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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 33 - ver ahora
Transcripción completa

-Lo veo clarísimo. Hay que devolverlos.

-Que no, que esto es el negocio del siglo.

-¿Que no? Se hace lo que yo digo, que soy el director,

por lo menos, por ahora.

-Ahora tienes que ponerte a correr. Yo subo la intensidad poco a poco.

-Eh, eh. En las instrucciones no venía nada de eso.

-En el tutorial que he visto en internet sí que salía.

Salía un cachas con el chaleco corriendo.

-¿Un cachas con el chaleco?

-Las personas nos merecemos una segunda oportunidad.

Ese tipo es insufrible, un auténtico capullo.

Sabe que actuó mal. Parece arrepentido.

Ve con cuidado. No te fíes.

¡Para! ¡Para eso! ¡Páralo! -Voy, voy, voy.

(JAIRO GRITA)

-¿Estás bien? (ÉL GIME ALIVIADO)

-¿Me perdonas?

-Perdonarte así, sin que hagas "ná" por mí.

-Pero ¿qué haces?

-Un piquito, después de lo que me has hecho.

-Lo que me has hecho tú a mí.

Haciéndote el chulito te has cargado el chaleco, idiota.

-Me he llevado una gran decepción.

-Soy experta en decepciones. ¿Me lo cuentas?

-Es sobre Martín Díez. -¿Qué pasa con él?

-Me he metido en la "deep Web"

para un asunto de pederastia que investigo y...

...de rebote he dado con él.

-¿Estás segura de su implicación?

-Me colé en su ordenador.

-Desde hace algún tiempo vengo organizando

algunas timbas de póquer.

Siempre me acompaña una persona de mucha confianza.

Si te interesa, te puedes llevar una buena propina.

-Hombre, claro que me interesa. (RÍE)

H-50 para K-8, seguimos en Polígono Siete Millas, km 33.

Un joven tendido en la vía pública.

El individuo está cadáver.

El máximo responsable es Pinardo. Es el que se forra con esto.

Se aprovecha de los chicos. Sin importarle que mueran.

Nos meteremos en su mundo. ¿Meternos en su mundo?

Debemos infiltrarnos en una carrera.

A por él.

¡Alto, policía!

Quedas detenido por resistencia y atentado a la autoridad.

Mañana hay una carrera y estará Pinardo.

Lo hemos hablado. No estás en condiciones.

Lo siento, pero ya me han inscrito.

"¿Ya tienes una decisión?"

-No, necesito meditarlo más.

Ser director general de una clínica no es poca cosa.

Es como si les fallaras. Yo creo que lo comprenderían.

Tienes mi palabra de que si me tengo que ir

serás el primero en saberlo.

-De acuerdo, Antonio.

(Música emocionante)

-¿Qué broma es esta, Tobías?

-No es ninguna broma. -Dámela. No hagas tonterías.

-¿Tontería, yo?

Tú sí que harás una estupidez largándote.

-La decisión no está tomada. -No, mentira.

Usas buenas palabras para que no me enfade,

pero tengo claro que te largarás.

Me dejarás tirado. -Nadie te dejará tirado.

-Cómo pudiste pensar en esto, éramos amigos.

-Seguimos siéndolo.

Podemos arreglarlo. No te han visto con la pistola.

-¡Quieto!

Ahora el que manda soy yo.

Hacemos lo que yo diga. ¿Estamos? -Vale, vale.

-¿Ves lo que me obligas a hacer? -¿Yo?

-Sí, tú. Eres el único responsable.

Quieres dejarme tirado como mi amigo Félix hace 20 años.

-Nadie te dejará tirado. Si me tengo que ir a Valencia,

estarás muy bien atendido por otro médico.

No te preocupes. -No quiero a otro. Te quiero a ti.

Eres el único que no me quiere encerrar y me comprende.

-Debes entender que esto de Valencia es un asunto personal.

-Me da igual. Tú de aquí no te mueves.

-¿Qué harás? ¿Tenerme encerrado aquí toda la vida?

-Lo que quiero es que no te vayas.

Y si hace falta...

Nos vamos los dos. Pero para siempre.

-¿Qué dices? -La idea fue suya, ¿verdad?

-¿Cómo?

-¿Cuánto iban a pagarte? -¿Quién?

-Mi familia, ¿crees que soy tonto? Sé lo que están tramando.

No quieren aguantarme y quieren que firmes algún papel

para que me encierren. -No sé de qué hablas, Tobías.

(Teléfono)

-No, no lo cojas.

-Si no lo cojo, vendrán a buscarme.

-Como digas alguna tontería, te pego un tiro.

-Sí, Chelo, sí.

No, no puedo atender a una urg... No, derívalo a otro.

Por favor, no me pases a ningún paciente.

¿De acuerdo? A ninguno.

Estoy con un caso complejo. Venga. Hasta luego.

(ANTONIO CUELGA)

(TOBÍAS RESPIRA NERVIOSAMENTE)

-Esto es lo que ve este cerdo. A veces horas y horas seguidas.

Es el patrón de adicto al porno.

(LOLA SUSPIRA) -Martín sabe lo que hace.

Usa herramientas básicas pero efectivas

para mantener el anonimato.

-Tan bueno no será si has entrado en su ordenador.

-Este es el problema.

Esto no se puede usar ante un juez.

Él se descuidó al contactar

con la agencia de turismo sexual de menores

y yo, investigando otra cosa, di con él.

-¿Entonces?

-Debemos demostrar de manera legal que está metido

en el turismo sexual con menores.

-¿No hay rastro en internet? Debe haber algo seguro.

-Para eso se inventó la red Tor, para no dejar rastro

y que ni servidores ni gobierno sepan qué haces.

-No entiendo cómo se permite esto.

Es dar herramientas al criminal para que sea impune.

-O ponérselo difícil a los gobiernos autoritarios.

De no ser por la "deep web",

en muchos países no podrían comunicarse con seguridad

o no sacarían información de lo que pasa dentro.

-Ya. El caso es pillar a este impresentable como sea.

(LAURA INSPIRA)

(Frenazo)

(MARTÍN SUSPIRA)

(SUSPIRA) Hola, Laura.

Oye, ¿qué te pasa? Vaya cara que tienes.

-Cosas de trabajo.

Por mucho que veas lo peor de la gente,

hay cosas que te dan el mismo asco que al principio.

-Ya veo, ya veo.

Hoy tienes una nube negra encima de la cabeza.

¿Te hablo de algo más alegre, eh?

Ahora que ya no soy ese periodista "carroñero,

sensacionalista, desalmado, sin principios" de antes,

quizá te interesa uno de mis artículos.

Este va en la línea del último que te enseñé.

-¿El del "bullying"?

Quiero presionar al concejal del distrito

para que actúe en los colegios de la zona.

Los chavales están dando clase en contenedores sin calefacción,

sin calefacción, Laura.

Les prometieron que iba a ser algo temporal

y llevan cinco años así.

-Y este interés tuyo por la infancia,

¿es repentino o...?

-No. Me encantan los niños. Siempre me han interesado.

Son lo mejor que tenemos. Son el futuro.

El sentido de lo que hacemos es dejarles un mundo mejor.

-¿Sabes qué?

-Perdona, empezará la rueda de prensa del concejal.

No le dejaré en paz

hasta que no saque el tema de los colegios,

pero me encanta hablar contigo de esto. De verdad.

¿Ves? Algo más que tenemos en común. -Claro, sí. Ni te lo imaginas.

Volveremos a hablar del tema. Muy pronto.

-Eso espero.

-No sabes lo que es eso, Antonio.

Estar rodeado de enfermeros que te vigilan.

Eso te pone histérico.

-Lo entiendo. -No.

No me entiendes. No tienes ni idea de lo que es eso.

Estar encerrado en un cuarto sin sol.

Es lo que quieren, encerrarme para que no vea el sol.

Y yo necesito el sol.

El sol es lo que me cura.

-Te curan las medicinas, no el sol. ¿Cuándo has dejado de tomarlas?

¿Cuánto hace que no te las tomas? -Dos meses.

-Pero ¿por qué? -Porque ya estaba curado.

Estaba bien, lo único que necesitaba era tomar el sol,

es lo que hacía con Félix, pasear bajo el sol.

Me sentía de maravilla.

-Las medicinas te hacían sentir de maravilla,

no el sol.

¿Por qué no me lo dijiste? -No quería que te enfadaras.

-Nadie se enfadará. Tienes un brote.

Déjamela. Lo resolveremos juntos.

-Juntos no, Antonio. Tú te vas.

¡Tú te vas!

-Estás muerto de miedo.

Yo no soy el responsable, sino la química de tu cerebro.

Lo hemos hablado miles de veces.

Si quieres, puedo quitarte el miedo ahora mismo.

-¿Por qué te vas? Te has puesto de su lado.

¿Qué te he hecho?

-Nadie se ha puesto de su lado. ¿Qué quieres que haga?

-Llama a Valencia y di que no vas a ir.

-¿Eso es lo que quieres? -Sí, hazlo.

-¿Qué haces?

-Llamar por teléfono. -¿Marcando el 91?

Para Valencia, ese no es el prefijo.

-Me he equivocado. -Llama. Llama.

-Soy el Dr. Antonio Torres. Quisiera hablar con Juan Hortera.

Baja esa pistola, por favor.

¿Sí? Hola, Juan.

Oye, que al final no voy a aceptar el puesto, ¿vale?

No, tengo a muchos pacientes que me necesitan.

(MUJER) "Lo sentimos, el número marcado no existe".

-Sois todos iguales.

Sois todos unos mentirosos. -Intentaba ayudarte.

-Eres como mi padre, un mentiroso. Me dijo que íbamos al parque

cuando quería engañarme para que me encerraran.

¿Puedes hacerle eso a un niño? ¿Puedes engañar así a tu hijo?

-Lo siento.

(GIME)

-No quiero escuchar más mentiras.

-Joder, me has "dejao" "alucinao", la verdad.

Yo, caña. Yo, un cortado, Salima.

Muy bien.

¿Mejor que Rober?

Eh, eh... Mejor que Rober... (RÍE) Digamos que a su altura.

No le digas "ná", que me mata. Soy una tumba.

Si no es muy confidencial, ¿qué haréis para pillar a Pinardo?

Digamos que Rober y yo tenemos distintas opiniones en este asunto.

Pero los dos estáis loquitos por cogerlo.

Exacto. Pero Rober quiere infiltrarse como uno más

de la carrera ilegal.

(CHISTA) ¿Y tú qué quieres hacer?

Quiero hacer las cosas de otra manera,

pero debo estar preparada.

Tú estás muy preparada encima de una moto.

¿Quién te enseñó a conducir?

Empecé con 14 años. Al matricularme en la universidad,

mi padre se alegró tanto que me regaló una moto.

Así cualquiera. Mi hermano las pillaba prestadas.

¿Qué? Siempre las devolvía.

Llenas de barro, pero las devolvía.

Alguien te enseñó a conducir así. Tenía un grupo de amigos moteros.

A veces hacíamos algún viaje,

pero al acabar la universidad ya no la toqué mucho.

Joder, parece que no "t'has bajao" de ella.

Al principio, me sentía rara, pero esto nunca se olvida.

Me tienes "sorprendío". (RÍE) La verdad.

La verdad es que me encanta.

Al terminar la academia pensé en hacerme Bronce.

¿Qué?

Bronce. Son los policías que van en moto.

¿A Rober quién le enseñó?

¿A mi hermano? Las tías.

¿Mmm?

Las ganas de ligar que tenía.

Se compró una moto destartalada pero la puso muy guapa.

Le cambió el escape, la pintó... Quedó muy chula.

Iba todo el día arriba y abajo

y siempre iba con alguna distinta detrás.

Siempre. Era mi ídolo. Ajá.

Ya me imagino. Me decía...

"Con la moto, las chicas se te cogen fuerte, aceleras

y eso las vuelve locas. Se te cogen más fuerte".

Pero nunca me dejaba su moto. Tenía muchísimas novias.

Todas las que quería.

Todas las del polígono estaban locas por él.

Daba una vuelta con la que quería. Pero novia, novia, tuvo una.

(Móvil)

(RESOPLA) ¿Sí?

Sí, por supuesto que sí.

Problema ninguno, claro que no.

De acuerdo, de acuerdo. En seguida.

El jefe, que quiere verme.

¿No tenías la tarde libre?

Hasta que el jefe cambia de opinión. Lo nuestro no es muy distinto.

Ya.

¿Todo bien?

Sí, nada.

Cuando me acuerdo de que el chaval se mató en mi moto, me da mal rollo.

Ya.

Cuando pienso que lo dejaron ahí tirado,

me dan más ganas de coger al cerdo de Pinardo.

Ya, pues a ver si tenéis suerte y lo atrapáis.

Deja que te invite, ¿vale?

Salima, por aquí.

A los dos. -Chao.

Gracias, Jairo.

No me gusta.

Osorio, somos policías.

No estoy cómodo con esas triquiñuelas.

Perdone, pero igual no me he explicado bien.

No le pido ni su opinión ni su permiso.

Solo le informo.

Recuerda que el mando de la comisaría aún lo llevo yo.

Por poco tiempo si no me hace caso.

¿Perdona?

No necesito recordarle que en jefatura

están muy nerviosos con lo del agresor sexual.

Creen que en esta comisaría no se ha actuado con diligencia.

Ese plan que tú propones...

Perdóneme, pero no tiene nada mejor.

(SUSPIRA)

Si molesto, puedo venir en otro momento.

Pasa, precisamente ha sido Osorio quien me ha pedido verte.

A mí. -Exacto.

He visto que sus artículos tienen mucha repercusión en el barrio.

No entiendo por qué razón.

-No sé qué debería responder.

-Nada.

Lo que quería decirle es

que queremos aprovecharnos de esa popularidad

para que prepare un artículo para nosotros.

-Un artículo sobre...

Sobre el agresor sexual.

A ver si lo entiendo.

¿Me quieren dar la exclusiva? Bien, me parece genial.

¿Hay novedades sobre el tema? -Olvídese de exclusivas.

Queremos que escriba un artículo para nosotros al dictado.

¿Podrá hacerlo? -Ah.

No, no. Obviamente no.

No soy la marioneta de nadie.

Y menos pidiéndolo de esa manera.

-Queremos que escriba un artículo para que sea una trampa

para que el miserable vuelva a atacar.

Usted tiene un papel fundamental.

-No sé...

¿Qué haríamos para provocarle?

-En cuestión de provocaciones usted ha demostrado ser un experto.

No le costará mucho escribir un bonito artículo

con los datos que le proporcionaré.

-Hombre, Espe. ¿Cómo tú por aquí?

¿Vienes a dar clases de defensa personal?

-Elías y tú tenéis un humor fino fino.

Es el secreto de vuestra amistad.

-No te lo tomes así. Era broma. Relájate, mujer.

Te veo un poco crispada. La crispación no es buena.

Te lo digo por experiencia. -Ven.

-Es que últimamente me duele la cadera

y he leído que la artrosis precoz aumenta con la vida sedentaria.

(MAX ASIENTE) Y has decidido hacer deporte, ¿eh?

Has venido al sitio indicado. El mejor gimnasio del barrio.

Los mejores aparatos, los mejores monitores...

-Para, no te emociones, que me lo estoy pensando.

-¿Qué hay que pensar?

Debes ser la única de comisaría que no está apuntada.

-Yo no soy como mis compañeras.

Me entrené para las oposiciones, pero luego, entre el trabajo

y... yo qué sé, los quehaceres diarios...

Que últimamente no tengo el nivel esperado.

-Hay que recuperar ese nivel. Ya sabes lo que dicen:

"El que tuvo, retuvo".

(ESPE RÍE) -Ya verás.

Con unas cuantas sesiones te sentirás mucho mejor.

Desaparecerán los dolores. Fortalecerás articulaciones.

El que hace deporte evita la descalcificación de los huesos.

-Todo eso suena bien,

pero no me gustan las máquinas, las veo como potros de tortura.

-No te preocupes, mujer. Ya encontraremos otra actividad.

No tienes por qué hacer pesas. Te puedes apuntar a zumba.

O a pilates. Es buenísimo para la gente sedentaria.

-Sí, sedentaria, dice.

Si quieres tenemos "body attack",

que te pone el corazón a 190, pero de momento eso...

Primero rellena una ficha para ver tu estado físico,

¿te parece? -Espera, te diré la verdad.

Me apunto por mis dolores de espalda,

por eso y por no oír a Nacha que me dice todo el día

diciéndome que tengo que hacer ejercicio.

Y si le cierro el pico apuntándome, me apunto.

-Te va a encantar. Te lo digo yo.

Aunque sea por cambiar de aires y perder de vista la comisaría.

(ESPE ASIENTE) -Ver nuevas caras...

Nunca se sabe, a lo mejor...

Te vas a enganchar seguro. -A mí no me engancha ni un toro.

(RÍE) Pero si tienes una máquina facilita

que pueda hacer con poco esfuerzo... -No sé.

No se me ocurre.

-¿Esto qué es?

A ver...

(LEE) "Chalecos sensoriales, gimnasia pasiva".

Esto me interesa a mí.

Suena bien.

-Sí, sí. No sé. Pueda que sirva para tu artrosis.

-De lo que me has contado, es lo que más me atrae.

¿Esto cómo va? -Verás. Esto es increíble.

Es este chaleco.

Luego tienes que enchufar estos pequeños electrodos

que generan unas energías dinámicas,

que entran en fusión con... -Con nada, papá.

-Si esto es...

-Los chalecos, ahora vienen a recogerlos.

-Esto es lo último en moda de gimnasios.

Esto es lo más. -Mejor que nos olvidemos de ellos.

No funcionan muy bien.

-"Pos" vaya, "pa" una cosa que me había "gustao".

Mira, yo si eso, ya me lo pienso, a ver si me apunto algún día.

-Adiós, Espe. -Yo también me voy.

-¡Espera!

Creo que merezco una explicación.

-Sí, no devolví los chalecos cuando me dijiste.

-¿Por qué está todo achicharrado?

-Porque quería demostrarte

que los chalecos eran una buena inversión

y los probé con un voluntario.

-¿Los has probado con un cliente?

-Con Jairo.

-Jairo... Ya sabía que ese estaba siempre por aquí.

-Él no tiene la culpa. Casi sale ardiendo como una falla.

-¿Qué ha pasado?

-No se ha quemado nada. -¿El chaval está bien?

-Que sí, le he acompañado antes al médico.

Está claro que los chalecos son un timo que te cagas.

Tenías razón. Lo siento.

-No lo sientas. Estoy harto de tus meteduras de pata.

Podías haber provocado un incendio. -No exageres.

-Y lo peor, podías haber electrocutado a ese chaval.

Menos mal que babea por ti.

Si no, nos mete una indemnización de aúpa.

Ya está bien.

Crees que pidiendo perdón todo se arregla.

-Algo ayuda, ¿no?

-No, no ayuda nada. A partir de ahora cobrarás la mitad.

Tómate más en serio tu trabajo.

-Pero papá... -Ya está bien. Lárgate.

(ANTONIO RESOPLA)

(GIME DE DOLOR)

Dios...

-Antonio, ¿estás bien? (ANTONIO GIME)

-Necesito limpiarme la herida. -Ni hablar.

Tú no sales de aquí.

-Tengo de todo aquí. No hace falta.

Dios.

¿Te ha servido para algo esto?

¿Has solucionado algo? -Yo no quería solucionar nada.

Es el castigo que te mereces por traicionarme.

Y solo he empezado.

¿No me entiendes, verdad?

Me has traicionado. Eres uno de ellos.

Si no vuelves a mi lado, no merece la pena que vivamos.

-"¡Papá!"

-¿Quién es esa? -Mi hija. Por favor, déjala en paz.

Déjala en paz. Déjame hablar con ella, que se va seguro.

-Ni una palabra...

(LLAMA) -"¿Puedo pasar o no?"

-Corre, ven.

-Quietos. Quieto.

-Es un enfermo, tiene un brote psicótico.

Déjame hablar con él.

-Tobías, ella no tiene nada que ver con esto.

Déjala que se vaya. -¿Irse?

No. Por fin he encontrado algo que te importa de verdad.

Algo por lo que harías cualquier cosa.

Incluso quedarte conmigo.

(Teléfono)

Apaga eso. ¡Apágalo!

-Es mi mujer. Si no contesto, sospechará.

Pon el altavoz.

Como la avises de algo... ¡Dios!

La mato a ella.

-Hola, cariño. ¿Qué tal llevas la tarde?

"Las he tenido mejores".

¿Vendrás a cenar? Es por esperarte o no.

No, no.

No llegaré a cenar.

"Tengo una urgencia con un paciente que está retrasando las visitas".

Jo, qué rabia.

Te parecerá una tontería,

pero desde que me contaste lo de irte a vivir a Valencia

siento que debemos aprovechar cada minuto.

"¿No te puede cubrir un compañero?" No, nadie.

"Es una urgencia de un paciente. Y olvídate de lo de Valencia".

Se va a retrasar.

"¿Estás ahí?"

Sí, pero ¿cómo que se retrasa? ¿Ha pasado algo?

Que no me interesa. Ya está.

"¿Así? ¿Sin más?" Sí, sin más.

Tengo que colgarte. Ya recuperaremos lo de la cena.

Hagamos como cuando fuimos a esquiar a Jaca. ¿Te acuerdas?

Sí, sí. "Bueno, adiós, cariño".

"Adiós, cariño, te quiero".

-Ya está.

-Inspectora.

Le dejo el informe de balística del atraco al supermercado.

¿Todo bien, Claudia? Te veo una cara rara.

(RÍE) Ya, sí, bien, bien.

Cada día entiendo menos a este marido mío.

Le pregunto si vendrá a casa a cenar

y me habla de un viaje a Jaca. ¿Vais a Jaca? Es precioso.

No, se refería a un viaje que no llegamos a hacer.

¿Por qué? Pues...

Porque se me cruzó un operativo urgente.

Un tipo que había secuestrado...

Ay, bueno, ahí te dejo.

(ALICIA LLAMA) Sí, adelante.

Quiero que veas esto. ¿Qué es?

El parte sobre las carreras ilegales en los polígonos.

Ajá. El responsable es un tal Pinardo, ¿no?

Y parece que habrá carrera mañana.

¿Sabéis dónde son exactamente?

No lo avisan hasta unas horas antes.

¿Quién es la fuente?

Coque, el mecánico que atrapamos la otra vez.

¿Por qué creo que me lo cuentas preocupada?

Porque...

Rober tenía otros planes.

Él se opone a que yo te lo cuente. No sabe que estoy aquí.

Como si lo viera. Quería infiltrarse o algo así.

(SUSPIRA)

Este chico ha visto demasiadas películas.

Pero tiene razón con respecto a la urgencia.

Debemos ser rápidos para evitar que otro chaval muera.

Pero si no sabéis el lugar exacto, de momento poco podéis hacer.

Aunque tú estás al mando de este asunto,

así que organiza el operativo como creas más conveniente.

Rober no participará porque se lesionó.

Mejor.

Aunque conociéndole, igual quiere presentarse.

También me gustaría pedirte que no...

...Que no te enfadaras con él. Tranquila.

Todos sabemos cómo es Roberto Batista.

Hay que leerle entre líneas. (SUSPIRA)

(SUSPIRA)

Hay que saber leerle entre líneas.

(SUSURRA) Saber leerle entre líneas.

¿Dónde demonios te habías metido? Pensaba que no ibas a venir.

-Como era mi tarde libre, había quedado con una amiga.

-¿Una amiga? (RÍE)

¿No será la de las ondas sensoriales otra vez?

-No. (RÍE) Otra.

-Veo que estás hecho un buen picaflor.

-Qué más quisiera yo.

(RÍE) -Cierra la puerta, anda.

Siéntate.

Siento haberte "fastidiao" el plan, pero...

Esto no te llevará mucho y te puedes sacar un dinero extra.

-Si es un favor, olvídese del dinero.

Soy agradecido con los que se portan conmigo.

-Muy bien, muchas gracias.

Pero ese dinero extra aún te lo tienes que ganar.

No corras.

Es un asunto muy delicado.

Te he convocado porque hay cosas que no podemos hablar por teléfono.

-Usted dirá.

Bien... (CARRASPEA)

El otro día me dijo un colega de las timbas de póquer

que se organizan carreras de motos ilegales en el polígono.

Dice que se apuesta fuerte y que se juegan mucho dinero.

¿Sabes algo?

-¿Por qué tendría que saber algo?

-Porque tienes moto y conoces a los chavales del barrio.

-He oído hablar de ellas, pero no estoy metido ahí.

Me gustan las motos, pero no para jugarme la vida

por cuatro perras en un polígono. -Bien, bien.

Veo que eres inteligente, eso está muy bien.

Pero lo que me interesa es apostar.

No quiero que nadie se juegue la vida por mi en una moto.

Quiero saber cuándo será la próxima carrera,

me han dicho que será mañana.

-Puede ser. Yo tanta información no tengo.

-Quiero que me acompañase alguien de confianza

por si hubiera follón.

En esos saraos se puede montar una buena cuando no te lo esperas.

Llevaré una importante cantidad de dinero en efectivo para apostar.

No quiero imprevistos.

-Le agradezco mucho la confianza de contar conmigo.

-Con la paliza que le diste

a los que quisieron robar jamones, nadie querrá meterse contigo.

Por eso te lo ofrezco. -Yo se lo agradezco.

-Pero no me parece buena idea. -¿Qué no te parece buena idea?

¿El dinero extra o partirte la cara por mí?

-Yo no tengo ningún problema

con llevar la seguridad en las timbas,

cobrando o sin cobrar,

lo que no quiero es meterme en la boca del lobo.

-Ven aquí.

-No te entiendo. Qué quieres decir.

-A ver...

Por lo que he oído, en la última carrera se mató un chaval

y lo dejaron tirado en el suelo y desaparecieron todos.

-Mal asunto. Aunque algo así no tiene por qué volver a pasar.

-Ya, pero la policía no piensa lo mismo.

Según dicen, andan con muchas ganas de desmantelar el "tinglao"

y detener a los organizadores.

Ahora mismo, creo que lo mejor es alejarse de eso.

A no ser que quiera que la policía le pille allí.

-Ya. ¿Y tú no decías que no tenías tanta información?

-Es un rumor de chavales del barrio,

pero de ser verdad para usted es un riesgo innecesario.

-Sí, sí. Tienes razón.

Gracias, puedes irte. No te entretengo más.

Jairo.

Si sigues usando así de bien la cabeza,

llegarás muy lejos conmigo.

Ya te puedes ir.

(Puerta)

(SUSPIRA)

-Ya me has oído hablar con mi mujer. No me marcharé a Valencia.

-No me ha sonado convincente. -¿Qué más querías?

-Que no seas como los demás. Te pido que no me mientas.

-Nadie te miente. No iré a Valencia, me quedaré contigo.

Ven a verme siempre que quieras, pero deja que se vaya.

-No, tu hija es mi seguro.

Mientras la tenga, no conspirarás con mi familia.

(SOLLOZA) -Mi padre no conspira contra nadie.

-Olga, por favor.

-¿Ves la tontería que dice? -No hables en ese tono.

Una niñata sin idea de nada.

-Tú sí que no tienes ni idea. Así no conseguirás nada.

-Olga, es un enfermo. Lo que diga no tiene por qué tener sentido.

(GRITA) -¡No soy un enfermo!

¿Antonio?

¿Antonio?

Chelo dice que llevas mucho rato.

Tienes la sala de espera llena.

Antonio, sé que estás ahí. Abre.

No me iré hasta que abras.

¡Tengo una pistola!

Como volváis a molestarme, me los cargo a todos.

(OLGA) "Mamá, tiene una pistola y está loco".

¿Qué haces ahí? ¿Y tu padre?

Estoy aquí. Estamos bien los dos.

Vamos a intentar mantener la calma todos.

-Si os acercáis a la puerta, disparo.

Así que, ¡largo!

(SUSURRA) Id desalojando la planta. Llama al director

y todo con calma, que no cunda el pánico.

Bremón, escucha.

Es grave.

Un secuestro con rehenes. Sí, está armado.

Tiene a un varón y a una mujer joven.

El varón es médico de cabecera.

¿Cómo no puede venir antes?

Está bien, pero quiero prioridad absoluta.

Los rehenes son el marido y la hija de la inspectora Miralles.

Entendido.

Tranquila, Claudia.

Todo saldrá bien.

Cogió a Olga cuando fue a hablar con su padre de lo de Valencia.

Me dijo que vendría al centro. Maldita sea.

Escuchad. En jefatura quieren que esperemos al mediador.

Ya conocéis el protocolo. ¿Protocolo? ¿Cuánto tardará?

Dime la verdad. Yo sé cómo son estas cosas.

Me han asegurado que está de camino.

No me has contestado. ¿Cuánto tardará?

Ahí dentro están ellos con un psicópata.

Deberíamos solucionarlo nosotros.

Cuanto antes intervengamos... Cállate. Es una orden.

No podemos saltarnos el protocolo a la torera.

¿Tienes experiencia en secuestros? El tiempo es determinante

y el equipo es muy cualificado.

Es mejor dejarlo en manos de profesionales.

Quiero que salgan mi marido y mi hija de ahí sanos y salvos.

Da igual quién los saque.

Bien.

¿Qué sabemos del secuestrador? ¿Qué quiere?

¿Qué le mueve a retener a Antonio? Se llama Tobías, esquizofrénico.

Es paciente de su marido de hace años.

Le vio entrar la enfermera, pero no tenía cita.

Bien.

¿Pudiste ver el arma? No. Le oí gritar que tenía pistola.

Mire, comisario.

Lo que pasa es que hay dos rehenes y el tiempo corre,

entremos de una puta vez. No queremos heridos.

Hay un protocolo de actuación.

Guevara, como sigas así te vas a la comisaría.

Estáis consiguiendo ponerme más nerviosa.

Perdona, Claudia. Tranquilízate, Miralles.

Gálvez es el mejor negociador. En jefatura me han asegurado

que tenemos prioridad absoluta. Está de camino.

Perdonad.

Hey, tranquila, Claudia.

Antonio tiene mucha labia.

Si logró convencerte a ti para que te casaras con él,

qué no hará con un enfermo suyo. (RÍE)

Escuchad. Gálvez está en un atasco. ¡Joder!

Ha habido un accidente y ha volcado un camión.

Está como a 40 km. En una hora estará aquí.

No esperaré una hora ni a Gálvez ni a nadie.

Podemos y tenemos que esperar.

Los negociadores

entrenan para empatizar con el secuestrador.

Nosotros no podemos, hay mucha carga emocional.

Como a ese loco le dé por disparar,

de poco servirá la empatía de Gálvez.

¡Ya está bien!

Ya está bien.

Debemos ganar tiempo.

Necesitamos saber qué coño pasa ahí dentro.

Así que, Miralles, llama a tu marido.

Solo hablo yo, ¿eh? Elías, es una orden.

¿Cuál es su nombre? Tobías.

(DESCUELGA EL MÓVIL)

-¿Qué debo hacer para que me dejéis?

Hola, Tobías. Soy el comisario Bremón.

"Me da igual. No quiero hablar con nadie".

Lo comprendo y te dejaremos tranquilo.

Ojalá.

Ojalá pudiera estar tranquilo de una vez.

Lo comprendo y queremos ayudarte,

pero necesitamos saber cómo está el doctor y su hija.

¿Están bien?

Tobías, ¿me oyes? ¿Están bien?

"¿Y yo? ¿A nadie le importa cómo estoy?"

Tobías, a mí me importas. Nos importas a todos,

por eso queremos ayudarte,

pero no podemos si no nos dices qué quieres para dejarles libres.

Dínoslo. "No".

"El doctor no irá a ningún lado y su hija, menos".

"Se quedan aquí conmigo".

"No me encerraréis en una residencia".

Yo no me muevo de aquí. Aquí tengo sol

y yo necesito el sol.

-Está "chiflao".

Vamos a negociar, joder.

"¿Hay alguien?"

Sí, sí, Tobías. Te escucho.

¿No me tomáis en serio, verdad?

Pensáis que no soy capaz de matarlos, ¿verdad?

"A ver qué os parece esto".

(Disparos)

Antonio, ¿estás ahí? ¿Estás bien? ¿Me oyes?

(SUSURRA) Déjame.

Déjame, Bremón, déjame.

No puedes entrar ahí dentro.

Necesito saber si siguen vivos.

No recupero la comunicación. Quieta, ¡es una orden!

Puedes dar órdenes a una policía, pero no a una madre.

Eh, no, no.

¡Miralles! Comisario...

-¿Por qué has hecho eso? -Para demostrar que voy en serio.

Me quedan más balas.

-Así solo consigues empeorarlo todo.

-Nada puede ir peor. Me fie de ti, Antonio.

Parecía que te preocupabas por mí, pero me has engañado.

Entre todos me habéis destrozado la vida.

El único que me ha querido ha sido Félix, y me lo quitaron.

No me queda nada.

-No, hombre, no.

Te he querido ayudar siempre. Como con todos mis pacientes.

Solo me he preocupado por ti. -Me da igual.

-¿Que da igual? Te queda lo más importante: vivir.

-¿Para qué lo quiero?

Solo quiero dejar de sufrir. Quiero descansar.

Quizá el otro mundo tiene más sentido.

Pronto lo sabré.

Pero no me iré solo.

No voy a estar solo... Nunca más.

-No hagas ninguna tontería. Nosotros sí queremos vivir.

-Tú serás la primera, por hablar.

(ANTONIO) ¡Dios!

Venga, ¡eh! Apúntame a mí.

Apúntame a mí.

Yo soy tu médico, el que te dejará plantado.

Vamos.

Soy el que me iré a Valencia.

-Por fin lo admites. -Sí. Sí.

Me iré a Valencia. (TOBÍAS SOLLOZA)

-Te dejaré plantado, como a toda mi familia.

Soy igual que tu padre.

Los dos somos responsables de lo que te pasa.

Somos los dos que tenemos que pagar.

¡Tira la pistola!

Cuidado.

(TOBÍAS GIME)

(TOBÍAS GIME) ¿Estáis bien?

Estamos bien. -Sí, sí.

-¿Estás bien? -Sí.

Sácalo de aquí. ¡Fuera de aquí!

(OLGA GIME ASUSTADA)

-La que has liado por no tomarte la pastillita.

Venga.

Vamos a ver. Venga "pa" dentro.

Así.

Esto al laboratorio zumbando. ¡Vamos!

Los minutos se me hacían eternos, de verdad.

Cuando oí los disparos... Solo pensaba que no podía permitir

que me arrebataran lo que más quiero.

Y, sí, bueno, me lie la manta a la cabeza.

No hay nada que se te ponga por delante, y me alegro.

-Yo estaba cagada.

Pero me sentía segura sabiendo que estabais para protegerme.

Qué orgullosa estoy de esta familia.

Gracias a Dios.

¿Lo tienes todo controlado, Elías? Qué ganas tenemos de llegar a casa.

Bueno, casi todo.

Bremón ha llamado a Gálvez para que se dé la vuelta.

O sea, que me la guarda. Bah, tranquila. Ya se le pasará.

Enhorabuena. Me alegro de que todo haya salido bien,

pero me temo que tú y yo... Tenemos una conversación pendiente.

Pero ahora no tengo ganas de broncas.

Si no te importa, mañana me cuentas

todas las normas y protocolos que me he saltado.

Está bien. Vete a descansar.

Ah, una cosa más.

Mañana juraré no haber dicho esto, pero...

creo que en tu situación hubiera hecho lo mismo.

Admiro tu valor.

Gracias.

Es un enfermo. (ELÍAS ASIENTE)

-Cuando se le pase, estará arrepentido y avergonzado.

-Todavía le defiende. -Es mi paciente, soy su médico.

Me da rabia no haber notado que había dejado la medicación.

-Familia...

(RÍE)

¿Parezco ñoña si te doy las gracias por cuidar de mi hija ahí dentro?

Gracias a ti, por tirar la puerta abajo.

(RÍE)

Te has portado como un héroe.

Papá, mamá. Delante de todo el mundo no.

Qué vergüenza.

Olga, me siento muy orgullosa de ti. Muy orgullosa.

Mientras estemos unidos, nada malo nos puede pasar. ¿No?

Eso está claro.

(RÍEN)

-Y al principio decían que era un yihadista.

-La gente inventa mucho.

Era un paciente de Antonio con trastorno mental.

Debía tener un brote psicótico. -Un psicópata, vamos.

-No, María. Un brote psicótico no significa ser psicópata.

-"Pal" caso es lo mismo, estaba como una regadera.

-Pues no y no creo que debamos hablar así de él.

Cuando alguien tiene cáncer, todos le apoyan, me parece bien.

Pero si tienes una enfermedad mental ya no estás enfermo, estás loco.

No hay que curarte, hay que encerrarte.

-A ver, que sí. Era una forma de hablar.

(SUSPIRA) -Ya, pero las palabras son importantes.

Me enfrento a eso todos los días con la gente sin hogar.

Como están "locos", nadie les quiere ayudar.

-Que sí, no te digo que no,

pero si hubiera entrado en el centro de salud

un enfermo de cáncer a punta de pistola,

tampoco lo justificaría.

No me daría pena que lo encarcelaran.

-No es lo mismo.

Con un brote psicótico, uno pierde la noción de la realidad

y no eres dueño de tus actos.

-Ya. -Lo importante es que acabó bien.

-Sí. -Gracias a Dios.

Me marcho, que tengo turno de noche en la ONG.

-Que vaya bien. -Buenas noches.

-Espero que no le haya sentado mal, pero a lo que ha hecho el chico

no le veo justificación.

-Para Eugenio todas las personas son buenas.

-"Pos" angelico, ya puede espabilar porque en este mundo...

¡Buenas! -Buenas noches, pareja.

Habrá que descorchar cava para celebrarlo

después del susto del centro de salud.

-Eso justo estábamos hablando. Pero, vamos, cava...

-Era una manera de hablar, Mari.

No me mires así.

Te miro así porque no me pegas tú bebiendo cava.

-¿Tengo pinta de cazalla, o qué?

Aquí donde me ves, soy un tipo elegante.

-Que no digo que no.

-Menos mal que todo acabó en un susto.

-Sí. Afortunadamente no hubo heridos.

-Ese es vuestro pan de cada día, ¿no?

-No todos los días te enfrentas a un secuestrador "armao".

-Pero lo de jugaros la vida, sí. Los bomberos, vosotros...

¿Cómo salís de casa sabiendo que igual no volvéis?

-Supongo que te acostumbras y te olvidas de ello.

Hasta que pasa algo como hoy y ves que el peligro está ahí.

Pero un día salvas una vida y cuando te lo agradecen,

todo merece la pena.

-Hala, "pos", venga. A brindar. (RÍEN)

-Con zumo de naranja y así bebemos los tres.

-Por los que se juegan la vida por los demás.

-Gracias, guapa. -Sí, señor.

-Buenas noches. -Buenas.

-¿Qué se celebra?

-Que ha salido todo bien en el centro de salud

con lo del secuestro.

-Ah, sí. Algo he oído.

-¿Qué? ¿Te apuntas?

-No, a mí me va bien el agua con gas.

-¿Seguro que no quieres brindar?

Celebramos el coraje de los agentes de esta comisaría.

Han resuelto una situación difícil ellos solos,

sin gente de fuera.

-Si en vez de un loco

hubiese sido un terrorista, hoy habría muerto una familia.

-Usted lo sabe. -No estabas para comprobarlo.

-Pero me gusta estar bien informado y me han contado todo.

-Me da la impresión de que a ti te jode

que Miralles haya demostrado que los tiene bien puestos.

-Cualquiera hubiera hecho lo mismo, era su familia.

-Sí. Su hija también fue víctima del agresor,

pero tú la sacaste de la investigación.

-Habla mucho para haberle dejado escapar hace 10 años.

No es lo mismo reducir a un pobre esquizofrénico,

que cazar a un violador inteligente.

Para eso hace falta materia gris, que no abunda en esta comisaría.

-Ya. A mí me parece que tú hablas mucho

para lo poco que has hecho en este tiempo.

-Con lo que saldrá mañana en prensa, el violador tiene los días contados.

-¿Qué va a salir? -Ya lo verá.

-Espero que tenga razón y sirva para atraparle.

Es lo único que importa.

(RESOPLA) Buenas noches.

(MARÍA) -Hasta luego.

(Puerta)

Ay, Dios mío.

Hogar dulce hogar.

Me hace una ilusión que entremos los tres juntos

en esta casa.

Yo estoy muy cansado.

¿Hacía falta todo el papeleo de comisaría?

-Hemos estado tres horas repitiendo lo mismo.

Pero si es que hay que hacerlo inmediatamente,

que es cuando te acuerdas de las cosas.

Ahora os podéis olvidar de lo que ha pasado.

¡Yo tengo un hambre! ¿No hay nada rápido para calentar?

No. Y yo ya sabéis que es mejor que no cocine.

Yo tampoco cocinaré. ¿Quién se apunta a un kebab?

Yo, yo. Yo.

-Seguro que está abierto.

Ven aquí, cachorrito.

(OLGA) ¿Con Tobías qué pasará?

-Necesita que le curen, no que le castiguen.

Supongo que pasará una temporada ingresado en un psiquiátrico.

Espero que tenga un patio para tomar el sol.

-Sí, porque estaba obsesionado con el sol.

-¿Quién será?

(Móvil)

Serán los del kebab, como no llamas tú...

No, no es del kebab.

Juan, ¿qué tal?

Sí. Sí, sí.

Perdona, he tenido un día muy complicado en el trabajo.

Oye, he tomado una decisión sobre lo nuestro.

Agradezco la oferta, sí, es una oportunidad única, pero...

No puedo irme de Madrid.

Sí, la familia, claro.

Es una oferta muy generosa,

pero tengo otras prioridades: quiero quedarme con mi familia.

Sé que lo entiendes.

Muy bien. Un abrazo.

Gracias, cariño.

Gracias.

(RÍE EMOCIONADA)

(SUSPIRA)

Dame las llaves de la moto. Te la llevo cuando salga del taller.

¿Qué taller? La necesito a mediodía.

Es un mecánico de confianza. La está poniendo a punto.

A las 12:00 necesito la moto lista. A las 12:00 la tendrás.

Acompáñame al operativo.

Paso, me da igual lo que me digas. No es por miedo ni nada.

No quiero colaborar con vosotros. Es para no levantar sospechas.

Si llego contigo, daré el pego. (SUSPIRA)

Sé la hora y el lugar de las carreras.

Vale. ¿Cómo está Rober?

No sabe que te lo he dicho y quiere infiltrarse como corredor.

Un chaval de 17 años ha muerto. Lo han dejado en una cuneta.

¿Tan difícil es de entender?

Intento evitar que acabes como él.

¿Has visto el periódico? Déjame que lo adivine.

Martín Díez.

Bingo.

-¿Lo que me ha obligado a escribir es verdad

o se lo ha sacado de la manga?

-Importa poco.

Usted ya ha publicado antes conjeturas y especulaciones.

Esas noticias solo logran aumentar la alarma social.

Muchos agentes están molestos por la noticia.

Es indudable que el tipo lee la prensa.

Quiere saber qué decimos sobre su caso.

Cuando vea lo que decimos sobre él, se verá forzado a actuar.

-Hay uno que está coladito por ti.

-¿Quién? -El chico de la moto.

-El otro día, después de salir de la consulta,

me intentó besar.

Pero hice la cobra.

-Ay, tía... -No me dejé.

Pobrecito, menudo corte.

No me extrañaría que no volviese más.

-Si ese no se corta ni con navaja.

Aunque ahora que lo dices, hace un par de días que no le veo.

-¿Ves? Lo que te decía. Los chicos también tienen corazón.

-Sé más cosas de Martín Díez.

He entrado en su "mail"

y sé que ha llegado a un acuerdo con la agencia de turismo sexual

para ir a Santo Domingo y tener relaciones con menores.

-Joder.

-Debemos poner un cebo para que pique.

¿Cómo estás? ¿Cómo lo llevas?

La enfermedad me ha enseñado a no perder el tiempo

y a tener coraje para conseguir lo que uno quiere.

-No he sido sincera conmigo ni con los demás.

Y he decidido hacerlo bien, hasta el final.

-Haces muy bien.

-Por eso he venido a verte,

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Servir y proteger - Capítulo 33

13 jun 2017

Tobías, en pleno brote psicótico, retiene a Antonio en la consulta del Centro de Salud a punta de pistola. Laura comienza a recopilar pruebas para enviar a Martín Díez a la cárcel por lo que ha descubierto en la red. Alicia, sin que lo sepa Rober, pide ayuda a Jairo para infiltrarse en las carreras.

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