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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 301 - ver ahora
Transcripción completa

Nuestra estrategia sigue tres líneas:

cuestionar la pruebas, argumentar legítima defensa,

y probar que el talio alteró su percepción de la realidad.

-Hay una cuarta línea de defensa que se te ha olvidado: Alicia.

Estaba despechada, quería vengarse de mí.

Verme en la cárcel era una obsesión para ella.

Alegan que confesó en sede policial bajo coacción.

Eso es mentira, Claudia.

Actué en legítima defensa.

Con la ayuda de tu prima lo voy a demostrar.

¿Qué tiene que ver Nerea en esto?

Te informo de que Nerea Ocaña es mi nueva abogada defensora.

-Su colega creó un buen argumento de defensa, ¿cierto?

-No sé si me gusta más como abogada o como mujer.

-Usted a Nerea la respeta, no quiero ni que la mire.

Sabes que tenemos vigilada Construcciones SZ, ¿no?

Últimamente hemos visto mucho a Nerea por allí,

pensamos que el nuevo bufete quería captar a Somoza como cliente.

Pero si no existe dicho bufete... ¿Es porque Nerea trabaja para él?

Yo le hice una buena oferta laboral a su prima, y ella la aceptó.

-Yo te quiero como a una hermana. Cállate.

Cállate porque eso es mentira.

Alicia, por favor...

Fuera de mi casa.

He dicho que largo.

Cuéntame, venga. ¿Qué?

-Me están bombardeando con mensajes amenazantes desde un número anónimo.

(Teléfono)

Hola. -"¿Por qué no te largas a tu país?"

-¿Quién eres?

-¿Qué?

-Es una mujer.

-Es alguien que focaliza su odio en ti.

No es algo que se diga en caliente, como en una detención.

-Puede que tengas razón.

-Perdona. -Sí.

-¿Te puedo hacer una pregunta?

-Sí, claro. Dime.

-Verás, he venido a visitar a una amiga,

y me gustaría tener un detalle con ella.

¿Sabes dónde podría comprarle algo?

¿Me estás acusando? -No, te estoy preguntando,

porque quiero saber la verdad. ¿Eres tú?

-Me sabe mal que me creas capaz de hacer eso.

-Las dos sabemos lo que eres capaz de hacer.

En Barcelona me hiciste la vida imposible.

Me perseguías, me acosabas, insultabas a mis amistades...

Fue un infierno.

Iker, la bolsa del hospital. ¿La qué? Ah, la bolsa...

La madre y el niño están bien.

¡Soy abuelo!

Sabes que me tienes aquí para lo que necesites, ¿verdad?

Cuando este pequeñín sea mayor

y empiece a hacer preguntas sobre su padre,

¿sabes que te voy a pedir?

Que le cuentes lo buen policía que era.

Ven aquí.

Lo siento.

(Música emocionante)

Paco, guárdame esto, anda.

A ti se te van a quitar las ganas de apropiarte de lo ajeno.

Venga. Adentro, pajarito.

-Yo no soy un chorizo. No sabía para qué era el coche.

-Claro, tienes alma de taxista y no lo dudaste un momento.

-Se lo juro.

Cuando supe el plan intenté salirme,

pero el Pulga me amenazó, y no podía hacer otra cosa.

-A ver si el juez se cree esa historia. Pasa.

Paco.

-¿Y el Pulga cómo está? -¿El Pulga?

Se pasará una temporada en el hospital,

tiene dos costillas rotas.

Y un traumatismo.

Es que conduces como un loco. -Yo no valgo para esto.

No sé por qué me eligió a mí.

Cuando oí la sirena pisé a fondo y perdí el control

-No me lo jures, te comiste el semáforo.

-Cuando he visto al Pulga inconsciente, sangrando...

pensaba que estaba muerto.

-La verdad que ha tenido suerte el hombre.

-¿Y el otro?

-¿Qué otro? ¿El guardia de seguridad que atropellaste?

Pensé que no preguntarías por él. -Lo estoy haciendo.

-¿Qué te preocupa, su salud,

o si te va a caer otro cargo por homicidio imprudente?

-¿Qué? No...

No puede ser...

¿Lo he matado?

-Es pronto para saberlo.

-Salió de la nada, no pude esquivarlo. Se puso en medio.

-Porque hacía su trabajo, tratando de impedir que robarais.

La gente se gana la vida honestamente,

para que llegue un listo como tú y se lo lleve.

-Es que yo no soy así.

Es la primera vez que cometo un delito, lo juro.

-Un delito no, cuatro.

Robo con violencia, conducción temeraria,

omisión del deber de socorro, y resistencia a la autoridad.

Pasarás varios años en la cárcel.

-Joder...

Yo pensé que en Madrid tendría más oportunidades, y ya ve...

Le juro que no quería hacer daño a nadie.

-¿Quieres que avisemos a alguien? ¿Algún familiar o amigo?

-¿Es obligatorio? Soy mayor de edad.

-No es obligatorio, pero tienes derecho a hacer una llamada.

No sea que se extrañen de que no vuelves,

y te echen en falta.

-No, no. Mejor no llamar a nadie.

-¿No tienes familia?

-Un hermano, pero como si no lo tuviera.

Ni se acuerda que existo.

-Puedes avisar a algún conocido de Trujillo.

-No.

No quiero que lo sepan en el pueblo. Qué vergüenza.

-Está bien...

Paco, todo tuyo.

Si cambia de opinión me avisas, ¿vale?

-No te preocupes.

-Se llama Diego.

Diego Céspedes.

-Hola.

¡Ay, pero qué bonito!

Es más bonito que en la foto.

Enhorabuena, Alicia. Gracias.

Montse estaba más nerviosa que yo, ¿te lo puedes creer?

Imposible. Es cierto.

Me ha dado una angustia no estar aquí.

Ya sé que no se puede hacer más que esperar, pero...

Me ha molestado perdérmelo. Estaba bien acompañada.

Y eres una de las primeras personas en conocerlo.

¿No has tenido más visitas? Sí, y esta tarde vendrá Felisa.

Aunque, no sé si alguien más.

Tus compañeros de la comisaría, ¿no?

Sí, supongo.

Aunque, no estaba pensando en ellos.

Creo que Alicia se refiere a su prima Nerea.

Y, yo, dadas las circunstancias,

no... he dicho nada.

Pero, si quieres, la llamo.

No, no te preocupes.

Yo también he pensado en hacerlo, pero...

no me apetece.

Aunque, por otro lado, no dejo de pensar en ella.

Se supone que estaría a mi lado en esto.

Montse ya conoce la jugarreta que nos ha hecho.

-La verdad, no entiendo para qué está defendiendo a Sergio Mayoral.

Pues ya ves.

Nos ha dado la espalda,

y parece que es por una cuestión de dinero.

Tiene que haber otra explicación, no sé cuál,

pero tiene que haberla. Me lo dijo ella misma.

¿Cuándo?

Ayer, cuando volví a casa me la encontré,

y tuvo que contármelo todo.

¿Y esa es la explicación que te dio? ¿Que Sergio le paga muy bien?

Sergio no,

es Somoza quien le paga.

¿Cómo dices? Nerea trabaja para Somoza.

Por eso mintió con lo del bufete americano.

Somoza le ha encargado la defensa de Sergio.

¿Y puede saberse qué interés tiene este señor

en que Sergio salga de la cárcel?

Sergio sabe mucho de Transportes Quintero.

Llevó los asuntos fiscales una buena temporada.

Somoza quiere esa información, ahora que es dueño de la empresa.

No lo sabemos seguro, pero es la única explicación posible.

¿Tú le has explicado a Nerea

nuestra sospecha de que Somoza encargó la muerte de Rober?

Lo sabe, pero dice que solo son sospechas.

Y no acepta que Somoza se dedique al narcotráfico.

Cree que en el principio de inocencia, incluso para Sergio.

Por favor, si tú llevaste la investigación...

Y puede que ahora lo use en mi contra.

¿A qué te refieres?

Nerea pedirá que se revise toda la investigación.

Argumentarán que Sergio confesó bajo coacción,

acosado por la loca de su exnovia, o sea, yo.

Todo el mundo tiene un precio, y Somoza ha pagado el suyo.

Por favor, si es un narcotraficante.

-Pero también los narcos necesitan abogados, ¿no?

-Pues Nerea terminará arrepintiéndose, no me cabe duda.

Si lo hace, que no cuente conmigo.

Ayer intenté ayudarla por última vez.

La he echado de casa. Espera, entonces...

¿Discutiste con ella antes de romper aguas?

Fue casualidad.

Tuve las contracciones cuando ella se fue.

Y la matrona me ha dicho que no tiene nada que ver.

Pues es una pena, pero ella se lo pierde.

Y tú siempre vas a tener el respaldo de tu familia.

-¿Estás seguro de que es él?

No tenía ni idea de que estaba en Madrid.

Entonces, lo han trincado.

¿Dónde lo tienen?

-Gracias por la información. Te debo una.

-Buenos días, Tano.

¿Todo bien? -Todo bien, patrón.

Lo esperaba para darle estos documentos.

Es la contabilidad legal de Transportes Quintero.

-¿Y qué tienen estos documentos tan nefastos de Quinterito

que hace que tenga usted esa cara de preocupación.

-No se preocupe, es un asunto personal.

-¿Cuándo se va a enterar que sus asuntos personales me incumben?

¿O se le olvidó el problema que tuvimos con la apuesta de perros?

-Lo recuerdo perfectamente.

-Me parece bien que lo tenga presente.

Me pudo haber metido en un buen problema.

-Aprendí la lección, no volví a apostar.

Se trata de un asunto familiar.

-Explique pues.

Mi hermano Diego está en un calabozo de la comisaría de Distrito Sur.

Por un alunizaje.

-Yo no sabía que estaba en Madrid. -Ni yo tampoco.

Le hacía en el pueblo.

-Trujillo, Extremadura, ¿cierto?

-Buena memoria.

No tiene mérito.

En Colombia hay un municipio que se llama igual,

por eso lo recuerdo.

¿Lo llamó él mismo desde la comisaría?

-No tenemos contacto desde hace cinco años, el funeral de nuestro padre.

Antes tampoco hablábamos mucho. Desde que me fui del país.

-¿Y cómo es que supo de su detención?

-Me llamó el primo del pieza con quien hizo el alunizaje.

No sé cómo se ha juntado con esa gente.

-Al parecer, a su hermano le gusta meterse en líos.

Quizá no es tan diferente a ellos.

-Él no es ningún delincuente, es un buen chico.

-O era.

Su hermano creció, quizá está tratando de emularlo.

-No sabe a qué me dedico.

Sabe que era militar, y que ahora soy guardaespaldas.

Pero nada más.

-¿Y qué piensa hacer ahora, sabiendo que su hermano está metido en líos?

¿Va a ejercer de hermano mayor? -No tiene a nadie más.

Él es mucho menor que yo y de pequeño lo cuidaba como a un hijo.

-No tiene que justificarse, Tano.

Un hermano siempre va a ser un hermano.

Todavía recuerdo lo que sufría Andresito por la muerte de Valentina.

-Entonces, me da su permiso para ocuparme del asunto.

-Sí, vaya y ocúpese de eso.

Y regrese en la noche para que me reporte.

-A la orden, patrón.

-Buenas.

Buenos días. A ver, un poquito de atención.

Hoy vamos a comenzar con una buena noticia.

Alicia dio a luz ayer.

¡Bien!

El niño y la madre se encuentran estupendamente.

Pero ¿cómo que ayer? Si no le tocaba todavía.

Fue por la noche. ¿Y cómo no nos has dicho nada?

A ver, es un niño precioso y muy sano,

la madre está feliz, lógicamente, pero está agotada.

Le he pedido a Iker que no os dijera nada,

porque quería comunicarlo a todos a la vez.

Elías, ¿no vas a hacer una de tus bromitas?

-Pues no. Me estaba acordando justamente de su padre,

que debería estar aquí para hacerlas él.

Elías, todos tenemos a Rober en mente.

Especialmente Alicia.

Os ruego que en este tema seáis extremadamente delicados. ¿Vale?

Pero no nos pongamos tristes, porque me consta,

que ayer Alicia estuvo muy bien arropada.

Venga, no te hagas de rogar, cuéntanos.

Aaaaah...

Bueno, estábamos en casa charlando tranquilamente,

cuando empezaron las contracciones.

Alicia insistía en que no pasaba nada,

que todavía no le tocaba...

Hasta que rompió aguas y salimos pitando hacia el hospital.

Ay, ay, ay... ¿Y te acojonaste? ¿Yo? ¡Qué va!

Bueno... Bastante.

Pero lo importante es que los dos están sanos,

y que os manda un beso a todos.

Habrá alguna foto del niño, ¿no? -Por favor, enséñanoslo.

La verdad es que no. Todas las fotos las hice con el móvil de Alicia.

A mí no me miréis.

Los de mi generación preferimos vivir las cosas

entes que fotografiarlas. Bien dicho.

-Oye, podíamos hacer entre todos un vídeo,

para felicitarla, y eso...

(TODOS) ¡Buena idea! Bueno, bueno, bueno...

Un momento. Ya sé que estamos todos muy excitados, pero...

tenemos que trabajar, ¿vale?

Elías y Nacha, contadme.

Creo que habéis tenido una noche movida.

¿Qué pasó exactamente?

Recibimos un aviso del H50 sobre un alunizaje

en un almacén de electrodomésticos en la zona de las naves.

Estábamos patrullando por allí y no tardamos nada en llegar.

-Los ladrones se asustaron al vernos, y en la huida atropellaron

al guardia de seguridad que dio la alarma.

Pero la persecución duró solo tres calles,

se salieron en una curva y se comieron un semáforo.

¿Y cómo está el vigilante?

Solo tiene un brazo roto.

Pero al chaval que está en el calabozo no se lo he dicho,

se cree que está peor. Que sufra, a ver si escarmienta.

¿Identidad?

Diego Céspedes, 22 años, no tiene antecedentes.

Dice que su compinche le amenazó para dar el palo,

y yo, la verdad, que le creo.

Lo malo es que el compinche no lo admite, claro.

-Su cómplice es Miguel Laguardia, más conocido como la Pulga.

Este sí que tiene ficha de robo y tenencia ilícita de armas.

¿Y dónde tenemos al compinche?

Está en observación en el hospital. Sufrió traumatismo craneal al chocar.

Se golpeó y tiene dos costillas rotas, pero no reviste peligro.

¿Iban armados? Negativo.

Y recuperamos la mercancía robada para restituirla en el almacén.

Tablets, móviles...

Portátiles. -Valorado en unos 30 000 euros.

Según el dueño...

-Me alegro mogollón de que les hayáis pillado.

El trabajo que me vais a ahorrar a mí

rastreando aparatos en las webs de compra venta.

Entonces, todos contentos.

El que está en el calabozo no tanto, parece que está muy arrepentido.

Me ha dado pena el chaval.

-Te estás volviendo un sentimental, compañero.

-Un niño de 22 años que no tenga a nadie que le espere...

Dice que no tiene familia, solo un hermano que vive fuera de España.

Deberían escucharte los malos, pero, en cualquier caso,

eso no es nuestro trabajo.

Si nadie tiene ninguna pregunta...

¿Qué pasa, Espe?

Permiso para alargar la pausa de la comida,

para visitar a Alicia en el hospital.

-Y yo también.

-Yo también me apunto. Y nosotros, ¿no, Elías?

-Sí, sí, claro. A ver, no os alborotéis.

No podemos dejar la comisaría desatendida.

Ya os he dicho que Alicia está cansada,

y no debe haber mucha gente alrededor de un recién nacido.

Con una representación de la comisaría será suficiente.

Yo lo he dicho primero.

-Y yo, vamos juntas.

-Está bien, pero mandáis fotos. -Sí, sí, sí.

Pues si nadie tiene inconveniente, vais vosotras dos.

Como todos los demás estamos muy contentos, vamos a trabajar.

Has tardado.

Estaba a punto de devolverte la llamada.

¿Qué necesitáis de mí?

Mi patrón nada. Es un asunto personal.

Anoche detuvisteis a un chaval por alunizaje. ¿Estabas allí?

No, pero han pasado el parte y estoy al tanto.

¿Qué te interesa? ¿Se llama Diego Céspedes?

No me digas que sois familia.

Es mi hermano.

No me jodas, tío.

Estate tranquilo, nadie os ha relacionado.

Ha dicho que tiene un hermano en el extranjero.

¿No sabe que has vuelto, o nos ha mentido?

Cree que sigo en Colombia.

No sabe que estoy aquí. Yo también creía que él estaba en Trujillo.

Vaya, ya veo que tenéis una relación muy fraternal.

Es complicado, pero me preocupa lo que le pase.

Tú hermano ha tenido suerte.

Ha salido ileso de un accidente, que era para haberse matado.

¿Puedo entrar a hablar con él?

No te lo recomiendo, tendrías que identificarte,

y las visitas al calabozo no se permiten.

Además, tu hermano insiste en que no llamemos a nadie.

Guevara ha dicho que parecía avergonzado.

Lo cierto es que no tiene ningún antecedente.

Eso es buena señal. Todavía puede recuperar el buen camino.

¿Qué pasa? ¿Te parece divertido? No.

Me parece extraño.

Es mi hermano pequeño, no es extraño que quiera protegerlo.

Nada. Tranquilo.

¿Cuáles son los cargos? Robo con violencia, intimidación,

resistencia a la autoridad, conducción temeraria

con resultado de lesiones. ¿Qué lesiones?

Se llevó por delante a un segurata.

Solo tiene heridas leves, pero cara al juicio no ayuda.

Cuando le pongan la fianza, avísame.

Con esos cargos, seguramente,

el juez lo mande a prisión preventiva.

Si quieres ayudar a tu hermano, búscale un buen abogado.

Mantenme informado.

¿Como siempre?

Como siempre.

Hola.

Ay, madre mía...

Qué cosa más bonita.

Mira qué pequeñito...

¿Tú cómo estás?

¿Estás bien?

¡Ay, mi nieto, qué bonito es!

Por favor... Cuando me llamó tu padre para decírmelo,

no me lo podía creer.

Empecé a hacerle tantas preguntas que se me quemó el puchero.

Se estaba quedando dormido, acaba de hacer la toma.

Claro.

Eso.

Tú duerme, porque, menudo susto le has dado a tu abuela.

Cuando tu padre me dijo que se había adelantado,

me esperaba cualquier desgracia.

No hay de qué preocuparse.

Está perfectamente y ha cogido muy bien el pecho.

Claro que sí.

No tiene más trabajo que ese.

Comer, dormir y cagar.

Espero que te deje en paz y puedas descansar, hija.

Como salga tan movidito como su padre...

Qué primeros meses me dio Rober con los cólicos.

Este parece que ha salido bastante bueno.

Lo que pasa es que quería conocer mundo.

Porque es impaciente como su padre, ¿a que sí?

Déjame cogerlo un poquito solo. Claro.

Ahí te tengo, ahí te tengo...

Ay, por favor, qué cosa más bonita...

Qué cosa más bonita, por Dios...

Ay, qué ilusión...

Que tengo a mi pequeño Rober en brazos.

Qué bonito es.

Ahora sí que vas a tener otras preocupaciones.

Bueno, vas a cambiar unas por otras.

Vas a estar todo el día pensando si está bien, si es feliz...

Pero eso es tan bonito...

¿A que sí?

Ay, chiquitín...

Felisa, tenemos que hablar.

Sí.

Ya te dejo, ya te dejo. Que duermas.

Ay, mi niño...

Así.

Dime, ¿qué pasa? Es por el nombre.

Ya sé que te dije que iba a llamarle Rober.

Es algo que hablamos nosotros y que a él le hacía mucha ilusión.

Pero...

ahora que ya no está...

no creo que sea buena idea.

¿El qué? ¿Ponerle el nombre de su padre?

¿Qué tiene de malo Rober?

(Puerta)

-¿Se puede?

-Te hemos traído un detallito de parte de todos.

-Hola, chicas. Gracias.

-¡Ay, Felisa, qué alegría!

Qué alegría me da verte. Enhorabuena.

-Gracias.

Bueno, yo... Yo os dejo.

Te he dejado ahí una cosita para el niño.

Luego ya hablamos.

Hasta luego, chicas. -Adiós.

-Ay, qué cosita...

Por favor, es precioso...

-Bueno, bueno, ya me he enterado que Alicia ha sido mamá.

-Lo ha dicho Miralles en la comisaría.

-A mí me lo ha dicho Iker.

Que todo ha salido estupendamente, y que el bebé es precioso.

Aunque no le ha hecho ninguna foto.

-Eso mismo le hemos dicho nosotros.

-Qué manía con los móviles. Acaba de nacer, ya se le irá conociendo.

-A mí me hacía ilusión verlo recién nacido,

a ver a quién se parece...

-Tranquila, que han ido Espe y Lola

en representación de todos los compañeros,

y han prometido hacer fotos.

-Ha costado ponerse de acuerdo, pero ha ganado el sentido común,

y le hemos hecho un regalo con una tarjeta de los compañeros.

-Me podías haber tenido en cuenta, ¿no?

-Igual se nos ha pasado porque no eres compañera.

-Lo entiendo.

No te voy a contestar porque hoy es día de celebraciones.

¿Qué os pongo? -Para mí un café doble, por favor.

-Lo mismo.

-¿Habéis tenido guardia esta noche?

-Sí, estuvo movidita, con persecución y todo.

-Ah, ¿sí? ¿Y habéis cogido a los malos?

¿Qué habían hecho?

-Han estrellado el coche contra el escaparate de unos electrodomésticos,

luego contra una farola,

y de camino, han arrollado a un vigilante.

-Madre mía...

Qué miedo me dan esas cosas, de verdad.

Que un coche pueda ser un arma tan destructiva.

La pueden liar mucho. -Estos solo querían robar.

-Solo, eso díselo al dueño del negocio.

No es solo lo que te roban, es el destrozo que te hacen.

-Bueno, tú puedes estar tranquila.

Con el tráfico de la plaza restringido,

y la comisaría al lado...

-Ventaja de teneros cerca.

Aunque luego no contéis con una para los regalos,

ni los acontecimientos importantes.

Jo, es una pasada. Había pensado comprarme uno.

Si no te gusta el color puedes cambiarlo.

Pero es completísimo, y muy evolutivo.

Que vas a cargar con el crío desde ahora,

hasta que se vaya de casa a los 35...

-Tiene cuatro modos de llevarlo.

Por delante y por detrás,

cinturón abdominal ergonómico, reposacabezas...

-Que vas a tener que estudiar. Te lo digo en serio.

El libro de instrucciones que tiene dentro es así.

Por lo menos.

Chicas, muchas gracias.

Pero no hacía falta que os gastarais tanto dinero.

Lo hemos comprado entre todos.

-¡Ay, la tarjeta!

Que, mira, la ha firmado toda la comisaría.

Qué ilusión. La ha elegido Fede.

¿En serio? Pues no le pega nada.

"Seguro que es precioso, y si no lo es, lo querrás igual.

Eso es lo que me decía mi madre. Y recuerda, para ser buena madre,

no hace falta ser tan sincera".

Este chico está fatal.

-Pero se hace querer.

Es comisario siempre tan formal.

Ay, Miralles...

Ayer me hizo llorar como una Magdalena.

Y no me quiero emocionar, pero han escrito Elías, Nacha...

¿Qué pone aquí? No entiendo nada.

Es de Merinero.

-Si parece un jeroglífico...

-Ya te digo...

Una noche que había lío en el calabozo,

estuve a punto de trasladar a un detenido que no era.

A otro diferente, ¿sabes? Por culpa de su letra.

Es un detalle precioso, chicas.

Os lo agradezco. Además, he recibido un montón de mensajes,

pero entre las tomas, las visitas... No he podido responder nada.

Claro, esto es un no parar.

-Querían venir todos, pero Miralles nos ha puesto firmes

para no atosigarte.

Para que este chiquitín esté tranquilo.

¡Ay, qué cosita, madre mía!

-Que le vas a asustar...

-Ay, perdona... Es que, a mí los bebés me pierden.

Cuando yo sea madre, que espero serlo algún día,

seré una de esas madres empalagosas, todo el día...

Yo no sé qué tipo de madre voy a ser, pero...

el embarazo y el parto es de las cosas

más alucinantes que he hecho en mi vida.

¿Sabes que se te nota muy distinta? ¿Sí?

No sé, me siento como...

como más fuerte.

Saber que esta personita la he hecho yo.

Bueno, mi cuerpo. Yo no sabría por dónde empezar...

Calla que me vas a despertar el reloj biológico.

Si te empiezo a contar

la subida de la leche, la falta de sueño... Se te pasa.

Sabes que puedes contar con nosotras para lo que necesites.

-Cuando te agobies lo mandas a casa,

y nosotras lo cuidamos, que va a estar estupendamente.

Como en la peli esa...

"Tres solteros y un biberón".

Gracias, chicas. Me ha encantado veros.

Cuídate muchísimo.

Guapa.

Adiós.

-Oye... La foto.

-¡Es verdad!

Nos han pedido que nos hagamos una foto, como no podían venir...

¡Claro! ¿Nos hacemos un selfi?

(Mensaje)

-Mira, ya están con Alicia. Sí que es bello el bebé...

-María, ven acá, compañera.

-¿Las fotos del crío? -Sí, recién llegadas.

Para que no te enfades.

-Por Dios, qué cosa más bonica de bebé...

-A mí todos los recién nacidos me parecen igual de feos.

-Tú qué sabrás...

Alicia qué bien está, qué fresca se la ve.

Es muy fuerte esta muchacha. -Sí, sí, sí...

-Hola. -Hola, guapa.

-Mira, es el bebé de Alicia, ya ha nacido.

-Ay, qué lindo...

Da gusto empezar el día con buenas noticias, ¿no?

-¿Qué tal estás? -Muy bien, ¿y tú?

-¡Hola, Teresa!

Qué sorpresa verte por aquí.

Descubrí este bar y me encanta. -Pues sí es una sorpresa, sí.

-Oye, yo a ti te conozco de algo, ¿no?

-Sí, no me había fijado que eras tú.

Me recomendaste una tienda de artesanía

para comprar un regalo a una amiga. -Sí, ya decía yo

que tu cara me sonaba. ¿Te gustó la tienda?

-Sí, la tienda muy bonita, pero, al final, no compré nada.

Pero gracias. -De nada.

¿Y vosotras dos de qué os conocéis? -Nora es psicóloga también.

-Trabajamos juntas en Barcelona.

La verdad es que fue una época muy fructífera.

(Teléfono)

¿Sí?

Vale, muy bien. Ya nos ocupamos nosotros.

Vamos para allá. Gracias.

-¿Qué pasa? -Es el detenido.

Lo trasladan a los juzgados. -Vamos para comisaría.

-Tú lo llevas al furgón y yo hago el papeleo.

¿Te llamo luego y hablamos? -Vale.

-Hasta luego. -Chao.

-Hasta luego. -Chao.

Yo alucino contigo.

-¿Por?

-¿Has venido a este bar para abordar a Nacha?

-Bueno. Si fueras una de mis pacientes

te diría que tu mente está viendo una causalidad.

Cuando solo hay casualidad. -Demasiada para mi gusto.

-¿Cómo voy a saber que era tu novia?

Ni siquiera me dijiste que era policía.

Relájate y deja que te invite a almorzar.

-No, me tengo que ir a trabajar ya. Hasta luego.

-Nos vemos.

-Buenas. ¿Qué va a ser por aquí?

-Pues un pincho de tortilla.

-¿Te pongo unas croquetas recién hechas?

-Venga, me animo también. -Venga.

-Vamos, chaval.

En cuanto nos den los papeles, te saco al furgón.

-Después de los juzgados, ¿qué pasará?

-No lo sé, ya lo dirá el juez.

Yo creo que te va a caer prisión preventiva sin fianza.

Con lo del atropello lo tienes fatal. -¿Cómo está el hombre?

-Está en su casa con el brazo escayolado.

Hay que agradecer que no tiene nada más.

-Esta mañana ya lo sabía, ¿verdad? -Sí, ¿qué pasa?

Te quería acojonar para que te lo pienses

antes de andar con gente como el Pulga.

-No necesito ningún hermano mayor que me putee,

con el mío ya tengo bastante.

-¿Qué te pasó con él? -Prefiero no hablar de eso.

Es como si no existiera para mí.

Menos mal que me criaron mis tíos.

-Resulta que sí tienes familia.

¿Por qué no los llamas? -No.

Bastante han hecho ya por mí.

Yo no hago más que decepcionarles. Cuando dejé los estudios,

cuando perdí el trabajo en la fábrica de quesos.

-Te vas a pasar una temporada en el talego, yo les avisaría.

-¿Cuánto me puede caer?

-No lo sé, depende del juez.

Y también del abogado que tengas.

Tienes que aprovechar el tiempo ahí dentro y estudiar algo.

Y, de verdad, juntarte con gente de bien.

-Ten, la orden de traslado.

-Vamos niño, de vacaciones.

Venga.

-Hola, Espe, me ha llamado Márquez.

Hay un inmigrante que necesita abogado.

-Ah, sí. Voy a dar el aviso.

Márquez, Nerea está aquí.

Se lo digo.

Te espera en la sala de descanso.

Oye, por cierto, que no te he dado la enhorabuena.

Por tu sobrino. Lo he conocido esta mañana.

Qué bebé más lindo, ¿eh?

-Sí, ¿verdad?

Estamos todos muy contentos por Alicia,

es una gran noticia.

Me voy a esperar a Márquez.

-Espe, el expediente que me has pedido antes.

¿Qué te pasa? ¿Y esa cara?

-Creo que he vuelto a hacerlo.

-¿Hacer el qué? -He metido la pata hasta el fondo.

He felicitado a Nerea por el nacimiento del hijo de Alicia,

y creo que se ha enterado por mí.

-¿Cómo se va a enterar por ti? Si viven juntas.

-Que te lo digo yo. Estas cosas yo las huelo a distancia.

Se ha quedado de piedra, la tía.

-No te preocupes, se iba acabar enterando tarde o temprano.

Tú no has metido la pata.

-También es verdad.

(Música de jazz)

(Puerta)

-Aquí traigo al bebé.

-¿Cómo dices?

-El proyecto de marketing. Ha costado, pero lo he acabado.

-Enhorabuena.

-No me las des hasta que no lo leas.

Pero me he quedado bastante satisfecha,

una vez que tuve la idea clara. -A ver...

Me pongo ya mismo.

Desde luego...

es exhaustivo. -Ya.

Cuanto más páginas, más puedes meter la pata.

Por eso quiero que le eches un vistazo como experto.

-A ver...

¿Pasa algo? -No, sigue, sigue.

-¿Intentas leerme la mente o así?

-Vale...

Te lo cuento, porque tarde o temprano iba a sacar el tema.

-Cuéntamelo porque me empieza a preocupar.

-No es nada malo, al contrario.

Pero es un tema un poco personal...

de Alicia y tuyo.

Te estaba buscando el parecido.

-¿Quién te lo ha contado? -Alicia.

Vino a hablar conmigo el otro día.

Después de lo de las pastillas, sabía que yo llamé a la ambulancia.

Estaba preocupada por ti.

-Sabía que habías charlado, pero no pensé que te lo diría.

-Pero ¿te molesta? -Para nada, todo lo contrario.

Me quita un peso enorme de encima.

-¿De verdad? -Claro.

Así no tengo que disimular contigo.

Hay pocas personas que saben que Alicia y yo compartimos padre.

No puedo comportarme con ella como lo harían dos hermanos.

Pero tampoco tenemos ese vínculo, ambos crecimos como hijos únicos.

-Pero os lleváis bien. -Sí.

Ahora sí, pero al principio...

le costó mucho aceptarme como hermano.

Yo, en cambio,

después de haber crecido en Miami solo con mi madre,

descubrir que tenía una hermana me hizo muy feliz.

Y más ahora que me va a hacer tío.

-¿Cómo que te va a hacer tío?

¿No lo sabes? Ya eres tío -¡Qué dices!

-Sí, Alicia dio a luz ayer.

Dos semanas antes, pero ella está genial y el niño también.

Mi madre fue a verla. -No lo puedo creer.

¡Soy tío!

Soy tío.

-Sí, por supuesto, González se encarga del asunto,

y te enviará la documentación esta noche.

Hasta luego.

-Hola, tío.

Enhorabuena.

-Ya veo...

que te has enterado. -No como me hubiera gustado,

pero supongo que a todos nos ha pasado lo mismo.

-Lo dices como si no hubieras tenido elección.

-Sé que os he decepcionado mucho, y lo siento.

-Cada uno es responsable de las decisiones que toma.

Solo espero que cuando te arrepientas, no sea demasiado tarde.

-Me gustaría ver a Alicia. ¿Crees que será posible?

-Ahora está durmiendo, necesita descansar.

-Bueno, esperaré a que despierte.

-En realidad, no eres bienvenida, Nerea.

Te pediría que te marcharas.

Alicia no necesita disgustos.

-Necesito hablar con ella y pedirle perdón.

-¿Sigues defendiendo a Sergio Mayoral?

(NEREA ASIENTE)

-En tal caso, no hay más que hablar.

Y no me extraña que te echara de casa.

-Veo que conoces nuestra discusión. -Por supuesto.

Y aún me cuesta creerlo.

Que lo defiendas con el daño que nos hizo.

Y cuestionando el trabajo de tu prima en sede judicial

Está muy disgustada. -Y yo también, tío.

Por eso quiero suavizar las cosas con ella.

-Haberlo pensado antes.

Y aún es una suerte, que el niño haya nacido bien.

-¿Qué quieres decir? -¿Tú qué crees?

¿Te parece demasiada casualidad

que se pusiera de parto tras discutir contigo?

¿Cuántas veces me has oído decirle que esté tranquila?

-Por eso mismo. He pasado todo el embarazo con ella.

Necesito verlos a los dos y comprobar que están bien.

-Pues confórmate con mi palabra.

-No es justo, tío.

Si no os conté lo de Somoza, fue para evitar el disgusto a Alicia.

-Muy considerado por tu parte.

¿Sabes los problemas que conlleva un niño prematuro?

Si en lugar de tres semanas se hubiera adelantado cinco,

el tiempo que llevas planeando traicionarnos...

-Eso no es verdad.

No puedes responsabilizarme de que se haya adelantado.

Además, me has dicho que el bebé está bien.

-Afortunadamente.

Pero no gracias a ti.

(Teléfono)

¿Tu nuevo jefe? Contéstale, anda.

Es un hombre al que no se puede hacer esperar.

-Sí.

-"Señorita Nerea, necesito hablar con usted".

Tengo información

-¿Y no puede dármela por teléfono?

-Por supuesto que puedo dársela,

pero me gusta hablar con mis empleados cara a cara.

"¿Hay algún problema con eso?" -No.

Ninguno. Enseguida voy para allá.

¿Crees que tardará mucho en despertarse?

-Creo que deberías marcharte.

Por lo que sé, Somoza te paga muy bien.

Ahora tu sitio está junto a él.

-¿Le dirás, al menos, que he venido?

Y que me alegro de que esté bien.

¿Lo harás?

-Lo sé, pero ¿y si se enfría la cosa?

-No tiene por qué.

¿No dices que Jesús y tú estáis bien cada uno en su casa?

-Sí, pero parece como...

el paso lógico. Si un pareja se lleva bien, se van a vivir juntos.

-Es a lo que nos empuja la presión social, y todos la ejercemos.

Como cuando preguntas a un matrimonio:

"¿Cuándo vais a tener un niño?"

-Y cuando lo tienen: "¿Para cuándo el segundo?"

-Eso es. Yo tengo en la consulta muchos matrimonios frustrados.

Han seguido los pasos lógicos, pero no están bien.

Cada pareja tiene que encontrar su camino.

-Ya, pero, yo qué sé...

Porque hablas con la gente y les dices:

"Al final no nos vamos a vivir juntos".

Y te miran como diciendo: "No te irá tan bien".

Eso me da coraje.

-Lo importante es que vosotros estéis de acuerdo.

Que piensen lo que quieran. -Ya.

Has dicho la biblia.

¿Cuándo me ha importado a mí la gente?

No me ha importado en la vida.

-Hola.

-¿A ti qué te pasa?

-Míralo tú misma.

Ha vuelto a la carga.

-"No me olvido de ti, zorra, me las vas a pagar".

Iker, ¿por qué no miras las instrucciones?

Espera, que ya casi lo tengo.

¿Ves?

¿Te lo has puesto al revés? ¿En serio?

¿No te parece que cambia a cada minuto?

Es alucinante.

No me canso de mirarlo.

(Puerta)

Buenas, vengo a conocer a mi sobrino.

Qué alegría verte, Julio.

¿Qué tal?

Bien, bien.

Aprovecho para ir a la cafetería y os dejo a solas.

Toma.

Gracias.

¿Qué pasa, chavalín?

Tan guapo como la madre.

¿Cómo te encuentras? Bien.

Con las molestias habituales, pero recuperándome.

¿Tú estás bien? Pues sí.

Mucho mejor desde que sé que soy tío.

Perdona. Te quería avisar esta tarde, pero se me han adelantado.

¿Has estado en La Parra?

No.

No me lo han contado ni Paty ni María.

Entonces, ¿quién ha sido?

Tengo mis fuentes.

Olga.

¿Olga?

La estoy asesorando para un trabajo de marketing

para la escuela de cocina.

No sabes cuánto me alegro.

La última vez que la vi noté que se preocupa por ti.

Hacía mucho que no sonreías así.

Es porque me has hecho tío.

Pues tendrás que esforzarte, este niño te necesitará.

Eres el único tío que tiene.

Prometo que haré lo posible por estar bien.

Voy a ser un tío genial.

Más te vale.

Eso es todo lo que me ha podido contar.

-Lo único que queda es esperar.

Es una suerte que su hermano esté en esa comisaría.

-Bueno, yo preferiría verlo en la calle.

(Teléfono)

Perdón.

Dime, Iker.

Sí, ya me dijiste.

¿A qué cárcel lo llevan?

Gracias.

Se llevan a Diego a Soto del Real.

El juez ha dictaminado prisión sin fianza.

-Allí va a compartir patio con Sergio Mayoral.

(Puerta)

-¿Se puede?

-Señorita Nerea...

Por supuesto que puede. Pase adelante.

La estaba esperando.

Tano, déjenos solos.

-¿Qué es esa información tan importante que tiene para mí?

-Yo no termino de entender esta forma de ustedes, los españoles.

Sobre todo de las mujeres. Siempre tan directas, ¿cierto?

-Le recuerdo que tengo una vista que preparar.

-Precisamente.

He estado investigando a su testigo de Salamanca,

Humberto Praderas.

Es un santo varón, puede confiar en él.

Utilice su testimonio perfectamente.

-Yo ya sabía que dice la verdad.

El miedo con el que hablaba del muerto no era fingido.

¿Cree usted que me iba a arriesgar?

-Usted hace su trabajo y yo el mío.

No se puede enojar porque yo le cubro las espaldas.

Agradecida debería estar.

-Sí, supongo que sí.

¿Puedo servirme una copa?

-¿En serio? ¿Va a beber conmigo?

¡Ave María, hombre!

Por supuesto que sí, yo mismo se la sirvo.

Siéntese, por favor.

Para una vez que no le ofrezco...

-Hoy la necesito.

-Estoy harta, carajo.

-Está claro que esa mujer no va a parar.

La tienes que denunciar.

-No sé, no me gusta meter mis asuntos personales

en la comisaría.

Y Fede está desbordado resolviendo otros casos más importantes.

-Él estaría encantado de quitarte esa acosadora de encima.

Deja de buscar excusas.

Estás siendo víctima de acoso.

-Ya, pero soy policía, sé lidiar con ello.

-No seas orgullosa. ¿Qué tiene de malo pedir ayuda?

-Bueno, la que faltaba...

-Teresa, te estaba buscando. Es por un asunto profesional.

-Pero ¿no estabas de vacaciones?

-Sí, pero la compañera que me cubre tiene una incidencia

en un asunto muy desagradable con un interno del centro de mayores.

Me ha llamado para pedir ayuda y me interesa tu opinión.

-Si queréis, yo os dejo solas.

-¿Te importa?

O, quizá, estoy interrumpiendo algo importante.

-Pues sí, ciertamente.

Podemos hablarlo en otro momento. -Claro, sí. Lo siento.

Vosotras hablando de vuestras cosas y llego yo...

Qué corte. Siempre soy inoportuna.

Es una de las razones

por las que Teresa y yo no funcionamos como pareja.

¿Verdad?

-Nora, te llamo yo y hablamos.

-Claro, espero tu llamada.

Gracias. -Gracias a ti.

Ni me lo preguntes.

Fuimos pareja, fue horrible, no quiero hablar de esto.

-Vale, vale...

Como quieras.

Hablábamos de qué vas a hacer con los mensajes.

-Ya te lo he dicho, no voy a hacer nada de momento.

Estaré alerta por si se le ocurre pasar

a algo más serio que los mensajes.

-Bueno.

-Ahora sí me va a contar qué le pasa.

-Mi prima ya ha tenido el bebé.

-Ah, bueno. ¿Y esa cara? ¿Es que salió mal?

-No, por suerte, los dos se encuentran perfectamente.

-Pues eso está bien, hay que celebrarlo.

-Pero aún no he podido verla.

Y no sé si podré conocer al niño, después de lo que estoy haciendo.

-¿Y qué es eso tan terrible que está haciendo?

Cumplir con su labor de abogada.

-Mi prima y mi tío se han portado muy bien conmigo.

Y esto es una puñalada.

-No sea tan dura con usted, que no se lo merece.

-Los dos sabemos que sí.

Defender a Sergio Mayoral es de locos.

Que, además, para hacerlo,

acuse a mi prima de coaccionarlo en el interrogatorio,

es jugar demasiado sucio.

-Lo que pasa es que usted no crea las reglas de este juego.

-Nada que usted diga me hará sentir mejor.

Mi prima se puso de parto tras discutir conmigo sobre esto.

Precisamente por el estrés.

Si al bebé le llega a pasar algo...

-Deje de darse lástima, hombre.

El muchachito está bien, ¿cierto?

Eso es lo que importa.

Su prima es muy enojona, siempre anda con ese carácter.

Eso no es bueno para el bebé.

Eso es responsabilidad de ella.

-Me admira su capacidad para quitarse la culpa de encima.

-El secreto es concentrarse exclusivamente

en lo que está en sus manos.

¿Usted podía parar el parto de su prima? No, ¿verdad?

Lo que sí puede hacer es evitar que a su padre le rompan las piernas.

O algo más.

Mire, señorita Nerea,

concéntrese en preparar la vista judicial

para que Sergio Mayoral salga de la cárcel,

y déjese de pendejadas.

Quiero que utilice todos los medios necesarios.

Todos, sin ningún tipo de reparo.

-No hace falta que me lo recuerde.

Sé perfectamente lo que tengo que hacer.

Felisa... Hola.

Alicia...

Antes de que me digas nada quiero...

pedirte perdón por cómo me he ido antes.

Supongo que no te gusta que no vaya a llamarlo Rober.

Bueno, me ha sorprendido.

Y no para bien, la verdad.

Pero luego he pensado que...

que yo no soy quién para exigirte a ti nada.

Yo...

no sabía cómo decírtelo, y he pensado bastante en el tema.

Es igual que su padre.

Clavadito a mi Rober.

¿Qué más da cómo lo llames?

Quiero que sepas que no pretendo borrar su recuerdo.

Al contrario, pero...

no me siento con fuerzas de...

invocarlo cada vez que llame a mi hijo.

Pues yo tampoco.

Lo estuve hablando con Teresa, mi psicóloga.

Yo tenía dudas, no sabía si debía llamarle como su padre.

Es algo que Rober y yo habíamos hablado,

y que a él le hacía mucha ilusión, pero...

No quiero cargar al niño con ese peso.

Me parece injusto para él.

Teresa reforzó esa idea.

Así que...

eso me ayudó

a tomar la decisión de ponerle Leo.

¿Leo?

Es un nombre bien bonito.

¿Sí, te gusta? Sí.

Me gusta que sea tan corto.

Alicia, yo entiendo perfectamente que no quieras ponerle Rober.

Es que, tú, tienes que...

superar el dolor y...

y criar al niño feliz.

Dicen...

que representa la Justicia.

Y, a mí...

me recuerda a un león.

Y sé que va a ser valiente y fuerte como fue su padre.

Y como tú.

Anda, ven aquí.

Claro. No te levantes.

Claro que sí. Si es que...

¡Ay...!

Si es que yo...

No me imagino mejor madre para mi nieto.

-¿Qué podría hacer yo aquí dentro para facilitar las cosas?

-Tienes que ser prudente, ¿vale?

No comentarlo con nadie.

Nunca se sabe si hay algún chivato grabándote.

Te daré más información poco a poco.

Hoy quería que nos conociéramos personalmente.

y que me garantices que estás dispuesto a seguir adelante.

-Supongo que le hará ilusión ejercer de abuela.

-Pues sí.

Pero me haría muchísima más que estuvieran su padre y su tío,

para celebrar el nacimiento de la criatura.

-Mi padre también ha muerto.

No sé si lo sabe. -Lo sé, sí.

Pero, te digo la verdad,

si Dios se lo hubiera llevado primero, mis hijos estarían vivos.

-¿Fue importante para ti? -Sí.

Al principio estábamos las dos muy ilusionadas y...

Pero la ilusión se evaporó rápidamente.

-¿Y por qué?

-Porque me di cuenta que no iba a funcionar.

-¿Y ella cómo se lo tomó? -Mal.

Me llamaba a todas horas, me escribía mensajes...

Montó algún número delante de mis amigos...

No sé, fue...

fue bastante horrible.

-No tienes ni idea. Para que te enteres,

Teresa y yo tuvimos una relación muy intensa.

No fue un tonteo de cuatro días, fue algo muy especial.

Y sé que ella está todavía colada por mí.

(Puerta)

-Hola.

-Ayer entró un chico nuevo en la cárcel.

-¿Qué pasa con ese chico?

-Quiero pedirte un favor.

Quiero que estés pendiente de él. -Me encanta hacer favores.

Y no por altruismo, porque generan deudas.

-Tengo el tiempo justo. Me voy ya.

Si quieres, cuando salga nos podemos ver.

-Todo lo que me estás diciendo me...

me está ayudando mucho a...

tener ganas de salir adelante.

-Ya he pedido revisar los procedimientos judiciales.

-Hay que incidir en ello durante el alegato.

¿Tienes miedo a tu prima? -En absoluto.

-Pues tendrás que ponerla de vuelta y media ante el juez.

Y poner en duda su profesionalidad.

-Debo medir muy bien

si nos conviene poner el foco sobre la inspectora Ocaña.

Podría parecer que es usted quien tiene animadversión hacia ella.

-¿Qué te pasa?

-Quiero saber si me has dicho la verdad sobre Nora.

-Por supuesto. -Pues empiezo a tener mis dudas.

-¿Dudas de qué tipo?

-¿Aún sientes algo por ella?

-Tengo un mensaje para Tano.

Dile que su chavalín lo tiene crudo. -¿De qué me habla?

-Que te lo cuente él, si quiere.

Dile que su protegido tiene de compañero de celda a Petrovich.

-Si dependiera de mí, yo volvería a salir contigo.

Y correría el riesgo de llevarme un palo.

-No me digas esto ahora. -¿Por qué no?

Es lo que siento.

-Ya, pero tú y yo estamos bien, ¿no?

-Sí, estamos bien.

Pero podríamos estar mejor.

¿Me vas a contar de una vez por qué trabajas para Somoza?

Supongo que si has venido, es para contarme la verdad.

No creo que lo estés haciendo solo por dinero.

Voy a contártelo todo.

Desde el principio.

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Servir y proteger - Capítulo 301

11 jul 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. nichola b

    Espero mucho que Somoza y Nerea terminan como pareja. je je je. Qué mala soy!

    21 jul 2018
  2. Raúl

    Pues yo veo que olga y julio pegan

    12 jul 2018
  3. piscis69

    Julio y Olga ...mola Julio y su hermana....precioso ,va fluyendo Nerea ...pobre ...le tocó sufrir ,pero espero lo arregle con inteligencia . Tano?????? Que tal si despues de todo tiene un corazoncito por ahï escondido y lo vamos descubriendo? Creo que puede ser un hilo del que tirar ....y puestos a imaginar ..Nerea anda por ahí....lo dejo caer Y de nuevo Felicidades a todos ,desde Málaga .

    11 jul 2018