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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 34 - ver ahora
Transcripción completa

Jairo, espera.

Me acabo de llevar una decepción.

-¿Me lo cuentas? -Es sobre Martín Díez.

-¿Qué pasa? -Me he metido en la "deep web"

para un asunto de pederastia que investigo

y he dado con él.

-Esto ve este cerdo. -Es el patrón de adicto al porno.

Hay que demostrar de manera legal

que está metido en el turismo sexual con menores.

-Si molesto puedo venir en otro momento.

No, Martín, pasa, precisamente él me ha pedido verte.

Queremos que escriba un artículo que sea una trampa

para que ese miserable vuelva a atacar.

No creo que le cueste escribir un artículo con los datos que tengo.

Con lo que va a salir mañana publicado,

cogeremos pronto al violador. -¿Qué saldrá?

-Ya lo verá. -Esto es el futuro.

-Esto va a ser mi ruina.

-Al contrario, es tu salvación, ¿es que no lo ves?

-Lo veo clarísimo, y te digo que hay que devolverlos.

-¡Ah! Quita.

-¿Estás bien? (JAIRO GIME DE DOLOR)

-Lo siento un montón, Jairo. No sé cómo te he podido hacer esto.

-Estoy harto de tus meteduras de pata.

-No seas exagerado. -Lo que es peor,

podías haberlo electrocutado.

Los dos queremos lo mismo, no veo por qué no me dejas.

Porque no podría soportar que te pase algo.

¿Qué queréis hacer para pillarle?

Rober quiere infiltrarse como un corredor más.

¿Y tú qué quieres hacer? Quiero hacerlo de otra manera.

Pero tengo que prepararme.

Parece que se organizan carreras ilegales de motos.

Dicen que hay mucho dinero en juego. ¿Tú sabes algo?

-Ahora mismo, yo creo que lo mejor es alejarse de eso.

A no ser que quiera que la policía lo pille en la carrera.

-Ya. Ser director general

de una clínica no es poca cosa.

Pero creo que he encajado bien en el barrio.

Es como si les fallara si me voy. Creo que lo comprenderían.

¿Qué clase de broma es esta? -No es ninguna broma.

-Dame el arma, no hagas tonterías. -¿Tonterías, yo?

¿Quién es esa? -Es mi hija.

No tiene nada que ver, déjala.

Déjala en paz. Déjame que hable con ella

y se va seguro, lo prometo.

-Ni una palabra.

-Papá, ¿puedo pasar?

-¡Quietos! Antonio, sé que estás ahí, abre.

No me iré hasta que no abras.

¡Tengo una pistola! Pensáis que no soy capaz de matarlos.

"A ver qué os parece esto".

(Disparos)

Antonio, ¿me oyes?

Antonio, ¿me oyes?

¡Eh! Tira la pistola.

Quieta.

Al oír los disparos pensé que nadie podía quitarme lo que más quiero.

Y bueno, me lie la manta a la cabeza.

Es una oportunidad única,

pero no puedo irme de Madrid. La familia, claro.

(Música emocionante)

Antonio, ¿qué te pasa?

¿Estás bien? Sí, no te preocupes.

Sigue durmiendo. No, si yo creo

que va a sonar el despertador ya. (SUSPIRA)

Una pesadilla.

Supongo que la primera de muchas.

¿Estabas soñando con el episodio? Sí, claro.

Lo que pasó ayer.

Bueno, esto viene bien, es positivo.

Así uno se libra de todo esto.

¿Y tú que eres médico...?

¡Ay!

¿Por qué no te recomiendas ir al psicólogo

y así vas aliviando

los síntomas del estrés postraumático?

¿Qué pasa?

¿Alguien se ha quedado toda la noche mirando en Internet?

Anda, no te preocupes.

Que esta semana pasa Pulido

consulta en psicoterapia.

Pero vamos.

La mejor terapia es abrir los ojos y ver que estáis aquí.

Eso sí que lo cura todo.

¿Pasaste mucho miedo?

Al principio no, pero cuando entró Olga,

si le hubiera pasado algo... No quiero pensarlo.

Menos mal.

Fuisteis muy valientes.

¿Nosotros?

Vosotras fuisteis las valientes.

Olga, una jabata, y tú qué quieres que te diga.

Lo de Olga... es que...

Yo cuando entré,

y la vi sujetándole la mano con la pistola,

creí que me daba algo.

Las clases de defensa personal me parecen fenomenal,

pero intentar desarmar a un tío que tiene una pistola...

¡Qué horror!

Oye...

He estado pensando una cosa.

A lo mejor te has precipitado en la decisión de lo de Valencia.

No, la decisión está tomada, ya me escuchaste ayer.

Ya.

Pero ayer no era un día para tomar decisiones importantes.

A lo mejor

puedes rectificar.

Haberlo aceptado sería un error.

Mi sitio está con mi familia. Mira lo que pasó ayer.

La vida puede cambiar en un instante, si pasa algo quiero estar aquí,

y ayudar en lo que se necesite.

Ya.

Si estoy de acuerdo.

Nosotras queremos que te quedes, ¿eh? No creas.

Pero, no sé, dirigir una clínica importante...

¿Cuántas veces tendrás esa oportunidad?

No lo sé y a mí qué me importa.

Mi sitio está aquí.

Quiero disfrutar de vosotras lo que pueda.

Ya está.

¡Que te como, que te como!

¡Que te como, que te como! (RÍE)

Vamos, tío.

Apañado.

¿Duele mucho? No, me escuece.

Tienes cara de estar pariendo.

¿Has visto muchos partos?

No te piques, que yo no te he cortado.

¿Te ayudo? No, déjalo.

¿Por qué no pillas la baja?

Si con cada rasguño nos pedimos la baja,

estaríamos sin efectivos.

¿Estás seguro de que puedes conducir así?

¿Seguro que tienes los papeles de la moto en regla?

Pues ya está, no te preocupes.

Lo que me preocupa eres tú.

Para competir hay que estar al 100% y aun así es peligroso.

No te preocupes, estoy acostumbrado al peligro.

(Suena un móvil)

¿Qué pasa, Coque?

A las 13:00 en el polígono del Alamillo.

Vale, allí te veo.

¿Qué pasa?

Que hoy le voy a echar mano al Pinardo.

Dame las llaves de la moto.

Te las llevo cuando salga del taller. ¿Qué taller? Las necesito.

Es un mecánico de confianza, la está poniendo a punto.

A las 12:00 necesito la moto.

A las 12:00 la tienes. Vale.

¿Qué pasa? Estás raro.

¿Qué me va a pasar?

¿No me estás ocultando nada?

Los calzoncillos, si quieres te los enseño.

¿Y por qué viniste anoche tarde? ¿Qué hacías?

Tengo derecho a permanecer en silencio.

¡Qué gilipollas eres!

Estuve tomando cañas. ¿Qué te pasa a ti?

A mí nada.

Pues no te preocupes por mí y vete a trabajar.

Bueno, a las 12:00 en la plaza con la moto lista.

Sí.

Hasta luego.

Sí, todo ha sido un éxito.

No, gracias por la confianza.

Hemos hecho lo que teníamos que hacer.

Lo mismo digo. Hasta pronto. Adiós.

¿Buenas noticias?

Muy buenas.

Ojalá todas las mañanas fueran así.

¿Qué ha pasado?

¿Qué no ha pasado?

Hablaba con Trevijano, un empresario del sector editorial.

Pues Hacienda le ha enviado una paralela

pidiendo 100.000 euros.

Lo hemos evitado por los pelos.

Yo confío al 100% en ti.

Pero tienes que tener cuidado.

Últimamente, los medios están llenos

de noticias de empresas que defraudan

y empresarios con dinero en paraísos fiscales.

Descuida, conozco perfectamente los límites de la legalidad.

No me interesa trabajar con este tipo de clientes.

Para tu tranquilidad, tengo un filtro infalible.

Lo primero que digo a los clientes es que mi hija es inspectora.

Así, si no vuelven tras la primera entrevista,

saben que es porque no van a hacer negocio con nosotros.

Vaya.

Así que tu decepción porque dejara la carrera por la academia

no era para tanto.

Has encontrado una ventaja a que sea policía. (RÍE)

Sigue hurgando en la herida.

En serio, verás.

Esta editorial estaba al corriente de todas sus obligaciones fiscales,

pero había un defecto de forma en la presentación de los modelos.

Hacienda ha reconocido que su sanción era injustificada.

¿Cómo lo habéis hecho?

Gracias a Sergio.

Se ha reunido con Hacienda, han revisado la contabilidad,

y al final la sanción no supera los 5.000 euros.

Y lo mejor es que Trevijano no es cliente nuestro.

Sergio escuchó en una cena

que Trevijano tenía problemas con Hacienda,

y entonces se presentó a puerta fría

en su despacho presentándole una solución.

Ya me imagino. Sergio siempre le ha echado mucho morro a la vida.

Trevijano ha quedado tan contento, que haremos la asesoría legal

de todas sus empresas.

O sea que Sergio sí que es útil para el bufete.

Lo es, sí, señora, lo es.

Y eso que hace menos de una semana lo habías despedido.

Tienes razón. Pero también lo contraté y lo he readmitido.

Además, no dicen que es de sabios rectificar.

(Llaman a la puerta)

Hola, Jairo.

Madre mía, qué casoplón.

Aquí se tiene que vivir bien. No sabía que cobrabais tanto.

Le diré a Rober que haga el curso de inspector.

¿Cuánto puede tardar? Bueno, bueno,

que la casa es de mi padre,

no mía. ¡Ah!

-¿Qué se le ofrece?

-¿Qué tal? Jairo Batista, encantado.

-¿Batista?

Él es mi padre, Marcelino Caña.

Encantado.

Jairo me está ayudando en un tema del trabajo.

¿También es policía? -No.

No, no, es un...

Está colaborando

en un caso. Sí.

Pero no soy un confite, ni chivato, ni nada de eso, ¿eh?

-Bueno, muy bien, pues yo...

voy a hacer cosas.

Hasta luego.

-¿Tu papá sabe dónde te metes?

Baja la voz.

Es que no tiene pinta de que le mole que te mezcles con cierta gente.

¿Estás conmigo en esto o no?

Toma, anda. Toma.

Tienes la moto en la puerta.

Sabes que mi hermano se cabreará que te cagas, ¿no?

Mejor cabreado que muerto. No puede conducir con la mano así.

Ya.

La carrera es a las 13:00 en el polígono del Alamillo.

Rober no sospecha nada, ¿no? ¿Qué va a sospechar?

Si sospechara, ¿sabes qué me cortaría?

Jairo, haces lo correcto.

Además, se lo explicaremos cuando termine todo esto.

Y a Pinardo se le acabará el juego.

Tú no conoces a mi hermano.

Suerte con Pinardo. Yo me voy, ¿vale?

Jairo, espera.

Me gustaría que me acompañaras al operativo.

A ver...

¿Qué me estás contando?

Una cosa es que te haga un favor

y otra que colabore contigo.

Yo no colaboro contigo. Yo no colaboro con la policía.

¿Entiendes?

Pues tu hermano es policía. Mi hermano es policía,

pero en cuestión de operativos y movidas de esas yo paso.

Paso, Alicia. Me da igual lo que digas.

No es ni por miedo ni nada.

No colaboro con vosotros. Lo siento. Jairo, por favor, escúchame.

Será solo al principio.

Es para no levantar sospechas.

Si me ven llegar contigo daré el pego.

¿Lo dices por mi pinta de macarra?

Por tu pinta de motorista.

Al final tendrá razón mi hermano. Tienes una sonrisa que mola mucho.

Eso es un sí, ¿no?

Cómo sois...

-¡Buenos días!

-Buenos días.

Pero...

Pero ¿y esto?

El desayuno de los señores.

-¿Esto son huevos revueltos?

-Sí, con hierbas provenzales.

Y el tomate con parmesano. El café está recién hecho

y ahora traigo la leche, que le quiero hacer espuma.

¿Le vas a hacer espuma a la leche? ¡Claro!

Por la mañana un capuchino como Dios manda.

¿Es una cámara oculta?

O un concurso de cocina. (RÍE)

A ver qué murmuráis por ahí.

Nada, cariño, que no sabemos bien a qué obedece todo esto.

¿Quieres leche? Sí. Sí.

Un poquito de espuma de leche... A ver, ya está.

¡Venga! Se os van a enfriar los huevos.

-Ya, ya...

Tenía que haber hecho yo el desayuno.

Siento mucho que tuvierais que pasar por lo de ayer.

-No digas eso. Cariño, no tienes tú la culpa.

Además, ¿no te acuerdas de lo que me decías de pequeña?

Si no es a propósito, no tiene la culpa nadie.

En esta casa tenemos un problema con la culpabilidad.

El responsable es Tobías.

¿Cómo ibas a imaginar cómo iba a reaccionar él?

Tenía que haberme dado cuenta que había dejado la medicación.

-La única que tiene que disculparse soy yo,

que he estado comportándome como una niñata.

¿Qué dices?

¿Niñata? Ya quisieran muchos adultos ser tan valientes.

Estamos orgullosos de ti.

Totalmente. Lo estábamos antes de probar los huevos, imagina ahora.

¡Están buenísimos!

La receta es superfácil, si quieres te la paso.

Pues sí. Mejor hazlo tú.

O mejor tostadas. No quiero tener que volver a pintar la cocina.

Para una vez que maté a un perro me llamaron mataperros.

No te rías. Bien que te comes los canelones y repites.

En eso tienes razón. Cocinar no, pero descongelar se te da de lujo.

¿Maravilla? ¡Te daré a ti maravilla!

(Timbre)

Hola. Hola.

Anda. Anda.

Hola.

Venía a ver qué tal estabais.

¡Alicia! Ayer no pudimos hablar.

No te preocupes.

Muchas gracias por tu interés.

Debió ser horrible.

Sí, pero bueno...

Ya pasó todo.

Me contaron que fuiste... Me salté el protocolo de actuación.

No. Que fuiste muy valiente.

No sé cómo pudiste tener esa sangre fría.

Porque mi madre vale mucho.

Y tanto. En la comisaría estamos todos muy orgullosos de ella.

Y yo estoy muy orgullosa de mi familia.

Tómate un café. Venga.

No. Venía a hablarte de otra cosa.

Ah, vale. Sé la hora y lugar de las carreras.

A las 13:00 en el polígono del Alamillo.

Vale. ¿Qué tal está Rober? No sabe que te lo he comunicado.

Sigue con su idea de infiltrarse como un corredor más.

Tranquila que algo se me ocurrirá.

Seguro que sí. No te preocupes. ¡Venga!

Tenemos un superdesayuno aquí que...

No. Nos vemos luego. Nos vemos en comisaría.

Hasta luego. Adiós, familia.

-Adiós. -Adiós.

Es encantadora.

Encantadora y una gran policía.

Y es la pareja de Rober, ¿no?

Sí, es su binomio.

Pensé que emparejándoles iría bien. Aprenderían el uno del otro,

pero no me equivoqué en absoluto.

Hacen una pareja fantástica.

Yo decía que si son pareja de pareja.

Se traen un tonteo...

Hija, te fijas en unas cosas que me dejas...

(Suena un móvil)

¿Podré desayunar?

Elías, dime.

"Buenos días, por decir algo.

¿Has visto el periódico?"

Déjame que lo adivine.

Martín Díez.

"Bingo".

-Perfecto.

Simplemente perfecto.

-Me lo tomaría como un cumplido, pero...

En vista de que lo he escrito prácticamente al dictado...

Entiendo que se está usted elogiando a sí mismo.

-Tómeselo como quiera,

pero debería sentirse afortunado por permitirle colaborar conmigo.

Al café invito yo.

(IRÓNICO) -Hombre, gracias. Qué generoso.

Solo dígame, por curiosidad y sin ánimo de ofender,

¿todo esto que me ha obligado escribir es verdad

o directamente se lo ha sacado de la manga?

-Aquí nadie le ha obligado a nada.

-Tiene razón. Tiene razón. Es voluntario.

Pero ¿podría aclararme si...

si esta especie de información tiene el más mínimo viso de autenticidad?

-Eso importa poco.

Usted ya publicó conjeturas, especulaciones e infundias.

-Dicho así parece que solo me dedico a escribir mierda.

Que, aunque fuera verdad, podría decirlo

con algo más de delicadeza.

-No se me haga el digno.

¿Por qué no somos prácticos?

A usted este artículo le ayuda a vender diarios

o descargas en la red, que es lo que se hace.

Y a mí me ayuda profundamente en mi caso.

-No, si no me quejo, hombre. No me quejo.

Total, ¿para qué?

Pero no sé...

Por el orgullo profesional que me pueda quedar,

me gustaría saber hasta qué punto estoy siendo utilizado.

-Hasta el punto que yo crea conveniente.

-Claro. Pues espero que, llegado el momento,

considere conveniente concederme una entrevista con el violador.

Cuando lo detengan.

Por eso de que colaboro para resolver el caso.

-No adelantemos acontecimientos.

-Ya, pero comprenda, inspector,

que si usted quiere seguir contando conmigo, esto tendrá que ser mutuo.

-¿Contar con usted en el futuro? -Sí.

-Eso es adelantar acontecimientos.

-Tiene razón.

No adelantemos acontecimientos.

Esperemos a que sucedan.

Ya veremos si entonces quiere tenerme a favor o en contra.

-¿Alguna otra cosa, inspector?

-No, gracias.

-¿Hay noticias nuevas sobre el violador?

-Todavía no, pero pronto las habrá. Estoy seguro.

-Pues esperemos que sean buenas.

-Estamos trabajando en ello.

-¿Puedo?

-Sí. Claro.

"Tras analizar el 'modus operandi' del violador,

expertos en criminología de la policía nacional

afirman que se trata de un hombre de personalidad acomplejada,

con miedo a las mujeres, inmadurez sexual y baja autoestima

fruto de un trauma infantil

quizás por una madre dominante y castradora".

Madre mía, qué repelús de tío.

-Toda una joyita, ¿verdad?

-No entiendo una cosa.

Si le dan miedo las mujeres, ¿cómo es que las ataca?

-Le aterra interactuar con ellas de igual a igual.

Tiene miedo al rechazo, a la vergüenza.

Al ridículo.

Atacarlas es su manera de reafirmarse.

De superar, por un segundo, su frustración sexual.

-¿Sí? Pues anda que va listo.

Este artículo pone al aire todas sus vergüenzas.

Como encuentre ese periódico se va a mosquear a base de bien.

-De eso se trata.

Cóbrate.

¿Qué pasa aquí? Qué guapa estás hoy, ¿no?

¿Sí? Ya te digo. Estás impresionante.

(DOLORIDO)

¿Te duele?

Al meterme la mano en el bolsillo, pero no es nada.

Déjame ver. No.

Mejor vienes a casa y me cambias la venda.

Eso se te da de lujo.

¿Jugar a los médicos?

Puede estar bien.

No es normal que tengas la mano tan dolorida.

¿Seguro que no se te ha infectado?

Sí, creo que se me ha infectado y voy a morir mañana mismo.

Así que déjame que te pida el último deseo.

Nada, es broma.

Fuera de coña, ¿estás tomando las medicinas?

En serio, esa mano no tiene buena pinta.

Cómo me gusta ver cómo te preocupas por mí.

Me encanta.

Te gusta tanto que estás dispuesto a coger la moto con esa mano, ¿no?

En serio, no tienes que impresionarme.

Yo no quiero impresionarte, Alicia.

Solo quiero cumplir la promesa que me hice a mí mismo.

El chaval ese podría ser mi hermano. ¿Tan difícil es de entender?

¿Qué tal, chicos?

¿Qué tal esa mano? Ahí lo llevo, ya casi curada.

Acaban de venir a denunciar el robo de una moto.

¿Queréis hablar con él?

Igual tiene algo que ver con lo de las carreras ilegales.

¿Hay alguna novedad sobre ese asunto? Ninguna.

Pues nada. Voy a ir tomando declaración al denunciante.

Pasaros si queréis.

Enseguida me acerco. Gracias, Espe.

La carrera es a las 13:00 en el polígono del Alamillo.

A las 12:00 he quedado con Jairo para que me dé la moto.

Ya te digo que Pinardo tiene las horas contadas. Te lo digo yo.

Ya veo. Así que vas a hacerlo sí o sí.

Ya que no puedo hacerte cambiar de opinión,

al menos acompáñame a un sitio antes.

¿Adónde?

Ya lo ve, doctor.

Una picadura de mosquito, como el que dice.

Pero nada, la compañera se empeñó en que vengamos a molestarle.

Y aquí estamos.

¿A que duele?

Me temo que la herida se está infectando.

¿Cómo?

"¿Cómo?" Que no estás haciendo bien la cura.

La herida está enrojecida e inflamada.

No puedes quitarte y ponerte la venda a tu antojo.

Tienes que cuidar esa herida. Intentar no abrir y cerrar la mano.

Como no le escayoles el brazo... Sí, la cabeza, no te digo.

Te recetaré una pomada para cuando cambies de vendaje.

Ándate con cuidado, que eso puede ir a peor.

Puede acabar siendo algo grave.

Antonio, una pregunta.

¿Con la mano así podría conducir una moto?

Pues no. La respuesta es no.

(Llaman a la puerta)

¿Sí?

-Perdone. Le necesitamos en la sala de curas.

-Esperadme aquí un momento, por favor.

"Una pregunta, doctor".

Menuda encerrona, ¿no?

A mí no me harás caso, pero ya has escuchado al médico.

Intento evitar que te quedes manco. Manco dice. Tuerto también, ¿no?

No, pero un poco sordo sí que parece que estás.

Todos te decimos que no puedes conducir con la mano así,

pero tú como quien oye llover.

¿Qué haces? ¿Por qué te pones la chaqueta?

Me piro. Son casi las 12:00.

¿Te piras? Tendrás que esperar a ver qué dice el médico.

No estoy para escuchar sermones y no sé cuánto tardará.

Quizá estamos toda el día.

Voy a la carrera. Luego venimos, que me arreglen la mano

y lo que tú quieras. ¿Te quieres matar o qué?

Lo que quiero es atrapar a Pinardo.

¿Cómo te lo tengo que decir?

Nunca hemos estado tan cerca en tanto tiempo.

Se lo debo a ese chaval.

Rober, por ese chaval no podemos hacer nada.

Es triste, pero es así.

¿Cómo me puedes decir esto?

Un chaval de 17 años ha perdido la vida.

Le dejaron tirado en una cuneta.

Lo triste sería no hacer nada.

¿Tan difícil es de entender?

Lo único que intento evitar es que acabes como él.

Lo siento mucho, de verdad.

¿Es necesario publicar esto?

Cálmate, Miralles. Esto no ha sido cosa mía.

Fue Osorio el que mandó hacer este artículo.

Ese tipo de noticia solo consigue aumentar la alarma social.

Díselo a Osorio. Él es el especialista.

Especialista en tocar las narices. No sé por qué jefatura le da coba.

Bueno, no nos desviemos del tema.

No te he hecho venir para hablar de Osorio.

Ayer, incumpliendo órdenes de un superior,

te saltaste el protocolo.

Si fuera tu familia, ¿habrías esperado?

Ese no es el caso.

¿Qué hubieras hecho tú?

¿Seguirías el protocolo después de oír los tiros?

No.

Habría entrado y seguramente me habría cargado al secuestrador,

pero justo para evitar atrocidades como esa está el protocolo.

Y hay que cumplirlo.

Mira, soy la primera que respeta el protocolo.

A menos que mi instinto diga lo contrario.

Ayer había que actuar rápido.

Y te digo más.

Si fuera Osorio el que entrara y desarmara al tipo,

seguro que hasta lo condecoraban, pero no.

Como el protocolo no se lo saltó él, sino Miralles...

Buenos días.

Permiso.

Veo que ya han leído la prensa.

Como para no leerla.

Todo el mundo habla de ello. Sí, ha tenido bastante repercusión.

Muchos agentes están molestos por esta noticia.

Opinan que este tipo de cosas no ayudan a resolver el caso.

Muchos agentes.

Yo misma.

Suerte que ni la opinión de Miralles ni la de muchos agentes importa.

Este caso lo llevo yo.

Y lo llevo a mi manera.

Osorio, nadie cuestiona tu autoridad,

pero igual, por compañerismo, podrías explicar cuál es tu plan.

No entiendo en qué nos benefician este tipo de noticias.

Aparte de que seguro que es falsa.

¿Qué más da que sea falsa?

Lo importante es que sea humillante.

Vergonzante.

Debemos provocarle.

¿Provocar a quién? ¿Al agresor?

Exacto.

Es indudable que ese tipo está leyendo la prensa.

Quiere saber qué decimos sobre su caso.

Cuando vea qué estamos diciendo sobre él,

se verá forzado a actuar de nuevo.

Estás intentando provocarle para que ataque a otra chica.

Intento que reaccione de forma visceral.

De forma impulsiva.

No de forma calculada e inteligente como ha hecho hasta ahora.

Lo quiero furioso.

Colérico.

Solo así cometerá errores.

Será entonces cuando saltemos sobre él.

¿Y si nos equivocamos nosotros

y mañana, en lugar de un detenido, tenemos otra víctima?

Eso también lo tengo controlado.

La víctima, digo.

Una mujer guapa,

con minifalda, sola en la noche...

¿No lo entienden?

Sí, sí, lo entiendo perfectamente.

Una policía en minifalda.

En román paladino, un cebo, ¿eh?

Es inconcebible.

Si queremos resultados,

debemos actuar atrevidamente.

Ninguna de mis agentes va a incentivar al delito.

Es saltarse las normas.

Comprendo su preocupación, comisario.

Pero no adelantemos acontecimientos.

Buenos días.

(OLGA SISEA)

Pero bueno, ¿tú qué haces aquí? Qué sorpresa.

¿Cómo estás?

-Bien.

-¿No tenías que ir a clase hoy?

-Sí, pero tenía una excursión

y pasaba de ser el mono de feria en el autocar.

-Tía, es que convertirse en heroína tiene un precio.

-Pero ¿qué dices?

A la gente lo único que le interesa es el morbo,

saber cómo suena un arma, saber si hubo sangre.

-Ya...

¿Y tú cómo estás?

Yo pensaba que no ibas ni a salir de casa.

Me llega a pasar lo que te pasó a ti ayer

y no salgo de la manta ni en un mes.

-Pues no, todo lo contrario.

Hay que ser fuerte y tirar para adelante.

Aunque, vamos, entre tú y yo,

el susto todavía no me ha salido del cuerpo.

-Normal.

Al menos tienes suerte y no estabas sola.

-Está claro, menos mal que estaba mi padre, que lo controló superbién.

Ese tío estaba "pirao", Paty, que tenía una obsesión

con que mi padre quería dejarlo tirado.

-Qué horror, ¿cómo se le va tanto la olla a la gente?

-Porque había dejado de tomar la medicación.

Y menos mal que mi madre

en la llamada notó algo raro y pensó que estábamos secuestrados.

Pensé que no lo contaba.

-Tía, normal. Qué susto, por favor.

Pero tienes buena cara, lo disimulas muy bien.

-Eso es por el maquillaje.

Bueno, y los golpes que soltamos en la clase de Nacha

también ayudan. -Ya ves.

-Aunque se me ponen los pelos de punta de pensar

qué podría haber pasado. -Pues lo que ha pasado

es que ese tío está detenido y eres la "celebrity" del barrio.

Dentro de nada te veo firmando autógrafos.

-Pues los cobro a cinco el autógrafo

y a diez un selfi, ¿eh?

-Joder, pues qué negocio, ¿no?

(RÍE)

Bueno...

Hablando de selfis,

he decidido borrarme la cuenta en Flirting.

Después de todo el lío con mi padre,

no me apetecía mucho seguir en esa página web.

La gente miente muchísimo, ¿no?

-Pues sí.

A ver, unos más que otros.

Yo creo que lo hacen para agradar.

El problema está cuando se pasan tres pueblos exagerando.

-Ya ves. Bueno, y unas más que otras,

porque no creo que mi padre sea el único que adorne la cuenta.

Que él es un ligón, pero al menos es buen tío.

De todo esto, saco que es mejor conocer a las personas cara a cara.

-Claro. Además, tú y yo no necesitamos movidas de esas.

Bueno, y menos tú,

que estando aquí todo el día, los tendrás a patadas.

Ya he visto que hay uno que está coladito por ti.

-¿Por mí? ¿Quién?

-Pues el chico de la moto.

-¿Jairo?

-Claro. (PATY RÍE)

-Sí. (PATY NIEGA)

-¿Me habías llamado?

-He averiguado más cosas sobre Martín Díez.

-Adelante.

-He conseguido entrar en su e-mail con un sniffer de teclado.

-¿Un qué?

-El sniffer es un programa

que registra lo que escribes en el teclado.

Todo el mundo escribe una contraseña

y, más o menos, todos utilizan las mismas contraseñas para todo.

En resumen,

he conseguido entrar en su mail y sé

que ha llegado a un acuerdo con la agencia de turismo sexual

para viajar a Santo Domingo y tener relaciones sexuales con menores.

-Joder.

-La agencia le ha mandado

un catálogo organizado por edad, raza y habilidades.

Ya me entiendes. Mira.

Aquí hay unas fotos

de cuatro chicas que responden a sus preferencias.

Todas menores.

-Pero si son niñas.

¿Qué clase de cerdo hay que ser para acostarse con niñas de esa edad?

-Y pensar que me empezaba a caer bien.

-Pero no podemos usar esos correos como prueba.

-No.

Tenemos que poner un cebo y esperar a que pique.

La suerte es que sabemos lo que le gusta.

Mulatas, 14 o 15 años, pequeñitas y flaquitas.

Manejables, como dice literalmente en el correo.

-Qué asco.

-Creamos un perfil falso en las redes con estas características

y nos ponemos en contacto con él.

-Una admiradora joven.

-Que quiere ser periodista, como él.

-Y luego, ¿cómo se lo vendemos al juez?

-Hallazgo casual.

De hecho, tenemos muchas investigaciones abiertas

con perfiles falsos. Y esa es la realidad.

Yo estaba investigando en la "deep web"

información sobre pederastas y me encontré con su nombre.

-Pues ya está. A por él. -Venga.

-Bueno, el otro día, tía, casi le achicharro en la prueba

de los chalecos sensoriales estos.

-¿Con qué chalecos?

-¿No te lo he "contao"?

La que lie, tía.

Vi unos folletos, de gimnasia pasiva de estas.

Y yo, con mi obsesión por mejorar el gimnasio,

se me metió en la cabeza que yo necesitaba esos chalecos.

Los necesitaba.

-¿Y tu padre te dejó? Porque vamos, conociéndole...

-Pues no. Los pedí por mi cuenta y él me dijo que los devolviera.

El caso es que yo estaba convencidísima

de que iba a ser el negocio del siglo.

Así que me los quedé.

-No. Si ya sé de lo que me hablas. -¿Sí?

-A mí mi padre me dijo que había ido un chico a la consulta

con quemaduras de un chaleco de ondas no sé qué.

Pero no me dijo que fuiste tú.

Me dijo que fue una pareja.

-¡Dios! -¡Oye!

¿No estaréis saliendo y no me lo has "contao"?

-¿Con Jairo? Pero ¡qué dices, anda! ¡Qué dices! No.

Lo acompañé a la consulta del médico

porque me pasé con la intensidad de la corriente

y me sentía culpable.

-Pues vamos, a mí no me parecería tan raro.

-A ver, si el chico es muy mono y me cae muy bien.

-¿Que te gusta?

-No. Gustar, gustar, pues no.

No lo llamaría así.

Bueno.

El otro día después de salir de la consulta, me intentó besar.

Le hice la cobra. -¡Tía!

-No me dejé, no. -Pobrecito.

Menudo corte. No me extrañaría que ya no volviese más por aquí.

-Si ese no se corta ni con navaja, tía.

Aunque, ahora que lo dices hace un par de días que no le veo.

-¿Ves? Lo que yo te decía.

Que los chicos tienen su corazoncito.

-Olga, por favor, pero ¿tú te estás escuchando?

¿Jairo, corazoncito?

¡Anda! Si es el típico que está todo el rato

intentando ligar a ver si alguna cae.

-Claro. Y seguro que también se deja achicharrar

por la primera que pase.

Solo por eso, le deberías dar una oportunidad.

-Tú quién eres, ¿su representante o qué?

Mira, como mucho le dejo

que me dé una vuelta en moto de vez en cuando.

Pero de salir juntos, nada.

¿Contenta? -Pues sí.

Porque el chaval se lo ha ganado.

Quién sabe. Lo mismo ahí en la moto, a toda velocidad,

con el pelo al viento, empiezas a sentir mariposas en el estómago.

-¿Mariposas? Pero, niña, ¿tú cuántos años tienes? ¿14?

-Era una forma de hablar. -Una forma de hablar. Pues no, mira.

La última vez que sentí mariposas en el estómago, sabes cómo acabó.

La próxima vez que las sienta, ¡las rocío con matamoscas!

¡Te lo juro!

-Claudia, por Dios, tuvo que ser horrible.

Tu marido y tu hija ahí "metíos" con ese loco.

No se lo deseo ni a mi peor enemigo.

Fíjate que yo el muchacho, nunca imaginé que haría una cosa así.

¿Que era rarico? Sí. Pero vamos, "pa" gente rara la de este barrio.

Parece ser que tuvo un brote psicótico y yo qué sé.

Hacía dos meses que no tomaba medicación.

¿Es verdad eso que dicen que tu Olga se enfrentó a él?

Sí, sí. Y no veas de qué manera.

Cuando entré forcejeaban y tenía una pistola en la mano.

Por Dios.

Imagínate. De tal palo, tal astilla.

Se nota que la cría lo ha "mamao". Bueno...

Buenos días. -Buenos días.

-Una botella de agua, por favor. -Ahora mismo.

-Me han dicho que estabas aquí. ¿Cómo te encuentras?

¿Cómo están Antonio y Olga?

Supongo que vienes a expedientarme por lo de ayer.

Solo te he preguntado si tu familia estaba bien.

Se puede preguntar por teléfono. Si estás aquí es porque investigas.

¿Quieres saber si me salté el protocolo de intervención?

Sí.

Estoy investigando eso.

¿Y ya te habrán contado algo?

He oído que te arriesgaste bastante.

Sí. Y también desobedecí a mi comisario.

¿Y sabes qué? No me arrepiento lo más mínimo.

Puedes poner eso también en mi expediente.

Si estoy aquí no es por gusto.

Me han ordenado investigar.

Pero no te pongas a la defensiva.

No tengo ninguna intención de expedientarte.

Tuviste bastante con ver a tu familia en una situación tan difícil.

Lo siento, Montse.

Supongo que...

que no se me han pasado los nervios todavía.

Es comprensible.

En Canillas todo el mundo comenta los cojones que tiene la Miralles.

La última vez que me hice una revisión eran ovarios,

pero supongo que me lo tomo como un cumplido.

Qué remedio.

¿Y tú cómo estás? ¿Cómo lo llevas?

Bueno, tengo mis días.

Intento vivir la vida con intensidad.

La enfermedad me ha enseñado a no perder el tiempo.

Y a tener coraje para conseguir lo que uno realmente quiere.

-Listo. Odalis, 16 años, aunque ponemos 18 en la red.

Y vive en Santo Domingo, República Dominicana.

-Pero no se le ve la cara.

-Ya lo sé. Esto es solo un cebo.

Cuando pique le daremos más hilo.

-Le encanta la música romántica, bailar, estar con sus amigas...

-Y su sueño es ser periodista.

Gracias a su abuelo, que le hacía leer

los periódicos por las mañanas desde que enfermó de cataratas.

-Qué bonito.

-Ahora, buscamos a Martín en la red...

Y le mandamos un amable mensaje diciéndole lo mucho

que nos gustan sus artículos.

Vale. Listo.

Ahora solo tenemos que esperar a que el zorro venga a por su presa.

"Hola, soy Odalis, me gustan tus artículos. No me pierdo ni uno".

-Muy bien.

¿Ya?

(ASIENTE) -Estaba conectado.

A ver qué pone.

"Hola. Gracias por tu mensaje. Me ha hecho ilusión".

-Y tanto que te hace ilusión.

-Mira, sigue escribiendo.

"Me encanta tu isla, estuve una vez en Samaná y me impresionó".

-"Me gustaría viajar pronto a Santo Domingo para escribir

un artículo sobre la estancia del pirata Francis Drake en la isla".

-Lo ha sacado de Internet, seguro. -Es rápido, el tío.

-Voy a escribirle.

-"Todos creen que la República Dominicana

es un sitio de playa y sol, pero hay más.

Oye, gracias por contestarme".

"¿Así que quieres ser periodista?".

"Sí. Es mi sueño. Escribo todos los días desde hace años.

Desde niña". Muy bien.

-Escribe.

"¿Y sabes dónde vas a estudiar?". -Dile...

-Me gustaría estudiar en España, pero no sé si podré.

Venga, contesta.

"Seguro que sí.

Te puedo recomendar para la universidad".

-Anda, qué listo. Vas a ver.

-"Muchas gracias, aunque para eso aún queda.

Es que tengo 16 años". Muy bien.

"En el perfil pone 18 porque, si no, no te dejan tener cuenta aquí.

Espero que no te importe".

Al contrario, te encanta.

"No me importa". ¿Ves?

Qué asco.

-"Si vienes a Santo Domingo tienes una amiga

y una guía para ir contigo adonde quieras".

-Muy bueno.

Vamos, vamos.

-"Muchas gracias".

-Venga. No sé. Pregúntale que de qué parte de España es.

-No, mejor lo dejamos así.

-Si lo tienes a punto de caramelo.

-Ya. Por eso.

No podemos tirar mucho del hilo.

Si lo ponemos muy fácil, va a sospechar.

-¿Qué hacemos? ¿Esperamos?

-Sí, de momento, sí.

Si queremos atraparle, tenemos que dejar que sea él

quien haga el siguiente paso.

Hasta ahora.

Venga, Jairo. Coge el teléfono.

Otra vez el buzón.

Jairo, soy Rober. Son las 12:15. ¿Dónde te metes?

Vente ya para acá, por favor, que estoy empezando a dar la nota.

¿Qué pasa, Paty? ¿Qué tal? Fenomenal, ¿y tú?

Bien. ¿Has visto a Jairo? Dices bien como tirando a regular.

Sí, normal. Es que tengo mucha prisa, de verdad.

¿Has visto a Jairo? Sí. Esta mañana, estaba con la moto.

¿A qué hora? No sé. Hace un par de horas o así.

Claro, cuando ha ido al taller. Quizá, ni idea.

¿Por? ¿Pasa algo? Porque quedé y no le localizo.

Pensaba que sabrías dónde estaba.

No, pero si luego le veo en el gimnasio,

le digo que le buscas.

Por favor, díselo, ¿vale? Vale.

Nos vemos luego. Vale, gracias.

Hasta luego.

A ver. A ver, a ver.

Hola. ¿Han "llevao" una moto para hacerle una puesta a punto

a nombre de Jairo Batista?

¿No? Pero si se la dabais en el mismo día.

¿Estás seguro?

Vale, pues muchas gracias y perdone.

(RESOPLA)

(SUSURRA) Venga, tío, ¿dónde estás?

Oye, Claudia, ¿has visto a Alicia?

No. ¿Por?

Porque hemos estado en el médico y me ha dicho que haría no sé qué

y no la encuentro por ninguna parte.

¿Tienes algo que contarme, Batista?

Yo no. ¿Por qué?

No sé. Te noto alterado.

He quedado con Jairo y me ha dejado tirado.

Ya. ¿Y era una cosa personal o profesional?

Las dos cosas.

Ya. ¿Y vamos a seguir así mucho tiempo?

¿Así cómo? Como el perro y el gato.

¿Por qué no hablamos claro?

Es que no sé de qué me hablas, Claudia.

Rober, haces muchas cosas bien, pero mentir se te da fatal.

¿Qué pasa que te contó Alicia que...?

Pensabas infiltrarte en esas carreras.

Y no pararé hasta que no coja a Pinardo.

Te comunico que en este momento hay un dispositivo para atraparlo.

Y Alicia Ocaña, que te recuerdo que es tu superior,

está al mando del operativo.

Cómo se huela algo, no le vamos a trincar.

No era el plan. ¿Qué plan?

¿Qué plan? ¿El que habías ideado por tu cuenta y riesgo

sin contar con tus mandos?

¿Te parece ese buen plan? ¿Eh?

Además, según me dice Alicia, tal y como tienes la mano

¿pensabas subirte en una moto para correr?

Sigo pensando que era lo mejor para atraparle.

Rober, cuando te emparejé con Alicia, te dije que necesitaba

que fueras menos individualista. ¿No has aprendido nada este tiempo?

Anda, yo creo que según tienes la mano,

mejor que pidas dos días de baja.

Voy a las carreras. Además sé dónde son.

Pues haz lo que consideres.

Pero te advierto que te arriesgas a un expediente.

Lo siento mucho, pero quien se la juega es Alicia.

Pues ya está. Ya estás "apuntá".

He "avisao" de que correrás en vez de mi hermano.

¿Hasta cuándo seguimos con esta broma?

Eso me gustaría saber a mí.

¿Cómo?

Se supone que mis compañeros ya estarían aquí.

Ah, cojonudo.

No te tenías que quitar el "paquet".

Es "pocket" y te recuerdo que me paso por motera, no poli.

Vale. ¿Qué vas a hacer? ¿Vas a correr?

Una cosa es acercarte "pa" pillarlos con las manos en la masa

y otra jugarte la vida en una carrera.

No tengo otra opción.

Escúchame. Que tú conduces "mu" bien.

Conduces como Dios, pero esta gente son animales.

Pinardo está en aquel coche, ¿no? Sí.

El que está en el asiento detrás del piloto.

¿Estás segura de seguir con esto?

Debo hacerlo. Estás tan "colgá" como mi hermano.

No sé por qué ayudo. Jairo, por favor.

Necesito concentrarme, ¿vale?

Sí, sí, sí. Concéntrate.

Concéntrate, muy atenta y ten "cuidao".

Porque esta gente son bestias.

Tranquilo, sé lo que hago.

"Sé lo que hago". Yo no sé qué haces.

Si pasa algo, mi hermano me saca las tripas. Tengo 14 llamadas suyas.

(Moto)

La primera vuelta solos, tú y yo. ¿Te atreves?

(Llaman a la puerta)

-Pasa, Chelo.

-¿Se puede?

-Hola. Pensé que era la enfermera.

¿Cómo te encuentras? -Yo bien, pero ¿cómo estás tú?

No me creo que trabajes después de lo de ayer.

-Fue un susto. Aún me duele el golpe, pero nada.

Todo superado. -¿Fue aquí mismo?

-Sí. Un paciente.

Pensé que venía a la consulta y sacó una pistola.

-He oído que pegó varios tiros.

-Afortunadamente no ha habido heridos.

-Te llamé cuando me enteré, pero estaba apagado.

-Imagínate, empezó a llamar mucha gente.

Tuve que apagarlo, tenía que estar tranquilo.

-Lógico.

Debió de ser horrible con tu hija aquí.

-Sí, eso fue lo peor. Cuando vino Olga y la obligó a quedarse aquí.

Ahí pensé que era realmente peligroso.

Pero ella no lo pensó así.

-He oído que Olga se enfrentó a él.

-Aprovechó un descuido y se lanzó contra él a quitarle la pistola.

Increíble. Una locura.

-¿Has podido descansar esta noche?

-Con alguna pesadilla, pero he dormido bien.

-Yo no he pegado ojo.

-¿Por qué? ¿Por lo de ayer? No. Estamos todos bien.

-Yo no podía dejar de pensar.

En ti.

Si te hubiera pasado algo, no sé qué sería de mí.

-Ya ves, no ha pasado nada.

Estoy viendo a un compañero psicólogo,

pero solo por cubrir el expediente.

Yo lo recomendaría en caso de...

-Anoche tuve mucho tiempo para pensar.

Me di cuenta de lo importante que eres en mi vida.

-Tú también eres importante para mí.

Cuando se pasa por lo que yo estoy pasando,

es inevitable replantearse cosas del pasado.

-Lógico. -Hay algo que no he hecho bien.

No he sido sincera conmigo misma ni con los demás.

Y he decidido hacerlo bien. Hasta el final.

-Pues haces muy bien.

-Por eso he venido a verte,

porque quiero hablarte con sinceridad.

Nunca he conocido a nadie como tú.

Has sido el amor de mi vida.

Después de ti he tenido otras parejas, sí,

pero nunca me he vuelto a enamorar.

No ha habido lo que hubo entre tú y yo.

Aquello sí fue amor.

-Supongo que los dos estábamos necesitados

de mucho cariño en esa ocasión.

-No era solo eso. No nos estábamos consolando.

Aquello era amor de verdad.

Pura pasión.

-Fueron seis meses muy intensos, sí.

Pero ha pasado mucho tiempo, ¿no?

-Yo no lo he olvidado. Lo recuerdo casi cada día.

Cada noche.

-Las cosas han cambiado, Montse.

Hemos tomado caminos diferentes.

-A veces siento como si no hubiera pasado ni un solo día.

Te juro que al despertar, miro a mi lado pensando

que estás en mi cama, como entonces.

Mírame a los ojos y dime que tú ya no sientes nada por mí.

No puedes. Conozco esa mirada.

Y sé lo que esconde.

-No. Yo no escondo nada.

-Todavía me deseas.

-¿Qué quieres que te diga? -Dime la verdad.

Dime lo que sientes por mí.

Han sido muchos años de callar, de fingir que no siento

lo que siento por ti.

La vida que me queda, quiero vivirla contigo.

-Bueno.

Montse...

-Podemos repetirlo.

Tenemos una segunda oportunidad. No la desperdiciemos.

Te quiero.

-¿Qué? ¿Le has "robao" la moto a tu novio?

No, se la he robado al tuyo.

-Llama. -¿Que llame? ¿Y qué le digo?

-Hazle ver que te interesa.

Seguro que el cerdo desea llevarte a la cama desde que te vio.

Si cree que tiene posibilidad, correrá como un cordero.

No pongas esa cara.

En UFAM me las veo cada día con indeseables

que ponen esa expresión cada vez que los interrogo.

Como si la movida no fuera con ellos.

-¿Cómo habéis conseguido todo esto?

-Un denunciante anónimo.

Te lo advertí. Te dije que no me gustaba el plan

que pretendías llevar con Pinardo. Que quede claro que soy tu superior.

Pinardo actúa en varios distritos.

En el distrito dos llevamos mucho tiempo

para intentar desmontar su tinglado.

Pinardo forma parte de una organización muy potente.

En realidad solo hemos hecho averiguaciones. Nada consistente.

Según nuestros confidentes, había una inspectora infiltrada.

Si tu compañero Batista y tú queríais colgaros una medallita,

ya os podéis ir olvidando.

Claro, no lo valoras porque en realidad no te cuesta.

Con lamer culos te vale.

No te pases, chaval. "Cuidao".

"Cuidao, cuidao, cuidao".

La manita.

¿Quieres que llame a Ocaña para que pelee por ti?

-Yo instruiría personalmente a la persona elegida.

Tengo fichada a la policía perfecta para actuar de cebo:

Lola Ramos.

Responde a muchos rasgos que el violador busca en víctimas.

Es joven, aspecto frágil, piernas bonitas...

Lola no está preparada para algo así.

Ahora mismo está ocupada con otro caso.

Después de formarla, le aseguro que lo estará.

Hice lo que tenía que hacer.

Te recuerdo que ahí retenían a mi marido y mi hija.

  • Capítulo 34

Servir y proteger - Capítulo 34

14 jun 2017

Sergio sigue empeñado en participar en la carrera de motos pero Alicia tiene otros planes. Osorio está satisfecho: el artículo de Martín es toda una provocación para el agresor sexual. Por su parte, Laura y Lola deciden cazar al periodista.

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