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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 29 - ver ahora
Transcripción completa

¡Olga!

Olga, ¿me oyes?

Llévala a vomitar. ¿Dónde vas?

A buscar tiamina.

Vas a vomitar hasta la primera papilla.

A mí no se me puede olvidar lo que casi le pasa a Olga.

La solución es un psicólogo.

Un psicólogo, sus padres o quien sea,

pero hay que ayudarla, yo solo quiero que sea feliz.

Hola, cariño.

¿Cómo te encuentras, hija?

Me duele la cabeza y estoy revuelta.

Y me siento muy avergonzada por lo de ayer.

-Tengo dos millones en efectivo y me queman en las manos,

hay que lavarlos ya.

-¿Encendiste el ordenador? -No lo hice.

-Recoge tus cosas

y vete. -¿Tu padre no te lo ha dicho?

Ya no trabajo con él.

Si estoy aquí es porque...

Bueno, ahora no voy a pasar tanto por aquí,

y quería que supieras qué ha pasado.

Tengo que decirle que ya no estoy al frente de la investigación.

Pero si usted se lo sabe todo.

Y la persona que mandan también.

¿Sacaste la cara por tu equipo? No te confundas.

Yo respondo por ti. Al cuestionarte a ti, me cuestionan a mí.

No quiero problemas.

No vengo a quitarle el puesto a nadie.

Ante todo somos profesionales.

Por supuesto, cuenta con mi colaboración.

Esto es una lana, ¿eh? -Lo que te mereces.

Por evitar el robo de los jamones.

Le echaste un buen par de huevos.

-Por esta propina, me mato con quien haga falta.

¿De dónde has sacado ese pepino? (RÍE) ¿Pepino?

A ver cómo le hablas a mi novia que acaba de salir del concesionario.

¿De qué estás hablando, Jairo?

Tío, la he "comprao".

-¿Qué? -Que vengo a insistir un poco.

-¿Insistir en qué?

-¿Qué hago para darte una vuelta?

-Mañana.

Mañana, después del gimnasio.

-Voy a venir a por ti.

No te eches atrás, es una cita.

-Nada de citas. Es una vuelta en moto y ya está.

Antes Jairo era un bala perdida,

pero está sentando la cabeza.

Solo de pensar que pueden herir a mi hija se me llevan los demonios.

No te preocupes por él que yo me encargo.

Si quieren cerrar el caso del agresor sexual de la máscara

les sugiero que atiendan.

Se les escapó hace diez años y se les estaba escapando ahora.

Y eso es porque no se trazó bien un perfil en su momento.

¿Por qué se disfraza?

Porque las conoce.

-Osorio nos quiere apartar del caso a Claudia y a mí.

Si no, tiempo al tiempo. -¿Por qué lo dices?

-Llegan tipo estrella y no quieren tener sombra.

¿Qué te ha pasado?

Que voy a matar a alguien. Si lo llego a pillar lo mato, tío.

"Pa" un segundo que dejo sola la moto.

Me la roban a plena luz del día.

-¿Te gustaría...

salir a cenar?

-Vale.

¡Eugenio!

-Solo descanso y buena hidratación, nada más.

Y nada de emociones fuertes.

-Hay un error en el sistema de blanqueo de capitales.

El entramado de empresas pantalla que tiene ya no es seguro.

Ya no se hacen las cosas como antes.

Sé que solo hace esto porque Quintero le está obligando.

Puedo entenderlo.

Pero si lo va a hacer, si se va a pringar,

al menos hágalo bien.

(Música emocionante)

-Al no poder pagar la hipoteca solicitaron la dación de pago.

Pero el banco no les contestó.

-Al no responder ya delataba mala fe.

-Y tan mala fe,

de primeras el banco les puso una demanda por impago,

reclamando el importe total de la hipoteca,

sin descontar las cuotas que habían pagado durante ocho años.

-Eso no es legal.

El tribunal de la Unión Europea sentó jurisprudencia para esto.

-Eso es lo más surrealista.

En su sentencia, el juez da la razón en todo a la familia,

pero dice que es mejor el desahucio.

-La connivencia de los jueces con los bancos me remueve las tripas.

Mañana pondré en marcha un recurso

para frenar la orden de desahucio contra la familia.

-Muchas gracias, Sergio.

Tu ayuda es su única esperanza.

-Para eso estamos.

No quiero interrumpir,

te espero en la barra. No hace falta, ya me iba.

Como abogado,

Sergio es un crac, pero como persona,

mejor todavía. -Anda, anda.

Dime, Claudia. Ánimo.

Sí, el arma era de fogueo. Según ella

la lleva siempre para intimidar a un agresor.

De acuerdo.

Luego te paso la descripción que ha hecho.

Muy bien.

Venga, hasta ahora, chao.

¿Mucho jaleo?

Sí, como siempre, pero bien.

Oye, supongo que debe descolocar bastante

quedarse sin trabajo.

Supongo.

Pero lo de sin trabajo es relativo.

Desde el despido no he parado.

¿Y en qué andas?

Me he implicado con asuntos de la ONG.

Y estoy moviendo papeleo para entrar a trabajar

en un turno de oficio.

No pierdes el tiempo.

Me alegra verte contento y comprometido.

Soy de digestiones rápidas.

Cuando una puerta se cierra, intento abrir otra.

No sabes cuánto mérito tiene una actitud tan positiva.

Hay mucha gente que se viene abajo.

Dicen que las crisis son

una forma de reinventarse.

En el fondo no me ha venido mal esto.

Creía que estabas contento en el bufete.

Sí, trabajar en Ocaña Abogados ha sido

un lujo.

Pero...

Hay cosas peores que perder un trabajo.

Por ejemplo, perder tu casa.

Desde que colaboro con la ONG descubro historias terribles.

No sé cómo mi padre te ha dejado escapar.

Quizá recapacite.

Dudo que vuelva a contar conmigo.

Si lo hace quizá sea tarde.

¿Estás muy dolido con él?

No le guardo rencor, si es lo que preguntas.

Pero creo que en este momento me hace falta un cambio de rumbo.

¿En qué sentido?

Tu padre y tú habéis sido importantes.

Pero necesito

construir nuevos horizontes.

Ya.

Vamos, que sacas a los Ocaña de tu vida en lote.

No, no.

No me malinterpretes.

Intento decirte que tengo que asumir la realidad.

No trabajo en Ocaña Abogados.

Y sé que no tendré contigo la relación de pareja que quería.

Aunque me cueste reconocerlo, tu corazón está ocupado.

Estás enamorada de Rober.

No sé por qué dices eso.

Me encantaría pasar la mañana hablando contigo,

pero tengo que irme.

Mucha suerte, Alicia.

Te deseo lo mejor.

Rober. ¿Qué?

¿Podemos hablar?

No. Si quieres algo de comisaría, a pedir cita, como todos.

No quiero ningún favor.

¿Entonces qué quieres?

Decirte que, por mi parte, podemos enterrar el hacha de guerra.

No haré nada más para incordiarte.

Qué alivio. ¿Te vas al Congo o qué?

Tómatelo a broma si quieres, pero con Alicia tienes vía libre.

Esta sí que es buena. El abogado estirado

dicta sentencia en mi relación con Alicia.

¿Tú eres tonto o qué?

Somos mayorcitos, no nos tienes que dar permiso.

Veo que es imposible hablar contigo.

No soy tonto, vas de buenecito y a mí no me la das.

Algo estás tramando.

Piensa como quieras.

No me apetece competir por Alicia contigo.

Así que tú ganas.

Alicia no es ningún trofeo por el que haya que competir.

Me consuela que Alicia abrirá los ojos

y se dará cuenta de la persona que eres.

No tengo tiempo de escucharte, tengo un trabajo, ¿sabes?

Y yo no, ¿verdad?

Alucino.

Ya veo que Alicia no ha tardado en ponerte al día.

No sé de qué hablas,

pero si te quitas de en medio es porque no tendrá nada contigo.

Ahí te equivocas.

Porque no hace mucho, Alicia y yo tuvimos...

A ver, ¿qué tuvisteis?

Alicia y yo hemos compartido muy buenos momentos juntos.

De hecho, nos compenetramos a la perfección.

No sé si me explico.

Hasta luego, chaval.

(Suena un móvil)

Hola, don Marcelino.

-"Hola, ¿qué tal estás?"

-Ahora mismo sorprendido por su llamada.

"No la esperaba."

-Ya me lo imagino.

¿Tienes tiempo para hablar?

-Claro. Dígame, ¿de qué se trata?

-Es importante,

si pudieras acercarte al despacho y lo hablamos personalmente,

"te lo agradecería."

-Por supuesto. Salgo para allá.

-"Gracias. Hasta ahora."

-Hola, vengo a ver a don Marcelino.

-¿Don Marcelino?

Ha llegado Sergio.

-Sergio, gracias por venir.

-No hay de qué.

-Por favor, siéntate.

Creo que ya nos conocemos como para andar con rodeos.

-Yo también lo creo.

Además tengo curiosidad por saber qué quiere contarme.

-He estado pensando en la manera en que te despedí.

Y quiero decirte que...

me precipité.

Quiero que vuelvas a trabajar con Ocaña Abogados.

-¿Habla en serio? -Completamente.

No tengo ninguna duda de que quiero que estés a mi lado.

Pero no me mientas más.

-Siento mentirle sobre su ordenador.

Fue un impulso.

Algo me decía que podía meterse en un lío con Quintero.

Quizás fue un sexto sentido.

Pero le pido perdón.

-Bien.

Me gusta que hayamos puesto las cartas sobre la mesa.

-Lo que no entiendo es

por qué ha cambiado de opinión tan rápido.

-Me lo he pensado mejor.

-Si teme que lo denuncie por evasión

o que se lo cuente a Alicia, no pensaba hacerlo.

-Plantear esa posibilidad es

¿una forma de amenaza?

-En absoluto.

Le dije que no se lo contaría a nadie, menos a Alicia.

Jamás haría nada que pudiera ocasionarle malestar.

Precisamente fue por ella

por quien le conté el error que había detectado en su plan.

-Me gusta que hables con esa claridad.

-Puede estar tranquilo.

Jamás traicionaré la confianza que en su día depositó en mí.

-¿Dónde vas?

-Una vez aclaradas las cosas,

ya no tiene necesidad de contratarme.

-Te equivocas. Siéntate.

Por favor.

No es fácil encontrar abogados con tu talento

y tu sentido de la lealtad.

Pero eso ya lo sabía.

Pero además sabes anticiparte.

-¿A qué se refiere?

-A tu advertencia sobre los fallos

en el entramado fiscal que diseñé.

Lo he comprobado escrupulosamente y no me duele admitir que...

tenías razón.

-Me alegro que lo aprecie.

-Créeme.

No me puedo permitir prescindir de ti.

Me gustaría que volvieras.

-No quiero hacerme de rogar, pero antes de aceptar

tiene que decirme algo.

-Adelante, pregunta.

-Usted es muy dueño de actuar como le parezca,

pero quiero saber a cuántos clientes ayuda a blanquear dinero.

-Solo a Quintero.

Andar en estos tejemanejes no me agrada en absoluto.

-Entonces ¿por qué lo hace?

-María.

Ya está el relleno de la empanada.

¿Cómo lo ves?

-Muy bien. El atún lo has desmenuzado un poco de más,

pero para ser la primera vez, muy bien, Salima.

Estupendo.

Oye, ¿le pasa algo a Eugenio?

Porque se ha ido sin desayunar.

-Estará un poco cansado.

-¿Cansado?

¿Qué pasa, hubo tema anoche?

(SALIMA TOSE)

-Hija, qué sosa eres cuando quieres.

¿Me lo vas a contar o tengo que torturarte?

-Todo empezó muy bien.

Pero terminamos en el médico.

-¿Y eso por qué?

-Porque le besé.

-¿Y? No te sigo.

-Le besé y se desmayó.

-Pero qué fiera, ¿qué beso le diste?

¿Se desmayó por falta de oxígeno o la emoción?

No es nada grave, ¿no? -No.

Según el doctor Torres fue una lipotimia.

Dice que es normal al sentir una emoción fuerte.

-Lo que le dio fue un sofoco de amor.

-¿Eso existe? -Hombre, que si existe.

Tengo yo un remedio

"pa" los sofocos de amor, un caldico buenísimo,

que lo cura pero vamos, así.

-¿Quién tiene sofocos de amor?

-Una prima mía.

De Murcia, que ha venido aquí a pasar unos días.

Te pongo un zumo por cuenta de la casa.

¿Qué más te pongo?

-Un café con leche y tostadas.

-Muy bien. -María, ya le sirvo yo.

-Voy a la cocina. Voy a preparar un caldico buenísimo.

-¿Cómo pasaste la noche?

-Muy bien.

He dormido como un lirón.

Ni he cambiado de postura en toda la noche.

-Pero...

¿Has vuelto a marearte?

-Para nada.

Creo que estoy como una rosa, y con un hambre...

-Ahora te preparo las tostadas.

-Oye.

Tú no le habrás contado nada a nadie de lo que pasó ayer, ¿verdad?

-Yo no.

-Vale. Es que como alguien se entere de que me desmayé por un beso...

Me muero de la vergüenza.

-Tranquilo, no se lo he contado a nadie.

-¿Me echas una mano?

-Sí.

Cómo pesa. ¿Qué es esto? -Unos folletos para la unidad.

Una campaña de concienciación por la violencia de género.

-Pues yo debería guardarme algunos y mandarlos a mis amigas de Colombia.

Allí esto es como una epidemia.

-Las mujeres por sí solas lo tienen difícil para atajar la violencia.

-¿Dices que una mujer si se lo propone

no es capaz de superar una situación violenta?

-No. Eso es lo primero,

que sea consciente de que es maltratada.

Pero de ahí a que denuncie, hay un mundo.

La presión social, el qué dirán... Y claro...

Se tienen que sentir protegidas.

¿De qué sirve si luego su verdugo sigue por ahí suelto?

-Igualmente, aquí no estamos tan mal. La gente está concienciada.

-¿Comparado con qué?

Aún hay muchísimo que avanzar.

Las unidades siguen siendo machistas en muchos aspectos.

No hay que irse muy lejos.

-¿Te refieres a la comisaría?

Aquí somos más mujeres que hombres.

Y la inspectora jefe Miralles es una mujer.

-Y ha sido relegada por una persona con la misma graduación,

hombre e impuesta por Jefatura.

-Sé que Osorio no ha entrado con buen pie a esta comisaría

y parece que todos están en contra suya,

pero lo del machismo es lo que me quedaba por oír.

-No cuestiono su valía y experiencia, que es mucha.

Digo que con el mismo rango ponen a él al frente del caso.

Me parece injusto. -No cuestiono la valía de Miralles,

pero en 10 años no ha sido capaz de resolver el caso

y el agresor continúa atacando.

No está mal que alguien traiga una visión nueva

y métodos que sí dan resultado.

-No quiero discutir por Osorio,

pero ha entrado como un elefante en una cacharrería.

-Sí, a mí tampoco me pareció bien su forma de presentarse.

Haciendo el numerito de borrar la pizarra

y restregando su currículo,

pero debes reconocer que es un profesional y sabe lo que hace.

-Algo hemos avanzado. Lo importante es que el agresor acabe entre rejas.

¿O no? -Vamos por el camino correcto.

Yo voy a aprovechar para aprender todo lo que pueda de Osorio.

-Aquí tienes, el café que te debía.

-Muchas gracias, Espe.

-Ay, creía que tenías turno de tarde,

si quieres toma mi café... -Deja. Yo ya soy inmune.

-Como imaginarás,

Quintero no fue el único que me tiró los tejos para asesorarlo en esto,

aunque solo a él le dije que sí.

Al principio me resistí, pero luego acabé aceptando.

-¿Por qué aceptó asesorar solo a Quintero?

-Digamos que tengo con él una deuda moral.

O más bien diría que una deuda inmoral.

-Siento insistirle, pero antes de volver a trabajar en el bufete,

me gustaría saber por qué ayudó a Quintero a blanquear dinero.

Estamos hablando de un delito.

-Cuando acabé la carrera de Derecho,

hice oposiciones y logré convertirme en abogado del Estado.

Cuando vi el dineral que ganaban mis compañeros

asesorando a grandes empresas, quise subir de nivel.

Entonces, mi matrimonio pasaba por su mejor momento,

Alicia acababa de nacer y...

El dinero que ganaba me parecía poco para mantener a mi familia.

En esa época conocí a Fernando,

que se interesó por mis conocimientos en materia fiscal

y me ofreció el capital para montar mi propio despacho.

Eso me planteó un dilema moral importante.

-¿Por qué?

No hay nada malo en aceptar un préstamo de un particular.

-No era exactamente un préstamo.

Digamos que fue una donación a fondo perdido

a cambio de asesorarlo en sus negocios.

-Suena demasiado bien para que no haya ningún pero.

-Quintero había pasado cinco años en la cárcel por narcotráfico.

Había rumores sobre su empresa de transportes.

Muchos pensaban que era una tapadera para seguir traficando.

-Entiendo perfectamente su dilema.

-El sentido común me decía que debía rechazar ese dinero,

pero acabé aceptando.

-¿Nadie le preguntó de dónde lo había sacado?

-Me inventé que procedía de unas inversiones en bolsa.

Algo bastante creíble.

El caso es que, durante un tiempo,

hice operaciones de blanqueo de dinero para Quintero.

La cosa se calmó y desgraciadamente, hace poco volvió a solicitarme.

-Y usted no podía negarse.

-Ya ves que no.

Como suele decirse, estoy atado de pies y manos.

-Una vez me ha puesto al tanto, estaré encantado de volver al bufete,

pero me gustaría mantenerme al margen de los asuntos de Quintero.

-No hay problema.

Quintero no quiere que nadie más que yo lleve sus asuntos.

Obviamente, no debe enterarse de que tú estás al corriente.

-Claro.

-Sergio, no es algo de lo que esté orgulloso,

pero has de saber que he llegado a un acuerdo con Quintero

y esta será la última vez que lo asesore.

-¿Cree que él cumplirá su palabra?

-Eso espero.

-¿Quieres que te ayude? Estoy aquí de plantón,

esperando a que Laura me pase el rastreo de las motos robadas.

-Me extraña que tarde. Siempre va a la velocidad de la luz.

Estoy haciendo el seguimiento de la niña que acabó en urgencias.

Al final parece ser que es falsa alarma.

-Menos mal.

Oye, no se habrá cabreado Nacha antes por lo del café, ¿no?

-Qué tonta.

Teníamos diferencias de opinión en cuanto a lo de Osorio.

Es injusto que hayan relegado a Miralles a un segundo plano.

-Ya, opino igual.

A ver si da los resultados que se espera.

-Bremón confía mucho en él.

-Ya tardaba en salir su nombre.

¿Qué pasa? ¿Te lo ha dicho personalmente?

-Ojo con ese tono que cada vez me recuerdas más a mi madre.

-A ver, que yo no quiero decir nada, pero estabas deseando nombrarle.

Dime la verdad, Lola.

A ti no se te ha olvidado el beso.

-¿Si te digo que no me vas a dejar en paz?

-Depende de si es verdad o no.

-No sé si es porque me atrae o porque me pilló de sorpresa,

pero el caso es que no me lo quito de la cabeza.

Pero el tema de su familia...

A mí las relaciones a tres no me van. -Ya.

No serás de esas que buscan un amor platónico

para no llegar a nada, ¿no?

-No entiendo qué me quieres decir.

-Quizá eres de las que se buscan un amor imposible de antemano

para no afrontar una relación y no llevarte un chasco.

-¿Lo sabes porque te lo ha dicho alguna amiga

o porque eres tú la que busca amores platónicos?

Nunca me has hablado de nadie especial.

Ni pasado ni futuro.

-Pues...

Tendrá que ser otro día porque Laura me llama.

-Mírala. Ahora le conviene.

-Sé de uno que me iba a dar una vuelta en moto.

-Lo siento. Ahora no me viene bien.

-¿Qué pasa? ¿Tienes miedo de que se te rompa el juguetito?

-No. Tengo mucho curro.

-Anda, déjate de excusas. Si estabas como loco por darme una vuelta.

-Si quieres te la doy, pero te tienes que poner a la cola.

Se lo prometí a unas amigas del polígono antes que a ti.

-Tú no has quedado con nadie.

Tengo un detector de mentiras, que no funciona con todo el mundo,

pero contigo sí. -Hablamos en otro momento.

Voy a comisaría a ver si tienen al que me robó la moto.

-¿Te han robado la moto?

¿Por qué no me lo has dicho antes?

-Para que no pienses que soy tonto. -¿Cómo voy a pensar que eres tonto?

¿Te roban la moto y voy a insultarte? ¿Quién te piensas que soy, Jairo?

-Una tía que me mola un montón, eso eres.

-Mi detector de mentiras ahora me dice que dices la verdad.

¿Y cómo te la han robado? Lo tuviste que pasar supermal, ¿no?

-Es una historia larga como el pedazo de navaja con el que me amenazaron.

-¿Te amenazaron? ¿Más de uno? -Eran dos a cada cual más grande.

No veas el par que le eché para que no me rajaran vivo.

-Mi detector de mentiras está pitando un poquito.

-Te lo digo de verdad.

Me ves tirillas, pero en el cuerpo a cuerpo...

-Ya. Seguro que sí.

-Te invito a tomar algo y te lo cuento todo.

-Vale, pero rápido.

Cada vez que me retraso mi padre me quita cinco euros del sueldo.

-Pues no veas que movida.

Cualquier otro en mi lugar hubiera echado a correr, pero yo no.

Me quedé y la planté cara a los dos bigardos. A los dos.

¿De qué te ríes?

-El detector me está reventando el tímpano.

-Qué pesado el detector, ¿no lo puedes apagar un ratito?

No encuentro el parte de lesiones de la anciana del tirón.

A mí qué me cuentas.

Qué buen rollito, ¿no?

¿En qué andas para estar tan concentrado?

¿Se puede saber qué te pasa?

¿Estás cabreado conmigo por algo?

No tengo que estar cabreado por nada.

Rober, llevas borde todo el día.

Ya te vale.

Este es el parte que estaba buscando.

Si vas perdiendo los papeles, no me cuentes películas.

Estate a lo que tienes que estar.

Igual eres tú el que está perdiendo los papeles.

Aquí tienes más información de motos robadas.

Muchas gracias, Espe, cariño. Luego te invito a unas tortitas.

Hecho. A las 17:00 en La Parra.

Es la hora que me va bien para mantener el índice glucémico.

Cuando tú quieras. Pide por esa boca lo que haga falta.

Te quejarás del compañero que te ha tocado.

Cuando quiere, no hay otro como él.

Llevo un rato esperándote. ¿No me acompañas a poner la denuncia?

Claro. Es que andaba liado.

Ven por aquí.

Hola, inspectora.

Hola, Jairo.

No abra la puerta a Raimundo bajo ningún concepto, ¿me ha oído?

No se preocupe. Ahora le mandamos un coche patrulla.

Raimundo se ha saltado la orden de alejamiento.

Vayan a por él. No para de aporrear la casa.

-Toma.

-¿Y esto? No he pedido nada.

-Ya, pero te hace falta.

Caldo totalmente natural. Ya verás qué bien te sienta.

-Muchas gracias, María, pero no sé por qué.

-Porque te veo un poco bajoncillo.

Y esto es un revitalizante buenísimo que me enseñó mi tía Rita.

-¿Qué lleva? Hoy prefiero no tomar nada que lleve mucha grasa.

-No te preocupes. Son solo verduras y alguna especia.

-Te veo muy preocupada por mi salud.

Primero me invitas al zumo, ahora me traes este caldo...

-Me ha dicho un pajarico que ayer tuviste una bajada de tensión.

-Un pajarito llamado Salima.

-No.

Qué va. Si me he enterado de casualidad.

Una señora que ha venido del...

Del cen...

Bueno sí, ha sido Salima.

La criatura se tendrá que desahogar con alguien.

Estaba muy "preocupá". Estaba ella peor que tú.

Y no te preocupes.

El pajarico ha ido a por el pan. Estamos en confianza. Podemos hablar.

-¿Te ha contado el motivo real por el que me desmayé?

-Venga, hombre. El que tiene vergüenza ni come ni almuerza.

¿No habías escuchado eso? -No.

-Mira que me extraña.

Debe estar en algún manual de filosofía que tú lees.

Venga. Si aquí estamos en familia.

El bar es como si fuera tu casa, ¿o no?

Venga. Tómate el caldito antes de que se enfríe.

-La verdad que huele que alimenta. -Claro.

Mira. Salima es una mujer estupenda.

Sí que es un poco despistada,

pero tiene un corazón que no le cabe por esa puerta.

Ojalá que os vaya muy bien.

Venga. Te dejo con tus cosas.

¿Qué lees?

-Nada. Un libro de relajación.

Para aprender a meditar, ya sabes.

-Ah.

Pues mira, yo me voy a relajar limpiando calamares,

que con 4,5 kg que he comprado para la cena

tengo para relajarme toda la tarde. A lo mejor llego al zen.

Creo que los que las roban también organizan las carreras ilegales.

Eso es lo más probable.

(Llaman a la puerta)

¿Querías verme, Claudia?

Sí, Alicia. Pasa.

Rober ha descubierto por qué se están robando

tantas motos en el barrio.

Primera noticia que tengo. No sabía que esos robos habían aumentado.

Sí. A raíz del robo de la moto de su hermano se puso a investigar

y ha descubierto el motivo del repunte del Distrito Sur.

¿Cuál es tu teoría, Rober? Si se puede saber, claro.

Un confidente ha dicho que desde hace dos meses

se están organizando carreras ilegales con motos robadas.

¿Cómo se llama el mecánico ese que arregla las motos?

Se llama Coque.

Según mi confite, trucan las motos para que corran más.

Lo he investigado y está limpio.

Aunque no tiene licencia para un taller que tiene.

Id a averiguar lo que podáis sobre las carreras.

Antes de que haya una desgracia.

Ahora mismo salimos para allá.

Claudia, si no te importa, quisiera llevar el caso con Elías.

¿Por algún motivo en particular?

No, porque le apasionan las motos y creo que puede venir bien.

Menuda chorrada.

Solo tenemos que ser expertos en investigar.

Por favor, creo que contar con Elías nos haría avanzar más rápido.

No sé qué mosca te habrá picado, pero irás con Alicia.

Hasta ahora hacíais buena pareja.

Así que no veo ningún motivo para que no trabajéis juntos.

¿De acuerdo?

¡Andando!

Dime qué narices te pasa.

No me pasa nada, joder. Déjame en paz.

Aquí traigo el pan. -"Mu" bien.

Ahí tienes a tu Romeo.

-¿Has hablado con él?

-¿Yo?

-María. Me estás mintiendo.

-Hemos "hablao" de meditación

y le he puesto un caldico reconstituyente.

"Pa" que le den fuerzas por si esta noche...

-¡Calla, María!

¿Qué tal el caldo? ¿Está bueno?

-Pues sabía un poco raro, pero creo que me ha sentado bien.

-La verdad es que tienes mejor cara. ¡Se te han puesto unos mofletes!

-Y me siento más ligero, como si el cuerpo no me pesara.

-¿No tiene que ver con la meditación?

-Por lo que veo, María y tú no tenéis secretos entre vosotras.

Bueno, ahora que sabes que medito

a lo mejor te parezco un bicho más raro todavía.

-Para nada. ¿Por qué iba a pensarlo?

-Primero me besas y me desmayo,

y ahora resulta que me gusta leer manuales de meditación.

-Me encantaría aprender a meditar.

Con lo despistada que soy, me vendría muy bien.

-¿De verdad? Yo podría enseñarte.

Aprendí algunas técnicas de mi época de seminarista.

Siéntate. -¿Aquí y ahora?

Sí. No hay casi nadie.

La gente piensa que es muy complicado

pero, realmente, meditar es lo más sencillo del mundo.

-¿Y qué hay que hacer?

Nada.

Absolutamente nada.

Ese es el truco.

María tiene razón. El que tiene vergüenza ni come ni almuerza.

(RÍE)

-¿Qué te pasa?

-El caldo que creo que no me ha sentado muy bien.

¡Tengo que ir al baño!

-Al final va a ser peor el remedio que la enfermedad.

-¿Y qué le ha "pasao" a este ahora?

-¡Tu caldo!

-¿Qué?

-Hola.

-Te estaba escribiendo.

-No, si ya te dije que iba a venir.

-Después del pedo que te pillaste el otro día no lo tenía tan claro.

-Ni me lo recuerdes. Menudo resacón.

No voy a volver a beber en una buena temporada.

-La verdad es que me diste la noche, guapa.

-Perdón.

-No pasa nada.

Aplícate el cuento "pa" la próxima vez.

-No, si lo tengo clarísimo.

Después de la borrachera me sienta peor que me dejasen.

-La única técnica que conozco para olvidarse de un tío

es salir con otro.

-¿Qué dices? Yo no me fío de ninguno.

-Seguro que buscando bien encuentras a alguien que te guste.

-¡Que no! ¡Que no!

Hasta pienso en probar con una chica a ver si con ella me entiendo mejor.

-¿Qué dices? Tengo una amiga lesbiana

y tiene los mismos problemas que nosotras con los chicos.

-De todas formas no quiero estar con nadie.

-Pues tengo unas ganas de salir con alguien

y olvidarme del sinvergüenza de Damián.

-¿Qué dices? ¿Le has echado ya el ojo a alguno?

-No. Pero en cualquier momento surge algo.

Me voy a apuntar a Flirting.

-¿Es una web de contactos?

-Sí. Al menos así sé un poquito más de los tíos

antes de empezar una relación.

¡Apúntate conmigo! -¿Qué dices?

¡Ahí hay mucho postureo! -¡Que no! Pero mejor, tía.

Así nos echamos unas risas viendo al personal.

-Ya veremos. Ahora vamos a clase.

-Venga, sí.

¿Estás? -Sí.

¡Ya está bien, Rober!

Si dije o hice algo que te molestó, quiero saberlo.

Pues sí, mira. Sí.

Va, déjalo. No. No te cortes. Dilo.

Estamos trabajando. Déjalo.

Trabajar con tensión multiplica los riesgos.

Parece que habla un manual de la academia.

Bueno, ¡basta!

Te conozco y sé que lo que te pasa es algo personal.

Y tiene que ser bastante grave para que no me mires a los ojos.

Pues sí. Ahora que lo dices, sí.

Quiero hacerte una pregunta y quiero la verdad.

Que seas sincera.

¿Te has "acostao" con Sergio? ¿Qué?

¿Eso qué tiene que ver? Lo sabía.

Te has "acostao" con él. ¿A ti qué te importa?

Me importa porque me importas tú.

Y más de lo que tú te crees.

Ya te lo he dicho.

Ese tiene que ser Coque.

¿Dónde vas, sinvergüenza?

Venga, vente con nosotros para comisaría.

No sabemos si estamos ante un caso de acoso escolar,

pero mañana citamos a padres y profesores de la chica.

Te dejo, Miralles, ha llegado el maltratador detenido.

Siéntese, por favor.

Raimundo, por favor, le pido que se siente.

Voy a tomarle declaración.

-No tengo nada que declarar.

Y menos delante de una mujer.

-¿Sabe que ha incumplido la ley

de prohibición y acercamiento? Eso es delito.

Por su historial veo que lo sabía. -No te quemes, Lola.

Si no declara, lo detenemos directamente.

(SUSURRA) Y creo que ha bebido.

-¡Muy bien!

Pues acompáñenos, caballero.

-¡No me sale de los cojones!

¡A mí no me da órdenes ninguna mujer!

-No me obligue a emplear la fuerza.

¿Qué demonios pasa aquí? ¡Suéltame, zorra!

-Además de quebrantar la prohibición de acercamiento, me has insultado.

No sé si sabe que eso es un delito más

de atentado contra la autoridad en su historial.

¡Vamos!

-¿Se encuentra bien, comisario? Sí, sí. Tranquila. Estoy bien.

Aunque no tan bien como vosotras.

Se nota que entrenáis.

¡Qué reflejos!

Cuando veas lo bien que funciona Flirting querrás una cuenta

y ponerte a pescar.

-Yo creo que en esta pecera solo hay pirañas y besugos.

Yo prefiero conocer a la gente en persona.

-No será por lo bien que te fue con Marcos y a mí con Damián.

-Bueno, es verdad.

-A ver, la cuenta ya está.

Ahora solamente falta editar el perfil.

Voy a poner que me interesan los hombres

entre 25 y 35 años.

-Un poco mayores, ¿no?

-No, tía. Es que ya paso de críos, en serio.

Vale. Aquí.

"Hobbies".

Pues voy a poner que me gusta...

bailar y escribir poemas.

-Pero ¿es verdad eso de los poemas?

A ver, ¿cuál es tu poeta favorito?

-¡Pelé!

-¿Quién?

-¡Que es broma!

Es un futbolista superconocido.

Mi padre me enseñó una frase de él y me gustó mucho.

Me la voy a poner de estado.

-¿Y cuál es la frase?

-"Cuanto más difícil

es la victoria, mayor es la felicidad de ganar".

-Es un poquito viejuno, ¿no?

-A mí me gusta.

Así los tíos van a saber que yo no me voy con cualquiera.

Bueno, esto ya está. No pongo más datos, de momento.

-¿Empieza el "casting"?

-¿No eras la que pasaba de mirar por Internet?

-No, si yo paso.

Pero quiero ver con quién congenias según el algoritmo de Flirting.

-Ya, yo también quiero ver ese algoritmo.

Madre mía.

-Este dice que esta foto es de cuando estuvo

¿de cooperante en África?

Vamos, eso es un hotel cinco estrellas en el Caribe.

¡El bikini! ¡El bañador!

¡Qué tela!

-Bueno, sí. Pues mira este.

Que dice que le gustan los deportes de riesgo

y tiene la foto del parque de atracciones en los rápidos.

-Mira este. Le debe de gustar Pelé porque ha puesto la misma frase.

-¿A quién?

-Tía, a mí me mola, está muy bien.

¿Qué te pasa, Paty? ¿Has visto un fantasma?

-No, Olga.

He visto a mi padre.

-¿Qué dices? ¡Ese tío no tiene más de treinta!

-Ya. Y esa foto tiene, por lo menos, 25 años.

Es la misma en las taquillas del gimnasio

para fardar de cuando ganó no sé qué campeonato de boxeo.

-Su mote era: el Tigre de Moratalaz.

¡Qué fuerte, tía!

Vamos, que el algoritmo de Flirting va muy bien.

Tiene en cuenta la sangre y te ha "emparejao" con tu padre.

¡Qué fuerte!

Este imbécil nos vacila, pero bien. Me saca de quicio.

Ni cuenta dónde organiza las carreras

ni dónde compra las motos robadas.

Pero nos nombró a un tal Pinardo.

¿Y qué? No sabemos si es un apellido.

Si es un mote... No tenemos nada, Alicia.

Es verdad que el chaval no está colaborando,

pero si manejamos la situación, nos puede llevar hasta Pinardo.

Yo quiero saber dónde está la moto de mi hermano.

La prioridad es impedir que haya más carreras y robos.

La moto de tu hermano no es importante.

No lo será para ti. Para mí y mi hermano sí.

¿Me puedo ir ya?

En las películas, cuando no hay pruebas,

te dejan en libertad.

Verás este. ¡Ya está bien, Rober!

No puedes interrogar a nadie con ese cabreo.

¿Me has escuchado?

Mira, te digo una cosa.

Tenemos motivos suficientes para empapelarte.

¡No solo compras motos robadas!

¡Las vendes para organizar carreras ilegales!

No queremos ir contra ti, Coque.

Si nos ayudas, haremos la vista gorda

con algunos de tus trapicheos.

Solo debes decirnos cuándo y dónde se organiza la próxima carrera.

Y podemos ayudarte a encontrar trabajo en algún taller del barrio.

Un trabajo legal. Sin sobresaltos.

Eso también formaría parte del pacto.

Te doy mi palabra.

En cuanto sepas los planes de Pinardo, nos avisas.

Acompáñale a la salida, por favor.

Pero qué ingenua que eres, de verdad.

¿No ves que no nos dirá nada?

Ya lo veremos.

Ese es un mafias. No cambiará de la noche a la mañana.

Tu hermano iba por mal camino y se ha reinsertado.

Ni lo nombres, te lo digo.

Yo no puedo hablar de Jairo pero tú sí puedes hablar,

como de Sergio, por ejemplo.

No es lo mismo. Ya.

Lo de tu hermano venía a cuento.

Preguntar si me acosté con Sergio fue una ida de olla.

¡Y no solo eso, también una falta de respeto!

¿Quién te crees para hacer esa pregunta?

Métete esto en la cabeza, Rober.

No tengo que darte ni media explicación, ¿te enteras?

Así que o cambias el chip o lo llevas claro conmigo.

¿Cómo estás, comisario?

Parece que sangra todavía la herida.

Estoy bien. No ha sido nada.

Ahora voy al botiquín para coger cosas y hacerte una cura.

No hace falta. Ya fue Espe.

Aunque ha debido ir al Gregorio Marañón.

Hace media hora que se lo pedí.

Ahora voy a buscarla.

Te traigo la orden de ingreso en prisión de Raimundo Gil.

Espero que pase una temporada entre rejas.

¡Ojalá se pudra en la cárcel!

Ojalá se pudran todos los maltratadores.

Menuda plaga. Sí.

Por eso ahora más que nunca

tenemos que intensificar el esfuerzo en UFAM.

Desde luego.

Quería agradecerte tu intervención, comisario.

No podía quedarme de brazos cruzados viendo cómo te faltaba el respeto.

Cada vez tengo más claro que todo esfuerzo

y toda lucha que hagamos

contra la violencia de género, es poca.

Nadie cuestiona tu compromiso.

Estamos recibiendo muchos recursos para la UFAM

y eso es de agradecer. Sí.

Me gustaría que esta comisaría se distinguiera

por su lucha contra la violencia de género.

Por cierto...

Estoy muy satisfecho de tu labor al frente de la unidad.

Muchas gracias.

Te lo digo porque tengo motivos.

Estoy muy orgulloso de ti.

La mejor decisión que he tomado en meses

ha sido ponerte como responsable de UFAM.

La verdad es que estas palabras me dan mucha fuerza

y motivación para seguir porque es un trabajo que amo.

Pues estoy encantado de tu manera de organizarte

y tu forma de encararte a los maltratadores.

Yo no quería excederme, me encendí al ver que te agredía.

Quizás me pasé un poco al reducirle.

Si no fuera por la promesa que te hice...

Técnicamente no has faltado a tu promesa, he sido yo.

-(CARRASPEA)

Perdone, comisario.

Espe me ha pedido que le traiga el botiquín.

Muy bien. Gracias.

Yo mejor me voy.

A mí lo de hacer curas no se me da muy bien.

Mejor que le cure otra compañera.

¿Estás aquí?

Quería hablar contigo.

Por hoy tuvimos suficiente, Rober.

Mejor lo dejamos para otro día.

Al menos déjame darte una explicación.

Preferiría una disculpa para empezar.

Me temo que cualquier cosa que digas empeorará la situación.

Tía, soy un imbécil, de verdad.

Al menos que sepas que soy consciente de ello.

¿Consciente de qué, Rober?

Porque te veo perdido en todo este tema.

Mira, no sé qué me ha "pasao".

Cuando vi que habías tenido algo con el Sergio...

Que me he puesto superceloso, como si fueras mi pareja.

Ves como no te das cuenta de nada.

¿Crees que si fueras mi pareja tendrías derecho

a montarme el número de hoy?

De verdad, soy un auténtico imbécil. De verdad.

Perdóname, por favor.

Estoy avergonzado.

Lo mejor será que pasemos página.

Solo te pido que esto no se vuelva a repetir.

Te lo prometo. Nunca más.

Al menos déjame demostrarte

que el Rober que viste hoy no es el auténtico.

No sé qué me pasa cuando estoy contigo, pero...

Me marcho. He quedado con mi padre a cenar.

Hasta luego.

Cuando usted quiera optar a un puesto más tranquilo

y mejor remunerado

necesitará una buena imagen pública.

Y ahí es donde entro yo.

Poniendo mi grabadora a su servicio,

las 24 horas del día.

¿Qué me dice?

-Está bien.

Lo que tenía que decir lo dije con ese beso.

¿Y eso qué significa?

Pues significa que si quieres dar un paso más

te toca a ti, ¿no?

Su agua con gas, sin hielo ni limón.

-Porque si no...

-No sería agua con gas.

-Gracias.

Le voy a pedir una cosa.

Que nos tuteemos.

-Creo que ese bicho raro te hace tilín.

-Oye, un respeto que Miguel no es ningún bicho raro.

-Miguel, ¡qué confianzas!

-Calla, anda.

-El comisario ha añadido otra línea en su lista de cagadas:

infidelidad matrimonial.

-¿Con quién? -Nacha le vio ayer besarse con Lola.

-Vieras lo que vieras, te callas. Y eso fue un malentendido.

-No mates al mensajero.

Toda la comisaría da por hecho que te tiras al comisario.

La máscara de payaso, el olor

es como si tuviera una firma, como los asesinos en serie.

Quiere dejar claro que es él quien ataca a las víctimas

y no otra persona.

Es un elemento narcisista.

De ser así, inspector, está deseando que le atrapemos,

para hacerse famoso con el historial de ataques que acumula.

Esta es la moto de Jairo.

H50 para K8, seguimos en polígono 7 Millas, kilómetro 33.

Un individuo joven tendido en la vía pública.

¿Conoce algún agresor sexual en serie

que haya dejado de actuar durante diez años

estando en libertad?

-No.

-Yo tampoco.

La forma de atraparlo es meternos en su mundo.

¿Cómo que meternos en su mundo?

Infiltrarnos en una carrera.

Es muy peligroso. ¿Qué pasa si te pillan?

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  • Capítulo 29

Servir y proteger - Capítulo 29

07 jun 2017

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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