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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 286 - ver ahora
Transcripción completa

¿Qué pasa?

Pues que tu padre creo que está malo, vamos, sí, sí.

¡Tiene 39 de fiebre!

Eso es mucho. ¡Te tiene que ver un médico!

-No sé lo que tengo y eso es lo que más me preocupa,

que no dan con ello.

¿Y lo de la enfermedad tropical? Es lo más probable,

pero hay muchas enfermedades tropicales y algunas muy feas.

No tengo 20 años ya.

-Con todo lo que has pasado y me estás animando por una tontería.

-Sé que para ti es importante.

-Ya, pero tendría que ser yo la que te estuviera animando.

-Y ya me estás animando, sí.

Solo con venir a verme y contarme tus cosas

me ayudas mucho, de verdad. -Necesito que defienda a un hombre

que atracó una tienda y lo tienen detenido.

Aquí están sus actos.

-Juan Antonio Rodríguez Somoza. ¿Pariente suyo?

-Sí, es un primo lejano. -¡Es un narco, Nerea!

-Pero no estoy hablando de defender a Somoza.

-Es el que paga las facturas. Con esa gente no hay que mezclarse.

-Me parece mal darle la espalda solo por ser pariente lejano de Somoza.

Si no aceptamos el caso, entre que buscan un abogado,

lo llevarán ante el juez y adiós.

Ha llegado tu hora, Quintero.

(Disparo)

Está hecho, patrón. Iker Lemos ha cumplido.

-Tengo que reconocer

que eso de haberle quitado la cartera a Quintero fue buena idea.

-Mi padre me aconsejaría que aceptase su oferta,

pero ¿sabe cuál es el problema? Que mi padre está muerto.

Ya no me puede aconsejar una mierda. -Está cometiendo un grave error.

-Pues ya ve, así somos los Quintero, testarudos.

¡No le tengo miedo!

-Pues aprenderá a tener miedo.

Gracias por estar siempre ofreciéndome tu apoyo

y siento que las cosas no hayan sido más fáciles,

pero me has pillado en un momento que...

¿Será desastre? Se la ha vuelto a dejar.

Puede que Iker sea un policía corrupto.

Vamos a ver, ¿en qué te basas para decir esto?

Ayer en su habitación encontré algo que no debería estar allí.

Algo que me ha hecho pensar que Iker podría ser el asesino de Quintero.

Hace tiempo que te debo una explicación,

pero créeme, no te la podía decir.

¿Y por qué no me lo podías decir? ¿Qué está pasando?

Soy un agente del CNI y tengo una misión, es lo que importa.

Si no fuera por mí, no habría salido adelante

y, además, lo sabes. Acompáñame.

Por fin alguien viene a visitarme en esta mierda de sitio.

(Música emocionante)

Estoy aquí completamente aislado,

sin poder tener ningún contacto con el exterior.

Sin teléfono, sin internet, prensa, radio, televisión... ¡Nada!

Solo con esos dos armarios roperos

que no hablan ni para dar los buenos días.

Relájate, Quintero. Todo esto es por tu seguridad.

Por mi seguridad.

Y la bazofia de comida que me dais también lo es.

A lo mejor preferirías comer en la cárcel.

Esto no es lo que habíamos hablado. Me la habéis jugado.

Te dije que estarías aislado hasta dar el siguiente paso.

¿Cuándo vamos a dar ese siguiente paso?

Las condiciones no son ideales, pero hemos tenido que improvisar.

Habéis tenido que improvisar, vaya.

Pensaba que el CNI era el Centro Nacional de Inteligencia,

no el centro nacional de la improvisación.

No es el momento para quejarse, Quintero.

Sí, claro. No es el momento.

¿Cuándo me vais a sacar de aquí y dónde me vais a llevar?

Lo siguiente es sacarte de España. ¿Cómo?

¿Me vais a sacar de España, a llevar al extranjero?

¿Qué va a pasar con mi hijo? ¿Podré verlo una última vez,

aunque sea de lejos? Sé lo duro que será,

pero no queda otra. Mantenerte en España es arriesgado.

¿Para quién? Para todos.

Para ti incluido y para tu hijo. Si Somoza sabe que sigues vivo,

mi trabajo se irá a la mierda. Es lo único que te importa, ¿no?

Tu trabajo. Es lo que hay.

¿Eso es todo, comisario? ¿No tiene nada más que decir?

No depende de mí, sino del CNI.

Lemos no necesita mi autorización para hacer nada.

(SUSPIRA)

Mire, tienen pruebas de sobra para ir a por ese maldito colombiano.

No solo ha sobornado a un agente de la ley,

sino que le ha encargado un asesinato.

Pueden detenerlo y meterlo en la cárcel cuando quieran.

Mira, Quintero, Somoza solo es una pieza

de una red internacional de narcotráfico.

Si lo detenemos, alertamos a sus socios

y necesito más tiempo dentro de la organización

para recabar información.

Cuanto más dentro consiga llegar, mejor la desmantelaré.

Y para eso necesitamos que Somoza esté confiado.

A la más mínima sospecha de que el CNI está detrás de él,

empezará a sospechar que hay un traidor.

Y el primer candidato sería yo.

Iker tenía la cartera de Quintero en su habitación.

Lo vi con mis propios ojos, Montse. Está muy claro.

Lo mató a sangre fría y se llevó la cartera

para que pareciera un atraco. Vamos a ver.

¿Has registrado la habitación de Iker sin una orden judicial?

No, por supuesto que no.

Pasé la noche con él y en un momento él se fue y la hallé por casualidad.

Tenías razón, Montse, Iker es un corrupto

y un asesino. ¿Has hablado de esto con alguien más?

Con nadie. No te puedes imaginar lo que han sido estas horas.

Encontré la cartera a media noche y

decidí quedarme a dormir para que no sospechara

y pensar qué narices hacer. Tenía que haber confiado en tu instinto.

Bueno, ahora no te preocupes de eso. No es un problema.

Es una oportunidad de oro para llegar a Somoza

y estoy dispuesta a hacer lo que sea. Iker confía en mí.

Si conseguimos una orden judicial, le pondremos micros y una cámara.

Es una ventaja si decidimos ir a por él,

pero tenemos que pensar bien lo que hacemos.

¿Cómo que si decidimos ir a por él? ¿Qué hay que decidir?

Iker tiene la cartera de Quintero

y sabemos que mantiene contactos con Somoza.

Mató a Quintero por encargo.

Alicia, en primer lugar, tengo que agradecerte

que hayas mantenido la cabeza fría.

Estuve a punto de detenerlo cuando la encontré.

Pero después pensé que era mejor disimular

y aprovechar esto para vigilarlo de cerca.

Sí, hiciste muy bien, pero, a partir de ahora, debes mantenerte al margen.

No te entiendo.

Es un caso de Asuntos Internos y debo pedirte que no interfieras en él.

Espera, nadie de Asuntos Internos tiene la posibilidad

de acercarse tanto a Iker como yo.

Ya me lo has explicado y lo he entendido.

Ahora escúchame tú a mí: debes mantenerte al margen de este caso.

Es competencia de Asuntos Internos, ¿ha quedado claro?

No ha quedado nada claro. Somoza ya estará dando pasos

para hacerse con la organización de Quintero

y su brazo armado está aquí dentro, en esta comisaría.

No sigas por ahí.

No debes hablar con nadie de esta investigación.

Es competencia nuestra y nos encargaremos.

Pero Montse... Es una orden.

(Mensaje)

Ahora tengo que irme.

De verdad que, en cuanto pueda, te explicaré más.

Y recuerda, por favor, ni un solo movimiento ni una palabra a nadie.

Confío en ti.

En realidad ha tenido suerte, Quintero.

Tendría que estar agradecido a Iker.

Somoza podría haber encargado a cualquiera que te matase.

Si se lo pidió a Iker es porque quería ver si podía confiar en él

y eso es lo que te salvó la vida.

Somoza ya ha encargado varias veces mi muerte y aquí estoy.

Y si sigo vivo no es gracias a ningún policía,

sino a Jairo Batista, que ha dado su vida para salvarme.

¿Desde cuándo sabe que es un agente del CNI?

Desde hace unos meses.

He tenido que ocultarlo a mis hombres en comisaría

y créame, no ha sido nada fácil.

¿Alguien más sabe que es un agente encubierto?

Esa es una información reservada.

Será mejor que siga siendo así porque mientras más gente lo sepa,

antes le llegará el soplo a Somoza y enviará a sus hombres para matarme.

Cada vez que escucho un ruido, creo que son ellos que vienen a por mí.

Por su seguridad debemos aislarle primero y sacarle del país después.

Pero tranquilo, el que lo sabe es porque debe.

Tranquilo, dice.

En mi situación no es fácil estar tranquilo.

Si me hubiesen dicho que terminaría colaborando con el CNI,

me hubiese descojonado de la risa.

Ha hecho usted lo correcto. No tenía otra alternativa.

Era esto o terminar en la cárcel acusado de narcotráfico.

Pues entonces mire el lado positivo.

Usted no es el objetivo de nuestra investigación

ni está en el punto de mira de la DEA norteamericana.

Nuestro objetivo es Somoza y sus socios internacionales.

Además, piense. Si sigue ayudándonos,

le será más fácil pactar con la fiscalía.

¿Pactar? Pactar, ¿qué? No será mi libertad, ¿verdad?

En la fiscalía hay mucha gente que me tiene ganas.

Eso ya lo desconozco. En cuanto salga del país, me desentiendo.

Mis órdenes son centrarme en Somoza y ganarme su confianza.

Cuando tengan a Somoza, ¿qué pasará conmigo?

Me van a echar a los perros, ¿no?

Así es como trata el CNI a sus peones, ¿verdad?

¿Cómo era aquello que decían, comisario?

"Roma no paga a traidores", ¿no? No se queje tanto, Quintero.

Cada minuto que pase en la cárcel se lo habrá ganado a pulso.

Se lo está pasando bien, ¿verdad? Se está divirtiendo con todo esto.

No, la verdad es que no, no me divierto con esto,

pero sí es cierto que me gusta que se haga justicia.

He tenido que aguantar muchas veces sus desplantes

y sus quejas de ciudadano aparentemente honorable.

Sí.

Y como no teníamos ninguna prueba contra usted,

no podría hacerle callar. Bien, ahora, gracias a lo de Somoza,

sabemos que usted también es un criminal.

Es decir, la justicia ha triunfado.

Sí. Tranquilo, ya verá cómo le dan una medallita por todo esto.

Bueno, me voy a Distrito Sur. Tengo que continuar haciendo mi trabajo.

Tú quédate aquí, Quintero. Es más seguro.

Y trata de tomártelo con calma.

Intentaré que te traigan algunos libros o revistas,

pero del teléfono, olvídate. Ya volveré a verte mañana.

Espera un momento, Iker.

¿Qué sabes de mi hijo Julio? ¿Cómo está?

Lo está pasando mal, pero Alicia lo está apoyando.

Alicia. ¿Ya sabe algo de todo esto?

Y seguirá sin saberlo.

Sí, no hay ningún problema, no se preocupe,

si ya Quintero está muerto y su empresa va a pasar a mis manos.

Hombre, eso son detalles, son menudeces.

No hay por qué preocuparse por eso.

Sí, sí, sí, Quintero Junior va a trabajar para nosotros.

Mire, como le estoy diciendo, no se preocupe.

Dentro de un par de semanas tenemos todas las rutas de España

y vamos a poder distribuir toda la mercancía por Europa.

Está bien, pues. Yo lo estoy llamando después.

(Puerta)

-¿Me mandó llamar, patrón?

-Tano, tenemos un problemita que quiero resolver urgentemente.

-Julio Quintero. -Así es.

Ese carajito tiene más huevos de lo que pensaba.

-Ese carajito lo que es, es un loco.

Romperle el cheque en la cara y tirárselo sin respeto.

-Y va a pagar por eso.

Ahora me preocupan mis socios en Miami,

que se están impacientando y tienen razón.

Y eso que no saben que ha rechazado la oferta.

-Ni se enterarán, patrón. Déjelo de mi cuenta.

-¿Qué tiene en mente? -Lo habitual.

Seguirle, vigilarle de cerca y, cuando esté solo...

-¿Matarlo? No, Tano, olvídese de eso, no lo vamos a hacer.

-Le faltó al respeto, tiene que pagar.

-Y lo va a hacer, pero no así. -Tenemos que ser contundentes.

En este momento es vulnerable, no esperemos a que se reorganice.

-Esto no es Cali, Tano. Estamos en España

y cualquier asesinato en la calle aquí es noticia en los periódicos.

Tenemos a la policía detrás.

Le dije a mis socios que íbamos a trabajar con él,

no que lo iba a ejecutar.

-Hemos intentado hacerle cambiar de opinión.

Ninguno hemos podido.

-Hay que ser más sutiles. y cambiar de táctica.

Julio Quintero, probablemente, piense que lo vamos a atacar de frente

y la policía seguro que lo está siguiendo,

así que cualquier cosa que pase alrededor de él

va a estar a punto de mira.

-¿Y cómo vamos a hacerle firmar si no le atacamos?

-Esa es una buena pregunta y no le tengo respuesta.

Lo que le puedo decir es que cuando le pone nombre al problema,

tiene la mitad resuelto. Investiguemos bien al enemigo.

-No podemos perder más tiempo, patrón.

A ver, la policía no debería ser ningún problema.

Tenemos al oficial Lemos. Que nos ayude con el hijo

como nos ayudó con el papá. -Escuche bien lo que le voy a decir.

Cualquiera puede romper una roca con explosivos,

pero los canteros lo hacía antes de que existiera la pólvora.

¿Y de qué manera le buscaban la grieta a la roca?

Después le ponían una cuña de madera y con agua se expandía naturalmente.

La roca se rompía poco a poco, ¿usted me entiende?

-Lo que me está diciendo es que le busque el punto débil a Quintero.

-Exactamente. Búsquele la grieta a esa roca.

Yo después me encargaré de meterle la cuña hasta el final.

-Se hará como usted mande, patrón. -Y recuerde algo, Tano.

Con paciencia, con tranquilidad, que el apuro lo que hace es

que subestimemos al enemigo y no podemos cometer ese error nuevamente.

-Sí, patrón.

(Puerta)

-Aquí tienes.

-Hola. -Hola.

-Ponme un café largo y supercargado, porfa, para llevar.

-Sabes que tenemos vasos aquí, ¿no? -Sí, ¿y sabes lo que contamina?

El mar está lleno de vasos de usar y tirar

y pajitas de plástico. -Pero bueno, ¿y la ecologista esta?

Tú cómo has vuelto de París, ¿no? Oye, ¿te pasa algo? Tienes mala cara.

-Es que hemos llevado a mi padre al hospital

y se tiene que quedar ingresado. -¿Qué dices, tía?

¿Es grave? -No lo saben aún.

Le han llevado porque tenía mucha fiebre esta mañana

y están haciéndole pruebas, pero no dan con ello.

Creen que puede ser una enfermedad tropical.

-¿En serio? Tía, qué susto. Pues espero que se ponga bien.

¿Él cómo se encuentra? -Pues bien. Bueno, yo lo veo animado.

Pero creo que lo hace por no preocuparnos.

-¿Tu madre está con él?

-Sí, se va a quedar toda la noche. A mí no me han dejado.

No me quedo tranquila sin saber lo que tiene.

-Bueno, tía, no te preocupes tampoco. Tu padre es médico, ¿no?

Si él está tranquilo es que todo va bien.

Tu café bien cargado y bien largo. Ahora, que te digo una cosa,

tomarte eso a media tarde no es muy buena idea, ¿eh?

Y menos si estás nerviosa. No vas a poder dormir nada.

-Esa es la idea. Tengo que estar toda la noche estudiando para un examen.

-Espero que tengas mejor suerte que yo.

-Paty, no empieces otra vez con que vas a suspender.

-Eso, deja de refunfuñar ya.

¿No quedamos en que hasta que no te den la nota no ibas a dar vueltas?

-Me la dan mañana, así que me queda poco para refunfuñar.

-No me gusta verte así, con lo guapa que estás cuando sonríes.

-Claro, Paty, hazle caso. -Bueno, te dejo esto aquí.

Los champiñones aún no me los han traído.

-No te preocupes, son para mañana.

-Si me llegan antes de que cerremos, te los traigo, si no mañana.

-Vale, perfecto. Gracias. -Pues esto por aquí.

-A ver.

-Y lo de tu sonrisa sigue pendiente, ¿eh?

-Ahora. -Paty.

-Voy.

-Oye, David, que me enteré de lo de tu madre,

que lo siento mucho.

-Gracias. -¿Cómo estáis tú y tu padre?

-Pues te puedes imaginar, muy afectados.

Pero bueno, hemos decidido que nada de venirnos abajo,

que hay que tirar para adelante y con entereza.

Es lo que habría querido mi madre. -Eso seguro.

-Bueno, yo tengo que seguir. Paty, avísame cuando te den la nota.

-Que sí. -Ya verás como te ha ido muy bien.

Has estudiado un montón. -No sé yo.

-Hasta luego. -Adiós.

-Que digo que es muy mono, ¿no?

Con todo lo que tiene encima y preocupándose de tu examen,

de tu sonrisa... -Sí, la verdad es que es muy mono.

-Además tiene buen culo, ¿no?

-¡Pero bueno! Pesada, que eres muy pesada.

-¿Qué tal Fede? ¿Cómo vas? -Hola, Lola, ¿qué tal?

Bien, aquí, con un poquito de trabajo.

Pero ¿qué puedo hacer por ti? -No, nada, no quería nada de trabajo.

Quería saludar y hablar contigo un poco,

que esta mañana no hemos podido hablar.

-Ah, bueno, ¿y hablar de qué?

-De la noche de ayer que tuviste con Espe.

Me ha dicho que lo pasasteis de miedo.

-¿Ayer? Sí, fuimos a ver una peli y nos volvimos a casa.

Vamos, sin más.

-Espe me ha dicho que os reísteis muchísimo.

-Bueno, sí, pero era una comedia.

Pero vamos, tampoco te creas, bastante vulgar.

Vamos, sí, unas risas y ya está. -Una comedia romántica, ¿no?

-Sí, una comedia romántica con Hugh Grant.

Rollo, pues una boda, un enredo, la típica comedieta inglesa

con una puntita ácida,

pero vamos, la noche tampoco fue nada fuera de lo normal.

-Lo importante es que la primera cita saliera bien.

-A ver, vamos a ver, no, no es ninguna cita

ni nada romántico ni absolutamente nada de eso.

Con decirte que a Espe se le ocurrió pedir un cacharro así de esos inmenso

de nachos con queso y bacon, ¡imagínate!

-Eso es muy Espe. -Sí.

-¿Sabes qué? Que me alegro que lo pasarais genial

porque hacéis una pareja estupenda. Tenéis mucho en común.

-Dale pedales con la bicicleta de Olano.

Que no somos pareja, somos compañeros de piso

y compañeros de curro y ya está, punto.

-Ay, Fede, a veces nos empeñamos en no ver lo que tenemos delante.

-Mira, ahí te tengo que dar la razón, fíjate.

-Mira, hacéis muy buena pareja, de verdad, asúmelo.

-Ok, Lola, lo que tú digas. Tengo que trabajar.

Por favor, ahuecando. Chao.

-Te dejo trabajando, pero piénsalo, ¿eh? Piénsalo.

(Móvil)

Sí. ¿Algún problema?

No, no, todo sigue según lo previsto.

¡Alicia!

Julio, no te había visto. Perdona, ¿te he asustado?

No, no, es que estaba en mi mundo.

Ya, te entiendo. Últimamente, a mí también me pasa,

que me sobresalto con todo.

Pero supongo que es normal con lo que hemos vivido.

Claro. ¿Tú cómo estás? Pareces muy entero.

Es que vengo de hacer algo que me ha dado un subidón...

Venía a contártelo. Tú lo vas a entender mejor que nadie.

¿Ah, sí? ¿El qué?

He estado en Construcciones S.Z., en el despacho de Somoza.

¿Te has reunido con Somoza? ¿Para qué?

Me hizo una oferta para comprar la empresa de mi padre.

No sabes con qué chulería.

Se presentó de repente y me dio un cheque firmado

con la cantidad que quería pagarme. Qué poco estilo.

Pues sí, pero tranquila, que le he puesto en su sitio.

He ido a su despacho, he roto el cheque delante de él

y le he tirado los trozos a la cara.

No sabes cómo se ha puesto. Le iba a estallar la vena del cuello.

¿Por qué has hecho eso?

¿Qué pasa? ¿Qué crees, que he hecho mal?

Ya, seguro que me vas a decir que debería haber aceptado

porque no soy capaz de dirigir un negocio.

Yo no he dicho eso.

Entiendo que no aceptes, pero no ganas nada provocándolo.

No le tengo miedo, Alicia. Ni a él ni a nadie.

Lo mejor que puedes hacer es volver a Miami

y si te quitas las preocupaciones de liquidar la empresa, mejor.

Os voy a demostrar que puedo hacerme cargo de la empresa.

Creía que iba a tener tu apoyo, pero, la verdad, no lo necesito.

Julio, por favor.

Alicia, ¿qué estás, de descanso? Oye, ¿te apetece un café?

No puedo, debo acabar unas diligencias

y he olvidado una cosa en casa.

¿Me dejas las llaves del coche? Sí, claro. ¿Quieres que te acompañe?

Tú tienes diligencias atrasadas. Sí, es verdad.

Has tardado mucho en volver. Ya llevo un rato por aquí,

pero fui a ver a Fede directamente a la UIT.

¿Qué tal con el confite? ¿Has podido sacar algo de las piezas robadas?

Me dio un par de nombres, pero no sé,

aunque tire de la cuerda, no voy a sacar nada.

No hay cosa que más rabia me dé que estar conduciendo para nada.

Si esto estaba aquí cerca. ¿Ah, sí? ¿Dónde?

En el polígono, ¿por? No, porque has tardado en volver.

Ya, es que este tío se ha enrollado y luego he pillado atasco.

Ya ves, la hora en la que todos salían de la fábrica.

Oye, voy a quedarme hasta tarde, pero estaré libre para cenar.

No sé qué decirte. Mi padre me ha dicho que cenemos juntos.

¿Mañana, entonces?

Bueno, lo hablamos, ¿vale? Ahora debo irme.

Chao.

A ver dónde has estado tú.

Pero esto está en mitad del campo.

¿Molesto?

-La verdad es que tengo trabajo, pero bueno.

Oye, ya que estás aquí,

¿se puede saber qué le has comentado a Lola de lo de ayer?

-¿Qué es lo de ayer?

-Lo de ayer es tú y yo yendo a ver el bodrio de Hugh Grant.

-Que no estaba tan mal. -Vale, eso es discutible.

Pero ¿qué le has comentado? -¿Yo? Pues nada.

Que fuimos al cine, nos echamos unas risas y poco más, ¿por qué?

-No, por nada. ¿Qué querías decirme? -¿Yo?

Pues te quería dar un tirón de orejas por tenértelo tan callado.

-¿El qué? -Lo del blues.

-¿Qué blues? ¿De qué me hablas? Que no te entiendo.

-Que tenías una banda de blues, Fede and The Predators.

Pero qué nombre más genial, ¿no?

-¿De dónde has sacado tú esto? -Me lo ha dado mi amiga Marta.

Marta Maldonado, la conoces. Hiciste con ella la escuela de Ávila.

-Sí, la "Martajari", ¡menuda cotilla era!

-¿Por qué dices eso? -Nada, cosas mías.

¿Y tú de qué la conoces? -Hice un cursillo con ella

sobre seguridad en las redes sociales y hoy me la he encontrado en un chat

por casualidad, así y nos hemos puesto al día.

Y hablando me ha enseñado esto. -Hablando y hablando, ¿no?

Tengo mucho trabajo. Si me disculpas...

-Oye, que me ha dicho que eras un crack en el escenario.

Que eras como el mismísimo John Lee Hopkins.

-Hooker. -Ju, ¿qué?

-O John Lee Hooker o Screamin' Jay Hawkins.

Son dos personas completamente distintas.

-¿Ves? Lo que yo te digo, que eres un entendido del blues.

-Y también de la investigación tecnológica

y tengo mucho que hacer. Mira, no es por ser descortés,

pero ahueca el ala que tengo curro.

-Me ha dicho mi amiga que cantaste en un concierto benéfico

que organizaron los alumnos de Ávila el año que estuviste allí.

Fue un conciertazo. ¿Cómo te lo tenías tan callado?

Nunca me habías dicho nada.

-Tampoco te he dicho que una vez casi me ahogo en el pantano

y no pasa nada. El blues es de mi pasado.

Por favor, no lo vayas comentando por ahí,

que tú eres muy de cascar. -¿Y tú por qué estás tan susceptible?

-Lo que tengo es mucho trabajo y no haces más que interrumpirme.

-¡No hace falta que me grites, hombre! ¡Ya me voy!

(Puerta)

Adelante.

¿Se puede? Sí, claro.

Tienes cara de traer malas noticias.

El asunto de Quintero nos va a estallar en la cara.

¿Qué ha ocurrido?

Alicia Ocaña. ¿Qué pasa con ella?

Que es demasiado inteligente para tragarse la versión oficial.

Está segura de que la muerte de Quintero fue una ejecución.

La versión oficial es una chapuza, pero bueno,

mientras no tenga pruebas de lo contrario...

Espera, no me digas que tiene pruebas.

Lo del atraco no se sostiene por ningún lado.

Está empeñada en que le hagamos un seguimiento a Iker

para ver si nos lleva hasta Somoza.

Cree que es un sicario del colombiano.

Dale largas. ¿Qué quieres que te diga, Ibarra?

A ver, utiliza tu autoridad en este caso, ¿no?

Eso es lo que he hecho.

Le he ordenado que se mantenga al margen.

Pero tú y yo sabemos que decirle eso a una policía como ella

es perder el tiempo.

Deberíamos decirle la verdad. No, a ver, ni hablar.

Ya hay demasiada gente en el ajo de esto

y la vida de Iker está en peligro y tenemos que protegerle a toda costa.

Sabes que Alicia jamás revelaría nada sobre el caso.

Todo lo referente a este caso

es secreto por orden del ministerio de Interior.

Secreto quiere decir secreto.

Nadie más puede saber que Quintero está vivo

ni que Iker es un agente del CNI. Alicia seguirá haciendo preguntas.

¿No es preferible decirle lo que está pasando

a tenerla por ahí husmeando?

Está bien, hablaré con Iker, pero no te prometo nada.

Y no me mires con esa cara,

muchas veces debemos ocultar cosas a nuestra familia. Lo siento.

¿Alguna cosa más? No. Gracias. Muy amable.

(Puerta)

¿Se puede? Hola.

Pensaba que tenías turno. Sí.

Pero necesitaba hablar contigo. ¡Huy!

Eso me suena muy serio. ¿Te ha pasado algo?

Sí, pero no tiene que ver con el embarazo.

Estoy perfectamente de salud.

A ver, cuéntame, ¿qué ha pasado?

Pues... Es que no sé muy bien cómo explicártelo, papá.

Tampoco es algo en concreto.

No sé, es solo que hoy es uno de esos días

en los que una pierde la confianza en el género humano.

¿Sabes a lo que me refiero? Hija mía, perfectamente.

Si te contara algunos casos que estoy llevando...

No sé, a veces tengo la sensación de que no te puedes fiar de nadie.

Que todo el mundo está podrido. Todo el mundo, no. Tú, no.

Gracias.

Y a mí me gustaría decir que yo tampoco,

pero me temo que no sería cierto.

Bueno, tú cometiste un error y estabas dispuesto a entregarte

y el responsable de aquello fue Quintero.

Pero eso es a lo que me refiero. Aunque una persona sea íntegra,

siempre hay alguien dispuesto a corromperla.

O a traicionarla o las dos cosas. Lo siento, papá.

Estabas tan tranquilo y he venido a amargarte.

No estaba tan tranquilo y no es uno de mis mejores días.

¿Por qué? ¿Qué ha pasado?

Pues hace un rato, Nerea me ha contado una cosa

que no me ha gustado nada y hemos discutido.

Ya.

Sigue dedicando demasiado tiempo a los casos del turno de oficio.

Ojalá fuera solo eso.

Se está planteando trabajar para Alejandro Somoza.

¿Qué? Pero eso no puede ser, le advertí sobre él.

Ya, pero el tipo es muy listo y le ha tendido un cebo muy tentador.

En lugar de decirle: "Ven a trabajar y llevarme mis asuntos de empresa

y te pago un sueldazo",

le ha pedido que defienda a un pariente detenido por hurto

y que no puede pagarse un abogado.

¿No puede pagarse un abogado y es familiar de un multimillonario?

Eso mismo digo yo.

Pero se lo ha vendido muy bien explicándole

que este hombre está en manos de uno del turno de oficio

que no se interesa por el caso y puede acabar en la cárcel.

Ya. Ha intentado tocarle la fibra sensible.

¿Y Nerea ha aceptado el caso? Se lo está planteando.

Está clarísimo que es una maniobra para ganársela poco a poco,

pero no me quiere escuchar.

¿Y si hablaras tú con ella?

Sí, hablaré con ella, pero mejor esperar.

Si tú has discutido sobre esto y le saco el tema...

Sí, pensará que te he pedido yo que lo hagas.

Papá, no te pongas en lo peor, Nerea es muy inteligente

y sabrá echarse atrás cuando llegue el momento adecuado.

Además, has dicho que se lo está pensando.

No sé, igual rechaza la oferta. Ojalá sea así.

(Teléfono)

-Sí. Ah, bueno, hágala pasar.

-Patrón. -Gracias, Demetrio.

Señorita Nerea, buenas noches.

-Buenas noches. Siento llegar tan tarde.

-No se preocupe, nunca es tarde cuando la dicha es buena

y verla a usted siempre es una dicha.

Le ofrezco un cafecito o más bien una copa,

digo, por eso de la hora. -No quiero tomar nada, gracias.

Quiero volver a casa pronto. -Por supuesto.

Siéntese, por favor.

Usted dirá.

-He estado estudiando detenidamente el caso

y he decido aceptar la defensa de su primo.

-Qué maravillosa noticia. -Espere, déjeme terminar.

Tengo una serie de condiciones y no son negociables.

-Dígame, pues. -No voy a trabajar para usted.

Mi cliente será Juan Antonio Rodríguez Somoza y nadie más.

-Bueno, por supuesto, como debe ser.

-No voy a aceptar órdenes de usted ni de nadie

y mi línea de defensa corresponderá a los intereses de mi cliente.

Usted no tiene ni voz ni voto.

-¿Sabe qué? Cada palabra que dice me convence más

de que es la abogada perfecta para defender a mi primo.

Ese aplomo, esa convicción. Es admirable.

-Y una cosa más: mis honorarios.

-No, pues dígame cuánto es y yo inmediatamente

le mando a transferir, no hay ningún problema.

-No, a mí, no. El dinero debe ingresarlo

a la cuenta de Solidaridad y refugio. Es una ONG

que ayuda a emigrantes y refugiados. Aquí están sus datos.

(SUSPIRA)

-O sea que quiere que haga una donación.

Como usted diga, pero tendrá que cobrar usted también, ¿cierto?

-No me ha entendido, señor Somoza. No quiero tocar su dinero.

-Bueno, como usted diga, pero no entiendo sus motivos.

-Tengo muy poco tiempo para preparar la defensa de su primo

y le sugiero que no lo perdamos discutiendo los porqués.

Estas son mis condiciones, si quiere las acepta

y, si no, puede buscarse a otro.

-Yo se las acepto tal cual dice, sin preguntas ni nada.

Ahora, me va a aceptar esa copita.

Tengo la costumbre de celebrar los acuerdos beneficiosos.

-Yo tengo otras costumbres. Confío en que no se lo tome a mal.

Buenas noches. -Buenas noches, señorita Nerea.

(Puerta)

-Permiso. -Pase.

-¿Todo bien con la señorita Ocaña? -Sí, todo bien.

La estaba convenciendo de que lleve unos asuntos legales.

-Pensé que se había negado a llevar asuntos de la empresa.

-Así es, pero esto no es un asunto de la empresa.

Va a defender a mi primo Juan Antonio.

-¿Su primo Juan Antonio? No le conozco.

-Es un caso menor. No tiene importancia.

Pude contratar a otro abogado, pero la quería a ella.

(ASIENTE) -Le comprendo.

Es una mujer muy hermosa. -¿Qué está diciendo, Tano?

¿De qué está hablando? Y no le he pedido su opinión.

-Disculpe, no quería ofenderle. -Me ha ofendido a mí y a ella, ¿sabe?

-No volverá a ocurrir. -Arranque, pues.

-¿Alguien va a querer helado? Lo he encontrado en el congelador.

-Por mí, no.

-¿Ponemos una serie en la tele o qué?

Hoy ponen una que tiene muy buena pinta.

-A mí me da igual. -¿Se puede saber qué os pasa?

No has dicho ni una palabra y tú poco menos.

-A mí no me pasa nada. A él no sé, pregúntale.

-Fede, ¿qué te pasa? ¿Por qué estás tan callado?

-Porque no tengo nada que decir.

Estoy callado, no tengo nada que decir y por eso estoy callado.

-Oye, no lo dirás por mí. No he contado nada.

-Que no has contado nada, ¿de qué?

-¿Ves lo que eres? Una pasivo agresiva de libro.

Estás esperando a que te pregunte para soltar al cotilleo

que te reconcome en las entrañas. -Bueno, esto es increíble, ¿eh?

Cuando hablo porque hablo, cuando callo porque me callo.

-¿Qué cotilleo? Por favor, que me entere.

-No hay ningún cotilleo.

Y vamos a ver la serie esa de tronos, tronas o lo que quieras.

-Fede cantaba en una banda de blues. Hala, ya lo he dicho.

Me puedes llamar cotilla con fundamento.

-¡Tenías que soltarlo, tú! -¿Cantabas en una banda de blues?

Pero bueno, cómo mola, ¿no? -Sí, cantaba en una banda de blues.

No sé qué tiene de especial. -Qué bueno, ¿cómo os llamabais?

-¿Qué más da cómo nos llamáramos? Además, hace 1000 años.

-Se llamaban Fede and The Predators.

-O sea, ¿puedes parar de una vez? -Fede and The Predators.

-Mira. -Pues tiene rollo, ¿eh?

-Aquí hay una foto. Mira, qué chula. -Para ya, por favor.

-¡Pero mírale, qué auténtico!

Pero bueno, ¿cómo te lo tenías tan callado?

-Me lo tenía tan callado porque pasó hace muchos años,

cuando estaba en la facultad de informática

como en el Cretácico, hace mucho tiempo.

-No, perdona, perdona, esta foto es de Ávila, ¿eh?

De un concierto cuando estabas en la academia de policía.

Eso fue mucho después de acabar la carrera.

-Señoras y señores, con ustedes Esperanza Beltrán,

mi biógrafa ahora. -No soy yo, me lo ha dicho Marta.

Mi amiga Marta es que hizo la academia de policía con él

y les vio en directo y dice que son buenísimos.

-Venga, Fede, confiesa.

¿Sigues haciendo conciertos en secreto

y no nos están invitando? ¡Nos invitas ya!

-Mira, que eso de Ávila fue porque era una gala benéfica

porque un compañero tuvo un accidente

y ha sido la última vez que me he subido a un escenario.

-La última de momento. -De momento y de "momenta".

El blues se ha terminado.

-¿Por qué? No lo entiendo, ¿qué te pasa?

-"No lo entiendo".

No tienes que entender todo lo que pasa en el mundo, ¿eh?

Vamos a ver la serie y dejarnos de tonterías.

La de las bicicletas con los niños y los monstruos. Pon esa.

-Hola. -Hola.

-¿Qué tal? -Bien. ¿Has cerrado ya el bar?

-No. Estaba a puntico.

Pero bueno, venía a preguntarte si luego te apetecía hacer algo.

-Ya. Es que no sé si dejar a David solo todavía.

-Ya. ¿Cómo está?

-Pensaba que iba a tardar más en levantar la cabeza,

pero lo veo bien dentro de lo que cabe.

-¿Y tú cómo estás?

-Bueno, a mí me ha afectado menos que a David,

pero más de lo que esperaba. -Ya.

Marina era una buena mujer, se merecía una segunda oportunidad.

-Sí, yo también lo creo.

-Bueno, yo te voy a dejar aquí que todavía tienes lío.

-Y perdona que no tenga ánimos para salir.

Estoy bien, pero voy a tardar un poco en volver a la normalidad.

-No me tienes que pedir perdón. Estoy aquí para lo que necesites.

No hace falta que vayamos todas las noches cerrando bares.

-Gracias por ser tan comprensiva, ¿eh?

-Bueno, cuando apareció Marina, no fui precisamente comprensiva.

-No, no, María, soy yo el que te dejó de lado.

No supe explicarte todo lo que me pasaba.

No sé, pensé que, de alguna manera... -Déjalo, Jesús.

Es que fueron circunstancias muy extraordinarias.

-Hola. -Hola.

Bueno, yo os voy a dejar, ¿eh? Venga.

Que descanséis.

Adiós, cariño. -Hasta luego.

-Hasta mañana. -Hasta mañana.

-¿No salís esta noche?

-No, me apetece más ir a casa y preparar una cena rica para nosotros.

-Oye, si es por mí no tienes ninguna necesidad de quedarte.

Estoy perfectamente.

Venga, va, sal con María y diviértete un poco.

-Que no, gracias por decirlo, pero no tengo ánimos.

David, tengo que explicarte una cosa.

Esta tarde ha pasado Esther, la amiga de mamá,

y me ha dado esto para ti.

La escribió mamá el día antes de morir.

Yo no sabía nada, se la dio a ella y...

Bueno, te dejo solo para que la leas tranquilamente.

-¿Seguro? -Sí, seguro.

Le han dado una pastilla para dormir y ahí está, roncando.

Ya, ¿y la fiebre? Bajo control.

A ver si mañana nos dicen de una vez lo que tiene porque...

Ya, pero si parece que estás tú peor que él.

Si es que estoy muy preocupada. Ya.

Aparte que he hecho lo que nunca se debe hacer en estos casos.

¿Y qué es lo que nunca se debe hacer en estos casos?

Automedicarse. Mirar en internet.

Me he pasado hora y media buscando enfermedades tropicales

y hay películas de terror que dan mucho menos miedo.

Ya te he dicho que no hay que mirar en internet.

¡Ya lo sé! ¿Y qué quieres?

Entre la preocupación y el aburrimiento...

Nada, tómatelo con filosofía. Muchas gracias, compañero.

Bueno.

Oye, ya sabes que cualquier cosa que necesites, sabes dónde estoy.

Lo sé, lo sé, lo sé. Inspectora.

Hola, Olga, cariño, te dejo un mensaje de voz

por si estás dormidita ya, ¿eh?

Nada, quería decirte que aquí está todo tranquilo.

Que papá se ha quedado dormido, está bien

y que hasta mañana no nos dicen nada, ¿vale?

Yo enseguida me iré a acostar.

Que espero que hayas aprovechado y mañana te llamo

para darte ánimos para el examen. Venga, un besito. Te quiero. Chao.

(RESOPLA)

"Querido David, cuando leas estas líneas

yo ya no estaré entre vosotros".

"Pero no podría irme sin decirte algo".

"Yo nunca te abandoné del todo,

a quien abandoné de verdad fue a mí misma".

"Hace muchos años, en cuanto os dejé a ti y a tu padre,

dejé de ser yo y elegí el peor camino posible para vivir mi vida".

-"Esta foto te la hice el día en que decidí marcharme".

"Sabía que pasaría un tiempo sin verte,

aunque no sabía que sería tanto".

"La he conservado todos estos años".

"Esa sonrisa que tienes en la foto me ha acompañado

en los peores momentos y me ha dado un resquicio de esperanza

cuando todo parecía perdido".

"E incluso en los peores momentos de mi adicción,

tenía un apoyo en esa sonrisa".

"Era algo a lo que agarrarme para no hundirme del todo".

"A los otros yonquis que malvivían conmigo les decía:

'Algún día, algún día dejaré el caballo

y me reuniré con mi familia'".

"Ellos se reían". "Hoy están todos muertos".

"No tenían esperanza, no tenían una sonrisa por la que seguir viviendo".

"Quiero pedirte una cosa: nunca dejes de sonreír, ¿eh?".

"Y haz sonreír a tu padre, por favor. Os merecéis ser muy felices".

"Tan felices como yo lo he sido en estos últimos días a vuestro lado".

"Y también te tengo que pedir que luches,

que el camino no siempre es fácil".

"Pero siempre vale la pena recorrerlo".

"Hasta siempre, David".

"Te quiero".

Tengo que reconocer que ha sido un detalle

que me traigas una baraja de cartas para poder jugar a algo.

Un poco antiguo ya esto, pero gracias.

Aunque si quisieras hacer la jugada redonda

y tener un verdadero detalle,

también te podrías sentar para echar una partidita.

Yo qué sé, lo que sea.

Esto de hacer solitarios es bastante aburrido.

-No estoy aquí para jugar a las cartas.

-Ya sé que no estás aquí para jugar a las cartas

ni estás aquí para darme algo de conversación

ni tampoco para cocinar algo decente, que estoy harto

de la bazofia que me dais de comida.

A veces parece que, más que agentes del CNI,

sois unos puñeteros robots.

(Móvil)

¿Qué pasa? ¿Hay algún problema?

¿Que qué pasa?

No, no te levantes. No he podido venir antes.

No te preocupes.

Ahora está tranquilo. Ya le diré que has venido a verle.

¿Te han dicho lo que tiene? No, todavía no.

Estamos esperando los resultados de las pruebas y la analítica.

Pero bueno, está bien.

Le ha bajado la fiebre, le han dado analgésicos

y una pastilla para dormir. No se puede pedir más.

¿Te quedas a pasar la noche?

Sí, yo hasta que no nos digan lo que tiene,

no me muevo de su lado y después ya veremos.

Lógico. Bueno, pues yo me voy a marchar

que tienes cara de cansada y te espera una noche toledana.

Pero espera, ya que has venido, cuéntame novedades.

¿Qué se sabe de Quintero?

Ya sabes que no te puedo contar mucho,

pero bueno, en resumen, el plan ha funcionado.

Me alegro. La verdad es que todavía estoy en shock.

Pensar que Lemos es un agente encubierto del CNI...

No sé, nosotras que creíamos que era un policía corrupto.

Lógico. Es lo que querían que Somoza pensara,

por se inventaron la acusación de cohecho.

Eso también era mentira. Sí.

Los del CNI no dejan las cosas a medias.

Si quieren engañar a alguien es a todo el mundo,

incluida la policía.

Pero Iker Lemos es muy bueno.

Fidalgo me ha dicho que es de lo mejor que tiene.

¿Fidalgo? ¿El general Fidalgo, del CNI?

Sí, el mismo. Le conocí hace unos años

en un aviso de atentado que se quedó en nada

antes de entrar en Kabul.

Cuando empezaron con la Operación Valentina,

se puso en contacto conmigo y me avisó.

Así que así se llama ese tinglado, Operación Valentina.

¿Pues sabes lo peor que llevo yo de todo esto?

Ver lo mal que lo está pasando Julio Quintero con la muerte de su padre

y no poderle decir que es un montaje y que está vivo.

Te entiendo y, sobre todo, hoy. Hoy, ¿por qué? ¿A qué te refieres?

Ibarra me ha dicho que Alicia sospecha de Iker.

Piensa que él mató a Quintero.

¿Has hablado con ella? No.

Montse le ha dicho que se mantenga al margen,

que esto es cosa de Asuntos Internos.

Pues eso nos dará un poco de tiempo, pero poco, ¿eh?

Porque, conociéndola, seguro que empieza a tirar del hilo

y deberíamos decirle la verdad.

No, ante todo hay que proteger a Iker.

Por eso mismo. Si Alicia sospecha de Iker,

Somoza verá que la policía va detrás de él

y eso le hará perder puntos y le pone en peligro.

Mira, yo lo he dejado claro. Hay mucha gente en el ajo.

Además, tú no deberías estar hablando de esto.

Tú a cuidar a Antonio, que de Alicia y de Iker ya me ocupo yo.

A sus órdenes, comisario.

Venga, mañana te veo. Descansa. Haré lo que pueda. Gracias.

(SUSPIRA)

¿Se puede saber qué mierda estás haciendo?

Pensaba que Somoza me había encontrado y enviaba a sus hombres.

Tú ves muchas películas. ¡Mierda!

(SE QUEJA)

Lo que estoy es volviéndome loco de llevar tanto tiempo encerrado.

Somoza no va a encontrarte,

ni te va a buscar porque piensa que estás muerto.

Y primero vendría a por mí, ¿no te parece?

¿Y yo qué sé? ¿Qué quieres que me parezca?

Si estoy aquí sin saber qué está pasando ahí fuera.

¿Me has traído algún libro o revista o algo que leer?

No. Entonces, ¿a qué has venido? ¿Eh?

¿Y cuándo me vais a sacar de aquí? En un par de días

(SUSPIRA)

He venido a devolverte esto. ¿El qué?

Pensé que te gustaría tenerlo, al menos las fotos.

Gracias.

Esa niña es Alicia.

¿De dónde has sacado esa foto? Me extraña que te la diera.

Digamos que la salvé de su ordenador.

¿Qué pasa? ¿Por qué me miras así?

Cuando me enteré de que Alicia era mi hija,

ya era una mujer adulta

y yo sentí como si me hubiesen robado toda su infancia,

su vida, mis recuerdos con ella. ¿También me vas a denunciar por esto?

Tú ya tienes bastante con la que te cae encima.

Además, en el fondo lo entiendo.

Necesito despedirme de ellos. Eso es imposible.

¿Y si no los vuelvo a ver más? Los volverás a ver.

Cuando detengamos a Somoza y hayamos desarticulado su red,

tendrás que volver aquí, habrá que juzgarte.

El juez tendrá en cuenta que colaboraste con nosotros

y rebajará la pena considerablemente.

Antes debéis atrapar a Somoza, ¿no?

Y eso es más fácil decirlo que hacerlo.

No la cagues.

Esta es una operación conjunta de la DEA y el CNI.

Llevamos invertido mucho tiempo y muchos recursos.

No se nos va a escapar, tranquilo.

Iker, antes de que te vayas.

Verás, yo necesito pedirte un favor. Se trata de algo personal.

No estás en posición de exigir nada. Lo sé.

Pero necesito que me prometas que vas a cuidar de Alicia

y de Julio. Necesito que me jures

que no vas a permitir que Somoza les haga ningún daño.

Te lo juro.

Oye, ayer hablé con mi padre, fui a verle al bufete

y me contó que Somoza te ha pedido que defiendas a un familiar suyo.

Un primo segundo. Robó una tele para sacar dinero.

El pobre estaba en las últimas.

¿No podía pedirle el dinero a su primo?

Es exactamente lo mismo que le dije a Alejandro.

Alejandro. Sí, bueno.

Ahora es el familiar de un cliente, es normal que le llame por su nombre.

-Qué rollazo, ¿no? -Sí.

Qué actitud tiene, ¿eh? Si no parece ni él.

Está como muy intenso. Será por el blues.

-En casa va de modosito, pero se las tenía que llevar a todas de calle.

-No os dais por vencidas, ¿eh?

"Buenos días, Alicia". Buenos días.

¿Te apetece que tomemos un té?

"Lo siento, pero hoy me es imposible".

"Me he tomado el día libre". ¿Otro?

Hace nada te cogiste uno, el día que murió Quintero.

Lo que no entendemos es por qué lo mantienes en secreto.

No me lo cuentes si no quieres, pero ¿por qué dejaste el grupo?

-Te dejo aquí lo mío, María, gracias. -Muy bien, cariño.

-Adiós.

-Oye si algún día tienes un problema, ve a verla a su consulta.

Esta tía es una ardilla, por lo que dicen.

-¿Me has visto cara de tener un problema? ¿Soy un bicho raro?

-Papá, voy a ver a Paty. Creo que me necesita.

-Sí. -Ya sabía que me había salido fatal,

pero cuando me han confirmado que he suspendido,

me ha dado todo el bajón. -Ya.

-¿Qué ingreso de tu padre? ¿Qué le ha pasado?

-Empezó con mucha fiebre, lo llevamos al hospital

y lo tienen ingresado. No dan con lo que tiene.

¡Antonio, por favor! ¿Qué te pasa? (SE QUEJA)

¿Qué ocurre?

Enfermera, no sé qué le pasa a mi marido, no se encuentra bien.

Tranquilo, Antonio, ya vienen.

Doctor, no sé lo que le pasa a mi marido.

Marta, bájale la cama. Monitor y oxígeno.

Claudia, necesito que salgas. -Estoy fibrilando.

Verás, Alicia, quiero que revises las diligencias de todos estos casos

y que me hagas un informe para ver cuál es la mejor manera

para atajarlos. Llevan en punto muerto demasiado tiempo.

Comisario, solo el tiempo que voy a tardar en ponerme al día

con todo esto no... Alicia, no hay peros que valgan.

Quiero que te pongas con esto y ya. Venga.

Ya, y supongo que en todo esto no está el caso de Quintero.

A los 14 años, a Julio Quintero le diagnosticaron trastorno bipolar.

La medicación le ayuda a llevar una vida normal,

pero no puede evitar tener algún brote psicótico

o alguna depresión profunda ante una noticia impactante.

-Julio Quintero con un trastorno mental.

Comisario. Es Alicia.

Ha estado en mi despacho y hemos discutido. Está nerviosa.

Temo que pueda cometer alguna locura.

No se preocupe, esta fase de la operación va a terminar.

"Eso espero, Iker".

Pienso que se nos ha ido de las manos.

Cada vez hay más gente haciendo preguntas.

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Servir y proteger - Capítulo 286

20 jun 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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