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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 320 - ver ahora
Transcripción completa

¡Madre mía! ¡Qué macarrada!

He ampliado la imagen y he descubierto

que llevaba una chapa que ponía Acteon 2000 en la camiseta.

-¿Acteon 2000? ¿Qué es eso? -Un colegio mayor de universitarios.

-Tomás, te coaccionaron los veteranos, ¿verdad?

-Que no, joder. Estoy harto de que hagáis la misma pregunta.

-Y nosotros de que seas cabezón y niegues la evidencia.

-Voy a denunciar. -¿Lo dices en serio?

-Sí. Lo hago para sentirme mejor conmigo mismo,

pero también por mis compañeros del colegio mayor.

Aunque cuando denuncie tendré que largarme de allí.

-He organizado 12 puntos de control y nos llamarán en cada uno.

Llevan la mitad y han sido puntuales.

-¿El sellado de las lavadoras es seguro?

-Completamente.

Perdón. ¿Este teléfono es el tuyo? Sí. ¿Dónde estaba?

Estaba ahí fuera. Se te habrá caído.

(Puerta)

¿Habrá oído lo de las lavadoras? -No creo. Estaba esa puerta cerrada.

(Sirenas)

¡Quieto todo el mundo! ¡Las manos en alto!

¡Que nadie se mueva! Registren el interior.

Comisario Bremón, esto no parece una visita de cortesía.

Tenemos una orden de registro.

Tu padre se ha tirado toda su vida huyendo de nosotros.

Hace unas semanas le propuse que volviera a la banda

y se negó de plano, ¿entiendes?

-"No lo hagas, papá". Te lo pido por favor.

(RECHISTA) -¿Así me pagas que te deje hablar con él, eh?

-Pensé que nos iban a pillar.

Si la mercancía no está en las lavadoras, ¿dónde está?

-Lo sabrá a su debido momento.

Mientras, quiero hablar con Iker cara a cara.

Nuestra forma de actuar ha sido impecable

y tengo tantas ganas como tú de pillar a Somoza.

Eso es imposible porque no te ha quitado al padre de tu hijo.

Mi general, soy Lemos. Somoza me ha tendido una trampa.

Debemos activar el plan de contingencia.

Dame el arma y el móvil.

Sé quién es el traidor. Sorpréndame, entonces.

Es Tano. Lleva muchos años trabajando conmigo.

Jamás me traicionaría. ¿Ni para ayudar a su hermano?

Su hermano está en una prisión de Amberes.

-Eso no puede ser, me habría llamado.

-Yo mismo hice la llamada y esa información es cierta.

-Me la están jugando, patrón, me la están jugando.

Jamás he llamado a Bremón, ¿para qué?

Sabe bien que jamás haría nada contra usted.

-Eso pensaba hasta este momento.

No entiendo por qué Somoza te ha creído a ti y no a él.

Porque llevamos semanas fabricando

pruebas que demostraran mi coartada llegado el caso.

Técnicos del CNI "hackearon" su teléfono

añadiendo llamadas que pudieran implicarle

y que pareciera que fue él quien llamó a la policía

y negoció un trato para su hermano.

Pero el plan no implicaba su muerte, sino su detención por nuestra parte.

No podía imaginar que Somoza lo ejecutaría en el acto

y delante de mis ojos. No creí que fuera capaz.

(Música emocionante)

Sí que has salido pronto hoy. Sí. Necesitaba quemar energía.

Tampoco podía dormir.

Me he dado cuenta. No has dejado de dar vueltas.

Lo siento, pensé que no te dabas cuenta.

Como si no tuvieras bastante con Leo despertándote cada tres horas.

Ahora se ha quedado dormido. Le he dado la toma de la mañana.

Oye, ¿Esther no viene hoy? Sí, como todos los días.

Ya.

Entiendo que te resulta difícil que lo cuide otra persona.

Pero ayer me dijo María que si no te convence,

que tiene a varias canguros de confianza.

Iker, ¿quieres parar ya? ¿Yo?

No quiero que me hables de temas domésticos.

Quiero saber cómo te sientes tras lo que ocurrió anoche.

Alicia, prefiero no hablar del tema. Por favor. Siéntate.

(SUSPIRA)

Cariño, no puedes hacer como si no hubiera ocurrido nada.

Alicia, que no quiera hablar no significa que vaya a olvidarlo.

Voy a tener que cargar con ello. Hice que Somoza matara a Tano

y esa imagen no la saco de mi cabeza.

No eres responsable de nada de lo que ocurrió.

Somoza disparó, tú no apretaste el gatillo

ni le obligaste a hacerlo. No puedo actuar

como si no tuviese ninguna culpa. Somoza apretó el gatillo,

pero yo puse a Tano en el punto de mira.

Solo cumplías órdenes de tus superiores,

que son los interesados en mantener tu tapadera.

Es difícil de digerir, pero las cosas son así.

Hay que tomar decisiones complicadas para salvar la operación.

¿Sabes qué te digo?

Que estoy harta de la Operación Valentina.

¿Y te crees que yo no? Llevas meses jugándote el cuello.

Al final van a conseguir que acabes muerto

o, en el mejor de los casos, destrozado psicológicamente.

No quiero eso para ti.

Alicia, no puedo tirar la toalla.

Sabes lo que me ha costado infiltrarme.

Debo seguir adelante para acabar con Somoza

y con su organización. Con la organización tal vez sí.

Pero con Somoza puedes acabar hoy y no seguir infiltrado.

Iker, mírame.

Tú viste cómo mataba a Tano. Bastaría con tu testimonio

para juzgarlo por asesinato o por narcotráfico.

¿No quieres que lo juzguen por Rober y Jairo?

Por supuesto, pero no me los va a devolver.

No quiero que te pase lo mismo. Ya has sufrido con esto.

Llama a Fidalgo, intenta convencer a tus superiores, por favor,

pero debes detener a Somoza por asesinato y acabar con esto.

No sé, Alicia, puede que tengas razón.

Pero dudo que la casa piense como tú.

Descabezar la organización no es como desmantelarla.

La droga seguiría desde Algeciras a Europa pasando por Distrito Sur.

Dime que lo vas a plantear. Hazlo por nosotros, por favor.

Está bien, pero también tengo que pedirte algo.

Que no te dejes ver por Distrito Sur de momento.

¿Y eso por qué?

A Somoza no le hizo gracia que participaras en el operativo.

Te tiene atravesada. Qué bien. El sentimiento es mutuo.

Alicia, no bromees. Yo también estoy preocupado.

Debes mantenerte alejada. Cuanto menos sepa de ti, mejor.

No debí dejar que fueras.

No permitiré que te responsabilices por eso.

En cualquier caso, mantente alejada de Somoza

y nada de provocarle.

Está bien, no iré por el barrio. Daré un paseo con Leo por el parque.

Bien. Así me quedo más tranquilo.

No es que crea que vaya a hacer algo contra ti,

sería exponerse demasiado.

Pero Alicia, acabó con su mano derecha sin pestañear.

Ese tío es un asesino.

(Puerta)

¿Qué pasa, qué quieres? (RECHISTA)- Calla. Te he traído agua.

-Gracias. ¿Vais a ejecutarme?

-Bébetela ya antes de que venga Toño. Venga.

(RECHISTA) Tranquilo, tranquilo, tranquilo. No te vayas a poner mal.

Luego te traeré algo de comer. -¿Goliat? ¿Pero qué cojones haces?

¡Te dije que nada de comida ni bebida hasta nueva orden!

-Venga, Toño, no te pongas así, hombre.

Lleva sin comer nada desde ayer. No querrás que se nos desmaye, ¿no?

Además, ¿qué ganamos castigándole de esa forma?

-Que aprenda quién manda aquí. Espero no tener que recordártelo.

-Sabes que no hace falta, Toño.

Te seguiría al fin del mundo si es necesario.

Y David también sabe quién manda aquí, ¿verdad David?

-No parece que tenga ganas de salir de este agujero

porque si no, no le habrías dicho a tu padre que pasara de nosotros.

Yo fui muy generoso contigo dejándote hablar con él

¿y nos lo pagas así? Pues tienes lo que te mereces.

-Venga, vamos, Toño, no saques las cosas de quicio.

Fue una chiquillada, no sabía lo que hacía.

Además, el Chispas se va a unir a la banda.

Va a reventar esa caja fuerte para nosotros.

Bueno, al final de eso se trataba, ¿no?

-Claro que se trataba de eso. ¿Crees que hago esta mierda por gusto?

-Vale, ya está.

A ver si podemos terminar esto de una forma civilizada.

David sabe que lo hizo mal. -¿Sí? ¿Es eso cierto?

¿Vas a pedirme perdón por haberte pasado de listo?

-Sí. Lo siento.

Fue un calentón. No volveré a hacerlo.

-Bien. Eso está mucho mejor.

-Bueno, ¿puedo seguir dándole de comer y de beber, no?

-Vale, dale de comer y de beber.

Pero escúchame: que no se te olvide la lección, ¿eh?

-¿Cómo le aguantas? ¿No te dan ganas de mandarlo a la mierda?

-Escúchame, chaval.

Guárdate tus pensamientos para ti, esto no es un juego.

Por la cuenta que nos trae a todos. Toma.

-Gracias por dar la cara por mí. -De nada.

Intenta no tocarle los cojones porque tienes mucho que perder

y si pierdes tú, perdemos todos, ¿me explico?

Toño no se anda con chiquitas.

-Leí que mató a dos personas en el último atraco.

-Sí.

Haz todo lo que te pida si quieres seguir con vida, ¿vale?

-Está bien. Supongo que tienes razón.

-Sí, tengo razón.

Bueno, voy a traerte algo de desayunar.

Estarás muerto de hambre.

-¿Cómo te sientes sabiendo que has hecho lo correcto?

-Teníais razón. Me he quitado un peso de encima.

Ojalá hubiese conocido antes a esos sádicos.

-Raúl Contreras y Pablo Serán. Nuestros agentes han ido a por ellos.

Seguro que se terminarán las novatadas

ahora que hemos pillado a los cabecillas y a los veteranos.

-Los demás les ríen las gracias, pero ellos manejan el cotarro.

-No te preocupes.

Nuestros compañeros están hablando con el director del colegio mayor,

así que no volverá a mirar para otro lado.

-Ya verás como, a partir de ahora, hay más novatos que denuncian.

Tú has dado el gran paso. -Has sido muy valiente.

Sin tu denuncia no habríamos podido intervenir.

-Estoy cagado con que haya represalias.

-A la más mínima amenaza, tienes mi teléfono personal.

Nos llamas y te cubrimos.

-¿Seguro que no te quieres quedar unos días?

-Muchas gracias. Cuanto antes haga vida normal, mejor.

-¿Dónde te vas a quedar?

-Un compi de clase me deja dormir en el sofá hasta que encuentre algo.

Iré al colegio mayor a recoger las cosas

cuando los demás estén en clase. -Mucha suerte, Tomás.

Seguro que todo te irá muy bien. Puedes estar orgulloso.

-Gracias a ti, Fede.

Luego me apetecería invitarte a algo en La Parra.

-Estupendamente, sí. -¿Vamos?

-Ahora mismo, no, que tenemos que rellenar unos informes.

Tú vete yendo y en 20 minutos estoy ahí.

-Y luego me paso yo un ratito. -Perfecto.

-Bueno, también tienes que estar orgulloso.

Sin tu ayuda no habría dado el paso.

-Yo ya había tirado la toalla y tú me diste la confianza

para ir a por él. Le podía ayudar.

-Era evidente que este caso era muy especial para ti.

-Hombre, pues un poco, sí.

De alguna manera, me estaba ayudando a mí mismo.

Bueno, por lo menos al pringado que era yo el primer año de carrera.

-Olvídate del pringado, ¿eh?

Porque yo ahora mismo no lo veo por ningún lado, ¿eh?

No sé. ¿Tú, sí? ¡Adiós! ¡A trabajar!

-Buenas. -Hola, ¿qué te pongo?

-Sí, espera.

-Tranquilo. Contesta y ahora me dices.

(Móvil)

-¿Diga? Sí, ya lo he supuesto al ver la extensión,

pero no esperaba que me llamara el director personalmente.

Ya. Sí, yo le acepto su disculpa, pero llegan tarde, francamente.

Me las han hecho pasar canutas y no solo a mí.

Sí, le acepto la invitación, pero voy a estar mejor en un piso.

Adiós.

-¿Qué? ¿Ya te has decidido? -Sí.

Me he ganado el mejor desayuno que tengas.

-Muy bien. Te recomiendo el desayuno andaluz, si tienes hambre.

Lleva café, un zumo de naranja y pomelo y hierbabuena muy bueno,

unas tostadas con jamón y tomate

o, si prefieres algo más castizo, también tengo churritos.

-¿Sabes qué te digo? Que me pongas las dos cosas.

Ayer casi no cené, tenía el estómago cerrado,

pero hoy estoy que me salgo. -Ya veo, ya.

¿Y eso? ¿Celebras algo?

-Sí, que he ayudado a mucha gente, empezando por mí mismo.

-Pues marchando ese merecido desayuno.

Siéntate donde quieras y ahora te lo sirvo.

-Vale.

Por eso tenías preparado ese plan de contingencia, ¿no?

Que haría pensar que Tano era el chivato.

Tras la redada fallida,

no había otra forma de mantener la confianza de Somoza en mí.

Busqué un cabeza de turco y Tano era el idóneo.

No solo por su cercanía con Somoza, sino también porque tenía un móvil

para traicionarle: ayudar a su hermano.

Pero no contábamos con que pudiera ejecutarlo en el acto.

Su declaración hubiese sido crucial en el juicio contra Somoza.

Iker, no me gusta el cariz que está tomando esta investigación.

Yo soy un comisario de policía.

Mi trabajo es detener a los que infringen la ley.

No estoy acostumbrado a estas maniobras de espías,

pero está claro que jugáis con otras normas.

Entiendo que esto le haga sentir incómodo.

¿Incómodo? Es mucho más que eso, Iker.

Acabas de contarme que has visto

cómo asesinaban a sangre fría a un hombre.

¿Y tengo que mirar a otro lado? Mi trabajo como policía

sería investigar ese asesinato y detener al culpable.

Y es lo que le voy a proponer al general Fidalgo,

detener a Somoza por el asesinato de Tano.

¿Y qué pasa con la Operación Valentina?

Va siendo hora de terminar con ella. Llegados a este punto,

es mejor detener a Somoza con el cargo que sea.

Por supuesto que sí.

Es lo que yo haría, pero ¿qué va a decir el general?

La Operación Valentina se montó para desmantelar todo el entramado

de tráfico de cocaína colombiana en Europa.

No creo que a Fidalgo le valga con un cargo de asesinato.

Intentaré convencerle. Iker, tienes todo mi apoyo.

Si necesitas que te respalde, solo tienes que pedírmelo.

Gracias, Emilio. Es muy importante saber que puedo contar contigo

después del fiasco de la operación.

Supongo que te contaron que tuve que contenerme ante Somoza.

No sabes cómo me cuesta morderme la lengua

ante criminales de su calaña, pero va en el sueldo.

No supe prever los movimientos de Somoza.

Creí que me había ganado su confianza,

pero no se fía ni de su sombra.

Debí haber valorado que era una trampa.

Iker, ese miserable es muy astuto.

Haremos bien en detenerle ahora que podemos.

¿Cuándo hablarás con Fidalgo?

Pronto. Mantenme informado.

Me gustaría quitarme este asunto cuanto antes.

Que lo disfrutes. -Gracias.

-Mira.

-¿Qué hacéis vosotros aquí? -Buscar a un chivato.

-¿Dónde estabas anoche?

-Mira, Raúl, no quiero líos. -¿Ah, no? Retira la denuncia.

-No, no pienso retirarla. Os merecéis que os caiga un buen puro.

A mí ya me habéis jodido,

pero los del año que viene no tienen que aguantar estas gilipolleces.

Sois unos mierdas.

¿Qué? ¿Vas a pegarme? No os tengo miedo, ¿eh?

-¿Se puede saber qué haces? ¡Que le sueltes!

-No te metas, estoy acostumbrado. -No quiero peleas. ¡Fuera! ¡Fuera!

¡Fede, ven aquí!

-¿Qué está pasando? ¡Me cago en todo lo que se menea!

-Estos dos han venido a buscar bronca.

Mira cómo le han dejado. -¿Estás bien, Tomás?

Dejadme que adivine. Debéis ser Raúl y Pablo, ¿o es al revés?

-¿Eres amigo de este pringado?

-Sí, soy amigo de este valiente y a mucha honra.

-Ahí va, lo que ha hecho, lo que ha hecho.

Fíjate, porque también soy inspector de policía, ¡payaso!

-No es inteligente venir a montar bulla al lado de una comisaría.

¡Par de idiotas! -¿Qué está pasando aquí?

-Vamos a ver. Podéis venir a comisaría por las buenas o las malas.

Yo no añadiría resistencia a la autoridad

a todos los cargos que tenéis en contra.

-¿Qué decís? ¿Venís?

-Venga. ¡Venga, valientes!

-Andando.

-Tomás, ¿estás bien? Ahora te pasas por comisaría

y añadimos agresión a la denuncia, ¿vale?

-Gracias, Fede. -Nada.

-Pero primero te secas y te tomas el desayuno, ¿eh?

Que te lo mereces. Invita la casa, claro.

Gracias, Fede. -Nada.

-¡Muchas gracias! Hasta luego.

-¿Qué pasa, Chispas? ¿Te he asustado? -¿Cómo está David?

-Bien. Mucho más obediente desde que lo he metido en vereda.

Alguien debe enseñarle modales a ese crío.

-¿Qué le has hecho, cabrón? (RECHISTA) -No me toques.

Como me toques un pelo, quien va a sufrir será tu hijo.

¿Eso quieres? -Por favor, dime que está bien.

-Está bien, pero anoche lo mandé a la cama sin cenar

y sin beber una gota de agua.

-Como le hayas hecho algo, te juro que...

-Ahórrate las amenazas.

Vamos a ver, estamos en el mismo bando, ¿no?

¿O lo que te dijo ayer tu hijo te hizo cambiar de opinión?

-No, voy a hacer lo que me pides, así que acabemos esto de una vez.

-Muy bien. Está todo planeado. El golpe será dentro de dos días.

-De todas formas, necesito más información.

-Muy bien, esa es la actitud. Por fin un poquito de interés.

-Sí. Venga, dime de qué se trata.

-Vamos a entrar en el chalet de un tasador de diamantes holandés

a las afueras de Madrid.

-¿Diamantes? -Sí, diamantes para la eternidad.

Como en "James Bond". ¿A que suena goloso?

-¿Y seguro que la mercancía está en esa caja fuerte?

-Sí. El tipo tiene varias joyerías de lujo

y ya sabes que en ese mercado hay mucho material sin declarar.

Él tiene su tesoro particular en la caja fuerte de ese chalet.

-Ya, pero tendrá muchas medidas de seguridad.

Tendrá sensores de movimiento, perros, cámaras...

-No te preocupes por eso, está todo controlado.

Céntrate en lo tuyo, revienta esa caja

y vamos a tener en nuestras manos una millonada en diamantes.

¿No es maravilloso?

-Solo quiero tener de vuelta a mi hijo.

-Claro, eso también. Te he dado mi palabra.

-¿En serio? ¿Tu palabra? -Venga, Chispas.

Hazme una lista de los materiales y te lo voy a conseguir.

(SUSPIRA)

-Hola, qué hay.

-Oficial Iker. Bonito día, ¿cierto?

¿Qué está haciendo aquí?

¿Cómo que qué estoy haciendo por aquí, pues?

Dando un paseo por la vía pública.

Hasta donde yo sé, soy un hombre libre,

aunque hay gente que quiere hacerme trampa.

Acabo de hablar con el comisario y está que trina.

Si me acepta un consejo, mejor no provoque a la policía

paseando por aquí. Ese comisario estirado tuvo

que callarse su orgullo y pedirme disculpas públicamente.

A mí eso no me inquieta.

Le veo muy tranquilo. Es que estoy tranquilo.

Le metí un gol a la policía

y aproveché para limpiar mi organización.

Me sorprende que se lo tome tan bien.

Para ser sincero, no he dormido demasiado.

Mire, oficial, ¿cree que fue agradable saber

que Tano era una rata traidora? ¿Eh? ¿O usted cree que qué?

¿Que no me dolió saber que el hombre en quien más confiaba me traicionó?

No lo pongo en duda.

Pero me sorprendió la facilidad con la que prescindió de sus servicios.

Este negocio es así.

Así se le paga a los traidores y Tano lo sabía.

Suerte tuvo que fue rápido.

Pero ¿sabe qué es lo que me preocupa? Ni idea.

Que usted parece muy afectado, hombre.

Yo pensé que era un tipo bragado.

Después de todo, mató a Quintero a sangre fría, ¿cierto?

Estoy afectado, ¿cómo no estarlo?

Porque anoche me encañonaron por dos veces.

Primero Tano y después usted. En eso tiene razón.

Siento mucho haberlo hecho pasar por ese momento.

Le ofrezco mis disculpas.

Pero a veces eso es necesario para saber la verdad.

Disculpas aceptadas.

Ahora espero que sepa reconocer como se merece

que haya descubierto la verdadera manzana podrida de su organización.

Tano tenía información suficiente como para hundirlo.

Y por eso decidí no compartir con él

mi decisión de abortar el cargamento de las lavadoras.

¿Sabe? Reconozco que fue muy hábil al hacernos creer a todos

que en esos camiones iba un gran cargamento.

Son simples trucos que uno va aprendiendo en la vida,

juegos necesarios para limpiar lo indeseable, pues.

Ya veo, ya.

Bueno, ahora, si me disculpa, no puedo seguir hablando con usted.

O podemos seguir hablando esta noche en mi despacho.

Tranquilo, hombre. Después que usted se fue

yo mandé a limpiar todo eso y no quedan rastros de nada,

si eso es lo que le inquieta. Está bien.

Ahí lo veo a las diez.

Soy yo, mi general.

Debemos hablar de la Operación Valentina cuanto antes.

Sí, entendido. Mañana, entonces.

Ya está. Aquí tienes la lista de la compra.

-Vamos a ver: lanza térmica, obviamente,

mango portalanzas con válvula de seguridad.

Te estás volviendo finolis, ¿no, Chispas?

-También necesitaré un soplete de oxígeno acetileno,

una radial y bombonas de oxígeno, cuantas más, mejor.

Y también material de seguridad. Está todo ahí.

-¿Estás poniéndome a prueba?

-¿Quieres que reviente la caja de seguridad en el menor tiempo?

Pues compra todo eso.

-Tendrás todo lo que has pedido, no sufras.

-Ah, y otra cosa que no está en la lista, pero es indispensable.

-¿Qué? -Quiero ver a mi hijo hoy mismo.

-Ni lo sueñes. No voy a llevarte al sitio donde lo tengo escondido.

-Este golpe solo saldrá bien si confiamos el uno en el otro.

-Yo solo voy a confiar en ti si veo a mi hijo

y si compruebo que está sano y salvo, ¿estamos?

-Está bien.

Esta noche vendré a buscarte.

-Fíjate cómo venían que al meterlos en la sala de interrogatorios

se han venido abajo. -¿En serio? No los imagino.

-Ellos tampoco imaginaban el lío en el que se metían

hasta enumerarle los cargos:

vejaciones, amenazas, coacción, agresiones...

-Eran tan espabilados que colgaban las novatadas en internet

y le hemos tenido que sumar el delito contra la intimidad de las víctimas.

-Se pensaban que esto se podía solucionar

con una simple regañina de patio de colegio, vamos.

-La verdad es que ha sido decirle al más grandote de todos

que podía ir a la trena y se ha puesto a llorar.

-¿Pueden ir a la cárcel? -Bueno, sí, podría ser.

Pero en este caso me inclino por una buena multa.

Van a estar pagando durante muchos meses.

-Tú vas a terminar tu carrera y ellos seguirán poniendo pasta.

-Preferiría que hicieran trabajos para la comunidad

a ayudar a algún comedor social o recoger un parque tras un botellón.

Algo que les baje los humos. -No lo descartes.

Hay jueces muy creativos. Pero no van a ir al colegio mayor

porque el director se ha comprometido a expulsarlos a ellos dos

y a todos los que han participado en los abusos.

-Supongo que más vale tarde que nunca,

pero me ha llamado el director para disculparse.

Quiere que me quede en su colegio mayor.

-¿Y qué vas a hacer?

-Le he dicho que paso, pero igual me lo pienso.

-Mira, ahora puedes hacer lo que tú quieras,

para eso eres el héroe

que ha terminado con la lacra de las novatadas.

-Un héroe, dice. -Oye, ¿cómo que no?

Que ya hay tres compañeros tuyos que han denunciado

y seguro que vendrán más.

-Me conformo con que los del curso que viene no pasen por eso,

al menos en el Acteon 2000.

Casi me quitan las ganas de seguir estudiando.

-¿Sabes lo peor? Que ellos también sufrieron novatadas de críos.

Pero, en vez de rebelarse, continuaron con esta bazofia

y encima con más saña. -Es que esa es la excusa.

A cualquier burrada le llaman tradición.

Bueno, ya está olvidado porque, gracias a ti,

hemos pasado página, Tomás. -Gracias por animarme a denunciar.

-Pues nada, mucha suerte, aunque no la vas a necesitar

porque te va a ir todo estupendamente.

¿El chico con el que me he cruzado es el denunciante por las novatadas?

Afirmativo, jefa.

Acabo de leer el informe y habéis hecho un trabajo estupendo.

Enhorabuena. Gracias.

El mérito es de Tomás, que se ha atrevido a denunciar.

Pero alguien ha tenido que convencerle para eso, ¿no?

Según he sabido, no estaba por la labor.

Mira, ha sido cosa de Fede,

que ha llevado el caso con gran inteligencia

y con mucha sensibilidad también. -Tampoco es así.

Quiero decir, ha sido por tus consejos.

Tú eres la que más sabe hablar con las víctimas y esas cosas.

Veo que habéis hecho un gran trabajo en equipo.

Os complementáis. Seguid así. Me encanta, pareja.

(SE RÍE) Veo que te ha gustado, no has dejado ni las migas.

-No sé cuándo volveréis a darme de comer, así que...

-Vaya, hombre. O sea que te lo has comido por supervivencia,

no porque te haya gustado. ¡Venga, hombre, por favor!

Ese jamón estaba para quitarse el sombrero.

-Pasa de mí, ¿quieres? No estoy de humor para bromas.

Le vais a joder la vida a mi padre. -Bueno, míralo de otra manera.

Tu padre es un tío que daría la vida por ti.

Primero, se fue de la banda por tu bien

y ahora ha vuelto a ella por ti. Eso demuestra todo lo que te quiere.

-Precisamente. Va a volver a delinquir por mi culpa.

-No te culpabilices tú, tampoco es eso.

Además, esto va a terminar pronto, ya lo verás.

-¿Quieres dejar de darme ánimos? No me consuelas, joder.

Me tienes secuestrado. No te las des de majo conmigo.

No soy un crío al que puedas comprar con caramelos.

-Solo intento ser amable con el hijo de un amigo mío.

Si quieres que te trate mal, lo hago. -Quiero que me dejes marchar.

-No. -¿No te llevas tan bien con mi padre?

Libérame. Ayúdame a escapar. -No puedo hacer eso.

-Tienes miedo a Toño. -No le tengo miedo a nadie.

-Sí, sí le tienes miedo.

El fortachón Goliat se caga cuando tiene a Toño delante.

-Cállate. -Escúchame.

Lo haremos de forma que no se note que me has echado un cable.

-Pero ¿te crees que no se enterarán?

No te equivoques conmigo. Tengo tanta necesidad como Toño

de que tu padre nos ayude a dar ese golpe.

-¿Por qué?

-Porque no sé hacer otra cosa más que robar

y ya no tengo edad para aprender nada nuevo.

Además, no soy tan listo y he de rodearme de gente como Toño

para que idee golpes como este. -Nunca es tarde para cambiar.

Mira mi padre. Si él pudo empezar de cero, tú también puedes.

-Tu padre tenía una razón muy poderosa: tú.

Pero yo solo quiero tener una buena jubilación y se acabó.

Un último golpe y se acabó.

-Así que, en el fondo, eres igual que Toño, un vulgar delincuente.

-Bueno, y si es así, ¿qué? ¿Eh? ¡Sí, soy igual que Toño!

Solo quiero que tu padre se una a nosotros

y dar el golpe, nada más. Pero yo tengo más escrúpulos que él.

-Ya lo veo.

-Créeme que hay fronteras que yo no traspasaría.

(Móvil)

Sí, sí, todo bien, sí. ¿En serio?

Vale, muy bien, muy bien, sí. Adiós.

Creo que vas a tener suerte. Esta noche vas a ver a tu padre.

-¿Cómo? -No te puedo contar más, de verdad.

(SUSPIRA) -Aquí tienes.

-¿Cómo me lo traes tú? Habrás dejado la tienda sola.

-No, no pasa nada.

He puesto un cartel avisando de que volvía ya, así me da un poco el aire.

Bueno, y de paso te veo, aunque sea un momento.

-Anda, dame un besico a ver si se te alegra esa cara.

¿Qué pasa? ¿David sigue sin cogerte el teléfono?

-No. Anoche por fin puede hablar con él.

-Bueno.

-Sí, aunque de momento dice que no va a volver.

-¿Eso te ha dicho? -Sí.

-Bueno, se está haciendo el duro. Está en una edad difícil.

Seguro que unos días en el pueblo le hacen cambiar de opinión, verás.

-Sí, seguramente. -Que sí, hombre.

Cuando voy a Barinas me pasa eso. Vuelvo y lo veo todo con ojos nuevos.

Oye, hablando de Barinas, que está aquí mi amiga Fuen.

He quedado para cenar con ella.

Tiene ganas de conocerte, le he hablado de ti.

-¿Esta noche? -Sí, esta noche.

Venga, hombre, vente. Lo vamos a pasar fenomenal.

Te va a caer genial y se te va de la cabeza lo de David.

-María, lo siento, pero hoy no voy a poder.

-Y eso, ¿por qué?

-Debo hacer la contabilidad de la tienda.

Tengo muchas facturas que picar y que clasificar.

-¿Me lo estás diciendo en serio? Lo puedes hacer otro día.

-Sí, pero me había organizado para hacerlo hoy.

Además, María, no estoy de humor. -Vamos a ver.

¿No me dijiste que cuando te viera mustio te sacara a bailar?

-Sí. -Le digo a Fuen que no vamos a cenar

y esta noche nos vamos a despendolarnos.

-No, María, no hagas eso. Tú te vas a cenar con tu amiga.

Estaréis mejor las dos solas.

-Vamos a ver, ¿cómo vamos a estar solas mejor?

Eres mi pareja, ella mi amiga y quiero que os conozcáis.

-Te he dicho que no me apetece, ¿vale?

Me voy a la tienda, no sea que tenga clientes.

-Mujer, ¿y esa cara? -Yo qué sé, Paty.

Este hombre está más raro conmigo que un gato azul.

Entiendo que esté preocupado por David, pero vamos, no sé,

parece que me evita. -A ver, si está peleado con David,

no lo veo tan raro. -Pues eso es.

Anoche estuvieron hablando, algo han adelantado.

No es para que pase así de mí. -Tampoco creo que pase de ti.

Ha venido a traerte la compra y ha dejado la tienda sola.

-Ya, pero me ha dejado colgada hoy.

Dice que prefiere hacer la contabilidad.

¿Has visto una excusa más imbécil en tu vida?

-Venga, no exageres. No pasa nada porque no le apetezca salir hoy.

-Eso es, quería que Fuen y Jesús se conocieran.

-Ah, amiga, ya sé lo que te pasa.

Querías presumir de chulazo guapo, inteligente, simpático, bailongo...

-Hija, no sé a quién estás describiendo

porque el que ha salido por la puerta no se le parece mucho.

Tengo la sensación de que hay algo más aparte de David.

-Ya empiezas con tus películas. No, ¿eh, María?

Y no seas tan dura con él que no pasa nada

por no salir una noche y es mejor que te lo diga, señal de confianza.

-Eso creía yo, Paty, eso creía yo.

Alicia, apenas has probado la cena.

Venga, haz un esfuerzo, aunque sea por Leo.

¿Te traigo algo de postre?

No puedo pensar en comer cuando te reunirás con un asesino.

Ayer fue Tano y hoy podrías ser tú.

Si lo sé no te digo nada de esa reunión.

Como no me lo cuentes, no sé qué te hago.

No quiero añadirte más preocupaciones,

pero necesito que me apoyes en esto.

Debo seguir metido en mi papel y más ahora.

No puedo salirme del guion sin hablar con Fidalgo.

La verdad es que no es apropiado que hoy no te coja el teléfono.

Tampoco es tan raro.

No soy el único agente infiltrado ni esta la única misión.

Pero eres el único que me importas.

Cariño. No, Iker.

¿No ves que cuanto más tiempo pases, peor?

Aún estás a tiempo de coger a Somoza.

Miralles podría dar la orden. Quizá si Elías y tú os presentáis...

Alicia, esto no funciona así y lo sabes.

Ni Bremón puede tomar esa decisión sin contar con Fidalgo.

Son muchos meses trabajando en esto y muchos recursos invertidos.

No me hables como si fueras un burócrata.

Te hablo como un agente y sé que lo entiendes perfectamente,

a pesar de tu preocupación.

Mira, Alicia, mañana hablaré con Fidalgo cara a cara, ¿vale?

Le diré que es preferible detener a Somoza ahora que podemos.

Está bien, pero, mientras tanto, intenta ganar tiempo con Somoza.

Dile que has tenido que ir a urgencias

y no querías levantar sospechas. ¿Y que descubra que es mentira?

Ni hablar, Alicia. No puedo permitir que desconfíe de mí.

Tendría que salir ya.

La cita es en media hora y no conviene hacerle esperar.

Ayer estuviste a punto de morir. No vayas, tengo un mal presentimiento.

Sacrifiqué a Tano para mantener mi tapadera.

No puedo permitir que desconfíe de mí por un mal presentimiento.

Somoza está agradecido por descubrir a Tano como traidor.

No tiene por qué ocurrir nada y el peligro ya pasó, ¿eh?

No te confíes.

Bueno, tú no te preocupes, que todo saldrá bien, ¿eh?

(SUSPIRA)

(Puerta)

¿Cuándo se supone que vais a traer a mi padre?

-Tranquilízate, chaval. Toño acaba de llegar. Ahora bajarán.

-¿Sí? ¿Lo dices de verdad? ¿No estarás jugando conmigo?

-Confía en mí. -¿En un delincuente?

-Es la última vez que te lo repito. Yo soy tu único aliado aquí.

No vayas a hacer ninguna tontería, ¿vale? Tranquilo.

(Puerta)

-Ya hemos llegado. -Papá.

-¡David!

¿Cómo estás? -Bien, bien, tranquilo.

No me han hecho nada. -¿Seguro?

-Sí.

-Claro, le hemos tratado como a un rey.

Soy un hombre de palabra. Si cumples tu parte, yo cumpliré la mía.

-Papá. -Necesito estar a solas con él.

-Va a ser que no. -Venga, me has quitado el móvil.

Me has registrado entero. ¿Qué puedo hacer?

Solo quiero un poco de intimidad.

-Tampoco pasa nada por dejarles cinco minutos a solas.

-Está bien, cinco minutos. Portaos bien y aprovechad el tiempo.

-¿Qué? ¿Cómo estás? ¿Cómo te tratan? -Bien. Rodrigo es un tío legal.

Pero Toño se puso hecho un fiera

cuando te dije que no dieras el golpe.

-Sí, me lo ha contado.

¿Cómo se te ocurre decirme algo así con él delante?

-Es lo que pienso. No te dejes chantajear, papá.

-Ve a comisaría. Denuncia que me han secuestrado.

-No, eso no puedo hacerlo. Nos arriesgamos a que te maten.

David, ni sé dónde estamos.

-Calculé una hora de camino desde que me secuestraron en la estación.

Debe ser un sitio apartado, no se escuchan coches.

-Podría ser cualquier sitio. David, no voy a ponerte en peligro.

Si Toño se entera de que lo he traicionado,

no dudaría en cumplir su amenaza. -Papá, escúchame.

Tú conoces a toda la banda, no son tantos.

Aquí, además de Rodrigo, hay otro más. He oído sus voces.

No sé, la policía podría intervenir mientras Toño esté fuera contigo.

Igual Fede podría hacer su magia, localizar mi móvil o...

(RECHISTA) -Olvídalo. Toño es un tipo peligroso, ¿eh?

Sobre todo, no lo provoques. En dos días todo habrá terminado

y estarás a salvo. -¿Y tú, eh?

¿Dónde estarás tú? -Me da igual.

David, reventaría el Banco de España por ti.

¿No lo entiendes? -No quiero que lo hagas.

No quiero que te conviertas en un delincuente por mí.

-Escucha. Les ayudaré a hacer este robo, ¿de acuerdo?

Me dejarán libre y todo habrá terminado. Son solo dos días.

Tú ten paciencia y, sobre todo, no les provoques.

(Puerta)

-Se acabó el tiempo.

-Cariño.

Confía en mí, ¿eh? Nos vemos pronto. -Póntelo.

-Vamos.

-Oficial Lemos, estaba preparando un trago,

un ron para ocasiones especiales. No vaya a rechazar el traguito, ande.

Por la vida, pues, que está llena de sorpresas.

No siempre agradables,

pero supongo que forma parte del encanto.

Tenemos unas cuentas que saldar entre nosotros, ¿cierto?

Tranquilo, oficial. Aquí no ha pasado nada.

Todavía tengo gente profesional trabajando para mí.

Supongo que se habrán deshecho del cuerpo.

Perdóneme si me reservo los detalles.

Aquí no ha pasado nada, ¿no ve? Todo está limpiecito.

Aun así, tarde o temprano alguien en comisaría preguntará por Tano.

Echarán de menos a su informante y las sospechas apuntarán a usted.

¿Dónde se supone que está?

Pues en Colombia, ¿dónde más va a estar?

Tomó un vuelo esta mañana directito a Bogotá.

Sus compañeros lo pueden comprobar.

Uno de mis hombres tomó un vuelo con su pasaporte.

Veo que lo tiene todo bien atado. No puedo dejar cabos sueltos.

Fíjese la ironía de la vida.

Durante diez años fue Tano quien se encargó de limpiar las huellas

y ahora, mire.

Ahora son otros los que limpian las de él.

Así es este negocio. Así es.

Pero no me lo tome a mal. Le di su merecido a ese malparido.

Pero no quiere decir que no lo vaya a extrañar.

Prescindir de los servicios de Tano es como cortarme una mano.

Tano ya es historia.

Y usted va a subir de escalafón. Me lo ha demostrado y se lo ha ganado.

Pero antes hay unas cositas que me brincan de usted.

Tengo entendido que me investigaron a fondo

antes de su primera oferta de colaboración.

Por supuesto que sí, así fue.

Pero hay cosas de su pasado que no me cuadran.

¿El qué, si puede saberse?

Por ejemplo, me dijeron que aparte de ser un hombre bastante ambicioso,

era un hombre mujeriego también.

Me dijeron que en su trabajo anterior

había tenido líos de faldas con su jefe por su mujer.

Pero aprendí la lección y me estoy esforzando por sentar la cabeza.

Fíjese que eso no es lo que me han dicho.

Me han dicho que anda muy de cabeza de familia,

que anda bebiendo los vientos de la inspectora Alicia. ¿Está enamorado?

Con todos mis respetos, señor Somoza,

no me siento cómodo hablando de ello con usted.

Ya me imagino lo brava que se pondría ella si lo escucha.

Pero me inquieta que su amor por ella sea más grande

que el amor por el dinero. No se inquiete por eso.

Ya sabe que soy ambicioso.

La inspectora Ocaña está obsesionada conmigo.

Ella quiere verme en la cárcel.

Por eso me contradice que usted duerma con ella

y después esté haciendo negocios conmigo.

Bueno, no es tan contradictorio como detener camellos con una mano

y pasar sus alijos con la otra.

Verá, los dilemas morales no van conmigo.

Estar con ella me sirve para ganarme la respetabilidad en comisaría.

Eso está bien. ¿O pensaba que estaba loco de amor

por una mujer que acaba de tener un hijo de otro?

Ah, no, pues, hombre.

Uno ve cosas muy extrañas en este mundo.

Alicia no es ningún obstáculo para mis planes de futuro.

Mi único amor es el dinero.

La inspectora Ocaña es una mujer idealista

muy comprometida con la ley y con la justicia.

A mí no me cuadra con usted.

¿Cómo hará para explicarle el dinero que le va a entrar?

Bueno, ya me inventaré algo llegado el momento:

una herencia familiar, un premio de lotería...

De momento me lo guardo. No tiene por qué saberlo.

Eso me tranquiliza,

así no pienso que va a cometer una locura por amor.

Las mujeres han sido mi debilidad.

A saber si sigo con ella de aquí a que me retire.

La vida da muchas vueltas.

Fíjese Tano, después de tantos años, vino a traicionarme

por un hermano que ni siquiera veía.

Discúlpeme si pienso que me puede traicionar por lo que cree

que es el amor de su vida. El amor de mi vida es el dinero.

Ese nunca defrauda. Hablando de dinero,

pensaba que venía a cobrar un extra por lo de Tano.

Por supuesto.

Tenía pensado cómo me voy a encargar de usted.

¿No lo va a revisar? Me consta que es usted generoso.

Revíselo, hombre.

Cuente ese billetico, que hay un aliciente para usted.

¿A qué viene esto? Está bonita la foto, ¿cierto?

Esa la tomaron hoy.

Increíble cómo está de grande ese bebé, Leo, ¿eh? Grande y guapo.

Guárdese esa fotico porque los bebés crecen muy rápido.

No necesita amenazarme, Somoza, ¿y sabe por qué?

Porque estoy de mierda hasta el cuello por colaborar con usted.

¿No le he demostrado que soy de fiar?

Fíjese que Tano estuvo diez años conmigo

y fíjese cómo terminó. Como se le ocurra traicionarme,

no será usted quien pague las consecuencias,

sino la mujer y el bebé que están en esa foto.

Buenas noches.

(Puerta)

Veo que no se te escapa una, ¿eh?

Además del dinero, Somoza me dio esto.

Un pequeño aliciente, lo llamó él. ¿Te ha amenazado con hacernos daño?

Me dijo que, si le traicionaba, lo pagaríais tú y Leo.

Podríamos detener a Somoza por el asesinato de Cayetano Céspedes.

Somoza lo ejecutó ante mí.

Y podríamos probar que un falso Cayetano Céspedes

viajó a Cali desde Madrid.

Ha salvado su vida gracias al plan de contingencia, ¿verdad?

Sí, así es. No tuve alternativa, general.

¿No te cansas de fracasar intentando hundirnos?

-Acabaréis hundiéndoos vosotros solos.

Sois tan mediocres que no necesitaré mover un dedo.

-Habrá que verte a ti con ese gran bufete que piensas montar.

-¿De qué te estás riendo, payaso? -De ti y tus ínfulas de grandeza.

Los que aceptarán que los representes serán tus compañeros de prisión.

-Debería partirte la cara, imbécil. -Hazlo.

Enséñales a todos cómo eres, un violento, un criminal.

-Vaya y descargue en aquel muelle. Pronto llegarán más ambulancias.

No queremos que se nos acumule la faena.

-Hecho.

-Quiero que vaya a ver a Somoza y le pida perdón por el registro.

Un momento, ya me disculpé. Fue lo primero que hice

cuando vi que en esas lavadoras no había droga.

Sé que no fue plato de buen gusto.

Nos conviene tener a Somoza confiado y relajado.

y una nueva visita suya conseguirá ese objetivo.

-Alicia, ¿no saludas? Pasa de mí, ¿quieres?

No te estoy siguiendo ni nada así. Me sorprende verte por aquí con Leo.

Una comisaría no es el sitio más indicado para un recién nacido.

La calle tampoco es lugar para un asesino confeso.

Ya ves, el mundo tiene contradicciones.

El juez decidirá eso de que soy un asesino.

Tu prima es buena, ¿verdad?

Como abogada también, pero no me refiero a eso.

Pensé que quería brindar conmigo.

-Primero quiero ver qué tan imbécil es.

-¿A qué viene insultarme?

Si es por la ambulancia, no debe preocuparse.

Si alguien me pregunta, no sé nada. -No es por eso.

-¿He cometido algún error? -Usted me dirá.

¿Seguro que Somoza confía en ti?

Sí, pero debo ganar su confianza cada día.

Ya.

¿Y por qué hay alguien vigilándome desde esta mañana?

Soy policía, sé bien cómo funciona una vigilancia.

Esa camioneta de reparto lleva ahí desde las cuatro.

Hace dos horas le han hecho el relevo al conductor.

Si esos tipos no son agentes del CNI,

entonces tendrán que ser hombres de Somoza.

¿Qué pasa? ¿Habéis discutido o qué? -¿Discutido? Ojalá.

Por lo menos sabría lo que le pasa.

No, hija, que está últimamente que se ha cerrado en banda

y yo le pregunto qué le pasa y dice que nada.

-María, eso es porque ha peleado con David.

Cuando hablen y se arreglen, volverá a ser el de antes.

-No lo sé, lo dudo. Sé que no me está contando la verdad.

-Hola, -Hola, Elías.

-Hola, Elías. -¿Quieres volver a la cárcel?

Ya no eres ningún crío. -Basta ya.

Me verás como un viejo, pero no soy gilipollas.

Has cumplido tu condena, estás limpio.

Estás a tiempo de cambiar de vida. ¿No quieres probar otra cosa?

¿Y qué quieres que haga? ¿Montar una frutería como tu padre?

-Puedes hacer lo que te apetezca. Los cambios se consiguen paso a paso.

El primer paso que deberías dar es dejarme libre.

-¿Te importa esperar en una mesa y te pongo un café?

Que Jesús y yo estamos hablando. -Va a ser que no.

Tengo bastante prisa. -¿Por qué no vas a otra frutería?

A ver si te dan lo que buscas.

-¿De qué estás hablando? -No, espera, María.

Voy a despachar a Toño a la tienda y después regreso aquí y hablamos.

-No, despáchalo aquí. Los dos sabemos lo que quiere

y no son naranjas, precisamente.

-Pero ¿qué cojones le has contado? -Nada, nada.

-Nada, no, la verdad.

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Servir y proteger - Capítulo 320

08 ago 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. José Antonio Ugalde e I

    No repitan desde hace 2 semanas, como 15 minutos de la series de capítulos anteriores, PROYECTEN LO QUE VA CORRIENDO Y DÉJENOS VER LA HORA COMPLETA, Soy residente de Puerto Rico y soy fan desde el capítulo UNO 10 AGOSTO 2018

    09 ago 2018
  2. Aurora Prieto

    La cara de Iker cuando estaba amarrado en la oficina de Somoza fue de impacto (Que Buen trabajo) Hasta yo estaba sudando aqui en Miami. Somoza se que es venezolano pero que bien haces de colombiano, me encanta tu papel. Bendiciones a todos.

    09 ago 2018
  3. ELLIZA

    MUY FANTACIOSA COMO SOMOZA NO VA A SABER QUE IKER LO TRAICIONA SI VIVE CON ALICIA Y PREFIERE DESCONFIAR DE TANO PLOP!

    09 ago 2018
  4. Rosa Mrf

    No la veía , pero desde que está online, me he enganchado y no me pierdo ningún capítulo.

    09 ago 2018
  5. GLADYS MORA ESPINOZA

    No me permite ver el vídeo.

    09 ago 2018
  6. GLADYS MORA ESPINOZA

    No me permite verlo. No sé por qué. ..

    08 ago 2018
  7. Elisa ruiz aysa

    Muy buena

    08 ago 2018
  8. mercedes

    Es una serie que engancha. No me perdí ni un capítulo. Los guionistas son de una gran calidad, y los actores desde el principio, fueron seleccionados con mucho acierto. Gracias por entretenernos las tardes de cada día de la semana.

    08 ago 2018