www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
4628448
No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 278 - ver ahora
Transcripción completa

Alicia, papá te quiere con locura.

Si en estos momentos tan duros tuvieras un gesto le ayudarías mucho.

-Julio te dijo que yo estaba débil y sensible y te has presentado

para que me rindiese e hiciese esa confesión.

Eso no es verdad.

Jamás me imaginé que pudieras llegar a ser tan...

tan cruel y despiadada.

No puedo pasar por alto lo que sé de vosotros.

¿Te parece inmoral intentar que Quintero se sincere?

Pedirme que renuncie a lo que soy es lo mismo.

Marcelino Ocaña piensa que Nerea

usa mucho tiempo en el turno de oficio,

y tiene desatendidos a los clientes.

Nerea no se ha tomado bien la reprimenda de su tío.

Se les oyó discutir desde fuera del despacho.

-Esta fundación existe,

y hay muchas familias beneficiándose de ella.

En la página web puede ver los proyectos que estamos realizando.

-Este hombre te ve más como un tesoro que como una abogada.

Ojito con él.

-Yo no tengo 15 años, sé cuidarme. -Lo sé.

Pero este no es un moscón cualquiera.

-Tú misma me dijiste ayer que a ciertas edades

las personas tienen sus mochilas, sus cargas...

-Que sí, ya sé lo que dije.

Pero anoche vi a Jesús radiante.

-No me perdonaría

alejarte de lo que tienes ahora.

-Ya es tarde. De hecho, estoy pensando hablar con ella.

-No puede ser. Me estoy muriendo.

"Mal día para las apuestas,

no aparezcas por el garaje de Barlovento".

"Para que dudes en qué bando estoy".

Uno de mis "confites" ha localizado a un tipo que mueve mucho dinero,

y que no se pierde una pelea, pero casualmente,

no estaba cuando hicimos la redada.

¿Tenemos la identidad del individuo? Es Cayetano Céspedes, alias el Tano,

uno de los guardaespaldas de Somoza.

¿Estás seguro de eso? Totalmente, sí.

Lemos era quien organizaba el operativo.

Y se le había visto en las últimas semanas hablando con Tano.

Yo preferiría pensar que Iker no es el topo, pero...

La única explicación posible

para que Tano no estuviera en esa pelea,

es que fuera un chivatazo.

No tengo nada que hablar contigo. -Yo creo que sí.

Quiero evitar una escalada de violencia.

Y eso solo lo conseguiremos a través del diálogo.

A la una en Construcciones Somoza.

-Véngase a trabajar conmigo, yo le daré el valor que se merece,

le daré toda mi confianza.

Lo voy a tratar como a un hijo.

Así como su padre trató a Jairo.

¿Por qué cree que su hijo fue a decirme a mí las debilidades?

A un perfecto desconocido, y no a usted que es su padre.

De los celos a la traición hay un solo paso.

-¡Qué hubiera pasado si Jairo estuviera en mi lugar?

¿A él también le hubieras llamado traidor?

-No metas a Jairo en esto. -¡Sí, papá, sí que lo meto!

Él ya no está, ¿te enteras?

Ya no está, pero parece que yo sigo compitiendo

contra su puñetera sombra.

Igual hubieras preferido perderme a mí en lugar de a él.

¡Eh, que no me empujes! -Camina, pero tranquilito.

-¿Adónde me lleváis? -¿Adónde va a ser? Al calabozo.

-¿Pero qué dice? ¿Me vais a encerrar como si fuera un delincuente?

-¿Me vas a enseñar a hacer mi trabajo?

-No podéis encerrarme, yo no he hecho nada.

-Has tirado las papeleras, y los contenedores,

y has amenazado al jardinero.

-Yo no quería hacerle nada a ese imbécil.

-Mejor que no sigas hablando.

-¿Es que nunca os habéis emborrachado?

-El vandalismo y la destrucción del mobiliario urbano no son broma.

Todo lo que has destrozado lo paga el contribuyente.

-¿Cuánto cuestan dos papeleras y unas flores de mierda?

Vamos al cajero y pago lo que sea...

-Esto no funciona así, chaval. Tranquilízate.

-Y todas las perlas que has soltado por esa boquita.

¿Eres consciente de que amenazaste de muerte al jardinero?

Dijiste que le ibas a meter dos tiros.

-Y a una señora le has amenazado con envenenarle al perro.

-Vale, vale, ya está, ya me habéis metido el susto.

Vamos a dejarnos de chorradas.

Decidme cuánto es la multa, yo lo pago y todos contentos.

-Contentos estaremos cuando estés en el calabozo

y dejemos de oír esas chorradas.

-¿Crees que por ser hijo de quien eres,

puedes burlarte de la policía? -A mi padre ni lo nombres.

-Si quieres lo llamamos para contarle lo que has hecho,

y te calmas un poco. -¡Ni se te ocurra!

-¡Siéntate! -Te prohíbo que llames a mi padre.

¡Quitadme las esposas de una vez!

-Vamos a meterle en el calabozo hasta que se le quite la tontería,

para tomarle declaración. -A mí se me acaba la paciencia.

-¡Al calabozo! -¡No me toques!

-¡Tú tranquilo!

-Yo te voy a denunciar por pegar a un detenido.

-Igual te denuncio yo antes por resistencia a la autoridad.

-Si te hubieras quedado quieto mientras te esposamos,

no te habrías golpeado la cabeza.

-Ya estoy hasta las narices. ¡Merinero!

¿Puedes hacerme un favor? Llévate a este al calabozo

mientras se tranquiliza y hacemos las diligencias.

-¡No me ponga la mano encima que me cago en todo!

¡A quien me toque lo denuncio! -Venga, tranquilito.

Compórtate. -¡Que me soltéis!

¡La madre que os parió! -Que yo también te quiero.

Qué lástima de niño.

Se ha molestado por nombrarle a su padre.

-Para mí que lleva algo más que alcohol en la cabeza,

no es normal tanta agresividad.

-Cuqui...

Ahí va...

-Qué amargo está esto...

-Lo he tenido que hacer cargado porque...

Si no, me quedo dormido. He sobado una hora y cuarto hoy.

-Yo igual.

-Menuda sinfonía nos ha dado la princesa.

-Ya te digo... Pásame el azúcar, anda.

-¿No te estabas quitando del azúcar?

-No me lo recuerdes, me estaba quitando,

pero esto no hay quien lo pase.

-Si quieres te hago uno un poco más aguado.

-No, no, yo también necesito espabilarme.

Es que no veo la luz al final de túnel,

tenemos un problema muy grande en casa.

-Problemón, problemón.

Si hacemos una sonometría,

se demuestra, fijo, que es contaminación acústica.

-Eso es muy buena idea, así nos cogíamos la baja,

y no íbamos a dormir cuando Lola se vaya a comisaría.

-Yo creo que hay que cortar por lo sano.

Que tenemos que hablar con Lola otra vez.

-Pero mira cómo se puso...

Ahora no solo está cabreada porque la llamamos roncona,

sino también,

por violar su intimidad con la grabación de su cuarto.

-Yo no lo hice con mala intención.

-Ya lo sé. -Lo hice por concienciarla.

Lola tiene un problema médico, te lo digo yo.

Antes no roncaba y ahora sí.

Yo creo que ha sido después del resfriado que tuvo.

En todo caso tiene que mirárselo, que es un canteo.

-¿Os queda café?

-Sí, sí, pero está un poquito cargado.

Lola, que...

Quería pedirte perdón por haberte grabado ayer...

Quería decirte que lo siento.

-No, perdóname tú, quizá exageré un poco.

A lo mejor tú me querías ayudar.

-Sí, precisamente, estábamos hablando de eso.

Un poco entre todos, cohesión...

Ayudarnos unos a otros.

-¿Esta noche os he dejado dormir?

-Fede, dile la verdad.

Hemos dormido un par de horas, bueno, entre los dos, una él y otra yo.

-Yo lo siento mucho, de verdad.

Yo no sabía que tenía este problema.

Yo creo que es la primera vez,

porque otras personas y no me han dicho que yo...

ronque. -Es que esto es una cosa nueva.

No te habíamos oído roncar antes.

-A lo mejor podías ir al otorrino.

-¿Al especialista? Yo creo que...

a lo mejor en la farmacia tienen cosas, ¿no?

-Mira, hay mogollón de cosas.

Yo te envío un par de enlaces.

Hay webs que tienen...

medicamentos, unos prospectos muy guais...

Tienen muchísimos trucos.

-Y yo te invito a un grupo de chat de gente que tiene el mismo problema.

-Qué de información tenéis, ¿no?

-Bueno, es que han sido unas noches...

Largas y despiertas, o sea, en vela.

-Muchas horas, sí, para investigar.

-Sí, para investigar...

Hay una de cosas... Hay como unas pinzas,

que te pones en los cornetes para respirar.

Luego hay dilatadores...

nasales, y hay unas correas

que te ponen en la mandíbula,

te entra todo el aire,

y respiras, ¿verdad?

Pero muy bien.

Buenos días.

Buenos días, madrugadora.

Son las diez de la mañana. ¿Ya? ¿En serio?

Estaba mirando una cosa y se me ha pasado el tiempo.

¿Algo interesante?

¿Quiénes son?

Un grupo que tocan un poco de jazz, swing, rock...

Parece interesante.

Esta noche tienen concierto, ¿te apetece ir?

¿Un concierto esta noche? (ASIENTE)

No sé...

La última vez lo pasamos muy bien.

¿O ya no te acuerdas? Pero esta vez no me vas a liar.

Anímate, vamos como amigos.

Oímos música, tomamos algo sin alcohol,

y cada uno a su casa.

¿No sabes que los niños que oyen música en el vientre materno

salen más inteligentes? Sí, música de Mozart y de Bach.

Bach es el precursor del jazz, lo dicen muchos músicos.

Iker... Está bien.

Adiós concierto.

Pero la pelota sigue en tu campo. ¿Eso qué quiere decir?

Que el otro día te hice una pregunta

y todavía no me has contestado.

Te pregunté la razón por la que no podemos estar juntos,

y no me diste ninguna.

Todo esto está siendo muy complicado para mí.

No insistas, lo último que necesito es que me presionen.

Está bien.

¿Sabéis lo de Julio Quintero? Lo tenemos en el calabozo.

¿Qué ha pasado? Esta madrugada patrullando con Nacha,

nos avisaron del Parque de Barlovento.

Había un borracho destrozando el mobiliario urbano.

El borracho era Julio Quintero.

¿Y era tan grave como para detenerlo?

Sí, estaba muy agresivo y el jardinero estaba en shock.

Quiere ponerle una demanda por amenaza de muerte.

¿En serio? No me pega nada con Julio.

Se ha resistido y se ha pegado un golpe en la cabeza.

Habrá estado toda la noche de juerga,

a saber lo que se ha metido. ¿Julio Quintero?

Es un chico sano y deportista, no bebe ni fuma,

no lo veo borracho hasta el amanecer y volviéndose loco.

No sé, pero estaba fuera de sí.

Compañeros, me voy que estoy atado.

Gracias, Elías.

¿Estás bien?

Sí, sí...

Parece que te ha dejado tocada lo de Julio Quintero.

¿Pasa algo?

No.

Gracias por la cena, estuvo muy bien.

-No hace falta que me des las gracias.

-David parecía muy contento.

-Sí, demasiado contento.

Perdona, no quería...

reprocharte nada, pero...

no logro quitarme de la cabeza. Lo siento.

-Es normal, va a ser un palo demasiado grande para él.

La ilusión que tiene de conocer a su madre y me muero.

-No sé cómo puedes hablar de eso con tanta naturalidad.

-Porque la muerte es algo natural, Jesús.

-Sí, pero no en tu caso, Marina.

No lo puedo creer...

-No, no, mírame...

-¿Qué?

-No te quiero ver triste.

Nuestro reencuentro tiene que ser algo bonito.

-Sí.

¿Y David?

¿Qué va a ser de él?

-Debes pensar que soy una egoísta.

-¿Qué dices? No, no, para nada.

-Sí.

Podría haberlo dejado correr y cada uno con sus vidas,

habría sido lo más fácil.

-Sí, comportarse como un cobarde siempre es lo más fácil.

Pero no...

-Necesitaba pedir perdón antes de morirme.

Le he hecho daño a mucha gente.

Al menos, a mi hijo tenía que pedirle perdón.

-Has hecho bien en venir.

Marina, yo también quiero pedirte perdón por...

cómo reaccioné ayer cuando me lo contaste.

De verdad, yo no tengo nada que reprocharte, pero...

me cabrea que todo tenga que terminar así.

No te mereces que te pase esto.

-O sí. Me lo busqué yo.

De verdad, de lo único que siento es...

todo lo que os he robado.

todo el tiempo, todo el cariño...

Y el daño que le voy a hacer a David.

-David...

David va a sufrir mucho, sí.

Pero, al menos, ahora te conoce.

Ha podido estar contigo y ahora sabe que...

que tuvo una madre que... que lo quiso con locura.

Eso es lo que va a recordar él, el cariño, no...

No el rencor ni el abandono...

-¿Y tú?

-¿Yo qué?

-¿Qué recordarás tú de mí?

¿Me perdonarás? -Marina, por favor,

yo ya te he perdonado.

Sé que nunca quisiste hacernos daño.

-Estos días están siendo un auténtico regalo para mí.

En los buenos días...

me decía: "Me voy a desenganchar,

y voy a volver con mi familia".

Pero es mentira, te mientes.

Te crees que un día vas a poder tomar las riendas de tu vida,

y retomar todo el tiempo perdido, pero no es así.

Ese tiempo no vuelve.

Y si vuelve ya es tarde.

-Pero ¿seguro que no hay nada que hacer?

Quizá deberías hablar con otros médicos,

buscar otra opinión, no sé...

-Ya he hablado con tres médicos, mi caso es muy claro.

-Marina, yo tengo un dinero ahorrado,

y hace poco me daban un dineral por esta tienda,

podría ponerla a la venta, seguro que la vendería...

-No lo puedo creer. ¿Por qué me dices esto?

-No sé, estoy pensando

que a lo mejor en el extranjero hay...

un tratamiento que has descartado por falta de dinero...

-¿Cómo puedes ser tan bueno? Eres un ángel. Gracias.

Gracias, de verdad, pero...

no hay vuelta atrás, ya me he hecho mil pruebas

y mil análisis.

Ya está.

-¿A David cuándo se lo vas a decir?

-Pronto, evidentemente.

Pero necesito encontrar el momento.

-Entiendo. -Déjame un ratito,

que disfrute

de nosotros como si fuéramos una familia.

Porque cuando David se entere no va a haber...

marcha atrás, todo va a cambiar.

-Hola, Jesús. -¿Querías algo?

-Pues es un poco triste, pero quería

cien gramos de nueces peladas y cien de avellanas.

Normalmente me estaría tomando un pepito de ternera,

pero el médico me ha mandado yogur y frutos secos.

-Perdona. Te presento, ella es Marina.

Es la madre de David.

Él es Elías Guevara, oficial de policía,

trabaja en la comisaría, al lado.

-Un placer. -Igualmente.

-Pues... -Claro, por favor.

¿Qué pasa, Fede?

Vaya panzada de reír, eres un crack.

¿Por qué? No te entiendo. Por los ronquidos, tío.

¿Qué pasa con los ronquidos?

El mensaje que has enviado al chat del grupo.

En la vida pensé que la chica guapa de comisaría

era capaz de roncar como un camionero.

(RONQUIDO)

-¡Ay, ay, ay...!

La que he liado, esto no puede ser.

¿Qué te pasa? Te estás poniendo blanco.

¿Qué me pasa?

Que este mensaje no tenía que estar en este chat.

Me he equivocado, y a ver cómo le digo a Lola

que lo hice sin querer.

Pensaba que era una broma que teníais en el piso.

¿No lo puedes borrar? Lo puedo borrar,

pero imagínate la de gente que lo habrá visto...

O que lo habrá compartido, yo qué sé...

La he liado parda.

No es para tanto, solo es un mensaje de audio,

ni siquiera se la ve. Podría ser cualquiera,

pero el audio se llama: "Ronquidos Lola".

No sé a qué otra Lola he podido yo grabar mientras duerme.

Eres un poco exagerado, seguro que a Lola le hace gracia.

Aquí te dejo. ¿No te tomas nada?

No, tío, tengo un poco de prisa.

Hasta luego. Que te invito yo...

Qué alivio haber arreglado las cosas con Lola.

Después de hablarlo, seguro que va al médico para míraselo.

-Sí, al médico me vais a tener que mandar a mí, a urgencias.

-¿Qué te pasa, estás bien?

-¿No has visto el chat de comisaría?

-No, me lo he dejado en taquillas.

-Ya. Pues mira.

Escucha.

(RONQUIDO)

-Es Lola roncando, ¿no?

-Me he equivocado, y en vez de mandarlo...

Yo iba a mandar la canción de El Fary "Apatrullando la ciudad",

pues me he equivocado y he mandado esto.

-¿Me estás diciendo que toda la comisaría ha oído roncar a Lola?

Ay...

Bueno, es un audio...

No se la ve.

Podría ser cualquiera.

-¿Cómo que podría ser cualquiera? El audio se llama: "Ronquidos Lola".

No sé qué otra Lola puede ser.

-Sí, no deja mucho lugar a dudas.

-¿Tú crees que se enfadará mucho?

-Hombre, considerando cómo se puso cuando se enteró

que la grabaste, pues...

Cuando se entere que todos sus compañeros

han oído sus ronquidos...

¿Tienes seguro de entierro?

-No me digas esto, que me está entrando un vahído...

-Si yo tengo ganas de darte una colleja, imagínate a ella.

Se lo tienes que decir,

que se entere por ti antes que por otros.

Si no, no te lo perdonará en la vida.

-Vale, yo se lo digo.

Pero igual puedes venir conmigo, y si se enfada mucho me defiendes.

-Qué morro tienes, de verdad.

-Julio.

¡Julio! Tienes visita.

Gracias, Merinero.

¿Ya me puedo ir?

Todavía no.

De aquí irás al juzgado en Plaza de Castilla.

¿En serio?

Esto es increíble.

Estamos intentando que te vea un juez, pero esto lleva su tiempo.

Julio, ¿qué ha pasado?

Dicen que te encontraron muy alterado y agresivo.

Anda que no exageran tus compañeros...

Me emborraché y le di una patada a una papelera, ya está.

Una o dos, pero tampoco es para tanto.

Me están tratando como a un terrorista.

No digas tonterías.

Si conocieras la sensación de estar aquí encerrado...

Te aseguro que la conozco.

Pero centrémonos en los hechos.

Has causado muchos daños y amenazado de muerte a un jardinero.

Y no te pega nada emborracharte hasta el amanecer.

Precisamente, Alicia...

Como no estoy acostumbrado me sentaría mal y...

se me fue un poco la olla, nada más.

¿Qué pasó para que bebieras tanto? ¿Qué va a pasar?

No pasó nada.

Que me apetecía airearme un poco, ¿no puedo?

Bueno, yo lo he intentado.

Me preocupas, eres mi hermano, pero...

Como quieras. Espera, espera...

Tuve una bronca con mi padre y me largué de casa.

Anduve de garito en garito porque no quería volver.

No quería verle la cara.

Tuvo que ser una bronca muy grande.

Pues sí.

Me dijo cosas que no le perdonaré en la vida.

Fue muy humillante, me llamó traidor.

¿Traidor por qué?

Se pensaba que yo le quiero...

robar el negocio o algo así.

Estás sudando, ¿tienes fiebre? No.

Te tiemblan las manos, ¿te encuentras bien?

Podría estar mejor.

¿Qué te metiste anoche? ¡No me metí nada!

¿Vale?

Solo que estoy sin dormir, y...

Con lo que bebí y la mierda de desayuno...

Pero eso no explica tus arrebatos de violencia.

¿Has tomado pastillas, cocaína? ¡Que te digo que no!

Estoy enfermo.

Trastorno bipolar.

Normalmente lo tengo controlado, pero no tomé la medicación.

Con un disgusto grande se me puede ir de las manos.

No digamos si lo mezclo con alcohol.

Se me juntó todo.

¿Cuándo te lo diagnosticaron.

(RONQUIDO)

(RÍEN)

-Habla con ella... -Que ya va...

-¿Cómo me habéis podido hacer esto? -Todo tiene una explicación.

-¿Cómo que "habéis"? No hables en plural.

-No, no, no, esto ha sido todo cosa mía.

Ha sido un error. -Sí, un error.

Un error he cometido yo por confiar en vosotros,

pensando que erais mis amigos. -¿Yo qué he hecho?

-Nada. Me podías haber avisado pero has preferido callarte, ¿no?

-Yo te pido perdón por la cagada,

pero quiero decirte dos cosas...

Punto uno: Espe no ha tenido nada que ver en esto.

Y punto dos: ha sido un error mío de pericia,

tenía que mandar un audio que no he mandado,

y he mandado el que... Bueno, que me he equivocado.

-Sí, el inspector de la Unidad de Investigación Tecnológica,

experto en informática, no sabe mandar un audio

a un grupo de chat.

Además de dejarme en ridículo, me vas a llamar idiota.

-Lola, de verdad que... es todo culpa mí.

Estaba haciendo una cosa en el ordenador y tenía el móvil,

y justo le iba a dar al botón cuando me empezaron a hablar,

y a aturullar, y... Te juro por mi madre...

¿Cómo te voy a hacer algo así?

-Esto es peor que lo de mis fotos de gogó,

aquello lo hizo un desconocido por dinero.

Pero esto lo hacen dos compañeros que creía amigos.

-Y dale Perico al torno, que yo no he hecho nada.

-Mira, ¿sabéis qué?

A partir de ahora se acabaron los ronquidos,

porque yo me largo de esta casa.

No voy a compartir el piso con personas en las que no puedo confiar.

-¿No has oído los ronquidos de Lola? -¿De qué me hablas?

-¿No has entrado en el chat de comisaría?

Fede le ha grabado un audio mientras dormía,

y no te puedes imaginar, parece un hipopótamo.

-¿Y qué piensa Lola de todo eso? -No tengo ni idea.

-¿Lola le ha dado permiso para que suba el audio roncando en el chat?

-No sé, pero lo dudo mucho.

(RÍEN)

-No sé dónde le ves la gracia, a mí me parece fatal.

Si a mí me graba un compañero y lo sube al chat, yo le corto...

-No hace falta ser tan explícita.

-Eso no se hace, y mucho menos a una compañera.

-Pero no te lo tomes así. ¿Tú también roncas?

-Que yo sepa no, pero no soy yo quien lo tiene que decir.

Hasta ahora nadie se me ha quejado.

-A mí tampoco, hasta donde me acuerdo,

porque hace tanto que duermo solo...

(RISAS)

¿Qué se supone que es tan gracioso?

Nada, ¿no? Pues silencio.

Como sabéis, a primera hora de la mañana

Nacha y Elías han detenido a Julio Quintero,

con una acusación de daños y otra por amenazas.

En el momento de su detención

estaba bajo los efectos de distintas sustancias.

A estas alturas suponemos que habrá periodistas

intentando hacer preguntas.

Así que, discreción absoluta.

Con suerte se lo llevaran a los juzgados de Plaza de Castilla

en el próximo furgón de detenidos.

Pero, mientras tanto, discreción.

¿De acuerdo? Oído, jefa.

Otro asunto.

Castro y Ochoa,

tenemos una denuncia por contaminación acústica...

(RÍEN)

En una comunidad de vecinos.

Son ya cuatro familias las que se han quejado

de un ruido excesivo.

¿Pasa algo? ¿Eh?

Lola, ¿te ocurre algo?

Bien...

Tu cafecito.

Vaya días que llevas, María.

¿Te traigo papel de lija y barniz?

Con el trapo no le puedes sacar más brillo.

-Tiene razón. Me voy a hacer las tortillas.

-¿Qué tortillas? -Las de los pinchos.

-¿Las que he sacado hace 15 minutos?

Te he dicho: "María, ya están las tortillas".

Y tú me has respondido: "Sí". ¿Esas tortillas?

¿Qué te pasa? -Pues qué me va a pasar,

que estoy con el comecome en el cuerpo.

-Por Jesús... -Hija, pareces adivina.

-Yo pensaba que ya estabais bien. Te he oído hablar con él.

-Qué menos.

Somos pareja. Pero ¿tú los has visto por aquí?

Porque yo no.

Antes siempre tenía un rato para venir

y traerme el pedido,

tomarse un café, hablar de nuestras cosas...

Por lo visto, eso se acabó.

-"Se acabó", no seas tan dramática.

Jesús está pasando por unos días un poco raros.

-Pues yo no lo veo tan raro.

Jesús se ha reencontrado con su amor de juventud,

y yo le sobro.

-María, por favor, no desvaríes más.

Ya te dije que es normal que Jesús se sienta un poco afectado.

-También me dijiste que todo volvería a la normalidad...

-No puedes ser tan pesimista.

Esto son circunstancias especiales.

Lo que le pasa a Jesús con la madre de David

es algo para lo que no estamos preparados.

-Ya lo sé.

Yo no pretendo que haga como si ella no estuviera, pero...

prácticamente ni me dirige la palabra.

Y cuando me acerco yo,

me hace sentirme como la convidada de piedra.

-Pues tienes que ir a hablar con él.

Habla con él y te sentirás más tranquila.

-¿Y qué le digo para que no parezca que...

que le estoy reprochando algo o que le estoy presionando.

No quiero que piense que soy una celosa compulsiva,

no es eso, lo que siento es que lo estoy perdiendo.

-María, dile eso.

Exactamente eso, tal cual me lo has dicho a mí.

Que para ti están siendo días muy difíciles,

y que no quieres ni presionarle ni reprocharle nada,

pero que tú necesitas saber

qué está pasando, en qué punto estáis y...

si seguís juntos o no.

Tienes que aclarar esas cosas.

-Hola.

Buenas. -(AMBAS) Hola, David.

-¿Me pones un zumo de piña? -Claro que sí.

¿Por qué vienes tan contento?

-Sí, estoy muy contento.

Tengo la sensación de estar recuperando el tiempo perdido.

Con mi madre me refiero. -Ya te había entendido.

Con el miedo que me daba el reencuentro...

Pensaba que iba a ser raro e incómodo.

Pero mi padre lo ha hecho todo muy fácil.

Hemos hecho un montón de cosas juntos: cenar, bailar,

pasear...

-Qué guay, me alegro un montón.

-Ojalá venga a vivir al barrio.

¿Tu madre? -(DAVID ASIENTE)

-¿Se va a mudar aquí? -Todavía no lo hemos hablado,

pero voy a intentar convencerla.

Por aquí hay pisos muy asequibles, que el alquiler está muy bien.

Y tengo ganas de estar con ella,

verla a diario, disfrutar de ella.

-Claro, es lo normal.

-Es la primera vez en la vida

que siento que tengo una familia de verdad.

¿Sabes qué es lo que más me gustaría?

Pasar una navidad los tres juntos,

en familia.

Para mí la navidad siempre ha sido algo frío y desangelado.

Solos mi padre y yo.

Nada que ver con lo que me contaban mis amigos.

-Ya me lo puedo imaginar.

-Igual podríamos juntarnos con los primos de mi padre.

Quiero una reunión lo más grande posible,

que esté toda la gente cercana.

Ojalá lo consiga.

-Sí, ojalá.

Toma el zumito.

Esto es todo. ¿Alguna pregunta?

¡Venga!

Un momento...

Yo quiero decir una cosa

y que la oigan todos mis compañeros.

¿Tú también te has levantado graciosito?

Esto no es nada gracioso, es serio y voy a tardar un minuto.

Adelante.

Lo primero que...

que quiero hacer es pedir disculpas públicamente a Lola

por la broma de los ronquidos.

Y lo segundo,

es decir que los ronquidos no son de Lola,

que son míos.

El otro día fui al...

al otorrino porque tengo unas lesiones de adolescente,

en el tabique...

Me ha dicho que me grabe durmiendo

para poder hacerme el seguimiento.

Cuando escuché la grabación, ese sonido de caverna,

dije: "Igual lo pongo en el chat, de la comisaría

y se lo asigno a algún otro compañero

para hacer la gracia".

Era una broma bastante mala,

y de humor absurdo.

Lola, ¿me perdonas?

-Ya decía yo que ese sonido de hipopótamo no podía ser Lola.

Te pega mucho más a ti.

-Un momento, compañeros.

¿Y ahora qué pasa? Voy a ser muy breve.

Solo deciros que esos ronquidos son míos.

Bueno, a ver si os aclaráis.

Sé que Fede no me grabó para burlarse ni nada parecido,

y que fue un error enviar ese archivo de audio.

Siempre he dicho la verdad, y hoy no va a ser una excepción.

Que yo sepa, roncar no es ningún delito.

Si alguien tiene algún problema, que venga y me lo diga a la cara.

-Bienvenida al club. Yo también ronco a pierna suelta.

-Y yo...

Y yo también.

Yo no.

-No eran ronquidos, era respiración fuerte.

Bueno, se ha terminado.

Con ronquidos o sin ellos, todo el mundo a trabajar.

¡Venga!

Iker, conmigo a mi despacho.

Entonces, ¿Julio no se ha pasado por sus oficinas esta mañana?

No pasa nada. Estaba revisando su agenda

y he visto que tenía una cita concertada con ustedes.

No se preocupe. Gracias.

Si en algún caso se pasa por allí,

por favor, dígale que me llame. ¿Vale?

Gracias. Hasta luego.

¿Se puede saber qué haces aquí?

Vengo a hablar contigo.

¿A hablar conmigo?

Tú y yo no tenemos nada más que hablar.

Creo que quedó bien claro el otro día.

Si vienes a intentar otra de tus jugarretas,

es mejor que te vayas.

Si vienes a disculparte, soy todo oídos.

Ni una cosa ni la otra.

Vengo a por la medicación de Julio.

¿Cómo?

¿Cómo te has enterado tú de su enfermedad?

Espera, espera...

¿Qué le ha pasado a Julio y dónde está ahora?

En los calabozos de comisaría. ¿Qué?

Lo han detenido esta madrugada por daños y amenazas.

Estaba bastante borracho y muy agresivo.

Puede que pongan una denuncia contra él.

No digas tonterías, sabes que Julio es incapaz de amenazar a nadie.

A no ser que...

¿Quién ha sido el compañero que lo ha detenido?

¿No habrá sido Elías Guevara?

Maldita sea... ¿Dónde vas?

¿A dónde voy a ir? A comisaría voy a ir ahora mismo,

porque quiero ver a mi hijo,

y a cantarle las cuarenta al comisario Bremón,

porque esto ha ido demasiado lejos. ¡No uséis a mi hijo para presionarme!

Hay varios testigos y el arresto estaba justificado.

Si vas allí solo conseguirás montar un espectáculo,

y no te van a dejar verlo.

¿Por qué no? Porque no quiere verte.

Y lo ha dicho específicamente. Tampoco quiere volver a tu casa.

¿Por eso has venido tú a decírmelo?

Te estás divirtiendo, estás disfrutando con todo esto.

Habéis tenido que tener una gran bronca

para que no quiera tu ayuda ni estando detenido.

Eso no es asunto tuyo.

Lo que nos ha pasado a Julio y a mí

no es más que una discusión normal entre padres e hijos.

Yo he discutido mucho con mi padre, pero nunca me ha llamado traidora.

Ni conmigo emborrachándome y destrozando el mobiliario urbano.

Te digo que esto no es asunto tuyo.

Empezó a serlo cuando Julio me lo contó.

Te recuerdo que es mi hermano, y no permitiré que le pase nada.

¿Por qué le llamaste traidor?

Julio no me lo ha dicho, pero me puedo imaginar.

No empieces a inventarte películas, Alicia.

Salva, Andrés Somoza, Róber, Jairo... ¿Son películas?

Estás rodeado de cadáveres,

y no permitiré que Julio sea el siguiente.

Así que pienso protegerlo. Yo también quiero protegerlo.

Tú solo te proteges a ti mismo.

Y pones a la gente que te quiere en la línea de tiro.

Porque sus vidas te importan una mierda.

No te importaba la de Jairo, ni la de Julio.

¡Cállate, maldita sea!

Haré todo lo posible por apartarlo de ti.

No dejaré que arruines su vida.

No pude hacerlo con Jairo y no cometeré el mismo error.

Y ahora, dame sus pastillas, por favor.

¿Sabías que Cayetano Céspedes

es muy aficionado a las peleas de perros?

No tenía ni idea. ¿Por qué?

Porque te han visto varias veces con él.

Ibarra os vio hablando amigablemente en la plaza.

¿Amigablemente? No sé si esa es la palabra.

Me preguntó por la dirección de unos billares.

La historia de los billares ya me la sé.

Pero ahora vamos a hablar de perros.

Hablemos de perros.

Mis favoritos son los dogos argentinos.

¿Dónde quieres llegar con todo esto?

A Cayetano Céspedes no solo le gustan las peleas de perros,

lo que sobre todo le gusta es apostar.

Apostar fuerte.

Sabemos que iba a participar en esta última,

porque tiene...

un gran "champion".

¿Lo sabías?

No, no sabía nada, pero...

sí que tengo una pregunta.

Si Céspedes estaba en esa pelea,

¿por qué no está detenido?

Porque no acudió.

Pero de eso tú ya estabas al tanto.

Perdona, no sé qué quieres decir.

Tano iba a apostar una gran suma de dinero,

hubiera sido un momento perfecto para detenerlo, pero...

¿No te parece casual que el día que hacemos la redada

no se presente en la pelea?

No creo que fuera casualidad, alguien le daría el aviso.

Veo que lo has entendido.

¿Me está acusando de haber dado un chivatazo?

Muy sagaz.

Entonces, ¿por qué no está Ibarra aquí con nosotros?

Esto es un asunto para Régimen Disciplinario.

Verás.

A mí me parece que los asuntos que son internos,

hay que intentar arreglarlos primero de manera interna.

Mírame a los ojos y dime que no fuiste tú.

No fui yo.

Pero preparaste el operativo con Alicia.

Se te ha visto hablando con Tano en varias ocasiones.

Fuiste al despacho de Somoza sin comunicar a tus superiores.

Comprenderás que aquí tengo que ver una conexión.

Lo comprendo.

También conocerás la Teoría de la navaja de Ockham.

Inspectora, yo no soy el topo que está buscando.

Puede creerme o no, pero seguir discutiéndolo,

no nos llevará a ningún sitio.

Avise a Asuntos Internos, pero mientras tanto,

me gustaría volver a mi trabajo. Tal vez si aviso a Asuntos Internos,

me recuerden que una vez fuiste investigado por ellos.

Que se te acusó de haber colaborado con un narcotraficante.

Esa investigación acabó en nada, porque las acusaciones

no tenían fundamento.

Se trataba de una caza de brujas. Mire el dosier.

Ahí está toda la información.

No había ni una prueba en mi contra.

Por el momento esto es todo.

Puedes volver al trabajo.

Gracias, inspectora.

Hola. Hola.

Perdona, no sabía que estabas con él.

He decidido improvisar, a ver si el factor sorpresa...

nos aclaraba algo. ¿Y?

Estoy segura de que miente. No sé en qué...

Pero mi instinto me dice que nos oculta algo.

Habrá que seguir investigando,

porque solo con el instinto no podemos ir contra él.

-Bueno, esto ya está. Cuando queráis cenamos.

-¿Qué has hecho? -Cuscús.

Cuscús de pollo con unas verduritas con alioli.

-Ay, qué rico...

-Lola, ¿vas a cenar con nosotros?

-Sí, tiene una pinta estupenda. Huele muy bien.

Quería decirte una cosa, Fede.

Quería darte las gracias por lo de antes.

En el "briefing", ha sido muy...

Ha sido muy bonito que dieras la cara y asumieras...

-No, no, vamos a ver.

Es lo mínimo que podía hacer después de la que lie.

Pero tú te has empeñado en... -En decir la verdad.

Sí, al final, creo que la verdad tiene que ir por delante.

Y tampoco me tengo que avergonzar de nada, ¿no?

-Por supuesto que no.

Has demostrado tener una gran personalidad,

callando muchas bocas a más de uno.

-También quería pediros perdón a los dos

por la reacción que tuve al principio, fue desmesurada.

No sé, siento haberos acusado, fue la explicación más sencilla.

-No, es completamente entendible.

Entonces, ¿no te vas del piso?

-¿Cómo me voy a ir? Si sois los mejores compañeros del mundo.

Lo siento mucho, no me lo tengáis en cuenta.

Ha sido un arrebato. -No te preocupes,

esta noche friegas los platos y asunto arreglado.

-Prometido, prometido, de verdad.

Gracias. Y, otra cosa...

He ido al otorrino y me ha dicho que mi problema no es crónico,

que no es grave. Me ha dado unas tiritas nasales,

y me ha dicho que, a lo mejor, funcionan.

Espero no molestaros mucho. -Eso, seguro.

Seguro que funcionan. -Y dormirás mejor.

-Y espero que vosotros también.

Ya me lo diréis mañana.

Voy a recoger esto y vuelvo.

-Oye, que lo de las tiritas nanay...

-Yo, por si acaso, me he comprado unos tapones de espuma.

-Mira lo que me he comprado yo.

Unos auriculares con inhibidores de ruido.

-¡Chis!

Como nos oiga, verás...

-La verdad, pobre Lola.

Lo ha pasado mal.

-Pobres nosotros, que somos los que estamos sin dormir.

-Ya, pero lo ha pasado mal.

-Sigues coladito por ella.

-Voy a emplatar el cuscús.

-Si pensaras más en ti y menos en ella, te iría mejor.

Lo sabes, ¿no? -Sí, claro que lo sé.

Pero el amor...

El amor es ciego.

Una lástima que no sea sordo, pero...

-Que no sea sordo...

Hola. Qué pronto habéis llegado,

todavía no he hecho la cena.

-Yo no quiero molestar.

No molestas, Nerea ya sabía que venías.

Sí, está todo bien, pero tardaremos un rato en cenar.

Si queréis pedimos algo.

¿A ti qué te apetece? Lo que vosotras digáis.

-Pues preparo algo rápido.

Oye, esta casa es muy grande.

Hay sitio de sobra. Quédate el tiempo que necesites.

-Gracias.

Me ha dicho Alicia que has tenido bronca con tu padre.

-Pues sí, y de las buenas.

-Lo sé. Anda que no las he tenido yo con el mío.

Una vez con 17 años tuvimos una pelotera,

que me marché de casa una semana.

-¿Una semana siendo menor? Se montaría la de Dios.

-Tampoco tanto, porque avisé donde estaba, pero...

fue de las gordas.

-Yo no tengo ninguna intención de volver.

Pero en Madrid es la única familia que tengo.

-Pues aquí hay sitio.

¿Qué tal os ha ido en el juzgado?

El juez se ha portado bastante bien: multa económica y libertad.

Ha influido que el jardinero no ha denunciado.

Dentro de lo que cabe está bien. -Sí, no me quejo.

-Voy a preparar la cena.

¿Queréis una cerveza o algo? -Yo no. Gracias.

Alicia, me gustaría pedirte un favor.

Claro.

No le cuentes a nadie lo de mi enfermedad.

No te preocupes.

Pero deberías tener en cuenta una cosa.

La sanción que te han puesto

podría recurrirla alegando enajenación mental transitoria

con una bipolaridad diagnosticada. Te agradezco el consejo, pero...

Prefiero no airear el diagnóstico.

No sería honesto por mi parte,

lo hice todo perfectamente consciente.

Prefiero pagar lo que corresponda.

Lo entiendo.

¿A tú prima no le importará que me vaya a dormir directamente?

No tengo hambre y después de la noche en vela, no me tengo de pie.

No te preocupes, yo se lo explico.

Te enseño tu habitación. Gracias.

(Puerta)

-Buenas. -Hola.

-¿Qué tal ha ido el día?

-Bien, bien. Mucha faena, la verdad.

-Sí, la gente, a primeros de mes, compra muy alegremente.

Yo tampoco he parado. Ni tiempo para un café, ¿no?

-He echado de menos tu pincho de tortilla.

Y a ti también, claro.

-Ya sabes que yo siempre un pincho te guardo.

Y si no vienes te lo traigo a domicilio.

-¿En serio? Pero qué lujo.

Muchas gracias. La verdad es que no las merezco.

-Jesús...

Yo no sé si ahora es el momento, pero...

yo creo que deberíamos hablar, ¿no?

-Yo también lo creo.

-Quiero decir de nosotros, de lo que está pasando estos días.

-Totalmente de acuerdo.

-Yo no quiero que esto suene a reproche

ni nada por el estilo, pero...

quiero saber cómo estás tú, porque desde que ha vuelto Marina

te noto muy distinto.

-¿Tanto se me nota?

-Un poco sí. Bastante, la verdad.

Y entiendo el terremoto que os resulta a vosotros.

-Terremoto es una palabra que lo define bastante bien.

-Y entiendo que es un imprevisto y que...

que puede trastocar vuestras vidas,

que queráis estar más tiempo juntos y...

-Sí, a David le hace muchísima ilusión.

Imagínate, crecer sin su madre,

pensando que está muerta, y de repente...

Cuando ves un tío hecho y derecho...

-Ya.

Lo que pasa es que yo...

necesito que seas sincero conmigo.

¿Nosotros seguimos siendo pareja?

Porque, últimamente, cuando entro y estáis vosotros,

siento que estorbo y quiero saber si tú piensas lo mismo.

Lo último que quiero yo es ser un obstáculo entre vosotros.

-María... -Entiendo que esa mujer

ha sido el gran amor de tu vida, y la madre de tu hijo...

Y que David quiera pasar más tiempo con ella,

contigo también...

Y donde hubo fuego, pues...

quedan brasas. -María, por favor, no sigas.

-Entonces dime tú qué es lo que sientes.

¿Tú...

sigues enamorado de ella?

¿No me dices nada?

-Marina se está muriendo.

-¿Qué?

-Cirrosis hepática irreversible.

Parece que es bastante común entre los toxicómanos.

Se contagian de hepatitis C, y con el intercambio de jeringas...

Por eso ha vuelto.

Para despedirse.

Y para pedirnos perdón antes...

-Ay, Dios mío...

¿Y David lo sabe?

-No, todavía no.

¿No te importa que Julio se quede una larga temporada?

Claro que no, Alicia, es tu casa. No, es nuestra casa.

Y el trato era que vivíamos las dos solas.

¿Y si yo tuviese un hermano me dirías que no se puede quedar?

Gracias.

Yo no quiero que esté allí.

Lo entiendo perfectamente. Además, es un chico majísimo,

por mí no hay ningún inconveniente.

(Puerta)

Ya voy yo.

Hola. Pasa.

Hola.

¿Qué sorpresa?

Chicos, yo os dejo solos.

Yo no quería molestaros... Claro, quédate.

No, tengo que madrugar y estoy agotada.

¿No te importa recoger a ti? ¿Recoger yo?

Estoy embarazada, no me puedo mover.

Vale. Buenas noches.

Buenas noches.

Siéntate.

¿Va todo bien?

Eso quería saber yo.

Estaba bastante intranquilo.

¿Por?

Porque en comisaría me han dicho

que has acompañado a Julio Quintero a los Juzgados y...

Que luego, ¿te lo traías a casa?

Sí, está durmiendo. Estaba bastante cansado.

Vale.

Solo era para...

para comprobarlo.

Es un poco extraño, ¿no?

No tienes por qué darme ninguna explicación, pero...

¿Estás preparado?

Julio Quintero es mi hermano.

Y Fernando Quintero mi padre.

Yo conozco a tu padre.

Marcelino Ocaña fue marido de mi madre,

pero antes tuvo una aventura con Quintero y yo soy su hija.

Esto lo sabe muy poca gente y quiero que siga siendo así.

¿Vale?

Por supuesto.

Yo no tengo que decir nada, es...

Ahora comprendo muchas cosas.

¿Cómo cuáles?

Por qué te pones tan tensa cada vez que aparece su nombre.

Yo pensaba que era por las ganas que le tenías como...

posible narcotraficante del barrio, pero...

Ya veo que hay mucho más.

Bueno, es una situación complicada y bastante dolorosa.

Por eso quiero que Julio esté aquí.

Por mucho que sea mi padre, es un criminal.

Y no voy a permitir que mi hermano termine como Jairo.

¿Usted cree que yo veo a Nerea como una mujer para...?

-Me parece mezquino camuflar de oferta de trabajo

una proposición tan indecente. -Pues está equivocado.

Le estoy diciendo que Nerea no me interesa de esa manera.

Y yo no tengo por qué darle explicaciones a usted.

-Creo que tengo derecho a saber qué busca usted de mi sobrina.

-He estado dándole vueltas a la idea de volver a Miami.

¿Quieres volver a Estados Unidos? Supongo que te parecerá bien.

Tú me lo recomendaste y creo que tienes razón.

Allí está mi madre, tengo amigos...

contactos para empezar una carrera profesional.

-Al final será usted responsable

de la reconciliación de estos hermanos.

-Esos dos unidos ahora, pero en contra de su padre.

-Yo solo he venido a pedirte perdón y a decirte que estoy muy...

muy arrepentido por todo lo que te dije.

-¿Quieres que no le hable a Alicia de Somoza?

Tu padre no es el mismo desde que Amparo le puso la demanda.

Se siente inseguro con los pacientes,

se bloquea con ellos, y está pensando en dejar la medicina.

-¿Prejubilarse? Pero si es joven todavía.

Pero lleva muchos años ejerciendo la medicina,

y, tal vez, ha llegado el momento de retirarse.

No sé qué ocurrió entre Julio y tú,

pero vuestra discusión le provocó una crisis.

Lo sé, y me siento bastante culpable. No hace falta que me lo recuerdes.

No sé qué me pasa, Alicia.

Desde la muerte de Jairo siento un vacío muy grande dentro,

estoy que salto a la mínima, y...

Y él no merece que lo pague con él.

-¿Cuándo se lo vas a contar?

Ayer me dijiste que querías encontrar el mejor momento.

Yo creo que no tienes que esperar mucho.

-Es que es muy difícil. -No es culpa tuya estar enferma.

-Sí que lo es. Fue por mi mala cabeza.

-Pero eso es el pasado, y el pasado quedó atrás.

Debes centrarte en el presente, junto a tu hijo.

Esas acusaciones son falsas.

A mí no tienes que darme explicaciones de nada.

Pero yo sí quiero dártelas.

No te creas lo que van diciendo de mí.

Te lo repito, yo te creo.

¿Pero por qué vuelves a dudar de él? Cálmate, Alicia, por favor.

Una cosa es que Ibarra sospeche de todo el mundo,

y más después de lo de Castillo, ¿pero tú?

Pensaba que lo de Iker estaba zanjado.

Todavía no ha nacido el primer hijo de puta

que le alce la mano a Alejandro Somoza y viva para contarlo.

-¡Lárguese! Y quítese de mi vista.

-Puedo traer a alguien de fuera.

Ejecutan, y en 24 horas están de vuelta en Colombia.

-Nosotros ya tenemos un sicario: Iker Lemos.

Yo le di plata y le di una pistola, ahora debe cumplir las órdenes.

Lemos consiguió despejar todas las sospechas que tenía sobre él.

Por mi parte, asunto cerrado.

He mentido a Bremón. Voy a seguir a Lemos yo misma

cuando termine su jornada.

Cuando a mi patrón se le mete algo en la cabeza

es difícil sacárselo, y quiere que lo hagas tú.

Tienes 24 horas. ¿Qué pasa si no lo hago?

Que te arruinamos la vida.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 278

Servir y proteger - Capítulo 278

08 jun 2018

Miralles sospecha que en la comisaría hay un topo. Tras la bronca con su padre, Julio monta un escándalo y acaba siendo detenido y encerrado en el calabozo de la comisaría. Alicia descubre que su hermano sufre trastorno bipolar. Jesús cuenta a María que Marina tiene una enfermedad terminal.

ver más sobre "Servir y proteger - Capítulo 278" ver menos sobre "Servir y proteger - Capítulo 278"
Programas completos (392)
Clips

Los últimos 1.522 programas de Servir y proteger

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios