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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 25 - ver ahora
Transcripción completa

-Que llevo un cabreo con el periodista ese...

Has estado con ella,

la mujer que destrozó nuestro matrimonio.

Ibarra tiene cáncer.

Por eso venía tanto a verte.

Voy a hacer todo lo que sea necesario para ayudarte.

-Gracias, Antonio.

-¿Usted y mi padre son amigos? -Lo fuimos en otra época.

Tu madre era una de mis mejores amigas.

-Qué raro, porque nunca me ha hablado de usted.

-Cree que hay algo entre nosotros.

-¿No has vuelto a sentir cosas que creías enterradas en el pasado?

Ha de ser una mujer la que esté al frente de la UFAM

y tú eres la elegida.

Dicen que te lo ha dado porque se muere por echarte un polvo.

-Esto no sería lo mismo sin usted. ¿En serio?

Si te marcharas, te echaría de menos.

Eugenio no puede ser el agresor de hace 10 años.

Pero puede ser el que agredió a tu hija y a la otra chica.

Yo soy la más interesada en pillar a ese tipo,

pero no quiero equivocarme.

Una mujer acaba de denunciar una agresión sexual.

-Ha sido a mi hija a la que han atacado.

Llevaba una máscara de payaso.

-El violador ha vuelto a atacar mientras estabas detenido.

Tienes que entender que mientras hubiera dudas...

-No tienes que disculparte.

-Ayudaría mucho saber si su hija recuerda algo del violador.

-Olía mal, a una mezcla de perfume barato con algo químico.

-Salí con un chico y me hizo unas fotos desnuda.

-¿En qué cabeza cabe?

-Y dice que, si no le pago mil euros,

va a subir las fotos a Internet.

-No estarás pensando en pagarle. -¿Y qué puedo hacer?

-Yo preparo la parafernalia tecnológica para trincarle,

y tú quedas con él, le tiras de la lengua

y consigues que hable alto y claro de chantaje.

-¿Tienes los tres mil pavos? Tengo a un colega en un cíber.

Un mensaje y Paty será la reina del porno casero.

-Tranquilo.

¿Esto qué mierda es? Te vas a enterar.

¿Qué pasa? ¿Por qué no tengo conexión?

-¡Eh! ¡Estás detenido, chaval!

-¡Yo quería a tu madre!

No era yo quien quería el divorcio.

Cada vez que recuerdo aquella llamada,

creo que oí a alguien.

¿Quién estaba con ella? ¿Y por qué?

Lo que estaba haciendo era ilegal. ¿Ese es su teléfono?

Sí, con el que me llamó.

Hay que analizar ese teléfono.

La última wifi a la que se conectó es la de Los Carrascales.

Miremos el registro del hotel.

Es inútil, el hotel cerró hace tres semanas

por incumplir un montón de normas,

como no llevar un registro de clientes.

Tengo dos millones de euros y me están empezando a quemar.

Hay que lavarlos ya.

-Se trata de un esquema que he visto en su ordenador.

Parecía un plan para evadir capitales.

-En este bufete no se hace nada contra la ley.

¿Me has entendido? -Sí. No quería decir eso.

Andorra, Honduras, Islas Caimán...

(RÍE) Marcelino, eres un genio.

Copiar.

(Música emocionante)

-Pero es que comprende que escuchar esto así de sopetón

me pilla muy de nuevas.

-Lo entiendo, pero esto es lo que hay.

Ya me dirás algo, María. Te dejo mi número, ¿vale?

-Vale.

Lo que me faltaba. ¿Qué hago yo ahora?

-¡Buenos días!

María, ponme un cortado para llevar.

A ver si arranco con energía el día.

-María, ¿estás bien?

-Sí. ¿Qué me has dicho que querías? -Un "cortao".

-Un "cortao".

-María, ¿seguro que estás bien?

-Pues la verdad es que no.

-Pero ¿qué ocurre?

-Ha estado aquí el hijo de la casera.

-¿Doña Rosario? Qué simpática es esa ancianita.

Pero hace mucho que no la veo.

-Ni la vas a ver más, porque resulta que se ha muerto la pobre.

-Ay, pobre. -Me lo acaba de decir el hijo.

Pero no es lo único que ha dicho. -¿Qué pasa?

-Que no quiere que siga con el alquiler del bar.

-¿Por qué? Si tú siempre pagas puntual.

-Sí, pero ha decidido poner en venta el local.

-¿Y tu contrato de alquiler?

-Eso es, que finaliza el mes que viene.

Con Doña Rosario lo renovaba cada año, pero tú me dirás.

-¿Y entonces qué vas a hacer?

-Pues no lo sé, Salima.

Solo sé que no quiero perder La Parra.

-Ni nosotros queremos perderte a ti.

(RESOPLA)

¿Has visto el periódico?

Sí, lo tengo delante de mis narices.

"Esa entrevista nos va a hacer daño".

Estoy harta de ese periodista.

No hace más que ponernos palos en las ruedas.

¿Te crees que yo estoy dando saltos de alegría?

"Pero no soy yo quien se reúne con él"

para pasarle datos de investigaciones.

¿Me estás haciendo responsable?

No. Solo digo que, ya que tienes confianza con él,

podías decirle que no soltara datos comprometedores.

"No te preocupes, lo haré".

Pero esta información no la he filtrado yo,

sino la madre de la víctima.

"Escucha, Claudia, tú diriges la investigación"

y eres responsable de evitar que los implicados den información.

Así que, cuando quieras quedamos y hablamos de responsabilidades.

"Nos vemos en comisaría".

Mierda.

Menudos ladridos le has pegado a tu jefe. ¿No te has pasado?

Pues sí, no sé.

Debería haber estado más suave, pero es que... ¡Mira!

He visto esa entrevista y me ha sacado de quicio.

"Víctima de la incompetencia policial".

Contundente titular.

Ayer esa mujer entró hecha una furia a la comisaría.

Entró al despacho pegando gritos,

acusándonos de ser los responsables

de lo que le había pasado a su hija.

Hay que entenderla, estará destrozada.

Pero de ahí a echarle la culpa a la Policía... Pues es injusto.

No estoy yo tan segura. A ver:

¿Cómo estaríamos si el agresor hubiera logrado hacerle a Olga...?

Es que nuestra obligación es detenerlo.

Y en cambio anda por ahí campando por sus respetos impunemente.

Hacéis lo que está en vuestra mano.

Pues no es suficiente, Antonio.

Yo soy quien está a cargo de la investigación.

Y entiendo perfectamente que esta mujer nos culpe

y que estalle.

¿Aflojas un poco?

¡No, no puedo aflojar, Antonio! ¡No puedo aflojar!

Y además me saca de quicio este periodista carroñero

que aprovecha el dolor ajeno y encima nos sabotea.

¿A qué te refieres?

A esto.

A que ha revelado lo del olor del agresor

y eso se lo habíamos ocultado a propósito a la prensa.

Era un detalle que no quería que supiera que teníamos.

Lo cual os daba ventaja.

Pues sí. Teníamos eso, pero ahora no tenemos nada.

Estamos totalmente perdidos.

¡Dios!

¡Me voy! Me voy a ducharme...

y me voy.

He hablado con un exempleado del hotel donde se alojó tu madre

la noche del accidente. Hotel Los Carrascales.

¿Y? Lo que tú ya sabías:

los pocos datos que quedaron fueron destruidos.

Órdenes directas del jefe.

Por algo la discreción era su mayor virtud.

¿Y si le enseñamos una foto de mi madre?

Quizá nos dé una descripción del hombre que iba con ella.

Ya lo he hecho.

Eres rápido.

Nada, los clientes entraban directamente por el "parking",

sin pasar por recepción.

Así los empleados no les podían ver.

Son prácticas habituales en hoteles de este tipo.

¡Joder!

Es abrirse una puerta para luego cerrarse.

Estamos caminando en círculos. Bueno, estate tranquila.

¿Cómo localizo a ese hombre? No sé qué más hacer.

Igual nos hemos obsesionado y no es tan importante.

¿Cómo que no?

Quizá no estuvo involucrado en la muerte de tu madre.

Y si no lo está, ¿por qué huyó?

Recurrió a Martínez para borrar todo indicio de su presencia.

Eso es un delito grave.

Y si lo hizo tiene que tener razones muy fuertes.

Y solo si lo encuentro podré saber la verdad.

Necesito respuestas o me volveré loca.

Todavía nos queda una alternativa, pero yo sé que tú no quieres.

Ya.

Preguntarle a mi padre.

Pero estoy convencida de que no sabía que ella tenía un amante.

La adoraba.

¿Cómo estás tan segura? ¿Y si lo sabía?

Es un hombre listo, igual se dio cuenta.

Yo me daría cuenta si mi mujer se fuera con otro.

Vamos a ponernos en la hipótesis de que lo sabía.

Me lo habría dicho.

¿Por qué estás tan segura?

Me lo cuenta todo, igual que yo a él.

¿Por eso le estás contando esto?

Es distinto, no quiero hacerle daño.

¿Le ocultas información para protegerle?

Sí.

Es normal, es tu padre.

Igual él lo sabía y te lo ocultó para protegerte, igual que tú.

Es normal.

Yo sé que es un tema muy difícil, pero es la única opción que queda.

Si se entera por mí, le voy a destrozar.

La verdad siempre tiene un precio.

Eres tú quien debe decidir si estás dispuesta a pagarlo.

Anda, vámonos para comisaría,

aún nos quedan muchos malos por atrapar.

Como el loco ese que no para de asaltar farmacias.

¿Solo eso?

Sabes lo importante que es para mí quedarme el bar,

¿no puedes hacer un poquico más de rebaja?

Vale, vale. No te insisto más.

Déjame un poquito de tiempo a ver si se me ocurre algo.

Vale.

Adiós.

-¿Has hablado con el hijo de doña Rosario?

-Sí, pero no ha servido de nada.

Le he dicho cuánto puedo pagar y quiere casi el doble.

-Pues vaya.

Que le dé una respuesta mañana.

-Menudas prisas.

-Le urge porque seguramente tendrá otros compradores.

Es normal, el local está muy bien.

-Sí y con clientela ya hecha.

-Solo de pensar que podríamos perder La Parra...

-¡Para mí también sería una faena!

Ay, perdona, no quería que sonara egoísta,

pero es que si me quedo sin trabajo, menuda papeleta.

-Pues imagínate mi papeleta.

Los sacrificios que he hecho para sacar adelante el negocio.

-A lo mejor puedes montar otro bar en otro sitio.

Con lo emprendedora que eres, triunfarás donde sea.

-No. Es que La Parra no es solo un negocio,

es parte de mi vida.

No me voy a resignar.

Lucharé con uñas y dientes, pero nadie nos echará de aquí.

-¿Y qué vas a hacer?

-Lo que haría cualquier hijo de vecino,

ir al banco a pedir un crédito. Y hasta que me lo den.

-Ojalá te lo den.

-Habrá que intentarlo.

Los partidos no se pierden hasta que no se juegan.

-Si es que a luchadora no te gana nadie.

-Es lo que tenemos los emprendedores, como dices tú.

-¿Y esa cara? ¿Qué te pasa?

-Que llevo un cabreo con el periodista ese...

Desgraciado y sensacionalista...

-¿Hablas de Martín? -Ese.

No estará por aquí, ¿no?

-No, hoy no ha venido.

-Mejor. Soy capaz de coger una silla y estampársela en la cabeza.

-Pero ¿qué te ha hecho?

-¿Que qué ha hecho? Mira.

Lee esto.

(LEE) -"Si la policía hubiera hecho su trabajo,

a mi hija no la hubieran violado".

Entiendo que estés "cabreá",

porque esto no os deja muy bien, que digamos.

-A ver, yo entiendo tu mala leche

y seguro que la policía está trabajando duro,

pero creo que la mujer tiene su parte de razón.

-¿Ah, sí? -Sí.

Hasta ahora no habéis andado muy finos buscando al violador

y solo detuvisteis a un pobre inocente.

-Me da la sensación de que defiendes a esa mierda de periodista.

-¿Yo? -¿Es que no lo ves?

Con esta entrevista no pretende hacer una crítica constructiva,

sino explotar el dolor ajeno en su propio beneficio.

-Bueno, es una forma de verlo.

-El sufrimiento de la víctima o que detengan o no al agresor

se la sopla.

Si te lo tengo que contar, mal vamos, porque es evidente.

-Escucha, que no te hemos "preguntao" qué querías tomar.

¿Qué te pongo?

(DUDA) -Un zumo de piña.

-Ve sentándote, que ahora te lo llevamos.

-Qué malas pulgas se gasta la "hacker".

-Pues no le busques las cosquillas.

-Sí. La próxima vez, punto en boca.

-Eso tendría yo que verlo.

Anda, llévale el zumo.

¿Me puedes explicar qué cojones significa esto?

Significar, no sé, es una entrevista a la madre

de la última víctima del violador de la máscara.

Ya lo sé. ¿Crees que soy idiota?

Entiendo su nerviosismo, pero yo no me he inventado nada,

me he limitado a transcribir lo que me contó esa mujer.

Te has limitado a aprovecharte de los sentimientos de horror

y de frustración de esa pobre madre.

Pero ¿usted qué cree,

que la he obligado a contestar mis preguntas?

Ella accedió.

A saber cómo has conseguido convencerla.

Pues diciéndole la verdad, comisario,

diciéndole la verdad:

que ese violador actuó en este barrio hace diez años

y que ustedes fueron incapaces de atraparlo.

¿No cree que la gente tiene derecho a saber lo que pasa

para poder protegerse?

Ahora va a resultar que eres un servicio público.

Bueno, pues sí, de alguna manera sí,

porque la ciudadanía pide a gritos información sobre el violador.

¿Y yo qué he hecho? Dársela.

Eres capaz de cualquier cosa para vender un periódico.

Intente entenderme usted a mí.

Solo intento hacer bien mi trabajo y reconozca que esa entrevista

tiene un indudable valor periodístico.

Tiene un indudable valor comercial

y la comercialidad y el rigor nunca van de la mano. Nunca.

Pues mucha gente no está de acuerdo con usted,

porque mi móvil está saturado de felicitaciones de colegas.

Muy bien. Disfrute de su éxito y despídase de mí.

Se está precipitando usted, comisario.

Hicimos un trato.

Por supuesto que hicimos un trato.

Le aseguro que me acuerdo de él.

¿Quiere ver lo que estoy haciendo yo por usted?

Le prometí que escribiría un artículo sobre Torralba.

Ahí lo tiene.

Deja bastante claro que falsificó documentos

mintiendo sobre sus calificaciones académicas.

Algo que no se puede permitir en un puesto de su responsabilidad.

Esto lo acaban de subir a la edición digital.

Es solo para abrir boca.

¿Va a salir publicado en papel? Por supuesto,

en la edición de mañana.

Después de esto, dudo que Torralba llegue a ser jefe superior.

Hizo trampas y le pillaron,

es justo que su carrera no siga al ascenso.

Totalmente de acuerdo con usted.

Y ahora,

con permiso.

Si no tiene nada más que decirme...

Sí. Un momento, Martín.

Le voy a decir una cosa.

Que sea la última vez que me la juega o se acabó.

¿De acuerdo?

Que tenga un buen día, comisario.

(La puerta se cierra)

-Entiéndame, inspectora.

Sé que hablé de forma dura sobre el trabajo de la policía,

pero es que me parece que están dando palos de ciego.

En parte, entiendo que piense así.

Además, no sé si son conscientes

del dolor por el que está pasando mi hija y toda mi familia.

Nos hacemos cargo de su sufrimiento, créame.

Perdóneme, pero lo dudo.

Verá, Amalia,

mi hija también fue atacada por el mismo hombre.

¿Cómo?

Fue la segunda víctima.

Ocurrió hace pocos días. Afortunadamente, ella pudo escapar

de la agresión, pero está muy afectada por lo que pasó.

Lo siento, no tenía ni idea.

Bueno, le pido que sea discreta.

Claro, por supuesto.

Si se lo he contado es para que vea

que mi implicación en este caso es total.

Haría cualquier cosa por evitar

que otra chica pase lo que están pasando nuestras hijas.

Ayer en su despacho le dije... No se preocupe.

Déjeme decírselo, hará que me sienta mejor.

Fui injusta al reprocharle

que no hacía nada porque no estaba en mi lugar. Lo siento.

Eso ya está olvidado.

Si le he pedido que viniera

es porque creo que debemos llevarnos bien.

Debemos tener una buena relación.

Y las víctimas y la Policía

tenemos que viajar en el mismo barco.

Lo dice por la entrevista, ¿verdad?

Sí.

Hay detalles que habíamos decidido ocultar,

como el olor del agresor, por el bien de la investigación.

Perdón, no lo sabía.

He metido la pata.

Esa entrevista ya está publicada,

pero si tiene que hablar con la prensa,

por favor, consúltenos antes.

Así lo haré, se lo prometo.

Me alegro de haber hablado con usted

y le agradezco su disposición a ayudarnos.

Pero me he equivocado con ese periodista.

Últimamente, todo lo hago mal. No. No piense eso.

Lo que le ha ocurrido a su hija es atroz y es difícil reaccionar.

Pero con esa entrevista no la he ayudado.

Cuando mi hija ha visto el periódico, se ha puesto fatal.

Se avergüenza de lo ocurrido y, lo que es peor,

se siente culpable.

Y el culpable es ese monstruo, no ella.

¡Por Dios, que ella es la víctima! Venga, tranquila.

Es normal.

Las víctimas de agresión sexual

suelen tener sentimiento de culpabilidad,

por eso sería bueno que fuera al psicólogo.

Hay grandes profesionales que la pueden ayudar.

(Móvil)

Debe de ser mi casa.

Sí, sí, cójalo tranquila.

¿Qué tal todo? (SUSPIRA) Bien.

He estado hablando con Amalia. Es la madre de Lidia.

Está más tranquila la mujer.

Y, además,

tiene una gran predisposición para ayudarnos en todo.

Tienes muy buena mano con la gente.

-Pero ¿cuántas pastillas se ha tomado?

¡Llama a una ambulancia, voy enseguida!

¿Qué ha pasado?

Lidia se ha tomado un bote de pastillas

y está inconsciente. -¡Vamos, no hay tiempo que perder!

Pase.

-No puedo más, esta espera me está matando.

Tranquila, Lidia está en las mejores manos.

¿Y si las pastillas han estado mucho tiempo en su cuerpo?

¿Y si no vuelvo a verla con vida? ¡Que no, mujer, que no!

Seguro que sale adelante.

Dios la oiga, inspectora, Dios la oiga,

porque si mi niña se me muere, será por mi culpa.

No diga eso, por favor. (SOLLOZA)

Nunca debí dar esa entrevista. Venga, venga.

(LLORA) No sabe cómo se puso cuando la vio.

Estaba fuera de sí. Por eso ha cometido esa locura.

¡Por eso ha querido quitarse la vida!

Ya está aquí. ¿Cómo está mi hija?

-Está fuera de peligro, se encuentra bien.

-Gracias, muchas gracias. -No me las dé a mí,

déselas a la rapidez del equipo del hospital.

Todo quedará en un susto. -¿Me permite una pregunta?

¿Podría quedarle alguna secuela? -No, ese peligro no existe.

-¿Seguro? -Claro. Hemos sido muy rápidos.

Se le ha podido tratar a tiempo y se repondrá por completo.

-No se imagina lo que le agradezco lo que ha hecho por mi hija.

No sé cómo agradecérselo.

-Ya lo ha hecho. Soy muy feliz de haberla ayudado.

-Gracias, inspectora. Si no fuera por ustedes,

quizá mi hija... Ella está bien, es lo que importa.

Prométame que atrapará a ese cerdo.

Aunque sea lo último que haga.

(SOLLOZA) ¡Gracias! (TRANQUILIZADORA) Venga.

Ya está, ¿eh? Ya está.

Si hubieras visto cómo se puso la pobre mujer.

-Tuvo que ser horrible. -Ya te digo.

Menos mal que Antonio estaba aquí, se fue disparado a ayudarla.

-Gracias a él, todo ha acabado bien. -Ya te digo.

-Hasta ahora.

-Hola, Salima.

¡Hombre, Laura!

Dichosos los ojos.

-Estoy ocupada, ¿no lo ves?

-Lo que veo es que te gusta trabajar aquí.

Ya tenemos algo en común.

-Deja de creerte el centro del mundo.

Mi compañero tiene la gripe y no quiero contagiarme,

pero aquí se me pegan microbios peores.

-La gente no lo sabe, pero muchos microbios

son beneficiosos para el cuerpo humano.

-¿Ahora toca clase de Biología? -No.

Toca que te invite a algo. Hoy tengo algo que celebrar.

-¿El qué, la mierda que has publicado?

-Me estoy cansando de la piel tan fina que tenéis los policías.

-Pues yo hace tiempo que me cansé de ti.

-Vamos a ver.

¿No puedes intentar entender cómo es mi trabajo?

Informar consiste en dar voz

a quien tiene una historia que contar.

-Anda, ahora resulta que eres un filántropo.

-Pues, hombre, no, pero...

Esa mujer necesitaba hablar con alguien.

Y seguro que después de hablar conmigo se siente mejor.

-Sí, seguro que se siente mejor

de saber que su hija se ha intentado suicidar.

-¿Cómo has dicho?

-Lidia se ha tomado un bote de pastillas

después de leer tu maravillosa entrevista.

(SUSURRA) -Esto es...

Esto es terrible.

-Sí. Sí que lo es.

-Oye, yo no tengo la culpa.

La culpa es del violador.

-Tu artículo lleno de detalles escabrosos

no creo que ayudara a su estabilidad emocional.

-¿No pensaste que estabas exponiendo a esa chica

ante todo el mundo?

(TÍMIDAMENTE) Y, ella...

¿cómo está?

-Se ha salvado por los pelos.

(RESPIRA)

-Ya puedes irte a contarlo con todo lujo de detalles.

-¿Cómo voy a hacer eso, Laura?

No soy el carroñero que tú crees que soy.

-De haberlo sabido, no habría publicado ese artículo.

-Menuda excusa.

Nunca sabemos lo que va a pasar, pero hay algo llamado ética.

Si quieres, lo buscamos en la tablet.

-No, no.

Yo nunca quise perjudicar a esa chica.

-Para ti, las personas son marionetas que usas a tu antojo.

-Eso no es así, me importa la gente. Por eso me hice periodista.

-Déjame en paz, no quiero seguir escuchando mentiras.

Te lo estoy diciendo de verdad, tienes que creerme.

-Pues, si no te vas tú, me voy yo.

Prefiero pillar la gripe

a seguir aguantando tu cinismo.

-Cuando Isa me contó que le había hecho lo mismo,

tuve claro lo que tenía que hacer.

-Espérate que no le haya arruinado la vida a más chicas.

-No me extrañaría nada.

Pero no va a poder extorsionar a ninguna más.

-Gracias a ti. (NIEGA)

-Gracias a mi padre y a Laura y a Elías,

que le tendieron una trampa a ese cerdo.

-Solo espero que se pase una temporada en la cárcel.

-Y yo. Yo también lo espero.

-Deberías estar contenta, te has librado de él.

-Es que no puedo parar de darle vueltas.

¿Cómo pude acceder a algo así?

Cuando Damián me dijo lo del vídeo

le dije que sí, ni me lo pensé.

Me parecía que iba a ser divertido,

pero nunca pensé que iba a tener estas consecuencias.

-Claro, porque estabas enamorada.

¿Cómo ibas a pensar que acabaría así?

-Que no, tía, no es excusa. Fui una inconsciente total.

-Bueno, pero tienes que mirar el lado positivo.

La próxima vez, no te va a pasar.

-Ya, pero es que la foto que subió a Internet sigue ahí.

Es que estoy en bolas, es muy fuerte.

-Vamos a ver. ¿Tú sabes la de mierda que sube la gente a diario?

Lo tuyo se va a olvidar en dos días.

-Olga, sabes que no.

Esa foto va a seguir en el ciberespacio dando vueltas

y va acabar en cualquier ordenador

de cualquier página de tioscerdos.com

o en el móvil de un adolescente pajillero.

No, tía, eso no hay quien lo pare.

-Bueno, vale. No soy muy buena dando ánimos.

(RÍE) -Pues no, no lo eres.

Pero se agradece mucho el intento, de verdad.

-Ahora vengo, tía.

-Hola, Olga.

-¿Vienes de comisaría de ver a mi madre?

-Mira, niña, no tendría que contestarte, pero lo voy a hacer.

Es mi trabajo visitar distintas comisarías.

-¿Me lo tengo que creer?

-¿A qué ha venido eso?

-A que no me creo nada de lo que dices

y no me trago que mi padre y tú seáis solo amiguitos.

(SE RÍE)

-Entonces ¿me vas a decir qué te traes con él?

-Déjame en paz si no quieres una mala contestación.

-¡Que me contestes! ¡Que te noto que estás mintiendo!

-Compórtate con educación, por favor.

-Lo haré cuando dejes de mentirme.

-Mira, pregúntale a tu padre lo que te dé la gana.

-Tía, ¿y esa cara?

¿Qué te ha dicho esa?

-Creo que esa tía es la amante de mi padre.

(SUSPIRA)

Acabo de hablar con la madre de Lidia. Se recuperará.

Menos mal. Me alegra que esté fuera de peligro.

Solo nos faltaba añadir una muerte a la lista del agresor.

Tal vez podríamos situar a agentes de paisano

en las zonas sensibles donde suele actuar,

y poner cámaras en las calles menos transitadas.

Esas ideas están muy bien, pero llegan un poquito tarde.

No te entiendo.

Ya no estás al frente del caso. ¿Qué estás diciendo?

Me han llamado de Jefatura,

les preocupa mucho la alarma social que ha despertado el caso

y han decidido enviar a un inspector jefe

experto en delitos sexuales.

(DOLIDA) ¿Mandan a otro?

A Osorio. ¿Osorio?

¿Le conoces?

No, pero he oído hablar de él y de los casos que ha resuelto.

Siempre de manera brillante.

Sí. He mirado su ficha y tiene un currículum impresionante.

Pareces contento. ¿Te alegras?

Ni me alegro ni me dejo de alegrar. Dime una cosa.

Cuando te lo comunicaron, ¿te opusiste a la decisión?

¿Defendiste el trabajo que estamos haciendo?

¡¿Sacaste la cara por tu equipo?!

No te confundas, si te cuestionan a ti, también me cuestionan a mí.

Pero ¿tú sabes la bronca que me ha caído?

Los de arriba me han restregado todos nuestros errores,

uno por uno. Ha sido todo menos agradable.

Si nos mandan a Osorio

es porque como responsable de la investigación has fracasado.

Le he prometido a la madre de Lidia que atraparía a ese miserable.

Y aún más, me lo he jurado a mí misma.

Ese es tu problema.

¡Te tomas este caso como algo personal! Coño, pareces novata.

¡Intentó violar a mi hija!

Esa actitud es la que te impide hacer tu trabajo.

Yo nunca te hubiera relevado del caso,

pero al hacerlo Jefatura, ha tomado la decisión correcta.

Muy bien.

¿Algo más?

Nada más. Vete a casa a descansar, anda,

que te vendrá bien.

(ESPIRA SOLTANDO TENSIÓN)

Hasta luego.

-¡Jefa!

Anima esa cara.

Si tú eres la alegría de la huerta.

-Sí, de la huerta murciana, no te digo...

-Ay, perdón. Era una broma.

-No, cariño, perdóname tú a mí.

Es que esto ha sido un palo.

Creía que me darían el préstamo,

pero por más que le he insistido al del banco...

-Al menos has hecho todo lo que estaba en tus manos.

-Ya. ¡Pero es injusto que tengamos que dejar La Parra!

-A veces las cosas no pueden ser.

-Pues sí.

Y cuanto antes lo asumamos, mejor.

Y no te preocupes,

te voy a recomendar como camarera, que conozco muchos bares.

-Gracias. Pero eso es lo que menos me importa.

Y te pido perdón otra vez

por si antes pude parecer egoísta.

-No te preocupes.

-Es que me sabe muy mal por ti, por lo que has hecho por este bar.

-Pero como tú dices, a veces las cosas no pueden ser.

Y, si te digo la verdad, ya estoy harta de darle vueltas al tema.

-Normal, con tantas emociones en un solo día...

Mira, vete a descansar y ya cierro yo.

-No, de eso nada. Gracias, pero no hace falta.

-No me cuesta nada. -Que no, ya has acabado tu turno

y me has cubierto cuando he tenido que ir al banco.

Además, así trabajando me aclaro un poco la cabeza,

que la tengo hecha un bombo con tanto número.

Venga, vete "pa" tu casa.

-Está bien.

-Hasta mañana, guapa. -Hasta mañana.

(SUSPIRA)

Hola, cariño.

Hola.

Vengo del hospital.

Le han dado el alta a Lidia.

Por fin una buena noticia.

Un día para sentirse orgulloso de ser médico.

Pues ya ves tú...

Yo en cambio me arrepiento de ser policía.

¿Por qué dices eso?

(SUSPIRA)

Me han relevado del caso del agresor sexual.

¿Qué?

Y además, no tiene marcha atrás.

¿Quién ha sido? ¿Bremón?

No, viene de más arriba, de los peces gordos de Jefatura.

Cortan mi cabeza y mandan a otro, un tal Miguel Osorio.

Un experto en delitos sexuales.

Pero ¿por qué?

Porque no le he detenido y se han puesto nerviosos.

Me parece muy injusto.

Yo no estoy tan segura.

Detuve a la persona equivocada, no avanzamos,

así que, en román paladino, eso es fracasar.

No estoy de acuerdo. Hoy has salvado una vida.

Muchas gracias por animarme,

pero ha sido más bien cosa tuya.

Ha sido cosa de los dos. Somos un gran equipo.

Gracias por estar ahí. Siempre estaré ahí.

Por cierto, no sabes el miedo que pasé

cuando fuimos a casa de Lidia a toda velocidad.

No insinuarás que conduzco mal. No, conduces muy bien.

Pero la sirena, los coches que se apartaban... Qué sensación.

Hacía mucho que no tenía un subidón de adrenalina así.

¿Quieres un poquito? Un poco, venga.

-Veo que estáis ocupados, así que me voy a mi cuarto.

-No, espérate. Quédate aquí un ratito con nosotros.

-No, no me apetece.

-No me digas que te vas a rayar por ver a tus padres cariñosos.

-No, me rayo porque eres un falso y un hipócrita.

Olga, ¿a qué viene eso?

A que no me da la gana que se haga el bueno

y a escondidas se dé abrazos con su amiguita Montse.

-Te he dicho que ese abrazo no significaba nada.

-¿Por eso me dijiste que no se lo contase a mamá?

Espera un momento.

¿Qué abrazo? ¿Ha pasado algo?

Que te lo cuente él, pero luego me preguntas mi versión

porque no me fío de nada.

Olga, no hables así a tu padre.

¿Qué pasa, que no te importa esto?

Esto es algo entre tu padre y yo.

Me sigues tratando como a una niña.

-Buenas noches, don Fernando. ¿Qué le pongo?

-¿Otra vez, María? ¿No quedamos en que me ibas a tutear?

-Ay, sí, perdón, es que con ust... Vamos, contigo me cuesta.

(FERNANDO RÍE)

-¿Qué te pongo? -Ponme... No sé, lo que quieras.

-¿Un anís? -Venga.

-Venga, marchando.

Aunque yo hoy no he venido a beber,

sino a hablar de negocios contigo.

-¿De negocios? ¿Conmigo? Justo.

-Sí, alguien me ha dicho que estás queriendo comprar este local.

¿Es cierto?

-Cómo vuelan las noticias en este barrio.

¿Cómo lo sabes?

-Tarrasa, he hablado con él esta tarde.

-¿Eduardo Tarrasa, el director del banco?

-Sí. Le tengo dicho que me avise si surgen oportunidades de negocio

y me ha comentado que hoy has estado hablando con él.

Espero que no te importe.

-No. Además, hasta me alegra.

Ya que no me quedo con el bar, que seas tú el que lo haga.

-No, no te equivoques. Yo no me voy a quedar con el bar.

-¿Entonces?

-Quiero prestarte el dinero para que tú te quedes con él.

-¿Me puedes repetir eso, que no te he entendido?

-Lo que te he dicho,

quiero prestarte el dinero para que compres tú La Parra.

-Me voy a poner otra copica yo, si no te importa.

-Para nada. Así brindamos juntos.

-A ver...

No me voy a ir por las ramas, no creo que tenga sentido.

¿Por qué quieres hacer una cosa así?

-Porque me gusta apoyar a la gente del barrio.

Alguien que quiera arriesgar para hacer crecer su negocio,

merece una oportunidad. Y más, tú.

-Eso me suena muy bien. ¿Seguro que no hay nada más?

-No, María, no hay nada más.

Yo conocía muy bien a doña Rosario,

que en paz descanse.

Ella me ayudó mucho cuando yo era un joven...

bastante descerebrado.

Y estoy seguro de que le gustaría mucho

que siguieses al frente de La Parra.

-Yo también lo creo.

Pero no sé, Fernando... No sé qué decirte.

-Dime que te gusta mi propuesta.

-Hombre, claro que me gusta,

pero ¿en qué condiciones sería ese préstamo?

-No te preocupes, los intereses van a ser muy bajos,

no soy ningún usurero.

-Eso ya lo sé, se nota a la legua.

-Bueno, ¿y bien?

-Que no sé, Fernando, me pillas de sopetón.

Ya estaba asumiendo que me iba, se lo estaba diciendo a Salima.

-Vamos a hacer una cosa. Tú piénsalo,

consúltalo con la almohada y ya me dices mañana.

-¿Te parece? -Bueno, pues ya te digo,

pero yo no creo que pegue mucho ojo esta noche,

con los nervios que llevo.

-María, yo estoy deseando ayudarte.

Y me encantaría que te quedases con este bar.

Piénsalo.

Te pago esto otro día, ¿vale?

-Estás "invitao", hombre.

(RESOPLA)

(SE RELAME)

Este arroz con leche está buenísimo.

Hay que comprarlo más a menudo, ¿te parece?

Alicia, no has dicho nada.

¿Estás bien?

Sí, todo bien, papá.

Seguro que piensas en tu última detención.

No. Ha sido esta tarde,

un tipo que atracaba farmacias. Y no ha opuesto resistencia.

Hija, hablas de esos temas con una tranquilidad que me asusta.

Será porque me estoy acostumbrando a mi trabajo.

Pues yo no me acostumbro a que no me cuentes lo que te pasa.

Te conozco de sobra y sé que algo te preocupa.

Cuéntame.

Es verdad, hay algo que quiero preguntarte.

Sabes que puedes hablar conmigo de lo que quieras.

Desde que encontré la demanda de divorcio,

no paro de preguntarme...

por qué quería divorciarse mamá.

No lo sé.

Pero si tú no le eras infiel, algo tuvo que ocurrir

y hablaríais de ello, ¿no? ¿Tú no notaste nada?

A ver, tu madre estaba últimamente más susceptible,

pero no era algo a lo que yo le diera importancia.

Yo siempre estaba fuera de casa y...

Pensé que se había cansado.

Eso es todo.

Papá.

¿Había otro hombre en su vida?

Claro que no.

No te ha sorprendido la pregunta cuando te la he hecho.

Papá, por favor, necesito que me digas la verdad.

Sé que mamá tenía un amante.

Y por eso quería divorciarse, ¿no?

No quiero hablar de esto. Sé que es doloroso,

pero necesito que me lo cuentes. De verdad.

Está bien.

Las cosas entre tu madre y yo llevaban un tiempo muy mal.

Se comportaba conmigo de una forma extraña,

no era la misma de siempre.

Y yo empecé a sospechar lo peor.

(RECUERDA) "¡Dime la verdad!

Tienes un amante. ¿Es eso?

-Me haces daño, ¡suéltame! ¡Y estás haciendo el ridículo!

-Perdóname.

Perdona, perdóname.

Lo siento.

Lamentablemente, tú ya no sientes lo mismo.

¿Verdad? -No bebas más.

Anda, no bebas más.

-Si al menos, me dijeses la verdad...

Carmen, lo peor de esta situación es la maldita incertidumbre.

Las dudas, las sospechas...

-¿De verdad quieres hablar de esto? -¡Sí!

-¿En tu estado? -¡Sí!

Dime la verdad, te lo suplico.

Después de tantos años de matrimonio,

lo mínimo que merezco es un poco de sinceridad.

¿No?

Dímelo.

¿Hay otro hombre?

-Sí.

Creo que lo mejor para los dos

sería que nos divorciáramos.

-Vete.

-¿Cómo?

-Sal de esta casa.

-No te entiendo.

-Márchate y no vuelvas nunca.

No quiero volver a verte en mi vida.

(GRITA) ¡Desaparece!"

Esa noche me confesó que tenía un amante

y me sentó... fatal.

La eché inmediatamente de la casa.

Me marché a beber y a mi regreso te encontré aquí.

Cuando nos llamaron por teléfono para informar de su muerte.

No debí haberla echado de esa manera.

Se fue dando un portazo y oigo ese portazo

en mi cabeza cada día.

Si no hubiera sido tan necio...

seguro que ahora estaría viva.

No, papá. Reaccionaste con rabia y es normal,

pero tú no tienes nada que ver en su accidente.

Hay algo más que me gustaría preguntarte.

Alicia,

no quiero seguir hablando de esto.

Vale.

Nos puede hacer daño a los dos.

Buenas noches. (LA BESA)

(RESOPLA)

Miguel Osorio. ¿Y ese quién es?

-Un experto en agresiones sexuales que debe ser la repanocha,

por eso lo han elegido para llevar el caso.

-¿Va a llevar el caso con Miralles? Es un poco raro, ¿no?

-No. Lo va a llevar él solo. -¿Cómo que él solo?

-Que se cargan a Miralles del caso. -¿Qué?

-Así, como lo oyes. -Pero eso es injusto.

Claudia se ha dejado la piel en el caso.

-Ya, sí...

A mí también me da mucho coraje,

pero los de arriba quieren resultados ya.

La portada del periódico con la madre de Lidia

contando el último ataque del violador

ha sido ya el remate.

-Bueno, lo importante es capturar al violador,

si Osorio lo consigue, bienvenido sea.

-Pues a mí me suena a maniobra de Bremón.

¿Y si ha sido él quien ha traído a ese tipo para cargarse a Miralles?

Es bien sabido que no la soporta.

-Nacha, no creo que Bremón sea capaz de algo tan sucio.

Es injusto que hables así de él.

-Lola, no seas tan ingenua,

Bremón es capaz de eso y de más. -No, en este caso, no.

Bremón no tiene nada que ver con el relevo de Miralles.

Una amiga de Jefatura me ha dicho que le ha caído una buena bronca.

Ha debido ser monumental.

-Bueno, yo me voy, que tengo turno de noche

y Elías se enfada si llego tarde.

(ESPE) -Que te sea leve.

Hoy me he traído el coche. Si quieres, te llevo a casa.

-Vale.

Ay, se me ha olvidado darle a Bremón las estadísticas de la UFAM.

Voy corriendo. ¿Me esperas fuera? (ESPE ASIENTE)

Natalia, escucha:

a mí tampoco me gusta quedarme hasta tarde en comisaría,

pero te lo he dicho cien veces,

hay un violador en serie atemorizando a este distrito

y es mi responsabilidad atraparle.

Eh, no digas eso.

Cuando nos casamos sabías lo que te esperaba.

Tu padre también se dedica a esto.

Escucha, en cuanto pueda, iré a casa, ¿de acuerdo?

Lo siento, no te puedo decir más. Adiós.

(LLAMA A LA PUERTA) Adelante.

¿Se puede, comisario?

Pasa, Lola.

Vengo a traerte los informes de la actividad de la UFAM.

Gracias. Mañana mismo quería enviarlo a Jefatura.

Los datos son muy buenos.

Hemos atajado bastantes casos de violencia de género.

La primera buena noticia que tengo en el día.

Algo estaremos haciendo bien, ¿verdad?

Ya sé que Jefatura solo piensa en el agresor de la máscara,

pero deberían valorar el trabajo que hacemos a diario.

Opino igual.

Y yo sí que lo valoro, y mucho.

Pero ya has terminado, ¿qué haces en comisaría?

Quería darte los informes.

Podías haberlo hecho mañana.

Pensé que los datos te alegrarían después de todo...

Ya. Después del rapapolvo que me ha venido de arriba, ¿no?

Perdona, es que las noticias vuelan.

No, Lola, no hace falta que te disculpes.

Te agradezco mucho que hayas venido a animarme.

Significa mucho para mí, Lola.

Lola, yo...

(Pasos)

Perdona, me tengo que ir.

Sí.

Lola, venía a buscarte.

-Sí. Vámonos a casa ya.

-Buenas noches, comisario. Buenas noches.

(RESOPLA)

El abrazo ese...

Reconozco que cuando lo contó Olga me descolocó un poco.

No significó nada, ¿no?

Hace unos años cometí un error grave,

pero no lo volveré a cometer. ¿Sabes por qué?

Porque eres la mujer de mi vida.

¡Cariño!

Te prometo que nunca voy a volver a dudar.

Le voy a decir que acepto.

Voy a ser la nueva propietaria del bar La Parra.

-¿Estás segura?

-Claro que estoy segura.

¿Cómo voy a desaprovechar una oportunidad caída del cielo?

-Pues eso, ha caído del cielo y es un poco raro.

¿Qué consigue él con esto?

Solo quiero que estés bien.

¡Pues olvídate de este tema!

¡No entiendo esta obsesión con este hombre!

A estas alturas ya no hay nada que echarle en cara.

Si descubro algo más turbio sobre mi madre

no podría soportarlo.

Quizá sea mejor dejar de revolver el pasado.

Yo la adoraba y quiero que siga siendo así.

Es mejor saber la verdad por mucho que duela.

Es lo que hacemos los polis, ¿no?

El dinero ha llegado a su destino. Toma un extracto de la cuenta.

El resto son los movimientos y el recorrido completo del dinero.

-Muy bien.

-Y hay un informe de Henry Wilkinson, tu testaferro.

-Perfecto, muy buen trabajo.

-Venga, firmamos ya. ¿Dónde te echo el autógrafo?

-Tienes que firmar aquí, pero espera un momento,

quiero comentarte una pequeña condición

que no está en el contrato.

-Pues tú me dirás.

Quería disculparme

por mi comportamiento tan poco profesional de anoche.

Fue un error lamentable.

No quiero que pienses que he querido aprovecharme de mi rango

o coaccionarte de forma alguna.

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  • Capítulo 25

Servir y proteger - Capítulo 25

01 jun 2017

La entrevista publicada por Martín sienta como un tiro en la comisaría. Miralles se ve cuestionada y además tendrá dramáticas consecuencias. Alicia decide hablar con su padre de sus sospechas. Laura y Elías preparan un cebo para pillar a Damián y acabar con su chantaje a Paty.

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