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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 36 - ver ahora
Transcripción completa

Dime la verdad.

Tienes la moto en la puerta.

Mi hermano se va a pillar un cabreo guapo.

(Sirenas)

¡Quieto! ¡Policía!

Ya hablaremos tú y yo.

Nosotros llevamos mucho tiempo intentando desmontar su tinglado.

Pinardo forma parte de una organización muy potente.

Si tu compañero Batista y tú queríais colgaros una medallita,

ya os podéis ir olvidando.

Le habéis pisado el caso al distrito 2.

La organización que está detrás del negocio

de las apuestas clandestinas era el verdadero objetivo.

¿Quién sabe? Quizás solo aceptó el chat por curiosidad.

Y no ha insinuado nada. -Laura, no te engañes.

-Has "hackeado" mi IP.

-Encontré tu nombre en la "deep web".

-Me hice pasar por cliente para obtener información.

Soy periodista. No sé... ¿Os acordáis?

Tenía la sensación de que empezábamos a entendernos,

que empezabas a verme de otra manera.

-Creo que... No sé, que necesito construirme una coraza.

Cuanto más sé de la gente...

menos me pueden hacer daño.

(O) -Queremos que escriba un artículo como trampa

para que ese miserable vuelva a atacar.

Yo instruiría personalmente a la persona elegida.

De hecho, tengo fichada a la policía perfecta:

Lola Ramos.

No, Lola no está preparada para algo así.

Y ahora está ocupada con otro caso.

No vas a usar a mis agentes como cebo,

así que búscate otras alternativas. Para eso te hemos llamado.

Sé que el plan del cebo funcionaría,

pero supongo que tengo que ir olvidándome de ese plan.

-No lo descarte aún.

-¿Ha conseguido que Bremón recapacite?

-No. Pero doy clases de defensa personal

y hoy mis alumnas me han enseñado el lugar que ocupo aquí.

Para ellas es importante cómo las enseño a protegerse,

confían en mí y no las dejaré en la estacada.

Lo he pensado muchísimo

y estoy dispuesta a asumir los riesgos necesarios

para atrapar a ese desgraciado.

-¿Y si le digo que sería de espaldas a Bremón

y a sus compañeros, seguiría dispuesta?

-Cuente conmigo.

Me has hecho quedar como un inepto.

Tú no sabes cómo se ha reído Salva de mí.

¿Qué tiene que ver Salva?

Que tú te cuelgas medallitas

y yo voy a ser la risa del distrito 2.

Se tienen que estar descojonando de mí.

Nada de lo que digas me interesa. Déjame pasar.

He dicho que me dejes pasar.

Pero ¿y nosotros?

Eso es lo más triste de todo,

que precisamente venía a hablar de nosotros.

Pero no ha hecho falta, ya está todo dicho.

Estábamos empezando... Pues aquí y ahora se acabó.

(Música emocionante)

¿Dónde has ido a por el agua? ¿Al canal de Isabel II?

-He tenido que poner el almacén patas arriba

para encontrar la última caja de agua con gas.

-Sí, después de los desayunos recuérdame que haga el pedido.

-Sí, porque como Osorio se quede sin agua

es capaz de quemarnos el bar. ¡Qué maniático es!

-Maniático, no. Es un hombre que se cuida.

-Claro, como trabaja hasta altas horas de la noche...

-¿Qué quieres decir?

-Que anoche cuando acompañé a Eugenio a su hotel,

vi entrar a Nacha

y supuse que había quedado con Osorio, que se aloja allí.

-Quizá iba a ver a otra persona. ¿O solo se aloja ahí Osorio?

¿La viste entrar en su habitación?

-No, la vi entrar en el "hall". Ella no se dio cuenta.

-Además, tampoco sería tan raro, son compañeros.

Y la policía trabaja donde puede y a cualquier hora.

-Vale. Pero entonces no sé por qué te has puesto tan seria.

-Porque me molesta que vayas por ahí espiando a la gente.

-Pero que yo no espiaba a nadie,

solo acompañé a Eugenio a su hotel.

Pero ya no iré más por allí,

porque quiere buscar algo más barato

y que le ayude a buscar por internet.

-Toma. Lleva este desayuno a Clara y Elena,

que lo están esperando.

Buenos días, inspector.

-Gracias, María.

También me gustaría tomar un café doble bien cargado.

-¿Y eso? ¿No has dormido bien?

-Ni bien ni mal, he dormido poco.

-Claro, es lo que tienen las visitas.

Sabes cuándo vienen, pero no cuándo se van.

-¿Me puedes repetir eso?

-No, nada...

Ya ves, una tontería, que...

que supongo que Nacha y tú, como compañeros que sois,

que anoche trabajaríais a gusto.

Perdona, he sido un poco indiscreta.

-¿Solo un poco?

-Pues cada uno en su habitación puede hacer lo que le dé la gana.

-No le des importancia y ponme ese café, por favor.

-Como usted quiera. O viene directamente a poner la denuncia

o, si lo prefiere, la pone por Internet

y luego se pasa por aquí a firmarla.

-Siéntese aquí.

-Adiós. Buenos días.

-Rocío lleva meses sufriendo un calvario.

Además de robarle la pensión, su hijo le ha pegado varias veces.

-¿Cómo se le puede hacer eso a una madre?

-La pobre llamó desesperada a la ONG.

La he asesorado para que lo denuncie.

-¿Tiene parte de lesiones? -Sí.

Este es de la semana pasada.

Su hijo la golpeó con un paraguas

y tuvo que ser atendida en el centro de salud.

-Esta mujer es Rocío Núñez.

-Sí. -Ah.

Hace unos días recibimos el informe del centro de salud,

alertando de un posible caso de maltrato.

Activamos el protocolo

y dos de nuestros agentes fueron a verla,

pero ella lo negó todo.

Contó que se había caído.

-Pues ahora se ha atrevido a denunciar.

Esté tranquila, Rocío. Está en buenas manos.

Mi compañera Esperanza es un sol. -Muchas gracias.

No te he dicho nada. ¿Por qué no lo limpias tú?

Sí, voy a limpiarlo y a echarle gasolina, porque está seco.

Te crees que soy tu mayordomo. ¿Cómo? Anda, que tienes un morro...

¿Y a estos dos qué les pasa?

-Llevan todo el día como el perro y el gato

y mejor no acercarse, no sea que te salpique.

-¿Pero les ha pasado algo? Se llevaban muy bien.

-Sí, pero a Rober no le gustó que Alicia se subiera a una moto.

-¿Ahora patrullan en moto?

-No, no... Es que fue por un caso... de unas carreras ilegales.

Alicia detuvo al cabecilla,

pero después de jugarse el tipo en una persecución en moto.

-¿Y dónde estaba Rober?

-Llegó tarde porque tenía la mano lesionada o algo así.

Pero yo no sé nada, la verdad es que ellos no sueltan prenda.

Lo importante es que el organizador está entre rejas.

-O sea, que Rober está herido en su orgullo.

(RÍE) -Ahí lo has "clavao".

-Eso no será para mí.

-Sí. Tienes que alimentarte bien. -Pero, mujer, voy a explotar.

Entre las tostadas con jamón, el café y el zumo,

ya no me cabe nada más. -Pues tendrás que hacer hueco,

que esas piernecillas necesitan un chute de vitaminas.

-Bueno, sí tú lo dices...

-Por cierto, te he comprado una esponja natural.

Es mi regalo para tu nueva casa.

-Mira... Pues luego iré a ver una casa a ver qué tal,

que lo del hotel está muy bien, pero termina aburriendo.

Y también está el tema económico,

que por mucho precio que me hagan, yo no soy rico.

-Seguro que encuentras algo, lo importante es estar a gusto.

Mis padres se criaron en unas cabañas en la montaña.

-¿Ah, sí? -Sí, en las montañas del Rif.

Nunca tuvieron lujos, pero tuvieron una infancia muy feliz.

Todavía añoran las noches estrelladas.

-He oído que los cielos son espectaculares. ¿Los conoces?

-Bueno, yo fui cuando era pequeña, pero casi no lo recuerdo.

-Pues a mí no me importaría vivir en una cabaña.

Solo pido que tenga luz, calefacción y agua corriente.

Y cuando me duche, me acordaré de ti.

O sea, de tus caricias... De tus cuidados.

(RÍE) -Vale, cariño.

Termínatelo todo.

-Hola, cosa guapa.

-¿Qué te sirvo, Elías?

-Pues ponme un café y un bocadillo de lomo con queso,

que hoy tengo un día muy largo y no sé cuándo voy a parar.

-Ahora te lo pongo. -Oye, pónmelo para llevar,

que yo no tengo con quién compartirlo y eso es triste.

No le voy a contar nada a María,

pero el chaval bebe los vientos por ti.

-Es que es muy bueno. -No hay más que verle.

-¿Y tú cómo estás tan solo? ¿Ya no patrullas con Nacha?

-A estas alturas no cambio a Nacha por nadie,

con lo que nos ha costado congeniar...

¿Y quién te ha dicho que ya no patrullo con Nacha?

-Suposiciones mías. Pero, vamos, que lo mío no es deducir.

Es que pensaba que ahora Nacha iba con Osorio.

-¿De dónde has sacado esa idea?

-Pues una que tiene ojos.

Anoche la vi entrar en el hotel donde se aloja Osorio.

-¿Estás segura?

-Sí. Además, me sorprendió porque era muy tarde.

Yo acompañaba a Eugenio, que se aloja allí

y supuse que irían a hablar de trabajo.

Bueno, voy a prepararte el bocadillo.

-Lo que he tenido que rebuscar en el armario para encontrarla.

Esa minifalda es de hace...

Hace 10 años, cuando tenía unos cuantos kilos menos.

-Me siento rarísima con ella.

Parezco un pato mareado. -¿Nunca te has puesto una?

-No desde que era adolescente.

No tengo nada en contra, pero desde luego conmigo no van.

-¿Y por qué me llamaste ayer para que te trajera una?

-Porque este "finde" tengo un cumpleaños

y se me ocurrió probar un "look" diferente.

No sé, como por cambiar.

-Pues con esas piernas que tienes, tienes que lucirlas.

Anda, anímate y ponte la minifalda para la fiesta.

-¿De qué fiesta hablas? -Una que tiene Nacha este finde.

-Ya.

-¿Y a ti qué te pasa? ¿No te gustan las fiestas?

-Depende de quién pague los platos rotos de la fiesta.

-Oye, que yo no te he pagado el menú de ayer,

porque no he tenido tiempo de ir al cajero.

-Que no es contigo, Espe.

-¿Tú también le debes dinero? -¡Joder!

-¿Nos puedes dejar un poco solos?

-Qué pronto tienes, de verdad. Ahí te dejo la mini.

-¿Qué, al final te has dejado enredar por Osorio?

-No sé de qué me hablas. -Lo sabes perfectamente.

-Ahora no tengo tiempo de hablar,

tengo que acabar las diligencias del robo en la joyería.

-Oye, chist, una preguntita.

¿Qué hacías en el hotel donde reside Osorio?

-Ah, ¿es que ahora también me espías?

Lo que haga en mi tiempo libre es mi problema.

-No, somos compañeros, un binomio. Me interesa todo lo que te pase.

Sobre todo, si tiene que ver con nuestro trabajo.

-¿Y por qué piensas que es por trabajo?

-Porque Osorio no es tu tipo.

Así que déjate de tonterías y ve al grano.

-Que no sé de qué me hablas.

-Te ha convencido para que sirvas de cebo en su maquiavélico plan.

Dime la verdad.

-Yo no veo que sea tan maquiavélico.

-Ah, así que lo reconoces.

¿De verdad te vas a prestar de cebo

para apresar a un agresor sexual?

Pero ¿tú sabes lo peligroso que es eso?

-Es lo que tiene ser policía. Lo sé desde que me colgué la placa.

Supe que tenía que afrontar riesgos.

Y te voy a decir una cosa.

Estoy harta de que ese cerdo ande fuera.

-Yo también estoy harto.

-Y haré lo que sea necesario para cogerlo.

-Todos estamos deseando cogerlo, pero no a cualquier precio.

Si no eres consciente del peligro,

al menos que sepas que actúas a espaldas de Bremón.

Si se entera, te abrirá un expediente.

-Si le traigo la cabeza de ese cerdo en una bandeja

no creo que me abra un expediente. Te lo aseguro, Elías.

(RÍE PARA SÍ)

¡Eh, Osorio!

-¿Qué quiere?

-Hablar contigo. Pero aquí, fuera de comisaría.

-Ya estamos fuera.

-Quiero decirte una cosa: deja de manipular a Nacha.

-La agente Aguirre es muy inteligente.

No se deja manipular por nadie.

-Y es joven e inocente,

por eso la has convencido para que sirva de cebo.

-Insisto en que Aguirre es mayorcita y toma decisiones por sí misma.

Yo, ni la trato con paternalismo, como usted,

ni la fuerzo a hacer nada que no quiera hacer.

-Veo que careces de escrúpulos.

-Había pensado en eso,

pero, sencillamente, soy un hombre práctico. ¿Es todo?

-Con tal de ponerte una medallita

eres capaz de poner en peligro a una compañera.

-Está perdiendo el tiempo, Guevara.

A usted no le pienso rendir cuentas.

-A mí no, pero al comisario, desde luego que sí.

-Algunos policías pensamos por nuestra cuenta,

tomamos iniciativas arriesgadas,

sabemos actuar sin rendir cuentas al comisario de turno.

-Tú lo que eres es despreciable.

-Que si no tengo escrúpulos,

que si soy despreciable...

¿De verdad quieres seguir insultando a un superior?

-Lo que es un insulto es que tú no te arriesgues

y pongas un peligro la vida de una compañera novata.

-Deje que le diga una cosa.

La agente Aguirre vale mucho

como para estar patrullando con un alcohólico.

-Te gusta provocarme, ¿eh? Te crees más fuerte,

pero no voy a entrar al trapo,

voy a hacer lo posible "pa" joderte ese plan.

-Da usted lástima, Guevara.

A su edad y sigue tirando de superiores

cuando no es capaz de solucionar una situación.

¿A quién va a llamar?

¿A mamá Miralles o a papá Bremón?

-Ahórrate esas técnicas de manipulación.

Con Nacha puede que te sirvan, conmigo, no.

Y cuando quieras, te quitas los galones,

y quedamos tú y yo. A ver.

-Es muy importante que tenga estos documentos a buen recaudo.

Guárdelos bien, ¿eh?

-Muchas gracias, hijo. Me estás ayudando mucho.

-Para eso estamos. -¿Cuánto te debo?

-No me debe nada, mujer. Bueno, sí, un par de besos.

-Que Dios te lo pague.

-Ahora vuelvo, ¿vale?

Tienen que venir dos agentes para llevarla a casa de su hermana.

Quédese aquí.

Hola. Me han dicho que te has jugado el tipo a lo Marc Márquez.

¿Tienes todos los huesos en su sitio?

Más o menos. Y no me riñas, que bastantes rapapolvos llevo.

Tranquila, más bien quería felicitarte.

Lo que importa es que detuviste al malo.

Sí. Atrapamos a Pinardo, el cabecilla.

Y hemos evitado que más chavales mueran en esas carreras.

¡Mentira!

Es cuestión de tiempo que organicen más carreras y vuelvan a correr.

Nadie te ha dado vela en este entierro, Salva.

¿Y quién te la dio a ti para joder una investigación bien encarrilada?

Pinardo no era el objetivo,

apuntábamos más alto.

No voy a discutir contigo sobre eso.

Ya hablé con Bremón y con Miralles del asunto.

La investigación se ha trasladado a tu distrito y todos contentos.

Veo que sigues con tu pose de niña pija y sabionda.

Que te permites dar lecciones a los que tenemos más callo que tú.

Estos meses no te han bajado los humos de enchufada de Miralles.

Seguro que en la academia hacías la pelota o algo peor

a tus jefes para ser la primera de tu promoción.

No vas a conseguir llevarme al barro.

No, claro, porque en la academia te enseñaron buenos modales,

pero has jodido una operación solo por ponerte una medallita.

Y todo porque eres una niñata de mierda

y una incompetente. -¡Ya está bien!

¿Le importa darme su nombre y número de placa?

-¿Quién es usted? ¿Y por qué tendría que hacer eso?

-Sergio Mayoral, abogado.

Y algunas de las cosas que ha dicho

pueden constituir un delito de injuria.

Le informo que ha infringido el código civil.

Puede caerle una buena multa,

además de tener que pagar los costes procesales.

-Sería su palabra contra la mía.

-Y la de Alicia.

Y la de esos clientes, que han escuchado sus insultos.

Además, estoy seguro de que no me faltarán testigos

para declarar a favor de una persona tan apreciada como la inspectora.

(RÍE PARA SÍ)

-Vamos, Alicia, no me jodas.

¿Dejas que un picapleitos se meta en un asunto entre compañeros?

Yo aquí no veo ningún compañero.

Quizás la inspectora está dispuesta a no emprender acciones legales,

siempre y cuando le pida disculpas.

Eso es un buen consejo de abogado.

Todo lo que sea evitar llegar a los tribunales es mejor.

¿Que yo le pida disculpas a esta?

¿A esta?

Ni de coña.

-Muy bien. Nos veremos en los tribunales.

-Iros a la mierda,

los dos.

-Perdona, Alicia,

pero no podía permitir que te hablase en ese tono.

¿Y lo de demandarle?

Solo pretendía asustarle un poco.

Pues se ha ido con el rabo entre las piernas.

Muchas gracias. No hay de qué.

Te dejo, que estoy con un asunto de la ONG.

No. El presupuesto en comunicación es esencial, Ramírez.

De esa partida no quiero recortar ni un céntimo. ¿Entendido?

Pues haz las cuentas que tengas que hacer,

pero esa partida no se toca. Entendido, ¿no?

Vale. Adiós.

Estoy deseando oír esa buena noticia que tienes.

A primera hora me ha llamado Ibarra y no va a seguir con lo tuyo.

Mi actuación en el centro de salud.

Le han dado carpetazo.

Confiaba en que fuera así, pero estando Ibarra por medio,

nunca sabe una qué esperar.

A mí también me ha sorprendido.

Me ha extrañado que no viniera a contármelo personalmente,

y, segundo,

es muy raro que cierre una investigación tan rápido

y más si es algo que va contra ti.

Bueno, yo creo que si se ha echado atrás

intuyo la razón.

Ayer Osorio me defendió delante de ella.

¿Cómo es eso?

Osorio interrumpió una conversación que teníamos Montse y yo.

Dio la cara por mí y me puso por las nubes.

Osorio es un tipo desconcertante.

En eso y en muchas cosas.

Sí. Ayer yo también me di el gustazo de ponerle en su sitio.

Le prohibí utilizar a nuestras agentes como cebo

para ese agresor sexual.

Me parece muy bien, porque es una idea ilegal y descabellada.

(Llaman a la puerta)

¿Puedo hablar con usted? Es urgente.

Sí, pasa, Elías. Claudia y yo estábamos acabando.

Preferiría que te quedaras, Claudia.

Lo que tengo que decir también te incumbe a ti.

No me gusta interferir en los planes de otros compañeros

y no creo que se pueda decir que soy un chivato,

pero he descubierto algo grave y no lo puedo pasar por alto.

Osorio ha convencido a Nacha para actuar de cebo.

¿Qué?

Le pedí expresamente que abortara ese plan.

Pues siento decirle que... no ha hecho ni puñetero caso.

No me sorprende nada.

Osorio estaba bien convencido del asunto.

Lo más grave es que Nacha ha aceptado

y quiere correr ese riesgo.

¡Espe! Escucha, localízame a Nacha.

La quiero en mi despacho inmediatamente.

(DA UN GOLPE)

María, dime qué te debo. Tengo prisa.

-¿Qué tal la comida?

-Muy bien, muy rico el zarangollo ese que me has puesto.

No lo había probado.

-En Murcia lo hacemos mucho, hay que darle salida al calabacín.

-Si hablamos de la huerta murciana, yo muero con el pisto que haces.

-Mañana te lo pongo en el menú. -Muy bien.

-Oye, Fernando, una cosa,

tú todavía no has bajado al sótano, ¿no?

(DUDA) -No, todavía no. ¿Hay algún problema?

-No, que ya está "desenredao" y limpio para cuando quieras.

-Estupendo, muchas gracias.

-Gracias a ti. De no ser por ti, esto no sería mío.

-No, no te equivoques,

si eres propietaria es gracias a tu esfuerzo y trabajo.

Prepárame la cuenta que tengo prisa. Voy al baño.

-Venga.

-Hermano. Hola y adiós. Tengo que currar.

¿No has comido con Alicia?

No, se ha quedado resolviendo un asunto.

No es porque sigas cabreado. Bueno, eso también.

Cóbrame el menú, anda.

Tío, te he pedido perdón ochenta veces. ¿Qué más quieres?

Por ejemplo, que no me vuelvas a sacar el tema.

Además, contigo no estoy enfadado. ¿Seguro?

Pero no me vuelvas a hacer la cama, ¿eh?

No hagas cosas a mis espaldas. Claro que no.

-Qué gusto ver a dos hermanos que se quieren.

Cóbrame otro menú, que le invito a comer, al pájaro.

Espera, que tengo que pasarme por el taller a por la moto.

Nos vemos luego en casa, gracias. Vale.

Pues nada, me voy. Que tengas buen servicio.

Hasta luego.

-María, este con el que acaba de salir Jairo

es su hermano, ¿no?

-Claro, Rober Batista.

Te lo dije cuando hablamos del trabajo de Jairo.

-Que era policía, no, no lo sabía.

-Son como el día y la noche, no se parecen,

pero se llevan estupendamente.

Fíjate, oficial de policía. A ver dónde llega el otro.

-Seguro que Jairo también llega lejos.

Bueno, ya veremos hasta dónde.

Oye, María, que aquí no viene el precio.

-Claro que no, estás "invitao". -¿Cómo?

-¿Tú te crees que después de todo te voy a cobrar?

Tendría que hacerte un monumento. -Anda, no seas exagerada.

Bueno, me voy. Gracias.

-Que pases buena tarde. -Igualmente.

-No sé de dónde ha salido ese rumor,

pero yo no he acordado nada con Osorio.

Deja de negarlo, que sabemos que es verdad.

Mira, si continúas adelante con esto,

al final tendré que abrirte un expediente,

primero por desobedecerme y segundo por encubrir a Osorio.

Si por actuar en conciencia me abre un expediente,

tendré que asumirlo.

O sea, que reconoces que es verdad.

Estás compinchada con Osorio y vas a hacer de cebo.

Yo no admito nada, solo digo que actúo en convicción.

Lo de delatar a mis compañeros se lo dejo a otros.

¡Elías no es ningún chivato!

Nos lo ha contado para protegerte y ha hecho lo correcto.

Con el debido respeto, pero esto es una comisaría,

no un jardín infantil. ¡Ya está bien, Nacha!

No confundas el coraje que se le presupone a un policía

con la negligencia de ir por libre y a lo loco.

Puede irse, Aguirre. Yo me haré cargo de la situación.

-De mi boca no ha salido ni una palabra en contra suya.

-Lo sé, no se preocupe.

Se irá cuando yo lo diga y aún no lo he ordenado.

Pase y cierre.

Te exigí que abortaras el plan

y te has saltado mis órdenes a la torera.

Que se te meta en la cabeza:

ninguna de mis agentes actuará de cebo, ¿está claro?

Ni 20.000 palabras más, comisario.

Ya sé que estás acostumbrado a campar a tus anchas,

pero en esta comisaría has pinchado en hueso.

Usted sabrá lo que hace,

pero el violador volverá a atacar muy pronto.

Si no hubieras obligado a Martín a publicar ese artículo

no estaríamos en estas.

Está bien,

ya que se empeñan en despreciar una y otra vez mis métodos,

a partir de ahora será mejor que se las apañen sin mí.

¿Estás renunciando al caso?

Cuando salga de este despacho, se lo comunicaré a Jefatura.

Pues muy bien.

En esta comisaría no necesitamos a un lobo solitario

que quiera poner en peligro la vida de una de sus agentes.

El violador ha demostrado ser más inteligente

que todos los policías de esta comisaría

y les va a volver a dejar en ridículo.

Mucha suerte, comisario.

La van a necesitar.

Puede irse.

(SUSURRA) Permiso.

Emilio, me preocupa que el agresor

reaccione a la provocación de Osorio y decida actuar.

Sí. A mí también me preocupa.

Organiza un dispositivo de vigilancia en todo el distrito.

Debemos tener mucho cuidado. Enseguida.

¿Se puede saber por qué lo has hecho?

-¿Hacer el qué?

-Has sido tú el que se ha ido de sapo

contando el plan de Osorio.

-Vale. ¿Y? -¿Y?

Que has logrado encabronarlos a los dos

y ahora Osorio no puede ejecutar su plan

pero lo peor es que ha dimitido.

-¡Ah!

O sea, que además de ser rarito, le dan pataletas de niño pequeño.

-Ah, es eso, no soportas que Osorio se salga con la suya.

Desde que llegó a la comisaría has estado a la defensiva, Elías.

-No. Estás muy equivocada, compañera.

Yo acato la autoridad de cualquier superior,

me da igual que me caiga mejor, peor o regular.

Pero no consiento que ponga en peligro la vida de una compañera

por pasarse las reglas por el forro.

-He sido ingenua al confiarte nuestro plan.

-Ah, que ahora es vuestro plan.

La culpa es mía por confiar en ti. Pero ¿sabes?, me viene bien,

porque así sé a qué atenerme en el futuro.

-Aquí no hay culpables.

Osorio se ha visto obligado a dimitir por su soberbia.

Desde que llegó tenía la comisaría que parecía una dictadura.

-Hay que evolucionar.

Como dijo Osorio: los métodos de investigación cambian.

-Te recuerdo que cuando llegó

tiró nuestra investigación por tierra.

Le faltó quemar la pizarra de Miralles.

-¡Obvio! Íbamos como pollos sin cabeza.

-Eso no te lo consiento.

Miralles es la mejor inspectora jefe que conozco

y sus métodos, convencionales o no, no pondrían tu vida en peligro.

-¿Cómo he de decirte que fui yo quien me ofrecí voluntaria?

-Por eso, no se trata de los métodos, se trata de ti.

Osorio quiere un blanco para que ese tipejo vuelva a actuar

y pretende que la víctima seas tú.

-Ay, Elías, ya. Hablar contigo es como hablar con una pared.

(ESPE TOSE)

A riesgo de que me saltéis a la yugular,

creo que este no es el lugar apropiado

para tratar los temas de la comisaría.

-No, lo que me faltaba.

-Nacha, todos tenemos días malos. Pero los días malos pasan.

Los compañeros se quedan.

He oído el nombre de Osorio y he dicho: "Por ahí van los tiros".

(ELÍAS CHASCA LA LENGUA) -Pensad una cosa.

Osorio se irá.

Pero vosotros seguiréis patrullando juntos.

(MOLESTA) -Antes de lo que me gustaría a mí.

-Nacha, es obvio que sientes afinidad por Osorio.

Pero el que te ha enseñado lo que es la calle es Elías,

es de lo mejor que tenemos en la comisaría.

(A REGAÑADIENTES) -Sí, bueno... -Cabezota, sí, lo reconozco.

Pero se preocupa por ti.

-Yo lo llamaría entrometerse donde no tiene por qué.

Sigan ustedes. Tengo que seguir con otras cosas.

Y una cosa, Espe.

La minifalda que me prestaste, gracias,

pero como ya no me va a hacer falta,

mañana te la devuelvo. La tengo en la taquilla.

-No se dirá que no lo he intentado. (ELÍAS SUSPIRA)

Ya se le pasará.

-Que sepas que yo opino lo mismo que tú.

-¿Tan alto estábamos hablando?

-Tengo el oído muy fino. (ELÍAS ASIENTE)

(ESPE RÍE) Tranquilo, que no se os oía.

He aprendido a interpretar lo que pasa en la comisaría.

-Aunque no os deis cuenta, sois como un libro abierto.

-A ver, cuéntame. ¿Qué es lo que sabes?

-Esta mañana, cuando entraste en las taquillas,

Nacha escondió la minifalda y os quedasteis hablando de malas.

Y supongo que no sería del vestuario.

Luego viniste de la calle

derecho derecho al despacho de Bremón.

Y al salir, ¿a quién llamó?

A Nacha y a Osorio.

Cuando he entrado y te he visto delante de un bocata sin tocar,

he dicho: "A este le preocupa algo".

Nacha y su entrada cabreada me ha confirmado

que algo has hecho a sus espaldas.

(ASIENTE) -No se te escapa nada.

-Soy como Angela Lansbury. (RÍE)

(SUSPIRA) Ay, Elías.

Puede que tengas razón, pero Nacha admira mucho a Osorio

y por mucho que le cuentes o que le digas

no dejará de hacerlo.

-Desde que llegó solo ha causado problemas.

-Ya. Es lo más parecido a una revolución en comisaría.

-¿Y eso es bueno o malo?

(CHASCA LA LENGUA) -Aún no lo sé.

Pero tú qué me dirás.

-Venga, compañera.

(ASIENTE)

-Le traigo un contrato para firmar.

¿Y ese habano?

¿Está celebrando algo?

(SUSPIRA) -Acabo de cerrar una etapa de mi vida

que quería dejar atrás.

-Me alegro por usted. Se le ve contento.

-La ocasión lo merece.

El día de hoy marca un antes y un después.

(SUSPIRA) -No sabes el peso que me he quitado de encima.

-Está consiguiendo intrigarme.

-Le he dejado claro a Quintero que no haré operaciones opacas.

(MARCELINO RECUERDA) -"Yo creo que es justo

que tú también te tomes unas buenas vacaciones.

No tengo intención de realizar ningún viaje.

-Marcelino, no seas escrupuloso.

A todos nos va bien salir de la cueva,

viajar y conocer mundo.

-Creo que hay algo que no has entendido, ¿verdad?

-No sé, explícamelo.

No seguiré ayudándote a blanquear dinero. Eso se acabó.

Es lo que habíamos acordado.

-¿Por qué tomar ahora decisiones sobre el futuro?

Nunca sabremos cómo nos vendrán dadas las cosas en la vida.

¿Verdad?

Piénsalo.

(CARRASPEA) -Lo siento,

pero para estas operaciones deberás buscarte a otro asesor".

-Era en lo que quedaron. -Sí.

-Este hombre siempre se las ingenia para conseguir enredarte.

Por eso me citó en su despacho.

Para ofrecerme un maletín.

-Doy por supuesto que lo rechazó.

-Por supuesto.

Se lo debo a Alicia.

No quiero cometer ninguna irregularidad más.

-¿Qué tiene que ver Alicia con su decisión?

-Ya vas conociendo a Alicia.

¿Cómo crees que reaccionaría si supiera

que ando metido en estas operaciones?

No podría mirarla a la cara.

-Entiendo.

Si me permite la confianza, en su lugar habría hecho lo mismo.

-No sabes lo a gusto que me he quedado.

Ahora puedo mirar al futuro sin ataduras.

La deuda que tenía con él está saldada.

Tendrá que buscarse a otro para sus chanchullos.

-Bueno, si me lo firma...

-Bueno...

-Que lo disfrute. -Gracias.

(SUSPIRA)

-Ya terminé mi jornada, ¿necesita algo?

-Pasa, Jairo, quiero hablar contigo.

-Siéntate.

-Hay timba, ¿no? -¿Necesita alguna consigna?

-No. Quiero hablar de otra cosa.

¿Qué hacías este mediodía en el bar La Parra?

-Se equivoca, no he comido en ningún bar.

-Me da igual dónde comas, pero sé que has estado allí.

¿Quién es el tipo con el que estabas?

-De aquí he ido al taller de la moto.

No he pasado por ningún sitio. -¿Ah, no?

-He ido al bar y me ha llegado el mensaje del taller. Se lo enseño.

-No me enseñes ningún mensaje.

¿Hasta cuándo me vas a tomar por tonto?

-No lo entiendo.

-¿Estabas con tu hermano?

Que es policía.

¿Te crees que no lo sé?

Sé todo lo que pasa en este barrio. ¿Cuándo te darás cuenta?

Lo sé desde hace dos semanas.

El tiempo que llevo esperando que me lo cuentes.

¿Qué pasa? ¿Ya no tienes confianza conmigo?

-Claro que la tengo.

-¿Por qué aún no me has dicho que tienes un hermano policía?

-No lo vi necesario.

Yo pienso que la policía, cuanto más lejos, mejor.

Me dio miedo que pensara que no soy de fiar

por tener un hermano madero.

-Ya.

¿Sabes lo que haremos, Jairo?

A partir de ahora trabajarás solo en el muelle de carga y descarga.

No quiero verte por las oficinas. ¿Está claro?

Largo.

Venga.

(Puerta)

(SUSPIRA)

-Que descanses.

Hola, Sergio. Hola, Alicia.

¿Mi padre ya se ha ido? Se fue hace un rato.

Le dije que le pasaría a buscar cuando acabase mi turno.

Se despistaría.

Está con Idígoras, un empresario que solo pone reuniones

a partir de las 19 h.

Uf, vaya horas.

Es un tipo peculiar. Le llamamos "Drácula".

¿Y eso? Al parecer solo vive de noche.

(LOS DOS RÍEN)

Siento que te hayas "pegao" el viaje en balde.

Si quieres que denunciemos a ese Salva...

No hace falta llegar a tanto. Gracias por ponerle en su sitio.

Ese tipo es un niñato. No hace honor a la placa que lleva.

Merecía que le metieran miedo.

Tu estrategia funcionó.

Me llamó para pedirme perdón y que no pusiera denuncia.

Estaba realmente asustado.

Como le va bien en su nuevo destino,

teme que una denuncia le perjudique.

Me alegro. Seguro que no volverá a tocarte las narices.

¿Has terminado de trabajar? Sí, ya me iba. ¿Por?

Tenemos una cena pendiente y me toca invitar a mí.

Había pensado que podríamos ir al "japo" que está tan bien.

Me encantaría ir a cenar contigo, pero justo hoy no puedo.

Ya tenía un plan.

¿Tienes que ir a la ONG? No, he quedado con Silvia.

¿Silvia?

Sí, es una jueza con la que... Bueno, nos llevamos muy bien.

Tenemos mucha afinidad y hemos empezado a salir juntos.

Mmm... No sabía que salieras con nadie.

Es que es reciente. Ha sido un poco flechazo.

(RÍE) Estas cosas, ya sabes, llegan sin avisar.

Me alegro mucho, se te ve muy contento.

Lo estoy.

Me gustaría que esta relación fuese para adelante.

Nos vemos en otro momento, Sergio.

¿Qué? Perdona.

Que me voy.

Espera, me bajo contigo.

Tengo que coger un taxi. No puedo llegar tarde a mi cita.

-¿Te queda mucho, María?

-Un poco. Terminar de hacer caja y esperar a que se enfríe el pisto.

-Te esperaría, pero he quedado con Eugenio

antes de que empiece en la ONG.

-Tranquila. Vete a disfrutar la vida de tortolitos,

tú que puedes.

-Oye, que le tiré de la lengua a Elías.

Para saber si Nacha y Osorio tienen algo.

-¿Y qué te dijo?

-No sé. Su reacción fue un poco rara

cuando le dije que Nacha fue a la habitación de Osorio.

Creo que solo son compañeros.

-Que me da igual.

Ese hombre solo me importa como cliente del bar.

-Ya. Eso decía yo cuando empecé con Eugenio.

-Que sí, cansina. Que te vayas. Corre.

Dale recuerdos a Eugenio de mi parte.

-Perdona, María. -Dios, qué susto me has "dao".

-¿Has cerrado o te puedo pedir algo?

-"Pal" público sí,

pero para clientes "vips" como tú estamos abiertos.

¿Qué te pongo aparte del agua con gas?

-Con un bocadillo me vale.

-Sí, hombre. Voy a permitir que cenes cualquier cosa.

¿Quieres un platico de pisto?

-Por mí, encantado.

(MARÍA CARRASPEA) -No, no, María.

Hoy me apetece una copita de vino.

-Estupendo. Eso está hecho.

¿Te puedo acompañar?

-Por favor.

-¿Qué? ¿Fue un día duro?

-Más o menos.

-Sé que no me puedes contar mucho, pero ¿cómo va lo del violador?

-Mal.

No hay visos de que le atrapemos las próximas noches.

-Las mujeres del barrio estamos aterradas.

Tememos que ese canalla actúe en cualquier momento.

-Desde jefatura decidirán quién se pone al frente del caso.

He tenido que abandonarlo.

-¿Cómo es eso?

-He dimitido.

-Pero, bueno,

¿no te habían llamado porque eres el más preparado para atraparlo?

-Si no puedo trabajar a mi manera, no tengo más remedio que irme.

-Mira, no me gusta hablar mal de mis compañeros,

además, son tus clientes,

pero en esa comisaría usan métodos muy anticuados.

-Qué pena que dejes el caso.

¿Y si dejas el caso, entonces?

-Me voy. Es mi última cena en tu bar.

Es una lástima.

Pensaba irme después de cumplir con mi cometido,

pero este comisario no es consciente de que para atrapar a un violador

hay que conocer los entresijos de su mente.

Saber cómo piensa. Anticiparse a él.

-¿Y tú sabes cómo es su mente?

-Mi trabajo como criminólogo me ha obligado

a tener que meterme en la piel de muchos criminales.

-Ha sido una suerte conocerte. Eres un hombre muy especial.

Vamos, que como profesional eres muy especial.

-A mí también me ha encantado conocerte.

Y, créeme,

echaré de menos lo bien que me has tratado.

Te prometo que recomendaré este sitio.

Y ojalá que tengas mucha mucha suerte en todo.

-Bueno, pues, voy a ir a por el pisto.

Ahora te lo traigo.

(MARÍA SE ALEJA)

(RESOPLA)

(CHASCA LA LENGUA)

(SUSPIRA)

(RESOPLA)

(RESOPLA)

¿Qué pasa?

No paras de dar vueltas.

(ASIENTE) No has dormido nada.

¿Qué te preocupa?

(CHASCA LA LENGUA) Ese hombre...

Hay algo de ese hombre y no sé qué es.

Se cree el rey del mambo.

Es como una estrella del "rock".

Hay que consentirle todos los caprichos.

Es que es... Me pone de un café...

¿Qué estás hablando? ¿De Osorio?

Ha conseguido algo que parecía imposible,

que Bremón y tú os pongáis de acuerdo en algo.

Pues, mira, ha hecho muy bien en bajarle los humos,

porque a este tío había que ponerlo en su sitio.

¿Qué pasa? ¿No tiene que rendir cuentas a nadie?

Como le mandan de jefatura, hace lo que quiere.

No digo que no sea un tío inteligente y superválido,

pero poner en riesgo a una compañera

para colgarse una medalla, es algo que no entiendo.

Bueno, mira...

Voy a darte un masaje de esos que te gustan a ti

y así te relajas. ¿Qué te parece?

Cojo la almohada.

Ay, ay, ay, Antonio, qué gustito.

(Móvil)

Ay.

Déjalo, déjalo.

Por una vez que no lo cojas no pasa nada.

Nadie llama a estas horas si no es algo importante.

Por una vez que lo coja otra persona no pasará nada.

Si es importante, volverán a llamar.

(Móvil)

Dime, Elías.

Dios mío.

Vale, vale.

¿Qué ha pasado?

No hemos conseguido evitarlo.

Ha vuelto a actuar y ahora ha ido mucho más lejos.

Ha matado a una chica del barrio.

(SUSPIRA)

(SUSPIRA)

Cuenta conmigo para lo que necesites.

Estaré disponible las 24 horas.

No corras organizando equipos. ¿Por qué dices eso?

Desde que renunció Osorio estoy al mando de la operación.

En jefatura no opinan igual.

No podía trabajar a su manera y se ha ido harto

de no hacer las cosas como le gusta. -¿Cuándo se va?

-Hoy. Dijo que vendría a despedirse.

-María, pídele el teléfono. Que no se escape.

Procura que esto no llegue a la prensa todavía.

Hasta que tengamos más datos.

Hemos jugado con fuego y nos hemos quemado.

¿Y me pides que controle a la prensa?

El agresor ha actuado esta madrugada.

Y esta vez ha ido más lejos.

La ha matado. -¿Cómo lo sabes?

Era su último paso por dar.

El agresor ha matado conscientemente para demostrar su poder.

No debería subestimar a ese criminal.

Por experiencia sé que estar prevenida

no es suficiente para evitar acabar como ella.

Si me has llamado para convencerme de que no haga de cebo, ahórratelo.

Ahora más que nunca estoy convencida.

No me harás cambiar de opinión.

-Ven conmigo a cenar esta noche.

-Gracias, pero no.

-Y te doy el paseo en moto pendiente.

-Ya veremos, pero no te hagas ilusiones.

Ni con la cena, ni el paseo.

-Estoy enamorada de otro. No te enteras.

-¿Desde cuándo te gusta otro chico?

-Desde hace unas semanas. Pero prefería no decir nada a nadie.

-Aún está en el aire. Si organizo la timba, te aviso.

-Perdone, don Fernando. He oído que suspenderá la timba.

Si piensa que le daré un chivatazo a mi hermano, se equivoca.

Que él sea policía, no es motivo para desconfiar de mí.

Se lo demostré al advertirle del peligro

de apostar en las carreras.

-Siempre gana el mismo.

(FERNANDO SILBA)

Para, Jairo, para.

Publicar un artículo con tantas prisas

sin consultar a nadie solo le hace juego al criminal.

Le han incitado a actuar. Y yo he constatado lo que ha pasado.

Te estás pasando de la raya.

Le filtraremos información para tranquilizarle. ¿Vale?

-No sé qué decirles.

Me estoy hartando de escribir al dictado.

-Viendo a Nacha con las ideas tan claras,

creo que debería apoyarla y ser el cebo.

Ni en broma. No lo voy a consentir.

Si Nacha puede hacerlo, yo también. Soy una más de la comisaría.

No lo eres, Lola.

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  • Capítulo 36

Servir y proteger - Capítulo 36

16 jun 2017

Elías descubre que Nacha va a ser el cebo e informa a Miralles. Sergio aprovecha que la relación entre Alicia y Rober no va muy bien para jugar sus bazas. Marcelino no quiere volver a trabajar para Quintero y éste se entera de que Jairo es hermano de Rober.

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Añadir comentario ↓

  1. Irina

    Molesta ésta rivalidad entre policías, tienen q trabajar en equipo, juntos,.. Y lo que veo es q siempre están discutiendo unos y otros y criticando cada dos por tres!.Y ese tal Salva,no me gusta nada..

    22 jun 2017
  2. Carla

    Excelente.

    17 jun 2017
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