le ponían un componente a la pintura para que el plástico estuviera suave.

No me acuerdo muy bien, pero era cancerígeno

y fue gente a la cárcel y todo.

¿Estás diciendo que el juguete es tóxico?

Segura no estoy, pero vi a Leo llevárselo a la boca

y a mí me entró un miedo...

Empecé a desmontarlo rápido a ver si tenía los plásticos cancerígenos

y lo destrocé. Lo siento. No pasa nada, tranquila.

Igual ha sido una paranoia mía, pero es que solo pensar

que a Leo le pase lo mismo que a esos niños que se intoxicaron...

Sé que fue una reacción demasiado impulsiva,

pero no pude hacer otra cosa. Hiciste bien en tirarlo. Gracias.

Te lo debí comentar. Lo siento. De verdad, Rebeca, no pasa nada.

Te lo iba a decir, pero entre unas cosas y otras se me ha olvidado.

Que no pasa nada.

Y ya ves tú, un juguete más o menos, Leo no se dará cuenta.

(Timbre)

Perdona.

Mira, el intoxicador de nietos. ¿Qué es eso del intoxicador?

Resulta que esta marca fabrica juguetes tóxicos.

Por lo visto, usan compuestos cancerígenos en el plástico.

¿Cómo? Pero no le ha pasado nada a Leo, ¿no?

No. Rebeca se acordó de que había visto esta marca en las noticias

y decidió tirarlo a la basura. Se me rompió al intentar abrirlo.

Lo siento. -¿Cómo que lo sientes? Lo siento yo.

Vaya un abuelo estoy hecho. Papá, por favor.

A Leo no le ha pasado nada. No doy una con los juguetes.

Carmen no me dejaba comprarte nada.

Siempre te traía algo peligroso o que no te gustaba...

-Tener aquí a su abuelo es el regalo más bonito que tiene Leo.

Yo me voy ya. Alicia, cualquier cosa me llamas, ¿vale?

Claro, gracias por todo. El plástico.

No te preocupes, ya me lo llevo yo. -Toma.

-Vaya suerte tienes con esta chica, ¿eh?

Sí, es una maravilla. Ay, casi te intoxico, Leo.

Bueno, así que, finalmente, te reconciliaste con el periodismo.

Sí, Remo vino a disculparse y parecía muy sincero.

Me alegro porque tenías un sofocón tremendo, ¿eh?

Ya te digo.

-Conviene llevarse bien con la prensa, que se lo digan a tu madre.

-Al final Remo es muy simpático. Me hizo reír un buen rato.

¿Sí? -¿Te hizo reír? ¿A ti?

-Sí, a mí. ¿Qué pasa? ¿Que soy una seca?

-No he dicho nada de eso, no,

simplemente que en eso te pareces más a tu madre.

¿Y este zasca ahora a la madre, por qué?

El que suele hacer las bromas en casa es papá.

Me vais a perdonar, pero yo cuando era pequeña

era muy de gastar bromas. Sí, sería de pequeña.

Qué gracioso. Tú te ríes, pero no dices nada.

No, me acojo a mi derecho a guardar silencio.

Si me disculpáis, tengo que ir a la óptica.

Anda que...

Ha sido un placer, caballeros.

-Si tienen cualquier otra duda antes de la reunión,

ya sea de contabilidad, estrategia o lo que sea, no duden en llamarme.

Aquí tienen mi tarjeta.

-Estamos seguros de que es el inicio de una gran colaboración.

Gracias por todo.

Bueno, pues ha ido bien, ¿no?

-El trato que nos ofrecen es realmente ventajoso.

-Es un chollo.

Estábamos dispuestos a negociar por mucho menos.

-Ha sido una sorpresa.

-¿Y entonces? -Entonces, ¿qué?

-¿Por qué esa cara como si fueran malas noticias?

-Para nada. Estoy muy satisfecho con el acuerdo.

-Ya puedes estarlo. ¿Sabes la cantidad de producto

que nos va a entrar con el cártel de Sinaloa?

Y tenemos la exclusividad para distribuirlo.

Con las comisiones que vamos a ganar, vamos a nadar en dinero.

-¿No te parece que quizá sea demasiado bueno para ser cierto?

-Ya salió el señor que ve el vaso medio vacío.

¿Por qué eres tan pesimista? -Porque pese a mi juventud,

he tenido que enfrentarme a muchos reveses en la vida

y no me convierte en un pesimista, sino en realista.

-A ver, ¿qué te preocupa? ¿Piensas que es una trampa?

-No necesariamente, pero no me gusta

que el contable haya hecho tantas preguntas.

-Van a pagarnos millones de euros. Es normal

que quieran saber qué haremos con su producto.

-Pero no preguntaba por la distribución,

sino por la ingeniería fiscal y las redes de blanqueo.

Eso no debería preocuparles, es nuestro problema.

-Sí, pero cualquier error en el blanqueo de dinero

puede levantar la liebre y destapar todo el tinglado.

Muchas redes de narcotráfico las acaba descubriendo Hacienda

antes que la policía, eso lo sabes muy bien.

-¿Y si quieren copiar nuestro sistema?

¿Y si encargarnos la distribución es para ganarse nuestra confianza

para quitarnos del medio y quedarse con el negocio?

-No lo están consiguiendo porque tu confianza no se la han ganado.

-No sé, Sofía, solo pienso en alto, pero hay que andarse con cuidado.

-No te preocupes, seguiremos siendo cautos.

Pero esta alianza nos beneficia.

Salimos reforzados de cara a los capos colombianos

que no me ven como la digna sucesora de Alejandro.

-Eso es cierto. Vuelvo al despacho que tengo mucho trabajo pendiente.

-Espera. ¿Recuerdas que te dije que íbamos a llevar este negocio juntos?

Te dije que había un sitio en este trono para ti.

-Ajá. -Lo que hemos hecho hoy lo confirma.

Somos un equipo y vamos a ganar. -No lo pongo en duda.

Vamos a pasar por encima de todos nuestros adversarios

y lo mejor es que lo vamos a hacer juntos.

-Bueno, juntos sí, pero tú arriba y yo abajo.

-No, sé que hasta ahora ha sido así, pero ya no.

Quiero que estés a mi lado y no lo digo solo de puertas para dentro.

Cuando te presento en público, lo hago como mi socio.

-Sofía, un socio siempre es libre de abandonar una empresa

y yo no me puedo ir. -¿Es que quieres irte?

-Yo no he dicho eso, pero ni siquiera tengo esa posibilidad.

-¿Serías capaz de abandonar esta máquina de hacer dinero?

-La cuestión no es si sería capaz de abandonar esta máquina,

la cuestión es si tengo o no la libertad de elegir.

-La tienes.

Eres libre, Sergio. Tienes mi palabra.

Si quieres irte del negocio, si quieres dejarme, puedes hacerlo.

No te lo impediré, no tomaré represalias.

-¿Estás segura? -Segurísima.

Pero eso va a dar igual, ¿no? Porque tú no quieres irte.

Lo he visto en esa mirada. -¿Qué mirada?

-Esa que se te pone cuando ves una presa a tiro.

La mirada de la ambición. No sabes cómo me pone esa mirada.

Yo no soy tu carcelera, todo lo contrario.

Voy a darte las llaves del mundo.

Me sigue pareciendo una barbaridad que tomes dos cafés seguidos.

¿Qué quieres que le haga? No he dormido en toda la noche.

A las cuatro de la mañana me tomé un ansiolítico y ha sido peor, mira.

¿No te hizo efecto?

Sí, me lo hizo, pero dos horas después.

Ya estaba amaneciendo cuando me dormí, así que nada.

Hoy me toca estar todo el día zombi.

Habrás tenido tiempo de tomar una decisión sobre tu futuro inmediato.

Sí, me ha dado tiempo de hacer una lista

de todos los pros y de los contras. Yo solo veo pros.

Mejor horario, mejor sueldo, mejor despacho,

cerca de tu familia, ¿dónde están los contras?

El principal es Distrito Sur. No me apetece nada dejarlo.

Dejar Distrito Sur por cambiar a la zona noble,

¿dónde está el problema? No se trata del barrio,

se trata del trabajo que hemos realizado aquí.

Miralles, cuando llegué a esto le llamaban Kabul

y mira, ahora en Jefatura nos ponen de ejemplo.

Emilio, en la vida hay que evolucionar.

Entraste en esta comisaría con un objetivo, modernizarla,

mejorar las estadísticas,

sacar las manzanas podridas que había.

Bueno, conseguido el objetivo, hay que buscar otro

y creo que tus jefes te premian, por eso te ofrecen el puesto.

No sé, parece que lo tienes tú más claro.

Prístino. Te dejo que tengo mucho que hacer.

Piensa lo del café, hazme caso, que no es bueno.

Gracias, Claudia.

Adelante.

¿Tienes un minuto? Sí, claro. Dime.

¿Una mala noche?

La verdad es que las he tenido mejores. Dime, ¿qué quieres?

Buenos días, caballero, ¿puedo ayudarle en algo?

-Sí, buenos días. Quería denunciar un robo.

-Eres Simón, el del quiosco de flores.

-Sí, soy yo.

-Yo soy Espe. Te he comprado alguna vez.

-Sí, perdona, es que soy un poco despistado.

-No me digas que te han robado. -No, mucho peor.

Estoy angustiado, no sé qué voy a hacer sin ese dinero.

-¿Estás bien? ¿Te han atracado? -No sé quién ha sido.

-Ahora mismo los de la oficina de denuncias están ocupados,

pero si quieres te atiendo yo. Te tomo declaración, ¿vale?

-Vale, gracias. -Para que no esperes.

Acompáñame por aquí. Lo único que puede pasar

es que nos interrumpan porque debo estar en Atención al Ciudadano.

Pero bueno, a ver.

A ver, pues cuénteme, ¿qué ha pasado?

-Mi nombre es Simón Azpilicueta,

vivo en la calle Suspiro... -No te preocupes.

Ya sacaré los datos del DNI. Debo saber qué ha sucedido.

-Que me han robado la cartera

y me han sacado dinero de la tarjeta de crédito, mucho dinero.

-¿La llevabas encima? -Sí.

Debió de ser anoche en el metro, sobre las 20:30.

Saqué la cartera para comprar el abono transporte,

me metí en el vagón, había mucha gente

y ahí me debieron meter la mano.

-En el metro, ¿en qué estación? -Aquí, en Distrito Sur.

Oiga, ¿a esta gente la suelen encontrar?

-No sé, depende de muchas cosas. Cuantos más detalles recuerdes,

más fácil será para nosotros encontrarlos

y, si los encontramos, recuperarás el dinero, sí.

-Me han dicho que con la denuncia

puedo ir al banco y reclamar ese dinero.

-Los bancos consideran que hecha la denuncia a la policía,

queda probado y sí, devuelven el dinero.

¿Cuánto dinero sacaron? -3000 euros.

-Ostras, sí que tienes alto el límite de la tarjeta.

¿Y viste a los carteristas? -No, es que no me enteré.

Esta mañana me he dado cuenta de que no tenía la cartera.

Creo fue en el metro porque fue la última vez que la saqué.

-Sí, es que en el metro en hora punta es cuando más robos se producen, sí.

¡Simón! Ay, Claudia.

¿Qué ha pasado? ¿Estás bien? Sí.

-Le han robado la tarjeta y han sacado 3000 euros.

Vaya por Dios. Lo siento muchísimo.

Estaban todos ocupados en Oficinas de Denuncias

y le he tomado yo declaración porque estaba nervioso.

Has hecho muy bien, Espe. Muchas gracias.

Simón, dale todos los datos a la oficial Beltrán.

Te aseguro que este caso lo van a llevar mis mejores inspectores

para que recuperes tu dinero. Gracias, Claudia.

Siento causaros tantas molestias. ¿Molestias? Por Dios, vamos a ver.

¿Para qué estamos nosotros aquí? Pero te noto un poco alterado.

¿Necesitas algo? ¿Quieres un poco de agua?

No, gracias, de verdad. Estoy bien. Es por la impresión, nada más.

Tranquilízate y hazle caso a todo lo que te diga Espe.

Venga, mucho ánimo. Vale, gracias.

Cuando mi mujer se entere de que he perdido el dinero, me mata.

-¿Cómo perder el dinero? Si te lo han robado, hombre.

-Pues eso, que me han robado la cartera.

Que nos han quitado el dinero, que ya no lo tengo.

Vamos, que me mata mi mujer.

¿Tote Gallardo? Pero ¿estáis seguros?

Necesito a alguien dentro, Emilio,

y Gallardo tiene la confianza de Sergio.

Ya, estuvieron juntos en la misma celda

y supongo que Sergio le deberá favores o lo que sea,

pero Sofía Collantes no se va a fiar de este piernas.

Sofía Collantes no tiene contactos en Madrid.

Tiene a media empresa pensando si seguir o marcharse.

Necesita fiarse de Sergio. No es tan fuerte como aparenta.

Ya, pero Gallardo, al fin y al cabo, es un simple recadero.

Sergio le daría ese puesto por lástima, ¿no?

Piensa que siendo chófer se va a enterar de muchas cosas.

Escuchará conversaciones,

averiguará dónde vive la gente con la que tratan,

adónde van y de dónde vienen los paquetes.

No tenemos que subestimar la posición que ocupa.

No sé, este tipo me parece una bomba de relojería.

No sabemos por dónde va a salir. Mira el lado positivo.

Por ser un marrullero y un descerebrado,

nadie pensaría que puede ser un asalariado del CNI.

Iker, a mí me parece una mala elección.

Este tipo es impredecible, es agresivo

además de ser un bocazas y, por si fuera poco,

es medio analfabeto y un borracho. Emilio, escúchame.

En el CNI y en otras operaciones usamos a topos de este perfil,

incluso peor. Sabemos lidiar con ellos.

Tú sabrás, Iker, que eres el experto.

Pero no te preocupes, no le daremos una placa y un arma.

Para colocar un micro

y estar atento a lo que se diga no hay que ser listo.

Entiendo que mi opinión no cuenta. Con advertirte ya he cumplido.

Por supuesto que cuenta y Fidalgo la valora mucho.

Eres el comisario del distrito y lo conoces mejor que nadie.

A eso me refiero, a que mi opinión no cuenta

porque pronto no estaré en este distrito.

Me han ofrecido un nuevo destino y creo que voy a aceptar.

Tanta prisa y ahora tenemos que esperar unos días a los resultados.

-Ese ecocardiograma debiste hacerlo hace semanas,

así que ahora no te quejes.

-No me quejo, pero no me importan esos resultados.

-Deberías ser más responsable, Antonio.

Esa actitud cínica no te ayuda nada.

-¿Cinismo? No, hombre, es sentido práctico.

Para un enfermo terminal solo se le puede procurar

una buena calidad de vida el tiempo que le quede.

-Por eso hay que afinar el diagnóstico

para darle al paciente el mejor tratamiento.

-Para mí calidad de vida es disfrutar de mi familia

el tiempo que nos quede juntos.

-Qué me vas a contar de tu familia,

si ni les has hablado de la gravedad de tu enfermedad.

-No me has escuchado bien. Significa disfrutar de mi familia,

contarnos las cosas que nos pasan, reírme, bromear,

compartir sentimientos, emociones.

Si se lo cuento, todo esto se acabará de un golpe.

Solo acabaremos hablando de mi enfermedad,

de tratamientos, de pruebas y de falsas esperanzas.

Hola. Claudia, qué sorpresa.

Hola, Eduardo. Hola y adiós, me temo.

Anda, qué sorpresa, ¿qué haces aquí?

Ha venido a darme una segunda opinión de un paciente.

-Sí, pero me tengo que ir al hospital. Lo siento.

Os veo. Venga.

Sí que llevaba prisa, ¿no? Ya sabes, es un culo de mal asiento.

Anda que tú, que no has dado consulta en toda la mañana...

¿Estoy acusado de algo, inspectora? No, hombre.

Pero me he encontrado con Chelo en La Parra y me ha dicho

que le habías pedido que te despejara la agenda esta mañana.

Como iba a perder ya media mañana en la óptica,

decidí cambiar el turno a un compañero

y visitar a unos pacientes en el hospital.

¿Y qué tal allí? ¿Todo bien? Una prótesis de rodilla y un "stent".

Nada de vida o muerte, pero prefiero seguirlo de cerca.

¿Y en la óptica qué tal?

¿Te han vendido unas gafas de 300 euros o no?

No, he sabido distinguir bien las O de las C de las Q,

o sea que Ildefonso tendrá que esperar.

Como tenemos superávit, ¿qué tal si te invito a comer en La Parra?

Mira, venía a ver si podíamos comer juntos, o sea que bien.

Andando. Vamos.

(Puerta)

Buenas. Cualquiera diría que somos amantes

con esto de quedar en la habitación de un hotel.

Quítate la chaqueta. ¿Cómo?

Ya me has oído. Lo decía de broma.

No estoy para bromas. Fuera la chaqueta y te levantas la camisa.

Vale.

Si sé que me pediría un striptease, me habría puesto purpurina.

¿Quieres dejar de decir tonterías? No sé a qué viene este numerito.

Ayer no tenía motivos para desconfiar que llevases un micro,

pero ayer no sabías de mí y hoy sí

y no quiero que lo compartas con Sofía Collantes y Sergio.

No va a suceder.

Acostúmbrate si quieres hacer negocios.

¿Quién te ha dicho que quiero negociar contigo?

Si me has llamado, querrás algo.

¡Qué listo! Cómo se nota que eres del CNI.

A ver cómo te lo digo para que lo entiendas.

Si vuelves a pronunciar esas letras en voz alta,

se cancela nuestro acuerdo y estoy autorizado a pegarte un tiro.

¿Qué? ¿Crees que no sería capaz?

En esta habitación puedo hacer de todo sin dejar rastro.

Bien. ¿Has tomado una decisión, sí o no?

Sí. Ya que estoy mayor para ser torero,

voy a cumplir mi otro sueño, voy a ser James Bond.

A partir de hoy trabajo para ti.

Primera lección, no trabajas para mí.

Trabajas como chófer en Transportes Quintero y Construcciones S.Z.

Absolutamente nada cambia en tu vida.

No me jodas, hombre.

Ganaré una pasta ¿y no me permitiré unos lujos?

No vas a cambiar de piso ni de trabajo ni de móvil.

Tampoco te comprarás ropa nueva y olvídate de los vinos caros.

Si no eres el mismo de siempre, no me vales.

Vale, si me quieres pagar por seguir siendo un vago,

por mí encantado.

¿Y estos pollos quiénes son?

José Carlos Molina y Francisco de Jesús,

narcos mexicanos del cártel de Sinaloa.

Desembarcaron esta mañana en Barajas.

Creemos que han cerrado un acuerdo de distribución con Sofía Collantes.

De distribución de cocaína, supongo. De material de construcción no es.

Muy bien. ¿Y qué tengo que hacer?

De momento, solo confirmar si se han reunido con tus jefes

y ya para nota, averiguar cualquier detalle de esa reunión:

cuánto ha durado, dónde ha sido, de qué han hablado...

Lo que sea. Cuando lo sepa, ¿qué hago?

¿Te mando una paloma mensajera? No.

Me mandas un SMS a mi móvil. Recuerda, SMS, nada de chats.

Cuando lo hagas, borras el mensaje

y no quiero que uses ni otro teléfono ni otra tarjeta.

¿Y yo qué saco de este encarguito? Estate atento al teléfono.

Te llamarán para hablar de las condiciones,

pero la paga responderá a la información que nos pases.

¿Algo más? Sí, que se acabaron las tonterías.

A sus órdenes, mi brigada. ¿Me estás vacilando o qué pasa?

¿No me has dicho que sea el de siempre?

Así soy, con un cachondeo en el cuerpo que no puedo aguantar.

Culillo de torero y patitas de bailaor.

Este es Tote Gallardo, presente. Genio y figura hasta la sepultura.

Y si no te gusta, te buscas a otro. Hasta luego.

(Puerta)

-¿Querías verme? Sí, pasa, Lola, y cierra la puerta.

¿Hay algún problema con el curso? ¿Qué curso?

El de lengua de signos. No, el curso va estupendamente.

No quería hablarte de nada de trabajo.

Es algo personal.

La verdad es que también es de trabajo.

Me estoy haciendo un lío, lo siento.

¿Tiene que ver con la visita que te hizo ayer el subsecretario?

¿Hay problemas con Jefatura?

Verás, me han ofrecido un nuevo destino.

Un puestazo, buen sueldo, horario estupendo...

Vamos, Lola, es una oferta irrechazable.

Claro, no me extraña.

Los datos que hemos hecho este año han sido excelentes.

Imagino que estarán muy contentos en Jefatura contigo.

Eso parece. Ya sabes cómo funcionan las cosas ahí.

Cuando estás haciendo las cosas bien en un sitio,

ellos van y te cambian de destino.

No pareces muy feliz.

No, no soy feliz, Lola. No hablo solo de trabajo.

¿Recuerdas que hace poco me preguntaste

cómo iban las cosas en casa? Sí, me dijiste que todo iba bien.

Te mentí.

Al principio de las vacaciones la cosa iba bien, pero luego...

¿Qué pasó? Natalia y yo discutimos mucho.

Está obsesionada con que deje mi trabajo en Distrito Sur.

Para ella lo ideal sería vivir

en una especie de permanente vacaciones,

pero bueno, la realidad es otra.

Claro, nadie está de vacaciones todo el año.

Últimamente, es complicado razonar con ella.

Imagino que estará contenta con el traslado.

Es lo único que le hace feliz. Pero tú no quieres.

No, no quiero, pero bueno, en estos momentos de mi vida

lo que yo quiera o deje de querer es lo de menos.

He pasado mucho tiempo haciendo lo que me daba la gana

y es el momento de pensar en mi familia.

Lola, escucha, he sido muy egoísta en el pasado.

Todo era yo, yo, yo.

Mi trabajo, mis impulsos, mis deseos...

Pero ahora la situación en casa ha cambiado.

Con Natalia en ese estado... Imagino que la decisión está tomada.

Sí, no de una manera oficial, pero como si lo fuera.

No puedo negarme.

Una cosa es que haya estado dejando pasar el tiempo

y no pedir el traslado,

pero rechazar una oferta así es impensable.

Te agradezco que me lo hayas contado. Qué menos, Lola.

No iba a permitir que te enteraras por los rumores

que supongo que pronto empezarán a correr.

Que sepas, Emilio, que tomes la decisión que tomes,

sea la que sea, te voy a apoyar.

Y si necesitas hablar en cualquier momento, lo que sea,

ya sabes dónde estoy. Gracias, Lola.

Es muy importante para mí.

Hombre, Simón, dichosos los ojos. Hacía semanas que no te veía.

-Hola, María.

-¿Quieres unas croquetas, que las acabo de sacar?

-No, gracias. Hoy no me entra nada en el estómago.

Ponme una tila, que llevo un disgusto...

-¿Y eso? ¿Qué ha pasado?

-Que anoche me robaron en el metro la cartera

y me sacaron con la tarjeta 3000 euros.

Vengo de la comisaría, de poner una denuncia.

-Madre mía, hijo, cuánto lo siento. ¿A ti te hicieron algo?

-No, ni me enteré.

Hasta esta mañana no he visto que me faltaba la cartera.

Han tenido tiempo para sacarme el PIN y vaciarme la cuenta.

-Madre mía. Al menos estás bien.

El otro día leí que a uno lo dejaron inconsciente

robándole con el método del "mata león".

-¿Qué es eso?

-Te llega uno por detrás, te medio estrangula

y mientras el otro te vacía todo lo que lleves en los bolsillos.

Fue en Franco Rodríguez,

una cosa superviolenta, lo grabaron las cámaras de seguridad.

-Tendré que dar gracias por estar entero.

-María, un café solo para llevar. -Ahora mismo.

Debes dar gracias de que te pasara en este barrio.

Tenemos a lo mejor de la policía de todo Madrid.

Te pongo esa tila, Simón. -¿Simón?

¿No será usted Simón Azpilicueta? -Sí, soy yo.

-Mire, me alegro de encontrarle. Soy Elías Guevara,

oficial de la policía. -Qué tal.

-Aprovecho para informarle de que la inspectora Miralles

ya me ha puesto al tanto de su caso. Mi compañera Nacha ha ido al banco

a investigar de qué cajero pudieron sacar su dinero.

-No sé en qué cajero sacaron el dinero,

solo sé que no tengo la tarjeta. -No tiene por qué preocuparse, ¿eh?

Le quería informar de que ya estamos con su caso.

El primer paso es localizar a qué hora y en qué lugar

le sustrajeron los 3000 euros.

-Deben encontrar al chorizo que me birló la cartera en el metro.

-No se preocupe, un inspector de la UIT

está revisando todas las cámaras de seguridad

el recorrido que nos dijo en la declaración

y está investigando las imágenes entre las 20 y las 21:30 horas.

-No sé a qué hora me quitaron la cartera.

-Bueno, no se preocupe, hemos abierto una horquilla bien amplia

para asegurarnos. Por cierto, ¿ha hablado con el banco?

-No, todavía no. Si no me devuelven ese dinero, no sé qué voy a hacer.

-Usted no se preocupe que seguro que, con la denuncia,

el banco le devuelve su dinero.

No creo que tardemos mucho en trincar a esos tipos.

-Ya, y entonces, ¿qué? Que si los cita el juez,

que si recurren, que si se declaran insolventes

y yo mientras sin mi dinero.

Maite siempre me dice que soy un desastre

y tiene razón. Toda la culpa es mía.

-Dígale a Maite que, en estos momentos,

debe haber como mil carteristas operando en Madrid.

-Ya, pero me ha pasado a mí.

-Ya, pero no tiene por qué sentirse culpable.

Según las estadísticas, lo que le pasó ayer

le suele pasar a entre 20 y 30 personas a diario.

Así que de culpa nada, ¿eh? -Claro que no.

Los únicos culpables son los que te han robado.

Ya verás como Elías los pilla.

Elías fue el que pilló a los de Franco Rodríguez,

a los del "mata león".

-Los de Franco Rodríguez, aquello fue terrible.

María, me voy yendo para comisaría. Aquí tienes lo tuyo.

Usted no se preocupe, déjenoslo a nosotros, ¿eh? Venga.

(Timbre)

-Ah, hola. -¿Puedo pasar?

-Sí, adelante.

-Lo siento, debí avisarte de que venía.

Bueno, a lo mejor no tenía que venir porque te podía mandar el enlace,

pero me hacía ilusión que lo leyeras antes de publicarlo.

(LEE)

-Sí, al final he escrito el artículo. -Y hablas de mí.

-Espero que no te moleste, pensé que le podía dar un tono original

y honesto hablar de un negocio que no cuajó.

-Ya veo, ya. -No, que no lo digo a malas.

Que los negocios a veces salen y a veces no

y muchas veces depende más de la suerte que de la gestión que se hace.

-Sí, es una manera de verlo.

-He dicho que era una idea de tu escuela de cocina.

¿Qué te parece? Si crees que no te hace justicia,

lo cambio o lo quito o... -No, me hace justicia.

De hecho, me pelotea un poco también, ¿no?

-Verás que no hablo de Julio Quintero.

-Ya, es un detalle por tu parte. Gracias.

-Entonces, ¿lo publico? -Sí, me hace ilusión

y creo que a Julio le gustaría si lo leyese.

Aunque es mejor que no lo haga.

Él ahora tiene que olvidarse del negocio y del estrés.

-Ya. Y no sabes cómo se lo va a tomar.

-No sé por qué dices eso. Ser bipolar no significa ser un zumbado

que, en cuanto te dicen algo, rompes cosas.

-No, quiero decir que siendo algo que le pilla de cerca,

si le pilla en una fase depresiva... Bueno, no sé. Me callo. Lo siento.

-No, perdóname tú.

En cuanto me hablan de Julio, me pongo a la defensiva.

Tantos hablan de su enfermedad sin saber...

-Ya, lo entiendo.

-Lo ha pasado mal. No ha tenido una vida fácil.

-Por lo que he leído, sus padres tenían dinero.

En Miami fue a los mejores colegios.

-¿Y de qué sirve cuando todo alrededor son desgracias?

¿Leíste lo que pasó en Transportes Quintero?

-Sí. -Mataron a su amigo Jairo,

por no hablar de lo de su padre, que está muerto y al otro día...

-¿El qué? -Nada.

-No, ¿qué ibas a decir?

-Que tienes razón, no debiste venir sin avisar.

Yo tengo mucho lío y no sé cómo lo haces,

pero siempre termino hablando de Julio.

-Ibas a decir que al otro día su padre está vivo.

-Remo, márchate. -¿Quintero está vivo?

-Yo no he dicho eso. -¿Lo ibas a decir?

-¿Te puedes marchar, por favor?

-Vale, me voy, pero que sepas que lo sospechaba.

Por lo que sé, Quintero estaba en una guerra contra Somoza

para ver quién controlaba la red de drogas de Algeciras.

-No sé de qué hablas. -Claro.

¿Y si Quintero fingió su muerte para quitarse de en medio?

No se detuvo a ningún culpable... -¡Remo, márchate! Por favor.

-Está bien, perdona. Me voy. Buenas noches.

-Tonta, joder.

-¿Cómo va eso, chicos? ¿Estáis con lo del hurto de Simón?

-Sí, pero se nos está resistiendo. -¿Y eso?

-Las cámaras, lo del metro, que hay muchas cámaras

y muchas horas de imágenes que revisar.

-Lo peor es que los del banco

aún no nos han pasado las imágenes de los cajeros.

-Lo de siempre, protección de datos. Normal, claro.

-Esto ya lo ha mandado al juzgado, ¿no?

-Ya, pero nos están haciendo esperar.

Quizá deberíamos hablar con Bremón para que les eche una bronca.

Para lo que le queda, que haga algo más.

-No es mala idea, que se dé el gusto de pegar cuatro gritos

antes de irse a "moquetalandia". -¿Qué es eso de "moquetalandia"?

-Anda, ¿que no te has enterado? -¿De qué?

-Bremón se va de Distrito Sur. Le han dado un puestazo.

-Sí, le han ofrecido Jefatura de Unidades Especiales, imagínate.

Oficina tremenda en la Castellana y el sueldo pues ni hablar.

-Y seguro que con moqueta, esos despachos siempre la tienen.

-¿Eso quién os lo ha contado? -Espe, lo están comentando todos.

-¿Está confirmado? -Confirmado, confirmado...

-Lo único que hay confirmado es que como sigamos viendo imágenes,

nos vamos a quedar bizcos.

¿Por qué no nos dejamos de pamplinas

y nos vamos al metro a interrogar a la gente?

-Sí, vamos. Me apetece estirar un poco las piernas

y la espalda, que estoy de esto frita.

-Y tú estira tus antenas, que estás perdiendo facultades.

-Es verdad.

-Qué va, qué facultades ni facultades.

Antenas, ¿es que tengo antenas, yo, acaso?

(Timbre)

Gracias por venir tan rápido, Rebeca.

¿Qué ha pasado? ¿Estás bien?

No sé qué le pasa, no deja de llorar y no consigo calmarlo.

No sabía si llevarlo a Urgencias. Si esta mañana estaba tan tranquilo.

A media mañana, al irse mi padre, se ha puesto a llorar

y no he conseguido hacer nada para tranquilizarle.

Es como si le doliera la tripa. Otra vez lo mismo, los cólicos.

Le he llevado al pediatra y me ha dicho eso,

que podían ser cólicos, pero me he agobiado bastante.

Tranquila, ¿vale? A Leo no le pasa nada.

El pediatra dice que si sigue así, vuelva a llevarle.

No sé, Rebeca, ¿y si los médicos se están equivocando

y es algo más grave, qué? Cálmate.

Leo no puede verte así, se va a asustar.

Los bebés a esta edad lo captan todo.

Igual la culpa es mía y es que no sé calmarlo.

Te juro que es una sensación horrible.

Tranquila, yo estoy aquí y te voy a ayudar en todo.

Además, a Leo no le pasa nada. Es que es muy chiquitín.

Se le está formando el estómago y tiene gases y tiene cólicos,

pero nada más. Se le va a pasar, te lo prometo.

Gracias. Pues vamos a verle.

(Bebé llora)

-Te estaba buscando. Me voy a casa, ¿cuándo sales?

-Ya he terminado. Estaba ordenando estos papeles.

-¿Estás bien? -Sí, ¿por?

-Porque tienes una carita...

-Bueno, me han dado una noticia un poco triste.

Emilio se va de la comisaría.

-Me he enterado, pero no es seguro, ¿no?

-Sí, me lo acaba de confirmar y no lo ha pedido, se lo han ofrecido.

Pero no tengo motivos para estar mal, todo bien.

-Pero estás fatal. ¿Quieres que hablemos?

-Hablar, ¿de qué? Entre Emilio y yo no hay nada

y si se va a Unidades Especiales, me alegro por él.

-Nadie lo diría.

Venga, vamos a tomar una cerveza y te desahogas. Vamos a La Parra.

-No, voy a buscar a Fede, a ver qué hace de cena

y ya está, no me pasa nada. Todo bien.

-¿Que no? Madre mía, te digo yo a ti que sí.

-¿Estás mejor? Sí, mucho mejor.

La verdad es que me alivia un montón ver a Leo dormir así de tranquilo.

(Móvil)

Perdona. Dime, Iriarte.

No he podido terminar las diligencias.

Sí, mañana las tendrás. Venga, un beso. Buenas noches. Gracias.

Y estoy hasta arriba de trabajo atrasado.

Bueno, lo que debes hacer es calmarte y tratar de descansar.

Has visto que a Leo no le pasa nada. No sé, Rebeca,

igual soy yo la que le pone nervioso.

No sé, cuando llegas tú es como si se le pasaran todos los males.

No sé cómo lo haces, pero tienes algo que yo no tengo.

Lo que tengo yo lo tenemos todas.

Es una cosa innata, sobre todo en las madres.

Yo no sé qué decirte.

He estado toda la tarde intentando calmarlo y no he conseguido nada.

No sé, tú en cambio es como si tuvieras magia.

(Puerta)

Alicia, perdona, estaba en una reunión

y no tenía el teléfono encima. He visto las llamadas al salir.

¿Estás bien? Ahora sí, gracias a Rebeca.

Perdona si te asusté, te llamé como diez veces.

Bueno, 12, de hecho. ¿Qué ha pasado? Nada, que Leo no dejaba de llorar.

Le he llevado al médico, pero no nos dio una solución,

pero apareció Rebeca y se ha puesto bueno de repente.

Bueno, dicho así parece que tengo poderes mágicos,

pero yo os dejo que habléis tranquilos. Voy a ver a Leo.

Oye, Rebeca, ¿te importaría quedarte a dormir?

Tengo mucho trabajo atrasado.

Venía preparada por si me lo pedías. ¿En serio?

Madre mía, estás en todo. ¿De verdad no te importa?

No, todo lo contrario. Yo me quedo encantadísima.

Voy a ponerme ropa cómoda, ¿vale?

No sabes cuánto te he echado de menos.

Pero a ver, cuéntame, ¿por qué estás tan agobiada?

Por Leo. No le gusta estar conmigo, no quiere estar con su madre, Iker.

Prefiere a la niñera. Alicia, ¿por qué dices eso?

Porque es la verdad y es lógico, yo no sé cuidar de él.

Ni siquiera sé qué juguetes son tóxicos

y cuando llora intento calmarle, pero nunca consigo nada.

Y Rebeca lo tiene cinco minutos en brazos y consigue tranquilizarlo.

Esta tarde pensaba que me iba a volver loca.

Siento que lo hayas pasado tan mal.

Me hubiese gustado estar para ayudarte.

No quiero ser de esas madres que dependen de la niñera.

Quiero criar a mi hijo yo y quiero ser una buena madre,

pero te juro que no sé cómo hacerlo. Cariño, no te pongas en lo peor.

Simplemente, has tenido un mal día.

Solo es una etapa. Ten paciencia, ¿eh?

Ojalá tengas razón porque así no puedo seguir.

Una pena que haya canallas

que arrebaten la vida a alguien por una triste cartera.

-Me extraña que muriera a manos de un ladrón.

Los narcos mueren por otros motivos.

-¿Qué insinúas? ¿Que fue un ajuste de cuentas?

-Quintero fingió su muerte para escapar de las garras de Somoza.

Desde luego, qué imaginación.

Pues nada, oye, eso cuéntaselo al forense que le hizo la autopsia.

No lo descarto, pero está claro que si un periodista

no cuestiona la verdad oficial, no hace bien su trabajo.

-Me va a dar pena pasar delante del local y no verte.

Me da mucha pena que te vayas.

-¿Qué te ha comentado Fede?

-Nada, aún no le han llegado las imágenes de la cámara de seguridad

del cajero donde sacaron los 3000 euros.

Dicen que acaban de instalar unas cámaras de última generación

y que el encargado no se hace con la tecnología.

-Los del seguro de la tarjeta me han dicho que no me devuelven el dinero.

-Quizá se han precipitado.

-Esos tiburones no cambian de opinión aunque haya un culpable.

Por mí pueden dejar la investigación. Muchas gracias por todo.

-De nada. -Hasta luego, Simón.

-No, no voy a ir. ¿Que por qué? ¿Hace falta que te lo diga?

¡Lo sabes de sobra! Que me dejes en paz, joder.

-No lo he hecho a posta, pero se me ha escapado.

¿Cómo que se te ha escapado? ¿Qué se te ha escapado?

Estaba en medio de una discusión con Remo Sempere

y se me ha escapado que Quintero está vivo.

No he dicho que está vivo, pero él lo ha intuido.

Iker, ven rápidamente a mi despacho.

La verdad es que me da mucha pena que sigáis con la idea de marcharos.

-¿Por qué íbamos a cambiar de opinión?

-Porque ya ha salido todo a la luz: el pasado de tu padre,

el calvario que vivisteis por el acoso de su antigua banda

y lo de los holandeses.

-Ha sido un placer llegar a un acuerdo tan beneficioso para todos.

Les acompaño a la salida.

-Tote Gallardo, la mano derecha de la mano derecha de Sofía Collantes.

Espero que mi jefe les haya tratado como se merecen.

-¿Tú sabes con quién hablaba? -No, pero debía ser con alguien

que quería presionarlo a hacer algo que él no quería.

-Tenemos novedades, Simón. -¿Han encontrado al ladrón?

-Sí, ya sabemos quién sacó el dinero de su tarjeta bancaria.

-¿Qué es eso que me tienes que ofrecer tan importante?

-Ahora, no. Ya vendré a última hora y te daré los detalles.

-No te molestes, no pienso pagarte ese dineral bajo ningún concepto.

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Servir y proteger - Capítulo 371

22 oct 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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