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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 346 - ver ahora
Transcripción completa

A veces estás abajo, a veces estás arriba.

¡Alto, policía!

Tiren las armas. ¡Los brazos en algo!

El edificio está rodeado.

Tenía que infiltrarme en la organización de Somoza.

Así que me hice pasar por policía corrupto

y fui ganándome su confianza.

Era parte de la operación Valentina,

cuyo objetivo es desarticular su red de narcotráfico.

¡Tengo derecho a decirte que fue él y se pudra en la cárcel!

¡Tranquilízate, Julio! ¡No puedo tranquilizarme!

(OLGA) -Estás muy nervioso, no sabes lo que dices.

-La que no lo sabe eres tú.

Está enfermo,

conocer la falsa muerte de Quintero lo destrozó.

Creo que conocer la verdad le haría mucho bien.

Julio nunca me haría daño, ¡nunca!

En condiciones normales no,

pero tú misma lo has dicho.

El problema no es él, es su enfermedad.

Si el médico no consigue controlarla

¿cómo lo harás tú?

¿Qué tal la reunión? -Muy bien. Ya hemos acabado.

Tengo la información necesaria para poner en marcha el litigio.

-Estupendo.

-Nos vemos pronto, Nerea. -Adiós, Iván.

-¿Estudiaste aquí -En Santander, soy de allí.

-No me digas ¿En serio?

Solía veranear ahí de adolescente con mi familia.

-¿No nos habremos encontrado?

-No, no creo.

Me acordaría.

-Deja el discurso racional a un lado.

El amor no entiende de razones, obstáculos ni nada.

-Es que...

quizá...

ese sea el problema.

No siento por ti lo que debería sentir.

-Karim me dijo que le dijiste que no querías volver con él.

Sé perfectamente lo que se vive

cuando estás conviviendo con una mujer a la que quieres

y que no va a suceder nada.

Lo digo por Lola, vamos.

-¿Qué tendría que hacer? Hablar con él

y dejar que escondamos un micrófono en su ropa.

Lo haré.

Para demostrar que no un traficante y no tiene qué ocultar.

Nos interesa que vena que no tengo que ver con sus asuntos.

-No sé qué me ocultas, pero me preocupa.

Escucharemos en todo momento.

Si se produce una situación de peligro

acudiremos enseguida.

No sé qué te habrán dicho ellos,

pero todos mis negocios están en orden y son legales.

"¿Por qué no me das una sonrisa?".

No se oye nada.

No sé, ¡maldita sea!

¡Nunca te pude perdonar la muerte de mis dos hijos!

-No me siento libre para expresar lo que siento

porque tengo miedo.

-Lo sé, esta enfermedad es una mierda.

Por eso llamaba a mi médico,

necesito que dé con el tratamiento adecuado.

-Ojalá lo consiga pronto.

Pero no puedo estar contigo.

-Olga, yo te quiero.

-Y yo a ti.

Ojalá fuese suficiente, pero no lo es.

-Somoza, ¿está bien? ¿Qué le pasa?

Somoza, ¿le pasa algo?

Oiga, ¿qué le pasa?

¡Ayuda aquí abajo! ¡Una ambulancia!

¡Una ambulancia!

¡Somoza se ha desmallado!

¡Mírame! ¡Mírame!

(GRITA) ¡Mírame!

(Música emocionante)

Olga, ¿qué haces aquí a esta hora? ¿De fiesta con Paty?

-No estoy para fiestas, pero sí venía buscando a Paty.

Está limpiando el extractor. La llamo: ¡Paty!

Sal, que ha venido Olga.

Qué carica traes, cariño. ¿Te pongo algo?

-Sí, una tila. Ha sido un día un poco duro.

-Muy bien.

-Olga, ¿qué pasa?

-Quería hablar antes de ir a casa, pero si estás liada da igual.

-No, qué va.

¿Ha pasado algo?

¿Has discutido con Julio otra vez?

-Lo hemos dejado.

-¡Qué dices!

-Venga, anda, siéntate.

A ver, ¿tan mal estabais o qué?

-Chicas, yo os dejo esto aquí

y me voy, hablad de vuestras cosas. -No, quédate.

Si hay confianza.

Y me das tu opinión, no sé si he hecho bien.

-¿Has roto con él por la charla que te dio tu madre?

-En parte sí,

pero he hablado con mi padre y me ha hecho ver que no era feliz.

Me estaba superando.

-¿Como que superando?

-Bueno, es que...

Es que a Julio le pasa una cosa, pero es delicado.

-Mujer...

Cuenta con mi total discreción, ya lo sabes.

-Sufre trastorno de bipolaridad.

-¡Válgame!

En Barinas había un chico así.

Sus padres pasaron lo indecible hasta que lo diagnosticaron.

Pues es un problema gordo.

-La dolencia se puede controlar con medicación

y los enfermos pueden llevar una vida normal,

como la que llevaba Julio hasta hace poco.

-Ya. ¿Pero si se descontrolan?

-Pues tienen cambios de humor muy bruscos.

Tan pronto están eufóricos como depresivos.

-O cabreados. Como con lo del horno.

-Sí, si les da ataque de ira es mucho peor.

Se ponen a gritar a todo el mundo, tiran cosas...

Se vuelven muy desconfiados.

Incluso conmigo, por más que le diga no atiende a razones.

-Deja de darle vueltas.

Creo que has hecho bien.

Tampoco te puedes hacer cargo de su enfermedad.

-Además, sé lo que es que tu pareja te grite.

Cuando empiezas a temer sus reacciones lo mejor es

cortar por lo sano.

-A todo esto, ¿cómo se lo ha tomado?

-Sorprendentemente bien.

A ver, ha sido un palo porque no se lo esperaba.

Pero cuando le he dicho que no quería seguir

se ha quedado petrificado.

Se ha calmado de golpe.

Al final incluso me ha dado la razón.

-Mira, bien, ¿no? Un alivio.

-Sí, mucho mejor así.

-Pero me siento mal.

Que reaccione tan razonablemente me ha hecho pensar

que soy una cobarde y le doy la espalda en todo.

-¿Qué dices? Que no. -Que no, al contrario.

Lo que has hecho ha sido echarle mucho valor.

-Claro, tía. Vamos a ver,

primero tiene que estar bien él para tener una relación contigo

o con quien sea.

Cuando la medicación le haga su efecto,

y si sigue bien,

entonces os plantearéis lo vuestro.

Hasta entonces creo que has hecho muy bien.

-Bueno, gracias, chicas.

En fin, dadle prioridad a la autopsia de Somoza.

Venga.

Sí, espero el informe.

Gracias.

(Llaman a la puerta)

¡Adelante!

Inspectora, traigo a la señora Collantes.

Gracias, Nacha, puedes retirarte.

Siéntese, por favor. Le agradezco que haya venido.

¿Acaso me ha dejado alguna alternativa?

Ahórrese la cortesía, quiero presentar una quejar formal.

¿Una queja?

No hay derecho a que vayan a mi casa como si fuera una delincuente.

Verá, cuando se lo explique lo entenderá.

Siéntese, por favor.

¿Qué es lo que quieren de mí?

Ya hice lo que me pidieron.

Traicioné a Alejandro con esos micrófonos por su culpa.

Nuestra relación no será la misma.

Escúcheme, Sofía.

He querido informarla personalmente.

Ojalá no tuviera que darle esta noticia.

¿Qué es lo que ha pasado?

Alejandro Somoza ha sufrido una parada cardiorrespiratoria.

Lamento comunicarle que ha fallecido.

(Música dramática)

¿Qué está diciendo?

No, no, no. Eso no es posible.

¿Esto es otro de sus trucos?

Desgraciadamente no.

¿Cómo puede ser? ¡Estaba perfectamente!

Es pronto para responder a esa pregunta.

Esperemos que la autopsia arroje luz sobre las circunstancias.

Tras su visita se sintió indispuesto

y se desmayó. Las maniobras de reanimación

no funcionaron.

El SAMUR tardó cinco minutos, pero no había nada que hacer.

¡Pobre Alejandro!

No se merecía acabar aquí solo.

Ustedes tienen la culpa.

Entiendo su dolor, pero le recuerdo, señora Collantes,

que Alejandro Somoza fue detenido bajo graves acusaciones.

A saber qué le habrán hecho para que muera tan repentinamente.

¿Qué insinúa?

Tal vez el policía que dice que le agredió

se tomase la justicia por su cuenta.

Somoza recibió un trato exquisito,

igual que todos los detenidos.

Usted lo vio antes de morir.

¿Le pareció que hubiera recibido un trato violento?

No estoy hablando de maltrato físico.

Estoy segura de que lo presionaron para llevarlo al límite.

Eso es maltrato psicológico.

No le voy a consentir tales insinuaciones.

Alejandro Somoza desde que entró por esa puerta

se mostró orgulloso y seguro de sí mismo,

no me lo venda como un hombre superado por la circunstancias.

Alejandro Somoza dirigía con mano de hierro

un imperio criminal.

¿Dónde están las pruebas de ese imperio?

¡Siempre fue un honesto empresario!

En las grabaciones que obtuvimos con su colaboración

él mismo dice que no teme a la cárcel,

mucho menos si es una cárcel española.

¿Qué puede probar con eso?

¡Nada!

Nunca debía haber colaborado con ustedes.

Soñara Collantes, hizo usted lo correcto.

No...

No lo hice.

La última vez que lo veo con vida y es para traicionarlo.

Ese va a ser el recuerdo que me lleve toda mi vida.

¿Qué clase de persona soy?

¿Cuándo podré recuperar su cuerpo?

Me gustaría llevármelo a Colombia

para que pueda descansar en el panteón familiar.

Es lo que él hubiera querido.

Descuide.

En cuanto pueda recuperar el cuerpo yo misma le avisaré.

Ahora, si lo desea, puede marcharse.

Le acompaño en el sentimiento.

Las separaciones son siempre duras,

pero creo que has hecho bien.

Hazme caso.

-Me siento tan rastrera, papá.

-No deberías, no tienes la culpa de haber llegado a ese punto.

-Julio tampoco tiene culpa de estar enfermo.

-Bueno, deja de darle vueltas.

No puedes cargar con esa mochila.

-¿Crees que es de mala persona?

-¡Claro que no, de ninguna manera!

¿Ibas a seguir con él por lástima?

Eso a la larga

os sería más doloroso a los dos.

-No sé, por lo menos se lo ha tomado bien.

Creo que es que va a mejorar pronto.

-Eso no lo vamos a saber.

Pero creo que has tomado la decisión correcta.

-Entonces no sé por qué me siento tan mal.

-¿Sabes lo que necesitas?

Que tu padre te haga la cena.

-No, papá, estás convaleciente. Te la hago yo.

-¿Con ese estado de ánimo?

Para cocinar siempre hay que ponerle mucho amor,

así que deja que tu padre te mime,

ya que no te puede ayudar de otra manera.

-Vale.

(Timbre)

Voy yo.

Julio, ¿qué haces aquí?

-Perdona por venir así, no lo he pensado.

Necesitaba que me diera el aire y me puse a caminar sin rumbo.

-¿Qué quieres? Hemos cortado. -Ya lo sé.

Pero no...

paro pensar en lo que has dicho y lo que debería haber respondido...

-Creí que estabas de acuerdo. -¡No!

-Quiero decir, lo entiendo, pero no creo que sea lo mejor.

¿Podemos hablarlo?

-¿Qué ocurre? -No ocurre nada.

Solo quiero hablar un rato con mi novia a solas.

-Sigo pensando lo que hace un rato.

-¿Qué te cuesta bajar y hablar?

¿Harás que suplique? Solo es un momento.

-¿Qué tal si vuelves a casa, Julio?

Estábamos a punto de cenar.

¡Tú no te metas, no va contigo!

-Sí va conmigo.

Estás gritando a mi hija y es mi casa.

-Tienes razón, Antonio. Perdona.

Los siento, no debería haber levantado la voz.

El aire me ha aclarado las ideas

y necesito compartir contigo lo que estaba pensando.

-¿Por qué no hablamos mañana?

Ha sido un día largo, no lo estropees más.

-Por favor, no me dejes tirado ahora.

-Julio, lo siento. La decisión está tomada.

No te quiero hacer daño, pero no me presiones más.

-Muy bien, como quieras.

No te necesito para nada.

(Música triste)

(LLORA)

Parecía muy afectada por la muerte de su exmarido

¡o su prometido!, según se mire.

No, a mí no me puede ni ver.

Además, me parece un poco raro casarse otra vez con el mismo.

Es raro, por eso me sorprende que Sofía

no supiera nada de los negocios ilegales de Somoza.

El amor te puede cegar una vez, ¿pero dos?

Esa mujer sabía que era un narco, eso por descontado.

También te digo que no creo que supiera

el funcionamiento de la organización.

Somoza era muy escrupuloso con los detalles delos envíos.

No encontramos nada, ni siquiera en su ordenador.

Iker se convirtió en su mano derecha

y no daba información.

No creo que fuera de compartir esa información en el dormitorio.

Creo que por eso ella aceptó a llevar la escucha.

Sabía que no iba contar nada y ella no sería sospechosa.

Pues ahora dice que se arrepiente de haber colaborado con nosotros.

En cualquier caso, Somoza se ha llevado la información a la tumba.

Si creyese en el más allá,

ya te digo que este se está descojonando

de nosotros a nuestra costa. (RÍE)

(Llaman a la puerta)

-Inspectora, Marga Fernández viene a verla.

Dile que pase, por favor.

¿Qué querrá?

Hoy es el aniversario de la suya.

Si quieres, me encargo yo de esto.

Llevamos el caso juntos y tienes mucho lío.

Ya, Elías. No, gracias.

Bastante ha sufrido ya, lo menos es atenderla.

Mira qué bien que estéis los dos juntos.

¿Qué, tal Marga? Pasa, por favor, siéntate.

¿Cómo estás? Sé que hoy es un día duro para ti.

Todos los días lo son desde hace siete años.

-Sentimos mucho no tener más información

sobre Almudena. -¡Vaya!

Al menos te acuerdas de su nombre.

Claro, Marga.

La fotografía de Almudena está en todas las comisarías del país.

Su nombre sigue en las listas de desaparecidos.

Suena a poco, pero no tenemos más.

A lo mejor si hubieseis buscado más, pero no.

El caso se archivó enseguida.

Como si una vida competa pudiera desaparecer así como así.

-No teníamos ningún sospechoso al que investigar

ni teníamos ningún indicio.

El Juzgado archivó el caso.

Pero policialmente nunca archivamos un caso hasta que se resuelve.

-Mi hija no se fue voluntariamente.

Fue el juez quien decidió cerrar el caso.

No había indicios de crimen,

de secuestro o de que le hubieran hecho daño.

Para nosotros es muy frustrante llegar a una vía muerta.

Pero a veces ocurre.

Entendemos tu decepción, nos gustaría ayudarte.

De verdad, a la más mínima pista te...

Tranquilos.

No os esforcéis más.

Afortunadamente la voy a encontrar yo.

Para eso he venido.

Para decíroslo personalmente.

¿De qué estás hablando?

Voy a encontrarme con mi hija muy pronto.

Desde luego, no será gracias a vuestro trabajo,

sino a mi fe y a mis plegarias.

Si tienes algún indicio nuevo, por favor, compártelo con nosotros.

Estaríamos encantados de reiniciar la investigación.

Por favor, deja de ser hipócrita.

A ti mi hija te da igual.

Nunca os tomasteis en serio su desaparición.

Te aseguro que hicimos todo lo que pudimos.

Si eso te ayuda a dormir tranquila, perfecto,

pero a mí no.

No me ayuda.

No os necesito.

Y Almudena tampoco.

Gracias por nada.

-María, gracias por ayudarme antes con el extractor.

Pensé que no iba a acabar nunca.

-Entre las dos en un momentico lo hemos hecho.

-¿En un momentico?

¿Has visto la hora que es?

-Joder, con razón estoy reventada y con ganas de cerrar.

-Creo que voy a llamar a Olga, a ver qué tal sigue.

No sé, igual quiere que me pase por su casa o algo.

Me ha dado antes una penita, la pobre.

-A mí el que me da pena es Julio.

-¿No decías que había hecho muy bien en dejarlo?

-Por supuesto.

Pero una cosa no quita la otra.

El pobre, ese descontrol que tiene no es culpa suya.

Es la enfermedad.

Luego se le muere el padre, lo deja la novia.

No sé, se tiene que encontrar muy solico.

-No, si muchos amigos no tiene tampoco.

Hola, Julio. -Buenas.

Un buen gin-tonic.

¿Qué pasa?

Esto es un bar, ¿no?

-Sí, corazón, pero estábamos a punto de cerrar.

-No me irás a hacer el feo de largarme sin tomar nada.

-Julio, no es hacerte ningún feo.

Estamos cerrando, ¿no lo ves?

-¿Qué pasa?

¿No queréis dinero?

-No es cuestión de eso, seguro que hay pubs

deseando hacer caja.

Si te sirvo una copa fuera de mi horario

me buscas un lío. -¡Joder! ¿Qué os cuesta servírmela?

¿Tanto os estoy pidiendo? -Oye, Julio,

lo estás pasando mal, pero no te pongas así con nosotras.

-¿Tú qué coño sabes?

¿Eh?

(GRITA) ¡Que de qué cojones me hablas!

-Por favor, tranquilízate.

No eres así, es solo un bache.

Sé que lo estás pasando mal, que Olga y tú lo habéis dejado

y lo ves todo muy negro. -Ah, claro, ya lo sabes.

Seguro que ya todo el barrio lo sabe.

¿No?

¿Ha venido ella a contároslo?

-Lo está pasando muy mal.

Ella te quiere muchísimo. -Sí, ya veo cómo me quiere.

Me acaba de dar con la puerta en las narices.

No quiero saber nada más de Olga.

¡Ni la nombres! -Oye, Julio,

tranquilízate o tendré que llamar a alguien para pedir ayuda.

-¡Ah!

Entiendo.

También os ha dicho que soy un enfermo.

Que estoy desequilibrado y que...

que hayamos roto es culpa mía.

¿No? ¿Por eso me miráis así?

-¿Así cómo? -¡Como si estuviera loco!

¡Cómo si fuera un leproso!

Seguro que a otro le serviríais, pero a mí no.

Yo no me merezco un trago ni una novia...

ni una vida normal.

-Julio, cariño, me encantaría ayudarte.

-¡Pues ponme un maldito gin-tonic!

-Eh, ¿qué pasa aquí?

-No pasa nada aquí.

-¿Seguro? Se te oye gritar desde fuera.

-Julio quería tomar una copa, pero estamos cerrando.

-Pues eso tiene fácil arreglo.

Hay un bar de copas a dos calles.

Llevan todo el día trabajando, quieren irse a casa a descansar.

-¿Quién te ha pedido tu opinión?

-No es cuestión de opinión, es cuestión de educación.

No vas a faltar al respeto a mis amigas.

¿Qué haces? Venga, a ver, no empeores las cosas.

-¿Tú quién te crees que eres? ¿Mi padre?

-Yo solo te he dado un consejo. Así que vete,

tengamos la fiesta en paz.

-Sí.

Me voy a ir.

Me voy porque me tenéis harto con tanta chorrada.

¡Ah!

Si ves a Olga le dices de mi parte que...

Da igual, no le digas nada.

Paso de ella.

Y de vosotras.

Y de todo el jodido mundo.

-¿Qué le pasa a este? ¿Ha bebido, se ha metido algo?

-No, no.

Él no es así.

Está pasando por una mala racha. -Sí, ha tenido un mal día.

-Pero va a acabar como grite así en los bares de copas.

-Me ha dado muchísimo miedo.

Menos mal que has entrado, Jesús, de verdad.

-En el momento oportuno, estaba por llamar a la policía.

Muchas gracias, Jesús. -No, no.

No me des las gracias.

Es lo que hacemos los amigos, ayudarnos.

-Me va a dar mucha pena que os vayáis

si vendéis la tienda.

A mí también.

-Ha sido duro, ¿eh?

¿Crees que hicimos lo posible por encontrar a Almudena?

¿Estás de broma? Interrogamos a todo el mundo.

No dejamos a nadie.

Todavía recuerdo aquellas prisas y contrarreloj por encontrarla.

En un caso de desaparición

las primeras 48 horas son cruciales.

No entiendo este rebrote de esperanza que tiene Marga.

Ahora al despedirse de mí me ha vuelto a decir

que va a abrazar a su hija otra vez gracias a la fe.

Supongo que es normal, ¿no?

Perder a un hijo tiene que ser terrible, pero...

¿que desaparezca?

Tiene que ser peor, porque no tienes opción al duelo.

¿Qué haces, cómo vives después de eso?

Elías, no sé.

Supongo que te agarras a la fe, la providencia o yo qué sé.

Pero nosotros nos tenemos que agarrar a las pruebas

y pruebas no teníamos.

¿Y si no supimos encontrarlas?

No te tortures, Claudia.

Sé que es una putada no resolver un caso por falta de pruebas,

pero hay que lidiar con eso. No todo va a ser éxitos.

Venga, creo que debes irte a casa a descansar un poco.

¿Y tú qué? ¿Tú no vas a ir?

Yo también.

Pues venga.

¿Ya estáis aquí?

Gracias por cuidar de Leo.

Cariño, nos encanta ejercer de abuelos.

Ojalá nos lo pidierais más a menudo.

-Sobre todo si es para reunir pruebas contra Somoza.

¿Cómo va la investigación?

¿Tenéis ya algo de peso?

¿Quién se lo dice?

¿Qué nos tenéis que decir?

¡No me digas...

que ese criminal está en libertad!

No, Marcelino, libre no.

Pero tampoco podrá ser juzgado.

Somoza ha muerto en el calabozo.

Todo apunta a un fallo cardíaco.

¿Cómo?

¿Ha muerto detenido? ¿Cómo es posible?

Tendremos que esperar a la autopsia.

Ha sido una puñetera casualidad, muerte natural.

Evidentemente, esto no estaba en los planes.

Todo mi trabajo de meses no ha servido para nada.

No le deseo la muerte a nadie, pero...

al menos ya no meterá más droga en el país.

El problema es que no sabemos nada de su organización.

En los registros no encontramos pistas

sobre rutas, contactos, facilitadores, nada.

Teméis que siga funcionando a pesar de su muerte.

Seguro que alguien ocupa su puesto.

Es un negocio demasiado jugoso como para desaparecer sin más.

Mi misión no solo era detener a Somoza,

sino desarticular su organización. He fallado.

Es normal que ahora estéis deprimidos,

ha sido un chasco muy grande. Pero ya se verá.

La investigación sigue su curso, ¿no?

(Música de tensión)

(Llaman a la puerta)

-Llegas tarde.

-Vengo tan rápido como he podido. Estaba cenando cuando llamaste.

-¿Tengo que pedir disculpas por interrumpir tu cena?

-Cuéntame, ¿qué tal ha ido tu visita con Alejandro?

-Mejor que bien.

-¿Has conseguido que se incrimine? -No.

Demasiado listo para caer en una trampa tan tonta.

-¿Entonces por qué se te ve tan satisfecha?

Necesitamos pruebas incriminatorias para que vaya a prisión.

-Hay cosas mucho peores que la prisión.

-¿Como qué?

-La muerte.

-No.

No puede ser.

-Sufrió una parada cardíaca después de mi visita.

¿Quieres una copa?

-Si no fuera imposible matar a alguien en el calabozo

de una comisaría y salir libre

pensaría que eres la causante de esa muerte.

-Por supuesto que lo soy.

-¿De qué estás hablando?

-No existen las casualidades, solo los planes bien elaborados.

Ya te lo dije, Sergio.

He matado a Alejandro Somoza

ante las mismísimas narices de la policía.

-¿Cómo? -Con un beso.

Cargado por todo el rencor por lo que me hizo sufrir

y los labios impregnados de digitoxina,

un veneno capaz de provocar un paro cardíaco en horas.

No me mires así.

No estoy tan loca, me había tomado un antídoto.

-¿Que no estás loca?

Has envenenado a tu exmarido en plena comisaría.

No puedes salir bien de esta.

Encargarán una autopsia y lo averiguarán.

-A esta hora estarán abriendo en canal a ese cerdo,

pero no hallarán nada.

La fórmula es indetectable, ¿por quién me tomas?

Ya te lo dije, Sergio: no me subestimes.

Sé lo que quiero y lucho por conseguirlo.

Para todo el mundo, el gran capo colombiano,

Alejandro Somoza,

ha muerto de forma natural.

Si vieras cómo le he llorado a la inspectora...

¡De Oscar!

¿Quién va a sospechar de esta pobre y afligida viuda?

-Al final lo has hecho.

Has llevado a cabo tu venganza.

-¿Y sabes lo mejor de todo qué es?

Que he podido decirle cuánto le odio.

Creo que ha sido lo suficientemente listo

como para darse cuenta de que fui yo quien lo ha matado.

Es perfecto.

Estoy tan frustrada.

Necesitaba que respondiera ante la justicia

por las muertes de Róber y Jairo.

Se lo había prometido a su madre, Iker.

Al menos te queda la satisfacción de haberlo visto entre rejas.

Sí.

Y dejar de estar preocupada por las amenazas a Leo.

(Móvil)

Julio, ¿se habrá enterado?

No, imposible.

Julio, ¿qué tal? ¿Ha pasado algo?

"Sé que es tarde,

pero no sabía a quién llamar.

Solo te tengo a ti".

¿Estás borracho?

"Ese no es el problema.

El problema es que estoy solo.

No le importo a nadie, Alicia.

Podría desaparecer hoy mismo y nadie lo notaría".

No digas eso. Yo te echaría de menos.

Y Olga también.

"Olga me ha dejado".

Vale.

Cojo el coche y voy a verte. ¿Estás en casa?

"Sí".

Dame 20 minutos, hasta ahora.

(Música emotiva)

Vete tranquila.

(Música de misterio)

¿Qué tal me queda?

Pronto todo esto será mío.

-Se te ve cómoda.

Pero habrá a ver qué dice el testamento.

-No te preocupes por eso, déjalo en mis manos.

¿Has empezado lo que te pedí?

¿Qué tal van esas transferencias? -En marcha.

Pero he preferido hacerlo por partes.

Aun así con cantidades elevadas, podrían llamar la atención.

-Estoy segura de que lo harás de forma discreta

para que pase desapercibido.

Nos jugamos mucho en esto.

-Por supuesto, lo tengo muy presente.

Procederé con la mayor discreción.

-Ahora dejemos de hablar de negocios.

Necesito un poco de diversión.

No me digas que me tienes miedo.

-Me acabas de confesar que has matado con tus labios.

-No seas tonto.

No me quedan restos de veneno.

Además, nunca te haría ningún daño.

-Ya.

Porque me quieres, ¿no?

-No te lo tengas tan creído.

No te haría daño porque te necesito para mover el dinero de Alejandro.

-Claro.

Necesitas al experto en lavado de dinero

para encargarse de tus asuntos.

-¿Por qué no seguimos celebrando en el hotel?

-Claro, a tus órdenes.

-¿Quieres que prepara algo ligero? Es un poco tarde.

-No hace falta, ya veré qué puedo picar.

-Venga, no sigas enfadada conmigo, por favor.

Ya te he dicho que no me importa que se quede en el piso.

Me parece un tío majo y eso.

-Él también habla muy bien de ti.

-Fíjate qué bien. Hala, todos tan amigos.

-Venga, pues todos tan amigos y tan contentos.

-Aunque eso de la amistad también tiene sus cosas.

El exceso de confianza y eso.

-¿De qué hablas?

Pues que el otro día Karim me preguntó por tu vida sentimental.

Fue el día que le diste calabazas.

Me preguntó si había alguien más.

-Jo, de verdad, es que hay que ver cómo sois los tíos.

Si os rechazan siempre tiene que ser por otro,

nunca por vosotros mismos.

-No lo dirás por mí.

Tengo muy claro que si me rechazan es por mí mismo.

Aunque a Karim no le ha pasado nunca,

tan... no le habrán rechazado muchas veces.

Preguntó si habías traído a alguien.

-No le dirías lo nuestro, ¿no?

-Evidentemente no le dije lo nuestro.

Pero me molestó un poco tener que mentirle a la cara.

-¿Pero qué ganaría Karim con saber que nos hemos acostado?

Para una noche, tan poco, es que...

(FEDE TOSE) ¿Qué te pasa?

(Música dramática)

-que ahora entiendo muchas cosas.

-Karim, ¿no te ibas a cenar con unos amigos?

-Sí...

Pero ha habido un cambio de planes y estaba esperando para cenar

con vosotros.

-¿Quieres que prepare una ensalada de quinoa?

-¿Me habéis estado mintiendo todo este tiempo?

-Eso no es verdad, Karim. -No.

-Te pregunté si había otro.

Os pregunté, y me lo negasteis.

-Porque solo somos buenos amigos

y nos hemos acostado una noche, pero ya está.

-¿No estás enamorada de él?

-¿A ti qué te pasa?

¿Solo te puedo rechazar si estoy enamorada de otro?

¿Sabes lo engreído y pretencioso que suena?

-¿Sabes lo imbécil que se siento por enterarme así?

¿Por qué no me lo habéis dicho?

-Porque es mi vida y no te debo ninguna explicación.

Me tenéis ya los dos...

-Coño de nochecita.

-El dueño era un personaje. -Sí.

Por eso es mi restaurante favorito.

-No me extraña, la comida estaba buenísima.

He flipado con la explicación de los platos.

Nunca pensé que cocina y química fuesen tan ligadas.

-Y pensabas que te tomaba el pelo.

Mira que eres desconfiada.

-Primera vez que conozco a un profesor

que lo deja todo por un restaurante.

Aunque reconozco que sí,

un poco desconfiada sí que soy.

-Bueno, te habrán dado motivos. -¡Lo encontré!

Bueno, ha sido una noche genial.

Y la tarde también.

-Para ser improvisado, no ha estado mal.

-Desde luego.

Hacía tiempo que no lo pasaba tan bien con un chico.

-¿Porque hace mucho que no quedas

o porque han sido experiencias desastrosas?

-Más bien lo segundo.

De hecho, lo de desastrosas se queda corto.

-Y me equivoco o el chico de La Parra

forma parte de ese pasado desastroso.

-Se notaba la tensión, ¿no?

-Podría colgarme la medalla y decir que soy muy observador,

pero sí, se notaba a la legua.

-Es un compañero de mi anterior trabajo

y también el último error que he cometido.

Ya no trabajamos juntos, no tengo que verlo a diario.

-Ya, veo que no te apetece hablar de él.

-Nada en absoluto.

Y tú, ¿qué?

¿Cómo es que no tienes pareja?

-Digamos que no he tenido buena suerte.

Mis amigos se emparejan y se empeñan en presentarme chicas,

pero es un desastre.

Con la última no tenía nada en común.

¿Sabes lo larga que se hace una cena con quien no tienes química?

-¿Y hoy?

¿Se te ha hecho larga la cena?

(RÍEN)

-Se ha pasado en un suspiro.

Y llevamos juntos desde las 16:00.

-Sí, se me ha pasado volando.

No es fácil conectar así con alguien.

-No.

No es fácil.

(Música emotiva)

-¿Nos vamos?

-Creo que mejor me voy a casa.

-Tengo el cargador, podemos hacer algo.

Ir a mi hotel y seguir improvisando.

-Es mejor dejarlo por hoy.

Ha sido un día fantástico,

prefiero ir poco a poco.

-Ya...

Claro, no tenemos ninguna prisa.

¿Hablamos?

-Te llamo.

Buenas noches.

(Timbre)

-Gracias por venir, Alicia.

No sabía a quién llamar.

Soy tu hermana, puedes llamarme cuando quieras.

La medicación no se puede mezclar con alcohol.

Puede ser muy peligroso.

Alicia, estoy jodido.

Lo último que necesito es un sermón de los tuyos.

Vale.

Cuéntame qué ha pasado, por qué lo habéis dejado.

Me ha dejado ella.

Y la entiendo.

Soy una carga para cualquiera.

Fui un iluso al pensar que la relación podía funcionar.

Pero habéis estado bien mucho tiempo

creo que te quiere de verdad. Corta el rollo.

Olga no me quiere.

O no me habría dado la patada cuando más la necesitaba.

Pero que no la culpo, de verdad.

¿Quién querría salir con un enfermo?

Soy un mierda, un perdedor.

Oye, eso no es cierto.

No hables así de ti mismo. Venga ya.

Tú vales mucho.

Alicia...

todo lo que toco se va a la mierda.

Esa es la realidad.

No sé cómo abrí una empresa tras haber hundido T. Quintero.

Cualquier inconveniente me supera por pequeño que sea.

Es pronto para que tires la toalla.

El negocio acaba de arrancar.

Olga no cree que pueda sacarlo.

Igual no quiere presionarte. Claro.

Se ha dado cuenta de que no sirvo ni para lo que he estudiado.

Soy un completo inútil.

Basta.

No, no me mires así.

Me has llamado para pedir ayuda y eso voy a hacer:

ayudarte. Suelta eso.

No pienso quedarme a ver cómo te destruyes.

(Música dramática)

No sé qué voy a hacer sin ella, Alicia.

Yo no puedo seguir solo.

(SOLLOZA)

Tienes que ser más positivo.

¿Por qué no te duchas y acuestas?

Mañana desayunamos juntos. Te ayudaré a salir de esta.

No, tienes un hijo del que ocuparte, un trabajo.

No puedes cargar conmigo.

Si al menos papá estuviera vivo...

Todo sería diferente.

A tu padre no le gustaría verte así.

Tienes que luchar para salir de esto.

Mientras trabajé con él,

viviendo aquí los dos juntos,

mantuve esta mierda a raya.

Me sentía querido, útil.

Me sentía una persona normal.

A veces discutíamos, sí,

pero él siempre sabía cómo reconfortarme.

Me hace tanta falta...

(SOLLOZA)

Mira...

Lo que voy a contarte es algo muy delicado.

Llevo mucho queriendo compartirlo, no he podido hasta ahora.

¿Contarme el qué?

Nuestro padre está vivo.

No murió como piensas.

(Música tensa)

¿Qué clase de broma es esta?

No es ninguna broma, es la verdad.

Tu padre está vivo.

¿Tú me quieres volver loco o qué?

¿Es algún truco para demostrarme que no tengo que beber?

Parece una locura, pero es real.

Ni siquiera debería contártelo

porque forma parte de una operación del CNI.

Pero no puedo verte sufrir más, por eso te lo he contado.

El hombre al que Somoza encargó la muerte de nuestro padre

era un agente del CNI,

un espía infiltrado que necesitaba ganarse su confianza.

Por eso simuló su asesinato.

Pero está vivo, lo sacaron del país.

¡Mientes!

¡Eso es imposible!

¡No se hubiera ido sin decirme nada, no me hubiera dejado sufrir así!

Pidió despedirse varias veces, no se lo permitieron.

Era demasiado arriesgado.

Somoza no podía descubrirlo,

por eso todos debían pensar que había muerto.

¿Y tú?

¿Cómo es que tú sí sabes todo esto?

Es distinto, soy inspectora de policía.

He estado implicada en los casos de Somoza y de Quintero.

Pero creí que estaba muerto. Cuando vine a decírtelo

estaba convencida de su muerte.

Fue después cuando lo supe.

Dime una cosa.

¿Tú te despediste de papá?

Sí.

Estuve con él la noche que lo sacaron del país.

(FURIOSO) ¡Se despidió de ti, maldita sea!

¡Se despidió de ti!

¡Tú, que siempre has renegado de él y tratado como a un criminal,

y me dio la espalda!

Julio, no tuvo elección. ¡Cállate!

Cállate, Alicia.

Tú lo sabías y no me dijiste nada.

Me has dejado sufriendo durante meses su muerte.

¡Y era una farsa!

Cálmate, por favor. ¡Fuera!

¡No quiero saber nada más de ti, no quiero saber nada más de nadie!

¿Te enteras? ¡Fuera!

¡Fuera de aquí!

(GRITA)

(GRITA)

Ha sido un desastre.

Está completamente hundido y solo he conseguido empeorarlo.

Venga, cuéntame.

(Música emotiva)

Se lo he dicho, Iker.

Sé que teníamos que esperar... ¿En serio, Alicia?

¿En serio has revelado un secreto de Inteligencia a un civil?

¿Sabes en qué situación me coloca eso?

Sí, lo siento. Pero tenías que haberlo visto.

Olga lo ha dejado, la enfermedad está descontrolada

y le ha dado por beber.

A ver si no se va a la plaza a gritar que su padre vive.

Escúchame, por favor.

Era la única forma que tenía de darle esperanzas.

No dejaba de repetir lo solo que está.

Creí que era buen momento para contarle la verdad

porque me daba miedo que pudiese hacer alguna tontería.

¿Cómo se lo ha tomado?

Fatal.

Se ha sentido traicionado por Quintero y por mí.

En vez de alegrarse se ha puesto hecho una furia.

Bueno, cariño, es comprensible.

Ya se le pasará.

Julio está fatal, Iker.

No sé qué más hacer para ayudarlo,

pero me supera verlo así.

Oye...

Lo siento de verdad.

Mañana hablaré con Fidalgo sin falta.

Por eso no te preocupes.

(SOLLOZA)

Venía... -Por un vaso de leche con galletas

Es lo que tomabas cuando no podías dormir.

Todavía me acuerdo.

-¿También te has desvelado?

-Sí, esto aquí con "Las 100 recetas de ensaladas sorprendentes".

Aun así no consigo dormirme.

Son demasiado sorprendentes para mí.

Siento haberme ido enfadada a mi cuarto.

Y con el estómago vacío.

-Yo tampoco he estado muy fino, la verdad.

No puedo enfadarme porque te acuestes con Fede u otro.

Ni somos pareja ni vamos a serlo, así que...

-Es normal que te moleste enterarte así.

No sé por qué no te lo conté antes.

Supongo que no quería malos rollos.

-No te ha salido muy bien la estrategia.

-¡Qué desastre!

No estoy acostumbrada a estos líos.

Fede es mi amigo y tú, pues...

también quiero que lo seas.

-Si soy tu amigo, ¿por qué no me cuentas lo de Fede?

¿Fue una noche o empezabais algo y he llegado en mal momento?

-No, no, no.

Qué va, para nada.

Fue algo inesperado.

No lo teníamos planeado.

Salimos de fiesta, lo pasamos bien y al llegar a casa...

pues eso.

Pero ya está, ¿eh? Que Fede es mi compañero de piso

y uno de mis mejores amigos.

-¿No sientes nada más por él? -No.

(SUSPIRA)

No sé.

Esto confundida, no sé ni lo que quiero ya.

-Tranquila.

Además, no te voy a preguntar más ni te voy a agobiar.

-Muchas gracias.

Me alegra haber hablado contigo, ahora podremos dormir.

-Sí.

Bueno.

Por cierto, ya me voy, que va siendo hora.

Espe, yo...

mañana por la mañana me voy a un hotel.

-¿Por qué?

No hace falta.

¿Precisamente ahora que hemos aclarado todo?

-Justamente por eso.

Tengo claro que no puedo hacer nada contigo.

Así que... eso duele.

Prefiero no tener que verte día y noche.

-¿En serio? Me siento fatal.

-Que no, mujer. Tengo un montón de amigos que ver,

un montón de cosas que hacer antes de irme a La Haya.

Creo que estaré mejor si me mudo lo que me queda de vacaciones.

-Vale, lo entiendo.

-Buenas noches.

(Música emotiva)

-Espera.

Espera.

Lo siento, pero no puedo.

-¿Qué te pasa?

Pensé que te ponía el riesgo.

-No sé cómo funcionas tú,

pero no me concentro después de lo que ha pasado.

-Lo que ha pasado es que he puesto en práctica

un plan maestro.

Y ha salido a la perfección.

Contaba contigo para celebrarlo.

-Perdona si no doy saltos de alegría.

Has matado a un hombre. -Sí.

Al mismo que te tenía ninguneado y esclavizado.

Deberías agradecérmelo.

-No lo has hecho por mí. -No, no fue por ti.

Lo he hecho por mí.

Por la madre que un día fui.

Fue tanto el dolor que sentí cuando se fue mi niña...

Casi me muero yo también.

-Nadie está preparado para perder a una hija.

-Luego, cuando Andrés quiso venir a vivir conmigo

para alejarse de todo el mundo del narcotráfico

él le convenció con el maldito orgullo.

-Por eso Andrés vino a España, para ser misario de Alejandro.

-Le decía que tenía que demostrarle su valor.

Demostrarle su valor...

¡El valor de convertirse en un criminal!

Por eso vino a España, sí.

Y por eso murió.

Tenía que haber muerto Alejandro.

Así que perdona que quiera celebrarlo.

Puede que tú nunca hayas sentido tanto odio.

-Te prometo que Alejandro Somoza no me da ninguna pena.

Pero aunque se me acuse de la muerte de dos personas no soy un asesino.

No deja de sorprenderme tu frialdad.

Lo siento.

-He sido implacable.

Lo aprendí estando con Alejandro.

Hay que serlo

para dirigir el cartel.

-¿Quedarte con su imperio era parte de tu venganza?

-Por supuesto que sí.

Pero me encontré un aliciente con el que no contaba.

Tú.

Sergio...

tú y yo vamos a controlar los negocios de Somoza.

¿No te gusta cómo suena?

-Soy ambicioso, pero no tonto.

Sé que serás la jefa de toda la organización.

Solo seré un empleado.

He pasado de ser esclavo de Somoza a serlo tuyo.

-Te equivocas.

Alejandro no supo ver tu valía, pero yo sí.

Eres muy importante para mí.

Te necesito a mi lado, Sergio.

En los negocios y en el placer.

Sobre todo en el placer.

Mañana tendré que meterme otra vez en la piel

de la viuda afligida y llorosa.

Así que ahora compénsame.

Hazme el amor como solo tú sabes hacer.

¿Te acuerda de Marga Ferrandis?

La madre de la niña que desapareció sin dejar rastro.

Almudena se llama la chica.

Estuvimos buscándola durante meses sin parar.

Al final el juez archivó el caso.

Almudena va a volver.

-¿La policía se ha puesto en contacto contigo?

-No, la policía se desentendió del asunto.

A ver, he tenido que mover ficha yo.

Para ello he tenido que invertir mucho dinero

y por eso no puedo venir a terapia.

-Muerte súbita por causas naturales.

Y la autopsia va a misa.

No, si no cuestiono la autopsia, únicamente...

Me extraña que alguien sin cardiopatías muera de repente.

Hay que tenemos muy poco estilo para presentarse

con esas insinuaciones precisamente hoy.

Discúlpeme, el estilo es algo injusto.

Mi obligación es hacer que se cumpla la ley.

¿Sabes si tenía algún problema de corazón?

No, la verdad que no.

Hacía mucho deporte.

Aunque supongo que eso no evita tener un fallo cardíaco.

Ya, ¿pero no le viste tomar alguna medicación,

si tenía alergia a algo?

Perdona que te atosigue, nos van a freír a preguntas.

Seguramente insinuarán maltrato policial.

Le quería plantear otra cuestión.

¿Tienen asignado algún destino para el agente Lemos?

Entiendo su interés.

Entenderá que no voy a contárselo a nadie antes que a Iker.

Las órdenes están para cumplirlas, no para interpretarlas

y hacer lo que le dé la gana.

Que Quintero vive saldrá a la luz cuando el Ministerio lo decida,

no antes, ¿estamos?

Lo lamento mucho, general.

No me fío de ese chaval.

Es imprevisible.

-Durante mucho tiempo me han hecho sentir

que todo eran imaginaciones mías, ¿sabes?

Pero no,

ahora sé que Almudena está viva, lo noto aquí.

Gracias a ti sé que esto que siento es real.

Tú me has devuelto la ilusión.

Muchísimas gracias, Julia.

-Fue como muy bueno y muy prudente.

La verdad, me gustó así.

¿Has vuelto a saber algo? No.

Pero te mueres de ganas. Sí.

Esta noche hay un par de conciertos que pintan bien, si te apetece.

-Quedamos a las 21:00 en La Parra y vamos donde digas.

¿Cómo lo lleva Olga?

Creo que intuía que era el momento de cortar.

Tu hermano está muy nervioso, tiene crisis seguidas.

Cada vez que tiene una, la toma con Olga.

Eso le hace sentirse culpable y le da otra crisis

y así sucesivamente.

Bueno, yo había reservado una habitación de hotel.

No hubiese dicho nada si no lo hubieras propuesto.

Quería reservar la habitación para prepararla un poco.

-Suena como muy profesional.

¿Es algo que haces a menudo? -No.

No, pero quería que fuese una noche muy especial.

-Me parece una idea maravillosa.

Y me alegro mucho de que lo hayas pensado.

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Servir y proteger - Capítulo 346

14 sep 2018

Sofía confiesa a Sergio que ella ha asesinado a Somoza. Mientras Iker se desespera porque ha muerto sin revelar nada sobre sus negocios. Julio está destrozado por la ruptura con Olga y pide ayuda a Alicia. Un caso sin resolver desde hace años preocupa a Miralles y Elías.

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  1. piscis69

    Hola a todos,solo por aclarar ,el tema del veneno .La propia Sofia le explica a Sergio que se tomo un antidoto para salvarse,eso es creible pero que no salga ni el mas minimo rastro de veneno en la autopsia ,no se ...pero vamos ha podido ocurrir algo asi y lo han aprovechado.En cuanto a las vacaciones de Iker ...una de dos :o nos dan varios capitulos de escenas super chulas y romanticas ,o,va a suceder algo muy gordo.Ultimamente no tenemos avances de la semana,,,no entiendo porq.Lo de sacar a Iker de la serie ,espero que ni lo piensen,para mi son los principales de la serie ahora mismo y las tramas giran alrededor de ellos.Aportan frescura y dinamismo ,son actuales y conectan con los mas jovenes.Espero no cometan ese error.

    18 sep 2018
  2. Felipa

    Venga ya hombre! qué serie tan poco creíble. Resulta que con un beso que le da el mafioso a la mafiosa, se queda pajarito porque ella lleva los labios impregnados de no sé qué veneno...entonces ella ¿como se hubiera quedado, que llevaba encima en veneno?, pues pajarito y medio Jaja, qué tonterías.

    18 sep 2018
  3. Manolo

    A ver, guionistas, sacais actores del reparto, y los guiones cada vez más cutres e inverosímiles, hacéis padecer a los protagonistas, sucesos que no tienen lógica. Alguien debería darse cuenta

    17 sep 2018
  4. lola

    Que chorrada, no puede haber ninguna pareja feliz en ese barrio. Resulta que a Iker lo mandan de vacaciones, forma elegante de sacarlo de la serie. Espero sinceramente que vuelva pronto, .seria una lastima lo hace genial

    17 sep 2018