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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 251 - ver ahora
Transcripción completa

Si estás con otra persona, podías haberme parado

antes de hacer el ridículo.

No estoy con esa otra persona, simplemente, no puedo dejar...

de pensar en... En alguien que no soy yo.

¿Sabes qué es lo que más me duele?

Que no tiene nada con esa tía.

Por si no lo sabes, estoy embarazada y pronto tendré un hijo.

Ser madre no es incompatible con enamorarse.

Contéstame, por favor, ¿sientes algo por mí?

No.

¿Qué está pasando, hija? ¿Dónde estás?

(LLORA) "Eres el único que puede ayudarme, por favor..."

Ya, hija, ¿dónde estás? Necesito saber dónde estás.

Isa, Isa, ¿me oyes?

¿Isa?

¿La conoces? Se llama Isabel Fernández.

Sí, puede ser.

Elías, quiero que te pegues a ese Ricky

y que le investigues a fondo. Yo sé que oculta algo,

y, quizá, en ese algo esté la clave de la desaparición de la chica.

¡Que hables, joder!

Me dijeron que iba mucho con un tal Cobra.

Es un traficante. Yo pregunté por él para saber de Isa.

Nadie sabía nada, es como un fantasma ese tío.

¿La discoteca Magenta no está en Distrito 2?

Igual, podíamos hablar con ellos. No, prefiero

seguir llevando la investigación personalmente.

Solo tienes que localizarla y decirme dónde está.

Del resto nos encargamos nosotros.

Prometo que lo ayudaré.

-Me comunican que ha muerto un paciente.

¿Alguien conocido? No, que va.

No era un paciente mío, era de la doctora de la Torre.

Voy a recibir una notificación.

No te adelantes a los acontecimientos,

espérate a la autopsia. Ya veremos.

Yo empecé a montar mi empresa cuando era muy joven.

Como pude, conseguí tres viejas camionetas

que estaban para el desguace y las arreglé con mis propias manos,

pero me quedé sin un duro.

Así que necesitaba hacer dinero rápido.

Cometí un error y terminé en la cárcel.

-¿Puedo preguntarte cuál fue tu delito?

-Contra la salud pública.

Tráfico de drogas.

-¿Sabes lo que te digo? Que ella se lo pierde.

-Quiero saber si aún sigues interesado en mí,

tras mi reacción de esta mañana.

-Verás, yo quiero que sepas

que soy el más firme defensor de las segundas oportunidades,

sobre todo, si es contigo.

-No me hagas esto, por favor.

Si se pone de mala leche, lo pagará con el resto.

-¿Me quieres dejar en paz de una vez?

-Es un trabajo fino, solo lo puedes hacer tú.

-¿Tú conoces a ese tipo de algo?

-No mucho, ha empezado a venir por aquí esta semana.

Creo que es un inversor. ¿Por?

-El caso es que me suena de algo, pero no logro recordar de qué.

(LEE) "Rodrigo Jiménez, alias Goliat".

Era de la banda de Antonio Asensio,

alias el Toño.

Y aquí está el famoso Chispas.

¿Quién eres, Chispas? ¿Por qué no tienes nombre?

-Mira, ¿ves estas manos?

Estas manos saben de la huerta y del campo.

No tengo ni idea de hacer butrones.

-Ándate con ojo con quién te juntas, ¿vale?

Te juro que como María pierda

una sola noche de sueño por este asunto,

antes que con la Justicia, te las vas a ver conmigo.

¿Vale, Chispas?

(Música emocionante)

Ay, cariño, lo siento, no te quería despertar.

¿Desde qué hora llevas aquí?

No sé qué hora era.

Me levanté para hacerme una infusión porque estaba agobiado,

me debí quedar traspuesto en el sofá.

No te quitas de la cabeza el paciente fallecido, ¿eh?

No.

Ni la llamada de su mujer.

Me levanté para revisar el manual de procedimiento sanitario

del centro de salud. ¿De madrugada?

¿Qué quieres? No paraba de dar vueltas en la cama,

pensando en si me había saltado algún paso.

Por más que lo repases no vas a encontrar nada.

Hiciste lo que debía, no le des más vueltas.

Pude haber interpretado algún síntoma,

algo que me indicara que tenía un problema cardiaco.

¿Y no crees que sin tener autopsia

es demasiado precipitado llegar a esa conclusión?

Cuando sepas a ciencia cierta que murió de infarto,

sabrás si llegó con esos síntomas.

Lo sé, pero no puedo evitar

estar pensando en las amenazas de su mujer.

Y de sus posibles consecuencias.

¿Por qué no te vas a descansar un rato?

Tus pacientes te lo agradecerán. Tienes media horita.

Yo preparo el desayuno y te llamo cuando esté listo.

No puedo.

Lo que no puedes es ir a trabajar sin dormir.

A media mañana estarás que te caes. No seas cabezota, y hazme caso.

Venga...

¿Y si me demanda? Tendré que ir a juicio.

Conozco algunos casos, y los tiempos no son rápidos.

Me puedo pasar una temporada sin ejercer.

No te adelantes a los acontecimientos.

Lo único que tienes es la amenaza telefónica de esa mujer.

¿Quién te dice a ti que esa llamada de la viuda

no se ha producido por el dolor de la pérdida?

Consiguió mi teléfono.

Tenías que ver con qué odio me hablaba.

Si está enfrente de mí, no sé qué hubiera pasado.

Mira, te lo digo por experiencia,

en los casos en los que interviene la rabia,

la gente se comporta de manera completamente inesperada.

Sobre todo, en el reconocimiento de criminales.

No creo que sea comparable, yo no soy un criminal.

Al menos, de momento.

Ya lo sé. Lo que te quiero decir es que...

hay gente que llega a comisaría

y viene muy alterada, pero cuando detrás de la pecera

ven al culpable, se vienen abajo. Y, al contrario,

hay gente que viene asustada, y cuando lo ven,

se crecen, incluso se llegan a poner violentos.

No sé si esa mujer lo va a hacer o no,

lo que sí sé es que me tiene totalmente bloqueado,

no paro de darle vueltas. Ya sé que es difícil.

Pero trata de pensar con objetividad.

Por ahora no tienes nada.

Todavía no se ha producido la demanda.

¿De acuerdo? Solo es una posibilidad.

Prefiero estar preparado para lo que pueda venir.

Ya, lo entiendo. Pero es una amenaza de...

de una mujer devastada por la pérdida.

No tienen ni abogados, ni demanda, ni siquiera tenemos autopsia.

Igual tienes razón.

Voy a descansar un poquito. Claro que sí, venga.

(Teléfono)

Doctor Cifuentes, ¿qué tal?

Sí, sí.

Perfecto. Voy ahora para allá. No se preocupe.

¿Puede adelantarme el motivo?

Ya.

No se preocupe, lo entiendo.

Ahora nos vemos.

¿Quién te reclama con tanta prisa?

Era el director del centro de salud.

Me ha citado para una reunión con Consejo Ético.

Han derivado mis primeras citas al doctor Marín.

¿Y no te han adelantado qué quieren?

¿Tú qué crees?

Nada bueno.

-¿Estás enfadada por lo de ayer?

No sé cómo se me ocurrió preguntarte lo de Iker así.

Aunque si te gustara, tampoco pasaría nada.

¿Ya vas a empezar otra vez?

Ay...

Es que no quiero que haya malos rollos.

Y no los hay, en serio.

No estoy enfadada, me sorprendió la pregunta.

No sé, como te noto tan seria...

Porque se me hace cuesta arriba saber

que voy a trabajar sin salir de comisaría.

Sé que es lo que tengo que hacer, pero...

me resulta complicado.

No se me da bien estar encerrada entre cuatro paredes.

Ya te entiendo.

Entonces, a Iker le han puesto otra pareja.

Sí, la tía más guapa de toda la comisaría.

¿No puedes estar dos minutos sin hablar de él?

Vale, ya me callo.

No sabes lo que daría yo por doblar turnos con él.

¿Tanto te gusta? Ay...

Por más que intento pasar de él, no puedo.

Y mira que me ha hecho sentir mal.

Ayer le dije, totalmente convencida,

que no quería saber nada, ni como amigos.

Pero ¿a quién quiero engañar? No puedo dejar de pensar en él.

Creo que estoy enamorada hasta las trancas.

A lo mejor sientes eso porque se te está resistiendo,

y, quizá, solo sea un capricho.

Desgraciadamente, no es un capricho.

Si fuera detrás de ti, como esos chicos de la universidad,

pasarías de él. Que no, que es distinto.

Iker tiene ese punto de misterio.

Y tanta seguridad en sí mismo...

Por no hablar del físico, que se te va la olla.

Ya está, lo pillo, te gusta un montón.

Nunca he estado así por alguien.

Y que pase de mí es muy duro, sé...

que si me diera solo una oportunidad,

sería capaz de hacerle olvidar a la chica esa

de la que está enamorado.

Pues...

es posible, Nerea, pero el amor es cosa de dos.

A veces, aunque nos empeñemos, no sirve de nada.

Ahora solo consigues pasarlo fatal

porque Iker no está en el mismo punto que tú,

y sufrir innecesariamente. Ahí fuera hay miles de tíos

deseando caer rendidos a tus pies. Ya, pero yo quiero a Iker.

Precisamente por eso, voy a seguir intentándolo.

A veces, hay que luchar por amor.

Mira tu padre y Montse. Eso es distinto.

¿Por qué? Tu padre me contó que Montse lo rechazó.

Y él apostó por la relación, teniendo todo en contra.

Si tu padre no fuera tan valiente, hoy no serían una pareja feliz.

Yo lo único que quiero evitar es que sufras.

(Timbre)

¿Qué hacéis aquí tan pronto?

Hola.

-Hola, hija. -Hola.

-Hola.

-Pues, verás, que...

Ayer fui a graduarme la gafas

y pasamos por delante de una tienda premamá,

y no nos pudimos resistir y bueno...

pues te hemos traído esto.

Papá, no tienes que buscar excusas para venir a verme.

Ya sabes que él no tiene suficiente con el alta médica.

Ha tenido que venir a verte para darte el alta paternal.

-Mira que sois... Fue idea tuya.

Se acordó que dijiste que la ropa premamá

te horroriza y te ha traído esto que es más de tu estilo.

-Sí, eso es verdad.

Había ropa monísima en esa tienda.

Tienes el ticket regalo en la bolsa por si quieres cambiarlo.

Muchas gracias. No parece ropa de embarazada.

Aún tardaré en ponérmelo un par de semanas.

Todavía uso mi ropa. Pero por poco tiempo.

Tu padre ha traído un cargamento pesado.

-Cruasanes, napolitanas, pasteles...

Eres un exagerado, acabamos de desayunar.

¿Tan pronto? -Yo quería ir antes al bufete,

que hoy llega mi padre, y pensaba adelantar trabajo.

Me voy ya. -Es verdad, había olvidado

que llegaba hoy Adolfo. Nos vemos ahora en el bufete.

-Pero llévate lo que sobre, que a media mañana

me como hasta las piedras.

-De todas maneras, el punto da mucho de sí.

No te preocupes.

Dame esto, anda.

Buenos días.

Huele a café recién hecho.

¿Ha sobrado un poco?

Creo que voy a necesitar, vamos... Uno solo para sobrellevar el día.

-Seguro que algo queda. ¿Qué pasa, no has dormido bien?

-No, que ayer me quedé hasta tarde viendo pelis.

-Luego dices que te mueres de sueño. -No, yo no quería.

Estaba tenso cuando me fui a la cama,

y me puse una, y luego otra, y otra, y otra...

-Menudo atracón. No me extraña que no hayas dormido bien.

Igual te compensa poner una cafetera para ti solo.

-Me tomo esto que ha sobrado y me voy rápido,

que tengo que hacer gestiones.

-¿Qué, te cuadra?

-Esto es un rollo, no sé cómo me tocó a mí este marrón.

Nos tendríamos que turnar.

No es justo que me toque a mí hacer las cuentas del piso.

-Yo te ayudaría, pero me tengo que ir,

tengo muchísima prisa, pero tú me dices lo que es

y yo te hago una transferencia. Hasta luego.

-A mí no me mires, que estas cosas se me dan fatal.

Y yo confío plenamente en tu habilidad para resolverlas.

-Igual que el otro listo. Aquí la única tonta soy yo.

Oye, el mes que viene, o me hacéis mucho la pelota

o yo paso de hacer de contable gratis.

¡Oh! -¿Qué?

-¿Más de 200 euros en la factura de internet?

-¿Cómo?

Tiene que ser un error. -No, no, mira...

Voy a mirar la factura del mes anterior.

150 euros más que el mes pasado, pero ¿cómo puede ser?

-A ver, déjame ver.

Aquí lo tienes: "Factura de cine 34 películas,

alquiladas a 4,95 más IVA".

Aquí tienes el descuadre.

-Qué barbaridad. ¿Tú has alquilado alguna película?

-Yo no.

-Yo un par de ellas cuando estuve mala.

-Ha tenido que ser cosa de Fede,

aunque es una barbaridad para él.

A lo mejor he alquilado yo alguna sin darme cuenta.

Mira a ver los títulos.

¿Tú te acuerdas de los títulos que has visto?

-Yo sí, de las dos.

Una que me quedé con ganas de ver en el cine,

y otra, una de Hugh Grant que...

que ya había visto, pero me apetecía verla otra vez.

-Sí, me acuerdo perfectamente, yo venía de trabajar y vi al final.

-¡Ah! -¿Qué?

¿Qué he dicho? -No, no, no...

No es por lo que has dicho, es por lo que estoy viendo.

Escucha: "Caperucita feroz y el lobo".

"Sex runner".

"Lo que el sexo se llevó", "Piratas del fornique".

-Ahí tienes cómo libera la tensión el niño.

Pero ¿qué me estás contando? 30 películas porno en un mes...

-Esto hay que hablarlo con él.

-Pero ¿quién se lo dice, tú?

-No lo sé, pero esto hay que abordarlo como sea.

Esto no puede quedar así.

-Luego lo pensamos, que ahora tenemos que irnos.

"Piratas del fornique"... Los títulos...

no tienen desperdicio ninguno.

Ricky, esto no es una excusa. Te puse en la calle a cambio

de que me dieras alguna novedad sobre Isa o el Cobra.

"Solo han pasado 24 horas, ¿qué quiere que haga?

¿Pregunto a la gente a saco?" Lo que quiero son resultados,

se nos acaba el tiempo para encontrarla.

"Le juro que estoy haciendo todo lo que puedo".

Te doy 24 horas, ni un minuto más. Si en ese tiempo no consigues nada,

te vuelvo a meter en el calabozo.

Y, esta vez, no te irás de rositas. "No tiene que amenazarme más.

Esto lo estoy haciendo por Isa, yo también quiero encontrarla".

24 horas.

¡Adelante!

¿Emilio?

¡Castillo!

(AMBOS) ¡Eh...!

Que las peleas nunca han sido lo tuyo...

Pero veo que sigues en forma.

Y tú sigues tan capullo como siempre.

Siéntate.

¿Vienes por trabajo o a recordar viejos tiempos de la academia

cuando te quitaba las novias? No, no, no...

Veo que eres un hombre muy ocupado, no podría venir a molestarte.

Echaba de menos esos ojitos azules...

No cambias, ¿eh?

He venido por un caso, por una persona, más bien.

Ricky, el camarero de la discoteca Magenta.

¿Qué quieres saber?

Me enteré de que ha estado por aquí y me ha extrañado.

Yo llevo el tema de estupefacientes en mi comisaría,

y me ha sorprendido que lo detuvierais.

Sí, hemos tenido un problema de intoxicación por pastillas y...

el nombre de Ricky salió a relucir.

Pero esa discoteca no pertenece a vuestro distrito.

Ya, pero la persona intoxicada era del barrio, y tirando del hilo,

salió la discoteca Magenta.

Entiendo. Pero el Ricky poco os contaría.

Ese no es camello ni es nada. Ya, ya me di cuenta.

Por eso lo soltamos enseguida. Si me hubieras llamado,

te habrías ahorrado el trámite.

En Distrito 2 tenemos un ficha completita.

Bueno es saberlo. La próxima vez que tenga un caso parecido,

ya sé a quién recurrir.

Bueno, Emilio, me marcho.

A ver si te pasas un día por mi comisaría.

Cuenta con ello.

Yo hasta entonces solo había estado con chicos.

-No. -Sí, pero en segundo de carrera,

hice un trabajo para psicología fisiológica,

y me junté con una compañera para investigar

sobre la neurobiología en la conducta sexual.

Y empezó siendo una investigación,

y terminamos descubriendo cosas muy interesantes.

-¿Y la nota? -En el trabajo, matrícula de honor.

Y Clara no estuvo mal.

¿Y tú qué? ¿Cómo fue? ¿Lo sabes desde siempre?

-Pues... sí y no.

Yo siempre me sentía atraída por las niñas de la escuela,

pero en Colombia no había nadie con quien hablar sobre este tema.

Lo más cercano a una charla sobre sexualidad

era la clase de biología donde el padre Damián

nos explicaba el aparato reproductor.

¿Te imaginas hablando con un sacerdote sobre mis dudas?

Y con mis padres tampoco, no.

De hecho, no fue hasta que llegué a España

que asumí lo que sentía, pero tampoco fue fácil.

Sudaca y lesbiana... -Me lo puedo imaginar.

Afortunadamente, la sociedad va reconociendo

que hay vida más allá de la pareja heterosexual.

Aunque hay gente que lo sigue viendo como una desviación.

-Colombia no es un país especialmente conservador en ese aspecto.

Yo creo que somos de los países de Latinoamérica

más avanzados en la legislación de apoyo a los homosexuales.

Pero yo no conocía a nadie como yo, me sentía un bicho raro.

-Pues nunca he estado por tu tierra.

-La próxima vez que vaya, puedes venir conmigo.

Te llevaría al Parque Nacional del Tayrona.

Sus playas son de las más bonitas de Colombia.

¿Te vendrías? -¿Y quién dice que no?

-Sí que has tenido que salir pronto para llegar a estas horas...

Trae, que te ayudo. -No, que no pesa nada.

-¿Qué tal por el pueblo? -Pues vengo muerta.

No te imaginas el papeleo que requiere lo de la herencia.

Y eso que estábamos todos de acuerdo.

Tenía muchas ganas de llegar.

Yo que nunca he echado de menos la cama ni la almohada,

pues ahora sí.

Lo mala que es la edad... -Eres exageradísima.

-Lo que yo te diga.

Subo a cambiarme y bajo a echarte una mano.

-No, tú tranquila.

Aquí ya ha pasado todo lo gordo. Sube, descansa

y bajas para las comidas. -No, que si me echo ahora,

no me levanto en todo el día.

Bastante favor me has hecho encargándote de este berenjenal.

¿Alguna novedad por aquí?

-No, ha estado todo bastante tranquilo por aquí.

¿Y a ti el aire de Murcia qué tal te ha venido?

¿Te has aclarado algo?

-Pues no. Y eso que dicen que con la distancia

se ve todo más claro. Yo vengo igual o con más dudas.

-Qué raro...

Súbete, descansa y cuando estemos haciendo las comidas,

nos hacemos una buena charla.

-Te lo agradezco, pero prefiero no darle más vueltas al tema,

lo que necesito es trabajar y dejarme de tonterías.

-Pero está todo controlado. -Que sí, Paty.

Gracias, bonita. -De nada.

Buenos días, Emilio.

Buenos días.

Me acabo de encontrar con el inspector Castillo,

¿ha venido a verte? Sí.

Yo no lo conozco, la verdad, solo de oídas.

Estuvimos juntos en la academia, es de mi quinta.

¿Y era un tema de trabajo o era personal?

Ha venido a preguntarme por Ricky.

Al parecer, alguno de sus confites vio algo,

bien cuando registramos su casa o cuando lo trajimos aquí.

¿Y qué le has contado?

Si lo tenían controlado allí, no le habrá hecho gracia

la intromisión.

Me he inventado una excusa. Comisario...

Esto es un asunto personal y no quiero que salga de aquí.

Así que prefiero seguir investigando solo.

¿Qué, algo que objetar? No, no, no.

Pero...

me da la impresión de que el inspector Castillo

no debe quedarse con la primera explicación.

Estoy segura de que va a seguir preguntando,

y terminará descubriendo la verdad. A ver...

Castillo es amigo mío desde hace muchos años.

Llegado el caso, ya le diré yo lo que considere oportuno,

pero, por ahora, quiero que la investigación

siga siendo privada. Cuanto menos gente lo sepa,

mucho mejor. Vale, pero yo solo digo

que cuantos más medios pongamos, antes acabará la búsqueda.

Agradezco tu consejo, pero sé lo que hago.

Y te pediría que fueras discreta.

Por supuesto. Cuenta con ello.

Te dejo.

Hola. -Paty, ¿qué haces aquí?

¿Has dejado solo el bar?

-Pues sí, en manos de policías y de jubilados.

Seguro que cuando vuelva, han montado un campeonato de petanca.

Que no, ha vuelto María. -Te apetecía salir un poco, ¿no?

-Sí, porque el único sol que veo es al recoger las mesas de la terraza.

-Se te acabaron las excusas para no volver a las matemáticas.

-De verdad, eres muy agonías.

No me lo tienes que repetir a cada momento.

¿No te puedes relajar ni cinco minutos?

-OK, lo pillo, no te pregunto más.

Pero tampoco lo dejes mucho, ¿vale?

Que lo estabas pillando y sería una pena que lo dejaras.

-Que no...

Anda, ponme dos kilos de limones, que se nos han acabado.

-Dame la bolsa. Gracias.

-¿Sabes lo que podemos hacer?

Puedo pedirle a María salir un poco antes,

te vengo a buscar y nos ponemos al día con los ejercicios.

-¿No prefieres que me pase por el bar?

-No, en el bar me distraigo un montón.

Estaba pensando en ir a una biblioteca o algo así.

-A esas horas, las bibliotecas estarán a punto de cerrar.

Pero, si quieres, nos podemos quedar aquí.

En la trastienda tenemos ordenador y mesa.

Igual hace frío, pero podemos encender el calefactor y ya está.

-Si a ti te parece bien, a mí también.

¿Hacemos eso entonces? -Perfecto.

Pues avísame cuando cierres y yo se lo digo a María.

¿Vale? -Vale.

-Los limones...

Apúntamelo, ¿vale? Luego nos vemos. -Hasta luego.

-Adiós.

-Buenas, compañero,

traigo noticias frescas.

¿No me vas a preguntar cuáles son?

María ya ha vuelto de su pueblo, ya la tienes en La Parra.

-Ah, ¿sí?

-¿No te alegras? Pensaba que saldrías volando a verla.

-De verdad, estoy ahora muy ocupado, ya me paso más tarde.

-¿Estás con el caso de la administración de lotería?

¿Con el de las pintadas de los autobuses?

-No, estoy investigando un viejo caso a título personal.

Haciendo unas comprobaciones. -¿Y qué caso es?

Yo te puedo ayudar. -No hace falta, es algo personal.

-De verdad que no me importa,

si no, ¿para qué somos compañeros? ¿Qué caso es?

Ah... vale.

Ya sé lo que está pasando aquí, qué tonta soy.

No quieres enfrentarte a María y por eso te agarras al trabajo.

Te voy a decir una cosa, yo creo que te estás equivocando.

¿Hasta cuándo vas a evitarla?

-Mira...

Comisario, comisario...

Quería pedirle un favor.

Viniendo de ti, dime de qué se trata primero.

Quería ponerme en contacto con su suegro,

¿me podría facilitar su teléfono?

¿Para qué quieres hablar con él?

Estoy haciendo unas comprobaciones sobre un viejo caso,

y su comisaría llevó la investigación.

Augusto no está para que se le moleste, la verdad.

Se trata de un exconvicto que he visto por el barrio,

y puede traerse algo entre manos.

Perteneció a una banda que investigó su suegro.

Me vas a poner en un compromiso.

Natalia me dice que no hable con mi suegro de temas de trabajo.

Además, anda muy mal de memoria, no te servirá de mucho.

Prometo portarme bien,

solo le haré unas preguntas, a ver si recuerda algo.

Venga, comisario, favor por favor.

Yo le eché una mano con lo de su hija, le traje a Ricky.

A ver, apunta...

No veas la cola que había en el banco.

Ponen a un solo tío en la caja y se forman unas colas kilométricas.

-Tengo buenas noticias.

Paty ha venido a por unos limones.

-Ah, muy bien.

¿Y ya lo has colgado en tus redes sociales?

María ha regresado de su pueblo, está en La Parra.

Por eso Paty ha podido venir a comprar.

-Ya...

-¿Qué pasa?

¿No vas a ir a verla?

Llevas días como un alma en pena echándola de menos...

-No sé, tengo mucho trabajo,

tengo que revisar los pedidos y preparar las compras de mañana.

No sé, a lo mejor me paso luego. -Esto me suena a excusa.

-No sé, hoy tengo la cabeza en otro lado y no...

-Venga, ya, papá.

Tú y yo ya hemos arreglado nuestras diferencias,

el negocio va viento en popa, y hasta tienes un posible inversor.

¿Qué pasa?

-No sé, estoy algo cansado, no estoy de muy buen humor.

Atiende, ¿vale? Yo voy a preparar los pedidos.

-La estrategia es una ampliación de capital

para dejar fuera al socio incómodo.

Y obligarle a vender su parte. Oye, ¿este ramo de flores?

¿Es de un admirador secreto? -No, no.

Las ha mandado la gestora de Hoteles Mon.

Está muy agradecida porque hemos resuelto su lío con Hacienda.

-Y tanto, se ha librado de una sanción gracias a ti.

-Mejor dicho, gracias a ti.

Te recuerdo que yo metí la pata. -Qué vas a meter la pata.

Un error por un baile de números lo puede tener cualquiera.

Es cierto que al principio estaba preocupado

porque pensé que no darías abasto con el turno de oficio.

Pero, salvo aquel despiste inicial,

no me has vuelto a fallar nunca.

Y estoy muy contento contigo. -Gracias.

-De hecho, yo también debería enviarte

un ramo de flores. -Bueno, tampoco te pases.

-¿Y qué tal tus asuntos del corazón? ¿Has tomado alguna decisión?

-Lo que he hecho es tomarte como ejemplo.

Voy a luchar por estar con Iker.

Me has hecho ver que los amores imposibles

pueden tener un final feliz, como el tuyo con Montse.

-Me halaga que me tomes como ejemplo.

Pero que mi empeño tuviera éxito, no significa

que funciona en todos los casos. Y tú tienes la cabeza bien amueblada.

Deberías esperar a que las cosas funcionen...

-¿Interrumpo?

-¿Qué haces aquí tan pronto, papá?

Quedamos en que te recogería en la estación.

-Estos trenes rápidos, a veces, llegan antes de su hora.

-¿Cómo estás, hermano? -Me tenías que haber avisado.

Tú siempre improvisando. Ya sabes que me gusta la inmediatez,

el tiempo es oro. No voy a esperar en la estación.

No por mucho madrugar... -¿Y cómo has llegado tan pronto

con el lío que hay ahora mismo para coger un taxi?

-Estamos en el siglo XXI,

y hay aplicaciones para pedir coche con conductor

que te esperan en la estación.

-Sigo sin entender a qué vienen tantas prisas.

-No quiero perder una oportunidad por esperar en una cafetería.

El negocio está ahí fuera, esperando que lo detecten.

-¿Has venido de viaje de negocios? -Va a ser el negocio de mi vida.

-Adolfo, ¿otro negocio de tu vida? -Va a ser un pelotazo

que saldrá en las páginas de negocios de los periódicos.

No hablemos de eso ahora. Lo importante es que estoy aquí

y quiero llevar a mi hija al mejor restaurante de Madrid.

¿Te apuntas, Marcelino? -Pues...

Yo creo que tendréis que hablar de vuestras cosas.

Ya habrá más ocasiones.

¿Dónde has pensado alojarte?

-He reservado en un hotel. Hay otra aplicación

para reservar habitaciones, y he encontrado una que es un chollo,

en el centro de Madrid con desayuno incluido.

-¿No crees que deberías quedarte con tu hija?

En tu casa hay sitio de sobra.

Me estoy metiendo donde no me llaman, porque ya no vivo en esa casa.

-No digas eso, tío.

Te puedes quedar en casa. Es tontería que gastes en un hotel.

-Está bien.

-Voy a hacer unas llamadas, y en cuanto termine

te llevo a casa y luego nos vamos a comer.

-Pero no quiero molestar. Yo soy muy independiente,

y no quiero interrumpir tu trabajo. -No es ninguna molestia,

ya estaba terminado. -Adolfo, haz caso a tu hija,

que tiene una cabeza muy bien amueblada,

y tiene mucho sentido común.

-Mientras voy a buscar un restaurante aquí cerca.

Verás cómo te sorprendo.

Marcelino, no quiero molestar, sigue con tu trabajo.

-No hace falta que deje la partida de mus,

solo quiero hacerle un par de preguntas, don Augusto.

Desde luego, la experiencia es un grado, sí, sí.

¿Usted recuerda a la banda del Toño?

No, ladrones de coches, no.

Eso es, lo del butrón.

Es que le quería enseñar una foto,

a ver si reconoce a uno de los miembros.

¿Entonces no le importa que quedemos?

Muy agradecido, caballero. Venga.

-Bueno, bueno, ¿qué se celebra aquí

para que Elías Guevara esté de tan buen humor?

-Estoy intentando resolver un caso...

que no se cerró porque no se identificó a uno de los miembros.

-Si es el que estabas revisando el otro día, habrá prescrito ya.

El archivo estaba sin digitalizar.

-Pues tendrá muchos años. -Sí, más de 20.

Aunque el caso esté prescrito,

mi instinto policial me lleva a resolverlo.

Es lo que debe hacer cualquier policía, ¿no, Espe?

-¿Qué ha querido decir?

¿Que no tengo instinto, que soy mala policía,

o las dos cosas? -No se lo tengas en cuenta.

-Si lo que ha insinuado es que no sé resolver un misterio,

la lleva clara, que tengo muy buen olfato.

-¿Y qué dice tu olfato maravilloso

del caso que tenemos con Fede y el porno?

Calla, no quiero ni pensar en eso.

-Pues no podemos mirar hacia otro lado, hay que decirle algo.

-Una opción es incluirle el coste de las películas porno

en los gastos sin decirle nada.

Él sabe que esos gastos son suyos, y así nos ahorramos el mal trago.

-¿Sin pedirle ninguna explicación? No.

Además, yo estoy en contra de la industria del porno.

Hace un retrato de la mujer completamente denigrante.

-Estoy de acuerdo contigo, pero yo no hablo con él.

-Muchos adolescentes se inician en el sexo viendo estas películas,

y las consecuencias son nefastas, de verdad.

Hay estudios que avalan

que muchas agresiones sexuales tienen que ver

con el visionado de estas películas. Hay que pararlo ya.

-Tienes razón. Hay que hablar con él.

Sí.

Cuanto antes.

Cariño, he venido lo antes que he podido.

¿Tienes ya los resultados del consejo?

Sí.

No cuento con su apoyo. Se lavan las manos, como Poncio Pilatos.

No me lo puedo creer, tus propios compañeros...

¿Y por qué no te lo han dicho esta mañana

y no te han hecho pasar todo el día en vilo?

Yo tampoco me lo explico, creí que habían quedado conformes

con lo que les expliqué esta mañana, pero...

En fin, no me lo esperaba. ¿Les has contado...

las pruebas que hiciste

en función de los síntomas que tenía?

Por supuesto. ¿Entonces?

Sabrán que seguiste el protocolo. Pero si lo tienen delante, hombre.

Ahora lo escribimos todo sobre el historial del paciente.

Está todo digitalizado y saben que no tenía antecedentes

de enfermedad coronaria,

el tiempo que pasó en la consulta y las pruebas que le hice.

¿Y en qué se basan para darte la espalda?

Dicen que lo despaché, que tenía prisa por acabar.

Que lo desvíe al especialista para quitármelo de en medio,

y que tenía que haber encargado un TAC.

Venga, hombre. Esto es increíble.

Atiendes a un paciente que ni siquiera es tuyo,

le haces todas las pruebas

que puedes hacer en un centro de atención primaria,

¿y por desviarlo a un especialista te montan esto?

Yo les dije que se presentó con dolor abdominal,

nada que indicara una dolencia cardiaca.

No tenía hipertensión, ni colesterol,

ni antecedentes familiares. No fumaba, hacía deporte...

Para el doctor Marín. ¿Y lo del TAC?

Ya te digo yo que es para nota.

Si ellos son los primeros

que quieren que atendáis rápido a los pacientes

para que se cubran sus estadísticas.

Y os limitan las pruebas para ahorrar costes, no lo entiendo.

Tú lo has dicho, solo saben de estadísticas

y de números, son unos burócratas.

Están pendientes de su interés y de que no les muevan la silla,

y que esto no acabe en una indemnización.

Cariño...

No puedo creer que esto te esté pasando a ti,

después de tantos años de profesión, que te desvives por tus pacientes...

Si te sirve de consuelo, has hecho todo lo que tenías que hacer.

No podías hacer más, y no eres responsable

del fallecimiento de ese hombre.

Me temo que no sea suficiente,

me estoy enfrentando a una inhabilitación.

Pero no nos podemos quedar de brazos cruzados.

De momento, irnos a casa y no hablar de esto en un par de horas.

A ver si me despejo un poco.

Si quieres, vamos andando, dando un paseíto.

¿Pasamos por el parque? Sí, me vendrá bien.

Aquí me está empezando a faltar el aire.

Oye, ¿te pasa algo?

No. ¿Por?

Porque ayer estábamos hablando de buen rollo en tu casa,

y ahora te veo de morros conmigo.

La verdad es que sí me pasa.

Me parece mal que juegues con los sentimientos de Nerea.

Me equivoqué, pero le pedí perdón.

Y con pedir perdón ya está todo arreglado, ¿no?

¿Y qué más quieres que haga?

He sido sincero en todo momento. Yo diría que no siempre.

Ayer le contaste un buen rollo para quitártela de en medio.

Y le dijiste que estás enamorado de otra mujer.

¿Y crees que le mentí?

Claro, Iker, es obvio.

Es imposible que te enamores, eres demasiado egoísta.

Yo no me creo que exista esa mujer. Pues te equivocas, Alicia,

porque existe, y estoy loco por ella.

Aunque sea una cabezota

que no para de darme caña todo el día.

Y dudar de mi palabra.

¿No sabes de quién estoy hablando?

La verdad es que no, y tampoco me importa.

Solo quiero que no hagas daño a Nerea.

¿Hasta cuándo seguirás fingiendo?

Esta conversación está durando demasiado.

Sabes que eres la persona de la que hablo,

y la mujer de la que estoy enamorado.

Hola, tío.

Mi sobrina favorita.

¿Cómo está la inspectora más guapa de España?

Embarazada. Lo sé, y me alegro.

Me haces enfadar haciéndome tío abuelo, me hace mayor.

-Papá, no empieces.

-Es broma. Me alegro mucho, estás hecha una campeona.

Y quería agradecerte que cuides de tu prima,

viviendo contigo Nerea está más contenta.

Soy yo quien tiene que agradecerlo. Y encima me instalo de ocupa.

No te preocupes, esta casa es muy grande.

Solo serán un par de días, cuando cierre el negocio,

me vuelvo a Santander. El ojo del amo engorda al caballo.

Me alegro de que sigas detrás de nuevas inversiones.

Con suerte, esto me retira de por vida.

No es que no me interese tu negocio,

pero con el embarazo tengo siempre sueño.

¿Te importa si seguimos mañana? Duerme tú que puedes.

Yo no duermo más de cinco horas,

antes de las seis de la mañana la cabeza me da vueltas...

Es lo que tenemos los ejecutivos importantes.

-Nosotras también madrugamos.

Alicia ahora está más calmada, pero, normalmente,

tiene un horario de locos.

Bonita, descansa.

Buenas noches. Hasta mañana.

Ve a descansar, conozco la casa perfectamente.

La habitación de invitados no se habrá movido.

-Me quedo contigo un rato.

¿No quieres una infusión? -No, no.

-Esperaba que me contaras algo más del supernegocio que te va a retirar.

-Un hombre de negocios nunca cuenta sus secretos.

Puede haber alguien escuchando. -Papá, estamos solos en casa.

¿Me lo vas a contar o no?

-No te contaré nada hasta que lo firme.

Ya sabes que hasta el rabo todo es toro.

-¿Por qué me suena a lo de siempre?

No es la primera vez que firmas el negocio de tu vida.

Tan seguro de ti mismo, con esa jerga de manual que sueltas.

-Para triunfar, hay que arriesgar.

Yo soy un hombre de negocios que arriesgo para ganar.

El resto son asalariados.

-Papá, trabajo asesorando empresas, sé cómo se monta un negocio.

Solo te pido información, ya saliste escaldado otras veces.

Me gustaría que esta vez, apostaras por un negocio más sólido.

-Ya sé que tu tío y tú no confiáis en mí.

Tenéis mentalidad de asalariados.

Pero tu tío montó este bufete con el dinero de otro.

Él no sabe lo que es arriesgar con lentejas propias.

-¿Y qué hay de malo en trabajar?

Un sueldo fijo da una seguridad que tú no has podido tener.

¿No estás harto de ir de negocio en negocio?

-Creía que hoy no hablaríamos de este tema.

Yo quería saber cómo estabas, cómo iba tu vida,

y tú me traes a tu casa para echarme el sermón.

-Perdóname, solo quiero lo mejor para ti.

-Lo mejor será que me vaya al hotel, es muy tarde.

No quiero molestar a Alicia. -Quédate, por favor,

no quiero que te vayas ni que discutamos. Lo siento.

-Ya sé que te preocupas por mí, pero esta vez es distinto.

Lo sé. -Vale.

-¿Y si desconectamos el router por las noches?

Así no puede descargar pelis.

-Pero habrá que decirle algo a la cara, ¿no?

Las cosas se arreglan así.

Que estamos hablando de Fede... Te quiero decir...

Si ve que lo hemos desconectado, lo volverá a conectar.

Es muy fácil que se dé cuenta.

-En eso tienes razón, pero...

Cuando lo pienso, tres películas en una noche,

y a nuestra costa... -El dinero no es lo peor.

He leído informes de los comportamientos que fomentan

este tipo de películas y es horrible.

-Ya... Igual...

Si hablamos con Fede y le explicamos nuestro punto de vista,

igual entra en razón. Es un tío bastante comprensivo.

-Hay que hablar con él.

-Chicas...

Bueno, bueno...

Tenéis ante vosotras el futuro.

Son unas gafas de realidad virtual, acabo de probarlas en la tienda.

¡No sabes lo que es!

Te las pones, y de repente,

es como si estuvieras metido en la película.

Es una pasada, tenéis que probarlas.

-Suena muy interesante, Fede, pero...

Queríamos hablar contigo, si no te importa.

-Sí, interesante, lo que es, es flipante.

Te la pones así...

Te la pones así...

y no es que lo veas, es que, casi lo puedes tocar todo.

Es una brutalidad.

¿Por qué no venís a la habitación y lo probamos los tres?

Me he pillado una de pelis...

Me voy a pegar una noche...

Venid y lo probamos. -No, no, gracias, de verdad.

Disfrútalo tú solo y ya...

-Pues, nada, vosotras os lo perdéis.

-Queríamos hablar un momento contigo.

-¿Y no puede esperar a mañana?

Quiero tener una noche de estreno chuli...

Mi habitación está abierta para cuando queráis.

Ahí voy a estar viendo pelis, ¿vale?

Hasta luego.

-Que conste que yo lo he intentado.

Pero lo de la invitación a la habitación me ha descolocado.

-Este no sabe dónde están los límites.

-Hay que quitar el router, Espe.

-¿Para qué?

Si las películas hoy se las ha traído él, no son de internet.

-Es verdad...

Ay, por favor...

Vamos a dormir, ¿no?

Antes de que empiece la acción.

-Tres amigos quieren montar un negocio,

el primero pone dos tercios del capital,

el segundo un cuarto del resto,

si en total ponen 24 000 euros, ¿cuánto pone cada uno?

-¿Y qué más da?

Al final van a acabar discutiendo, que es lo que pasa

cuando los socios montan negocios: discuten.

-Venga, que ya sé que es tarde, pero intenta concentrarte un poco.

-Es que esto es muy fácil,

esto lo hace un niño con los ojos cerrados.

Ponme cosas más difíciles, unas ecuaciones...

Probabilidad, que soy malísima.

-Las ecuaciones que hemos corregido no estaban nada mal.

Yo creo que las vas entendiendo un poco.

-Normal, eres muy buen profesor.

Si me llegan a decir hace un mes

que voy a saber resolver sistemas de ecuaciones...

Si no sabía ni lo que eran.

-Para que veas, y eso dedicándole solo unos ratos.

Si le echaras más dedicación,

en poco tiempo no tendría nada que enseñarte.

-A ver, no sé... Yo creo que...

que me puedes enseñar más cosas.

No todo son matemáticas...

-Yo en letras, no soy muy bueno.

La verdad.

-Vamos a dejar un poco de estudiar, ¿no?

Perdona.

Qué vergüenza, Dios mío. Lo siento, de verdad.

Tú cállate, vamos a hacer como que nada de esto ha pasado...

-¿Mejor?

-Sí.

Podríamos hacer de esto una asignatura obligatoria.

Madre mía, adónde nos han llevado las matemáticas...

-Si lo llego a saber, empezamos antes con las clases.

¿Sabes conducir?

-A ver si te vas a creer que esto es un rollito profesor-alumna...

-Bueno, yo creo que ha influido para que me vieras de otra forma.

Hasta que no empezamos con el rollo de la clases,

era invisible para ti.

-No digas eso, tú nunca has sido invisible para mí.

Lo que es verdad es que...

ahora que te conozco más,

me doy cuenta de que eres un chico increíble.

-¿Y guapo?

-Y simpático.

-Alto no, ¿verdad? -No.

Alto no.

-Yo me fijé en ti desde el primer día que te vi.

Pero...

-¿Qué? ¿Qué pasa?

-Esto de hoy, ¿mañana va a seguir igual?

No me refiero a las clases, quiero decir...

¿Esto qué significa para ti?

-No sé lo que significa.

Pero yo no me voy dando besos con cualquiera.

-Yo no quería decir eso.

Es que... estoy que no me lo creo, Paty.

Necesito oírtelo decir.

-Yo estoy muy a gusto contigo.

Mucho.

Vamos a dejarlo fluir.

A veces te pones un poco pesadito con la teoría...

-Gracias, Cristóbal. Ya te contaré.

¿Quién era? Un amigo de la facultad.

Se ha enterado de mi demanda por negligencia.

No te han dejado ni un minuto.

No ha parado el teléfono, deberías silenciarlo.

Te he preparado una infusión a ver si te relajas.

Cuidado que quema.

Eso es.

Bueno...

¿Y qué te ha dicho tu amigo?

Una de cal y otra de arena.

¿Empiezo por las buenas o por las malas noticias?

Por las buenas, una buena noticia no nos vendría mal.

Cristóbal es cardiólogo,

y me ha dicho que con los síntomas del paciente

era muy difícil determinar que tenía un problema cardiaco.

Eso sí que es una buena noticia.

Estuvimos repasando todas las pruebas que le hice,

porque me conozco el informe de memoria.

Vino a decirme que había hecho lo correcto,

dada la sintomatología del paciente.

¿Y Cristóbal es el cardiólogo que dices que es una eminencia?

Sí, le invitan a congresos en muchas partes del mundo.

Sería fantástico que declarara en tu favor, ¿no?

Ya, pero ahora viene la mala...

A la viuda la va a representar el bufete de Cremades y Asociados,

son implacables. Consiguieron arruinar la vida...

a un cirujano por un pequeño problema

que tuvo en una operación. ¿Qué le pasó?

Consiguió que le inhabilitara el colegio médico.

El paciente apareció en todos los platós de televisión,

y no podía salir a la calle sin que le insultaran.

Ya me suena ese caso,

tuvieron que mudarse y todo ¿no?

Su mujer era mejicana y emigraron, sí.

Me aconseja que me busque un buen abogado.

Esa mujer y sus abogados no pararán hasta arruinarme la vida.

No te embales, Antonio...

¿Qué voy a hacer, Claudia, si me inhabilitan?

Te entiendo, cariño, pero yo creo en la justicia,

y mañana mismo vamos a empezar a plantar batalla

para demostrar tu inocencia.

No sé ni por dónde empezar.

Me aterra la idea de que se haga una bola con todo esto.

Y empiecen a lloverme las críticas. No puedes quedarte parado,

hay que preparar una buena respuesta antes de que eso ocurra.

¿Quieres decir que me busque un abogado?

¿Estás pensando ya en alguno?

Y tú habrías pensado en el mismo si no estuvieras tan angustiado:

Marcelino Ocaña.

Es una persona de confianza, sí.

Estoy seguro de que defendería mi inocencia.

No sé si tiene mucha experiencia en casos de negligencia médica.

Será mejor buscar uno que haya defendido a un médico

en mis mismas circunstancias.

Para otro abogado solo serías un cliente más.

En comisaría he visto muchas veces esos abogados tan brillantes,

pero solo se esfuerzan en llegar a un buen acuerdo.

No se esfuerzan en demostrar la inocencia de su cliente.

Marcelino me defendería con uñas y dientes,

se aferraría a mi inocencia como a un clavo ardiendo.

Fíjate lo que pasó con la enfermedad de Ibarra.

No se dio por vencido en ningún momento.

Eso es lo que nos vendría bien,

una persona que no se diera por vencida.

Ha dicho "nos"...

No, esto te puede salpicar.

Estás a tiempo de apartarte.

No podría cargar con ello si afecta a tu carrera.

Escúchame bien, porque solo te lo diré una vez.

Estamos juntos en esto, como siempre.

Eres el mejor médico de ese centro de salud,

yo creo en tu inocencia y lo vamos a demostrar.

Y todos los que dudan de ti, tendrán que pedirte perdón.

Venga.

Solo quiero saber algo del Cobra, no puede ser que nadie sepa nada.

Nadie sabe cómo es físicamente. Entonces, ¿qué estamos buscando?

¿A un fantasma?

Me da igual si para conseguir alguna información

tienes que mentir, manipular, o amenazar.

Te voy a ser sincero,

una negligencia médica es muy difícil de demostrar,

pero Cremades y Asociados son especialistas

retorciendo informes forenses

y contratando peritajes sesgados.

-Entonces, no tenemos nada que hacer. -No es eso.

Lo que digo es que...

no tengo mucha experiencia en ese campo.

Quizá, podría aconsejaros a alguien.

-Otras tres peliculitas...

-Pero ¿qué me dices? Si decía que las traía él.

Yo creía que tenía un DVD.

-Pues se ve que no ha tenido suficiente

con lo que tenía preparado

-Este chico tiene un problema muy gordo...

-Muy gordo.

-Madre mía, está enfermo.

-Muy enfermo, Espe, muy enfermo.

Alicia, sobre lo que pasó el otro día,

no quieres hablar del tema, ¿verdad? No tenemos nada de lo que hablar.

Quiero concentrarme en el trabajo y ponerme al día.

No sé cómo pensáis que me gustan ese tipo de películas.

Trae esto acá.

Nos han robado las contraseñas, y yo lo voy a averiguar.

Pero solo por evidenciar vuestro patinazo.

Siempre tenéis patinazos conmigo.

-¿A qué has venido, aparte de echarme en cara mi carrera?

-Para invitar a mi hija a comer. -Recojo el bolso y nos vamos.

-¿Has reservado? Puedo recomendarte un buen sitio.

-Con los negocios que tengo,

pronto seré yo quien te aconseje un restaurante

y ya veremos si puedes pagarlo.

¿Estás saliendo con David? -Sí.

Sí, desde ayer.

No sé por qué no he dado el paso antes, María.

-Cariño, dame un abrazo, cuánto me alegro.

Cuánto me alegro de que alguien, por fin, sea feliz en el amor.

-Señor Somoza, es usted una auténtica inspiración

para gente como yo.

-¿Y se puede saber a qué se dedica la gente como usted?

¿Es abogado como su hija? -No, no, yo soy un emprendedor.

Un hombre de negocios, como usted.

-Tengo una asunto urgente para usted.

Averígüeme todo lo que pueda sobre esta persona.

Quiero un dossier con todo lo que tenga sobre ella.

-Sabía que no lo entenderías. -No lo entiendo.

¿Cómo puedes rechazar una oferta de Somoza?

-Vale, papá, pero te voy a pedir una cosa.

Cuando entremos en La Parra te olvidas de esto, ¿vale?

-Yo no quiero presionarte, pero...

creo que merezco una respuesta. ¿Has tomado una decisión?

-Jesús, yo... -Quieres estar con él, ¿no?

-No, no es eso, no es eso.

-Entonces, ¿hay alguna posibilidad de que volvamos a estar juntos?

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Servir y proteger - Capítulo 251

30 abr 2018

Bremón recibe la visita del Inspector Castillo del Distrito 2 que quiere saber por qué detuvo a Ricky. Elías sigue investigando el pasado de Jesús. Llega Adolfo Ocaña a Madrid. El tío de Alicia tiene un carácter que choca con Marcelino. Nerea se siente entre la espada y la pared.

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