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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 263 - ver ahora
Transcripción completa

Me leo la oferta tranquilamente y le digo algo en unos días.

Muchas gracias.

-Una empresa de La Rioja abre una cadena de supermercados

y le ha hecho una oferta a mi padre. -¿Y la va a aceptar?

Pero el negocio va muy bien y os gusta el barrio, ¿no?

-Pero es una oferta irresistible para él.

-Aquí estoy demasiado expuesto.

No quiero vivir con esa amenaza sobre mí.

-Todos somos responsables de nuestro pasado.

-Reconozco que me dolió mucho

que no quisieras compartir tu vida conmigo, pero...

ya lo tengo superado.

-Pues a mí me va a dar mucha pena que te vayas.

-Iker Lemos oculta algo, estoy convencida.

Cuando llevas años buscando manzanas podridas,

puedes distinguirlas con los ojos cerrados.

Estaré atenta.

Haré una declaración de fuerza para que me tomen en serio.

Dígale a nuestro policía que venga inmediatamente

que quiero hablar con él.

Hablemos de Quintero. Simplemente sospechas.

No han podido acusarlo de nada.

Quiero la información que tenga sobre Quintero.

¿Qué hacías en la constructora de Somoza?

Me dijeron que Somoza recibiría mercancía camuflada,

y que la descargarían esta noche en sus almacenes.

¿Por qué no has informado a tus superiores?

Siempre que hay sospechas sobre Somoza o Quintero termina igual,

que no se les puede molestar sin pruebas, y yo fui a buscarlas.

Si Iker no quiere revelar la identidad de su confidente

no podemos obligarlo. Ha actuado correctamente,

y cuenta con mi amparo.

Iker... Un momento.

Que sea la última vez que tengo que salvarte el culo.

Creo que es un buen policía y comete fallos como todos.

Pero es listo y buen compañero.

En comisaría están moscas conmigo y me vigilan.

La próxima vez busca un lugar más seguro.

¿Qué hará con esa información?

-Usarla como un torpedo para hundir ese submarino.

Alejandro Somoza al habla, ¿cómo está señor Tornedo?

Me da mucho gusto.

Yo tengo una información

que le puede interesar a su periódico.

-No se ha confundido. Te ha metido en el almacén,

te ha acariciado, te ha agarrado de las muñecas,

te ha besado, le has dicho que no y ha seguido.

-No tengo eso en la cabeza, Paty.

-¿Qué tienes en la cabeza? -Quedarme sin curro.

-Yo te lo digo como compañero,

recuerda que estás en periodo de prueba.

-Hoy no puedo ir a las cañas, pero mañana sí, ¿vale?

-Bien. Eso está mucho mejor.

Está mucho mejor.

Si quieres, mañana

hablamos de hacerte contrato fijo,

antes de terminar tu periodo de prueba, ¿vale?

-La de Tinas que tiene que haber por el mundo

calladas y sin atreverse a decir nada.

-Ya ves, asquerosos hay en todas partes.

-No, por favor...

Por favor...

-Si lo vamos a pasar muy bien, Tina...

Y tú más porque te vas a levantar un dinero que quieren otras.

No voy a contarte nada.

Dame una pista, al menos. ¿La conozco?

Debe tener mucho carácter para no caer rendida a tus pies.

Para mí eres muy especial. ¿Y por qué debería creerte?

Esto es diferente.

Tú eres diferente y yo tampoco soy el mismo.

Te juro que nunca he sentido esto por nadie.

(Música emocionante)

Buenos días. Hola.

¿No has desayunado?

Solo he preparado un café.

Me he levantado temprano para ir a por un desayuno especial.

¿Celebramos algo?

No, solo quería darte una sorpresa. Espera un momento.

Es quesada de la Vega de Pas.

¿Sabes que la traen fresca desde Santander?

No. Ya la probaré esta tarde.

¿Vas a poder aguantar? Es tu postre favorito.

Claro, de postre. Para desayunar no me gusta.

Gracias, de todas formas.

Yo me voy a comer un buen trozo.

¿No cenaste ayer?

Sí, pero desde que estoy embarazada tengo hambre a todas horas.

Cuando me acosté todavía no habías llegado.

Volviste tarde, ¿no?

Estuve en comisaría hasta las tantas.

Teníamos una pista sobre un caso, pero fue una falsa alarma.

No me extraña.

No os cunde mucho el trabajo.

¿Por qué dices eso?

Por las meteduras de pata con Quintero. Ha salido un artículo.

¿Por qué escriben una cosa así?

No sé, hablan de Fernando Quintero

como el Pablo Escobar de Distrito Sur.

Según dice aquí, torea a la poli como le da la gana.

Pásame la tablet.

Espera, no quiero que nos desviemos del tema.

¿Qué tema?

Me gustaría saber

si estuviste sola trabajando hasta las tantas.

Estuve con Iker.

Ya.

Y cuando se os chafó el tema volviste a casa sola,

y muy deprimida, ¿no?

Más que deprimida, desanimada.

¿Y por qué no te acompañó Iker?

¿A qué viene este interrogatorio?

Quería comprobar hasta dónde eres capaz de mentirme.

¿Perdona?

Por lo que veo, no te cortas ni un pelo.

¿Qué te pasa conmigo? ¿Tú qué crees?

Alicia, no hagas a los demás

lo que no te gustaría que te hicieran a ti.

¿Qué quieres decir con eso?

Que si estuvieras enamorada de un hombre

no tendría la poca delicadeza de traerlo a casa.

Anoche os oí hablar a Iker y a ti.

No lo sabía.

No sé por qué te extraña, si lo traes, es lo más normal.

Pensaba que estabas dormida. Me acompaño y se fue enseguida.

No te lo quería contar para que no pensaras cosas raras.

¿Daros un beso es una cosa rara?

No solo os oí,

también vi cómo os besabais.

Déjame que te explique... No hace falta.

Lo vi con mis propios ojos.

Si has comprado la quesada para sentirte menos culpable,

te la comes tú sola.

-Hola, ¿me pones un café para llevar, por favor?

-Claro. ¿Quieres algo de comer? -No, gracias.

-Hola, Tina, ¿todo bien? -Sí.

-Anoche te escribí un par de mensajes.

-Los leí, pero estaba muy cansada para contestar.

-Ya.

¿Cansada o enfadada?

-Las dos cosas.

-Sé que te estoy dando mucha caña

con denunciar a tu jefe por acoso, pero solo te quiero ayudar.

-No me puedo permitir quedarme sin trabajo, ya lo sabes.

Y menos ahora,

me van a hacer fija y haré horas extras el fin de semana.

-¿Y todo eso a cambio de qué?

Dudo mucho que el cerdo de tu jefe te haya ofrecido esto de gratis.

¿Ha pasado algo más?

Cuenta conmigo para lo que quieras,

tanto si denuncias como si no, estoy aquí.

-Toma, cariño.

-Espera...

Escúchame, como ese tío te vuelva a tocar,

le das un empujón y vienes corriendo aquí, por favor.

-Madre mía, qué lástima.

Yo la veo cada vez más agobiada.

-Mira, como ese cerdo la vuelva a tocar,

agarro una sartén y lo reviento a sartenazos.

Te lo juro.

-Buenos días, Hijo. -Buenos días.

-¿Por qué estás tan concentrado?

-Estoy escribiendo tu discurso para la Cámara de Comercio,

y me está quedando niquelado.

-No lo dudo,

pero recuerda que no voy para presidente del gobierno.

-Porque no te ha dado por la política, que si no...

-No digas tonterías y deja que le eche un vistazo.

-No está terminado, aún tengo que retocarlo.

-Lo sé, solo quiero leerlo para saber por dónde van los tiros.

-Vale.

-A ver...

"En primer lugar,

quiero agradecer al equipo directivo

la confianza depositada en mí

para ocupar un puesto tan relevante".

-Sáltate el principio, todavía está muy verde,

tengo que retocarlo.

Lee esta parte que para mí es la más importante.

-Vamos allá.

"En esta nueva etapa.

me gustaría que la Cámara de Comercio

se convirtiese en una herramienta útil,

no solo para las grandes empresas,

sino también para las PYMES".

"No podemos olvidar que las pequeñas y medianas empresas

son las que crean el mayor número de puestos de trabajo

en nuestro país".

Si sigues escribiendo discursos así

no solo me puedo presentar a presidente del gobierno,

sino al Parlamento Europeo.

-Ríete, pero si quisieras podrías ser un buen alcalde.

Lo tienes todo: experiencia en gestión,

cercanía con la gente, compromiso con la ciudad...

-Ya sabes que no me gusta mezclarme con esa gentuza de la política.

-Todo se andará. Lee el final, a ver qué te parece.

-Muy bien.

"Por último, quiero tender puentes

con los trabajadores que se dejan la piel

en nuestras empresas, me gustaría pedirles

que no nos vean como enemigos, sino como aliados.

Si empresarios y trabajadores caminamos

juntos y unidos en la misma dirección,

todos saldremos ganando".

-¿No te gusta?

-Sí que me gusta hijo, ¿cómo no me va a gustar?

Me gusta tanto que me he empezado a emocionar.

Supongo que será porque estoy muy sensible últimamente.

-Ya.

Es por lo de Maica, ¿verdad?

-Sí, lo de esa mujer ha sido una decepción bastante grande.

-No me extraña.

Debe ser un palo descubrir que estás enamorado de alguien

a sueldo de tu peor enemigo.

-En fin...

De todas formas, no sé...

Y aunque te parezca una tontería, a veces...

A veces pienso que lo que había entre Maica y yo era...

era bastante auténtico, la verdad.

-¿En qué sentido?

-Pues... No lo sé...

Quizá esté hablando por boca de mi orgullo herido, pero...

A veces creo que Maica se estaba enamorando realmente de mí.

-Eso ya no podemos saberlo.

Lo único positivo que podemos sacar de esa relación es que...

que has abierto la puerta que llevaba mucho tiempo cerrada.

-Y que seguirá cerrada el resto de mi vida.

-No digas eso.

Si te ha pasado una vez, te puede pasar más veces.

No seas pesimista. -No se trata de pesimismo,

se trata de confianza.

Y te aseguro,

que va a ser muy difícil que yo vuelva a confiar

en alguna mujer el resto de mi vida.

Dejemos de hablar de eso, que la herida todavía está abierta.

¿Quieres que te lleve a la oficina? -No.

Quiero retocar el discurso.

Cuando esté listo te lo mando. -Estupendo.

Me parece muy bien.

Antes de irme, Julio, quiero decirte que...

Gracias, hijo, estoy muy contento de que estés aquí,

después de lo que ha pasado con Maica.

-Tú, date el tiempo que necesites para recuperarte.

Anoche hablé con Jairo y hemos decidido remar juntos

para hacerte las cosas más fáciles.

-Vaya...

-Nos hemos dado cuenta de que ya no somos niños.

A partir de ahora, vamos a trabajar codo con codo.

-No sabes lo que me alegra oír eso,

es la mejor noticia que podía recibir hoy.

Me voy. Hasta luego. -Hasta luego.

-Paty, échale un ojo al pisto.

Si no vuelvo en diez minutos lo quitas del fuego.

-¿Adónde vas? -Al banco a por cambio.

-Ya que sales te podías pasar por "El color de la huerta"

a comprar calabacines. ¿No querías hacer zarangollo?

-No, voy a hacer pisto, que tengo unas berenjenas

y así no tengo que ir a comprar.

-¿Y eso? ¿No quieres ver a Jesús?

-No. Ayer estuve en su tienda y no quiero repetir la experiencia.

-¿Qué pasó?

-Me confirmó lo del traspaso,

parece que la cosa no tiene marcha atrás.

-¿Y tú cómo lo llevas? -Mal, Paty.

Me da mucha tristeza que se vaya de repente,

sabiendo que es por culpa mía.

-¿Eso te lo ha dicho él? -No.

Se lo pregunté, pero no quiso reconocerlo.

-¿Y qué excusa te ha dado para irse?

-Que no termina de hacerse a Madrid,

y que como su hijo no va a estudiar medicina...

Que puede preparar las oposiciones de policía en cualquier sitio.

-Pero a ti eso te ha sonado a cuento chino.

-Creo que cuando corté la relación con él

le cayó como un jarro de agua fría.

Yo me quedé hecha polvo de verle la cara que puso.

-¿Por qué no le pides que se quede?

-Para hacer eso tendría que estar segura de que estoy enamorada de él.

-Por el bajón que tienes encima, yo diría que...

que es lo que sientes. -Da igual lo que yo sienta.

Tengo que comportarme como una adulta,

no puedo estar mareándolo así.

Le voy a hacer más daño.

Me voy.

-Ay, Dios mío...

-Buenos días, ¿has visto a la chica de seguridad?

La estoy buscando. -La vi en el pasillo del baño.

-Qué temprano has venido hoy.

-Ayer me dijiste que viniera antes para reponer las estanterías.

-Venga, no disimules...

Te has levantado temprano porque estabas loca por verme

y celebrar tu ascenso.

Creo que no te has enterado de cómo van las cosas por aquí, ¿no?

-Yo quiero hacer mi trabajo lo mejor posible, nada más.

-Creo que me he precipitado

ofreciéndote el contrato fijo y los extras.

No te veo muy por la labor.

-Ahora que sacas el tema,

lo he pensado mejor y prefiero quedarme como estoy.

No quiero echar horas extra. -A ver, a ver, aclárate...

Aclárate, ¿vale?

Ayer me dijiste que necesitabas el dinero.

-Y es la verdad, pero... -Pero ¿qué?

¿Qué?

Tú eres un poco lianta, ¿no?

¿Eh?

Un día vienes, me pones ojitos...

Al día siguiente te abrochas la blusa como una monja...

¿No tienes calor?

Conmigo no te hagas la mosquita muerta.

Me has estado engatusando desde el minuto uno.

Y cuando has conseguido lo que quieres, chao.

-Lo del ascenso fue idea tuya. -No, con palabras no,

pero se te veía muy receptiva, para aceptar el puesto.

¿O no me has estado lanzando señales?

-Yo no te he lanzado señales, pero tú te empeñas en meterme mano.

-Mira...

No sé qué película te has montado en la cabeza,

pero más te vale que no lo cuentes a nadie.

Esto tenemos que solucionarlo. -¿Qué quieres decir?

-Te espero en mi despacho. -¿Para qué?

-Para hablar, mujer, para hablar, no seas suspicaz.

Antes de firmar el contrato

tengo que saber si cumples los requisitos.

Te queda muy bien ese polo. -Yo no voy a ir a tu despacho.

Prefiero firmar el contrato en administración.

-No sé de qué contrato me estás hablando.

Lo que tienes que firmar es tu finiquito.

-¿Cómo?

-Estás despedida.

Obviamente, no has superado tu período de prueba.

-No, pero...

-¡Dios! ¡Maldita sea!

-Papá, ¿has leído el artículo?

-Sí que lo he leído, lo tengo aquí delante.

Un maldito periodista ha escrito un artículo

en la portada de un periódico

tratando de relacionarme con el narcotráfico.

-Es mucha casualidad que salga el mismo día

que vas a ocupar un sillón en la Cámara de Comercio.

¿Conoces al tipo que lo firma? -No lo conozco,

ni sé quién puede ser, pero el problema

es que cita fuentes policiales,

y eso quiere decir que han filtrado mi informe policial

desde la comisaría y se lo han dado al periodista.

-¿No pensarás que ha sido Alicia? -No.

Alicia es incapaz de hacer algo así.

-¿Y de quién sospechas? -¿De quién va a ser?

De Elías Guevara.

Ese tío está obsesionado conmigo desde hace un montón de años,

y haría cualquier cosa con tal de hundirme.

-No nos alarmemos antes de tiempo.

Dice que la policía nunca ha encontrado pruebas contra ti.

-¿Me tomas por tonto, hijo?

Cualquier persona que lea el titular de ese artículo,

esa portada, va a pensar que estoy de mierda hasta el cuello.

-Me extraña que aún no han llamado de la Cámara de Comercio.

-No tardarán en hacerlo.

Ya lo habrán leído todos.

-Se me ocurre redactar una nota de prensa

para desmentir la información. -Me parece bien.

(Teléfono)

-Hablando del rey de Roma,

Arturo, el secretario de la Cámara de Comercio.

Arturo, buenos días.

Dime.

-¿Ha visto el artículo? -¡Sí!

No vengas tú con el mismo cuento.

Lo he leído y estoy muy cabreado.

-¿Quién es el desgraciado que ha sacado esto?

-¡Yo qué sé!

¿Qué te ha dicho Arturo?

-Han convocado una junta directiva extraordinaria.

Tu nombramiento está en el aire.

-Me lo temía.

Esto no se va a quedar así.

Me voy a la comisaría y le voy a cantar las cuarenta

a Elías Guevara y a pedir responsabilidades.

-Eso, diga que sí. -Tranquilos.

Lo último que necesitamos es un escándalo.

-No te preocupes, tu padre sabe ser correcto y educado

cuando tiene que decir estas cosas.

Pero les voy a dejar bien claro que han llegado demasiado lejos,

y que no permitiré que esto quede así.

Si hace falta, pediré responsabilidades

al mismo comisario Bremón.

-Sus vueltas.

Tina...

¿Estás bien?

¿Qué ha pasado?

Cariño...

Como si lo viera...

Sebastián ha intentado hacerte algo, ¿no?

Ay, mi amor, ven...

¿Te apetece tomar algo?

¿No? Pues siéntate, por favor.

Cuéntame, ¿qué ha pasado?

-Ayer...

Sebastián me ofreció mejores condiciones laborales...

-Me los has contado esta mañana.

Como necesito el dinero para ayudar a mis padres, acepté.

Pero dos segundos después intentó meterme mano otra vez.

Aparecieron unas compañeras y pude escabullirme.

-Ese tío es un cerdo...

-Pero esta mañana...

me ha intentado acorralar en las taquillas.

-Yo sabía que trataría de cobrarse ese ascenso.

Tendrías que haberle pegado una patada en sus partes.

-No podía, me temblaba el cuerpo del miedo.

-Ya lo sé, cariño, ya lo sé.

Eso se llama indefensión aprendida.

Le pasa a muchísimas mujeres.

-¿Y eso, qué es?

-Es algo que nos meten en la cabeza desde que pequeñas.

Pero te lo explicarán mejor Espe y Lola.

Ahora sí vas a denunciar, ¿verdad?

-¿Con qué pruebas, Paty?

Él dice que lo que ha pasado es cosa de los dos.

-¡Tendrá morro!

-No voy a dejarte volver al supermercado si él sigue ahí.

-Ya no puedo volver.

Al decirle que no pasaré por el aro, me ha despedido.

-Estoy flipando, pero ¿se puede ser más rastrero,

y más despreciable y cobarde?

Yo no sé de derecho, de leyes, ni nada de eso,

pero esto es acoso sexual.

Y ha hecho un despido improcedente en toda regla.

-Estando en período de prueba, tengo todas las de perder.

-Eso ya lo veremos.

Tus compañeras de trabajo no son tontas,

si han visto algo, testificarán en tu favor.

-No lo creo.

Saben que si lo hacen acabarían en la calle.

Además... Estoy echa un lío, Paty...

Igual, Sebastián lleva razón, y al final, ha sido culpa mía

por acceder a tomar cañas con él.

-Ni se te ocurra decir eso.

No digas eso, el único culpable es él.

Si tú accediste a tomar esa caña, fue una imposición.

Porque eran normas de la casa.

Y aunque te la hubieras tomado porque te daba la gana,

no le da derecho a hacerte nada.

¿Por qué no vamos a comisaría y denunciamos?

-No tengo ninguna prueba que demuestre lo que me ha pasado.

-Para eso está la policía.

Yo he visto a Lola y Espe resolver otros casos como este.

Venga...

-Gracias, Paty, de verdad.

Tendría que haberte hecho caso desde el principio.

-Ahora no te preocupes por eso.

Lo importante es que te has dado cuenta y que vas a actuar.

Voy a decirle a María que te acompaño a comisaría.

-Vale.

Fue un error ir con él a ese concierto

y dejar que me llevara a casa. No tendría que haberlo hecho.

¿Y por qué quedaste con él?

Por un motivo laboral que no te puedo contar.

Perdona, Alicia, pero...

esa excusa no suena muy creíble.

No puedo entrar en detalles, pero tenía que verlo fuera del trabajo

para hacerle unas preguntas.

¿Estás siendo sincera contigo misma?

Sí, creo que sí.

Al menos, siempre lo intento.

Te lo voy a preguntar con toda claridad,

¿qué sientes por Iker?

Es un compañero al que...

tengo que vigilar, pero no hay nada más.

(ASIENTE)

A mí me parece que...

a lo mejor usaste esa excusa laboral

para verlo sin sentirte culpable.

No...

¿No?

Quizá sí, no sé...

Empiezo a estar muy perdida con todo esto.

Sí.

Quizá, estoy empezando a sentir cosas por Iker.

Pero eso no significa que voy a tener una relación con él.

¿Por qué no?

Porque Nerea nos vio besarnos y...

no quiero hacerle daño.

Siempre hemos estado muy unidas, y no quiero perderla.

No tienes por qué perderla.

Ahora puede estar enfadada, pero se le pasará.

Yo no lo tengo tan claro.

Siempre he sido su apoyo, no puedo hacerle eso.

¿Hacerle qué?

Que vivas algo con Iker no significa que le estés haciendo algo a Nerea.

No la subestimes, ella es una mujer fuerte.

Antes sí, pero ahora está muy vulnerable.

Y no quiero decepcionarla igual que su padre.

¿Qué tiene que ver su padre?

Nerea ha vendido la casa familiar para pagar las deudas de su padre.

Mi tío es un desastre y ella siempre le ha salvado.

Ya.

Es muy loable que te preocupes por tu prima.

Pero igual quedaste con Iker porque te apetecía.

Tal vez de manera inconsciente

querías que Nerea os viera juntos.

No, Teresa, de verdad que no.

Igual necesitabas quitarte un peso de encima.

¿A qué te refieres?

Ahora que Nerea sabe que entre Iker y tú hay algo,

quizá puedes empezar una relación con él.

Usted sabe que llevo años soportando una persecución policial

por parte de esta comisaría sin pruebas,

con acusaciones infundadas, solo por rencillas personales.

Pero esta vez han llegado demasiado lejos.

Esto es algo que no estoy dispuesto a soportar,

que hayan filtrado un informe policial sobre mí

a la prensa. Por favor, baje el tono y cálmese.

¿De verdad me está pidiendo que me calme? Lea el titular.

Solo leyendo el titular en la portada de ese periódico,

la opinión pública ya me ha sentenciado.

¿Cree, de verdad, que no tengo motivos para estar indignado?

Supongo que sí. Pero vamos a ver,

¿por qué da por hecho que esa información

salió de esta comisaría?

Porque el periodista cita fuentes policiales.

Eso no tiene nada que ver.

Muchos periodistas lo hacen para ganar credibilidad.

Me va a decir que es una casualidad, que ese periodista

sepa datos que, en teoría, solo usted,

algunos de sus hombres y yo deberíamos saber.

¿Me puede explicar de dónde ha sacado esa información?

Quizá habló con alguno de sus empleados.

Vamos, comisario, no me haga reír, que no soy imbécil.

Mis empleados lo único que saben es que ustedes han estado en mi empresa

para registrarla y en mis oficinas dos o tres veces. Nada más.

Es imposible que tengan acceso a diligencias policiales.

Piense lo que quiera, es libre.

Pero yo le aseguro que ninguno de mis hombres

ha filtrado esa información a la prensa.

¿Y eso puede probarlo? No.

Usted tiene que demostrar que esa filtración salió de aquí.

¿No ha pensado que nosotros no ganamos absolutamente nada

sacando todo esto?

Nos deja en muy mal lugar.

Yo sé de alguien en esta comisaría que eso le da exactamente igual:

Elías Guevara, y estoy seguro de que ha sido él.

Mire, Elías Guevara puede ser muchas cosas,

pero le aseguro que nunca filtraría nada a la prensa,

ni sobre usted ni sobre nadie.

Pues yo creo que sí, fíjese.

Porque me la tiene jurada desde hace años

y haría cualquier cosa con tal de hundirme.

(Puerta)

¡Adelante!

¿Ha ocurrido algo? No, tonterías.

Tonterías de estas que tengo yo para venir porque me aburro.

Alguno de sus hombres ha filtrado un informe policial sobre mí

a la prensa, y han escrito un artículo

donde hablan de la persecución policial que sufro

por parte de esta comisaría desde hace años.

Y no hay que ser muy listo, inspectora,

para saber de dónde ha salido. De ese amigo, compañero suyo

ese que tiene tan protegido y que le gusta tanto darle a la botella.

No vaya por ahí, señor Quintero.

Guevara no haría una cosa así, no es su estilo.

Porque ese hombre no tiene estilo ninguno.

Lo único que tiene ese hombre es una obsesión enfermiza por mí.

Si Elías hubiera querido filtrar algo así,

lo habría hecho mucho antes, ¿no cree?

Durante alguna de las investigaciones

que le hemos hecho, por ejemplo.

Yo que usted revisaría los pasos que ha dado en las últimas semanas.

Y piense quién puede tener algo contra usted

para querer dañarle antes de entrar en la Cámara de Comercio.

Ya lo he hecho, comisario.

Y siempre llego a la misma conclusión.

Ha sido Elías Guevara.

Y si ustedes dos lo tienen tan protegido,

será porque algún beneficio sacan de todo esto.

No se equivoque.

A nosotros no nos interesa filtrar ninguna información

de una investigación a la prensa.

Y en ningún caso se nos ocurriría filtrar

un expediente policial.

Para empezar, porque es muy grave, y está penado,

no solo por el reglamento interno del cuerpo,

sino también por el Código Penal.

Me parece estupendo.

Solo le voy a decir una última cosa antes de irme,

o toma cartas inmediatamente en este asunto,

o lo haré yo.

Sea claro, ¿adónde quiere ir a parar?

¿De verdad quiere saberlo?

No voy a repetir que soy un empresario honrado

que paga religiosamente todos sus impuestos.

Así que, le exijo, comisario, le exijo,

que abra una investigación interna para aclarar todo este asunto,

porque, si no, empezaré a tirar de mis contactos

para llevar todo esto a las más altas esferas.

Si hace falta, a la mesa del mismísimo ministro del Interior.

Que tengan ustedes muy buen día.

No creerás que eso lo ha hecho Elías, ¿no?

No, para nada.

Pero sí creo...

que Quintero tiene algo de razón en todo esto.

Deberíamos abrir una investigación interna

para aclarar si esa información se filtró desde aquí.

Yo pensaba investigarlo,

pero no lo he dicho para no darle la satisfacción.

Bueno. Me pongo a ello.

Señor Quintero, ¿tiene alguna declaración que hacer?

-No tengo ninguna declaración que hacer.

-¿Es cierto lo que dice el periódico? Son acusaciones muy graves.

¿No se va a defender? -No tengo nada que decirles.

Lo que ha escrito ese periodista es completamente falso.

Lo pondré todo en manos de la Justicia. Buenos días.

Vaya, pero si es mi amigo Elías Guevara,

te estaba buscando...

Supongo que estarás contento, ¿no?

Sí, tú, no te hagas el tonto.

Estarás disfrutando tras filtrar ese informe policial

sobre mí a la prensa.

-¿Qué me dices? Yo no he filtrado nada.

Y no es por falta de ganas, pero respeto la ley, no como tú.

Sé que me la tienes jurada desde hace años,

y que te levantas buscando la manera de joderme la vida.

Pero esta vez has ido demasiado lejos.

-Yo tengo claro que eres un criminal, y no voy a dejar de investigarte.

Pero yo no filtro informes policiales a nadie.

-¿Tú crees que yo soy imbécil?

Sé que has sido tú.

-Mira, Quintero, yo te voy a trincar antes o después,

pero lo haré de frente y con todas las de la ley.

-Pues ten cuidado, no sea que cuando vengas a trincarme,

se te corte algún dedito de la mano.

-Guarda la distancia, ¿vale?

¿Qué está pasando? Nada.

Tu compañero, que ha decidido

pasarse otra vez por el arco del triunfo

su profesionalidad. -No le hagas caso.

Dice que yo he filtrado informes policiales.

Ni a Elías ni a nadie nos beneficia una cosa así.

Jamás tiraríamos piedras a nuestro tejado.

Parece mentira que no sepas hasta dónde puede llegar

tu amigo Elías Guevara. A él le da todo igual.

Si filtrar ese informe sobre mí beneficia o no a la policía,

le importa una mierda.

Él dice que no lo ha hecho y yo le creo,

no tengo por qué dudar de su palabra.

Verás, Elías, puedes seguir engañando a todos,

pero a mí no, y te aseguro que esto...

te va a costar caro.

-Oye, yo no he filtrado nada a la prensa.

De verdad. Lo sé, Elías, no te preocupes.

Pero el mosqueo de Quintero está justificado.

¿A qué te refieres?

He leído el artículo y tiene toda la pinta

de que han filtrado los expedientes a la prensa.

¿Dudas de algún compañero? No, necesariamente.

Pueden haberlos filtrado de otra comisaría o de los juzgados.

Yo lo dudo mucho. Si con la tiña que le tengo yo

no hago nada, ¿por qué otro compañero

iba a filtrar nada suyo? No lo sé.

Pero sabemos que el dinero compra muchas voluntades.

¿Te apetece tomar algo, Tina? -Una tila. Estoy muy nerviosa.

-No te preocupes, es normal en estos casos.

Has sido muy valiente dando el paso de denunciarlo.

Ahora podremos activar el protocolo de la UFAM

y comenzar la investigación.

-Me ha costado mucho decidirme,

si no fuera por Paty, creo que no lo habría hecho.

-La verdad es que me he puesto muy pesada, mucho.

Me hierve la sangre solo con pensar

que ese tío pueda salirse con la suya.

-Paty ha hecho muy bien en convencerte.

Ha sufrido una situación degradante que no puede quedar impune.

-Ojalá sirva de algo denunciarlo.

Pero, al final, quedará su palabra contra la mía.

-Tenemos a Paty que podría actuar como testigo de referencia.

¿Tú estarías dispuesta? -Sí, sí, yo declaro.

Pero no sé qué es el testigo de... -Testigo de referencia.

Es una persona que no ha presenciado el delito,

pero la víctima le ha contado lo ocurrido.

-¿Eso sirve de algo?

-Sirve porque es un dato muy importante

para dar verosimilitud al relato de la víctima.

Sin embargo, lo ideal sería

encontrar un testigo presencial.

Pero me temo que Sebastián actuaba cuando estabais solos, ¿verdad?

-Sí.

Aunque anoche, mientras me acorralaba aparecieron unas compañeras.

-¿Sabes si pudieron ver algo? -No lo sé.

Pero no creo que se atrevan a contar nada.

Deben tener miedo de que Sebastián las despida.

-Es probable, pero tenemos que comprobar

si han presenciado alguna situación extraña

contigo o con alguna otra trabajadora.

-¿Estás más tranquila?

Cuando acabes la infusión necesitamos que hagas memoria

y nos cuentes todo lo ocurrido

desde que entraste a trabajar en el supermercado.

-Sabemos que va a suponer un gran esfuerzo para ti.

Pero necesitamos que nos cuentes todos los detalles.

Desde el principio.

-Perdonad, chicas, yo tengo que volver a La Parra.

Cuando salgas, pásate y me cuentas.

-No te preocupes. -Todo va a ir bien.

-Gracias por todo, Paty. -Gracias a vosotras.

Nos vemos.

-Estoy lista.

Nerea, soy yo otra vez. Llámame, necesito hablar contigo.

¿Qué tal estás?

Regular, la verdad. ¿Y eso, por qué?

Son cosas mías... ¿No me lo quieres contar?

Te arrepientes de lo que pasó anoche, ¿verdad?

Pues...

sí, un poco sí, la verdad.

No tendríamos que haber quedado, ni llevarte a casa.

Solo nos dejamos llevar. No hemos matado a nadie.

No, pero le hemos clavado un puñal por la espalda a Nerea.

¿Qué quieres decir?

Nos vio besarnos.

De verdad, lo siento. Pensaba que ya estaría durmiendo.

Aun así, no debería echarnos nada en cara,

hemos sido honestos con ella.

En cualquier caso está cabreada conmigo,

y con razón, la verdad.

Alicia, estas cosas pasan.

Nerea no es la primera que sufre un desengaño amoroso.

¿No te das cuenta, Iker?

No se trata de un desengaño, Nerea siente que...

su amiga la ha traicionado quedando contigo a sus espaldas.

¿Qué quieres que te diga?

Era de esperar que no le gustaría saber lo nuestro.

¿Cómo que lo nuestro?

Creía que estábamos empezando algo...

No, Iker, las cosas entre nosotros no han cambiado.

No soporto la idea de que Nerea lo pase mal por mi culpa.

Así que...

lo que pasó ayer no se va a volver a repetir.

¿No quieres tener nada conmigo por no hacer daño a tu prima?

No solo por ella, también lo hago por mí.

Acabas de decirme que es por... Da igual lo que acabo de decir.

Lo único que quiero que tengas claro es que...

no voy a tener una relación contigo.

¿Y ahora qué pasa?

Que una cosa es lo que dices,

y otra lo que sientes.

Ah, ¿sí?

¿Cómo lo sabes? ¿Estás metido en mi cabeza?

Alicia, ayer lo pasamos muy bien, estuvimos muy a gusto juntos.

Y lo que sentimos el uno por el otro es muy parecido.

Lo siento, Iker.

Menudo careto tiene Alicia, ¿no? ¿Teníais cita anoche?

La tuvimos y todo iba de maravilla,

pero hemos vuelto a la casilla de salida.

No sabes cómo te entiendo.

Pero hay algunos que no hemos salido jamás de esa casilla.

-Muchas gracias por tu colaboración, has sido muy valiente.

Solo queda que nos des los nombres de las chicas que aparecieron

el día que te acosó en las taquillas.

-¿Para qué? Yo no quiero involucrar a nadie.

Además, no creo que den la cara por mí.

-Te aseguro que seremos discretas.

No le preguntaremos por tu caso en concreto.

Solo si han presenciado alguna situación extraña

con algún trabajador del supermercado.

-No diremos que estamos investigando a Sebastián.

-Aun así, yo prefiero no dar ningún nombre.

-Como quieras.

Entonces tendremos que encarrilar la investigación

de otra manera. -Bueno...

Rastreando su trayectoria, seguro que encontramos algo más.

-Espe tiene razón.

La mayoría de acosadores suelen reincidir.

Hace poco vimos un caso muy similar en una empresa de seguros.

-¿Y qué pasó?

-Una chica tuvo un ascenso fulgurante en muy poco tiempo,

y el jefe lo quiso cobrar a su manera y en el despacho.

-No quería denunciar.

Creía que sus compañeros la consideraban una trepa,

que se había liado con el jefe.

-Finalmente fue muy valiente y lo denunció.

¿Y sabes qué?

Muchas otras chicas que fueron acosadas por el mismo hombre,

decidieron hablar.

El primer paso es muy difícil, pero es el más determinante.

-No sé si alguna de mis compañeras le ha pasado lo que a mí.

-Ya lo sabremos. A partir de tu denuncia

podremos comprobar si ha estado acosando a otras mujeres

antes de detenerle.

-Tina, has hecho muy bien en venir.

-Has sido muy valiente al dar este paso.

-Gracias.

-¿Qué hay, papá?

-¿Qué tal, hijo?

¿Hay...

alguna novedad sobre la Cámara de Comercio?

Por la cara que traes, parece que no son buenas noticias.

-La junta directiva ha decidido revocar tu nombramiento.

-Dios... Maldita sea.

Soy víctima de un ataque contra mi honor,

y así me defienden mis compañeros...

-Ya sabes cómo son estas cosas.

El linchamiento mediático tiene más peso

que cualquier juicio medianamente serio.

-Lo sé, lo sé...

-Hola. Don Fernando,

acabo de hablar con Hurtado de Algeciras,

y está un poquito nervioso.

-¿Qué le pasa? -Pues que ha leído el artículo,

y está acojonado por la mercancía de mañana.

Pregunta si no es mejor suspender la ruta.

-No vamos a suspender nada ni vamos a interrumpir la ruta.

Si hiciésemos eso solo conseguiríamos levantar más sospechas.

-Pero si tenemos mala suerte y...

por lo que sea, lo pillan, se va a comer un marrón.

Me ha dicho que tienes dos niñas... -Jairo, Jairo, basta ya.

Te he dicho que no vamos a interrumpir

ni a suspender la ruta, ¿te queda claro?

-¿No será un poco arriesgado? -No lo creo.

Lo que ha dicho ese periodista no es nuevo.

Ningún juez va a dar orden de registro

contra la empresa o los camiones.

No hay base, no tienen fundamento.

Lo mejor es mantener la calma y actuar con total normalidad.

¿Sí? -Sí, sí.

Tiene usted toda la razón.

Pero ya conoce a Hurtado, se pone muy estresado.

Como salga a la carretera en el estado que está hoy,

es capaz de estrellar el camión.

O que le pare la Guardia Civil por lo que sea y liarla.

-Jairo tiene razón, papá.

Podríamos hacer una excepción con esa ruta.

-Está bien. Vamos a hacer una cosa.

No interrumpiremos la ruta, pero Hurtado no conducirá ese camión.

Pregunta a Selu si está disponible, para que lo coja él.

-Perfecto. Ahora mismo.

-¿Sabes, hijo?

Estoy empezando a pensar que...

quien haya filtrado ese informe policial a la prensa,

no solo me quiere fuera de la Cámara de Comercio...

-¿Qué estás pensando?

-Pues no lo sé...

Quizá no lo ha hecho Elías Guevara, sino...

otra persona.

-Muchas gracias. Buenas noches.

-¿Has hablado con alguna empleada del súper?

-Sí, con varias, pero todas dicen

que no han visto nada y que allí todo es normal.

-Tendrán miedo que puede pasarles lo mismo que a Tina.

-Eso creo yo. Me han despachado con evasivas.

Quizá, si hablamos con ellas cara a cara,

se abrirían un poco más.

Pero no podemos ir al supermercado

para que el encargado no sospeche que lo investigamos.

Es muy pronto para eso.

Necesitamos más información sobre él.

-Ya hemos visto que no tiene antecedentes.

Tengo un informe de su vida laboral

para poder hablar con todas las mujeres de su entorno profesional.

Ha trabajado en muchos sitios.

Sobre todo, relacionados con el sector de la alimentación.

-Tirar de ese hilo será como buscar una aguja en un pajar.

Necesitamos más datos para acotar la investigación.

-Buenas noches.

-Buenas noches. ¿En qué puedo ayudarle?

-Me gustaría hablar con el agente responsable

de la investigación del supermercado en calle Álamo.

-No podemos decirle si hay abierta una investigación

acerca de ese establecimiento. -¿Quién es usted?

-Soy Sebastián Castro.

El encargado del establecimiento.

-Oí a una de mis empleadas hablar con uno de sus agentes,

y como es natural, me gustaría saber qué están investigando.

Vengo a ofrecerme por si necesitan ayuda.

-Agradecemos su predisposición.

-Es el deber de cualquier ciudadano de bien.

-Acompáñeme, me gustaría hacerle algunas preguntas.

-¿Sobre qué?

-Tenemos indicios de un presunto delito de acoso

en el establecimiento donde usted es encargado.

-¿Me podrían dar el nombre de la persona que me ha denunciado?

-Nadie ha dicho que sea usted el denunciado.

-Veo que la policía se pone de parte de cualquier empleada despedida

por no superar su período de prueba.

-Lo siento, pero no compartimos información

de los denunciantes ni las denuncias. -Esto es increíble.

¿Se van a quedar con la versión de Tina?

¿Eh?

¿Una tipa resentida por un despido?

-Le rogamos que colabore y responda a algunas preguntas.

-No estoy obligado a contestar a ninguna de sus preguntas.

-Tiene razón, no está obligado.

Pero le conviene colaborar para esclarecer los hechos cuanto antes.

-Usted ha dicho que colaborar con las fuerzas de seguridad

es un deber de todo ciudadano de bien.

-Ya se lo he dicho.

Despedí a una empleada por incompetente,

y ella quiere vengarse lanzando calumnias contra mí.

No tengo nada más que decir, señoritas.

Buenas noches.

-Madre mía...

Si no es culpable se ha esforzado mucho en parecerlo.

-Tendremos que mantener su presunción de inocencia,

pero su relato es muy distinto al de la víctima.

No hay color. El de la víctima es mucho más creíble.

Gutiérrez, no me digas tonterías, sabes que llevamos muchos años

ofreciéndote un servicio impecable, con tarifas muy ajustadas,

no puedes hacerle caso a toda esa basura.

Mira, vamos a hacer una cosa.

Tómate 24 horas para pensarlo con calma.

Mañana te vuelvo a llamar y charlamos otra vez.

¿Sí?

Estupendo, amigo, te lo agradezco. Hasta luego.

-Muy bien, don Fernando. Ese no nos deja.

¿Ha visto qué fácil?

Usted puede conseguir que los clientes no se vayan.

-Sí, pero no sé qué puede pasar, esto no ha hecho más que empezar.

-Ese artículo ha dañado la imagen de la empresa.

Debemos prepararnos para lo que nos viene.

-Pues sí, mañana llamaréis a todos nuestros clientes más importantes.

Haremos todo lo posible para que se queden.

¿De acuerdo? -De acuerdo.

(Teléfono)

Dime, Sebas.

¡Vaya, por Dios! Está bien.

Acompáñalo aquí arriba.

-¿Ocurre algo? -Bueno, ahora lo verás.

Por hoy ya hemos trabajado bastante, mañana tenemos un día duro.

-¿No quieres que te espere? -No es necesario.

Julio, llévate a Jairo y os tomáis una copa por ahí.

-Vaya, qué empleados más disciplinados tiene...

Así da gusto ser jefe, ¿cierto?

-¿No se cansa, Somoza?

¿No tiene otra cosa que hacer que venir a decirme tonterías

que no me hacen ninguna gracia?

¿Qué demonios quiere esta ve?

-¿No sabe a qué he venido? -No, no lo sé.

Sorpréndame.

-Está pendiendo facultades, Quintero.

Yo le hacía un enemigo más inteligente.

-Sepa usted que yo no quiero ser su enemigo,

es usted quien se empeña.

Yo soy un hombre de negocios que no encuentra puntos en común

ni intereses, ni con usted ni con su empresa.

-Cuando las cartas están echadas, la partida no se termina

hasta que uno de los dos gane.

-¿No ve que yo no quiero jugar a su juego?

Yo juego mi propia partida, y a esa, usted no está invitado.

-La verdad es que yo no vine aquí a discutir.

Vine a regodearme al verle la cara

cuando le diga que yo filtré su expediente a la prensa.

-Somoza, usted no es más que un maldito desgraciado.

Si lo que quiere es hacer una declaración formal de guerra,

ya me doy por enterado.

Se acabó la educación, la corrección y los buenos modales,

así que, ¡largo de aquí!

-Usted no está entendiendo, ¿no?

Usted me va a vender toda su empresa, Quintero.

Ríase...

Ríase todo lo que quiera.

Pero no solo me la va a vender,

sino que me la va vender por un módico precio

porque todos sus clientes están huyendo como de la peste.

-Sí, hombre, también me voy a bajar los pantalones...

¿Dónde hay que firmar?

¿Usted no se cansa nunca

de que estemos siempre dentro del mismo bucle?

-Fíjese que ese es un bucle a punto de romperse.

Amárrese bien esos pantalones para que no se le caigan.

-Mire, le voy a dar un consejo.

No sé si jugará usted al golf,

pero debería hacerlo porque relaja bastante.

Y ahora, lo mejor que puede hacer es salir de mi despacho

y de mi empresa. No quiero que entre nunca más.

-Mire, Quintero...

Esta va a ser mi última advertencia:

tiene 24 horas para ponerle un precio a su negocio.

No tengo nada más que decirle.

Nerea...

Hola...

Nerea...

¿Qué tal, cómo estás?

¿De qué son estas cajas?

No te hagas la tonta, está claro que me voy de casa.

Pero ¿por qué?

No voy a ser testigo de tu luna de miel con Iker.

Creo que estás sacando conclusiones precipitadas.

Seguro que sí. Llegáis a casa y os liais,

pero igual soy yo la loca que tiene visiones.

Lo que viste no significa que Iker y yo estemos saliendo.

Hace justo una semana, tuve que vender la casa de mi madre

para pagar las deudas de mi padre,

y te dije que eras la única persona en quien confiaba.

¿Puedes entender cómo me siento ahora mismo?

Claro que sí, estoy aquí para todo lo que necesites.

Curiosa manera de hacerlo, liándote con Iker a mis espaldas.

Por favor...

Déjame que te explique las cosas bien.

Prefiero hacer lo que recomiendo a mis clientes:

no hablar en caliente.

Porque si lo hago diría cosas que no te gustaría oír.

Por eso mismo no puedes hacer tus maletas y marcharte así.

¿Es mejor quedarme y seguir escuchando mentiras?

Seguro que eso lo arregla todo y me consuela mogollón.

Seguramente no querrás creerme,

pero la única razón por la que salí con Iker fue por trabajo.

Es el colmo...

¿Eres capaz de inventarte cualquier milonga para negar la evidencia?

Estás liada con Iker. No me estoy inventando nada.

No puedo entrar en detalles, es un asunto oficial.

No me lo creo, lo estás diciendo para salir del paso.

Además, ¿qué más da?

La razón por la que quedaras con él.

Lo grave es que eres tú la mujer de quien está enamorado.

Yo no puedo controlar los sentimientos de Iker.

Por supuesto que no.

Pero eres culpable de no ser honesta conmigo.

Yo te di la oportunidad de decirlo, te lo pregunte directamente.

Y tú sabías desde el minuto uno que eras la elegida.

Y creo que él a ti también te gusta.

Yo jamás le he dado pie a nada. No me lo creo.

No quiero más mentiras. Voy a terminar mi maleta

para marcharme mañana a primera hora.

-Bueno, ¿qué pasa?

-Pasa que acabamos de perder el tercer cliente en tres días.

Domingo Parejo, un importante ceramista de Murcia

con quien trabajábamos desde el principio.

-Ya ves tú...

-Sus mercancías escondían otras mercancías.

Y la rutas para llevar esa mercancía a su fábrica de Murcia

eran la tapadera perfecta para otras rutas

mucho más rentables. Eso es lo que pasa.

-Su empresa está agonizando.

Y después del escándalo publicitario le han abandonado los clientes,

los trabajadores y los distribuidores.

Les ha faltado tiempo para darle la espalda.

-Le hemos dado una buena faena al galleguito ese.

-Me has estado mintiendo durante semanas.

¿Y qué pretendías que te dijera?

Ni yo sabía lo que me estaba pasando.

Pues habérmelo contado.

Después de encontraros besándoos tuviste la sangre fría

de mirarme a la cara y mentirme.

Y eso es solo lo que he visto. ¿Qué más hay, Alicia?

¿No ves que ya no puedo confiar en ti?

-A partir de ahora, no podré protegeros las 24 horas.

-No se preocupe, don Fernando, quien debe preocuparse es Somoza.

Nosotros somos un gran equipo,

y el partido dura hasta que pita el árbitro.

-Nerea, Alicia está embarazada. Es importante para el bebé

que Alicia no esté nerviosa ni estresada,

ni nada de esas cosas.

-Lo que faltaba... -¿Cómo dices?

-Es el colmo que Alicia sea la víctima en todo esto.

¿No has pensado que, quizá,

sea tu hija quien hace daño a los demás, y no al revés?

-Os conozco bien a las dos, y nunca os haríais daño a propósito.

-¿Problemas con tu sobrina? -No es eso.

Nerea acaba de decirme que Alicia

ha empezado una nueva relación.

-Como persona eres libre de hacer lo que quieras,

y yo deseo tu felicidad por encima de todo.

Pero como policía, debiste advertirme que tu juicio estaba comprometido

cuando te pedí que lo vigilaras. Iker es mi compañero.

Lo he salvado muchas veces,

es normal que exista cierta complicidad entre nosotros.

¿Solo eso? Solo eso.

No permitiré que una calientabraguetas despechada

arruine todo lo que he conseguido.

-Yo sé lo que pasó y es todo verdad. -Es tu verdad contra la mía.

No vas a conseguir nada.

¿Quién va contratar a una tipa que va inventando falsas acusaciones?

-Yo no me he inventado nada. El único que miente eres tú.

A ver qué dices delante del juez.

-Hemos tanteado el entorno del tipo y la denuncia tiene base.

¿Sabéis si ha habido algún otro caso en la misma empresa?

Aún no, pero se respira miedo en ese supermercado.

Algo hay, pero ninguna de las chicas quiere denunciar

para no perder el empleo.

-¿Me estás haciendo una oferta para readmitirme?

-He hecho un par de gestiones

y podrías trabajar en otro supermercado de la cadena.

Le he dado buenas referencias tuyas a la otra encargada.

-Creo que lo hemos subestimado, este tío es bastante listo.

-Creo que estoy teniendo una idea...

Yo me he fijado en las colaboradoras de Sebastián

que aparecen en sus redes y en sus fotos.

Pero ¿qué hay de las otras? -Sus exempleadas.

Mujeres a las que apartó amenazándolas o chantajeándolas.

-Oye, ¿esa es Tina?

-Muchas gracias. Iré allí, entonces.

-Tina.

¿Qué estás haciendo aquí?

-Vine a hacer una consulta, pero ya está resuelta.

-¿Ha pasado algo con Sebastián?

-No, ¿por qué dices eso?

  • Capítulo 263

Servir y proteger - Capítulo 263

17 may 2018

Alicia descubre que Nerea le vio besarse con Iker. Tras ser acosada de nuevo por Sebastián, Tina, con la ayuda de Paty, decide poner una denuncia. Aparecen noticias vinculando a Quintero con el narcotráfico. El empresario sospecha que Somoza está detrás de estos rumores.

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