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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 271 - ver ahora
Transcripción completa

Pero cómo voy a pasar de ti, ¿por qué dices eso?

-No sé, ayer tuve...

un ataque de celos, y me sentí hasta insegura.

-¿Le has dicho a tu chica que te gustan las relaciones abiertas?

-La pareja debe ser un espacio de intimidad entre dos personas,

y a eso aspiro, por eso he tomado la decisión de...

dejarlo. -No, por favor.

Por favor, no seas tan drástica.

-No, para mí esto es un aspecto muy importante,

y no puedo obviar lo que siento.

-Ella quiere algo distinto y no se lo puedo dar.

-¡Al suelo, jefe!

-Por lo que se ve, Jairo no quería dejarle ni un duro a su padre,

si a él le pasaba algo.

-¿Por qué se tomaría tantas molestias con lo poco que tenía?

-No tan poco, tenía tres cuentas bancarias

con casi 50 000 euros en total.

-No paro de darle vueltas,

¿qué le pasa por la cabeza a un chico tan joven,

para hacer testamento. A lo mejor...

decidió hacerlo tras la muerte de Rober.

No voy a seguir hablando de esto.

Yo necesito quedarme tranquilo sabiendo que estás protegido.

-¿Y qué va a pensar la policía?

¿Qué pensarán si ven a todos esos matones a sueldo en la empresa?

-Me da exactamente igual,

la empresa, el negocio, y todo el dinero del mundo.

-Lo que siento por ti es muy fuerte. -No tan fuerte si te liaste con otro.

Ya no tenemos nada que decirnos.

-A Jairo lo mataron anoche.

Unos tíos...

entraron a robar a Transportes Quintero

y le pegaron un tiro.

-Yo sigo derritiéndome cuando la veo.

Y quiero ayudarla,

pero luego me acuerdo de todo lo que me hizo,

y me entra una rabia que...

¿Cómo sé que no lo volverá a hacer?

-Tiene pinta de ser un publirreportaje.

Y si el periódico anda mal de pasta,

seguramente, Somoza los ha untado para salir tan bien parado.

Deberíamos iniciar una estrategia de comunicación.

-Ponte con eso ahora mismo.

-Iker dijo que no teníamos que preocuparnos.

-Y mientras, interrogaban a la novia de uno de los atracadores.

-¿Qué dijo la mujer? -Nada, su novio no era bocazas.

-¿Te ha contado tu padre por qué llamaban Kabul a este barrio?

En los malos tiempos de la heroína,

había una batalla campal entre bandas.

Ya os podéis preocupar tú y tu padre

de arreglar vuestros asuntos de forma pacífica.

Que ya ha muerto mucha gente.

Cuando vine aquí, todavía no teníamos a esa chica,

así que no se les podía relacionar con el asalto. Yo no mentí.

¿Por qué no nos dijiste nada después? Me enteré en la calle.

-Ya basta, ustedes dos.

Hay una manera muy sencilla de resolver esto,

usted me demostrará en qué bando está.

¿Qué tengo que hacer? Matar a Fernando Quintero.

¿Por qué traes toda esa ropa al salón?

Porque la voy a donar. No me cabe más en la habitación.

Muy bien, pero ¿cómo se te ha ocurrido esa idea?

Ayer estuve hablando con Katia,

que es una compañera mía de París,

ella es de Oslo y me dijo que cada pocos meses lo hace

para renovarse por dentro y por fuera.

Buena idea.

Pero no dejes la habitación manga por hombro.

Oído cocina. Apropósito de cocina,

tienes que hacerme uno de esos platos que aprendiste en París.

No, porque me estoy reservando para cuando venga papá.

Me parece muy bien.

Esta camiseta es monísima.

Sí, era una de mis favoritas.

Pero hay que renovarse por dentro y por fuera.

Como dice tu amiga noruega.

Pues sí.

Le diré a Paty si se quiere pasar.

A ver si se anima.

¿Cómo está?

Mal, creo que le costará mucho recuperarse.

Es que una muerte así...

Yo me pongo en su lugar y...

Pero tú vas a estar con ella,

vas a estar apoyándola y eso le vendrá bien.

Sí, y espero que también evite

que nos volvamos a enamorar del chico equivocado.

Yo con un pseudoterrorista,

y ella, cuando consigue estar con Jairo,

le disparan.

Es cierto que las dos historias han sido muy tristes, pero...

los amores de juventud son así.

¿Así, cómo?

No quiero decir que todos los amores de juventud

tengan que acabar dramáticamente, pero...

El primer amor siempre es un amor sin filtros,

es un amor muy impulsivo...

Un amor ciego, en definitiva.

Pero no dudes

que las cosas cambian y que Paty y tú encontraréis

un chico que os quiera y os haga felices.

Alguien como...

como tu padre, por ejemplo.

Hablando de mi padre,

¿qué tal estáis vosotros?

Eh...

Bien.

¿Es que te contó algo cuando fue?

No, no me contó nada.

Pero no hace falta, no tengo siete años.

Llegó con una cara hasta los pies.

Y mientras estuvo allí, te llamó bastante poco.

Ya, y cuando lo hizo hablaba solo con monosílabos.

Nosotros allí estuvimos bien,

lo pasábamos bien, estábamos contentos...

Pero yo, en el fondo...

sentía que él no estaba feliz.

Que algo le pasaba. Nos pasaba algo a los dos.

Pero no te quiero aburrir con estas historias.

Yo quiero que me lo cuentes.

¿Y cómo te lo cuento yo...?

No sé...

Que nos costó superar el síndrome del nido vacío.

Pero, ya está, se superó.

Decidimos recuperar el tiempo perdido,

hacer cosas juntos de nuevo...

Y todo se arregló.

Pues me alegro.

Aunque yo me siento mal por no haber estado más pendiente.

Sobre todo de papá.

Lo pasaría muy mal con la acusación de mala praxis.

Sí, lo pasó mal.

¿Y por qué no me lo contasteis? Cariño, por no preocuparte,

¿qué ibas a hacer estando lejos?

Lo importante es que todo acabó bien.

Y tu padre está en Méjico

disfrutando del reconocimiento de sus colegas médicos.

Y, además, estoy encantada de tenerte en casa,

y te voy a ayudar, porque si no, llego tarde.

Vale.

Te voy a ayudar porque me encanta hacer cosas contigo.

¿Qué haces todavía en pijama?

¿Se te han pegado las sábanas? -No podía dormir.

Llevo toda la noche despierto.

No me levanté antes para no hacer ruido y despertarte

-Te podrías haber venido conmigo.

Si no a correr, a dar un paseo para despejar la mente.

-No sigas insistiendo,

ahora mismo no tengo ánimos para nada.

-Ya sé que la muerte de Jairo te ha deprimido.

Pero el ejercicio físico va bien para eso.

Yo, cuando estoy de bajón,

prefiero machacarme a correr hasta que no puedo ni pensar.

-Está bien, está bien...

Algo tendré que hacer para quitarme...

toda esta tristeza que tengo encima.

Yo qué sé... -Claro.

El ejercicio físico hace que el cerebro libere endorfinas.

¿Sabes lo que es?

-Tendría que haber sido más rápido cogiendo esa pistola, joder...

Si la hubiese cogido antes, Jairo estaría vivo.

-Papá, no te martirices más.

-Estoy viejo, ¿sabes?

Me hago mayor y estoy perdiendo reflejos.

Esto hace años no me habría pasado. -Pero ¿qué dices?

No pienses en eso.

Somoza contrató a dos sicarios para matarte, y saliste con vida.

En eso deberías centrarte ahora, en el futuro.

La vida te da una segunda oportunidad,

no la desperdicies rindiéndote.

-En el futuro...

¿Qué futuro me espera?

Felisa, la madre de Jairo tenía razón cuando decía que...

que ya va siendo hora de cambiar de vida.

Porque este maldito negocio

se ha llevado demasiadas vidas por delante.

-Jairo era consciente de que trabajar contigo

implicaba ciertos riesgos.

-Jairo volvió...

a recoger las entradas para irse a bailar

a esa discoteca con la chica esta,

que trabajaba en el bar La Parra.

Con Paty.

La quería mucho.

Mucho.

Y por fin, ahora...

empezaban a salir juntos después de todos los problemas que tuvieron.

¡Dios...!

Yo tendría que haber recibido esas dos balas en el pecho,

yo tendría que estar muerto y no él. -Papa, ¡basta!

No puedes rendirte ahora, ¿me oyes?

Estoy yo,

está Alicia y su hijo...

Ese nieto que tendrás dentro de poco.

Piensa en todo lo que te queda por hacer

y en los que necesitamos que sigas adelante.

Papá, ¿qué me decías cuando era un niño?

Que un Quintero nunca se rinde.

¿Lo recuerdas? -Sí, hijo, sí.

Un Quintero nunca se rinde.

Yo necesito que pase un tiempo, para recuperarme y...

Tranquilo, volveré a ser el mismo de siempre, no te preocupes.

-Pero tienes que poner un poco de tu parte.

Vístete y vamos a la empresa aunque sea un rato.

-Te lo pido por favor, no insistas.

No tengo ánimos ni fuerza ni energía para nada,

y si voy a la empresa solo voy a conseguir...

ver a Jairo por todas partes.

-¿Y qué van a pensar tus empleados si no das ejemplo de entereza?

-No me importa lo que piensen mis empleados,

no tengo que demostrarles nada a estas alturas.

Ellos saben que he sacrificado mi vida por esta maldita empresa.

-No estoy hablando de eso. Los ánimos están muy sensibles,

no podemos dar una imagen de debilidad.

Nuestro activo más importante en el sur podría pasar a la competencia.

Sí, el material que entra de Marruecos.

Si tus socios te notan débil, nos dejarán de lado.

-Yo no sé, hijo...

Creo que ya no tengo fuerzas para nada.

No tengo fuerzas para seguir...

peleando en esta maldita guerra.

Creo que ya...

que ya he perdido y sacrificado bastante cosas, y...

No me quedan fuerzas para seguir luchando.

-Papá, escúchame, esto es algo pasajero.

Yo sé que te vas a arrepentir de haber abandonado la lucha.

Hazme caso, sigue en el cargo.

Al menos aparéntalo, yo me ocuparé de todo en la sombra.

Lo importante es que vean que sigues luchando.

-¿Quieres hacer conmigo como hicieron con el Cid Campeador?

-¿El Cid?

Escuché algo cuando era niño, pero...

en los colegios de Miami, eso queda lejos.

-Pues es una lástima.

Porque la historia de España es muy rica

como para olvidarla de buenas a primeras.

El Cid Campeador estaba asomado a una de las almenas de su castillo,

viendo el asedio de los árabes y alguien disparó una flecha.

Creyeron que lo habían matado.

Por eso, al día siguiente prepararon el asalto de ese castillo.

Los soldados de Rodrigo Díaz de Vivar,

lo subieron a su caballo, Babieca,

y lo ataron con un palo a la espalda para que estuviese erguido.

Y con una imagen de fortaleza,

abrieron las puertas y salieron en tromba.

Cuando los árabes lo vieron, que pensaban que estaba muerto,

se asustaron tanto que salieron huyendo.

-Pues de eso mismo se trata.

Con la diferencia de que tú sigues vivo.

Y ganarás más batallas contra Somoza o quien venga.

Papá, piensa en Jairo.

Jairo iba a marcharse a Barcelona,

pero cuando mataron a su hermano, se quedó aquí,

no tiró la toalla, se quedó para luchar.

Lo fácil hubiera sido marcharse, pero no lo hizo.

Se quedó para enfrentarse al asesino de su hermano.

Si no lo haces por ti, hazlo por Jairo.

-Lo haremos, hijo.

Lo haremos.

Vamos a acabar de una maldita vez con ese...

jodido colombiano.

Buenos días, ¿cómo va la mañana?

Dime que bien, porque con Olga en casa,

se me va el santo al cielo.

Siento decirte que no hemos empezado con buen pie.

Un atropello con víctima mortal.

¿En serio?

¿Cómo ha sido?

Esta madrugada, cuando iba a abrir el obrador

alguien lo ha atropellado y se ha dado a la fuga.

Una vecina dio el aviso,

pero cuando llegaron los servicios de emergencia,

no pudieron hacer nada, había fallecido.

¿Hay testigos? Pues no, no hay testigos.

Pero los agentes que acudieron, identificaron su coche

aparcado en la acera de enfrente. Parece que cuando cruzó

fue cuando le embistieron. Qué horror...

Conozco a su mujer y a sus hijos, estarán destrozados.

Aquí dice que una vecina se despertó con el ruido del impacto.

Es una señora con el sueño ligero. Los compañeros hablaron con ella.

Escuchó un ruido, se levantó, se asomó a la ventana,

pero no pudo ver el coche, solo el cuerpo de Fermín tirado.

Dio el aviso al 112 inmediatamente.

Es increíble que atropellen a una persona

y que ni siquiera se pare.

Desgraciadamente, no es la primera vez que ocurre.

Tiene que haber alguien que oyera algo,

por lo menos el color del coche, o el ruido del motor.

Puede que el informe de Científica nos dé algún dato para encontrarlo.

Es increíble, ni siquiera hay huellas de frenada.

¿Cómo es posible

que no tuviera el acto reflejo de frenar

cuando notó que se llevó a alguien por delante?

Buenos días, Fede. Buenos días.

¿Estás muy liado? Un poquito.

Ya sabe que el trabajo no me abandona ni para tomarme un refresco.

Distrito Sur parece el Bronx.

Pues te voy a dar más trabajo, y esto es prioritario.

Esta mañana atropellaron a un vecino del barrio,

y el conductor se dio a la fuga.

Espe te dirá el lugar donde sucedió.

Necesito un listado de todos los vehículos

que aparezcan en las cámaras de seguridad

de 500 metros a la redonda del atropello.

¿De acuerdo?

No creo que a esas horas haya muchos vehículos.

Y, aunque no tengamos todos los datos,

con las matrículas tendremos de dónde tirar.

Yo creo que la gente va a colaborar.

Fermín era conocido y el vecindario está muy afectado.

Tenemos que dar con el culpable. ¿No tenemos ninguna matrícula?

Por el momento no tenemos nada, pero no creo que ni a esas horas,

ni por ese lugar pasaran más de 20 vehículos.

Ya... ¿Y el informe de la Científica?

Seguramente hay algún dato

que nos pueda ayudar a discriminar vehículos.

-No ha llegado, pero en cuanto llegue, te lo paso.

Pues en marcha.

En cuanto tengas ese listado, me avisas.

Imprimiré las fotos que tengan suficiente calidad

para identificar al conductor.

Sería de gran ayuda, si las cámaras no grabaron el atropello

y necesitamos localizarlo por los desperfectos que tenga el coche.

¿Eso podremos tenerlo hoy?

Por mí, sí. Depende de cuándo me manden la grabación.

Ya lo has oído, necesitamos las grabaciones ya.

¡Venga!

Voy a avituallarme a la máquina, hoy será un día duro.

¿Quieres algo? -¿De esa máquina?

Ni los buenos días.

-Vaya horas...

¿Entras a trabajar ahora?

¿Se puede saber qué estás haciendo?

Relájate.

Un policía y un ciudadano pueden hablar tranquilamente.

Pero tú no eres un ciudadano cualquiera.

Tienes razón, de un tiempo a esta parte

somos compañeros de trabajo.

Tenemos el mismo patrón.

Ayer te hice un encargo y te fuiste dando largas.

Si quieres hablar del asesinato de Quintero,

deberías elegir otro sitio.

Deja de preocuparte por tus compañeros de comisaría,

y preocúpate por don Alejandro.

¿Sabes cómo lo vas a hacer, o te damos alguna pista?

Yo no soy ningún sicario,

acepté pasarle información, no matar a nadie.

Iker, sabes que no te puedes negar.

Cuanto antes lo hagas, antes salvas tu pellejo.

Puedo demostraros que soy de fiar

sin llevarme a nadie por delante, ¿no?

¿Qué te pasa en la mano? ¿Te la has pillado?

Deja en paz mi mano.

A don Alejandro no se le dice que no.

Él solo quiere saber el cómo y el cuándo.

Oficial Lemos, más te vale ir mentalizándote.

Hasta luego.

-Lemos...

Buenos días, no le había visto.

Por suerte yo a ti sí.

¿El hombre con quien hablabas no es Cayetano Céspedes,

el jefe de seguridad de Somoza. Sí, en efecto.

¿Puede saberse qué tienes que hablar con él?

Me preguntó una dirección, parece que se orienta mal.

Ah, ¿sí? ¿Y puedo saber adónde quería ir?

A los billares Cartago.

Es aficionado al billar francés.

Ah, ¿sí?

¿El billar francés en horas de trabajo?

¿No te parece un poco raro?

A lo mejor su jefe le ha dado el día libre.

No lo sé, la verdad.

Y ha venido a preguntarte a ti que ni siquiera eres de este barrio.

Dicho así parece bastante extraño.

Pero es lo que ha pasado.

Si me disculpa, voy a comisaría, que mi turno comienza.

Buenos días.

Olé esas chicas guapas de buena mañana.

¿Qué os contáis?

¿Qué caras? ¿Qué ha pasado?

-¿No te has enterado?

-¿De qué?

-¿Han atropellado a Fermín, el panadero?

-¿Qué me dices?

-Ha muerto en el acto y el conductor se dio a la fuga.

-Con razón llevo toda la mañana llamando a la panadería

y no contesta nadie.

-Hemos estado allí para ver si dábamos con alguien que supiera algo.

El despacho de pan estaba lleno de flores,

de velas... -De mensajes...

-Es que a ese hombre lo quería todo el mundo.

¿Y ningún vecino ha visto nada?

-Fede está vigilando las cámaras de seguridad.

Ojalá demos con algo pronto.

-Sí, ojalá.

Con lo buenas persona que era...

No merece una cosa así.

-¿Todo eso es para mí?

-Míralo a ver si quieres quedarte con algo.

-Gracias.

-Pruébatelo, y si no te gusta, me lo llevo otra vez.

-Esto es mazo de ropa, te vas a quedar sin nada.

-¿Qué dices? Tengo muchísima.

-Además está nuevísima.

Qué mono, ¿no?

-Y tú...

¿cómo has dormido?

-Pues, mira...

no te voy a mentir, mal.

Echo de menos a Jairo.

Sé que es muy egoísta lo que voy a decir,

pero no sabes cuánto me alegro que hayas vuelto.

No sé qué hubiera hecho si no llegas a estar conmigo.

-Ese nudo que tienes aquí,

se irá deshaciendo poco a poco.

Y yo estaré aquí para apoyarte en todo.

¿Hemos tenido suerte? Parece que sí.

Hay un cajero automático a 200 metros del lugar donde sucedió el atropello.

¿Y desde ese cajero se ve la calzada?

El ángulo no es muy bueno, pero algo tenemos.

No había muchas cámaras en el radio que me diste.

He mirado otro video,

pero no pasa ningún coche a la hora del atropello.

Pero en esa imagen se ve claramente que es una furgoneta.

Se ve de refilón. He tenido que usar un software

para ampliar la imagen y limpiarla.

He obtenido las dos últimas cifras de la matrícula y las letras

¿Con eso podremos saber quién es el dueño de la furgoneta?

Si entro en la base de datos de vehículos,

y lo contrasto con la parte que tenemos, yo creo que sí.

Vamos a por ello.

Me sorprende que hayan mandado las imágenes tan rápido,

suelen tardar días en mandar imágenes

de las cámaras de seguridad.

Me ha dicho Espe que la movilización ha sido increíble.

A Fermín lo querían mucho en el barrio.

Les hemos dicho para qué queríamos las imágenes,

y no han tardado nada en mandarlas.

Llevaba 20 años en el barrio.

Siempre de buen humor,

no salías sin tu barra de pan y una sonrisa.

A Olga le hacía de pequeña el juego de quitarle la nariz.

A mí me lo hacía el pescadero de mi barrio.

Me acuerdo que le buscaba el pulgar y me tocaba la cara

mirando a ver si tenía la nariz.

Parece que tenemos algo.

La furgoneta está a nombre de Gervasio García.

¿Y qué sabemos de él?

Pues nada, nada, está limpio.

No tiene multas de tráfico.

A mí esa cara me suena.

Es que tiene el domicilio a la vuelta de la esquina.

Si no tiene garaje, seguramente,

la furgoneta esté aparcada en la calle.

Pues vamos a ver qué nos puede contar el tal Gervasio.

Yo termino de ver los vídeos,

a ver si se le ve conduciendo la furgoneta.

Buen trabajo, Fede. Gracias, jefa.

-¡Por qué has tenido que volver, maldita sea!

-Quería volver a por las entradas de la discoteca.

Tenía que ir con Paty a bailar.

Dígale que me acordé de ella en este momento.

-Yo no voy a decirle... -Que la quiero mucho...

-Se lo vas a decir tú. -Y a mi madre...

Me alegro mucho de haber venido.

Le he salvado la vida, como usted a mí.

-Sí, sí...

-Prométame una cosa...

-Dime.

-Mate a ese cabrón de Somoza.

Por mi hermano.

-Te juro que lo haré. -Y por mí.

-Te juro que lo haré, hijo.

Mataré...

a ese maldito colombiano con mis propias manos.

No te preocupes, Jairo.

Jairo...

¡Jairo!

¡No!

(Teléfono)

Diga, Marisa.

Espera, ¿de qué mercancía me estás hablando en el puerto de Barcelona?

Tienes razón. Me lo has dicho antes, pero...

No sé dónde tengo la cabeza ahora mismo.

Hazme un favor,

diles que no les puedo atender ahora mismo.

Ya los llamaré después. Gracias.

-¿Quién te anda molestando?

-Los de Aduanas del puerto de Barcelona,

que están llamando insistentemente para que recojamos un container

que tiene mercancía y está allí.

Pero hoy van a tener que esperar.

Bastante me torean cada vez que tengo que tramitar un despacho aduanero.

-De eso me puedo ocupar yo, solo llámame.

Puedo hacer la llamada en tu nombre.

-No tendría que haber venido.

No estoy para nada, tengo a Jairo continuamente en la cabeza.

No tengo la cabeza ni para aranceles, ni papeles,

ni para organizar ninguna ruta, yo no estoy para nada.

-No tienes que ocuparte de eso, papá, para eso tienes gente contratada.

Tú debes ocuparte de asuntos más importantes.

-¿Qué asuntos, hijo?

¿De qué me voy a ocupar yo, si no tengo fuerzas

ni para levantarme de la cama, ni para salir de casa?

-Quítate ese pensamiento de la cabeza.

-Fernando Quintero no es ningún perdedor.

Ese mensaje tiene que calar desde la empresa.

Que le llegue a Somoza.

Tienes que plantarle cara.

-Lo sé, hijo, lo sé.

Supongo que...

cuando tenga fuerzas, porque ahora mismo,

¿qué ataque voy a lanzar, si no me mantengo en pie?

-Yo estoy aquí para apoyarte.

Ya he diseñado la campaña en medios

para contraatacar el reportaje que lo vende como ciudadano ejemplar.

-Me parece estupendo.

-Recordaremos los casos en que su nombre

se vio relacionado con el narcotráfico.

Desde la sombra, sin que se nos relacione como fuente.

¿Quieres ver la nota de prensa? -No, no, no.

No hace falta.

Me fío de tu criterio.

-Papá...

yo me puedo ocupar de la prensa y de todo esto.

Pero hay algo de lo que solo te puedes ocupar tú.

El negocio extraoficial.

Yo no conozco las rutas ni los proveedores.

No sé qué camioneros hacen las rutas. -¿Te das cuenta?

Otra vez Jairo, no me lo puedo quitar de la cabeza.

-Sí, pero ahora el único que tiene esa información eres tú.

Y la gente espera tus órdenes,

no entenderían que nos quedemos de brazos cruzados.

Ellos también lo apreciaban, y quieren castigar a Somoza.

-Lo sé.

No podemos tirar por la borda

lo que tantos años nos ha costado conseguir.

Además, tengo una deuda moral con las familias de los trabajadores.

Y lo más importante,

tengo una promesa que cumplir.

-Eso es.

Entre los dos pondremos a ese cabrón en su sitio.

-Lo primero que tiene que hacer es pedir cita previa en esa máquina.

Si quiere, un compañero le ayuda a hacerlo.

-¿Y qué tengo que traer?

-Tiene que traer el DNI antiguo y una foto de carnet nueva.

Cuando la haga, acuérdese de quitarse la gorra. Es importante.

-Gracias, hija. -Compañero,

acompaña a Mariano a pedir cita previa en una de esas máquinas.

¿Puedo ayudarle en algo?

¿Quiere usted poner una denuncia?

Pues usted dirá.

-He sido yo.

-¿Cómo dice?

-Yo he matado a ese hombre.

Yo le atropellé y vengo a entregarme.

-¿Me está usted hablando...

-Del panadero.

Esta madrugada le atropellé con mi furgoneta.

Vengo a que me detengan por su muerte.

-Estos agentes lo conducirán a la sala de interrogatorios.

Allí tendrá que prestar declaración y responder...

a las preguntas que se le hagan.

Un momento, ¿usted es...?

Dice que atropelló a Fermín esta mañana.

Sí.

Gervasio García, ¿verdad?

Sí. Lo estábamos buscando.

Las cámaras de seguridad de un banco cercano sitúan su vehículo

en la calle del atropello.

Ya se lo he dicho a su compañera.

Yo iba en esa furgoneta.

¿No van a hacer nada?

-Primero hay que tomarle declaración. -Pero ¿qué más quieren saber?

He dicho que he sido yo, que yo conducía mi furgoneta.

Cálmese, por favor.

Estoy confesando un crimen, llévenme a la cárcel.

A la cárcel lo mandará un juez después de ver su caso.

Nosotros redactamos las diligencias de lo sucedido,

y para eso tenemos que tomarle declaración.

Y saber lo que ocurrió.

Ya se lo he dicho...

Yo iba en la furgoneta, yo lo maté. Pero necesitamos más datos.

Necesitamos saber la hora exacta,

necesitamos saber si hubo intencionalidad,

o si fue fortuito.

Tenemos que aclarar algunos puntos.

Vamos. A la sala.

Los nuevos clientes están muy contentos

con el trato personalizado que damos.

Vienen de un bufete muy prestigioso, y pagaban una fortuna.

Aun así, a veces ni los recibían para las consultas.

Era todo por mail y por teléfono.

-Yo no concibo eso.

Y creo que te has acoplado muy bien,

a la filosofía de la empresa.

¿Tú qué opinas? -Yo creo que también.

-Ya llevas tres meses aquí.

Se termina tu período de prueba,

y me gustaría que...

hiciéramos un balance

de tu trabajo en este tiempo.

-Muy bien, pero me acabo de enterar que estaba a prueba.

Lo ponía en mi contrato, pero creí que era una formalidad.

-En principio era una formalidad,

pero no viene mal en este tiempo,

para conocernos mejor y que te aclimataras al bufete.

-Estoy un poco sorprendida.

Me conoces desde que era niña.

Tenías dudas de mi capacidad para trabajar aquí.

-No, yo no tengo dudas.

Pero la experiencia me ha hecho más precavido.

Hay veces que las ganas de que algo prospere,

nos ciegan.

El año pasado creía haber contratado al candidato ideal:

un abogado joven, de buena familia,

con un master internacional... Un futuro prometedor.

Me gustó tanto,

que lo empujé para que fuese novio de Alicia.

Me pareció el yerno ideal.

-Hablas de Sergio Mayoral, ¿no?

Alicia me contó algo, pero tampoco entró en detalles.

-Porque los detalles son demasiado escabrosos.

Este chico nos engañó a todos.

Resultó ser lo opuesto a lo que aparentaba.

Y descubrí tarde

que era una persona sin escrúpulos, avariciosa...

capaz de cualquier cosa por dinero.

Casi perdí el bufete por su culpa.

-Terminó en la cárcel, ¿no? -Sí, está...

en espera de juicio por doble asesinato.

Supongo que tardará mucho tiempo en salir.

-Madre mía, ¿no pensarías que yo iba a terminar como él?

-No, por favor...

No, en absoluto.

Solo quería protegerte de que algunos clientes

intentaran aprovecharse de tu inexperiencia.

-Siempre he sabido defenderme bien.

-Tienes una gran capacidad de trabajo.

Y sabes tratar asuntos difíciles.

Y clientes difíciles.

Por eso ha llegado la hora...

(Teléfono)

-Perdona, es del juzgado, y estoy de guardia.

¿Sí?

Sí, claro. Enseguida voy para allá.

Perdona, tengo que ir a comisaría,

un defendido ha hecho una declaración,

y mañana tiene que ratificarla ante el juez.

-Ya te he dicho con anterioridad que admiro tu vocación.

Pero antes de la llamada iba a decirte que pensaba

darte una participación en el bufete para que veas que confío en ti.

Pero eso te va a exigir plena dedicación.

Pasarías a atender a los grandes clientes.

-Muchas gracias, tío.

Si me das esa oportunidad, te prometo que no te arrepentirás.

Pero ahora vas a tener que confiar en mí.

-Vale.

Ya seguiremos hablando.

-Lo que más me ha hecho sospechar

es que, según él, le preguntó por unos billares.

¿Tú te crees eso?

Puede que Lemos sacara esa excusa

para ocultar que sigue investigando por su cuenta

la trama colombiana. ¿Y de qué tiene que hablar con él?

Si les está investigando, debería hacerlo sin que se enteren.

No hablar con ellos a plena luz del día.

Le preguntaré discretamente.

Por el momento, lo único que tenemos

es un agente que hablaba con la mano derecha de un sospechoso.

Un agente con una hoja de servicios un tanto dudosa,

hablando con la mano derecha de un capo del narcotráfico.

Creo que es motivo para ponerse en guardia.

Pero ese es tu trabajo, Montse, sospechar.

El mío consiste en confiar en mis agentes

hasta que no hay más remedio,

y hay veces que tengo que hacer auténticos actos de fe.

Los policías nos movemos por el olfato.

Y Lemos ha demostrado tenerlo.

Me tomé la molestia de ir a los billares,

y no había rastro de Cayetano Céspedes.

Pero eso no demuestra que Iker mintiera.

Es posible que quien mentía fuera Cayetano.

Hola, Montse. Emilio.

Vengo de la reunión de jefatura, y Espe me ha contado lo de Fermín.

Me ha dado mucha pena.

¿Quién es?

Un panadero del barrio que ha sido atropellado.

El conductor se fugó omitiendo el deber de socorro.

Gracias a Fede hemos encontrado su furgoneta

en las imágenes de unas cámaras de seguridad

próximas al lugar de los hechos.

¿Lo habéis localizado, entonces?

Se ha presentado él mismo hace un momento,

le hemos tomado declaración y está en el calabozo.

Se declara culpable del homicidio.

¿Ha explicado por qué no paró para prestar auxilio?

Él insiste en que todo estaba muy oscuro,

que se despistó un momento... Que, efectivamente,

notó el golpe en la furgoneta, pero que no puede decir más.

No me deja muy tranquilo, pero lo hemos solucionado.

El barrio está conmocionado.

Sí, estamos esperando a su abogada de oficio.

Esperemos que le saque algún detalle más.

Da pena porque es un buen hombre, y...

no tiene ni una multa de tráfico.

A ver si sacamos algo en claro,

si no, iremos al juez con lo que tengamos.

¿Has venido a ver a Miralles, o a hacer una visita general?

Las dos cosas.

Desde lo del corrupto Castillo

nos piden informes periódicos, así que vine a dar una vuelta.

¿Y todo en orden?

Todo todo no.

He visto a Iker Lemos hablando con un conocido sospechoso

esta misma mañana.

Ese es, precisamente, nuestro trabajo.

Hablar con sospechosos para investigar delitos.

Ya, pero no me parecía una conversación de trabajo.

Y me ha dado una excusa, a todas luces, falsa.

Ibarra se refiere a Cayetano Céspedes,

la mano derecha de Somoza.

No hay ningún delito contra ese hombre,

¿qué tiene de sospechoso? El hombre para el que trabaja.

Esto me está oliendo a caza de brujas.

¿Qué pasa, Montse, tienes que justificar tu trabajo?

¿Siempre contra Lemos?

Es la tercera vez que intentas abrir una investigación contra él.

¿No hay nadie más en el mundo? Ya le he dicho

que, de momento, no hay nada demostrable.

Como tampoco había nada demostrable las otras veces.

Hoy mismo yo he hablado con dos delincuentes,

¿eso me convierte en sospechoso? ¿Me vas a investigar?

Emilio, no te pongas a la defensiva, yo solo trato de hacer mi trabajo.

Pues te pido que nos dejes hacer el nuestro también.

Con el de hoy van dos muertos en esta semana.

Tengo mejores cosas que hacer

antes que sospechar sin motivos de mis hombres.

Ibarra, tú sabes que aquí tu presencia provoca suspicacias,

los pones nerviosos, y yo los necesito al cien por cien.

Centrados en su trabajo y no pendientes de tus movimientos.

Tú sabrás lo que haces, Emilio.

No me dirás que Bremón no se pone a la defensiva,

cuando sale el tema de Iker.

Por el momento, solo te digo que tampoco está mal que...

el comisario defienda a sus agentes.

Y yo te digo que llevo muchos años en esto,

y sé que Lemos no es de fiar.

Se ponga Bremón como se ponga.

Me marcho.

Gracias.

Si por mí fuera, iría directamente al juez.

Lo que ha hecho no tiene nombre, Fermín era una gran persona.

-Eso he oído, todo el mundo lo conocía.

-Vendía las mejores palmeras de chocolate de Madrid.

-Qué lástima, voy a hacer mi trabajo. -Muy bien.

Tienes visita. Es tu abogada.

-Yo no he pedido ningún abogado.

-Se te asigna uno de oficio.

-¿Nos puedes dejar a solas un momento?

-Estoy aquí al lado. Si necesita algo me llama.

-Gervasio, ¿necesita algo?

¿Se encuentra bien, tiene sed?

Disculpe por llegar tan tarde, me asignaron su caso a última hora.

Voy a defenderlo por el homicidio de Fermín González.

-Se ha podido ahorrar el viaje.

Ya me he declarado culpable.

He matado a ese pobre hombre y no me bajé a ayudarle.

Cumpliré mi condena y ya está.

-Es sistema judicial no funciona así.

Tiene que garantizarle una defensa

y una tutela judicial efectiva, sea usted culpable o no.

La declaración policial es solo el primer paso.

Mañana declarará ante el juez, y según su declaración,

él dictará las medidas cautelares.

-Yo sé lo que hice.

Y no sé porque estoy aquí y no en la cárcel.

No necesito abogada.

-Mañana tendrá que explicárselo al juez.

Él decidirá si ingresa en prisión preventiva,

o queda en libertad bajo fianza. -No pierda su tiempo, señorita.

Yo no tengo un céntimo, no puedo pagar una fianza.

-Gervasio...

Es usted un buen hombre.

-¿Cómo puedo ser un buen hombre si he matado a una persona?

-No tiene antecedentes, y venir aquí para entregarse

demuestra que está arrepentido.

Pero dígame una cosa,

¿por qué no paró a ayudar al panadero?

-¿Si se lo digo me dejarán en paz?

-(ASIENTE)

-Yo no tengo trabajo.

Llevo varios años...

Para sacarme un dinero...

recojo chatarra y cartón para vender al peso.

Esta mañana cogí unos cables de cobre

que había un poco más arriba de la panadería.

Yo sé que eso está muy controlado.

Y pensé que los estaban vigilando...

o yo qué sé.

-¿Iba rápido porque pensó que podía estar robando?

-Los cables estaban en la calle, pensé que estaban abandonados.

Cuando los metí en la furgoneta,

me entró el miedo y pisé el acelerador.

Noté que choqué con algo.

Pero ni siquiera vi al panadero.

-¿No sabía que atropelló a alguien?

¿Puede demostrar que se gana la vida así?

Hablando con el chatarrero a quien le vende...

-Mire, abogada,

yo no quiero líos.

¿A quién le importa a lo que me dedico?

Eso ya da igual.

He matado a una persona y punto.

Ya he contado todo lo que tenía que contar.

Además, no la necesito.

Ahora...

déjeme ir a descansar.

No voy a responder ninguna pregunta más.

-Gervasio, tiene que dejarse ayudar.

Podemos intentar reducir la condena.

-La cárcel no me da miedo.

Tengo una vida tan miserable que...

hasta agradecería...

aunque fuera entre rejas, tener un plato de comida caliente.

-¿Y su familia?

-Se lo ruego, por favor.

Déjeme en paz.

-Merinero, hemos terminado.

-Vamos.

-Hola, papá, ¿qué tal?

Escucha, ya he solucionado el tema de aduanas de Barcelona.

He actualizado los albaranes pendientes,

y he hablado con los medios de comunicación

para publicar la nota de prensa. Algunos ya lo han confirmado.

Estoy deseando ver la cara de Somoza cuando lea la nota.

-Está bien.

-¿Ya está? Parece que te da igual.

-Ahora mismo me da bastante igual.

Acabo de descubrir que mi hijo me oculta algo desde que ha llegado,

y me gustaría saber por qué.

-¿Que yo te oculto algo?

No sé de qué me estás hablando.

-Los caramelitos que te envían desde Miami.

¿Qué es esto?

Aquí pone: "Doctor Walter".

¿Se puede saber quién cojones es...

ese tal doctor Walter?

¿Qué pasaría si yo me tomo uno de estos caramelitos?

¿Eh?

-No es ninguna droga, si es lo que piensas.

Papá...

es una medicación con receta para una enfermedad diagnosticada.

-¿Cómo?

¿De qué enfermedad me estás hablando?

-Sufro trastorno bipolar. -¿Qué?

Espera, espera...

¿Desde cuándo?

-Empecé a tener las primeras depresiones a los 15 años.

Mamá al principio creía que era un rollo de adolescente,

pero...

empecé a tener problemas de comportamiento

y me llevó al psiquiatra.

-¿Se puede saber por qué tu madre nunca me ha dicho nada de todo esto?

Pues te ha dicho más que a nosotros,

se ve que en el calabozo ha tenido tiempo de reflexionar.

Esta tarde no dio tantos detalles.

No parece un caso difícil, no creo que nos dé problemas.

No lo tengo tan claro.

¿Por qué? Tenemos los daños en la furgoneta,

las grabaciones de las cámaras de seguridad

sitúan allí el vehículo,

y él ha confesado. ¿Qué es lo que no ves claro?

He tratado a mucha gente, pero a nadie como Gervasio.

Tan empeñado en cerrar su caso para ingresar en prisión.

Parece que no atraviesa un buen momento,

quizá es la forma de redimirse.

O se le ha ocurrido la idea

de que la cárcel le va a dar la seguridad que no tiene.

No sé, pero mi intuición me dice que hay algo raro.

Todavía tiene esta noche para pensar en lo que hizo.

Puede que mañana ante el juez, nos dé la sorpresa.

Ojalá te equivoques.

No nos vendría mal que las cosas fueran así de fáciles.

Normalmente, los delincuentes no se entregan voluntariamente

Entonces yo me quedaría sin trabajo.

¿Y lo tranquilos que estaríamos en esta comisaría?

Mira las horas que son, y todavía estamos aquí.

Yo tengo que terminar un asunto del bufete.

Muchas gracias, inspectora. A ti.

¿Has olvidado algo?

No, venía a despedirme. Disculpa, creí que eras la abogada.

En realidad...

quería preguntarte si antes...

he sido brusco con Ibarra.

Un poco sí, pero no hay nada que una disculpa no solucione.

Vale, le pediré disculpas, pero me saca de mis casillas.

Parece que para justificar su trabajo

tiene que poner piedras en nuestro camino.

Solo hace su trabajo.

No creo que porque Distrito 2 no oliera el tufo de Castillo,

tengamos que pagarlo el resto.

Si te sirve de consuelo,

en Distrito 2 las cosas tienen que estar peor.

¿No saben que así no nos facilitan el trabajo?

Se lo he dicho, pero insiste en que Lemos no es de fiar.

Y aunque sea de los nuestro...

a estas alturas yo no voy a dudar del trabajo de Ibarra.

Solo espero que esto no acabe como lo de Sabino.

Por Dios,

hace tanto que lo trasladaron que no me acordaba.

¿Sigue de baja? Sí, sigue de baja.

Después de un año de ser investigado por Asuntos Internos,

resulta que su implicación en las escuchas a altos cargos,

era falsa. Eso fue cosa de Asuntos Internos.

Ibarra es de Régimen Disciplinario. Me da igual. Imagínate...

un año en el punto de mira, observando cada movimiento,

cada llamada...

Otro policía bueno perdido por la presión.

Aquello fue tremendo, sus compañeros no le dirigían la palabra

por miedo a ser investigados.

No me extraña que pidiera el traslado.

Ni que entrara en depresión. Luego le pidieron disculpas,

pero el mal estaba hecho. Ya, pero...

Ibarra solo nos avisa de las señales.

Y tampoco veo yo que Lemos sea...

de los que se altera o siente presión.

Bueno, ya veremos.

Me marcho. Y tú haz lo mismo, que tu hija te espera.

Pues sí, porque tanto tiempo sin ella,

me ha hecho olvidarme de volver a casa.

Gracias.

Me sentía un bicho raro.

Pasaba de la euforia a la depresión en cuestión de horas.

Mis amigos me dejaron todos de lado y con razón.

Hasta que el doctor Walter dio con la medicación adecuada.

-Espera un momento, que yo vaya entendiendo...

¿Me quieres decir que tienes que tomar esas pastillas

el resto de tu vida? -Sí, papá.

Y no fue nada fácil hasta que logramos ajustarla.

Algunas me dejaban completamente atontado, y otras...

no me equilibraban nada.

-Me está cogiendo todo esto bastante descolocado,

según tengo entendido, esa enfermedad es...

hereditaria, y en mi familia yo no recuerdo ningún caso.

-Generalmente sí, pero...

esta vez no había antecedentes,

por eso tardaron en dar con el diagnóstico.

-¿Y tú cómo te encuentras?

-Ahora mejor.

Pero fue difícil asumirlo.

Por eso llevo una vida tan saludable.

La universidad no sabes lo que fue...

Renuncie a las fiestas por mantenerme alejado del alcohol

y de otras tentaciones.

-No sé, hijo, supongo que necesitarás revisiones periódicas.

Podemos buscar el mejor médico que hay en España.

-Tranquilo, con el doctor Walter acordamos

que me recete las pastillas y mamá me las envía.

Ya me pasaré por su consulta cuando vaya a visitarla.

-No sé, hijo...

Tendrías que habérmelo dicho, como padre tengo derecho a saberlo.

-Tendrías que haber visto tu cara cuando te lo he dicho.

Pero ya estoy acostumbrado.

Las enfermedades mentales despiertan recelos en la gente.

Por eso aprendí a ocultarlo a quienes me rodean.

-Yo...

de verdad...

Soy un completo ignorante en todo esto...

-Yo sé que es difícil de entender.

Parece que es una enfermedad inventada

o se puede curar solo con fuerza de voluntad.

Las enfermedades físicas se entienden mejor

porque afecta a lo que se ve, parecen más reales.

-No sé, hijo...

Me hubiese gustado saberlo para poder ayudarte y apoyarte

en lo que te hiciese falta.

-No habrías podido hacer mucho.

Mamá tuvo que lidiar con profesores que decían

que yo necesitaba mano dura.

Que era muy vago.

-Me siento fatal.

Yo lo siento mucho, de verdad, creo que te he vuelto a fallar.

¿Qué clase de padre deja que un hijo se enfrente solo

a estas cosas, y siendo un niño todavía.

-No te preocupes.

De haber vivido juntos, te habrías partido la cara por mí.

Pero llegar aquí y contarte algo así...

Te juro que he estado a punto de contártelo muchas veces.

Pero pasaban los días y yo no me...

no me atrevía.

-Tranquilo, de verdad...

No ha tenido que ser fácil para ti, lo entiendo.

-¿Te he decepcionado?

-¿Qué si me has decepcionado? No, hijo.

Ahora valoro mucho más todo lo que has estado haciendo

y me siento muy orgulloso de ti.

Ven aquí, anda.

Te quiero mucho, hijo.

Te quiero mucho.

Pero tengo que pedirte una cosa.

Escúchame bien,

no más secretos entre nosotros, ¿vale?

No quiero más sorpresas.

-De acuerdo.

Me gustaría pedirte que esto quede entre tú y yo.

Por favor.

-Por supuesto. Claro que sí.

Claro que sí.

-El testimonio de Gervasio no me cuadra.

Tenías que ver cómo contaba las cosas.

No me miraba a los ojos,

parecía que lo tuviese aprendido.

Quizá se siente avergonzado o tiene remordimientos.

Creo que no me está contado todo lo que pasó.

¿Tomó alguna copa de más?

-No. -¿Intenta encubrir a alguien?

-¿De dónde saca eso?

Yo atropellé a ese tipo.

Yo iba en la furgoneta y merezco ir a la cárcel.

-Quiero advertirte que estés alerta con el oficial Lemos.

No es la primera vez que me previenes sobre él.

Pero ya lo vigilamos y vimos que iba a Construcciones SZ.

Pero luego dio las explicaciones pertinentes,

y eran razonables. No sé por qué desconfías de él.

Dime que no te parece raro que Iker hable con Tano.

Perdona, pero creo que te estás obsesionando con él.

¿Me sugieres que se lo digamos a un inspector de trabajo?

-Así debilitaríamos la imagen de empresario respetable

que ha difundido con ese publirreportaje.

-No está nada mal, hijo, me parece buena idea.

Aunque no será suficiente.

-Parece que mi investigación empieza a dar sus frutos.

Quiero enseñaros algo,

En las últimas semanas hemos tenido muchas denuncias

por desapariciones de perros, la mayoría se han producido

en el Parque de Barlovento.

Puede que sea una banda que los roba para traficar en internet,

o para la cría de perros de raza. O para peleas caninas.

O vender su piel.

Está sucediendo lo que me temía,

estás descuidando por el turno de oficio el bufete.

-Es la primera vez que pasa. -No es la primera vez.

Solo te puse una condición, ¿recuerdas?

Que podrías llevar otros casos

siempre que atendieras el trabajo aquí.

-Solo por esta vez, te lo prometo.

He estado haciendo averiguaciones.

He llamado a vecinos y conocidos suyos.

y me dicen cosas que no coinciden con su versión.

-¿Y qué le han dicho? -Que la noche de autos,

estaba usted jugando a cartas en un bar cercano.

He revisado las diligencias que no pasaste

y no logro dibujar un perfil.

Se veían perros grandes, pequeños, de raza...

Es como si no siguieran un criterio, como si cualquiera valiese.

Eso es raro.

Acercaos al parque y preguntad a los dueños de perros,

si han visto algún comportamiento extraño

  • Capítulo 271

Servir y proteger - Capítulo 271

29 may 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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