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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 326 - ver ahora
Transcripción completa

Llevo mucho tiempo preparando este golpe,

no he dejado ni un solo cabo suelto, ¿entiendes?

-Papá, no lo hagas.

No quiero que vuelvas a delinquir por mi culpa.

-David, no es culpa tuya.

Todo irá bien.

No gastaré ni un céntimo que no he ganado honradamente.

Solo quiero que cumplas tu trato, no quiero veros por aquí.

¿Entendido?

-Vámonos, "Goliat", vámonos...

-Nunca se sabe cuándo podrás necesitarlo.

-Quiero que sepas que...

que me parece muy valiente todo lo que has hecho.

-¿Mentir a todo el mundo?

-Romper con tu pasado.

Ángel Camacho. Su familia vive en Argentina,

y está recibiendo estas fotos junto a mensajes pidiendo dinero.

Lo más raro de todo es que secuestran a alguien

cuya familia no tiene dinero.

-"Mariela, soy yo, Ángel,

dicen que quieren más dinero, 5000".

¿Cómo propones que actuemos frente a esta nueva petición.

Pues que paguen.

Es secuestrados ha sido bastante avaricioso,

y bastante descuidado.

Los pagos se han realizado a través de agencias,

y se han recogido en la misma sucursal.

Policía, tengo que hacerle unas preguntas.

Quietecito, y ahora me acompaña a comisaría,

por las buenas o por las malas.

-Ve, señorita, como no miento.

Esas bestias me molieron a palos.

-Mire, Ángel, estas heridas son tan falsas

como el secuestro que usted se ha inventado.

-Quiero llamar a un abogado.

-¡Qué pasa, quienes son ustedes? -¡La mercancía, cabrón!

¡Bajad las armas de inmediato!

Mis agentes redujeron a los agentes de seguridad,

y simularon el atraco con un objetivo muy concreto.

Quería ganarme la confianza de Somoza,

para ser su lugarteniente ocupando el puesto de Tano.

Simplemente, vine a traerle esto,

para que vea que siempre cumplo con mi promesa.

He estado dándole vueltas a la cabeza

a la idea que me propuso de ocupar el puesto de Tano.

¿Y?

Que después de lo de hoy, necesito reestructurar mi seguridad,

y usted es el indicado para eso.

-A mí no me engañas, yo sé que quieres a María,

y si lo has dejado es porque ha pasado algo raro,

y no me lo queréis contar.

-No somos la primera ni la última pareja que rompe.

¿Tan difícil es entender que ya no la quiero?

Ahora te toca a ti mentir para encubrirme.

-¿Por si la policía llega a ti?

-Sí, pero no solo eso.

Paty estuvo preguntando por ti,

estaba preocupada porque no respondías sus llamadas.

-Perdí el móvil en el campo.

Y tardé casi dos días en encontrarlo.

Cuando lo encontré estaba mojado porque llovió.

Ya está.

-El único que se puede encargar de mi exesposa soy yo.

Usted no tiene el dinero suficiente para mantenerla.

¿Tuvieron hijos?

Tuvimos dos, Valentina y Andrés.

La muerte de nuestra hija hizo fracasar nuestro matrimonio.

Prefiero no seguir hablando de eso.

Quiero pedirle el favor que se ocupe de la seguridad de Sofía.

¿Acaso está amenazada o huyendo de algo?

No, pero prefiero cubrirme las espaldas.

(Música emocionante)

Cuánto has madrugado. Te ha cundido el tiempo.

-Le prometí a mamá que me portaría bien.

Suponía que desayunarías con ella en el aeropuerto.

Solo he hecho café. -Lo tienes controlado.

¿Quieres que te sirva? -Vale.

¿Muchas instrucciones de última hora?

-No te lo imaginas. Ya sabes cómo es tu madre

cuando está nerviosa y se pone de inspectora jefe.

No para de dar instrucciones.

Ni me acuerdo de todo lo que me ha dicho.

-Seguro que ya la echas de menos.

-¿Cómo lo sabes?

-Porque no has hecho ni una broma desde que has entrado.

-Ya ni me acuerdo la última vez que me quedé solo en casa.

Quiero decir sin ella.

-La mayoría de los padres de mis amigas

están deseando quedarse solos para descansar de sus parejas.

-Pues yo no sé cómo explicarlo,

pero estar aquí en casa sin que esté ella, no sé...

-Papá, hay días que ni os veis,

porque tú haces turno de noche o ella dobla turno en comisaría...

-Sí, debe ser el subconsciente.

A ti esto debe parecerte ciencia ficción, ¿no?

-No, me parecéis monísimos, espero que cuando sea mayor

a mi novio le pase lo mismo cuando yo no esté en casa.

-Ah, ¿sí?

¿Tú crees que Julio será de esos?

-Pues no lo sé.

Últimamente, con todo el lío de la empresa,

no tengo tiempo de pensar en nuestro futuro.

-Debe ser difícil trabajar juntos, ¿no?

Separar el trabajo de las relaciones sentimentales,

y que no se contamine una de otra.

-La verdad es que de momento,

tenemos tanta ilusión por el proyecto,

que no ha surgido ningún problema.

-Supongo que Julio llevará la gestión y tú la producción.

-Supongo que las movidas llegarán

cuando entren en conflicto la producción y la gestión.

Cada uno querrá barrer para su casa.

-Bueno, ya lo solucionaréis cuando llegue el momento.

Los dos queréis lo mejor para la empresa.

-¿Tú crees que mamá piensa lo mismo?

-Ya oíste lo que dijo ayer. ¿No la crees?

-Sí, pero a veces es tan sobreprotectora conmigo,

que me agobia.

Y eso que yo intento ponerme en su papel de madre policía.

No te rías, papá.

No sé cómo hacerle ver que Julio es un buen chico

y que quiere lo mejor para mí. -Yo te creo.

-Ya, pero parece que mamá solo ve su enfermedad y sus orígenes.

-Si no deja la medicación y sigue las revisiones

puede llevar una vida totalmente normal.

Vamos a ponernos en marcha.

¿Qué hacemos esta noche?

¿Cenamos juntos?

-No sé, te mando un mensaje luego.

¿Por qué no volvemos a las cenas temáticas?

-Hecho. -Pero no te lo voy a poner fácil.

Así te entretienes cocinando.

A ver qué te parece...

¿Indio? -Bien.

-Pues perfecto. -Hecho.

-Buenos días.

-Buen día.

-Acabo de hablar con Lola. -Ah, ¿sí? ¿Y qué tal?

Insiste en que vayamos a verla a Valladolid.

Podríamos darle una sorpresa y...

y hacemos una ruta de las bodegas de vino tan famosas.

-Es un opción, sí.

-¿Por qué no la convertimos en realidad?

Yo creo que Lola nos necesita.

Se ha quedado tocada con el problema de su hermano,

y nos echa de menos.

-Ya, debe ser bastante complicado

hacer un paréntesis en tu vida y tener que ayudar a alguien.

Y pienso que si no es por Lola, Alberto no sale adelante.

-Pues vamos este fin de semana.

-Este fin de semana tengo guardia.

-¿No será una excusa para salir de marcha como anoche?

(FEDE RÍE)

-Para un día que salgo...

-Pero llegaste a las tantas, guapo.

-Pero fue por culpa de Nacha.

Quiso celebrar que solucionamos el falso secuestro,

y ya sabes...

-Me han dicho que en el interrogatorio,

se llevó al detenido a su terreno. -Yo me quedé...

absolutamente flipado.

Ella tiene esa dulzura, ¿sabes?

Pero luego le cae encima. Bremón la felicitó.

(Puerta)

-¿Esperas a alguien? -Al repartidor de pizza,

pero a estas horas no viene.

-¡Compañero!

(NACHA CANTA)

-La reina de la fiesta...

-Veo que Fede te ha puesto al día.

Traigo un zumo multivitaminas a mi compañero de investigación,

porque le va a hacer falta.

-¿Has visto qué guapa está? Qué cutis tienes.

Es increíble qué cara más buena tienes

después de la fiesta de anoche. Yo estoy normal, pero peor.

-Son muchos años de guardia, y con unas horas de sueño se arregla.

También es la genética colombiana.

-Enhorabuena por el caso de Ángel. -Gracias, Espe.

Hace mucho tiempo que un caso no me dejaba tan mal cuerpo.

Me dio mucha lástima de Ángel. ¿Verdad, Fede?

Que la única salida para alguien sea esa, tiene que ser muy duro.

-Venga, acabaos eso y a comisaría.

Hay que estar par las duras y las maduras. Tanta fiesta...

Y la próxima vez me llamáis, ¿no?

-Hecho, pero eso sí,

a cambio me avisas si ves algún piso de este estilo en el barrio.

-¿Y eso? -Le estoy dando vueltas a una cosa.

Luego te digo. -Vale. Ya salgo.

-Gracias.

-¿Es tu último pedido? -Creo que me quedan otros dos.

-¿No crees que trabajar tanto en la frutería

te quita tiempo para tus oposiciones?

-Tú no dejaste de trabajar ni un día para preparar el examen.

-Yo no estaba preparando una oposición.

-Yo necesito despejarme.

Me voy a tomar esta semana de paréntesis.

-No te entiendo.

Primero te recluyes en el pueblo para estudiar,

y ahora necesitas un paréntesis.

-Yo ya sé lo que hago, no tienes que controlarme.

-No te controlo, te estoy dando mi opinión.

¿En la academia qué dicen de tu plan? -Ellos no deciden sobre mi vida.

Es una academia, no la guardería.

¿Por qué no dejamos de hablar de esto?

Me parece que te estás poniendo un podo intensa con el examen.

-Sí, vamos a cambiar de tema.

Dime por qué no me llamaste cuando recuperaste tu teléfono.

No me cuentes la película de que se te cayó y se mojó

porque no cuela.

-No te lo creas, si no quieres, pero es la verdad.

Cuando recuperé el teléfono tenía muchas llamadas,

no solo me llamas tú.

Además, iba a verte en breve. -Qué honor.

-Fue lo primero que hice al llegar a Madrid, venir aquí.

No sé por qué tanta desconfianza.

-¿Se puede saber qué te pasa conmigo?

¿Qué he hecho para que estés tan borde?

-Basta ya de tanta pregunta.

Ya te lo he contado. Si no te crees, es tu problema.

-No te preocupes, no te preguntaré más.

-Ahora no te hagas la ofendida.

La que me ha mareado has sido tú con el "ahora sí, ahora no".

-Vete a dar un paseo y relájate.

Buenos días.

¿Qué pasa?

Creo que he visto algo que no debía.

Iba a hacerte una foto...

y me he encontrado con esto.

Alicia, no hay ningún cadáver real.

¿Cómo que no? Sé perfectamente lo que he visto.

Lo que has visto son unas pruebas que hemos fabricado para Somoza.

Después de la trampa que me tendió con el cargamento de lavadoras,

tenía que volver a confiar...

en mí, y me pidió que matara...

a los que intentaron robarle,

y eso es la demostración que cumplí con su encargo.

Es un montaje.

Sí. Y Somoza quedó muy contento con esas fotografías.

Ahora vuelve a confiar en mí.

Pero parece que no te alegra.

Claro que me alegra, pero por otro lado me aterra.

Saber que trabajas con Somoza,

y que tienes que hacer esto para ganarte su confianza,

me pone los pelos de punta.

Ya, tengo que reconocer que...

yo también me sorprendo, a veces, pensando como ese tío.

Pero luego pienso en ti y en Leo,

y recuerdo que he venido a cumplir una misión,

y hacer que ese tío pague por lo que ha hecho.

Tengo miedo.

No va a pasarme nada.

Y a vosotros tampoco. No es eso.

Tengo miedo de que todo esto acabe.

Yo creía que querías ver a ese tío entre rejas,

y que todo esto terminase.

Claro que quiero que termine, pero...

Cuando esta misión acabe te asignarán otra,

y qué probabilidades hay de que te envíen...

(Puerta)

Tu padre.

Papá, tú por aquí. Qué sorpresa.

¿Noto cierta ironía en el tono, o es impresión mía?

¿No habré llegado en mal momento?

Tú siempre eres bienvenido.

¿Quieres un café? No, gracias, ya he tomado.

Quería preguntaros cómo tenéis esta noche para venir a casa a cenar.

Montse quiere preparar una cena para los cuatro.

No tenéis que decidir ahora.

Pensadlo tranquilamente y ya me decís.

¿Y solo has venido por eso, no hay nada más?

Sí, aprovecho y veo a mi nieto que hace...

48 horas que no lo veo. Pues hace una que se ha dormido.

Vosotros seguid haciendo lo vuestro.

No os preocupéis por mí.

Me quedo un ratito con él antes de ir a trabajar.

No lo despiertes para tener la excusa de cogerlo en brazos.

Hola, Paty. -Hola.

-Me he cruzado con David y ni me ha mirado.

Iría pensando en su camarera favorita.

-Lo dudo muchísimo.

Está muy borde conmigo desde que volvió del pueblo,

no lo entiendo, te lo juro.

-Con lo preocupada que estabas por él,

¿no ha visto tus mensajes? -Sí.

Pero, según él,

perdió el móvil en el campo y se le mojó.

-Si se le ha roto... -No, lo ha arreglado.

Pero tenía un montón de llamadas de mucha gente,

y a mí me dejó para la última.

-Y a ti eso no te ha sentado bien. -Tú verás.

A mí lo del móvil me suena a excusa.

Yo sé que me oculta algo.

David miente fatal, lo conozco perfectamente.

-Igual te miente para no hacerte daño.

-¿Qué tontería es esa?

-Igual en el pueblo ha conocido a alguien,

o se ha reencontrado con un amor...

-Tú dando ánimos eres única.

-Son cosas mías, no quiero decir que ha pasado.

-Puede que tengas razón.

-David es muy mono,

no me extrañaría que alguien se fije en él.

A ti te sigue gustando. -A mí, no.

Yo solo me preocupo por él como una amiga.

-Claro. Anda, dame un beso que me voy.

-Hasta luego.

-Luego está este,

con menos espacio para la barra, pero con cajones.

Podemos poner un zapatero o algo así. ¿Qué te parece?

-Cualquiera de los dos me parece bien.

-Es para meter tu ropa.

Yo he visto que tienes más de doblar que de colgar.

-¿Y tenemos que decidirlo ya?

-Tengo la sensación de que esto te da totalmente igual.

-No, pero la casa es tuya,

no sé si me corresponde a mí tomar esa decisión.

-Pues no te molesto más. Ya está.

-No me molesta, pero no lo tomes por donde no es.

-No entiendo esta actitud.

O pasas de los asuntos domésticos o hay algo más.

¿Hay algo más?

Es el momento de decirlo.

-Sí, tienes razón.

Hay algo que no me cuadra en todo esto.

-Te has agobiado y no quieres que vivamos juntas.

-Que no, no es eso.

Lo que pasa es que cuando tomamos la decisión

de irnos a vivir juntas dimos por hecho muchas cosas.

Porque todo me hizo mucha ilusión,

entre esas, quién se mudaba.

-Yo no te obligué a venir a mi piso.

-Yo no estoy diciendo eso, pero...

Le he dado vuelas y...

creo que sería más fácil que tú vinieras a mi casa.

-Pero tú siempre dices que mi casa te encanta,

que tiene más luz, que está mejor decorada...

-Es verdad, me encanta tu casa.

Pero yo llevo más años en Madrid, mi casa es más grande,

tengo un montón de cosas...

Es, quizá, más cómodo que vengas a vivir a la mía.

(TERESA ASIENTE)

-¿Cuánto tiempo llevas pensando esto?

-Un par de días,

desde que tú empezaste con lo de los armarios.

-Un par de días, muy bien.

Pues no sé qué me preocupa más,

que lleves un par de días pensándolo y no me lo digas,

o que tengas dudas ahora que nos mudamos.

-No son dudas.

Pensaba que era algo que me venía de repente,

pero como volvía cada dos por tres, he querido compartirlo.

-Ya.

¿Y qué pasa si no me apetece irme a tu casa?

-Me parecería injusto.

Porque tú das por hecho que yo me vaya a la tuya.

-No, porque tu casa está mucho más vivida,

llevas muchos años ahí, es tu casa.

Yo me sentiría como una extraña.

-¿Ves? Eso es lo que a mí me pasa en la tuya.

Siento que he colonizado tu espacio,

y me paso el día pensando dónde escondo mis cosas

para no sentir que invado tu espacio.

-Si a mí me encanta que me hayas invadido...

Pero tienes razón.

Igual es mi culpa.

Yo pensé que mi casa, al estar menos vivida,

sería más fácil para instalarnos las dos.

¿Qué te parece si buscamos otra casa? Para empezar de cero.

Ni la tuya ni la mía, la nuestra.

-¿Estarías dispuesta a eso? -¿No te lo crees?

-Me parece un poco lío, teniendo dos casas,

buscar una tercera como están las cosas...

-Pero tengo que reconocer que es un detalle por tu parte,

ponerte en mi lugar.

Gracias.

-Chicas, los cruasanes. -Gracias.

¿Cómo estás, María? ¿Has hablado con Jesús?

-Pues no, y no creo que hay mucho de qué hablar.

Intento digerirlo y pasar página cuanto antes.

-Si necesitas hablar, ya sabes...

-Ya tengo muchos años y muchos disgustos a mis espaldas.

Lo único que lo cura todo es el tiempo.

Así que esta semana estoy mal, la que viene igual...

Y dentro de un mes empezaré a levantar las alas,

y volveré a ser la de siempre.

Digo yo. -Claro.

(Teléfono)

Es Elías.

Compañero, ¿qué tal?

¿Cómo va todo por París?

Ay, qué bueno, me alegra.

Sí, muy bien.

Aquí hay una persona que te quiere saludar.

Sí, te la paso. Chao.

-Elías...

Sí...

Solo quería mandarte un beso muy fuerte.

Y mucho ánimo para ti y para Israel.

Por supuesto que te echamos de menos.

Pero tú tienes que estar con tu hijo.

Cuídalo mucho.

Sí, sí, no te preocupes.

Un besico.

Ha tenido que colgar. Dice que luego te llama.

-¿Está todo bien? -Dice que todo ha ido fenomenal.

Me ha preguntado con la alegría que le caracteriza,

que si lo echamos de menos.

-Yo lo echo un montón de menos.

-Bueno, os dejo, voy a seguir trabajando.

-Vale.

¿Quieres? -No.

No me apetece ahora.

-Esto suena muy bien. Ha superado su bronquitis, Domingo.

Ya se puede levantar.

-Eso de que suena mejor, con 30 años menos, puede,

ahora debe sonar a caverna.

-Pero ¿qué dice? Está usted estupendamente.

Ya quisiera yo estar como usted a su edad.

La analítica está perfecta.

-Eso de que estoy estupendo para mi edad

me hace sentirme un carcamal.

Yo me siento mucho más joven de lo que la gente me trata.

Es como decir que la belleza está en el interior,

un engaño.

Puede ser resultón, presumido,

pero un feo no deja de serlo.

-Veo que no ha perdido su sentido del humor.

-Eso también hay que trabajarlo.

Pero, últimamente...

después de lo de mi amiga Flor,

me está costando más de lo normal. -¿Flor? ¿Qué le pasa?

-Falleció la semana pasada. -Lo siento muchísimo. No sabía nada.

Hace meses que no la veía. -Fue algo repentino.

Ella también estaba como una rosa.

Ella y yo teníamos una relación muy especial.

A mí edad los amigos empiezan a morir.

Es inevitable, pero es duro.

Me estoy quedando solo.

-No diga eso, por Dios.

A usted le queda cuerda para rato.

A Flor no le gustaría verlo así.

-Ella era mi compañera.

No digo que fuera igual que mi difunta esposa.

Mamen siempre será la única.

Pero con Flor había una gran complicidad.

-Con la madurez la amistad se vuelve más sincera.

Nos compenetrábamos perfectamente.

Los lunes, pinchos de tortilla en La Parra.

Los martes, la tortita en El Bulevar.

Miércoles, club de lectura.

Jueves, paseo por el parque de la Dehesa.

-Qué agenda más completa, ¿no?

-Y luego, cada uno a su casa y Dios en la de todos.

No vaya a pensarse. Ella...

me devolvió las ganas de reír después de lo de Mamen.

Me enseñó que manteniéndose activo y saliendo de casa,

los días eran más cortos,

y las tristezas encogían. -La recuerdo perfectamente,

era capaz de reírse hasta de su sombra, sí.

Era muy vivaracha.

-Así era Flor.

Con ella aprendí a reírme de mí mismo,

y a no tomarme las cosas a la tremenda.

La vida son dos días, Antonio.

-Es cierto, sí.

-Hágame caso,

aprovéchelos con la gente que de verdad le importa.

-Mi mujer se ha ido unos días a un congreso,

y ya la echo de menos.

-Pues cuando vuelva,

aproveche cada minuto de su compañía.

-No se preocupe.

Así lo haré, seguiré su consejo.

-Bueno, doctor, yo me marcho con la música a otra parte.

Seguro que tiene más pacientes.

-Muy bien, y hágale caso a Flor,

no se apoltrone en casa.

-¿Quedarme en casa?

Anabel, la chica que me cuida,

me echa a la calle para que me dé el sol.

Dice que en su país todos son alegres,

y están felices por el sol. -¿De dónde es Anabel?

-De Venezuela. Y la verdad que es un sol.

Y me ayuda mucho. Nada más que entra por casa,

me obliga, como ella dice, a levantar el culo del sofá.

-Mientras no lo haga a escobazos...

-Es buena chica.

Gracias por todo, doctor. -Mucho ánimo, Domingo.

-Gracias.

-Espero que no te importe que los escoja yo.

No es que no me fíe de tu mano, pero...

quiero sorprender a mi chica preparando una cena especial,

y con mis dotes culinarias

o le pongo mucho amor desde el principio o lo llevo crudo.

-No será para tanto.

¿Qué vas a preparar?

-Estaba pensando en hacerle una ensalada

con tomates, "mozzarella" y "fussili".

-Muy bien. Entonces, también vas a necesitar albahaca.

-Exacto. Ya se me había olvidado.

-Gracias.

¿Y Elías? Hace días que no lo veo.

¿Ya no patrulláis juntos? -Sí, sí, claro.

Se fue a París porque operan a su hijo.

Se ha ido para cuidarlo mientras se recupera.

-No me digas. Espero que no sea nada grave.

-No, no, está de maravilla, ha ido todo muy bien.

-Me imagino que sin Elías habrá mucho lío en la comisaría.

-Como siempre, pero sin Elías

y con la inspectora Miralles de viaje,

están los turnos un poco apretados.

-Pues parece que el barrio está tranquilo, visto desde fuera...

La albahaca te la regalo, es mi contribución a la cena.

-Ay, Jesús, muchas gracias. Tú siempre tan amable.

Hola, David, hace mucho tiempo que no te veía.

-Estuve dos días en el pueblo para estudiar las oposiciones.

-Pensaba que te preparabas en una academia.

-Quería pegarles un empujón

a los temas que son de aprender de memoria.

El Código, y eso.

Allí me concentro mejor. -Ya, te entiendo.

Cuando yo me preparaba para las oposiciones, lo pasé fatal.

Fueron los meses más largos de mi vida.

Una vez que haces el examen, ves que ha valido la pena.

-Me imagino.

-Ahora lo ves todo negro, pero cuando llegas allí, te acuerdas.

Estoy segura que las va a sacar. -Todavía es pronto para saberlo.

-Lo que está claro es que tienes vocación, y eso se nota.

Recuerdo las preguntas que nos hiciste antes de decidir.

Y es importante que no te metas en líos.

Tienes que llegar allí con el expediente impecable.

(Teléfono)

¿Sí?

Vale...

-¿Estás bien?

-Me cuesta mucho, papá.

-Cierra el pico, disimula.

Yo ya he acabado mi turno, pero voy para allá.

¿Podrías guardarme los tomates y luego paso a por ellos?

-Sin problema.

¿Ha surgido algo? -Sí, es un aviso,

tengo que acercarme a la incineradora de basuras,

y con este calor, no quiero que los tomates se hagan puré.

-Yo dejo la bolsa en la trastienda, y luego pasas a recogerla.

Ya me lo pagas luego.

Espero que no se te chafe la cena.

¿Es grave el aviso?

-No me han dado muchos detalles, pero es urgente.

Os dejo. Me alegra verte, David.

Chao. -Suerte. Hasta luego.

-Gracias.

-David, esto no puede seguir así, tienes que tranquilizarte.

-Lo he intentado todo.

Pero cuanto más tiempo pasa es peor.

En lugar de olvidar el sentimiento de culpabilidad,

no para de crecer. -David, te lo vuelvo a repetir,

tú no has hecho nada, eres una víctima.

-Soy encubridor, ¿te parece poco?

Y a este paso, se enterará todo el mundo.

Esta mañana le he contestado a Paty y con Nacha estuve rarísimo.

¿No te das cuenta?

Dije que me iba al pueblo y vuelvo siendo otra persona.

-Tenemos que hacer vida normal, como si no hubiera pasado nada.

Tienes que hacer como si todo fuera un sueño.

Verás cómo poco a poco te sientes mejor.

-Ojalá tengas razón.

-Buenos días, Alicia.

¿No pensabas saludarme?

No te había visto.

Ya me había acostumbrado a no verte por aquí.

Ahora trabajo en Transportes Quintero,

así que, este es mi barrio.

Muy bien, que lo disfrutes. Espera...

Vine para pedirte disculpas por mi comportamiento del otro día.

No estuve muy acertado.

Lo que me digas me entra por un oído y me sale por el otro.

Tengo cosas más importantes para preocuparme.

Eso no es verdad.

Estás llena de rencor, aunque quieras mostrar indiferencia.

Han pasado demasiadas cosas entre nosotros.

Es normal que sientas eso.

A mí me pasa igual.

¿Y tú desde cuándo sabes lo que yo siento?

¿Y desde cuándo te importa?

Eres injusta, Alicia.

Lo fuiste conmigo y ahora con Nerea.

No tengo nada que hablar contigo, y menos sobre mi familia.

Doy esta conversación por zanjada.

Ya me has robado suficiente energía. Acostúmbrate a verme por aquí.

Y no te hagas la despistada la próxima vez.

¿Sabes cómo se arregla eso?

Olvídate de que existo.

Es así de fácil.

Mario Fernández, alias "El Pincho", apareció en el vertedero.

Un empleado de la incineradora lo encontró hace unas horas.

¿Qué dice el forense?

Murió hace 48 horas.

No tenemos más que el informe preliminar.

Los de la Científica acababan de llegar.

Luego nos mandarán las fotografías. ¿En el informe hay algo concluyente?

Aparentemente, murió por herida de arma blanca.

Tenía una laceración en el costado, y una herida en el pecho.

Y llevaba una mancha grande de sangre.

Parece que lo llevaron allí muerto.

Lo mataron en otro sitio y se deshicieron allí del cuerpo.

Efectivamente, pero por unas horas no lo han logrado.

¿Qué sabemos de Mario?

Estaba indocumentado.

Quienes lo llevaron allí eliminaron todas las pistas.

¿Cómo lo habéis identificado? Por las huellas dactilares.

No estaba fichado y nuestro único contacto es su madre.

Ella vive en Guadalajara y no hemos podido localizarla.

Dudo mucho que su madre nos dé pistas sobre el móvil del asesinato.

Es mejor indagar entre sus amigos y conocidos.

¿Sabes si tenía deudas, si trabajaba,

qué ambientes frecuentaba, si trapicheaba...?

Estamos en ello.

De hecho, le he pedido a Fede que mire sus redes sociales,

para saber más sobre su vida sus últimos movimientos.

Cuando tengas el informe de Científica, házmelo llegar.

Muy bien.

¡Alicia, qué sorpresa!

¿Qué tal?

¿Has traído el nene? No, se quedó dormido.

Prometo traerlo la próxima vez.

¿Y todo bien?

Sí, por fin, volvemos a tener horarios normales.

Me alegro. Os dejo.

Permiso.

Alicia.

Siéntate, por favor. Tú dirás.

Quería hablar con Miralles, pero está en un congreso en Mallorca.

Sí, se lo propuse yo.

Va a representar a la comisaría.

Va a hablar de Planeta Libre.

¿En qué puedo ayudarte?

Quiero mi incorporación antes de agotar la baja,

y acogerme a la jornada reducida hasta el final.

De estos temas está más al corriente Miralles,

pero por mí no hay ningún problema,

si estás segura de que es lo mejor para ti y para el niño.

El niño está feliz y muy espabilado.

Y yo necesito volver a trabajar,

pasar el día metida en casa me saca de quicio.

La verdad, que es una edad muy bonita.

Yo no tuve tiempo para estar con ellos

y hora me arrepiento.

Por eso voy a solicitar incorporarme a media jornada.

Así podré compaginarlo con la crianza

y acostumbrarnos los dos a lo que vendrá después.

Si lo tienes así de claro, yo no tengo pegas.

Y menos ahora que Elías y Miralles están fuera de la comisaría.

Supongo que lo habrás reflexionado mucho, ¿verdad?

Le agradezco el consejo, comisario.

Desde que soy madre, he recibido más consejos que en toda mi vida.

Todos me dicen lo que tengo que hacer.

Menos mal que yo no lo he hecho.

Yo solamente te voy a dar la bienvenida.

Gracias, comisario. Hasta mañana. ¿Mañana?

¿Tan pronto? ¿Para qué esperar?

La decisión ya está tomada.

¡Alicia!

¿Has vuelto a trabajar?

Todavía no.

¿Qué tal Leo?

Bien.

Me encantaría verlo, habrá crecido un montón.

Ya tendremos ocasión. Ahora tengo un poco de prisa.

Quería hablar de un tema contigo.

Acostarme con Sergio Mayoral fue un gran error.

Me arrepiento de haberlo hecho.

Somos adultas, no me debes explicaciones.

Ya, pero para mí es importante dártelas.

Estaba en un momento de bajón.

Vivir en un hotel, romper la relación contigo y con tu padre...

Estaba enfadada, me sentía sola.

Y pasó, sin más.

De verdad, Nerea, eres libre de estar con quien quieras.

Ya, pero yo no soy así.

Me asquea la gente como él.

Últimamente solo me rodeo de personas horribles.

Necesito salir de ese ambiente.

Pues tú misma.

Para conseguir eso, deja de trabajar para Somoza.

Ya me gustaría.

Si pudiera, lo haría ahora mismo.

Porque yo soy la misma persona.

Mi forma de pensar no ha cambiado.

Han cambiado mis circunstancias. Ya hemos hablado de eso.

Una cosa es que tengas una deuda con Somoza por tu padre,

y otra que dudes que es un criminal. Yo no dudo que sea un criminal.

Pero no tengo pruebas que lo demuestren.

Vosotros tampoco las tenéis y él sigue en la calle.

Te aseguro que es un indeseable.

Y es capaz de cualquier cosa.

Yo te lo advertí, y a pesar de todo, decidiste trabajar para él.

No me quedó más remedio.

Siempre te dije que sería tu gran apoyo

cuando decidiste tener el bebé.

Pero te he fallado.

Lo siento.

Al menos, reconoces que te equivocaste.

Y estás dispuesta a buscar una solución.

Yo solo espero

que encuentres pronto la forma de salir del círculo de Somoza.

Antes de que sea demasiado tarde.

Ese es su aspecto últimamente.

Se hizo algún retoque, y quizá tiene el pelo diferente

a cómo recordaba.

Es muy guapa.

Sí, la verdad, lo es.

Debo reconocer que mantiene la belleza de modelo internacional.

Envíeme esas fotos y su contacto, para guardar su número.

Quizá, no tenga el mismo número cuando llegue.

Seguro que lo mantiene operativo, para actualizar los mensajes.

Si se lo cambia, hágamelo llegar.

Recuerde que yo confío en usted

para que la cuide y no le pase nada malo.

No se preocupe, Somoza.

Yo la tendré vigilada,

para que no trastoque sus planes de las próximas semanas.

Ella no es de las que se mente en mi negocio.

Pero cuando la tengo cerca me desestabiliza.

¿Sigue sintiendo algo por ella?

Perdone la indiscreción,

pero quiero saber qué tipo de vigilancia quiere que haga.

No.

Mis sentimientos por ella ya están enterrados.

La muerte de Valentina creó un abismo entre nosotros.

Empezaron las peleas, los reproches...

Y decidimos poner distancia para no hacernos más daño.

¿Puedo saber qué le pasó a su hija?

Estaba con Valentina en el embarcadero,

ella estaba jugando cerca del río, y yo me distraje con el teléfono.

Al parecer, se le cayó algo al río y al buscarlo se resbaló.

Se la llevó la corriente.

Ni los guardaespaldas ni yo pudimos hacer nada.

Debió ser duro sacar el cuerpo sin vida.

No recuperamos el cuerpo.

Ofrecí recompensa a quien encontrara algo de ella,

pero qué va...

Tiene que ser horrible.

Durante años estuve soñando con su cuerpo flotando en el río.

Solo pensaba en el momento en que le faltaba la respiración,

y yo no estaba para ayudarla.

Le fallé a mi hija, oficial.

Le fallé a Valentina.

Las corrientes son muy caprichosas.

Hay nadadores expertos que han perdido la vida

en aguas aparentemente tranquilas.

Eso no es consuelo, oficial.

Yo no pude despedirme de mi hija, ni darle una digna sepultura.

Sí...

Es muy doloroso no tener un sitio al que acudir

para llorar la pérdida de un ser querido.

Es un vacío que no llenan los recuerdos.

Lo dice como si hubiera pasado por algo parecido.

Sí.

Es cierto que yo también perdí a alguien.

Y no sabía que ese dolor podía clavarse tan adentro.

Me partió el alma.

¿Y cómo hizo para superarlo?

Pues, como usted, nunca terminé de superarlo.

El tiempo y la distancia consiguen hacerlo más llevadero,

enterrándolo bajo nuevas evidencias, pero...

el dolor sigue estando ahí.

No sabía que entre usted y yo encontraríamos un punto en común.

La próxima vez que brindemos,

lo haremos por la distancia y el tiempo.

-Ahora no tienes excusa para pisar la arena.

¿Yo? Me estoy haciendo una agenda de Rodríguez

que pienso cumplir al pie de la letra.

Lo primero que haré es poner la música a tope.

Después, tirarme en el sofá y darle al zapping,

y lo tercero, voy a comer cuando me dé la gana.

Que es una broma, mujer...

Vale, eso es.

Date un paseo antes de cenar, te vendrá bien.

Te quiero mucho.

Buenas noches.

-¡Hola! -Buenas noches.

-Me pilláis con las manos en la masa.

A la comida le queda media hora.

¿Quieres algo de tomar, Julio?

-No, gracias.

-Nosotros veníamos a por mi portátil,

que tengo aquí unos archivos

que hay que subir a la web y seguir trabajando.

-¿No os quedáis a cenar?

-¿Por qué, has hecho cena? -Estaba en ello, sí.

-Con razón huele tan bien.

-Como me dijiste que había que hacer comida india,

fui al mercado y estoy haciendo una receta de internet.

-Con la cena india me refería a un día de esta semana,

no hoy exactamente.

-Bueno, no os preocupéis.

Esto es solo una prueba.

Esas recetas de internet suelen salir mal.

-¿Y qué harás con todo eso? -Eso es cosa mía.

¿Vale?

Llevaos el ordenador y haced la página web,

que es lo más importante para vuestra empresa.

-¿Seguro?

-Sí, no te preocupes.

Además hoy ponen un refrito de canciones en la tele.

Ceno solo y...

y veo la tele.

-Anda...

No me acordaba.

Me he puesto una alarma porque hoy había quedado

con el amigo que me ayudó con la reforma.

-Y te acuerdas ahora. -Sí.

Menos mal que puse la alarma, si no, lo habría plantado.

-A ver si abrimos la empresa,

porque si no, se nos va a derretir el cerebro.

Vete, ya haremos esto mañana.

-Mañana nos vemos.

Hasta luego, Antonio. Eso huele de muerte.

-Qué mal miente su chico,

eso de la quedada con su amigo ha sido una improvisación.

-Para que luego diga mamá. El pobre no sabe ni mentir.

-Pues se lo agradezco. No me apetecía nada cenar solo.

-¿Tanto la echas de menos?

-La verdad que sí. Aunque es un poco ñoño, ¿no?

Si apenas nos vemos un rato al día. Con los horarios que tenemos...

-Cuando tenéis turnos cambiados os comunicáis por teléfono.

-Pues hoy fue a la consulta un señor

al que se le murió una amiga muy especial

y se sentía muy solo. Por un momento me puse en su lugar.

-A mamá le queda muchísima guerra por dar.

-Por eso no quiero perder un minuto de su vida.

Hay que aprovechar el tiempo.

-Pues vamos a aprovechar que la cena estará casi lista.

-Mira...

-¿Estás segura de que sabe que la cena es aquí?

A ver si está esperando en nuestra casa.

Que no, papá.

Él estaba delante cuando os llamé para que cenáramos aquí

y no mover a Leo.

Pero es muy raro que no haya llamado para decir que llega tarde.

-Como si eso fuera posible siendo policía.

No va a soltar al detenido

para avisarme de que viene tarde a cenar.

Bueno...

Y volviendo al tema de tu prima, ¿cómo la viste?

Bien, dentro de lo que cabe.

Me dijo que no está a gusto trabajando para Somoza,

y que quiere recuperar el contacto con nosotros.

Ya era hora. Empezábamos a estar preocupados.

Estaba en un interrogatorio y no pude escaparme antes.

¿Has bebido?

Somoza se ha puesto sentimental.

Vamos.

Qué buena pinta tiene todo esto. Hola.

¿Y a qué debemos este honor?

Pues a nada especial.

Me ha parecido una buena costumbre que nos reunamos de vez en cuando.

Con la vorágine del día a día, nunca tenemos ocasión de vernos.

Mi padre viene con frecuencia.

Casi todas las mañanas, diría yo.

¿Te escapas a ver a Leo sin avisarme?

-Sí, cariño.

Salgo camino del bufete,

y no me preguntes cómo, pero aparezco en la puerta.

Ya que estamos reunidos, aprovecharé para comunicaros algo.

Mañana me reincorporo al trabajo.

Qué bien.

-Pero si no has acabado el período de cuatro meses de baja.

Me acojo a una modalidad que dura más tiempo,

para compaginar la crianza con jornada reducida de trabajo.

Y podré seguir cuidando de Leo sin estar todo el día en casa.

Es lo mejor para mi salud mental.

Pero, entonces... Papa, por favor...

Está todo controlado para que Leo esté bien atendido.

De acuerdo. Pero ¿tiene que ser ya? ¿Por qué mañana mismo?

¿Qué prisas hay?

Mañana es un buen día como otro cualquiera.

Ya entregué mi solicitud a Personal para tramitarla.

Y también lo he dicho en comisaría.

A Bremón le viene bien,

esta semana no están ni Elías ni Miralles.

Así que, el comisario lo sabe antes que tu familia...

-Marcelino, te estás poniendo un poquito pesado.

-Es que, esta mañana nos hemos visto, y no me has dicho nada.

Porque prefería decíroslo a todos juntos.

La decisión ya está tomada y quería hablar de ello solo una vez.

Iker, y tú, ¿qué piensas?

Pues yo...

poco tengo que opinar en este asunto.

Es una elección de Alicia y ya ha valorado los pros y contras.

Además, confío en su criterio.

Eres un cobarde.

-Es su vida y es su hijo.

Cada una vive la maternidad como la siente.

Y no creo que debamos meternos.

Papá, Leo va a estar bien. Lo he pensado mucho,

no tengo que estar todo el día en casa.

Creo que puedo ser mejor madre, si sigo siendo yo misma.

Y eso pasa por volver a comisaría.

Yo no quiero cuestionarte,

pero eso estaría muy bien si trabajaras en un despacho,

pero...

eres policía, y ya nos has dado más de un susto.

Yo te prometo que me cuidaré más que nunca.

Además, el día de mañana tu nieto se sentirá orgulloso

de tener una supermamá.

Bueno, está bien.

Ya veo que estáis todos de acuerdo,

no seré yo el único que está en contra.

Brindemos por la supermamá.

(TODOS) ¡Por la supermamá!

Y por Leo.

María, escúchame. Lo siento.

Me cuesta mucho decirte esto...

No tengo claro lo que siento por ti.

Te aprecio,

y todo el tiempo que hemos estado juntos ha sido

maravilloso, pero...

Creo que deberíamos parar.

-¿Parar?

¿Como si esto fuera un DVD,

o algo que le puedes dar al "pause" y retomar cuando quieras?

¿Cómo es la cosa? -Perdona, me he expresado mal.

-No, no...

No te has expresado mal.

Que no me quieres y que quieres dejarlo. Es eso, ¿no?

Dilo, sé valiente. -De acuerdo, sí, sí.

Es eso.

Ya no te quiero.

Por eso es mejor que rompamos.

Siento ser tan brusco, pero en estos momentos, no...

no puedo estar contigo. Es mejor ser directos.

-Yo te agradezco la sinceridad.

-Papá,

¿te acuerdas del operativo al que fue Nacha esta mañana?

-Sí, habló de una incineradora.

Y se olvidó de volver a por los tomates. ¿Por?

-Lee.

-"Encuentran un cadáver a punto de ser incinerado

dentro de residuos orgánicos". -Sigue leyendo.

Aquí pone que el cuerpo es de un tal Mario Fernández,

apodado "El Pincho".

-El pincho es un apodo bastante común entre chicos de barrio, ¿no?

-Habíamos quedado en que no más mentiras.

-Tienes razón, David. Perdona.

Si no te dije nada es porque...

porque yo no tuve nada que ver, no quería preocuparte.

-¿Sabías que habían matado a ese chico?

-Sí, pero no te enfades.

"Pincho" quería quedarse con todo el botín,

y amenazó a Toño.

-¿Qué pasó? Quiero la verdad.

"Pincho" tenía que esperarnos en el coche.

Y cuando reventamos la caja fuerte y teníamos los diamantes,

apareció a punta de pistola.

No se conformaba con su parte del botín, lo quería todo.

-¿Y tú no hiciste nada por evitarlo?

-Sí, logré que se calmaran un poco los nervios,

y que entregaran las pistolas, pero...

Cuando estábamos a punto de salir,

Toño se tomó la justicia por su mano y le clavó una navaja.

-Y lo mató a sangre fría.

-Sí, él no perdona una traición.

-¿Y después qué hicisteis?

-Después nos fuimos cagando leches.

David, yo solo quería verte y comprobar que estabas bien.

-No puedo creer que lo matara allá mismo.

-David, pero...

¿entiendes por qué no te dije nada? -Sí, para protegerme, ya lo sé.

Está claro que esta pesadilla no va a terminar.

Os informo que Alicia ha pedido reincorporarse

tras su baja maternal.

A partir de ahora, podemos disfrutar de su presencia.

De momento, tendré jornada reducida. Me reincorporaré poco a poco.

Su vuelta nos viene de perlas en estos días

que coincide con la ausencia de Miralles.

Alicia se encargará de sustituirla.

Tú tienes que ser Anabel, ¿no?

Domingo habla maravillas de ti, dice que lo cuidas muy bien.

Que le ayudas en todo. -¿Y cómo no hacerlo?

Es un sol de hombre.

Tú y yo nos podíamos ir a bailar salsa.

-Yo no estoy para esos trotes.

-¿Cómo que no estás para esos trotes?

¿Tú te has visto? Estás hecho un chaval.

Anímate, que hace mucho tiempo que no voy a bailar.

Podemos echar unos bailes...

-Me ha parecido oír que te invitaba a bailar.

-Lo he hecho por amabilidad,

los latinos son muy de extrovertidos. -¿Habéis quedado para bailar o no?

-¿Qué tal, cómo estás?

-Yo muy bien, ¿no me ves? ¿Y tú?

-No lo estoy pasando muy bien.

-Jesús, no entiendo nada.

Me mandas a tomar viento, ¿y ahora te haces la víctima?

¿Qué pretendes?

-Veo que no solo me toca recoger a su exesposa,

también debo entretenerla.

-Solo tiene que llevarla a mi despacho

y esperar a que yo llegue.

Esta es ella.

-No solo es culta y refinada,

también es una mujer muy atractiva.

¿Y dónde vas a vivir ahora?

-Creo que pasaré una larga temporada en España.

Llevo demasiado tiempo fura.

-Yo estoy pensando en cambiar de aires.

Igual puedes ayudarme a elegir destino.

-Dime lo que necesitas.

Intentaré ayudarte.

-Van a organizar otro "speed dating"

en la cafetería debajo de casa de mi madre.

-¿Tú sabes lo que es un "speed dating"?

-Un evento de citas rápidas para conocer gente.

-María, ¿te animas a organizar uno?

-Déjame, yo no tengo cabeza para eso.

-Pues tiene un tirón enorme.

En esta cafetería los organizan con frecuencia.

Y mi madre me ha dicho que recaudan el triple.

En La Parra vamos a montar un "speed dating".

Un rollo de citas rápidas.

¿Os apuntáis?

Jo, con la ilusión que le hacía a María esto.

Para ella es importante no quedarse atrás.

-¿Me ves parecido con la señora Stone?

-No veo la relación.

-Ella era una mujer mayor

que conectaba cada vez más con hombres jóvenes.

-No sé la edad que tienes ni me importa.

Yo te veo radiante.

-Sergio me ha tratado estupendamente,

y tuvimos una conversación muy interesante.

-Sabía que te iba a agradar, por eso lo envié a recogerte.

Seguro que te pareció apuesto.

-Sí, pero no tanto como tú.

No hay ningún hombre que te haga sombra, querido.

-Tengo información sobre el caso de "El Pincho".

Cuéntame.

He hablado con un "confite" y me dijo que unos días antes de su muerte,

lo vio hablando con un tipo que se llama Rodrigo Jiménez,

alias "Goliat". ¿Quién es ese hombre?

Es un tipo que tiene antecedentes.

Estuve revisando su ficha policial.

Intenta localizar al tal "Goliat" para interrogarlo.

¿En qué estás pensando?

-En que vayamos a comisaría a contarlo todo.

Así, María entenderá por qué te alejaste de ella.

-La policía nunca creerá que actué bajo coacción.

-Si la policía descubre por su cuenta lo del atraco,

será mucho peor para ti.

-Si Toño se entera que lo he traicionado,

querrá vengarse.

Y él sabe dónde hacerme daño.

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Servir y proteger - Capítulo 326

17 ago 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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