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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 302 - ver ahora
Transcripción completa

¿Dónde lo tienen? Vale, gracias por la información. Te debo una.

-Es la primera vez que cometo un delito.

-Un delito, no, cuatro: robo con violencia,

conducción temeraria, omisión del deber de socorro

y resistencia a la autoridad. Pasarás años en la cárcel.

Con esos cargos, el juez lo mandará a prisión preventiva.

Si quieres ayudar a tu hermano, mejor búscale un buen abogado.

Suéltalo. Venga, ¿qué? -Me están bombardeando

con mensajes amenazantes desde un número anónimo.

(Móvil)

¿Hola? -"¿Por qué no te largas a tu país?".

-¿Quién eres? -¿Qué?

-Es una mujer. -¿Me estás acusando?

-No, te estoy preguntando porque quiero saber la verdad. ¿Eres tú?

-Me sabe fatal que me creas capaz de hacerlo.

-Las dos sabemos lo que eres capaz de hacer.

-Perdona. -Sí.

-¿Te puedo hacer una pregunta? -Ah, sí, claro. Dime.

-Verás, he venido a visitar a una amiga

y me gustaría tener un detalle con ella.

¿Sabes dónde podría comprarle algo por aquí?

-¿Has venido a este bar para abordar a Nacha?

-Bueno, si fueras una paciente te diría que tu mente ve una causalidad

donde solo hay casualidad. -Demasiada para mi gusto.

-Necesito comentarte un tema profesional.

-Si no es urgente, lo hablamos luego. -Sí. Perdón, lo siento.

Vosotras hablando de vuestras cosas y llego yo...

Qué corte, siempre soy inoportuna.

Esa fue una de las razones por las que no funcionamos como pareja.

-Bien, ahora nuestra estrategia sigue tres líneas:

cuestionar las pruebas, argumentar legítima defensa

y probar que el talio alteró su percepción de la realidad.

-Hay una cuarta línea de defensa que has olvidado,

Alicia. Estaba despechada, quería vengarse de mí.

Verme en la cárcel era una obsesión para ella.

Alegan que confesó en sede policial bajo coacción.

Eso es mentira, Claudia. Actué en legítima defensa.

Con la ayuda de tu prima lo voy a demostrar.

¿Qué tiene que ver Nerea en esto?

Te informo de que Nerea Ocaña es mi nueva abogada defensora.

Sabes que tenemos vigilada Construcciones S.Z..

Últimamente, hemos visto mucho a Nerea.

No sé, pensábamos que ese bufete nuevo

quería captar a Somoza como cliente, pero si no existe dicho bufete...

¿Es porque Nerea trabaja para él? Te quiero como a una hermana.

Cállate, cállate porque eso es mentira.

Alicia, por favor. Fuera de mi casa.

Nerea quiere pedir que se revise la investigación.

Argumentarán que Sergio confesó bajo coacción policial

acosado por la loca de su exnovia, o sea, yo.

Todo el mundo tiene un precio y Somoza ha pagado el suyo.

¿Crees que tardará en despertarse? -Creo que deberías marcharte.

Por lo que sé, Somoza te paga muy bien,

así que tu sitio está junto a él.

-Concéntrese en preparar la vista para que Sergio salga de la cárcel

y déjese de pendejadas.

Quiero que utilice todos los medios necesarios.

Todos, sin ningún tipo de reparo.

-No hace falta que me lo recuerde. Sé bien lo que tengo que hacer.

(Música emocionante)

Gracias.

Bueno, ¿y qué más ha pasado por comisaría?

Poca cosa. Lo típico. ¿Lo típico para un agente del CNI?

O para un oficial chulo

que cae rendido a los encantos de su inspectora.

Venga, va, cuéntame algo. ¿Tanto echas de menos la comisaría?

Mira, sí, lo reconozco, estoy enganchada.

(SUSPIRA) Bueno, pues ayer Elías y Nacha detuvieron a un chaval

sin antecedentes que le dio por juntarse con malas compañías.

¿Y qué hizo?

Un alunizaje en unos grandes almacenes de electrodomésticos.

Iba conduciendo él.

¿Es del barrio? No, es de un pueblo de Extremadura.

Llevaba poco por Madrid.

Así que dice que allí no tenía mucho futuro

y decidió venirse a buscarse la vida.

Y se ha encontrado con la cárcel. Sí.

Y lo más curioso es que ese chaval es el hermano pequeño de Tano.

¿El matón de Somoza? El mismo, sí.

¿Y cómo terminó el alunizaje?

Después de arrasar con lo que pudieron,

huyeron en coche, atropellando al guardia de seguridad.

Terminaron estrellados contra un semáforo.

El que iba de copiloto acabó en el hospital.

Tanto él como el guardia están fuera de peligro.

Sí que la ha liado el hermano de Tano.

Según su versión, dice que cometió el atraco

porque su compinche le obligó, pero no hay pruebas de esa coacción.

¿No están tardando mucho en hacerle las pruebas a Leo?

Alicia, han dicho que iban a tardar una hora y llevan diez minutos.

Bueno, me he acostumbrado a él y le echo de menos todo el tiempo.

Dentro de un mes estarás harta de cambiar pañales.

Pero tranquila, no te pienso dejar sola ante el peligro.

¿Y qué vas a hacer? Pues entrenar duro

hasta conseguir hacerme con el control de este artefacto y sí,

de este otro también, sí.

(Puerta)

Hola. Hola.

(Puerta)

¿Cómo estás? Bien.

¿Y el bebé? ¿Puedo verlo?

Se lo han llevado a hacer un chequeo rutinario,

pero está bien también.

Me gustaría hablar contigo un momento a solas.

Nerea, no creo que sea el mejor momento.

Alicia está un poco cansada y... Iker.

(Móvil)

Ayer vine a verte, pero tu padre no me dejó pasar.

Y te parece raro. No.

Me dijo que se te había adelantado el parto por mi culpa,

por la discusión que tuvimos en tu casa.

Mira, no sé si fue por eso, pero ya no importa.

¿Me vas a contar por qué trabajas para Somoza?

Supongo que si has venido será para contarme la verdad

porque no me creo que hagas esto por dinero.

Voy a contártelo todo desde el principio.

-Si me sigas trayendo este desayuno cuando no durmamos juntas,

tendré que reducir horas de consulta y ampliar las de gimnasio.

-No me importaría que por mi culpa hicieras un poco más de ejercicio.

-Eh, ¿perdona? ¿Tienes alguna queja sobre mi forma física?

-No, para nada. Si estás divina.

Es una forma de decirte que trabajas mucho.

-Mira quién habla. No predicas con el ejemplo, digamos.

-En eso tienes razón.

Siempre estoy trabajando un montón y con la mente ocupada

dándole vueltas a algo. -Sí.

Pero ahora no piensas en ningún caso.

-No. -¿Y se puede contar?

-Quiero saber por qué no me dijiste

que habías tenido una relación con Nora,

que había sido pareja tuya.

-Pensé que podía incomodarte.

-Enterarme por ella anoche no fue muy tranquilizador.

-Lo entiendo.

Si necesitas saber algo sobre nuestra relación,

no sé, pregúntame lo que quieras.

-¿Fue importante para ti? -Sí.

Al principio estábamos las dos muy ilusionadas y...

Pero bueno, esa ilusión se evaporó rápidamente.

-¿Y por qué? -Pues porque me di cuenta

que no iba a funcionar, por eso la dejé.

-Ya. ¿Y ella cómo se lo tomó?

-Mal. Me llamaba a todas horas, me escribía mensajes,

me montó algún número delante de mis amigos...

No sé, fue bastante horrible.

(SUSPIRA)

-Ya, ya. -¿Qué? ¿Qué pasa?

-Sí, que visto el historial de Nora, parece obvio que es ella

la que me está acosando.

-Lo pensé hace unos días. -¿Por qué no me dijiste nada?

-Porque quería hablar con ella y lo hice.

Le pregunté si te estaba escribiendo y me dijo que no.

-¿Y tú le crees?

-Me dijo que estaba muy feliz en Barcelona.

Está saliendo con una chica, Laia.

No sé, Nacha, quiero pensar que dejó atrás todo aquello.

(SUSPIRA)

-Teresa, no quiero que te lo tomes a mal,

pero creo que tu olfato como psicóloga

no te está sirviendo para valorar a tu ex.

-Ya.

(Timbre)

Hay pacientes que llegan tarde, otros puntuales

y Candela, que llega diez minutos antes.

-Mira, lo que nos hace falta para terminar esta conversación.

-Bueno, ¿intentamos vernos luego? -Sí, por favor. Es importante, ¿vale?

-Vale. -Venga, que tengas buen día.

-Vale.

No entiendo cómo no me lo has contado desde el principio.

Mi padre no quería que Marcelino supiera

que Somoza le había pagado la deuda.

Si te lo contara, te pondría en un compromiso.

El mismo en el que me pones ahora. Me da igual que se entere.

Me estoy sacrificando por él como para salvar su orgullo.

Alicia, solo quiero que entiendas por qué estoy haciendo todo esto.

Estaba entre la espada y la pared.

O trabajaba para Somoza o mi padre pagaría las consecuencias.

Nerea, tu padre es mayorcito para saber dónde se mete.

No puedes llegar a estos extremos por él.

Si solo se enfrentase a la ruina o a una pena de cárcel,

te aseguro que jamás habría aceptado trabajar para él.

¿Y a qué más se enfrenta?

Mi padre debía dinero a un prestamista muy violento,

Eric el Irlandés. ¿Y por qué no me lo contaste?

Desde comisaría evitaríamos que dañase a tu padre.

No creo que la policía tenga recursos para protegerlo 24 horas al día

y este tío no se conformaría con partirle las piernas,

habría sido mucho más grave.

Razón de más para ponerme sobre aviso.

La policía sí tenemos recursos y habríamos ido a por ese tal Eric.

No lo dudo, pero yo conozco mi trabajo

y sé lo lento que habría sido ponerlo ante un juez

y, para entonces, mi padre ya estaría muerto.

Alicia, te lo juro no tenía escapatoria.

Mira, Nerea, sé que lo has pasado muy mal con todo esto,

pero trabajas para la persona que ordenó matar a Rober y a Jairo

y que llena de mierda la vida de mucha gente por su droga.

(Móvil)

Sí.

-Señorita, ¿dónde está que no me atiende cuando la llamo?

-No he podido hacerlo antes. Dígame qué quiere.

-Saber si ya visito a Mayoral para ultimar los detalles de su defensa.

-Todavía no. Lo haré esta tarde.

-Déjeme recordarle que no está en un hotel, sino en una prisión

y los horarios de visita son limitados.

-No se preocupe, lo tengo controlado. -"Bueno, eso espero".

Cuando salga, quiero que venga a mi despacho.

Quiero la información de primera mano.

-Contaba con hacerlo.

No me digas que era tu nuevo jefe.

He sido una ingenua. Tenía la esperanza de que me entenderías.

Pues ya ves que no y no es solo esto.

Mañana vas a intentar sacar de la cárcel a Mayoral

y tu defensa se basa en cuestionar el procedimiento policial.

Así que lo siento, Nerea,

son demasiadas cosas y no te puedo perdonar ninguna.

Todavía no he podido ir a recoger las cosas de tu casa.

Intentaré hacerlo más tarde.

(Puerta)

(Sirena)

-¿Qué pasa? Nunca te alegras de verme.

-No te lo tomes como algo personal,

pero la visita que me hace ilusión es la de mi abogada.

-No te preocupes. Nerea vendrá a verte en un rato.

-Eso espero. Mañana me juego mi futuro.

Tenemos que cerrar algunos flecos de mi defensa.

Si vienes a darme algún recado de tu patrón,

suéltalo rápido.

-No, vengo por otro asunto.

Ayer entró un chico nuevo en la cárcel.

-No sabía que llevaras el censo de Soto del Real.

-¿Le has visto o no?

-Depende. ¿Qué pasa con ese chico? -Quiero pedirte un favor.

Quiero que estés pendiente de él. -Me encanta hacer favores

y no por altruismo, sino porque generan deudas

que se pueden cobrar más delante.

Sí, hay un chico nuevo y está muy asustado.

¿Quién es?

-Se llama Diego Céspedes. Es mi hermano.

-Lo de delinquir viene de familia. -No te hagas el gracioso, anda.

Él es un buen chaval. -Claro, por eso está aquí.

-Está aquí por juntarse con malas compañías.

Necesito que lo protejas aquí dentro.

-Deberías haberte preocupado por él antes.

-Mi hermano y yo no tenemos relación desde hace años.

Es más, cree que sigo viviendo en Colombia.

-La ha cagado participando en ese alunizaje.

Va diciendo que un tal Pulgas le obligó a hacerlo.

-Y debe ser verdad. Mi hermano es un buen chaval.

No quiero que se eche a perder aquí dentro.

-Está bien, le echaré un ojo.

Si veo que se mete en algún lío, te aviso.

Pero no me pringaré por él y menos ahora, que me juego la libertad.

-Con que me tengas informado, me vale.

-Cuenta con ello.

Pero tú grábate a fuego que me debes una.

Algún día me la querré cobrar.

-Doy fe, Felisa. Es precioso. -¿A que sí?

Es igualito que mi Rober, clavadito.

Mira, me sabe mal por Alicia, pero... -Mujer, a ella no le importa.

Cuando se quedó embarazada dijo que se iba a llamar como el padre.

-Bueno, pero ahora ya no.

-¿Ah, no? -No, le ha puesto Leo.

-Ah, pues habrá cambiado de opinión, pero Leo es un nombre precioso.

-Claro. Además, ¿qué más da cómo se llame?

Es hijo de mi Rober y ya está. -Di que sí, cariño.

Y ahora a disfrutar de tu nieto. -Sí, sí, sí.

Mira, luego por la tarde vuelvo al hospital a verle

y a decirle a Alicia que me llame para lo que necesite.

-Hola. -Hola, Felisa.

¿Qué tal todo? -Muy bien, Jesús. Muy contenta.

-Se te ve, sí, se te ve. -Bueno, me voy. Os dejo, ¿eh?

-Dile a Alicia que me alegro mucho, que enhorabuena

y que estoy deseando conocerle. -Descuida. Se lo digo de tu parte.

Hasta luego. -Hasta luego.

-Qué gusto ver a Felisa tan sonriente.

-Sí, ya le tocaba un poco de alegría

porque estos últimos meses todo han sido desgracias.

Lo peor para un padre es perder a los hijos.

-Desde luego. Y en el otro extremo está la mayor alegría del mundo,

verlos nacer. Cuando nació David, no me llegaba la camisa al cuerpo.

Estaba feliz de la vida. -Lo imagino, con lo padrazo que eres.

-Sí. Luego viene el cansancio, las preocupaciones...

Sobre todo porque tuve que cuidarlo solo.

Tenía miedo de no estar a la altura.

-Tú siempre estás a la altura, Jesús.

Como padre, como hombre, como pareja...

-Tú sí que sabes subirme la moral.

(Móvil)

-Ay, Felisa, que se ha dejado el móvil.

-Ah, vamos, no te preocupes. No tardará mucho en venir a por él.

-¿Cómo lo sabes? -Porque ahora ya no se llevan

las fotos de los nietos o de los hijos en la cartera,

las tienes en el móvil, así que seguro

que dentro de poco necesitará enseñárselas a alguien.

-Se lo voy a guardar.

-Siento haberme retrasado, pero me entretuvieron en la puerta.

-No pasa nada. Estaba besando mi virgen,

María Bistrica de Croacia. Soy un hombre muy religioso.

¿Eso te parece mal?

-No, ni mal ni bien, pero me sorprende.

Pero no creo que me hayas hecho venir para hablar de religión.

-Por supuesto que no. Bogdan me dijo que eras el mejor para este trabajo.

-Bogdan, ¿quién es Bogdan?

-¿Es seguro hablar aquí?

-¿Por qué crees que estudié derecho hace años?

Mira, ahora llevo tu defensa

y eso ampara el derecho de confidencialidad

entre nuestras comunicaciones.

Ninguna autoridad puede intervenirla salvo alguna excepción

que no tendrá lugar.

-Da gusto hablar con una persona tan astuta

y bien preparada como tú.

Dime, ¿qué podría hacer aquí dentro para facilitar las cosas?

-Mira, tienes que ser prudente, ¿vale? No comentar el tema con nadie.

Nunca se sabe dónde hay un chivato grabándote.

-De discreción voy sobrado, lo que me falta es la paciencia.

Dime, ¿cuándo tendría que estar preparado?

-Te iré dando más información poco a poco.

Hoy solo quería que nos conociéramos personalmente

y que me garantices que estás dispuesto a seguir adelante.

-¿Tengo cara de querer echarme atrás?

-No serías el primero. La operación conlleva riesgos

y me gusta que mis clientes me miren a los ojos

cuando me dicen que están dispuestos a correrlos.

-Pues yo lo estoy. Tras verte la cara, más todavía.

Adelántame algún detalle sobre la operación.

-Todavía manejo varias posibilidades.

Cuando escoja una de ellas, volverás a tener noticias mías.

-Mi virgen me ayudará a no desesperar.

-Ay, madre mía, espero haberlo dejado en el bar

porque como lo haya perdido... -Buenos días, Felisa.

-Hola. ¿Y tú quién eres?

-Julio, un compañero de trabajo de su hijo Jairo.

-Ya. El hijo de Fernando Quintero. -¿Cómo está usted?

-Pues mucho mejor desde ayer, la verdad.

Por fin la vida me da alguna alegría.

-Imagino que lo dice por su nieto. -Sí. ¿Cómo sabes que ha nacido ya?

-Me enteré de casualidad en La Parra, como pasan tantos policías...

-Claro, ya.

-Le hará ilusión ejercer de abuela, ¿no?

-Pues sí, pero me haría muchísima más que estuvieran aquí su padre

y su tío para celebrar el nacimiento de la criatura.

-Ya. Yo no conocí a Rober,

pero me imagino que era tan bueno como Jairo.

-Has heredado las costumbres de tu padre.

La última vez que le vi se daba golpes en el pecho

lamentando la muerte de Jairo, pero eso no hizo que me lo devolvieran.

-Mi padre también ha muerto, no sé si lo sabe.

-Lo sé, sí. Aprovecho para darte el pésame.

Pero, si te digo la verdad,

ojalá Dios se lo hubiera llevado a él antes que a mis hijos.

Al menos ahora estarían vivos.

-Mi padre no era un santo, pero apreciaba mucho a Jairo.

-Si le quisiera tanto, no le hubiera metido en la droga

y no le hubiera puesto de escudo entre él y el criminal colombiano

que está llenando el barrio de porquería.

Mira, Julio,

hace unos días te hubiera vuelto la cara por ser hijo de quien eres,

pero verle los ojos a mi nieto me ha hecho reconciliarme con la vida

y dejar atrás el rencor y, si me dejas, te voy a dar un consejo:

estate bien apartado de los negocios sucios de tu padre.

Olvídate de venganzas y de todas esas cosas de la droga.

Eso solo trae dolor y muertos. Hazme caso.

Y ahora es que me tengo que ir. Que tengas buen día. Adiós.

-Igualmente, Felisa.

-¿Estás bien, Julio? -Sí.

Solo estaba saludando a la madre de Jairo.

El nacimiento de su nieto le ha sentado bien.

-Por cierto, ¿qué tal en el hospital? -Muy bien, muy bien.

El niño es precioso y parece que no llora mucho, así que genial.

¿Y tú qué tal? -Un poco nerviosa.

Esta tarde es la presentación del trabajo.

-¿Por qué lo dices así? Lo llevas genial.

-Me quedaría más tranquila si le damos el último repaso,

por si he metido la pata. -Te digo que no.

Como lo llevas, sacarás una notaza. -Con aprobar me conformo.

¿Podemos ir a tu casa y darle otro repaso?

-Sí, si así te quedas más tranquila. -Sí.

-Hola, buenos días. -Hola, Jesús, ¿cómo estás?

-Bien. Si vienes a por tu ración de uchuvas, me acaban de llegar.

-Genial, pero quería aguacates. ¿Me pones cuatro?

-Sí, también me acaban de llegar. Voy a por ellos.

-Nora, no te había visto. ¿Qué tal estás?

-Yo muy bien, ¿y tú? -Bien también.

-No te creo. Seguro que Teresa te ha contado

lo que siente por mí y estás fatal.

Sí, has oído bien y sabes que tengo razón.

-La que no soporta que Teresa esté conmigo eres tú.

-Pobrecita, no tienes ni idea. Para que te enteres,

Teresa y yo tuvimos una relación muy intensa.

No fue un tonteo de cuatro días, fue algo muy especial

y sé que ella aún está colada por mí.

-Esa no es su versión.

-No te habrá dicho la verdad para no herirte.

Está deseando volver conmigo y su sueño se cumplirá pronto.

-Nora, por favor, deja de fantasear. -¿Crees que es una fantasía?

Es una verdad como un templo.

¿No sabes que donde hubo fuego siempre quedan rescoldos?

-Teresa con quien quiere estar es conmigo.

-Pobrecita, qué ingenua.

(LE IMITA) Estás empezando a darme pena.

-Es mutuo porque me estás empezando a resultar patética.

-¿Ya te ha ido con el cuento de que le gustan las relaciones abiertas?

Pues no te la creas.

Es una excusa para picar de flor en flor porque no me puede olvidar.

Me encanta ver el miedo en tus ojos.

Sabes que estás a punto de perder a Teresa y eso te da pánico, ¿verdad?

Cuanto antes lo asumas, mejor.

-Apártate, por favor. -No me da la gana.

-Nora. -Eh, tranquilita, ¿eh?

-Aquí tienes. ¿Estás bien?

-Sí, no pasa nada. -Yo ya volveré en otro momento,

cuando no haya gente tan desagradable por aquí.

-¿Cuánto es, Jesús? -4,50.

¿Seguro que estás bien? -Sí, todo bien. Gracias.

-Toma.

-Que tengas buen día. -Igualmente.

-Entonces, ¿no cambiarías nada del plan financiero?

-Para nada. Yo lo estoy viendo bastante bien.

Resulta creíble la estimación que has hecho de la liquidez anual

y la de mes a mes. -A mí me sonaba a fantasmada.

-Pero ¿qué dices?

Están en consonancia con la inversión y el plan de marketing.

En serio, no tocaría ni una coma.

-¿De verdad? -Que sí, hazme caso.

Así, como lo tienes, está genial y te confieso

que me da envidia que no se me haya ocurrido

ninguna idea mejor que la tuya. -Pues ya está. Acabado, entonces.

Y muchas gracias porque no solo me has ayudado con los números,

has conseguido algo mucho más difícil.

-¿El qué?

-Conseguir que no me dé vértigo pensar en la presentación

que tengo que hacer. -Lo vas a hacer genial, Olga.

Transmite mucha seguridad, no como yo,

que demostré ser un débil al ponerme al frente de la empresa de mi padre.

-¿Por qué dices eso? No eres débil. -Sí que lo soy.

No pude salvar Transportes Quintero de la quiebra

y muchas personas se quedaron sin sus trabajos.

-Hiciste lo que estaba en tu mano para sacarla a flote.

-No fue suficiente y tuve que malvenderlo.

-No te quedaba otra opción, Julio. Además, te recuerdo

que lo hiciste para salvar los puestos de trabajo.

-¿Y de qué me sirvió, Olga?

A Somoza le faltó tiempo para echar a Marisa y a los demás.

-Eso no es culpa tuya. -Sí que lo es.

Soy un desastre, no sirvo para nada.

-Julio, mírame.

No eres ningún desastre.

Entiendo que estés bajo de moral por lo que te ha pasado,

pero hiciste lo que estaba en tu mano, te dejaste la piel.

Y tendrás oportunidades de demostrar lo bueno que eres en el futuro.

Lo mejor está por venir. -Gracias por los ánimos.

Oye, ¿a qué hora es la presentación?

-Tengo el tiempo justo. Me voy a ir ya.

Pero si quieres, cuando salga, nos podemos ver, si te apetece.

-Claro, así celebramos que te habrán puesto una notaza.

-Si es por tu confianza, la presentación va a ser un paseo.

Muchas gracias. -No, gracias a ti.

-¿Por qué? -Por tu apoyo.

Todo lo que me estás diciendo me está ayudando mucho

a tener ganas de salir adelante.

Eh, perdona, me he dejado llevar.

-No me tienes que pedir perdón. No ha estado tan mal.

Si no me tuviese que ir, lo repetiría.

(Puerta)

-Por fin apareces. Llevo todo el día esperándote.

-No he podido llegar antes.

-Bueno, ¿qué? ¿Me van a dar la provisional o no?

-Voy a hacer lo posible porque así sea,

pero su caso no es sencillo. -Necesito certezas, abogada.

Mañana me juego mucho delante del juez.

-Mi posición tampoco es fácil.

También me siento como si estuviera en una cárcel.

-¿Qué tal si vamos al grano? ¿Has pasado por el juzgado o no?

-Sí, tranquilo, ya le presenté al juez los informes

pidiendo su libertad provisional.

Como le dije, he pedido la revisión de los procedimientos policiales

y he presentado nuevas pruebas periciales.

La más importante, la que demuestra la gravedad

del envenenamiento por culpa del talio.

-¿Qué más? -También he detallado la extorsión

a la que fue sometido el vecino por parte de Rafael,

la paliza que le dio y que el guardia civil que retiró la denuncia

era primo suyo. El trabajo está hecho.

Ahora solo queda esperar a que el juez se lo lea

y nos dé la razón.

-¿Nadie puede tantear al juez para ver cómo respira?

-Intentar influir en un juez por vías no oficiales

es una pésima idea y usted debería saberlo.

Tratamos de presentarle como una víctima del sistema. No le conviene.

-Durante la vista solo me queda poner cara de niño bueno.

Debo parecer más humano, ¿no? Vulnerable, desgraciado...

-El teatro tampoco le conviene.

Una sobreactuación podría ser muy perjudicial.

Confía en nuestra argumentación.

En ambos homicidios, actuó en legítima defensa.

Elena y Rafael le chantajearon y le amenazaron,

tenía miedo, un miedo insuperable

y sus facultades estaban alteradas por culpa del talio.

-Está bien. Solo tengo una pregunta más.

¿Cómo vas a plantear el alegato final?

-Todavía lo estoy puliendo, pero no dejaré títere con cabeza.

-¿Eso quiere decir que irás a por Alicia, verdad?

Deja claro que su animadversión hacia mí

vició este proceso desde el principio.

-En los informes por escrito ya he pedido la revisión

de los procedimientos policiales. Hay que incidir en ello

durante el alegato. ¿Le tienes miedo a tu prima?

-En absoluto.

-Pues deberás ponerla de vuelta y media delante del juez

y poner en duda su profesionalidad.

-Debo medir bien si nos conviene poner el foco sobre la inspectora

o podría parecer que es usted quien tiene animadversión hacia ella.

-Eso es una chorrada.

Ningún juez lo pensaría con los informes que has presentado.

En tu intervención debes cuestionar el trabajo policial

y dejar claro que Alicia me coaccionó.

-Comprendo que esté nervioso,

pero si quiere conseguir su libertad provisional,

mañana limítese a hacer su parte, que yo haré la mía, ¿entendido?

-Espera. Tengo que decirte algo más.

Tengo un mensaje para Tano.

Dile que su chavalín lo tiene crudo. -¿De quién habla?

-Que te lo cuente él, si quiere.

Dile que a su protegido le han puesto de compañero a Petrovic,

un mal bicho.

-¿Espera, ¿qué? ¿Te has morreado con Julio?

-Sí y ha sido supertierno. -"Madre mía".

No quiero ser quien te agüe la fiesta,

pero a tus padres no les va a gustar.

-Ya lo sé, pero a la que le tiene que gustar es a mí y me encanta.

Es que es tan guapo y tiene unos ojazos...

"Además, es superinteligente y muy buena persona".

-Sí, ya veo que estás coladita por él.

¿Para cuándo dices que es la boda? -Anda, déjate de tonterías.

Te dejo, que tengo que presentar el trabajo.

-Vale. Mucha suerte con todo. Luego me cuentas, ¿eh? Besito.

-¿A quién le deseabas suerte? -A Olga,

que tiene un trabajo que presentar y por su nueva relación.

-¿Y cómo lo lleva? -¿El qué? ¿El trabajo o la relación?

-Las dos cosas. -Lo primero, muy bien.

Y lo segundo, bueno, yo creo que va muy a tope.

-¿Por qué lo dices?

-Porque Olga ha tenido malas experiencias con sus novios.

Al principio todo iba bien,

pero le salían con unas cosas un poco chungas.

-Creo que Olga hace bien en no ir por la vida a la defensiva.

Se perdería muchas cosas.

-Ya, bueno, pero también hay que saber protegerse, ¿no?

-Sí, pero sin llegar a bloquearse

y tener miedo de empezar una relación.

Si dependiera de mí, yo volvería a salir contigo

y correría el riesgo de llevarme un palo.

-David, no me digas esto ahora. -¿Por qué no? Es lo que siento.

-Ya, pero tú y yo estamos bien, ¿no? -Sí, estamos bien.

Pero podríamos estar mejor.

-Ya, yo creo que todavía no estoy preparada.

Después de todo lo que ha pasado,

yo te necesito tener como amigo.

-Ya. -Entiéndeme, por favor.

-Sí, mejor dejamos las cosas como están.

Supongo que lo que nos toca vivir es una bonita amistad, que no es poco.

Nada, me voy.

Hasta luego. -Hasta luego y gracias.

-Ha sido un día agotador.

Yo no sé tú, pero estoy deseando desconectar y cenar algo.

Creía que no ibas a venir a buscarme nunca.

-¿Me has echado de menos? -Claro que sí.

¿Qué te pasa?

-Quiero saber si me has contado la verdad sobre Nora.

-Por supuesto. -Empiezo a tener mis dudas, ¿sabes?

-Dudas, ¿de qué tipo? -¿Sigues sintiendo algo por ella?

-Por supuesto que no, ya te lo dije.

Por favor, no empecemos a montarnos películas.

-No, no son películas.

Esta vez tengo motivos para empezar a estar mosqueada.

-Venga, ¿qué pasó? Ve al grano.

-No tengo dudas de que es Nora la que me acosa por teléfono

y esta tarde también lo ha hecho en persona.

-¿Cuándo? -Hace un rato, en la tienda de Jesús.

Te aseguro que no parecía esa mujer arrepentida

y rehabilitada de la que me estuviste hablando esta mañana.

-¿Qué es lo que ha hecho?

-Primero, decirme que aún estabas loca por ella

y usó un tono y unas formas fuera de lugar.

-Vaya, no sé qué decirte, no me lo esperaba.

-¿No me crees? -Por supuesto.

-Ah.

-No me esperaba que fuera capaz de llegar a ese extremo.

De verdad creí que estaba más centrada.

-Pues no, en absoluto. Tenía una mirada que daba miedo.

Y yo, Teresa, estoy acostumbrada a tratar con gente de la peor calaña.

-Sí. ¿Y qué piensas hacer?

-Llegados a este punto, lo lógico, denunciarla.

-Ya. ¿Y no hay otra solución?

-No. Además no es solo para que deje de amenazarme,

sino que hay que darle una llamada de atención a esa mujer.

Si se ha atrevido a amenazarme y a acosarme siendo policía,

¿qué no le hará a otras personas?

-Ya. Imagino que si la encuentran culpable, la condenarán

y tendrá antecedentes, ¿no? -Pues sí, como todo hijo de vecino.

-Ya. Nacha, a mí me gustaría hablar primero con ella.

Creo que si hablo con ella, la puedo convencer y va a dejar de acosarte.

Déjame intentarlo antes de denunciarla, por favor.

Déjame intentarlo.

Entonces, ¿en qué habéis quedado?

Pues en que hará la mudanza cuanto antes.

Yo no le he dado opción a quedarse en casa.

Y me parece normal.

Vivir con Nerea supondría una tensión innecesaria.

Sé que lo ha pasado muy mal con lo de su padre,

pero en vez de aceptar la oferta con Somoza,

tenía que habérmelo contado y juntas habríamos encontrado una solución.

¿En qué piensas?

Espero que Nerea no se vea envuelta en asuntos turbios

y tengamos que ponerle las esposas durante la operación.

Bueno, quien juega con fuego se acaba quemando.

Incluso aunque no cometa ninguna ilegalidad,

el hecho de ocultar información sobre un delito

la convertiría en cómplice.

Iker, prefiero no pensar en eso

y pensar que Nerea se alejará de ese hombre en cuanto pueda.

Bueno, pase lo que pase, no es tu responsabilidad, ¿vale?

Le aconsejaste bien y no te ha hecho caso.

Iker, ahora no estoy pensando en Nerea,

sino en mi hijo. ¿Por qué se lo llevan

cada dos por tres para hacerle tantas pruebas?

Alicia, ya has oído a la doctora, está todo bien.

Son los típicos chequeos que se les hacen a los recién nacidos.

Oye, todo va a ir bien con Leo, ¿eh?

Tengo mucha suerte de tenerte cerca.

¿Quién te iba a decir que el chulito que entró en comisaría

te estaría apoyando en esta ocasión?

Pues mira, eso no me molestaba tanto.

¿No?

Me molestaba que parecía que tu trabajo no te importaba.

Bueno, lo cierto es que, durante las primeras semanas,

no daba pie con bola. No, desde luego.

Y ese aparente desinterés reforzó la idea

de que podías ser un poli corrupto.

La fachada perfecta para no levantar sospechas

y que Somoza se fijara en mí.

Ni Hugo Ferrer hubiese hecho mejor papel.

Por cierto, ¿sabes que le estuvimos asesorando en una peli?

Algo me han dicho, sí,

pero no me dejaron claro si daba el tipo de galán tan bien como yo.

Tú eres infinitamente más interesante, dónde va a parar.

(Puerta)

Hola.

-Me ha dicho don Alejandro que le esperes aquí.

-¿Tardará mucho? -No creo. La reunión va a acabar.

Si necesitas algo, estoy fuera. -Espera. Tengo algo para ti.

-¿Para mí? -Sí. Un mensaje de Sergio Mayoral.

Me ha pedido que te diga

que tu protegido comparte celda con un tal Petrovic.

-¡Maldita sea! Ese tío es un animal. Le puede hacer la vida imposible ahí.

-¿Quién es tu protegido? ¿De quién hablaba Sergio?

-Señorita Nerea, disculpe la tardanza.

Tano, ¿nos deja solos?

Le ofrezco un cafecito. -No, gracias.

A estas horas... Si no, no duermo.

-Será que es la costumbre, pero nosotros, los colombianos,

nos podemos tomar un café a cualquier hora

y podemos igualmente seguir durmiendo.

-No es mi caso.

-Bueno, cuénteme, ¿cómo le fue con la visita a Mayoral?

-Bien. Le puse al día de los informes que remití al juzgado.

Como sabe, vamos a cuestionar las pruebas, alegar legítima defensa

y demostrar que el talio alteró su conducta.

-¿Cree que será suficiente para que lo dejen en libertad provisional?

-No me gusta hacer especulaciones. El trabajo está hecho.

Ahora depende del juez tomar la decisión que considere oportuna.

Puede que mañana, antes de la vista, ya la haya tomado.

-Ah, pero eso no debería ser así.

Deberían ver al menos el alegato final.

Por cierto, ¿tiene una copia para que me la dé?

-Todavía no es definitivo.

Voy a seguir puliéndolo hasta última hora.

-Deme un borrador. Quiero ver el enfoque que le está dando.

-Lo estoy redactando con argumentos sólidos,

aunque la última palabra es del juez.

-No me gusta que me toreen, señorita Nerea.

Aunque lo haga elegantemente como usted.

Aquí la pregunta crucial es la siguiente:

¿está dispuesta a cargar contra las actuaciones de su prima?

-Solicité al juzgado la revisión de los procedimientos policiales.

¿No le parece suficiente? -No, la verdad es que no.

Quiero exprimir al máximo esa baza

y si hay que poner en duda la profesionalidad de la inspectora,

pues se pone.

No me importa si es verdad o mentira que estaba obsesionada con él.

Me importa que funcione para que lo dejen libre.

-Haré lo que crea conveniente para sacar a Mayoral de la cárcel.

-Eso no va a ser suficiente.

Necesito garantías de que será convincente

para que lo deje en libertad y espero que cumpla.

No quiero dejar a su papito en manos de Eric, el Irlandés.

-Tengo buena memoria, no hace falta que lo recuerde.

-Eso espero.

Míreme a los ojos y dígame que no va a escatimar en calificativos

en contra de su prima en su alegato final.

-Haré lo que esté en mi mano para que el juez nos dé la razón.

Buenas noches.

-Antes no se le hacían tantas pruebas a los niños.

Se contaba que tuvieran los dedos de manos y pies y ya está.

Sí. Ahora quieren saber hasta de qué equipo será cuando crezca.

Oye, ¿por qué no vas a buscar a Leo? No quiero que se vaya sin verlo.

Que no, mujer, voy yo. Se lo pido a la doctora,

a ver qué me dice. No se preocupe, ya voy yo.

Si no consigo traerlo, monto un operativo y lo rescato.

Que no he venido solo a ver al niño. También vengo a ver qué tal estás.

Lo sé, pero gracias por decírmelo. Si es que, cuando das a luz,

pasas de recibir atenciones a convertirte en un cero

al lado de tu hijo. Conozco bien esa sensación.

Por suerte, me seguís mimando. Me siento muy arropada.

Como tiene que ser.

Y no hace falta que te diga que si necesitas cualquier cosa,

que te eche una mano, no tienes más que pedirlo.

Gracias, pero me podré manejar sola.

Lo que más me inquieta es el baile hormonal que empiezo a sentir.

Ay, ahora al menos se habla de eso.

A mí, cuando tuve a mis niños, nadie me advirtió

de lo fatales que eran las semanas tras el parto.

Me lo tuve que comer sola sin decir nada

para que no pensaran que era mala madre.

Yo no pienso disimular si estoy más cansada

o si no soy la persona más cariñosa y atenta del mundo.

Pero, por favor, ven a vernos.

Sabes que las puertas de nuestra casa están abiertas para ti.

Mira, precisamente por eso venía, Alicia.

No voy a poder ir a veros en los próximos días.

¿Y eso? Mi prima, la del pueblo,

que ha tenido un problema y me ha pedido ayuda

y yo después de lo bien que se portó conmigo

acogiéndome en su casa con lo de Jairo, no me he podido negar.

Y maldita sean las ganas que tengo de salir de Madrid

justo ahora, precisamente, con el niño.

Lo sé, Felisa.

Sé que te da pena no ver a Leo en unos días,

pero cuando vuelvas te vas a hartar de darle achuchones a tu nieto.

Y por mí no te tienes que preocupar.

Ya, sé que tienes mucha gente cerca que te ayuda.

Mi padre y Montse están muy pendientes

y los compañeros de comisaría, también.

Pero uno especialmente, ¿no?

Felisa, yo... Que no, que no.

No tienes que darme explicaciones.

Yo entiendo que eres joven y tienes que rehacer tu vida

y más después de lo mal que lo has pasado.

Sabes que pienso en Rober todos los días

y que daría lo que fuera porque estuviera aquí ahora mismo.

Madre mía, si estuviera aquí, con lo nervioso que era.

Estaría preocupado cuando se llevaran al niño a hacerle una prueba.

Pero estaría muy feliz. Tenía tantas ganas de formar una familia contigo.

Hay días que creo que

no puedo seguir adelante sin él.

Y no sé, a veces siento que... Alegría.

Es lo que tienes que sentir, alegría.

Estoy segura de que mi Rober, esté donde esté,

se siente feliz si tú estás feliz.

-¿Mandó llamar, patrón?

-Dígame, ¿qué estaba hablando con la señorita Nerea

cuando yo llegué? -Es un asunto personal.

-Ah, pues muy mal, Tano.

No quiero que la meta en sus asuntos personales.

Ella debe estar concentrada en sacar a Mayoral de la cárcel.

-Tiene razón, patrón. Lo siento. Fue un mensaje del propio Mayoral.

Me ha dicho que mi hermano comparte celda con Petrovic.

-¿No es el croata que le robó la mochila?

-El mismo. (RECHISTA)

-¿Aquí no separan a los presos por su peligrosidad o qué?

-En principio, sí, y aunque mi hermano

no tiene antecedentes, cometió un crimen violento.

Estrelló el coche contra el almacén de electrodomésticos.

La mala suerte es que le tocase Petrovic de compañero de celda.

-¿Y qué teme que pase?

-Que quiera vengarse de mí a través de él.

-¿Y eso por qué?

-¿Recuerda cuando quedamos en la iglesia

para intercambiar el dinero por la pistola?

Ese día había un operativo para atrapar a Petrovic.

-Hasta donde tengo entendido, salió ileso de eso.

-Sí, pero luego le cogieron.

Igual piensa que di el soplo para no pagar.

-Bueno, comprendo su preocupación.

-Solo puedo pensar en cómo lo estará pasando mi hermano.

-Haga lo que crea necesario para ayudarlo,

pero a la señorita Nerea no la involucre en sus cosas.

-Sí, patrón.

-Debe estar concentrada en sacar a Mayoral de la cárcel.

-Sí, señor.

-Menuda cara traes.

Parece que no ha ido bien la presentación.

-Así, así. (SUSPIRA) -No me lo puedo creer.

Tus profesores deben estar ciegos. Tu proyecto está bien.

Era una propuesta creíble, muy interesante.

Vamos, sería una caramelo para cualquier inversor.

-Yo también lo pensaba y más después de que lo repasases.

Pero me han dicho que no estaba para un aprobado.

-Lo siento, Olga, lo siento, no tendría que haberte ayudado.

Las empresas de hostelería no son mi fuerte y no estoy al día de ellas.

-Si no estaba para un aprobado es porque está para un sobresaliente.

¡Me han puesto un diez! -¿En serio?

-Y menos mal que no cambié absolutamente nada

porque han valorado el plan financiero.

-Me alegro un montón. Enhorabuena, te lo mereces.

Cuéntame, ¿qué tal fue la presentación? Quiero...

-Yo preferiría seguir por donde lo dejamos antes.

-No me parece mal.

Ya si eso me cuentas qué tal ha ido la presentación...

-Claro, he sacado un diez y hay que celebrarlo.

A tus padres nos les hará gracia que tengas una relación conmigo.

-No me hables de mis padres. -Es verdad, perdona.

Será mejor que... -Que nos dejemos llevar.

Te lo voy a explicar otra vez. Lo que me preocupa

es que Julio es hijo de Fernando Quintero,

con todo lo que eso implica.

Y sufre una enfermedad que le puede acarrear problemas.

Él necesita una relación estable para superarlo.

¡Mi hija no es una ONG!

Parece que sales con él para llevarme la contraria.

No sé ese empeño tuyo en relacionarte con él.

Mi madre, que me sigue tratando como si tuviese 15 años

y no ve que no soy una cría. -Ya.

Si yo la entiendo, no me gustaría que mi hija saliera con alguien como yo.

-El chaval, Diego Céspedes, que hemos detenido por el alunizaje,

es el hermano de Tano.

No recuerdo que haya venido a verle cuando estaba detenido.

Tano se enteró tarde de que su hermano estaba en un lío.

Además, el chaval parecía sincero, de verdad.

Pues síguele la pista al uno y al otro, que no me fío un pelo.

¿Cómo te metes en ese lío si nunca habías hecho nada?

-Me junté con quien no debía y pago la imprudencia.

-Me haré con un buen abogado para sacarte.

Se trata de mi hermano, Diego. Es un buen chaval

que ha venido del pueblo y se ha juntado con malas compañías.

-No voy a defender a nadie más del entorno de Somoza,

me da igual que sea santo, misionero o el Dalai Lama.

Se acabó la barra libre de defendidos.

He pensado en pedirme unos días libres

para estar con vosotros y echar una mano.

Yo creo que me las podré arreglar sola.

Además, ya me he hecho a la idea. Sí, ya lo sé.

No dudo que te las puedes arreglar. Dame la oportunidad y verás.

Venga, ¿qué me dices?

¿Eso es un sí? Nora es una antigua pareja de Teresa.

Las cosas entre ellas no acabaron bien.

Teresa y yo creemos que es mucha casualidad

que ahora que Nora está aquí, empiece a recibir anónimos.

-Me da igual lo que me digas, me da igual que me amenaces.

-¿Qué dices? Estás loca. -¿Acaso estoy mintiendo?

A mí me ha sonado a amenaza. -Déjame en paz, ¿sí?

  • Capítulo 302

Servir y proteger - Capítulo 302

12 jul 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. Elena Magallón

    En teledeporte q hagan el Tour! Ya van dos días sin los episodios de servir y proteger.

    pasado miércoles
  2. Lilia Berrocal

    No me parece serio no pasar la programación diaria como Servir y proteger 305 Esto no es bueno para su audiencia

    pasado miércoles
  3. piscis69

    He visto el encuentro en la web con Angel y Andrea y me han encantado.Són supersimpáticos y entre ellos hay mucha química.Me alegro .Quiero felicitarlos a los dos por el gran trabajo que realizan y a Angel quiero decirle que gracias a él me enganché de nuevo a la serie ,porque me aburría un poco.Y en cuanto vi¿al tal Iker con esa poca verguenza y tan lanzaillo ,pues que me enganchó.Y creo que no hay que comparar a los personajes,sino seguirlos , quererlos ,y aceptar sus cambios.Yo no controlo mucho las redes sociales ,por eso no puedo comunicarme contigo como quisiera ,pero si miras alguna vez esta página ,pues que sepas que tienes una gran admiradora en Malaga.Seguid los dos asi de simpáticos.

    12 jul 2018