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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 304 - ver ahora
Transcripción completa

Bueno, he pensado que estaría bien que les echara una mano,

sobre todo en los primeros días.

Ya no vas a tener que preocuparte porque no voy a estar sola.

Es la primera vez que cometo un delito.

-Un delito, no, cuatro: robo con violencia,

conducción temeraria, omisión del deber de socorro

y resistencia a la autoridad. Vas a pasar años en la cárcel.

Con esos cargos, el juez lo mandará a prisión preventiva.

Si quieres ayudar a tu hermano, mejor búscale un buen abogado.

Me junté con quien no debía y estoy pagando la imprudencia.

-No deberías estar aquí y menos con un compañero como Petrovic.

-No parece tan mal tío.

-Que no te engañen las apariencias, es muy peligroso.

-No voy a defender a nadie más del entorno de Somoza.

-¿Dónde están tus principios? ¿Los has olvidado?

-Los dejé en el despacho de tu jefe. Me avergüenzo de mí misma,

así que ni quiero ni puedo defender a nadie, ¿entiendes?

-Me están bombardeando con mensajes amenazantes

desde un número anónimo. -¿Eres tú?

-Me sabe fatal que me creas capaz de hacerlo.

-Sabemos de lo que eres capaz.

-Me da igual lo que me digas, me da igual que me amenaces.

-¿Qué dices? Estás como una cabra. Mira, que me dejes.

(SE QUEJA)

-Teresa, ¿cómo quieres que pase de alguien

que está mandándome mensajes amenazantes?

Y que se atreve a decirme que aún estás colada por ella.

-Pues pasando. Ya se cansará y se irá a Barcelona.

-No me esperaba esta actitud de ti.

-En los informes he pedido la revisión

de los procedimientos policiales. -Hay que incidir durante el alegato.

-Debo medir si nos conviene poner el foco sobre la inspectora Ocaña.

Podría parecer que es usted el que tiene animadversión hacia ella.

Sé que lo has pasado muy mal con todo esto,

pero trabajas para quien ordenó las muertes de Rober y de Jairo.

El momento decisivo ha sido cuando se ha puesto a destrozar a Alicia.

Ha continuado con la chapucera actuación policial de Distrito Sur.

Ha sido tan brillante que al juez no le ha quedado otra que soltarme.

¿Es como Fernando Quintero? Tiene buen fondo,

pero que ha tenido demasiadas cosas sobre sus espaldas.

Y, además, una enfermedad muy complicada.

Cuéntame, ¿qué tal fue la presentación? Quiero...

-Yo preferiría seguir por donde lo dejamos antes.

Me preocupa que Julio es hijo de Fernando Quintero,

con todo lo que eso implica.

Además, sufre una enfermedad que le puede acarrear problemas.

No lo saqué de la cárcel para que haga cosas personales.

Sabe muy bien lo que quiero, el dinero oculto de Quintero.

-Eso por descontado.

-Me gustaría que fuera a Transportes Quintero

y empezara a hacer las gestiones pertinentes.

-Desde el primer día que entré en la cárcel

no he hecho más que pensar en lo que haría al salir.

Comprenderá que el trabajo no está en las prioridades.

Brutalidad policial, coacción en el interrogatorio

y atentado contra la integridad moral.

Te comportas como un psicópata porque es lo que eres.

Tuve que defenderme de una amante trastornada, de un chantajista

y de una inspectora vengativa que quería encerrarme.

¿Estás bien?

¡No voy a parar hasta que ese cabrón vuelva a la cárcel!

(Música emocionante)

Ya puedes vestirte.

Entonces, me has dicho

que te has hecho esos golpes ¿cómo?

-Me resbalé y me caí en la ducha.

En casa estoy acostumbrada a que el suelo no resbale

porque le eché cemento antideslizante,

pero cuando me ducho fuera, pues me caigo con mucha frecuencia.

¿Tengo algo roto? Porque me duele bastante.

-No creo que tengas ninguna fractura, pero no te puedo asegurar

que no tengas alguna fisura en las costillas.

Te voy a dar un volante para que te hagas unas radiografías.

Lo que me preocupa es otra cosa. -¿Qué le preocupa?

-Creo que no me estás diciendo la verdad.

Cuando uno se cae en la ducha,

tiene una contusión del lado en el que se ha caído

y tú tienes varios hematomas en ambos costados.

Cuéntame, ¿quién te ha agredido? Porque es una agresión, ¿verdad?

¿Ha sido tu pareja? -No, yo no tengo pareja.

-¿Quién ha sido, entonces? Quien te haya hecho eso

merece que le denuncies. -No puedo denunciar.

-Estás en tu derecho de no denunciar, pero si no lo haces tú,

tendré que hacerlo yo. Es mi obligación

cuando hay una evidencia de agresión. -No, por favor.

Si la persona que me lo ha hecho se entera, me mata.

-Entiendo que estés asustada, yo lo estaría,

pero ¿no te parece que no está bien dejar pasar esto

sin hacer nada? ¿Que esa persona te pueda volver a atacar?

-Es policía. -¿Cómo? ¿Cómo has dicho?

-La persona que me ha hecho esto es policía.

-¿Dónde? ¿En los calabozos? ¿Estabas detenida?

-No, yo iba caminando tranquilamente y me asaltó y empezó a pegarme.

Yo pensé que me iba a matar y pasé mucho miedo.

No puedo denunciar, es que no puedo, no puedo.

-Tranquilízate, por favor. -Sí.

-Vamos a hacer una cosa. Mi mujer es una policía de este barrio.

Si quieres la llamo y te puede tomar declaración.

-No, la persona que me ha hecho esto trabaja en esa comisaría.

-¿Cómo? -Sí.

-¿Es una agente del Distrito Sur? -Mire, se lo agradezco,

pero ya vendré en otro momento a hacerme la radiografía.

-Espera, espera, por favor. Espera, tengo otra idea.

Vamos a llamar a un oficial de la Unidad de Familia y Mujer.

Ni te tendrás que mover de la consulta, ¿te parece?

Se llama Lola. Es una buena amiga, una persona de confianza.

Te va a tratar muy bien. ¿Confías en mí?

Espe, ¿me puedes pasar con Lola, por favor?

Lola, buenos días.

¿Podrías pasarte por la consulta? Tengo un caso para la UFAM.

Muy bien. Te espero.

-Cortadito con leche de soja por aquí.

-Gracias, Paty. -Oye, he visto las fotos.

Vaya sobrinito tan guapo que tienes. Está para comérselo, ¿eh?

-¿Verdad? -Sí.

Cuando se recupere, dile a Alicia que venga

y nos lo presenta. Quiero conocerle.

-Seguro que está deseando venir a presentároslo.

Bueno, voy a terminar de arreglar unos papeles.

-Sí, perdona si me pongo pesada. -No te preocupes.

-Buenos días. ¿Puedo sentarme? -¿Qué es lo que quieres ahora?

-Ya sabes lo que quiero. -¿En serio?

¿No te lo dejé claro anoche?

-Sí, anoche fuiste muy clara y desconsiderada.

-¡Vaya por Dios! Y yo que creía que lo había visto todo.

¿Ahora un matón a sueldo me va a dar lecciones de educación?

-¿Podemos empezar por bajar la voz? -Sí, eso sería buena idea, o mejor,

¿por qué no te vas y me dejas tomar el café?

-No me voy hasta que oigas lo que tengo que decirte.

Mi hermano necesita tu ayuda. -Mucha gente necesita ayuda.

-Ayuda legal. Ha tenido una defensa de mierda y te necesita.

A eso te dedicas, ¿no? A ayudar a la gente que te necesita.

-A eso me dedicaba hasta que tu jefe me convirtió

en la abogada de los criminales con dinero.

-Mo estamos hablando de Somoza ni de mí.

Estamos hablando de un chaval inocente que cometió un error.

-No voy a defenderle. -Escúchame.

Mi hermano es un buen chaval, quiere una vida normal.

Trabajaba en una fábrica de quesos... -Que sí.

Llegó a la capital, su ingenuidad le hizo juntarse con malas compañías

y se convirtió en un criminal,

pero es buena gente y está encarcelado injustamente.

Muy original, no lo había escuchado nunca.

-No es una historia original, pero es real.

A mi hermano lo contrataron de conductor.

Se enteró del atraco en el último momento y no puedo echarse atrás.

Le amenazaron. -Pero casi mata a un vigilante, ¿no?

-El vigilante se les echó encima cuando huían.

Él se hubiera parado a ayudarle, pero no le dejaron.

Escucha, no te digo que sea inocente, solo que necesita ayuda.

No quiero que se convierta en un criminal.

-Yo no me preocuparía por eso.

Si acaba siendo un criminal, encontrará trabajo muy fácilmente.

Contigo al amparo del todopoderoso Somoza.

-Te tenía por una mejor persona. -Yo también me tenía por eso.

-¿Cuándo te convertiste en una mujer amargada y resentida?

-Cuando tu amo y tú me obligasteis a enfrentarme a mi familia

para sacar de la cárcel a un asesino.

-¿Y ver a un inocente en la cárcel te hace sentir mejor?

Tú sabes lo que es estar alejado de la familia.

Diego es la única familia que tengo. Entiendo que me odies,

pero mi hermano no tiene la culpa de lo que haya hecho.

-Llama a este abogado de mi parte. Es un penalista de primera.

Él podrá ayudarle. A mí déjame en paz.

-Os dejo solas para que podáis hablar.

-Gracias.

¿Qué tal? ¿Cómo te encuentras? ¿Te duele mucho?

-Sí, la verdad es que sí. Esta mañana me ha costado vestirme.

Pensé que tenía algo roto, pero parece que no.

-Me ha comentado Antonio que te lo ha hecho alguien de mi comisaría.

Nora, quiero que sepas una cosa:

en la policía no toleramos estas cosas.

Sea quien sea el que te lo ha hecho, tendrá que responder.

-¿Y si me ve que voy a denunciar? No quiero tener otro encontronazo.

Solo con pensarlo...

-Mira, Nora, yo entiendo tu situación,

pero denunciar es lo mejor que puedes hacer.

Lo primero que harán es prohibir a ese agente que vuelva a acercarse.

La inspectora jefe va a estar de tu lado desde el primer momento.

-No lo sé.

¿Y si me vuelvo a cruzar con esa persona?

-No te lo vas a cruzar. -¿Cómo estás tan segura?

-Porque trabajo con víctimas de agresión

y las declaraciones se hacen a puerta cerrada.

Te prometo que no te voy a dejar sola ni un minuto.

(Sirena)

-Si estabas rezando, puedo esperar. -Déjate de estupideces.

Anoche me comunicaron que me van a trasladar.

Me llevarán a la cárcel de Estremera.

-Lo sé, hombre. Se supone que soy tu abogado.

También me avisaron a mí. -¿Por qué estás tan tranquilo?

No es que esté tranquilo, es que no podemos hacer nada por evitarlo.

-¿Para qué cojones te pago?

Se suponía que tenías dinero y plan para sacarme de aquí.

-Tranquilízate, por favor.

Sí, claro que tenía un plan.

Estaba todo a punto de caramelo, tenía tu pasaporte,

incluso un lugar donde esconderte la primera noche.

Solo faltaba organizar tu salida. Dos o tres días y estaba hecho.

-Hijos de perra.

-Es un imprevisto, le puede pasar a cualquiera.

Hay que tener paciencia, ¿estamos?

Esperaremos a ver cómo están las cosas en Estremera

y después veremos cómo se puede hacer desde allí.

-¿Conoces aquello? -La verdad es que no mucho.

-O sea que tendrías que empezar de cero.

Es una mierda. ¿Cómo no se ha dado cuenta antes?

-Lo único que podemos hacer es esperar.

-No, lo vamos a hacer hoy.

-¿Hoy? Pero ¿tú estás loco o qué te pasa?

No tengo tiempo de organizarlo y menos a plena luz del día.

-No me has entendido.

No te estoy diciendo que me tienes que sacar antes del traslado.

Lo harás durante el traslado. La furgoneta llevará una ruta.

Averigua por dónde va a ir. -Supongo que eso puedo averiguarlo.

Pero aunque sepa por dónde va a ir la ruta, ¿qué quieres que haga?

-Eso es cosa tuya, pero tiene que ser hoy.

-No lo veo claro.

-Me da igual cómo lo veas. Si lo haces hoy, te pago el doble.

Hemos terminado.

-Toma, a ver si te gusta esta infusión con un poco de miel.

Es mi favorita. -¿De verdad que no va a entrar nadie?

-Sí, no te preocupes. Siéntate. Vamos a estar tú, yo y Espe,

que nos va a ayudar a tomar declaración.

-Ya estoy aquí. Perdón por el retraso.

(Puerta)

-Nora, si te parece bien, vamos a charlar sobre lo que ocurrió anoche.

Sé que puede ser duro revivirlo todo, pero cuantos más detalles nos des,

más nos ayudas. -De acuerdo.

Pues yo estaba en mi hotel y quería ir a cenar.

Allí la comida no es gran cosa, así que me metí en internet

y vi que cerca había un mejicano con buenas críticas.

Fui para allá.

-¿Recuerdas el nombre del restaurante?

-La Cantina del Sur. -Lo conozco.

-Cené algo ahí yo sola y, al acabar, fue cuando ocurrió todo.

Yo estaba en una calle estrecha con un muro al lado

cubierto por una hiedra y allí me enganchó.

-El pasaje de San Gregorio.

-¿De qué hora estamos hablando? -Pues serían las 12 de la noche.

-¿Recuerdas cómo pasó todo? -Fue todo muy rápido.

Noté que alguien me cogía por la espalda

y me estampaba contra la pared. Apenas pude verle la cara.

Cuando quise reaccionar, empezó a darme puñetazos

como una loca. -¿Como una loca?

¿Estás diciendo que la persona fue una mujer?

-Sí, sí, fue una mujer. ¿No os lo había dicho ya?

-Eh, perdona que te haga una pregunta,

pero antes dijiste que no pudiste verle la cara.

¿Cómo sabes que era una mujer? -Por su voz cuando me insultaba.

Me decía: "Te voy a matar, hija de tal, hija de cual".

Bueno, por su voz y por su acento latino.

Sé que fue Nacha Aguirre.

-¿Nacha Aguirre?

¿Dices que la persona que te agredió fue Nacha Aguirre?

-Sí. -Pero ¿la conoces?

-La de anoche no fue la primera vez.

Ya me había amenazado en otra ocasión.

Qué bien huele esta casa, ya no me acordaba, ¿verdad, Leo?

Se ha quedado dormido.

Mejor, así tenemos tiempo de organizarlo todo.

¿Qué? ¿Contenta de volver a casa? Sí, mucho, la verdad.

¿No estás nerviosa? ¿Por qué?

Pues no sé, por el cambio, por el vértigo.

Esto es un gran cambio en la vida, cariño.

No, papá, estoy bien. Voy a ir a acostarlo.

(RESOPLA)

Has traído poco equipaje. Bueno, para unos días nada más.

Ya traeré más cosas, si eso.

Marcelino, espero que no te moleste que me instale aquí.

No, hombre, no, ¿por qué?

Supongo que te gustaría pasar con ella estos primeros días.

Eso no te quepa la menor duda, pero me quedo tranquilo

porque está con alguien que la quiere y la apoya.

Iker, cuídala, por favor. Ya ha sufrido bastante.

Por supuesto, Marcelino. Mi prioridad es hacerla feliz.

Tampoco creas que vais a estar a vuestro aire.

Pienso presentarme cada dos por tres.

Hace falta más de dos policías para impedir que achuche a mi nieto.

Bueno, voy a despedirme de Alicia y de Leo.

Buenos días, Nora.

Soy Claudia Miralles, inspectora jefe.

Buenos días. En primer lugar,

déjame decirte que siento mucho lo ocurrido

y que voy a llegar al final para aclarar los hechos.

Y para eso necesito confirmar algo. ¿El qué?

Acusas a la oficial Nacha Aguirre de agredirte sin mediar provocación.

Sí, es lo que acabo de decir en mi declaración.

¿Qué ocurre? ¿Lo tengo que repetir? Es una acusación muy seria.

Quería comprobar si lo tienes claro. Yo sí que lo tengo claro.

La que parece no tenerlo claro es usted.

Lo sabía, sabía que no tenía que denunciar, lo sabía.

-Nora, no te preocupes.

Nadie está poniendo en duda tu declaración, ¿de acuerdo?

Escucha, Nora. Estoy segura de que Lola ya te habrá explicado

que necesitamos que nos des el máximo de detalles posibles

para la investigación

y repetir preguntas forma parte del procedimiento habitual.

Lo entiendo. Pues adelante, pregunte. Bien.

¿Algún vecino o transeúnte presenció la agresión?

No, eran las 12 de la noche. Esa mujer sabía lo que hacía.

Bien.

Has dicho que Nacha te había amenazado con anterioridad.

¿Puedes contarnos esto, por favor? Ayer en el bar de enfrente.

Me dijo que me largase de Madrid o me iba a arrepentir.

Yo me encaré, pero ella me empujó y me tiró al suelo

y ahí sí que había una testigo, la camarera.

-¿Nos la puedes describir? -Era una chica jovencita.

Delgada, muy alta con el pelo ondulado.

-Paty. Luego hablamos con ella. Una pregunta más, Nora.

¿Por qué crees que Nacha querría agredirte de esa manera?

No sé, pero se lo tendrá que preguntar a ella.

No dudes que lo haré, pero quiero saber tu opinión.

Hace algún tiempo, fui pareja de Teresa en Barcelona.

Teresa Ronda, la psicóloga. Sí, sé quién es.

Es la actual pareja de Nacha, ¿no? Sí.

Bueno, cuando llegué a Madrid, lógicamente, la llamé. Somos amigas.

Pero se ve que a Nacha no le gusta que su novia se vea con su ex.

Me dijo que me largase de Madrid o me iba a arrepentir.

Está claro que iba en serio.

Te tendrás que acostumbrar a que mi padre sea pesado.

No pasa nada. Ha sido muy amable. Incluso nos hemos tuteado.

Ah, bueno, eso es todo un logro.

Oye, ¿por qué no le has dicho nada de lo de Sergio Mayoral?

Porque si se lo hubiera contado, habría ido a partirle la cara

y no quiero amargarle. Está muy contento de ser abuelo.

Sí, se le veía feliz

y me alegra que apruebe nuestra relación.

Para mí es muy importante. Para mí también.

(SUSPIRA) Bueno, ¿qué? ¿Te preparo algo de picar?

Venga.

(Mensaje)

Venga ya. ¿Qué pasa?

Un mensaje de Menéndez. Qué pesado.

Que si le puedo ayudar con un caso que nos ha pasado Miralles.

(ESCRIBE) Que te he dicho que tengo el día libre.

Iker, no le digas eso. ¿Por qué no?

Porque deberías ir. Alicia, pienso quedarme contigo.

No te necesito todo el rato.

Si puedes resolver un caso, hazlo. No te va a llevar tanto.

Y luego, cuando vengas,

pues me haces la cena y un masaje.

Si eso no hace falta que lo pidas, pero...

Que no, vete. Iba a aprovechar para dormir ahora que Leo está dormido.

¿Eh? Está bien.

Pero vuelvo en cuanto puedo, ¿eh?

Oye, no te perdono el masaje.

¿Qué está tratando de decirme? -Voy a necesitar más tiempo.

-Y yo voy a necesitar que usted concrete más.

-Me he pasado la noche buceando en las cuentas de Quintero.

El dinero no está donde esperaba. -Mire, Mayoral,

si es una maniobra para ganar tiempo, le voy a recomendar

que ni lo intente, ¿oyó?

-A mí me interesa tanto como a usted encontrar ese dinero.

-No, "mijo", a usted le interesa más que a mí.

Yo puedo vivir sin ese dinero, en cambio usted,

su vida depende de ese dinero.

-No hace falta que me siga amenazando, señor Somoza.

Entiendo la naturaleza de nuestro acuerdo.

-¿Cuándo tendré mi dinero?

-Me gustaría darle una fecha, pero no le quiero mentir.

El contable que me sustituyó cambió el sistema.

El dinero no está en las cuentas que yo abrí.

-¿Va a poder recuperarlo, sí o no? -Por supuesto que sí.

Es más, si hay alguien que puede hacerlo, ese soy yo.

No va a encontrar a nadie que sepa más de evadir capitales

o crear empresas pantalla. Solo necesito tiempo para buscar.

-Pues tómese su tiempo para buscar, como usted dice.

Pero le voy a decir una cosa: mi paciencia no es infinita

y no me gusta discutir las cosas eternamente.

Si me llego a levantar pensando que me va a engañar...

-Ese día no veré ponerse el sol, ¿me equivoco?

-Exactamente.

(Puerta)

-Permiso, patrón. -Pase, Tano, ya estamos terminando.

Dígame, pues, qué necesita para recuperar el dinero.

-El ordenador del contable

y los papeles de contabilidad que estén en Transportes Quintero.

-Está bien. Yo le voy a proporcionar todo eso.

-Muy bien. Mientras, iré buscando un lugar donde instalarme.

-Otra cosa. Lo voy a repetir de nuevo.

No me vaya a tomar el pelo, ¿sabe? -Por supuesto que no. Buenos días.

-Espera. Necesito un favor.

Habla con los Carrillo. Quiero que protejan a Diego.

-Me encantaría ayudar, pero no serviría de nada.

No tienen mano en la prisión de Estremera.

¿No te has enterado?

A tu hermano lo trasladan esta tarde a Estremera.

-¿Por qué? -No te preocupes, hombre.

Tanto da una cárcel como otra.

-Patrón, necesito la tarde libre. Necesito hablar con mi hermano.

-Ya le dijeron que lo van a trasladar.

-Por eso.

-Para este momento ya le deben haber quitado las visitas.

-Aun así, estoy preocupado de que Petrovic le haya hecho algo.

-Tano, usted estuvo ayer con él y todo estaba perfectamente.

Tenemos trabajo y no quiero que se ausente más.

-Por favor, patrón. Tengo un mal presentimiento.

-Y yo he sido muy comprensivo con sus asuntos

y no quiero que interfieran en mis negocios.

Hoy nos llega mercancía del sur. Necesito que esté en su trabajo

y ese es en Transportes Quintero, ¿oyó?

No quiero repetir una orden nuevamente.

Váyase, hágame el favor. -A la orden, patrón.

-Pero mira esta. Es la última que te enseño.

-Ya, ya, ya. La infancia de tu nieto la tienes que vivir en 3D,

no mirarla a través del móvil. ¿Y qué? ¿Te tendrán de niñera?

-Eso espero. Estoy deseando que me dejen sacarle al parque.

-Cuidado. Un amigo divorciado dice que desde que saca a su nieto,

liga más que nunca. Dice que es como un reclamo para las mujeres.

-Buenos días, compañeros. -Perdón, señor Ocaña.

He intentado detenerle, pero... -No pasa nada, Miriam.

No te preocupes. Ya me ocupo yo.

-Bueno, ¿qué? ¿No me sacáis una copa, un purito?

-Espera a ver si no te sacamos a patadas.

¿Qué quieres? -Nada. Es una visita de cortesía.

Vengo a ver un piso aquí cerca y he pensado en ir a saludar

a mi querido amigo Marcelino y a su esbirro.

¿Qué tal, González? ¿Sigues trajinándote a la Jeny?

¿Qué era, peruana? -¡Te voy a partir la cara!

-Tranquilo, González. -Sí, mejor, no te vayas a hacer daño.

-Querías saludarnos, ya lo has hecho. Lárgate, aquí tenemos trabajo.

-Enhorabuena por el nieto tan guapo que has tenido.

Ha salido a la madre y no al garrulo de su padre.

-¿Qué? ¿Alicia no te ha dicho que fui a verla al hospital?

Claro, hombre. Ayer, en cuanto tuve ocasión.

La primera visita que hice. Le llevé flores y todo.

Ya veo que entre vosotros no hay buena comunicación.

Lástima. -¡Lárgate ya y déjanos en paz!

-Sí, hombre, sí, ya me voy.

Y respira hondo, que te va a dar un síncope.

Veo que mi salida de la cárcel os ha puesto nerviosos.

-Nerviosos, ¿por qué? Dentro de poco volverás a la cárcel.

Y esta vez por mucho tiempo. -No estés tan seguro.

Tengo una abogada buenísima. Se apellida como tú. Casualidad.

-¿Te quieres largar de una vez? -No me levantes la voz.

Deberíais estarme más agradecidos después de lo que hice por vosotros.

-¿Por nosotros, tú? Lo único que has hecho por nosotros

es dejarnos al borde de la ruina y darnos mala fama.

-Tuve la deferencia de cederos mi parte del negocio.

-Qué menos, para compensar el daño que nos has hecho.

-Sí, eso pensaba yo antes.

Ahora me doy cuenta de que, simplemente, fui débil.

Pero no me volverá a pasar.

Ahora tengo claro que la gente se divide en depredadores y presas.

Yo he decidido ser de los primeros,

vosotros me temo que sois del otro grupo.

Tendréis noticias mías muy pronto.

-Sí, te aviso cuando salga el camión de vuelta.

Lo vais a ver cuando llegue a Algeciras.

De acuerdo. Venga, anda. Chao.

Que pasen.

Buenos días. -Buenos días.

-¿En qué puedo ayudarles? -Soy el oficial Guevara, ¿se acuerda?

-Perfectamente.

-La oficial Aguirre y yo estamos investigando un alunizaje

que hubo hace un tiempo por el polígono.

-Sí, algo he oído.

Parece ser que uno de los guardias de seguridad salió herido.

-¿Es todo lo que ha habido sobre este caso?

-Ya saben que uno de los implicados era mi hermano.

-Exacto, sí. No deja de ser una buena coincidencia

que su hermano dé un palo en el sitio donde tiene su negocio.

-¿Está sugiriendo que tengo algo que ver?

-No, en absoluto. No le estamos acusando de nada,

le estamos brindando la oportunidad de que colabore

y comparta cualquier información que ayude a desvelar este caso.

-Pues yo no sé nada. -¿Nada en absoluto?

Quizá en alguna conversación que mantuviera con su hermano

comentaron sobre la seguridad de algunas empresas de la zona.

-Con el debido respeto, eso es una imbecilidad.

¿Por qué iba a involucrarme en un robo?

-Por cualquier motivo, Para proteger a su hermano.

-Para protegerle habría evitado que se juntara con los liantes

que organizaron el golpe y le engañaron para conducir.

-¿Por qué no lo hizo?

-Desgraciadamente, llevábamos mucho tiempo sin hablar

y créanme, no ha sido ningún plato de gusto

encontrármelo en el locutorio de una cárcel.

(Móvil)

-Sí, Miralles.

Sí, estoy con Nacha haciéndole una visita a Cayetano Céspedes.

"Elías, es urgente. Busca un sitio donde no te pueda escuchar Nacha".

Eh, ¿me disculpáis un segundo?

-¿Cuánto tiempo hace que no ha vuelto a ver a su hermano?

-Desde el funeral de mi padre. -Ya está. ¿Qué pasa?

Necesito que volváis a comisaría ya.

Tengo que hablar con Nacha de un asunto.

¿Qué ocurre? Pareces preocupada.

Te lo voy a contar, pero no le digas nada a Nacha.

"Debo ser la primera en hablar con ella".

Venga, a sus órdenes, inspectora. ¿Qué pasa?

-Bueno, eso es todo. Gracias por su tiempo, señor Céspedes.

Es probable que necesitemos volver a hablar con usted en breve.

Si me puede facilitar un número para localizarlo...

-No entiendo a qué viene este acoso. Está claro que no tengo nada que ver.

-De acoso, nada. Estamos cumpliendo con nuestro trabajo.

Si no está de acuerdo con nuestro trato

o la forma en que le hemos interrogado,

puede presentar una queja. Está en su derecho.

-Claro. Mire, lo que quiero es seguir trabajando,

así que les agradecería que se marcharan.

-Por supuesto. Que tenga un buen día.

-Igualmente.

-Venga, te dejo, que viene. Venga.

-Ya estamos. ¿Todo bien con Miralles? -Sí, todo perfecto.

¿Vamos a comisaría o qué?

-Claro. ¿Pasa algo? Tienes una cara...

-Tengo la cara de siempre. Venga, vamos. Venga.

-Que sí.

(Timbre)

-Hola. ¿Cómo te encuentras?

¿Qué quieres? ¿Puedo pasar?

Si vienes a por tu maleta, está ahí. Ah, gracias.

Pero venía a verte a ti y al niño, claro.

Está durmiendo en su cuarto.

Ya, entonces mejor no pasar, ¿no? No le vaya a despertar.

Sí, mejor. ¿Qué tal la cuna? ¿Le gusta?

Te acompañé a comprarla y te costaba decidirte.

Si no quiere nada más, estoy cansada.

Será mejor que te vayas. ¿Vas a estar así mucho tiempo?

Así, ¿cómo? Así de borde.

¿Cómo estarías tú si le hubiera hecho a tu padre lo que tú al mío?

Te dije que no quería defender a Sergio Mayoral.

No tuve más remedio, Somoza me obligó.

Y también a ponerme a parir ante un juez por hacer mi trabajo.

Te has enterado. ¿Que si me he enterado?

Me pueden abrir un expediente por las acusaciones de Sergio.

Espero que no.

Esto un juez no se lo toma a broma, ¿sabes?

Es lo que necesitaba para disfrutar de mi baja por maternidad,

una investigación de Régimen Disciplinario.

Lo siento mucho, Alicia.

Le dijiste al juez que Sergio y yo habíamos sido pareja

y que le manipulé para que se inculpase

movida por mi ánimo de venganza.

Esas fueron las palabras que usaste y ahora dices que lo sientes. Ya.

¿Quién te lo ha contado? ¿Quién crees?

Sergio vino a restregármelo al hospital.

Lo siento mucho, de verdad. No quería acusarte de nada.

Sabes que no tengo nada en tu contra, pero el juez no estaba receptivo.

Tuve que jugar esa carta. Si Sergio no salía libre...

Tu padre habría pagado las consecuencias.

Así van las cosas, ¿no?

Cuando alguien la caga, se va de rositas,

pero quien respeta la ley debe ser menospreciado en público.

Genial.

¿Podrás perdonarme algún día? No lo sé.

Ahora mismo no tengo ganas ni de hablarte.

No por lo que me has hecho, sino por lo que te haces a ti misma.

Estoy haciendo lo único que puedo hacer.

Renunciar a tus principios y asociarte con un criminal.

Será mejor que te vayas.

Esta mañana en La Parra, Paty me preguntó por tu hijo

y no supe qué decirle y eso no está bien, Alicia.

Sé que te he hecho mucho daño, pero somos familia

y ni siquiera sé cómo se llama mi sobrino.

Leo, se llama Leo.

Un nombre muy bonito. Gracias por decírmelo.

(Puerta)

-Oye, tú estás muy raro.

Desde que te llamó Miralles, no has abierto la boca.

¿Me vas a contar qué pasa? -No puedo.

-¿Cómo que no puedes? Somos compañeros y nos lo contamos todo.

-Pues cuéntame dónde estabas anoche sobre las 12.

-¿Yo? En mi casa, ¿por qué? -¿Estabas con Teresa?

-No, Teresa estaba por ahí con unas compañeras.

-¿Qué es lo que hiciste? ¿Qué estabas haciendo?

-¿Se puede saber a qué viene esto? -Intenta recordar.

¿Pediste pizza, llamaste a alguien o bajaste la basura?

-Mira, Elías, anoche llegué cabreada a casa

porque Teresa pasó de mí y necesitaba comentarle algo importante.

Llegué, me tumbé en el sofá, me bebí un poco de tequila

que nos habían regalado y me quedé frita. ¿Contento?

-No hay nadie que pueda testificar que estabas en tu casa.

Pues vaya mierda. -¿A qué coño viene esto?

-Te han denunciado por agresión.

-¿Me han denunciado a mí? -Sí.

-¿Quién? -Oye, mira, yo no te he contado nada.

Porque Miralles te lo quería contar en persona.

-Espera, espera. ¿De dónde ha salido esta historia?

-De verdad, no sé nada más. Miralles te contará más.

-Si sabes algo más, dímelo, no me dejes así.

-Es lo único que sé.

Si te lo cuento es porque somos compañeros.

Cuando entres, ante Miralles, pon cara de que no lo sabías.

-Vale. -Venga, vamos, nos están esperando.

-Sabes que no he cometido esa agresión, ¿no?

Lo sabes. -Claro que lo sé.

Me fastidia que no haya testigos que corroboren tu versión.

Sería todo más fácil.

-Esto tiene que ser un error. No sé de dónde ha salido esta historia.

-Seguro que es un error, pero debes enfrentarte a Miralles

y contestar a sus preguntas. Cuanto antes entremos, mejor. Venga.

Oye, eh, Nacha, yo confío en ti

y sabes que puedes contar conmigo para lo que quieras.

Así que si quieres decir que... -¿Qué?

-Que estabas conmigo anoche.

-¿Me estás ofreciendo mentir para ayudarme?

-No, compañera, te estoy ofreciendo mi ayuda incondicional, ¿eh?

(SUSPIRA) -Elías, muchas gracias,

pero no necesito que te metas en líos por mí.

No me hacen falta testigos.

Quien me haya denunciado, deberá traerlos él y no los tendrá

porque la única agresión que cometí anoche fue contra mi hígado.

Gracias. Vamos.

Esto no me gusta nada, Claudia.

Si no te gusta a ti, imagínate cómo se va a poner Ibarra.

¿Estamos seguros de que la denuncia es seria?

A ver, en condiciones normales yo apostaría el sueldo

a que Nacha no es capaz de hacer algo así, pero no sé.

Estoy desconcertada, la víctima parecía sincera

y los celos pueden ser un móvil.

Ya, pero los celos pueden ir en las dos direcciones.

Quizá la celosa sea la víctima y presente la denuncia para dañar.

Sí, ya lo he pensado, pero, no sé, hay que estar muy loca, ¿no?

Para ponerle una denuncia falsa a un agente de policía.

Además, tenemos un parte de lesiones y lo hizo Antonio.

Antonio cree que es sincera, claro. Sí.

La chica no quería denunciar, tuvo que convencerla él.

Y ese es un comportamiento muy típico

de una víctima por abuso de autoridad.

La verdad es que Nacha tiene su carácter.

El otro día la vi discutir en público con Teresa

y estaba fuera de sí. No digo que esto justifique nada, pero..

(Puerta)

Comisario, inspectora. Pasa, Nacha.

Elías, por favor, tenemos que hablar a solas con Nacha.

Me gustaría estar presente por si puedo echar una mano.

Elías, de verdad, no tiene nada que ver contigo

y te lo agradecemos, pero déjanos a solas.

Está bien. Te espero fuera.

(Puerta)

Siéntate, Aguirre.

¿Cuál es el problema, comisario?

Te han puesto una denuncia por agresión.

La víctima te acusa de haberla atacado ayer

a medianoche en el pasaje de San Gregorio.

¿Qué? Eso tiene que ser un error.

¿Nos puedes decir dónde estabas ayer a esas horas?

Sí. Estaba en mi casa.

¿Hay alguien que pueda corroborarlo? No dudo de ti, hay que comprobarlo.

Estaba sola, inspectora. Ni salí ni llamé a nadie.

Pues Nacha, tenemos un problema. Hay un parte de lesiones

y una víctima que te señala con nombre y apellidos.

Pues es su palabra contra la mía.

¿Quién es la víctima? Es una mujer.

Se llama Nora Muñoz, ¿la conoces de algo?

¡Está loca! ¿Cómo se ha atrevido a eso?

¿Qué relación tienes con esa mujer? Ninguna, absolutamente ninguna.

Es una loca que me manda mensajes en el móvil,

pero no tengo cómo demostrarlo. Sé que es ella.

Tuvo una relación con Teresa hace tiempo y está celosa de mí.

¿Y por qué no diste parte a tus superiores de esas amenazas?

Comisario, Nacha y Elías me comentaron algo.

Les dije que había que investigarlo, pero no quiso.

Lo siento, no le quise dar importancia.

Nacha, las amenazas son un delito.

¿Esto no lo explican en la academia o qué?

No nos alteremos. Además, este caso ya no lo llevamos nosotros.

Esto ha pasado a Régimen Disciplinario.

Así que lo mejor será que te tomes la tarde libre.

Pero ¿cómo que me tome la tarde libre?

¿Me van a apartar del servicio? A ver, Nacha.

Es solo mientras se aclara esto, no dramatices.

¡No estoy dramatizando! A ver, comisario,

hay una persona que me está acosando, usted me suspende del trabajo

¿y no me puedo defender? No te estamos suspendiendo.

Eso es lo que parece.

Nacha, te aseguro que ponerte a hacer aspavientos

y faltarle al respeto a tus superiores no te va a ayudar.

Te repito que no te vamos a suspender, ¿vale?

Solo tómate la tarde libre hasta que movamos ficha.

¿Qué me voy a tomar la tarde libre? Iré al juzgado a denunciarla

por calumnias, por acoso y por presentar una denuncia falsa.

Ni se te ocurra, ¿has oído?

Ahora te vas directa a casa y es una orden.

¡La zorra esa me está arruinando la vida!

¿Y no me está dejando defenderme? Basta, Nacha.

¡Te prohíbo que hables así de la víctima!

¿La víctima? ¿La víctima? No empeores más las cosas, Nacha.

Nora Muñoz, además de acusarte de la agresión,

dice que la empujaste ayer en público en La Parra.

Yo no le he puesto un solo dedo encima a esa mujer.

¿No es cierto que ayer tuviste una discusión con ella en La Parra?

Me provocó y le dije que me dejara en paz.

Ella asegura que la empujaste. ¡Es mentira!

Dice que hay testigos.

Muy bien, pues que vengan, que me los traiga

y que me lo digan a la cara.

-Bueno. ¿Qué estás haciendo aquí?

-Abrirte los ojos, si te dejas, claro.

-¿De qué estás hablando ahora? -Tu novia.

No la conoces tan bien como crees. -Ya, y tú sí, ¿no?

¿Me vas a contar el número que le montaste en el bar?

Ni te molestes, que ya me lo ha contado ella.

No puedo entender por qué eres tan manipuladora, ¿qué te pasa?

-Yo seré manipuladora, pero no voy dando palizas a la gente.

No sé si contártelo porque te ha lavado el cerebro

y la vas a creer a ella antes que a mí, pero bueno.

En fin, mira. Esto me lo ha hecho tu querida Nacha.

-¡Dios mío! ¿Te ha visto un médico? -Por supuesto que me ha visto.

-¿Me estás diciendo que te lo ha hecho Nacha?

¿Tienes algo roto? -No, parece que no.

Al parecer está curtida en dar palizas sin dejar secuelas.

A saber la de veces que lo habrá hecho para sacar una confesión.

-Siento mucho que te haya pasado esto,

pero me cuesta creer que haya sido Nacha.

-Claro, como nunca has visto a nadie volverse loca de celos, ¿no?

Seguro que has tratado a más de un paciente

y a más de dos que han perdido la cabeza por una persona.

-Sí, a pacientes, sí y a colegas, también.

-¿Cómo? ¿Me ves así y todavía piensas que soy celosa?

Por favor, ten un poco de confesión. -Va a llegar mi siguiente paciente.

No podemos hablar ahora, hablamos en otro momento.

-¿Me echas tras ver lo que has visto?

-Siento lo que te ha pasado y ojalá te recuperes pronto,

pero no me creo que haya sido Nacha, no.

-Sinceramente, más lo siento yo porque cuanto más tardes

en darte cuenta de que estás con una persona agresiva

y peligrosa, peor lo vas a pasar. -Ya.

-No me digas que nunca ha sido así contigo.

Teresa, haz el favor, ten mucho cuidado.

Es que no quiero que te haga daño.

-No me digas tonterías, ¿qué me va a hacer daño?

-No es ninguna tontería.

Yo ya he puesto esto en manos de la policía.

Tú verás lo que haces. -¿De la policía? ¿De qué hablas?

-La he denunciado por agresión.

Esa mujer es peligrosa. Hay que pararle los pies. Suerte.

(Puerta)

-Pero ¿qué cojones...? Vamos a bajar a ayudarlo.

¡Oiga!

¡Oiga! ¿Me oye?

Tómale el pulso. Voy a llamar a una ambulancia.

(Música de tensión)

-Enhorabuena. Venga, abre esto rápido.

Date prisa, a ver si va a aparecer alguien.

-¿Y con este qué hacemos? -Tranquilo, es un buen chico.

No ha visto nada, ¿verdad?

-¿Tú estás seguro? -Estoy seguro. Baja el arma.

Dame las llaves. Suerte, chaval.

-Te lo he visto en la cara. Pensabas que no iba a llegar a tiempo.

-Me ha llegado tu mensaje.

(Disparos)

-No dispares. Voy desarmado, tranquilo.

-¡No, por favor! No dispare.

-¡Coge la pistola! ¡Cógela!

-¡Quieto! No te muevas y no te haremos daño.

-Dame esto.

(RESPIRA FUERTE)

-No dispare. Espere.

Tengo mujer e hijos.

-¿Qué has hecho? ¡Dios!

Lo has matado. -Mejor no dejar testigos.

Este era mi único contacto en Madrid.

Además, hemos pegado un tiro a esta chatarra.

-El furgón. -¿Qué dices, niño?

No sé cómo estás vivo todavía.

Subir a esta furgoneta es como firmar tu sentencia de muerte.

Nos encontrarían enseguida. -Aquí no nos podemos quedar.

-Andando no llegaríamos lejos.

Necesitamos ayuda. ¿A quién tienes? ¿A quién podríamos llamar?

-¿Cómo? -Alguien te podrá ayudar, ¿no?

-No me metas en esto. Yo no he hecho nada.

-¿Ah, no? ¿Quién te va a creer?

Has hecho que este guardia esté muerto.

-Yo no he disparado.

-Mira, chaval, estamos en esto los dos. Me tendrás que ayudar.

¡Coge el teléfono o te juro que te mato!

-¿Hermano? Soy Diego. Estoy jodido, tío. Tienes que ayudarme.

-No le he puesto la mano encima a esa bruja. Es puro teatro.

-¿Les has contado las amenazas que has tenido y que sospechas de Nora?

-Sí y, claro, lógicamente, estaban cabreados

porque no denuncié antes. -Ya te lo dije.

Oye, ¿de la bronca en el bar no te han comentado nada?

-Sí, ya les dije que ella me provocó

y lo del empujón es otra argucia suya.

-Ha llegado a mis oídos que ayer hubo un altercado

en el bar entre Nacha y otra mujer y tú fuiste testigo de ello.

¿Me equivoco? -Bueno, algo vi,

pero no lo vi bien porque justo estaba sirviendo unas mesas.

-Sería muy útil para mí si trataras de recordar

y me dijeras lo que viste exactamente.

Han asaltado el furgón

donde trasladaban a Diego Céspedes y a Petrovic.

¿El mercenario que detuvimos en la frutería?

Un compinche de Petrovic le tendió una trampa a los guardias

que les trasladaban. Asaltaron el furgón.

Han caído los dos guardias y el compinche.

Señor Somoza, le he dicho a su secretaria

que con quien quiero hablar es con su hombre de confianza,

Cayetano Céspedes. -Debe estar en Transportes Quintero.

-Me he pasado por allí, pero ni está ni le esperan.

-Su hermano es un gafe.

No lo quiero cerca mío ni suyo porque trae mala suerte.

Además, no quiero a mis hombres involucrados con la justicia.

No quiero que tenga problemas, ¿me entiende?

Vaya a trabajar, pues y mire:

¿dónde estaba hace rato, que no me contestaba?

Tu paso por la cárcel no te ha mejorado en absoluto.

Al contrario, la cárcel es una gran forjadora de carácter.

Me ayuda a reflexionar. He comprendido, por ejemplo,

que fui víctima de una encerrona de sus hombres.

Me manipularon y me presionaron tanto que me confesé culpable sin serlo.

Eso lo dirá un juez.

Vais a pagar con creces todo el daño que me habéis causado.

Va a ir a por todas.

No te preocupes. Sabremos hacer frente a lo que haga falta.

No permitiré que ataquen a mis hombres.

Eres un gran comisario. Gracias, Lola.

Siempre estás ahí cuando te necesito.

Eso es lo que te pasa, que te gusta alguien.

Eso es, ¿no? -Pero si ya sabes quién es.

-Lola, por favor. No, ese no puede ser, Lola. ¡Ese no!

-El corazón manda.

-La denuncia es una mentira como una catedral.

-Tiene unos moratones horribles. Me han impresionado mucho.

-¿Has visto los moratones? -Sí.

-Claro, todo esto solo tiene sentido si tú te involucras.

-No, estoy involucrada porque lo está la mujer a la que amo.

-Pues quédate a mi lado y no dudes de mí, por favor.

-Tranquilízate. Vamos a llegar al fondo de este asunto

y tomaremos medidas. -Sí.

-¿Crees que pudo hacerse esas lesiones a sí misma?

-No, rotundamente, no.

Por las características de las lesiones

y donde están situados los golpes, imposible.

Alguien la tuvo que agredir. -Debía ayudarle, patrón.

-¿Qué le he dicho yo? ¿No se acuerda?

-A las seis sale un camión hacia Amberes.

Por favor, deje que se marche en él.

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Servir y proteger - Capítulo 304

16 jul 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. Silvia

    Porque aun no han puesto el capítulo 306

    20 jul 2018
  2. Marta

    vaya decepcion, mi hija y yo somos seguidores de la serie y estos dias con lo del tour nos esta fastidiando ya lo podian poner en la 2

    19 jul 2018
  3. Belen

    Hoy, día 19 pone en teletexto que Servir y Proteger (otra vez) después del Tour e indica a las 17.50 h. Lo van a poner seguro? O nos pasará como el otro día que, directamente, no la emitieron? Somos muchos los seguidores de esta serie y, hoy por hoy, es lo único que vemos. El deporte a TeleDeporte que para eso se llama así, no?

    19 jul 2018
  4. Francisco

    No me extrañaría que el gobierno y sus secuaces tengan algo que ver.Toda sería que deje bien a nuestra CNP no es bueno para ellos.

    18 jul 2018
  5. Maria

    Ayer no hubo servir y proteger? Pero hoy tampoco? O es que no me sale en la aplicación de rtve que es por donde lo puedo ver!! Menudo lío tenéis montaoo!

    18 jul 2018
  6. Raquel

    La han emitido cuando a acabado el ciclismo. Me parece fatal. El ciclismo a tdp!!! Si a mi no me gusta no tengo porque tragarmelo.

    18 jul 2018
  7. Alexander

    Que pasa hoy con Servir y proteger? En TVE Internacional estába anunciado a la misma hora de siempre sin embargo llego del trabajo y me encuentro con Españoles en el mundo... Si no van a hacer las cosas seriamente entonces mejor no la hagáis!!!!

    18 jul 2018
  8. Sarah

    Qué hace el Tour en la 1? Está programada la serie.Y en la 2 un documental.Pongan el Tour en la 2.Que fraude. PONGAN LA SERIE.Esto es para reclamar en FACUA,en atención al consumidor.

    18 jul 2018
  9. María

    Me parece un falta de respeto a tod@s los que seguimos la serie servir y proteger que la hayan dejado de emitir. El ciclismo a teledeporte. Me encata la serie y me gustaría que volvieran a emitirla en el horario de siempre.

    18 jul 2018
  10. Tilo

    Falta de respeto !!!obligar al televidentes mirar lo que a ustedes. Se les da la gana de pasar por su antena PREVENGAN que no van a pasar servir y proteger así podemos hacer lo que se nos da la gana!!

    18 jul 2018