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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 328 - ver ahora
Transcripción completa

-Si facilitamos la tarea de la poli, lo meterán entre rejas.

Ya no tendremos nada que temer. -No, David.

Toño puede vengarse tanto si está dentro de la cárcel como fuera.

No voy a permitir que termines en un vertedero, ¿lo entiendes?

Por eso tenemos que estar callados.

Alicia ha pedido su incorporación tras la baja maternal.

Su vuelta nos viene de perlas en estos días

que coincide con la ausencia de Miralles.

Alicia se encargará de sustituirla.

Si quieres reencontrarte con tu hijo cuando todo esto termine,

corta con esa mujer. -Siento ser tan brusco,

pero en estos momentos de mi vida no puedo estar contigo.

-¿Primero me mandas a tomar viento y ahora te haces la víctima?

-Me gustaría que pudiésemos mantener una relación cordial.

-Por eso no te preocupes.

No soy una cavernícola, no te voy negar el saludo.

-La marcha de David ha tenido que ver con esto.

Algo gordo les ha tenido que pasar, María.

Olga tiene razón. -Olga, ¿por qué? ¿Qué dice?

-Que quizá David se ha echado una novia en el pueblo

y está nervioso porque no quiere que lo descubra.

-No solo me toca recoger a su exesposa, también entretenerla.

-Lo que debe hacer es llevarla a mi despacho y esperar a que llegue.

-¿Me ves parecido con la señora Stone?

-No veo la relación.

-Era una mujer mayor que conectaba cada vez más con hombres jóvenes.

-No sé la edad que tienes ni me importa. Yo te veo radiante.

-Sergio me ha tratado estupendamente.

Hemos tenido una conversación interesante.

-Seguro que te pareció apuesto, ¿cierto?

-Sí, pero no tanto como tú. -Y tanto cariño, ¿por qué?

La última vez que nos vimos fue al revés.

-He ido aprendiendo a quedarme con lo bueno de nuestra relación.

-Van a organizar otro "speed dating"

en la cafetería de al lado de casa de mi madre.

-¿Sabes lo que es?

-Sí, un evento de citas rápidas para conocer gente.

-¿Qué, os apuntáis? -Bueno, venga, apúntame.

-Pues apúntame a mí también. Si se apunta Espe, yo también.

-Tú tienes que ser Anabel.

Domingo no hace más que hablar maravillas de ti.

Dice que le cuidas y que le ayudas en todo.

-Tú y yo nos podríamos ir a bailar salsa.

-¿Qué dices? No, yo ya no estoy para esos trotes.

-Pero ¿qué dices? ¿Cómo que no estás para esos trotes?

Pero ¿tú te has visto? Si estás hecho un chaval.

-¿Has quedado con ella para bailar sí o no?

-Que no, hombre, y me está molestando este interrogatorio absurdo.

-Me parece que esa mujer quería rollo contigo.

¡Es una fresca!

-Tengo información sobre el caso del Pincho.

Cuéntame.

He estado hablando con un confite y me dijo que unos días antes

de su muerte lo vio hablando con Rodrigo Jiménez,

alias Goliat. ¿Quién es ese hombre?

Hace unos meses lo vi en la comisaría hablando con Elías.

Llama a Elías y le pones al día del caso.

Seguro que te puede aportar más del tipo este.

(Música emocionante)

Yo no me veo pasando de mes en mes vendiendo la mercancía.

-Si es que, además, lo peor es que la mercancía somos nosotros.

Es horroroso. Además, con la naturaleza propia que tengo yo

para vender mi entrañable personalidad.

-Tu personalidad es estupenda,

pero cuesta un poco de tiempo apreciarla, sí.

-¿A qué te refieres? -Que no empezamos con muy buen pie.

-Tampoco hace falta que me lo recuerdes todos los días, ¿eh?

Yo soy un poco difícil para las distancias cortas.

Bueno, que paso del berenjenal donde nos ha metido Paty y paso total.

-Si es que Paty, de verdad, nos ha convencido de una manera...

Sería capaz de venderle hielo a los esquimales.

Mira, cuando trabajaba en el gimnasio con su padre,

se inventaba cada movida para captar clientes...

-Qué fuerte. Oye, ¿qué te iba a decir?

Vamos a ver, que yo no me apunte no significa que, si tú quieres,

tú apúntate, ¿eh? -Que no.

Que no, que a mí no me gusta eso de las citas a ciegas

ni rápidas ni lentas ni nada.

-Ya. ¿Has tenido alguna mala experiencia?

-No, mi única experiencia con estas cosas

fue en una aplicación de ligoteo, pero me borré muy rápido.

La que sí se quedó un rato usándola fue una amiga

que me sabe mal porque la incité yo.

-¿A quién? -María de La Parra.

-¿Y qué pasó?

-Nada, conoció a un madurito muy interesante

y en la red estuvieron hablando y todo muy bien

y quedaron para cenar y justo antes de los postres,

le suelta el tío que es "swingers".

-Eso de intercambio de parejas, ¿no? -Totalmente.

-Menudo corte se llevaría María, ¿no?

-Menudo corte y cuando el tío le propuso hacer un trío

con, escucha, Elías Guevara...

-Estás de coña, vamos. -Que no, que no.

Lo conoció esa noche porque le robaron la cartera

y tuvo que ir a comisaría.

Bueno, y ahí le echaba el otro unas miraditas...

Tú imagínate la cara del Elías. Es que era un cuadro.

-Qué fuerte.

No me imagino yo a María metida en ese circo.

Bueno, y a Elías mucho menos.

Ahora, también te digo que uno tiene derecho a una noche loca ya ya está.

-No, yo, no. A mí el aquí te pillo, aquí te mato no me va.

Yo soy más de a fuego lento, como la canción de Rosana.

-Y a mí. Fuego lento, revoltosa... Mariposas.

¿Sabes lo que pasa con estas cosas?

Que de vez en cuando el fuego lento está lento ya, ¿no?

Y, de repente, si tú lo vas bajando, como que, como que cuece

y hace plof y como que se apaga.

Es lo que me ha pasado con Lola, que ya no.

-En mi experiencia, conocer a alguien y tener una relación lleva su tiempo.

Por eso me gustaba tanto Karim, porque pensaba igual que yo.

-Mi predecesor en la UIT, ¿no? -Sí, ya te lo conté.

Era un tío, vamos... Bueno, pobre, es un tío maravilloso, la verdad.

-¿Y tú le sigues echando de menos?

-Pues bueno, me acuerdo mucho de él, sí.

Pero que no pudo ser y ya está. Y vamos a cambiar de tema, ¿no?

Y tú, ¿qué? -Yo, ¿qué de qué?

-Que si has tenido alguna experiencia con una aplicación de ligoteo

o has asistido a algún "speed dating", yo qué sé. Cuenta.

-Mira, una vez tuve una experiencia, pero salió bastante rana.

Fuimos con una chavala, quedamos a cenar y tal,

la verdad es que muy bien, pero en un momento me dice:

"Voy a ir a hacer un pis". Se fue al baño y hasta hoy.

-Qué fuerte.

-Lo peor es que me tocó pagar la cena de los dos.

Una sensación bastante jodidilla.

-Pues ¿sabes qué? Vamos a hacer una cosa.

Nos vamos a borrar del "speed dating" este.

Hombre, vamos a conseguir gente

y así no quedamos mal con Paty y con María

y ya está, nosotros nos vamos.

-¿Y dónde conseguimos esa gente nosotros?

-En comisaría. Me paso por La Parra, cojo "flyers",

los pongo en un sitio visible y alguien picará, ¿no?

-Además así no quedamos ni como cobardes ni como siesos ante Paty.

-Eh, que no somos ni cobardes ni siesos. Somos sensatos.

-Sí, 100 % sensatos. Muy buena idea esto, sí, sí.

-¿Todo esto tengo que firmar? -Hay tres ejemplares por contrato,

uno para la empresa, otro para el trabajador y otro para la gestoría.

Cuando los tenga, déselos a su secretaria.

-Espere, señorita Nerea. Quédese aquí mientras los firmo.

-Le va a llevar un rato y tengo mucho trabajo.

-Le estoy pidiendo que se quede.

-No me lo está pidiendo, me lo está exigiendo.

-¿Me puede decir por qué está tan impertinente?

-No sé de qué se sorprende.

El otro día me trató mal delante de todo el mundo

y me dejó claro que no podía marcharme, ¿o se le ha olvidado?

-No me está gustando ese tono, se lo advierto.

-¿Va a imponerme el tono en el que hablarle?

Ah, por supuesto, si no mi padre pagará las consecuencias.

¿Usted quiere que me quede mirándole mientras firma?

Pues me quedo. No sé de qué me extraño.

Soy su esclava, su sierva.

-No es mi sierva. -Claro que lo soy.

Pero no va a decirme lo que debo pensar o qué sentir

y la opinión que tengo sobre usted me la reservo.

-Mire, señorita Nerea, ya basta, ¿oyó?

Yo le pago un sueldo bastante alto, bien cara me sale,

así que me debe obedecer, pero no es mi esclava.

-Nadie le obliga a tenerme contratada y, sin embargo, aquí estoy.

No puedo ni soñar con trabajar en otro sitio

como el bufete de Santander que me hizo una oferta hace días.

-Usted conoce mis condiciones.

-Y vaya si las conozco. Tengo que vivir con ellas.

Pero no espere que esté contenta o ponga buena cara.

¿Y me tengo que quedar aquí mientras firma?

Pues me quedo, pero no va a conseguir de mí una sonrisa.

-Usted es muy joven para comprender el alcance de las cosas.

El destino nos unió para que la convirtiera en una gran abogada.

Usted va a crecer mucho aquí profesionalmente hablando.

-Preferiría estar en el paro a ser su abogada.

Es más, preferiría renunciar a mi vocación

y ganarme la vida de cualquier otra manera.

Le vuelvo a hacer la pregunta.

¿Cuánto tiempo voy a tener que seguir aquí?

-El tiempo que yo decida.

-¿Por qué me tortura así? ¿Me castiga por algún motivo?

-No diga eso, señorita Nerea. Es todo lo contrario.

Mi interés con usted es una bendición.

-¿Una bendición? ¿Para quién, para usted?

Dígamelo de una vez,

¿por qué se encaprichó conmigo en cuanto me vio? ¿Cuál es la razón?

-Señorita Nerea, mis intenciones con usted son honestas.

Yo la admiro, la respeto como mujer y como abogada.

¿O acaso tiene alguna queja al respecto?

-Entonces, ¿por qué me retiene aquí? Dígamelo de una vez.

(Puerta)

-Perdón, no sabía que estaban reunidos.

-No importa. Ya habíamos terminado.

-Mayoral, espere que tengo que hablar con usted.

-¿Qué te has guardado? ¿Qué tienes ahí?

-Un par de monedas para desayunar en el bar.

-¿Un par de monedas? -Sí.

-¿Seguro? -Sí.

-No te creo. A ver, enséñamelas. -¿Qué pasa, papá?

¿Ahora me vas a controlar la calderilla?

-Que me las enseñes.

-Me lo dio Rodrigo.

Como tú no quisiste cobrar tu parte, él insistió en que me quedara uno.

-¿Cuándo? -Justo antes de irse el otro día.

Yo no lo quería. -No lo querías, pero lo cogiste.

-Fue muy rápido, papá.

Él estaba yéndose y me lo puso en la mano

y me dijo que igual algún día podía necesitarlo.

-¿Crees que es tan fácil vender algo así?

David, deberías haberlo devuelto.

Este diamante puede estallarte en las manos.

-Cuando quise devolvérselo, se había ido.

De todos modos, estás exagerando

con el supuesto peligro que esto representa.

-No me lo puedo creer.

Justo cuando han desaparecido esos indeseables de nuestra vida,

va y tú tienes el diamante. David, ¿sabes lo que esto significa?

Significa que ese diamante nos convierte a ambos en delincuentes.

-Eso no es verdad. -¡Sí, David!

Este diamante está manchado de sangre.

Está relacionado con la muerte del Pincho.

-No lo sabía cuando Rodrigo me lo dio.

-Ya, claro, tú no lo sabías, claro.

De todas formas, estoy pensando

que cuando te enteraste que el Pincho estaba muerto,

tú te empeñaste en que fuera a la policía a denunciarlo

y me hiciste sentir fatal por negarme a hacerlo.

David, ¿cómo has podido hacer algo así?

¿Cómo te atreves? -Ya lo sé, papá, ya lo sé.

Es que tienes razón.

Estoy tan agobiado con todo lo que ha pasado que...

Estar secuestrado pensando que me iban a matar

o que la policía te iba a atrapar mientras dabais el golpe

fue una tortura. Todavía no pienso con claridad.

-Venga, David.

Tranquilo, ¿vale? Vamos a superar todo esto juntos.

-No lo sé.

De verdad que no sé si esto se puede superar.

Estoy tan alterado que no puedo ni dormir.

Me despierto por la noche pensando que estoy en el zulo.

-Lo siento. Me siento tan culpable.

Si no tuviera mi pasado de mierda, esto no habría ocurrido.

-Tú no tienes la culpa. -David, escucha, es muy importante.

Ahora tenemos que andarnos con mucho cuidado, ¿vale?

Qué cagada, joder, qué cagada.

-¿Qué hacemos ahora? ¿Vas a deshacerte de él?

-David, creo que cuanto menos sepas sobre esto, mejor.

-Joder.

-¿Necesita alguna cosa más?

-Sí. Quería hablarle de Sofía.

Dígame qué impresión le dio. -Inmejorable.

Es una mujer culta, con clase y muy simpática. Se ve que tiene mundo.

Compartir un rato con su ex ha sido un lujo.

-Me parece muy bien. Ella también quedó encantada con usted.

-Tiene buen gusto.

-Usted no tiene ni un pelo de humildad, ¿cierto?

Pero quería felicitarlo porque hicieron sintonía

y eso es muy bueno para este momento. -Me pongo a su disposición

para cualquier cosa que su ex pueda requerir.

-Bueno, le voy a tomar la palabra.

Puede ser que pronto lo llame para pedirle ayuda.

-Será un placer acompañar a una mujer tan interesante.

-Hola, Espe, buenos días. -Hola.

Desde que vives con Teresa vienes más justa de tiempo, ¿no?

-Eres muy observadora, pero hoy entraba una hora más tarde.

-Bueno, vale. Perdona.

Pero estás como más animada, se te ve feliz.

Ya no te picas por cualquier cosa ni estás tan susceptible.

-El amor es lo que tiene, que sienta fenomenal.

-¿Y no habéis tenido vuestra primera bronca?

-Sí, hemos tenido algún desencuentro,

pero bueno, lo hemos solucionado rápido.

-¿Cuál fue el motivo?

-A ver, la excusa fue un armario, pero el motivo de fondo

es que yo no me encuentro bien en la casa de Teresa, Espe.

-Mujer, ya te acostumbrarás.

-Supongo que sí, pero yo estaba muy hecha a la mía.

-¿Por qué no os instaláis en la tuya? -Porque a Teresa no le gusta.

Dice que, ya puestos, prefiere empezar de cero en otra casa.

-No os lo aconsejo. Buscar un buen piso es muy complicado.

-Sí, lo mismo le he dicho yo y ella lo entendió.

Pero dice que no le interesa y que lo que le importa es estar conmigo.

-¡Oh! No me digas, qué bonito. Qué envidia me dais.

-Ay, Espe, sí, tengo mucha suerte de tener una mujer como Teresa.

-Que tú también lo vales, guapa. -¡Pero bueno! Me voy tres días

y esto se convierte en una novela rosa.

-¿Qué haces aquí? ¿Por qué no me avisaste

para ir a recogerte? -Quería ver esa cara de sorpresa.

Dame un abrazo, compañera.

-¿Cómo está tu hijo?

-La verdad es que hecho un toro, haciendo casi vida normal, sí.

-¿Por eso adelantaste el viaje? -Por eso y porque encontré

un chollo de billete que salía de madrugada.

-Y también echabas de menos a tus compañeros y compañeras.

-¿A vosotros? De qué. Que sí, mujer, dame un abrazo, Espe.

Oye, la verdad es que tenía mono yo de comisaría.

-¿Ah, sí? Nacha se ha arreglado muy bien sin ti.

Ha hecho una pareja con Fede perfecta.

-Y yo que me alegro. ¿Cómo ha reaccionado a la luz?

-He sacado al bichito a la calle, pero te he echado de menos,

aunque Fede es un gran investigador.

Resolvimos el caso del secuestro falso. Luego te cuento.

-¿Y qué sabes de lo del Pincho? ¿Sabemos algo más de su muerte?

-Poca cosa. -Bueno, chicos, yo os dejo, ¿eh?

Me alegro mucho de verte. -Yo también.

Oye, cuéntame cualquier cosa que sepas, por poco que sea,

que me interesa.

-No sé, hemos estado averiguando que al tipo le gustaba

la velocidad y los coches y participaba en carreras ilegales.

-Ya. ¿Habéis hablando con la gente del taller que frecuentaba?

-Sí, pero de nada ha servido porque el tipo, aparte de ser así,

bravucón y chulillo, era bastante reservado,

no tenía un domicilio fijo y el único contacto es su madre,

pero vive en Guadalajara y hacía tiempo que no sabía de él.

-¿Y de Rodrigo, de Goliat sabemos algo?

-Iriarte y yo íbamos a ir a peinar la zona

para indagar un poco a ver qué encontramos.

-Ya le puedes decir a Iriarte que ha vuelto Guevara, tu compañero.

-Perfecto. ¿Por dónde empezamos?

-Voy a ir haciendo unas llamadas a mis confites

a ver si me entero de algo y vete hablando con Iriarte.

-Vamos. -Vamos.

-Aquí se lo tengo apuntado, Domingo. Son tres pastillas al día,

una en cada comida y si le vuelven los mareos,

vuelva por aquí, que le cambio la medicación sin problema.

-Gracias. Ahora voy a buscarlos, aunque no sé.

-Aunque, ¿qué?

-¿Son tantos los medicamentos que debo tomar al día?

Los conté el otro día, diez tipos de pastillas en total

y, encima, a dosis diferentes cada día.

Total, que me hago un lío.

-¿No ha comprado el * de organización?

-Sí y Anabel me lo ha organizado, pero en las horas que no está conmigo

me olvido de tomarlas. No se lo diga, ¿eh?

-Tiene que poner de su parte. Está bien que Anabel le cuide,

pero tiene que estar pendiente.

-Yo lo intento, pero sin ella tengo la sensación

de que no hago las cosas bien.

Usted me acaba de dar las indicaciones,

pero como ella no ha venido, no se lo sabré contar.

-Que venga por aquí y se lo explico sin problemas.

-No entiendo cómo se ha retrasado. Siempre es muy puntual.

La he llamado y no me contesta, como si le hubiera pasado algo.

-¿Qué le va a pasar? No, se habrá retrasado sin más.

-Pero ella siempre me avisa cuando va a llegar tarde.

-Ha tenido suerte con ella. -Mucha.

Y me temo que puede costar trabajo que le paguen mejor y me deje,

por eso le pago muy bien.

-Mire, siéntese ahí tranquilamente.

Si en diez minutos no ha venido, le ayudo a localizarla.

-Gracias, doctor. -Domingo, ya estoy aquí.

Perdón, no le pude avisar porque me quedé sin batería.

No sé, el autobús en el que venía se desvió,

encontró unas calles cortadas... En fin, un desastre.

-Ahora le estaba contando al doctor que no era normal

que no me avisaras del retraso.

-Perdone si le he hecho pasar un mal rato.

-No te preocupes. Le estaba tranquilizando.

-Pero tiene que intentar ser más calmado, Domingo.

Igualito que Flor, que se ponía atacada

cada vez que me retrasaba por algo.

La pobre se inventaba unas películas,

no sé, imaginándose cualquier cosa que me hubiera pasado.

-¿También has cuidado a Flor?

-Sí, bueno, iba a su casa por horas para limpiar y eso.

Pero ¿tú la conocías?

-Sí, el otro día me contó Domingo que había fallecido

y, la verdad, me entristeció la noticia.

-Yo también siento mucho su pérdida porque me trataba muy bien.

-Yo tampoco puedo dejar de pensar en ella.

Nos ha dejado un gran vacío.

-Anímese, Domingo. Tome la medicación que le he prescrito

y déjese cuidar por Anabel y vivirá muchos años.

-Eso mismo le digo yo. -Sois muy optimistas,

pero con lo viejo que estoy... -Anímale, que tiene un día raro.

Que se tome la medicación para la tensión. Le he apuntado todo.

-No te preocupes, Antonio.

Cuando salgamos, vamos a la farmacia y lo compramos todo

y enseguida le doy la primera dosis. -Mucho ánimo, Domingo.

-Hasta pronto, doctor. Y muchas gracias.

-Qué bien que convencieras a María para hacer esto.

-La convenciste tú con tus argumentos.

Aunque hay una cosa que no me quedó clara.

¿Crees o no crees en el amor a primera vista?

-Los flechazos existen.

Otra cosa es el amor, así, en mayúsculas.

Para eso dos personas tienen que conocerse,

generar un vínculo, complementarse.

-¿Todo esto está científicamente probado?

-Es cierto que en los flechazos los neurotransmisores

que generan el placer se activan, como la dopamina.

Pero se pueden activar por muchas cosas:

por el atractivo físico, por el intelectual, por el material...

-Jo, me encanta ver cómo dos personas se enamoran de repente. Es mágico.

-No todos los patrones de personalidad encajan en esto.

Lo que funciona bien es la voluntad para enamorarse.

Por eso los "speed dating" funcionan, porque la gente va predispuesta.

-¿Sí? Oye, qué guay. Me encanta esto de ayudar a la gente

a encontrar su media naranja. -Y tú, ¿qué?

¿Te vas a apuntar a esto del amor en siete minutos?

-¿Yo? Quita, no. Yo voy a estar currando y mucho, espero.

-A lo mejor tu corazón está ocupado ya.

Sé lo que pasó con Jairo y que lo pasaste mal.

-¿Quieres que te cuente un secreto?

Yo, al principio, no estaba enamorada de Jairo.

A mí el que me molaba era su hermano Rober.

Pero me pillé como una tonta por él.

Pero Jairo se empeñó tanto en conquistarme

que, al final, lo consiguió. Vaya si lo consiguió.

-Y después de Jairo, ¿qué? -Paty, ¿dónde dejo esto?

-Eh, dentro. Voy contigo.

-Te dejo aquí el dinero que me voy a ir rápido, ¿vale?

-Vale. Luego seguimos con la conversación.

-Veo que vais a organizar un concurso de "speed dating".

-¿Sabes lo que es? -Sí.

-Mejor, así me ahorro las explicaciones que tengo que dar.

-Paty, ¿estás mosqueada conmigo? -¿Yo? ¿Por?

-Sé que fui un poco borde el otro día contigo.

-¿Un poco? -Perdona.

Me porté como un imbécil, ya lo sé, pero tengo muchas cosas en la cabeza.

-Bueno, igual solo tienes una. -¿Qué quieres decir?

-David, ¿tú te has enrollado con alguna tía en el pueblo

o una novieta o algo así?

No me mires con esa cara, no es una locura lo que te pregunto.

-Paty, te juro que no hay otra chica.

-Entonces, ¿por qué pareces otra persona?

-Ya te he contado lo que tenía que contarte.

No me agobies más, por favor.

Y ahora me vuelvo que tengo faena en la tienda.

-Muy bien. -Hasta luego.

-Adiós.

-¿Cómo estás, Nerea?

Te vi un poco tocada cuando saliste del despacho de Somoza.

¿Ha pasado algo? -Nada.

-¿Seguro?

-Discutíamos por una cláusula de un contrato.

-Ni tu cara ni la de Somoza eran por estar discutiendo por un contrato.

-Ya. Bueno, me da igual lo que pienses.

-No me gusta ver el bajón que has pegado.

Te veo triste, sin esa fuerza y esa confianza tuyas.

-Déjame en paz, por favor.

-Ya no soportas trabajar más a sus órdenes, ¿verdad?

-Sergio. -Yo podría ayudarte.

No me malinterpretes, no pretendo sacar nada de esto.

Me quedó claro que no quieres tener una relación conmigo.

-Si te ha quedado claro que no quiero tener relación contigo,

olvídate de mí en todos los sentidos.

Y respecto a Somoza, yo soluciono mis propios problemas.

-No te iría mal tener un aliado.

Estás demasiado cansada para gestionar bien tus emociones.

¿No ves lo sola que estás? -Sí, claro que me doy cuenta.

Pero no voy a buscar un amigo en alguien como tú.

-No te recomiendo confiar en nadie más aquí dentro.

-Debo conseguir largarme de aquí.

Si sigo trabajando para Somoza me voy a volver loca.

No sé cómo tú puedes.

Bueno, sí, conociéndote estarás encantado.

-Yo tengo claros mis objetivos: conseguir la pasta y largarme.

Pero no hablamos de mí, hablamos de ti.

-Es que no lo entiendo. ¿Por qué tiene esa fijación conmigo?

¿Por qué? -Porque eres preciosa.

Cualquier hombre entendería a Somoza. -Ya, pero él no va por ahí.

Hay algo ahí, otra cosa que no me quiere contar.

-Mayoral, necesito hablar con usted. -Por supuesto.

-Quiero que lleve a mi exmujer de compras.

Es cuestión de un par de horas mientras le busca al hotel

y le lleva a las boutiques que le diga.

Le gusta las grandes firmas, imagino que como a usted.

-Sabré estar a la altura del cometido.

-Perfecto. Ella lo espera en una hora.

-Muy bien.

-Otra cosa que le voy a decir, Mayoral.

No la traiga por acá aunque se lo pida.

Quiero mantener a Sofía lejos de mis negocios.

-Ella ya estuvo ayer aquí. -Ayer fue ayer y hoy es hoy.

No la quiero aquí por el momento, ¿está claro?

-Muy claro.

-Antonio, tu cortado. Seguro que no quieres postre, ¿no?

-No, ya tengo con la repostería de Olga, gracias.

-No te quejes que tienes una hija que es una joyica.

Además, te ha salido trabajadora y buena gente.

¿Qué tal le va a Claudia? -Muy bien.

Está muy ilusionada con el congreso. -¿Sí?

Con el tiempo que está haciendo, va a volver morena.

-Ojalá la dejen ir a la playa.

-Deberían dejarle porque, últimamente, la veo estresada.

-¿Cuándo no lo está? -En eso tienes razón.

-A ver, que lleva un par de días fuera y la echo mucho de menos.

-Ya sabes que aquí puedes venir a comer, a cenar,

lo que te dé la gana. -Sí.

Y eso de amor en siete minutos, ¿qué es?

¿Otra actividad de esas como la hamburguesa jabata?

-Antonio, cualquier cosa para captar clientela.

¿No sabes lo que son las "speed dating" estas?

-No, pero me lo vas a contar. -Hombre.

La gente va a ligar a los bares.

Entonces van pasando por mesas donde hay otros participantes

y están siete minutos hablando con cada uno.

Y luego, con el que más le gusta, se queda más rato.

No sé si me he explicado bien o es un lío.

-Te has explicado genial. Es como un atracón de cita a ciegas.

-Exactamente. Pero no te apuntes, no te hace falta.

-No, no. Toma, anda, cóbrame el desayuno y el menú

y quédate con la vuelta. -Antonio, qué rumboso. Gracias.

-¿Me pones un café con hielo, por favor?

-Ahora mismo.

-Buenas tardes, doctor. -Hola, Anabel.

-¿Me puedo sentar? -Por favor.

¿Qué tal Domingo? -Muy bien.

Ahí lo dejé en casa, descansado.

Cada tarde tras comer se echa una siesta viendo la tele.

-¿Ha tomado la medicación? -Sí. Ya está todo bajo control.

A ver si esta vez acertamos.

-Si le vuelven los mareos, se la cambio y ya está.

-Gracias. -Aquí tienes, reina.

Tu café con hielo. -Gracias.

¿Has visto esto?

-Sí. No tenía ni idea de lo que era, pero María me lo ha explicado.

Soy un antiguo. ¿Y tú?

-Bueno, conozco algunas personas que lo han probado

y la verdad es que les ha ido muy bien.

-¿Muchas personas en general o tú?

-A ver, te confieso que alguna vez

he utilizado alguna de estas aplicaciones para conseguir pareja,

pero esto así del amor en siete minutos exprés, no, jamás.

Aunque la verdad es que me apuntaría, ¿eh?

Si no fuese porque soy un caso. -¿Por qué?

-Porque todos los hombres me salen rana.

-¿No tienes pareja? ¿No has tenido hijos?

-El gran amor de mi vida fue un hombre con el que me ilusioné mucho.

Incluso me veía formando familia con él

y casándome, pero nada, no cuajó.

-Te preguntaría por qué

si no fuera porque me tomarías por un entrometido.

-No, pero si no tengo problema en contártelo.

Yo soy una mujer sin secretos.

José era un hombre casado

y bueno, ya sabes que siempre la tercera en discordia

tiene todas las papeletas para salir perdiendo.

-Eres una persona muy joven.

Encontrarás a alguien con quien compartir tu vida

y formar una familia.

-Bueno, pero yo ya tengo familia, Antonio.

Sí y es grandísima.

Mi familia son todos esos viejitos a los que me dedico cada día.

Ellos necesitan amor y yo tengo todo ese amor para darles.

-Eso te honra. Eres muy buena persona, Anabel.

-Muchas gracias.

Pero bueno, no te creas que por eso yo pierdo la esperanza

de conseguir un hombre que merezca la pena.

-¿Por qué no te apuntas a esto?

-Bueno, mira, si tú te animas, yo me apunto.

-Yo soy una persona felizmente casada.

Ayer conociste a mi hija Olga.

-Sí, bueno, conocí a tu hija Olga, pero podía ser

que estabas separado, divorciado. -No.

El único momento en el que me separo de mi mujer

es cuando nuestro trabajo nos obliga.

Ahora está en un simposio en Mallorca.

-Qué afortunada es de tener a un hombre como tú a su lado.

¿Por qué será que todos los hombres que merecen la pena están pillados?

Bueno, mira, de todas maneras, como Claudia, tu esposa, está de viaje,

¿por qué no te vienes este fin de semana

para que pruebes el pabellón que te ofrecí?

-Te lo agradezco, pero no. -Anda, Antonio.

Mira, además, a Domingo le haría tantísima ilusión...

Y yo puedo demostrarte lo buena cocinera que soy.

Mira, es una receta de mi mamá. Está para chuparse los dedos.

-¿Te pongo más hielo, que es bueno para el calor?

-Ah, bueno, vale, sí.

-Disculpadme, tengo que ir al centro de salud.

Tengo un poco de prisa. Adiós. (AMBAS) -Adiós.

-Bueno, ¿qué? -¿Qué de qué?

-Si te pongo algo más o si ya vas servida.

-Ah, no, muchas gracias, estoy servidísima.

-¿Pesan esas bolsas? -Te has comprado un armario entero.

-Es que me gusta viajar sin equipaje

y cuando llego a mi lugar de destino, renuevo mi vestuario.

-En las tiendas estaban encantados.

-El "shopping" es mi deporte favorito.

Lo practico allá donde voy.

-Solo hace falta una visa oro para practicarlo.

-Correcto. ¿A ti no te gusta? En realidad, a ningún hombre le gusta.

Espero no haberte aburrido. -Contigo es difícil aburrirse.

-Si algún día necesitas ir de "shopping", puedo acompañarte.

Soy buena aconsejando a los hombres. -Lo tendré en cuenta.

-¿Quieres ir ahora? No estoy cansada.

-No me importaría, pero debo resolver asuntos de trabajo.

-¿Ah, sí? ¿Dónde? -En Construcciones S.Z.

-Mira, voy contigo y así le doy una sorpresa a Alejandro.

-Igual no le viene bien. Él está siempre con mucho lío.

-Esta tarde no tiene nada importante que hacer.

No me mires así, he hablado con su secretaria.

-Eres una mujer con recursos.

-Hay que tenerlos para sobrevivir en esta jungla.

No te voy a contar mis batallitas y así nos vamos.

-Sofía, te propongo otra estrategia si quieres sorprenderle.

Puedo citarlo en un buen restaurante y te presentas tú, ¿eh?

-¿Es una impresión o estás evitando que pase por allí?

-No, solo lo digo porque te aburrirás en la oficina.

-¿Aburrirme yo? Ya te he dicho que soy una mujer de recursos.

He podido ser una top model, pero no soy una "fashion victim".

Siempre llevo conmigo un libro, por ejemplo.

Soy una gran amante de los libros. -No lo pongo en duda.

-Te ha sorprendido, ¿verdad?

Pensabas que era un cuerpo bonito con una neurona en el cerebro.

-Yo no he dicho eso.

-No nos podemos quedar con la primera imagen de la persona que conocemos.

Si yo hubiera hecho eso contigo, me sentiría muy inquieta, Sergio.

-No te sigo.

-Estás acusado de dos homicidios y has pasado tiempo en la cárcel.

Todavía no te han juzgado.

Da miedo, Sergio. -¿Quién te lo ha dicho?

-Vuelves a infravalorarme.

No necesito que nadie me dé información.

Para sobrevivir en la jungla siempre es bueno conocer al que te acompaña.

-No te creas todo lo que se publica por ahí.

-Muy bien, gracias por el consejo. Y ahora, ¿qué?

¿Me acompañas a Construcciones Somoza o me pido un taxi?

-Siete minutos con cada uno y si tenéis un "match", os lo decimos.

Chicos, qué contentos os veo. ¿Algo que merezca la pena ser compartido?

-Sí, que todos en comisaría hablan del "speed" este, de las citas.

-¿Ah, sí? ¿Ha gustado la idea?

-Vamos, los "flyers" están "flying away." Volando, vamos.

-Bueno, espero que se traduzca en muchas inscripciones.

Aunque estamos casi cubriendo el cupo.

Paty, ¿cómo van las inscripciones? -Bueno, así, así.

La gente se interesa y tal, pero apuntarse, lo que se dice, poco.

-¿Qué me dices? -Sí.

-Chica, yo pensaba que ya estábamos casi.

Tenemos hasta mañana, pero poneros las pilas

a ver si se apunta alguien más.

-A ver, Iriarte y Amalia seguro que se apuntan

y luego están los del turno de noche que vamos,

en cuanto se enteren, vienen en masa, ¿verdad?

-Paty, ¿cuántos van? Más que nada por saber

si tengo que comprar algo más o si con lo que tenemos sobra.

-Eh...

Quería haceros sufrir, tenemos el cupo casi cubierto ya.

-Mira que eres mala.

-Qué alivio, por favor. Si es que es muy buena idea.

-Quería esperar a que estuviera lleno para decírtelo,

pero ya está casi. Esta tarde se completa el aforo

y se va a quedar gente fuera y todo. -Paty, a mí quítame,

quítame de esta vaina que no me va este rollo.

-Y a mí también, que me apunté por haceros un favor.

-¿Estáis seguros?

Mira que donde menos te lo esperas salta la liebre.

-Pero a ver, María, para cazar la liebre

hay que querer cazarla, ¿eh? -Ya.

¿Y ninguno queréis tener pareja o qué?

-Que no es eso, pero no creo que el "speed" de las citas

sea lo más conveniente para nosotros. -No.

-Pues se han apuntado varios tíos buenos, Espe.

¿Te acuerdas de Álex, el bombero?

-Ostras, el Álex, ¿cómo no me voy a acordar?

Si hizo un calendario de bomberos medio en bolas y todo que...

-Sí, pues se ha apuntado. -¿Qué dices?

-Sí. Ha estado esta mañana aquí tomando café

y le ha parecido una idea buenísima.

-No sé para qué se tiene que apuntar un tío así, no me cabe en la cabeza.

-Pues hijo, Fede, porque el chico se aburrirá

y por vivir experiencias nuevas.

-Y porque cortó con la novia hace un mes.

-¿Qué dices? -Sí.

-Ah, que quiero decir que me sabe muy mal por él, ¿no?

Pero que es un reclamo el chico, que es muy bueno

para este tipo de eventos, que gente guapetona se apunte, ¿no?

-Ya te digo.

-Y ha convencido a sus compañeros para que se apunten.

-Sí, hija, se nos va a llenar el bar de bomberos cachas.

-Entonces te borro, ¿no, Espe? -No, no, Paty.

No me borres, que todo sea por conocer a Álex, el bombero.

Cuando me lo encontraba en el gimnasio

no le daba ni los buenos días, al pobre.

-Y tú, Fede, ¿qué? ¿Te borro? También hay tías muy majas, ¿eh?

-Que no, a mí quítame de esa vaina

que estas citas a ciegas así no es lo mío.

-Espera, Paty. Anda, porfa, Fede.

Que yo si me he apuntado a esto es porque lo hiciéramos juntos.

-Vamos a ver, si a mí no me necesitas para nada, Espe.

Estás estupendamente. Yo ya sé lo que pasará.

Yo me quedaré a dos velas mientras todos se comen el turrón y paso.

-Pues nada. Bórrame, Paty, que Fede y yo somos un equipo.

-Tampoco es para ponerse así. -Bueno, pues nada, pues os borro.

-Si él no quiere apuntarse, yo tampoco.

-Espera un momento. -Chicos, me estáis volviendo loca ya.

-Yo sigo adelante también con esto, ¿vale?

No quiero que por mi culpa te pierdas la oportunidad

de conocer a Álex y a sus colegas los bomberos ahí, a fondo.

-Eso es un amigo, sí, señor. -¡Gracias, Fede!

Si es que eres un sol, eres un sol. -Lo vamos a pasar tan bien.

Encima con vosotros, chicos. Ay, qué guay.

-Lo que nos vamos a reír.

-Olga está bien, sí. ¿Y tú qué tal? ¿Qué tal con tus compañeros?

¿Has podido pisar la playa? ¡Mándame fotos!

Yo, bien. Que estoy bien. ¡Vaya, hombre!

Que estoy bien. ¿Crees que ha pasado algo excitante o qué? Anda que...

Pues nada, venga, vete a cenar con tus compañeros.

Voy a preparar algo de cenar para Olga.

Buenas noches, mi amor.

-Hola, papá, buenas noches.

-Olguita. -Mira, ¿qué te parece?

-Bien, muy bonito. -Pues ábrelo.

-¿Hay algo dentro o tengo que valorar el "packaging" como ayer?

-Esta vez, tú céntrate en lo que hay dentro.

-Vamos a ver.

-Mira, es nuestra selección de galletas,

las que tenemos en la carta "online". Pruébalas, a ver qué te parecen.

-¿Esa qué es, de chocolate?

-Sí, de chocolate, sal gorda e higos secos.

-Vamos a ver.

¡Está de muerte! -¿Sí?

-Sí. ¿Hay más? -Espera, espera. No mezcles sabores.

Ahora eres el catador oficial.

-Vale, menos mal, he ascendido.

Hasta ahora era el conejillo de indias.

-Vale, ahora prueba esta. Es la típica galleta

de limón, yogurt y jengibre. A ver qué te parece.

-Voy.

¡Deliciosa! -¿Sí? Pues venga.

Bebe agua y pruebas la estrella, -¿Ah, sí?

¿Hay alguna que pueda estar mejor? -No sé, me lo vas a decir tú.

Mira, esa es de canela, mango y aguacate.

-A ver.

Increíble.

-Papá, ¿qué te pasa? -Nada.

Nada.

-¿Qué pasa? Echas de menos a mamá, ¿es eso?

-Sí, claro que sí, pero es otra cosa.

Otra persona. -¿Un paciente?

-No, Anabel, la chica esa que cuida a Domingo.

Tenías razón en lo que me dijiste el otro día.

Sus intenciones no son, precisamente, inocentes conmigo.

-A ver, ¿qué ha pasado? Cuéntame, por favor.

-Mira, coincidimos en La Parra,

estábamos hablando del "speed dating" ese que ha organizado María

y, de repente, me dijo que es una pena que estuviera pillado,

que le parecía una persona muy interesante.

-A ver, papá, lo mismo eres tú ahora el que la está juzgando un poco mal.

No sé, a lo mejor la chica te lo dijo sin doble intención.

-En cuanto supo que tu madre estaba fuera,

me invitó a comer a casa de Domingo. -No sé, ¿amabilidad?

-¿Amabilidad? Según estábamos hablando me cogió la mano

y empezó a acariciarme sin ningún tipo de pudor.

Vamos, me miraba que me taladraba con los ojos.

-Bueno, eso ya sí que es más grave. -Exactamente.

Fue una actuación rara y violenta, la verdad.

Vamos, María lo vio todo. -¿Y tú no le dijiste nada?

-¿Qué le iba a decir? Me pilló de sopetón y me puse nervioso.

Solo acerté a levantarme, pagar y salir pitando.

-Papá, ayer me regañaste por juzgarla por una primera impresión.

No sé, tú eres un hombre que está estupendo.

No me suena raro que tengas admiradoras.

-Calla, anda. Sí, soy un buen partido, esa es la verdad.

-Anda que lo que se va a reír mamá cuando yo le cuente esto.

-Ni se te ocurra decirle nada a tu madre.

Esto no tiene importancia. Cuando vea a esta persona,

voy a aclarar este asunto. Lo voy a aclarar a la primera.

Vamos, solo faltaba que en el barrio empezaran los rumores.

-Bueno, venga, tú prueba otra galleta.

-Vale. ¿Esta?

-Buenas noches. Tengo la caja cerrada.

-Ya, bueno, no vengo a comprar.

¿No te imaginas a lo que vengo? -Pues no.

-¿Conoces a este chico? -A ver.

Eh, no, no me suena. ¿Es del barrio? -No, ya no es de ningún sitio.

Se llamaba Mario Fernández, conocido como el Pincho.

Ha aparecido muerto en una incineradora.

-Vaya, pues lo siento mucho,

pero no sé por qué me preguntas por él.

-Bueno, al parecer frecuentaba mucho a tu amigo Rodrigo, alias Goliat.

Por cierto, ¿qué sabes de él? -¿De Rodrigo?

No, hace semanas que no sé nada de él.

-Qué raro. Andaba por aquí, por el barrio, ¿no?

-No ha venido por aquí. No sé nada de él.

-Lo estamos buscando y no hay manera.

Mis confites dicen que parece que se lo han tragado.

-Te digo que no sé nada de él. No tengo su teléfono ni sé dónde vive.

-Oye, y del Toño, ¿sabes algo? -Eh, no.

-Pensé que andaba por aquí, pero... -Sí, sí.

-Es curioso, los de la banda no dejan de hacerte visitas

y todas son así, de buen rollito. -¿Qué estás insinuando?

-En unas semanas han pasado por aquí Goliat, el Toño,

han robado en un almacén de fontanería,

ha aparecido muerto este chaval, el Pincho,

que estaría en el ajo, pero me falta una pieza

para completar el puzle. -Pues mira, yo no las tengo.

-Me ha dado por pensar que quizá estás relacionado con este robo

y eres la pieza que me falta. Curiosamente, lo que se ha robado

es perfecto para una lanza térmica.

-Ya me estuviste mareando con el tema, sí.

-A lo mejor te descarté demasiado pronto.

-Oye, Elías, entiendo que debas hacer tu trabajo,

pero no sé cómo decirte que no soy un delincuente

y no tengo que ver con mi antigua banda.

-Tampoco te alteres. -Es que ya está bien.

A ver si me dejas en paz.

¿Cuántas veces te debo decir que me gano la vida vendiendo fruta?

-Haces tú trabajo y yo el mío, que es investigar.

¿Sabes lo que creo, eh?

Que estas visitas que te han hecho Toño y Goliat

no son, precisamente, visitas de cortesía.

Lo que creo es que o han reunido a la banda o quieren reunirla

y te han ofrecido dar un palo. -Qué tontería.

-Oye, mira, Jesús, voy a vigilar cada paso que des.

Al más mínimo indicio que encuentre de que estás metido en esto,

no voy a tener contemplaciones contigo.

-Elías, espera. Hay algo en lo que tienes razón.

Rodrigo y Toño me propusieron participar en un atraco,

pero no me dieron los detalles.

Me amenazaron con contarle a David que yo había sido el Chispas

si no colaboraba. -¿Y qué hiciste?

-Me negué. -Te negaste.

-Sí, me negué, aunque tenía mucho miedo.

-¿Por qué no denunciaste? -¿Por qué iba a hacerlo?

-No me dijeron nada. Pasaron por aquí para sondearme.

-¿No te dijeron nada? ¿Una pista, un dato?

-No, solo me hablaron del atraco en abstracto,

pero vamos, no me dieron ningún detalle

ni el lugar ni el día. Nada. No, yo no sé nada.

Solo se fueron y hasta hoy. -Mira, me estás poniendo de...

Este chico apareció muerto. No me digas que no lo conocías, hombre.

-Te digo que no. No me dijeron que hubiera un nuevo miembro en la banda.

-No me creo nada de lo que cuentas. -Me da igual.

Tú haz tu trabajo, investiga, pero lejos. No me marees más.

-Es lo que estoy haciendo, yo y mi compañera.

-¿Le has contado a Nacha que yo fui el Chispas?

-No, todavía no. Pero no la conoces, es peor que yo.

Más te vale que lo que me estás diciendo sea verdad

porque vamos a investigar hasta el fondo.

-Haz lo que tengas que hacer. -No lo dudes.

Buenas noches. -Buenas noches.

-Los infinitos contratos que me dio para firmar.

-Gracias.

-Revíselos uno a uno, no vaya a ser que me haya faltado una hoja.

-Mañana los llevaré a Administración para que los sellen.

-Muy bien.

-Sorpresa. -Sofía.

-Hola.

-Ella es la señorita Nerea, una excelente abogada

que trabaja para mí ahora. Está haciendo muy buen trabajo.

-Encantada.

-Ella es mi exmujer, Sofía Collantes.

Vive en Roma, pero está en Madrid por unos días.

-Sí, creo que la recuerdo. Era usted modelo, ¿verdad?

-Sí, tenía que haber avisado antes de venir, pero ya me retiro.

-No es necesario. Nosotros ya habíamos terminado.

-Llámame Sofía y tutéame,

si no me voy a sentir mayor de lo que soy.

-Sofía, no eres mayor, por favor. -Más que la señorita Nerea, sí.

Podría ser su madre.

-Bueno, yo ya me voy. Hasta mañana, señor Somoza.

-Hasta mañana.

¿Me puedes explicar qué estás haciendo aquí, Sofía?

-Quería darte una sorpresa, pero me la he llevado yo.

¿No vas a decirme nada de esta chica?

-Todo lo que debía decirte te lo dije cuando te la presenté.

-¿Cuánto tiempo hace que la conoces?

-Hace unos pocos meses, recién llegaba a Madrid. ¿Satisfecha?

-No. ¿Es ella la razón por la que le has pedido a Sergio

que me mantenga alejada de la empresa?

-Yo no he dicho a Sergio eso. -¿Ah, no?

¿Y no te has puesto nervioso cuando me has visto aparecer

y me he topado con ella? Alejandro, ¿de dónde sale esa chica?

Creo que merezco saberlo.

-Cuando llegué a Madrid estaba buscando los servicios jurídicos

de un buen bufete de abogados. Ella trabajaba ahí.

-Ahora trabaja para ti. -Pues sí.

No dudé en ficharla porque es una excelente profesional.

-Ya, es por eso que la tienes aquí, pegadita aquí todo el día, ¿no?

No me cuentes milongas, Alejandro.

Tú y yo sabemos que no tienes aquí contratada a esta chica

porque sea una buena profesional,

si no porque es la viva imagen de Valentina, nuestra hija.

Es idéntica.

Es por eso, ¿no? Contéstame.

-Sí, Nerea es mi Valentina.

He estado revisando la información de la banda de Toño

y tenían a un experto en reventar las cajas, un tal Chispas.

Sí, correcto, pero parece que es como un fantasma.

¿Qué quieres decir?

Que nunca se ha conocido su identidad ni su paradero.

-Supongo que te habrás deshecho del diamante, ¿no?

-La verdad es que no. Lo he pensado mejor.

Estamos dando por hecho que no cometieron el robo.

Si hubiera habido algún golpe, habría alguna denuncia, ¿no?

No lo sé, todo es bastante raro. Un crimen de este tipo me cuadraría

si hubiera un problema al repartir la pasta.

Pero si no cometieron el palo...

No voy a volver a esa academia

y no me voy a presentar a las pruebas.

No quiero ser policía.

-¿Perdón? -No quiero ser policía, no puedo.

No tiene sentido.

-Tengo una amiga que ha salido de una relación

y necesita olvidarse de él. Le vendría bien conocer a gente.

-Pobre, pues claro, dile que se apunte.

-¿Sí? -Sí.

-Pues hala, toma, rellena formulario, guapa.

-Ver a Nerea me recuerda que en algún momento en mi vida fui feliz.

¿Te acuerdas de lo felices que éramos?

Éramos una familia. -Claro que me acuerdo.

-Me pareces muy simpática, muy agradable,

cuidas muy bien de Domingo y lo valoro. Lo haces muy bien.

Pero una cosa es una cosa y otra es otra, ¿sabes?

Los buenos ratos los paso con mi mujer

porque estoy felizmente casado. Me va muy bien el matrimonio.

-Nadie te ha querido hacer un pedido. -De momento, no.

Aunque es normal, tienen que probar el género,

ver si les encaja con el resto de productos que venden

y bueno, que nadie se fía de un proveedor nuevo.

-¿No te has arreglado con el otro madurito atractivo del barrio?

-No. Lo de Jesús está finiquitado.

La verdad es que estoy harta de tirar del carro.

¿Para qué te metes en estos saraos?

Es que Espe va a ir y le da vergüenza ir sola.

A ver cómo te lo digo: ¿cuándo te vas a dar cuenta

de que tú y Espe estáis hechos el uno para el otro?

Han pasado los siete minutos. -Se me han pasado volando.

-Es porque lo hemos pasado genial en nuestra primera "speed" cita.

-Bueno, cambio de pareja. -¿Tienes planes para esta noche?

Si quieres le digo a Sergio que te lleve...

-No le digas nada. No quiero cenar con nadie.

Alejandro, quiero cenar contigo.

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Servir y proteger - Capítulo 328

21 ago 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. Fran

    Elias entrando en el vestuario femenino ???????ya pasó capitulos.atras...un poco chocante tb...

    26 ago 2018