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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 344 - ver ahora
Transcripción completa

¿Qué broma es esta? -No es ninguna broma.

Uno de los testaferros vive en Cabo Verde.

-Solo un tipo de persona no es capaz de matar unas ratas como estas,

otra rata.

¿Cree que no sé que usted trabaja en el CNI?

¿Cómo sabes que Lemos tiene tratos con Somoza?

Mi colega y yo tuvimos una movida con el madero este.

¿Qué movida?

Somoza le pidió que nos matara a mí y a mi colega.

¿Qué pasó cuando le ordenó mataros? Que se negó.

Vimos cómo Somoza caneaba a Iker.

¿Qué? Sí.

Y debió de darle duro porque cayó de rodillas al suelo.

-Hablamos con el colega de Nando que está en el hospital.

Cuando huyeron con su amigo en la moto pudo ver la matrícula

del 4X4 de Somoza. ¿Y la recuerda?

Sí, es esta. Bien.

Prioridad absoluta: localizar este vehículo.

Confirmado, tenemos el coche a la vista.

Id tomado posiciones. Me avisas cuando estéis.

Recibido, avanzo.

¡Alto, policía!

¡Tire las armas! ¡Los brazos en alto!

El edificio está rodeado. ¡Quieto!

Me importa una mierda fallar al CNI,

lo que me daba miedo era poneros en peligro a los dos.

Iker, escúchame.

Tú no has fallado a nadie,

Somoza está donde debe estar gracias a ti.

Y tú has sido una pieza clave en todo esto.

Fin de la historia.

No me molesta verte,

me has demostrado que no solo eres una buena compañera,

eres una buena amiga.

Estoy deseando verte con la placa puesta.

-Espero que nos veamos antes de que llegue ese día.

-Ya sabes dónde encontrarme.

Mi padre apenas ha puesto la venta en marcha.

-En el fondo, espero que lo de la venta sea como la última vez

y os echéis atrás. -No, esta vez es distinto.

Ahora no tenemos nada que nos ate al barrio,

ninguno de los dos.

¿Esta es tu letra? -Sí.

-¿Y esto qué es?

-Nada.

Eso no es nada, se me había olvidado ahí.

Y, bueno, no sé...

¿Alguna novedad? Todavía nada.

¿Cómo es posible?

Estamos en las oficinas del mayor narco de Colombia,

y no encontramos nada. Perdona la autocrítica,

pero si no pudimos trincar a Quintero,

¿cómo vamos a trincar a un capo mucho mayor?

Hemos tenido un hombre infiltrado.

Deberíamos dar un paso adelante, y asumir que somos una pareja.

-¿Cómo? -Que quiero que seas mi novia.

-No me salían las palabras, menos mal que es un sol,

y me ha dicho que...

que me lo tome con calma.

-El tiempo ha demostrado que lo nuestro no es algo pasajero.

-Tú debes pensar en tu carrera. -Mi carrera no es lo más importante.

Deja el discurso racional a un lado.

El amor no entiende de razones, de obstáculos...

-Es que...

quizá, ese es el problema.

No siento por ti lo que debería sentir.

-Después de tanto trabajo y todo lo que he hecho,

después de haber perdido a nuestros hijos,

no voy a permitir que me quiten todo eso.

Los Somozas unidos somos invencibles.

(Música emocionante)

Pero ¿qué haces levantado tan temprano?

Tomándome un café. Mejor dicho,

un aguachirri, para que no te enfades.

No me enfado, cariño, pero estás convaleciente.

No deberías madrugar tanto.

He dormido muy bien, más de seis horas.

Me parece muy bien, pero tu médico te ha mandado reposo,

así que, a la cama.

¿Me puedes decir la diferencia entre estar en la cama

a estar tumbado en el sofá?

No te lo voy a decir porque ya lo sabes.

Parece mentira que seas médico.

En cuanto al aguachirri, me da igual que sea suave o que no.

El café es un excitante, y te han prohibido los excitantes,

al menos, hasta la próxima revisión. Pero ¿será posible?

Estoy hecho un roble.

El médico ha dicho que dentro de muy poco

voy a llevar una vida completamente normal.

Ya está, dentro de muy poco.

Pero todavía no. Venga, a la cama.

Luego te llevo un zumo.

No hace falta, ya me lo he tomado.

¿Cómo que ya te lo has tomado?

Entonces llevas levantado mucho más tiempo.

Señal de que me encuentro bien. Me parece fenomenal,

pero reposo es reposo, así que, a la cama.

La que me espera con un policía vigilando cada paso que doy.

Si no te portaras como un delincuente... A la cama.

Vale, ya me voy. Tranquila.

Ahora te llevo unas tostaditas y una infusión, ¿vale?

¿O te las has tomado ya? ¡No!

¡A la cama!

Buenos días.

-Hola.

-Menudo despliegue, ¿eh?

Que...

¿Llegaste ayer muy tarde?

-Sí, un poco sí.

-Y no te dio tiempo a cenar, me imagino.

Lo digo por el hambre que...

-Más que hambre tengo prisa.

Me he acordado de un asunto urgente que tengo que hacer

en comisaría antes de que llegue Bremón.

-Ya.

¿Y Karim?

-¿Karim? No sé.

-Que si está en casa.

-Pues...

supongo que estará.

-¿No le vas a esperar?

-Ya te he dicho que tengo prisa.

Dile que le veo luego, ¿vale?

-Buenos días.

¿Ya... te vas? ¿No te tomas un café?

-Ya he desayunado.

-Vale. Que tengas muy buen día.

-Pero me puedo tomar otro café rapidillo.

No se diga que soy mala anfitriona.

-Karim, ¿has dormido bien?

-La verdad es que no.

No dejaba de dar vueltas en la cama,

y no he pegado ojo.

-¿Era algo que te estaba molestando?

-Yo creo que el café me ha salido un poquito...

cargado, así que, no lo voy a tomar para no ponerme nerviosa.

Digo lo de nerviosa por lo del trabajo.

Así que, me voy a...

-Por cierto, ¿qué tal ayer con Pilar cuando os dejé solos?

-Pues estuvimos muy a gusto.

-¿Y qué más? David, cuenta.

Siempre tengo que sacarte la información con sacacorchos.

-Tenemos buen rollo, como si nos conociéramos de toda la vida.

Hace tiempo que no estaba tan a gusto con alguien.

-Eso suena muy bien.

-Se me hace muy fácil hablar con ella.

Incluso, nos dimos un beso. -Ah, ¿sí?

Entonces, ¿cómo habéis quedado?

-En nada.

-¿Cómo que en nada? Está claro que os gustáis, ¿no?

-Sí, pero no tenemos que empezar ninguna relación.

-No, claro que no.

¿Eso significa que no vais a volver a veros?

-Te recuerdo que tenemos en venta la tienda.

En cualquier momento...

nos piramos de Madrid.

-Bueno, no hace falta que nos vayamos.

A lo mejor, podemos cambiar de planes, ¿no?

Nos podríamos quedar en Madrid.

-¿Estás hablando en serio? -Sí, por supuesto.

Hacía mucho tiempo que no te veía sonreír.

Yo solo quiero verte feliz.

Creo que lo mejor es...

seguir con la idea de irnos y poner tierra de por medio.

-Ya, David, pero no estás obligado.

Si quieres llamo a la inmobiliaria y les digo que quiten el anuncio.

-¿Estás dispuesto a cambiar de planes?

-Sí, David, ya te lo he dicho.

Quién sabe. Con un poco de suerte, esta chica

te devuelve las ganas de ser policía y retomas los estudios.

-Eso no va a pasar, papá.

-¿Y por qué no? ¿No era la ilusión de tu vida?

-Sí, pero ya no lo es.

Y ya que me preguntas,

el hecho de que Pilar se esté preparando las oposiciones,

no es un aliciente para mí, sino todo lo contrario.

-¿Qué quieres decir?

-Que verla a diario,

me recordaría mi frustración de no ser policía.

Mi relación con ella no creo que pudiera funcionar.

-Hablas así porque el tema de la banda de Toño está reciente.

Hemos sufrido mucho los dos.

Pero no tienes por qué castigarte.

David, yo solo te pido una cosa.

Que lo pienses bien, estamos hablando de tu futuro.

-No insistas más, por favor.

Ese asunto está zanjado.

Además, tú también querías dejar atrás esta vida,

y olvidarte de María.

Lo mejor que podemos hacer los dos es pasar página,

y empezar una nueva vida

lejos de aquí.

-Ya.

¿Estás seguro?

-Sí.

-Pues, vendemos la tienda y nos vamos de Madrid.

-Pues sí que tienes ojeras, macho.

¿Has estado toda la noche en blanco?

-Sí, no paraba de darle vueltas a... -¿A qué?

¿Qué es lo que te ha quitado el sueño?

-¿No te lo puedes imaginar?

-La verdad es que no.

-¿Tampoco has percibido la tensión en el ambiente cuando ha venido Espe?

-¿Tensión?

Percibir, percibir, no...

Yo no he percibido mucho.

-Se cortaba con un cuchillo.

-Ya, igual, un poquito de tensión sí que había.

¿Habéis discutido Espe y tú? -No se trata de discutir.

-Hay veces que nos ahogamos en un vaso de agua.

Es mejor hablar las cosas

para ver que no son tan graves como pensamos.

-Ya, pero este no es el caso. Ojalá lo fuera.

Espe y yo tenemos sentimientos muy diferentes.

Yo le he pedido que sea mi pareja y ella me ha dado calabazas.

Dice que no siente lo mismo de antes por mí.

-Ahora entiendo el careto que manejas.

-Además, volver a verla, simplemente ha sido...

reafirmarme en algo que ya sabía.

A pesar del tiempo y la distancia, todavía la quiero.

-Lo siento mucho.

Yo te entiendo por qué sé lo que es...

sentir un amor no correspondido.

-Yo me había empezado a hacer ilusiones.

Menudo chasco.

-Ya, es un palo...

-Fíjate, creo que no me dice la verdad.

-¿A qué te refieres?

-Tengo la sensación de que está con otro.

Y tú...

-Yo no soy ninguna persona...

No soy nada.

Esa persona no soy yo.

-No quiero decir que seas esa persona,

digo que tú eres la persona indicada para ayudarme a averiguar si Espe...

-¿De qué estamos hablando?

-Estamos hablando de que si Espe ha tenido algo,

quién mejor para saberlo que tú.

-Hombre, yo no tengo por qué...

saber nada. Yo creo que lo mejor...

es que se lo preguntes a Espe. -Ya lo hago, ¿y sabes lo que pasa?

Que me sale con evasivas.

No me vaciles, Fede. Seguro que tú sabes algo.

-Que no, de verdad. Nosotros hablamos de lo justo.

Del trabajo, un poco de la casa...

de la comida, y... ¿Sabes quién te puede ayudar?

Lola, ella.

-Esto significa que tú no vas a soltar prenda.

Lo cual habla muy bien de ti.

Significa que respetas la privacidad de Espe.

En el fondo, Espe necesita un tío como tú.

-¿Como...?

¿Como yo, dices? -Como tú,

con esta química que tenéis.

Os lleváis genial, tenéis una conexión...

maravillosa. -Tampoco te creas que tenemos...

tanta conexión. Que somos todos muy difíciles,

cada uno de su padre y de su madre, y todo muy complicado.

-Lo entiendo. Seguro que tenéis los típicos roces de la convivencia.

-Roces, lo que es de rozar rozar,

no tenemos roce ninguno.

Sí hay roces, pero de rozar no.

-Si Espe está conociendo a alguien,

yo no he venido en el momento adecuado.

Le habré supuesto un estorbo.

-Karim, ya estás un poquito pesado con el tema.

¿Lo podemos dejar?

-Solo quiero aligerar toda esta densidad

y esta incomodidad que se ha generado por mi culpa.

-Vale, si quieres quitar la densidad

y lo que se ha generado por tu culpa, se me ocurre una opción.

-¿Y qué puedo hacer?

-Espe te ha dicho a piñón que no quiere estar contigo.

Lo mejor para la convivencia y para ti, sobre todo,

y para la cohesión del piso,

es que te vayas de la casa.

Ya lo he dicho.

(Puerta)

Buenos días. Hola, Montse, ¿qué tal?

Todo bien. ¿Puedo pasar? Claro, claro.

Pasa y siéntate.

¿Cómo está Antonio?

Bastante bien para lo mal que lo ha pasado.

Eso sí, me está costando un imperio que guarde reposo.

Conociéndolo, debe ser un suplicio para él estar en la cama

y encerrado en casa. No te lo puedes ni imaginar.

Pero supongo que no has venido para hablar de él.

No, claro.

He venido por el tema de Rodrigo Ortega.

¿Has conseguido hablar con él? Sí.

Y me asegura que no te volverá a dar la vara con ese asunto.

Puedes darlo por zanjado.

¿Tan rápido? ¿Qué le has dicho?

Nada del otro mundo.

Ya te comenté que Rodrigo es buena gente y muy sensato.

Pues conmigo estuvo hecho una furia.

Y no cuestionó en ningún momento lo que escribió la periodista,

ni de Espe, ni de mí, ni nada.

Un mal día lo tiene cualquiera.

En serio, Rodrigo no volverá a darte la lata con este tema.

Además, él conoce la labor tan importante que haces en la comisaría.

¿Tú crees? No sé.

Me sorprende que haya reaccionado tan rápido.

Pues yo lo conozco bien,

y no me sorprende en absoluto su reacción.

¿Tú lo conoces bien?

¿Cómo de bien lo conoces tú?

Está visto que no se escapa nada.

Tuvimos un romance,

pero de eso hace ya mucho tiempo.

Desde entonces nos llevamos muy bien, y confía plenamente en mí.

Y cuando le comenté lo ocurrido contigo, recapacitó.

Pues, te lo agradezco profundamente, pero también te digo

que no estoy cómoda con esta situación.

Preferiría que me creyera a mí

a zanjarlo porque se lo has pedido tú.

Mujer, no le des más vueltas.

A nada que hemos empezado a hablar de ti,

él mismo ha recordado tus méritos al frente de la comisaría.

También tienes razón.

Y me viene muy bien no tener esto en la cabeza,

porque con Somoza en el calabozo ya tengo suficiente.

A ver qué encuentran los del CNI

en el material incautado en los registros.

A simple vista, no hay mucho a lo que agarrarnos,

pero esperemos encontrar algo para desmantelar la organización.

Sí, por favor. De lo contrario, Somoza pronto estará en la calle.

Eso sí sería un motivo de preocupación.

Da mucha paz verlo dormir, ¿verdad?

Es...

como si el mundo se parara.

Voy a poner café.

¿A qué hora viene Ester? Debe estar a punto de llegar.

Alicia, háblame...

de la conversación que tuviste con Somoza en el calabozo.

Ayer, cuando llegaste, estaba medio grogui.

Medio grogui. Estabas sopa total

y no te enterabas de lo que te decía.

Estaba hecho polvo.

Bueno, ¿qué? Dime de qué hablasteis.

Nada del otro mundo, le dije que se va a pudrir en la cárcel

por los crímenes que ha cometido. Supongo que se pondría gallito.

Por supuesto, me habló como si estuviera en su despacho.

Pero, por mucho que disimulara, le toqué la moral.

Le dije que tendremos pruebas de que es un narco y un asesino.

Entiendo que quisieras desahogarte.

Pero me preocupa que te expongas tanto con Somoza.

Es un criminal capaz de mover los hilos desde la cárcel.

Lo sé.

Pero llevo meses soñando con...

verlo a través de los barrotes y no podía quedarme callada.

Espero que a partir de ahora sepas contenerte.

No te pongas en su punto de mira más de lo que estás.

¿Hay algo que no me hayas contado?

No te lo conté para no preocuparte.

Pero ahora creo que debes saberlo.

¿Saber el qué?

Cuando fui a visitarlo a los calabozos,

me amenazó con mataros a ti y a Leo.

Y pienso que incluso encerrado es capaz de cumplir su palabra.

No es ninguna sorpresa. Pero yo no puedo evitar preocuparme.

Tranquilo. Lo normal es que...

un asesino haga este tipo de amenazas,

no te sorprendas. Lo raro es que no lo hiciera.

Alicia, esto es grave.

Cuando Somoza suelta esas amenazas, tiene intención de cumplirlas.

Deberíamos extremar las medidas de seguridad.

Por supuesto.

Pero también sé que tiene cosas más importantes

de las que preocuparse. ¿A qué te refieres?

A que necesita preparar una buena defensa.

El juez lo va a acusar de secuestro y atentado contra la autoridad.

Y seguro que encontramos algo más.

Por cierto, ¿sabes algo?

No, todavía no he hablado con Fidalgo.

Espero tener novedades a lo largo del día, pero...

yo no sería muy optimista.

¿Por qué no?

Porque cuando visité a Somoza en los calabozos,

lo vi muy seguro.

Me dejó claro que no había dejado cabos sueltos.

Es alguien que sabe cubrirse muy bien las espaldas.

Hace poco le copié los ficheros del ordenador,

y no conseguí sacar más información.

Pero ahora tenemos más documentación que nunca.

Muy mal se nos tiene que dar para que no encontremos nada.

(Puerta)

Hola. Hola, Ester.

¿Qué tal está Leo? Bien.

Acaba de dormirse.

Alicia, deberíamos salir para comisaría.

Sí.

Llámame al móvil si necesitas cualquier cosa.

Chao, Ester. Gracias.

¡David!

-Hola.

¿Te vas a la academia? -Sí.

Veo que tú vas en pleno reparto.

-Todavía me queda un buen rato.

Se han puesto todos de acuerdo para hacer pedidos.

-Si no acabas muy cansado podemos tomar algo luego, si te apetece.

-Justo quería llamarte para verte, y...

y aclarar las cosas.

-¿Aclarar las cosas?

-Mira, Pilar...

Me gustó mucho verte ayer,

lo pasamos muy bien.

No te creas que me arrepiento del beso que nos dimos.

-Pero... -Creo que es mejor que...

No dar pie a que surja una relación entre nosotros.

-¿Y por qué no?

-Mi padre ha puesto en venta la tienda

y cuando la vendamos, nos iremos de Madrid.

-¿Y no hay marcha atrás? ¿No puedes convencerlo para quedaros?

-En realidad, ha sido una idea de los dos.

Queremos cambiar de vida.

-Ya.

Me imagino que eso ha influido para que dejes la academia.

-Es muy complicado y largo de explicar.

Prefiero no entrar en detalles. El caso es que quería...

ponerte al día de mis planes

para que no hubiera ningún malentendido.

-Bueno...

-Creo que tienes razón.

Es una tontería empezar algo si estás a punto de marcharte.

-De todas maneras, me gustaría mantener el contacto contigo.

Y llamarte para saber cómo van tus oposiciones.

Estoy seguro de que pronto vas a cumplir tu sueño.

Ya que yo no puedo cumplirlo.

-Pero no tires la toalla, David,

porque puedes cambiar y retomarlo.

-No lo creo, pero gracias por los ánimos.

-Bueno, nunca se sabe.

Aquí me tendrás para ayudarte en lo que necesites.

-Cuídate mucho.

-¿Qué tal, Pilar? ¿Cómo estás?

-Bien.

Sigo con las oposiciones de poli.

¿Y tú, qué tal? Me dijeron que te fuiste a Barcelona

con tu padre a vivir. -Sí, fui una temporada.

Pero volví hace unos meses. Ahora estoy currando en La Parra.

-Me alegro que estés de vuelta. -Muchas gracias.

Oye, yo...

quería preguntarte algo.

-Sí, claro.

-David y tú os conocéis de la academia, me imagino.

-Sí, aunque él ha dejado los estudios.

Es una pena, porque es un tío muy válido.

-Sí que lo es, es muy majo. -Sí.

¿Quieres decirme algo más, o...?

-Sí, a ver...

No me quiero meter donde no me llaman,

y no me gusta ser cotilla, pero... -Ya.

-Quería preguntarte si David y tú estáis liados.

-Es obvio que tenemos una amistad especial, y...

Pero él se va a ir de la ciudad, y...

-Ya. -Pues nada.

Así que...

Tengo prisa. Si quieres luego nos vemos.

-Hasta luego. -Chao.

Buenos días a todos. Hola, jefa.

Bueno.

Vamos al grano.

Como todos sabéis, ayer fue detenido Alejandro Somoza.

En breve pasará a disposición judicial.

Todo el material incautado en los registros

está siendo analizado por el CNI.

Esperemos encontrar pruebas suficientes

para acusarle de su actividad delictiva.

Todo eso ya lo sabíamos.

No quiero ser borde, pero...

Un poco impaciente sí que eres, ¿eh?

Estamos todos intrigados porque nos gustaría saber

por qué el compañero Iker ha estado secuestrado por Somoza.

El oficial Lemos es y ha sido siempre

un agente del CNI destacado en esta comisaría

para cumplir una misión concreta.

¿Qué? ¿Cómo así? No puede ser.

-Es para mear y no echar gota.

-Ya decía yo que había cosas que no me cuadraban,

como cuando hicimos la redada de la pelea de perros,

que Cayetano Céspedes, el matón de Somoza,

no estaba porque tú le diste el soplo del operativo.

Lo hice para ganarme a Tano, y a través de él

acercarme más a Somoza.

Ahora entiendo todas las veces que te llamaban por teléfono

y te apartabas misteriosamente.

-A mí me tenía mosqueada

cuando cogías días libres por asuntos propios.

Era la tapadera para no levantar sospechas.

Sí, Nacha, y una de esas veces tuve que ir a Algeciras.

Somoza me encargó solucionar un problema

de sus negocios de la droga.

Qué fuerte, has sido todo un actorazo.

Ni Hugo Ferrer, vamos. (RÍEN)

Lo siento, pero no podía revelar mi identidad.

¿Te llamas Iker Lemos, o forma parte de esta mentira?

No, Fede, ese es mi verdadero nombre.

Iker, cuéntales a tus compañeros los detalles de tu misión.

Como os podéis imaginar,

tenía que infiltrarme en la organización de Somoza.

Así que, me hice pasar por policía corrupto,

y fui ganándome su confianza.

Mi labor formaba parte de la Operación Valentina,

cuyo objetivo es desmantelar su red internacional de narcotráfico.

Para haberte ganado su confianza, no te trataron demasiado bien.

Ya lo sé, Elías.

Descubrió mi identidad y por eso me secuestró.

Y si no fuera por vosotros, ahora mismo sería

comida para los cerdos, y no hablo metafóricamente.

Es lo que tenía pensado hacer con mi cadáver.

Así que, quería daros las gracias

por dejarme seguir disfrutando de la vida.

Ya sé lo que estáis pensando.

Yo estaba al tanto de quién era Iker.

Nuestra relación no es ninguna tapadera.

Me alegro. Me habría llevado una desilusión.

Hacéis muy buena pareja.

-¿Tú sabías todo esto desde el principio?

No.

El único que conocía la Operación Valentina

y la verdadera identidad de Iker Lemos

es el comisario, por razones obvias.

Ibarra y yo lo descubrimos posteriormente,

y un poquito más tarde Alicia.

Bueno, Lemos, ahora que has acabado esta misión, ¿qué?

¿Te vas a quedar con nosotros?

De momento sí, aunque estoy a la espera

de que la casa me asigne un nuevo destino.

Bien, a mí me gustaría decir que...

para esta comisaría ha sido un honor

trabajar codo con codo con el CNI.

Y tampoco creo que exagere,

si puedo hablar en nombre de todos,

y decir que en esta comisaría

todos tus compañeros estamos muy orgullosos

de tu inteligencia, de tu valor,

y de tu integridad.

Te has jugado la vida,

y Somoza está en el calabozo.

Gracias, inspectora.

Yo también valoro mucho mi experiencia aquí.

Llegué con la idea de cumplir una misión y largarme.

El tiempo que he pasado en Distrito Sur me ha cambiado la vida

para siempre.

Ha sido...

un honor poder trabajar y patrullar con vosotros.

He aprendido a apreciar

y a valorar el trabajo de los policías de barrio,

lidiando con los problemas cotidianos de la gente.

Sois... sois policías de raza.

Y siempre voy a llevar conmigo lo que me habéis enseñado.

Muchas gracias, compañeros.

Oye, Paty,

¿tú sabes si ayer pasó algo en el descampado?

-Ni idea, ¿por?

-Porque han venido varios clientes que vieron el despliegue policial.

-No lo sé.

-¿Qué te pasa que estás tan callada?

-Nada.

-Pues le das al trapo como si te pasara.

-Pues, sí me pasa, sí.

Estoy un poco mosqueada.

¿Tú sabes quién es Pilar?

-¿Pilar? Por el nombre solo...

-La chica que fue atacada por el violador de la máscara,

que estudia las oposiciones de policía.

-Claro que sé quién es.

No se me olvida cómo entró aquí esa mañana.

Estábamos Salima y yo. Qué impresión.

-Ya, yo la conocí del Atlas.

-Sí, luego se metió al gimnasio de tu padre.

Muy maja.

¿Le ha pasado algo?

-Que a David le ha faltado tiempo para ir corriendo a sus brazos.

-Acabáramos...

Pero tú no eres nada de David, ¿no? Amigos y ya está.

¿Quieres que te esté esperando si quieres estar con él?

-Tienes razón, no somos nada, pero...

No sabes la rabia que da enterarte que a tu ex le gusta otra.

-No creo que esa relación llegue muy lejos.

Sabiendo que Jesús quiere vender la tienda para irse del barrio...

No creo que duren. -Sí, eso dice Pilar.

Que David no quiere empezar una relación

sabiendo que se va a ir y todo eso.

-O sea, que no tienen una relación.

-No. -¿Y tú te mosqueas igual?

-Hombre...

-Pues, hija, quien te conozca que te compre.

-¡Hola! -Buenos días.

-Hola. -¿Qué te pongo?

-Ponme un café solo, por favor. -Voy yo.

-Oye, Elías,

¿habéis pillado algún pez gordo en el descampado?

-¿Tú cómo lo sabes?

-No lo sabía, pero han venido varios clientes

diciendo que ayer había un enorme despliegue policial.

-Pues has dado en el clavo.

Le hemos echado el guante a Alejandro Somoza.

-¿El empresario colombiano? -Está en el calabozo,

a la espera de pasar a disposición judicial.

-Pero ¿qué ha hecho ese hombre? -Dirás, qué no ha hecho.

Gracias.

Ya sospechábamos de él,

pero ha resultado ser un capo en toda regla.

Y no me tires de la lengua, que no puedo contar más.

-Si lo que dices es cierto, y los rumores también,

que se pudra en la cárcel. Estamos cansados de criminales así.

-Tampoco hables sin saber.

-Bueno, la chica tiene razón.

Os diré que tenemos una investigación abierta contra él muy fuerte.

Pero necesitamos más pruebas.

Miguel.

-Hombre, Superagente 86.

¿Te dejo la bota para que llames por teléfono?

Menos guasa, Fede. Guasa ninguna.

No sé si eres un actorazo estupendo, o un mentiroso compulsivo.

Le he contado todas mis neuras a un agente del CNI.

¿Ser colegas también formaba parte del paripé?

¿Y qué más da?

Lo importante es que los consejos funcionan, ¿no?

Sí, pero yo estaba hablando con un poli guaperas,

y no con un agente del CNI. Ay, pues ya ves...

Espero que desde ahora no me trates de forma diferente,

inspector.

Evidentemente, no te voy a tratar de manera distinta.

Además, en cualquiera de las dos opciones

necesito alguien para desahogarme.

No sé si tendrás tiempo con tus movidas de espías, y eso.

Tendré que mirarlo en mi agenda.

Anda, cuéntame.

Lo último que sé

es que Espe se había acostado con Karim.

Pues, resulta que hay...

novedades, novedades... ¿De qué tipo?

Espe me dijo que no volvería a acostarse con él.

Y, de momento, parece que lo ha cumplido.

Pero todavía hay más.

Resulta, que Karim

le dijo a Espe que quería retomar su relación,

y Espe le dijo que no, le dio calabazas.

Y Karim piensa que ella está enamorada de otro.

Pues...

igual no va desencaminado del todo.

¿Tú crees?

No, hombre. Sí, hombre.

Que no. Que sí.

A mí se me ha pasado por la cabeza, pero no me quiero hacer ilusiones.

Igual, Karim está equivocado. ¿En qué sentido?

Yo creo que a ella le sigue gustando.

Que lo ha rechazado solo por la distancia.

Mira, si te fías de mi olfato de espía,

te diré que a Espe le gustas tú.

Y no hay que ser un agente del CNI para darse cuenta.

¿Tú crees?

No sé. Igual, funciona mi estrategia.

¿Qué has hecho?

Yo no he hecho nada. Qué has hecho, que nos conocemos.

Solo le he dicho a Karim que se vaya del piso.

Que se vaya del piso, y ya está.

Así, su rollo con Espe y su tensión...

Ancha es Castilla. Pues ya que has sido tan espabilado,

ahora debes ser valiente y dar el paso definitivo.

¿Y qué tengo que hacer?

Jugar bien tus cartas.

Habla con Espe.

Dile que te gusta y que quieres empezar una relación con ella.

Sí...

No, no, yo... Sí, sí.

No, solo de pensarlo, se me brota todo lo brotable.

Pues te tomas una tila o las que quieras,

pero ya basta de rodeos.

Escúchame.

Te lo mereces.

¿Tú estás segura que guardaste los papeles aquí?

-Sí, pero con tanta cremallera... Tienen que estar seguro.

-Chicos, ¿qué os pongo?

-Para mí nada, gracias.

-Yo otra tónica, porfa.

-Vale, os voy a poner una tapa también,

que tenéis unas caras más largas...

-Necesitamos alguien que nos arregle el horno.

-Se ha estropeado y tenemos un pedido para esta tarde.

Y no encuentro los papeles del seguro.

Mira, aquí está.

-Ya lo has encontrado.

Os traigo la tónica y una tapa por cuenta de la casa.

-¿Prefieres que llame yo? -No, tranquila.

Tú eres la artista. Bastante te comes la cabeza con las recetas.

Soy Julio Quintero, hace poco compramos un horno

y se ha estropeado.

No sé lo que le pasa, pero necesitamos un técnico cuanto antes.

¡Para mañana no, le digo que es urgente!

¡A mí me da igual que estéis hasta arriba!

Yo necesito una solución ya.

Vale, llamadme cuando podáis,

pero cuanto antes, porque tengo la producción parada.

Es increíble, vaya panda de ineptos.

Pagas por un seguro que te promete asistencia 24 horas,

y te atienden como les da la gana. Es increíble.

-Sí, hijo, hay muy pocas empresas hoy en día

de las que te puedas fiar. Parecen una cosa y son otra.

Mira los de Construcciones Somoza... -¿Qué pasa con Somoza?

-Por lo visto, no es el empresario respetable que aparenta.

Se ha pasado la noche en los calabozos, ayer lo detuvieron.

Me quedé que no me sacaban gota.

-¡Ahora vengo!

-Julio, ¿adónde vas?

-Perdona, ¿dónde están los calabozos?

-¿Para qué quieres saberlo? -Tengo que ver a un detenido.

-Esto no es así, hay unos protocolos. -¿Y qué tengo que hacer?

-¿A quién quieres ver? -A Alejandro Somoza.

-No eres su familiar, ni su abogado,

no tienes vínculos con el detenido para la visita.

-Pues yo diría que sí.

Es un asesino, ordenó la muerte de mi padre,

contrató un sicario para meterle dos tiros.

Si no me dices dónde están los calabozos, los buscaré yo.

-¡Julio no puedes acceder a los calabozos sin autorización!

Hay unos protocolos de visita.

¿Qué está pasando? Somoza, el asesino de mi padre,

está en el calabozo y yo quiero decirle cuatro cosas.

Alejandro Somoza no irá a ningún sitio.

Y no puedes hablar con él.

Está bien. ¿Qué tengo que hacer para que me dejéis verlo?

Nada, no tienes ninguna relación con el detenido.

Yo ya se lo he dicho, inspectora.

-¡La policía no ha querido investigar la muerte de mi padre!

¡Y no ayuda para que confiese que lo mató él!

No sigas cuestionando el trabajo de la policía.

¡Tengo derecho a ver al asesino de mi padre!

¡A decirle que espero que se pudra en la cárcel!

Tranquilízate, Julio. ¡No puedo tranquilizarme, no puedo!

¡Vamos!

¡Esposadme y acusadme de desacato a la autoridad!

Así me llevaréis al calabozo y podré escupir en la cara a Somoza.

-¡Basta, Julio! No sabes lo que estás diciendo.

-¡Claro que lo sé! La que no lo sabes eres tú.

-Por favor...

Tranquilízate, esto no te llevará a ninguna parte.

Lo siento, mamá.

¿Qué ha pasado?

Julio ha montado un pollo porque quería ver a Somoza.

Ha sido un episodio muy desagradable.

Escúchame, estoy pensando

que quizá deberíamos decirle a Julio que su padre está vivo.

¿Cómo crees que reaccionaría?

Le vendría bien saberlo, pero el CNI no nos ha autorizado a hacerlo.

Pero hay que explicárselo.

Hay que explicarle la situación, hablar con ellos.

Creo que entendería que debe guardar silencio.

Venga.

Aquí tienes. Hoy tienes poca hambre.

Hola, Espe. -¿Me pones un café, por favor?

-Sí, hija, a ver si te sube el ánimo. porque te lo veo por los suelos.

-¿Tanto se me nota?

-Estás hablando con una camarera

experta en gestionar las emociones de los demás.

Son muchos años detrás de una barra.

-Es que...

no tengo un buen día.

Acabo de vivir un episodio...

un poco difícil en comisaría.

-Ya, pero tú a esas cosas estás acostumbrada, ¿no?

-Ay... Tienes razón.

Lo que me pasa es otra cosa,

es que la visita de Karim me ha removido,

y me ha roto los esquemas por completo.

-Ya, lo que suele pasar cuando te reencuentras con un ex.

Hablando del rey de Roma...

Hola, bombón, ¿qué te pongo?

-¿Un té verde con hielo? -Ahora mismo.

He pasado por comisaría,

y me han dicho que has venido a tomar café.

-¿Qué tal, todo bien?

-Más o menos.

Me gustaría decirte algo.

-Karim...

esto ya está siendo...

muy difícil para mí, no me lo hagas más complicado.

-Tranquila, no vengo a agobiarte,

sino a todo lo contrario.

-¿A qué te refieres?

-A que he encontrado un hotel que está bastante bien,

y está noche haré las maletas

y me instalaré allí los días que me quedan en Madrid.

-Pero no te entiendo.

¿No estás cómodo en la habitación de Lola?

-No estoy cómodo con la situación.

-Pero...

tampoco veo tanta incomodidad.

-Es evidente.

Esta mañana te ibas a toda prisa para no cruzarte conmigo.

-Ay...

Es normal que al principio nos comportemos de manera extraña,

ya nos iremos acostumbrando.

-Pues yo prefiero evitar esa incomodidad.

No tiene sentido alargar la situación.

Lo mejor es que me vaya. -Venga, Karim...

No tienes motivos, me parece una decisión muy drástica.

-Esta vez, quien me ha abierto los ojos ha sido Fede.

-¿Que Fede te ha aconsejado que te vayas del piso?

-Sí.

Espero que no te moleste, pero hoy cuando te has ido,

me he sincerado con él.

Le he dicho que te había propuesto que fuésemos pareja,

que me has dado calabazas...

Y le he pedido disculpas por la situación tan incómoda

que se ha generado en el piso. -Ya.

-Él también está incómodo.

Y lo pasa mal viéndonos sufrir a los dos.

-Claro, claro...

Mira, Karim,

reconozco que tu declaración de anoche y...

y todo lo que yo te dije después,

ha provocado una situación un poco complicada.

Esta mañana yo no sabía dónde meterme.

-Aun así, agradezco que hayas sido sincera conmigo

y no me des falsas esperanzas.

Aunque haya sido difícil para mí,

es lo que tenías que hacer.

-Bueno, ya hemos pasado el momento más delicado.

Ahora lo vamos a gestionar todo con más naturalidad,

así que, no te tienes por qué ir.

-Yo me había hecho a la idea.

¿Estás segura? -Segurísima.

Voy a hablar con Fede, y le voy a decir que no te vas a ir

hasta el día que salga tu avión para La Haya.

¿Entendido? -Entendido, agente Beltrán.

-Que no todos los días se tiene en casa

a un buen amigo con el que hablar y...

con el que pasar tan buenos ratos.

-Aquí tienes tu cafecico,

y tu té con hielo.

Ay, cómo te ha cambiado la cara en un momento, nena.

Claro, que lo entiendo, hacéis una pareja divina.

Por supuesto que acepto sus disculpas,

y sé que valora el trabajo que hacemos en esta comisaría.

Sí.

No puedo estar más de acuerdo con usted.

Sí, a veces hay que poner en cuarentena lo que dice la prensa.

Por mí está todo aclarado y olvidado.

Buenos días.

Dime, Alicia.

Venía a darte las gracias. ¿A mí, por qué?

Por las palabras tan bonitas que has dicho sobre Iker.

Es lo que pienso, y él no se quedó corto.

Ha sido un alivio destapar la verdad de Iker a los compañeros.

He pasado días enteros temiendo meter la pata.

Yo estaba igual que tú, harta de contar verdades a medias.

Y han estado a punto de pillarme, sobre todo Elías,

que con sus preguntas me ha puesto en más de un aprieto.

Ahora, lo importante es encontrar pruebas

de la implicación de Somoza en el narcotráfico

y en todos sus asesinatos.

Sobre todo, el de Róber y el de Jairo.

No suelta prenda, se acoge a su derecho de no declarar.

Pero no se nos puede escapar.

¿Tú también has hablado con él? ¿Cómo también?

¿Cuándo has estado tú en calabozos?

Ayer. ¡Eres incorregible!

Sabes que no puedes hacer estas cosas.

Lo sé. Solo le dije que pagará por los crímenes que ha cometido.

(Puerta)

Permiso.

Pasa, Iker.

¿Sabemos algo del material incautado en las empresas de Somoza?

Mis compañeros han terminado de analizarlo.

¿Y han encontrado algo?

Por desgracia, no tengo buenas noticias.

Nada lo relaciona con el narcotráfico ni con los asesinatos,

toda la documentación es legal. ¡Se nos acaba el tiempo!

Hay que ponerlo a disposición judicial

y no tenemos pruebas de sus actividades delictivas.

Por algo es uno de los grandes capos internacionales.

Lo tiene todo bien atado.

Si lo condenan por secuestro y atentado a la autoridad,

será la condena más corta.

Y desde la cárcel seguirá controlando su chiringuito.

Hay que inventar algo, no puede fracasar la Operación Valentina.

Nos jugamos mucho.

Hay una posibilidad. ¿Cuál?

Jugar la baza de su exmujer.

¿A qué te refieres?

Conseguir que Sofía Collantes colabore con nosotros.

Hablé con Fidalgo, y me ha autorizado intentarlo.

No podemos quedarnos aquí esperando que venga la policía.

Tenemos que hacer algo.

-Por lo pronto, deja de moverte como un león enjaulado.

Me estás poniendo de los nervios. -Pues yo te veo muy tranquila.

La policía puede descubrir que esta empresa es una tapadera,

y venir a por nosotros. -¿Estás de broma?

¿Qué pueden encontrar contra nosotros?

Ayer mismo lo dijiste: no había nada en esos documentos.

-Sí, pero no me fío, esto es diferente.

Nunca nos habíamos enfrentado a agentes del CNI.

-Tranquilízate, nosotros no tenemos nada que ver

con los negocios sucios de Alejandro.

-Yo me encargo de mover su dinero a paraísos fiscales.

Y te recuerdo, que estoy en libertad condicional.

No me conviene que me relacionen con el narcotráfico.

-No te pueden relacionar con nada.

ni siquiera el propio Alejandro.

Solo tienen una acusación contra él

por secuestrar al policía que se hizo pasar por corrupto.

-Lo sé.

-¿Dónde está ese Sergio fuerte y calculador?

Ese hombre que me vuelve loca. -Sofía, no es el momento.

-No tienes que temer nada.

Alejandro me dijo que lo tenía todo muy bien atado.

-Sí. Por si acaso, yo me voy hoy mismo de España.

Tengo claro que no volveré a poner un pie en la cárcel.

-Si sales del país ahora te pondrás en evidencia,

y Alejandro no te lo perdonaría nunca.

-Ya encontraré un sitio donde sus hombres no puedan llegar.

-Ese lugar no existe, y lo sabes.

Te encontrarán hasta debajo de las piedras,

y te arrancarán la piel a tiras.

En cambio, si te quedas conmigo,

pronto podremos disfrutar de la fortuna de Alejandro.

-¿Cómo piensas conseguir quedarte con su dinero?

(Teléfono)

-¿Sí?

Que pase.

Tenemos visita.

Qué placer, señor Lemos. Buenos días.

Necesito hablar con usted a solas. ¿Para qué?

-Si viene a por más documentos,

están los armarios vacíos.

No me andaré con rodeos.

Vengo a hacerle una propuesta de colaboración.

Cuénteme.

Alejandro me ha dicho que le gusta jugar a dos bandas.

Si no quiere que le salpiquen los negocios sucios de su marido,

le aconsejo que colabore con la policía.

No sé de qué negocios me está usted hablando.

Mi exmarido es un empresario que vino a crear puestos de trabajo.

No le queda bien el papel de ingenua.

Usted es demasiado inteligente, y por eso mismo,

estoy seguro de que querrá colaborar y no tener problemas.

Para ser cómplice de un delito no hay que mancharse las manos.

Le digo que no tengo ni idea de nada.

Mire, hemos encontrado pruebas

de que usted conocía perfectamente los otros negocios de su exmarido.

Podríamos acusarla de ser partícipe a título lucrativo.

No le creo.

Muy bien. En ese caso, no tenemos nada más de qué hablar.

Ya le he advertido.

Un momento.

¿Qué tendría que hacer?

Verlo en el calabozo, hablar con él,

y dejar que escondamos un pequeño micrófono en su ropa.

¿La policía quiere escuchar la conversación de dos enamorados?

Ya ve, en el fondo somos unos sentimentales.

¿Qué me dice?

Está bien.

Lo haré.

Pero solo para demostrar que Alejandro no es un traficante,

y no tiene nada que ocultar.

Ahora, si quiere,

cuénteme qué he de hacer.

-De verdad, Paty, no lo has visto en comisaría.

-Madre mía, vaya papelón. -Y lo peor es que...

no sé cómo tratar con Julio.

-Tú me dijiste que si tomaba la medicación no tendría problemas.

-Yo creo que Julio me oculta cosas.

-¿Estudiaste en Madrid? -En Santander, soy de allí.

-¿En serio? Yo veraneaba allí de adolescente, con mi familia.

-¿No nos habremos encontrado alguna vez?

-No lo creo, me acordaría.

No te puedes responsabilizar de él.

No sería justo para ti, ni prudente.

A mí Julio nunca me haría daño, nunca.

En condiciones normales no, pero tú misma lo has dicho:

el problema no es él, es su enfermedad.

Si el médico no consigue controlarla,

¿cómo lo harás tú?

Me gustaría pedirte algo. ¿Qué pasa?

Ahora que se ha descubierto tu tapadera y que...

Somoza sabe que Quintero está vivo, creo que...

hay alguien a quien esta noticia le cambiaría la vida.

Tu hermano Julio.

Antes ha montado un espectáculo por querer ver a Somoza.

Está fatal.

Creo que no fue buena idea lo del negocio.

Creo que no te ayudo en tu estado. -¿Qué estás diciendo?

¿Que no soy capaz?

¿Que no estoy preparado para ejercer lo que he estudiado?

¡Ya lo has dicho! ¿Sabes lo inútil que me haces sentir?

-Estás enfadada conmigo?

-Un poco molesta contigo sí estoy por algo que has hecho.

No me mires con esa cara de ingenuo que sabes de qué estoy hablando.

-No creo que haya hecho nada malo.

-Invitar a Karim a irse del piso, ¿no te parece malo?

-Me han pedido que visite a Alejandro en comisaría con un micro oculto.

-Es porque no tienen pruebas para acusarlo de narcotráfico.

-Le he calado a la primera. Están desesperados.

El tiempo juega en su contra. -Y a nuestro favor.

-Te dije que no teníamos que preocuparnos.

-Entonces, ¿qué vas a hacer?

¿Visitarás a Somoza con un micrófono?

Los americanos han hecho una propuesta,

pero no os va a gustar. ¿Qué se les ha ocurrido?

Quieren ofrecerle un trato a Somoza.

Reducirle la condena y que cumpla en una cárcel colombiana,

a cambio de información para desarticular la organización.

Hay que buscar la forma de apretarle las tuercas,

que cometa un error.

¿Quieres volverlo a interrogar? Sí.

Hay que darle donde más le duele. ¿Cuál es su punto débil?

¿Tú crees que su ex tiene influencia sobre él?

Planeaban volver a casarse.

Me lo contó él personalmente, y se le veía ilusionado.

Eso mejora la perspectiva, pero no lo veo como un hombre enamorado.

Sofía ha sido la madre de sus dos únicos hijos.

Le colocaremos...

este pequeño dispositivo,

camuflado bajo la ropa.

¿Y si Alejandro me descubre?

Él no soporta la traición, y menos viniendo de mí.

Nacha, acompaña a la señora Collantes al calabozo.

"Recibido".

Esperemos que Sofía se meta en su papel.

No sé, yo no me fío de ella.

O mucho me equivoco, o hay algo en ella que no me encaja.

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Servir y proteger - Capítulo 344

12 sep 2018

Miralles informa a todo su equipo de que Iker es en realidad un agente del CNI infiltrado. El registro de Transporte Quintero y Construcciones S/Z resulta ineficaz. Somoza está a punto de salirse con la suya. La situación entre Espe y Karim es tensa. Julio se entera de que Somoza ha sido detenido.

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