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4722023
No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 337 - ver ahora
Transcripción completa

"¿Recuerdas la banda de butroneros de Toño?"

Hemos encontrado su cadáver.

Lo he reconocido por los tatuajes.

El que lo ha hecho, se ha ensañado con él bien.

Está claro que van a por la banda, y tú eras parte de ella.

Podrías ser el próximo en aparecer muerto en un descampado.

Tú sabes que un miembro de la banda de Toño

era experto con la lanza térmica.

Y no se le resistía ninguna caja fuerte.

El Chispas es Jesús Merino, el frutero.

-Toño me dijo que los diamantes

no estaban declarados porque procedían del tráfico ilegal.

Es bastante evidente.

El dueño de los diamantes y su banda se cargaron a Toño y Goliat.

-Me han comunicado los de la Científica

que encontraron la cartera de Toño.

¿Contenía algo relevante? Documentación falsa de Toño.

¿Así que Toño preparaba su huida?

Pero ¿por qué con documentación falsa?

-Lo que pasó anoche, yo creo que estuvo bien, ¿no?

Pero no sé si debería haber pasado.

Lo que me ha dicho Karim me ha dejado un poco desconcertada.

-¿Qué ha pasado? -Que viene a Madrid en unos días.

¿Qué tal tú en La Haya? -Con muchísimo trabajo.

Aunque, la verdad,

lo peor es que no tengo tiempo libre, aunque sea gratificante.

Por eso, estas vacaciones me van a saber a gloria.

¿Sabes?

He soñado muchísimas veces con venir a verte.

-Eres patético, Sergio.

Vas de dandi por la vida,

y ninguna mujer es capaz de ser feliz a tu lado.

¡Suéltame!

-Eres tú quien nunca ha podido hacer feliz a una mujer.

-¿Qué está pasando aquí?

-Si Bremón viene con otra queja sobre usted,

moveré todos los hilos para que regrese a la cárcel.

-¿Por qué no nos casamos?

¿No te parece una buena idea?

-Yo no descarto nada.

-¿Esto es lo que parece?

-Míralo, pues.

-¿Tú estás segura de que quieres seguir con Julio?

-Pues claro.

-Gracias por ser como eres.

Y por quererme así.

-Dentro de poco viene el cargamento más importante que haya hecho nunca.

¿Cuándo llegará ese cargamento?

No se preocupe, ya se enterará a su debido momento.

Quiero saber qué tipo de relación tienes con Anabel.

Domingo murió de una embolia, igual que Flor,

otra anciana que cuidaba Anabel.

Quiero asegurarme de que eres una buena profesional.

-¿Me está llamando asesina? -No levantes la voz.

-Tú a mí no me difamas.

Yo hoy perdí los nervios en la consulta.

Estaba dolida contigo, no entiendo cómo has podido pensar

que tengo algo que ver con la muerte de Flor y Domingo.

-Igual me precipité, soy un desconfiado.

Quizá es una casualidad que Domingo y Flor murieran de una embolia

en tan poco tiempo.

-"Anabel se ha comprado un chalé en Samaná,

una zona exclusiva de República Dominicana".

-¿Cree que me compré la casa con el dinero de los ancianos?

-Te repito que no te estoy acusando de nada,

solo te hice una pregunta y no me has contestado.

¿Cómo puedes comprarte un chalé de lujo con tu dinero?

-¡Eso es problema mío!

Yo no tengo por qué darte explicaciones, Antonio.

Esto no se va a quedar así.

-Cálmese, igual hay otra manera de atajar esta situación.

-El doctor Torres ha vuelto a humillarme,

y ha llegado la hora de ponerlo en su sitio.

Así que le voy a poner una denuncia.

(Música emocionante)

Mi amor, es precioso.

Me haces la mujer más feliz del mundo.

-Pues a mí me encanta escuchar eso.

¿Es suficientemente grande esa piedra?

-Eso no es lo importante,

sino lo que significa que me hayas puesto este anillo.

-¿Y qué significa?

-Que me amas y que estás dispuesto

a comprometerte conmigo como la primera vez.

-La primera vez éramos unos jóvenes inconscientes.

-Ahora es mucho mejor.

Hemos madurado y hemos aprendido de nuestros errores.

-¿De verdad te quieres casar conmigo nuevamente?

¿A pesar de lo que hemos sufrido por la muerte de nuestros hijos?

-Ay, Alejandro,

¿por qué sigues empeñado en hablar de cosas tristes?

Ya hemos pasado el dolor. Estamos en otra fase.

Para mí sigues siendo el hombre de mi vida.

-Y tú la mujer de la mía.

-Nuestra vida en común es el proyecto por el que voy a luchar toda mi vida.

Te voy a hacer el hombre más feliz del mundo.

¡Estoy deseando organizar esta boda!

-Ah, no, tenemos que bajarle un poco.

No podemos hacer una boda tan pomposa como la que hicimos en Colombia.

-Claro que sí, mi amor. No estaba hablando de eso.

Como aquella boda no habrá ninguna.

Hubo fuegos artificiales, ¿te acuerdas?

-Sí.

-Un centenar de invitados de todo el mundo.

Tres días con sus tres noches de fiesta.

Hasta número de circo hubo. (RÍE)

-Así es, como esa boda, ninguna.

Pero yo necesito que esta sea más discreta.

-Lo será.

Discreta e íntima.

(Puerta)

-Perdón, pensé que estaba usted solo.

Puedo volver más tarde.

-No se preocupe, Mayoral, ya nos íbamos.

¿Ya pensó lo que le dije sobre Bremón?

-Está todo entendido.

-Repítame qué es lo que no puede hacer por ningún motivo.

-No puedo volver a discutir con el comisario ni con sus agentes.

-Y tampoco en público.

-Ya está bien, Alejandro,

que hoy no es día para regañar a nadie.

Estamos de celebración.

-Tienes razón, mi amor.

Dígale a Mayoral las buenas nuevas.

-Tú patrón me ha pedido en matrimonio.

-Vaya.

Felicidades a los dos.

-Muchas gracias.

Vámonos, mi amor.

-Chao, Sergio.

-Chao.

(Puerta)

-Sí.

Me ha dicho la enfermera que tenías un rato libre.

¿Pasa algo? Pues sí pasa, sí.

Vino Anabel a comisaría para poner una denuncia.

¿Una denuncia? Contra ti.

¿Cómo?

Te denuncia por intromisión en su vida privada, por acoso

y por calumnias. Estaba hecha una furia.

¿Es cierto que has investigando en su vida privada?

Antonio, ¿no me has dicho esta mañana

que te habías equivocado con ella y lo dejarías estar?

Sí, pero he recibido una información muy relevante

que solicité hace días. ¿Por parte de quién?

No te puedo revelar mis fuentes, pero es alguien de fiar.

Déjate de misterios y cuéntamelo.

Se ha comprado un chalé de lujo

en una zona exclusiva en Santo Domingo.

Comprar una casa no es delito.

Pudo comprarla con el dinero de una herencia,

o porque le tocó la lotería. Mil razones.

Todo menos que se anda cargando ancianos inocentes

para quedarse su pasta. Ojo con lo que dices.

Puedes meterte en un lío. Asumo los riesgos.

¿Asumes los riesgos?

Hoy hemos convencido Espe y yo a Anabel para que no te denuncie.

Os doy la gracias. No quiero que nos des las gracias.

Quiero que recapacites. Las cosas pueden llegar a mayores.

Ella ha decidido no poner la denuncia

si te quedas quieto y no sigues investigando.

No me quedaré quieto, y ella no me va a amedrentar.

Algo huele a podrido aquí, aunque no quieras saberlo.

Antonio, soy policía.

No se puede iniciar una investigación

sin indicios sólidos, y no los hay.

Ah, ¿no? Cuando le dije lo del chalé se puso como una hidra.

Pues te creo, a comisaría también llegó hecha una hidra.

Pero tú no tienes que indagar en su vida, ¿vale?

Claro, tengo que cruzarme de brazos

esperando que muera otro anciano a su cargo, ¿no?

¿No ves que esto puede tener

consecuencias nefastas para tu carrera?

¿Ya no te acuerdas de la denuncia de Amparo Pedrezuela

por negligencia?

No te puedes arriesgar a tener otro escándalo,

te pueden inhabilitar de por vida.

No me quedaré mirando para otro lado con lo que ha ocurrido.

Pero ¿me quieres decir qué ha ocurrido?

No tienes confirmación de que esas muertes fueran inducidas.

¡Son crímenes, estoy seguro! No tienes pruebas.

Deja que investigue la policía.

El problema es que no quieres investigar.

Ella seguirá actuando, y yo no pararé hasta el final.

Antonio, tienes que parar.

Céntrate en tu trabajo, que es curar a los pacientes.

Deja de hacer de detective.

Lo que más me revienta es que no me tomes en serio.

Ayer decías que no había un móvil. ¡Ya tienes el móvil!

Se ha comprado un chalé de lujo.

¿Qué más quieres para seguir investigando?

Creo que tengo que irme. Vete y no vuelvas.

Sobre todo si me vas a echar la bronca.

(Teléfono)

Hola, Luis, ¿qué tal?

¿Tienes alguna noticia de lo que te he pedido?

¿Sí?

¿Estás seguro?

Somoza me aseguró que se trata de un gran envío.

Sí, formaré parte de la logística.

Ya lo sé, general, pero no puedo presionar más a Somoza.

Está bien, buscaré pruebas que lo incriminen

en caso de que se desdiga.

Por supuesto. A sus órdenes, general.

¿Ocurre algo?

Los americanos están presionando y Fidalgo está nervioso.

Y en lugar de valorar el gran paso que acabo de dar,

me pide que busque pruebas contra Somoza.

Tranquilo.

Ese cargamento es la respuesta que esperan tus jefes.

Estar dentro de la logística de la entrega de cocaína

es la vía para conseguir lo que te exigen.

Pues parece que no les vale.

Con lo que me costó ganarme su confianza.

Supongo que no se esperaba lo que ocurrió

con el operativo de las lavadoras.

Por eso quieren asegurarse de que tienes todo controlado.

Lo de las lavadoras fue un palo muy gordo para todos.

Pero hay luz al final del túnel.

Y sé que la operación Valentina pronto llegará a su fin.

Pues este túnel se me está haciendo eterno.

Y cada vez me cuesta más lidiar con Somoza.

Lo sé, pero también sé que lo vas a conseguir.

No sé qué haría sin ti. Pues, mira, habrías hecho...

lo mismo de siempre: hacerlo tú solo.

Te dejo. Me espera Menéndez

para un operativo de máquinas tragaperras trucadas.

Malditas las ganas que tengo.

Si quieres, esta noche hacemos una supercena.

Vale.

Chao.

¿Y esa cara, Nacha? ¿Qué cara?

La que te llega al suelo. ¿Has discutido con Elías?

No, qué va, es por...

Teresa.

¿Le pasa algo? No, a ella no.

Digamos que me he llevado un chasco bastante grande.

Cosas de pareja.

Si no me lo quieres contar, no pasa nada,

pero si necesitas desahogarte, cuenta conmigo.

¿Sabes, Alicia?

Le confesé que se me ha despertado el reloj biológico,

aunque para ella fue como hablarle de la pesca del salmón en Yemen.

Le importó tres cuartos de pepino.

¿Le has dicho que quieres ser madre de buenas a primeras?

Sí, era un tema que tenía que sacar.

Ya, claro, claro.

Igual la forma en que lo abordé no fue la más correcta,

pero ¿acaso hay un manual para decir estas cosas?

La verdad es que no.

No sé, quizá...

preparar el terreno habría estado bien.

No es un tema irrelevante.

Además, es que...

le dije que con la única que persona con quien me encantaría tener un hijo

es con ella, pero le entró por aquí y le salió por la otra oreja.

Quizá no se siente cómoda hablando de este tema.

O, igual, no le hace ilusión.

Prefiero no seguir hablando de esto, pero gracias.

Vale.

-"Ya veo lo que te pasa".

En la cárcel te robaron la hombría.

-¿Por qué dices eso? -Es lo que me das a entender.

Venga, Sergio,

cuéntame qué te hicieron en la cárcel.

Esa es la mirada que a mí me gusta.

La de un hombre que no le tiene miedo a nada.

-No es cuestión de no asustarse.

Es cuestión de ser inteligente.

-Ah, ¿sí?

¿Y tú lo estás siendo ahora mismo?

¿Crees que es inteligente

que la exmujer de tu jefe se enfade contigo?

(Teléfono)

Dime, Sofía.

-¿Qué haces? Seguro que estás pensando en mí.

-"Te equivocas, estoy trabajando".

-Qué desilusión.

-Oye, ¿qué quieres?

¿No tienes bastante con casarte con Somoza?

-"No seas antipático".

Te llamo para que vengas a celebrar conmigo mi boda.

Te espero en la habitación del hotel.

-No, Sofía, este juego se ha acabado.

-Te doy una hora.

No me falles.

Las máquinas tragaperras han sido requisadas

y el dueño del bar arrestado. Está en el calabozo,

a la espera de ser interrogado. ¿Le interrogarás tú?

Sí, pero antes me voy a por un bocata.

Llevo horas sin comer. Iker, escucha una cosa.

Bueno, quería felicitarte.

¿Por las máquinas tragaperras? No solo por eso.

Porque eres capaz de compaginar tus dos obligaciones.

Soy consciente del esfuerzo que haces diariamente.

Te lo agradezco, porque hoy está siendo un día muy duro con la casa.

¿Ha ocurrido algo que me puedas contar?

Digamos que tuve una conversación algo tensa con mi jefe.

La DEA le aprieta las tuercas, y él me las aprieta a mí.

Ya.

La Operación Valentina

no es como la de las máquinas tragaperras trucadas.

No. Y en la casa no te felicitan cuando haces las cosas bien.

¿Qué ocurre? ¿La operación no avanza adecuadamente?

Estamos a punto de conseguir algo importante, pero...

tengo que moverme como si me internara en un campo de minas.

Un paso en falso, y todo estallaría por los aires.

Imagino la tensión a la que estás sometido.

Y, si te sirve de algo, en esta comisaría estamos deseando

que el imperio de Somoza se venga abajo.

Pues imagínate las ganas que tengo yo o Alicia.

Se me ocurre que, quizá, Miralles encuentre la manera

de relevarte en los próximos operativos.

Así, tendrás más tiempo para lo otro.

Te lo agradezco, pero prefiero mantener la tapadera como está.

Y no me supone más tensión ocuparme de los casos de Distrito Sur.

Así, ante los ojos de Somoza, todo sigue como siempre.

Me interesa tenerlo lo más confiado posible.

Como tú quieras. Me gusta seros útil.

Supongo que estar junto a Alicia, será un aliciente para ti, ¿no?

También, también lo es. Estoy aprendiendo

otras formas de trabajar en Distrito Sur.

Sois policías de raza, y tú eres un buen comisario.

Creo que para hacer bien el trabajo

hay que querer a la gente que está dentro.

Pero puestos a echarnos flores,

te diré que tú también eres un magnífico policía.

Y cuando te canses de trabajar en el CNI,

aquí siempre tendrás un puesto como policía de barrio.

Me cuesta echar raíces, pero lo tendré en cuenta.

Yo conozco a alguien que te ha echado bien el lazo.

Bueno, me voy a por ese bocata.

¡Cuidado!

Elías, tú ya no estás para estos golpes.

Vete a freír espárragos, estoy hecho un chaval.

Chulito el niño, ¿eh?

La verdad, aprende rápido para lo verde que está.

Sí, un poco verde.

¿Qué novedades me traes? ¿Algo sobre Toño y su banda?

Estuve sondeando a todos los falsificadores del barrio

y ninguno tiene que ver con la documentación falsa de Toño.

Pues estamos bien.

Hay alguno que no he sondeado, un tal Tintas.

Todavía no he dado con él, pero hay una cosa muy curiosa.

Dime.

El Tintas se pasó una buena temporada en Estremera,

y allí coincidió con el Toño.

¿Va atando cabos?

El Tintas tiene todas las papeletas

para ser quien le proporcionó el pasaporte falso.

Localízame al tal Tintas.

A sus órdenes, comisario.

Si echo la vista atrás, me sorprende ver

cómo se han solucionado problemas que parecían insuperables.

Como la relación con Nerea. Y en tiempo récord, Alicia.

Da gusto ver cómo has recuperado tu centro

y cómo vives desde el presente.

Parte del mérito es de mi hijo.

La maternidad es una gran fuente de energía.

Quién lo iba a decir, con las dudas que tuviste...

Cada minuto con Leo es una delicia.

Menos cuando se pone malo, que lo paso fatal.

Creo que ha llegado el momento de hacerte una pregunta

y que la respondas con total honestidad.

¿Qué te parece si dejas de venir?

¿Crees que puedo dejar de hacer terapia?

Exacto. Podemos dejar esa sesión que hacemos una vez al mes,

ya tienes los recursos suficientes. ¿No te parece?

Pero si tú te sientes insegura,

nos veremos una vez al mes. Como tú quieras.

Ya, pero...

¿no crees que puedo sufrir alguna recaída?

Recaídas sufrimos todos porque la vida es así.

Pero tú tienes herramientas suficientes

para enfrentarte a cualquier situación.

Tú me ves más fuerte de lo que soy.

Si empecé la terapia fue por algo. Porque estabas en duelo.

Pero ahora estás bien, lo has dicho tú.

Ya. No sé qué habría hecho sin mi hijo y sin ti.

Vosotros conseguisteis salvarme del horror que viví.

Bueno, Iker también está ahí. Sí, por supuesto.

Yo creo que tienes que centrarte en tu trabajo,

en tu hijo, en tu pareja...

Y ya está, hacia adelante.

Oye, Teresa, estabas pensando...

¿Qué? Dime. En todo esto de la maternidad.

Que...

Hoy he tenido una conversación con Nacha.

¿Has hablado con Nacha de este tema?

Sí.

Casualmente, Nacha me hablaba hoy de su deseo de ser madre.

¿Te ha contado nuestra conversación?

No te lo tomes a mal, Teresa.

¿Y te ha contado mi respuesta?

Solo me ha dicho, que no le has hecho caso.

Y ella se ha quedado bastante chafada.

Pero no me ha contado nada de ti.

Solo me ha dicho que quería ser madre contigo.

Pero no pienses que te explico esto porque me ella me lo ha pedido.

Espero que no.

Tampoco quiero entrometerme.

Simplemente, creo que, a veces,

la vida te lleva a vivir cosas que no deseas

y luego descubres que...

realmente te gustan más de lo que pensabas.

Ya, ya lo sé.

La maternidad es algo muy íntimo,

y cada una tiene su propia experiencia,

pero no por eso debe ser un tema tabú.

Por supuesto que no.

Pero mi rechazo a la maternidad es algo más profundo,

y viene de lejos.

¿Sabes, Alicia? Hasta que no salgas de aquí eres mi paciente.

Hablar de estos asuntos contigo está fuera de contexto.

Totalmente.

¿Lo dejamos aquí? ¿Te parece?

Sí. Muchas gracias por todo.

No quería parecer indiscreta. No pasa nada.

Me has pillado un poco desprevenida.

Gracias.

Muy bien. Que vaya todo muy bien.

Te acompaño.

-Buenas, doctor.

-Ya me ha dicho mi mujer que has ido a denunciarme.

¿Cómo tienes tanta cara dura?

-He venido en son de paz.

Para decirte...

que si sigues metiendo tus narices en mis asuntos,

voy a ir a por ti. -¿Qué pasa?

¿Me estás amenazando?

-Tú me estás acosando, yo me estoy defendiendo.

-Yo solo estoy buscando la verdad, y te puedo asegurar

que si eres la responsable de la muerte de Domingo, de Flor

y de alguno más, lo acabaré demostrando.

-Tú te estás volviendo loco.

-Cada día estoy más cuerdo, y cada paso que doy

para ver lo que escondes, me reafirmo en que mis sospechas eran ciertas.

-¿Qué es lo que estás diciendo?

-Acabo de recibir una llamada con información muy relevante.

Resulta que un anciano que tú cuidabas,

Jerónimo García, ¿sabes?

Qué casualidad, murió de embolia, y qué casualidad,

todo su patrimonio lo has recibido tú,

y no Matías, su sobrino y único heredero.

-Matías es un mal bicho, igual que su mujer.

Jamás se ocuparon de Jerónimo, lo dejaron solo en esa residencia,

abandonado.

Y cuando se enteraron de que estaba moribundo aparecieron.

Son unos buitres codiciosos. -Y tú no.

-¡No, yo no! Yo soy diferente.

Ellos me odian, y seguro que me han puesto como un trapo.

Pero esos que me critican no estaban allí

cuando era yo la que sacaba a Jerónimo a pasear,

a asearlo... Simplemente a hacerle compañía.

No, era yo quien se ocupaba de él todo el tiempo.

Pero cuando había que cobrar la herencia sí aparecieron.

-Son su familia, ¿no? -¡Vaya familia!

¿En España todas las familias son así?

¿Que dejan a los ancianos abandonados en una residencia

y no les importa si mueren abandonados?

¿Qué pasa? Luego se enfadan con la que los cuidó, ¿no?

-Eso es una cosa,

y otra cosa es quedarte el dinero de esos ancianos.

-¿Qué es lo que tú ves de raro?

¿Qué hay de raro en que esos ancianos

me tengan en consideración en sus últimas voluntades?

-Si no te parece raro que los tres hayan muerto de una embolia

cuando no tenían ningún factor de riesgo...

-Eran ancianos. -Ancianos que vivían solos.

-Como los hay así en el mundo.

-Que tú los elegiste para manejarlos a tu antojo.

-Yo hago un trabajo muy digno.

Y lo hago con amor.

-Para quedarte con el dinero de esos ancianos

y comprarte un chalé de lujo.

-Ya lo entiendo, Antonio, todo esto ha sido

porque no me he querido acostar contigo.

¿Qué estás diciendo, perdona? ¿Qué estás diciendo?

-No te hagas el indignado, doctor.

Sé que es lo único que has deseado desde que me conociste.

Estás obsesionado conmigo.

Confundiste mi amabilidad con otra cosa.

Y cuando te deje claro que no iba por ahí,

reaccionaste por despecho, y por eso me acusas de asesina.

-¡Me cago en la leche! ¡Vete de aquí!

¡Largo! ¡Aire!

-Ay, Antonio, qué pena, qué pena.

Todo el mundo sabrá lo pervertido e hipócrita que eres.

Atente a las consecuencias. Que conste que esto lo empezaste tú.

¿Tú me quieres hundir la vida?

Pues vas a tomar de tu propia medicina.

-Ah, ¿sí? Largo de aquí. ¡Fuera!

(Puerta)

Sabía que vendrías.

-¿Sigues instalada en el hotel?

-No.

Pero dejé pagados unos días por adelantado.

No te importa que te haya citado aquí, ¿verdad?

-Depende para lo que me hayas invitado.

-Para hablar, ¿cómo no?

¿Quieres una copita de champán?

¿Vamos a brindar por tu boda con Alejandro?

-Ay, ese tono...

¿No estarás enfadado porque me voy a casar?

¿Estás celoso de Alejandro? -No digas tonterías.

-Pues yo creo que...

un poquito sí que lo estás.

Pero no te preocupes, mi amor.

Mi boda con él y nuestra relación son compatibles.

-Eres increíble. (SOFÍA RÍE)

-Me lo tomaré como un cumplido.

¿Brindamos por nosotros?

-Sofía...

dudo mucho que siga habiendo un "nosotros".

-Deja que te despeje esas dudas.

-Quieres salirte siempre con la tuya.

-Siempre no.

Pero me gusta luchar por mis deseos hasta el final.

Venga, Sergio...

felicítame como es debido.

-Felicidades.

-¡Qué frío!

Tendré que calentarte.

-Sofía...

Esta es la última vez.

Somoza está enamorado de ti.

Si se entera de lo nuestro, me despellejaría.

Literalmente.

-¿Y no merece la pena correr ese riesgo?

-Conociendo a Somoza...

no.

-Yo también me estoy arriesgando por ti.

-Pues no entiendo por qué.

¿Por qué quieres seguir con esto?

-Porque eres perfecto para mí.

Eres culto, inteligente...

Tienes coraje.

Y porque nadie, ni siquiera Alejandro,

me ha hecho el amor como tú.

-Si no te satisface,

deberías buscarte otro. -No quiero a otro.

Te quiero a ti.

Sufriste mucho en la cárcel, ¿verdad?

Piensa que Dios...

me ha enviado para compensar tu sufrimiento. (RÍE)

-¿Crees en Dios? -Creo en mí.

Y Dios me ha creado a mí.

¿No estás de acuerdo?

-Sofía, me estoy jugando la vida.

-Te tiene en su puño, ¿verdad?

Al final va a tener razón.

Eres un títere. -Yo no soy el títere de nadie.

Trabajo por dinero.

-Un millón de euros, ¿no?

¿Eso es lo que te ha prometido?

-¿Estás al corriente?

-Eso es calderilla para él.

Seguramente te lo dará,

pero no te va a dar algo mucho más preciado:

tu libertad.

-¿Qué dices?

-Eres demasiado valioso para él.

-Se la dio a Nerea, y también era valiosa.

-Se la dio a Nerea porque yo se lo pedí.

Y podría hacer lo mismo contigo llegado el caso.

Si te portas bien conmigo, claro.

-Así que debo pasar de ser un títere en su manos

a ser un títere en las tuyas.

-¿Y qué manos prefieres?

¿Las suyas, que están llenas de sangre?

¿O la mías...

que están llenas de amor?

Yo no creo que seas un títere.

Ni un pelele, ni un flojo sin agallas.

-¿Eso ha dicho de mí?

-Yo puedo ayudarte a que seas libre, Sergio.

Solo tienes que cumplir mis deseos.

¿No te parece un buen trato?

-"Papá, ¿estás ahí?"

¡Papá!

¡Papá!

¡Chelo, por favor, Chelo!

¡Papá! -¿Qué ha pasado?

Espera aquí, Olga.

-Pasa, estoy recogiendo.

-¿Te apetece picar algo por ahí? ¿Has tenido un día duro?

-No mucho. He tenido unas cuantas anulaciones,

y he podido adelantar un poquito de trabajo.

-Así estás menos estresada.

-Sí, y le he dado el alta a Alicia. -Ah, ¿sí?

-Ha sido una recuperación espectacular, estoy muy contenta.

-Cuánto me alegro. Alicia es muy valiente,

yo la admiro un montón.

Sobre todo en su aspecto maternal, ¿no?

-Yo me refería al aspecto profesional.

Pero no sé a qué viene ese tono.

-Viene a que Alicia me ha contado las bondades de ser madre,

después de tener una conversación contigo.

-Cariño, no veas las cosas donde no las hay.

Yo no le pedí a Alicia que hablara contigo sobre esto.

-No te agobies, ella lo dejó claro.

Entonces, ¿nos vamos a cenar? -Sí, pero...

Verás, he estado reflexionando y...

me gustaría pedirte disculpas.

-A mí, ¿por qué?

-Porque esta mañana, cuando me hablabas de tu deseo de ser madre,

no fui muy empática contigo.

Despaché la conversación como si no fuese un tema íntimo,

o como si no tuviese nada que ver contigo.

-No te preocupes, porque yo tampoco fui muy oportuna con el tema.

Entiendo que en esto estamos a años luz tú y yo.

-No quiero que pienses que soy insensible con la maternidad.

Si siento este rechazo, no es por un capricho o algo superficial.

-Yo puedo esperar.

Con la única persona con quien se me ha despertado este sentimiento

y con quien tendría un hijo es contigo.

-Ya lo sé.

Pero hay algo que no sabes y me gustaría contarte.

-¿Qué pasa? ¿No puedes tener hijos?

Si es así, yo estaría dispuesta... -Nacha, no...

No es eso. Déjame que te cuente.

Verás, con el tema de la maternidad, yo tengo un...

un pequeño trauma.

Es algo que he trabajado mucho en terapia, y lo tengo colocado,

pero nunca me había confrontado a la situación

porque no había tenido una pareja que me lo pidiera.

-¿Y qué es lo que te pasa?

-Cuando yo tenía siete años,

mi madre se quedó embarazada y era un embarazo muy deseado,

porque mis padres llevaban mucho tiempo

queriendo tener más hijos.

Y sucedió algo terrible.

Era un embarazo de riesgo,

y a mi madre le recomendaron reposo absoluto.

Como todo iba tan bien, al sexto mes le dieron el alta.

Y...

yo estaba muy emocionada porque...

hacía mucho tiempo que no pasaba un rato con ella.

Entonces, le pedí que me llevase al parque...

Fíjate que es un tema que...

que lo he trabajado mucho en terapia y lo tengo muy colocado,

pero me está costando contártelo.

-No te tiene por qué costar nada, mi amor, tranquila.

Y si ahora no puedes, ya me lo dirás en otro momento.

-No, no.

Le pedí que me llevara al parque.

Y para acceder al parque había que bajar unas escaleras,

y yo estaba tan contenta, que bajé como loca.

Y mi madre, para que no me pasara nada,

o por temor, salió detrás de mí,

con tan mala suerte que tropezó y se cayó.

Como el embarazo estaba tan avanzado, le provocaron un parto.

Pero no pudieron hacer nada por salvarlo.

Mi madre entró en una depresión muy fuerte,

y yo me fui a vivir a casa de mis abuelos.

Cuando volví a mi casa,

ya no era mi casa, era un cementerio.

Y mis padres se separaron porque no pudieron superar esa pérdida.

-Lo siento mucho, cariño.

Si llego a saber que con mis demandas te provoco todo esto,

te juro que me habría quedado callada.

-Está bien, además, me apetecía contártelo.

Y es un tema que tengo muy trabajado, lo que pasa es que...

que la maternidad me sigue dando un poco de terror.

-Claro. Pues tú tranquila, que yo...

aparco este tema aquí. -No se trata de aparcarlo,

se trata de trabajarlo, y yo te prometo que lo haré.

¿Vale? -¿Vale?

Y gracias por haber compartido tu historia conmigo.

Te quiero.

Cariño...

Si le pasa algo, va a ser por mi culpa.

No tenía que haber discutido con él.

¿Por qué discutiste con él? ¿Fue algo importante?

Por una cosa de la empresa.

Perdí un proveedor, él me regañó y yo me enfadé.

Eso no tiene ninguna importancia.

Para bronca, la que...

La que he tenido yo con él por Anabel.

¿Anabel?

Tu padre está obsesionado con esa mujer.

Mamá, papá no tiene nada con ella.

Ya lo sé, cariño, no me refiero a eso.

Es algo mucho peor.

La investiga porque cree que es una asesina de ancianos.

¿Qué? Sí.

Al parecer, los dos últimos ancianos que cuidaba

han muerto por una embolia.

Tu padre cree que ella les ha provocado la muerte.

Pero ¿por qué? Por codicia.

Porque...

dice que les ha robado para comprar una casa de lujo en Santo Domingo.

¿Tú crees eso? Yo qué sé, no sé qué creer.

Claudia, menudo susto. ¿Cómo está?

Hola, Olga. Gracias por venir.

Le han tenido que operar

y le han hecho un cateterismo. Vamos a ver qué dice el médico.

Menos mal que lo encontrasteis a tiempo.

Fue Olga, y menos mal que sucedió en el centro de salud,

así le pudieron poner el desfibrilador.

Hoy en día, estas dolencias se resuelven muy bien.

Crucemos los dedos.

Los enfermos consiguen llevar una vida normal,

Mi padre sufrió un infarto y lo superó sin problemas.

Ojalá todo quede en un susto. Además, Antonio es fuerte y joven.

Es médico y es consciente de la importancia de cuidarse.

Buenas tardes, he venido en cuanto he podido.

Gracias. ¿Cómo ha ido todo? La operación, muy bien.

Queda hacer unas comprobaciones, pero pronto estará en casa.

Bueno. ¿Y se sabe qué le ha provocado el ataque?

Se trata de una arritmia que es bastante frecuente.

Le hemos colocado un "stent" para mejorar el flujo sanguíneo.

Pero ¿está fuera de peligro? Sí, Claudia.

-¿Podemos pasar a verlo?

-Ahora está descansando.

En un rato podréis pasar, pero solo cinco minutos.

Debe permanecer muy tranquilo. Por supuesto.

Gracias por todo, Eduardo.

Ay, Dios mío...

La verdad, está para chuparse los dedos.

¿Lo has hecho al wok? -Sí, le pongo...

poco aceite para que sea más sano.

-Sano y riquísimo, qué más quieres.

-Ya podía yo cenar así todos los días en La Haya.

-Es que Fede es un magnífico cocinero,

además de un excelente cantante de blues.

-Bueno, soy aficionado a las dos facetas.

-Pero no es lo único que eres.

-¿A qué te refieres?

-Me refiero a que el piso está impoluto, que eres ordenado...

Tenemos varias cosas en común:

somos frikis de los ordenadores, nos gusta comer sano...

-Tenemos muchas cosas en común,

pero también tenemos alguna diferencia.

-A mí se me ocurre una bastante grande.

Yo vivo en un país frío, oscuro... Sin alegría.

Y tú compartes piso con Espe.

-Sí, es una...

es una gran diferencia.

-Ya me gustaría a mí compartir piso con alguien tan especial.

-Me estás sacando los colores.

-Llamemos a las cosas por su nombre.

Todo el mundo puede ver lo especial que eres,

y no solo por lo guapa que eres, ¿no es verdad, Fede?

-Voy a coger las lionesas, que están muy ricas.

-Y yo voy a cambiar los platos.

(Puerta)

-¡Hola! -¡Hola!

-¿Ya habéis cenado?

-Estamos a punto de entrar en los postres.

¿Qué hacéis vosotras? -Nos íbamos a tomar una copita.

Igual queréis acompañarnos.

-Venga, comeos una lionesa antes.

-Nosotras preferimos ir a bailar. ¿Te animas, Karim?

-Que si me animo.

Allí, en Holanda, no hay nada de vida nocturna.

Yo, sí. ¿Tú, qué, Fede?

-No, no, yo me quedo.

-Vamos todos, ¿no? Los cinco. -Claro, vamos todos.

Las lionesas las dejáis para el desayuno.

-Vente, recogemos luego.

-Que no, he dicho que me quedo, y me quedo.

-No te rajes, va.

-No.

-¿Vamos a un karaoke y le enseñas a Karim lo bien que cantas?

-No, de verdad, he quedado con unos amigos

para chatear unas movidas...

Yo, por experiencia propia,

sé que estar todo el día delante del ordenador no es bueno...

-¡Basta!

He dicho que me quedo, me apetece quedarme

porque tengo cosas que hacer. Haced lo que queráis.

-Fede tiene razón, no le vamos a obligar, pero...

No recojas, por favor.

Cuando volvamos, Karim y yo ya recogemos. ¿Vale?

-Hasta mañana, compañero. -Chao.

-Adiós, Fede.

-Papá...

Cariño, ¿cómo te encuentras?

Fastidiado, pero contento.

Vaya susto, ¿eh?

Me dijeron que me encontraste tú.

-Sí.

Fui a hablar contigo por...

por el tema del negocio que discutimos.

-Eres mi ángel de la guarda.

No como otras personas, ¿eh?

Bueno...

Pero de esas personas ya no te tienes que acordar.

¿Cómo me voy a olvidar?

El ataque me dio por ella.

¿Cómo por ella?

Entró a la consulta para amenazarme, y cuando salió me sentí mal.

Antonio, escucha.

Le he contado a Olga lo que pasa con esa mujer.

Opina como yo.

Por el bien de tu corazón, olvídate de Anabel de una vez.

¿Mi corazón?

¿Habéis hablado con el doctor Cifuentes?

Sí.

Dice que el ataque lo ha provocado una arritmia.

¿Eso es grave, papá?

-No te preocupes, en cuatro días estoy dando...

guerra otra vez.

Pues te tendrás que controlar por prescripción facultativa,

¿me oyes?

Lo mejor es que te olvides de Anabel.

Esa mujer no ha traído nada bueno desde que la conocimos.

-Quién iba a decir que era una asesina.

Con lo amable que parecía.

Antonio, el médico ha dicho que tienes que estar tranquilo.

Tiene miedo, sabe que estoy cerca de la verdad.

Tengo más datos, Claudia.

Antonio, para ya, por favor, para.

Antes de que entrara en la consulta,

recibí datos muy relevantes, ¿sabes?

Otro anciano...

-Papá, ¿estás bien? Antonio...

-¡Ay...!

Antonio... Llama al timbre.

¡Antonio!

¿Estás bien?

-Ay...

¡Ay!

Ya viene.

Doctor, a mi padre le pasa algo. -Esperen fuera, por favor.

Antonio, tranquilízate, por Dios.

(ANTONIO TOSE)

-Antonio, mírame. Antonio.

Mírame. ¿Me oyes?

-Ay...

¿Puedo pasar?

Por supuesto.

¿Usted cree que va a llegar con mi guardaespaldas

sin la orden de dejarlo pasar?

¿Significa eso que ya confía en mí? (SOMOZA RÍE)

Por supuesto que no.

Usted sabe que yo no confío ni en mi sombra.

Fíjese, Tano el tiempo que tenía trabajando conmigo,

y cómo terminó. Ya.

Y supongo que no estoy a la altura de Tano.

Usted tiene que andar con cuidado, oficial.

Si me entero de que me traiciona,

no tendré piedad ni con usted ni con los suyos.

Ya lo sé, Somoza.

Entonces, ¿a qué vino?

Le traigo información.

Le escucho.

Le dije que las rutas del sur estarían más vigiladas

desde que la policía supo

que usted compró Transportes Quintero.

Le adelanto, que están sumando efectivos

para incrementar la vigilancia en el puerto de Algeciras,

con un amplio despliegue de policías de paisano.

(RÍE) Eso es un juego de niños comparado con otras latitudes.

¿Sabe cómo le dicen a Algeciras?

La pequeña Colombia.

Tranquilo, que les llevamos ventaja.

Se lo digo por el cargamento que está esperando.

Si es tan importante como insinúa,

¿no debería supervisarlo sobre el terreno?

Es el más importante que he hecho en mi vida.

Y, sí, eso ya está previsto.

Yo puedo ayudarle con la organización.

Pero para evitar sorpresas como la última vez,

sería interesante tener más información sobre ese envío.

Tranquilo, oficial.

Usted va a recibir la información cuando sea necesario.

No se ponga nervioso.

No lo estoy.

Solo quiero asegurarme de que esta vez todo salga bien.

Todo va a salir perfectamente, y usted recibirá su billetico.

En ese caso, me alegra verlo tan confiado.

Por supuesto.

Esto va a ser la catapulta mía en Europa.

Voy a demostrar a esos que quieren ganarme terreno

que yo soy el rey del narcotráfico aquí.

Pues, brindemos por ello, ¿no?

(RÍE) Le ofrecí un roncito y no se lo he dado.

No importa. Así celebramos de una vez mi enlace con Sofía.

No tengo ron, hombre.

Un momento. ¿Va a casarse con su ex?

Yo sé que hay un refrán que dice

que las segundas vueltas no son buenas.

Pero le aseguro que mi reencuentro con Sofía

va a ser la excepción de la regla.

En ese caso, le felicito.

Pero poco podremos brindar sin ese ron.

Nunca faltó un trago en mi mesa.

Tranquilo, voy a buscar una botella.

Si fuera por ron colombiano, hombre.

Pues, no hay prisa. Aquí le espero.

¿Dónde habrá puesto las botellas de ron esta mujer?

¿Y José Luis dónde anda?

Usted quédese ahí, su trabajo es aquí dentro y no fuera.

Entonces, oficial,

¿cómo quedamos, en qué va el brindis?

Por sus negocios,

sus éxitos, y cómo no, por su próximo enlace.

Y por que usted los vea.

Una lástima que no pueda ir a mi boda.

Creo que eso no sería buena idea, Somoza.

Pero ya me enseñará las fotos, en todo caso, ¿no?

(ESPE RÍE)

Shhh, no hagas ruido que lo vas a despertar.

-Vaya lección de baile que nos ha dado Nacha.

(RÍEN) -Es que lleva el ritmo en la sangre.

No como yo, que parezco un pato mareado.

-Pero si tú te mueves de maravilla.

¿Cómo era eso de...? Un, dos, tres... (ESPE RÍE)

-Buenas noches, Karim.

-Espera un momento.

Tengo algo para ti.

-¿Qué es?

-Un regalito.

-Qué tonto. No tenías por qué. -Ya, pero me hacía ilusión.

-¡Aaaah!

-¿Te gusta? -¿Que si me gusta? Me encanta.

¿Es de La Haya? (KARIM ASIENTE)

-Dicen que es artesanía holandesa, que no se encuentra por ningún sitio.

¿Te lo abrocho?

-Por favor.

Karim...

-Es que no he podido evitarlo.

Además, estás muy guapa,

más de lo que recordaba, que ya es decir.

-Bueno, será mejor que...

me vaya a la cama, que mañana tengo que madrugar.

-Espera...

¿tú te has acordado de mí en todo este tiempo?

-Un poquito.

-Un poquito.

-Bueno, muchos poquitos.

Mucho.

-Como yo.

Jo... Al principio...

no dejaba de llorar todos los días.

Todos.

Es que...

incluso llegué a odiarte por haberte ido.

Pero el tiempo todo lo cura y...

del dolor pasé a la resignación...

y al final...

me acordaba de ti con cariño.

¿Y tú?

-Aparte del trabajo, solo he pensado en ti.

-Anda ya. -En serio.

Allí las noches son largas, frías...

Cada momento de los buenos que hemos tenido juntos

me ayudaba en momentos de bajón.

-Karim, ¿por qué no me llamaste?

-Por no hacerte sufrir.

Y por darte la oportunidad de conocer a otra persona.

-Bueno, ya sabes tú que mi trabajo me tiene muy absorbida

y no tengo tiempo para otras cosas.

-Pero fue en comisaría donde nos conocimos trabajando.

-Fue tan bonito...

-¿Recuerdas la primera película que te llevé a ver?

Era "Primavera, verano, otoño, invierno y primavera".

Seguro que pensaste: "Este tío pedante..."

-¿Qué dices? -Seguro.

-Que no. Pensé: "Qué tío más interesante y qué guapo".

-Y yo dándote la chapa.

Solo pensaba: "A ver si me ligo a esta chica tan maravillosa".

Y lo mismo me está pasando ahora.

Lo único que pienso es que tengo ganas de besarte.

Tengo ganas de hacerte el amor.

-Karim...

Eeeeeh...

-¿No me dices...

que has pensado en mí?

¿Cuántas veces has pensado en este momento?

-Miles de veces.

-¿Y ahora qué pasa?

-Que...

no quiero que nos oiga Fede.

-No te preocupes, seguro que duerme como un angelito.

Hay otro caso, otro anciano, años atrás,

se llamaba Gerónimo García.

Y también murió por una embolia. También murió por una embolia.

Sí, reconozco que hay indicios sospechosos,

pero no son condenatorios. Por favor.

Venga ya.

Es peligrosa, es una asesina.

Antonio, cálmate, por favor.

Yo le dije a Antonio todo lo que le tenía que decir.

Pero yo no soy Antonio, yo soy inspectora jefe de policía.

¿Y dónde están las pruebas que justifiquen este interrogatorio?

Antes que las pruebas están los indicios.

Y en caso de presunto asesinato,

hay que atender a tres elementos fundamentales:

móvil, medios y oportunidad.

Cuando salga de aquí, no pararé hasta verte ante el juez.

-Ojalá no hubiéramos llegado a estos términos.

-No pasa nada, si estás incómoda,

yo renuncio a la ducha conjunta, pero a nada más.

-No, no, no, me voy.

-Ay...

-Fede, ¿qué haces aquí?

Soy consciente de lo incómodo que puede llegar a ser.

Aunque...

los dos tengamos perfectamente superado

aquello que pasó, ¿no?

-¿Puedes dejarme diez minutos con el enfermo?

Tenemos por delante una charla médica.

-Vale, pero luego quiero preguntarte sobre su dieta.

-¿Qué me tienes que contar que no puede oír mi hija?

¿Malas noticias?

-Yo me casaría contigo a solas y con testigos solamente,

si me lo pidieras.

-No me hagas ponerte a prueba, Sofía.

-Ay, solo quiero que sea romántico.

No me lo tengas en cuenta, por favor.

¿Lo hablamos esta noche en la cena?

-¿Interrumpo?

General, estaba a punto de llamarle.

Sí, llevo toda la noche con ello.

Dígame, ¿ocurre algo?

-No quiero ser alarmista, pero me gusta ser previsor.

Estuve poniéndome al día respecto a las empresas internacionales

intervenidas en el último año

por blanqueo de capitales y evasión fiscal.

Algunas tenían estructuras complejas, como la nuestra.

Y pese a todo, han caído.

-¿Qué podemos hacer para evitar los problemas?

-Liar más la madeja.

Vale la pena seguir diversificando todavía más el capital.

Servir y proteger - Capítulo 337

03 sep 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. María

    La señora que cuida de mi madre, que ya tiene 86, es española. Claro que también hay personas españolas al cuidado de ancianos. Me parece que sois un poco susceptibles. Personas con mal corazón y aprovechadas las hay de todas las nacionalidades. Yo no me sentiría ofendida si la tal Anabel hiciera de española. Si fuera así no se podría protagonizar un papel de esas características, ni la de un asesino, la de un ladrón, etc, etc.

    10 sep 2018
  2. Vicky

    Y para colmo le han puesto Anabel, Anabelle o como se escriba, el caso es que se pronuncia como Anabel, la muñeca diabólica de la famosa película. Ciertamente estoy bastante enfadada por el tratamiento que le han dado al tema.

    05 sep 2018
  3. Vicky

    Pienso igual que tú Mariana Fernández, en esta ocasión se les ha ido la olla, además por qué no reflejaron que ese trabajo no quiere hacerlo ninguna española? , si no fuera por los extranjeros, fundamentalmente los latinos, la iban a tener parda. Lo vi venir desde que entró el personaje y me disgusté muchísimo pues no es justo, por el contrario, como ya he escrito, si querían incluir a un personaje cometiendo un delito para darle más pan a la serie, que hubiera sido otro, aquí la han liado mal.¿¿

    05 sep 2018
  4. Mariana Fernández

    Soy venezolana y trabajo en el cuidado y atención de abuelos, creo que el papel que están haciendo con respecto a nuestra nacionalidad y nuestro trabajo nos está dejando muy mal paradas sin motivo o necesidad, no me siento para nada indentificada con el papel y creo que se les ha pasado la mano, este papel está perjudicando nuestro imagen y trabajo

    04 sep 2018