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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 264 - ver ahora
Transcripción completa

Para mí eres muy especial.

¿Y por qué debería creerte? Esto es diferente.

Tú eres diferente y yo no soy el mismo.

Te juro que nunca he sentido esto por nadie.

Pensaba que estabas dormida. Me acompañó y se fue.

No te lo quería contar para que no pensaras cosas raras.

¿Daros un beso es una cosa rara?

No solo os escuché, también vi cómo os besabais.

Lo que pasó ayer no se repetirá.

¿No quieres nada conmigo por no hacerle daño a tu prima?

No lo hago solo por ella, lo estoy haciendo por mí.

No tendré una relación contigo. Jamás le he dado pie.

No quiero más mentiras, quiero terminar mi maleta para marcharme.

-Que no se ha confundido, te ha metido en el almacén,

te ha acariciado, te ha agarrado de las muñecas,

te ha besado, has dicho que no y ha seguido.

-No tengo eso ahora en la cabeza. -¿Y qué tienes?

-Quedarme sin curro. Es lo que me importa.

No, por favor.

¡Por favor! -Si nos lo vamos a pasar muy bien.

Nos lo vamos a pasar muy bien y tú más

porque te vas a levantar un dinerito.

-De verdad, la de Tinas que tiene que haber por el mundo

calladas y sin atreverse a decir nada, es que...

-Pues ya ves, asquerosos hay en todas partes.

-No sé qué película te has montado en la cabeza,

pero no se lo cuentes a nadie. Te espero en mi despacho ahora.

-¿Para qué?

-Para hablar, mujer, para hablar, no seas suspicaz.

-Sebastián, no voy a ir a tu despacho.

Prefiero firmar mi nuevo contrato en Administración.

-No sé de qué contrato hablas. Lo que debes firmar es tu finiquito.

¿De verdad se van a quedar con la versión de Tina?

¿Una tipa resentida por un despido?

-Le rogamos que colabore y nos acompañe a esa mesa

a responder algunas preguntas.

-No estoy obligado a ir con usted ni a contestar a sus preguntas.

-Haré una declaración de fuerza para que me tomen en serio.

Llámeme a nuestro policía. Dígale que venga inmediatamente,

que quiero hablar con él. Hablemos de Quintero.

Simplemente sospechas. Nunca han podido acusarle de nada.

Quiero toda la información que tengan.

En comisaría están moscas conmigo y me vigilan.

La próxima vez busca un lugar más seguro.

¿Qué piensa hacer con esa información, patrón?

-Usarla como un torpedo para hundir ese submarino.

Alejandro Somoza al habla. ¿Cómo está, señor Tornedo?

Ah, pues me da mucho gusto. Yo bien también.

Con una información que le puede interesar a su periódico publicar.

-Guarda las distancias, ¿vale? ¿Qué está pasando?

Nada, aquí tu compañero, que ha decidido pasarse otra vez

por el arco del triunfo su profesionalidad.

-No le hagas caso. Está flipado diciendo

que he filtrado informes policiales. -Puedes seguir engañando a todos,

pero a mí no y te aseguro que esto te va a costar caro.

¿No creerás que lo ha hecho Elías? No, para nada.

Pero sí creo que Quintero tiene razón en todo esto.

Deberíamos abrir una investigación interna

para aclarar si esta información fue filtrada desde aquí.

Vine a regodearme al verle la cara cuando le diga

que fui yo el que le dio su expediente policial a la prensa.

Mire, Quintero, esta va a ser mi última advertencia.

Tiene 24 horas para que le ponga un precio a su negocio.

No tengo nada más que decirle.

(Música emocionante)

A ver, por aquí uno con leche y un solo.

-Gracias. -Tina.

Cariño, ¿qué te pasa? Ven, siéntate.

¿Has desayunado algo? ¿Te preparo algo?

-No me entra nada. Tengo un disgusto...

-Déjame invitarte a un café y me cuentas.

¿Qué ha pasado? -Mis padres.

Les acabo de contar que me han despedido y se han venido abajo.

Contaban con ese dinero. -¿Les has contado el motivo?

-No se lo he contado, no me he atrevido.

Son muy mayores y no les quiero preocupar.

Además, bastante agobiados los he dejado ya

como para que sepan que ha sido por lo que ha sido.

Van a pensar que he sido una tonta. -Eso no es así. No digas eso, ¿eh?

Bastante tienes tú con lo que has pasado

como para que seas la avergonzada. No.

Lo siento mucho.

Lo siento, no quiero juzgarte a ti o a tu familia.

-No te preocupes, si no pasa nada, pero mis padres tienen razón.

Llevo meses dando tumbos sin un empleo fijo.

-Quiero que te saques de la cabeza al cerdo de Sebastián

y las movidas que tengas con tus padres.

-Pero es la verdad. La única persona que me ha dado una oportunidad

ha sido Sebastián. -Y dale con Sebastián.

Que te lo saques de la cabeza.

Tú eres una mujer fuerte, valiente, trabajadora, luchadora

y puedes conseguir todo lo que te propongas.

-Seguro. -Pues sí, sí, seguro.

¿Y sabes lo que vas a hacer esta mañana?

Encontrar un curro. -Como si fuera tan fácil.

-Pues sí y además te digo que va a ser mejor que el que tenías.

-Muchas gracias. En una cosa tienes razón, ¿eh?

No me queda otra que empezar a buscar y tirar para adelante.

-Claro que sí y lo primero que debes hacer es cambiar el chip.

Así que repite conmigo:

"Voy a encontrar un curro tan cojonudo como yo".

-"Voy a encontrar un curro tan cojonudo como yo".

-Espera, ¿qué? Que no te he oído nada.

-"Voy a encontrar un curro tan cojonudo como yo".

-¡Eso es!

Claro que sí, tía. Te lo juro, lo vas a conseguir.

-Muchas gracias. -Qué bonita.

-Hasta luego. -¡Venga, va! Mucha suerte.

-Chao.

-Hola, Paty. -Hola. ¿Qué te pongo?

-Gracias, pero no quiero nada. He venido a traerte algo.

Mira lo que me he encontrado trasteando en casa.

-Alejandro Sanz. -Sí.

-Joder, qué recuerdos.

"No sabía que Alejandro Sanz tocara el flamenco tan bien".

-"Claro, si él empezó así, pero eso no llena plaza de toros".

-"Tú te sabías la canción de "Corazón partío" enterita".

-"Si yo soy un romántico, ya te lo he dicho".

-Pero ¿y por qué me lo devuelves? ¿No te gustaba también?

¿O solo lo decías por seguirme el rollo?

-Pero ¿qué dices? Claro que me gustaba.

Me gustaba y me gusta. Le debo uno de los mejores días de mi vida.

-¿Y por qué me lo traes? -Porque es tuyo, ¿no?

-Bueno, sí, era mío hasta que te lo regalé

y los regalos no se devuelven.

-Me voy a ir a trabajar, que al final se va a hacer tarde.

Buenos días.

Sigues con tu idea de mudarte. ¿Crees que ayer te hablaba en broma?

Nerea, te estás precipitando. Iker y yo no estamos juntos.

Esto no va sobre Iker, Alicia. Va sobre nosotras

y sobre todas las mentiras que me has estado contando.

Yo no te he mentido. ¿Cómo que no?

Cuanto más lo pienso, más mentiras descubro.

Solo intentaba protegerte.

Si te oculté cosas fue para no hacerte daño.

Esa es buena. Por favor.

En primer lugar, no eres quien para protegerme,

soy mayorcita para protegerme sola.

Y segundo, no me has estado ocultando cosas,

me has estado mintiendo sistemáticamente durante semanas.

Eso no es así. ¿Ah, no?

Me mentiste cuando me dijiste que no sabías quién era la mujer

de la que estaba enamorado.

Me mentiste cuando decías que apenas hablabas con Iker en comisaría.

Y cuando te pregunté si te gustaba,

me dijiste que no sentías nada por él.

¿Y qué pretendías que te dijera? Si ni yo sabía lo que me pasaba.

¡Pues habérmelo contado!

Si cuando os encontré besándoos en este salón,

tuviste la sangre fría de mirarme y mentirme

y eso es solo de lo que me he enterado.

¿Qué más hay, Alicia? ¿Cuántos conciertos?

¿Cuántos besos? ¿Cuántas veces os habéis reído de mí?

Yo, nunca me he reído de ti. ¿Y yo tengo que creerme eso?

¿Te das cuenta de que no puedo confiar en ti?

Nunca he querido hacerte daño.

(Timbre)

Hola, Nerea, ¿cómo va eso?

-Hola, tío. Estaba a punto de salir. Tengo mucho trabajo.

-¿Pasa algo? Hemos discutido, nada más.

Se le pasará, espero. Espero.

Entonces la cosa es más grave de lo que parece.

¿Qué es eso?

Una ropita para el bebé que hemos comprado Montse y yo.

Gracias. Dame dos minutos, voy a cambiarme. Bajo enseguida.

¿Buscando nuevos jefes a los que difamar?

-No sé de qué me hablas. -¿No sabes de qué te hablo?

¿Te piensas que yo soy tonto? ¿Que no sé que has sido tú?

¿Quieres hundirme? ¿Que me echen de la empresa?

No has superado tu periodo de prueba y quieres vengarte.

-Déjame, no quiero problemas. Trato de buscar trabajo.

-Pero si ya tenías uno.

Buen horario, buen sueldo, un jefe que te trataba como una reina...

Pero tú solita tuviste que fastidiarlo todo.

Te iba a hacer fija con extras, posiblemente ibas a ascender.

¿Qué más querías? -No sé ni por dónde empezar.

Quizá quería un jefe que no me sobara por las esquinas

ni me metiera mano a los dos días de contratarme.

Un jefe que no fuera tan cerdo de chantajearme

a cambio de estar receptiva. -Qué mentirosas sois las tías.

Como sale gratis denunciar, así va la historia.

-Sabes que es verdad lo que digo.

-Si tan mal te trataba, ¿por qué no te quejabas?

¿A qué venían esas sonrisitas conmigo?

-Eras mi jefe, no quería que te enfadaras.

Necesitaba ese puesto de trabajo. -Y yo soy un ogro.

¿No tenías boca para decírmelo? -Tenía miedo.

-¿Y ahora ya no tienes miedo? ¿Eh?

Ahora que te ves en la calle lanzas esas mentiras contra mí.

-No son mentiras.

-Todas esas acusaciones tuyas no tienen ni pies ni cabeza.

¿Tienes testigos? ¿Tienes pruebas? -Sabes que no.

-Porque no pasó nada. Lo único que quieres es joderme la vida.

Los que han trabajado conmigo saben que soy un buen tipo,

que cuido de mi gente, de mi equipo, que soy simpático.

No permitiré que una calienta braguetas

tire por la borda lo que he conseguido.

-Sé lo que pasó y es verdad. -Es tu verdad contra la mía.

No vas a conseguir nada, nadie va a creer tus mentiras.

Solo vas a quedar como una loca que desvaría.

¿Quién va a contratar a alguien

que va inventándose falsas acusaciones sobre sus jefes?

-No me he inventado nada. Quien miente eres tú.

A ver si estás tan gallito ante un juez.

Déjame ir si no quieres que te denuncie por amenazas.

Sentaos, por favor. Venga, vamos a empezar.

Vamos, silencio, por favor. Por favor.

Soy consciente... Venga, escuchad, por favor.

Soy consciente de que los ánimos están muy caldeados

con el tema de la filtración, pero hasta que el asunto no se aclare,

vamos a centrarnos en nuestro trabajo.

Miralles, dinos al menos si se sabe algo más.

Desgraciadamente, no, pero os voy a dar tres avisos al respecto.

Después, dejaremos de mirarnos el ombligo

y volveremos a trabajar para los ciudadanos.

El primer aviso es que, dado que somos todos muy proclives

a las teorías "conspiranoicas", os advierto

que no voy a permitir ninguna caza de brujas.

Además os informo que Fede ha estado investigando en la base de datos

y no hay indicios de que la filtración haya salido de aquí.

Por el momento, hasta que se diga lo contrario,

comisaría del Distrito Sur no es más sospechosa

que cualquier otra dependencia policial.

Ya estoy viendo los titulares en la prensa:

"La comisaría de Distrito Sur no es más sospechosa

que el resto de las comisarías". Pues no, no va a ser ese el titular.

Así que guárdate el chiste para mejor ocasión.

Pero gracias, Elías,

porque eso me lleva al segundo aviso, la prensa.

En este momento somos carnaza para ellos.

Ahí fuera tienen que estar como buitres

esperando que les contemos algo. No hace falta que os recuerde

que la policía no da información con respecto a nada

que tenga que ver con el Cuerpo y menos si se está investigando.

Y esto se está investigando por Asuntos Internos.

Silencio, silencio, por favor. ¿Cuál es el último aviso?

El tercer aviso no os va a gustar a algunos,

pero creo necesario recordaros que Fernando Quintero

a ojos de la ley es un ciudadano inocente.

El hecho de que se hayan filtrado viejas diligencias

sobre su presunta vinculación con el narcotráfico

no arroja nuevos indicios ni abre un nuevo caso.

Los juicios mediáticos son solo eso, mediáticos.

Nosotros no trabajamos al dictado de la opinión pública.

Así que vamos a concentrarnos en el trabajo por el que nos pagan.

Nacha, Elías,

novedades sobre los robos en los taxis a punta de navaja.

Hemos recibido un buen soplo.

Creo que en menos de dos días esos tipejos están en el calabozo.

Me alegra oírlo. Lola, ¿sabemos algo del presunto abusador?

Hemos tanteado su entorno y parece que la denuncia tiene base.

Ya. ¿Y sabéis si ha habido otro caso en la misma empresa?

Aún no, pero se respira miedo en ese supermercado.

Está claro que algo hay, pero ninguna de las chicas

se atreve a denunciar por miedo a perder el empleo.

-Estamos convencidas de que daremos con algo pronto.

Muy bien, seguid investigando. Y para los demás,

si alguien tiene que comunicarme algo

de manera confidencial, estaré en mi despacho

durante la próxima hora, ¿de acuerdo?

Venga, ya os he dado tres avisos.

No quiero cotilleos, esto es una comisaría,

Es un trabajo muy serio. Venga, a trabajar.

Ánimo, cariño. -Sí, sí, soy yo.

Sí, os he dejado mi currículum esta misma mañana.

Tengo experiencia en "call centers", en el área comercial.

Ah, que el trabajo está enfocado a asesoría técnica, ya.

Bueno, pero en realidad no es problema.

Me encanta probar cosas nuevas. Soy muy rápida. Me adapto a todo.

Ya, bueno, entiendo que no os encaje mi perfil, pero...

Vale. No, no, gracias a ustedes. Adiós.

-Tina. Tranquila, tranquila, tranquila.

Vengo en son de paz, no quiero asustarte.

-¿Qué quieres? -Primero, disculparme.

Me he dado cuenta que no debía hablarte así antes.

¿Me puedo sentar un momentito?

A ver, tienes que comprender que estoy en muy mal momento.

Estaba muy nervioso con lo de la denuncia.

Es que puedo perder mi trabajo por todo esto.

-Yo ya lo he perdido. -Lo sé.

Mira, sé que los dos tenemos motivos para estar enfadados

y he pensado que lo mejor sería solucionar las cosas entre nosotros

como personas civilizadas en lugar de llevar las cosas a los tribunales.

-Porque los tribunales no son de gente civilizada.

-Sabes de lo que te estoy hablando. No me lo pongas difícil.

-El único que lo ha hecho has sido tú.

-A ver, entiendo que lo veas así, pero date cuenta

que hay más puntos de vista además del tuyo.

-No vas a reconocer lo que hiciste, ¿verdad?

-El problema no es lo que yo haya hecho

o tú hayas dejado de hacer, no se trata de buscar culpables,

sino de solucionar un problema laboral,

que es lo que tenemos tú y yo.

Los temas laborales se solucionan en el trabajo, ¿no te parece?

-¿Estás haciéndome una oferta para readmitirme?

Porque ya te digo que no pienso volver a trabajar contigo.

-No tendrías por qué.

Mira, he hecho un par de gestiones

y podrías trabajar en un supermercado de la cadena en otro barrio.

Hay una vacante.

Le he dado buenas referencias tuyas a la encargada del otro súper.

-¿Le has dicho que soy una calientabraguetas?

-Por favor, Tina.

No sabía lo que decía, perdí los nervios.

A ver, vamos a ser un poquito razonables, ¿vale?

Vas a tener un sueldo mejor y más posibilidades de ascenso.

Aquí sois menos. -Y aquí paz y después gloria, ¿no?

-Está bien.

Mira, que yo no quisiera hacerte daño no quiere decir

que tú no lo hayas sentido así. Lo entiendo.

Por eso estoy dispuesto a extenderte un cheque

por valor de 6000 euros a cambio de que todo esto quede atrás.

Tú decides, ¿eh?

Un trabajo nuevo, 6000 euros y la tranquilidad de no volver a verme.

Lo único que tienes que hacer es retirar esa absurda denuncia.

También te digo que esa denuncia no va a llegar a ningún sitio.

Piénsatelo, ¿vale?

Y recuerda que esa vacante la tenemos que cubrir cuanto antes.

No tenemos mucho tiempo. Me llamas y me dices lo que sea.

Hasta luego. -Adiós.

-Sí, entiendo que es una situación muy delicada.

No, yo a Barcelona no puedo ir esta semana.

Quizá pueda arreglarlo con una de nuestras especialistas en Penal.

Te llamo pronto. Saúl, mucho ánimo con la familia.

-¿Querías verme? -Sí. Pasa.

A ver, Nerea, sabes que no me gusta meterme en tu vida privada...

-¿Pero? -Pero, a ver,

me ha parecido que esta mañana entre Alicia y tú pues había mal ambiente.

¿Me equivoco? -No, no te equivocas.

Hemos discutido.

-No me gusta que entre dos primas que siempre se llevan tan bien

estén a la greña y justo ahora.

-¿Qué quieres decir con "justo ahora"?

-Nerea, Alicia está embarazada.

Es importante para el bebé que Alicia no esté nerviosa ni estresada

ni ninguna de esas cosas. -Lo que faltaba.

-¿Cómo dices?

-Es el colmo que además Alicia sea la víctima en todo esto.

-¿Pero qué es todo esto?

-¿No se te ha ocurrido pensar que quizá, por una vez,

sea tu hija la que hace daño a los demás y no al revés?

-Os conozco bien a las dos y nunca os haríais daño a propósito.

-Ya.

¿Y ver a tu prima besándose con el chico que te gusta

delante de ti y en tu propia casa?

¿Te parece bastante a propósito? ¿O no te lo parece?

-¿Alicia y el policía con el que estabas?

-Sí.

-Vaya, no sé qué decir.

-Imagino que te pondrás del lado de tu hija, como es natural.

-No, es que todo esto me ha dejado descolocado.

-Pues imagínate cómo me ha dejado a mí.

-Solo puedo decir que entiendo tu enfado.

Sé lo que se siente cuando alguien de tu propia familia te traiciona

y no se lo deseo a nadie.

Cuando eso ocurre, da igual si la excusa es

que ha sido por amor o por un arrebato pasional.

El daño está hecho y es profundo.

-La verdad, no esperaba que fueses tan comprensivo conmigo.

-Tómate el día si quieres

y así puedes tener tiempo para digerir esto.

-Muchas gracias, pero prefiero seguir trabajando.

Me ayuda a no pensar.

-Hola, ¿interrumpo? -No. Hola, Montse. Yo ya me iba.

-Hola, cariño. -¿Pasa algo?

-Pues pasa que a veces la vida te sorprende y mucho.

-¿Problemas con tu sobrina? -No es eso.

Es que Nerea acaba de decirme

que Alicia ha empezado una nueva relación.

-¿Y eso es malo? -No, no. Me choca.

-No me parece una mala noticia, al contrario.

Es la señal de que está superando el duelo de Rober.

Merece ser feliz.

-Claro, yo también quiero que lo sea, pero ¿no te parece un poco pronto?

-Marcelino, ni tú ni yo somos quien para juzgarla.

Acuérdate que, cuando nosotros nos enamoramos,

tú acababas de enviudar.

-Sí, tienes razón. No sé en qué estaba pensando.

-¿Y puede saberse quién es el afortunado?

-Pues es un compañero suyo, un tal Iker.

-Iker Lemos. Me lo temía.

-¿Cómo que te lo temías? ¿Tú sabías algo?

-No, pero era de esperar.

Pasan muchas horas juntos, son jóvenes...

Es lógico que surja algo entre ellos.

-Pero lo dices de una manera que no me deja tranquilo.

¿Qué pasa con ese Iker? -Es guapo y simpático.

-¿Y? -Que no me hagas caso.

Que ya sabes que soy desconfiada por naturaleza.

Debe ser deformación profesional. Bueno, ¿qué? ¿Me invitas a comer?

-Sí, claro, voy a...

-Podríamos volver al súper y convencer a las chicas de que hablen.

-Pues sí, algo hay que hacer. Oye, ¿esa es Tina?

-Muchas gracias. Iré allí, entonces. -Tina, ¿qué estás haciendo aquí?

-Nada, he venido a hacer una consulta, pero ya está resuelta.

-Ha pasado algo con Sebastián, ¿verdad?

-No, ¿por qué dices eso?

-Porque anoche vino aquí muy gallito haciéndose el ofendido.

Te acusaba a ti de haber puesto la denuncia.

-Nos preocupaba que quisiera asustarte. ¿Es eso?

-No, de verdad, no ha pasado nada. -¿Te ha amenazado o pegado?

-No, de verdad, no ha hecho nada de eso.

-Entonces, sí que ha ido a verte, ¿no?

-Está bien, sí. He hablado con él esta mañana.

-¿Y qué te ha dicho?

-Me lo encontré en la calle, estaba muy borde. Me insultó.

Pero luego vino a La Parra y parecía otro.

Me pidió disculpas e intentó ser amable conmigo.

Me dijo que se había dado cuenta de que se había pasado,

que estaba muy nervioso por esto que le estaba pasando

y que le perdonara.

-¿Que le perdonaras por los insultos o por los abusos sexuales?

-Por las dos cosas, pero yo le creo. La gente tiene derecho a equivocarse.

-Tina, mírame a los ojos y dime la verdad.

¿Qué has venido a hacer a esta comisaría?

-No sé si quiero retirar la denuncia. -Espera, ven. Siéntate un momento.

A ver, Tina, ¿cómo vas a retirar la denuncia?

Después de lo que nos has contado, no te puedes echar atrás.

-No tiene sentido seguir con todo esto.

-A ver, nos estás ocultando algo, ¿verdad?

¿Qué más te ha dicho Sebastián?

-¿Te ha chantajeado de alguna manera?

-Me ha dicho que me quiere compensar por lo que me ha pasado.

-¿Qué te ha ofrecido? ¿Dinero? -6000 euros

y otro puesto en otro supermercado de la cadena.

Tenéis que entender que no me puedo permitir decir que no.

-Te entiendo, Tina, te entiendo perfectamente,

pero ¿te has parado a pensar que nadie ofrece ese dinero

si no está convencido de que puede perder más?

No podemos dejar que ese acosador se vaya de rositas.

No es cuestión de dinero, sino de justicia.

-¿Quién me garantiza que vaya a darle su merecido?

¿Y si no llegamos a nada?

Ni siquiera tengo pruebas para demostrarlo.

-Mira, no te voy a engañar.

A veces la justicia no es tan rápida ni tan eficaz como nos gustaría,

pero el problema no son las denuncias investigadas,

si no las que se quedan sin investigar.

-Por miedo o por vergüenza, muchas mujeres no denuncian.

Pero esto ya no tiene que ver solo contigo, Tina.

¿Cuántas mujeres habrán sido silenciadas por Sebastián?

¿Y a cuántas les pasará lo mismo que a ti?

-¿Qué os han dicho las otras chicas? Sé que habéis preguntado.

¿Hay alguna más como yo?

¿Por qué tengo que ser la única que denuncie?

-Porque necesitan que alguien lo haga.

-No han confesado, pero lo harán. -No estaría tan segura.

-Pues yo, sí, ¿sabes por qué? Porque cada vez hay más personas

conscientes de que el abuso es un delito.

-Hay muchas mujeres que saben que la única manera

de que los acosadores den un paso atrás es dando un paso adelante

y tú eres una de esas mujeres. Has dado un paso muy valiente.

Ahora no te puedes echar atrás. Deja que el resto lo hagamos nosotras.

(SUSPIRA) -Está bien. No voy a retirar la denuncia.

-Así me gusta, valiente. -Pero no me falléis.

-Te prometo que no te vamos a fallar.

-Bueno, me voy que tengo que encontrar trabajo.

-Claro que sí.

-¿Qué? ¿Os hace un cafelito?

-Déjate de cafelitos, que tenemos algo urgente.

Vamos a tu despacho.

-Lo sé, Domingo, solo te estoy pidiendo que lo pienses con calma.

Llevamos muchos años colaborando juntos.

Bueno, más que colaborando diría que llevamos muchos años

teniendo una verdadera amistad, ¿no?

Sí, entiendo lo que te dicen tus socios,

pero entiéndeme tú a mí también.

Todo este asunto se va a aclarar muy pronto.

Está bien, no te preocupes, no pasa nada.

No, no te creas. Te aseguro que yo lo sentiría mucho más que tú.

Venga, adiós. Chao.

-Pero bueno, ¿qué pasa?

-Pasa que acabamos de perder el tercer cliente en tres días,

eso es lo que pasa. Domingo Parejo, un importante ceramista de Murcia

con el que llevábamos trabajando desde el principio.

-Ya ves tú. Esos clientes son el chocolate del loro,

daños superficiales en nuestra coraza.

-¿Qué pasa? ¿Que no te enteras o qué? Eso es lo que quiere Somoza,

destrozar nuestra coraza. ¿Crees que me importa ese ceramista?

-¿Y a qué viene entonces tanto cabreo?

-Pues viene a una cuestión muy sencilla.

Los pagos de ese ceramista ocultaban otros pagos,

sus mercancías escondían otras mercancías

y las rutas para llevar esa mercancía

a su fábrica de cerámica de Murcia era la tapadera perfecta

para otras rutas mucho más rentables. Eso es lo que pasa.

Si mis clientes caen, yo quedaré totalmente expuesto.

¿Y a ti qué te pasa?

Porque con esa cara seguro que no traes buenas noticias.

-Pues no.

Papá, no he conseguido convencer a nadie

para que reconsideren tu candidatura a la Cámara de Comercio.

(SUSPIRA) -¡Dios! Bueno.

Parece que se ha abierto la veda

y la pieza a cazar se llama Fernando Quintero.

-Tienen a miembros imputados en sus filas, pero les da igual.

Dicen que una cosa es gestionar una manzana podrida

y otra distinta es meterla en el cesto.

-Déjalos, no les hagas caso.

Ya te dije que esa gente son unos sinvergüenzas

y unos hipócritas. Lo único que espero ahora es

que no aparezca otro fuego que apagar.

¿Qué pasa? -Don Fernando.

Traigo una mala noticia. -Vaya.

-Uno de los proveedores de Algeciras se ha echado atrás con el envío.

-¿Por qué? ¿Te ha dado una explicación?

-Sí. Dice que le da miedo que ya no seamos seguros.

-Esa mercancía ya la hemos pagado nosotros, ¿no?

Así que nos la tiene que entregar. -Lo único que se me ocurre,

si me da permiso, es que le demos un toque.

Si quiere lo organizo ahora. -No, no vamos a hacer nada.

No nos conviene montar ningún escándalo.

A ver, hijos, quiero deciros algo.

Sois las únicas personas en las que confío ahora mismo,

así que será mejor que sepáis lo que está ocurriendo en esta empresa.

Veréis, Somoza me dijo que ha sido él

el que filtró ese informe policial a la prensa.

No sé si va de farol o si realmente tiene esos contactos

para haber llegado hasta ese informe, lo desconozco.

-Está apretando fuerte. -Sí, bastante. Muy fuerte.

Y toda esa presión está viniendo acompañada de un ultimátum.

Quiere que le venda la empresa, Transportes Quintero

y todas las rutas que tenemos de los negocios legales e ilegales.

Y quiere que le dé una respuesta hoy.

-¡Qué desgraciado! -¿Y qué pasa si no aceptamos?

-Pues que acabará con nosotros, nos arrasará

y esta vez habla en serio. -Que lo intente.

Yo ya acabé con un Somoza

y llevo mucho tiempo deseando acabar con el otro.

-Estoy con Jairo. No podemos rendirnos ahora.

¿Quién nos dice que nos dejará con vida tras cederle todo?

-Prefiero morir de pie a que me mate como a un cobarde.

Le digo una cosa, don Fernando, pase lo que pase, no me importa.

Yo sigo a su lado. -Yo también.

La situación es desfavorable hagamos lo que hagamos.

No tengo tanta experiencia como vosotros, pero no pienso rendirme.

-Está bien, está bien. La decisión, entonces, está tomada.

Hoy mismo iré a hablar con Alejandro Somoza

y le diré que Transportes Quintero nunca, jamás se arrodillará ante él.

¿De acuerdo?

Lo que sí quiero es que seáis conscientes de algo.

A partir de ahora no podré protegeros las 24 horas.

-No se preocupe, don Fernando. Quien debe preocuparse es Somoza.

Nosotros somos un gran equipo

y el partido no termina hasta que el árbitro no pita el final.

-Está bien.

-¿Qué tal, Fede? ¿Tienes algo de Sebastián?

-No, poca cosa. Ay, muchas gracias.

-Un tipo que tarda dos días en meterle mano a su empleada

tiene que dejar algún rastro. -En la red, no.

Sabe muy bien cómo mantener a flote su imagen pública.

-Bueno, dime qué tienes. -Pues mira, básicamente,

encuentros con sus empleados: cumpleaños, Navidades,

algún "casual day". Todo buen rollo, somos una familia.

También he revisado, pues eso, los contactos,

sobre todo los de sus empleadas, pero no he conseguido nada.

-Está claro que le hemos subestimado. Es más listo de lo que pensaba.

-Espera, creo que estoy teniendo una idea. Vamos a ver.

Yo me he fijado en las colaboradoras de Sebastián

que aparecen en sus redes y en sus fotos,

pero ¿qué hay de las que no están en las fotos?

-¿A qué te refieres? -Pues vamos a ver.

Contactos eliminados, fotos borradas,

toda esa gente que no quiere que aparezca en su vida.

-Sus exempleadas, mujeres a las que, como Tina,

apartó amenazándolas o chantajeándolas.

¿Podrías rastrear algo así? -¿Lo dudas?

-Fede, eres un crack.

Bueno, ¿qué? ¿Te pones o esperamos que sea de noche?

-Es verdad que tengo la sensación de ser un patito de feria.

Todo el mundo me apunta con la filtración.

-No me vas a negar que te has alegrado con todo esto.

-Pues no, pero a mí me parece genial

que el barrio sepa que su benefactor es un chorizo.

Pero las diligencias no nos llevan a nada

y, además, ¿quién ha podido filtrar algo así?

Al menos Miralles ha dado carpetazo a esas teorías

que apuntaban a Distrito Sur como responsable.

Cierra unas, pero abre otras. -¿Como cuáles?

-¿Y si la cosa no va contra Quintero?

¿Y si quieren desacreditar a nuestra comisaría?

¿Quiénes? Distrito Dos.

Vamos a ver, ¿por qué se va a meter en este jardín?

Yo qué sé, por el tema de Castillo.

Nuestra comisaría reveló que tenían un inspector corrupto.

Quieren devolvérnosla haciéndonos ver que tenemos un topo.

Menudo disparate.

Venga, vamos que tenemos una cita y me vas contando otra película.

Ya invito yo, ¿eh? -Chao.

¿Qué tal van las cosas con Nerea?

Igual o peor. Sigue queriendo marcharse de casa.

Si necesitas ayuda... Gracias, pero no es necesario.

Ahora tengo que conseguir que Nerea vuelva a confiar en mí

y no creo que me puedas ayudar con eso.

Oficial Lemos, ¿podría dejarme a solas con la inspectora?

Sí, por supuesto.

¿Qué tal? Tenemos que hablar.

-Efectivamente. Estamos recabando testimonios de otras víctimas.

Sabemos que usted no ha sido la única.

Sí, anónimo, absolutamente, al menos en esta primera fase.

Si usted se decide a prestar declaración,

ya le comunicaría con mis compañeras de la UFAM en unos minutos.

Bueno, usted tranquila, sobre todo, y muchas gracias.

-¿Has conseguido localizar a una exempleada?

-No, a una, no, a cuatro. -¿Cuatro? ¿Cómo lo has logrado?

-Es que este tío, vamos a ver, ha editado su perfil 1000 veces.

Cuando le quitas los parches, su muro parece un colador.

-Bueno, déjate de metáforas y vete al grano.

-Vamos a ver, a lo que me refiero es que él ha eliminado los contactos

de muchas mujeres de su historial.

Todas con una historia fina sobre el pájaro.

-Pero eso es genial, Fede. -No es tan genial

porque casi ninguna se decide a hablar.

-¿Casi? -Casi.

Bueno, justo ahora acabo de colgar con una mujer

que casi tenía convencida.

Es una chica que estuvo trabajando dos semanas con Sebastián

hasta que se le insinuó a cambio de un ascenso.

Un clásico. Entonces, pues nada, ella dejó el trabajo

y no se atrevió a denunciar porque pensaba que era su culpa.

-Encaja totalmente en el perfil. -Igual que Tina.

-Efectivamente. Pero bueno, luego estuve hablando con ella

y le dije que había más mujeres implicadas.

Entonces, empezó a sentir remordimientos y un cabreo...

-Ya, es lo más común. Cuando nadie habla, se sienten solas.

Una se anima hablar y se empieza a romper el muro.

-Ahora sí valen las metáforas. -Buen trabajo, Fede.

-Bueno, pásanos una lista de contactos y vamos a localizarlas.

-Sí. Ese asqueroso tiene las horas contadas.

Podríamos retenerle solo con lo de Tina,

pero mejor unir los casos para hacer toda la fuerza posible.

-Lo que me parece fatal es que no me dijeras

que estabas saliendo con Iker.

No sé qué le habrá llegado a mi padre, pero no hay nada.

Alicia, es evidente que hay algo entre vosotros. Se nota.

Pero ¿en qué te basas para decir una cosa así?

Mira, déjalo.

Como persona, eres libre de hacer lo que quieras

y yo deseo tu felicidad por encima de todo.

Pero como policía debiste advertirme que tu juicio estaba comprometido

cuando te pedí que le vigilaras. Iker es mi compañero.

Le he salvado el cuello muchas veces,

es normal que exista cierta complicidad entre nosotros.

¿Solo eso? Solo eso.

Y no voy a permitir que dudes de mi profesionalidad.

Incluso cuando estaba prometida de Rober,

separé mi vida profesional de la personal.

Sin embargo, no es lo que le ha dicho tu prima Nerea a tu padre.

Bueno, dejémoslo aquí.

No quiero que tu padre luego diga que te estoy estresando.

Cuídate.

-Sí, están en un buen apuro.

Han detenido a su sobrino por tráfico de estupefacientes

y se enfrenta a penas de cárcel.

Imagina cómo lo está pasando la familia.

-¿Y te han pedido que lleves el caso? -Me han pedido consejo.

Les llevo la asesoría legal. Son de la casa, casi amigos.

-Podrías hacerlo tú mismo. -Creo que tú eres más apropiada.

Podrías llevarlo como un caso de turno de oficio.

-Pero los de turno de oficio no pueden pagar lo que paga tu cliente.

-Nerea, se trata solo de asesorarles.

Han contratado a un abogado del que no se fían

y quieren una segunda opinión. ¿Qué me dices?

-Sí, lo haré, pero necesito que me des más datos.

-Bien, en esta carpeta está toda la documentación,

te he reservado un billete en el último AVE

y dos noches en un hotel en el centro de Barcelona.

-Vaya, sí que lo tienes todo organizado.

-¿Conoces Barcelona?

-Un poco. Estuve solo una vez hace mucho.

-Te va a encantar. -Esto no lo haces solo

porque el caso sea mi especialidad, ¿verdad?

-Pues no.

Ya te dije que entiendo tu enfado y quiero que estés unos días fuera

y así puedas ver las cosas con distancia

antes de tomar una decisión definitiva.

-Gracias, tío.

Hola. Hola, hija.

-Si me disculpáis...

Espera, por favor. Venía a hablar contigo.

Ah, muy bien. Así aprovecho para tomarme un café.

¿Un café a estas horas?

Bueno, una infusión, no... Lo que sea, ¿eh? Os dejo.

-Tengo trabajo que atender. Será solo un momento.

Tú dirás.

Esta mañana me dijiste muchas cosas y no tuve oportunidad de responder.

Alicia, lo siento, pero no quiero escuchar más excusas.

Creo que tengo derecho tras lo que me dijiste.

Los abogados lo llamáis el turno de la defensa, ¿no?

¿Me lo concedes?

En realidad solo quiero decirte una cosa y es que lo siento.

Nunca he querido hacerte daño, pero te lo hice

y no estuvo bien. Te mentí, fui una cobarde

y sé que llevará un tiempo recuperar la confianza que teníamos,

pero no me importa. En unos meses te has convertido en mi mejor amiga

y eso no quiero perderlo por nada del mundo.

Tengo que reconocer que sabes presentar muy bien tus alegaciones,

pero es un poco pronto para hablar de todo esto.

Supongo que lo entiendes.

Tu padre me acaba de ofrecer un viaje de trabajo y lo voy a coger.

Necesito distancia para pensar con claridad.

Lo entiendo. Seguimos hablando a la vuelta.

Hablar suena bien, es un comienzo.

Yo empecé en la empresa como tú, como reponedor.

Luego fui cajero, encargado...

Cuando me hicieron jefe ya me di cuenta

de cuál era el principal problema. ¿A que no sabes cuál era?

-No, ni idea. -La comunicación.

Que la gente no se conocía, eran como zombis.

El secreto de una empresa de éxito, Moni, es comunicarse, hacer piña.

Tienes que saber cómo se llama tu compañera,

conocer su nombre, cuál es su peli favorita,

hacer contacto. Es fundamental hacer contacto.

Si es que es fundamental. -Buenas noches, Sebastián.

-Si vienen por lo de esa denuncia, va a ser retirada.

Ya les dije que esa acusación no tenía ni pies ni cabeza.

-Estamos al tanto de sus desesperados intentos de chantaje,

pero ha pinchado en hueso. Tina no va a retirar la denuncia.

-Y no solo eso. Tiene otras dos denuncias más por acoso sexual.

-¿Cómo? A ver, ¿de qué me están hablando?

-De manoseos, de besos, de proposiciones indecentes

y de más cosas que avergonzarían a cualquiera.

-Aunque para eso antes habría que tener vergüenza.

-Exijo saber los nombres de las supuestas personas

que han interpuesto una denuncia contra mí.

-No se preocupe, verá como en comisaría

empieza a hacer memoria y se acuerda de todas.

-De sus nombres, de su color de ojos, de las pelis que les gustan...

-¿Y si me niego a ir con ustedes?

-En ese caso, tendremos que hacer contacto.

-Está bien, las acompañaré. Esto tiene que aclararse.

-Y tanto.

-¿Recuerda, patrón, la última corrida de toros

que fuimos a ver a la Cultural de Bogotá?

-¿Y cómo no me voy a acordar, Tano? Juan de Castilla estuvo soberbio.

-Entonces recordará el quinto toro de la tarde,

un animal noble que toreó por naturales.

-Bocanegra se llamaba. -Ese.

El toro pensaba que tenía alguna oportunidad,

pero todos sabíamos que estaba muerto desde el primer capotazo.

Iba a desangrarse por 1000 heridas distintas.

-Así es como ve a Quintero. -Tal cual, patrón, tal cual.

Su empresa está agonizando y después del escándalo publicitario,

le han abandonado los clientes, los trabajadores

y los distribuidores. Eso por no hablar de la Cámara de Comercio.

Les ha faltado tiempo para darles la espalda.

-Le hemos dado una buena faena al galleguito ese, ¿cierto?

(Teléfono)

Sí. Ah, bueno, hágalo pasar.

Hablando del rey de Roma.

(Puerta)

-Buenas noches. -Buenas noches, señor Quintero.

Déjenos solos, Tano. -No hace falta que te vayas.

Lo que vengo a decir puedes escucharlo perfectamente.

-Lo primero que le tengo que decir, señor Quintero,

es que debo felicitarlo. Es usted un hombre muy puntual.

Le pedí que en 24 horas tuviera una respuesta

y aquí lo tengo.

-Pues sí, han sido 24 horas muy productivas, créame.

He estado repasando nuestra relación desde el principio.

Primero me envió a su hijo Andrés para intentar llegar a un acuerdo

entre nuestros negocios y, como bien, sabe, la cosa no terminó nada bien.

Luego me mandó aquella postal con flores

que también tuvo un final bastante trágico.

Los patucos para amenazar a mi hija Alicia,

las humillaciones a Jairo, las ofertas a mi otro hijo, Julio,

y, por último, esa pobre mujer a la que chantajeaba

para que viniese a acostarse conmigo y espiarme.

-Señor Quintero, espero que esta historia tenga un final

que merezca la pena porque ya me tiene bien aburrido.

¿Tiene respuesta o no?

-Sí que tengo una respuesta, por eso he venido.

Señor Somoza, puede seguir disparando su artillería contra mí

que ni yo ni Transportes Quintero

nos vamos a arrodillar jamás ante usted.

¿Ha oído bien? Jamás.

Espero que se lo meta en la cabeza porque no tengo nada más que decir.

-Bueno, a mí me da mucha lástima escuchar esa respuesta de su parte.

Pero como un buen hombre de negocios, le ofrezco mi respeto.

-Está bien. Que tenga un buen día.

(Puerta)

(RESOPLA)

-"Eso es lo que quiero, alguien que no me haga sufrir".

-"Yo lo único que quiero hacerte es feliz".

"Yo hace unos meses habría matado por tener esa noche contigo,

pero después de este tiempo, de haberte conocido más,

de pasar tanto rato juntos me di cuenta

de que a mí me supo a poco".

"Que no quiero una noche contigo, las quiero todas, Paty".

"Vale, la he cagado, vale. Jairo, te has lucido. OK".

"Bueno, me piro. Chao".

(Mensaje)

"Sí, ¿a qué?".

(Mensaje)

"O sea que oficialmente tú y yo...". -"Somos pareja".

-¡Paty!

¿Qué te pasa? ¿Estás llorando? -Es la alergia, tío, que me ha dado.

-La alergia, ¿no? -Sí.

-No sabía que tenías alergias. -Ya ves.

-Has recogido ya, ¿verdad? -Sí, porque María se ha ido a dormir

y, como no entran clientes, me he puesto a recoger.

Pero ¿te apetece tomar algo? -No te preocupes.

Ya me preparo lo que sea en casa. -Vale.

-Así te ahorro tener que seguir fingiendo que no estás llorando.

-Pero tú qué morro tienes, ¿no? -¿Por qué?

-Anda que no me has mentido hoy con lo del CD.

-¿Mentirte yo? -Sí.

Sabes bien que era un regalo. -Vale, vamos a hacer una cosa.

Tú me cuentas por qué estás llorando y yo por qué te lo he devuelto.

-¿Sin mentiras? -Sin mentiras.

-Toma. Escucha.

-¿Cómo lo estás escuchando en el móvil si te he dado un CD?

-Es que me lo he descargado. Llevo toda la tarde escuchándolo.

-¿Y por esto llevas toda la tarde llorando?

-No puedo evitarlo, no sé.

Es una mezcla de sentimientos, de recuerdos...

Algunos muy buenos, otros que duelen un poco más.

Pero no puedo parar de escucharlo, no entiendo por qué, no sé.

Debe ser que soy un poco masoquista. Tu turno.

Venga, un trato es un trato.

Ahora me dices a qué ha venido devolverme el CD.

-En realidad te lo he dicho, estaba trasteando,

me lo he encontrado y lo he puesto...

-¿Y? -Y no he podido escucharlo.

No he podido pasar ni de la primera canción.

-¿También te trae recuerdos? -Pues sí.

También me pone un poco tonto. Es que ese disco

me lleva directo a los momentos que vivimos, ¿sabes?

Y es como si pudiera volver a verlo y a sentirlo todo otra vez.

Hasta las cosas más pequeñas.

En fin, tonterías mías. -¿Qué tonterías?

-Pues, por ejemplo, lo que me gustaba

que te pusieras mi camiseta de baloncesto

o la boca que se te quedaba cuando estabas dormida

o el emoticono del bicho ese, el mono,

que me mandabas para desearme buenas noches, ¿te acuerdas?

-Qué tonto eres.

-Me recuerda que una vez tuve ilusión y fui feliz, Paty.

-Anda, no hables así, tampoco.

Seguro que aún tienes muchas ilusiones.

-No. Te juro que desde que no estoy contigo no tengo ninguna.

Ahora me doy cuenta. Tú dabas sentido a todo.

Pero lo que pasa es que no soporto verte llorar, ¿sabes?

No quiero verte así, Paty, así que lo mejor es que me vaya, ¿verdad?

-Francamente, no esperaba esa respuesta, Tano.

Pero tengo que reconocer que Quintero es un hombre de valor.

-Es un loco. -Un loco, pero valiente,

así como el toro de Juan de Castilla.

Quiere luchar hasta el final con pura nobleza.

-¿Qué quiere que hagamos ahora, patrón?

-Mañana va a ser el día en que rematemos la faena.

Ese toro ha agonizado suficiente ya. Es la hora del lacero.

Mañana, Fernando Quintero muere.

-La he liado muchísimo y yo no sé si lo puedo arreglar.

María, si es que soy un desastre.

-¿Me vas a contar lo que te ha pasado?

-Anoche Jairo y yo nos acostamos.

No quería hacer daño a Nerea y en estos momentos de mi vida

qué hago pensando en novios ni nada parecido.

¿Pero?

Por mucho que he intentado convencerme de lo contrario,

me gusta, siento algo por él.

Bueno, y tienes que pensar otra cosa. A ver ahora Jairo cómo se comporta.

A ver si es discreto o...

-No puedo permitir que David se entere

y muchísimo menos por Jairo. Me muero, vamos.

Tengo que decirle algo.

-Le había dicho de ir al cine hoy y me dice que no puede.

-Por un día que no os veáis no pasa nada.

-No, ya es la tercera noche que me dice que no puede. Ya le vale.

Quería preguntarte una cosa. Hace varios días

que me estoy calentando la cabeza y no quiero seguir así.

¿Tú me estás evitando?

-He venido a decirte que hace unos días le encargué a Alicia

que vigilase a Iker Lemos.

Si te cuento esto es por el afecto que sé que le tienes a Alicia.

¿Qué tal, Claudia? Me siento un poco sola, pero pasará.

¿Y tú qué tal tu relación con Iker? No tengo ninguna relación.

Todavía no sé lo que es. Yo te estaba preguntando

por el trabajo, no por tu relación con tu novio.

Pero ya me has confirmado que hay algo

y bueno, me preocupa porque no se me olvida

que en su día le acusaron de estar metido en algo turbio

y ahora tiene todos los focos sobre él.

Me está dando la impresión de que no te mola que me quede en Madrid.

-No, hombre, no es eso, pero no quiero que condiciones tu vida

ni tu futuro por mi culpa. -Pero Paty,

que tú también formas parte de mi vida y de mi futuro.

-Con lo buena pareja que hacíais. -Espe, no me digas esas cosas

que ya bastante mal lo estoy pasando yo.

-¿En serio? No sabía que te iba a afectar tanto.

Fuiste tú la que lo dejaste. -Porque estaba hecha un lío

y tenía todavía a Elías en la cabeza. No me parecía justo

estar mareando a Jesús y tenerlo en vilo con mis neuras.

-Ya, si te entiendo, ¿eh? -Pero me doy cuenta de que hice mal.

-¿En serio? Pero ¿sigues enamorada de Jesús?

-¿Has firmado ya la venta del negocio?

-No, todavía no. Imagino que firmaremos en un par de días.

-No te vayas, Jesús. -María, ¿por qué me dices eso ahora?

A ver, si te sientes responsable, te dije que no tenía que ver.

-No es por eso, es porque no quiero que salgas de mi vida.

-Si me da el visto bueno, les llamo para darles luz verde.

Les he cogido una habitación y entradas en el Bernabéu

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Servir y proteger - Capítulo 264

18 may 2018

Sintiéndose traicionada, Nerea quiere dejar la casa de Alicia. Sebastián carga contra Tina por haberle denunciado. Un regalo de Jairo avivará viejos sentimientos entre Paty y él. Quintero se enfrenta a la mayor crisis de su empresa.

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