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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 339 - ver ahora
Transcripción completa

La venta de los diamantes nos la ha jugado.

-¿Y Rodrigo? -Lo han matado.

En cuanto tenga mi pasaporte me largo de aquí bien lejos.

Y a disfrutar de la vida, a vivir como un rey.

¿Qué pasa, Tintas? Cuánto has tardado.

-He estado sondeando a todos los falsificadores del barrio

y ninguno parece que tenga que ver

con la documentación falsa de Antonio.

Pues estamos bien. No, espere,

hay uno al que no he sondeado. Un tal Tintas.

-¡Fede!

¿Qué haces aquí?

-Nada, quería traerle... Vamos, a ver si quería...

Karim unas tostadas para desayunar.

-Pues vale.

Dos, porfa.

-Karim y yo no vamos a volver a acostarnos juntos.

Tengo mis razones.

No quiero volver a sufrir por la distancia

y ya tomé esa decisión.

No me arrepiento de ella por muy maravilloso que sea.

-¿Hay otro motivo?

-¿Te refieres a otra persona?

No, no...

No hay nadie más.

Sí, formaré parte de la logística.

Ya lo sé, pero no puedo presionar más a Somoza.

Buscaré pruebas que lo incriminen en caso de que se desdiga.

He abierto todos los archivos.

Parece que Somoza no guarda información

que comprometa a la operación.

En su ordenador no tenía nada sobre rutas ni envíos.

¿Tienes noticias sobre lo que pedí?

¿Sí?

¿Estás seguro?

-¿Esto ha sido porque no me he acostado contigo?

-¿Qué? ¿Qué estás diciendo? ¿Perdona?

¿Qué estás diciendo?

-Por favor. No te hagas el indignado, doctor.

Sé que es lo único que has deseado desde que me conociste.

Estás obsesionado conmigo. ¿Tú me quieres hundir la vida?

Pues vas a tomar de tu propia medicina.

¿Ah, sí? ¡Venga, largo de aquí!

(Portazo)

-¡Papá! ¡Papá!

¡Chelo, por favor! ¡Chelo!

-Hay que hacer unas comprobaciones,

pero en unos días estará en casa.

Ah, bueno.

¿Se sabe qué ha provocado el ataque?

Es una arritmia, es algo bastante frecuente.

Tienes el corazón muy débil.

-O sea, si me da otro ataque me quedo en el sitio.

-Lo siento, Antonio.

-Separación de bienes,

renuncia a la herencia legítima.

¿Esto qué es?

-Un contrato prematrimonial.

-Tienes que creerme, Claudia.

Hay que investigarla.

Pero no lo vas a hacer tú.

Voy a repasar la información que me has dado.

-Ya le dije a Antonio todo lo que tenía que decir.

Pero yo no soy Antonio.

Soy una inspectora jefe de policía.

¿Dónde están las pruebas que justifiquen este interrogatorio?

Antes que las pruebas están los indicios.

En caso de presunto asesinato

hay que atender a tres elementos fundamentales:

móvil, medios y oportunidad.

Está acorralada, ¿sabes?

Está haciendo lo posible para que abandonemos.

Por las buenas o las malas.

-Adiós, Antonio.

(Música emocionante)

Con esta jeringuilla vacía voy a introducir

una pequeña burbuja de aire en el vial.

En breve esa burbuja viajará hasta tu sistema circulatorio

y allí pasará a la cava superior,

de allí al corazón

y será bombeada a la arteria pulmonar.

Te provocará un trombo pulmonar.

La famosa embolia que buscabas en mis pacientes.

Es fascinante, ¿no?

Cómo una diminuta, diminuta burbuja de aire

puede desencadenar tan terribles consecuencias.

Supongo que no te lo tomarás como nada personal.

De verdad.

Sencillamente te volviste demasiado curioso,

demasiado tozudo.

Si me hubieras hecho caso y te hubieras alejado...

Tú lo has querido así.

¡Apártate de esa cama!

¡Baje el arma ahora mismo si no quiere que muera!

¿Qué le has hecho?

¡Que baje el arma, le he dicho!

O vacío el aire y le provoco una embolia.

Vamos, Anabel.

Estamos en un hospital.

¿Cuántos segundos tardaría un médico en llegar?

Señora, Antonio se está recuperando de una operación coronaria.

¿Usted cree que aguantaría? ¿Se quiere arriesgar?

¿Eh?

Mucho mejor.

He cumplido mi parte del trato. Ahora te toca ti.

Dame la jeringuilla.

¡Un paso más y Antonio se muere!

Será usted la responsable de la muerte de su marido.

Sabes tan bien como yo que acabarás entre rejas.

Pero si colaboras, si acabas con esta locura,

te podremos ayudar.

¡No, no me esté contando historias!

No.

Ir a la cárcel no estaba en mis planes.

Y él me lo ha arruinado todo.

Solo por eso merece morir. ¡No!

¡Apártate de él!

¡Ayuda! ¡Llamen a seguridad!

Tranquilo, Antonio, ya acabó todo.

¡Date la vuelta!

(LLORA)

El doctor ya está en camino.

¡Llévensela!

¡Cariño!

Cariño, ¿cómo estás?

Dios mío...

(RESPIRA CON DIFICULTAD)

No logramos dar con él. En su domicilio habitual no está,

y sus vecinos no saben nada.

¿Familiares, conocidos o amigos?

Tiene dos hijos, pero no tienen relación.

Se desentendieron de él la primera vez que fue a la cárcel

y de eso hace mucho.

No deben ni saber que está en la calle de nuevo.

Y de amigos ni rastro.

Debe ser un tipo muy solitario.

¿Seguro que no ha huido y el pasaporte lo ha hecho otro?

Toño y el Tintas coincidieron en Estremera.

Me han dicho que hicieron buenas migas.

Un amigo profesional de la falsificación me ha dicho

que los documentos de Toño tienen la firma del Tintas.

Su pasaporte está hecho a partir de un original.

Hay que ser experto para detectar que es falso.

¿Se sabe de algún taller o sitio donde hiciera esos trabajitos?

Ha podido hacerlo en su casa. ¡Ahora es tan fácil!

Eso es lo de menos, hay que encontrarlo e interrogarle.

Ya está emitida la orden de busca y captura.

Espero que nos dé algún resultado.

Eso espero, es el único que puede ofrecer algo de luz

sobre los asesinatos de Toño, Goliat y el Pincho.

Todo este asunto no pinta muy bien.

Tres delincuentes asesinados sin un móvil aparente

y la persona que podría tener la clave, desaparecida.

Ya aparecerá algo.

Esta noche voy a aprovechar mi turno y a darme una vuelta por su casa,

a ver si veo algo de luz o algún movimiento.

Interroga a tus confites, de ahí siempre sacas algo.

Hay uno que se me está resistiendo, es un poco correoso.

Pues apriétale, a ver si tenemos algún resultado.

Como te puedes imaginar, ya me están llamando de Jefatura

para exigirme resultados.

(Móvil)

¡Hablando del rey de Roma!

No.

Es la familia, otro frente que tengo abierto.

¿Todo bien?

Sí, es solo que me reclaman.

Esta mañana he salido muy pronto y no me han visto el pelo.

Fíjate las horas que son.

Debería aflojar un poco y relajarse, comisario.

¿Cuánto hace que no pasa unas vacaciones en familia?

¡Buf! Una eternidad.

Precisamente había reservado en Maspalomas

un hotel para estar unos días juntos.

Eso suena muy bien.

Menos mal que no les dije nada a los niños,

Se habrían llevado una desilusión. ¿No piensa ir?

No, he anulado la reserva en cuanto me he enterado de lo de Antonio.

Miralles estará con él y no puedo dejar la comisaría empantanada.

Antonio está fuera de peligro y todo pinta a que Miralles

se va incorporar en breve y con normalidad.

Con tres muertes sin resolver y la inspectora jefe a medias

sería una irresponsabilidad.

Quizá tenga razón, pero puede que en breves se resuelva el caso.

Ya habrá otra ocasión. Vete a apretar a tus confites.

Otra cosa, Elías.

No le comentes nada de mis vacaciones a Miralles.

(Móvil)

(Música de misterio)

Dime, Claudia.

¿Cómo dices?

Pero ¿Antonio está bien?

María, ¿me pones otra?

-Llevamos ya unas cuantas, ¿no?

¿Qué celebramos hoy? -Nada.

-David, que nos conocemos. Cuando te pones así...

-¿Qué pasa? ¿Algún inconveniente?

-No, inconveniente ninguno.

Pero la última vez que te vi beber así tenías un problema gordo.

Igual es mejor desahogarte con alguien que ponerte así.

-¿Me vas a poner otra cerveza o no?

-Te la voy a poner, pero con una condición.

Que le metas algo sólido al cuerpo.

Tanta cerveza tendrá que empapar en algo.

(Música triste)

Hombre, Fede. Espérame un momentico ahí.

Oye, me vienes de muerte.

¿Sales de trabajar o entras al turno de noche?

-Ninguna de las dos cosas.

Vengo de casa, no podía dormir.

Mira, estoy de los nervios, ponme algo para calmarme.

-Ahora te pongo una tila.

Pero oye, mira a ver a tu amigo, está más raro...

-¿Qué le pasa? -¿Yo qué sé?

Le he preguntado y ha soltado un bufido.

-Sí que está raro, sí.

-A ver si lo animas, porque lleva un rato

venga a beber cerveza él solo como un tonto.

-Estoy como para animar a nadie.

También he tenido un día fino.

-Joder, pues sí que estamos buenos.

-Mamá, ¿qué haces aquí? ¿No está papá en la habitación?

Lo bajaron a la UCI para evaluar que todo sigue bien.

¿Está en peligro?

(VACILA) No, no.

No te preocupes, seguramente no habrá pasado nada.

No quieren arriesgarse, quieren tenerlo controlado.

¿Le ha dado otro ataque?

Anabel ha intentado asesinarlo.

¿Qué? ¿Aquí?

Sí.

Se coló en la habitación.

Quería provocarle una embolia introduciendo aire en la vía.

Pero antes de meterle el aire

le suministró un relajante muscular para inmovilizarlo.

Lo que no sé es cómo consiguió mover el otro brazo

y quitarse la vía de un manotazo.

(SOLLOZA) Solo espero que no sea demasiado para él.

¿Por qué dices eso?

(LLORA) Tengo miedo.

Sé que debería estar más fuerte, pero no puedo fingir.

¡La sola idea de perderlo...!

(DULCE) Mamá, no, no. No va a pasar nada.

No lo tenía que haber dejado solo.

Si hubiera estado aquí, nada hubiera pasado.

No tienes la culpa, mamá.

Le has salvado la vida. No.

Debí esperar a que estuviera en casa para investigar a Anabel.

¿Quién iba a imaginar que fuera a hacer esto?

Él, tu padre.

Tu padre vio claramente el peligro que tiene esa mujer.

Si le pasa algo no me lo voy a perdonar.

Tranquila.

¿Cómo está?

Fuera de peligro.

No hay riesgo de embolia.

(SUSPIRA) Menos mal.

Gracias.

¿Podemos verlo?

-Más tarde, cuando lo suban a planta.

Ahora intentad descansar, tenéis que estar destrozadas.

Bueno, si Antonio está bien nosotras estamos bien.

Antonio tiene mucha suerte de teneros a vosotras.

Hacedme caso, descansad algo. Gracias, Eduardo.

¿Y Anabel?

Pues en comisaría.

Debe estar esperando a ser interrogada.

¿Tú no vas a estar?

No se puede estar en dos sitios a la vez.

Pero ya has oído al médico.

A papá van a tardar un tiempo en subirlo a la habitación.

Tú tienes que ir a comisaría.

Interrogar a esa mujer y hacer que confiese todo lo que ha hecho.

Tienes que hacerlo por papá.

Vale.

Solo si me prometes que me avisas cuando lo suban a planta.

Te lo prometo.

-Un pinchito de tortilla.

Para ti, no para mí.

Es que me han dicho que de camarero se liga mogollón.

-¿Uno no puede ni tomarse una cerveza después de currar?

-Perdona, vamos a ver...

No hace falta que te pongas así. Me voy y ya.

-No. Espera, Fede.

Que tú no tienes culpa de nada.

Nada, es solo que hoy tengo una mal día.

-¿Qué te pasa, tío?

-Te lo he dicho, un mal día.

-Estás teniendo una mala temporada. Últimamente estás más raro...

-Son etapas, ya sabes.

-Lo único que sé es que normalmente tienes brillo en los ojos

y ya te digo de que unos días para acá estás como chungo,

como bajo... -Digamos que...

he madurado a base de palos y decepciones.

-¿Ha habido calabazas de alguna chavala?

(RÍE)

-Ojalá fuera eso, que se pasa más o menos rápido.

-Me estás preocupando, tío. ¿Es algo serio?

-No, no creo que sea buena idea.

-De verdad, ¡cómo eres!

O sea, no sé, que ahora...

¿no somos colegas ni nada? ¿Solo soy el friki

que te compra los zumos? Cuéntamelo.

-Nada, que últimamente estoy un poco mal

por algo que ha pasado en casa.

Nada, te dejo. Ya te he amargado los suficiente por hoy.

-A mí no me has amargado.

Lo que me chafa un poquillo es no poder echarte un cable.

-Hasta luego.

-¿Qué? ¿Ha habido suerte?

-Qué va.

Y debe ser serio, porque el tío está hecho polvo.

-¡Nerea!

Qué sorpresa verte por aquí.

¿A qué se debe el honor de tu visita?

-He venido a buscar una cosa.

Creo que está en mi antigua mesa.

-Es infantil inventarte una excusa y no reconocer que venías a verme.

-Si vengo a estas horas es porque esperaba no ver a nadie.

Y menos a ti.

-No parece gran cosa.

-Es un recuerdo de mi madre, le tengo cariño.

Aunque dudo que sepas lo que es el valor sentimental.

-Apegarse al pasado por un objeto. ¡Nerea!

Ahora que has recuperado tu libertad

deberías evitar seguir cayendo en los sentimentalismos.

Aunque seguro que vuelves derecha a Santander,

a seguir llevando esa vida gris y aburrida de provinciana.

-¿Por qué no contarás antes de hablar?

Para tu información, esta provinciana se queda en Madrid.

He recibido una buena oferta de trabajo.

-Ah, ¿sí? ¿Dónde?

¡No!

¿Has vuelto con tu tito Marcelino?

¡Qué decepción!

¡Sabiendo lo que sabes de él!

Vas a trabajar en el bufete de un evasor de capitales.

-Decepcionarte a ti es un honor.

-Es una pena que tú y yo

no nos hayamos sabido entender mejor.

Habríamos sido un gran equipo.

-No tengo tiempo, me esperan para cenar.

(Móvil)

-¿Sí?

Joao, ¿no habíamos quedado en hablar mañana?

¿Qué es eso tan importante que no puede esperar?

¿Cómo dices?

Es imposible, te debes confundir de persona.

Será alguien que se le parece. ¿Le has hecho una foto?

Estás tardando en mandármela. Vale.

-Está cerrado.

-Sabes de sobra que no vengo a comprar fruta.

-Estas visitas se tienen que terminar.

Te conté lo que sé de Toño y Goliat.

-En este caso no vengo preguntando por ellos.

¿Puedo pasar o qué? -Sí.

-Estoy intentando dar con un tal Tintas.

-¿Te suena de algo ese nombre? -¿Qué pasa? ¿Ahora me vas a preguntar

por cualquier mangante que pilléis en el barrio o qué?

-Tino Molpéceres, alias el Tintas.

Puede que se viera con Toño horas antes de su muerte.

¿Te suena de algo? -Eh...

-¿Toño no te comentó nada de él? ¿No te suena?

-¿Crees que podría formar parte de la banda o...?

-La verdad es que lo dudo porque se dedica a otra cosa.

Es falsificador y de los buenos.

Al parecer, Toño y él se conocieron en la cárcel.

-Mira, yo nunca he estado en la cárcel

y no he tenido tratos con falsificadores.

-Haz memoria.

Que hagas memoria. Tómate tu tiempo, coño.

-He hecho memoria y no recuerdo a nadie llamado el Tintas.

-Siempre andas igual, que sí, que no. Me hablas a medias.

-¿Qué quieres que te diga? Te lo he contado todo.

-Cuando te ofrecieron el botín, ¿no te dijeron de qué iba?

Me parece muy raro. -Te lo he dicho.

Vinieron aquí, me hablaron del robo, les dije que no me interesaba

y ya está. ¿Para qué contarme nada si no iba a participar?

-Contarte de qué iba el botín, si era difícil, lo normal.

-Lo que te puedo decir es que buscaban una lanza térmica

para llevarlo a cabo. -Eso ya lo sé, no me aporta mucho.

-No sé qué más decirte. Toño era muy suyo.

No compartía información ni con los de la banda,

así que imagínate con uno de fuera.

No sé, supongo que encontraron a otro.

Si te digo la verdad, creo que contactaron conmigo

por nostalgia, pero vamos, sabiendo que llevaba tantos años retirado,

se lo pensaron y buscaron a otro que no estuviera tan oxidado.

-¿Ves? Ya andas...

-Eh, hola, David. Queda por hacer parte del inventario.

-Ya, pero te puedo hacer compañía. Me aburría solo en casa.

-Claro. Elías, si no te importa, tenemos trabajo.

Ya te he contado todo lo que sé. -Venga. Buenas noches, amigo.

-Buenas noches.

-¿Es que le has contado algo? -No, lo de siempre.

-Y él no se lo traga, ¿verdad?

-Bueno, él hace su papel y nosotros hacemos el nuestro.

Oye, David, ¿seguro que vienes de casa?

-Pues no. He ido a un par de bares a tomar algo.

-O sea que has estado bebiendo. -No, solo un par de cervezas.

-¿Pero has quedado con alguien o...? -Papá, no me rayes con las preguntas.

-¿Qué te pasa?

-Con las preguntas de la policía es suficiente.

(Mensaje)

-Joao, escucha, no le cuentes a nadie lo que sabes

y borra esa foto ahora, ¿me has entendido?

No me líes, tío. Escúchame y haz lo que te digo.

Vale, yo te llamo.

Don Alejandro, perdone que le moleste a estas horas,

pero he descubierto algo que le interesa saber.

Puede esperar a mañana, pero cuanto antes lo sepa, mejor.

Si se lo dijera, no me creería. Además, por el móvil no es seguro.

Es mejor que lo vea con sus propios ojos.

Le espero en la constructora. De acuerdo.

-Estaba todo buenísimo.

No mires a Iker que esta vez he cocinado yo.

¿De verdad? Sí, a mí hoy me toca recoger.

Cuando vivíamos juntas no me esmeraba casi nada,

pero desde que soy madre me preocupo por la alimentación.

Enhorabuena. Ya me darás la receta del pescado. Gracias.

Tú quietecita, que ya me encargo yo.

Qué bien organizado lo tenéis, ¿no?

Es la parte buena de empezar una relación

cuando tienes media vida hecha.

Sabes a lo que estás dispuesta a renunciar y a lo que no.

Ojalá yo tuviera las ideas tan claras.

Anda ya. Oye, ¿tú no tienes ninguna relación a la vista?

Qué va.

Se os ve muy bien juntos. Si yo te contara...

Venga, va, ¿seguro que no hay nadie? Sergio sigue con el acoso y derribo.

Pero ¿sigues viéndole? No.

Lo que pasa es que no encontraba mi reloj

y donde no había mirado era en mi mesa de Construcciones Somoza.

Me he pasado por allí antes de venir

pensando que no me cruzaría con nadie, pero ahí estaba él.

Tiene ese don, está donde menos te lo esperas.

No le soporto. Sigue dándole vueltas a lo mismo.

Se deshace en halagos contigo para reprocharte algo al minuto siguiente.

Está enfermo. Ya veo que lo tienes bien calado.

Llegó a decirme que hacíamos muy buen equipo

y me propuso que nos fugásemos juntos, ¿te lo puedes creer?

Viniendo de él, cualquier cosa.

Eso sí, me he dado el gusto de decirle que vuelvo al bufete Ocaña.

Con lo que se esforzó en volverte en contra,

le ha tenido que escocer.

Somoza y Sergio son pasado, reciente, pero pasado.

Aún no me creo que vaya a recuperar mi vida.

No sabes el alivio que es despertarme

y pensar que voy a trabajar con tu padre

y no a aquel infierno. No sabes cuánto me alegro.

Por todo: porque vuelvas a ser la dueña de tu vida,

porque hayas vuelto a trabajar con mi padre y porque hayas venido.

Ahora comienza un nuevo ciclo para ti.

Bueno, entonces habrá que celebrarlo, ¿no?

No me digas que escuchabas tras la puerta.

Que no. He llegado para escuchar lo del nuevo ciclo.

Chicos, yo mañana tengo una reunión a primera hora,

así que os dejo tranquilos. Muchas gracias por todo.

Y la cena estaba buenísima. Gracias a ti por venir.

Nerea, ven cuando quieras.

Bueno, ¿qué te parece si aprovechamos que Leo está dormido

y disfrutamos de un poco de tranquilidad?

Ya he dado de baja las conservas caducadas

y las mermas de lo fresco.

-Muy bien. Yo estoy terminando de apuntar el pedido para MercaMadrid.

-Entonces, me voy yendo a casa que estoy cansado.

-¿No me esperas? No voy a tardar ni 15 minutos.

-Estoy reventado. Solo quiero llegar a casa y meterme en la cama.

-David, esto tiene que acabar. -¿El qué?

-Pues eso, como estás últimamente.

Estás triste, estás apagado. Has perdido la ilusión.

-¿Y qué quieres que le haga?

Estar relacionado con un robo y tres muertes

me afecta de esta manera. -Y dale. No estás implicado en nada.

-Papá, sabes como yo que, con la ley en la mano,

como mínimo soy encubridor. -Sabes cosas del robo

porque estabas secuestrado. Es distinto.

Pero no tuviste que ver y menos con las tres muertes.

-Eso no va a cambiar cómo me siento. Ya hemos hablado antes de esto.

-¿Por qué insistes en sentirte culpable?

Nos vimos involucrados en contra de nuestra voluntad.

Nos obligaron. -Eso está bien para ti,

que te crees tus razones para aliviar tu culpa,

pero yo no puedo, ¿vale?

No se me olvida fácilmente lo que ha pasado.

-No sé, David, cuando te escucho hablar así

noto como cierto reproche.

No sé, como si yo fuera cruel o insensible, pero no es así.

Mira, David, sé que es difícil,

pero ahora tenemos que tirar para adelante, olvidarnos de todo.

Y créeme, sé de lo que hablo.

Pasé por lo mismo hace 20 años, cuando dejé la banda.

-Las mentiras se acaban descubriendo tarde o temprano.

-No, David, nadie descubrirá lo que nos ha pasado.

-Ya. Se me hace un nudo en la garganta cuando pienso en ello.

Es que a mí me gustaría contarlo, ¿sabes?, pero no puedo.

Es que sería una liberación.

Hoy he estado a punto de contarle todo a Fede.

Tranquilo, que no le he dicho nada,

pero, a partir de ahora, tendré que evitarle como a Paty.

La gente sabe que algo me pasa y, como no puedo contar nada,

al final se están cansando de mi mal humor.

-David, te juro que no quería que pasara esto.

Me he pasado estos años trabajando muchísimo

para que no te faltara de nada y mira, aun así no he podido evitar

que vayas por el mal camino. David, mírate.

Has renunciado a tu ilusión de ser policía.

Estás perdiendo a tus amistades, estás empezando a beber.

De verdad, David, dime,

¿qué puedo hacer para que vuelvas a ser el de antes?

-Supongo que no puedes hacer nada. Es lo que hay.

Y, aunque me cueste,

tendré que acostumbrarme a vivir con ello.

-David, ¿quieres que le cuente todo a Elías?

Si esto te ayuda a salir del hoyo, estoy dispuesto a hacerlo.

¿Cómo está Antonio?

El cardiólogo dice que ha salido de peligro.

Enseguida le subirán a planta. Menos mal. Me alegro.

¿Ha dicho algo? No, todavía no hemos empezado.

Supuse que querías hacerlo tú. Gracias.

¿Sorprendida de verme?

¿No vas a preguntarme por Antonio?

Tienes miedo de lo que nos pueda decir de ti, ¿no?

Jerónimo García, Flor Sánchez Casas,

Domingo Cuquerella.

Les conocías, ¿no es así?

No solo les conocías, trabajabas para ellos,

pero se fueron muriendo, aparentemente, de muerte natural.

Pero el doctor Torres descubrió que esas muertes habían sido provocadas.

Los tres fallecieron de una embolia pulmonar.

Hoy hemos descubierto que esas embolias

habían sido provocadas por el aire

que tú introducías en su sistema circulatorio.

Perdone, pero no hay prueba de eso. Cierto.

Pero el testimonio de la persona que ha estado a punto de asesinar

esta misma noche será suficiente para que el juez ordene

las autopsias, al menos de Flor Sánchez Casas

y de Domingo Cuquerella.

En cuanto al tercer homicidio, el de Jerónimo García,

será suficiente con un indicio,

el de haber sido nombrada heredera universal

mientras era su cuidadora.

Esta señora y su marido no han dejado de acosarme

y de lanzar calumnias sobre mí. Letrada, supongo que ignora

que su cliente acaba de adquirir una lujosa vivienda

en la zona exclusiva de Samaná, en República Dominicana.

Eso no es delito.

Pero si esta vivienda ha sido adquirida

con una herencia sospechosa o con los ahorros de los ancianos

a los que cuidaba, sí lo es. ¿Qué tienes que decir a eso, Anabel?

¿Nada? ¿No vas a decir nada?

Es una lástima.

Yo tenía la esperanza de que nos dieras una explicación

y de que en esa explicación hubiera un motivo

que te hiciera parecer mejor persona,

pero veo que no hay ninguna.

Usted qué sabrá. A todas luces fue por avaricia.

Engañaste, traicionaste a estos ancianos,

los asesinaste para comprarte una casa.

Yo les di el amor y el cariño que nadie les daba.

Ellos estaban felices de estar con alguien como yo,

que al menos les cuidara y se preocupara por ellos.

¿Qué hubiera sido preferible?

¿Que se murieran pasados los años, cuando ya les fallara la cabeza,

cuando estuvieran confinados a una silla de ruedas, solos,

haciéndose sus necesidades encima?

¿Me quieres decir que lo hiciste por su bien?

¿Que no te interesaba su dinero?

Entonces, ¿por qué te quedaste con él?

¿Sabes lo que creo?

Que te interesaba su dinero, era tu objetivo desde el primer momento.

Estos ancianos no te importaban en absoluto,

solo querías su dinero para comprarte una casa.

Pero hay que reconocer que lo tenías muy bien orquestado.

Elegías muy bien a tus víctimas, ancianos indefensos,

a ser posible que no tenían familia

o que tenían una familia que no les hacía caso,

así les podías sustraer sus ahorros para comprarte una casa en la playa

y darte la vida padre.

Usted nació aquí, ¿verdad? ¿Eh?

Y supongo que en su casa había luz eléctrica, agua potable

y hasta un retrete.

Dónde yo naciera o cómo fuera mi infancia no es relevante.

Usted no tiene ni idea de lo que es vivir y crecer hacinada

en una casa con tíos, primos, hermanos, abuelos...

No tiene ni idea de lo que puede llegar a sentir una niña de diez años

cuando en medio de la madrugada se despierta

porque una marea de barro se llevó entera su casa

con lo poquito que había y hasta con la familia dentro.

Siento que tu infancia haya sido tan dura, Anabel,

siento que hayas pasado por tanto para llegar aquí,

pero has equivocado el camino.

Mucha gente ha pasado por lo mismo,

pero ha salido adelante sin necesidad de delinquir.

Tú tenías trabajo, tenías estudios,

eras querida y respetada. No tenías ninguna necesidad.

¿Por qué lo hiciste? Por miedo.

¿Es tan difícil de entender?

Miedo, el miedo a verme sola en la miseria

nunca lo he perdido. Jamás.

Y yo juré que nunca iba a volver a comer de la basura

y que haría lo que fuera por evitarlo.

Por eso les robaste.

Por eso les asesinaste.

Más vale que tenga una buena excusa

para haberme sacado de la cena con mi mujer.

-Es un tema que debe ser tratado con discreción.

-¿Qué tanto misterio, hombre?

-Se trata de la muerte de Fernando Quintero.

¿A quién encargó su ejecución?

-¿Qué pasa? ¿A qué viene esa pregunta, pues?

¿Me está grabando o qué? -No es nada de eso.

-¿Y para qué pregunta eso?

¡A Fernando Quintero lo mataron unos ladrones y ya está!

-Yo no estaría tan seguro. -¿Qué está insinuando?

-No insinúo, afirmo. Fernando Quintero vive.

-Ave María, hombre. ¿Qué me está diciendo, Mayoral?

¿Usted me llamó para esta pendejada?

¿Cómo me va a decir que Fernando Quintero está vivo?

¿Si estuviera vivo me hubiera dejado comprar Transportes Quintero así?

Si estando en su despacho he pensado

que se va a levantar entre los muertos para sacarme de allí.

Te estás inventando pendejadas.

-Yo he reaccionado como usted cuando me lo han dicho.

Soy más de ver que de creer.

-¿Qué broma es esta? -No es ninguna broma.

Uno de los testaferros del entramado financiero vive en Cabo Verde.

Me ha llamado hoy para decírmelo.

-¿Cómo sabemos que esa foto no es falsa?

-Joao Vidal me ha llamado desde la misma playa

en la que ha visto a Quintero paseando.

Le he enviado la foto a un "hacker" y me ha dicho que no es un montaje.

La foto está tomada hoy mismo.

A parecer, iba custodiado por dos guardaespaldas.

Vidal dice que tenían pinta de polis.

-¿Y ese Joao Vidal, qué? ¿Qué tiene que ver con Quintero?

-Es un empresario portugués con negocios en medio mundo.

Participó en timbas de póker en Madrid, de eso conocía a Quintero.

-¿Y por qué tengo un empresario jugador como testaferro?

-¿Eso ahora qué más da? La noticia es que Quintero está vivo.

-Porque si me tengo que tragar esta noticia así,

yo quiero saber quién me está dando la información.

-Joao Vidal se arruinó con la crisis inmobiliaria.

Tenía mucho metido en Brasil y en España.

Se retiró a Cabo Verde y vive del turismo.

Le contacté para ser testaferro a cambio de una comisión

y aceptó, pero él no sabe nada. No sabe que trabajo para usted.

La operación ha sido opaca. -Pero eso no lo hace de confianza.

-No tiene razones para inventarse algo así.

Le interesa llevarse bien conmigo.

Sabía que trabajaba con Quintero y pensó que la información me serviría.

-No puede ser que ese malparido siga vivo.

-Deberá preguntárselo a los rateros encargados de asesinarle.

O pedir explicaciones a la policía.

Ellos testificaron que Quintero había muerto.

Aquí hay un engaño muy elaborado que, por ahora, se me escapa.

-Mire, no le voy a consentir que me venga a decir

qué es lo que voy a hacer o qué no hacer.

Es más, ¡lárguese de aquí, hombre!

-No mate al mensajero. Yo no tengo la culpa de esa chapuza.

Para el futuro espero que tenga en cuenta el favor de hoy.

La información que le he dado vale su peso en oro.

Creo que con esto será suficiente.

Voy a redactar la declaración para que la firme.

Buenos días.

Enhorabuena. Se ha resistido, pero has conseguido la confesión.

Caso resuelto.

Habrá que recabar más pruebas para apoyar la acusación.

Olvídate de eso, déjamelo a mí.

Pediré una orden de exhumación de Flor y Domingo

para que hagan la autopsia. Vale. No te olvides del dinero.

Cierto. Le pediré a Fede que rastree todas las cuentas de Anabel

en cuanto llegue mañana.

Vale. Si no necesitas nada más, me vuelvo al hospital.

Claudia, te tengo que dar la enhorabuena.

Bueno, eso a Antonio. Vio desde el principio lo que estaba pasando

y yo sin hacerle caso.

Bueno, lo mismo me ocurrió antes contigo.

Si te hubiera dejado seguir con el interrogatorio a Anabel

no le habría dado tiempo a atentar contra Antonio.

No dejo de pensar en eso.

Bueno, lo importante es que está bien.

Dale un abrazo muy grande y, por favor,

ni se te ocurra pasarte mañana por comisaría, ¿vale?

No creo que me tome el día, pero no seré la primera en llegar.

Hazme caso. Dedícale tiempo a la familia.

"Quiero que Lemos lo llene a plomo".

"Quiero a Quintero bajo tierra en 24 horas".

-"El policía se resiste. No es un asesino".

"El trato era a cambio de información".

-"Yo le di plata y una pistola. Quiero que cumpla las órdenes".

"Oficial Lemos".

"Tano, sírvale una copa de ron al oficial

que ha llegado justo a tiempo para celebrarlo".

"Gracias, pero no voy a celebrar el mancharme las manos de sangre".

"Don Alejandro, debe creerme. Yo sé lo que realmente ha pasado".

"¿Ah, sí?". "Sí. Sé quién es el traidor".

"Sorpréndame, entonces". "Es Tano".

"Usted sabe que jamás haría nada contra usted".

-"Eso pensaba hasta este momento".

"Así le paga Alejandro Somoza a sus traidores".

Me engañaste bastante bien, Lemos,

pero me las vas a pagar completitas.

-Con que estabas aquí. -¿Qué quieres?

-Una explicación, al menos.

Te has marchado del restaurante dejándome plantada.

¿O ya no te acuerdas?

-Lo siento, Sofía. Sergio me llamó

para que me encargara de un asunto urgente.

-¿Y de qué asunto se trataba?

Porque estás aquí solo, bebiendo. No entiendo nada.

-Sí, lo siento mucho.

En este momento te iba a llamar, se me pasó el tiempo.

-Sí que debe ser grave, ¿no lo vas a contar?

-Alguien a quien le deposité mi plena confianza me ha traicionado.

Yo no tolero la traición,

pero peor es sentirme como un imbécil.

-¿Qué te ha contado Sergio?

Solo tienes su versión, ¿tienes alguna prueba de lo que dice?

-Bueno, Sofía, ¿y a ti qué te importa esto, pues?

Estoy hablando de negocios. Esto a ti no te incumbe.

-¿Cómo que de negocios? -¿De qué creías que estaba hablando?

-No sé, te he visto tan afectado que parecía algo personal.

Nunca te había visto así.

-Eso es porque tú nunca me has traicionado.

Tenerte a mi lado me hace sentir imparable.

Ahora tengo que hacer unas llamadas, discúlpame.

Si quieres me esperas fuera y yo te alcanzo, ¿sí?

-Como quieras.

-¿He subido al cielo y estoy rodeado de ángeles?

Ya está con sus bromas, eso es buena señal.

No sabes cuánto me alegra oírte bromear.

-Ya sabes, acuérdate la próxima vez que haga una gracia.

¿Estás llorando?

Debe ser la tensión acumulada.

Cuando he visto a Anabel al lado de tu cama...

¿Te acuerdas de lo que ha ocurrido? No.

Tengo imágenes así como difusas, como si fuera una pesadilla.

Ha sido una pesadilla muy real, cariño.

Te suministró un relajante muscular para inmovilizarte.

Ya, Anectine, sí, me lo dijo, lo recuerdo.

¿Y después? Intentó matarme.

Bueno, esa mujer ya no podrá hacerte daño ni a ti ni a nadie.

Está detenida y ha confesado sus crímenes.

O sea que tenía razón. Sí, cariño.

Y te debo una disculpa, debí hacerte caso con todo esto mucho antes.

Lo importante es que llegaste a tiempo de salvarme.

No, fuiste tú quien desbarató sus planes.

No sé cómo te quitaste la vía a pesar del relajante muscular.

Sí, no sé cómo pude hacerlo, sí.

-Lo hiciste porque tú nunca te rindes, papá.

-Bueno, luego ya no me acuerdo de nada más.

Debí de perder el conocimiento, no sé.

Te bajaron a la UCI para comprobar que no había riesgo de embolia.

Anabel

quería introducir aire en la vía de la medicación.

Las otras víctimas no tuvieron la misma suerte, ¿verdad?

No.

¿Os dijo en el interrogatorio por qué lo hacía?

Dijo que lo había hecho por miedo,

por miedo a volver a vivir una vida de penurias.

Al parecer tuvo una infancia prácticamente en la indigencia,

muy angustiosa y toda su vida ha estado obsesionada

con tener una casa y un retiro digno.

Venga ya, hombre. Eso no es justificación para nada,

ni para asesinar ni para robar.

Domingo también tuvo una infancia muy dura.

Fue huérfano de guerra, ¿sabes?

Sacó adelante a sus hermanos con esfuerzo y con trabajo,

que es lo que hay que hacer. No tenía ni idea.

¿Anabel lo sabía? No sé.

Él siempre iba por ahí contando sus batallitas.

A mí me las contó, supongo que a ella también.

Esta mujer ha demostrado no tener escrúpulos.

Bueno, ya está. Creo que tenemos que hablar de otro tema

que no sea esta mujer. Tienes toda la razón.

Lo importante es que tu padre ya está bien

y que tiene que descansar. Y tú también, ¿eh?

Ve a casa, yo me quedo con él.

No, mamá, si quieres me quedo. Para lo que voy a dormir...

Que no. Yo estoy acostumbrada a dormir poco.

Además, tú todavía tienes la suerte de dormir del tirón.

Mira papá.

Os quiero mucho. Yo también, cariño.

(Móvil)

Déjalo. Alicia, sabes que tengo que cogerlo.

Vale.

Sí. "Oficial Lemos".

"Hola". Quiero verlo a primera hora mañana.

¿Algún problema? No, ninguno.

Simplemente, que el envío del que le hablé es inminente.

Quiero ponerlo al tanto de todo.

"Usted se encargará de la seguridad".

Está bien, ahí estaré.

¿Y eso?

Parece que vamos a poder ponerle las esposas a Somoza

antes de lo que pensamos.

Por fin vamos a tenerle donde queríamos.

Oye, ¿a qué viene esa cara larga?

A que cada vez estoy más vulnerable con ese tema.

No puedo evitar sentir miedo cuando estás con Somoza

o hablas con él. Bueno, pues tranquila.

Ahora soy su mano derecha.

Y una persona muy importante para mí.

¿No te das cuenta? Me da miedo que perdamos esto que tenemos.

Alicia, tú también eres importante para mí

y no tiene por qué pasarme nada.

Somoza ya me quitó a alguien una vez

y no podría soportar que eso volviera a ocurrir.

Oye, mírame.

Me voy a ocupar de Somoza y, cuando todo esto termine,

te prometo que no me pienso separar de ti. ¿Te queda claro?

No te hagas el tonto, sabes desde cuándo está así David.

Desde que discutisteis y se fue al pueblo, no es el mismo.

Si no quieres contar lo que pasó, vale, pero vamos...

-María, no es que no quiera, es que no puedo.

-Vale, lo que sea, pero no le quites importancia

porque David está muy mal.

Ese crío tiene una depresión, algo habrá que hacer.

-María, estoy haciendo lo que puedo, ¿vale?

Si quieres hablar de Espe, mejor después.

¿Por qué voy a querer hablar de ella? ¿Y de qué, entonces?

No quiero cortarte, pero últimamente lo que haces

es ir por ahí arrastrando los pies y contando tus penas a todos.

¡Fede, Fede, tío!

Elías, pareces cansado.

He estado toda la noche pateando el barrio

a ver si daba con el Tintas.

Me da miedo que lleguemos tarde también con él.

-Vine a decirle que no le cuente a nadie que Quintero está vivo.

-Por supuesto que no.

-Yo sé lo mucho que le gusta restregarle a los Ocaña

lo que sabe sobre ellos y su familia. -Descuide, no diré una palabra.

-Más le vale. -¿Cuánto vale, Somoza?

-¿Cuánto, qué? -¿Cuánto vale mi silencio?

Habrá que ponerle un precio si es tan importante.

Las cosas importantes nunca son gratis.

-Te recuerdo que si hice lo que hice lo hice para salvarte.

Yo no quería tocar esos diamantes.

-Tienes una razón legítima, una excusa para lo que has hecho.

-No es una excusa. Las circunstancias nos han llevado hasta aquí.

-No aguanto más tener que fingir. -Muy bien. ¿Qué quieres que haga?

¿Confesar? ¿Quieres que me metan en la cárcel?

Tenemos confirmación del nuevo envío y parece muy gordo.

No, Somoza no me ha dado más información,

pero me ha pedido que vaya a Algeciras a coordinar la seguridad.

No existirá otro viaje, malparido.

Leo y yo te estaremos esperando. Lo celebraremos por todo lo alto.

Claro que sí.

Quiero que me haga unas vueltas antes de irse.

Hay unos camellos en el polígono que me robaron parte del alijo

y lo quieren vender por fuera. Quiero darles un sustico.

Ya entiendo, pero solo un matiz.

¿No debería centrarme en mi viaje a Algeciras?

Eso de los camellos parece una nimiedad.

¿Qué le pasa? ¿No ha aprendido que no se me discuten las cosas?

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Servir y proteger - Capítulo 339

05 sep 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. Escorpio

    No me pierdo ni un capítulo. La serie me tiene tan enganchada que me la descargo cuando no puedo verla. Es increíble la intriga que desprende cada una de las vidas de los actores. Desde hace un año ya formáis parte de la mía. Que esta serie no termine por favor. Enhorabuena chicos!

    09 sep 2018
  2. piscis69

    Aqui seguimos disfrutando dia a dia ....y sufriendo tambien .Se avecinan tiempos dificiles para Iker y alicia,pero reconozco q echo de menos a Quintero.Chicos las tardes con todos vosotros son mucho mas amenas .Gracias

    05 sep 2018