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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 296 - ver ahora
Transcripción completa

Ayer un taxista puso una denuncia por robo con violencia en el taxi.

Los puntos verdes indican dónde el atracador coge los taxis,

y los rojos dónde se paran y se producen las agresiones.

Han atracado a otro taxista. Parece que dejó algo en el coche.

Una caja de cerillas es lo que el atracador dejó en el taxi.

Pertenecen a un bingo del distrito.

-Mira este tipo, yo creo que es nuestro hombre.

-Pues sí, concuerda.

Sobre todo, la descripción de la visera de los testigos.

Te presentamos a Lucas Carrasco Soto, inspectora.

¿Así que tú eres el famoso atracador de taxistas?

Yo no he hecho nada.

-Y ese juguete es para pinchar los cartones del bingo, ¿no?

-Tengo un proyecto empresarial, estoy agobiada.

Ya te veo lo agobiada que estás.

Con toda la gente que tú conoces, ¿nadie puede echarte una mano?

Sí, conozco a la persona indicada.

Prométeme que lo vas a pensar. -Pero ¿cómo te lo tengo que decir?

Que no. -Perdona, solo quería animarte.

-Pues has conseguido lo contrario. -Me voy, y no te volveré a molestar.

-He conocido a alguien.

-Madre del amor hermoso, tremendo bigardo.

-Es para flipar.

-¿Dónde se ha ligado tu madre a este espécimen?

-En internet.

¿Y cuándo dices que se muda a España?

-La fecha exacta no me la ha confirmado.

-¿Y no te parece raro que después de dejarle 18 000 euros,

no te diga cuándo va a venir? -Pues no.

Tiene que hacer muchos trámites en Estados Unidos,

para cobrar la pensión del gobierno.

-Si ya me sonaba raro que era veterano de guerra,

ahora que te ha desplumado, más.

-Un contacto me ha dicho que Eric el Irlandés

va a partirle las piernas a un tipo por una deuda.

-¿Y yo qué tengo que ver con ese pelirrojo malparido?

-Espere que le diga quién le debe el dinero:

Adolfo Ocaña.

-¿Y estamos a tiempo de comprar su deuda?

-La deuda expira hoy. Tenemos hasta esta noche.

-Señor Somoza, dígame cómo...

puedo compensarle por todo lo que está haciendo.

-Si le importa su hija, manténgase alejado de ella.

No lo quiero ver más por aquí.

El precio ya usted lo sabe.

Yo quiero que usted trabaje para mí cuando la necesite.

-Supongo que sabrá que la única razón por la que acepto,

es por ayudar a mi padre.

Trabajar para usted no se parece en nada

a lo que buscaba cuando me hice abogada.

-Quiero salir de aquí.

-En Colombia habría podido hacer esos con un abrir y cerrar de ojos.

Pero aquí todavía no puedo manejar los hilos que me gustaría.

-Pues tendrá que encontrar cómo.

Es el único trato que estoy dispuesto a aceptar.

-Quiero que saque a alguien de la cárcel.

-¿De quién se trata?

-Sergio Mayoral.

-Lo siento, yo no puedo defenderle.

-Si no quiere que la situación de su padre empeore,

tendrá que dedicarse cien por cien al caso de Sergio Mayoral.

Eso significa dejar de trabajar para el bufete Ocaña.

(Música emocionante)

"Atención, el tapicero en su propio domicilio".

"Le tapiza sillas, sillones..."

-¡Qué bueno!

-Buenos días. -Hola, cariño.

-¿En qué andas tan concentrada?

-Aquí viendo los comentarios

en las redes del concurso de ayer.

Ha tenido mucha repercusión. -Pero ¿buena o mala?

A mí los comentarios en las redes me dan mucho respeto.

Son capaces de quemarte en la hoguera por organizarlo.

-No, hombre, todo lo que pone es bueno.

Sobre la hamburguesa jabata y el bar La Parra.

-A ver... -La gente pone fotos y lo comenta.

-Mira aquí la cara de Espe. Estaba reventada después de ganar.

-Esta también es muy buena.

-Ay, qué lástima, Merinero...

-Y la chica que ha colgado las fotos te pone por las nubes.

"Creía que el bar La Parra era un bar simplón de barrio,

pero me ha encantado, es la bomba,

y el concurso estuvo genial".

-Ese no es el mejor de los comentarios, mira este:

"Buena comida, buenos precios,

y la dueña, María, y su camarera Paty, son majísimas,

voy a hacerme fija del local". -Bueno, vaya pedazo de publicidad.

Me alegro mucho por ti. -Y por ti también.

Hay que ver cómo ponen El Color de la Huerta.

Y con foto de la cesta que ganó Espe.

-"Yo no soy de comer fruta, pero la de esta tienda entra por los ojos.

Tengo que pasarme por El Color de la Huerta".

-Para que veas...

-Somos un pedazo de equipo. -Pues sí.

Vamos, compenetración total.

-Tengo que irme, que David está solo en la tienda.

-Venga. Nos vemos luego. Chao.

-Buenos días. -Adiós.

-¿Qué tal? ¿Te has metido en las redes?

-¿Por qué, qué pasa?

-Pues el concurso de anoche, lo estamos petando.

-Vale.

-¿Qué pasa, te da igual?

-No me da igual, pero no tengo el cuerpo para muchos...

saltos de alegría. -¿Qué ha pasado?

-Te lo cuento luego porque es un poco largo.

-Vale.

Han puesto mogollón de fotos.

Hola. -Buenas.

-Uffff...

No sé cómo puedes meterte ese plato para desayunar.

-Porque anoche no me cené una vaca, como otras que conozco...

-Calla, calla...

Menuda nochecita he pasado.

Me he levantado un montón de veces al baño.

-Las mismas que me he despertado yo.

He sufrido un insomnio colateral,

pero te lo perdono por lo de los ronquidos.

-Ya lo siento.

Tomé bicarbonato, sales de frutas,

té, manzanilla... Pero nada.

-Yo no sé cómo no reventaste con semejante comilona.

-Una y no más Santo Tomas. Qué malita estoy...

¿Te acompaño al médico antes de ir a comisaría?

-No, si no me he muerto ya, no me muero.

-Además, creo que estaré sin ver a Antonio unas semanas,

porque me va a echar una bronca cuando le diga lo del concurso...

-Con razón.

A veces, por un granito le pides una resonancia.

Y ayer te pegas el atracón del siglo. ¿De verdad, vale la pena?

-Pues sí, mereció la pena.

Así me doy el gusto de callarle la boca a Fede.

Ya no dirá que hay cosas de tíos y cosas de tías.

Las cosas son de las personas, y punto.

-¿Cómo está el otro muerto viviente de la casa?

-La verdad, tengo el estómago un poquito regulero.

-A ti no te he oído levantarte en toda la noche.

-Lo mío ha sido más de terror psicológico.

He soñado toda la noche con unas vacas

asesinas, que venían con unos colmillos así...

Parecían pirañas las vacas.

Me perseguían por la campiña hasta que llegué a un cobertizo,

y se me metían dentro, y justo cuando iban a atacarme,

me desperté.

-Al final va a salir vegetariano el niño.

-Tampoco te pases.

-Oye, Fede, ¿no tienes nada que decirme?

-Pues muy buenos días... -¿Y nada más?

¿Es que no vas a felicitar a la campeona mundial?

-Bueno, enhorabuena. Pero ya te lo dije ayer.

-Pues muy bajito, porque no te oí.

-Claro, porque tú estabas en loor de multitudes,

y no me oirías, pero ya te lo dije que eres justa vencedora.

Ganarme a mí, bueno, yo soy un comistrajo,

lo heavy es lo de Merinero.

-Eso sí que tiene mérito.

-¿Puedo coger una mandarina?

-Sí, coge lo que quieras.

A mí no me entra nada, por lo menos, en 24 horas.

Bueno...

dame una manzana, a ver si se me arregla el cuerpo.

-Míralos, parecen un par de vegetarianos inofensivos.

-Bueno, ¿me vas a contar ya lo que te pasa?

-Todavía sigo rebotada con lo de mi madre.

Ayer tuvimos una movida...

-Yo te noté rara cuando volví de llevar el bol.

No te quise preguntar. ¿Qué pasó?

-Que cada día estoy más convencida de que ese tío la está estafando.

Ya te dije que le dejó 18 000 euros para la mudanza, ¿no?

Resulta que, el Mike este, no para de darle largas

y no le dice cuándo va a venir.

-Yo creo que tu madre fue bastante rápida en prestarle el dinero.

-Pues sí, eso es lo que le digo yo.

Pero se lo toma fatal.

No sabes el mosqueo que tiene, dice que la tomo por tonta.

Tiene un mal rollo encima...

No sé cuándo la volveré a ver.

-Pues enseguida, mujer. -Sí, yo no lo tengo tan claro.

Tú no sabes cómo se fue.

Dice que yo lo único que quiero es amargarle la vida,

y destrozarle las ilusiones.

Vamos a ver,

de verdad, ¿tú ves normal

que una persona a la que solo conoces de chatear un rato

te pida tantísima pasta?

-Normal no lo veo.

Si tuviera que pedir un préstamo se lo pediría a alguien de confianza.

-Claro. Y yo no sé cómo hacerle entender

que Mike la está timando.

-Paty, para el carro. A lo mejor se lo piensa devolver.

Que tú consideres que es sospechoso no significa que sea un estafador.

-Por favor, está más claro que el agua.

Este tío le ha soltado el rollo para embaucarla...

y para que le suelte la pasta.

Yo te digo que este tío

ni ha combatido en Afganistán, ni es soldado ni nada.

-Si estás tan segura, tienes que hacer las paces con tu madre.

Si va a necesitar tu apoyo, tendréis que estar a bien.

-Ya. Pero creo que ni me quiere coger el teléfono.

-¿Cómo no va a querer coger el teléfono? Haz el favor, llámala.

-Llámala, habla las cosas antes de que se enquisten.

-Vale, voy a intentarlo.

Mamá...

-Que a ningún conductor se le ocurra tocar la mercancía.

Déjales claro que Somoza será implacable con quien lo traicione.

Llámame cuando llegues a Algeciras por si hay cambios en las rutas.

Dime.

Que pase.

Buenos días, chaval.

-Lo serán para ti.

Me revienta ver que la empresa de mi padre

es un refugio para matones. -Veo que te has cruzado

con nuestro jefe de logística.

-¿De logística?

No lo decía solo por él.

Desde que he entrado solo he visto gentuza con pinta de expresidiarios.

-Este negocio es así.

Tu padre tampoco contrataba hermanitas de la caridad.

-Ya sé que no era un santo, pero se preocupaba por su gente.

Y contrato a personas honradas, como Marisa y la gente del muelle.

Ellos no tenían que ver con sus otros negocios.

Ahora, sin embargo, esto se ha llenado de escoria.

Empezando por ti.

-No te pases, chaval.

No vengas a mi casa a insultarme. -Esto nunca será tu casa,

ni la de Somoza, a ver si te enteras.

Siempre será Transportes Quintero.

-Si el señor Somoza no le ha cambiado el nombre,

no es por deferencia a tu padre,

es porque no le interesa cambiar de marca.

Un experto en marketing, como tú, debería saberlo.

-Antes o después pagaréis por la muerte de mi padre.

Te lo juro.

-Estoy cansado de tus pataletas de niño malcriado.

Tengo mucho trabajo. ¿Qué coño quieres?

-Olvidé algo en un cajón.

-¿Esto?

Estuve a punto de tirarlas, pero luego me dio pena.

Pensé que pasarías a buscarlas. -Dame ese bote.

-Echo de menos un poco de amabilidad. -¡Que me des mis pastillas?

Se me han acabado y no tengo receta para conseguir otras.

-Debo estar mal del oído. No entiendo lo que me estás diciendo.

-Que me des mis pastillas.

Por favor.

-¿Ves? No es tan difícil.

Y ahora lárgate.

Esta empresa es del señor Somoza y no eres bienvenido.

-¿Sabes si hay algo de verduras en el menú?

-Hoy hay plato único, adivina cuál.

Fabada.

-Pues yo comeré una ensaladita y ya está.

-Has estado al borde de la muerte para comer gratis en La Parra,

¿y no lo vas a aprovechar? -Bueno, espérate.

Mañana cuando se me pase el empacho,

ya lo aprovecharé y así me ahorro unas pelillas.

-Hola, Paty. -Hola, Antonio.

-Ponme un cortado con leche templada para llevar.

-Ahora mismo.

-¿Qué tal? ¿No hubo desgracias personales

con el concurso de la hamburguesa monstruosa?

-Hamburguesa jabata.

Y no ha sido para tanto.

¿Sabes quién fue la triunfadora? -Claro que lo sé, Espe.

Ya se comenta centro de salud. Le voy a leer la cartilla,

por participar en esa salvajada. -Pero si le ha sentado de maravilla.

No ves qué enérgica está. -¡Anda!

Buenos días. -Hola...

-¿Qué tal? ¿Ya no saludas? -No te he visto, Antonio.

-Es lógico, los atracones pueden producir pérdida de visión parcial.

¿No irás a pasar por la consulta,

a pedirme algo para la acidez del estómago?

-No, qué va,

yo estoy fenomenal, ¿no ves que me siento pletórica?

-Te sentirás llena, a reventar.

-Antonio, déjalo. No sigas con los reproches.

-Parece mentira, con lo que eres para la salud y la comida...

¿No te da vergüenza?

No me lo puedo creer. -Antonio, a ver...

Esto tiene una explicación: necesitaba vitamina B,

y hierro, y la carne de ternera me sentó de miedo.

-Ahí doy fe, fue terrorífico.

-Ya te vale, Espe, ya te vale.

-Adiós...

-Menuda chapa me ha soltado.

¿Entiendes por qué no quería ir a su consulta esta mañana?

Venga, vámonos, que yo pago.

Con lo que me voy a ahorrar en menús,

me puedo tirar el pisto una temporada.

Toma, Paty, cóbrate.

-Chicas, esperad un momento.

Tengo que comentaros una cosita.

-¿Qué pasa?

-Tengo una amiga a quien creo que están estafando.

Se ha echado un novio americano por internet,

y le ha pedido dinero.

-¿Con qué excusa?

-Con la excusa de venir a España para vivir con ella,

pero no puede pagarse la mudanza. -¿Y por qué no?

-Porque su gobierno tiene que darle una pensión

por combatir en Afganistán, y no se la han concedido todavía.

-¿Y cuánto le ha prestado tu amiga?

-18 000 euros.

Creéis que la está estafando, ¿verdad?

-No lo sé. ¿Tu amiga sospecha algo? -No.

Y cuando le digo que la están estafando,

se pone a la defensiva y no hay quien pueda con ella.

-Habla con ella y dile que venga a vernos, es lo mejor.

-Es que, no es una amiga...

Es mi madre.

-Con razón de más, Paty. Dile que venga a hablar con nosotras.

-Ahí viene. Por favor, no digáis nada.

-Ya hablaremos. -Sí.

-Hola. -Hola.

-He venido lo más rápido que he podido.

Para quitarnos el disgusto de ayer.

-Pues sí. ¿Te preparo un té de jengibre con limón?

-Vale.

-Te lo preparo y nos sentamos a hablar en la terraza, ¿vale?

-Muy bien.

-Patrón...

-Buenos días. -Buenos días.

-Hay que ver la seguridad que tienen para llegar a usted.

-Con los tiempos que corren, es mejor estar protegido.

¿Qué se le ofrece? -Nada, una simple visita de cortesía.

Para conocer a los nuevos dueños de la empresa.

-Ya conoce perfectamente al señor Somoza.

-¿No anda por aquí?

-No, él prefiere quedarse en la constructora.

-¿Lo ha puesto a usted al frente? -Eso es.

El señor Somoza ha confiado en mí para dirigir su nuevo negocio.

-Entiendo que siguen con transportes internacionales.

-Efectivamente.

-Lo que no entiendo es por qué han comprado esta empresa.

-Supongo que al señor Somoza

le parecería una magnífica oportunidad para diversificar.

Así, entre usted y yo,

me contó que de pequeño soñaba con tener una empresa de camiones.

-Pues de pequeño es más normal con soñar con ser astronauta,

o bombero, incluso policía.

-Eso pienso yo. Pero vaya usted a saber,

igual los sueños de los niños colombianos son diferentes.

-Será eso.

Bueno, no le molesto más, veo que tiene usted mucha faena.

Si necesita algo, ya sabe dónde estamos.

En comisaría.

-Muchas gracias.

-Estaba todo buenísimo, pero, para mi gusto,

lo mejor fue la degustación del salmorejo

con virutas de jamón ibérico.

-Puede ser.

Pero a mí me cansan esas cenas con tantísimos platos.

Yo, con un primero, un segundo y postre, tengo suficiente.

-Ya, y café copa y puro, ¿no?

-Sí, como tiene que ser.

-Hablando de tradiciones, no faltaron los cotilleos.

¿Te enteraste lo de Palacios? -No, ¿qué le pasa?

-Va a abrir una oficina en la Castellana.

Y Marga me contó que va a hacerlo por todo lo alto.

-Buenos días. -Buenos días.

¿Qué tal todo? -Sin novedad.

Ya tienen borrador del contrato los de Valdelasfuentes.

-Muchas gracias. Tenía que enviarlo a primera hora,

sin acordarme que iba de cena y vendría tarde.

-Fue una lástima que no vinieras.

Me habría encantado presentarte en sociedad.

-Y te perdiste a más de un abogado con una copa de más,

poniendo a parir a sus jefes.

Ya quisieran muchos bufetes tener nuestro ambiente de trabajo.

-¿Tienes un momento? Me gustaría comentarte algo.

-Claro. ¿De qué se trata?

-A solas.

-Cada día llevo peor discutir contigo. Me quedo fatal.

-A mí se me pone un mal cuerpo...

Además, me acuerdo de épocas pasadas y no quiero volver a repetirlo.

-Eso no va a volver a pasar.

Porque tú ya eres mucho más madura, y sabes reconocer tus errores.

Tranquila, que te perdono todas las barbaridades que me dijiste ayer.

-Yo quiero que quede claro que tú para mí eres una mujer

tan inteligente y tan atractiva,

que no me parece raro que los hombres se enamoren de ti.

-Qué bonita eres.

Yo sabía que ibas a rectificar enseguida.

Hala, dejemos ya el tema.

Y no le demos importancia a una tontería.

-Para mí no es ninguna tontería.

Me arrepiento mucho del tono con el que te hablé anoche.

Pero que te pidan 18 000 euros por la cara...

-¿Estás otra vez con eso?

No me lo ha pedido porque sí.

Lo necesita para la mudanza. ¿No lo puedes entender?

-No, no lo puedo entender.

Cada vez tengo más claro que te está engañando, te está timando.

-¿Se puede saber para qué me has llamado?

-Porque necesitaba hacer las paces contigo.

Y si ese hombre te está engañando,

quiero estar a tu lado para apoyarte en todo momento.

-Sigues negándome la posibilidad de ser feliz con alguien que me quiere.

-¿Por qué dices eso? Claro que no.

Yo no quiero que nadie te engañe ni juegue con tus sentimientos.

-Mike no está haciendo nada de eso.

¿Cuánto te va a entrar en la cabeza?

-Cuando te dé una fecha exacta de su llegada.

Y cuando yo vea que la cumple, y sobre todo,

cuando te devuelva el dinero.

-Lo hará pronto, ya me lo ha dicho. -Ah, ¿sí? ¿Cuándo?

-Cuando el gobierno americano le dé la pensión de veterano de guerra.

Pero tú no oyes mis explicaciones.

Tú quieres quitarme la única ilusión que tengo en la vida.

-Creo que ese es el problema.

Estás centrando tu vida en una relación virtual.

En alguien que no conoces. -¡Y dale!

Quien no lo conoce de nada eres tú.

Y te permites hablar de él como si lo vieras a diario.

Veo que me has traído aquí engañada.

Yo pensaba que me pedirías disculpas por tu falta de delicadeza,

y tus suspicacias absurdas, pero lo único que quieres...

es hundirme la moral. -No te vayas, mamá...

-¿Te encuentras bien? -Estoy un poco nerviosa, nada más.

-Diré a Miriam que te prepare una tila.

-No hace falta que la molestes, estoy bien.

-Pues tú dirás.

-Voy a dejar el bufete, tío.

-¿Cómo has dicho?

-Que dejo mi trabajo.

-Pero...

¿Por qué, no estás contenta?

-No, no es eso.

-Entonces, ¿qué pasa?

-Nada. -¿Cómo que nada?

Por algo te querrás ir del bufete. -No tengo ningún problema contigo,

ni con González ni con nadie.

He recibido una buena oferta y la he aceptado.

-¿Una oferta de quién?

¿No será Somoza?

-Es de otro bufete, pero me han pedido que no diga nada.

-No entiendo tanto hermetismo.

Ayer parecías tan contenta, y de repente me sueltas este bombazo,

sin darme explicaciones.

-Ya sé que tendría que haberte avisado con antelación,

por eso renuncio a mi finiquito o a una compensación.

-Me duele que hables como si fueras una empleada cualquiera.

Quiero entender por qué te vas.

Si hay algo que te haya molestado, dímelo con confianza.

-No estoy molesta con nadie.

-Sí lo estás.

Y ya sé cuál es el motivo.

Es por regañarte por tu excesiva implicación en el turno de oficio.

-Mi marcha no tiene que ver con eso, es mucho más sencillo.

Me han hecho una buena oferta,

y creo que me ayudará a crecer como abogada.

-¿Hay algo que pueda hacerte cambiar de opinión?

-Quiero dar este paso adelante en mi carrera.

No voy a pasar la vida refugiada en el despacho familiar.

-Hablas como si llevaras 20 años aquí,

y no has hecho más que aterrizar.

¿Cuándo tienes pensado marcharte?

-Hoy mismo.

-Pues sí que tienes prisas por salir de aquí.

-No lo tomes a mal, por favor.

Una vez que he tomado la decisión, es lo mejor para todos.

Vine temprano para cerrar los asuntos más importantes.

Si he dejado algún fleco, llamadme cuando necesitéis.

Y ahora...

si no te importa, me voy a marchar.

Me esperan para una reunión en el nuevo bufete.

-¿Qué le pasa a Nerea?

Se va con una cara que le llega al suelo.

-Nos deja.

-¿Qué has dicho? -Que abandona el bufete.

Alguien de la competencia le ha hecho una oferta que...

no puede rechazar.

Fede, ¿tienes algo?

Sí, tengo la ubicación el teléfono del sospechoso.

Y estaba en el lugar de los hechos, a la hora en que sucedió el atraco.

¿Y qué margen de error tenemos? Supongo que lo has obtenido

de triangular las señales de comunicación.

No ha hecho falta.

El muy lerdo tenía el geolocalizador activado.

Tenemos la ubicación exacta. Mira que es torpe.

Se podía haber hecho un selfi mientras robaba y subirlo a la red.

Un selfi, qué buena idea.

Hay cada pirado por ahí...

Eso desmonta su coartada, porque declaró

que a esa hora estaba en casa de su pareja.

Eso demuestra que mintieron los dos.

Buen trabajo, Fede.

Muchas gracias, pero no tiene mucho mérito.

No he hecho casi nada.

¿Qué? Tomando antiácidos para el estómago, ¿no?

(ASIENTE)

Lo tengo un poquito tocado.

No me extraña,

porque me he enterado que la hamburguesa jabata

era una auténtica barbaridad.

¿Te ha compensado participar en el concurso?

A mí no, pero a otra agente dela comisaría sí.

Le ha tocado dos semanas de menú gratis en La Parra.

Y una caja de frutas ecológicas.

No sé si Merinero es muy de fruta.

¿Qué Merinero? Ha ganado Espe.

Pero si Espe come como un pajarito.

Pajarito pajarito, no sé, más bien como un buitre.

Yo la tengo en casa y como como una lima.

Merinero quedó segundo y yo tercero.

Estáis como cabras.

Espero que no me dejéis en cuadro a mitad de semana,

a causa de los excesos.

Qué va, aquí estamos los tres a nuestra hora al pie del cañón.

Eso espero.

Miralles, ¿tienes un minuto?

Sí, pero tiene que ser de camino. Tengo mucha prisa.

Convendría que Fede también lo oiga. Se trata de una estafa en internet.

Adelante.

Una mujer ha entablado relación a través de una página de contactos

con un veterano de guerra americano.

¿Y qué problema hay?

Que el tipo le ha pedido 18 000 euros.

Según él, para hacer la mudanza de Estados Unidos a España.

-Y seguro que está encantado de venir a vivir con ella.

Es un caso clarísimo de novio americano.

-Eso pensamos Espe y yo.

Pero la mujer se lo ha tragado y ha mandado el dinero.

¿Conocemos a la posible estafada?

Es la madre de Paty.

-¡Olga!

¡Espera, por favor!

-¿Qué pasa?

-Solo quiero saludarte. -Pues ya lo has hecho.

-¿Estás enfadada conmigo? -¿Porque me echaste de tu casa?

-Fui un borde y un estúpido.

Estaba cabreado por perder la empresa de mi padre y lo pagué contigo.

Perdóname.

-Perdonado. Ahora si no te importa... -Espera.

Cuéntame qué tal llevas el trabajo para la escuela.

-Bien.

-Si me necesitas, todavía puedo echarte una mano.

No quiero estar a expensas

de que vuelvas a volcar tu frustración en mí,

una vez es suficiente. -No digas eso.

No volverá a pasar. -Lo siento. No te creo.

-Si me dejas que te ayude igual cambias de opinión

y confías un poco en mí. -Julio...

Es mejor dejar las cosas así.

Tú y yo no nos conocemos tanto,

no tienes que darme explicaciones ni forzar nada.

-No te ofrezco mi ayuda por compromiso, lo hago de corazón.

Me gustaría mostrarte que no soy ningún ogro.

Si te pasas por mi casa,

te aportaré todo lo que pueda para que presentes un buen proyecto.

-Gracias, pero no hace falta.

Adiós.

-Hasta luego. -Adiós.

-¿Qué tal, Paty? -Hola, David.

Hemos cerrado la cocina,

si te apetece cenar algo puedo sacar unos embutidos...

-No me apetece nada. Gracias.

-¿Entonces...?

-¿No te acuerdas?

Quedamos para repasar los ejercicios de mates.

-Es verdad...

Se me ha olvidado por completo. Lo siento.

No me extraña, con el día que llevo...

-¿Qué, mucho trabajo?

-Sí, pero no es eso lo que me agobia.

Es que...

He tenido un movidón con mi madre...

-¿Y eso?

Cuando me la presentaste parecía que estabais de buen rollo.

-Sí, si lo estamos,

pero anoche tuvimos una bronca alucinante,

y esta mañana otra discusión.

Menos mal que madre solo hay una.

-Yo daría lo que fuera por tener alguna discusión con ella.

-David, soy imbécil. Lo siento muchísimo,

no tenía que haber dicho eso. Perdona.

-No pasa nada.

¿Qué, repasamos mates?

-Yo no tengo la cabeza para muchos números, la verdad.

-Si te soy sincero,

yo hoy tampoco.

Estoy un poco cansado.

Pues hasta mañana.

-Hasta mañana. Y gracias.

-De nada. -Muchas gracias.

-Chao. -Adiós.

-Usted va a llevar esta empresa a la ruina.

Se va hundir en una depresión.

-Puedo controlar mi enfermedad.

Sé cómo hacerlo.

-¿Controlarla?

Hombre, no me haga reír.

-Fuera de aquí. ¡Fuera!

¡Fuera! ¡Fuera!

-Verás, Julio, yo no quería decírtelo, pero no tengo elección.

No tengo más remedio.

Tú nunca serás como Jairo.

No puedes quedarte a mi lado y ser mi mano derecha,

porque no estás a su altura.

Lo mejor será que te vuelvas a Miami.

-¿Cómo puedes decirme esto? -Porque es la verdad.

Tarde o temprano te lo tenía que decir.

(Puerta)

(Puerta)

(Teléfono)

(Teléfono)

Sí.

(OLGA) -"Julio, ¿estás ahí?"

-Sí, sí...

-"Ábreme, que estoy en la puerta".

(MURMURA)

-"¿Me vas a abrir?"

"Los he visto más rápidos".

(SE QUEJA)

-He decidido tragarme mi orgullo

y aceptar tu ayuda para mi trabajo de marketing.

-No...

-Pero ¿cómo que no?

En la plaza me has dicho que sí, y ahora me estás echando.

Pues empezamos mal, Julio.

¿Qué te pasa, Julio?

Estás temblando. ¿Estás bien?

¡Julio!

¡Julio! ¿Me oyes?

Pero ¿qué te has tomado?

¡Hola!

Sí, necesito una ambulancia.

Avenida de las Tres Cruces 21, primero, derecha.

Daos prisa, se ha tomado un bote de pastillas.

-Está cerrado.

-Paty, no queríamos tomar nada.

-Venimos a hablar contigo

de la historia sobre el novio de tu madre.

-Hemos sabido de varios casos así en España,

y queremos investigarlo.

-Lo sabía. Sabía perfectamente que ese tío es un estafador.

-Vamos a ver, vamos a ver... Siéntate.

Ante todo hay que manejar la presunción de inocencia.

Por lo que me han contado Lola y Espe,

el "modus operandi" del tipo es de libro.

Y concuerda con el patrón del novio americano.

-Es una variante de la novia rusa,

pero, en este caso, las víctimas son mujeres.

-Mujeres de mediana edad, divorciadas, sin pareja,

y que están sentimentalmente vulnerables.

-¿Qué vida lleva tu madre?

¿Está pasando una mala racha por algún motivo?

-Yo creo que no. Puede sentirse un poco sola,

porque yo estoy muy liada y hace mucho que no la veo.

Y tres de sus mejores amigas se acaban de mudar de Madrid.

Eso le ha afectado.

-¿Qué te ha dicho esta mañana cuando ha venido?

-Estábamos hablando de buen rollo,

y cuando le he contado mis sospechas,

se ha puesto a la defensiva.

No sé cómo puede ser tan ingenua.

-El timo es muy obvio, pero desde el exterior.

Lo que hace muy bien este tipo de gente

es tejer una tela de araña sobre la víctima,

para que fluya la confianza.

-Y la dinámica siempre es la misma: una vez las ha engatusado,

les comenta la idea de vivir en España con ellas.

-Así, es más fácil cuando las tienes minadas sentimentalmente,

que la víctima acceda a darle todo el dinero de la mudanza.

-Punto por punto, esa es la relación de mi madre con el Mike este.

No sé cómo está tan ciega para creerse lo que le dice este yanqui.

No lo entiendo. -Vamos a ver,

no tenemos la certeza de que sea un ciudadano de los Estados Unidos.

No tiene por qué ser así.

-¿Y lo vais a poder atrapar? -Sí, sí, por supuesto.

Pero necesitamos que nos eches una mano.

-¿Cómo?

-Tienes que convencer para que hable en comisaría con nosotros.

-Espe, eso va a ser muy complicado.

-Ya lo sé, pero tienes que intentarlo, Paty.

-Creo que será contraproducente. Se pondrá más a la defensiva.

-¿Tienes alguna foto o algún dato más del tío este?

-Sí.

-Bien...

-Este es su perfil. -Perfecto.

Hazte una captura de pantalla para mandármela.

-Claro. -Así me pongo a investigar.

-Bueno, mañana te llamamos, y nos coordinamos.

Y tú tranquila, que vamos a desenmascarar a ese estafador.

-Muchísimas gracias.

Gracias, chicos. Buenas noches.

-Chao, Paty. -Adiós.

-Permiso, patrón.

-¿Qué pasa, Tano?

-Casares ya está en Algeciras organizando las rutas.

-Muy bien. ¿Y qué más?

-¿A qué no sabe quién vino a verme esta mañana?

-Sorpréndame. -Julio Quintero.

-¿Qué quería? -Recuperar su bote de pastillas.

Daba pena ver al chaval.

No sé cómo pensó que podría hacerle frente a usted.

-No me gusta tenerlo por aquí.

Quizá, deberíamos convencerlo para que tome el próximo avión a Miami.

-No se preocupe por él, no es ninguna amenaza.

-Eso ya lo sé, pero no me gusta la gente

que me recuerde a Fernando Quintero.

¿Algo más? -Pues sí.

El oficial Guevara también pasó por allí.

-¿La razón?

-Aparentemente, una visita de cortesía.

Quería dar la bienvenida

a los nuevos dueños de Transportes Quintero.

-Mantengamos la calma. Ante todo, naturalidad.

-Me preguntó por qué había usted adquirido Transportes Quintero.

Le dije que para diversificar.

-Pues eso es cierto.

Diversificarnos.

(Teléfono)

Sí.

Hágala pasar.

Señorita Nerea, qué gusto tenerla por acá.

Déjenos solos, Tano.

Por favor, deme la sorpresa de que ya decidió

despedirse del bufete de su tío.

(NEREA ASIENTE)

-Qué buena noticia esa.

Debería estar alegre.

-Será una buena noticia para usted.

-Y para usted también. Lo que pasa es que aún no se da cuenta.

Esto se merece una celebración con un roncito.

-Yo no tengo nada que celebrar.

-En eso tiene usted razón.

Usted no va a celebrar nada

mientras no saque a Sergio Mayoral de la cárcel.

Por otro lado,

cuénteme cómo le cayó la noticia a su tío.

¿Bien o mal?

-No le dije la verdad.

Le conté que tengo una buena oferta de otro bufete.

Sin especificar cuál.

-Eso me parece bien.

Es importante que la gente no sepa

que Sergio Mayoral va a tener otro abogado defensor.

Así cojo a la fiscalía por sorpresa.

-No es algo que se pueda ocultar por mucho tiempo.

-Soy consciente de eso.

Pero vamos a mantenerlo así el tiempo que sea necesario.

Tampoco le diga a su prima. -No pensaba decírselo.

-Yo sé que dejar el bufete de su tío es un trago duro,

pero usted necesita desarrollarse profesionalmente.

-Y a su lado seguro que lo haré.

-En un futuro me lo va a agradecer.

Usted es una abogada que necesita llevar casos de gran envergadura.

¿Cómo sacar de la cárcel a asesinos como Sergio Mayoral?

-Dado el caso de que usted va a ser su defensora,

no debería expresarse de esa manera. -Es verdad.

El pobre no ha hecho gran cosa para llevar tantos meses

en prisión preventiva, ¿verdad?

-Con usted hoy no se puede hablar en serio, ¿cierto?

No se lo tomaré en cuenta dadas las circunstancias.

Sé que ha tenido un día duro por dejar el bufete de su tío.

-En algo estamos de acuerdo.

Y ahora, si no le importa, me gustaría ir a descansar.

Cuanto antes.

-Está bien, váyase a dormir.

A partir de mañana tendrá que preparar la defensa de Mayoral.

-¿Cómo estás, hija?

-Papá...

¿Tú qué haces aquí? ¿Cómo sabes lo que ha pasado?

-Conozco a la doctora que iba en la ambulancia.

Te reconoció y me dijo qué estaba pasando.

¿Cómo está el chico?

-No lo sé. Llevo un rato esperando, pero no me dicen nada.

-Si sale de esto será gracias a ti.

Una intoxicación por litio puede producir

graves consecuencias renales o cardiovasculares.

¿De litio son las pastillas que se tomó?

-Eso me dijo Ana. Es posible que tenga un trastorno bipolar.

-¿Por qué?

¿Todas las personas bipolares toman litio?

-No todas, pero es una medicación habitual.

¿Sabes si está diagnosticado?

-No. La verdad es que no tengo ni idea.

Tampoco somos muy amigos, es solo un conocido.

-Buenos, tienes la suficiente confianza como para ir a su casa.

-Me está ayudando con un trabajo de la escuela.

Él estudió empresariales y sabe bastante de marketing.

-¿Quién es?

-Eso da igual, ¿no?

Supongo que ya te lo habrá dicho Ana.

-No, Ana no me dijo nada.

Se debe a la privacidad con su paciente.

Tú no tienes que mantener ningún secreto profesional. ¿Quién es?

-Es Julio Quintero. -¿Julio Quintero?

¿Estás saliendo con el hijo de un delincuente?

-En ningún momento he dicho que salgo con Julio.

Además, su padre ya está muerto.

-Pero en vida fue investigado por tu madre.

Estuvo varios años en la cárcel.

Aunque fuera verdad, ¿qué tiene que ver Julio con ello?

-Estoy seguro que está metido en algún negocio sucio.

-¿Cómo puedes hablar así de alguien que no conoces de nada?

-Te equivocas.

Lo conozco, estuvo un día en la consulta,

cuando entraron en su casa y le dieron una paliza.

-Y por eso ya puedes juzgar que es como su padre.

-Estaban muy unidos,

seguro que no lo mantuvo al margen de los negocios.

Voy a hablar con tu madre. -No la llames, papá, por favor.

-¿Por qué no?

-No quiero que sepa que me junto con el hijo de Fernando Quintero.

-¿Familiares de Julio Quintero? -Yo.

Yo llamé a la ambulancia.

¿Puedo pasar a verlo?

-Solo unos minutos. -Vale, gracias.

-Hablamos en casa.

-Imagínate cómo me quedé cuando me dijo que se iba del bufete.

Pero no entiendo por qué se va.

Por más veces que se lo he preguntado,

no me ha dado ninguna contestación coherente.

Solo me dice que un bufete le ha hecho una buena oferta

y la ha aceptado.

¿De verdad que tú no sabías nada? Qué va, no tenía ni idea.

Yo pensaba que con la confianza que tenéis, te lo habría dicho.

Pues ya ves que no.

Yo entiendo que quiera tomar sus propias decisiones

para labrarse una carrera.

Lo que me molesta son las prisas,

y que haya estado tan hermética.

Como si fuéramos dos desconocidos.

Yo tampoco lo entiendo.

Además...

siempre la he visto muy contenta de trabajar contigo.

Pues no parece que sea así, y que le importo un pimiento.

Papá, no digas eso.

Seguro que hay una explicación a todo esto.

No lo dudo, pero a mí no me la quiere dar.

Y tengo la sensación,

de que en su decisión hay gato encerrado.

A mí...

A mí me cuesta creer que haya hecho esto

por una cuestión de dinero y de prestigio.

Eso nunca fue determinante para ella.

Eso mismo pienso yo.

Si se va porque quiere dedicarse en cuerpo y alma al turno de oficio,

me cuadraría más.

Pero que se vaya a ganar más dinero...

No me entra en la cabeza.

¿Has hablado con ella hoy? No.

Me ha escrito diciendo que no viene a cenar.

Claro, se habrá alargado la reunión con los nuevos jefes,

y estarán de comilona celebrando la incorporación.

-Hola.

-Bueno, yo ya me voy.

Buenas noches, Nerea.

-Me imagino que tu padre ya te ha puesto al día.

¿Por qué no le has dicho dónde te vas?

No podía hasta que no firmara el contrato.

¿Y ya has firmado? (ASIENTE)

Yayo Cárdenas le habló de mí a un socio de un bufete.

Buscaban alguien con mi perfil,

y de un día para otro me hicieron una oferta que...

he aceptado.

¿Me puedes decir qué bufete es?

Uno americano bastante grande,

que va a abrir una sucursal en Madrid,

Roberts and McLuhan.

Me sorprendes, Nerea.

¿Por qué?

No quería perder la oportunidad,

aunque sabía que sería difícil de entender para los demás.

Y ya veo que así ha sido.

Pero no porque no seas libre de tomar tus propias decisiones.

Siéntate.

Sino porque no cuadra con tu personalidad.

A ti nunca te importó el dinero.

Tras las últimas movidas de mi padre, ha empezado a importarme.

Pero comprenderás que el mío esté molesto.

Empezaba a delegar más asuntos en ti,

y te veía contenta, por eso no entiende

que te marches.

Yo lo entiendo, pero quería dar un paso adelante

en mi carrera, y este ha sido el momento.

Para estar asumiendo un nuevo reto profesional,

no se te ve ilusionada.

Hoy ha sido mi primer día, y estoy un poco nerviosa.

Y me agobia ver lo mal que se lo ha tomado tu padre.

Siempre me ha tratado muy bien,

y me duele ver lo decepcionado que está.

Perdona que insista, pero

¿desde cuándo te importa ganar más dinero?

No me voy solo por motivos económicos.

Es un despacho que está presente en casi todas las capitales europeas.

Y por toda América.

¿Para ti es un aliciente trabajar en una multinacional?

Pensaba que tenías otros intereses.

Inviertes muchas horas en el turno de oficio por amor al arte.

Y lo seguiré haciendo, siempre que pueda.

Si no te importa, me duele un poco la cabeza.

Me voy a dormir.

-Hola. ¿Cómo estás?

-Todavía estoy un poco confundido.

-Ya veo.

-Gracias, Olga.

Si no es por ti, no lo cuento.

-Me alegra que digas eso.

-¿Por qué?

-Eso significa que quieres seguir viviendo.

Tomaste más pastillas de la cuenta, ¿verdad?

-Sí.

Es mi medicación para un trastorno que me diagnosticaron hace tiempo.

Entonces, sí que eres bipolar.

-¿Cómo lo sabes?

-La enfermera de la ambulancia dijo que habías tenido

una intoxicación por litio.

Mi padre es médico y le he oído decir

que se lo recetan a la gente con trastorno bipolar.

Lo que no sé muy bien es qué síntomas tienes.

-Puedo llevar una vida normal como cualquier persona.

Hay algunas situaciones que pueden provocarme una crisis maníaca,

y entonces siento que puedo comerme el mundo.

Y acabo agotado.

-Pero eso no es lo que te ha pasado estos días.

-No. A veces me voy al otro extremo.

La muerte de mi padre y arruinar su empresa,

me han provocado una crisis depresiva.

Y en esos casos, es como si el mundo me comiera a mí.

-¿Y no puedes hacer nada para evitar llegar a esos extremos?

-En una asociación de bipolares

me enseñaron a identificar los pródromos.

-¿Pródromos?

-Son las señales que te avisan que vas a sufrir una crisis.

En mi caso, si empiezo a dormir poco,

a descuidar los horarios de las comidas o a hablar mucho,

tengo todas las papeletas para sufrir una crisis maníaca.

O eufórica, que suena mejor,

pero es igual de chunga.

-¿Y la medicación es de por vida?

-Sí.

Aunque la dosis va cambiando.

Tengo que estar atento en los cambios de estación.

Especialmente en otoño y primavera.

-Muchas gracia, Julio.

-¿Por qué?

-Por darme un máster en bipolaridad.

Y si vamos a ser amigos, me vendrá muy bien.

-Pensaba que mi vida no tenía sentido y no le veía salida.

Por eso me tomé las pastillas.

-¿Y ahora cómo te sientes?

-Mejor.

Más tranquilo.

Con ganas de mirar adelante de otra manera,

sin tantas exigencias. -Eso suena muy bien.

-Además,

ahora tengo una motivación extra.

-¿Y cuál es?

-Ayudarte con ese trabajo para la escuela.

-Vale, pero ahora tienes que descansar.

-Lo intentaré.

-Buenas noches.

-Buenas noches, Olga.

-Le va a costar mucho convencer a su madre,

de que es víctima de un fraude.

-No sé cómo la abordaremos para que no se enfade.

-Le pasa algo a Paty.

-Tiene un problema con su madre,

y ha dejado de estudiar las mates.

Me tiene preocupado porque no puedo hacer nada por ella.

-Te sigue gustando mucho, ¿verdad? -Sí.

-Los pequeños ahorradores debemos tener una entrada regular de dinero.

Si lo tienes en el banco no te dan tanto,

dados los tipos de interés.

Si no tienes nada más que aportar, yo me voy.

Ya me llamas para decirme cuando quieres ir a verlo.

¿Te parece? -Bueno, una cosita más.

-Dime.

-No te enfades con tu hija, por favor.

-¿Cómo?

-Mamá.

-Pero,bueno... ¿Esto qué es, una encerrona?

-¿En el hospital te han recomendado hacer terapia?

-Afirmativo.

-Te vendrá bien hablar con un profesional.

Y, sobre todo, rodearte de la gente que te aprecia.

-Ya no me queda mucha gente.

-No te preocupes, cada vez vamos a ser más.

Supongo que lo está pasando fatal con lo de su padre.

Y con el lío que debe tener en esa empresa.

Y hay que añadir su enfermedad.

¿Cómo que su enfermedad? ¿A qué te refieres?

Se atiborró a litio, que es la medicación...

Ya, ya, litio... O sea, que es bipolar.

¿Has hablado con ella? Por lo visto,

ha conseguido el trabajo a través de Yayo Cárdenas,

¿te acuerdas de él? Claro.

Así que ha sido él quien lo ha puesto en contacto

con este otro bufete. Tiene un nombre americano,

y está abriendo sucursal en Madrid, se llama...

Roberts y... Roberts and McLuhan.

Sí, eso es.

Hemos prometido que no nos vamos a meter en su vida.

Antonio,

no hablo de su enfermedad o su intento de suicidio.

En comisaría estamos convencidos de que Julio Quintero

conocía y, probablemente, participaba

de los negocios más oscuros de su padre, ¿entiendes?

Marcelino, mi contacto en Roberts and McLuhan dice

que no han contratado a ninguna Nerea Ocaña.

-¿Cómo? -Lo que oyes.

Y Yayo Cárdenas tampoco sabe nada.

He revisado el informe y he analizado el caso.

-No tengo duda de que hará un buen papel.

Pero recuerde que Sergio Mayoral también es abogado.

Quizá, podría darle algunas indicaciones.

-Él no tiene que dármelas.

-Quizá, sea bueno para nosotros.

Pero tenga presente que en quien confío es en usted.

Y en sus artes de seducción.

-¿Mis artes de seducción?

¿Cómo que suicidarse?

Anoche le hicieron un lavado de estómago en el hospital.

Pero ¿está fuera de peligro? Creo que sí.

Afortunadamente estaba Olga.

Su intervención fue crucial, y no le quedarán secuelas.

Buenos días, señor Mayoral.

¿Qué le hace gracia?

-Somoza me prometió que encontraría al mejor abogado.

Y yo me hice ilusiones.

-Suéltalo. ¿Qué?

-Me están bombardeando con mensajes amenazantes desde un número anónimo.

-Anda...

Déjame ver eso.

-Cada vez se ponen más bestias. -¿Desde cuándo te pasa esto?

-Desde esta mañana? -Deberías haber dado parte.

-Primero quiero pensar quién puede odiarme hasta este punto.

(Teléfono)

Hola. -"¿Por qué no te largas a tu país?"

-¿Quién eres?

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Servir y proteger - Capítulo 296

04 jul 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. Ana

    No es muy creíble, que el personaje Alicia,con lo mal que lo paso con la muerte de Rober antes de tener a su hijo ya esté con otro, no pasa en la vida real por lo demás buenisima

    10 jul 2018
  2. lola

    me encantan Espe y Fede por las caidas , Alicia y Sergio por el genio, me aburren Montse y Lola en la forma de expresarse, los mas tiernos Olga y Paty. Que dure la serie mucho tiempo, super entretenida

    05 jul 2018